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[AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

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[AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Mar Jul 24, 2012 4:25 am

La ciudad de Eonburg, iluminada por farolas, luces de comercios y luciérnagas de pantano que deambulaban disimuladamente por el ambiente nocturno. El olor a perro mojado y plantas podridas del pantano, aunque nauseabundo para quien no estuviese acostumbrado, era el pan de cada día de los ciudadanos de la ciudad flotante. Los puentes de madera astillada crujían en flotación sobre las negras aguas, uniendo plataformas de piedra o maderas mohosas sobre las cuales mansiones de piedra grisácea se entremezclaban con chabolas de tablones reutilizados y clavos oxidados. Las gentes deambulaban por las estrechas calles entre edificios, y puentes que se hundían unos centímetros mojando los zapatos de los transeúntes. A nadie parecía importarle el húmedo calor, ni que fuesen altas horas de la madrugada, las calles rebosaban vida en aquella ciudad pantanosa, pues no era un día cualquiera, y mucho menos en aquella ciudad de supersticiones y ritos ocultos, ocultos a la inquisitiva mirada de la Eclesia, pese a que en las tenebrosas catacumbas de la ciudad, dichas costumbres esotéricas se extendían como la putrefacción en un cadáver tirado en el bosque. Aquel día era la Fiesta de la Cosecha, una fiesta pagana totalmente prohibida en todas las ciudades de la humanidad, sin embargo en Eonburg aquella noche parecía un secreto a voces, se podía sentir en el ambiente como algo era distinto, un aroma, los rostros de la gente, el resplandor de las luciérnagas… resultaba obvio que algo se estaba cociendo bajo la ciudad, en las oscuras grutas bajo las construcciones en el centro del pantano.

Era la primera vez que Ushur vivía la Fiesta de la Cosecha, por supuesto nadie podía hablar del tema demasiado alto, pues siempre había un guarda olfateando por alguna parte, sin embargo Dhraph le había hablado de aquel día. Al parecer la tradición establecía que esa noche el “mundo de los espíritus” si es que existía algo parecido, se entremezclaba con nuestra realidad permitiendo que entes de ese plano invadiesen el nuestro. Cuentos de viejas, sin embargo todo aquello armaba un gran revuelo entre las subculturas de aquella supersticiosa ciudad. Los cultos a la muerte, brujos vudú, nigromantes, sectas satánicas, grupos paganos y adolescentes buscando algo de diversión aprovechaban para reunirse en las catacumbas esa misma noche de forma masiva, en pequeños grupitos por aquí y por allá, celebrando ritos de lo más macabro, intentando entablar contacto con sus muertos, realizando sacrificios y todo tipo de parafernalias de temática sobrenatural. Algo peligroso, pero sin duda significaba el negocio del año para Dhraph.

Aquella noche, las ventas de velas negras, huesos de animales, cuchillos ceremoniales, cráneos , güijas y otros muchos artilugios y objetos ascendían por las nubes, y por tanto Dhraph y su comercio de ese tipo de “mercancías” se podía decir que recaudaba bastante como para sobrevivir el resto del año. La verdad es que aquel tipo se había portado bien con él, le había ofrecido alimento y cobijo, además de permitirle participar en sus negocios, ganarse la vida, como es lógico le estaba agradecido, así que aquella noche especialmente, cuando le pidió un favor no pudo más que aceptar. Otorgándole un maletín de color negro repleto de mercancía, el viejo Dhraph le había pedido que entregase el paquete a cierto grupo ocultista que aquella noche se encontrarían en las catacumbas, bajo el gran casino, pasado el tercer arco hacia la derecha quinta puerta, reconocible por los murciélagos muertos que colgarían de la puerta. Algo que por asqueroso que sonase, era de lo más habitual por aquellos lares.

Dhraph estaba muy ocupado aquella noche con otros clientes para llevar el pedido, por lo que había pedido a Ushur que se encargase del mismo. De ese modo sin comerlo ni beberlo, el pequeño munchkin se encontraba en la oscuridad de las catacumbas, maletín en mano, aunque en su caso podría llamarse maletón en relación a su tamaño. Fue fácil encontrar el sitio, un rastro de zarigüeyas destripadas y murciélagos decapitados con su correspondiente charquito de sangre, formaban un camino disperso desde la entrada más cercana a las catacumbas a través del casino hasta la puerta a la que debía llamar. Antes de que tocase a la puerta esta se abrió, y un tipo misterioso de pelos negros y lacios que medio cubrían su nívea cara maquillada, sin mediar palabra, lo condujo a través de un aún más oscuro pasillo hasta una gran sala con mucha gente iluminada por velas. Todo aquello olía a chamusquina, estaba deseando de irse, pero por supuesto no lo haría sin entregar la mercancía y cobrar su precio. 10.000 terrans nada menos, aquella gente no debía ser pobre precisamente.

Sin embargo lo que pudo ver a continuación lo dejó boquiabierto…



“Craj crick crakclock crik hajec crik jhorrrclak creek” o Crick como simplemente era apodado por los humanos, había recorrido medio mundo hasta llegar a aquella humedad ciudad, el ambiente y el clima eran parecidos a los de su tierra natal, aunque obviamente la vegetación no estaba nada bien cuidada y los animales campaban a sus anchas, humanos en su mayoría. Parecía algo favorable, tal vez fuese un buen sitio para vivir, un sitio donde asentarse. Desgraciadamente esa impresión tardo poco en borrarse de su mente.

Mientras contemplaba el paisaje, un ruido en la alta vegetación a su espalda que sobresalía de un charco pantanoso le hizo girarse sobresaltado. No parecía que hubiese nada sin embargo decidió acercarse a mirar, craso error. De forma instantánea y ruidosa, el suelo pareció envolverse en torno a él, atrapándole en una gran red que permaneció colgando de un árbol. Una trampa, la red había estado bajo sus pies al acercarse, se hubiese dado cuenta en cualquier otra situación pero el entorno tan nuevo para él lo distrajo.

Antes de que pudiese hacer nada para liberarse, dos humanos de negra piel vestidos con túnicas negras sacaron un sacaron una lata cilíndrica de entre sus ropajes. Había visto de esos antes, era un aerosol, sin embargo no sabía que harían con aquello, la respuesta vino antes de lo esperado pues una nube amarillenta emergía del botecito hacía el pequeño ahba atrapado entre cuerdas que con suma impotencia fue consciente durante unos segundos de cómo su visión se iba nublando hasta quedar totalmente inconsciente.


Como cada mañana, Zahir, en su ermitaña vida de completa soledad, llevó a cabo su rutina habitual. Lo primero: beber agua, para un ahba el agua suponía la base de todo, sin agua poco se podía hacer en al vida, deshidratado cual uva pasa. Sin embargo aquella mañana cuando se aproximo a beber de su charca habitual algo parecía no estar en su lugar.

Permaneció extrañado durante unos instantes, no era capaz de decir con claridad de que se trataba, pero algo no estaba como cada día. Se fijó en todo lo que podía ver, la charca, la extensa vegetación, una pitón enroscándose entre las altas ramas de un árbol cercano apunto de lanzarse sobre un pájaro de otra rama. Animalillos correteando entre los helechos del suelo, un jaguar bebiendo de la charca… nada parecía fuera de lo habitual y sin embargo estaba seguro de que le faltaba algo.

Entonces se percató, no faltaba nada visible, era el sonido, generalmente todas las mañanas aquello era una explosión de vida, pájaros canturreando en la lejanía crujidos de plantas, pisadas de mamíferos, el deslizar de los reptiles, los chillidos de insectos selváticos… pero aquella mañana nada, completo silencio salvo por los 3 o 4 animalejos cercanos a la charca ¿Qué estaba ocurriendo? Tras beber su preciado liquido con suma precaución y sumamente mosqueado por la ausencia de la “música” de la selva, se giró en todas direcciones, como esperando que algo se abalanzase sobre él, quizá algún depredador enloquecido, o a lo mejor era obra de un incendio. Sintió el pánico helando su interior hasta que descartó esa posibilidad, había demasiada humedad allí para un incendio, además, puede que las llamas estuviesen lejos pero al menos habría algún rastro de humo. Respiró aliviado planteándose dejar de preocuparse por el tema, cuando algo saltó de entre los arbustos. Cinco humanos de negra piel, salieron súbitamente, pillándolo desprevenido armados con una especie de… aerosoles. No le dio tiempo reaccionar pues antes de percatarse se encontraba sumido en un profundo aunque tenso sueño.


Ushur no podía creer lo que veía ante sus ojos. Mientras los pirados de aquella secta canturreaban tonterías en un idioma irreconocible, el que parecía ser el jefe de la ceremonia gritaba algo similar postrado de rodillas, con la cabeza gacha y las manos tocando las frías losas de granito ennegrecido por la humedad y suciedad. Frente a él, un altar recubría toda la pared del fondo de la estancia, repleta de velas, cráneos y … un cadáver de caimán, un caimán entero con la barriga abierta en canal y sus vísceras extraídas sobre una especie de plato ceremonial de oro, al menos en apariencia. Pero aquello no era lo que le sorprendió, frente a su mirada, podía ver dos cuerpos colgando boca abajo, atados con cuerdas de pies y manos en el altar, reconoció aquellos seres al instante, eran ahba, uno de ellos no lo parecía demasiado pero al ver las semillas luminosas de sus espaldas mientras giraban colgando de las cuerdas no hubo ninguna duda. Aquello era frustrante a la par que excitante, conocía bien el precio de aquellos tesoros, era como encontrarse frente a la mayor fortuna del mundo. Un tesoro de un valor tal que podría comprar media ciudad, o la ciudad entere incluso, y estaba al alcance de su mano como quien dice.

Sin embargo no podía cogerlos sin más, no eran suyos y aquella gente estaba obviamente pirada, era una situación de lo más frustrante. El tipo de pelo negro que le había acompañado se acercó al líder que pronto acudió hacía el munchkin sacándolo de sus pensamientos ambiciosos. Sin preguntar abrió el maletín extrayendo un lujoso cuchillo ceremonial de entre la multitud de artículos contenidos en la maleta. Lo observo con cuidado a la luz delas velas con gesto de aprobación, hasta volver a depositarlo en su funda que Ushur cerró indicando que aun le pertenecía.

-¿Cuánto?- Preguntó de forma cortante el líder de aquel culto extraño. Su voz era grave, mucho más de lo que podría haber imaginado por su esquelético aspecto.
La pareja de ahbas colgados a algunos metros frente a él parecían haber abierto los ojos, despertando de su letargo, así que seguían vivos. Ganas le entraban de negociar con los ahba como pago, uno al menos, pero aquello era una enorme locura… ¿o no?


Zahir y Crick despertaron ambos mareados. La escena era de lo más inverosímil. Se encontraban en una sala muy oscura, iluminada por multitud de velas cercanas a sus cuerpos que les hacían pasar un gran calor. Frente a ellos una enorme multitud parecía… ¿colgada del techo? Y cantando cosas incomprensibles como histéricos, algunos incluso se retorcían entre espasmos antinaturales. Pronto se dieron cuenta de que eran ellos los que estaban del revés, quizá por la sensación de que el agua se les bajaba a la cabeza. Era una situación incomoda, extraña y terrorífica teniendo en cuenta que lo último que recordaban era realizar sus vidas con normalidad. Bajo sus cabezas podían ver un gigantesco caimán destripado y algo más lejos, a dos tipos anoréxicos hablando con un hombrecillo enano que portaba una maleta casi más grande que él.

Las cuerdas apretaban con fuerza, y aunque se retorciesen y pese a la consistencia gelatinosa de sus cuerpos, no podían escapar, solo conseguían liarse aun más, hacerse daño y todo para acabar dando vueltas sin sentido, algo que no contribuía a aliviar el mareo.


La situación era complicada para los tres diminutos seres de aquella cámara plagada de locos, pero algo debía suceder que rompiese ese instante en el que la tensión de a sala parecía poder cortarse con un cuchillo, acrecentada por los canticos histéricos de la masa enloquecida y la mirada sombría del líder de aquella turba de gentes.


[spoiler]n la sala hace calor pero también mucha humedad así que a los ahba no les afecta tanto el calor.

La sala tiene unos 20m cuadrados, y tiene forma hexagonal, Ushur ha entrado por una puerta que esta en una de sus paredes, en la de enfrente está el altar con ambos ahba y en las dos paredes sobrantes a cada lado están los acólitos.

La única tecnología de la sala es un pequeño reloj digital que un acolito lleva escondido bajo sus ropajes ceremoniales,

Habrá unos 25 acólitos haciendo el loco cantando y agitándose. Imaginadlos semidesnudos y llenos de tatuajes rojos, no está muy claro si son heridas o simples pinturas. El tipo que acompaña a Ushur a la habitación sería tipo Marilyn Manson y el líder:

Spoiler:
Sólo que anoréxicamente flaco.

Crick no dispone de sus armas, estas están a los pies del alatar tiradas en el suelo y ensangrentadas, parecen haber sido utilizadas para destripar al caimán.

Suerte, la vais a necesitar :3]


Última edición por Señor de Terra el Miér Ene 02, 2013 5:22 pm, editado 3 veces
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Zahir el Vie Jul 27, 2012 12:01 am

Enredaderas.

Curiosos miembros del reino vegetal ¿No les parece? Parten como un tallo pequeño e inofensivo, como todos nosotros. Se arrastran por el suelo cual serpientes, con la legendaria mala leche de aquel que ha sido despertado en medio de un profundo sueño. Enfadadas con todo el mundo, lascivas como ellas solas, reptan en silencio en busca de algo a lo que treparse. Y antes de que la victima se percate del lío en el que se ha metido (No a propósito, por supuesto), ya tiene las venenosas hojas de esa planta del demonio, robandole luz, agua y sustento nutricional... Irónico ¿Verdad? Ni las plantas se salvan de la codicia y la ambición que suelo atribuirle a los mamíferos, incluso usan trucos parecidos para conseguir sus objetivos. La seducción, el engaño, la estafa, la ... la sorpresa. Al final todo el mundo es un cabrón en esta vida. No debí haber olvidado aquel precioso detalle esta mañana... ¿O hace dos días? Ya ni me acuerdo, la verdad. Desde que ese montón de negros me apagaron las luces en la pradera que me es algo difícil llevar la noción del tiempo, digo, estando inconsciente no puedo ver al sol. Solo dedicarme a flotar y a meditar en sueños lo sucedido... ¿Que rayos hice ahora? ¿Salí muy temprano? ¿Habré pisado la raíz de algún retoño desdichado o algo parecido. Por años me he preguntado el por qué de mi mala estrella, pero el destino no hace más que mandarme más confirmaciones sobre la terrible suerte que me acompaña.

El lento regreso de la conciencia terminó de golpe con las inútiles cavilaciones filosóficas. Eso, y la extraña sensación de estar totalmente... ¿Colgando? Colgando y completamente paralizado, como uno de esos puerquitos que los humanos solían vender asados en Ciudad Catedral. Mis piernas y mis brazos estaban presionados por una gruesa tela, cuerda o heno... no estoy seguro, mi cabeza palpitaba por la terrible sensación del agua agolpándose en ella, y no era capaz de levantar la mirada como para ver con que estaba atado. Pero ¿En serio importaba? En lo personal, el mero hecho de estar atado y colgando de cabeza, con los gritos de varias personas a mi alrededor, ya era algo para preocuparse. Entreabrí los ojos para no llamar la atención de las personas que balbuceaban, y empecé a escudriñar todo a mi alrededor. Una habitación grande y hexagonal, con el aire viciado y el ambiente distorsionado por la peor clase de calor que existe: El calor humano. Eran muchísimos negros pintarrajeados, alabando a quien quiera que sea, totalmente enloquecidos por una especie de frenesí ¿Habrán tratado de fumarnos mientras estaban inconscientes o algo así? Frente a nosotros estaba el más loco de los locos, un negro anoréxico que gritaba al son de aquella desquiciada canción. No le dí mucha atención, pues parecía estar muy lejos para el alcance de un posible ataque químico. Preferí concentrarme en la figura del camarada habichuela que colgaba a mi lado, y quien rogaba estuviera despierto. En parte para tener compañía, en parte para poder regañarlo ¿Que pistilo hacía aquí? Un niñato no debería abandonar la seguridad del árbol de Noa sin importar nada...

Di una última mirada a mi alrededor con disimulo, percatándome por unos momento de que había dos hombres que parecían no disfrutar de la fiesta. Enfoqué mi odio hacia ellos y al negro frente a nosotros ¿Quien demonios se creían para reducirnos a un mero sacrificio? ¡Nos rebajaron al mismo nivel que el del pobre caimancillo que yacía bajo nuestras cabezas, destripado! Oooh, pero esto no se iba a quedar así, no señor. Esta gente se iba a enterar a penas consiguiera desatarme... Ahora que lo pienso ¿Por que esperar? Tenía ganas de despotricar contra ellos ahora mismo.

- ¡Oye! -Grité con fuerza hacia el negro flaco- ¡Sí, tú! ¡El negro flaco! ¡Más te vale que nos dejes bajar de aquí o te arrepentirás, pedazo de mierda! -Mis ojos se clavaron con desdén en los del sacerdote- ¡Acércate para que pueda hablar contigo, mal nacido! ¡Ya verás, más les vale soltarnos pronto, o la ira de los dioses de la cosecha caerá sobre sus demacrados y negros cuerpos!

A los mamíferos les encantan las ceremonias, los misticismos, las celebraciones y las maldiciones de todo tipo ¿Por que? Ni idea, pero hablar de dioses con un mamífero causaba mil y una reacciones extrañas en ellos, y quizás esta gente esté lo suficientemente loca como para aprovecharnos de aquello...

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Crick el Dom Jul 29, 2012 1:58 am

Enredado como un kilo de patatas me encontré cuando el suelo bajo mis pies decidió hacer aquello que nunca haría un suelo normal: moverse, rodearte, enredarte y atraparte.

El familiar ambiente me había relajado mas de la cuenta y el estaño paisaje me había despistado mas de lo que me convenía, la red muy acertadamente colocada se cernió sobre mi antes de que pudiese darme cuenta y dos humanos negros como la tea salieron entre la vegetación con la misma naturalidad de un Ahba cagando entre zarzas; como si nunca hubiesen estado allí, acechando, silenciosos, esperando que nadie los descubriese. Y efectivamente nadie los descubrió hasta que la mierda me cayo encima, o la mierda me subió encima hasta mas allá del cuello dejándome tan indefenso como una virgen a la puerta de un monasterio.

-¡Crack creeek crok cruj! Craaakcuq Crerkic creek.

Inútil, sus manos se cernieron sobre el artilugio y la nube mostaza me mandó directo a los brazos de la valeriana: Mis músculos dejaban de funcionar, pesaban. Mi mente se nublaba y mis parpados se cerraban inevitablemente y el sueño se apoderaba de mi.

Cuando desperté el mundo estaba boca abajo y daba vueltas. Giraba y giraba y giraba y hombres negros como el carbón se convulsionaban contra el techo, gritaban plegarias en idiomas subdesarrollados incluso para los humanos y lamían la piedra del techo mientras giraban y giraban y giraban alrededor de mi.

- ¡Crak Criik crek crak plohc creeq! Criig jac croooocrick (¡Os voy a matar a todos sacos de huesos! Y me haré unos patucos con vuestros intestinos

El mundo no estaba al revés ni daba vueltas. ¡Era yo el que estaba boca abajo y dando vueltas como una peonza colgado por los pies a un mueble de grotesca factura y peor diseño! ¡La madre que pario a Yggdrasil! Traté de forcejear con las ataduras, soltarme, deslizar mis muñecas entre los nudos, romperlas, aflojarlas, soltar los nudos con ayuda del espíritu santo mientras mi cuerpo se agitaba en el aire y giraba con mayor velocidad con cada intento, cada tirón, cada saltito inútil suspendido a dos metros sobre la tierra revolviendo el agua que se agolpaba en mi cabeza.

La furia y la histeria hizo que mi cuerpo comenzase a crecer descontroladamente ayudada por la agitación de mi cuerpo y las “burbujitas” que se agitaban dentro de la membrana que era mi piel transformando el liquido elemento en una sustancia de color morado. Tras agitarme bruscamente cual morcilla de Burgos esperando que las ataduras cediesen ante mi nuevo tamaño el gas saldría despedido de mi cuerpo marchitándolo como una uva pasa, volviéndolo ligeramente mas pequeño y visiblemente mas arrugado, blando, flácido...igual que esa pequeña cosa que colgaba entre las piernas de los negros mamíferos que no conseguían ocultar entre las plumas y hierbajos atados a la cintura para tal propósito en sus agitadas convulsiones.


[F.D.I: hincharse cual globo y soltar la carga de gas, ¿liberarme de las ataduras? XD]
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Ushur el Mar Jul 31, 2012 11:40 am

La Fiesta de la Cosecha, festividad que nos dejaba acariciar el mundo de los espíritus o, en el peor de los casos según mi punto de vista, que ellos nos acariciasen. Que dios nos cogiese confesados, esa noche la panda de locos de Eonburg iba a estar especialmente activa.


Así pues, como miembro de esos lunáticos practicantes de lo oscuro iba a unirme al frenesí nocturno. Aunque en vez de estar consumiendo sustancias de todo tipo de origen yo iba a trabajar, alguien tenía que pertrechar al resto de lunáticos en el inframundo.


Sea como fuere, algo no encajaba en mi mente. O bien la quiero-pero-no-puedo omnipresente Eclesia estaba ciega, o bien estaban en el ajo. Aquello no había nadie quien se lo tragase, si, puede que todo fuesen pamplinas y aquellos rituales no llevasen a ningún lado y, por ello, fuesen “inofensivos”. Aun así, lo poco que recordaba de la Eclesia no incluía tolerancia con prácticas paganas, por no hablar de la brujería.


En fin, que semejante herejía se llevase a cabo bajo las mismas narices de la institución era cuanto menos sospechoso. No era algo que sucedía una vez, ni dos, ni tres, llevaba su tiempo realizándose con carácter periódico ¿Tan difícil era anticiparse y empezar a fustigar a los blasfemos? Si tan solo con salir a la calle se veía que algo era diferente aquella noche.


Por tanto, era imposible que me quitase la mosca de la oreja, estaba casi seguro de que algo acabaría torciéndose como mínimo con la Eclesia. Así, pues, cuando me dispuse a realizar mis turbios negocios habituales puse un extra de precaución, si cabe. El “bueno” de Dhraph quería cierta favor que incluía un maletín negro cargado de dios sabe qué. Seguí sus indicaciones, no sin dar un rodeo antes para asegurarme de que no me siguiese nadie, y me interné en las catacumbas.


Una vez allí, estuvo atento por si veía cualquier manifestación sobrenatural, no es que fuese un crédulo, sino más bien precavido. Qué sutil. El rastro de cadáveres me acompañó hasta la puerta entrada de mi destino, donde me abrió un rarito anticipándose a mi llamada. Cargué con el bendito maletín otro trecho hasta la sala donde los lunáticos estaban cantando, no sabía a quién o a qué, y tampoco me interesaba.


Dos figuras colgaban en la zona del altar, dos adorables y valiosos ahba. Parecía que iban a ser sacrificados, puede que aquellos zumbados en particular desperdiciaran sus pequeños tesoros. Una lástima, también por la vida de aquellos dos, claro. Tenían toda mi compasión, pero pensaba limitarme a lo que había venido, en caso contrario sería un suicidio.


-Son diez mil…

Uno de los pequeños me interrumpió con sus improperios, con lo bonachones que parecían. El otro estaba hinchándose de forma extraña y sospechosa. Mis sentidos se dispararon, algo iba mal, mis entrañas me lo estaban diciendo a gritos. Miré alrededor en busca de la amenaza, aquellos hombres en pleno frenesí no tenían buena pinta, y la sangre que parecía pintar sus cuerpos menos.

Retrocedí unos pasos hasta la puerta, listo para abrirla y salir pitando de aquel lugar, o conjurar una pared de energía invisible frente a mí si era necesario.

-Son diez mil terrans.-repetí mostrando claramente la prisa que tenía por largarme de allí.

Los negocios eran los negocios.

[FDI: Ushur detecta la amenaza con su ventaja y retrocede, protegiendo la mercancia. Como no sabe de donde procede esta, si de Crick o los hombres, simplemente se limita a retroceder hasta la puerta.

Describo su intención para turnos posteriores, en función de los acontecimientos, pero en este turno se limita a intentar cerrar la transacción cuanto antes.]

Ushur

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Vie Ago 03, 2012 6:07 pm

Tras el despertar de los dos Ahba, la multitud aceleró sus rezos y alaridos entre espasmos cada vez más frenéticos. Los comentarios amenazantes de Zahir y su mención sobre los “dioses de la cosecha” causaron una reacción algo desorbitada en el líder de aquella manada de locos. Se había mostrado serio y grave hasta el momento, con su voz profunda y semblante cadavérico, sin embargo al escuchar las palabras de la verde criaturita estalló en sonoras carcajadas, con los ojos desorbitados y riendo a mandíbula abierta, de forma tan exagerada que parecía que en cualquier momento se iba a rasgar las comisuras de la boca.

-JAJHAJHJAHJAHAHAJHAHAHAHAHAHAHAHAAAJAJAJAJAJAJAAJAHAJHEHEHEEHHHhUhiHHHHHUhuuuuhuhuhuhu… ¿Qué sabrás tú de los dioses de la cosecha, hijo de los bosques?- Con el semblante aun desquiciado de un maniaco, se aproximó al ahba con una exaltación, agarrando la gelatinosa cara con fuerza entre sus nudosas manos de tez negra. Aquellas manos apestaban a sangre.

Antes de que el pequeño Zahir reaccionase, el demente sacó la lengua y lamió su mejilla en un gesto de profunda locura.

-Pero no te preocupes pequeño… pronto conocerás a uno de los “dioses de la cosecha” de los que tanto hablas.-

Los alaridos y amenazas del otro ahba no fueron comprendidos por nadie salvo Zahir. El resto de los presentes los percibían como crujidos, chasquidos y gemidos carentes de significado. El pequeño Crick se retorcía entre las cuerdas, tratando de liberarse sin éxito, provocando únicamente un giro violento y apretado colgando de su prisión.

Entre convulsiones, Crick comenzó a hincharse cual globo, presionando contra las cuerdas. Se estaba transformando una masa informe que crecía por momentos, tornándose de un color morado peligroso por los gases nocivos que se engendraban en su interior, fruto de la fermentación.

Ante la presión que ejercía su tamaño en expansión, una de las cuerdas que lo sujetaba estalló en un sonoro latigazo al aire que captó la atención de los presentes, hasta entonces ajenos a Crick y centrados en el líder esquizofrénico. La mayoría de los tipos que balbuceaban incoherencias entre espasmos y movimientos rítmicos no se inmutaron frente a la amenaza que se avecinaba, demasiado enfrascados en sus cantos y aullidos. Aquel ahba iba a explotar, nadie había visto nunca algo así y la reacción natural era alejarse. El tipo pálido que había conducido a Ushur hasta esa sala se fue retirando, caminando despacio hacia atrás dirección a la puerta, sólo para darse cuenta de que el munchkin, sin él haberse percatado, había tomado exactamente la misma precaución hace rato.

El estallido fue épico. No tanto por el sonido, ni por crear un gran efecto visual, sino que la expectación creada alcanzó su clímax en un sonoro chirrido mientras un denso gas amoratado emanaba del pobre ahaba, como si de una nube tóxica se tratase. Por unos segundos, la zona del altar quedó oculta por el humo y la masa de acólitos enmudeció aumentando la intriga nerviosa sobre lo ocurrido. La tensión podía palparse en el ambiente, mientras Ushur y los acólitos esperaban saber que había ocurrido con los ahaba y el enloquecido líder, aun ocultos tras la nube.

Una desquiciada risilla se podía escuchar a través del gas mientras la nube se disipaba. La risa fue aumentando hasta convertirse en un alarido desquiciado y cacofónico. El gas se disipó y los presentes pudieron ver al líder de la secta, que entre risas, con expresión de suma felicidad, trataba de liberar a Zahir, el pequeño ahba, de sus cuerdas. Por otro lado, Crick había quedado liberado al aflojarse las cuerdas con su reventón, y permanecía tirado sobre el cadáver del caimán, algo jadeante y con la piel arrugada, mas notaba como la fatiga iba desapareciendo por momentos.

El líder terminó por liberar a Zahir, portándolo en sus brazos como a un bebe. Mientras, el pequeño ahba, también bajo los alucinógenos efectos del gas de Crick, veía al anoréxico y viejo humano como una de las dríades de tronco nudoso del jardín de las hespérides. Una figura esbelta de tronco de árbol, encargada de cuidar a los ahba recién nacidos e introducirlos al, mundo, una figura maternal ante la cual sólo podía sonreír y dejarse llevar con la extraña sensación de relajación que lo embriagaba.

El negro portó al pequeño hasta el cuenco de tripas y vísceras sangrientas extraídas del caimán, depositándolo en el recipiente con sumo cuidado.

-No te preocupes hijo mío… nadie te hará daño, ahora descansa en tu cuna mientras papá se dedica a los negocios.-

Zahir , manchado de sangre y coágulos, percibía las tripas sobre las que lo habían depositado como la cama de helechos más cómoda del mundo, blanda y mullidita. Desde allí arriba pudo ver al resto de gente, se encontraba en una cueva natural y había otros ahba por el suelo que cantaban con alegría mientras la dríade que lo cuidaba se dirigía hacía un pequeño hombrecillo con una maleta de color rosa chillón. Nunca había visto a un hombrecillo de esos por el jardín pero la felicidad que le poseía hizo que no le importase lo más mínimo.

Fuera de la fantasía del líder y Zahir, Ushur vio con espanto como el tétrico líder de mirada ida se acercaba hacia su persona con paso desequilibrado .

-¿De qué hablábamos pequeño gnomito?- Su expresión denotaba una gran felicidad e inocencia, aunque el brillo de sus ojos seguía mostrando una perversidad oscura, oculta tras el mundo ilusorio que percibía.

-¡Ah sí! 10.000 has dicho… ¿10.000? ¿estas loco? – Su expresión te tornó violenta como la de un niño caprichoso y malcriado al que acaban de contrariar.

-Maldito enano usurero… 10.000 cuchilladas te voy a pegar.-

Se giró hacia su siervo que permanecía como Ushur, frente a la puerta, con la boca abierta de sorpresa frente a las reacciones surrealistas y palabras trastornadas de su amo.

-Mamá, por favor, cuelga al enano boca abajo. Es malo y no sabe compartir, debe ser castigado...-

Tras un instante inicial en el que el siervo le miraba con cara de incomprensión y sorpresa, este acabó por resignarse a obedecer y se apoyó contra la puerta para que el munchkin no pudiese escapar, con la clara intención de atraparlo inmediatamente después. Ushur no podía escapar de aquella estancia a no ser que se librase de aquel tipo, o quizá alejarse fuese lo más sensato, la elección era suya.

Por otro lado, Crick ya casi se había recuperado, algo manchado por la sangre del caimán y la mugre de aquel lugar pero listo para no dejarse abatir sin plantar cara. Además, pudo observar como a sus pies se encontraban las afiladas tonfas que empleaba como arma, había llegado el momento de la venganza.

El líder de la secta, totalmente enajenado, se giró dando tumbos, pasando del tema de Ushur y su sirviente para dirigirse hacia el altar. Metiendo su mano en el cuenco en el que Zahir permanecía disfrutando de la antinatural relajación, la sacó llena de sangre, y comenzó a dibujarse signos incomprensibles en frente y mejillas. Fue entonces cuando se sumó a los cantos frenéticos del resto de sus acólitos, mientras se aproximaba al caimán muerto ignorando a Crick que allí se encontraba, sobre el reptil, para arrancar una costilla del enorme animal. El tipo debía ser más fuerte de lo que parecía, pues no le costó más que un giro de muñeca el arrancar media costilla que sujetó como quien sujeta un puñal antes de que a Crick le diese tiempo a reaccionar. Sin embargo, la improvisada arma del zumbado no se utilizó contra el ahba sino que de un drástico movimiento se la clavó a si mismo en el pecho mientras con voz gravé comenzó a cantar.

-¡¡Arjfhltshamjelraal barzhelmindzul’tzan Jultgarfegorphangremendardals karzuljazmerkilfyordum Nebuchadnezzar!!-

El resto de turbados sectarios se unieron a su canto, repitiendo esa incomprensible frase una y otra vez. El líder cada vez recitaba la frase con más velocidad, mientras la sangre chorreaba de la auto infligida herida en su pecho. Su rostro demente parecía feliz, lleno de satisfacción y gozo como si cada vez que repetía esa frase una corriente de placer atravesase su cuerpo. La escena era de lo más insólito y macabro pero lo que sucedió a continuación si consiguió arrancar gritos de terror incluso entre los propios acólitos de la secta.

Las llamas prendidas en las velas del altar titilaron como movidas por un viento espectral inexistente, que fue ganando fuerza hasta dejar las llamas casi horizontales. Las semillas en las espaldas de ambos ahba comenzaron a brillar con un tono azulado incandescente que no habían visto en sus vidas. Zahir aun alucinando en su mundo de fantasía no se percató pero Crick pudo percibir con claridad un tenue dolor en su espalda muy molesto.

El ambiente de la oscura cámara se tornó eléctrico, inundado por corrientes estáticas que ponían los vellos de punta, mientras el aire se teñía de un extraño olor a ozono. El suelo comenzó a temblar como agitado por un fuerte terremoto hasta el punto que muchos de los acólitos trataron de protegerse frente a un posible derrumbamiento.

Ushur no era capaz de comprender con claridad que estaba ocurriendo más allá de los escasos conocimientos sobre lo culto de los que disponía, pero su sexto sentido para el peligro estaba en su clímax. De hecho, el propio tipo pálido que no le dejaba salir, ahora se encontraba tratando de abrir la puerta en puro estado de pánico, sin éxito, pues esta se mantenía estática anclada a su dintel como sujeta por una fuerza invisible.

De súbito todo paró, incluso los incesantes canticos del negro demente, dejando un silencio sepulcral. Los ojos del líder brillaban con el mismo azul incandescente que las semillas de los ahba. De las comisuras de su boca, ojos, nariz y oídos emanaban regueros de sangre, aunque su expresión era malévola y divertida. Soltó una risotada al tiempo que el brillo de sus ojos abandonaba su cuerpo por la boca, como una bolita brillante, un fuego fatuo que se dirigió por el aire hasta el cadáver profanado del caimán.

El cuerpo del líder se desplomó al suelo sin vida, en un charco de su propia sangre, mientras el cadáver del caimán se reanimaba, irguiéndose como si se tratase de un ser humano. Algunos de sus huesos rompieron la carne y escamas emergiendo para recolocarse. Vertebras de la cola se unieron a brazos y piernas alargándolos, unidos por una fuerza invisible y paranormal que ponía los pelos de punta. Durante el proceso, Crick cayó al suelo cuando el caimán se irguió sobre sus patas traseras, alejándose unos pocos metros del engendro reanimado.

Para finalizar su transformación, el monstruo se arrancó sin esfuerzo la cabeza de reptil, arrancando también la del cadáver del negro que permanecía a sus pies y colocándola en su lugar. Una bestia grotesca y nauseabunda, con la apariencia de una mole reptiliana descompuesta, con la pose de un amorfo jorobado y una pequeña cabeza arrugada espeluznantemente desproporcionada respecto al cuerpo. A ojos de Zahir, era un enorme gigante de fuego que amenazaba con quemar su pacifico jardín atemorizando a sus hermanos.

- Bueno, bueno, bueno… ¿Qué tenemos aquí? –
Su voz resonaba distorsionada a través de la boca inerte del cadáver, con un timbre divertido y confiado que inspiraba una oscuridad maléfica en sus palabras.

-¿Ante quienes tengo el placer de encontrarme? … ¿Qué ocurre, os ha comido la lengua el gato?-

Todos los acólitos sin excepción se encontraban aterrorizados contra las paredes. En sus rostro podía vislumbrarse el arrepentimiento y la verdadera conciencia de lo que habían hecho. Algunos caían de rodillas entre sollozos, rindiéndose al terror y la desesperación.



[FDI:
Spoiler:


Al levantarse el bicho, el alatar ha sido destruido, por lo que los restos estan desperdigados pro el suelo.

Los acólitos están contra las paredes o cercanos a la puerta, algunos tirados por el suelo llorando.

El sirviente se encuentra tratando de abrir la puerta desesperado, pero esta no puede abrirse de ninguna forma pues una energía invisible la mantiene bloqueada.

El monstruo se sitúa en el centro de la sala, con el cadáver del líder a sus pies y el cuenco de entrañas frente a él.

Ushur se encuentra cerca de la puerta, a una distancia prudencial del sirviente aun con su maletín.

Crick se encuentra a unos 2 metros del monstruo, con las tonfas en el suelo, puede cogerlas si lo desea.

Zahir sigue en el cuenco de entrañas y con el estado alterado “Alucinación” este estado acabará cuando yo lo especifique. Tiene libertad para interpretar cualquier fantasía siempre y cuando no entre en conflicto con las que yo he descrito en este post.
]

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Crick el Lun Ago 06, 2012 9:52 pm

[F.D.I: cambio color de diálogos por uno mas chachi que le pega mas al personaje y su personalidad y no se confunde con otros verdes XDDD ]

al contrario que en las viejas historias que se contaban bajo las estrellas las cosas no mejoraban por momentos ni parecía que se acercase un final feliz donde todos cantásemos a coro amarrados de las manos “cumbaya” y comiésemos los mas sabrosos minerales en armonía paz y amor; todo lo contrario. El mundo, o yo mismo, lo daba lo mismo que lo mismo daba, empezó a girar y girar y girar cada vez mas rápido y mas rápido y mas deprisa mientras el agua de mi cuerpo bullía con mas violencia a cada giro.

Giraba y giraba y crecía y crecía. Podía sentir el suelo en la punta de la nariz pero no podía verlo, las paredes de piedra giraban demasiado deprisa y las sogas apretaban cada vez mas fuerte la superficie de mi cuerpo. Prrrrrrrrrrrrffffff...prat. El mundo dejó de girar y se volvió todo del color de las ciruelas maduras, las cuerdas se deshicieron o la flácida gelatina en la que se transformaba mi cuerpo después de cada explosión era demasiado pequeña y flácida para las correas. Fuese como fuese estaba libre, mareado y cansado pero libre de ataduras.

Sobre el fiambre de Caimán, aterrado, fui testigo de los horrores de mis propias habilidades. Cuando expiraba aquellos gases la gente comenzaba a reírse, a hacer el tonto y a decir gilipolleces como “buaaaah tiiiiiiio” y otros prototipos de frases arrastradas. Pero nunca hasta la fecha había contemplado unos efectos como aquellos. Cuando la nube toxica se disipó el escuálido de ébano comenzó a delirar, liberando al otro Ahba que estaba colgado junto a mi en el altar, a tratarlo como a un hijo. Dar ordenes a su “madre” como cualquier niño malcriado y hablar en subidiomas subdesarrollados subextintos recién inventados; todo normal hasta el momento en el que se me acercó, introdujo sus manos en el cuerpo del caimán y arranco un hueso de su interior y comenzó a apuñalarse el cuerpo histéricamente.

La confusión y desconcierto se apoderó de todos los presentes. Por un lado los alcohólicos (acólitos) vieron como su líder se acuchillaba y se arrancaba la vida cayendo en un charco de sangre. Por el otro, al son del ruido de las guturales gargantas de los alcohólicos las semillas de mi espalda comenzaron a brillar y a vibrar, respondiendo al extraño ritual de los mamones (mamíferos) provocando además un punzante escozor, como si tirasen de ellas alistándolas para cortarlas después todas a la vez de un único tajo. El silencio volvió, las llamas recuperaron la verticalidad y las semillas brillaron de nuevo doradas cuando el escozor terminó con la muerte del hombre y la resurrección del Caimán. ¿que acababa de pasar allí?

Me aceré cauteloso a las Tonfas que habían caído no muy lejos de mí para sujetarlas con fuerza con las manos por si las moscas. Ninguno de ellos allí presentes había mostrado interés en las semillas de nuestras espaldas y ninguno había tratado de matarnos, tal vez si el jefe pero el mismo me había privado de su muerte para dar a luz a esa extraña criatura que se dirigía a todos y a nadie por igual. Nadie parecía dispuesto a responder a sus preguntas y tampoco parecía que me fuesen a dejar marchar por la puerta sin antes habérmelo ganado...

- Craj crick crakclock crik hajec crik jhorrrclak creek- Di mi nombre a la criatura respondiendo a sus palabras. si un lagarto resucitado y decapitado podía hablar en el idioma de los mamones yo no sería menos. -¿Y tu? ¿estas bien? No tienes buen aspecto. - tampoco olía bien, olía a ciénaga, sangre, putrefacción y muerte. Pero eso no iba a decírselo, me arrebujé la capa sobre la boca y la nariz para evitar respirar el hedor que emanaba de el y el orín y mierda de los calzones de los alcohólicos.

[F.D.I: acciones: cojer las tonfas y hacer un poco el tonto? XD]
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Jue Ago 09, 2012 12:35 am

[FDI: Seguimos sin Zahir hasta que vuelva. A efectos interpretativos, el sigue ahi parado en el cuenco de visceras alucinando en colores. Esto no significa que debais ignorarlo obligatoriamente, podeis hacer referencia al pequeño ahaba, hablarle, cogerlo, moverlo o lo que considereis oportuno.]
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Ushur el Jue Ago 09, 2012 1:45 pm

Mis temores se cumplieron y la locura se desató en la pequeña cámara. Uno de los ahba expulsó una nube púrpura de muy mal aspecto, engullendo al líder de la secta ocultista. Oh, oh. Esa risa no traía nada bueno, no necesitaba mis afilados sentidos para saberlo. Por su comportamiento y palabras aquella nube debía ser alguna clase de psicotrópico, no sería la primera vez que veía a alguien colgado, pero desde luego el cambio de comportamiento frente al pequeño y extraño ahba era la clave.

Genial…mi turno. Escuché impávido sus palabras, no era el primer fantoche que luego no quería pagar una vez hecho el pedido.

-Escucha, tu jefe obviamente no está en sus cabales ¿O eres su madre?-esperaba que recapacitara recordándole cómo le había llamado aquel lunático.- La nube morada ha debido afectarle de algún modo. Él sabe perfectamente lo que cuesta esta clase de mercancía y yo soy un simple mensajero.

Esperé unos segundos con todos mis sentidos puestos en el hombre, por si intentaba algo extraño. Entretanto el líder continuó con sus bizarras andanzas.

-Si intentáis estafar a Dhraph no seré yo quien venga la próxima vez en busca de su dinero.

Tras la advertencia final esperaba que el hombre hubiese entrado en razón. En caso de no ser así simplemente me alejaría de él ante cualquier amago de abalanzarse sobre mí. A fin de cuentas no podría salir de allí mientras bloquease el camino.

El zumbado estaba haciendo algo con el caimán, y por como se empezaba a arremolinar la energía en torno a él mientras los cánticos se elevaban en el aire. El ritual no era ninguna pantomima, aquello era condenadamente real, y estaba atrapado en el medio.

La manifestación de las energías sobrenaturales era tal que hasta se podía percibir a través de los sentidos convencionales. Tengo que salir de aquí. Una mirada a la puerta descartó tal hipótesis de un plumazo, el paliducho estaba intentando huir y no podía, no era de extrañar. Mi boca se desencajó bajo las telas negras mientras observaba aquel parche con aspecto de carne adherido a la puerta.

A continuación todo se congeló abruptamente, algo surgió del hombre para ir a parar al caimán y la locura alcanzó su clímax ¡¿Qué demonios es eso?! El caimán se transmutó adquiriendo forma humanoide y se intercambió la cabeza con la del fallecido hombre. Viendo aquella monstruosidad a uno le entraban ganas de unirse a la inquisición al grito de “muerte a los herejes”.

El ser habló divertido, quitándome la pregunta de la boca. No es que saber a quién o qué habían invocado fuese a hacer una diferencia notable, pero algo era algo. Caprichoso y confiado, por su actitud era fácil deducir que ese iba a ser su patio de juegos.

Uno de los ahba habló con el ser como si fuese su vecino de toda la vida. Por mi parte, preferí permanecer atento e intentar no llamar la atención. Aun así, estaría preparado para “materializar” una pared de energía invisible a modo defensivo y de evasión. Aunque dependería de cómo se desarrollasen los hechos.

[FDI: Permanece atento al desarrollo de la situación, intentando no llamar la atención y preparado para actuar en el siguiente turno]

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Dom Ago 26, 2012 3:26 pm

Ante las palabras de Ushur, el acolito pareció entrar en razón, era obvio que su líder estaba mal de la cabeza. Sin embargo no pudo ni contestar pues la desesperación lo invadió. Aquel infeliz no tenía el dinero para pagarle, puede que nadie en la sala lo tuviese, sin embargo con el espectáculo ritual de luces y espectros que sucedió tras aquello, el tema de pagar o no pagar, había pasado a segundo o tercer plano, al menos para el acolito, visto como intentaba escapar por aquella puerta desesperado.

Crick, ajeno al enorme peligro que se erigía frente a él, contestó a la grotesca figura reanimada con suma seguridad. Pobre inocente. El rostro extirpado del líder de la secta, ahora sobre el cuerpo descompuesto del caimán, esgrimió una sonrisa divertida frente a las palabras del pequeño. Parecía que aquellas palabras le habían complacido de alguna forma, o quizá no estuviese acostumbrado a que le respondiesen tan descaradamente, en vez de quedar paralizado de puro terror por su mera presencia.

-Oh, pequeño hijo del bosque, perdona mis modales. Aunque domino tu lengua nativa, si en ella conversáramos parte de los presentes perderían el significado.-

La bestia deforme carraspeó aclarándose la garganta, algo de lo más esperpéntico teniendo en cuenta que dicha garganta se encontraba seccionada, y en el proceso,
una gran flema sanguinolenta emergió con impulso contra el pétreo suelo.

-Mi nombre es Nebuchadnezzar, Marques de los Infiernos. Y aunque en estos momentos mi estado físico es deplorable, intento ponerle solución en breves. Necesito alguna de esas preciosas semillas que portáis, pequeños hijos del bosque, espero que no presente ningún inconveniente…- Su sonrisa emanaba crueldad y malicia en estado puro, tanto es así que un escalofrío recorrió la espalda de todos los presentes sin excepción.

Sin más palabras, giró su sonriente cabeza decapitada hacia Zahir, el pequeño hombrecillo verde que aun seguía delirando en su fantasía de paz y amor. Uno de los cortos brazos de caimán, aunque alargados por el anterior injerto de vértebras, comenzaron a extenderse. Era imposible que alcanzase al Ahba desde su posición, sin embargo pronto la carne dañada que rodeaba al brazo se fue desgarrando, las escamas se separaban y el músculo se rompía, imbuido por una energía de color azulado. Los huesos que se apreciaban entre los tejidos se separaban unos de otros prolongando el miembro hacia el Ahba, pero a su vez manteniendo la unidad vinculados por esa energía de azul espectral.

Su tétrica garra, arrojaba una negra sombra sobre el pequeño Zahir, que retozaba entre tripas sangrientas con expresión de felicidad. Sus semillas comenzaron a brillar con el mismo azul energético que aquella criatura empleaba. Era obvio que de alguna forma, le estaba causando un gran dolor, pues con un grito agónico, el ahba salió de su fantasía, para permanecer paralizado, con expresión de puro dolor, incapaz de articular movimiento o sonido alguno. Su pequeño cuerpecito, levitaba ligeramente sobre el cuenco visceral, boca arriba, como si una mano invisible lo agarrase por el pecho, elevándolo. Una garra espectral invisible para todos menos para Ushur, capaz de percibir su figura energética con claridad. La sangre carmesí, goteaba de su manchado cuerpo hacia la espalda, aunque recubría sus semillas, el brillo de estas era tan intenso que se podía ver con total claridad incluso a través del espeso y rojo fluido.

Rompiendo momentáneamente el silencio y estupor causado por la tortura de Zahir, una tanda de sonoros golpes se escucharon al otro lado de la puerta. Más que simples golpes de un puño, parecía aquello un ariete o algún otro objeto de gran contundencia, algo que en condiciones normales habría echado la puerta abajo en segundos.

-¡¿Qué está pasando ahí dentro?! ¡En nombre de la novena legión de la Orden del Martillo, exijo que se abra esta puerta inmediatamente!- Una voz profunda y atronadora que pareció sacar a la bestia de su concentración, aunque no movió más que su cabeza, continuando con el ritual de tortura sobre el ahba.

-Que problemático… Tendré que darme algo más de prisa..- Tras sus palabras Zahir se elevó un poco más en el aire, sus ojos se abrieron de par en par y su expresión de agonía muda se acrecentó más incluso de lo que ya parecía imposible. El pequeño vegetal iba a morir si nadie intercedía por él, pese al desconocimiento sobre lo que le estaba haciendo era obvio que no iba a aguantar mucho más.

La situación se había tornado bastante complicada, por un lado dentro de la cámara aquella bestia que decía llamarse Nebuchadnezzar estaban torturando dolorosamente al ahba, y por otro lado al otro lado de la puerta los custodios de la ciudad seguramente se estaban amontonando haciendo lo que fuera posible por entrar. Era una situación extraña, jamás bajaban estos a las catacumbas de la ciudad lo que se sumaba a lo inverosímil de la escena.

El cultor que intentaba abrir la puerta sin éxito dio unos pasos hacia atrás antes los gritos de los custodios. Parecía un ratoncillo acorralado entre dos gatos hambrientos, miraba hacia el caimán y hacia la puerta una y otra vez como intentando decidirse que camino escoger, temblando de pánico, sudando y con expresión de ansiedad infinita hasta que la presión fue demasiado para él y con un grito desgarrado, calló de rodillas con la mirada perdida a los pies de Ushur, catatónico.

No era el único, muchos de los otros acólitos también se mostraban inconscientes o lanzando alaridos de histeria. Puede que fuesen reacciones exageradas de gente mentalmente inestable, pero el sentimiento de presa acorralada que tiene que elegir entre el más leve de dos males era algo que se respiraba en el ambiente.

Por un lado los Custodios seguramente entrarían sin miramientos a martillazos contra todos. Por otro aquella monstruosidad estaba claro que dominaba fuerzas que se escapaban a toda razón, capaz de sumirlos en pura agonía. Y luego estaba el pobre Ahba, quizá fuese demasiado tarde para él y mereciese la pena dejarlo en la estacada para salvar la propia vida, pero hacer algo así con uno de su propia especie debía ser bastante doloroso para alguien como Crick.

Decisiones, muchos caminos a seguir se presentaban frente a Crick y Ushur, pero ninguno de ellos parecía llevar a buen puerto. Sólo estaba clara una cosa, quedarse mirando no era una opción, debían actuar de forma enérgica y audaz si querían salir de aquello con vida, o al menos con algo de vida.


[[FDI: Ushur puede seguir viendo el parche de carne que nadie más ve recubriendo la puerta, aunque con los golpes de los guardias la carne se esta despegando poco a poco.]]
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Crick el Mar Ago 28, 2012 4:24 pm

-Ah, eres alguien... ¿como se dice?.....¿”fanstoso” (famoso)? ¿Tendría que conocerte, pedirte un...”cochegrafo” (autógrafo)?

Clavé la mirada en el caimán, marqués de los infiernos, cargada de odio y resentimiento. Pare ser alguien “importante” se comportaba igual que todos los mamíferos: egoístas, avariciosos, desconsiderado, cruel y despiadado.... y olía peor que ninguno que hubiese conocido nunca.

Cerré la capa en torno a mi pecho ocultando mis huevos dorados a la lagartija atómica y a cualquier imbécil que se atreviese a mirarlas y caminé lenta y disimuladamente hacia el cadáver decapitado del mamón como si nada de lo que ocurriese allí tuviese que ver conmigo, aunque no era así: querían mis huevos, o en su defecto los huevos de mi congénere que sufría los efectos de mis flatulencias resultando una victima fácil e indefensa gracias a mi. No podía permitir que ninguno de los presentes, mucho menos “Meguhstaelzbar” (Nebuchadnezzar), pusiese sus manos sobre ninguna semilla.

El brazo deforme del caimán se acercaba peligrosamente a mi compatriota, rompiéndose, rasgándose, y aun así siguiendo su avance sujetándose en la azulada fluctuación. La sangre lo había invocado, la sangre lo ataba a este mundo y la sangre debía someterlo, por ello le falto tiempo para liquidar a su convocante. La sangre es un vinculo poderoso, similar al vinculo de los Ahba con el árbol Noah. Pinché levemente con la punta del arma el cuerpo inerte del mamón buscando una reacción en el cuerpo revivido del caimán. Si mostraba algún síntoma de molestia, centraría mis esfuerzos en golpear el cadáver del hombre en vez de golpear al zombi. Si por el contrario no mostraba ningún tipo de reacción y el vinculo de sangre se había disuelto con la muerte del hombre no me quedaría mas remedio que resignarme y enfrentarme al reptil no muerto, o no vivo. Con mis armas.

-¡Hey, “Meguhstaelzbar” (Nebuchadnezzar)!. Mí vestuario también es deprimente... solté la capa y eché la tela hacia atrás mostrando mi cuerpo tal y como el árbol Noah lo trajo al mundo. No era un acto de exhibicionismo, ni mucho menos, los Ahba carecemos de la necesidad de vestir ropas. El gesto buscaba eliminar barreras que impidiesen el movimiento libre de mis brazos, preparándome para el inminente combate. -Necesito un par de botas nuevas, espero que no presente ningún inconveniente que tome tu piel.

Repetí amenazante las egoístas palabras del demonio. Si los leves pinchazos en el cadáver hubiesen mostrado alguna reacción en el Caimán lanzaría un ataque con todas mis fuerzas hacia el brazo del fiambre buscando cercenarlo con la esperanza de que el vinculo cortarse también el brazo extendido del caimán. Si los pinchazos no habían mostrado reacción alguna saltaría buscando el brazo del caimán y liberar al Ahba de su presa antes de que fuese demasiado tarde.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Ushur el Jue Sep 06, 2012 11:21 am


Problemas, así de simple. No era un buen samaritano, pero que el demonio pudiera usar el poder de las semillas no traería nada bueno, y las consecuencias no se quedarían en aquella sala. Lo peliagudo era cómo evitarlo, la opción más clara era intercalar un muro de energía mágica en la posición de la garra espectral, con suerte la colisión de fuerzas anularía el influjo del demonio sobre las semillas.

Por otra parte, estaba la legión al otro lado de la puerta. Dejando a un lado que nos iban a joder vivos por estar metidos en brujería, eran la mejor baza para librarnos del demonio. Así que, resumiendo, o ayudaba a echar abajo e parche, o bien intentaba detener al demonio antes de que superara en poder a los hombres al otro lado de la puerta.

Desde luego no podía contar con los humanos, esas criaturas de mente débil estaban en pánico, paralizados, por lo que no servirían ni de carne de cañón. No obstante, el otro vegetal parecía tener las suficientes agallas, o era rematadamente idiota. Sea como fuere, parecía ser mi único y verdadero aliado, cosas de la vida.

Por lo tanto, anticipando la iniciativa del helecho parlante gracias a su amenaza, intenté sincronizar mi sortilegio con su esperado ataque. Cerré los ojos y visualicé ese poder latente que tenía en mi interior, todavía no comprendía su naturaleza (la cual difería de la magia que conocía), pero podía manipular tal poder y manifestarlo.

Abrí los ojos, visualizando lo que iba a hacer a continuación, y prendí la chispa. No ejecuté ningún movimiento, ni dije una sola palabra, simplemente le di forma con mi propia mente y apreté el gatillo. La idea era materializar una pantalla mágica que seccionara la mano espectral del demonio, por lo que intenté darle la máxima superficie y fortaleza posible. El objetivo era neutralizar su influjo sobre el ahba atacando al propio hechizo (si es que era tal cosa).

A continuación solo cabía esperar que surtiese efecto, además de estar atento por si el demonio se percataba de mi participación. En tal caso, si mi integridad, física o espiritual, peligraba levantaría un muro mágico en torno a mí. Finalmente, decidí no facilitar el acceso a la legión por si necesitaba protegerme a mi mismo.

Spoiler:

-Acción 1: Crear una pantalla mágica que seccione trasversalmente la garra espectral, intentando evitar que el demonio se fortalezca. Un metro cuadrado de superficie (aunque digo máxima, por razones interpretativas) y ancho mínimo posible, cuanto más fino sea el filo más corta, aplicado a la magia.

En teoría intentando aprovechar la acción de Crick, aunque mi personaje empieza a visualizar el sortilegio poco después de la fanfarronada sobre las botas de lagarto.

-Acción 2 (condicionada): Acción ofensiva del demonio contra mí, ya sea mágica, espiritual o física. Defenderme con un muro mágico en forma de “semicúpula”, coges una semiesfera y partida por la mitad.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Jue Sep 06, 2012 11:35 pm

Los pinchazos y comentarios provocativos del pequeño Ahba dieron el resultado esperado. La bestia percibió el picoteo de su arma, pese a no dar muestra de dolor alguno. Giró su cabeza hacia Crick, la cabeza robada al líder de la secta, la cual mostraba una ceja arqueada y expresión de … sorpresa al parecer, aunque bien podía confundirse con asco vista la mueca que portaba. Se reacción sucedió tan despacio que parecía a cámara lenta, no quedó claro si aquello era deliberado o su capacidad de reacción era así de defectuosa. No había motivos para tanta lentitud, así que debía ser lo segundo.

Como respuesta, Crick, se lanzó hacía su brazo, con un tajo cortante de sus afiladas tonfas que impactaron contra el brazo deforme del reptil. Algunas vertebras saltaron por los aires, seccionadas, y la piel escamosa se vio desgarrada. Un brazo normal hubiese sufrido graves daños, pero este se mantuvo en posición, sosteniendo los huesos rotos y retazos de piel suspendidos por aquella energía azulada.

La expresión de su cara se torno divertida, aun mirando hacía Crick pues había seguido su trayectoria con la mirada. El pequeño ahba había caído sobre el pecho de la bestia en un fallo de calculo, y una fuerza invisible pareció darle un calambrazo eléctrico que le recorrió todo el cuerpo, volteándolo en el aire y cayendo con un brutal golpe a los pies de la bestia. Con un golpe aparatoso de cabeza contra la fría piedra manchada de sangre y mugre, la gelatina de su cabeza no fue suficiente para amortiguar el golpe y su cráneo vegetal choco con fuerza contra la sólida superficie. El golpe lo semiinconsciente, normalmente un ahba hubiese muerto, sin embargo la fractura del cráneo comenzó a cerrarse a toda velocidad nada más abrirse. El demonio rabioso, levantó una de sus patas traseras, la cual estaba peligrosamente cerca de dónde había caído Crick. Pese a su lentitud, Crick no pudo escapar pues aquel golpe de cabeza lo había dejado incapaz de reaccionar, el caimán elevó su pierna sobré el vegetal con el fin de aplastarlo sin compasión, cuando un alarido se escucho en toda la cámara.

Crick, vio como la pata se alejaba y el monstruo dejaba de prestarle atención, girándose hacia el munchkin. Al parecer, la habilidad empelada por Ushur había resultado con la desmembración del caimán, seccionando en dos el brazo que sostenía al garra sobre Zahir. Hueso, musculo, piel y energía etérea, todo fue cortado, cayendo la garra al suelo, inerte. La furia de la criatura se desató como una tormenta, pues comenzó a desplazarse con paso lento pero firme hacia Ushur, impulsándose con las dos piernas traseras arrastrando el pesado cuerpo y la única delantera restante, la cual se había extendido hasta llegar al suelo, se aferraba a los adoquines de piedra para impulsarse y ganar velocidad.

-Tú… Asqueroso gusano, como has osado interrumpir la extracción… acabaré contigo de tal forma que no quedará de tu existencia ni el recuerdo de que alguna vez pisaste suelo material.-

Sus ojos brillaban con un fulgor azulado intenso, como llamas sedientas por consumir todo a su paso. Crick no podía ver los fenómenos paranormales que inundaban la sala con la furia de Nebuchadnezzar, pero Ushur sí que los vislumbraba con claridad. Un remolino de energías espectrales de brillos paranormales giraban con aquella bestia en su centro. Aquel torbellino parecía aumentar su radio, velocidad y potencia destructiva conforme aumentaba el cabreo de la criatura. Y ese torrente de destrucción se dirigía directamente hacia su posición.

Los golpes y gritos en la puerta cada vez eran más fuertes e insistentes, sin embargo nadie de los presentes le dedicó ni la más mínima atención.

Ushur se protegió de la amenaza que se dirigía hacia él, creando media cúpula de energía mágica entorno a su cuerpo. Sin embargo visto el tamaño y violencia con la que el monstruo se le acercaba, estaba por ver si sería suficiente. La colisión sucedió, y la garra del demonio impactó contra la cúpula mágica. El golpe fue brutal, y la onda expansiva lanzo a algunos de los acólitos al suelo e hizo que otros se resguardasen.

La garra de Nebuchadnezar, incandescente con energía azul espectral, penetró a medias la barrera, parecía ir atravesándola poco a poco con esfuerzo, sus afiladas garras la habían traspasado dirigiéndose hacía la cara de Ushur, mientras la palma seguía sin poder traspasarla, avanzando lentamente ejerciendo una presión enorme. Ushur se encontraba en serios problemas pues era cuestión de tiempo que lo alcanzase, y la huida estaba complicada, visto que estaba arrinconado con el muro a su espalda, sólo podía escapar hacia los lados.

Crick no entendía demasiado de la situación, desde su punto de vista, y aparte de la confusión inducida por el golpe en la cabeza, sólo había podido ver que la garra del monstruo se le había caído sin venir a cuento. Entonces se había girado hacía el munchkin claramente cabreado, y dándole a él la espalda. Gracias a lo cual se había podido regenerar sin sufrir más ataques de la bestia. Entonces el caimán le había lanzado su garra al enano, pero una fuerza invisible parecía contenerla a duras penas. El impacto había liberado una onda expansiva que a él le lanzo un metro en dirección opuesta rodando por el suelo y había tirado al otro ahba fuera del cuenco de vísceras, cayendo a su lado inconsciente y de color rojo por la sangre que lo recubría entero.

-¡Ya me habéis hartado!- Una voz atronadora se escuchó al otro lado de la puerta, seguida de un estruendoso golpe que abrió un enorme boquete en la aparentemente endeble puerta de madera. Algo pesado salió disaparado cual proyectil, impactando contra el muro de enfrente y reventando la cabeza de un acolito que allí permanecía apoyado contra el muro de piedra, explotando en sangre y sesos que se fragmentaron por la sala. Aquello era un martillo de combate, de aquellos que llevaban los guardias de la ciudad. La pesa con forma de prisma rectangular se había quedado incrustada en la roca, la cual había resquebrajado.

Al otro lado, de una patada, el guardia había tirado la puerta abajo. Permanecía en el marco del pórtico, estoico, con su armadura pesada brillando con la escasa luz , cuando extendió una mano ataviada con uno de aquellos blindados gantes magnéticos y el martillo se desincrustó de la pared para volver a su mano. Dejando un boquete en la pared del cual empezó a emerger agua, inundando la sala poco a poco. Era de esperar, estaban en el subsuelo, y Eonburg se encontraba construida sobre una enorme ciénaga, si no salían de allí pronto morirían ahogados, aunque al guardia no parecía importarle, ni a sus compañeros, otros cuatro hombres también forrados de acero que entraron en la cámara.

-En nombre de la Santa Eclesia, y la autoridad que me otorga la orden de Martillo, quedais todos arrestados.-

Spoiler:

Crick, recuerda poner el FDI con las acciones la próxima vez, contármelas por msn no es suficiente, el FDI es obligatorio.

Bueno, os cuento:

-El demonio ha sufrido daños leves por el ataque de Crick

-Crick ha sufrido daños graves en cabeza por el chispazo y golpe de chocarse contra la piel del demonio. Sin embargo los esta regenerando a ritmo súper acelerado. Esto no quiere decir que ya este curado, esta en el suelo sentado regenerándose, algo atontado pero consciente, este turno podrá moverse pero ten en cuenta el atontamiento y cansancio.

-La técnica de cortar el brazo de Ushur ha funcionado y le has cortado medio brazo.

-El demonio se dirige hacia Ushur, y le mete un zarpazo con el otro brazo que consigue parar de momento con la barrera pero no va a aguantar mucho más aunque la mantengas.

-Zahir se encuentra inconsciente junto a Crick en el suelo.

-El guardián se ha cargado al puerta, así que hay una salida abierta, aunque están los 5 guardas custodiándola.

-El boquete en la pared opuesta a la puerta da directamente a la ciénaga, el agua sale con bastante presión así que si intentáis pasar por ahí lo tenéis complicado, pero caber cabéis por ser pequeños, tanto munchkin como ahba.

-La sala se esta inundando a ritmo acelerado, al principio de vuestro post os llegará por los tobillos, al final del post, por las rodillas.

-El demonio ignora completamente todo lo que pasa a su alrededor y sigue empeñado en pegar el zarpazo a Ushur, haciendo presión y penetrando el escudo.

Bueno… creo que no hay mucho más que contar, suerte :P
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Crick el Sáb Sep 29, 2012 4:39 pm

El lagarto parecía reaccionar a los pinchazos, dolor o cosquillas, algo sentía y era momento de comprobar cual de las dos era. Salté hacia su brazo con el acero por delante cortando, desgarrando y destrozando piel, escamas y huesos por igual... el brazo siguió en su lugar; cosquillas, aquello sentía la criatura. Pero eso era algo que descubriría mas tarde, cuando mis pies chocaron contra el pecho del animal y una fuerte corriente eléctrica me disparó contra el suelo como una rebanada de pan de la tostadora, chocando contra la dura piedra, nublando mi vista de verde sangre y abotargando mi mente con un zumbido y un terrible dolor de cabeza; el que dijese que la muerte no dolía, mentía.

- Crack Ceeerj qlac, criiiiiuj jark shhhhreck clak! Creck crick calq! Grejc flap crack carraqrack! (puto cabrón hijodeputa, me cago en tu puta madre.... insertar insulto despectivo que se quiera)

Afortunadamente, mi cuerpo comenzó a regenerar la herida y a reposicionar los fragmentos de hueso rotos en su sitio en el momento mismo en que mi cabeza estalló contra el suelo, pero eso no mitigaba el dolor de cabeza, solo lo acrecentaba con cada fragmento de hueso que viajaba cortando a través de mi cerebro hasta reposicionarse en su lugar, dispuesto a ser soldado.

Mientras me retorcía de dolor lanzando improperios, muchos de ellos en mi lengua natal, y otros muchos en la burda lengua de los sacos de carne; Pude ver, o adivinar a través de la nebulosa, el pie del caimán avanzando lentamente hacia mi. Sin embargo nunca llegó a su destino; Se arrepintió, encontró un objetivo mas apetecible, o su podrido y subdesarrollado cerebro de humano perdió el equilibrio y cayó al suelo rodando como una croqueta en pan rallado.

Cuando el suelo dejó de dar vueltas y la visión se enfocó ligeramente, pude ver, sin entender, lo que estaba pasando alrededor: por algún motivo el brazo del lagarto que no había podido cortar estaba tirado en el suelo, el lagarto no me había aplastado por que prefirió jugar un saco de carne diminuto al mimo y el muro invisible. Fue entonces cuando una fuerza invisible me golpeó como un huracán arrastrándome por el suelo como una croqueta, como deseé que el caimán estuviese en mi lugar. Cuando terminé de rodar, el otro Ahba estaba junto a mi, cubierto de sangre e inconsciente, indefenso y débil.

Las cosas comenzaban a ponerse feas, si, un demonio resucitado de un caimán no era un asunto feo, pero que la guardia de la ciudad y la inquisición llegasen a un akelarre echando abajo la puerta no eran buenas noticias. Todos seriamos arrestados y colgados, si teníamos suerte, sin importar que fuésemos alcohólicos o sacrificios. Por si las cosas no estuviesen ya mal, la sala empezó a inundarse; las antorchas y fogatas agradecerían el agua, y mis pobres piernas también, pero si quería salir de allí vivo e intacto debía moverme rápido y pensar aun mas rápido. Agarré a mi congénere y me dirigí pesadamente hacia la fuga de agua, maldiciendo el dolor de cabeza y el incesante zumbido en mis oídos.

Tratando de ocultarme entre columnas y alcohólicos de la Eclesia esperaría a que el nivel del agua sobrepasase el boquete para introducirme por el y salir a los pantanos. Aquella agua no olía bien, el caimán putrefacto olía mejor, pero no dudaba de que esa agua olía mucho mejor que la hoguera que seguiría a la mazmorra de la Eclesia. Debía salir de allí y aquella era la única forma de hacerlo, mientras el demonio se entretenía con la Eclesia, o los guardias con el demonio, poco importaba quien se entretuviese con quien, solo importaba salir de allí de una pieza.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Sáb Ene 19, 2013 11:02 pm

Lo que sucedió continuación fue bastante confuso. Los miembros de la inquisición se lanzaron hacia el demonio. Ushur, el pequeño munchkin, fue sepultado entre la multitud, en un entrechocar de pisadas que lo ocultaron de la vista. El nivel de agua no paraba de aumentar y el pánico se había extendido entre los acólitos que pululaban en todas direcciones cual gallinas espantadas por la presencia de un depredador, gritando con expresión de terror. Los disparos y martillazos se sucedían con violencia, con algunos cuerpos cayendo ensangrentados al agua cenagosa tiñéndola de rojo.

Crick, en medio de todo ese barullo, con nadie aparentemente prestándole atención, pudo ver en aquel caos confuso como la energía azulada que parecía controlar al cocodrilo zombi, abandonaba su avatar que se desmoronaba en pedazos de carne y hueso putrefactos.

Aquella energía salió disparada hacia uno de los fanáticos, uno que se agarraba a la pared paralizado de pánico, imbuyéndolo, y pudo ver como su expresión cambiaba a una más malévola, oscura. Ya no tenía miedo, ahora infundía miedo. Aquel tipo, con sus sádicos ojos iluminados por fuegos fatuos de color cian, comenzó a caminar con su vista fija en el vegetal, nadie más pareció percatarse de lo ocurrido entre la confusión y Crick no iba a quedarse para ver los resultados.

Por nauseabunda que fuese el agua, era la única salida. Se zambulló en el espeso fluido a través de la grieta en el muro, antes de que el demonio con su nuevo cuerpo mejorado pudiese alcanzarle. Tras pasar el muro, sumergido en el agua, todo era silencio.

Nunca más supo de lo que había dejado atrás. Pues frente a el se extendía el agua estancada, plantas de ciénaga que rozaban su cuerpo en la oscuridad de la noche. Con esfuerzo flotó a través de plantas, residuos y fango hasta notar la húmeda brisa nocturna de la ciudad de Eonburg. ¿Estaba a salvo? La luz de farolas y candiles iluminaban como luciérnagas la noche. Se encontraba flotando en las negras aguas entre dos plataformas flotantes de madera sobre las que se caminaba en aquella ciudad. Era el momento de tomar una decisión, podía nadar en la oscuridad hasta salir de la ciudad por la ciénaga, y caminar sin rumbo en la absoluta negrura. O adentrarse en la ciudad, tratando de no llamar la atención entre canales y callejuelas, ocultándose para evitar a los perseguidores que tarde o temprano volverían a aparecer.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Crick el Sáb Ene 26, 2013 12:35 pm

Las cosas parecían complicarse por momentos. Malditos mamones y malditas sus culturas y religiones. Los sacos de hueso se removían histéricos mientras sus propios congéneres los atacaban violentamente. ¿esto significaba ser hombre? Para ellos, en el jardín de las hespérides todos cuidaban los unos de los otros y nuestro gran árbol Noah no requería del sacrificios de nuestros congéneres para ganarse nuestro favor. Los mamones están locos, todos locos; ellos, sus gobiernos y sus dioses.

Ya me había cansado de “estudiar especies inferiores” y estaba cansado de que un falso dios de gelatina azul se hubiese obcecado con mis pelotas. ¡Que les creciese un ficus en el culo a el y a todos sus locos bastardos! Era hora de irse, el agua ya hacía imposible hacer pie y me limitaba a flotar en la putrefacta agua, cada vez más infecta gracias al fluido nauseabundo que salía de los cuerpos de los humanos: sangre de sus heridas y estómagos reventados, orín y heces de su terror. Espectáculo patético y lamentable que ellos se creyesen “los amos del mundo”.

Me infiltré por una de las grietas escapando de aquella jaula de grillos y del ya no descuajaringado caimán “Meguhstaelzbar” que había decidido cambiarse el cuerpo putrefacto por uno que si bien no olía mejor, si que se movía mas rápido y menos aparatosamente que su cuerpo anterior. Cuando llegué a la superficie me encontré por fin con algo de vida conocida, aunque no la mas deseable compañía. Sobre la superficie de la ciénaga flotaban plantas y juncos que merecían todo mi respeto por ser capaces de soportar y sobrevivir a aquellas condiciones tan lejos de las comodidades del árbol Noah. Su silencio podría deberse a la depresión que les causaban los vapores de la ciénaga y la proximidad a la corrupta y loca ciudad.

Nadé con dificultad entre las plantas, tratando de ocultarme de las miradas de los que caminaban por las plataformas de arboles muertos y buscando en la orilla un lugar seguro por el que encaramarme a la ciudad sin ser visto y poder limpiarme del fango para liberarme del hedor a caimán, vísceras y humano y encontrar una manta o capa oscura con la que envolver mi cuerpo y ocultar de miradas codiciosas mis “huevos de oro” como acostumbraban a llamarlos los humanos. Tenía que pasar desapercibido y salir cuanto antes de aquella ciudad de locos, antes de que “Meguhstaelzbar” o la Eclesia me encontrasen.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Ene 28, 2013 4:53 am

El pequeño Ahba, surcando las aguas pantanosas entre los húmedos matorrales que se fundían en las sombras, consiguió pasa desapercibido, o eso creyó de primeras.

Pero la noche de Eonburg y sus alrededores no era precisamente un lugar pacífico y tranquilo, mucho menos aquella noche. Mientras se aceraba a la orilla, antes de que se diese cuenta ni pudiese hacer nada para evitarlo, dos ojos emergieron del agua frente a su cara. No sabía lo que era aquel bicho, pero sin duda era grande, mucho más que un simple caimán por lo que pudo comprobar cuando un largo y robusto cuello escamado emergió frente a sus ojos de la negra superficie liquida, fauces abiertas por las que cabrían tres como él.

Antes de poder huir o defenderse, una voz tronó en la orilla tras aquel extraño ser.

-¡Stherlek rhamfrnith fern ikke!- Aquella voz imponente exclamó unas palabras totalmente desconocidas para el pequeño ahba, pero aparentemente no para la criatura reptiliana que estaba a punto de asesinarle. La sierpe cerró sus fauces en el acto, girando su cabeza hacia atrás, escrutando la oscuridad en dirección a la silueta del tipo en la orilla. Crick también lo vio, parecía humano.

Con las mismas, la criatura en silencio volvió a sumergirse en las profundidades y Crick libre de la amenaza, quedó libre de ir a la orilla si lo deseaba.

El tipo misterioso volvió a hablar, aunque está vez de su garganta emergieron crujidos que Crick entendió a la perfección.-Este no es lugar seguro para uno de tu especie. Ven, no tengas miedo, te sacaré de aquí.- Parecía una locura aceptar esa oferta ¿Querría las semillas de su espalda? En condiciones normales lo más lógico era huir de allí de inmediato, sin embargo dos razones incitaban a la duda.

Primero de todo, acababa de salvarle la vida, y en segundo lugar… le había hablando en su idioma. Era la primera vez que escuchaba a un humano hablar su lengua nativa, era difícil creer que siquiera pudieran hacerlo, además su acento ahba era impecable ¿Era realmente humano?

Si se acercaba aun más podría ver su imagen en la penumbra iluminada por los lejanos faroles de luz ámbar. Un humano sí, un humano muy extraño, de largos cabellos, unas lentes que relucían en la penumbra bajo sus ojos y un puro del que fumaba con calma, iluminando con un anillo ígneo el final del mismo en la negra noche. Poco más alcanzaba a vislumbrar con tan poca luz.

Pese a su aspecto altamente misterioso y extraño, algo le decía que podía confiar en él, pero debía decidir pronto, antes de que alguna de esas bestias que habitaban el pantano volviese a por él.



-Mi nombre es Herrat. No te perseguiré si decides huir, pero te aseguro que lo que has visto no es ni la mitad de los peligros que te aguardan ahí fuera…- Con las mismas, el tipo se sentó sobre una roca de la orilla fangosa, cruzando las piernas mientras se fumaba su puro con total tranquilidad.

Miraba la luna y el paisaje pantanoso, como si realmente disfrutara del silencio de la noche en aquellas tierras cenagosas. Observarlo infundía tranquilidad, verlo tan pancho parecía aligerar la carga de todo lo vivido aquel fatídico día.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Crick el Sáb Feb 02, 2013 2:38 pm

Cuando creía que ya estaba a salvo, que me había librado del demonio cadavérico y su secta de locos suicidas y los gilipollas corruptos que los perseguían en nombre de un falso dios y progreso, Eonbug me mostró que las cosas rara vez salen como uno quiere, espera, o desea. Dos grandes ojos brillantes en la oscuridad de la noche y la ciénaga emergieron frente a mi. Seguidos de unos afilados dientes y una boca lo suficientemente grande como para tragarseme sin morder ni masticar junto a otros dos como yo. Pero las cosas rara vez salen como uno quiere, espera o desea.

Desde la orilla tronó una voz. Fuerte, imponente, regia, imperativa... la fea criatura se giró en dirección a esa majestuosa voz y volvió en silencio bajo las aguas de las que había salido. Yo también chapotee en el agua para girarme al lugar del que provino la voz mientras luchaba por no ahogarme en la ciénaga. Era un hombre, o eso parecía. Alto y delgado, extraño incluso para los de su especie. Permanecía tranquilo contemplando la noche mientras algo ardía entre sus dedos mientras el resto de sus congéneres se reunían en cloacas danzando al diablo o crucificando herejes en la plaza publica. El se había apartado de tal locura para contemplar la naturaleza muerta d ella ciudad, y salvarme la vida. Quien sabe si con otros propósitos ocultos en la noche.

Chapoteé hacia atrás, desconfiado, y entonces el hombre volvió a hablar. Pero no en la lengua de los mamones sacos de huesos, ni en la extraña voz del demonio o el atronador sonido de hacia un instante; su voz era queda, ronca y familiar, mi lengua natal. Sorprendido y curioso nadé hacia la orilla. El hombre tenía razón, era un lugar peligroso para cualquiera, sobretodo para un pequeño Ahba. Y hasta el momento tampoco me había dado ningún motivo para desconfiar del todo de el, y si me había prometido ayuda; y eso era algo evidente que necesitaría.

El hombre se presentó como “Herrat” y yo me presenté a él con mi nombre completo en cuanto salí del agua y me sacudí el agua y el fango agitándome como un perro en la orilla.

-Crak creek crik criiij crak. (Parece que sabes mucho sobre este mundo, sus peligros y como enfrentarlos. -Me acerqué al hombre despacio, cauto, pero mostrando cierto grado de confianza en el saco de huesos. - craj creeck creej crik cro rrrrhs creek. (me gustaría que me enseñases a defenderme.)
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Feb 04, 2013 11:02 pm

Aquel misterioso hombre inclinó ligeramente la cabeza complacido cuando el ahba se presentó, y continuó observando el horizonte con la mirada perdida, dando profundas caladas al puro que se consumía poco a poco.

Tras las palabras del vegetal, giró nuevamente su rostro hacia él con una sonrisa divertida. -Sí he visto mundo, sí... Demasiado quizá.- Contestó con calma en el idioma de Crick, entre caladas y expulsando bocanadas de humo que emergían de su boca, adoptando formas insólitas. Seres efímeros de humo que parecían adquirir vida durante unos instantes antes de disiparse en el aire, formas abstractas pero a la vez increíbles y cambiantes.

En respuesta a la petición del Ahba sobre enseñarle a defenderse, el tal Herrat, se quedó observándole fijamente unos segundos, como evaluando su aspecto. Su mirada de iris dorado brilló con la escasa luz ambiental, mostrando su inquisitivo escrutinio.

-Este mundo está corrupto, pero eso ya lo sabes. Los Ahba sois demasiado puros para este mundo, te aconsejaría que volvieses al jardín... -

Era imposible que aquel saco de huesos hubiese visitado el jardín, ningún humano lo había visitado... ¿o sí? Era difícil de creer que pudiese conocerlo, pero por alguna razón parecía saber ]de lo que hablaba.

-Sin embargo... Veo algo en ti. No eres como los demás Ahba ¿Verdad? No irías a quedarte quietecito aunque te lo pidiese. No. Tú estás hecho de otra pasta...

Se quedó pensativo unos segundos, aun observándole, y continuó hablando.

-Hagamos una cosa...- Herrat pareció buscar en sus ropas, dentro de bolsillos como si tratase de recordar dónde había metido algo. Entonces su mirada se iluminó, y de un bolsillo sacó un pequeño objeto atado a una cadena. - ¡Ahh, aquí está! Toma. Este anillo se iluminará cuando encuentres gente de confianza. Es un amuleto de mala calidad que he creado yo mismo, pero cumple su función. Sólo lo tienen gente en la que he depositado mi confianza, si te encuentras con ellos reaccionará, ellos también sabrán de tu presencia y te ayudarán sin dudar.-

Le tendió el amuleto en una mano, era una simple cadenita metálica con un anillo rudimentario de un metal ennegrecido, algo deformado como si se hubiese dado muchos golpes.

Siento que la conversación deba acabar aquí, pero esta apunto de complicarse la situación.- En esos momentos, Crick pudo ver como guardias de la ciudad, corrían vociferando en todas direcciones, como buscando a alguien. ¿Vendrían a por él? No le dio tiempo a pensar más. Herrat se levantó a toda prisa y dio un paso hacía Crick a una velocidad que el pequeño ahba no pudo evadir.

-un placer conocerte. La próxima vez que nos encontremos prometo enseñarte alguna cosa. O quién sabe, quizá tengas que enseñarme tú a mi.- Rió con ganas, como si no le importasen los guardias y acto seguido dio una palmada contra el suelo con gran fuerza. El suelo fangoso bajo Crick comenzó a iluminarse con un color dorado que llamó la atención de los guardias, corriendo a toda prisa hacía ellos. Los ojos de Herrat brillaban con ese mismo color, como si la energía arcana emanase de su cuerpo. Pronto, lo que antes era suelo sólido se desvaneció y la luz terminó por engullir al pequeño vegetal, callendo en un pozo de luz hacia el infinito.

-Mucha suerte pequeño amigo- Ya no pudo ver al tipo misterioso, la intensa luz lo envolvía y esas palabras quedaron como un eco, un residuo que terminó por desvanecerse. Y entonces sólo quedó oscuridad.

Valoración:

En general bien, me ha gustado el aire de vengador que tiene Crick, hablando siempre de los no vegetales con desprecio, y el idioma inventado o cuando usas mal las palabras por su desconocimiento del idioma. Esos son los detalles que el dan credibilidad a un personaje. Cosas negativas no tengo mucho que decir, a veces los post un poco cortos, aunque entiendo que en situaciones de acción las reacciones son rápidas y no hay mucho que hacer en cada turno. Te recuerdo los FDI al final de los post, que se te olvidaron un par de veces, tenlos en cuenta la próxima vez cuando haya un combate.

Aparte de eso, debería bajarte algo de nota pues el post ha sido corto, pero como has esperado muchísimo y aguantado hasta el final pese a todo, compensaré una cosa con la otra y te valoraré de forma normal.

NOTA: 87% = 40 puntos de experiencia + un objeto de clase D

Si quieres puedes hacer un post más de conclusión en reacción a mi último post, aunque la nota ya está puesta. Voy a abrir ya la siguiente aventura y son seguidas, así que puedes postear directamente allí, lo que quieras.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La cosecha de las semillas" [Eonburg, 31 de Octubre - 897 d.g]

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