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[Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Lun Mayo 30, 2016 8:53 pm

Nadie parecía percatarse de la presencia de Renee, lo cual me reconfortaba. También podía ser que la vieran pero decidieran ignorarla, claro, pero en cualquier caso, nos dejaban tranquilos y eso era lo que más me importaba. Aguardé en tensión hasta que nos indicaron que nos sentáramos. Esperé hasta que quedaron solo dos asientos y escogí el mío por descarte. Renee, por su parte, permaneció de pie detrás de mi.

Toda la acción y estrés que nos habían traído hasta aquel salón me habían dado bastante hambre, así que me salvé por poco de infringir el protocolo y lanzarme como un loco a por la carne. Justo cuando estaba a punto de pincharla Dhalia, o más bien la nueva señorita Adamantis, me distrajo con uno de sus elaborados exabruptos. Desde luego, la mujer que tan agresivamente ejecutó entre las ruinas del carro debía tener un carácter de mucho cuidado.

Respondí al brindis como debía ser, bebiendo justo después del arzobispo que lo había convocado. Primero observé una expresión de curiosidad en su cara que levantó mis sospechas, pero cuando acerqué la copa a mis labios y bebí, esas sospechas dejaron paso a vociferantes alarmas en mi cabeza. ¡Gachas! ¡El puñetero vino sabía a gachas! Disimuladamente, devolví todo lo que había entrado en mi boca a la copa, evitando tragar la mayor cantidad de líquido posible. Ninguno de los demás comensales parecía haber notado el sabor, así que o lo disimulaban, o solo el arzobispo y yo habíamos tomado la sustancia rosada. Mi mente se puso a trabajar a toda velocidad.

No había olvidado por qué estábamos ahí. Estábamos ahí para pillar a un montón de "basuras humanas", como las había llamado Rickert. Con toda probabilidad los comensales de ese salón fueran quienes más encajaban en esa descripción a ojos del marido de la fallen que se sentaba frente a mí. Fallen, por cierto, que casualmente no había tocado el vino. En cualquier caso, la banda de Darius necesitaba personas vivas o eso había entendido, así que el veneno que nos habían servido, si realmente lo era, no sería letal. En cualquier caso, nada salvo las ambiguas y poco creíbles palabras de Dhalia me indicaba que el frasco rosado realmente contuviera un veneno. Argh, demonios, demasiadas preguntas, pensé.

Lo único que tenía claro era que me acababan de suministrar contra mi voluntad alguna poción, y que Dhalia lo sabía. Todo lo demás era pura fe y especulación. Incluso el contenido de mis bolsillos debía ser puesto en duda. Recordaba que Eckart me había dado un antídoto y dos herbicidas, pero no tenía ni idea de si realmente lo eran y de si debía utilizar el antídoto. 

Comí mecánicamente, formando de forma inconsciente figuras simétricas con las verduras que iba dejando, mientras mi mente hervía en teorías y escuchaba historias de barcos desconocidos en segundo plano. Como no, estas historias iban acompañadas de lo esperable en la nobleza humana: conspiraciones, intrigas, ansias de poder y traiciones. Qué poco me importaba esa sed de superioridad en comparación con el miedo que sentía por mi vida en ese momento.

Aprovechando el revuelo causado por las palabras incendiarias de Nielsen, alcé la cabeza hacia Dhalia y le hablé entre dientes, alzando la voz solo lo justo como para que me oyera.
-Señorita Adamantis, todo esto es sin duda muy interesante, pero usted sabe tan bien como yo que otros asuntos reclaman nuestra atención esta noche. En particular, exijo saber con todo detalle la naturaleza del material que me solicitó antes de venir aquí, ya sabe a qué me refiero. Considero que a estas alturas merezco ser informado al respecto. El misterio ha rodeado durante demasiado tiempo esta visita. Si quiere que le ayude, simplemente necesito saber y comprender lo que ocurre a cada momento. Empezando por que me explique eso. -Concluí mi exigencia con una elocuente mirada a mi copa de vino, no reajustando mi visión sino moviendo físicamente los ojos, para que se notara bien lo que estaba señalando.

Por el rabillo del ojo miré a Renee sin levantar los ojos de Dhalia, para observar su reacción ante mis palabras. En cambio, mi mujer parecía concentrada en otra cosa, con cara de pavor. Me giré para seguir su línea de visión y observé el horror que brotaba del probablemente cadáver de uno de los invitados. También vi al misterioso hombre cano dirigirse hacia nosotros. ¿Por qué tenía que ser culpa nuestra?

Me puse en pie y me volví hacia él, sin quitar mi mirada de la formación bulbosa que crecía del cráneo del desgraciado de Morzat. 
-Por favor, señor... -¿Cómo le habían llamado hacía un momento? ¿Encler? -Señor Encler, escúcheme, ella no ha tenido nada que ver, estamos tan sorprendidos como usted. Creo que puedo ayudarle. -Tenía pinta de exorcista, pero aunque lo fuera, Renee era dura de pelar. En cualquier caso a nadie le gusta que le exorcicen a su mujer, así que si mantenía sus rituales lejos de ella, mejor para todos.
-Te lo dije... ¡Te dije que no debíamos venir! Señor Anclair, sé que puede oírme. Sé que las personas como usted odian a los...  -aquí hizo una breve pausa. Naturalmente, no le resultaba fácil hablar tan crudamente de su condición. -...a los fantasmas. Pero créame, no soy una amenaza, coincido con mi marido, podemos ayudar.

Afortunadamente, en ningún momento mencionó mi nombre, así que aún podía contar con el factor disfraz. Se me seguía considerando Guizmo Tronquelina, de modo que se me tendría algo de respeto. Si esa panda de humanos se enteraba de que solo era Rufus, tendría bastantes problemas. Renee ya tenía los suyos así que prefería no pedirle ayuda salvo que fuera necesario. Probablemente necesitaría esa impagable magia suya para más tarde. 

FDI:
Bueno, este turno no hacemos nada en realidad, salvo quizá Rufus: ordenar la comida restante en su plato para calmar su adicción.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Dom Jun 05, 2016 10:21 am

La herrera no podía creer lo patosa que había sido al conseguir esquivar el martillo, pero recibiendo un codazo en toda la cabeza que la desorientó. No solo no consiguió acercar a ningún lugar cerca del corazón, sino que ni siquiera llegó a perforarle la piel. El único daño causado fue rozar ligeramente su armadura. Lo que sucedió después de eso podría considerarse el momento en el que Iris uso toda la suerte acumulada a lo largo de los años. En el mismo instante que su daga pasó rozando la superficie de su coraza, activó su daga como algo que tenía pensado ya hacer pero no precisamente en esa posición.

Sorprendentemente, la descarga eléctrica fue suficiente para reducir al teutógeno. Al parecer no estaban entrenados ni su armadura era especialmente resistente al daño eléctrico. Iris pensó que por fin algo le salía bien y que se estaba manifestando la suerte en potencia que tenía en su interior. Eso fue hasta que un objeto grande y pesado cayó convenientemente sobre su cabeza, tirándola al suelo y dejándole la visión borrosa. Se sintió aliviada cuando segundos después, vio a Rickert correr hacia ella con la intención de ayudarla, o quizás de matarla. Iris no entendía por que le traía un cubo de agua, pero en seguida recordó que aún no había desactivado el encantamiento de su daga eléctrica. No le dio tiempo a hacer ni decir nada antes de que el tipo le tirara el agua. El último pensamiento que pasó por su mente antes de desmayarse es que desearía después volver de la muerte para atormentar a Rickert por el resto de su existencia.

La persadilla que tuvo Iris la dejó completamente rendida. No solo le pasaban cosas malas en la realidad, sino que su cerebro se había encargado de hacerle pasar por las peores penurias incluso dentro de su propia mente. Debido a ello, se despertó en sudores fríos y asustada en cuanto sintió un poderoso aroma a alcohol. Lo primero que vio fue un rostro desconocido, así que se altera e instintivamente casi se pone a gritar y a sacar una de sus dagas para defenderse, pero el tipo le impide hacerlo. En contraataque, intentó morderle la mano con la que le tapaba la boca, pero sintió un intenso dolor antes de que llegase incluso a hacerlo. Recordó todo lo que le había pasado antes de quedar inconsciente y cómo la habían herido de mala manera.

En ese momento se fijó mejor en el hombre y lo reconoció como uno de los bárbaros que Darius había contratado. Lo que la intrigaba era quién había tratado sus heridas, dónde estaban y dónde estaba el resto del personal. Intentó mirar a su alrededor y vio como se encontraba en alguna clase de bodega a oscuras. Había escuchado de que el objetivo que tenían era ir a la bodega, así que supuestamente todo había salido bien.

—Dónde est-... ¡ !— Iris intentó preguntar al bárbaro sobre la ubicación de los demás, pero inmediatamente fue silenciada de nuevo. En ese momento, escuchó a Darius hablar con alguien.

En cuanto Darius terminó de hablar, se acercó a Iris para saludarla y llevarse luego al bárbaro a alguna parte, dejándola sola. Sin haberle explicado absolutamente nada.

"¡Podrías haberme dicho algo, aunque solo fuera un poco!"

Como que no tenía nada mejor que hacer ahí sola en la oscuridad, comprobó que tenía todo y que no se le había sustraído nada. A falta de comprobar la mochila por la falta de luz, vio que en apariencia lo tenía todo. Sus heridas también habían sido tratadas por mano profesional, aunque no recordaba que tenían ningún médico en el grupo. El resto del tiempo lo dedicó a quedarse tirada y descansando un poco.

Los demás volvieron más pronto incluso de lo que había esperado, no se habían tardado más que unos pocos minutos. Con ellos trajeron una lámpara y una frase dirigida a Iris por parte de Darius, poniéndola como la variable malévola que hizo que sus planes no fueran tan bien.

—Ya, vale vale, sé que es culpa mía que nos hayan detectado y nos hayan pasado todo eso, no es necesario que me lo recuerdes.—luego de responder, escuchó interesada como fue el bárbaro quien la había curado. No le importaba demasiado que le hubiese quitado una poción de vitalidad, la ha usado ella indirectamente ya que le habían curado—¿De veras fue él? Pues creo que no lo ha hecho mal. Me sigue doliendo, pero no sangra, eso es bueno—su humor cambió repentinamente cuando se metió Rickert y mencionó su gran aportación al tirarle el cubo de agua—Ojalá te desvíes un poco y te claves esa daga en el corazón en vez del hombro. Me has tirado agua cuando llevaba la daga eléctrica, ¡¿acaso querías matarme?!

El resto del tiempo, Iris estuvo escuchando lo que decían los demás y la curiosa petición del bárbaro. Curiosa porque le sorprendió que alguien como él se pusiera casi a suplicarle para que le fabricara un escudo, pero por otra parte Iris sintió como que la estaban sobre-explotando y que la estaban usando como ellos querían. Es cierto que esa petición era de un miembro del grupo y no una orden directa de Darius, así que no iba a tener mucho problema si se negaba. Pero por otra parte, darle un escudo significaba también darse un escudo indirectamente a sí misma para protegerse, así que al final no era algo solamente por caridad.

—Está bien, sería malo que te mataran y que luego me echen la culpa por no haberte fabricado un escudo.

Iris buscó entre las armas y armaduras de los teutógenos el metal de mayor calidad que había allí. Luego de haberlas identificado, los uso directamente como material y los juntó para darle la forma de un escudo de brazo completo. Le prestó más atención a que fuera aerodinámico para desviar los golpes, ergonómico para que fuera cómodo y que protegiera la mayor parte de su brazo, así que optó por ese diseño más que por el escudo redondo que tenía antes el bárbaro.

—Aquí tienes, no dejes que te vuelvan a aplastar con un mazo gigante—Dijo desinteresada Iris mientras le pasaba el escudo nuevo al bárbaro.

Luego de hacer ese pequeño trabajillo, se pusieron a organizar las cosas y a deshacerse de los cadáveres. Iris no sabía cuán caro era el vino de allí, pero a juzgar por la vigilancia del lugar, tiraron a la alcantarilla varias veces la cantidad de vino que Iris podría comprar con su dinero. Aunque tampoco importaba los bienes materiales que tirasen, si los eclesiásticos llegaban a cogerlos no les esperaría otros destino más que la muerte.

Luego de eso, no tenían nada que hacer y cada uno se dedicó a pasar el tiempo de una forma distinta. Le llamó la atención que Rickert se pusiera a estudiar super concentrado los planos, como si fuera a conseguir algo con ello.

—¿Crees que encontrarás algo ahora que no has visto todo el tiempo que los has estudiando? Sería curioso que descubrieras algo como que mueren todas las personas que atraviesen el portal y tengamos que abortar toda la misión. A lo mejor nunca han conseguido hacer que la puerta funcionase y tú has sido el primero gracias a tu curiosa habilidad, así que quizás por eso no has encontrado el cómo hacerla funcionar adecuadamente. Ahora de repente me da menos seguridad ese portal... Suerte que Darius ya se ha ofrecido como la primera persona que pisará Hiperbórea para comprobar que el portal es seguro.

Como que parecía que la cosa iba a ir para largo, Darius se ofreció a traer algo para picar. Iris lo agradeció, ser mutilada y electrocutada da mucha hambre. Estaba todo muy tranquilo y pasó demasiado tiempo sin que nadie se metiera con ella, así que Krogan pensó que era su turno y tachó a Iris de inferior por ser fallen. Por su parte, no le importó demasiado, ya se estaba acostumbrando a que ese grupito se metiera con ella por todo.

—Mi meta no es tan humilde como un sitio tranquilo o buscar mis orígenes. Lo que busco es alguna mina de veraplata, ese sagrado metal que se dice que tiene propiedades divinas.

No importaba mucho si lo decía o no. De hecho, Iris pensaba que ya todos ellos sabían lo que ella buscaba, o al menos Darius sí. Algunos minutos después, apareció alguien llevando una armadura le pareció muy familiar. Tanto como que era la misma que le habían obligado hacer hace algunos días, pero se quedo desconcertada el qué hacía allí. Aunque no tenía por qué saberlo, todo era parte del plan de Darius y ella solamente era la mula de carga del portal, o eso le habría gustado ser hasta que se pusieron a usarla para cualquier cosa.

—Está bien, ahora vuelvo a reformar el portal.

Antes de que las cosas se fueran a torcer de nuevo, aprovechó para volver a comprimir en su martillo el acero que había utilizado contra los teutógenos. Seguramente luego no iban a tener tiempo si Darius ya le dio la orden. Inmediatamente después, sacó el portal y se puso a descomprimirlo manteniendo las mismas proporciones que tenía el mini portal. Pensó que si había podido comprimirlo a escala sin ningún problema, a lo mejor podía hacer lo mismo a la inversa.


fdi:

El escudo que Iris le fabrica:



Acción 1: Fabricar un escudo usando de material las diversas armas y armaduras.
Acción 2: Volver a comprimir el acero que había usado en su martillo + descomprimir la puerta intentando mantener nuevamente sus proporciones.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Miér Jun 08, 2016 8:38 am

RUFUS


Ante las inquisitorias palabras de Rufus, Dhalia mostró una expresión de aburrimiento, tomando la copa de Rufus entre sus manos mientras rodaba los ojos y reía un poco, como queriendo dejarle en claro que no le habían suministrado nada letal, acto seguido, la fallen se bebió todo el contenido de la copa de golpe, los agudos ojos de Rufus pudieron notar un movimiento de garganta que le aseguraba que Dhalia efectivamente se había tragado el vino.

-...¿Gachas?-

Se pregunto la fallen a si misma, haciendo un gesto de sincera sorpresa al saborear aquello que tan descuidadamente acababa de tragarse, solo para instantes después quedarse completamente pálida y con su mirada dirigida al vació mientras una delgada linea de sangre comenzaba a brotar desde sus parpados. El rostro de Dhalia impacto sonoramente contra la mesa de madera, estando esta probablemente inconsciente o peor.

Anclair se acercaba en dirección de Rufus lo mas rápido que su mutilado cuerpo le permitía, si Rufus intentaba correr notaria que ya era demasiado tarde para hacer tal cosa, ya que aquella extraña afección que había tomado control del pobre señor Morzat había hecho lo propio con otro noble cercano, un hombre calvo y desagradablemente obeso que prefirió correr torpemente hacia la única puerta de salida y utilizar toda su fuerza para aferrarse al marco de esta, abrazándola en su totalidad y bloqueando la única vía de escape posible.

Noble obeso:


Antes de que pudiera reaccionar, Rufus se hallaba rodeado por un grupo de 3 personas que caminaban lentamente, formando un circulo a su alrededor como depredadores ansiosos por hincarle el diente a su presa, deteniéndose tan solo para esperar a que el ultimo miembro de su manada hiciera acto de presencia.

Por suerte (o por desgracia) dicha danza macabra se vio interrumpida en cuanto sin previo aviso una mujer la cual presentaba desfiguraciones muy similares a las que afligían al señor Morzat salio de la nada y se prendió con toda la fuerza de su mandíbula a la yugular de uno de los exorcistas que amenazaban con abatir a la esposa de Rufus, arrancándosela de cuajo. Solo entonces tanto el alquimista y su mujer como los exorcistas que les rondaban, levantaron la vista y se dieron cuenta de la enorme gravedad de la situación.

IRIS


-Pues si llega a haber algo que nos mate a todos prefiero encontrarlo ahora y no cuando tengas medio cuerpo dentro del portal... Pensándolo bien, olvida lo que dije, si encuentro algo mejor lo menciono luego de que lo hallas cruzado- Contesto Rickert sin levantar la mirada de los planos. Esir por su parte se mostró mas que complacido con el trabajo de la herrera levantando un pulgar como gesto de aprobación y volviendo a hacerle una reverencia.

Iris consiguió colocar la puerta a la perfección, ganándose una sonrisa aprobatoria de parte de Darius y de Rickert, este ultimo procediendo a sentarse de piernas cruzadas frente a la puerta, cerro los ojos en señal de concentración y en un determinado momento saco de nuevo su daga negra, clavándosela en el corazón como de costumbre. Los bárbaros por su parte esperaron respetuosamente en silencio junto a Darius, dejandole a Rickert espacio para concentrarse en su delicada tarea

Mientras tanto, los ánimos parecían estar creciendo en la parte de arriba, aplausos y vítores comenzaron a escucharse tan solo minutos después de que el vino alterado fuera entregado a los mozos, sin embargo, estos fueron pronto cortados por una serie de gritos desgarradores que calaron en los nervios de todos los presentes.

-Algo... Algo anda mal, hay una interferencia, algo que no se corresponde con al ecuación- Comento Rick sin moverse un centímetro de su posición. -¿Es algo peligroso?- Pregunto dubitativo Darius, inseguro de que pensar. -No estoy seguro, puede ser, lo que se es que no pienso abrir una mierda hasta estar totalmente seguro de que no es algo que joderá toda la operación, envíales a investigar, a ver que sucede-

-Comprendo, ya escucharon, id a ver que pasa allá arriba, los 3- Ordeno Darius con un tono autoritario bastante impropio de el, a lo cual sus guardaespaldas obedecieron sin rechistar, llevándose a la herrera con ellos. A medida que el grupo atravesaba la oscuridad de la escalera que separaba la bodega con al cocina, tanto la intensidad como las distintas variaciones de aquellos desgarradores alaridos, fueron aumentando progresivamente, helando los huesos de los pobres diablos que tendrían que aventurarse hacia la fuente de aquellos gritos; pobres diablos que pese a sentir una humana sensación de miedo corriendo por sus espaldas, se veían también movidos por una mórbida curiosidad, innata en quienes eligen ese estilo de vida, así el grupo atravesó el umbral de oscuridad para desembocar en una cocina completamente vacía.

El grupo se movió cautelosamente entre alacenas y muebles de cocina procurando no hacer el mas mínimo ruido mientras cruzaban aquella pequeña habitación, sin embargo, al momento que se vieron a punto de ingresar en la sala principal de aquel edificio (y lugar de donde provenían tan misteriosos ruidos), tanto Iris como Esir sintieron un fuerte golpe en sus partes traseras que les propulso para adelante y les hizo caer de bruces contra en suelo, en el momento que la pareja se volteo para confrontar la fuente de tan mezquino ataque, se toparon con el rostro sonriente y malicioso de Krogar, que procedió a cerrarles la puerta en plena cara, por mas que intentaran abrirla, descubrirían que la puerta no cedería.

Una mirada de sincera tristeza recorrió el rostro de Esir, una mirada de alguien que acababa de ser traicionado rastreramente, pero antes de que pudieran ahondar en esos sentimientos, un ruido a sus espaldas les recordó porque estaban allí en primer lugar, y lo que vieron quedaría grabado en sus retinas por el resto de sus vidas.

AMBOS

Aparentemente la extraña afección que había acabado con la vida del buen señor Morzat no era un caso aislado, sino que se había extendido para infectar a mas de la mitad de los presentes en aquella habitación, infectados que se encargaban de atacar a los pobres comensales que habían salido ilesos de la extraña enfermedad que había convertido a sus victimas en aberraciones salidas del séptimo infierno, aquellas personas sanas se defendían lo mejor que podían y con todos los medios que encontraban disponibles en un intento desesperado de preservar sus vidas.

Apariencia estándar de las Criaturas:






El avance del exorcista Gordon Anclair se vio detenido en cuanto este noto como una de las aberraciones se dirigía a toda velocidad hacia su persona, ante lo cual el exorcista soltó una leve carcajada mientras presionaba un pequeño botón oculto en el mango de su bastón, al presionarlo se acciono un mecanismo que hizo que una tenue llama azul se encendiera en la punta del mismo; en una fracción de segundo, Anclair utilizo la llama para dibujar un circulo de protección en el aire a una velocidad pasmosa. -Je, ningún sirviente de la oscuridad es capaz de atravesar esta barrera sagrada, tus intentos serán en vano- Dijo el confiado exorcista que ni siquiera tuvo tiempo a sorprenderse en cuanto la criatura atravesó el circulo como si este no estuviera allí y le tacleo, cayendo ambos al suelo dando volteretas, momento en que la aberración aprovecho para atacar al exorcista con sus garras e intentar morderle la cara, siendo el bastón del mismo lo único que impedía que el monstruo cumpliera su cometido.

Circulo magico:


Eventos similares ocurrieron con los demás exorcistas presentes, que vieron con creciente desesperanza como sus cánticos sagrados y rituales mágicos no hacían el mas mínimo efecto a las extrañas criaturas, ni siquiera las granadas de agua bendita parecían causarles un daño considerable; lo único realmente efectivo contra esas bestias era el acero y la fuerza bruta.

El único que parecía a salvo de la ira de aquellos monstruos era el arzobispo, quien se había atrincherado junto con su guardaespaldas y su ayudante tras un muro de sillas que le proporcionaba una posición de relativa seguridad a espaldas de la chimenea, o al menos eso era lo que el buen Niklas creía, puesto que antes de siquiera poder reaccionar, su guardia personal le tomo del pescuezo, levantándolo en el aire con solo una mano mientras que en al otra empuñaba su afilado sable, en ese momento, todas las aberraciones tentaculares frenaron sus ataques, irguiéndose lo mejor que podían y dejando todo el salón en un silencio sepulcral, mas inquietante aun que el incesante ruido que reinaba momentos antes.

-¿Que se cree que esta haciendo ? ¡Suelte a su ilustrisima, loco desquiciado!- Grito furioso el padre Berto Mortimer mientras golpeaba patéticamente el pecho acorazado del guardia que respondió a tan fútil agresión con una potente bofetada que dejo al pobre hombre desmayado en el suelo, el guantelete metálico habiendo arrancado varios dientes con su golpe, de repente, se escucho una voz gutural y rasposa, como si estuviera siendo forzada a salir antinaturalmente de la garganta de su anfitrión, dicha voz provenía nada mas ni nada menos que de aquel guardia calvo que mantenía inmovilizado al indefenso eclesiatico.

-Silencio, patético remedo de hombre, ¿sabes acaso a que clase de persona defiendes? ¿como crees que esta basura consiguió su cargo en primer lugar? Yo creo que la gran mayoría de los presentes lo saben en realidad, que esta basura era el encargado de conseguir muchachitos jóvenes e inocentes para saciar los desagradables vicios del anterior arzobispo de Ojo de Dioses- Ante tan súbita declaración, el arzobispo Niklas abrió los ojos como platos, si antes estaba asustado, ahora estaba total y completamente aterrado luego de comprender finalmente el porque de semejante infortunio.

-¿O acaso pensaste que tu nueva posición de alguna manera te compraba la indulgencia a tus pecados del pasado? Lamento decirte que un pecado tan inmundo como ese no tiene perdón, ni olvido, ni siquiera de dios, mucho menos del hombre... Y ahora mismo me encargare de que tanto tu como todos aquellos que sabían de ello y no movieron un dedo para detenerlo paguen el precio máximo por sus crímenes-

Los ruegos y gritos de ayuda del arzobispo resonaban por toda la silenciosa habitación, incrementando junto con sus inútiles intentos de lucha a medida que la espada de su captor se iba acercando lentamente, pasando lenta y teatralmente por entre medio de sus piernas en un gesto mas que amenazador. -Yo... Yo, juro por mi madre en paz descanse, que jamas toque un solo cabello a un niño en mi vida, no soy culpable de lo que halla hecho el anterior arzobispo, s-soy solo una victima mas de sus malvadas maquinaciones. ¡Por favor déjame ir, yo no he hecho nada!-

-Jejejeje... Que no has hecho nada, tan solo te aprovechaste del dolor, del sufrimiento de aquellos niños y de sus familias, los utilizaste para ganar favores y ascender en tu carrera política, utilizaste el dolor de un chico que sufrió tanto que prefirió quitarse la vida antes que seguir soportando la vergüenza y el abuso que tu querido arzobispo le hizo sufrir, a el y quien sabe a cuantos mas- Aquella voz se mantenía sorprendentemente calmada mientras relataba aquellos echos que sin duda causaban un tremendo vacio en lo que fuera que tuviera por corazón, mientras su espada jugueteaba expectante entre las piernas de Aurelius. -Pero ahora es el momento de pagar por tus crímenes, y les haré sentir el dolor de esos niños a ti y a todos los que estaban al tanto de ello y lo permitieron, o al menos una fracción del mismo... ¿Que quieres llevarte a mi hijo a una academia para que cante para el exacra dices? Perfecto, si eres un maestro de canto, veamos que tal cantas-

Un grito súbitamente ahogado fue lo ultimo que salio de la garganta del arzobispo Aurelius Niklas, antes de que una espada de hierro atravesara su sotana, introduciéndose luego por entremedio de sus piernas y haciendo un ruido sumamente repugnante a medida que perforaba el interior del anciano hasta salir burlonamente por su boca, creando un largo charco de sangre bajo los pies del mismo.

Tras eso solo hubo caos, en el momento exacto en que el arzobispo suspiro su ultimo aliento, las criaturas retornaron a su vorágine de muerte y destrucción, el alquimista Rufus y su mujer estaban momentáneamente a salvo, ya que los exorcistas que se habían cernido sobre ellos estaban ahora muertos o muy ocupados intentando controlar a las retorcidas bestias que les atacaban, y a su vez, dichas bestias se encontraban haciendo lo propio con sus victimas, por lo que podía decirse que el munchkin y su esposa estaban el el ojo del huracán, en un momento de relativa calma que podía quebrarse en cualquier momento, si el alquimista intentaba encontrar sobrevivientes en condición de pelear, solo alcanzaría a divisar al exorcista Anclair que había retomado su lucha cuerpo a cuerpo con el monstruo, por otro lado, el sacerdote Berto Mortimer se encontraba gateando lentamente para alejarse del cuerpo de su difunto maestro, por ultimo, la señorita Lizbeth Morgan intentaba desesperadamente cortar las manos de aquel noble gordo que bloqueaba la puerta como una garrapata aferrada a una herida, desafortunadamente para Lizbeth, lo único que la chica tenia a mano para tal tarea era un cuchillo de comedor común y corriente, por lo que la cosa estaba para largo.

Para colmo de males, Rufus comenzó a sentir algo extraño, una sensación molesta en la parte de posterior de su cabeza, al principio no se trataba mas que de un leve comezón, pero mas temprano que tarde, el munchkin comenzó a sentir algo mas, como si tuviera... Algo, metido en la cabeza, que comenzaba a dolerle mas y mas con cada minuto que pasaba. Sin embargo, el alquimista pudo notar algo mas, algo que quizás había escapado a los demás comensales, un par de figuras agachadas junto a la puerta de la cocina, a una de ellas el munchkin pudo reconocer como la herrera que le había acompañado en su estancia dentro del "corazón delator" aunque la otra figura se le hacia desconocida.

Iris por su parte, contaba con la ventaja de que su presencia no había sido notada aun, así como la de tener a Esir de su lado para asistirle. Desde su posición, la herrera podía divisar a un hombrecillo vestido de negro escondido debajo de la mesa, temblando de manera incontrolable y probablemente a punto de llorar, a pocos metros de este se encontraba una mujer castaña con uniforme militar que mantenía a raya a un par de criaturas armada tan solo con una silla; aparte de eso, los oídos fallen de Iris pudieron notar algo que paso desapercibido para el resto de los presentes, una serie de ruidos que parecían provenir desde el otro lado de la entrada bloqueada por un gordo enorme, se escuchaban ruidos muy familiares, ruidos de pelea, había alguien combatiendo del otro lado de aquella puerta. Lamentablemente Iris no pudo escuchar mucho mas a causa de un punzante dolor de cabeza que le asalto en ese mismo momento, haciéndole perder su concentración y aumentando su intensidad a cada instante.

F.D.I.:

El tiempo es oro ahora mas que nunca.

Iris: estas en el salon, agachada con esir junto a la puerta de la cocina, .por mas que intentes no puedes regresar a ella de momento.

Rufus: sigues en el mismo lugar.

Ambos: de momento están a salvo, es decir, nadie esta atacándoles, pero están bien metidos en la faena, no recomendaría ser demasiado pasivo, pueden intentar huir o encontrar la fuente del problema, o lo que queráis hacer al fin y al cabo, ala ya tenéis post, divertíos.

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Miér Jun 08, 2016 2:39 pm

—¿Por qué tengo que ir, Rickert? ¡No soy luchadora! Que vayan ellos que...—en ese momento, Darius dio la orden de que fueran, con un tono de voz seria y autoritaria que no había visto en él desde que le había conocido, consiguiendo infundir hasta miedo en Iris— V-vale, ahora vamos...

"¡Culpa tuya Rickert! Podrías haber dicho que fueran ellos dos sin ningún problema. Y yo que pensaba que ya estaría tranquila que ya había pasado todo..."

Obviamente los gritos de arriba no eran de felicidad ni de festejo, y eso no podría interferir con el trabajo de Rickert. Hasta donde Iris sabía, lo único que podía interferir con su magia era otra clase de magia distinta, pero ella no había notado nada.

—Qué se piensa que somos... ¿Cómo vamos a encargarnos de esa fuente de interferencia? Si no sabemos ni lo que es—comentó Iris a sus dos acompañantes.

A medida que ascendían, los alaridos eran cada vez más altos y atemorizantes. Esa no era una fiesta normal, definitivamente algo había pasado allí para que se escucharan sonidos tan guturales y caóticos. Esto no hacía más que meter miedo en Iris, tenía la impresión de estar metiéndose en un gran lío, iba contra toda lógica el dirigirse hacia donde procedian tales gritos. Pero si no hacía nada, la interferencia seguiría estando, y con ella no podrían hacer funcionar la puerta. Iris estaba totalmente contra la espada y la pared, no tenía más opción que dirigirse a la boca del lobo.

En cuanto llegaron a la cocina, Iris fue especialmente cautelosa y fue medio agachada. Aunque seguramente no importaba si iban corriendo, con los gritos del salón seguro que no los descubrirían. En cuanto estuvieron lo suficientemente cerca, sintió como que algo la empujó por detrás y la tiró irremediablemente al suelo de cara. Inmediatamente se giró para ver quien osaba hacerle eso, y se encontró con que era uno de los bárbaros.

—¡Qué haces!—su pregunta no fue respondida. El bárbaro simplemente cerró la puerta en sus caras. Iris se levantó e intentó abrirla desesperada, pero no se movía ni un ápice—Grrh. Ya verá cuando me lo encuentre. Vamos, levanta que...—en ese momento Iris se giro y vio el panorama que se encontraba ante ella.

La pesadilla que tuvo antes se quedaba corta comparada con la imagen que veía Iris. En verdad parecía que se estaba celebrando una fiesta por el decorado y la gran cantidad de comida, y habría sido bonito de ver si no fuera por los mutantes que estaban rondando por ahí. Los eclesiásticos se encontraban luchando en una encarnizada sangrienta contra unos seres amorfos y aterradores, y no parecía que tuvieran la situación controlada. Aunque eso tampoco importaba. Si los mutantes acababan con ellos, Iris y compañía pasarían a ser la cena de esas criaturas. En caso contrario, los eclesiásticos los encerrarían y, posteriormente, ejecutarían. Y eso sin hablar del traidor, que seguramente bajaría e intentaría matar tanto a Rickert como a Darius, o quizás obligarlos a abrir el portal para irse él solo. Ante esa situación tan desesperanzadora, a Iris solo se le ocurrió una cosa que hacer: Agacharse, esconder su cabeza bajo sus brazos y esperar a que todo pasase.

"Todavía estoy soñando, algo tan inverosímil no puede ser real"

Iris estaba totalmente aterrada. Ella no era una guerrera. Solo era una fantasía suya el creer en la justicia y pelear para ayudar a los que lo necesitasen, pero tener una armadura y un arma no la hacía capaz de ello. Iris solamente era una herrera, toda esa situación simplemente le superaba. Levantó ligeramente la cabeza para ver a su alrededor y confirmar que no era un sueño, y en seguida le entraron náuseas de ver tal carnicería desarrollándose en la sala. Se tapó la boca e intentó controlarse para no potar ahi mismo la comida que había ingerido hace unos momentos. Estando dolorida, acabada y mareada, un agudo y casi imperceptible sonido se coló por sus oídos. Sonidos de lucha, al igual que por toda la sala, pero estos eran mucho más lejanos. Se esforzó en mirar a su alrededor para encontrar su origen, y se encontró con que procedían de un lugar que bloqueaba una persona con serios problemas de peso. Pero no pudo determinar mejor su origen, en ese momento un dolor intenso empezó a aparecer en la parte trasera de su cabeza. Ella no entendía nada, solamente sentía que de repente le dolía la cabeza.

"Esto es... ¿La interferencia de la que habló Rickert?"

Todo en ese lugar era muy raro. Personas mutantes, interferencias, dolor de cabeza... La conclusión a la que llegó Iris es que esa interferencia te hacía doler la cabeza y luego transformarte en mutante. Pero no era de procedencia mágica, o eso o estaba encubierto de tal forma que Iris no era capaz de detectarla. La única pista que tenía Iris era que había una lucha en la lejanía. Se aferró a la idea de que allí estaba la persona que estaba ocasionando la interferencia y la hizo en un lugar prudencial, pero la encontró un eclesiástico y se vio obligada a luchar. Le parecía la explicación más simple y lógica para lo que estaba sucediendo. El cómo, quién y por qué ya se encontraba fuera de los límites de su imaginación, pero sospechaba que esa persona estaba conpinchada con el bárbaro que los había traicionado hace un momento. Si fuera así, tenían total constancia sobre el plan de Darius y lo que planeaba hacer, o al menos una idea aproximada. De cualquier forma, Iris solamente tenía una forma de salir de esa situación: Acabar cuanto antes con la fuente de interferencia y volver con Darius. En ningún momento se le pasó por la cabeza el huir, quizás nunca volvería a tener una oportunidad para conseguir veraplata.

Sin embargo, Iris no se movió ni un ápice. No quería huir, pero tampoco tenía el valor suficiente para enfrentarse a la realidad, la ponía enferma la terrible visión que estaba delante suya. En ese momento de indecisión, se percató de una presencia mágica cercana, una que había sentido antes. Miró en su dirección y vio un extraño cúmulo mágico cerca de un enano. Él también la estaba mirando, así que se habría dado cuenta de su presencia.

"Pobre, debe de estar aterrado en esta situación" Pensó Iris, entendiendo perfectamente cómo se debía de sentir.

—Esir, ve a protegerlo, te necesita más que yo. Solo es un alquimista, no tiene ninguna forma de defenderse y está en medio de todo ese jaleo. Darius me reñirá si le pasa algo y yo te acaparo egoístamente—dijo Iris a Esir, aunque en el fondo estaba muerta de miedo.

"No me queda otra, tengo que hacerlo. No he llegado hasta aquí solo para quedarme aquí tirada al borde del llanto. Lo que tengo que hacer es fácil, no tengo que participar en esta carnicería, ni siquiera tengo que verla. Solamente tengo que ir directa a la salida, eliminar ese obstáculo e irme por el pasillo a buscar la fuente de la interferencia. Es simple, algo que hasta yo podría hacer, no es imposible. No mires a los lados Iris, solamente ve directa a la salida" Pensó Iris intentando mentalizarse y ver que su objetivo no era algo irreal ni inalcanzable.

Sin embargo, Iris seguía sin ser una luchadora. Ella no tenía gran maestría con las dagas, no las sentía tan interiorizadas como si fueran una extensión de su propio cuerpo. Pero, lo que si sentía como una extensión de su cuerpo, era su cuerpo mismo. Lo que sí era es herrera, rápidamente pensó en una arma apropiada para ella, una que no requiriese gran habilidad para ser manejada. La respuesta era simple, un arma que tenían muchos de animales y que usaban por puro instinto, sin requerir habilidad ninguna.

Rápidamente sacó a su daga Pya y la posicionó en su mano derecha. Usó su poder para fusionar la daga con su guantelete derecho, dándole la forma de una nueva arma y guantelete al mismo tiempo. Las puntas de los dedos se extendieron ligeramente y terminaron en punta, dándole la forma de la uña de una garra. La parte interior de las falanges se afiló, y también se extendió un poco, dándole la apariencia de cinco cuchillas en el lugar donde están sus dedos. Tanto las hojas como las uñas estaban hechas de acero comprimido para darle más filo y dureza, mientras que el acero normal de la daga lo usó para rellenar los huecos que aparecieron al extender las cuchillas. Una vez acabada el arma, hizo que la gema de fuego se quedase activada indefinidamente al ser una arma provisional. En seguida las llamas empezaron a danzar alrededor de sus dedos filosos, dándole al final un tono rojizo y amenazante.

Justo después de fabricar su nuevo guantelete-garra, se le ocurrió una forma en que Rufus podía ayudarla. O mas bien, su fantasma. Pero Iris se encontraba lejos de Rufus y no quería gritar para no llamar la atención de los mutantes y que fueran para merendarla. Para intentar comunicarse con la fantasma, se quedó mirando muy seria y fijamente al cúmulo de magia donde se suponía que estaba Renee, como si quisiera asesinarla solamente con la mirada. Con eso esperaba ponerla incómoda y llamar su atención para que se fijara en ella. Una vez que pasó un tiempo prudencial, señaló con su mano izquierda hacia la salida y luego hacia ella misma para intentar decirle que la siguiera, pero sin quitarle la vista a Renee, para dejarle claro que solo fuera ella. Iris pensaba salir de la sala junto con la fantasma y ahi le contaría tranquilamente lo que pensaba y el objetivo que tenía, pero para eso necesitaba que para empezar Renee la siguiera. Si conseguía que la fantasma la entendiera y le hiciera caso, conseguiría no estar sola contra la supuesta persona causante de la interferencia y Rufus tendría el lujo de la protección de Esir. Le parecía un buen trato intercambiarle el bárbaro por la fantasma. Una vez finalizada la comunicación a signos, Iris se preparó para entrar en acción.

"Bien, concéntrate, no tienes que hacer caso a nada. Solo tienes que ir recta hacia la salida. Ignora todos esos mutantes y la matanza, no tiene nada que ver contigo". Se repitió en su mente una y otra vez.

Una vez que se engañó a sí misma de que todo a su alrededor no existía y que solo había un camino recto hacia la salida, salió de su escondite y fue directa hacia la persona que obstruía la puerta. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, no se paró un solo segundo y pasó a la acción, ayudando a la mujer a cortarle las manos, usando su garra incandescente para ello.

fdi:

Accion 1: Usar de material a Pya y su guantelete derecho para fabricar una garra de acero comprimido con la gema encantada de fuego activada indefinidamente. En apariencia es igual que su guantelete original, solo que ahora tiene cuchillas en donde están los dedos.

Accion 2: Correr hacia la persona con problemas de peso + ayudar a la mujer a cortarle las manos para pasar.
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Iris Yally

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Vie Jun 10, 2016 7:17 pm

En un principio, he de reconocer que me tranquilizó bastante ver a Dhalia beberse mi vino. Ciertamente, no le sentaría del todo bien a su hijo, pero si lo había hecho era porque sabía lo que se hacía. O eso creía yo, claro. En cuanto su cabeza se desplomó sobre la mesa, me levanté de un salto y no pude contener un grito de sorpresa. Por suerte no llamé la atención, pues todos los ojos de la sala ya estaban clavados en Morzat. 

Procuré controlarme y no dejarme llevar por el miedo. En ese momento más que nunca era importante pensar con cabeza. El arzobispo había bebido el mismo veneno, pero solo un sorbo o dos. Eso debía explicar por qué seguía vivo. En el peor de los casos yo habría tragado apenas unas gotas antes de escupir el vino, así que me podía considerar fuera de peligro. Al menos, de momento. 

Me disponía a disertar sobre la improbabilidad de que el veneno causara estas mutaciones cuando caí en la cuenta de que tenía otras prioridades, por ejemplo, alejar mi pellejo de las susodichas mutaciones. Además, tampoco me había podido quitar de encima las sospechas del tal Anclair (así lo había llamado Renee, ¿no?), que seguía dispuesto a ejercer su exorcismo sobre mi mujer.

Apenas me fijé en que la herrera fallen que había llegado conmigo a la ciudad estaba también en la habitación, pero cuando le recordó al tal Esir mi condición de alquimista, en cierto modo me la recordó a mi también. Envuelto como estaba en finos ropajes, había olvidado que debajo llevaba un delantal de cuero y unos frascos de pociones. Palpé mis bolsillos y ahí estaban: un frasco de poción estimulante, otro de antídoto y dos de herbicidas. El propósito de los herbicidas me seguía pareciendo un misterio, pero el uso de los otros dos los tenía muy claros. Un munchkin blandengue y lento como yo no tenía ninguna posibilidad en un campo de batalla como éste, lleno de mutantes y exorcistas, así que iba a necesitar poder moverme rápido por el lugar. Sin pensarlo dos veces, destapé el frasco verde y me lo bebí. 

Sin pararme a comprobar si había surtido efecto, abrí también el frasco de antídoto, levanté la cabeza de Dhalia y se lo metí en la boca, procurando que al menos la mayoría del producto cayera dentro. No tenía tiempo ni conocimiento suficiente para determinar si estaba salvándole la vida o curando un cadáver, pero tenía que intentarlo.

Concentrado como estaba en ayudar a Dhalia, en oír una interesante conversación entre el arzobispo y su guardaespaldas y en asegurarme de que nada agresivo entraba en mi amplia visión periférica, descuidé por completo a Renee. No me quedó cargo de conciencia por ello después de aquel día, ella sabía cuidarse sola incluso mejor que yo.

En particular, mientras yo me ocupaba de una fallen, ella intentaba comunicarse con otra, la tal Iris.
-¿Que qué? ¿Qué quieres de mí? ¿Tú y yo fuera qué? Háblame, te oigo. Estoy muerta, no sorda. -Entrecerró los ojos. No estaba segura de si Iris la veía por completo o solo la sentía, así que la conversación no era precisamente fluida...
-¿Que quieres que salgamos? No podemos, está en medio ese...  -abrió los ojos como platos. -Joder... ¡Están controlados!

De hecho, no dejaba de ser llamativo lo quietecitos que se habían quedado todos mientras hablaba el guardaespaldas del arzobispo. Quizá por el estrés del momento, quizá por la droga que acababa de tomar, quizá por ambos, aprovechando el momento de tranquilidad mi mente machacó el rompecabezas amorfo que formaban cada frase misteriosa que había oído desde que llegué a la ciudad, encadenando conclusiones con nuevas preguntas hasta formular una teoría bastante creíble.

Dhalia y Rickert habían perdido un hijo por la inacción de una noble que iba a asistir a esta cena. Con toda probabilidad fuera uno de esos niños que el actual arzobispo suministraba al anterior. De ahí a que Rickert hubiera tratado de basuras humanas a los asistentes a la cena: probablemente no solo esa noble sino casi todos estuvieran más o menos al corriente. Retomando un hilo de pensamiento anteriormente interrumpido, era casi imposible que el veneno que Renee "retocó" fuera el causante de las mutaciones, porque ni había presentado los síntomas en Dhalia ni habría podido causar la docilidad selectiva que mostraban los afectados. Por lo tanto, tenían que estar siendo controlados, como también había concluido Renee, y probablemente por la misma persona que controlaba al guardaespaldas. Eso significaba también que la mutación no era condición de control, pero siendo así, ¿por qué todo este jaleo en lugar de llevarnos a todos como borregos a donde le placiera a quien moviera los hilos? Quizá fuera más fácil controlar a los afectados por la mutación...

-Tienes toda la razón, están controlados, así que ese grandullón seguirá en la puerta hasta que descubramos por quién... ¡Iris! -Grité en su dirección. -¡Es inútil, ese hombre no se va a mover de ahí! ¿Por qué no manda Darius a sus hombres en vez de solo a vosotros dos?
Munchkin idiota, me dije. Piensa. ¿La mano derecha de quién es el que maneja la magia negra? ¿El marido de quién es el que odia a estos nobles? Rickert, por supuesto. No podía demostrarlo, pero estaba seguro de que tenía que tener algo que ver. Siendo así, Darius no se daría ninguna prisa en ayudarnos. Casi me lo imaginaba sentado en una cómoda butaca, vestido de blanco impoluto y revolviendo una copa de licor pensando: todo va según lo planeado.
-Vale, olvídalo, cambio de planes, nos largamos.
-¿Y toda esta gente? ¿Y Dhalia? ¿Y Anclair? Nos han ayudado, deberíamos...
-Sí, nos han ayudado a meternos en problemas. Anclair sin ir más lejos quería aniquilarte y...
-¡Rufus! Como que me llamo Renee que esta gente sale de aquí con vida. -Podía palpar la terquedad y la determinación que impregnaban sus palabras. Sabía que toda resistencia sería inútil. Suspiré con resignación.
-De acueeeeerdo. Pues ayúdame a-¡AH!

El dolor de cabeza que llevaba intentando ignorar desde hacía rato se había vuelto insoportable. Intenté reprimir un ataque de pánico al notar que me dolía justo el mismo punto en el que los mutantes sufrían su deformidad.

-¿Qué te pasa? -Se la veía claramente alarmada.
-Me duele... la... cabeza... -Incluso me costaba un poco hablar.

-Ajjj... Está bien, esto es lo que haremos. Iris, sigue con la puerta. Grandullón -dije hacia el bárbaro que acompañaba a Iris -y Renee, id a proteger a Dhalia, mirad si está bien. Yo me encargo de Anclair.

-A ver qué puedo hacer... -dijo, acercándose a la fallen y acercándose a su rostro como solo un fantasma puede hacerlo sin resultar maleducada, prestando atención a su nariz y al movimiento de su pecho.

Ponerme así de mandón no era mi estilo, pero el caos que reinaba en la habitación me molestaba sobremanera y necesitaba poner un poco de orden.

Cumpliendo con mi promesa, cargué uno de los dardos impregnados de veneno paralizante y disparé al mutante que atacaba en ese momento a Anclair, poniendo buen cuidado en no fallar.

FDI:
Vaya con el turno. Sinceramente espero que el frasco verde fuera poción de velocidad y no zumo de pera. Partiendo de la base de que lo era:

Rufus:
Acción 1: Beber poción verde + dar de beber el frasco rojo de antídoto a Dhalia.
Acción 2: Cargar un dardo envenenado en la cerbatana + disparar al mutante que esté atacando a Anclair.

Renee:
Acción 1: Moverse hasta Dhalia + comprobar si respira.


Si por lo que sea no tengo el bonus de velocidad, dejo a tu elección el efecto de este turno en función de lo que fuera realmente la poción verde.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Lun Jun 13, 2016 4:57 am

AMBOS

Pese a sus intentos de parecer brava y decidida, la herrera Iris Yally no fue capaz de ocultar un pequeño temblor en su voz que delataba su verdadero estado emocional, aun después de notar esto, el bárbaro siguió las indicaciones de la herrera sin rechistar, dando dos fuertes palmadas en la espalda a la fallen para intentar animarla antes de partir en auxilio de Rufus, esquivando grácilmente los múltiples focos de conflicto a su alrededor hasta llegar junto al alquimista y su señora, una vez allí se inclino brevemente antes de desenvainar su espada y montar guardia alrededor de estos, si bien algunos infectados parecían interesarse en la pareja, el acero de Esir rápidamente les convencía de que no valía la pena ir por una presa tan grande, al menos de momento.

Rufus por su parte, tras beber del supuesto energizante que le había entregado Dhalia, no sintió ningún efecto inmediato, aunque bien podía tratarse de que la pócima aun no hubiera surtido efecto. En cuanto se apresuro a suministrar el antídoto pudo sentir el tacto frió del rostro de la fallen que ya empezaba a perder color en sus mejillas, el liquido resbalo por su garganta sin la mas mínima señal de que esta hiciera algún esfuerzo en tragarla.

-¿Y tu quien coño eres, tía? Bah, no importa, s-solo ayúdame a salir de aquí- Exclamo la marinera mientras observaba atónita como el extraño artilugio de Iris cortaba la gruesa carne del noble como si de mantequilla se tratara, el noble comenzó a retorcerse y gruñir en un intento vano de evitar que la fallen le impidiera cumplir con la misión que tan fervorosamente estaba llevando a cabo, pero su lucha fue en vano, la herrera logro su cometido con fluidez y presteza, ganándose vítores y gritos de aliento de parte de la ahora aliviada oficial Morgan.

El obeso hombre, al verse desprovisto de sus extremidades superiores, se limito a intentar cubrir la puerta lo mejor que podía, manteniéndose erguido en una posición que intentaba abarcar todo es espacio posible y que dejaba poco lugar para intentar escabullirse y escapar. Pese a esto, antes de que nadie pudiera intentar algún movimiento para deshacerse del gordinflón, los ruidos de combate del otro lado de la puerta cesaron, y pudo escucharse como esta se abría de golpe, y antes de que la herrera pudiera quitarse de en medio, una potente patada hizo que el gordo perdiera el equilibrio, se tambaleara, y finalmente cayera encima de la pobre fallen.

Por el otro lado, en cuanto Rufus se disponía a preparar su cerbatana para ir en auxilio del exorcista Anclair, sintió un tremendo dolor abdominal que le obligo a postrarse y detener todo lo que estaba haciendo, el munchkin podía sentir un ardor repugnante que le recorría desde la garganta hasta la boca del estomago y mas allá, quedando momentáneamente paralizado del dolor antes de que la nausea le invadiera y no pudiera contener el vomito, expulsando un liquido oscuro y sanguíneo que el alquimista sintió como fuego por su garganta mientras este salia mezclado con lo poco que había ingerido momentos antes, todo parecía indicar que el buen exorcista tendría que apañárselas solo, al menos de momento.

El munchkin sentía como todo le daba vueltas, y para empeorar las cosas, su dolor de cabeza no hacia mas que aumentar mas y mas, si el alquimista se quedaba quieto por un segundo, podría cerciorarse de un hecho completamente perturbador, movimiento, el munchkin podía sentir movimiento dentro de su mismísimo cerebro, tenia algo vivo adentro de la cabeza; mientras mascullaba estas consideraciones, Rufus fue capaz de percatarse de algo extraño que tampoco escapo a los ojos de su esposa, la aparición un tenue humo rojo emanando de los cadáveres, idéntico al que apareció cuando Rickert les mostró el funcionamiento de la puerta de saturno, dicho humo danzaba delicadamente mientras se movía en dirección de la cocina.

Iris mientras tanto, yacía aplastada bajo el peso de aquel engendro vestido de seda, siendo aplastada lentamente bajo el peso de su fortuna, afortunadamente para la fallen, la mujer a quien anteriormente había ayudado tubo la buena disposición de devolverle el favor, tomando un trozo de silla roto para hacer una palanca improvisada y enviar al gordo rodando lejos de iris, desde el suelo, la herrera contemplo anonadada la familiar figura que se asomaba desde el marco de la puerta, se trataba del mismo guardia al que había ahuyentado en las callejuelas de la subciudad, solo que ahora se le veía bastante desmejorado, cubierto de heridas y moretones, al punto de tener una sobresaliente daga de hierro clavada en su hombro izquierdo, y sosteniendo una espada completamente desafilada en su brazo derecho, ostentando una expresión de cabreo creciente con cada segundo, tras de si, podían contemplarse los cuerpos inconscientes tanto del fallen portador de la armadura confeccionada por la herrera, como de varios guardias malheridos.

-Gracias por ayudarme amiga, si mi palabra vale de algo, no olvidare esto- Comento Lizbeth al oído de Iris justo antes de partir a toda velocidad en dirección de la puerta de salida, pero solo para ser bruscamente detenida por Eckart.

-¿A donde crees que vas? ¡Eres una oficial de la eclesia, tu deber es ayudarme a detener este pandemonio y salvar a las victimas antes de que sea demasiado tarde!- Grito el guardia a la muchacha mientras le sostenía firmemente de los hombros, a lo que Liz respondió lanzandole un potente rodillazo en la entrepierna que le hizo retorcerse de dolor. -Que te den, ni siquiera se quien diablos eres tu, ademas, ¿¡ a que putos nobles vas a salvar si ya están todos muertos !?-

-No... No están todos muertos- Exclamo desde atrás la mujer que Iris había visto anteriormente conteniendo a los engendros, cargaba en su espalda al señor Leonard Nielsen, presumiblemente inconsciente. -Y tu mocosa te encargaras de salvarle la vida a mi señor, no valla a ser que te olvides de todo lo que ha hecho el señor Nielsen por nosotras, tómalo y llévalo a un lugar seguro- La muchacha obedeció encantada las ordenes de la que parecía ser su superiora, tomando al noble en brazos y llevándoselo lejos de ese lugar maldito. -Tu por otra parte... llegas en un momento demasiado conveniente y te pones a dar ordenes como si fueras un experto en la materia, pareces saber demasiado del tema como para poder considerarte inocente, ¿como te llamas soldado? Me asegurare de dirigir una investigación sobre ti, si no has hecho nada malo no tendrías de que preocuparte-

Ante semejante pregunta el guardia se mostró nervioso. -No tenemos tiempo para esas cosas, si todo sigue así la situación podría-

-Mi nombre es Vanessa Alesandrini, gran Inquisidora de 1ºera clase media, y lo que le pedí no fue una sugerencia, fue una orden, dígame su nombre y rango, ademas de sus impresiones de la batalla, soldado- Ordeno autoritariamente aquella mujer de voz dulce como la miel.

-... Caballero de 2ºda clase medio, Eckart Harrow, y para detener esto tenemos que encontrar a una fallen de cabello rubio, aunque puede que se halla disfrazado para pasar inadvertida... A propósito, no, no es esa de allí- Contesto Eckart señalando con su espada a la herrera caida.

Vanessa le dedico una mirada curiosa antes de dirigirse al recibidor a recolectar la espada de un guardia caído para su uso personal. -Servirá. En cuanto a ti fallen, pareces bien armada, me ayudaras a detener esto, y si te veo intentando huir no dudare en abrirte un trasero nuevo con esta espada... Y confió en que tu harás lo propio si yo intento correr con al cola entre las patas- Dijo esto ultimo lanzandole una sonrisa de confianza mientras alcanzaba una espada con filo a Eckart, si bien era estricta, nadie podía decir que la inquisidora fuera injusta.

No demasiado lejos de allí, Renee se encontraba ensimismada intentando dilucidar si Dhalia se encontraba viva o muerta, si bien Renee no fue capaz de detectar respiración ni signo vital alguno, pudo notar algo extraño en la fallen, algo que a Renee, quizás por su naturaleza fantasmal, le llamo la atención, algo emanando de la misma, posiblemente... Energía mágica.

Antes de que el espectro pudiera hacer una análisis mas profundo del cuerpo de Dhalia, una de las criaturas salto de la nada, tomando a la fallen en brazos y llevándola corriendo junto a quien momentos antes respondía como guardia personal del arzobispo, en ese momento, las bestias volvieron a quedar inmóviles y guardar silencio, dejando que su vocero hablara.

-Ya falta poco para que todo termine, no tengo nada contra ustedes personalmente, si contra el señor Nielsen, pero parece que el acusado no se encuentra presente para la ejecución, no importa, tarde o temprano le llegara su castigo, en cuanto a ustedes, como dije, no tengo nada en vuestra contra, pero todos debéis morir aquí por un bien mayor, descansad en paz- Dijo aquel hombre calvo cuyo rostro ya comenzaba a mostrar las desfiguraciones típicas de los demás infectados, infectados cuyas propias deformaciones se hacían cada vez mas grandes y bizarras, presentando un notable patrón fúngico.

Nuevo aspecto de las criaturas:





Tras anunciar estas palabras, las bestias (cuyo numero rondaba la veintena y que estaban repartidos en todos los rincones de la sala, con excepción de unos 3 o 4 que se quedaban a proteger el cuerpo de Dhalia) soltaron un grito desgarrador a la vez que se abalanzaban corriendo sobre los pocos sobrevivientes a la masacre, el alquimista Rufus y su mujer Renee, la herrera Iris Yalli, la inquisidora Vanessa Alesandrini, el mercenario Esir Karlsefni, el exorcista Gordon Anclair (quien había aprovechado el momento de quietud para retirarse y se encontraba ahora junto a la inquisidora) y por ultimo el recién llegado guardia Eckart Harrow.

F.D.I:
Bueno, recuento de heridas.

Iris: Nada mas que unos rasguños por ser aplastada por el gordo, el dolor de cabeza sigue creciendo a un ritmo lento.

Rufus: Tienes un tremendo dolor abdominal, te arden las entrañas y vomitaste con sangre, ademas, el dolor de cabeza aumento bastante este turno, sientes como si tuvieras algo metido en la cabeza

Respecto a vuestra situacion, iris se encuentra junto a la puerta, tumbada en el suelo te acompañan Eckart, Vanessa y Anclair,

Rufus se encuentra de rodillas junto a la mesa, si bien el dolor te postro allí, ya puedes levantarte, aunque te duele la zona abdominal, cerca tullo esta Renee y Esir os proteje a ambos, pero no es imbatible, ustedes 3 son los mas cercanos a los infectados que les atacan, por lo que de no retroceder estos les atacaran primero a ustedes.

Como dije, aproximadamente una veintena, y son cerca de 15 los que se lanzan a por ustedes, pueden intentar matarles uno a uno (lo que seria tedioso y sumamente peligroso, ya que como ven cada segundo mutan mas, quien sabe en que podrían convertirse) intentar alcanzar a Dhalia y al ex-guardaespaldas del arzobispo (lo que significaría meterse de lleno en la faena y luchar contra un infectado que bien podría ser mas fuerte que los demás, mientras que el resto os acosan), o huir (lo que significaría luchar contra Vanessa, Eckart y Gordon, ademas de traer obvias consecuencias a la trama, pero que en definitiva tampoco estaría mal), o hacer lo que se les ocurra que pueda funcionar.

Piensen lo que van a hacer, el trabajo en equipo puede ser crucial... O no, depende de como lo planteen.

Buen roleo.

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Lun Jun 20, 2016 4:07 am

Iris no llegó a contestar a la eclesíástica cuando le preguntó por ella, simplemente se limitó a cortar al gordo para abrir paso. Tampoco es que pudiera ponerse a anunciar abiertamente que era una pagana. Solo el hecho de estar medio cooperando con ella ya la ponía nerviosa, pero era inevitable una tregua temporal ahora que tenían un enemigo común.

No tardó demasiado tiempo hasta que consiguieron desmembrar al gordo. Antes incluso de que llegase a caerse, Iris ya pensó que algo malo llegaría a pasarle. Estuvo alerta desde el principio ante ese hecho ya que se esperaba que seguramente le iba a pasar algo tan típico como eso y siempre le pasan cosas malas por improbables que sean. Inmediatamente, dio un rápido paso hacia atrás para evitar que la eventual caída del noble fuera encima suya. Lamentablemente, había un charco de sangre debajo de su bota y se resbalo debido al rápido movimiento, cayéndose al suelo sin remedio. Por supuesto, el obeso cayó encima suya después de eso.

—Por qué tiene que pasarme esto...—dijo mientras intentaba quitarse de encima al peso que la inmovilizaba. Cualquier otra persona se estaría asfixiando y sufriendo el peso en sus carnes, pero ella llevaba una armadura que le protegía de tales efectos.

En cuanto se quitó de encima al tipo con la ayuda de la eclesiástica, se fijó por primera vez en el tipo que había llegado. Al principio le costó un poco reconocerle, pero en seguida se dio cuenta de que se trataba de aquel tipo que estaba acosando al enano en esas calles oscuras.

—¡T-tú!, ¿Qué haces aquí?—Exclamó sorprendida al reconocerle mientras se levantaba del suelo.

No parecía que venía como uno de los invitados de la fiesta. Estaba herido y con una daga clavada en el hombro, claros indicios de una pelea que tuvo hace poco. En adición, Iris ha dejado de sentir el sonido metálico que escuchaba a lo lejos, así que terminó suponiendo que era Eckart el que estaba allí. También se fijo en que llevaba esa espada que Iris le había desafilado como medida preventiva.

"Seguro que lo ha pasado mal por mi culpa... No, ¡Qué importa! Es eclesiástico de todos modos, no tengo que preocuparme por él.

Iris observó un poco apartada como discutían los eclesiásticos entre ellos. A ella le daba un poco igual que salvaran a ese noble, uno menos seguro que no hacía diferencia a lo que necesitaba Rickert para el portal. Lo que sí le dejó impactada es que buscaran una fallen rubia y casi se le echa encima a Eckart para atacarlo si no hubiera dicho que no se trataba de ella.

—Bueno, si se trata de eso... Solamente tenemos que mirar bajo la máscaras de los invitados mientras unas criaturas intentan devorarnos, ¿alguna idea sobre dónde podría estar?

Iris echó un vistazo a la sala para ver si podía diferenciar al menos un poco sobre qué invitado podría ser, pero hubo algo que la perturbó todavía más. La carnicería había finalizado. Todos los engendros habían matado ya a sus adversarios y se dirigían hacia ellos como si les fuera la vida en ello. Sin embargo, había uno que estaba haciendo algo extraño. Estaba arrastrando a uno de los invitados hacia quien parecía ser el líder de la masacre, que por alguna razón no le atacaban las criaturas.

—Hey, ¡mirad allí! Están arrastrando ese cuerpo. No se si será la fallen que dices, pero si debe de tener alguna relevancia para que se tomen la molestia de arrastrarlo a donde el portavoz. Y creo que es mejor mirar un invitado sospechoso que buscar a ciegas por todos...—dijo Iris a sus nuevos amigos eclesiásticos.

Aunque ella lo hubiera sugerido, no le gustaba nada la idea de ir allí. Estaba en medio del caos y las criaturas se le acercaban más a cada segundo que pasaba. La mayor parte de ellos se dirigían a Rufus y al bárbaro, pero Iris no podía hacer nada por ellos. La máxima era aprovechar que estaban distraídos y usar esa oportunidad para acabar cuanto antes con la plaga, así que tenían que aguantar un poco. Pensando rápidamente en alguna forma de llegar hasta allí, a Iris solo se le ocurrió una forma de la que podría ser más útil.

Le dolía mucho lo que estaba a punto de hacer, pero era lo que debía si pretendía aumentar sus posibilidades de éxito. Para empezar, descomprimió algunos lingotes de SAACO y se hizo un casco simple con parte del acero. No era nada cuidado, solamente un trozo de metal con la forma de su cabeza y con dos agujeros para los ojos, no quería que las criaturas aprovecharan para comerse su cara.

Luego de hacer el casco, procedió a la parte delicada. Usando a Shia y algo de acero como material, fabricó una espada con la piedra de rayo activada permanentemente. Le dolía tener que perder a Shia para eso, pero era una situación de emergencia. Una vez que acabó, le ofreció el arma a Eckart.

La espada:



—Si te las has podido apañar bien con una espada desfilada, seguro que causarás estragos con esta arma. No toques la hoja, está electrificada y te dará una descarga. Ah, y también...—rápidamente, Iris sacó su última poción de recuperación de su mochila—Bébete esto, te curará y sentirás menos el dolor de tus heridas para que puedas luchar sin problemas. No te hagas ideas equivocadas, te ayudo solo para que sobrevivamos, no es que me sienta culpable por haberte desafilado la espada ni nada—dijo mientras miraba a otra parte para que Eckart no le viera los ojos y viera que mentía. Se sentía mal por haber sido la causa de la desgracia de Eckart, por muy eclesiástico que fuera. Aunque no lo estaría tanto si no estuviesen cooperando en ese momento—Y que conste que no te he regalado la espada, solo te la he prestado hasta que acabemos con esto, tiene algo de mucho valor para mí.

Luego de hacer los preparativos, Iris se quedó con el grupo, ya sea que decidieran ir a por la persona que ella había sugerido o a cualquier otra.

fdi:

Accion 1: Descomprimir los suficientes lingotes de SAACO para un casco y una espada + usar parte del material para hacerse un casco simple.
Acción 2: Usar el acero y a Shia como materiales para fabricar una espada con la gema de rayo activada permanentemente.
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Iris Yally

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Lun Jun 20, 2016 5:49 pm

-Rufus, no respira. -La preocupación en la voz de mi mujer era evidente y más que comprensible. Sólo faltaba que hubiera desperdiciado el antídoto. -Espera, hay algo mágico en ella. ¿Será por lo que dijiste del potenciador sobrenatural que llevaba el veneno?
-Quizá... pero sigo sin entenBLARRRGH! -El dolor comenzó de repente, obligándome a arrodillarme e inclinarme hacia el suelo, como si estuviera venerando a alguien. De hecho, incluso ignorando toda la escena de mutantes cabeza de seta, mi situación debía parecer grotesca: un alquimista vomitando en posición de veneración ante el probablemente cadáver de quien le había envenenado. Por algún extraño motivo, eso fue lo que se me pasó por la cabeza mientras mostraba al resto de la sala mi cena de aquel día.

-Joder... -Podía notar el ácido de mis tripas en la mano cuando me limpié la cara. -Poción de velocidad, ¿eh? Luego somos los munchkin los que... ¿Qué hacemos, Renee?
Ya ni sabía de qué bando estaba. Si me paraba a analizarlo los únicos que se habían portado bien conmigo hasta aquel momento habían sido Iris y Eckart. Me sentía sinceramente arrepentido de haberlo dejado tirado, pero mejor eso que matarle, supongo. Y para colmo de males, el dolor de cabeza no hacía más que crecer y crecer, y el dolor de barriga estuvo bien cerca de impedirme notar que definitivamente tenía algo dentro. Me habría parado a pensar qué hacer al respecto, pero los múltiples focos de dolor hacían que incluso permanecer de rodillas sin caer de boca sobre mi propia bilis fuera trabajoso.

-¡Rufus! ¿Qué te pasa? ¿Ha sido la poción? -En una situación de calma y buen humor me habría reñido por ir bebiendo todo lo que encontraba, pero obviamente, esta no era esa situación. Al ver cómo había reaccionado a la poción, toda simpatía o atención que pudiera sentir por Dhalia se esfumaron y volvió hacia mí.
-Hay que salir de aquí, necesitas la ayuda de ¿Eckart?
-¿Qué? ¿Por qué iba a...?
-No no, que esta ahí, ¡mira!

Y ahí estaba. No sabía si reír, llorar o desmayarme. A pesar de mis múltiples dolores no se me pasó por alto que se presentó con su nombre y apellido: Eckart Harrow. ¿De qué me sonaba ese nombre? Haciendo memoria mientras discutía de formalismos eclesiásticos con otra mujer, recordé lo que Darius había dicho al presentarme a la infame pareja: "Rickert Harrow y su esposa Dhalia Harrow". Dhalia también había dicho que ese era el apellido de su hijo, no había duda: Rickert y Eckart tenían que ser hermanos. Demonios, si hasta sus nombres se parecían. Vaya padres creativos. ¿Compañeros de trabajo? Y un cuerno. Apunté eso a la lista cada vez más creciente de mentiras de Dhalia. ¿Eckart quería llevarse a Dhalia? Toda suya. Yo tenía problemas más urgentes.

-¡Eckart! -Apoyándome en una silla derribada, me puse en pie temblorosamente y alcé la voz todo lo que pude sin dañar mi garganta quemada. -Escucha, lo siento por lo de antes, esa mujer me mintió, estoy contigo... -Una punzada de dolor en la nuca me recordó que tenía un inquilino no deseado en el cerebro. No tenía muy claro si era de la misma naturaleza que lo que plagaba a los invitados de la cena, pero aunque lo fuera, tampoco sabía si los herbicidas de Eckart eran para eso. Sin embargo, dado que parecía haber previsto cada detalle de la noche, cabía suponer que la respuesta a ambas incógnitas era afirmativa. El problema era que me los había presentado como herbicidas super-concentrados, y temía que un solo frasquito fuera una dosis demasiado alta como para beberlo.

Tampoco pasé por alto las nubecillas de magia que iban desde los cadáveres a la cocina. El hijo de puta de Rickert no perdía el tiempo, y era evidente que para Darius y para él todo iba según lo planeado, salvo quizá la muerte de Dhalia, aunque tampoco me atrevía a descartarlo viendo de lo que eran capaces. Me habría encantado seguirlas hasta el portal y largarme de aquel lugar, pero al parecer ese día nada iba a salir como yo quería: un guardaespaldas poseído decidió que era hora de que todos descansáramos en paz.

-¿Descansar en paz? Me parece que no, inténtalo si puedes. -El tema de la muerte y los descansos nunca fallaba para hacerla reaccionar, pero lo cierto era que si yo era lo único que la retenía en este mundo, al ritmo al que iba pronto no la retendría nada.

-Son demasiados, Renee, no podremos... -El caos de la sala me desconcertaba y me mareaba, y el dolor de cabeza me impedía dar una solución lógica al problema. ¿Qué es un munchkin sin soluciones lógicas?
-Puedo hacer un muro para contenerlos, pero eso solo aplazaría el problema. Ni la espada de Esir ni tu cerbatana pueden con todos, habría que matarlos a todos a la vez. -Frunció el ceño. -A todos la vez... ¡Rufus! ¡Los herbicidas!

He de reconocer que en aquel momento menosprecié su idea. Las líneas de pensamiento humano siempre me han parecido erráticas y subóptimas, y en aquel caso concluí prematuramente que no había caído en que tenía dos herbicidas para veinte engendros. Por suerte, antes de que me diera tiempo a replicar me aclaró el plan que yo no había alcanzado a comprender.

-Están concentrados, ¿no? Entonces una pequeña dosis debería ser suficiente para cada uno. Puedo vaporizarlos y que los respiren. No se si os harán daño, pero no hay nada mejor.
-Joder... Es brillante, cariño. -No tenía más remedio que admitir su genialidad. De haber podido le habría dado un abrazo. Recordar que no podía me dio una punzada de dolor en el corazón, que se sumó a los dolores de barriga y de cabeza.

Estiré el brazo hacia la mesa cercana y busqué algún plato, cuenco, jarra o lo que fuera que estuviera más bien limpio, y volqué dentro el contenido de los dos frasquitos negros. Mientras Renee se concentraba en el líquido y le aplicaba esa impagable magia suya, me volví hacia quienes consideraba mis aliados para advertirles.

-Iris, Esir, Eckart, procurad no respirar demasiado hondo. -No quise dar demasiados detalles por si los mutantes nos entendían después de todo. -Rickert ha abierto el portal, está hacia la cocina, intentad detenerle... Esir, quédate conmigo, no sé si esto funcionará...

En realidad no tenía ni idea de quién era ese Esir, pero si estaba aquí metido con nosotros y no había intentado matarme, tenía que asumir que era de los míos. Yo estaba demasiado débil para moverme, así que solo me quedaba rezar en nombre de la Piedra Angular por que el herbicida matara a los engendros y a lo que fuera que había en mi cabeza. Lo que Eckart e Iris hicieran con Rickert y Darius me traía sin cuidado, ya me había creído demasiadas de sus mentiras como para pensar que tenía siquiera una oportunidad de ver Hiperbórea, menos aún de que allí hubiera ni la mitad de lo que Darius había prometido.

FDI:
Acción Rufus: verter los dos frascos negros de herbicidas en el recipiente más limpio que tenga a mano.
Acción Renee: Técnica "Alteración de propiedades de la materia" sobre ese líquido para hacerlo gaseoso.
Y por dios, que funcione cagao 
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Miér Jun 22, 2016 10:26 am

AMBOS

El mercenario Esir se las arreglaba con su escudo y con intermitentes estocadas de su espada para mantener raya lo mejor que podía a los engendros en lo que Rufus vaciaba el contenido de los frascos en un pequeño jarrón floral que yacía aun intacto en el medio de la mesa, el munchkin retiro las flores con presteza, dejándolo todo listo para que su mujer terminara el trabajo, al no tener que preocuparse por salir lastimada, Renee pudo alterar el estado físico de los herbicidas sin ningún problema, creando una densa nube blanquecina de unos cuantos metros de diámetro que envolvió a la pareja y al hiperboreo, causándoles una moderada irritación en los ojos y en la garganta.
Sin embargo, Rufus pudo notar como no solo las criaturas que estaban combatiendo con Esir caían al suelo, retorciéndose y gruñendo antes de caer presumiblemente muertos; sino que ademas, sintió un repentino dolor punzante en su cabeza (como si aquello que estaba en su cabeza se retorciera con la misma desesperación que los engendros), pero este dolor fue solo momentáneo, y ceso completamente en tan solo unos segundos.

-Oh, parece que tenemos una artista aquí- Exclamo sarcásticamente Eckart al contemplar el intrincado diseño de su nueva arma, lo que no lo detuvo para beberse de un solo golpe la poción que le había ofrecido Iris, tras ingerirla, podía hacerse visible como la energía regresaba al cuerpo del guardia, quien con su mano libre se arranco la daga del hombro, y se lanzo hacia adelante blandiendo sus dos armas, haciendo todo lo posible por detener a aquellas desagradables criaturas, que pese a los múltiples cortes que el caballero les causaba, no cedían en su impulso infernal, por lo que pronto el guardia se vio forzado a añadir golpes y codazos a su repertorio de golpes, con al esperanza de sacarse de encima a cuantos bichos pudiera. La inquisidora por otro lado optaba por una solución las elegante, relegándose a cortar limpiamente los tendones de los engendros que lograban burlar el muro humano que representaba Eckart.

Mientras tanto tanto el exorcista como la herrera se encontraban relativamente seguros escudados por sus compañeros, de haber seguido así, tarde o temprano se hubieran encontrado con el problema de que por mas fuerte que fuera Eckart, no podría aguantar por siempre, de hecho, los engendros ya comenzaban a ser demasiados para el. Para fortuna de todos el temido momento en que Eckart fuera subyugado por sus enemigos no llego, ya que una densa nube proveniente de la dirección de Rufus se había desplazado hasta casi envolverlos a ellos también, causando que un par mas de engendros cayeran y otros se retiraran aterrorizados, dejandoles un momento de tranquilidad entre tanto desorden, momento que el exorcista no tardo en aprovechar para hacer su jugada. -Cof, cof, ¿Que diablos es esto?- Exclamo Anclair tras respirar accidentalmente la nube de herbicida atomizado. -No importa... Ejem, jum, los monstruos parecen débiles ante esto, lo que me da una idea interesante- Tras enunciar esto, el exorcista volvió a encender la llama de su bastón, esta vez para trazar un circulo con un diseño distinto al anterior, apuntando directamente hacia los infectados. -Coman mierda-

Circulo magico:


Del circulo, se genero de la nada una intensa ráfaga de viento, que se encargo de llevar aquella nube toxica en la dirección general en la cual se encontraba el guardaespaldas custodiando el cuerpo de Dhalia, si bien el herbicida se disperso antes de llegar a su objetivo final, fue suficiente como para hacer que los engendros mas lentos o heridos sucumbieran ante el, obligando a los demás a parapetarse en una esquina del cuarto junto a su líder.

-¿Un invitado sospechoso dices?, mejor echar un vistazo sin acercarse demasiado- Comento el exorcista mientras sacaba un pequeño catalejo de entre sus ropas, apuntándolo en dirección a Dhalia, sobresaltándose tan tras solo unos segundos de observación. -¿C-como es que no note eso antes, como es que nadie lo noto? ¿Sera acaso porque todos estábamos concentrados en mantener vigilado al espectro de Tronquelina, que no reparamos en que había otra presencia sobrenatural en la sala?- Se pregunto a si mismo el exorcista, llevándose una mano a la boca. -¿Que dices?- Interrumpió Eckart, quitandole el catalejo bruscamente para observar a su cuñada, empalideciendo en el acto. -No... Eso no es posible, no tiene sentido, Dhalia tuvo... Complicaciones en el parto de Dennis... Ella ya no puede tener hijos-

La charla se vio interrumpida en cuanto una indescriptible sensación inundo los sentidos de los presentes, los menos sensibles psiquicamente tan solo sintieron una molesta sensación de mareo y adormecimiento general.

Iris por otra parte, lo paso peor, sus piernas se le durmieron inmediatamente, obligandole a caer nuevamente al suelo, una vez allí, la herrera sintió una presión indescriptible, como si se encontrara anclada en el fondo del océano, semejante presión le obligo a cerrar los ojos por un momento, momento en el que la herrera podía sentir algo espeso, algo viscoso, y que le rodeaba, como si nadara en gelatina, era una energía tan poderosa que prácticamente podía palparse, dejandole al borde del desmayo.

Tanto Rufus como Anclair también sufrieron el adormecimiento de sus piernas, cayendo al suelo mientras observaban como una enorme cantidad de hilos rojos surgían no solo de los cadáveres, sino también de los infectados, dichos cables brillaban cada vez con mayor intensidad, hasta que el conjunto de estos se convirtió en una luz cegadora que les obligo a cerrar los ojos del dolor, en cuanto los abrieron, los hilos energéticos se habían ido.

Pero sin duda quien se llevo la peor parte fue la esposa de Rufus, Renee, quien experimento una de las sensaciones mas extrañas que puede sentir un espectro, sintió que se orinaba encima. Obviamente al tratarse de una entidad energética, la no muerta no expulso ningún liquido de su cuerpo, aun así, la sensación se sentía tan real que causo un escalofrió igualmente humano en su cuerpo. Pero esto fue solo el principio, pues lo que le siguió a continuación fueron arcadas, Renee podía sentir como los inexistentes músculos de su abdomen y su garganta se contraían en un esfuerzo en vano de expulsar un liquido que no existía. Lo que siguió a esto fueron mareos, sensación de sudoración, alta tensión, cansancio, dolor muscular, y todas las sensaciones desagradables que esta pudiera recordar haber experimentado alguna vez en su vida pasada.

Antes de que nadie pudiera reponerse, un estallido de aire acompañado de un ruido ensordecedor, como una onda de choque, abrió de golpe las puertas de la cocina, mandando a volar todo tipo de decoraciones, cubiertos, manteles y alfombras; y prácticamente todo objeto pequeño presente en la sala. Sucede que Rufus se había equivocado en su declaración previa, todo lo que habían visto hasta ahora, tanto lo que sucedió en el sótano del "corazón delator" como los hilos de energía que el alquimista había divisado momentos antes, no eran nada mas que la punta del iceberg, tan solo que juegos de niños comparado con lo que presenciaban ahora, por primera vez en su existencia, la Puerta de Saturno estaba verdaderamente abierta.

En cuanto la puerta se abrió, Esir no perdió un solo segundo, levantándose inmediatamente para cargar en brazos a la casi desmayada Iris y salir corriendo como alma que lleva el diablo en dirección del sótano, siendo perseguidos por el exorcista Gordon Anclair, quien se había podido recuperar antes que sus compañeros.

En cuanto el resto de los presentes se recupero de la conmoción, pudieron notar como los engendros volvían a bloquear la puerta de la cocina, separando al grupo en dos partes. -¿Que demonios fue eso?- Pregunto la confundida inquisidora. -No lo se, no tengo mucha idea de los detalles, solo que necesitaban traer algo grande y pesado hasta aquí, que utilizarían algún tipo de amplificador espiritual, y que habían hecho tratos en el mercado negro para conseguirse algún tipo especial de ahba, ¿para que? No tengo idea, pero no debe ser para nada bueno- El guardia en ese momento se volteo para mirar a Rufus. -No te estoy mintiendo, por eso es que te conseguí los herbicidas y el antídoto, y gracias a que no te quitaste el rastreador mágico pude seguirte con la ayuda de un contacto en la cruz argenta cuyo nombre no puedo revelar... Me alegra que hallas confiado en mi y que estés de mi lado, ¿de otro modo no te hubieras dejado el rastreador verdad?- Pregunto el guardia con una sonrisa en su rostro.

Dicha sonrisa pronto se borro al recordar la nefasta situación en la que se encontraban, muchos engendros habían muerto, pero aun quedaban varios en pie, custodiando al mas poderoso de ellos, aquel hombre calvo que ahora parecía estar cargando a Dhalia sobre su espalda, los potentes ojos de Rufus le permitieron detectar un pequeño e intermitente brillo proveniente de los parpados de la fallen, como si intentara mirar con los ojos entrecerrados.

Iris por su parte, recupero un poco del uso de sus facultades en cuanto Esir ya se encontraba en el sótano, habiéndola depositado cuidadosamente en el suelo, el mercenario se encontraba espada en mano, mirando cautelosamente una figura extrañamente familiar a la cual que Iris aun no podía distinguir bien, tras de ella se encontraba Darius, sentado en el suelo, maniatado con los cordones de sus zapatos y con un calcetín en la boca, custodiado de cerca por Krogar, que parecía mas un guardiacarcel que un guardaespaldas para el señor Erlkönig.

La herrera fue recuperando lentamente su conciencia, poniéndose de pie con dificultad, escuchaba el sonido de la pata de palo del exorcista, tardaría un rato en bajar por si solo las húmedas escaleras de la bodega. Intrigada por esta nueva presencia, la herrera puso todo su empeño para intentar reconocer la figura que se encontraba ante ella, y casi siente que el corazón se le sale del pecho en cuanto por fin se dio cuenta de donde le resultaba conocido dicho rostro.

-Iris...- Exclamo aquel fallen de cabello cano y ropas invernales, cubiertas de nieve, a la vez que desataba el pañuelo que cubría su rostro, podían verse abundantes lagrimas en su rostro. -Perdóname por abandonarte hija mía- Y con tan solo esas palabras, la herrera sintió como su mundo se ponía de cabeza.

-Nunca quise hacerlo, Dios sabe que eso es cierto, pero los inquisidores... Esas sucias ratas me obligaron, amenazaron con hacernos cosas horribles a tu madre y a mi si no cooperábamos, y hasta el día de hoy me odio a mi mismo por dejarme llevar por mis miedos y dejar sola a mi única hija en este mundo hostil y peligroso- El hombre comenzó a acercarse lentamente, sus facciones mas claras con cada paso que daba.

-Pero ahora eso no importa, porque nunca deje de luchar, nunca deje de buscar un lugar donde pudiera reencontrarme con mi pequeña herrera, mi tierna Iris, descubrí hiperbórea por accidente hace años mientras me dirigía en un viaje de negocios a través de los continentes, una extraña marea llevo mi barco durante días enteros hasta las aguas del norte, hacia Hiperbórea- Aquel hombre hizo una pausa, deteniéndose a contemplar las facciones de su hija, a quien no había visto hace 6 años -Allí no hay eclesia, ni inquisidores, podemos vivir una buena vida allá hija, comenzar de nuevo. No soy buen navegante, pero me las arregle para hacer amigos allá, amigos que se pusieron en contacto con el señor Harrow, quien se encuentra ahora mismo del otro lado de la puerta, y que fue de gran ayuda para que pudiera reunirme de nuevo contigo- Si la herrera levantaba la vista podía ver a la puerta de saturno, en ella se proyectaba una imagen similar a cuando Rickert había hecho su demostración en el "corazón delator", y la pagana podía sentir como la energía emanaba, pulsando de esta -Pero estaba el problema de conseguir los medios necesarios para abrir la puerta, por lo que tuvimos que recurrir al dinero del señor Erlkönig, no sientas lastima por el mi niña, puesto que es un miembro de Thule, y como tal, preferiría estar muerto antes que dejar que un fallen ponga pie en Hiperborea, lamentablemente para el ya es demasiado tarde, ya hay fallens en Hiperborea, y pronto tu seras una de ellas mi querida Iris-

Aquel hombre seguía acercándose, esta vez ansioso, impaciente. -Si encuentras piedad en tu corazón para perdonarme, aunque no lo merezca, por favor, dale un abrazo a tu padre, te he extrañado con todo mi corazón- A Iris no le quedaba ninguna duda, ese era el rostro de su padre.

F.D.I:

Recuento de daños, los dolores de cabeza cesaron, el resto de los dolores son interpretativos

Rufus: ubicación y cantidad de enemigos, quedan 7 infectados + el líder de estos, que carga a Dhalia en su espalda, cerca tuyo están La inquisidora y Eckart.
Tu táctica de los herbicidas fue muy efectiva, pero estos ya se disiparon.

La puerta de salida esta desprotegida, pero tu no corres rápido y absolutamente nadie quiere que salgas de allí, y aunque lo logres nada te garantiza que nadie salir de allí sea seguro, por lo que si quieres tomar ese camino hazlo bajo tu propio riesgo.

Iris: Junto a ti esta Esir, y el exorcista esta bajando las escaleras, no quería preguntarte antes para no hacerte spoiler, pero agradecería que me pasaras alguna imagen del padre de iris para que la agregue al post.

Como podrán deducir, se encuentran separados y en la recta final de la aventura, pero aun queda un buen trecho, buen roleo.

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Miér Jun 22, 2016 10:45 pm

Iris escuchó bien atenta a lo que dijo Rufus de que la puerta se estaba abriendo, momento en el cual también se dio cuenta de que alrededor de los cadáveres estaba esa magia que había utilizado Rickert.

—¡Si! Tenemos que ir y... ¿detenerlo?—se quedó algo confusa en cuanto Rufus hizo esa declaración.

"¿No está con nosotros, sino con Eckart? También ha dicho algo como que le habían mentido y que ahora estaba con él. Así que ya no está con Darius y no le interesa el portal".

A Iris no le importaba que Darius también le hubiera mentido o traicionado, si era necesario incluso se enfrentaría a él para poder ir a través del portal. Después de todo lo que había pasado, no se iba a ir de allí con las manos vacías. De cualquier forma, hizo  caso a Rufus y contuvo un poco la respiración cuando hizo eso extraño con el líquido. Después de que Eckert se cebara a dos espadas con los mutantes, vio que efectivamente empezaban a debilitarse en general por el humo que había creado Rufus. Iris no tenia ningún conocimiento médico, así que pensó que era simplemente veneno y que también sería mortal para ella si llegaba a inhalarlo en grandes cantidades.

—¿Dhalia? ¿No era esa la esposa Rickert?—pregunto Iris bastante confundida a las palabras de Eckert. También recordó que, efectivamente, era una fallen y era rubia, justo como la persona que buscaban. No tuvo mucho tiempo para pensar, dado que en ese momento empezó a atacarla una fuerza desconocida que la debilitó totalmente, haciendo que se volviera a caer al suelo.

"Ahora que pasa... Agr"

Le dolía la existencia a Iris. Sentía una presión en todos los puntos de su cuerpo que le dificultaba moverse e incluso respirar. Ni siquiera podía tener los párpados abiertos, tenía la sensación que se esa fuerza desconocida era tan poderosa que podría aplastarle los ojos contra su cráneo. Su respiración era mucho más acelerada, pero inhalaba y exhalaba menos cantidad de aire en cada ciclo, como si le pesara el aire mismo. En esa situación lo único que podía seguir sintiendo era el sonido.

Los oídos de los fallen son más sensibles que de una persona normal, por lo que Iris casi grita de dolor al sentir una poderosa onda de choque provenir de la cocina, lo que la dejó también temporalmente sorda. En esa situación, apenas pudo sentir como Esir la cogía y se la llevaba hacia la bodega.

Cuando volvió a recobrar sus sentidos y la movilidad, Iris miró alrededor sin saber muy bien que había pasado dado que no estaba en un lugar distinto. Al momento se dió cuenta de que estaba de nuevo en la bodega, pero en una situación bastante desconcertante. A su lado estaba Esir, con espada desenvainada y listo para usarla. En frente suya estaba el portal encendido, mostrando su majestuosidad y la imagen de lo que se decía que era Hiperborea. Cerca estaba Darius atado y amordazado. Siendo custodiado por el bárbaro que les había traicionado. Y también estaba... ¿Su padre?

Cada vez estaba más confundida y se enteraba menos de lo que estaba pasando. No tenía ningún sentido que su padre estuviera allí. Incluso después de escuchar todo su discurso, seguía pasmada sin saber que decir ni que pensar.

"No es real... no tiene sentido que esté aquí. Pero, ¿y si lo es?"

Miró desesperadamente alrededor para encontrar una respuesta a la duda que la estaba atormentando. En ese punto ya no estaba segura de nada y dudaba de todo y de todos. Iris recapituló y pensó en todo lo que había pasado hasta ahora para intentar buscar la verdad del asunto.

No había visto a nadie más entrar a la bodega, los únicos allí eran Darius, Rickert y Krogar. Si hubiera alguna entrada secreta y más fácil, seguro que Darius se habría enterado de ello. Hasta ese momento, la única persona que podría tener algún tipo de dominio de la magia ilusoria era el mismo Darius, ya que Iris sabía que había hecho algo para que tanto las personas que le rodearan como los eclesiásticos los vieran como personas normales y confiables, a pesar de tener pintas de sospechosos y enmascarados. Siendo ese el caso, podía ser que su "padre" fuera el mismo Rickert cubierto por la manta ilusoria de Darius.

"Pero... ¿por qué? ¿Darius nos ha traicionado o Krogar lo ha amenazado de muerte para que lo hiciera?"

Cada vez Iris estaba más segura de que era una ilusión. Si en verdad fuera su padre, significaba que estaba aliado con Krogar, el cual los dejó tirados en el salón con la plaga para que se los coman. No tenía ningún sentido que su padre se preocupe tanto por ella si luego provoca que casi la maten. Aunque no fuera una ilusión, esa persona delante suya seguía sin ser de fiar.

En ese punto, Iris no sabía nada. No sabía si Darius y Rickert la habían traicionado o solamente estaban siendo forzados por Krogar. De lo único que estaba segura era que Krogar era definitivamente un enemigo y que el exorcista se acercaba cada vez más a la bodega, a juzgar por el sonido de sus pasos.

"Pero... Si todos ellos nos han traicionado, ¿Por qué no se han ido ya por el portal? Podrían simplemente irse y cerrar el portal, o esperarnos al otro lado para atacarnos nada más entremos nosotros. No se hubieran arriesgado a que yo ahora rompa el portal con mi poder. No era necesario todo este montaje. Pero si el único enemigo es Krogar... aunque se vaya por el portal, podríamos perseguirlo luego para matarlo. Aunque se lleve a Darius como rehén, solo funcionaría para retener a Rickert que es su compañero, no serviría para pararme a mí. Si yo fuera él, en verdad haría lo que está pasando ahora como la forma más segura. Eliminarme primero a mi y a Esir y luego llevarse a Darius de rehén. Entonces lo más probable es que no todos ellos sean nuestros enemigos. De hecho, lo más seguro es que Darius no nos haya traicionado. Respecto a Rickert... no estoy tan segura de si nos ha traicionado o no. Es verdad que su esposa está arriba y dicen que es el origen de la plaga, pero podría no ser verdad o que tenga pensado alguna forma de salva a su esposa. O sencillamente que no le importa lo más mínimo lo que le pase".

Además de todo lo que había pensado, Iris sabía algo que era imposible que fuera a pasar. No podía tener la suerte de que Darius les hubiera tendido la trampa y que su padre apareciera en el momento justo para pararlo y ayudarla, dando el golpe eficaz en el momento oportuno. Simplemente era algo demasiado conveniente para ella para que fuera verdad, y las conveniencias positivas son algo que simplemente no existen para ella y era consciente de ese hecho.

—Dhalia está arriba, inconsciente, parece ser el origen de la plaga y creo que los eclesiásticos tienen la intención de matarla—Dijo Iris esperando ver alguna reacción en su "padre"— Esir,  encárgate de esta persona, pero no lo mates si puedes evitarlo. Y aléjate de él si ves que se automutila de alguna forma. Yo me encargo de Krogar.

Confiando en que Esir hiciera su trabajo, Iris se dirigió directa a Krogar ignorando a su padre. Al mismo tiempo que se dirigía hacia él, modificó la forma de su hombrera izquierda, haciendo que ejerza más presión y le impida mover con libertad la articulación de su hombro izquierdo. Con eso, Iris esperaba que Krogar solo pudiera manejar el martillo con su brazo derecho, haciendo que le cueste más usarlo. Iris sabía perfectamente que eso no era suficiente para impedir que el martillo fuera a destrozar su armadura si le golpearla, pero creaba un punto ciego en su lado izquierdo que no iba a desperdiciar.

Aprovechando ese hecho y previniendo que Krogar fuera a atacarla, Iris se desplazó hacia el lado que tiene el brazo inmovilizado para evitar cualquier ataque que vaya a hacer con el martillo con su brazo derecho. Luego de haber esquivado, inmediatamente levantó su garra y trató de incrustarla en su pecho con todas sus fuerzas, con la intención de mutilar mortalmente sus órganos y calcinarlo por dentro.

fdi:

Accion 1: Correr hacia Krogar + modificar la forma de su hombrera izquierda para impedirle mover el brazo con libertad.
Acción 2: Esquivar hacia el lado que tiene el brazo inmovilizado + incrustar su garra ígnea en su pecho.
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Iris Yally

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Mar Jun 28, 2016 4:52 pm

No pude evitar sonreír con todos los dientes al ver a las criaturas desplomarse al suelo tras respirar nuestra nube de veneno. Parecía que por fin algo me salía bien. Incluso aquello que paseaba por mi cabeza pareció morir. No resultaba muy tranquilizador tener un parásito muerto en el cerebro, pero si pudo haber entrado, tendría que poder salir, así que escogí no prestar atención al asunto por el momento. Un leve escozor de ojos y la punzada de dolor de cabeza me parecían un precio excelente por la aniquilación de esos engendros, y me recordó que tenía que comprarme unas lentes protectoras mejores.

Escuché con interés la conversación entre Anclair y Eckart. No sabía de qué presencia sobrenatural podía estar hablando el exorcista: Renee y yo nos habríamos dado cuenta. Era cierto que Dhalia había emanado un leve pulso energético tras beber el veneno, pero eso debía ser un efecto secundario del potenciador sobrenatural que había extraído de la primera muestra. ¿O ese era acaso el objetivo principal del veneno?

No pude reflexionar más ampliamente sobre el tema porque, para variar, volví a caer al suelo. Entre mareos y debilidades procuré esquivar el charco de vómito que tenía al lado, con resultados poco satisfactorios. Por suerte aún llevaba la ropa de Tronquelina, como bien me había recordado Anclair, de modo que la mía propia no parecía haberse pringado demasiado. Me volví a mirar a Renee, pero la sala parecía estar extremadamente luminosa de repente y me vi forzado a cerrar los ojos, que ya estaban bastante castigados.

Aunque no la vi, sí que pude oír su reacción, y no me gustó nada. Aunque no podía entenderlo, era evidente que estaba sufriendo arcadas y un dolor muy intenso. Creyendo que Anclair estaba intentando exorcizarla, abrí los ojos y me puse en pie listo para detenerlo, pero él parecía tan afectado e inofensivo como yo.

Después de ser invadidos y derribados en el plano espiritual, le llegó al turno al plano físico. Apenas había logrado ponerme en pie, con las rodillas temblando y apoyándome en un mueble, cuando algo parecido a una detonación me volvió a mandar contra el suelo. Parecía venir de la cocina, lo cual indicaba que era por allí donde se encontraba la Puerta, y que algo gordo estaba pasando. Una vez más, con una terquedad más propia de mi mujer que de mí mismo, me volví a levantar.

-¿Rufus? Aahh... ¿Estás... estás bien? -Se notaba que le costaba hablar, pero como ya he mencionado, hacía falta mucho más que eso para noquearla.
-Sí, más o menos... ¿Y tú? ¿Qué te ha pasado antes?
-Pues se ve que debo ser muy bebé en esto de estar muerta, porque me lo he hecho encima como si tuviera cinco años.

Una respuesta tan fuera de lugar atrajo obviamente mi mirada. Tal y como me esperaba no tenía ninguna mancha, así que viendo su expresión cansada pero risueña supuse que sería alguna de sus bromas macabras y renuncié a enterarme de lo que había pasado realmente.

Un vistazo a mi alrededor me bastó para darme cuenta de que, con la confusión Esir, Anclair e Iris habían aprovechado para largarse, dejándome con Eckart y con la inquisidora que había hablado en la cena. Escuché con atención las palabras de Eckart y sonreí con sincera alegría al comprobar que no me guardaba rencor. Le tendí la mano para estrechársela.
-Francamente, Eckart, si me hubieras dado más detalles te habría ayudado mejor, aun así, muchas gracias por tu ayuda. -Por un ángulo de mi campo de visión pude ver a los engendros supervivientes reagrupándose en torno a su líder, que cargaba con Dhalia. En seguida mi expresión alegre y amistosa volvió a la seria concentración que caracterizaba al estereotipo de munchkin.
-Escucha, no sé qué lleva Dhalia en la barriga, pero se ha bebido el amplificador espiritual que mencionaste. Le he dado tu antídoto porque no le ha sentado muy bien, no sé si era para eso pero no soy muy bueno improvisando... Creo que está viva, pero esos bichos no nos la van a dar por las buenas, ¿qué hacemos?

-Voy a mirar qué tal está. -Saltó Renee de repente, acercándose a los engendros como quien pasea por un jardín.
-No amor, quédate aquí, no sabemos si te ven y puede que necesitemos tu... -Al ver la mirada que me lanzó, supe que estaba perdiendo el tiempo. De ningún modo iba a convencerla de no hacer algo que ya estaba decidida a hacer. Solté un suspiro de resignación. -De acuerdo, pero ten cuidado, por favor.

Sabía que las cosas se iban a poner feas pronto, de modo que mejor era ir preparado. Aún me quedaban algunos dardos con veneno paralizante, de modo que cargué uno en la cerbatana y me aseguré de tenerla bien a mano para una emergencia. Hecho esto, me volví hacia Eckart esperando instrucciones.

FDI:
Acción Renee: Acercarse a Dhalia + comprobar su estado.
Acción Rufus: Cargar dardo paralizante en la cerbatana.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Vie Jul 01, 2016 12:51 am

RUFUS


Eckart escucho con una mirada sombría las palabras de Rufus, suspirando profundamente antes de emitir una respuesta. -... Yo, la quiero mucho, dios sabe que la quiero tanto a ella como a mi hermano, pero esto ya ha llegado muy lejos, tenemos que detenerlos a como de lugar. Mira, el exorcista dijo que detectaba una presencia sobrenatural en Dhalia, yo no soy exorcista, por lo que tendré que creer en su palabra, lo que si se, es que Dhalia no puede tener mas hijos, lo que sea que tenga en el vientre... Debe ser el causante de esto, apuntaremos alli, y si tienes que matarla... Tienes mi permiso- Tras decir esto, Eckart cargo hacia el guardián de Dhalia, derribando en el camino a un infecto de una patada, logrando así vía libre para trenzarse en combate con su objetivo, la ferocidad inherente de Eckart siendo contrarrestada por los precisos movimientos de su enemigo, quien se movía con una agilidad y efectividad admirables para alguien que cargaba a una mujer en su espalda.

-¡Maldito loco, harás que te maten!- Grito Vanessa a la vez que salia en auxilio de Eckart, pateando y lanzando sillas como obstáculos delante suyo, evitando asi que la sartenada de engendros que protegían a Dhalia se le echaran encima todos a la vez, para evitar que le vinieran de todas direcciones, la inquisidora se mantuvo pegada al flanco derecho de la mesa, por lo que los infectados no podían acercarsele por la izquierda sin saltar antes sobre la mesa. Vanessa los mantenía a raya con rápidas estocadas o cortes que les hacían tropezar con las sillas desparramadas en el suelo, o causando cortes en las manos y pies de los desdichados que intentaban subirse a la mesa, logrando así abrirse paso hasta estar relativamente cerca de Eckart.

El intento de acercarse de Renee no fue tan efectivo como se pensaba, en cuanto la fantasma intento acercarse a Dhalia, se topo de frente con una extraña barrera de luz dorada emanando de ella, una barrera que apareció de la nada y que los demás parecían capaces de atravesar con total indiferencia.

-Pero yo cantaré de tu poder,
Y alabaré de mañana tu misericordia;
Porque has sido mi amparo
Y refugio en el día de mi angustia.

Fortaleza mía, a ti cantaré;
Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia-


A poca distancia de Dhalia, el padre Berto Mortimer entonaba sus salmos monotonamente y en repetición, su mirada perdida y una gruesa capa de tentáculos saliendo de su nuca y corriendo a lo largo de su espalda.
Junto a Mortimer se encontraba uno de los engendros menores sosteniendo un Pequeño libro sacro de salmos protectores, probablemente arrebatado del cadáver de uno de los exorcistas que habian perecido recientemente.

En el otro frente, mientras los potentes golpes del guardia mantenían ocupado al norgon de cabeza rapada, la inquisidora noto algo que hizo que se le dibujara una mueca de malicia en el rostro, el norgon era diestro, y utilizaba su mano buena para defenderse de la acometida de Eckart, mientras tanto, su mano izquierda estaba ocupada sosteniendo a la fallen en su espalda, por lo que tenia el flanco izquierdo al descubierto. -Una apertura- Exclamo felizmente Vanessa mientras cargaba rápidamente contra el norgon, con la intención de darle una estocada lateral que acabara con la vida del mismo.

Quizás si la inquisidora no hubiera estado tan ensimismada en su ataque, hubiera notado como una pequeña y delicada mano fallen bajaba por los hombros del norgon, deslizándose sigilosamente hasta tomar la pistola del mismo. Se escucho un potente estruendo y una bala redonda de hierro paso silbando por el aire, hasta impactar en el costado izquierdo de la inquisidora, frenando el avance de la misma. Antes de que se diera cuenta, Vanessa se encontraba rodeada por 3 de las criaturas, que habían tomado partes rotas de las sillas como garrotes improvisados y se preparaban para lanzase sobre la inquisidora.

A diferencia de los demás, Rufus gozaba de una vista privilegiada del campo de batalla, habiendo sido testigo de todo aquello que había pasado mientras recargaba su arma, la mayoría de los engendros estaban ocupados, pero aun así, el alquimista noto como dos de ellos se separaban del grupo e intentaban acercarsele sigilosamente, caminando en 4 patas, casi al ras del piso, aun estaban lejos, al otro extremo de la mesa, pero tarde o temprano le alcanzarían si no hacia algo.

Oscilando entre ambos lados de la mesa, la sombra del candelabro se balanceaba intermitentemente entre el grupo de engendros que estaban atacando a la inquisidora, y aquel que se dirigía discretamente a por el. Los ojos del munchkin pudieron notar como los cables que mantenían la araña unida al techo comenzaban a despellejarse lentamente, probablemente producto de la onda de choque que habían experimentado antes, y señal de que la estructura podía caer en cualquier momento, con un proyectil bien colocado, puede que el Munchkin pudiera calcular donde caería el pesado adorno metálico.

IRIS


-Oh, Dhalia es un niña grande, seguro que puede cuidarse sola, ahora mismo mientras hablamos debe estar encargándose de esa escoria eclesiatica que tantos problemas nos ha dado... Por otro lado, veo que aun no me has perdonado por lo que hice... Esta bien hija, vine preparado para esto, y es lógico, te entiendo Iris, pero al menos déjame compensartelo de alguna forma, ven conmigo a hiperbórea, y te prometo que todo habrá valido la pena... Lo que no quiere decir que no me duela que no me consideres digno ni de abrazarme- Comentaba el padre de la fallen con dolor en sus ojos, el fallen no opuso resistencia en cuanto Esir poso su espada sobre su cuello en gesto amenazante para después comenzar a maniatarlo con una soga que tenia guardada en un bolsillo oculto entre sus ropas.

Al haber sellado los movimientos de su brazo, la herrera pudo haber pensado que el hiperbóreo seria presa fácil, sin embargo no contaba con el instinto guerrero de Krogar, quien al ver brazo sellado, decidió subir la empuñadura de su martillo, y dar un golpe con el pomo del mismo hacia el estomago de Iris, utilizando la rotación de su abdomen y piernas en lugar de la de sus hombros para lograr que el golpe tuviera la fuerza suficiente como para hacer que la herrera se doblara sobre si misma.

Pese a esto, la herrera consiguió causar un buen corte en el antebrazo izquierdo del hiperbóreo, corte que inmediatamente fue cauterizado por el fuego de su encantamiento, pero que aun así fue suficiente como para hacer que su objetivo gritara de dolor y respondiera derribando a la herrera con una patada en el hombro. Acto seguido, el hiperboreo sostuvo el martillo con el brazo izquierdo, mientras que con el derecho tiraba de su hombrera al tiempo que profería un grito infernal, dejando patente nivel del esfuerzo que estaba realizando, esfuerzo que surtió sus frutos, puesto que la hombrera que le aprisionaba salio despedida de un momento a otro, haciendo un vació ruido metálico al caer al suelo.

Viéndose en posición ventajosa frente a la derribada herrera, Krogar tomo su martillo con ambas manos y dio con el un golpe lateral con intención de arrancarle la cabeza de cuajo, afortunadamente, los reflejos de Iris le permitieron esquivar el golpe por la mínima, y el martillo termino impactando en uno de los barriles que flanqueaban la estancia, causando que un liquido negro y de olor fuerte se derramara, empapando las piernas de Iris, y creando un charco de fuego en cuanto la bebida alcohólica entro en contacto con la garra ígnea de la herrera, lo que genero que las piernas de iris se prendieran fuego, aparentemente el señor Nielsen era un amante de las bebidas alcohólicas que almacenaba mas que simple vino en sus bodegas, por lo que la herrera tenia que agradecer a los dioses que no le había tocado alguna bebida mas potente, como Wiski o Ginebra.

Afortunadamente para la fallen, el tener la armadura puesta evito que las llamas le causaran daños demasiado severos, aun así, al recalentarse el metal, este transmitió el calor directo hacia las piernas de iris, causándole quemaduras leves pero muy molestas y dolorosas, ademas de una hinchazón general en los pies y una dolorosa depilación por fuego que sin lugar a dudas no compensaba por el dolor sufrido.

El fuego pronto se disipo de las piernas de la herrera, pero el negro fernet derramado en el piso seguía ardiendo y separandola de su objetivo, quien había salido inmaculado de aquel incidente y se encontraba ahora carcajeándose ante el infortunio de la fallen. -¿Así que querías matarme niñata? Mala idea, muy mala idea, recuerda que si juegas con fuego, puedes resultar... ¡Quemada!- Tras reírse un poco mas de su propio chiste, Krogar volvió a ponerse serio, tomo el martillo con fuerza y comenzó a dar golpes al suelo, haciendo pedazos las baldosas, baldosas que luego golpeo con su martillo como si de un palo de golf se tratara, enviando una lluvia de proyectiles que obligo a Iris a voltearse instintivamente, y en cuanto la herrera se voleo, noto algo extraño en la espalda de "su padre".

Un brillo inusual se dejaba ver en la espalda del anciano, a la altura del corazón, e Iris no tardo mucho en dilucidar de que se trataba, era la daga negra de Rickert, y mientras Esir terminaba de atarle, la herrera pudo sentir la misma sensación terrible de aquella vez mientras estaban luchando contra los guardias teutogenos, esa sensación desagradable y oscura que le hacia sentir nauseas. Mientras tanto, Esir se encontraba terminando de atarle las manos a aquel hombre, completamente inconsciente del peligro que aquello podía significar.

Por otro lado, en dirección de la puerta de Saturno, comenzaban a escucharse ruidos y voces tenues, como ahogadas, y la luz del portal se hacia poco a poco mas potente.

F.D.I:

Daños: Iris, te dieron un golpe en el estomago y una patada en el hombro, no te hicieron ningún daño grave porque tienes armadura, pero te duele un poco el hombro, por otro lado, tienes quemaduras de 1er grado en todas las piernas, los proyectiles de Krogar de momento no han hecho mucho daño, pero donde impactaron tendrás moretones.

Posicionamiento:

Rufus:
-Eckart se encuentra peleando con el guardia que sostiene a Dhalia, cerca suyo hay un engendro derribado que pronto se levantara y se unira a su amo en la lucha.
-El sacerdote que custodiaba al obispo se ha levantado, claramente esta infectado, junto a el hay un engendro asistiéndole con sus cánticos.
-La inquisidora se encuentra con una herida de bala al costado del torso, y sobre ella están por cernirse 3 engendros
-Los últimos 2 enemigos están intentando acercarse sigilosamente hacia cubiertos por la mesa, aunque aun están lejos.
-Te encuentras del lado derecho de la mesa desde tu punto de vista, al extremo contrario esta Dhalia.

PD: haz sido capaz de ver todo lo que ha sucedido, incluso la barrera de luz que evita el paso a Renee

Iris:

Los personajes y objetos se encuentran en este orden desde el mas cercano a la puerta de la bodega hasta el mas lejano

-El exorcista que aun esta en las escaleras, sin embargo ya no escuchas sus pasos.
-Esir, que esta atando a tu padre.
-Tu padre, que se esta dejando atar de momento.
-Un poco mas adelante estas tu, aun caida, aunque no te cobrare subaccion por levantarte.
-Un charco de fuego que puedes intentar atravesar, aunque se disipara eventualmente
-Krogar, lanzándote piedras con el martillo.
-Mas atrás esta Darius, sigue atado.
-La puerta de saturno esta varios metros mas atrás de Darius.


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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Vie Jul 01, 2016 6:13 am

Iris no se esperó para nada la maniobra de Krogar, ahí estaba la diferencia entre un guerrero veterano y una simple herrera. Fue capaz de darse cuenta en seguida de su brazo bloqueado y ejecutar inmediatamente una contramedida para evitar que Iris le golpeara de lleno. En el momento que recibió el golpe del martillo, pensó que que su vida había llegado a su fin. Sin embargo, el golpe fue duro, pero no tanto como ella esperaba que fuera. Aún así, fue suficiente para alejarla y luego derribarla con una patada alta que no se esperaba para nada, dejando claro que era muy superior a ella en combate.

"Tendría que haberle dicho a Esir que luchara contra él" Pesó Iris mientras jadeaba.

Observó casi sin creérselo como Krogar se arrancaba su hombrera que tenía bien adherido a su brazo. Estaba claro que no tenía ningún reparo en hacerse daño con tal de poder mover el brazo. Luego de hacerlo, Iris apenas tuvo tiempo para esquivar el siguiente mazaso lateral que le propició Krogar. Para ello, lo único que hizo fue arrastrarse hacia atrás aterrada por la idea de su cabeza volando por los aires. El golpe puede que no le hubiera dado, pero sí le dio al barril que estaba a su lado, rompiéndolo y vertiendo el alcohol. Al parecer, ese líquido era altamente inflamable y entró en ignición solo con tocar la garra de Iris.

—¡AAAHHh! ¿¡Qué clase de vino es este!?—gritó desesperada mientras intentaba quitarse las llamas de sus piernas. Aunque el metal de su armadura estuviera hecha para aislarla térmicamente, no era para nada suficiente para evitar que se le calcinara la piel.

Luego de que la mitad inferior de su cuerpo estuviera a la parrilla, vio que eso no era lo único que se había quemado. En frente suya había un muro de llamas que le impedía pasar a donde estaba Krogar, a menos que quisiera asarse más.

"Al menos no puede atacarme desde ahí".

Como si el bárbaro hubiera escuchado sus pensamientos, golpeó el suelo con una fuerza titánica, desprendiendo múltiples trozos de roca. Acto seguido, empezó a golpearlas y mandarlas a volar en dirección a Iris. Para intentar que no le diera en la cara, inmediatamente se giró hacia el otro lado para no mirarlo, y eso hizo que se diera cuenta de algo curioso. De la espalda de su supuesto padre empezó a salir algo mágico y una sensación desagradable que Iris reconoció al instante.

"Así que en verdad eras tú, Rickert"

—¡Aléjate de él, Esir, o te matará!¡Y cuidado que hay alguien en las escaleras!—exclamó Iris para advertir a su compañero en peligro.

"Tengo que acabar con Krogar cuanto antes, pero así no voy a ir a ninguna parte."

Estaba claro que Krogar la había humillado y demostrado que era muy superior a ella en una lucha cuerpo a cuerpo. Su única opción era limitar aún más los movimientos del bárbaro o sorprenderlo con algún truco que no hubiera hecho hasta ese momento. La herrera optó por la última opción.

Iris aspiró una gran cantidad de aire hasta tener sus pulmones bien llenos de oxígeno, para luego usar su poder y pasar a estado gaseoso una parte del metal de SAACO. El suficiente para desplazar el oxígeno que estaba alrededor de Iris, el muro de llamas y Krogar. De esta forma, el fuego desaparecería y a lo mejor el bárbaro dejaba de lanzarle piedras por la impresión de no poder respirar de repente. Ahora actuaba a contrareloj.

Sin perder un segundo, Iris se levantó y empezó a correr hacia Krogar a intentar acabar con él cuanto antes. A medida que lo hacía, iba exhalando muy poco a poco el aire de sus pulmones para no morir ahogada tan rápido. Antes de llegar al rango de ataque del arma de Krogar, volvió a manipular el metal una vez más. Sin parar de correr, aplicó la compresión metálica al aire mismo que los rodeaba, haciendo que aumente su densidad alrededor de Krogar y aumentando desorbitadamente la presión a la que estaba sometido su cuerpo. La herrera no esperaba que fuera suficiente para matarlo, lo hizo solamente con la esperanza de que el shock fuera suficiente para darle mareos, dificultad para moverse, menos sensibilidad... En general para disminuir su desempeño en combate. Pero esto no era como comprimir metal sólido, no podría mantener mucho tiempo el gas a alta presión hasta que se volviera a expandir, así que Iris debía darse prisa. Esta vez no daría ningún rodeo ni nada así, debía de actuar antes de darle tiempo para reaccionar a Krogar. Fue en linea recta hacia él en rumbo de colisión para embestirlo y asegurarse bien de que le clavaría la garra en su pecho.

fdi:

Acción 1: Cambiar a estado gaseoso el suficiente metal de SAACO para desplazar el oxígeno de la zona donde están Iris, el muro de llamas y Krogar + correr hacia Krogar.
Acción 2: Técnica "Compresión metálica" sobre el gas metálico para aplicarle una presión diez veces la atmosférica a Krogar + Embestirlo para clavarle la garra en el pecho
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Dom Jul 10, 2016 2:53 pm

Acostumbrada como estaba a que nada se interpusiera en el camino de su voluntad, Renee se tomó la barrera mágica que la separaba de su objetivo como algo muy personal. Rápidamente localizó al sacerdote que cantaba, y no le costó identificarlo como fuente de su problema. 

-¿Es Dios tu refugio, especie de pulpo cantante? Refúgiate de esto. -De haber estado viva, estoy seguro que habría tenido la respiración agitada por la adrenalina y el puro enfado que le provocaba que la contrariaran de una forma tan flagrante.

Había visto en otras ocasiones a mi mujer crear objetos asombrosos, como herramientas, joyas e incluso algún reloj sencillo. Esta vez, en cambio, optó por algo más primitivo. Tras un breve periodo de concentración, alzó las manos no hacia su objetivo sino un par de metros por encima de ellos. Un instante después se materializó encima de sus cabezas un voluminoso cilindro metálico vertical, cuidadosamente centrado entre el lector y su atril y de radio justo para aplastarlos a ambos. Una vez hecho esto, dejó que la gravedad hiciera su trabajo.

Sin embargo, acabó por no necesitar acercarse a Dhalia para comprobar su estado: la fallen, por iniciativa propia y plenamente consciente, empuñó un arma y disparó con precisión sobre la inquisidora que nos estaba ayudando. Renee me miró a los ojos, yo la miré a ella y no necesitamos hablar para poner en común que habíamos llegado a la misma conclusión: Dhalia no estaba ni muerta ni raptada, lo estaba fingiendo. No podía creerme que después de todo siguiera siendo capaz de engañarnos.

Tampoco pasamos por alto la última frase de Eckart: nos estaba dando permiso para matar a Dhalia. Sé que Renee le habría echado la bronca sobre el derecho a vivir de las personas de no estar tan ocupada espachurrando mutantes, pero yo me limité a anotar mentalmente la posibilidad. Resultaba una opción tentadora teniendo en cuenta la de problemas que nos estaba dando, pero antes de quitar una vida, tenía otra que salvar: la mía propia, para variar.

Si los humanos normales tendían a pasar por alto nuestra privilegiada visión hiperdimensional, no era de extrañar que unos mutantes descerebrados hicieran lo propio. Se me acercaban en una patética simulación de sigilo, bien lentos para que los viera sin problema. Otro detalle que no pasé por alto, en gran medida gracias a mi intelecto técnico incomparablemente superior, de nuevo, al humano medio, era la oscilación del inestable candelabro. Tal y como se movía, podía elegir lanzarlo sobre los engendros que atacaban a la inquisidora o sobre los que me atacaban a mí. Aunque la inquisidora parecía ser una aliada valiente, valoraba demasiado mi propio pellejo como para anteponerla a ella. Además, los tenía prácticamente encima, así que era imposible que la lámpara les diera a ellos y no a ella. 

-¡Eckart, mira lo que le ha hecho Vanessa! ¡Esa fallen está viva! Yo detendré al norgon, ayuda a tu compañera, la necesitaremos. -Era lo máximo que podía hacer por ella. Sin perder más tiempo, me llevé la cerbatana a los labios y disparé al norgon poseído que sostenía a Dhalia. Eso debería dar margen a Eckart para ayudar a la inquisidora.

Observé el movimiento de la lámpara con atención. Tenía que calcular muy bien el disparo, solo tenía una oportunidad. No quería usar dardos envenenados para unos cables, eran un recurso muy limitado y valioso, y además no estaba claro que fueran a cortarlos. Mi navaja, en cambio, parecía el proyectil idóneo. Esperé a que la lámpara estuviera en el punto adecuado y la lancé.

FDI:
Acciones:
Renee: "Creación efímera de materia" para crear un cilindro metálico encima del sacerdote y del que le sostiene el libro
Rufus: Disparar con la cerbatana al norgon que sostiene a Dhalia + lanzar la navaja a los cables de la lámpara
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Lun Jul 11, 2016 8:33 am

IRIS


Ante la oportuna advertencia de la herrera, Esir rápidamente dio un salto hacia atrás, sosteniendo en alto su escudo en dirección a la puerta mientras que apuntaba con su espada al extraño sujeto que se hacia pasar por el padre de Iris.

Si bien Iris fue capaz de sublimar con facilidad una buena cantidad del acero de su martillo, cometió un error al intentar predecir como el gas se comportaría en contacto con el fuego, puesto que en cuanto este se le acerco, el calor generado por las llamas hicieron que la nube metálica se elevara hasta llegar al techo, una vez en contacto con la fría superficie de piedra, el gas se enfrió de repente, convirtiéndose en liquido y rociando una lluvia del ferroso material que acabo por extinguir finalmente las llamas bajo si.

La herrera aprovecho esta situación para lanzar su ataque contra el bárbaro quien, extenuado por el esfuerzo de machacar el suelo para conseguir proyectiles, no se percato del repentino avance de su adversaria. Lamentablemente, el suelo mojado se torno mas resbaloso de lo que la herrera podía calcular, causando que en su apuro esta se resbalara y cayera de frente, el mojado suelo lubricado de alcohol y de acero presento una superficie idónea para que el cuerpo de la fallen se deslizara velozmente hasta quedar justo a los pies de Krogar, totalmente expuesta ante los ataques que este decidiera propinarle.

El bárbaro sacudía su cabeza en gesto desaprobatorio mientras observaba a la indefensa fallen a sus pies. -Nada personal niña- Comento desinteresadamente mientras levantaba su martillo en el aire, instantes antes de dejar caer todo el peso del mismo sobre la herrera, quien vio como su vida pasaba frente a sus ojos mientras veía el pesado artilugio descender sobre su persona, con la certeza de que un golpe tan devastador de seguro se cobraría su vida, sorprendentemente, el martillo no impacto el cuerpo de la herrera, deteniéndose a solo centímetros de su caja torácica.

-Bien, creo que ya hemos tenido suficiente de vuestros juegos- Comento con mirada aburrida Darius sentado de piernas cruzadas en una silla de cocina mientras disfrutaba de un cóctel de camarones, aparentemente nadie había notado su presencia hasta ese momento. Sin embargo, un instante le basto a la herrera para recordar que aquel no era el caso, ya que por extraño que parezca, la fallen podía recordar vívidamente como el Hiperboreo escupía el calcetín de su boca y usaba sus dientes para roer sus cuerdas y liberarse así de sus ataduras, solo para después caminar tranquilamente hacia la cocina y regresar momentos después con la silla y la extraña bebida que ahora degustaba, un extraño comportamiento que la herrera pareció ignorar por completo, había podido ver por el rabillo del ojo como Darius hacia todo aquello, pero por algún motivo eso no le había parecido raro en lo mas mínimo, ni siquiera digno de mención como para recordarlo momentos después, como si fuera lo mas natural del mundo.

-Yo... ¿Porque estamos peleando?- Pregunto el bárbaro a la herrera, quien sorprendentemente se hallaba en el mismo predicamento, habiendo perdido de golpe toda intención de dañar a su enemigo, preguntándose si era para tanto lo que había pasado, y si no estaba exagerando al querer lastimar tanto a su estimado compañero de armas, simplemente ya no sentía ganas de pelear con Krogar.

-Ni siquiera tengo que preguntarte porque decidiste traicionarme Krogar, es mas que obvio, querías dejar de depender de tu papi y conseguirte un puesto importante dentro de la organización, déjame adivinar... ¿el puesto que Isabella dejo vacante?, no lo obtendrías aunque fueras el primer hombre en pisar Hiperborea, te hace falta nacer 10 veces para poder aspirar a ser la mitad de lo que esa chica era-

-Y tu- Exclamo dirigiéndose hacia la escalera -Sal de allí, vamos, es de mala educación escuchar a escondidas, ¿ a caso tus padres te enseñaron a hacer semejante cosa?- Ante esta acusación, el exorcista salio prontamente de las sombras que constituían su escondite. -No se que estas haciendo, pero no me gusta en lo mas mínimo-

-¿En serio? A mi me parece una habilidad de los mas encantadora, ¿no te parece?- Pregunto Darius mientras se levantaba lentamente de su silla, caminando en dirección al exorcista. -A- ahora que lo pienso, si, es algo realmente increíble- Ante las palabras de Anclair, Darius se limito a sonreír picaramente antes de dirigir su mirada hacia aquel hombre que se hacia pasar por el padre de Iris. La herrera pudo contemplar como la piel y carne de aquel hombre comenzaba a desprendersele a jirones junto con su ropa, todo esta amalgama grotesca cayo al suelo y no tardo en descomponerse y desaparecer tan misteriosamente como había aparecido, dejando al descubierto la figura de Rickert.

-¿Harrow? ¿¡Rickert Harrow1?- Pregunto sorprendido el exorcista, atrayendo de inmediato la atención de todos los presentes. -En persona, creo recordarte, aunque nunca trabaje contigo, ¿eres Gordon Anclair no es así?-

-Abandonaste la orden hace años, hasta creímos que habías muerto, ¿como es que estas aquí?, ¿que pretendes sacar de todo esto? Y por el amor de Dios. ¿que es esa maldita estructura que tienes montada allá al fondo? ¿y como diablos es que consigues alimentarla con almas humanas? Se supone que eras un exorcista, ¡debías combatir estas cosas, no causarlas!- Le espeto Gordon a su antiguo compañero, sin siquiera preocuparse en contestar la pregunta del mismo. -¡Estoy mas vivo que nunca compañero! Y lo unico que pretendo es acceder a un mundo que tu patética eclesia jamas me permitiría disfrutar, ¿como lo consigo dices? Pues es fácil, ¿tu crees en la suerte Gordon? Pues yo no creo en ella, creo que fue el destino mismo el que hizo que en aquella expedición me encontrara con esta maravilla- Dijo Rickert mientras se volteaba, mostrando su daga negra en todo su esplendor.

-¡El catalizador de Marte! ¡Tu lo tenias! ¡Después de tantos años de buscarlo tu lo tenias! Eso que tienes allí es un artefacto extremadamente peligroso que debería estar custodiado en la cámara hermetica o en el puto fondo de un volcán, ¡no en manos de un hereje como tu!- Iris podía ver como al exorcista se le marcaban las venas del rostro de la furia.

-Exorcista, recién dijiste algo que me interesa, la puerta, ¿que viste en la puerta para llamarla estructura maldita?- Pregunto Darius con renovado interés.
-Simplemente... No esta bien, no se como explicarlo pero se me revuelve el estomago solo de verla, me da un mal presentimiento terrible, como si fuera algo estúpidamente peligroso- Contesto Anclair con un dejo de temor en su voz.

-Conque peligroso dices... Bien, Iris... No, Krogar, Krogar querido amigo, como soy misericordioso, te concederé tu deseo, puedes ser el primero en atravesar la puerta, no te guardo ningún rencor- Los ojos del bárbaro se iluminaron al escuchar esto, y tras múltiples alabanzas y agradecimientos, Krogar camino nerviosamente hasta estar frente a frente con el umbral de la puerta, Darius siguiéndole de cerca.

Del otro lado del portal, podía verse una aglomeración de gente, gente contenta, expectante, impaciente por recibir a su primer invitado de honor, esta vista reconfortante lleno de confianza el corazón de Krogar, que sin pensarlo dos veces salto por el portal, aterrizando en medio de la multitud, sin embargo, algo extraño paso, el gesto alegre de Krogar se torno rápidamente en uno de sorpresa, y luego, en uno de terror, podían verse las lagrimas corriendo por el rostro del barbaro mientras gritaba y se acurrucaba en posición fetal, mirando desesperado hacia todas las direcciones, balbuceando palabras incomprensibles mientras el resto del pueblo lo observaba con los mismos rostros sonrientes que mantenían hace rato, miradas que de un momento a otro, se tornaron en sonrisas bizarras, casi diabólicas, a medida que aquella gente giraba su rostro lentamente hasta mirar cara a cara en dirección del portal. En aquel momento, las sonrisas crecieron aun mas, mostrando una mandíbula completamente inhumana, de repente, la imagen del portal se torno de un negro absoluto, y ceso todo ruido proveniente del mismo.

Darius miraba atentamente y no podía creer lo que veían sus ojos. -Rickert... Que cojones es es...- La frase del hiperbóreo se quedo a medias en cuanto desde la oscuridad absoluta del portal, emergió una grieta de luz blanca, como si de un desgarrón en la realidad misma se tratara, y luego incluso esa grieta también pareció desgarrarse, dejando lugar a una visión extraña de colores y formas tan desconocidas como temibles, una visión que por mas que lo intentara, la herrera jamas podría recordar con exactitud que vio exactamente, tan solo podria recordar las sensaciones que aquello le provoco, sensaciones de pánico, de un miedo absoluto y visceral que le hizo caerse de rodillas, llorando y arañando incontrolablemente su rostro presa del mas absoluto pánico, y aun así, incapaz de desviar la mirada. Causando que Iris fuera testigo de como "algo" de colores y formas completamente indefinidas (aunque se asemejaba a una extremidad de algún tipo) emergía del portal y atacaba a Darius, dejandole incapacitado, tirado en el suelo y con una horrible herida en el abdomen, ese grotesco miembro afortunadamente se desintegro en el aire tan solo segundos después de haber emergido, cosa que la salud mental de Iris mas que agradecía.

Sonidos del portal:

En lo que la herrera recobraba la compostura, unos extraños ruidos comenzaban a emerger desde el interior de la puerta, ruidos extraños e insoportables, que hacían sentir a la herrera como si estuviera masticando vidrio molido, mientras tanto, Rickert parecía deleitarse con la situación.

-Parece que aun no esta completamente funcional, supongo que tendré que mantenerlos ocupados en lo que termina de configurarse, bien, eso no sera problema, con el potenciador espiritual que vuestro amigo nos ayudo a administrar, siento como si hubiera absorvido un millón de almas, y no tengo ningún problema con absorber 3 almas mas- Declaro Rickert con una expresión sádica en sus ojos, mientras que desde donde estaba, la herrera pudo notar como una suerte de capullos negros comenzaban a brotar desde la espalda del altonato, solo para eclosionar momentos después en una nube de monstruosas criaturas voladoras, similares a langostas, y que se le venían encima cual enjambre carroñero.

Langostas:

De tamaño un poco mas grande de lo normal, pero con esta apariencia.



Por si fuera poco, una densa nube de humo comenzaba a descender por las escaleras, y cada vez que Iris cerraba los ojos, una extraña imagen aparecía en su cabeza, una imagen insoportable de una extraña criatura, flotando en el vació infinito, acercándose cada vez mas y mas hacia hacia ella, sus tentáculos amenazando con alcanzarla en cualquier momento.

Imagen mental:


RUFUS


La ofensiva de Renee termino dando buenos resultados, aunque quizás no tan buenos como la mujer esperaba, ya que si bien el tuvo fue creado con éxito y descendió pesadamente sobre sus objetivos, estos se mostraron mas ágiles de lo esperado, siendo solo el engendro menor aplastado, y logrando el sacerdote escapar con el libro de salmos en sus manos, aunque con la contrariedad de tener ambas piernas aplastadas bajo el peso del cilindro creado por Renee.

Los movimientos de Rufus también tuvieron una efectividad cuestionable, para empezar, el acto de lanzar su navaja contra el candelabro si que dio resultado, cortándose los cables del mismo y cayendo directamente contra los dos despistados engendros que amenazaban con cernirse sobre su persona. Por otra parte, Rufus cometió un error crucial al gritar a todo pulmón exactamente lo que pensaba hacer, y no cabía duda que las poderosas orejas fallen de Dhalia captaron de inmediato el mensaje, ya que en cuanto el dardo surco por el aire en dirección al guardia de la misma, uno de los engendros menores que estaban luchando contra la inquisidora dio un salto para interponerse entre el proyectil y su objetivo, cayendo al suelo paralizado momentos después.

Eckart por su parte, pese a haber escuchado la recomendación de Rufus, se vio incapaz de ayudar a su compañera, el guardia le estaba manteniendo firmemente a raya, situación solo empeorada por el mutante caído que se había levantado y se encontraba ahora arrojando objetos al eclesiatico.

-No había tenido en cuenta lo molesta que podía ser esa visión munchkin- Comento por primera vez Dhalia desde que había fingido su desmayo. -Aunque a decir verdad, no esperaba verme en una situación tan precaria- Dijo con absoluta tranquilidad mientras se bajaba de la espalda de su guardián, teniendo cuidado de tomar tanto el arma de fuego como algunos cuchillos arrojadizos que este tenia.

-Pues supongo que tendré que encargarme también de esa molesta vista- Declaro la fallen mientras se quitaba los zapatos, mientras tanto, el padre Mortimer parecía aun tener fuerzas para recitar sus sagradas oraciones, solo que esta vez, estas declaraban algo distinto-

-El lanza el relámpago por todo el cielo
Y de un extremo a otro de la tierra.
Luego se oye un estruendo
Cuando hace resonar su voz majestuosa
Y mientras se oye el trueno
Los relámpagos no cesan-


En un instante, una potente luz emergió del cuerpo del sacerdote, una luz blanca completamente cegadora que obligo a Rufus a levantar su mano por instinto para protegerse los ojos, esto demostró ser un golpe de suerte extraordinario, puesto que menos de un segundo después el munchkin pudo sentir un dolor terrible en esa misma mano, al abrir los ojos, pudo ver que esta se hallaba perforada por un cuchillo arrojadizo, probablemente lanzado con la intención de clavarse entre sus ojos.

-Mmm, vaya golpe de suerte- Ofuscada en sus pensamientos, Dhalia no noto como Vanessa le daba una cucharada de su propia medicina al sacar fuerzas para lanzarle un pesado adorno de mesa que impacto justo en el hinchado vientre de la fallen, quien se retorció de dolor y tuvo que retroceder unos pasos para recuperarse del impacto. Una vez estabilizada, la fallen pareció denotar una mirada de preocupación en su rostro, tras la cual procedió a tomar un cuchillo para desgarrar frenéticamente su vestido en la zona abdominal, sin embargo, en lugar de dejar ver una barriga hinchada, semejante acto saco a la luz una pequeña jaula de metal que ahora presentaba una severa abolladura a causa del proyectil lanzado por Vanessa.

La fallen se apresuro a quitar los seguros y remover completamente la jaula, revelando una pequeña criatura de apariencia entre vegetal y fungica, probablemente un ahba de algún tipo, sin embargo, lo que llamaba la atención eran unos extraños tentáculos de carne que emergían desde el mismo cuerpo de Dhalia y parecían envolver al pobre ahba de apariencia totalmente lobotomizada, los pocos conocimientos de anatomía de Rufus le permitían adivinar que esos tentáculos eran los mismísimos nervios de Dhalia saliendo de su cuerpo. Tras descartar la pequeña jaula que mantenía al ahba en su lugar, la fallen procuro sostener con sumo cuidado a su victima, como si de su propio hijo se tratase, asegurándose de mantenerlo lo mas inmóvil posible, mientras tanto, junto con los restos de la jaula caían al suelo un conjunto de cilindros metálicos, que el munchkin no tardo en identificar como granadas incendiarias.

Ahba Terran Astralis Cordyceps:


Lamentablemente, ni Eckart ni Vanessa fueron capaces en su estado actual de detener a Dhalia, quien demostrando una pericia y rapidez increíbles comenzó a lanzar granadas a diestra y siniestra, causando múltiples incendios por todo el salón que crecían con cada minuto que pasaba, la fallen se despacho de todas sus granadas excepto una.

En lo que Dhalia estaba entretenida expandiendo el fuego por el lugar, una enorme perturbación psíquica sacudió de nuevo el cuerpo de Rufus, quien esta vez comenzaba a sentirse cada vez mas angustiado, como si algo muy malo, algo terrible estuviera sucediendo en ese mismo momento, sus sospechas fueron confirmadas cuando comenzó a escuchar los atroces sonidos provenientes de la bodega.

Sonidos de la puerta:


-Parece que mi esposo esta cumpliendo con su parte adecuadamente, espero que esto les obligue a "ellos" a bajar, y volver a imponer orden en este mundo loco y corrupto, aun si significa reconstruirlo desde las cenizas- Comento Dhalia a nadie en particular sosteniendo un tono melancólico. -Pero volviendo al tema que nos concierne...-

-Mas tú, Señor, te reirás de ellos;
Te burlarás de todas las naciones.
A causa del poder del enemigo esperaré en ti,
Porque Dios es mi defensa-


Tras exclamar estas palabras, surgió una potente oleada de energía espiritual fue expulsada desde el cuerpo del padre Mortimer, oleada que no afecto en lo mas mínimo a Rufus, pero que envió a su esposa volando hacia el otro lado de la habitación, en donde se encontraba su esposo, si bien el ataque no le causo daño alguno, la dejo lejos de la acción. El padre por su parte, aun tenia las piernas cortadas, solo que ahora uno de los engendros que anteriormente estaba con Vanessa había acudido a cargarle en su espalda, de manera similar a como el guardián había hecho con Dhalia momentos antes.

Mientras el fuego crecía y crecía a su alrededor, la situación parecía volverse cada vez mas bizarra con cada segundo que pasaba, la inquisidora Vanessa sin duda se encontraba en una mucho mejor situación ahora que solo tenia que enfrentarse a uno de los engendros, sin embargo su creciente perdida de sangre sumada a la paranoia de que Dhalia decidiera cargar su arma y dispararle de nuevo eran suficiente aliciente para que la mujer peleara desesperadamente, de manera casi salvaje en una frenética carrera contra el reloj para salvar su vida.
Eckart por su parte, pese a sus esfuerzos no había conseguido arañar la piel de su enemigo con su espada eléctrica, el mango de goma del sable del norgon efectivamente anulaba cualquier efecto nocivo que pudiera tener el impacto de acero contra acero, y la aparición de una nueva molestia lanzandole objetos con el fin de desconcentrarle habían causado que el ya lastimado guardia se sintiera cada vez mas y mas cabreado, lanzando sus golpes con una fuerza y brutalidad envidiables, capaces de partir a un hombre por la mitad si conectaban, pero primero tenían que conectar.

Rufus por su parte, se encontraba lastimado y con pocas opciones, podía intentar utilizar el fuego a su alrededor o el candelabro restante, sin embargo cualquiera de estas maniobras hubiera requerido una cierta preparación previa, si el alquimista quería salir de esa, tendría que ser imaginativo e ingenioso, lamentablemente los pensamientos de Rufus se vieron interrumpidos en cuanto noto como una sigilosa granada se acercaba hacia si, rodando por la mesa, por si fuera poco, ni Rufus ni su mujer podían gozar de un misero segundo de tranquilidad, ni siquiera al parpadear, porque al momento de cerrar los ojos eran asaltados por una imagen pesadillesca de una criatura envuelta en una túnica, flotando lentamente hacia ellos con una sonrisa macabra.

Imagen mental:


La culpable de todo ese alboroto mientras tanto, se encontraba tranquilamente recargando el arma que le había arrebatado al guardia, tranquila, sin apuros y sin arriesgarse a dejar caer o lastimar a la criatura acurrucada en su vientre, mientras tanto, sus siervos no perdían el tiempo, puesto que lo que quedaba del padre Mortimer, a espaldas de un engendro, no tardo en acercarse a su ama y comenzar un nuevo cántico religioso.

-Para asaetear a escondidas al íntegro;
De repente lo asaetean, y no temen.
Obstinados en su inicuo designio,
Tratan de esconder los lazos,
Y dicen: ¿Quién los ha de ver?
Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta;
Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.
Mas Dios los herirá con saeta-


En cuanto hubo culminado sus sagradas palabras, sus ojos se cerraron, y el alquimista pudo notar un cumulo de energía espiritual materializarse en el medio de su frente, a la vez que el sacerdote miraba fijamente a Renee con su tercer ojo, levantando repentinamente la mano para señalar su posición exacta, como si de un radar se tratara. -Bien, supongo que es un problema menos, terminemos con esto rápido por favor-

F.D.I:

Recuento de daños

Iris: Solo tienes lastimaduras físicas en las mejillas por arañartelas con le guantelete de metal, afortunadamente pudiste contenerte lo suficiente para no utilizar la garra ígnea, pero en tu arranque de locura te quitaste el casco, esta en el suelo a un costado.

Desde el momento en que Krogar detuvo su martillo hasta que este entro en el portal, no pudiste realizar ninguna acción ofensiva, es mas, ni siquiera sentías deseos de lastimar a nadie, eso ya se te paso.
Sufriste los estados alterados "terror" de nivel 3 y "locura" durante un breve periodo de tiempo comprendido entre que apareció la grieta en el portal y que el miembro desapareciera, ahora ya no los tienes mas, pero sientes el estado alterado "alucinación" en forma de esa sensación de estar masticando vidrio y las visiones cada vez que cierras tus ojos.

Rufus: Tienes un cuchillo arrojadizo clavado en la mano, y sufres el estado alterado "alucinación" en forma de las visiones cada vez que cierras los ojos.
Renee: Salio disparada al otro lado de la habitación prácticamente, pero no sufrió daños, sufre las mismas visiones que Rufus.

Si tienen alguna duda respecto a la ubicación de vuestros personajes pueden consultarme por mensaje privado, la taberna, o la chatbox.

Respecto a lo que sucedió en este post, hiperbórea pareceros cada vez mas lejana, sin embargo, esta no es una trama cerrada bajo ningún punto de vista, y vuestras acciones os han acercado y os acercaran cada vez mas a llegar hasta allí.

En fin, buen roleo.

Edit:
Editado para arreglar unas cosas del código que puse mal y corregir unos errores de ortografía, el contenido del post es el mismo.


Última edición por Enkei el Lun Ago 08, 2016 1:53 pm, editado 1 vez

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Mar Jul 12, 2016 7:55 am

Iris no esperaba para nada que el techo de la bodega estuviera tan sumamente frío como para condensar  la nube metálica y hacerla precipitar como si fuera una lluvia normal. Tampoco se dio cuenta en absoluto, estaba tan absorta en lo suyo que solamente se fijó en que el fuego se apagó, aunque no de la forma que ella esperaba. En consecuencia, fue corriendo sin ningún cuidado de sus pasos hacia Krogar. El suelo lubricado la hizo resbalar irremediablemente y se dio de morros contra el suelo, quedándose quieta sin saber muy bien que había pasado. La herrera fue resbalando directa a los pies de Krogar sin creerse todavía lo que le había pasado.

Ella ya pensaba que estaba acabada, no iba a ser capaz de hacer nada para impedir que Krogar la aplastara como un molino al grano. Ni siquiera se molestó en levantar la vista, solo que quedó tirada con la cara en el suelo esperando la inevitable ejecución.

En ese momento, escuchó la reconocible y cautivadora voz de Darius. Al escucharlo, en seguida perdió las ganas y razones para luchar contra Krogar. Levantó su vista y lo vio como si nada sentado en la silla, deleitándose con coñac. Antes de preguntarle siquiera como se había liberado, la respuesta de hallaba en su mente. Lo vio cortar las cuerdas con los dientes e ir tranquilamente a la cocina, pero le parecio una escena tan sumamente natural que no le dio ninguna importancia. Iris sonrió insconsientemente por su despreocupación dada la situación.

La herrera escuchó muy atenta a la discusión que tenían con el exorcista que se había encontrado arriba. Ella pensaba que la magia de Rickert era algo propio de él, pero era totalmente falso. La fuente de su poder era esa daga, un artefacto de la eclesía al que le tenían tanto miedo como para no querer usarlo en la práctica. Es decir, si Iris llegaba a conseguir esa daga, podría encender el portal por sí misma. O incluso, usarlo como fuente para aumentar radicalmente la potencia de sus encantamientos, los usos que podría darle Iris como herrera eran inimaginables. Pero eso no fue la única información de interés que escuchó.

—La puerta está... ¿maldita?—a la herrera le costó digerir esa información. O más bien, no quería creer que todos sus esfuerzos habían sido en vano si la puerta no podía ser usada.

Casi se compadece del poco cerebro de Krogar. Incluso depués de escuchar que la puerta era extremadamente peligrosa, le dio las gracias a Darius por dejarle pasar primero como conejillo de indias. Hasta cierto punto, Iris ya se había planteado antes si la puerta mataba a todo aquel que la atravesara por algún fallo o imperfección, pero no le preocupó ya que Darius se había ofrecido en un principio como el primer hombre en pisar Hiperborea, así que él correría el riesgo. Lo que no se esperó para nada fue la escena que ocurrió ante sus ojos.

—¿No es real?—dijo sorprendida cuando vio cómo se distorsionaba la imagen del portal con las risas de los pueblerinos a Krogar, hasta acabar en la oscuridad más absoluta.

Lo que pasó luego de eso se quedaría por siempre en las pesadillas de Iris. Se rasgó la imagen oscura del portal en una grieta blanca, para luego volver a rasgarse en una fuente con todos los colores del espectro visible, licuados y entremezclados para dar a lugar imagenes tan incomprensibles y grotestas que ninguna persona se merecía el castigo de ver. Y lo que surgió de ahí... Iris jamás podría recordarlo con nitidez. Ver al ser grotesco que salió de esa dimensión propia del portal fue como si le clavaran una daga en el corazón, hecha de todos los sentimientos negativos y dolores que puede llegar a sufrir una persona en toda su vida.

—Para... Para... ¡Para!—exclamó al borde de la demencia. Se había quitado el casco y estaba arañandose con fuerza la cara con su guantelete metálico. El sentimiento era tal que apenas sentía como se desgarraba la piel y se le quedaba toda la cara ensangretada.

Lo siguiente que recordó es que por alguna razón Darius estaba tirado en el suelo con una herida muy severa. Por mucho que intentase hacer memoria sobre qué había pasado, lo único que se le venía a la mente era alguna clase de extremidad de colores indefinidos y licuados que salió del portal y atacó a Darius para luego desaparecer. Pero no acabó ahí. Luego de ese suceso, empezaron a salir sonidos misteriosos y temibles del portal sin razón aparente.

Aunque Iris ya no estaba aterrorizada por el portal, estaba al borde de la locura por todo lo que le había pasado y que encima no había obtenido nada. Vio con un rostro inexpresivo como salía una nube de langostas voladoras de la espalda de Rickert hacia su dirección, como si no le importase lo más mínimo llegados a este punto. La gota que colmó el vaso fue una misteriosa nube que baja de las escaleras y que cuando pestañeaba o cerraba los ojos, se le aparecía un ser grotesco hecho de tentáculos en su mente sin razón aparente. Eso fue suficiente para que se le cruzaran los cables. Todo lo que había hecho no sirvió de nada. Todo lo que sufrió y todo el esfuerzo que puso en conseguir ir a hiperborea resultó en inútil, el portal solo era un pozo de muerte.

—Ya estoy harta de tus mierdas Rickert ¿Quieres el portal? ¿¡¡QUIERES EL PORTAL!!?—exclamó para luego ponerse a correr en dirección al portal, sin importarle lo más mínimo que de ahí hubiera salido algo fuera de su entendimiento.

En cuanto estuvo al lado del portal, lo levanto sin miramientos por la base y se lo lanzó hacia Rickert. Conjuntamente, se puso a usar su poder para corregir la trayectoria e inclinación del portal en vuelo, para mantenerlo perpendicular al suelo. Aunque Rickert no llegase a caer dentro, Iris esperaba que fuera a ocurrir lo mismo que antes, después de que el aparato devorase las langostas que estaban en medio del camino. Se deleitó al pensar en la imagen del miembro grotesco saliendo del portal y descuartizando a Rickert en millares de pedazos.

—¡Vuelve al infierno del que has salido kyajajajajajaj!—exclamó mientras sonreía como una psicópata, dando una imagen bastante desagradable con su cara ensangrentada, piel desgarrada y parches de acero en sus mejillas.


fdi:

Acción 1: Correr hacia el portal + levantarlo.
Acción 2: Lanzar el portal hacia Rickert + corregir con su poder la trayectoria e inclinación del portal por si se desvía en vuelo.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Sáb Jul 16, 2016 5:14 pm

Sonreí con satisfacción al ver cómo mis cálculos habían encajado al milímetro, haciendo que el pesado candelabro aterrizara directamente sobre los mutantes que se me acercaban. Estaba claro que mi intelecto superior se había impuesto sobre sus cerebros podridos y primitivos. Aunque visto de otro modo, mi intelecto no debía ser tan superior, de lo contrario, habría tenido la agudeza de no avisar a Dhalia de lo que iba a hacer. El ataque falló, cierto, pero por la manera en que el engendro reaccionó, no cabía duda de que estaba siendo controlado por Dhalia a tiempo real. Muy tranquila se la veía para lo concentrada que debía estar en ese momento, controlando a todos esos esbirros.

Un fogonazo de origen desconocido me obligó a levantar la mano para proteger mis ojos, lo cual los protegió de algo más que de la luz. Inmediatamente sentí la punzada de un cuchillo en mi mano que sin duda iba dirigido a mis ojos. Aguantando todo lo que podía los gritos de dolor, procuré centrarme en la parte positiva: Dhalia me había regalado otro arma arrojadiza. Sin embargo, escogí dejarla ahí, para no abrir más la herida. Me las podía apañar con una mano por el momento, aunque el dolor era cada vez más intenso.

Llegados a este punto, cada vez que Dhalia hacía algo, aunque fuera pestañear, saltaban todas mis alarmas. No perdí detalle del monstruoso ahba que extrajo del recipiente que resultó que su supuesto "embarazo" era. En ese momento no supe qué me daba más miedo: si el repugnante ahba que colgaba de la barriga de la fallen, o las granadas incendiarias que dejó caer como casualmente. Antes de que pudiera balancear pros y contras de cada uno, se dispuso a esparcir el fuego por la sala, ayudándome a determinar cuál era el asunto al que debía dedicar mi atención en ese momento.

Me agarré la muñeca de la mano dolorida con la mano buena y me encogí todo lo que pude cuando el sacerdote poseído retomó la lectura de sus hechizos. Me esperaba lo peor: que un dragón entrara por la ventana, que la sala entera saltara por los aires o que simplemente me estallara la cabeza. En cambio, solo recibí una onda expansiva aparentemente inocua. Fue el grito con el que Renee reaccionó a ella el que me reveló su verdadera naturaleza: lo había hecho para alejar a mi mujer de la escena. Ambos la reconocían como el mayor peligro en aquel momento.

-¿Estás bien, cariño?
-Sí, tranquilo, solo ha sido un empujón. Se van a enterar... -A pesar de estar prácticamente al lado mía, ni me miró al decirme eso. Sus ojos chispeaban de furia, y de haber sido telépata habría podido percibir un pensamiento extremadamente intenso de terca contradicción proveniente de ella. No me cabía duda de que tal y como se repusiera del impulso iba a lanzarse de cabeza a la acción y que no tenía forma de evitarlo, pero sí de redirigirla a un objetivo más óptimo.

-Escucha. Le dije entre dientes, lo más flojito que pude. Tuvo incluso que inclinar su cabeza hasta poner la oreja a centímetros de mi boca. No quería que Dhalia supiera siquiera que estaba hablando, ni mucho menos que supiera qué estaba diciendo. Esperaba que el crepitar del fuego y los sonidos de la lucha fueran suficientes para tapar mi voz, no quería cometer el mismo error dos veces. -Dhalia y el guardaespaldas son nuestro mayor problema ahora, Eckart no podrá luchar contra ese monstruo eternamente y la espada eléctrica que le hizo la herrera no parece estar ayudando, no creo que el parásito otorgue resistencia a la electricidad así que algo debe estar aislando al guardaespaldas de su espada, probablemente su mango. Sólo tú puedes hacerlo, no se lo esperará. Yo me encargo de Dhalia.

Lo cierto es que en aquel momento no tenía muy claro cómo pensaba ocuparme de Dhalia, pero no quería que Renee se acercara demasiado a ese libro de hechizos. Mis mejores opciones pasaban por usar el mismo cuchillo que me había lanzado, pero el dolor palpitaba en mi mano con cada vez más insistencia y la sola idea de tocarlo me daba náuseas, no pensemos ya en arrancarlo. Miré a mi alrededor a la desesperada en busca de algo que lanzarle, y de repente ese algo se me presentó delante, en forma de una granada con el seguro quitado. Casi parecía que Dhalia quería que se la devolviera.

-De acuerdo, haré el mango de su espada conductor. Veamos... ¡Aaah! -Como siempre, Renee había cerrado los ojos para concentrarse mejor en su magia, y eso parecía haberla asustado muchísimo. Parpadeé inconscientemente mientras me giraba hacia ella y lo vi: un monstruo terrible, en engendro infinitamente más terrorífico que cualquiera de mis pesadillas y que cualquiera de los monstruos de carne y hueso que había en aquella sala. Grité a coro con ella, hasta que del susto abrí los ojos y me di cuenta de que el monstruo solo estaba en mi cabeza. Justo en frente mía tenía la granada que me había despachado Dhalia, y casi parecía que me miraba con aire divertido, como si esperara a ver que hacer con ella. Apreté los dientes, sujeté mi mano herida para que resistiera mejor el impacto y le di una buena patada.

Aquella no se trató de una patada cualquiera. Normalmente los seres inteligentes no-munchkin ven con malos ojos que uno use su visión hiperespacial para su propio beneficio: les incomoda no saber qué estas mirando, y de algún modo han logrado que algo tan natural para nosotros como parpadear esté socialmente mal visto fuera de los muros del Hipercubo. Por suerte para mí, a pesar de seguir disfrazado de un refinado noble, las convenciones sociales habían dejado de regir en aquella sala desde hacía tiempo, de modo que, procurando ignorar las apariciones y el dolor, puse todo mi esmero en asegurarme de que la granada siguiera una trayectoria incomprensible para un no-munchkin. Convienientemente, yo era el único munchkin de la sala, de modo que si cualquier otro intentaba predecir la trayectoria de mi improvisado proyectil o incluso seguirlo con la mirada, acabaría vomitando por el mareo. Yo, por supuesto, lo vi seguir una hiperparábola perfectamente normal.

Ajena a todo esto, en parte porque ya sabía que era inútil observar mis tiros hiperdimensionales y sobre todo porque estaba cegada por su sed de venganza, Renee se esforzaba en utilizar su magia sin cerrar los ojos. Observó el mango de goma de la espada del norgon mutante e intentó conferirle propiedades conductoras.

Mientras seguía el tiro para asegurarme de que daba en el blanco, vi que el maldito sacerdote mutilado había utilizado otro de sus truquitos, esta vez para localizar a Renee. Estaba claro que hacerla alejarse no les bastaba, de modo que querían deshacerse de ella. Si pretendían usar magia para dañarla tendrían que esforzarse mucho, pero aun así ambos nos pusimos en guardia ante lo que fuera que pensaran hacer a continuación.

FDI:
Acciones:
Rufus: "Tiro hiperdimensional" de una patada a la granada para que vaya directa a donde están Dhalia y el sacerdote.
Renee: "Alteración de propiedades de la materia" sobre el mango de la espada del norgon que pelea con Eckart, para hacerlo conductor.
Si cabe en las acciones, ambos nos ponemos en guardia para esquivar.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Lun Jul 18, 2016 3:06 am

RUFUS


Renee hizo lo mejor que pudo para intentar cambiar la composición del mango del norgon, sin embargo, quizás por el estrés, o quizás la fatiga mental generada por toda aquella situación; El espectro se vio incapaz de realizar su cometido, viéndose en su lugar obligada a bajar la mirada presa del cansancio, al cerrar sus ojos un momento para descansar la mirada, la mujer se vio de nuevo envuelta en visiones de formas caleidoscopicas y espacios infinitos expandiéndose frente a los ojos de su mente, pero incluso entre formas y colores tan asombrosos, había algo que destacaba en sobremanera, no solo por el hecho poseer una forma definida, sino por una especie de aurora o gloria alrededor de la figura encapuchada que parecía distorsionar incluso aquel bizarro espacio a su alrededor, desdoblando y transfigurando por completo la irrealidad en la que se hallaba sumida.

La extraña figura aun se hallaba suspendida en la misma nada, en intermitencias parecía encontrarse ahora mucho mas cerca que antes, al punto que el espectro podría haber jurado que lo tenia justo frente a si, y a la vez a una distancia inimaginable. Y un sentimiento de profunda desesperación se apodero de ella en cuanto vio como una larga y retorcida lengua salia de la boca de la misma, pasando por detrás suyo para terminar rodeándola completamente, pero sin tocarla. Rufus tambien podría ver esta escena de a pedazos cada vez que parpadeara.

Volviendo al mundo de lo material, la maniobra de Rufus por su parte si había tenido el efecto deseado, incapaz de comprender su trayectoria, la fallen ni siquiera se molesto en intentar esquivar o desviar el proyectil, recibiendo de lleno la explosión de llamas en la parte media de su cuerpo, chamuscando al pequeño ahba en su vientre y prendiendo fuego a sus ropas, ademas de causar tremendas quemaduras a los nervios expuestos de la fallen.

Desesperada por utilizar uno de sus cuchillos para rasgarse las vestiduras y deshacerse así del fuego (aun si eso significaba hacerse feos cortes superficiales en su apuro), Dhalia perdió la concentración momentáneamente, causando que el norgon que controlaba por medio del pequeño ahba se quedara quieto durante un tiempo mas que suficiente para que un tremendo tajo descendente de Eckart impactara en su hombro, penetrando y lacerando hasta la altura del vientre del su objetivo, causando la irremediable muerte del guardaespaldas.

En cuanto Dhalia vio que su carta del triunfo había caído, no perdió tiempo en ordenar al resto de engendros que se abalanzaran sobre Eckart, en un intento desesperado de inmovilizarlo todo el tiempo posible para así poder huir del lugar. Desnuda, y severamente lastimada por la granada incendiaria, Dhalia parecía seguir teniendo energías para intentar correr en dirección de la cocina, sin embargo, tras un ahogado grito de dolor la fallen se paro en seco, postrándose en el suelo con ambas manos en el vientre y quedando completamente inmóvil por un segundo, el alquimista pudo notar un agudo hilo de sangre bajar por la entrepierna de la misma, lo que le hizo recordar momentáneamente el comentario de Eckart, respecto a como su cuñada no podía tener mas hijos, lo que logro que el munchkin se retorciera de la impresión al imaginar la magnitud de las heridas que aquella mujer debía estar soportando en aquel momento.

Sus pensamientos sin embargo se vieron interrumpidos en cuanto el sonido de pesadas botas metálicas sirvió como precedente a la aparición de un escuadrón de soldados dispuestos a imponer orden.

Guardia de Ojo de Dioses:


Ante la visión de su inminente derrota, la fallen miro alternativamente a su ahba y al grupo de soldados, una, dos veces, antes de arrancar dolorosamente de su cuerpo al pequeño hombre planta, causando de inmediato que todos los engendros cayeran al piso inertes, pero la cosa no había terminado allí, puesto que antes de que nadie pudiera detenerla la fallen arranco la unica semilla dorada presente en la espalda de la pequeña criatura, sosteniéndola en alto mientras apuntaba con ella a la aglomeración de 8 a 10 guardias que acababan de hacer acto de presencia.

-Desapareced-

Con solo esas palabras, un inconmensurable haz de energía salio disparado de la semilla en dirección de los soldados, carbonizando inmediatamente a aquellos pobres hombres que habían acudido tras escuchar los gritos de auxilio de la señorita Lizbeth, el rayo de luz dorada no solo desintegro a los eclesiaticos, sino también dejo un hueco de tamaño importante en las dos paredes que separaban la aquella habitación de las calles, y probablemente también halla creado agujeros de igual magnitud en unos cuantos edificios mas al otro lado de la calle. No solo eso, sino que el disparo genero una onda de choque que derribó a todos y a todo en aquella habitación, dándole tiempo suficiente a la fallen para escapar escaleras abajo.

Rufus, quien había quedado atrapado bajo una pila de ornamentos destrozados, fue liberado de esta por el guardia Eckart, quien parecía ser el único en posición de seguir luchando, la inquisidora se encontraba desmayada y los soldados que habían acudido a su auxilio, muertos, si el salón antes estaba hecho un desastre, ahora parecía que hubiera pasado un tornado por allí.

-Vamos... Vamos a terminar con esto- Exclamo el guardia jadeante y cansado. -Terminemos con esto y te prometo que haré todo lo que este en mi poder para que no te pase nada, lo juro por mi honor de caballero- Y con eso, Eckart partió escaleras abajo, solo deteniéndose un momento para comprobar que la inquisidora seguía viva, Rufus tenia la opción de seguirle si le apetecía, o intentar escapar por su cuenta de aquel lugar.

IRIS


La herrera fue capaz de levantar el portal con sus poderes y arrojarselo a Rickert, aunque no de la manera en que esperaba, en el instante en que Iris tomo el portal con sus manos sintió como un frió atroz recorría su cuerpo de pies a cabeza, si bien su cuerpo siguió efectuando sus movimientos mecánicamente, su mente se encontraba en ese momento en otro lugar, de nuevo la extraña figura aparecía frente a si, y pese a tener los ojos completamente abiertos, la herrera ya no podía alejar aquella monstruosa visión de su mente por mas que lo intentara, podía ver como aquel ser parecía ocupar la totalidad del universo, como una amalgama supermasiva de tentáculos que se expandían en todas las direcciones posibles, cubriendo por completo el campo de visión de la herrera, quien ahora observaba aterrada como una aglomeración secundaria de tentáculos surgía del pecho de aquel ser, envolviéndole en un abrazo mortal de frió interminable que hacia a Iris temblar incontrolablemente mientras contemplaba el prospecto de una existencia interrumpida por la mas absoluta inercia.

Afortunadamente en cuanto la herrera soltó el portal, todo aquello había quedado solo en un mal sueño, teniendo como única prueba de que había pasado una sensación de frió generalizado que se expandía por todo su cuerpo, especialmente por sus manos, que denotaban una fina capa de hielo glacial que fue rápidamente disuelta por el calor de su garra ígnea.

Habiendo recobrado su conciencia, Iris pudo ver como su táctica parcialmente daba resultados, puesto que el portal devoro las langostas demoníacas que se cernían sobre ella, sin embargo, cuando parecía que el portal alcanzaría su objetivo, Rickert solo lo miro con desgana antes de estirar su mano en dirección del pesado proyectil de metal, como preparándose para detenerlo con una mano.

En un instante y sin previo aviso, el brazo de Rickert comenzó a crecer y transformarse en una enorme flagelo de carne cubierto de callosidades y protuberancias duras y claramente filosas, asemejándose a un enorme látigo biotico con el cual el altonato atrapo el portal en pleno vuelo, envolviéndolo totalmente con su nuevo miembro monstruoso.
-Pues gracias Iris, no sabia que te preocuparas tanto por mi- Aparentemente, pese a la situación Rickert no había perdido su sentido del humor.

Brazo de Rickert:
Exceptuando las partes mecánicas  

Utilizando el portal y su brazo como un enorme mayal improvisado, el altonato dio rienda suelta a una vorágine de destrucción, destrozando barriles a diestra y siniestra, empapando todo el lugar de diferentes bebidas alcohólicas (lo que le hizo pensar a la herrera que quizás no fuera buena idea mantener su garra ígnea activada si no quería volarlos a todos en mil pedazos), rompiendo y esparciendo trozos de suelo, pared y techo por doquier y en general intentando aplastar a sus enemigos como si de hormigas se tratara.

Ante tan barbárico ataque, el exorcista decidió retroceder hacia el estrecho corredor que daba a las escaleras,contemplando la escena desde una distancia segura. Esir por su parte, había intentado acercarsele para conectar algún golpe, cuando de repente sintió un tirón en la pierna que no le permitía seguir avanzando, un vistazo basto para indicarle que lo que le mantenía inmóvil era un conjunto de redes y lianas vegetales que envolvían sus piernas, dichas lianas parecían salir del mismo cuerpo de Rickert, mas específicamente de sus piernas.

Viéndose inmóvil, Esir no pudo hacer mas que tomar su nuevo escudo con ambas manos e intentar soportar lo mejor posible el tremendo impacto lateral que su adversario le propino, impacto que le lanzo varios metros hacia atrás hasta hacerle aterrizar cerca de la herrera, donde esta pudo contemplar una enorme abolladura en el escudo que con tanto esmero había hecho, al menos había cumplido su cometido, el bárbaro no parecía muerto, tan solo un poco confundido.
Respecto a los ataques lanzados en dirección de Iris, a la distancia que esta estaba fue capaz de esquivar los telegrafiados golpes con relativa facilidad, aunque nada le garantizaba el poder hacerlo si decidía acercarse mas. Sin embargo no se vio en necesidad de hacerlo, puesto que sin que nadie se diera cuenta, el exorcista había aprovechado para escabullirse hasta estar relativamente cerca de Rickert y poder dibujar un nuevo circulo mágico, esta vez apuntando al mismo.

Circulo magico:


Al instante que el circulo brillo con intensidad, el extraño tentáculo de carne se deshizo completamente, lanzando la puerta en la dirección general que estos se movían antes de desaparecer, concluyendo en que esta se quedara clavada en uno de los toneles directamente a espaldas de Rickert. -Un circulo de silencio, y hay muchos mas de donde ese vino, tu magia es fuerte, pero no sirve de nada si no puedes conjurarla, admítelo, has sido derrotado Rickert-

Pese a la confianza que profesaba el exorcista, esta vez se cuido de observar sus alrededores y analizar la situación antes de dar la contienda por terminada, y fue gracias a esto que pudo ver como Esir, desesperado, golpeaba su escudo con la espada para llamar su atención a la vez que apuntaba frenéticamente a las espaldas de Anclair.
Siguiendo sus instintos, el exorcista dio un salto de ultimo minuto hacia un costado, a la vez que una bala le perforaba el hombro derecho, de no haber sido por la advertencia de Esir, esa bala hubiera ido a su cabeza. Del umbral de la escalera surgió una figura femenina seriamente lastimada y desprovista de ropa a la cual Iris no tardo en identificar como la esposa de Rickert, pese a su estado, esta fue lo suficientemente sagaz como para arrebatar el bastón de las manos del exorcista y con un único movimiento partirselo en la cabeza, dejandole completamente inconsciente.

-Gracias preciosa- Exclamo Rickert a su mujer mientras la saludaba con un cariñoso beso en la frente. -¿Quien diablos se atrevió a lastimarte?-

-Tsk, todo esto es culpa de Eckart, intente detenerlos todo lo que pude, pero a la larga parece que fui derrotada... Quiero descansar un rato amor- Podía palparse el cansancio en la voz de Dhalia, era obvio que estaba al borde del desmayo. -Por supuesto cariño, hiciste lo suficiente, ahora descansa que to me encargo del resto- Iris y el bárbaro podían contemplar anonadados como Rickert tomaba a la mujer delicadamente de la mano y la conducía al pie del portal, donde esta yacio presumiblemente dormida o desmayada.

AMBOS

En cuanto Eckart descendió por las escaleras, fue recibido por una amalgama de carne que le embistió, arrojándolo contra la pared y manteniendolo inmovilizado allí.

-Así que eres tu quien se atrevió a tocarle un pelo a mi esposa, maldito bastardo traidor de mierda- Los ojos de Rickert se habían puesto rojos de furia mientras este interrogaba a su hermano.

-Jódete hermanito, esto que tienes montado aquí, va mas allá de matar unos cuantos nobles... ¿no es así? ¿¡que clase de abominación piensas desatar en este mundo!?- Grito Eckart a todo pulmón mientras hacia vanos esfuerzos por liberarse.

-Jejejeje, exactamente lo que dices, una abominación como este mundo no ha visto en mucho tiempo. Ya no sirvo al mismo Dios que tu, hermano, mi lealtad esta ahora con mi nueva señora y sus legiones infinitas. ¿Porque hago esto preguntaras? Je, mi mujer siempre fue una idealista, por eso la amo, ella piensa que lo que a este mundo le hace falta es una razón suficiente para que los peces gordos bajen de su plano y retomen control directo del mundo, aun si para eso es necesaria una catástrofe de proporciones inimaginables como la que esta a punto de acontecer, quemarlo todo, y luego usar las cenizas como fertilizante para un nuevo mundo- Una sonrisa comenzó a crecer en el rostro de Rickert mientras su brazo apresaba con mas fuerza al cuerpo del guardia Eckart.

-Pero yo por mi parte no soy como mi esposa, yo solo quiero ver el mundo convertido en ceniza-

Destellos de luz intermitentes podían verse alrededor del portal, como luciérnagas arremolinándose sobre un farol, a su vez pequeñas descargas eléctricas podían verse surgir del mismo, completamente inocuas, aunque no por eso menos impresionantes. De repente tanto la herrera como el alquimista tuvieron esa extraña sensación de estar cayendo que uno suele experimentar cuando esta acostado, solo duro un segundo, pero tras esta siguieron extraños sonidos, susurros no provenientes del portal sino de la misma cabeza de los afectados, mientras que las sombras comenzaban a danzar y distorsionarse, mostrando la silueta de ejércitos de pesadilla que como bestias, saltaban de emoción, tropezándose y pasándose por encima los unos a los otros.

Los sensitivos pies de Iris Yalli le permitieron captar otro fenómeno que quizás hubiera pasado desapercibido para los demás, el suelo, las paredes, el techo, todo a su alrededor parecía... Latir, ademas de despedir un extraño calorcillo agradable,como si fuera materia viva.

Lo que siguió a esto fue perceptible para todos, tan solo un instante, menos de lo que tarda uno en pestañear, todas las superficies solidas de la habitación adquirieron un color rojizo, similar a la sangre, pero mas similar aun al color de la carne, del musculo expuesto, y un millar de ojos se hallaban encastrados en este extraño material, mirándoles desde todas las direcciones posibles.
Lo que fuera que estuviera generando el portal, era evidente que ya había comenzado a distorsionar la realidad a su alrededor.

-Ya falta poco- Declaro Rickert mientras seguía enfrascado en su trifulca con Eckart, quien se encontraba usando su espada eléctrica para intentar cortar el miembro deforme que le mantenía aprisionado, sin embargo, el altonato en si parecía bastante desprotegido desde esa posición, demasiado.

Si Rufus se hallaba presente podría verlo todo desde el pie del pasillo con su visión munchkin, solo le quedaba un dardo envenenado ademas del cuchillo arrojadizo y su propia navaja si había decidido recogerla anteriormente.

Iris por su parte, pudo notar con gran sorpresa, que Rickert le estaba dando la espalda completamente, casi como si la ignorara a propósito, esta podía juzgarse como una situación ideal para atacar al altonato por la espalda.

F.D.I:

Recuento de daños
Iris: Tuviste las manos congeladas un ratito, pero se te paso casi inmediatamente, ademas tuviste alucinaciones en cuanto tomaste el portal.

Rufus: Tu esposa tuvo alucinaciones, tu también las tuviste si cerraste los ojos, o si parpadeaste pudiste captar flashes de la misma, pero no a tal magnitud como Renee que la vio completa.

Posicionamiento actual (mas fácil con un dibujo XD):

Posiciones:


Rufus: esa es la posición estándar que te asigne si quieres seguir a eckart, pero si quieres puedes decir que lo seguiste hasta entrar a la bodega, hasta la escalera, o que estas en algún punto alrededor de Rickert, solo no exageres (no vas a decir que estas del otro lado de la bodega XD)

Otras cosas:

Rufus: Puedes decir que fuiste a recoger tu navaja, no te lo contare para las acciones, también puedes intentar huir por tu cuenta si lo consideras razonable, aunque seguro que ya vienen refuerzos en camino con la que ha liado Dhalia.

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Lun Jul 18, 2016 12:08 pm

El cuerpo de Iris siguió actuando de forma automática, pero su mente se precipitó en un pozo de terror. Apareció de nuevo aquel pulpo humanoide, pero esta vez de forma más nítida y definida. No le dejaba apartar la vista, estaba obligada a observar como ese ser deforme se acercaba cada vez más a ella dispuesto a darle un abrazo mortal. Le salieron cada vez más tentáculos de la túnica y la rodeó con ellos mientras estaba inmovilizada, haciéndole sentir un frío capaz de helar la propia sangre. Y luego, desapareció.

En cuanto soltó el portal para lanzarlo, volvió a estar consciente de la realidad y el pulpo ya no se encontraba en su visión. En su lugar, le había cubierto de escarcha ambos guanteletes que le ardían como el fuego por el frío y todo su cuerpo había recibido una seria oleada helada. Afortunadamente, la gema calorífica de su armadura se encargó de estabilizar la temperatura interna y de erradicar el hielo que se encontraba en sus guanteletes. En ese momento, pensó que a lo mejor no era tan buena idea tocar el portal.

Iris no dejó que el ataque psicológico del portal fuera más que una simple impresión y se concentró en corregir la trayectoria del portal. El pozo sin fondo devoró sin compasión a todas las langostas voladoras que se dirigían hacia Iris, como si nunca hubieran existido. Pero el artefacto no redujo su velocidad lo más mínimo, siguió dirigiéndose implacable hasta Rickert. Iris incluso pensó que ya le tenía cuando vio que no se movió nada, pero lo que hizo la dejó pasmada. Salio una enorme masa cárnica de su mano con la que no solo detuvo el avance colosal del portal, sino que se enrolló alrededor de él y empezó a usarlo como un mayal. Uno enorme y de varias toneladas de peso. Lo hizo bailar alrededor suya y rompió incontables barriles de vino, haciendo que toda la bodega y los presentes quedasen embadurnados en esa alcohólica bebida. Dado que no quería hacer saltar todo por los aires con ella incluida, Iris desactivó la gema de fuego de su garra.

A la herrera no le fue demasiado complicado evitar el ataque descontrolado de Rickert. Ya que estaba bastante lejos suya, solo tenía que esquivar hacia un lado o retroceder cada vez que el portal se acercaba a ella. Mientras tanto, estaba totalmente perpleja por la situación inverosímil en la que se encontraba. Cuando vio por por primera vez el portal, tomaría por loco a quien le dijera que Rickert lo usaría como un simple mayal.

"No lo entiendo, cuando lo he tocado perdí casi totalmente la consciencia y se me congeló el cuerpo y las manos, pero él está como si nada... Es como si esa masa cárnica no formara parte de su cuerpo".

Vio como Esir quedó totalmente acorralado por Rickert pero no podía hacer nada para ayudarlo. Lo único que impidió que se transformara en una malsama de carne inerte fue el escudo de acero que le había fabricado antes. Aún así, el impacto fue lo suficientemente poderoso como para lanzarlo por el aire y formar una abolladura fea en el escudo.

La acometida del eclesiástico dio mejores resultados. Consiguió inutilizar totalmente la magia de Rickert y ponerlo en punto muerto. Ese habría sido el final si cierta mujer no hubiera aparecido por las escaleras para disparar al exorcista. Iris la reconoció al instante, era la esposa de Rickert, la que estaba inconsciente en el salón. Estaba sin ropa y bastante malherida, y por lo que dijo, Iris supuso que Eckert y los demás habían conseguido detener la plaga. Luego de eso, extrañamente Rickert la trató con extremo cariño y delicadeza, como si estuviera hecha de porcelana. Era muy visible el amor que sentía por ella y el odio que le acababa de coger a quien le había hecho daño. Le llamó mucho la atención el repentino cambio de su actitud.

Ni siquiera le dio tiempo a avisar a Eckart que tuviera cuidado cuando lo sintió bajar por las escaleras. Rickert lo embistió con furia contra la pared y lo presionó con su masa cárnica. La herrera pensó por un momento que el eclesiástico habría vomitado sus entrañas por la enorme presión, pero sorprendentemente consiguió resistir para incluso hablar. Iris se quedo apartada y escuchó algo más tranquila la apacible plática que tenían.

Luego de que terminaran, la herrera sintió algo que la perturbó más que ninguna alucinación anterior. Las ilusiones de antes eran meros ataques psicológicos que alteraban sus sentidos, pero lo que estaba sintiendo en ese momento era la realidad misma, una que le decía que no podía existir. Todo a su alrededor parecía latir, como si las paredes y techo estuvieran vivas, conformando un organismo. Acto seguido, empezaron a salir rayos del portal y toda la bodega adquirió una apariencia cuanto menos terrorífica. Color carmesí como la carne y ojos empezaron a brotar por todos los lugares, como si se repente estuvieran dentro de algún tipo ser viviente. Aunque a estas alturas, Iris ya había dejado se sorprenderse de las cosas sin sentido que pasaban, pensaba en que eso no cambiaba demasiado las cosas. Solo había cambiado de color la sala y aparecieron ojos.

"¿Y ahora qué? Rickert es malditamente inmortal. Con eso es mucho más fuerte y rápido que cualquiera de nosotros, y además no parece sentir dolor ni heridas de las acometidas de Eckart con la espada eléctrica que le di. Parece tan enfrascado en aplastar al eclesiástico que parece desprotegido, pero ni loca me fiaré de que en verdad sea así".

Iris pensó desesperadamente en cómo podían matar al engendro todo-poderoso de Rickert, y llegó a una posible forma algo suicida para ella, pero no llegó a nada más para conseguir derrotarlo.

—Aprovecha la oportunidad que te daré para atacar al cuerpo de Rickert, pero no le des a esa masa cárnica—le dijo Iris a Esir casi susurrando para que Rickert no llegase a escucharlos.

Luego de hablarle, sacó a SAACO y cambió totalmente su forma. En su lugar, apareció un escudo idéntico al que le había hecho a Esir, con la diferencia de que este estaba hecho de acero compactado. Acto seguido, empezó a correr en dirección a Dhalia.

—¿Destruir el mundo? ¡Eres un maldito monstruo! Me da igual si nos matas a todos aquí, pero al menos arrastraré a tu esposa conmigo—dijo mientras se dirigía corriendo a Dhalia.

Iris se dio cuenta en que Rickert solo había sacado un brazo degenerado ambas veces, así que pensó que ese era su límite. Si amaba tanto a su esposa como había visto, soltaría a Eckart para atacarla e impedir que llegase a matarla. De esa forma el eclesíastico quedaría libre para clavarle la espada eléctrica en su cuerpo. Aún si pensaba que era mejor dejar que Iris la matara para no correr el riesgo, Esir lo atacaría mientras Rickert estaba distraído tanto con Eckart como con Iris. Y aún siendo el caso de que Rickert sacara un segundo brazo cárnico para parar a Iris, todavía estaba Esir para darle el golpe de gracia. Y aún siendo el caso de que fuera capaz de sacar un tercer brazo cárnico, Iris tenía esperanza en que estuviera lo suficientemente distraído como para no darse cuenta de Esir. Así, ella lo único que podía ser era un cebo. Tampoco podía hacer otra cosa, antes intentó luchar con Krogar y fue un espectáculo bastante lamentable, así que pensó que lo mejor era dejarle a Esir el atacar. Al final, la mejor ventaja que tenían era ser más numerosos.

La herrera se fijó en que el bárbaro sobrevivió a un golpe de Rickert. Ella vestía armadura de acero completa y llevaba un escudo de mayor calidad que el suyo, así que esperaba sobrevivir aunque fuera un poco si Rickert decidía golpearla. Con eso en mente, fue preparada y con el escudo en alto mientras corría hacía Dhalia para estar preparada a la posible embestida.

fdi:

Acción 1: Usar todo SAACO para fabricar un escudo de acero comprimido, cuyo nombre es SAACD ( Súper Almacén de Acero Compactado Defensivo).
Acción 2: Correr hacia Dhalia + Protegerse con el escudo de cualquier ataque proveniente de Rickert.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Dom Jul 24, 2016 8:23 pm

No pude evitar encoger el brazo con el puño hacia arriba como gesto de triunfo cuando mi granada le dio de lleno a Dhalia. De nuevo mis capacidades superiores se habían impuesto sobre esa trepaárboles mentirosa y chiflada. Mi mujer, por desgracia, no tuvo tanto éxito.
-Rufus, lo siento, no he podido... -Bajó los brazos derrotada y cerró los ojos, y en ese momento volvió a gritar. -¡Aaaah! ¡Déjame en paz!
-Cariño, cariño, shh, ya está, no es real. -No era fácil creerse eso mientras tenía un monstruo apareciendo y desapareciendo delante de mis ojos, pero estaba convencido de que realmente era una alucinación, de modo que mi pensamiento racional y lógico se impuso sobre mis miedos. O al menos, eso intentaba. -Fíjate, ha salido bien, Eckart ha matado al guardia y Dhalia está muy tocada. -La pobre Renee estaba jadeando, indecisa entre cerrar los ojos para descansar del uso intensivo de su magia y abrirlos para descansar de las alucinaciones. Si tan solo hubiera podido abrazarla... 

No podía creer que incluso después de todo lo que había pasado, fuera capaz de levantarse y correr. No llegó muy lejos, sin embargo: tuvo que detenerse, frenada por el dolor de sus heridas externas y sus probablemente numerosas heridas internas. Sólo podía imaginar los destrozos que debía haberse provocado para entrar en esa especie de simbiosis con el ahba. Me estremecí al verla sangrar, pero el palpitante dolor de mi mano aún ocupada por el cuchillo y el grito de Renee me recordaron que no debía sentir lástima por ella.
-Esa zorra... -Empezó entre dientes, con los ojos clavados en la espalda de la fallen. Habrían estado inyectados en sangre de haberla tenido. -¡Esa zorra se escapa! -Decía mucho sobre la terquedad de mi mujer que después de todo todavía tuviera fuerzas para gritar. Lo único que yo quería era mandarlo todo al cuerno y largarme de allí ahora que aun estaba vivo. Mi mujer, naturalmente, ni era de las que dejan algo a medio hacer ni tenía ninguna vida propia que proteger, de modo que en una observación más detenida su reacción tenía sentido. Otra victoria para la lógica.

Cuando los policías entraron por la puerta sentí que me iba a desmayar. El cansancio, el dolor y las alucinaciones me tenían exhausto, de modo que solo me enteré parcialmente de lo ocurrido. Lo siguiente que recuerdo es a Eckart sacándome de entre unos escombros. Nunca tuve muy claro cómo había acabado yo allí ni dónde habían ido los policías, pero la promesa que me hizo Eckart me devolvió parcialmente las fuerzas. Después de todos esos destrozos la Eclesia iba a necesitar un culpable, y si tenían que elegir entre un munchkin y un humano, llevaba las de perder. Él era entonces mi seguro de vida, de modo que me esforcé por levantarme y seguirle. De todos modos, esa era seguramente la intención de Renee, así que no es que yo tuviera mucha elección. Seguramente las cosas estuvieran bastante feas ahí abajo, de modo que recogí mi navaja de camino a la puerta. Era demasiado cobarde como para arrancarme el cuchillo de la mano, así que era mejor tener algún otro objeto afilado disponible por si tenía que repetir el truquito del candelabro.

Me detuve al principio de las escaleras y observé la escena desde mi posición privilegiada. Donde estaba nadie podía verme, dudaba incluso que supieran que estaba ahí, y ese era un factor sorpresa que no debía desaprovechar. Hice un gesto a Renee, que venía detrás mía, para que se detuviera. De lo contrario entraría de cabeza a la pelea y Rickert la vería, y aunque mi mujer era dura de pelar no quería que se las viera con ese monstruo si podía evitarlo. Le hice un resumen en voz baja de la situación para que tuviera una idea de lo que pasaba.

Se volvió hacia mí para discutir brevemente en susurros.
-Dhalia está K.O., es el momento de acabar con ella. -La sed de sangre brillaba en sus ojos.
-No, es mucho mejor atacar a Rickert. Es la única amenaza real de todo el sótano, si le neutralizamos Eckart y la herrera se podrán hacer cargo de la situación.
-¿Y dejar a esa guarra con vida? Ni de coña.
Y sin esperar más opinión ni diálogo, se echó escaleras abajo.

Me mordí el puño sano como gesto de frustración. Si algo le pasaba ahí abajo yo no me lo perdonaría nunca, y sabiendo que el único que podía dañarla era Rickert, mi convicción de que tenía que atacarle a él se reafirmó. Sin perder de vista a Renee, cargué mi último y precioso dardo envenenado en la cerbatana y disparé escaleras abajo, imprimiendo a mi tiro la misma trayectoria hiperdimensional que le había dado a la granada. No es que temiera que Rickert la esquivara, pero si quería darle desde mi posición, una trayectoria recta era inviable. Y ya que tenía total libertad para apuntar, me esforcé en hacer que el dardo aterrizara sobre piel normal; a la vista de que ni pestañeaba ante espadazos eléctricos en su brazo especial, dudaba mucho que un pequeño dardo envenenado fuera a afectarle ahí.

Mi mujer, por su parte, se dirigió directa a Dhalia ignorando a todo y a todos. El margen de acción que un fantasma tiene sobre el mundo físico es limitado y ella lo sabía muy bien, del mismo modo que también sabía que podía atravesar la materia sólida a placer. Y del mismo modo que un mago puede tocar y mover las energías mágicas con esfuerzo pero ser transparente a ellas cuando está fuera del ejercicio de sus funciones, Renee introdujo la mano a través del pecho de Dhalia como si no estuviera ahí y, una vez dentro, concentró toda su fuerza de voluntad en esa mano. Desde mi posición pude ver el gesto que componía su cara, mezcla de concentración, esfuerzo, odio, terquedad e instinto destructivo. Hay muchas leyendas y cuentos de fantasmas bromistas que mueven objetos de un lado a otro por pura diversión, para molestar a los humanos que no les pueden ver. Lo que mi mujer estaba intentando era una versión mucho más sórdida de esas "bromas": intentaba clavar los dedos en el corazón de Dhalia.

FDI:
Acciones:
Rufus: "Tiro hiperdimensional" sobre Rickert con el dardo envenenado, apuntando a alguna zona descubierta de piel que no sea el brazo mutante.
Renee: Acercarse a Dhalia + intentar agarrar su corazón.
No tengo muy claras las limitaciones y reglas de cómo los fantasmas pueden actuar en el mundo sólido, pero me remito a esto.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Mar Jul 26, 2016 10:24 am


Pese a notar la presencia de Rufus, Rickert no fue capaz de predecir la trayectoria del proyectil, por lo que no fue capaz de evitar que este le impactara de lleno en el pecho, desplegando el veneno paralizante del mismo por el torrente sanguíneo del altonato, quien antes de perder sus energías fue capaz de hacer crecer otra amalgama tentacular de su brazo libre y con el dar un tremendo azote a la herrera, quien afortunadamente resistió la mayor parte del impacto gracias a su escudo, saliendo virtualmente ilesa del mismo.

Si bien gracias a esto Rickert fue capaz de detener el avance de la herrera y evitar que esta alcanzara a Dhalia, realizar esta acción lo dejo libre para que Esir le atravesara el estomago con su espada, haciendo que la sangre brotara a borbotónes de la herida.

El altonato tosió sangre mientras daba la espalda a Esir y se dirigía en dirección al portal junto con su mujer, cayendo de rodillas frente a ambos, pero antes de que el bárbaro pudiera acabar definitivamente con su vida, un par de largos tubos de carne brotaron repentinamente de la espalda de Rickert. Ante semejante visión, Esir decidió salvaguardarse tras su escudo, y esta acción bien pudo haberle salvado la vida, puesto que de un momento a otro, un extraño gas a presión salio disparado de estos tubos cárnicos en la espalda de Rickert, dicho gas al entrar en contacto con el escudo de hierro comenzó a derretirlo con una velocidad pasmosa, haciendo que el mismo se desintegrara completamente en las manos del bárbaro.

No demasiado lejos de allí, el solo acto de materializar parcialmente sus dedos para intentar aprisionar el corazón de Dhalia le supuso a Renee un gasto energético importante, dejandole exhausta casi inmediatamente, habiendo logrado tan solo frenar el corazón de la fallen por un par de segundos, aunque los suficientes como para alterar levemente el pulso cardíaco de la misma y hacer que esta abriera los ojos de golpe, sorprendida por la repentina opresión en el pecho.

-Parece que eres un fantasmita bastante terco, linda- Dijo Dhalia notando la presencia espectral de Renee a solo centímetros de su rostro, un poco reacia, la fallen estiro su brazo derecho en dirección del portal bajo el cual descansaba, causando que una grieta de luz saliera despedida del mismo.

En un instante, Esir, quien había contemplado momentos antes lo mucho que le había afectado a la herrera la visión de los horrores del portal, fue corriendo a posicionarse frente a Iris, tapándole los ojos con su mano para que la herrera no se viera perjudicada por las visiones.

Rufus por su parte, parecía cautivado por la intensa luz proveniente de la puerta de saturno, contemplándola obnubilado y expectante de lo que fuera a pasar a continuación, afortunadamente para el alquimista, Gordon Anclair, quien hasta ese momento había permanecido tirado en el suelo, se levanto de golpe, pegando un salto hacia adelante y abrazando con fuerza el rostro del alquimista, bloqueando así por completo su linea de visión. -Quédate quieto, apenas si pude soportarlo con todo mi entrenamiento, no quiero ni pensar lo que le haría a un munchkin como tu con tu visión hiperdimensional-

En el momento en que la mano de Dhalia hubo atravesado completamente el portal, Renee no fue capaz de dilucidar exactamente que estaba sucediendo en el portal que se encontraba tan solo centímetros arriba de su cabeza, ya que su mirada se encontraba centrada completamente en unos ojos completamente negros, unos ojos con una oscuridad tan profunda que parecía como si el espectro estuviera contemplando el vació mismo engarzado como dos piedras gemelas de ónice en el rostro de la fallen.

Lo que paso a continuación dejo sin palabras a Renee, puesto que mientras esta se encontraba contemplando los ojos de Dhalia, esta aprovecho la oportunidad para tomar al espectro del cuello con una fuerza completamente inhumana, en cuanto Renee bajo la mirada, pudo notar una densa capa de humo negro saliendo de los poros de la misma, probablemente el causante de que esta pudiera sostenerla como si de cualquier objeto tangible se tratase.

-¿Q#+*çbv#A#€?-

Escucho el fantasma salir de la boca de Dhalia como un ruido incomprensible, una especia de mezcla entre el zumbido de un insecto y el ruido generado por los motores de maquinaria pesada, mientras su enemigo exclamaba este criptico mensaje, Renee pudo ver como hilos de sangre salían de cada orificio de la cara de la fallen, y que incluso la misma piel de la misma comenzaba a partirse y descascararse en diversos sitios.

Esta contemplación sin embargo no duro mucho, puesto que desde el interior de una macabra sonrisa llena de dientes filosos como navajas, salio lenta y viperinamente una lengua demasiado similar a aquella que Renne había visto en sus visiones, dicha lengua se mantuvo un momento en el aire, revoloteando tentativamente alrededor del rostro de Renee antes de decidirse a dejar de jugar con su presa y dar una larga lamida a la cara de la misma, generando un ruido similar al del papel de lija al frotarse sobre una superficie dura.

Lo siguiente que supo el fantasma fue que Dhalia con un leve movimiento de su mano le arrojaba con una fuerza monstruosa hasta el otro lado de la habitación , haciéndole chocar (aunque sin dolor obviamente) contra uno de los últimos barriles de alcohol, haciendo que este explotara violentamente a causa del impacto, ya que aparentemente el solo roce con la lengua de la criatura había provocado una sobrecarga energética tal en Renee, que ya no era capaz de mantener su cuerpo espiritual efectivamente en un solo plano, saltando intermite e incontrolablemente entre ambos planos de realidad, no solo eso, sino que su mente tampoco había salido ilesa de la experiencia, ya que el espectro pudo sentir como un terror completo y absoluto se apoderaba de ella desde el momento en que la lengua rozo su rostro, terror que rápidamente paso a un estado de total y completo delirio y de locura.

No cabía dudas, en ese momento ya sea por su enorme inestabilidad energética o por su perturbado estado emocional, Renee era un peligro para todos y para todo a su alrededor. Si servia de consuelo, Dhalia ya había retirado su mano del portal, y su cuerpo habia vuelto a la normalidad salvo por su mano, que presentaba un serio cuadro de hipotermia.

Rickert por su parte, ya parecía estar completamente paralizado por el veneno del dardo de Rufus, incluso sus tentaculares brazos habian vuelto a la normalidad, habiéndose caído y podrido rápidamente los tentáculos que anteriormente les reemplazaban. Sin embargo ahora tenia una densa nube de ácido que le rodeaba y que extrañamente no parecía afectarle ni a el ni a su mujer, la nube parecía imposible de atravesar incuso estando uno cubierto en armadura pesada, aunque probablemente un proyectil lo suficientemente pesado fuera capaz de acabar atravesar la densa niebla mortal y acabar definitivamente con Rickert. Mientras contemplaba la nube de gas corrosivo que se extendía frente a si, la herrera noto un pequeño detalle del cual no se había dado cuenta antes, el martillo de Krogar yacía oculto entre dos barriles no demasiado lejos de su posición. Rufus por otro lado, solo contaba con el ya roto bastón del nuevamente inconsciente Anclair como proyectil improvisado en caso de querer usarlo.

Aprovechando la confusión generada por el gas de Rickert, Dhalia aprovecho para gatear en dirección de su marido, una vez la alcanzo comenzó a hurgar entre sus ropas hasta que encontró lo que buscaba, dos cuchillos balísticos que el altonato siempre llevaba como arma suplementaria, con una velocidad y destreza sorprendentes, la fallen disparo sendas hojas de los cuchillos en dirección primero de Eckart, a quien alcanzo en el muslo izquierdo, y luego hacia Esir, a quien impacto en el glúteo derecho, era evidente por su puntería que la fallen no estaba en el mejor estado, aun así, se las arreglo para levantarse tanto a ella misma como al cuerpo de su esposo, retrocediendo con el lentamente hacia el portal cerca del cual se sentía instintivamente mas segura.

Cuchillos balisticos:


-Vamos cariño, aguanta solo un poco mas, solo un poco mas y todo se habrá acabado- Dijo la fallen tras quedar directamente frente al portal, dándole la espalda y sosteniendo a su marido abrazado frente a si, mientras tanto, una extraña vibración emergía de la puerta de saturno, vibración que no tardo en extenderse a todo el entorno, similar a un pequeño terremoto.-Ya casi... Solo mantenla abierta un poco mas amor-

F.D.I:

Iris, te encuentras mas cerca de Rickert, Dhalia y el portal, aunque no tanto como para que el gas te afecte, Esir esta frente a ti, durante un tiempo estuvo cubriéndote los ojos, en cuanto termina de hacer esto notas el martillo de Krogar a un costado entre 2 barriles.

Rufus, estas en la entrada de la bodega, Anclair se te tiro encima para evitar que vieras el portal, pero ya se desmayo de nuevo, cerca suyo esta su bastón, un poco roto pero aun tiene bastante masa.

Renee: Sufrio el estado alterado "Terror" de nivel 3, pero ya se le paso, ahora sufre el estado alterado "Locura" el cual te doy la libertad de interpretar como quieras, mientras que se note que esta loca. Ademas, momentáneamente Renee puede interactuar con objetos físicos y espirituales, sin embargo, su invulnerabilidad se mantiene.

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Rufus el Lun Ago 01, 2016 5:12 pm

Casi me pareció irónico que el aparentemente invencible y todopoderoso Rickert hubiera caído por un pequeño dardo, más aún, por uno con veneno de su mujer. Tampoco dejaba de sorprenderme lo eficaz que resultaba disparar en trayectorias no rectas ni parabólicas, y me planteé seriamente dejar de lado la alquimia para dedicarme más seriamente a lo que hasta ese momento solo había sido un mecanismo de defensa. Dadas las circunstancias, sin embargo, no tenía tiempo para tales pensamientos ociosos. Mantuve mi posición privilegiada mientras podía y contemplé como se desarrollaba la escena.

Mi mujer había sobrevalorado bastante su alcance en el mundo físico, sobre todo después de haber usado tanto su magia y de haber sido tan castigada mentalmente por la alucinación. Sin embargo, a pesar de que sabía que Dhalia no la podía oír, no perdió ocasión de responderle.
-Más te vale no quedarte por aquí cuando acabe contigo, zorra, pienso hacer de tu vida un infierno y no dudaré en hacerlo también de tu muerte si eliges quedarte.

Lo que ocurrió a continuación nos afectó a mi mujer y a mí de formas muy diferentes. Recuerdo que todo mi amplio campo de visión se llenó de una luz blanca, acogedora, que me encandilaba y llenaba incluso el resto de mis sentidos. Como un pobre insecto atraído por una vela, bajé las escaleras como un robot, apoyándome en las paredes con ambas manos olvidando por completo el dolor del cuchillo que seguía ahí. Necesitaba a toda costa ver mejor esa luz, estar más de cerca, saber qué había detrás. Entonces, en cuanto puse el primer pie en el suelo de la bodega, alguien me placó y cubrió mi cara, arrancándome de ese sueño. Por un momento me sentí molesto y atacado, como un niño al que hubieran quitado su juguete, pero cuando identifiqué a mi "agresor" como al exorcista y oí su explicación, comprendí que probablemente me acababa de salvar la vida. 

La pobre Renee, en cambio, no tuvo una experiencia tan agradable. Parecía ser que la desnuda, malherida y medio taquicárdica fallen aún conservaba fuerzas para seguir canalizando a ese engendro horroroso, aún hasta el punto de llegar a tocar físicamente a Renee. Tras una interacción que no alcancé a ver bien desde debajo de Anclair y que desde luego jamás llegué a comprender del todo, mi mujer fue lanzada hacia el último barril sano de la desgraciada bodega y, de nuevo, colisionó con él. ¿La había traído Dhalia de vuelta a nuestro mundo? ¿Era esa la resurrección que nos había prometido Darius en su carta?

Lo que ocurrió a continuación solo puedo describirlo como yo lo viví; Renee nunca volvió a hablar de ello, no se si por no recordarlo o por no querer hacerlo. En cualquier caso, su breve pero intensa visita a Dhalia había terminado por hacerla caer por completo en la locura. Chillaba de terror, amenazaba, suplicaba, lloraba y maldecía, todo tan fuerte como su presencia en el mundo real se lo permitía, la cual por cierto también era cambiante. Intenté llamarla, decirle su nombre y el mío, devolverla a la realidad y extraerla de su locura, pero fue en vano. Probablemente hubiera sido capaz de abrazarla en aquel momento y de buena gana lo habría hecho, pero por encima de la piedad que sentía por mi mujer, en aquel momento mi mayor sensación era un enorme miedo por mi propia vida.

Renee mejor que nadie sabía lo mortal que podía resultar su magia si se usaba mal. Incapaz de controlarse ni de controlarla quedó libre, produciendo a su alrededor una tormenta de creación, destrucción y cambio. Las vigas del techo se convertían en oro para volver a ser madera. Objetos cotidianos y recientes para ella como cuchillos, frascos de veneno y trozos de metal aparecían y desaparecían a su alrededor en un torbellino al que nadie podía acercarse. El vino del suelo cambió de color muchas veces, hasta quedar de un tono dorado por el que seguro que algún noble pagaría una fortuna. La temperatura del aire a su alrededor subió y bajó bruscamente en varias ocasiones, provocando algunas corrientes de aire menores y breves concentraciones de escarcha en las paredes cercanas. Incluso creó un par de veces estatuillas efímeras de barro negro del engendro tentacular que la acosaba, seguramente proyecciones de su propio miedo en estado puro. Carecería de sentido intentar transcribir lo que gritó, pues apenas gritó alguna palabra que se pudiera transcribir.

Como no podía ser de otro modo, este ataque a mi mujer me dolió muchísimo más que todo lo que Dhalia había lanzado sobre mi persona hasta ese momento, incluyendo mentiras, venenos, mutantes, cuchillos y granadas. Procuré tragarme la impotencia que me hacía sentir ver a Renee así y me volví hacia Dhalia. La miré y por un momento vi el origen de todos mis problemas y mis males, pero lo que dijo justo después de disparar a Eckart y Esir me recordó quién era el verdadero enemigo, quién era la fuente de nuestros problemas y el alimentador del portal. Si Rickert moría, todo se acabaría. 

Escruté la nube de gas que les protegía. No podía entender que algo tan corrosivo no les afectara, pero si contaban con magia suficiente como para hacerle eso a Renee, era evidente que mi alquimia no bastaba para explicar nada de lo que hicieran. En cambio, sí que pude deducir que algo lo bastante pesado podría cruzar el gas con fuerza suficiente como para alcanzarles. Rastreé con la mirada a mi alrededor, desesperado por encontrar algo que lanzar. Lo único parecido a un objeto arrojadizo que pude alcanzar fue el bastón medio roto de Anclair. Probablemente quedara destruido tras el lanzamiento, pero de todos modos ya estaba bastante deteriorado y un eclesiástico como él debía tener suficiente dinero para costearse otro. Sin pensármelo más, apreté los dientes, lo agarré con la mano buena y se lo lancé a Rickert a la cabeza. Yo no era muy fuerte, pero el sótano era espacioso, de modo que una vez más hice ejercicio de mi privilegiada visión y me aseguré de lanzarlo de modo que en su recorrido cogiera la máxima altura, para así caer con toda la fuerza posible sobre la cabeza de Rickert.

FDI:
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Vie Ago 05, 2016 3:39 pm

Al sentir una familiar presencia mágica, Iris se fijó hacia las escaleras y vio que ahí también estaba el enano. Momentos antes lo había considerado su enemigo al querer romper el portal, pero dadas las circunstancias no podía sino estar de acuerdo con él. Se sentía avergonzada de que un alquimista consiguiera ver que un artículo mágico era maligno antes que ella que era herrera y además encantadora. Aunque sospechaba que su compañera de naturaleza mágica había tenido algo que ver.

Antes de llegar a correr a Dhalia, se fijó en que el enano sacó una cerbatana dispuesto a disparar al engendro de Rickert. Puso especial énfasis ya que, si el dardo era metálico, podía intentar variar su trayectoria para golpear a Rickert en caso de que fuera a fallar. Sin embargo, el proyectil dejó de obedecer las leyes de la física en cuanto salió de su tubito. Hizo incontables maniobras en el aire: giros, cambios de dirección y sentido, pasó alrededor de objetos... Su trayectoria era tan ridículamente anormal que Iris lo perdió de vista antes de que llegase a golpear a Rickert.

Sin importarle si el proyectil llegó a impactar o no, salió corriendo en dirección a Dhalia para servir de cebo, con el escudo en alto lista para recibir un impacto. En vez de soltar al eclesiastico, Rickert sacó otro brazo grotesto para golpearla. La herrera salió volando e impactó contra uno de los barriles de vino. Aunque el escudo y la armadura la habían protegido del daño, estuvo un momento desorientada por haber sido lanzada.

Iris sirvió perfectamente de cebo, ya que vio que Esir consiguió atacarle mientras estaba distraído. Por otra parte, ahora se había protegido bajo un manto de gas corrosivo que se comió el escudo de Esir como si no fuera nada. Más problemas.

"¿Ese gas solo corroe el metal? No parece que les afecte a ellos ni al vino que hay por ahí tirado"

Antes de que llegase a una solución al nuevo problema, repentinamente Esir se puso enfrente suya para protegerla de la imagen del portal, cosa que ella agradeció mucho. En tiempo que estuvo cegada, solamente escucho explotar un barril y nada más, no vio nada extraño en cuanto Esir le destapó los ojos. Es más, parecía que las cosas se habían vuelto más fáciles. Los miembros grotescos de Rickert se estaban pudriendo y descomponiéndose, aunque el gas corrosivo seguía allí. Por otra parte, vio algo en lo que no había reparado antes: El martillo mágico. Probablemente Krogar lo había dejado sin que se diera cuenta, ya que se encontraba entre dos barriles de vino no muy lejos de ella. Pensó en la posibilidad de utilizarlo, pero el gas ácido acabaría con ella y con el martillo en cuanto se acercara. Eso sería si usara el arma en su forma original.

Al ocurrírsele una idea para poder alcanzar a Rickert, se acercó a la ubicación del martillo y usó su poder sobre él para cambiar su forma. Hizo mas delgado y alargado el mango, cambiando su forma rígida a la de varios eslabones uniéndose entre sí para formar una larga cadena metálica. Respecto a la cabeza, cambió su forma a una perfectamente esférica y haciendo que le salieran diversos pinchos por su superficie. Iris era totalmente consciente que la delgada cadena que había fabricado no soportaría el gas ácido, pero no importaba. Aunque se rompiera, la bola no pararía y seguiría hacia adelante hasta chocara con algo.

Una vez terminada su creación, se posicionó en un lugar adecuado fuera del alcance del gas corrosivo y efectuó un ataque en arco de izquierda a derecha.

FDI:

Acción 1: Fabricar un mayal usando de material la maza.
Acción 2: Posicionarse adecuadamente + atacar con el mayal.
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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Enkei el Lun Ago 08, 2016 1:47 pm


Desorientados ya sea por la creciente fatiga y el dolor de tener sus nervios expuestos, o por el veneno paralizante que recorría sus venas, el matrimonio Harrow no fue capaz de anticiparse al inesperado ataque del munchkin, el cual sorprendentemente tras impactar la cabeza de Rickert se las arreglo para rebotar y darle a la fallen en la frente también, causando que tanto esta como el casi inconsciente esposo que sostenía se tambalearan, retrocediendo un poco en un intento de recuperar el equilibrio, al menos tanto equilibrio como pudieran amasar antes que una pesada bola de hierro impactara a toda velocidad la espalda del altonato.

Aparentemente los cálculos de la herrera habían sido bastante correctos, lo único que esta no llego a prever fue que al cortarse la cadena y salir disparado el contrapeso del arma, el segmento de esta que estaba unido al mango continuaría su recorrido circular con la misma energía con la que anteriormente movía la pesada bola metálica, causando que dicho segmento de cadena golpeara a la herrera directo en la cara, haciendo que esta perdiera el equilibrio y tuviera que retroceder de manera similar a la que el Rickert había descrito anteriormente, con la diferencia de que la herrera piso accidentalmente uno de los trozos de piedra arrancados a golpes por Krogar y que había quedado tirado sin que nadie la prestara atención, causando que cayera aparatosamente y empapándose aun mas de alcohol.

Pese a la pequeña contrariedad acontecida con la herrera, el plan del dúo surtió efecto en gran medida, distraídos por el golpe de Rufus, la bola de hierro termino por sentenciar la historia, lanzando a los Harrow directamente hacia en interior de ese portal demoniaco que con tanto anhelo querían abrir. Por un instante que pareció una eternidad, hubo silencio, los temblores cesaron junto con las extrañas luces y sonidos provenientes de aquel ingenio infernal, en medio de aquella incertidumbre, los presentes vieron con creciente angustia y desesperación como desde aquel agujero en la realidad emergia el torso de Dhalia, desde una posición completamente horizontal, casi como si estuviera flotando o alguien la estuviera sosteniendo del otro lado del portal, solo que esta vez la fallen no estaba desnuda, sino que ocupaba una túnica idéntica a la aparecida en las visiones de aquella extraña criatura tentacular, dicha túnica cubriendo por completo sus ojos.

El cuerpo de la fallen se mostraba suelto y caedizo, casi como si se tratara mas de una marioneta que una persona de carne y hueso, la mujer miro a todos los presentes uno por uno (peso a tener sus ojos tapados por la tela, todo aquel en el cual la fallen poso la mirada hubiera podido jurar y perjurar que dos ojos siniestros les escrutaban desde lo mas profundo de sus almas), antes de romper en una pequeña risa llena de dientes dinos como agujas, tras lo cual la figura se limito a aplaudir monotonamente por un segundo antes de hacer una reverencia final, como admitiendo la derrota, y reingresar calmadamente a la puerta de saturno.

Antes de que nadie pudiera siquiera reaccionar, el marco metálico de la puerta comenzó a fracturarse y romperse, grietas de luz azulada apareciendo sobre la superficie de la misma a la vez que esta vibraba incontrolablemente. Los presentes notaron como todo el aire de la habitación era consumido en un vórtice centrado en la puerta, pero no solo el aire a su alrededor, sino incluso el que se encontraba dentro de sus pulmones, segundos después, la puerta comenzó a condensarse y comprimirse hasta comprender un único punto en el espacio, a lo cual siguió una luz brillante y un pequeño sonido metálico en el suelo. En seguida, la condición de Renee comenzó a mejorar a pasos agigantados, lo primero que recobro fue su cordura, luego, su capacidad de controlar sus poderes espirituales, aunque aun mantenía la capacidad de interactuar con el mundo físico, este estado desaparecería completamente al cabo de unos minutos una vez que toda la energía sobrante en el cuerpo de Renne acabara por consumirse naturalmente.

El primero en acercarse al sitio en donde solía estar la puerta fue Esir, caminando cautelosamente e intentando prestar atención a la mas mínima señal de peligro que pudiera acontecer, afortunadamente para el, lo único extraño que se encontró fue una pequeña lagrima de metal dorado que el bárbaro guardo con recelo entre sus ropajes. Eckart simplemente se quedo allí, contemplando con mirada perdida al sitio en donde solía estar la puerta de saturno antes de caer de rodillas y echarse a llorar a viva voz. -... Gizmo, ¿crees que soy una persona horrible? Acabo de matar a mi hermano, mi propio hermano maldita sea, quizás si hubiera sido mas atento, y hubiera visto las señales... ¿crees que Dios dejara entrar al cielo a un fratricida como yo?- Pregunto el guardia mientras intentaba secarse las lagrimas con el dorso de sus guantes, en sus ojos podía verse que el soldado estaba completamente destrozado.

-Lo siento, discúlpenme por mi dramatismo... Hay cosas que hacer, luego podre llevar el luto adecuadamente, de momento necesito saber quien fue el que planeo esta locura, si me lo entregan prometo dejar ir a los demás, solo quiero a la mente maestra detrás todo- Tras oír esto Esir se puso inmediatamente a la defensiva, dando un respingo y apuntando su espada en dirección a Eckart. -Buen intento, pero no creo que seas tu, y menos tu amiga aquí presente... No, el culpable tiene que ser alguien mas- Dijo en voz alta el guardián mientras escudriñaba con la vista hasta el ultimo rincón de la habitación, hasta que dio con aquello que estaba buscando, el cuerpo inerte de Darius Erlkonig.

-Mmm, parece que alguien se me adelanto, supongo que tendré que llevarme el cuerpo, eso tendrá que bastar, sinceramente no siento ganas de seguir peleando por hoy- Mientras hablaba, Eckart se acercaba lentamente al cuerpo de Darius; Esir por su parte, inseguro de que hacer, se debatía entre defender el cuerpo de su jefe, o no involucrarse y dejar que Eckart hiciera lo que deseara con el mismo, al final, opto por comenzar a acercarse de manera amenazante a Eckart, quien ya se encontraba a solo 2 o 3 metros de su objetivo. Al ver que el bárbaro se le acercaba con aires defensores, el guardia se puso en guardia a espaldas del cuerpo de Darius, midiendo cuidadosamente la distancia entre el y Esir. -Vamos, se que el honor y la lealtad son importantes, seré el primero en reconocer eso, pero no crees que es algo exagerado el arriesgar tu pellejo por los restos de un...-

Las palabras de Eckart fueron cortadas de golpe por un ruido seco propio de las armas de fuego al ser disparadas, perplejo, y sintiendo una sensación fría en el estomago, Eckart se llevo la mano al ombligo, solo para encontrarse con una peligrosa herida de bala recien hecha, con un poco de esfuerzo, el guardia extrajo un pequeño fragmento de metal de tamaño considerable, tras darle un vistazo inquisitivo a la bala ensangrentada que acababa de sacarse, el guardia perdió la conciencia y cayo al suelo desmayado.

-En la vida hay que saber cuando es momento para pelear y cuando momento para huir, sin embargo, considero que es una virtud de igual importancia el saber cuando es momento de hacerse el muerto- Comento Darius Erlkonig aun tirado en el suelo mientras sostenía en alto una pistola 9mm con una mano y cubría la herida en su abdomen con su mano libre, inmediatamente, Esir fue corriendo a ayudar a su jefe a levantarse.  
-Tranquilo Esir, sea lo que sea que me lastimo, afortunadamente estaba jodidamente caliente... O frió, por lo que las heridas que me provoco se cauterizaron en el acto... Lo cual no quiere decir que este fuera de peligro, sin tratamiento medico lo mas probable es que muera en menos de... ¿Digamos 8 horas? No se, no soy medico, lo único que se es que tampoco puedo hacer movimientos bruscos, así que no me anden pidiendo explicaciones de porque no ayude en la lucha-

Incluso con la ayuda de Esir, Darius apenas podía mantenerse en pie, era obvio que necesitaría la ayuda de alguien mas si quería salir de ese lugar. -Mmm, miren, no mas mierdas a partir de ahora, les seré sincero, no es que tenga nada personal en vuestra contra, solo que... Me incomodan, eso, me incomoda la gente de otras razas que no sea la mía, ¡Sin embargo!- Esto ultimo lo dijo con tono altivo y orgulloso. -Si hay algo que valoro mas que nada en la vida es el honor de quien cumple sus promesas, y yo les prometí llevarlos a Hiperbórea, y eso es lo que pienso hacer, o al menos facilitar en la medida de los posible, Iris, se una buena chica y ayúdame a caminar, ven sostenme de este brazo- Dijo Darius en un tono que se le hizo extremadamente convincente a la herrera, incluso Rufus y su mujer parecían haber olvidado todo lo que Eckart había intentado hacer por ellos, optando por hacerle caso al buen Darius quien incluso había vaciado el cargador de su arma como muestra de confianza, quizás mas adelante el alquimista sintiera remordimiento por esto, pero en ese mismo momento la situación le pareció lo mas natural del mundo.

-Rufus, tu por tu parte mejor ve a ver como esta tu esposa, por las perturbaciones energéticas que sentí recién, me figuro que no tan bien- Una vez Rufus se hubo cerciorado de que su mujer se hallaba fuera de peligro, Darius los reunió a todos al pie de la escalera, allí, Darius y Esir habían vuelto a colocarse sus mascaras blancas mientras que Esir confeccionaba mascaras de tela para la herrera y el alquimista, no eran bonitas, pero servirían para esconder su identidad. -Bueno gente, lo usual, Iris, Esir, ya sabéis que hacer, Rufus, lo mas pegado a mi que puedas, no hagas movimientos bruscos y por lo que mas quieras no entres en pánico, limítate a caminar junto a mi y todo ira bien- Dicho esto, el grupo comenzó su larga marcha de regreso al Corazón Delator, la longitud era la misma, sin embargo las numerosas heridas de los implicados harían que la tarea fuera el doble de dura (Aun si Esir había hecho lo mejor que pudo para tratar las heridas del grupo, usando vendas simples para las heridas de Darius, retirando el cuchillo y vendando la mano de Rufus, y colocando un vendaje para mantener en su lugar la nariz de la herrera, que había resultado rota por el impacto de la cadena)

Así el grupo subió por la escalera, atravesó la cocina y el salón cuyas llamas estaban siendo presurosamente apaciguadas por los equipos de bomberos que trabajaban sin prestar la mas mínima atención a la presencia de Darius o sus acompañantes. -Mmm, Esir, recupera el cuerpo del ahba, no queremos nada que pueda guiarlos hacia nosotros, venenos hay muchos, pero personas que compren criaturas tan especificas como esas hay pocas- Obedeciendo sin rechistar, Esir dejo a Darius al cuidado de la herrera un momento para tomar al ahba, envolviéndolo en un mantel cercano y llevándolo a modo de saco a sus espaldas. -Bien prosigamos-

Así como nadie había prestado atención a su escape de aquella residencia de clase alta, nadie parecía notar la presencia de un grupo de personas armadas y heridas partiendo de un edificio en llamas, ni los civiles que se detenían a mirar con curiosidad el trabajo de los bomberos, ni los guardias de la altaciudad que iban de aquí para allá intentando contener a la muchedumbre a la vez que buscaban averiguar que diablos había sucedido que pudiera causar un incendio, una gran cantidad de muertes, y a su vez destrozar varias residencias al otro lado de la acera. Después de caminar por lo que parecieron horas, el grupo llego a un carruaje similar al que habían usado ambos grupos para llegar allí en primer lugar. -Nunca esta de mas tener un plan de escape en caso de emergencia-

Una vez adentro del carruaje (manejado por un altonato estirado de mediana edad al que Darius recibió con una generosa bolsa de terran), todas las tensiones parecieron descargarse de golpe, y pasado el subidon de adrenalina, las heridas comenzaban a dolerles cada vez mas. -Bueno... Pues eso no salio tan bien como esperaba, que va, salio como la misma mierda, ahora incluso si encontrara otra manera de llegar a Hiperborea mis heridas no me permitirían realizar un viaje de tales características, ya que creo... No, estoy bastante seguro, de que algo jodido tengo por dentro, necesitare tratamiento medico por un tiempo considerable, quizás en un sitio tranquilo y sin tantos alborotos, estoy seguro de que Kerfel podría ser una buena opción- Comenzó a divagar Darius antes de darse cuanta de la futilidad de tales consideraciones. -Bueno no importa, lo único que quiero hacer ahora es regresar al Corazón Delator, empacar todas mis cosas y pirarme de aquí, y les recomiendo que hagan lo mismo, los rumores de este atentado comenzaran a correr como la pólvora por mas que los altos cargos intenten acallarlos, y si ademas de eso el rey de corazones deja la ciudad... Pues las cosas se van a poner muy feas muy rápido. Afortunadamente para ustedes, tengo la solución a vuestros problemas, prometí que los llevaría a Hiperbórea y eso voy a hacer, sean hiperbóreos, fallen, munchkin, fantasma o lo que sea-

Tras decir eso, Darius saco lápiz y papel de un compartimiento del carruaje y comenzó a escribir a gran velocidad sobre el mismo, doblándolo como un pergamino al terminar y entregándoselo a Esir. -Esir, me has servido bien, ahora tu misión sera escoltar a nuestros compañeros hasta Storby, allí se reunirán con un viejo... Conocido mio, y este les contara de sus proyectos para llegar a Hiperbórea por medios mas tradicionales. Je, ya que no podre ser el primer hombre en pisar Hiperbórea, al menos quiero dejarle ese honor a un gran subordinado y un buen amigo como tu Esir. O al menos no dejes que "esa persona" sea la primera en pisar el continente, se que jamas dejaría de alardear al respecto-

Si bien Esir guardo celosamente la carta con el mensaje de Darius, tanto Rufus como Iris fueron capaces de leer la primera frase al inicio de la misma:

De: El Rey de Corazones
Para: Mi estimado colega, el Rey de Treboles.


F.D.I:


Bueno gente este fue el ultimo turno de la aventura, por lo que aquí tenéis vuestras valoraciones.

VALORACIONES:

Iris: Pues me gusta como escribes en lineas generales, aunque a veces tienes ideas un poco bizarras o rebuscadas (como cuando convertiste el martillo en mangual para que la cadena entrara en contacto con el ácido y se desintegrara para lanzar asi la bola, cuando pudiste simplemente lanzar el martillo) Sin embargo, creo que estas ideas aportan originalidad a tus posteos y en general los hacen divertidos de leer y masterizar, solo recuerda no pasarte o preguntar antes de hacer algo demasiado extraño. Respecto a la personalidad de iris, me gusta y me parece que llevaste bien eso de "ser una simple herrera que se mete en problemas por accidente".

Nota: 94% (50 puntos de experiencia + Bonus de 20%) = 60 Puntos de experiencia + un objeto de clase C

Rufus: Que puedo decir, tuviste una gran evolución en tus posteos, utilizaste a la perfección todas las herramientas que tenias a tu disposición en todo momento y en general también tuviste tus momentos imaginativos que hicieron que diera gusto masterizarte, por otro lado sentí un poco soso al personaje de Renee al principio de la aventura, como si fuera un adorno mas de Rufus y no un personaje hecho y derecho, afortunadamente corregiste esto a cerca de la mitad de la aventura.
También me sorprendió que no sintieras impulsos por limpiar el desastre del salón.

Nota: 94% (50 puntos de experiencia + Bonus de 20%) = 60 Puntos de experiencia + un objeto de clase C

Respecto a ambos, en ciertas instancias vuestros personajes me parecieron un poco "fríos" en ciertas cosas, como cuando Rufus ni reacciona tras ser el culpable directo de la muerte de un noble importante nada menos que de teseracto, o el hecho de que a ambos pareciera no impactarles en lo mas mínimo la muerte de una figura tan importante como Aurelius Niklas. En un futuro me gustaría que se explayaran mas respecto a los pensamientos y opiniones de vuestros personajes, incluso frente a cosas mundanas (todo eso sin pasarse claro, tampoco pido un ensayo sobre el impacto psicológico que tuvo en el personaje el encontrarse que su sándwich de 4 quesos tiene en realidad 3 quesos. Pero hay cosas que evidentemente estaban escritas para causar alguna impresión en vuestros personajes y pareciera que ni les dieron importancia)

Fue un gusto ser vuestro máster, y espero con ansias seguir siéndolo en la continuación de esta trama. Subiré los objetos que os corresponden a máster y en cuanto estos se aprueben los estaré posteando aquí.

Tienen libertad (y de hecho me gustaría) de hacer un posteo mas contestando a este ultimo post mio, como en si la aventura ya termino podéis tomaros vuestro tiempo para hacerlo, incluso luego de que os entregue vuestros objetos.

Puerta de Saturno esta oficialmente terminada.

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

Mensaje por Iris Yally el Lun Ago 22, 2016 7:26 am

Ya fuera por el estrés acumulado, por la influencia del ente terrorífico o que ya no le importara qué le pasara, no se le pasó por la mente que la cadena volvería hacia ella cuando se cortara la bola. Se quedó mirando la cadena yendo hacia su cara sin saber muy bien qué pensar de sus maniobras cada vez más lamentables, planteándose si lo mejor era que no hiciera nada. La herrera se cayó como un bloque de plomo al suelo en cuento su rostro recibió el impacto y se tropezó con un trozo de piedra perfectamente puesto bajo su pie, embadurnándola todavía más en aceite al desplomarse. Por si acaso, observó el resultado de su maniobra desde el suelo. No puede volver a caerse si ya está tirada.

La pareja había caído irremediablemente al portal gracias al empuje de la bola de acero. Iris no desvió ni un ápice la mirada y se preocupó cuando la mujer intentó salir del portal, que extrañamente ahora vestía algún tipo de túnica que le cubría hasta la cabeza. Iris simplemente no entendía nada de lo que estaba pasando ni los sentimientos que el portal le invadía, solo deseaba que Dhalia no consiguiera salir. Si hacía falta, se levantaría y le golpearía por última vez en la cabeza para tirarla bien al fondo del portal. Totalmente contrario a la situación, la mujer se puso a aplaudir y a hacerles una reverencia como reconociendo su derrota, como si fuera lo más apropiado. Por supuesto, Iris no le importó lo más mínimo esto, estuvo atenta y preocupada todo el tiempo vigilando que Dhalia fuera a caer finalmente en el abismo.

Luego del espectáculo de Dhalia, el portal empezó a colapsar. Iris temía que se hubiera sobrecargado de magia debido a Rickert y a su artefacto, causando que eventualmente explotara, pero fue al contrario. El metal de la puerta se agrietó y se compactó cada vez más, absorbiendo todo el aire presente en la bodega, como si se hubiera transformado en un agujero hambriento que fuera a devorarlo todo a su alrededor. El vórtice se calmó en cuanto la puerta se comprimió al tamaño de una pequeña piedra, seguramente como causa de haberse colapsado sobre sí mismo. El único insensato con el suficiente valor para acercarse fue el mismo Esir, quien rápidamente se guardó en su bolsillo el remanente de la puerta. Iris iba a objetar que lo quería inspeccionar al menos, pero no tenía ganas de discutir ni provocar ningún otro conflicto.

Iris escuchó a Eckart lamentándose y culpándose por la muerte de su hermano. Eso le recordó irremediablemente a sus padres, quienes la habían traicionado. Una cosa esa huir y dejarlo estar, pero otra muy distinta era asesinarlos. La herrera en seguida se quitó esa idea de la cabeza, no quería seguir considerándolos como sus padres si eran capaces de entregar a su propia hija a la eclesía, pero los años que pasó criándose con ellos le pesaban demasiado. En seguida se despejó la mente en cuando escuchó a Eckart buscando culpables. No supo si sentir alivio cuando la descartó como mente maestra de todo, o tristeza al vez que la había apartado tan rápidamente sin pensárselo.

—¿Buscar más culpables? La mente detrás de todo era tu hermano. Nos han engañado a todos. Nosotros no tenemos ningún interés en destruirlo todo—dijo para intentar aludir a Eckart de llevarse a Darius como culpable.

En contra de todo pronóstico, Darius no estaba muerto, ni desmayado, ni durmiendo ni nada. Estaba tan consciente que incluso apuntó a Eckart con un arma de fuego y le disparó para reducirlo. Aunque estuviera mortalmente herido, no parecía muy preocupado o nervioso ya que hablaba como lo hacía siempre. Lo que dijo hizo que se le abrieran mucho los ojos a Iris. Ella pensaba que ya todo estaba perdido y que no podría ir a Hiperborea, así que su noticia hizo que dejara de hacerle caso a todo lo que había pasado. Ni siquiera se planteó por qué Darius optó por algo tan peligro e intrincado como el portal si había otro método. Para sostenerlo del brazo la herrera solo podía usar su mano izquierda, ya que si usaba la otra lo mismo le desgarraría la carne por su garra.

Atravesaron la sala donde había estado anteriormente y el ambiente era radicalmente distinto a como lo había dejado. Al parecer Rufus y compañía habían optado por quemar a los engendros, ya que estaba todo en llamas y había un agujero absurdamente grande en la pared. Era tan ridículamente grande que la herrera no era capaz de imaginar qué podría haber sido la causa. Al fijarse mejor, observó que incluso llegó a edificios alejados. Dio gracias a que no estaba en la sala cuando eso ocurrió, ya que seguramente habría estado en medio de ese ataque tan brutal.

Cuando salieron del edificio y llegaron a un carruaje de emergencia que tenía Darius preparado, Iris se desplomó en el asiento para permitirse por fin descansar.

"Y se supone que mi único cometido era transportar el portal"

No sabía que apariencia tenía en ese momento, pero seguro que no muy buena por la sangre, las vendas, la nariz rota y los parches de metal en la mejilla. Ya que había terminado la batalla, deshizo su garra ígnea y estrajo la gema de fuego, para luego volver a darle su forma original al guantelete. Todo esto mientras escuchaba atentamente lo que tenía que informarles Darius. Iris tenía una ligera idea de geografía, la suficiente como para saber que Storby era una ciudad portuaria que estaba en otro continente. Al ser así, la herrera pensó que para llegar a Hiperbórea se necesitaba algún tipo de barco especial o una ruta marítima específica, algo de lo que Darius parecía carecer.

"Aún así, es un poco exagerado recurrir a tecnología antigua para algo que puedes hacer con métodos tradicionales".

Iris recordó que aún tenía los planos de la puerta de Saturno. Aunque supiera que la puerta era en realidad un artefacto cuyo fin es causar la muerte y destrucción, no disminuía su interés en querer entender los planos. Podían contener conocimientos muy útiles para ella, ya sea para encantamientos o tratamiento del metal, ya que la puerta parecía ser una combinación de ambas. Podría buscar alguna persona especializada de camino a Storby.

Se fijó en que Darius le pasó una carta a Esir. No quería ser tan cotilla como para mirar correspondencia privada, pero no pudo evitar ver la parte final de la carta. El Rey de Tréboles. Solo leer ese nombre hizo que le dieran escalofríos al pensar que a lo mejor vaya a pasar con él una tragedia similar a con Darius.

FDI:

Acción 1: Extraer la gema de fuego de su garra ígnea + modificar la forma de la garra para volver a darle su forma original de guantelete.
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Iris Yally

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Re: [Aventura inicial] "Puerta de Saturno". [Ojo de Dioses, 7 de Enero - 898 d.G.]

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