Versión de juego 1.1.1: The Curseblood Plague
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[Aventura] "La partida del Gusano Blanco" [Storby - 28 de febrero 898 d.g.]

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[Aventura] "La partida del Gusano Blanco" [Storby - 28 de febrero 898 d.g.]

Mensaje por Enkei el Miér Dic 06, 2017 9:01 pm

Rufus


Rufus abrió los ojos, despertando de su dormitar por un furtivo haz de luz que se deslizaba tímidamente por entre las persianas de la ventana, reposando con tibieza sobre el rostro del alquimista.
Aun desde su habitación y con la puerta cerrada, Rufus podía detectar el sutil aroma a condimentos y fiambres embutidos que tanto caracterizaban la cocina de Esir, desde el comienzo su estadía en Storby que el Hiperboreo tenía por costumbre el levantarse temprano para preparar el almuerzo (el mercenario extrañamente no desayunaba, a menos no en el sentido tradicional)

El hombre siempre preparaba comida para ambos. Aunque el munchkin no podía evitar notar como sus porciones siempre eran bastante más humildes que las del hiperbóreo, y que también a menudo estaba sin condimentar o hecha con la comida que evidentemente estaba cerca de caducar; Si Rufus no quería su comida, el hiperbóreo no tenia problema en simplemente conservar todas las sobras para después, puesto que como Rufus llegaría a contemplar con el pasar de los días; Al parecer  uno de los talentos ocultos del hiperbóreo era una habilidad sobrehumana para encurtir prácticamente cualquier cosa que le pusieran en frente.

Si Rufus decidía levantarse de su cama sentiría el molesto chirriar del desgastado piso de madera, permanentemente húmedo por la salada brisa marina.
La sencilla habitación del motel “La perla del mar” estaba constituida por piso y techos de madera, con paredes de cemento pintadas de rosado pastel, junto a su cama se hallaba una mesa de luz con una lámpara de aceite (ya vacía). Y a los pies de la misma un cofre de madera de tamaño medio donde colocar sus pertenencias.

A su izquierda inmediata hallaría un ropero bastante antiguo aunque recientemente barnizado, y a su derecha una mesa simple con un par de sillas más austeras aun; Junto a ella se hallaba la ventana por la cual se filtraba la luz.

Si se acercaba a ver por entre las rendijas notaria a su mujer a no mucha distancia, sentada en la playa que estaba separada del hotel por un simple barranco de unos cuantos metros, disfrutando de la tenue luz de un sol que apenas asomaba entre las nubes. Afinando un poco más la vista podría notar al espectro charlando animosamente con una jovencita a la vez que esta, arrodillada tras de Renee, le trenzaba el cabello.

Jannah:

No hace mucho que la pequeña de cabellos platinados había entrado en su vida, aparentemente dejada al cuidado de Esir a cambio de la información necesaria para encontrar al famoso rey de tréboles. La muchacha sin embargo había cogido gran cariño a Renee, con quien parecía pasar gran parte de su tiempo.

Lamentablemente esta cara nueva tuvo que venir con la partida de su anterior compañera de penurias, puesto que las heridas sufridas por la herrera Iris Yalli a pocos días de arribar a la ciudad habían obligado a Esir a dejarla a los cuidados médicos de uno de sus conocidos en la ciudad, por lo que contar con el apoyo de la herrera en los siguientes días terminaría resultando imposible.

Pero volviendo a la chica, se la veía bastante alegre con Renee, o cuanto menos distraída. Si lo que le había contado Esir era cierto, la jovencita había perdido muchos seres queridos el mismo día que se unió a su extraño grupo (Aunque tanto Esir como Jannah se mostraban muy reticentes a revelar muchos datos sobre lo ocurrido esa noche, solo confiando a Rufus que “hay cosas que es mejor no saber”)

Rufus no tenía problemas recordando como los primeros días de llegada la joven se la pasaba encerrada en su cuarto, probablemente llorando todo el día, negándose incluso a comer, lo cual era notable en lo mucho que había adelgazado en el poco tiempo que estaba con ellos, sumado a lo mucho que había comenzado a descuidar su propio aspecto, dejando sus cejas, inicialmente castañas, desteñirse paulatinamente hasta su blanco original, aparentemente la chica también había dejado de usar maquillaje para intentar ocultar su severo albinismo.

En medio de todo esto, ciertamente había sido una bendición que se llevara tan bien con Renee, quien sin duda hacia todo lo posible por ayudar a la niña a superar el trauma.
Lo que sin duda más que una bendición era un misterio enorme, era no solo la capacidad de Jannah de ver perfectamente a Renee, sino algo que hasta ese momento Rufus jamás había experimentado en su vida, conocer a alguien que era capaz de tocarla y ser tocada por ella sin ningún esfuerzo.
Pero las extrañezas no terminaban allí, como aquella vez que la muchacha callo enferma y se vio necesitada de una poción curativa, en cuanto Esir le dio de beber un sorbo de una que había comprado, ésta no tuvo el mas mínimo efecto en ella, lo que es más, como Rufus llegaría a comprobar en ese mismo momento, cuando Esir, confiando en su pericia alquímica, le cedió la poción para que estudiara si estaba defectuosa; Rufus pudo comprobar que la poción que momentos antes el mismo había identificado como una perfectamente adecuada poción curativa, ahora no era más que un vial lleno de agua pura, como si de algún modo la chica purificara todo lo que tocaba.

La playa no estaba muy lejos, si lo deseaba el Munchkin quizás pudiera ir a unírseles, o por el contrario llamarles a comer si lo deseaban.
Si Rufus decidía quedarse mucho tiempo en la habitación seria llamado por el tañer de una pequeña campana que Esir siempre tenía en la cocina para indicar la hora de comer.

Si el alquimista hacia caso, accedería a la sala principal del departamento que actualmente compartía con el mercenario, su mujer y la extraña joven, un ambiente compuesto por la sala principal, un baño y 2 habitaciones, una para Rufus y su mujer, una para Jannah. Mientras que Esir dormía en un sillón.

El cuarto principal que hacía a la vez de comedor y cocina estaba amueblado de manera escasa pero acogedora, una mesa bastante grande coronaba el centro de la habitación, con varias sillas a su alrededor. Si Rufus miraba a su derecha se toparía con el sillón de 2 plazas y frente a este una simple biblioteca que era bastante variada aunque no profundizaba en exceso en ningún campo. A la izquierda estaba el sector de la cocina, un poco mas delante de esta un ventanal que daba a la playa tal como el que encontraba en su habitación, pasando la biblioteca estaría la puerta que daba al pasillo, al fondo de la sala se hallaba la puerta a la habitación de Jannah.

La sala contaba con múltiples estantes adornados con conchas y caracolas, además de múltiples animales marinos disecados y un reloj de pared encuadrado en piedras marinas de diversos colores.

Mirando hacia un costado, en la biblioteca y momentáneamente siendo usado como un marca libros en una novela policiaca que Jannah estaba leyendo, Rufus podría notar el pedazo de papel doblado en el que Esir había escrito las instrucciones que había traído consigo el día que trajo a Jannah.

Instrucciones:


Según la base de datos de Donatello, tenemos certeza de que el rey de tréboles, de identidad aún desconocida pero con fuertes lazos a la familia Motsognir; Partirá el día 1 de Marzo en la embarcación denominada “El Gusano Blanco” en persecución de un navío hipebóreo que se encontrara regresando a casa desde un saqueo en la costa oriental de Gonduar.
El gusano blanco se compone de un navío de línea hibrido modificado severamente para soportar tanto propulsión a vapor, vela y remo, en ese orden de importancia, aunque pueden utilizarse los 3 a la vez según las pocas misiones de prueba de las que hemos podido reunir datos.

Cabe a destacar que aparentemente el navío también cuenta con algún modo de propulsión secreto que le permite moverse a una velocidad decente aun con poco viento y nula acción en las calderas o las líneas de remeros. Según nuestros cálculos la robusta y resistente embarcación debe ser una de las mas rápidas del continente (incluso más rápida que la mayor parte de embarcaciones eclesiásticas), probablemente la más rápida del mundo en relación a su peso.

Sin embargo, teniendo en cuenta la cantidad masiva de recursos necesarios para movilizar el barco, es probable que se trate de un barco ideado para una expedición extremadamente larga y tortuosa, puesto que en relación con los recursos necesarios para su implementación, ninguna misión comercial o militar sería factible.
Si se desea contactar con la familia Motsognir, el mejor momento seria durante la fiesta de gala que se celebrara la noche misma previa a la partida del gusano blanco en la mansión de susodicha familia.

Para preservar y proteger. Donatello.


Según la misiva, la fiesta tendría lugar esa misma noche no muy lejos de allí, hasta entonces el munchkin tenia vía libre de hacer lo que quisiera por el resto del día, aun faltaban muchas horas para el gran evento y si así lo deseaba podía salir a explorar, hacer alguna compra de último momento o cualquier cosa que le apeteciera.
Si Rufus había de serse sincero, los últimos tiempos habían sido bastante tranquilos, Darius le había dejado a Esir suficiente dinero como para mantenerse sin necesidad de andar como locos buscando trabajos temporales con los cuales costearse el alojamiento. Y más allá de la llegada de la joven y la súbita partida de la herrera, no mucho había pasado…

Exceptuando quizás la reciente llegada de un contingente bastante variopinto instalado en el mismo hotel que ellos, aunque en una habitación bastante alejada, constaba de una mujer broken ataviada con túnicas bastante extrañas, más adecuadas para el desierto que para un ambiente costero; Un hombre pálido, grande como un oso y de un espeso bigote; y dos humanos altonatos de aspecto más menudo, uno con un peinado más bien estrafalario y otro a quien Rufus podía jurar lo vio cargando una rata. Gente curiosa pero poco importante… al menos hasta ahora.

También había una extraña pareja en una habitación continua a esta, compuesta por una fallen de cabellos de fuego y un Broken con cara de muy pocos amigos, no eran humanos, así que quizás entablar una conversación no le vendría mal al munchkin para salir del tedio.

Rath / Kalen


El dúo de altonatos se hallaba recién levantado, aun cansado del angustiante viaje que los había llevado desde la lejana Sodoma a cruzar todo el continente y llegar hasta la portuaria ciudad de Storby encastrada cual perla en la inconmensurable alhaja de ébano que era el mar negro.

El hospedaje actual de los altonatos estaba compuesto por una simple habitación de hotel barata, contando con un solo dormitorio, un cuarto principal no muy grande y un baño que siempre se atascaba. Cuanto menos contaban con el placer de una compañía no demasiado desagradable en forma de un imponente cartógrafo de mediana edad que respondía al nombre de Vlad y a su ayudante Misha, una mujer broken con un talento particular para la medición de superficies. El cuarto había sido designado para los 3 hombres, quienes habían tenido que sortearse quien usaría la cama y quienes dormirían en colchones en el suelo (El ganador fue el terrorista Kalen Otero) mientras que Misha dormía sentada en un sillón de la sala.

Vlad:

Misha:

Resultaba bastante increíble la forma en que el grupo había sido reunido apresuradamente en Sodoma para partir de inmediato a cumplir con una misión que era más una idea general que un conjunto de pasos sistemáticos para lograr un objetivo. Sin embargo era la mejor oportunidad que tenían para satisfacer una curiosidad que se iba acrecentando mas y mas con los días desde aquella ya lejana tarde en que un hombre de cabellos rubios fue arrastrado hasta la plaza principal de Sodoma reclamando audiencia con el mismísimo líder de los paganos de Sodoma.

Flashback:


El día era bastante caluroso e inmisericorde, tanto Rath como Kalen tuvieron que buscar refugio en una de las grandes carpas de cuero montadas por la gente de Sodoma para presenciar el espectáculo que estaba a punto de acontecer, al menos si los rumores traídos por los guardias fronterizos eran ciertos, un sujeto había caminado directamente en dirección de Sodoma, pidiendo expresamente hablar con Grimm en persona sobre “asuntos de vital importancia para todos los paganos en general” Claro, el tipo no siendo pagano había despertado miles de sospechas e hipótesis que el pueblo estaba impaciente por poner en tela de juicio ahora que el mismo Grim había decidido acceder a la petición del extraño, probablemente más por aburrimiento que por otra cosa, aunque en realidad nadie podía adivinar lo que pasaba por la mente del líder pagano.

Al mediodía y cuando era quizás el momento de mayor calor, un dúo de guardias apareció por el horizonte, arrastrando por las piernas y con gran esfuerzo un cuerpo aparentemente inerte de un caballero de cabellos rubios ataviado en una armadura pesada que dejaba una larga huella de tierra que un 3er soldado se encargaba de borrar por detrás para no dejar ninguna pista hacia la localización de Sodoma.

Grimm ya esperaba al invitado desde hace al menos una hora, parado estoico a la merced del ardiente sol, sudando bastante, pero de otra manera completamente imperturbable.

En cuanto los hombres hubieron acercado al cuerpo hasta una distancia prudencial de 15 metros de Grimm, dejaron caer las piernas del sujeto, causando un estruendo bastante grande y levantando una nube densa de polvillo que atestiguaba el insano peso de la armadura o el cuerpo de aquel hombre de cabellos rubios.

Hombre rubio:

-Puedes levantarte de una vez, extraño…- Comento el pagano cruzándose de brazos a la vez que arqueaba una ceja.

Unos segundos de silencio pasaron antes de que el hombre se levantara lenta, aunque no trabajosamente, a pesar de lo evidentemente pesado de su armadura y del calor infernal que había tenido que soportar cara arriba mientras lo arrastraban hacia la plaza. Sacudiéndose un poco la tierra de encima, el hombre se acomodo un pequeño pendiente de pluma de pavo real que tenía en la oreja antes de estirarse perezosamente previo a comenzar con su discurso.

-Muy buenos días señor Grimm, me temo que he venido a infortunarlo en vista de unas noticias alarmantes que, bien creo, atañen a todos los paganos y a todos los habitantes de Terra en general- Comento el joven de expresión neutra como si dijera lo más normal del mundo.

Inclinando un poco la cabeza hacia el frente, Grimm miro al chico de arriba abajo antes de dignarse a contestar. –Hay otras formas de hacerme llegar un mensaje que no implican intentar infiltrarse en mi hogar, señor…- Grimm hizo un gesto con la mano instando al extraño a presentarse.

Bajando la mirada, el extraño respondió. –Lo siento mucho, pero no puedo darle mi nombre, que de por si no es importante como la información que vengo a compartir con usted-

Bufando y sin cambiar de posición, Grimm contesto con notable molestia en su voz. –Pues no veo como podría confiar en alguien que ni siquiera está dispuesto a dar su nombre como todos nosotros, no consentiré ningún pedido hasta que respondas mi pregunta ¿Quién eres y que quieres?-

Arqueando una ceja, el claramente aburrido joven respondió con desgana. –Puedes llamarme “El rey de diamantes” si así lo prefieres, más que eso no puedo revelar. Si no está conforme supongo que no tengo más remedio que marcharme…- El joven llego a darse la media vuelta antes de ser súbitamente interrumpido por las palabras de Grimm, ya visiblemente frunciendo el ceño.

-Tú no te vas de aquí hasta que yo lo diga-

-Llegue hasta aquí por aquella dirección, y del mismo modo me iré- Contesto encogiese de hombros el rey de diamantes previo a que de entre la multitud reunida, una docena de hombres armados diera un paso al frente, listos para lanzarse encima del joven a la mas mínima señal de Grimm.

-… ¿Es esto una amenaza?-

Antes de que nadie pudiera decir nada, tanto Kalen como Rath comenzaron a sentir una extraña sensación de nausea, como si les revolvieran el estomago de repente. Seguido de esto fue una sensación de ligereza generalizada en todo el cuerpo.
Este nuevo coctel de sensaciones extrañas se vio interrumpido cuando, alzando la vista, los dos hombres pudieron notar como los mismo hombres que se habían adelantado anteriormente yacían ahora flotando en el aire cual globos de helio, suspendidos a 7 u 8 centimetros en el aire; Antes de poder comentar nada, los altonatos notaron como ahora ellos mismos se hallaban levitando a unos centímetros del suelo, junto con no solo todos los presentes, sino también todo objeto, animal y mobiliario a la vista.

El único que parecía salvarse de la extraña anomalía levitatoria era, como no podía ser de otra forma, el mismo líder pagano, quien permanecía imperturbable en su sitio, mirando fijamente al joven con una expresión de decepción en su rostro. –Hijo, debes ser muy estúpido o estar muy mal informado si crees que tener un fragmento basta para vencerme-

-No me creo capaz de hacerlo, pero siempre puedo intentarlo; Claro, siempre que estés dispuesto a poner en riesgo las vidas de todos aquellos que te rodean-

Sin inmutarse, Grimm se limito a declarar que podía hacer evacuar la plaza en menos de un minuto.

-No me refería a la plaza, más bien a la ciudad entera… Y varios kilómetros a la redonda probablemente. Puedo ser muy destructivo si me lo propongo; Quizás algunos sobrevivan, pero cuanto menos todos los niños morirán si peleo en serio, eso es seguro-

Por primera vez desde que iniciaron la conversación, Grimm pareció mostrar algún signo de emoción fuerte, contemplando al joven con una de esas miradas que matan mientras se esforzaba por contener los temblores de furia que amenazaban con hacerse ver especialmente en sus brazos.

-Sabes, es gracias a mi hermano que tienes tus poderes. ¿Realmente así piensas pagarle?-

-No, pienso pagarle revelando a sus paganos una ruta segura por la cual llevar grandes cantidades de contingente y recursos hacia Hiperborea- Comento el joven mientras liberaba a todos los presentes del extraño efecto de sus poderes. –Solo es necesario un buen cartógrafo, de preferencia de raza humana altonata o hiperborea… Por motivos que habré de explicar más adelante-



-Te escucho…-

-Sabía que podías ser razonable… ¿Sabes que realmente no pensaba hacerle nada a la ciudad no?-


-Umf, solo di lo que tengas que decir y lárgate por donde viniste, si vuelves a poner un pie en Sodoma después de esto, yo mismo me encargare de arrancarte la cabeza con mis propias manos-




Y así como así, casi sin enterarse ellos mismos, tanto el Inventor desafortunado como el terrorista se vieron involucrados en extraña empresa propuesta por un hombre aun más extraño de por sí.
Había poco personal en Sodoma que no estuvieran ya empleados a alguna u otra misión en los siguientes días (y no pocos que fingían asuntos urgentes para librarse de ser postulados) aunque a decir verdad, fiel a su estilo el buen Grimm no obligaba a nadie a embarcarse en una misión tan peligrosa de no ser por propia voluntad, y los pocos que había eran en su mayoría miembros de las así llamadas razas inferiores de terra: Demonios, fallen, munchkin, incluso unos pocos humanos norgon, pocos que realmente supieran un cuerno de navegación o cartografía como había sugerido el rey de diamantes.
Pese a la iniciativa de este vocal grupo de formar parte de la expedición al nuevo mundo, el rey tuvo que declinar sus ofertas, expulsándolos de la carpa de tela que se había montado allí mismo en mitad de la plaza Sirina para informar a potenciales candidatos de los detalles de tan truculenta misión.

-Lo siento, pero el tema racial es algo fuera de mi control, los únicos que vale la pena que se queden son aquellos humanos que no sean norgon, además de aquellos que tengan conocimientos de navegación o cartografía… Comencemos desde el principio, en poco tiempo zarpara desde Storby una embarcación particular con probabilísimo destino a hiperbórea, la propuesta que os traigo es simple, conseguid infiltrar a alguien en la nave y al arribar esta en costas hiperbóreas tendrán su recorrido-

-Es una propuesta muy interesante la verdad, aunque sinceramente no puedo evitar preguntarme qué ganas tú con todo esto- inquirió Grimm sentado al estilo indio frente al rey de diamantes, quien lo imitaba sentándose de igual modo.

-Según informantes de confianza, la eclesia, o al menos una facción dentro de la misma ya ha logrado infiltrar informantes dentro del navío, es solo cuestión del tiempo para que el resto de la institución se entere del camino a hiperbórea… Si es que el mismo capitán del navío no decide publicar el mismo el recorrido para poder proclamarse públicamente como descubridor del continente helado-

Poniendo un semblante serio, el hombre se inclino levemente hacia adelante mientras se acomodaba para quedar más cómodo. –No me conviene que la eclesia, o que algún sector en particular de esta, gane demasiado poder por sobre el resto… puedes tomar el avisar a los paganos como un modo de equilibrar la balanza-

En ese momento alzo la voz una de las personas que hasta ese momento había permanecido callada, se trataba del cartógrafo Vlad. –Soy cartógrafo y soy altonato, tomare la misión, no tengo necesidad de explicar mis motivos puesto que son obvios. Quien quiera acompañarme que lo haga, sino lo hare solo, no tengo problemas- Concluyo el hombre dirigiéndose particularmente hacia la mujer broken sentada a su derecha, quien le seguía a cada paso.

Asintiendo, el joven pelirrubio cedió a Vlad con un dossier conteniendo los detalles más delicados de la misión.

-Parece que ya tenemos a nuestro cartógrafo, respecto a la chica. ¿Es tu mujer o tu discípula? No es que importe en realidad, pero si decide unirse al viaje tendrá que hacerlo probablemente en calidad de esclava, los tripulantes del navío no son la gente más inclusiva del mundo, por decirlo de manera suave-

Girándose levemente para prestar atención al resto de reunidos allí, el rubio paso a sacar un pequeño artefacto de entre su armadura, parecía ser una daga, aunque ciertos acanalamientos extraños y un mango por demás abultado sugerían algún tipo de funcionamiento oculto.

-Como aliciente para los demás… Descubrimos esto en los restos de un navío hiperbóreo naufragado en una ubicación clasificada, a simple vista es una daga, sin embargo…- Tras voltear la daga, el hombre abrió un pequeño compartimiento en el mango de esta, extrayendo un pequeño vial con un liquido espeso de color azul neón. –Nuestros estudios en el artefacto han arrojado datos sorprendentes, no solo está compuesta con tecnología de punta, superior quizás a la de ojo de dioses y solo comparable con las invenciones del hipercubo. Sino que además se encuentra alimentada por una fuente de energía completamente desconocida, hemos intentado abrir el vial para analizarla, pero en el momento que quitamos la tapa la materia azulada comienza a evaporarse rápidamente, este pequeño frasco solía casi estar lleno cuando lo encontramos- Comento el hombre sacudiendo un poco el frasquito para llamar la atención al hecho de que se encontraba medio vacío.

-A juzgar por el diseño y ciertas partes sospechosamente similares a micrófonos que encontramos en su interior, creemos que lo que sea que hiciera esta daga, era activada mediante comando de voz- Tras concluir con su explicación, el hombre paso la daga entre los presentes para que todos pudieran verla.

En vista de la evidencia presentada, era obvio el pensar que la Hiperborea podía estar llena de armas y artefactos tecnológicos de la misma naturaleza extravagante, quizás incluso mucho más avanzados que aquella daga poseída por algún soldado de rango no especificado, quien bien podía ser el líder de un ejército como un simple soldado raso con su equipamiento estándar.

Para cierto dúo de altonatos, la tentación y la curiosidad termino por ganarle a la simple cautela, mas teniendo en cuenta que el joven rubio más tarde ofrecería entregar la daga a los altonatos para su estudio.


Sentados en las viejas sillas de madera, Kalen y Rath tenían ante sí un desayuno simple compuesto de café, tostadas, queso y jalea de membrillo cuyo olor azucarado permeaba toda la sala de manera agradable. Si gustaban, podían servirse de algunos huevos o unas piezas de fruta que había en una canasta de mimbre cercana. O unas tiras de carne seca guardadas en un frasco que actualmente sostenía Misha mientras miraba la playa sentada desde el marco de la ventana, mascando distraídamente una tira de carne.

-¿Algo que llame tu atención?- Comento Vlad mientras bebía a sorbos pequeños de su café y engullía un par de huevos duros.

-Nada importante, solo una extraña chica hablando sola en la arena- Comento desinteresadamente la mujer mientras sacaba otra tira de carne seca y se la llevaba a la boca, masticándola lentamente para saborearla lo más posible.

Frunciendo un poco el seño, Vlad se levanto a asomarse por la ventana, si alguien decidía seguir su ejemplo notarían que efectivamente había una chica de cabellos plateados arrodillada en la arena, aparentemente hablando y relacionándose con alguna clase de amigo imaginario.

-Humm. ¿No es la niña del departamento siete? Ese que tiene al mudo y al enano…- Pregunto Vlad rascándose su barba de tres días.

"El mudo":

-Creo que sí, supongo que estará a su cuidado o será hija del mudo, mucha pinta de muchkin no le veo-

-A lo mejor es hija de los dos-

Como respuesta la mujer solo se limito a mirar a su maestro fijamente por un segundo antes de menear la cabeza y continuar observando a la chica con desinterés. Vlad por su parte simplemente se encogió de hombros. –Hay de todo en la viña del señor- Volviendo a sentarse a la mesa, el hombre dirigió su atención al dúo de altonatos.

-Bueno chicos, repasemos las cosas una vez más por si las moscas, el navío supuestamente se supone que salga mañana a la mañana, este llevara esclavos de varias razas entre los cuales intentaremos meter a Misha-

-No que la idea me agrade particu…-

-Coooomo decía, intentare pasar como el dueño de Misha, que en parte lo soy-

-Creo que sobreestimas bastante los límites de nuestra relación- Misha permanecía cruzada de brazos mientras bajaba del marco de la ventana y tomaba asiento entre los altonatos, dejando el frasco descubierto frente a sí.

-Y mientras tanto ustedes se ofrecerán como trabajadores por el sueldo mínimo a ver si los toman, en caso de que no acepten inventaran alguna excusa para querer trabajar allí sin paga, ahí seguro que los dejan subir- Concluyo el hombre sin prestarle la mas mínima atención a los reclamos de su alumna.

-Creo que te olvidas de mencionar la fiesta en la casa Motsognir-

Refunfuñando, el hombre hizo un gesto como de espantar moscas, restándole importancia a las palabras de la broken. –Si quieres cuéntales, ya sabes que yo opino que es una pérdida de tiempo-

-Pues bien, opina lo que tú quieras… Como decía, según he averiguado, esta misma noche se celebrara una cena de gala en la mansión de la familia Motsognir, uno de los peces gordos de esta ciudad… Y no sé, me pareció un poco sospechoso, eso es todo, pensaría en ir a echar un vistazo yo misma, pero siendo broken…- La chica apoyo un codo sobre la mesa para tener un soporte donde sostener su cara con la mano mientras daba cortos soplidos a una taza de café hirviendo frente a sí.

-El viejo gruñón no quiere darme el gusto, pero si alguno de ustedes quiere podemos intentar colarlos adentro a ver qué información pueden recabar, si quieren claro…-

Darak.


Una grieta entre las nubes dejaba entrever el sol de madrugada esparciendo sus rayos en el mundo como cualquier otro día ordinario.
Mientras las negras olas del mar lamian la arena de la playa a intervalos, Darak no podía dejar de pensar que si, de hecho, era un día completamente ordinario, el sol brillaba, los transeúntes iban de aquí a allá haciendo sus tareas diarias, la luz de la santa eclesia iluminaba vigorosamente la ciudad mientras que la sombra del pecado intentaba calar cada vez más profundo allí donde los hombres rechazaban la luz de dios.
Pensar que poco tiempo atrás, Darak creyó que no viviría para ver más uno de estos días tan comunes y corrientes.

Flashback:

Oscuridad, envolvente y absoluta, casi solida, como un humo negro casi asfixiante.

El inquisidor Darak-Han yacía desnudo en posición fetal en el frio y húmedo piso de su celda sin ventanas, indestructibles esposas y artilugios metálicos le sostenían, forzándole en esa incómoda posición en la cual había permanecido durante horas sin fin, completamente solo, sin nadie más que sus pensamientos.
Sin nada más que hacer, Darak se dedico a hacer lo único que estaba a su alcance, pensar…

Darak pensó, en todo lo que le había llevado hasta ese punto, su infancia y los interminables sermones religiosos despachados por su padre como si fuera un disco rayado, repitiendo el mismo mensaje una y otra vez hasta que perdía todo sentido más allá de la esencia misma del mismo, la ferviente adoración y el temor de dios.
Recordó las múltiples ejecuciones en la plaza principal del pueblo, los cuerpos calcinados de brujas y herejes, los gritos y suplicas de las familias.
Sus años formativos en el ceno de la santa institución y su entrenamiento en las montañas del norte.
Su primera misión inquisitorial…

De repente, un ruido seco se dejo oír en la interminable oscuridad de la noche, luego otro, y luego otro más en una sucesión rítmica inconfundible, se trataba de pasos, acercándose cada vez mas y mas hacia él, de los ruidos Darak pudo deducir que mas allá de su celda se hallaba un pasillo largo y recto, ominosamente adecuado teniendo en cuenta el lugar en que estaba.

El ruido de pisadas se prolongaba por minutos que parecían horas, al punto en que el inquisidor no sabía si se trataba de algo real o de un sueño, o quizás algún extraño subterfugio de su mente, no es como si esta no le hubiera estado jugando trucos raros últimamente.

Darak no sabía cuánto tiempo había estado encerrado en ese agujero asqueroso, podían haber sido días o semanas enteras, sin comida, sin luz ni contacto humano, lamiendo la humedad del suelo para sobrevivir.
Una noche (¿O habrá sido de día?) Darak creyó ver a su madre llorando junto a él. Otra, vio a su padre, mirándole con rostro de decepción desde una esquina de la celda.
Otra vez creyó que el suelo era hielo, una sensación que no podía sacudirse incluso en sus momentos de mayor lucidez, incluso en su estadía en las montañas heladas no había sentido un frio tan severo, algo que calara en los huesos de tan forma.
En sus delirios, Darak se había creído muerto, arrojado desde el cerro de la gloria hacia ese oscuro abismo como castigo por sus pecados terrenales.
El inquisidor se vio sin darse cuenta en el lugar más oscuro, frio, y solitario de la creación. En el noveno circulo del infierno.
Darak había fallado su misión santa, había traicionado la confianza de la santa institución. Había fallado a dios, y ahora había llegado la hora de conocer al demonio encargado de su castigo.

La puerta se abrió y un haz de luz inundo la habitación por primera vez en días, cegando temporalmente a Darak y dando al nuevo visitante el tiempo suficiente para acercarse al cuerpo de Darak sin que este se diera cuenta.

-¿Porque te salvan niño del rio? Es que quizás no debas morir- Tarareo una suave voz masculina al tiempo que deshacía las ataduras del broken, quien incluso en su nuevo estado de libertad apenas podía moverse debido a los incesantes calambres en cada musculo de su cuerpo.

Readaptando su único ojo a la luz, el broken pudo ver por primera vez la figura de su libertador, posado frente a él de manera que bloqueaba casi la totalidad de la luz que de otro modo iria directo a los desacostumbrados ojos de Darak.

-¿Por qué te salvan niño del rio? Es que quizás debas vivir- Continuo el hombre mientras tendía a Darak una mano para ayudarle a levantarle, mientras que con la otra le presentaba un sello de pureza que instantes después procuro guardar celosamente en el bolsillo de su traje.

El chirriar de una puerta abriéndose devolvió al inquisidor a la realidad, girando su cabeza levemente, Darak pudo notar a una joven fallen de cabellos rojizos entrar al departamento con una bolsa de compras en la mano.

Chernika:

La mujer era una fallen de vistosa cabellera que respondía al nombre de Chernika, joven que había sido asignada como su ayudante durante la peligrosa misión que habrían de comenzar a mas tardar al amanecer del siguiente día. Mientras la chica se encargaba de dejar las bolsas sobre la mesa, el broken no pudo evitar notar la pequeña cicatriz producto de una herida reciente en la parte lateral de su hombro derecho.

Flashback:

La enorme masa de musculo que constituía al inquisidor Darak-Han se movia con lentitud por los pasillos de una imponente mansión apostada a las afueras de la urbe helada de Todheim.
El broken no recordaba cómo había llegado hasta allí ni tampoco tenía idea de quienes eran las personas que le arrastraban de los hombros con brusquedad pero sin malicia a través de innumerables pasillos y habitaciones, consumido por el cansancio y la malnutrición, el inquisidor no podía hacer más que luchar por conservar la conciencia mientras su vista quedaba fija en el hipnotizante patrón de baldosas marmoladas que iban pasando bajo sus pies como si se tratara de alguna extraña cinta de correr psicodélica.

Usando los pocos vestigios de fuerza que tenia, el broken fue capaz de levantar la vista y ver por primera vez el pequeño tubo que se enterraba en su brazo derecho, levantando la vista notaria que se trataba de que estaba conectado a una bolsa de suero sostenida por la mano libre de una de las dos figuras que le cargaban por la mansión.

La oscuridad le consumió de nuevo.

Figuras de la mansion:




-Compre algunas verduras, un poco de pan y carne seca, es lo más barato por aquí. Si quieres alguna otra cosa puedes ir al mercado, no está muy lejos de aquí pero tendrás que pagar con tu propio dinero- Comento la mujer mientras sacaba dos tomates y un atado de apio entero y procedía a comérselos enteros, sin nada más que un simple vaso de agua para pasar ambos.

Una vez terminada su comida la mujer se poso frente al espejo a arreglar su cabello, del cual parecía estar especialmente orgullosa, un remolino de fuego que hacía pensar a uno que la mujer podía llegar a ser hibrida con demonio, pese a que esta ya se hubiera encargado (quizás con demasiada insistencia) que ese no era el caso, que simplemente era una fallen que casualmente tenia cabello rojo.

Mientras se entretenía peinándose, la mujer pareció notar algo que le llamo la atención por la ventana que estaba junto a Darak. Si el broken decidía echar un vistazo podría notar una figura menuda arrodillada en las arenas del a playa ubicada a pocos metros del motel “estrella de mar” en cual se hallaban estacionados Darak y su acompañante. Al cabo de un rato la joven notaria al enorme broken mirándole por la ventana, a lo que simplemente esbozaría una débil sonrisa mientras levantaba la mano para saludarle tímidamente.

Cualquier comentario que fuera a hacer la fallen al respecto se vio interrumpido por un súbito golpetear en la puerta de entrada del departamento. Dos golpeteos cortos y tres largos, la señal que les habían dado para saber cuando era seguro abrir una puerta y cuando no.

La fallen se levanto apresuradamente a abrir la puerta revelando una figura bastante familiar para el broken, el mismo hombre que le había cargado por los pasillos de aquella extraña mansión.

-Buenasss- Comento aquel hombre de espesa barba mientras entraba en el cuarto cargando una pequeña carta bajo su brazo.

-¿Uhh? ¿Y tú quien eres? Supuse que Vanessa vendría a darnos las siguientes órdenes-

-No pudo venir, está ocupada con otros asuntos, por eso es que me dejaron el muerto a mí, solía tener un nombre pero eso ya no es relevante, pueden llamarme Joshua si quieren…- Comento el hombre sin esperar realmente introducciones de parte de sus dos interlocutores.

Sin mayor dilación, el hombre saco un pequeño abrecartas y se dedico a abrir por un costado la misiva que venía cargando, tras leerla en silencio por unos instantes, la remojo en el vaso que estaba bebiendo Chernika y procedió a comérsela antes de que nadie pudiera detenerle.

-Bueno gente, la cosa es simple, vendré a buscarlos mañana al amanecer, su tarea es infiltrarse en un navío como esclavos comunes y corrientes, yo hare la parte de esclavista para esta operación- Mientras se preparaba para continuar su explicación, Joshua tomo un plátano de la bolsa de compras y comenzó a comerlo probablemente para sacarse el mal sabor de haberse comido una carta momentos antes.

-Una vez adentro del barco su principal objetivo es permanecer vivos a toda costa, ambos tienen dispositivos de rastreo implantados dentro de su cuerpo, con estos seremos capaces de mapear el recorrido de la embarcación desde una distancia prudencial. Dicho esto, su principal misión es evidentemente permanecer vivos y dentro del barco a toda costa, en conjunto con asegurarse por cualquier medio disponible que dicho barco llegue al destino deseado-

-Uh, eso explica esta cicatriz…- Contesto la fallen mientras examinaba cuidadosamente el exterior de su brazo, si Darak hacia memoria podría recordar haberse despertado con una extraña herida en el interior del muslo izquierdo hace unos cuantos días en una extraña mansión a las afueras de Todheim.

Flashback:


Darak despertó en una cama de hospital, ubicada en una habitación bien iluminada de lo que a todas luces parecía ser una enfermería, una bolsa de suero yacía conectada a su brazo y un florero lleno de plantas aromáticas se hallaba sobre una mesa de luz a un costado de la cama.
Levantando la vista el broken podría notar a un hombre sentado leyendo en una pequeña silla ubicada en una esquina, el mismo hombre que le había sacado de los calabozos hace quien sabe cuánto tiempo atrás.
Notando que Darak había despertado, el hombre camino lentamente hasta ponerse a un costado de la cama.

Leonard Nielsen:

-Inquisidor Han, veo que afortunadamente ya se siente mejor… Mi nombre es Leonard Nielsen, solo soy un simple empresario de ojo de dioses, sin embargo, soy un empresario con amigos poderosos y muy influyentes en la eclesia central-

Tras hacer su declaración, Nielsen saco un pequeño objeto metálico de su bolsillo y lo sostuvo frente a la línea de visión de Darak, quien tardo poco en reconocer el distintivo objeto como nada menos que un anillo arzobispal.

-Esto pertenece al arzobispo Silverino Niklas de Ojo de Dioses, sumado al sello de pureza que le mostré al momento de su liberación debería ser más que suficiente para confirmar mi alineamiento con la santa institución… Supongo que se preguntara el motivo de porque me encuentro ahora mismo frente a usted particularmente-

Antes de proseguir, Leonard acerco la silla que estaba previamente usando y la coloco junto a la cama de Darak, sentándose para estar más cómodo.

-Básicamente, el buen arzobispo Niklas y yo creemos que un hombre tan entregado a la fe de Dios como usted merece una nueva oportunidad de redimir sus errores pasados. Como sabrá, las puertas cardinales fueron destruidas, y como era de esperarse de alguien cuya misión era protegerlas a toda costa, usted fue encarcelado provisoriamente en espera de un juicio que decidiera su destino de más que probable ejecución-

Dejando un minuto de silencio para que el inquisidor procesara su situación, Nielsen se preparo a continuar.

-Hubo que mover muchos hilos para poder sacarlo de aquí señor Han, pero afortunadamente para usted, cuenta con una serie de atributos que sientan perfecto para un pequeño proyecto que el arzobispo y yo tenemos pensado llevar a cabo desde hace mucho tiempo; Un proyecto que llevara gran gloria y beneficio a la eclesia como conjunto, pero que lamentablemente tenemos que llevar en las sombras debido a la testarudez de algunos de los miembros más conservadores del colegio cardenalicio… Detalles aparte, le necesitamos cuanto antes en la ciudad portuaria de Storby, donde se encontrara con otra de nuestras agentes y eventualmente se le revelaran los detalles de su misión…-

Levantose el hombre y dio media vuelta, listo para dejar la habitación y al agotado broken para que descansara, sin embargo el hombre no pudo evitar soltar un último comentario mientras se iba.

-Claro, siempre puede negarse y entregarse pacíficamente de nuevo al calabozo, o vivir el resto de su vida como un pagano perseguido por la ley de dios… Pero no le creó el tipo de hombre que fuera siquiera a tener en cuenta esta última opción. ¿No es así?-


-En fin, eso es todo por el momento, tienen el día libre hasta mañana, yo por mi parte no puedo esperar a dejar este basurero y volver a Ojo de Dioses a continuar mi trabajo habitual-

-¿Y qué haces allí de todos modos? Que tienes que partir con tanta prisa. Visto el estado actual de la ciudad con toda la mierda que está pasando allí ahora mismo, no puedo decir que se note que estés haciendo un gran trabajo-

El hombre simplemente arqueo una ceja ante el poco educado comentario de la fallen. - Pues mi trabajo es simple pequeña, básicamente soy el encargado de hacer el quete…-

-¿Quete?-

- Si, que te importa- Contesto Joshua mientras revolvía con malicia los cuidadosamente arreglados cabellos de la fallen.

Tras marcharse Joshua, Chernika simplemente se encogió de hombros, yendo a lanzarse a la única cama del departamento (Con Darak se turnaban la cama y el sillón).

-Pues supongo que me quedare aquí matando el tiempo hasta que sea mañana, a menos que tengas alguna mejor idea-  Bostezando sonoramente, la mujer cubrió su cara con la almohada mientras cubría sus pies con una sabana. –Cualquier cosa que necesites me avisas o algo-

Quedaba en Darak el saber que haría durante el resto del día, hace poco se había cambiado un grupo bastante variopinto a un departamento contiguo, y en otro habitaba un extraño munchkin que Darak podría jurar que era un hibrido, además de la extraña adolescente peliblanca que le había saludado momentos antes. Si no podía salir a curiosear por el pueblo o incluso quedarse a charlar con Chernika si le placía.

F.D.I:


Pues bueno, aqui esta jaja

Rufus, perdón por que tu parte sea mas corta que la de los demás, sucede que a ti ya te había dado motivo para estar en Storby haciendo lo que haces, por lo que no tuve que gastar espacio en escribir eso, a diferencia de con rath/kalen y darak, puesto que esto para ti es básicamente una continuación de "Puerta de Saturno" Respecto a la chica, Jannah, es un personaje de "El catalizador de Saturno" (el evento personal de Iris) perdona si te la metí muy de golpe, pero es un personaje que de todos modos pensaba introducir así que bueno.  calculador

Rath/Kalen, pueden decidir entre ustedes o en la misma interpretación quien porta la daga o si se la quedan un rato cada uno o algo así, cabe a destacar que no sirve como arma, y si la intentan vender nadie les dará un duro por ella.

Darak: ... Pues a decir verdad no tengo nada que decirte a ti particularmente XD

Bueno chicos, como siempre tenéis libertad de hacer lo que os plazca, estos primeros turnos tienen libertad de explorar la ciudad, ir a tiendas, o relacionarse ente ustedes o con los PNJ.

Buen roleo :D

Edit::
Me olvide de decirlo, pero me parece que tiempos de posteo de 12 dias para ustedes esta bien, cualquier cosa me avisan por mp o en la taverna si tienen algun inconveniente y vemos que hacemos

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Enkei

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Re: [Aventura] "La partida del Gusano Blanco" [Storby - 28 de febrero 898 d.g.]

Mensaje por Rufus el Sáb Dic 09, 2017 3:30 pm

Debo reconocerlo, para cuando abrí los ojos llevaba ya algún tiempo despierto. Inmerso en el tedio de la espera hasta el gran día, unos de los pocos momentos de disfrute que tenía era el holgazaneo matutino. Mi horario de sueño se había acostumbrado ya al indefinido almuerzo-desayuno que preparaba Esir sobre las 12, y como de todos modos no tenía nada que hacer, aprovechaba para descansar lo máximo posible. Los días anteriores a nuestra llegada a Storby habían sido bastante ajetreados entre todo el asunto del rey de corazones y la llegada de Jannah a nuestro grupo. Contábamos ahora con un respiro que, por desgracia, acababa hoy mismo. Venciendo mi pereza, me levanté. 

No es que la comida de Esir fuera lo mejor del mundo, pero no me gustaba hacer esperar al pobre hombre después de lo que se esforzaba por nosotros. No oía a Renee jugar con Jannah en casa, de modo que sin duda alguna estarían en la playa, su segundo sitio favorito. Me asomé a la ventana y confirmé mi deducción: ahí estaban las dos, jugando a hacerse trenzas y charlando bajo el sol de la mañana. Silbé con fuerza para atraer su atención desde lo alto del desnivel y les hice un gesto para que volvieran a la habitación cuando atrapé su atención. Renee me confirmó con un gesto que ya subían.

Por mucho que me esforzaba en aceptar a Jannah, no podía evitar que me pusiera los pelos de punta. Sentía empatía por su reciente pérdida y comprendía que no la quisiera compartir, pero por una parte me daba envidia que pudiera abrazar y coger de la mano a Renee con tanta facilidad, y por otra la manera en la que neutralizó una poción con solo tocarla iba completamente en contra de mi existencia. Sin embargo con Renee se llevaba de maravilla, lo cual me resultaba muy lógico, de modo que no podía ser tan mala. Con el tiempo me acostumbraría a ella. 

Me calcé y entré en la sala común desde mi cuarto a la vez que Renee y Jannah llegaban desde la calle, sorprendiendo los tres a Esir con su campana en la mano a punto de avisarnos. Con una sonrisa, la dejó en su sitio y nos sirvió los platos. Una vez terminé mi más bien escasa ración, me recosté en mi silla y medité sobre las tareas de esa tarde. Había una serie de asuntos que tenía que poner en orden, y que ya había aplazado bastante. 

Por una parte, estaban los polvos de ahba que me había dado el rey de corazones como propina por jugarme el pellejo. El contenido de ese saquito me parecía repugnante, pero un estudio minucioso me reveló que poseían efectos curativos, y no pensaba desperdiciar un ingrediente tan raro. Usarlo me requeriría buscar algún otro ingrediente con el que mezclarlo, y esa era mi primera tarea del día. Como en la habitación ya no tenía nada más que hacer (ya había ordenado los libros de la biblioteca según tres criterios diferentes de puro aburrimiento), anuncié mis intenciones y me dispuse a recoger un par de cosas antes de salir.

-¿Te vas? ¿A dónde? -Me preguntó Renee.
-Quiero explorar la playa y los arrecifes, a ver qué encuentro. De paso, seguramente pase por tiendas, ¿queréis que compre algo?
-Por mí no, gracias. ¿Volverás muy tarde? Recuerda que tenemos la gala de los Motsognir.
-Tranquila, antes de las 8 estaré de vuelta. De todos modos quiero trabajar con luz solar, así que para cuando se ponga el sol no tendré mucho que hacer. Francamente, no se a ti, pero no me apetece nada ir a una gala...
-Vamos, ¡será divertido! No va a ser peor que la última cena a la que fuimos, desde luego. -Me miró arqueando una ceja, divertida. Ella sabía que yo sabía perfectamente a qué cena se refería, y por muy mal que lo pasáramos en ese momento, de algún modo ahora le hacía gracia recordarlo. No pude evitar sonreír ante una muestra más de su macabro sentido del humor. 
-Pues te vas a perder a nuestros nuevos vecinos. Jannah y yo pensamos ir a saludarlos luego, parecen gente simpática. ¿A que sí, Jannah? -La mención a los vecinos me sacó de las pociones, plantas y polvos en los que ya estaba pensando incluso antes de haber salido por la puerta. Ah, sí, vecinos. Personas, hmm. No me vendría mal algo de contacto con otras personas aparte de los tres con los que estaba en la habitación, pero la nota que Jannah ahora usaba como marcapáginas sugería que acabaríamos montados en un barco después de la fiesta, y ahí sí que tendría contacto humano de sobra. 
-Vaya... qué mala suerte. -Renee amplió todavía más su sonrisa, sabiendo que yendo ellas a saludar a los vecinos en mi lugar en realidad me estaban haciendo un favor. -Bueno, ya me contaréis cómo son. 

Me metí en los bolsillos mi navaja y mi cerbatana (nunca se sabe), un par de frascos vacíos por si encontraba algo interesante y mi dinero, bien guardado dentro del delantal donde ningún pillo fuera a meter los dedos. Dejé en el baúl los ingredientes de alquimia, no los iba a necesitar en mi paseo. Saludé a todos con la mano una última vez y me fui. 

Un breve paseo siguiendo el señalizado público y preguntando a algún transeúnte me llevó a la playa. Las formaciones barrancosas, cavernosas y coralinas del barranco de Storby eran un entorno único donde seguro que crecían flores, algas y corales que podían resultarme útiles, aunque por desgracia no conocía la flora local, de modo que debía dejarme llevar por mi instinto y mi suerte. En mi experiencia, los materiales más valiosos crecen en los lugares más inaccesibles, así que presté especial atención a huecos oscuros en la piedra, plantas espinosas y trozos de corales arrastrados por la marea, procurando no mojarme los zapatos ni tropezar con nada. 

Cuando completé mi paseo por la playa, a media tarde, decidí aprovechar las últimas horas de sol para visitar el mercado. Pescadores y marineros voceaban su mercancía, pero a mí no me interesaban lo frescos que estaban sus cangrejos ni lo coleantes que estaban sus merluzas, sino los restos que hubieran podido encontrar en sus redes. Interrogué a los que vi menos atareados en su tarea comercial y con más predisposición a escucharme a propósito de corales, algas raras o cualquier objeto insólito que hubieran encontrado en sus redes y que no hubieran tirado a la basura. Quizá encontrara algo valioso y me dejaran llevármelo barato.

Sin embargo, un tipo lógico como yo no puede confiar sólo en su suerte. Las tiendas de alquimia eran valores seguros en lo que a ingredientes y pociones se refería, y nunca venía mal un empujoncito en el negocio de un colega de profesión. Encontré una cuyo nombre me hizo gracia, "El grito de la mandrágora", y entré. Es una novatada común entre los alquimistas advertir a los aprendices del mortal grito de la raíz de la mandrágora cuando se extrae, cuando en realidad no emite sonido alguno, como cualquier otra raíz.
-Buenas tardes, señor, ¿qué desea? -La dependienta, una fallen de avanzada edad, lanzó su pregunta de forma automática medio metro por encima de mi cabeza esperando un cliente de estatura humana, aunque rápidamente bajó la mirada y me sonrió.
-Buenas tardes, vengo buscando ingredientes. Verá, me gustaría elaborar unas cuantas pociones pero no soy de por aquí, de modo que agradecería inspeccionar su herbolario. 
Aproveché para mirar a mi alrededor por si veía algún producto etiquetado o algo que me pudiera dar algo de información, y mi mirada tropezó con un arcón de madera bastante voluminoso y sin tapa lleno a partes iguales de frascos llenos, vacíos y rotos, todos amontonados y revueltos de cualquier manera. Podía contener mis impulsos de tirarme de cabeza al arcón y poner un poco de orden en ese desastre, pero quizá pudiera tornarlos en mi beneficio.
-Si quiere, le ordeno ese arcón como parte del pago, ¿qué le parece? -Tenía dinero suficiente para comprar un par de ingredientes, pero si me dejaba ordenar el arcón, tanto mejor para todos: su tienda tendría mejor aspecto, yo dormiría más tranquilo esta noche y mi bolsillo no acusaría tanto el golpe. En cualquier caso, sentía mucha curiosidad por ver qué me podía ofrecer la anciana al otro lado del mostrador.

Una vez completadas mis tareas, volví al apartamento por las bulliciosas calles de Storby, ahora iluminadas únicamente por el alumbrado público y los neones publicitarios. No había llevado cuenta de las horas empleadas en todo esto, pero esperaba no llegar demasiado tarde para la fiesta. Ante la duda, apreté el paso. Además, una vez saciada mi sed de alquimia, sentía curiosidad por lo que hubieran averiguado Renee y Jannah sobre los pintorescos vecinos que teníamos.


FDI:
Bueno bueno, ya me dirás qué me encuentro... Te dejo que interpretes a Renee contando a Rufus su tarde con Jannah y los vecinos. Para los diálogos de la alquimista fallen he usado el color 993399.
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Rufus

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Re: [Aventura] "La partida del Gusano Blanco" [Storby - 28 de febrero 898 d.g.]

Mensaje por Darak-Han Ayer a las 12:13 am

Salió de su letargo a la misma velocidad y fuerza con la que la vida lo había regurgitado al mundo de vuelta. Condena, deshonra, humillación. ¿Qué era eso, sino el destino de los depravados? En ese mundo, en esa sociedad cada vez más influenciada por las fuerzas del mal, del odio, el estiércol de la herejía, clavándose como el signo de anatema, profundo, como la mirada hacia el infinito, la oscuridad.
¿Oscuridad? No conocía él cuanto tiempo había transcurrido. Tampoco un recuerdo claro de lo ocurrido en aquella ciudad bastión de su amada Eclesia. Pronto, todo eso dejó de importar, y la magnitud de sus acciones solamente significaron un paso más para fundirse junto con esa oscuridad. Habían fallado, sí. Eso no lo dudaba de ninguna manera, se lo decían con su frío mordisco aquellos grilletes y cadenas con los que lo habían atado. Justo como el destino de los malvados, clavados en su piel grisácea como la zarza.  Todo eso le traía a su cabeza emociones dispersas consigo mismo. A pesar de todos sus esfuerzos para con su Eminencia Karmikov, le había fallado, y ese era el motivo de estar allí. Conocía esos métodos, pero a pesar de saberlos al dedillo no quería reconocer que las cosas se torcían de mala manera para él, en una celda como a las que tantas veces había tirado la gente que él encontraba culpables.
Ahora él no era el juez, si no el criminal. La culpa recaía en él y en su consciencia, en sus años servidos con fervor que al final se habían estrellado contra el pavimento de manera vertiginosa.
¿Es este, un castigo del Señor? Pensó en voz alta, atreviéndose por primera vez a cuestionarse aquello para sí mismo. Casi en un susurro, quedo. Definitivamente tiene que serlo. La Eclesia no perdona a quien le falla. No hay mejor chivo expiatorio excepto aquel que falla. ¡Y tú lo has hecho, inquisidor de pacotilla!

El piso era frío. El cansancio lo palpaba personalmente en sus miembros agarrotados de estar en una sola posición por un tiempo que ni siquiera sabría exactamente calcular. La noción del tiempo desaparecía en la oscuridad absoluta, y en el silencio, solo su respiración, cada vez más lenta, imperceptible.

No es que no me siente arrepentido. Esto es lo que me merecía. Le fallé a su Eminencia, a la Eclesia, y a todo el ideal perfecto que de por sí persiguen. De tal forma que no soy más que toda la escoria que aquí se haya encerrada. Soy incluso, inferior a ellos. Pensar aquello de esa forma lo atormentaba como un millar de flagelaciones, pero su cuerpo estaba lo suficientemente entumecido como para llegar a sentir algo. Era solo su cabeza la que se perdía en el mar de divagaciones que se incrustaban dentro de él, cada vez más. Casi como el mensaje por parte de la institución que se repetía un sinfín de veces en las pantallas de las calles. Casi de la misma manera en la que su padre repetía aquellas palabras que le inculcaron un modelo a seguir. Podría verlo si cerraba los ojos para acrecentar la oscuridad que ya reinaba y se palpaba en la celda.

Y allí estaba él en esa tarde soleada, con el viento meciendo levemente las briznas,  

-Tienes que entender, que los designios de Dios son ley de vida y un modelo a seguir, Darak-Han. La ley del señor es perfecta, y su palabra consuela el alma. Por tanto, no seguirla es salir del orden de la naturaleza, del orden perfecto que está impreso en la vida misma, y en su naturaleza.

-¿Eso significa que yo estoy dentro de su plan? – Darak-Han preguntó.

El titubeo de la expresión en la cara del anciano se convirtió en una gélida mueca por un momento. – Es posible.

A partir de ese momento el cariz asociado con el ámbito religioso se convirtió en un paradigma que el joven Broken debía de perseguir. La idea de ser alguien que trataba entre los dos mundos: Por un lado, la idea asociada a la gente de su raza, por otro, ser un servidor de la santa institución que representaba a su Dios y toda su corte de ángeles.

-Temer a Dios no significa tenerle miedo. – Habló en alto para sí, aunque su voz se escapaba débil, delgada, baja. – “Temer a Dios es, por medio de adoración y continua restricción de los placeres terrenales con los que el demonio tienta a la carne, mostrarle fidelidad, postración y satisfacerle, como buen sirvo suyo.” Segundo día de formación, Ciudad Catedral. Días que ya se ven lejanos, de por sí. ¿Cuánto tiempo habré pasado en este ciclo continuo de seguir órdenes?

Eso recordaba a las continuas cazas de brujas en las afueras de la ciudad, aquel sitio en el que creció. Las continuas piras en la plaza de reuniones, donde los inquisidores hacían consumirse entre llamas a aquellos hechiceros, magos, brujos y herejes que tanto rivalizaban con el orden natural de las cosas. Al principio aquello le aterraba, pronto con los años ser espectador de aquellas ejecuciones lo empujaron cada vez hacia un lado más oscuro, determinado y sádico para la que sería prontamente su profesión.

Y en una retrospectiva trepidante que lo llevó de vuelta al lugar donde había perdido su ojo, las montañas del norte donde culminó su retiro espiritual antes de volver a la civilización. El dolor fantasma todavía se presentaba en su sitio algunas ocasiones. Era como un recuerdo, una forma de impulsar sus métodos y objetivos hacia un “Bien común”, aunque, ¿qué tanto ese bien común se anteponía más como un yunque opresor? Sólo él lo sabía, y aun así con sus excesos decidió seguir ese sendero. Entre tanto su cabeza divagaba, los recuerdos de su primera asignación se sucedían sin orden alguno, y pronto él comenzó a pensar en la opción de abandonarse al famoso “sueño frío”, famoso en su raza. Especialmente cuando tenía que contorsionarse en posiciones extravagantes y a la vez dolorosas para chupar con avidez el musgo húmedo del suelo. Pero se sabía más fuerte que aquello, y si fuera necesario, lucharía para mantener su cordura, su lucidez. El último atisbo de orgullo que podría llegar a tener una persona con las condiciones como en las que se encontraba.

Temer a Dios es…

Pronto un barullo de voces se encontraba afianzado en su cabeza, cada vez más creciente. Darak-Han había llegado a un punto en que su consciencia se hallaba diluida en nada más y nada menos que una blancura espesa, pesada y palpable. La oscuridad había desaparecido para dar paso a una luz cegadora, pero a la vez tan fría, y tan extensa, que compararla a la de sus amadas montañas era como querer tapar el sol con un dedo. Y en medio de aquella blancura se encontraba él, en la misma posición que lo habían dejado en un principio. La cabeza caída y su único ojo mirando hacia el suelo.
Y el llanto se inmiscuía en sus oídos, lentamente, creciendo hasta dejarlo sordo como el estruendo de un trueno tocando a tierra. La voz de la mujer se volvía casi insoportable, como aquella blancura, hasta el momento en que él se atrevió a mover su cabeza a un costado.

-¿Madre? – Darak-Han preguntó, mientras abría perezosamente el párpado para mirar con incertidumbre. – Madre, hacía mucho tiempo que no me visitabas. Te he echado de menos, a ti, a padre, el campo donde cultivábamos. ¿Recuerdas aquél perro sarnoso y mal cuidado que siempre nos seguía y que tú echabas siempre? – El Broken se soltó a hablar en voz alta. La cordura escasea en momentos de necesidad. Los patrones de comportamiento, y la lógica se pierde una vez el sentido del tiempo se extravía por páramos inexorables, y la miasma de necesidad se acrecienta torturando la mente del que tiene hambre, y, además, sufre por ello. – Madre, dime algo. Ansío escuchar tu voz después de todo este tiempo. Las cosas han cambiado mucho, créeme. ¡Ya no soy ese niño debilucho al que todos apedreaban! – Gritó para reírse por lo bajo. – No, ya no. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. ¿Cómo estáis? ¿Está bien padre? ¿Por qué has venido a visitarme? No lo entiendo, este no es lugar para que una señora como tú venga. Está muy descuidado, si me dejaran, podría mostrarte las habitaciones que he tenido, en Martillo de Brujas, en Ciudad Catedral. Las de Todheim eran hermosas. Caía nieve todo el tiempo, lástima que haya pasado todo lo que pasó…

Temor a Dios.

-Madre, tengo frío.

Temor a…

-Madre, no te alejes.

Temor…

-¡¿Madre?!

Temor.

El inquisidor alzó la vista al techo oscuro y despertó de una especie de duermevela que lo sumió en la agitación. No habría sabido calcular el tiempo que transcurrió, sin embargo, a la visita de su madre la oscuridad absoluta volvió, por un tiempo desesperante y angustioso.

Temer a Dios es, adoración.

Las palabras que había aprendido como un medio doctrinal se repetían como tambores de guerra resonando en sus oídos, reverberaban casi el disparo de un cañón, y se repetían en coros. Coros idénticos en potencia y hermosura a los que se había acostumbrado a cantar en el claustro del monasterio.

-Darak-Han, tienes que aprender a ser paciente. – El hombrecito habló, desde una esquina. Un anciano arrugado y delgado, con apariencia famélica. La carne pegada a los huesos, la ropa sucia, remendada y maltratada que, a su vez, le parecía tan similar, conocida. - ¿No pudiste ser paciente? No, tenías que hacer las cosas mal.

La mirada del hombre se clavaba en él, como acusándole. Era su padre.

Temer a Dios es…

-¿Padre? ¿Has venido a visitarme?

Esta vez no había más que oscuridad. La celda había vuelto a ser lo que era. Una penuria encarnada, un paroxismo febril que se encargaba de castigarlo y hacerle saber lo que era el castigo, y lo que nunca volvería a ver posiblemente.

-Padre, al fin logré llegar a ser lo que quería. Tuve que pasar por mucho a lo largo de estos años, lo siento por no haber podido visitarlos… He estado muy ocupado. Pero extraño los tiempos que pasábamos juntos.

Temer a Dios…

Su padre lo miraba con desdén. Darak-Han sentía esa mirada cargándose en su espalda, dándole más peso a su cuerpo y a aquellos grilletes que lo mantenían prisionero.

-Padre, he llegado a ser lo que tanto quería…

Temer a…

-¡No me mires así, no es mi culpa que ustedes no pudieran venir conmigo!

Temer.

-¡Padre, no me desapruebes! – Darak-Han gritaba, y en medio de la oscuridad sacudía su cuerpo con fuerzas sacadas de algún sitio oculto. Quería liberarse, romper esas cadenas y correr de alguna manera hacia el rincón donde la silueta de su padre se ocultaba, en medio de las sombras. - ¡No te vayas! – Los esfuerzos eran cada vez más en vano. Su cuerpo, doliente, no era capaz de ejercer la fuerza suficiente para liberarse, y eso lo angustiaba todavía más ante la idea de que se escapara la última oportunidad de tener entre sus brazos al hombre que lo había criado desde que era un bebé abandonado. - ¡NO! ¡MIERDA!

La figura paterna se desvaneció.

Todo el mundo del Broken se desvaneció.

Esto definitivamente debe ser el infierno. Estoy muerto, seguramente. No hay razón para que alguien me torture de esta forma, no. Con todo lo que coseché en vida, mis esfuerzos para satisfacer a Dios y sus emisarios en la tierra. Estoy seguro de que esto no puede estarme pasando, realmente yo estoy muerto.

Y dejó su cuerpo descansar, sin moverse, cayendo como en un estupor.  

Estoy muerto y este es mi castigo por fallarle.

A pesar de que he temido a Dios toda mi vida, he guardado sus preceptos y seguido sus enseñanzas.

Pero le he fallado y a sus ojos no soy más que un pecador, indigno de alcanzar los cielos. Debe ser hora de mis castigos.

No, yo estoy vivo.

Pronto la luz había vuelto, esta vez más fuerte y con el sonido del metal arrastrándose. Su ojo quedó enceguecido por un momento corto, cosa que lo obligó a cerrarlo con dolor por unos segundos, para darse cuenta de que había alguien parado frente a él, mientras una suave voz masculina tarareaba algo.

-¿Ya has venido a acabar conmigo? – Susurró, mientras deshacían las ataduras que le inmovilizaban. – Sin duda me llevas al patíbulo ya. Aunque era mejor dejarme podrirme en esta celda, como la rata que soy y es lo que merezco, en realidad. – Su cuerpo estaba acalambrado debido a la inmovilidad en aquellas posturas forzadas. Tanto que aun libre de las cadenas que lo aprisionaban, no podía moverse.  – Y deja esa canción. Quiero escuchar algo más solemne antes de morir. Como una alabanza. – Dijo por último, una vez pudo abrir el ojo y verificar la silueta de la persona que lo liberaba. Fue entonces cuando vio aquél sello de pureza que estaba frente a sus narices. Justamente como el que había tenido en su poder un tiempo atrás.

Luego la oscuridad se acrecentó de vuelta, como con una cierta satisfacción. Y su consciencia por fin decayó, cayendo en un sueño ligero.

Lo poco que recuerda de ese trance fue al tiempo, mientras era arrastrado pesadamente por los pasillos de alguna mansión. El tránsito era lento, pesado, tanto como su cuerpo, a lo largo de incontables corredores y habitaciones de las que solo recordaría mirar pasmado el piso. Su fuerza de voluntad se había quebrado lo suficiente los últimos días como para que el mantenerse consciente fuera para él una lucha parecida a la de la vida o la muerte. Todo parecía tan ilusorio. Sin recordar cómo habría llegado hasta allí. Tal era la semilla de la duda que germinaba dentro él que al levantar la cabeza vio una aguja intravenosa clavada en su brazo. La aguja estaba conectada a un tubo por el cual llegaba suero de una bolsa sostenida por una de las dos personas que lo arrastraban. Iban bien vestidos dentro lo que cabe, eran un hombre y una mujer.

Aunque todos esos datos pronto caerían en la inutilidad una vez puestos a recordar, ya que sus energías lo abandonaron en un momento, dando paso nuevamente a la oscuridad.

Despertó.

La cama de un hospital – un espectáculo cuanto menos, familiar – le recibió a la realidad mientras volvía de una inconsciencia prolongada. Claramente, la habitación era la de una enfermería.

-Así que no estoy muerto.

Un vistazo alrededor le permitió explorar el resto con su limitada vista. La bolsa de suero todavía conectada en su brazo, al costado de la cama un florero lleno de flores. Y levantando la mirada un señor sentado con la mirada absorta en un libro que, al percatarse de su presencia dejó lo que hacía para acercarse y entablar conversación. Se presentó como Leonard Nielsen, un “empresario” de Ojo de Dioses, le explicó claramente su situación, luego de mostrarle un anillo arzobispal. Por lo que, hubiese querido o no, tuvo que escuchar atentamente y con actitud meditativa a las palabras del hombre.

Luego Leonard le dio un tiempo prudencial para que considerase su situación. No era necesario, ya lo había hecho.

-Así que me sacáis de la celda y me libero del cadalso de ejecución para darme la oportunidad de redimir mis fallos. Aunque es una petición un tanto extravagante, señor Nielsen, principalmente por el hecho de que no es aprobada en su mayoría por el colegio cardenalicio. ¿Me asegura usted que seré absuelto de las sospechas que han recaído sobre mí? – Respondió a su ritmo, pensando las palabras y diciéndolas lentamente. – No piense que mi interés es ese, ni mucho menos. Aunque no fuese así estoy más que dispuesto a ganarme la confianza de vuelta por el trabajo de mis manos si me lo permiten.

Darak-Han hizo este recuento de los hechos sucedidos en su cabeza, intentando darle agilidad a su mente luego del período de inactividad extrema que tuvo. Pero ahora estaba libre, y escuchando nuevamente el sonido del mundo exterior luego de bastante tiempo. Las olas quebrar en la playa de arena negra, el sol brillando en lo alto.

Definitivamente las maravillas del Señor son buenas y bondadosas. Pensó, mientras se resignaba a ver el bullicio de la ciudad con una especie de placer. Sabía que aquella gente estaba protegida. Allí estaba la Eclesia, y con la Santa Sede toda la potestad divina que pudiera dar el altísimo a las manos de meros mortales, no obstante de la mancha de pecado que se extendía siempre por los bajos fondos. Pero para eso estaban ellos allí, para asegurarse de que las cosas fueran bien en esta ocasión. Sin oportunidad a nuevos fallos.

Se me ha dado una oportunidad que no puedo desperdiciar. El inquisidor dijo para sí mirando a la ventana. La playa, el sol. Pensar que algún tiempo atrás podría haberse abandonado a la idea de que aquello sería nada más que un recuerdo en su cabeza hizo que su piel se tensara detrás de la nuca. La sensación se mantuvo todavía cuando el chirriar de la puerta lo sacó de su mundo casi onírico para devolverlo de golpe a la realidad. Y su mirada se fijó con atención en la chica de cabello carmesí que entraba a la habitación. Su nombre era Chernika, y aunque en apariencia el cabello rojizo de la muchacha le recordaba más a algún posible híbrido con la raza de demonios, ella aseguraba ser meramente una fallen con una tonalidad de cabello peculiar en su raza. Sin embargo él no se tragaba todos esos cuentos de buenas a primeras. A pesar de ello, y hasta no desentramar los misterios sobre su origen, tendría que convenientemente, acudir a la ayuda que pudiera prestarle. Ella era alta y estilizada, con el cabello corto y mostraba una extraña cicatriz en el hombro que parecía haber sanado en aquellos días. Estuvo a punto a de preguntarle sobre el origen de la misma pero decidió callar.

-En realidad, me sigo preguntando si de verdad no tienes sangre demoníaca en las venas. – Darak-Han soltó ese comentario a modo de puya mientras veía a la Fallen peinarse, sin embargo, le llamó más la atención lo mismo que había cautivado la mirada de la muchacha, y era a una muchacha jugando en la playa que estaba a pocos metros del hotel con nombre pintoresco en el que se hospedaban. La visión de aquella escena era a la vez que relajante, curiosa y despertaba la curiosidad del inquisidor, que tapiado completamente con sus complejas vestimentas oscuras solamente dejaba a las vistas públicas su intenso y único ojo de color carmesí que escudriñaba todo cuanto podía en el poco campo de visión del que gozaba. Al momento en que llamó la atención de la muchacha en la playa, y la misma le saludó, él movió la mano lentamente para devolver el gesto y mover su foco de atención a su compañera, que antes de tomar cualquier otra acción fue interrumpida por un golpeteo en la puerta.

Uno, dos… Tres, cuatro, cinco. Es la señal que tenemos. Volvió a mirar a la Fallen y le indicó con la mirada que fuese a abrir.

Aunque en realidad esperaban a una mujer de nombre Vanessa, un hombre apareció y, sin comerlo ni beberlo entró rápidamente, dio las directrices luego de comerse la carta que traía en sus manos, y luego se retiró tan rápidamente como había llegado, dejando nada más que hacer, excepto pasar el día en ocio y comodidad preparándose para la misión que se empezaría al día siguiente. Aunque se esperaba de ellos mucho, por lo visto. Entrar a un barco de esclavistas, llevar el implante que les habían puesto en el cuerpo y sobre todo, sobrevivir.

Sí, con eso se explican las cicatrices. Pensó, mientras se acomodaba en el sillón y volteaba a ver a todos lados. La habitación era austera y pequeña, un sillón, una cama, en la que ahora estaba acostado Chernika, él pensó en dejarla descansar, pero en realidad aún tenía algunas cosas que hablar con ella respecto a las directrices que les acababan de dar.

-De hecho, sí, tengo algo en qué pensar. Pero tal vez te lo diga cuando vuelva, Chernika. – Darak-Han se levantó de su sillón y caminó en busca de sus pertenencias. Allí rebuscó hasta encontrar sus pesadas garras de combate de tomó y alojó disimuladamente entre sus ropajes. Nunca se sabe. Pensó, para continuar y decir. – Saldré a tomar un paseo. Parece que sabes de sobra cuál es el código. Tocaré el mismo, de lo contrario no hables a nadie. Y sobre todo… - Bajó la voz un poco. – Si puedes echarle un ojo al resto de inquilinos variopintos que hay por aquí, sería una buena idea. No me dan una buena impresión.

Dicho esto caminó hacia la puerta y salió rumbo a la calle.

Así que la idea es simplemente entrar, esperar a que el barco llegue a buen puerto y mantenernos vivos sin que nos descubran. No parece un plan demasiado detallado. Debo pensar en la forma de poder mantener las apariencias sin darnos a delatar.

Darak-Han estaba en la playa frente al motel. El sonido de las olas tranquilizaba su pensamiento de alguna manera, junto con el viento que soplaba ocasionalmente en la misma.

Tengo que hablar con Chernika. Seguramente ella tendrá las mismas impresiones que yo respecto a la misión. A lo mejor pueda hacer que lleguemos a un acuerdo provisional para apoyarnos mutuamente durante el viaje.

El inquisidor sin darse cuenta había caminado hasta donde se encontraba la joven que lo había saludado antes. Era pasado el medio día seguramente, no se había asegurado de la hora del día. Pero si algo le intrigaba era el qué hacía esa chica allí.

-Buenas. – Dijo al acercarse. - ¿Qué haces tan sola aquí?

FDI:
Primero que nada, disculpar si he omitido detalles o no me he explicado bien, he perdido práctica xD.

Prácticamente mi acción es salir e intentar sacarle charla a la chica de la playa.
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Darak-Han

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Re: [Aventura] "La partida del Gusano Blanco" [Storby - 28 de febrero 898 d.g.]

Mensaje por Enkei Ayer a las 7:52 am

TODOS:
Aviso, esta es solo una mini respuesta que le doy a rufus para agilizar el comercio que sino nos tiramos 10 turnos en esto, si ustedes deciden comprar algo en los sig turnos hare lo mismo con ustedes, el turno sigue siendo de 12 dias y aun tienen bastante tiempo para postear, por lo que no desesperen XD

RUFUS


El corto rastreo de la playa le proporciono a Rufus poco más que tenues rayos de sol y brisa marina.
El estudio más superficial de la costa de Storby fue un ejercicio de absoluta futilidad, cada tanto veía alguna concha o caracola interesante, pero nada que sirviera más que como un lindo adorno de sala, era evidente que casi cualquier cosa que pudiese ser de valor ya había sido recolectada por los vecinos de la zona, ya habituados a las idas y venidas del mar, y de los tesoros que este a menudo arrastraba consigo.

Sin embargo, en un entorno natural tan rico como las costas de Storby, incluso la basura de muchos podía ser el tesoro de un cierto alquimista afortunado. Puesto que encallado en una pequeña bahía artificial, el munchkin divisaría una forma que se le hizo bastante familiar de sus años de estudio del arte de la alquimia.

El elemento en si se trataba de una “Escoba de bruja” un tipo de alga que por lo generalmente crecía a grandes profundidades en los abismos oceánicos, demasiado profundo para su recolección manual, pero que a menudo emergía a la superficie gracias a pequeños peces y habitantes del lecho marino que roían el tallo de la planta para alimentarse, causando que esta saliera a flote y llegara movida por las mareas hacia las múltiples costas de terra.

Si la memoria no le fallaba, el pequeño alquimista sería capaz de recordar uno de los muchos rumores concernientes a la planta, se trataba de un elemento muy útil para marineros y todo aquel que deseara embarcarse en travesías por aguas profundas…

Siguiendo su camino, los pescadores con quienes consulto lamentablemente no habían conseguido ningún elemento raro durante sus jornadas, y los que si ya los habían vendido a las múltiples tiendas de alquimia de la ciudad. Sin embargo, había algo que todos casi unánimemente podían ofrecerle, espárragos de mar.

Se trataba de pequeñas, carnosas y nutritivas algas de mar, muy comunes en la cocina local y en alquimistas novatos por sus capacidades curativas, siendo un favorito de aquellos alquimistas que preferían la producción en masa por su amplia disposición y bajo costo, los hombres ofrecerían cada esparrago de mar por el coste de 30 terran cada uno, o una oferta de 10 por 250 terran. Mas de eso no le venderían por la necesidad de poder cumplir con la cuota diaria designada a los múltiples restaurantes de los cuales los pescadores eran socios comerciales.

Una vez adentro de la tienda, la fallen le permitiría al alquimista acomodar un poco el estante de pociones mientras ella distraídamente se ponía a leer una pequeña revista de reactivos.

-Usted parece un alquimista consumado, por lo que le dejare acomodar un poco las pociones… Hace tiempo que no lo reviso, pero si llega a encontrar algo que le interese puedo dejárselo por 250 terran, si así lo desea claro…-

Mientras el munchkin acomodaba, notaria algo extraño, todos los frascos, incluso aquellos en buen estado, contenían nada más que baratijas, solo tierras con colorante de fantasía para simular ingredientes alquímicos y diversas chucherías de esa índole, no fue hasta posar sus ojos en el último frasco, uno que yacía tumbado en el fondo del arcón; Que el alquimista comprendió que la pequeña tienda quizás fuera más de lo que parecía.

Sal bendita… Un elemento creado artificialmente en un intento de mimetizar las propiedades del agua bendita… Por no mencionar un ingrediente extremadamente ilegal por el cual tranquilamente podrían colgarlo a uno, aun así, los rumores de su poder lo presentaban como una gran tentación aun a pesar de su elevado coste y naturaleza criminal.

-Como le decía, usted parece un alquimista de mundo, por lo que sabrá apreciar el valor de elementos tan raros como ese, la mayoría de la gente la confunde con sal común, pero por su reacción puedo notar que usted no es una persona común… si la idea no es de su agrado tengo otros elementos de gran calidad traídos desde lugares lejanos del mundo-

La mujer fue presentando una serie de objetos uno a uno, dejándole al munchkin total libertad de inspeccionarlo, todos eran elementos alquímicos caros pero de buena calidad.

-Tulipán negro, para usted 150 terran, traído directamente de los jardines botánicos de kerfel; O quizás esto sea más de su agrado, “Elatia Vulgaris” perfecto para alquimistas y personas del saber, tan solo 175 terran; O quizás, si lo que busca es el embellecimiento personal, tenemos jalea real a solo 100 terran la unidad. Si desea adentrarse en lo sobrenatural tenemos alas de mariposa de cristal, y antenas de mariposa lunar, a 140 terran cada uno…-

Mientras Rufus escuchaba atentamente a la dependienta, no pudo evitar notar el listado de elementos alquímicos presentados en un mostrador cercano, todos de naturaleza marina, más comunes en la zona, y por consiguiente de seguro más baratos.

Alga Noxica, por 50 terran; Garra del diablo, al bajo precio de 25 terran (si, así lo anunciaba el cartel) Algas Agar-Agar por 35t;  Y percebes del mar negro a 20 c/u

-O quizás… si, quizás esto le interese, claro, siempre que esté dispuesto a guardar el secreto como con la sal bendita- Comento la mujer mientras sacaba dos pequeños viales de entre su sostén. – Si quiere protegerse contra atentados, polvo de gárgola, 200 terran; Si por lo contrario, desea causar gran daño a sus enemigos, abdomen de viuda negra, 200 terran también-

Concluyo la mujer con una sonrisa entre picara y macabra, dejando a elección del munchkin que haría a continuación, si compraría algo o se iría volando de aquella tienda tan sospechosa.

F.D.I:
En breve te estaré pasando por mp imágenes de los ingredientes y te revelare sus propiedades en relación a tu sabiduria

_________________



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Enkei

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Re: [Aventura] "La partida del Gusano Blanco" [Storby - 28 de febrero 898 d.g.]

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