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[EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Sig el Lun Nov 02, 2015 7:01 am

El plan de Sig hubiera resultado a la perfección de no ser por un pequeño factor que obvio totalmente, aquel hombre con el abrigo, el mismo que a juicio del exorcista no estaba haciendo nada sospechoso, utilizo sus heréticas orejas de fallen para escuchar el consejo que Sig le daba a Yacin, incluso entre todo el tumulto y la confusión.

Antes de que el sujeto invisible atacara al mago, este fue advertido por su compañero y cambio repentinamente de objetivo, eligiendo ir de nuevo a por Yacin, quien por culpa de una distracción causada por el chillar de un águila se había ganado otro corte en su debilitado cuerpo, pero el mago no lo culpaba, ya que incluso el había desviado su mirada para ver como aquel ave remontaba vuelo, enojado por la falla de su plan, volvo mi mirada hacia el fallen solo para verlo desaparecer completamente, dejando en lugar del hombre un simple mirlo que remonto vuelo alejándose de todo ese ajetreo.

"Que coño, un tipo que controla el agua, otro que es invisible y otro que se convierte en pájaro, no hay duda de que estos tipos son enemigos de Dios y de todo lo que es sagrado para el hombre, bestias sin compasión ni sentido común, solo así se explicaría la utilización de tan impresionantes dotes para fines tan oscuros, bueno, si bien supongo que no hay motivo para seguir en el plano astral, tampoco quiero quedar expuesto a una bala perdida mejor continuo así un rato mas, al menos mientras pienso en algún plan"

Tras un breve repaso de la contienda, Sigurd concluyo que en todos los frentes tenían la de perder, lo que los soldados necesitaban era alguien que pusiera orden entre todo ese caos y motivara a sus tropas a seguir adelante, necesitaban un líder. "Si tan solo Gumbleton estuviera aquí"
Casi como si el universo hubiera escuchado sus plegarias, el viejo Gumbleton apareció de repente, un poco cambiado, al parecer su combate contra el brujo acuático había sido mas duro de lo esperado, pero en lineas generales se veía bien. Antes de que el mago pudiera implorarle su ayuda a su superior, este asintió con solemnidad y tras clavar su espada en el suelo se puso a rezar.

El mago al principio lo miro confundido, pero luego le devolvió el asentimiento en señal de un trabajo bien hecho y dejo al envejecido hombre a solas con sus rezos, como hombre de dios que era, el mago comprendía lo importante que eran los rituales religiosos de cada quien, incluso si los realizaban en medio de una contienda, una vez que Gumbleton hubiera terminado le pediría ayuda.

Antes de que el mago pudiera pensar en una estrategia, aparecieron frente a el dos figuras muy conocidas, aparentemente tanto su pariente Ferdinand como Mammon Rahanis se las habían arreglado para dar una vuelta entera a la asamblea mientras mantenían un encarnizado duelo de espadas, lo que a Sigur le sorprendió es el hecho de que ambos le pidieran ayuda por igual, esto le sorprendía aun mas de parte de Mammon con el cual ni siquiera tenia una relación sanguínea, ante la escena el mago vio no solo una oportunidad para enterarse de que estaba pasando, sino también una oportunidad de conseguir a ese líder o esos lideres que estaba buscando para los soldados.

Sin dudarlo el mago saco su arma y apunto alternativamente a Mammon y a Ferdinand, pero asegurándose de que su arma se mantuviera principalmente amenazando al Rahanis "Al fin y al cabo la familia es la familia, y prefiero a un advenedizo antes de a un usurero, claro, si ayudo a Mammon puede que este decida cancelar la deuda, pero si algo le llegara a pasar la deuda desaparecería para siempre..." El joven se sorprendió de tan oscuro pensamiento, pero no dejo que aquello le perturbara en lo absoluto, sus interlocutores no sabían que el joven estaba en el plano astral y que por lo tanto no podía lastimarlos, por lo que Sigurd uso esa ignorancia a su favor.

-Antes de que decida a quien apoyar necesito que me expliquen que esta pasando aquí y porque están peleando, ya que el hecho de que los dos me hallan pedido ayuda me deja un poco descolocado, empieza tu Ferdinand, y tu calladito mientras él hable, luego tendrás tu turno de hablar- Dijo el mago mientras apuntaba a Mammon, pero antes de que Fer empezara a hablar añadió otra cosa a su discurso.
-Sus tropas están siendo masacradas y ustedes mientras tanto están aquí espetándose mutuamente, lo que me hace pensar que, o bien son tan estúpidos como para no darse cuenta de lo que sucede a su alrededor, o uno de ustedes debe estar aliado con los paganos, y lamentablemente todo apunta a usted señor Rahanis, por lo que espero que tenga una buena excusa para estar aquí peleando con Ferdinand en lugar de intentar reunir a la guardia dorada en pos de la defensa de la asamblea, y espero que independientemente de si esto es verdad, se de cuenta de lo estúpido que seria intentar atacar Feuerheim, puesto que incluso si la ciudad cae solo es cuestión de tiempo para que la eclesia envié a sus legiones guardianas para aplastar cualquier intento de rebelión-
La mirada del mago cambio de un tono serio a uno conciliador, casi negociante si se quiere
-Espero podamos dejar todo esto en un simple malentendido y concentrarnos en la defensa de la ciudad, piensen bien de que lado de la mecha quiere estar señores, aun no es tarde para que todos salgamos de esta como héroes y no como cadáveres o prisioneros en martillo de brujas-


Sigurd confiaba en la inteligencia de ambos hombres, y confiaba en que tras su discurso todas las partes pudieran dejarlo en un simple malentendido (aunque fuera obvio que no era el caso) y concentrarse en al defensa de la ciudad, nadie tenia que enterarse de nada, y al final del día siempre podían echarle la culpa a los paganos y salir todos ganando, y si no, Sigurd siempre podía salir del plano astral y usar su arma en quien se revelara como pagano.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Rahn el Miér Nov 04, 2015 4:31 pm

Nunca había pensado que el agua pudiera ser enemiga de un pájaro, gracias a la distancia que suele haber entre estos dos. Por lo general, los únicos pájaros que se acercan al agua tienen las plumas impermeables, de modo que para ellos tampoco es problema. El problema me llegó a mí, que no vi las nubes de vapor que rodeaban a la asamblea. ¿Por qué diablos había tanta humedad en el aire?, pensé con rabia. Por supuesto, fallen tonto, me dije, esto es Feuerheim. Aquí todo es agua.

Ahí estaba yo, reducido a un mirlo mojado y ciego, encaramado a una ventana y ya bastante cansado de todo este asunto. Hice que el pájaro carpintero se acercara volando poniendo buen cuidado de no cometer mi mismo error; no quería descuidar mi entorno ahora que mi movilidad era tan reducida y sus ojos me resultaban muy valiosos. También tenía al águila sobrevolando la plaza, pero prefería que sus ojos se centraran en sus enemigos y no en mí mismo. No había riesgo de que me atacara, la tenía bajo control, pero no quería que se distrajera con la presa potencial que representa un mirlo indefenso.

Resultó que me había posado en el alféizar de una ventana, como pude comprobar. Bien, esa era mi intención. Desde luego que aquí, un mirlo no debería llamar la atención. No sabía si alguno de los combatientes de la plaza me habría visto transformarme, pero esperaba que el haberme alejado y que la distracción del águila fueran suficientes. Me sacudí un poco las plumas, intentando eliminar la mayor cantidad de gotas. No tenía intención de moverme, pero en una guerra civil como esta, tenía que estar preparado.

Pronto empecé a escuchar gritos al otro lado de la ventana. La amortiguación de sonido del cristal y la distancia de los hablantes (¿o gritantes, más bien?) me impedían oír todas las palabras, pero pronto pude escucharlos con nitidez, pues empezaron a gritar más. Entre toda la algarabía de voces desconocidas, pude oír la de Naena. Ese sonido hizo que se me acelerara el corazón. Naena era quien se había llevado a Dalos, y por lo que a mí respectaba, la última persona que lo había visto, de modo que era a ella a quien buscaba. agradecí mentalmente a Kleur el haberme acercado hasta ella, aunque se hubiera distraído un poco al final de su tarea, había llegado a ella y eso era lo que contaba.

Sin embargo, las cosas no eran tan fáciles. Ella estaba enfrascada en una discusión con otros muchos, que de hecho clamaban ser nobles, de modo que interrumpirla no sería fácil. Por otra parte, yo no era más que un mirlo, de modo que la comunicación con ella era harto complicada. Sabía de pájaros que podían hablar, pero hasta que no resolviera el primer problema, transformarme en uno no me serviría de nada. 

Algún tartamudo anunció que las mujeres y los niños saldrían de la sala. Esto resultaba alarmante: no podía perder a Naena ahora que la había encontrado. Desesperado, escruté el interior de la sala a través del cristal esperando ver una manera de entrar o llamar su atención. Concentrado como estaba, me sobresalté al oír los crujidos de mi ventana vecina. Podía ver pelo pelirrojo salir por los huecos que ya se formaban en el cristal, y asumí que pertenecían a la niña que oí gritar a continuación. Lo siento, querida, pensé, no estoy en situación de ir a ayudarte. Si hubiera tenido boca en ese momento, la habría torcido. 

Sin embargo, si la chica acababa por romper el cristal a cabezazos, y no parecía faltar mucho para eso, sí que podría utilizar esa ventana como vía de entrada. Mientras esperaba al estallido, repasé mi catálogo mental de aves. De entre las largas noches de estudio en la biblioteca del Albor recordaba con precisión a un espécimen muy interesante, el Mynah. Son las aves naturales que mejor imitan el habla humana y cualquier otro sonido, mejor aún que los loros y los cuervos. Y, lo que es mejor de todo, son convenientemente similares a los mirlos, de modo que pasaría desapercibido. Repitiendo el mismo proceso de hacía apenas unos instantes, volví a cambiar de forma.

Mynah:

Pié bajito para intentar acostumbrarme al aparato fonador de mi nueva forma. La ausencia de labios y nariz y la forma de la lengua y la garganta lo hacían difícil de usar, pero no tardé demasiado en cogerle el punto. No tenía muy claro qué cantidad de humedad habrían conservado mis plumas después de la transformación, pero recé por que la sacudida de antes y la transformación me hubieran dejado lo bastante ligero como para volar, o al menos, planear. Sin embargo, ya se me podía considerar pecador por un buen puñado de razones, así que no estaba de más pecar también de precavidos. Hice que el águila se acercara un poco más al edificio, pero guardando las distancias. Si caía, confiaba en su capacidad para atraparme al vuelo con sus garras, y en mi control para evitar que no me degollase en el proceso. También contaba con la visión del águila de toda la fachada para poder calcular bien mi salto y ver dónde caía.

Esperé a que el cristal reventara, aspiré todo lo hondo que puede aspirar un pajarito, abrí mis alas y salté.

FDI:
Bueno bueno, en menudo lío me has metido, Dez. Aquí tienes mis acciones:
Acción 1: sacudirme las plumas + transformarme en Mynah (existen realmente)
Acción 2: saltar hacia la ventana + usar de nuevo "Echadme un cable" para que el águila me salve si me caigo
Me gustaría especificar, si es posible, que la acción 2 al completo solo la ejecutaré en cuanto la ventana reviente y SI revienta. Si por alguna razón se queda como está, me quedaré donde estoy.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Lun Nov 30, 2015 12:29 am

SIG

Nana respondió al agarre de Alexander mucho más positivamente de lo que este en un momento pudo haber esperado. Al mismo tiempo que el altea tiraba de la sucubo hacia atrás un el mapa del complejo se le escurrió de las manos y se depositó de forma casi poética en el agua. Lo que sucedió a partir de ahí dejó a la sucúbo sin palabras.

Como si hubiera caído sobre algún tipo de ácido, aquel compuesto se desintegró. En unos cuantos segundos, quizá dos, había sido reducido a las mínimas partículas de su ser, partículas invisibles para el ojo humano. Nana trastabilleó y se sentó en el suelo, consciente de que el agarre que Alexander le había impreso muy seguramente la había salvado de un destino fatal.

-Di...dios mio. Te debo la vida. ¿Cómo... cómo lo has sabido?

Antes de que pudiera responder, Nana recuperó la iniciativa y tomó a Alexander de la mano, guiándolo con el fin de que ambos lograran salir de aquella situación. Sin embargo las vibraciones que Alexander había comenzado a escuchar se acrecentaron. A estas se unieron ruidos mecánicos y chirridos de muelles, como si algo no estuviera yengo demasiado bien. Las grietas comenzaron a abrirse en las paredes, y Nana apresuró su marcha. El agua empezó a entrar por los resquicios, y esto hizo que la oficial comenzase a apresurarse. Si ese líquido que entraba por los agujeros tenía las mismas propiedades que el anterior nada les aseguraba su supervivencia.

Finalmente encontraron una senda a la que dirigirse. Era un corredor extrañamente dispuesto para que ellos pasaran, con una luz dorada que emanaba del exterior, del supuesto final del túnel. Nana se apresuró corriendo hacia allí pero debido a diversas circunstancias se quedó atrás. Fue Alexander quien lo atravesó primero pues de lo contrario habría sido presa del derrumbe que acaeció segundos después. Finalmente, el altea accedió al exterior. Se encontraba en el estrato más bajo de la ciudad, en los bajos fondos. Sobre él, el caos reinaba. Al parecer alguien o algo había producido severos fallos en la estructura eclesiástica. La muralla, donde los agentes eclesiásticos reposaban, había sido manipulada.

La antaño perfecta y sincronizada construcción era ahora un amasijo de piezas inconexas que flotaban por el río a merced de la corriente y que, si nadie hacía nada, acabarían cayendo por la enorme cascada. Eso los que habían tenido suerte. La parte de la muralla que quedaba pegada a la ciudad había sido derribada a juzgar por los diversos indicios que Alexander podía ver desde su posición. Numerosas humaredas surgían desde todos los bordes de Feuerheim, los gritos de la gente, unos consternados y otros exaltados, llenaban sus oídos.

Y una familiar voz, una voz conducida por la locura, llamaba a la revolución. Era la voz de Mizda, y estaba sobre Alexander. Para sorpresa del altea, pudo ver como el fallen, que ahora se encontraba ataviado con un fabuloso traje de oro, dirigía a una especie de comando de fusileros, cuya misión era abatir a los eclesiásticos que, confundidos e indefensos, intentaban o bien liberarse de los escombros o no ser arrastrados por la corriente.

Algo innecesario y redundante que, sin embargo, el fallen parecía disfrutar. Sus supuestos subordinados, que eran de clases humildes a juzgar por sus ropajes, compartían el sentimiento de su señor. En su rostro se plasmaba el odio más absoluto.

Nana ascendió a tiempo para ver el caos que se había formado. A su vez, Mizda descendió al nivel en el que Alexander y Nana se encontraban y tendió una mano vendada a su viejo amigo, no sin antes hacer una referencia.

-¿Has visto, Alexander? Cinco hombretones dispuestos a abatir eclesiásticos, recién liberados de sus amos. Ex-esclavos, Alexander. O mejor dicho, hombres libres. Hombres libres fornidos y cuyo cuerpo y aptitudes han sido moldeados durante décadas para matar. Son luchadores, Alexander. Hombres entrenados para matarse entre sí que hoy colaboran en la temporada de caza de perros eclesiásticos. Ey, ¿dónde esta tu pequeña? ¿No me digas que vas a dejar que se pierda la diversión? Por cierto, ¿quien es tu amiga?

Nana no daba crédito a lo que estaba pasando. De repente, comprendió lo que sucedía y se lanzó sobre los fusileros, abatiendo a dos de ellos usando tan sólo la fuerza de su cuerpo. Mizda se horrorizó ante aquel espectáculo, cosa extraña en él.

-¡Detente, hija de puta! Espera un momento, ese atuendo... ¡Joder, Alexander! ¿Desde cuándo te juntas con eclesiásticas? Espero que tengas una buena explicación... No me gustaría nada comunicarle a tu hija que su papi nos ha traicionado.

Neptune, ajena a estas palabras, intentaba con todas sus fuerzas convencer al gigante Wil de que su vida tenía algún tipo de valor después de ser golpeada varias veces contra una cristalera y mientras esta se hundía, poco a poco, bajo ella. Finalmente, Wil alargó una mano hacia ella y tocó el rostro de la niña. La agarró bruscamente y se la colocó en torno al cuello a modo de collar.

Apresuradamente, el gigantón llevó a la pequeña hasta la sala de la que habían provenido. Allí, Naena Urinaksa se encontraba en una agitada discusión con la tía de Neptune. Esta, al ver como el gigantón doblaba la esquina, se abalanzó sobre él. William respondió con una sonorsa bofetada que hizo que la escribana cayera al suelo, derribada. Mientras tanto, Neptune era apresada por el gigantón quien usó sus manos para apresarla.

-Señorita Siralos, creo que deberíamos debatir acerca de la seguridad de su protegida. Como usted ya debe haber averigüado, su querido padre ha abandonado este mundo. La Eclesia a la que usted juró defender y honrar ha acabado con su vida. Smaer ha acabado con su vida. Y si no quiere que la vida de su hija corra peligro le aconsejaría poner fin al sufrimiento de esta ciudad. Sólo usted puede hacerlo.-acto seguido, la mujer le entregó una daga de un metal plateado-Veraplata. Tan sólo con una puñalada de este utensilio el cancer de esta ciudad será removido. Feuerheim está sangrando, doña Siralos. No permita que la hemorragía siga durante más tiempo.

Lila se debatía entre tomar el cuchillo o no hacerlo. A Neptune, por otro lado, le era difícil comprender del todo lo que sucedía, pero era evidente que aquella mujer estaba hablando de su padre, y no en demasiados buenos términos.

RAHN

Rahn no tuvo ocasión de introducirse en la ventana porque esta no se rompió. En su lugar pudo comprobar desde el alfeizar como las tropas se recolocaban a las órdenes de dos tipos y dejaban de batallar, cosa extraña. Y Rahn pudo verlo desde lo alto. Pudo ver la catastrófe en toda su plenitud. El espectador silencioso que asistió al desemembramiento de la Muralla. Primero fue un pequeño temblor. Luego los eslabones de la muralla que rodeaban la Asamblea comenzaron a dispersarse en el agua.

Finalmente, la Muralla colapsó, y las explosiones y humaredas se sucedieron. Si lo que se comentaba en la calle era cierto y aquella estructura había sido un hacinamiento de eclesiásticos, sin duda aquella colisión habría arrasado con decenas de vidas. Balamteir y el siempre misterioso Verkant habían hecho su trabajo. La Eclesía tardaría en recuperarse, lo cual les daría el tiempo suficiente como para poner en marcha la siguiente fase de su plan.

Fuera cual fuera.

Desde el interior del edificio se escucharon gemidos desconsolados y gritos de dolor. Al igual que Rahn, la gente del interior del complejo también tenía una butaca en primera fila para ver aquel grotesco espectáculo.

 -Nadie vendrá a salvaros. No acatásteis nuestras recomendaciones. Pudisteis salvar a vuestros hijos, pero ya es tarde.

La voz del tartamudo se elevó sobre la de los demás

 F-Fe-Feuerheim siempre ha sido una trampa. Esta c-c-ciudad es inmisiricorde con los intrusos. Sin embargo, estaba dormida. Regocijaos, hermanos, pues la ciudad del agua ha despertado. Y p-pr-proporcionará justicia a los suyos.

Algo sacudió a su pájaro de apayo provocando que durante unos segundos Rahn perdiera su dominio sobre él.

La onda expansiva viajó de forma rápida. Quizá los humanos no lo sintieran, pero para el pequeño pajarito fue devastadora. El pájaro de apoyo, por suerte, cubrió con su cuerpo la mayor parte de dicha onda.

Pero aquello no era todo. Si bien la mayoría de atención se concentraba en aquella Muralla ya derruida debido a la vista de águila que Rahn poseía, si el fallen se fijaba en el gran conjunto, el tapiz supremo, no se le escaparía otro detalle. Varios grupos de personas se dirigían hacia la Asamblea. Algunos de ellos batallando contra los guardias, otros corriendo y portando pancartas. Todos ellos sumidos en la exaltación popular, en un despertar de la conciencia colectiva tan intenso como efímero.

Incluso había sitio para las orquestas que, debido al estruendo sucedido en las afueras de la ciudad, permanecían inaudibles. Los eclesiásticos que estaban abajo reunidos no se habían percatado de la situación pero  Una figura alada discurría sobre él, agitando sus plumas y emitiendo sonidos. Se dispuso en el alfeizar, junto a Rahn, y le invitó a subir encima de él. Era un blaiderid. Si el mycah se acercaba, comprobaría que aquel blaiderid no era ni de lejos el mismo que había ayudado a liberar con Balamteir. En el lomo, algún tipo de parásito no dejaba de moverse. Eran similares a pulgas o garrapatas.

Ese pájaro no era como ningún otro que había visto. No sólo sus características físicas eran peculiares, sino también su forma de actuar. No emitía sonidos y no se movía como los pájaros solían hacerlo, sino de forma completamente robótica. Era como una mera marioneta. Pero sin embargo, parecía reconocer a Rahn. No a Rahn el mycah, sino a Rahn el fallen. Y, de hecho, le estaba invitando a acompañarle.

SIG


-Eres un estúpido, Bildaxis, si piensas que os he traicionado. Estoy aquí para salvar a mi señor Brandon, de lo que sea que está sucediendo aquí dentro.


-Mierte, querido hermano, es un maldito pagano. Yo mismo ví con mis propios ojos como comenzaba el asalto. Quiere destruir todo lo que la Eclesia ha construido en este lugar, no es más que una rata.


Mammon rahannis soltó una ácida carcajada y comenzó a apuntar efusivamente a Ferdinand con su dedo índice.

-Te agradecería que no tacharas de pagano al hombre que te estuvo pagando tus pequeños caprichos durante años. Aunque comprendo que tu escozor anal no es fácil de disimular y tiene que salir por algún lado le recomiendo a su señoría que deje la impulsividad típica de las mujeres para los asuntos de alcoba. Yo poseo, virtualmente, la mitad de esta ciudad. Bueno, lo hace Brandon, pero soy yo quien lo administra. Tratar de destruirla sería tirar piedras contra mi propio tejado. Mi misión es otra, y difiere en ciento ochenta grados de la que vosotros dos, Bildas desconfiados, me habéis falsamente otorgado. ¿Cómo puedes tratarme así? La mitad de tu cuerpo, literalmente, ha sido financiada con mi sangre, sudor y lágrimas. Tu padre me lo pidió, de muy malas formas, y sin embargo yo concedí. Pedistéis y os fue concedido. Ahora es mi hora de pedirte algo a cambio. Confía en mí, Bildaxis. Confía en mí y no serás defraudado.

Ferdinand se quedó callado, bañándose en la humillación que Mammon le había proporcionado. Era obvio que no podía competir con aquel hombre en elocuencia, y sin embargo lo intentó.

-Que no te engañen sus palabras bonitas, primo. Es un hereje, y a los herejes hay que quemarlos. Y para colmo, un usurero.

Sin hacer caso de las acusaciones de Ferdinand, Mammon se dirigió hacia sus tropas y comenzó a gritar órdenes. Para entonces, sin embargo, los "rebeldes" habían ya asesinado brutalmente a la mayoría de las tropas que defendían las puertas. Los pocos supervivientes estaban tendidos en el suelo, heridos y desangrándose.

Sin embargo, Mammon optó por revertir la situación utilizando su dialéctica.

-Una pelea de nada, ¿no es cierto?
-antes de que Sig pudiera contestar, sus ojos se giraron inevitablemente hacia la Muralla.

Un gran estruendo proseguido de ruidos metálicos y de óxido precedió a lo que podría ser calificado como una auténtica catástrofe. Los eslabones de la Muralla que protegían la Asamblea se desensamblaron y comenzaron a flotar cada uno en una dirección, intactos pero sin rumbo. Los otros no tuvieron tanta suerte y comenzaron a chocar unos contra otros y contra la propia estructura que sujetaba la ciudad.

Sig no podía creerlo, era algo que escapaba a su entendimiento. ¿Cómo había podido suceder? Las víctimas serían contadas por miles. Aquella estructura no tenía medidas de salvamento, nunca las había necesitado. Y no había precedentes de su derrumbe. Así pues, para aquel muchacho era difícil el poder calcular no sólo los daños en vidas humanas sino la pérdida ecónomica y estratégica que suponía aquello.

Era ciertamente incomensurable. Mammon permaneció mirando la escena, impasible. Mientras tanto, el humo y las explosiones comenzaron a propagarse por la periferia mientras que las pequeños fragmentos que antaño cubrían la Asamblea habían comenzado a internarse cada vez más hacía la cascada. Aquello sería una muerte segura, si sus ocupantes no encontraban la forma de superar la fuerza de la corriente.

La plaza permanecía silenciosa mientras Gumbleton batallaba contra su enemigo invisible con elegancia y sin sufrir un sólo rasguño. Su espada viraba con naturalidad y giraba sobre si misma. Era como si tuviera vida propia. El anciano capitán estaba tan concentrado en su enfrentamiento que, aunque pareciera imposible, no habría tenido forma de percatarse de lo que sucedía.

Finalmente, Ferdinand comenzó a llorar, dejando que su vena sensible o como Mammon la denominaba "femenina", aflorase.

FDI:
No sabéis cuanto lamento la tardanza. pero, sincerándonos, os diré que esto se me ha pasado completamente. He tenido unos días muy movidos económica y laboral mente y eso me ha alejado un poco de aquí. Así pues, espero de corazón que la situación mejore. No he avisado de ausencia porque no son problemas de tiempo material sino más bien de bloqueo mental que ya he empezado a tomar medidas para mejorar.

Así pues, en cuanto al turno en sí lo único que puedo deciros es lo de siempre; ahora más que nunca tenéis libertad de hacer lo que más óptimo estiméis, comunicadme por MP si hay algún fallo o dudas e intentaré solucionarlo lo más pronto posible.

Como siempre, disfrutad.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Sig el Mar Dic 08, 2015 2:59 am

El joven escucho impasible la respuesta de los dos tipos frente a el, manteniendo en todo momento una distancia prudencial mientras apuntaba a los dos hombres, pero dicha tranquilidad se esfumo momentáneamente al oír la mención de su pierna artificial, el joven arqueo una ceja y coloco su dedo en el gatillo mientras elongaba su brazo amenazantemente hacia el Rahan. -No era necesario añadir el insulto a la injuria señor Mammon, no pondré en duda sus habilidades como guerrero o como economista, pero si aprendiera a mantener el hocico cerrado mas a menudo se ahorraría muchos problemas, como ahora que solo me ha dado un motivo mas para volarle la tapa de los sesos... Pero no lo haré, le creo señor Rahanis, hasta cierto punto le creo, ademas...- Dijo el mago mientras bajaba el cañón del arma y se encogía de hombros, mostrando una amplia sonrisa en su cara y un tono sarcástico en su voz. -Yo jamas le acusaría ni a usted ni a Ferdinand de algo tan grave sin motivo, es claro que esto fue un malentendido, no se de donde saca usted que yo digo esas cosas- Concluyo el mago guiñando un ojo. A fin de cuentas, si la guardia había podido atrapar al señor Gold en el Komfort, lo mas probable es que fuera gracias a la cooperación del mismísimo Mammon, al menos eso pensaba Sigurd mientras se debatía entre creerle o no al banquero, pero al final decidió fingir que así lo hacia, cuanto menos para poder utilizarlo.

-Lo importante ahora es salir de este aprieto, confió en sus habilidades señores... Ah, por cierto, si se cree dueño de una parte de mi cuerpo, siéntase libre a venir a buscarla cuando plazca, pero no ahora, en este momento hay cosas mas importantes que hacer- Dijo el mago con una media sonrisa dirigida al usurero, aun cuando ni el mismo se creía su pequeño teatro de valentía tenia que hacerlo de todos modos, después de todo, un hombre de la familia Bildaxis no podía dejarse basurear de esa forma sin contestar nada.

En cuanto Sig escucho el tremendo clamor de piedra y hierro que se adueñaban del ambiente como una sinfonía de destrucción no pudo hacer mas que dirigir su mirada hacia la fuente de dicho sonido, solo para encontrarse con el segundo acto de esa opera del terror al ver como fragmentos de la gigantesca muralla de la ciudad se desprendían como piezas de un grotesco rompecabezas, ante semejante visión, el mago comprendió la magnitud de la amenaza que se cernía sobre la ciudad.

-La muralla... Se ha roto- Exclamo Sig para nadie en particular mientras observaba atónito la escena. -Un símbolo del poder de la eclesia, parte de la estructura que garantiza nuestra seguridad,el orgullo mismo de nuestra ciudad... Todo se ha roto-

El joven cayo sobre sus rodillas, solo para volver a incorporarse rápidamente, como si su alma se le había salido del cuerpo por un segundo, siendo su lugar ocupado por un profundo sentimiento de desolación, pero este también fue rápidamente reemplazado por otra cosa que empezaba a bullir en su corazón, ira, pero no una ira ciega o malsana, sino una ira dirigida a acabar con el mal que había causado tanto daño a su ciudad, un hambre de justicia.

En cuanto levanto su cabeza el mago pudo observar por un lado a Gumbleton, completamente ajeno a la situación pero manteniendo bien su posición frente al pagano invisible, por otro lado se veía a los remanentes de la guardia dorada y el escudo fiel, esforzándose por no morir, y por ultimo estaba su pariente Ferdinand, al ver el llanto en el rostro de este Sigurd se acerco decidido y le dio un abrazo conciliador, mientras le hablaba en voz baja. -Comprendo tu dolor, esto... Es terrible, pero no es momento de llorar a los caídos, tenemos que evitar que mas vidas se pierdan, empezando por sacar ya mismo a nuestros familiares de la asamblea, respecto Mammon, lo utilizaremos por ahora, mas tarde decidiremos que hacer con el, de momento sígueme el juego-

Tras darle estas palabras de aliento, Sigurd se separo de Ferdinand y centro su vista en el enemigo, unos cuantos guardias dorados rebeldes y la guardia personal de Amutza, entonces al mago se le cruzo una idea por la cabeza. -Mammon, si acabamos con esos deformes de mierda de la guardia de Amutza quizás puedas recuperar el control de aquellos guardias dorados al verse estos sin un líder, centremos nuestros ataques en ellos, Ferdinand, ayúdanos-

Tras decir esto y sin mas dilación el mago se preparo para el combate, en un principio pensó en utilizar la pistola que le había entregado Valkirian, pero luego pensó que quedaría muy expuesto si fallaba el tiro, y que quizás utilizar su catalizador en primera instancia fuera una mejor opción, pero este no causaría tanto daño como la pistola.

"Mmm... Esto seria mucho mas fácil si tuviera dos manos, si bien puedo utilizar el catalizador sin manos, no puedo apuntar tan bien de esa forma... Tengo una idea"

Tras pensar esto, Sigurd utilizo sus dedos libres para colocar el catalizador entre sus dientes y se apresuro a realizar un disparo a la cabeza de uno de los guardias de Amutza, asegurándose de apuntar cuidadosamente y de tener el catalizador listo para lanzar un hechizo si el disparo inicial fallaba.

SPOILER:

Velocidad: 0 = 1 accion
Ponerme el catalizador en la boca + Dispararle a uno de los guardias de Amutza con el revolver

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Rahn el Jue Dic 10, 2015 4:43 pm

El plan de mi heroico salto, como casi todos los que elaboraba últimamente, se fue al traste. Ahí me quedé, con cara de tonto, mientras veía a la niña apartarse del cristal. De haber tenido espectadores, se habrían llevado un buen chasco. Pero por suerte para mí, no los tenía.

No, todos los potenciales espectadores estaban muy concentrados en el hecho de que la muralla que rodeaba Feuerheim se caía en pedazos. Tres pares de ojos plumíferos se giraron hacia la misma dirección hacia la que miraban los nobles del edificio. Pude contemplar claramente cómo la estructura se destruía, como si los trozos se repelieran unos a otros y pretendieran alejarse en lugar de encajar. ¿Tendría la liberación de los wenigs algo que ver con eso? Podía ser, podía ser... 

No tuve mucho tiempo para pensar en ese asunto. Un fuerte empujón de viento acababa de desestabilizar a mi águila, lo cual sumado a mi distracción me había hecho perder momentáneamente el vínculo con ella. Procuré controlar la taquicardia que eso me provocó mientras lo retomaba. En mi forma actual, y con el pájaro carpintero al lado, el águila no dudaría en aniquilarnos en un segundo si tenía la ocasión. Este susto fue sucedido por otro, en la forma de un mycah (yo) despachurrado contra la pared por la fuerza de ese mismo viento. El águila había bloqueado gran parte de la onda expansiva, así que no quería ni pensar qué habría pasado de haber recibido el impulso de lleno. Tras comprobar que no tenía nada roto, decidí no pensar más en esos tétricos asuntos.

Mientras tanto, en el suelo, el caos se desataba como si fuera una olla hirviendo. De haber sido poeta, esa habría sido una buena metáfora para la ciudad: un montón de agua hirviendo en una olla cerrada a punto de saltar por los aires. Desde luego, había sido buena idea salir volando de la plaza. Si hubiera estado ahí abajo, me habrían despachurrado sin importar qué había hecho y qué no. 

No me consideraba culpable de lo de la muralla; quizá solo brazo ejecutor ignorante. Pensándolo bien, me sentía un poco engañado por Balamteir. Si lo de la muralla era era de verdad por los wenigs, no habría estado de más que me lo dijera, creo yo. Por enésima vez llegué a la misma conclusión a la que muchos soldados llegan tras su primera batalla. Yo no me alisté para esto.

Como ornitólogo, ver a un ejemplar vivo de blaiderid era todo un exotismo. Más aún lo era el ver dos, y en el mismo día. Éste en particular vino como de ninguna parte, y directo hacia mí. Sabiendo los hábitos alimenticios de los blaiderid, comprendí que mi vida, de nuevo, estaba en peligro si no hacía algo. Sin embargo, antes de que me diera tiempo de proyectar mi mente hacia él, se paró frente al alféizar y me miró como si me conociera. Si, desde los ojos del petirrojo podía ver en sus múltiples ojos una mirada de reconocimiento. Él sabía que yo no era un mycah, e incluso sabía que era yo mismo. Y aparentemente quería que subiera en su lomo. 

Gustosamente lo hice. No sabía si estaba en condiciones de volar, y aunque alejarme de Naena era problemático, a estas alturas ya era imposible que yo la alcanzara. Salté como buenamente pude sobre el lomo del blaiderid y me aferré a él procurando clavar mis patas lo menos posible y pegar mi cuerpo al suyo para minimizar la resistencia al aire. 

Desde los ojos de mi pájaro carpintero, que ahora volaba junto a nosotros listo para seguirnos, vi que entre las plumas de mi vehículo se movía algún tipo de parásito. Pensé en arrancárselo con el pico, pero aparte de que eso me daría muchísimo asco, no podía dejar de ver que había algo raro en el pájaro. Se movía de forma muy rígida, como si lo estuvieran controlando. Quizá el parásito tuviera algo que ver, en cuyo caso, éste era amigo mío. No me atrevía a intentar controlar su mente por si interfería con quien le estuviera controlando en ese momento, pero sí que lancé un tímido mensaje:

"¿Quién eres?"

Éste no iba dirigido al blaiderid, sino a cualquiera que estuviera ocupando su cerebro. Naturalmente, si el blaiderid me entendía y me contestaba, tanto mejor, pero si mi teoría era cierta, debía poder recibir una respuesta de alguna fuente externa. 

De repente recordé cierto detalle. Rodeado de plumas estaba muy calentito, sí, pero si pretendía volver a ser un fallen con plena dignidad en algún momento, convendría tener algo de ropa a mano. Además, me encantaba ese abrigo, y no pensaba deshacerme de él. Envié al águila a que se diera una vuelta rápidamente por donde estaba el montón de ropa, a que la recogiera. Las garras del águila son fuertes, pero no sabía si podría con todo, así que le di prioridad a pantalones y abrigo.

Mientras reorganizaba a mis pájaros para prepararlos para el viaje a donde quisiera llevarme el blaiderid (el pájaro carpintero volando al lado mía y el águila unos metros por detrás), no podía dejar de pensar en Dalos. ¿Dónde diablos estaría? Me sentía muy impotente y perdido, era incapaz de protegerlo y eso me frustraba muchísimo. Desde luego, si surgía alguna ocasión, alguna pista de su paradero o lo que fuera, no dudaría ni un instante en ir a por él. 

FDI:
Bueno, pues veremos a ver qué pasa. Por cierto, ¿en qué estado se encuentras mis plumas?

Acción 1: Saltar al blaiderid + técnica "echadme un cable" en el águila para que cargue con mi ropa

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Alexander Gold el Jue Ene 14, 2016 2:08 am

De verdad, a veces pienso que mi compresion de los demas es casi totalmente lo contrario a lo que son, pues aquella mujer sucubo no me golpeo, de hecho ambos nos quedamos viendo como el "mapa" del lugar caía en aquella extraña extraña agua como una pluma llevada por el viento. Resulto que aquel liquido no era agua, si no un acido que deshizo el papel en tiempo record; acababa de salvarle la vida a aquella joven... ¿Estariamos a mano entonces?  

Ella me pregunto como sabia aquello, a lo que yo queria responder "Simplemente tengo cuidado por... ¿no se? ESTAR PERSEGUIDO POR LA ECLESIA!?" Pero ella me agarro y llevo lejos de ahí.  
o malo fue que el chirrido y la sensación de "Esto se esta llendo al carajo" aumentaba a cada segundo; cosa que se confirmo cuando un agua empezo a entrar en lugar.
Por suerte, al parecer la sucubo conocia bien el complejo a pesar de no tener aquel mapa, quizas por eso parecía dibujado por ella.  

Yo fui el primero en salir, olvidandome por un segundo de la joven que me habia ayudado, contemple el paisaje que se presentaba ante mis ojos: Alguien habia ocasionado graves daños a la muralla que protegia Feuerheim. Al parecer la eclesia se habia equivocado de hombre, pues yo no era el mayor peligro alli; sin tan solo me hubieran dejado ayudarles... Bueno, supongo que se lo merecen por ser una organizacion tan horrible y con un dios que ignora a los humanos que lo aman.

Al parecer, la habia derribado... De algun modo que yo no me hiba a parar a deducir, no era mi problema si no estaba de parte de la eclesia. El lugar estaba lleno de gritos desesperados de gente, seguramente inocente, que estaba en el peor lugar en el peor momento. "Un hombre adecuado en el lugar equivocado puede desencadenar un desastre"... O algo asi era la frae que habia leido hace tanto en uno de los libros que rob- digo, tome prestados para entretenerme a mi y a mi hija.

Hablando de Neptune ¿Donde estaria ella? Si la ciudad estaba asi... No, seguramente Lila la habria sacado de la zona comprometida antes de que algo pasara, ellas eran chicas listas, de seguro estaban bien, asustadas, pero bien.
En eso una voz me saco de mis pensamientos, era Mizda, el cual ahora tenia un traje de oro y dirigia una formacion de hombres que se dedicaban a matar a los eclesiasticos que estaban atrapados bajo piedras.  

Cuando Nana salio a ver lo que pasaba, Mizda bajo al mimo tiempo para saludarnos y explicarnos lo que pasaba... Hombres libres... Libertad; algo que se relacionaba con una vida tranquila "Un esclavo, esos hombres eran esclavos que estaban destinados  cumplir una mision sin mas opciones... Un esclavo es la persona que cumple ordenes ¡Un hombre, una persona, es la que elige si actuar o no! Claramente esos hombres estaban haciendo algo revolucionario, estaban decidiendo ser personas, no esclavos, nunca mas bajo la eclesia y sus mierdas"

Pero al parecer la sucubo no lo entendia como yo y se lanzo a acabar con aquellas personas, cosa que me hiso sentirme bastante nervioso. Lo que dijo Mizda me hiso comprender que tenia que actuar rapido.

-¡¡No es solo una persona de la eclesia, Mizda!! ¡¡Ella me salvo de la tortura a la que me estaban sometiendo lo verdaderos miembros de la eclesia!! Solo estara... Confundida o asustada ¡¡pues tambien la estan persiguiendo a ella!! -Le dije notablemente serio, aunque bastante nervioso. En eso mire a Nana- ¡¡hey!! ¿¡Que se supone que esta hciendo!? ¡¡Tu misma dijiste que teniamos que escapar de la eclesia, la cual tan solo nos queria muertos!! ¡¡Por favor, el que ellos pierdan es lo mejor para nosotros ahora, ademas ¿Saben que podrian llegar a hacerte por lo que paso en Eonburg? A ellos no les importara que les ayudes ahora; te lo prometo, ellos no cambiaran su opinion!! ¿¡si quisiera engañarte, porque te habria salvado la vida en aquel pasillo!?- Le gritaba, ademas de que me hacer que unos cuantos metros hasta donde estaba ella.


Mientras todo eso pasaba, Neptune no podia estar peor, cuando Will la tomo del cuello en su rostro se formo una cara que demostraba terror y ganas de llorar por lo que le estaba a punto de pasar, pensando que aquel norme hombre terminaria el trabajo. Al ver que la llevaba a la sala de la que habian venido, ella se sostuvo de la mano de aquel hombre e intento soltarse, aunque estaba temblando de los nervios y el miedo, sin poder decir cual sentimiento era mas fuerte en ese momento. Cuando vio a su tia y el golpe que aquel hombre que la tenia aprisionada con una mano le propicio, se aguantado un mar de insultos que e le quedaron en la garganta junto a un sabor amargo.  

Cuando Will le dijo todo aquello a su tia, no pudo aguantar mas y solo unas cuantas palabras, aunque fue llevada mas por el miedo que por la valentia.

-..N-no puede ser verdad, se que... Es la Eclesia, pero mi padre.. El tiene una suerte que no se compara con ninguna otra; ha salido de varias situaciones en la que la eclesia o un grupo de bandidos le han acorralado y ha logrado salir.. ¿Por qué esta tan seguro de que ha muerto? - Pregunto, siendo un manojo de nervios a cada palabra y cerrando un ojo por el miedo que le producia ser el objetivo de otro de los golpes de aquel hombre.

Alexander:

Siento la enorme tardanza...

Pues, bueno, creo que quedaria asi

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Re: [EVENTO DECISIVO] "El líquido de la vida" [Feuerheim, 1 de Enero - 898 d.G]

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