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[AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

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[AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Jun 14, 2015 1:18 pm

En poco tiempo Ilya posteará el primer turno y vosotros debéis continuar a partir de ahí. Si hubiera algún tipo de trifulca o duda que Ilya no pueda contestar podéis recurrir a mi como "mecenas" de este tema. Al margen de eso, divertíos. Los tres.


Un saludo.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Ilya Sokolof el Dom Jun 14, 2015 2:29 pm

ENKEI

Las llanuras, extensas, indómitas. El viaje había sido largo desde Sodoma, lugar al que llegó de manera un tanto problemática luego de ciertos sucesos acontecidos en Laursia. Lo cierto es que la vida al aire libre y demás factores no eran grandes problemas para el hasta hace un tiempo desempleado altonato. Una quemadura no sanaría bien luego de poco tiempo, así como no lo habrían hecho sus heridas de no haber sido bien atendido y de no haber tenido un comodín bajo su manga por aquellos entonces. Así, y envuelto en otros asuntos de menor índole, había pasado su tiempo a instancias de la ciudad de paganos.

Por razones o azares del destino, los hados le habrían conducido hacia aquel lugar. El camino fue largo, tramos a pie; tramos a caballo o en carreta, cuando campesinos o bien desconocedores de su condición de fugitivo, o bien simplemente bienhechores, le cedían un plazo de confianza y dejaban al encapuchado transportarse con ellos. El camino fue largo, y su dinero en metálico, escaso, podría decirse. Lo mismo le condujo a hacer una parada en diversos puntos; pueblo tras pueblo. El trabajo en ocasiones era escaso, en ocasiones abundante, pero quizá la misma aura que emitía aquel extraño extranjero no era la oportuna para pueblerinos, no es lo mismo el campo que la ciudad, y allí no estaban acostumbrados a ver gente con esas pintas.

Aún así; la buena fortuna sonreía en ocasiones al mismo. Cierto era que la comida ni el hospedaje nunca le faltó, y casi siempre cuando el camino se hacía muy escabroso, o el paso insostenible, un alma caritativa le brindaba el transporte. Lo que si era cierto, es que la travesía había sido larga, muy larga. Mucho tiempo había pasado desde que había dejado Sodoma, en el archipiélago pagano. Allí, y tras muchos días atravesando el bosque silencio en total soledad llegó a lo que vendrían siendo las montañas melorc. Desde ahí atajó en línea recta, hasta pasar lo que sería el límite del área equivalente a Ojo de Dioses. Se encontraba un poco al norte de las Aldeas K’zul, a pocas semanas de viaje de lo que debería ser su destino final, caminando hacia el norte.

El sol se había puesto ya. El frío casi invernal reemplazaba al calor agobiador, y las bestias nocturnas relevaban de su puesto a las diurnas. Aullidos, lamentos, las bandadas de aves regresando a sus nidos, y las manadas de animales se agrupaban para brindarse protección.

Enkei acababa de encender una hoguera. El fuego era el único aliado del hombre en ese territorio salvaje. El fuego alejaba a los animales peligrosos y brindaba calor para soportar la fría y dura noche. Más dura inclusive que el día. Se encontraba sin comida, apenas con agua potable, y ante la fría y dura noche, solo con el fuego de su hoguera como única fuente de luz y de calor, como el único “refugio” que le separaba del bestial mundo y de posiblemente ser devorado por los animales.

Pero subsistir sin alimento era casi imposible. Podría ir a cazar, de todas formas. Una manada de animales había pasado hacía un rato, cuando el crepúsculo aun brindaba visión al horizonte. De hacerlo, podría procurarse la comida para esa noche, quizás, si lograba cazar alguna pieza grande, inclusive podría tener solucionado el problema de la alimentación para varios días.

De hacerlo, infructuosamente, volvería a su campamento con las manos casi vacías, con apenas una pequeña ave de una especie que desconocía. Tenía una especie de cresta, parecida a la de las gallinas, obviamente de un tamaño mucho inferior a las mismas. Se las podría llamar como familiares lejanas ikrax. Su carne era morada y de aspecto poco agradable, no así para el paladar, poseyendo un sabor dulzón y de consistencia algo fibrosa.

Sería cerca de la media noche. El viento cambió brevemente de dirección, los ruidos de la hierba moviéndose por el mismo sonaron estrepitosamente, y de repente: oscuridad.


                                                     
AURUNOX




El destino le habría llevado a cometer, hacía no mucho tiempo, la masacre con la que saldó su venganza. Hay ocasiones en que la misma no se sirve fría, ni en bandeja de plata, si no caliente y con un baño de sangre de por medio. Había vengado la muerte de su madre, se había desligado por completo de toda posible represalia luego de haber exterminado al grupo que antes habían sido sus compañeros. Posiblemente sería hora de buscar otros horizontes, llegó a pesar luego de un tiempo de aburrida existencia habitando en ese sótano que alguna vez fue una guarida de ladrones.

Pero, ¿qué dirección tomar? Ojo de Dioses era el único sitio que conocía. Lugar de nacimiento y ciudad que le vio crecer, y lugar de deceso de lo que conocía como familia. Quizá ya no era su destino seguir allí, quizá era todo lo contrario, y era posible que los dioses, paganos o no, le estuviesen indicando que tomase sus pocas pertenencias y saliese de viaje.

Así fue como el joven fallen, dejó el cruel seno de la civilización, para encontrarse notoriamente perdido, en lo salvaje. Primero, las montañas le engulleron, y luego le regurgitaron en los bosques. De los bosques pasó nuevamente a las montañas, y de las montañas a las llanuras, por el otro extremo. Estaba cansado de tanto vagar, y haraposo en todo lo que se podría llamar como un despojo humano, o un vagabundo, o cualquier término semejante a su apariencia actual.

La noción de cuanto tiempo había pasado en esos lares, luego de una breve escapa hacia el sur, a la jungla esmeralda donde tomó parte de acontecimientos que no lograba recordar, quizá fruto de la ingesta de alguna planta alucinógena. Por fin, se había puesto en el camino correcto. Al norte, Ojo de Dioses, posiblemente a pocas semanas de viaje, al sur, las aldeas K’zul, sitio por el que había transitado brevemente hacía un tiempo.

Estaba perdido, sin provisiones, y era de noche. A lo lejos le habría parecido ver una hoguera, mientras estaba guareciéndose de la noche en las ramas entramadas de un árbol lo suficientemente alto para evitar que animales indeseables se ofreciesen a servirle de verdugos. Posiblemente la idea de seguir la luz no fuera mala. Lo malo fue esperar quizá una mano amigable que le invitase a departir su comida con él. Lo que encontró en cambio fue a dos extrañas figuras que cargaban un pesado bulto sobre sus hombros y que se alarmaron al verle. Lo último que pudo recordar fue una especie de punzada, y luego, la oscuridad.


                           
ENKEI Y AURUNOX

Frío y calor; Enkei pudo ver en sus sueños un extraño artefacto. Una cueva, oscura, repleta de luces titilantes de color rojo que se arremolinaban de forma frenética alrededor de un altar. El altar, de color carmesí enteramente, estaba incrustado de esmeraldas por todas partes, y sobre él, reposaba un objeto oscuro, negro, imposible de saber qué era.

Y lo llamaba. Lo llamaba, con una voz tentadora, oscura y varonil.

Enkei despertó. El tibio tacto del cuerpo humano le recibió como una sorpresa primero grata, y luego extraña. Una mano de tersa piel se deslizaba sobre su bajo vientre y otro brazo, de la misma persona, le abrazaba por detrás. Estaba atado de pies y manos, y desnudo. Frente a él, compartiendo las sogas que les aprisionaban por las manos, estaba un fallen. Le delataban sus orejas puntiagudas y su fisonomía grácil y esbelta, de aspecto bello. Se encontraba desnudo como él, y a sus espaldas, la figura de un hombre podía adivinarse.

No era preciso el conocimiento de si era un hombre o no, pues en la oscuridad del lugar en el que estaban, solo podía verse un fornido brazo abrazándole desde atrás. La única luz que iluminaba el lugar, era la de una fogata, a unos cuántos metros lejos de donde se encontraban acostados.

Podía ver eso si se dignaba a abrir los ojos. Lo mismo ocurriría con Aurunox, un rato después, cuando sus captores, una mujer muy esbelta, de hermosa figura y cabello del ónix se levantase del lecho que compartía con Enkei. Lo mismo ocurriría con la persona que dormía al lado de Aurunox, que resultó siendo un hombre con varios vendajes cubriendo su pecho y su brazo izquierdo, aún tenían manchas de sangre.

Podían intentar hablar con sus aparentes captores. Era posible que aquello fuese negociable, lejos del hecho de lo que posiblemente hubiesen hecho mientras mantenían su inconsciencia.

Lo cierto era que, desarmados como estaban, poco podrían hacer, y en cambio, sus objetos estaban amontonados en un rincón de lo que parecía ser una cueva que esas personas usaban como refugio de manera seguida. Inclusive la corona de Enkei estaba entre aquellos objetos, destacando que posiblemente su uso quedaría descartado en esta ocasión.

FDI:
Primero que nada, me gustaría dejar en claro que los turnos serán de 7 a 10 días máximo, según tengo entendido, y no tendré que esperar a nadie. No obstante, si me respondeis rápido, puedo tomar en consideración a responderles igual de rápido, no como una obligación, si no como una recompensa.

Ahora bien, respecto a la aventura: podéis interpretar como habeis vagado hasta allí, desventuras y aventuras que se os ocurran hayan ocurrido mientras estabais perdidos. En el caso de enkei, podría narrar por ejemplo, su camino desde Sodoma hasta allí, la casa del animal y el sueño de cuando sedado. Lo mismo con Aurunox. Además de la libertad de interactuar con los dos NPC's que os tienen cautivos.

Otro punto a recalcar, y no de menor importancia, es que si bien en las aventuras iniciales tenéis "seguro" de no morir, no se tolerarán acciones temerarias basadas en ese concepto. Siendo así, acarrearán bajadas en la nota y posibles castigos aplicados a vuestro personaje según amerite la situación.
NPC:
Mujer que estaba del lado de Enkei


Hombre que despierta al lado de Aurunox

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Ilya Sokolof

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Aurunox el Lun Jun 15, 2015 6:41 pm

Aurunox abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fue unos pequeños ojos ya abiertos y calculadores, de un humano de piel extrañamente bronceada.
-Vaya, buenos días -Dijo al hombre que compartía cuerdas con él.
Miró a su alrededor, vio allí sus ropas, algo sucias por el tiempo yendo de lado a lado en busca de un sitio provechoso, y además algún que otro anillo interesante, e incluso una corona. También pudo ver sus dagas y una gran lanza con extrañas inscripciones en la hoja. Pudo también divisar una hoguera y dos figuras cerca de ella. Una de ellas tenía el pelo oscuro y dejaba ver unas bonitas curvas entre escasos ropajes. La otra persona llevaba algunos atuendos de cuero y el rostro oculto tras una máscara aparentemente fabricada con el cráneo de un carnero. Su chaleco de cuero dejaba desnudos unos brazos musculosos y llenos de vello, y Aurunox supo que era un hombre.
Arqueó una ceja y silbó.
-Oye, ¿Por qué no nos desnudamos todos? El salvaje me importa poco, pero debe ser bonito verte a ti -miró de reojo a la mujer.
Tenía pensado algún que otro plan, pero por el momento era mejor ver qué hacía allí.

Aurunox

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Mar Jun 16, 2015 3:56 am

F.D.I:
Bueno, espero que la pasemos bien en esta inicial, como es mi costumbre colocare los pensamientos de Enkei en color, con cursiva y entre comillas; y sus diálogos en color, con negrita y entre guiones

Me vi obligado a abandonar Sodoma, tras recibir un extraño paquete de parte del armero de la ciudad, aparentemente mi padre había estado allí, y había dejado un recado para el día en que yo alcanzara la ciudad de los paganos, este consistía de una extraña cartera de cuero con propiedades mágicas, mas precisamente la capacidad de sacar cualquier cosa de ella si el usuario lo deseaba lo suficiente, dentro de ella ademas habían dos curiosos anillos que representaban el sol y la luna, ademas había una nota y una llave, la nota decía que de ser posible nunca me quitara los anillos, que habían pertenecido a mi padre en sus épocas de buscador de fragmentos y que tenían propiedades mágicas, ademas, me revelaba la ubicación de una bóveda secreta escondida en el templo de los monjes fallen, y que esta llave no solo abría esa bóveda, sino también otras múltiples bóvedas dispersas alrededor del mundo, con mas regalos de mi padre para mi.

Ante esta noticia naturalmente me dispuse a viajar de regreso al templo apenas sanaran bien mis heridas, ese tiempo lo pase conociendo la zona, aparentemente no solo tenían una armería comunal, sino que también poseían un campo de entrenamiento para cualquiera que quisiera ir a entrenar, sin duda estos conceptos eran no solo prácticos, sino casi necesarios en una sociedad como esa. La gente de Sodoma era sencilla y jolgoriosa, durante mi estancia aprendí varias cosas interesantes y conocí a mucha gente interesante, me entere de la existencia de la "licantropia", una enfermedad (si se la puede llamar así) que le permitía a Heinrick transformarse en un enorme lobo a voluntad, eso explicaba la bestia que nos ayudo en Hell's Point, respecto a los demás, procure mantenerme alejado de Grimm y no tuve demasiado contacto con Mario y el artífice, pero me lleve sorprendente bien con Leia, se ve que el hecho de salvarla con la semilla del ahba hizo que me ganara su respeto, aun recuerdo lo agradecida que estaba en ese momento, "gracias por todo" me dijo, palabras que por lo general evocan alegría y confianza, sin embargo, en mi, no provocaban nada, y muy en el fondo sabia, aunque no quisiera admitirlo, que eso no era natural.

El camino hacia el pico azul fue arduo y largo, llegue incluso a perderme varias veces, pero conseguía avanzar a fuerza de pura voluntad, a veces aprovechándome de la bondad de la gente, que varias veces se ofreció a darme transporte en diversos tramos, nunca me quedaba demasiado en ningún sitio, en especial si había poco trabajo, solo me quedaba lo necesario para llegar al siguiente pueblo y repetir el proceso, aunque elegía muchas veces el camino solitario, como cuando me adentre en el bosque silencioso donde nunca me sentí realmente solo en realidad, siempre sentía que había ojos observandome entre la maleza, luego atravesé las solitarias montañas hasta llegar a la gran llanura, donde una caravana de alimentos me facilito transporte hasta dejarme relativamente cerca de Ojo de Dioses, desde ahí llegar a la moderna urbe tendría que ser pan comido, pero las cosas no salen siempre como uno planea.

Era un día como cualquier otro, al verme acechado por el peligro de la noche y todo lo que esta conllevaba, decidí que lo mas sabio seria encender una fogata para protegerme de las inclemencias de ese territorio salvaje, el único problema era que no tenia comida, lo único que me quedaba eran dos manzanas que me habían sobrado de cuando cruce el bosque silencioso y las recogí allí, me comí una de ellas para darme la energía necesaria para ir a cazar algo, y se ve que de algo sirvió comerme la manzana, ya que aunque no fuera mucho, desnudo y lanza en mano, había conseguido atrapar a una extraña criatura emplumada, similar a un ikrax pero mucho mas pequeño, al principio mire su purpurea carne con desconfianza, pero al primer mordisco mis dudas se disiparon, era dulce, morada y fibrosa, casi como comerse una remolacha emplumada, con el estomago lleno me dispuse a dormir lo mejor que puede para reanudar mi viaje en la mañana con renovadas energías, el día había sido agotador, sentí un extraño sonido antes de quedarme dormido, pero los brazos de sueño me atraparon antes de que pudiera investigar la fuente del ruido.

Ahí estaba de nuevo, ese sueño no era nada nuevo para mi, aunque cada vez que regresaba a ese lugar estaba tan sorprendido como la primera vez, como si perdiera la memoria cada vez que volvía.
Me hallaba al pie de una enorme escalera cuyos escalones alternaban entre marfil y ébano, tan alta que ni siquiera era capaz de ver el final de la misma, no había nada ademas de la escalera, si miraba hacia arriba solo veía cielo, y debajo mio solo océano extendiéndose hasta el infinito, como siempre, me quede un momento admirando la vista, casi olvidando que "ellos" llegarían... Pero llegaron como siempre lo hacen, mas que "ellos", quizá debería llamarlos "eso", unos extraños fuegos fatuos, unas llamas flotante color anaranjado fuerte que parecían danzar en el aire mientras me perseguían a lo largo de la escalera, despedían un calor agradable, pero que acercarse a la soberbia escalera la derretían como si esta estuviera hecha de cera, a pesar de moverse lentamente, estas llamas me obligaban a subir sin parar si no quería ser consumido por ellas o caer al vació.

Así que subí y subí, por lo que parecieron días, afrontando el hambre y el sueño, pero no podía flaquear, o caería al vació, aunque la idea de simplemente dejarme caer me tentó muchas veces, el miedo a lo desconocido evitaba que hiciera algo de lo que posiblemente me arrepentiría, en determinado punto empece a encontrarme con la singular flora de esa prisión onírica, cuando de entre las grietas de los escalones, cada tanto asomaba una extraña planta, tenia el tallo como el de una flor, solo que este era de alguna forma suficientemente fuerte para sostener el extraño fruto que se hallaba en la punta, una esfera perfecta, de textura similar a un tomate, cuyo color variaba de una planta a otra, varias veces me vi tentado a tomar una de estas frutas y comerlas, pero al hacerlo notaba como a "ellos" no parecía gustarle, ya que comenzaban a arder con una fiereza inusitada, y aumentaban la velocidad con la que consumían la estructura, por lo que la mayoría de las veces prefería dejarlas pasar a pesar del hambre que me atormentaba.

Pronto no solo me encontraba con la flora, sino con la fauna de ese lugar, cada tanto a un costado del camino, se podían ver una especie de buitres encadenados, solo que sus alas no se veían por ningún lado, y a primera vista parecían cubiertos de brea, pero una observación mas detenida revelaba que era simplemente su desagradable piel la que tenia esa apariencia, por lo general se picoteaban entre si y emitían estruendosos gritos y gemidos mientras que con sus afilados picos y garras se despedazaban entre ellos, extrañamente, al pasar junto a ellos se quedaban quietos mirándome fijamente con una sonrisa que no debería ser anatomicamente posible que para ellos, algunos se inclinaban ante mi o me ofrecían fruta de sus ensangrentados picos, filosos como navajas, pero prefería dejarlos ser y no mirarlos mucho, me daban mala espina, sus gritos cuando peleaban no eran nada comparados con los que hacían cuando las llamas los consumían.

De repente, algo pareció arrancarme se ese sueño tan familiar y lanzarme directo hacia un sueño nuevo, completamente ajeno al anterior, de golpe, me hallaba en una especia de cueva, en donde unas graciosas luces rojas se arremolinaban y danzaban alrededor de un imponente altar de color rojo sangre, sobre el reposaba un objeto negro como la noche de apariencia no definida, podía oír como me llamaba, oía su voz directamente en mi cabeza, tentándome, quise acercarme a el, pero otro tirón volvió a sacarme del sueño esta vez para regresarme al mundo conciente.

Al recobrar la conciencia lo primero que note fue la calidez natural de compartir el lecho con tu amante, al principio me acurruque disfrutando el calor de nuestros cuerpos juntos, una sensación tan poco habitual en mi vida, pero casi pego un salto del susto cuando recordé que se suponía que estaba en una estepa desierta, no en ninguna cama con ningún amante, ademas estaba amarrado y frente a mi parecía haber otro cautivo, con una figura masculina acurrucada con el. "al menos no me lleve la peor parte, ¿que clase de mierda enferma es esta?, estoy atado, desnudo y con una mujer abrazándome por detrás, mierda ni siquiera tengo la corona, aun están dormidos, no hay tiempo que perder tengo que hacer algo", pensé para mi mismo mientras mascaba las cuerdas que mantenían presas mis manos intentando hacer el menor ruido posible, mientras hacia esto logre divisar mis cosas amontonadas a poca distancia de nosotros, junto con otros objetos que supuse pertenecerían al otro cautivo.

Deje de mascar las cuerdas en el momento en que vi que el hombre frente a mi se despertaba, me extraño su despreocupación en todo el asunto, pero decidí hacerme el tonto y seguirle el juego para ver que pasaba, quizá esto no fuera mas que el resultado de que la carne de esa ave estuviera atiborrada de alucinógenos que me hubieran llevado a formar parte de una extraña fiesta sexual con un grupo de viajantes, de ser así no podía seguir perdiendo el tiempo, tenia que emprender rumbo a mi objetivo cuanto antes, ya el tiempo es limitado para todos. -Buenas noches en realidad amigo, todo bien por ahí parece que tuviste una noche agitada cuanto menos- le dije señalando con la mirada al sujeto a sus espaldas, tras eso gire un poco mi cuerpo para besarle brevemente el cuello, despertándola de esa manera .-¿Dormiste bien?, estoy seguro de que la pasamos de maravilla anoche, pero a decir verdad no recuerdo nada, debe ser por algo que comí que estaba echado a perder, ¿me refrescarías la memoria preciosa?, a propósito, ¿te molestaría desatarme?, esto fue divertido pero ya empiezo a sentir calambres- le dije a la chica que ahora lograba notar que era bastante atractiva, si habíamos hecho algo me lamentaba no estar despierto para disfrutarlo, aun así, no terminaba de confiar del todo en esa gente, por lo que me mantuve alerta en caso de que intentaran algo, aunque no es que hubiera mucho que pudiera hacer.

Spoiler:

Velocidad =... no lo se, pero de todos modos no uso mas de una accion
mascar las cuerdas hasta que auro se despierte + activar "concentración total"

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Ilya Sokolof el Mar Jun 16, 2015 5:55 am

AURUNOX

Cuando el fallen abrió los ojos, lo primero que vio fue a su compañero, luego de dirigirle unas palabras y quedarse mirando curiosamente alrededor, logró ver sus cosas, amontonadas en una esquina y la hoguera en la que sus captores, la mujer y el hombre ataviados de forma tribal, comenzaban a preparar una especie de comida. Una olla de hierro cercana al fuego, en la que algo comenzaba a bullir, desprendía el olor a algo que parecía un estafado.

Si intentaba moverse, se toparía con que tendría que ser en mutuo acuerdo con su compañero de amarraduras, y de cierta forma sería imposible deshacerse de las mismas sin recurrir a alguna herramienta con la cuál cortarlos.

Al intentar entablar conversación de una manera ciertamente provocativa, la mujer, que hasta entonces se había limitado a observarlos desde luego, se incorporó, tomando la lanza con grabados que debía de ser su arma. Portaba cerca de tres lanzas de menor tamaño en su espalda baja.

Un chasquido de un látigo, procedente del hombre que estaba al otro lado de la hoguera cruzó el aire y se detuvo en su labio inferior, causándole una herida y el consecuente sangrado.

-Así que quieres desnudos. Está bien, ya estás desnudo, pero… - Una mirada furtiva a su compañero, y dando un golpe al suelo con el extremo de su lanza, le dio a entender cierta orden, que seguramente sería en un código especial de ellos. – Tú eres de mi hermano, no tengo yo nada que ver contigo. Ahora bien, Tal’iwah, ¿quieres compartir ya tu lecho nupcial con este hermoso jovencito o aún no?  

Tal’iwah miró sin preocupación, y es posible que hasta una sonrisa casi imperceptible en la poca iluminada habitación cruzase su rostro.

-No, hermana, no hay orgullo en desposar a una persona sin que la misma se haya resistido en todo el viaje, y solo se puede compartir la cama hasta llegar a la gran Carpa. Aunque la tentación…


Con esas palabras, Tal’iwah concluyó sin apuro la negativa a la petición de Aurunox. Pero se levantó un momento para acercarse y acariciarle una mejilla.

-Pensé que eras una hermosa fallen cuando te capturamos.
– Siguió sus caricias. – Pero cuando te desvestimos, me di cuenta de la “sorpresita”. Da igual, tengo ya tres esposas, y aunque soy bueno complaciéndolas, ellas ya no me complacen tanto a mí. Pero tú, tú mi querido, eres exótico, bello a mi gusto.



ENKEI

Lastimosamente, y pese a sus esfuerzos, la cuerda solamente quedó con unas pocas mascaduras que si bien podrían culminar su cautiverio de obtener la ayuda de algo filoso para culminar su trabajo.
La mujer que entre aquellas penumbras se podría decir, tenía el aspecto de una bella altea, despertó al sentir el beso de Enkei Azurewind en su cuello. Una mirada en derredor, otra a Enkei; otra al fallen y luego a Tal’iwah, su hermano. No contestó nada acerca de las preguntas, mientras se levantaba, y despertaba al hombre que compartía lecho con el fallen. Se acurrucaron cada uno en un extremo de la fogata, mientras ponían una olla al fuego y la llenaban de agua, carne y diferentes verduras y yerbas que el mismo podría haber visto en las praderas.

El silencio se mantuvo sepulcral hasta que el fallen con el que compartía la soga intentó seducir a la mujer. La respuesta fue un certero y ágil latigazo que surcó el aire y se detuvo a en la boca del mismo, por parte del compañero de ella. Enkei pudo escuchar todo el diálogo que llevaron sus dos captores, y además como el hombre, que se llamaba Tal’iwah, se acercaba de manera extraña a acariciar una mejilla del fallen.

Luego de un instante y cuando Tal’iwah hubiese terminado su extraña actuación, ella, habló.

-Les pondré al corriente. – En su voz se notaba una gran autoridad. – Les hemos capturado hace dos noches, bellos durmientes. No pensábamos que la dosis de hierba del buitre que usamos fuese tan fuerte en ustedes. Ahora bien, sin más rodeos, tú – señaló a Enkei con su lanza. – Serás mi esposo, lo he decidido apenas verte, en esa fogata, tan decidido en la soledad de la llanura.

-Ya, Gimkhana. El tema es que nuestro padre nos permita desposar a dos extranjeros así por así. Lo más, serán relegados a ser vendidos como esclavos cuando nos acerquemos a los muelles o vayamos a Ojo de Dioses.

-¡De ser necesario pediré que el consejo de los Ah’k viri lo someta a un consenso! – Tronó hecha una furia. – Por primera vez en mis veinte inviernos he considerado tomar un esposo y ser una Kehran como cualquier otra, no dejaré que las viejas tradiciones me impidan hacerlo. – Volvió a dirigir la mirada a Enkei, luego de fulminar con la misma a Tal’iwah. – Ahora bien, lo quieran o no, nos acompañarán a la Carpa. Sois nuestros prisioneros, y como tales, esperamos que se resistan, si bien odio las tradiciones; es necesario que las presas hayan opuesto resistencia para que podamos disfrutar de cierta satisfacción.


ENKEI Y AURUNOX

Gimkhana hizo esa explicación mientras tomaba en un plato de madera el oloroso caldo que se elevaba e inundaba la cueva, a la cual, no entraba luz, pues estaba tapiada su entrada de alguna forma, por una especie de cortina de arbustos. Tal’iwah había hecho lo mismo con su plato hacía un tiempo. Por último y tras levantarse ambos, ofrecieron un plato a ambos, sin permitirles desatarse.

-Si quieren, coman. No les permitiré desatarse, así que si quieren lo que harán será sentarse como puedan, y comer como animales… - Y tomando una cuchara se acercó a Enkei y continuó en tono meloso – O nos permitirán alimentarlos como su fueran pequeños bebés.

De comer, fuese la forma que fuese, el caldo tendría un sabor salado pero pasable, con hortalizas comunes como zanahorias y otras más raras, como una especie de bulbos parecidos a las remolachas y de sabor agrio. Luego de eso les vestirían con un taparrabos a cada uno, y, Tal’iwah los halaría por las cuerdas, mientras Gimkhana arrastraría los sacos en los que cargaban provisiones y los objetos de Enkei y Aurunox.

La luz de media tarde les recibiría cegándoles parcialmente cuando salieron por la fuerza al exterior. Comenzaba a disminuir el calor de forma gradual, y una nube de mosquitos les atacaría de forma cruel y sin piedad en la desnuda piel. Sus captores parecían ya inmunizados ante esos enjambres que si bien les agobiaban, no les desconcentraban de sus labores. A un lado de la cueva, dos Ikrax de dos metros de alto estaban amarrados, esas debían de ser sus monturas, que a pesar de ser totalmente dóciles, imponían cierto respeto con su aspecto feral. Gimkhana se acercó a uno de ellos y lo acarició con cariño en el cuello.

-Montaremos una pareja en cada uno. Por seguridad, ustedes irán adelante. – Habló entonces a su hermano. – Tal’iwah, ve y busca el rastro que ha dejado la Carpa, yo me quedaré custodiándolos mientras lo haces. Que yo sepa, no debe haberse alejado tanto como para que podamos llegar sin mucho esfuerzo.

-Está bien, hermana.

Tal’iwah obedeció inmediatamente la orden, desapareciendo tras unos matorrales al poco tiempo. La altea había amarrado la soga que les mantenía prisioneros a un grueso árbol, cerca de los Ikrax. En ese momento bien podrían aprovechar a intentar socavar más información de la mujer que les tenía privados de libertad.

Tal’iwah volvió al anochecer, cuando la brisa nocturna había refrescado totalmente, y los mosquitos y demás insectos estaban en su auge, acosándoles con inclemencia y picándoles. Fue entonces cuando montaron en los Ikrax. Enkei y Aurunox fueron obligados a subir delante del jinete, que conducía a la bestia, así, Enkei acompañaba a Gimkhana, la cual le abrazaba levemente desde atrás mientras tomaba las riendas del ave, lo mismo ocurría con Aurunox.

Las bestias marchaban a un ritmo lento y acompasado, iban a la misma velocidad, sin adelantarse uno del otro, mientras sus conductores miraban atentamente el suelo en la oscuridad nocturna. Si Aurunox miraba al suelo, podía notar como una enorme carretera de huellas humanas delataba el paso de cientos o bien miles de personas.

El aire estaba impregnado del aroma de flores de “hierba del buitre”, como la llamaban sus captores. Unas flores negras y rojas de pétalos carnosos que despedían un aroma empalagoso y que florecían la mayor parte del año a intervalos irregulares. Y a sus lados, podían ver a manadas de Ikrax o de Banthor en estado salvaje dormitar ligeramente, en estado de alarma ante posibles ataques, como lo hacían todos los animales que nunca hubieran tenido contacto amigable con el hombre.

La noche transcurrió tranquila, habrían avanzado hasta cerca de la mitad de la madrugada, cuando pudieron ver una gigantesca carpa de quizás centenas de metros, o quizá kilómetros de largo. A sus afueras, rodeándola, podían verse jaulas y más jaulas, y en ellas figuras que o bien dormían, o bien se aferraban a los barrotes en intentos esporádicos de escapar. La luna era llena y brindaba iluminación al sendero que debían de seguir.

Estaban a cerca de un kilómetro de la Carpa, hogar ambulante de los Kehran, una de las aldeas K’zul y famosos por su principal negocio, la captura y venta de bestias de las llanuras y de humanos. Se detuvieron y los obligaron a desmontar.

-¿Quieren su libertad? Les daremos una oportunidad. – Dijo Gimkhana mientras se acercaba con el amenazador filo de una de sus lanzas brillando a la luz de la luna llena. – Si no mostráis signos de resistencia, en vano será suplicar a nuestros líderes que se obvien las tradiciones por primera vez. Así que, os daré dos opciones: la primera es luchar contra nosotros dos, ahora mismo, si nos ganáis os dejaremos marchar, no será cuestión nuestra el cuanto sobrevivan en esta llanura salvaje, o bien siguen con nosotros sin intentar resistirse, lo que hará que sean relegados a simples esclavos. Ustedes deciden.

Eso sí, si los vencemos, tendrán que someterse a nuestros deseos.


Terminó su discurso apuntando amenazadoramente con su lanza.

FDI:
Bueno, habéis cumplido rápido así que yo también lo haré  oish

Ahora bien, Aurunox, simplemente me gustaría pedirte que si pudieras, y sin prisas, hagas los post más largos. No te pido biblias ni constituciones, pero sí algo más extenso.

Como siempre, podéis interactuar más entre vosotros, con los npcs, describir más cosas. ¡No hay límites casi!
Ahora bien, Aurunox, en concepto de latigazos recibes 3PV y tendrás que interpretar tu vulnerabilidad al dolor: Grita, llora, chilla, patalea, lo que sea. Pero recuerda que seguís atados.

A los dos, podéis pelear o no, si no lo hacéis, ya saben que les pasará, lo dijo la jefaza.

Animales:

Esos son los Ikrax, miden dos metros y son usados como caballos.


Banthor, los podéis ver en manadas dispersas, sin las armaduras y en estado salvaje.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Aurunox el Mar Jun 16, 2015 5:35 pm

La propuesta de aquella extraña pareja cogió a Aurunox por sorpresa, pues aún estaba asimilando todo lo ocurrido durante el día. Despertó desnudo en una cueva, junto a un humano que había corrido su misma suerte, aunque con los ojos, la nariz y la boca muy pequeños en comparación con su cabeza, lo que le hacía algo de gracia.
Tras halagar un poco a la salvaje pudo comprobar su temperamento y demostrarlo con un alarido de dolor debido al latigazo que esta le propinó en el labio. Sus preciosos labios... En el Ojo de Dioses el único entretenimiento era cantar, tocar, y cantar y convencer a las más bellas doncellas para tener sexo con él. Las más bellas y la hija del zapatero, Clarise, que a pesar de ser algo ancha y alta, con rasgos poco femeninos, tenía buena labia, y a veces está bien un poco de placer entre debates. A Aurunox, le perdía hablar, pero también sabía cuando callarse. Su afilada y dulce lengua le había sacado de muchos aprietos, y la había metido en otros tantos. Se lamió el labio. El sabor ferreo de la sangre seca acarició su lengua, y sintió un atisbo de dolor al mover el labio. Esa zorra... Ahora parecería imbécil al hablar intentando mover su labio lo menos posible.
Miró a la mujer, tenía que reconocer que era encantadora... A su manera... Visto desde el punto de vista de un domador de circo... Pero si viajaba en una carpa, no habría mucha diferencia, pensó. Luego miró a Enkei, su compañero cautivo, y le guiñó un ojo, cómplice. Tosió un poco para aclarar la voz, y empezó a cantar.
Escuchad con atención,
si no lo hacéis os perderéis
la historia de un joven bardo
y su amigo el cabezón.


Se aclaró la garganta.
-Por mí será coser y cantar eso de luchar, creo que puedo sacar un buen pellizco de esto, además de una bonita canción -sonrió, pícaro, y siguió cantando:
Al tigre que va de dama
el humano se le antojó,
el joven bardo cantaba
y al empalador conquistó.

Su voz sonaba dura y algo seca, pero seguía teniendo ese encanto del que Aurunox presumía.
-Solo os pediré nuestro equipaje, ¿os importa? -dijo-, y obviamente, que nos quitéis estas horribles cuerdas llenas de mugre.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Miér Jun 17, 2015 3:01 am

Morder la soga iba bastante bien, pero lamentablemente nuestros anfitriones se despertaron por lo que decidí detenerme antes de arriesgarme a que me descubrieran, logre despertar a la mujer pero esta no contesto inmediatamente a mis preguntas, sino que junto a su acompañante se puso a cocinar un abundante guisado con hierbas y plantas locales, suficientemente grande como para alimentarnos a los cuatro ahí presentes.

Sin embargo, la altea si reacciono al provocativo comentario de mi compañero de desgracias, quien no solo recibió la reprimenda de la mujer, sino que también un latigazo en la cara de parte del hombre que la acompañaba, escuche con atención la conversación de los dos hermanos, y note como una gota de sudor frió recorría mi frente al descubrir que el hombre fornido que respondía al nombre de Tal'iwah no tenia el mas mínimo problema con follarse a sus tres esposas y también al hombre aquí presente y no pude evitar pensar que yo mismo podría compartir un destino similar sino peor que el de ese desdichado fallen o sentir escalofríos mientras miraba como el sujeto acariciaba delicadamente el rostro de su prisionero.

Después de contemplar esa bizarra escena (que me acechara en mis pesadillas para siempre), la mujer a la que luego identifique como Gimkhana tomo la palabra y procedió a explicarnos un poco la situación en la que nos encontrábamos, luego de que caí en cuenta de que no solo me estaba raptando, sino que quería tomarme como esposo, por primera vez en mi vida me sentí sinceramente desafortunado (en lugar de alagado o desinteresado) de parecerle atractivo a una chica.

Después de dar su monologo, los hermanos tomaron un plato de la espesa sopa y nos la ofrecieron, Gimkhana incluso se ofreció a darme de comer en la boca como a un infante, y lo hizo con una ternura que no era propia de una loca secuestradora y posiblemente violadora, ante su ofrecimiento mire alternativamente al plato y a la mujer, ahora que lograba ver bien sus rasgos note que era una altea joven y que no estaba nada mal, era bastante linda de hecho, una lastima que estuviera calada y que yo no tuviera tiempo para hacer vida hogareña, supongo que no se puede tener todo en la vida, aunque se pueda intentarlo, a fin de cuentas suspire derrotado y tuve que aceptar su ofrecimiento. -si, tengo hambre, pero no pienso comer como un animal salvaje, si quieres ser mi mujer supongo que es lo menos que puedes hacer por mi, venga terminemos con esto- tras esta declaración procedí a comer de la sopa hasta saciarme, no me gustaba en realidad, pero si realmente iban a darnos una chance de resistirnos necesitaría toda la energía que pudiera obtener, y esa sopa se veía bastante nutritiva, quizá si supiera cocinar mejor me ahorraría varios periodos de hambre en los que paradojicamente no me doy cuenta que estoy rodeado de cosas comestibles.

Una vez terminados de ingerir los alimentos, nuestros captores nos guiaron hasta salir de la cueva donde nos encontrábamos, note como Gimkhana cargaba la bolsa con nuestras cosas, con los regalos de mi padre, los guanteletes que me acompañaron por años, la lanza que tanto me costo conseguir y lo mas importante, la corona, la extrañaba, no acostumbro estar sin ella por demasiado tiempo, me sentía aun mas desnudo de lo normal, casi podía sentirla llamándome, añorándome, no había duda, apenas la recuperara la pondría de nuevo en el lugar de donde nunca debió salir.

Al abandonar la cueva, vi que el sol se encontraba en su cenit y que lentamente comenzaba a descender hacia el horizonte, y mientras los mosquitos nos devoraban de a poco, el hermano partió en búsqueda de una supuesta tienda siguiendo las ordenes de su hermana, que ahora estaba claro que era la que tenia los pantalones en esa relación, mientras Tal'iwah partía en lomos de su ikrax, nosotros nos quedamos atados a un árbol en compañía de Gimkhana, los mosquitos molestaban cada vez mas, y yo no lograba entender porque no esperamos dentro de la cueva donde nuestra sangre se mantendría segura en nuestras venas donde debe estar, para matar el tiempo y recopilar un poco de información, me dirigí a mi captora y le hice unas cuantas preguntas. -Bueno, ¿Gimkhana te llamabas verdad?, no estoy muy familiarizado con las costumbres de las aldeas K'zul, pero tu lo mencionas como si fuera algo normal así que supondré que es lo regular secuestrar a tus parejas, ahora no me malinterpretes, eres una mujer bella, fuerte y decidida, justo como me gustan a mi, quizá si las circunstancias hubieran sido otras y estuvieras dispuesta a seguirme en mis viajes podríamos tener algo...sin embargo ese no es el caso, soy un hombre ocupado, y no puedo permitirme abandonar mi estilo de vida para convertirme en hombre de familia- dije todo esto mirándola fijamente a los ojos. -y tengo que advertirte que tendrás que mantenerme atado toda mi vida si quieres hacerme vivir en tu aldea, cambiando de tema, dijiste que no te gustaban las tradiciones pero que te atendrías a ellas, si ese es el caso ¿porque haces esto?, ¿que pretendes ganar tomándome como esposo?, me gustaría que me contaras como son las tradiciones en tu aldea, no es que tengamos nada mejor que hacer-.

Decidí relajar mi mente y esperar al altea masculino mientras escuchaba la respuesta de mi salvaje pretendiente, y después de una eternidad nuestro otro secuestrador hizo acto de presencia, al parecer había encontrado el camino, así que de inmediato nos pusimos prestos a dirigirnos en ikrax hacia nuestro destino forzado, el viaje fue bastante largo aunque no muy incomodo, me hicieron sentar al frente de la bestia mientras que la altea se sentaba atrás mio y me abrazaba sutilmente, deje que lo hiciera, lo que es mas me recosté un poco sobre ella para acentuarlo aun mas, muy de vez en cuando tenia un descanso, bien podría disfrutarlo, a pesar de darme cuenta de lo enfermizo de ese razonamiento, poco me importaba, no es como si sobre-angustiarme fuera a hacer que me liberara mas rápido. "realmente es una pena, es una linda chica, quizá pueda convencerla de que me acompañe, luce fuerte podría ser de ayuda... No , no solo la idea es mas bizarra que esta situación en si, sino que tendría que abandonarla si no es capaz de seguirme el ritmo, tengo que concentrarme en lo importante, salir de aquí y dirigirme al pico azul" El resto del recorrido lo pase sumido en mis pensamientos, mirando desinteresado al banthor o ikrax que pasaba cerca cada tanto.

Una vez divisamos la enorme tienda que constituía la aldea de nuestros captores, estos frenaron a los ikrax y nos hicieron desmontar y nos ofrecieron una interesante oferta, básicamente podíamos elegir entre pelear y tener una chance de escapar, o rendirnos y ser vendidos como esclavos, la elección era evidente, aunque la reacción de mi compañero ante el leve latigazo que le habían propinado me hizo desconfiar, en un combate directo no creo que sea de demasiada ayuda, sin embargo en ese momento se me ocurrió una idea, si no funcionaba nadie podría culparme por intentarlo. -Creo que la elección es evidente, pelearemos por nuestra libertad, ¿sera a puño limpio no?, perfecto entonces, cuando quieran empezamos, bueno, al ser tu mi pretendiente supongo que es justo que seas tu la que se enfrente a mi- Sin perder el tiempo, me puse en guardia y puse todos mis sentidos al máximo para la batalla. -A bailar muñeca-

SPOILER:

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Desactivar concentración total + Activar concentración total
Ponerme en guardia + Esquivar si deciden atacarme por sorpresa

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Ilya Sokolof el Miér Jun 17, 2015 4:06 am

ENKEI

Gimkhana se deshizo de gusto dándole de comer a cucharadas el caldo que había preparado. Con una sonrisa que transmitía la ternura que solo una mujer podría emitir, le alimentó lentamente durante un período de tiempo equivalente a una media hora, antes de salir. Y también contestó a varias de sus preguntas gustosamente.

-Poco tengo que decirte. La costumbre en nuestra aldea para poder ser considerado un Kehran adulto es secuestrar a su primera pareja de otra aldea, no podemos raptar a mujeres ni hombres que ya estén casados me temo. Y ninguno de los que he visto de las otras aldeas me ha gustado tanto como tú.
– Le guiñó un ojo picaramente, pero continuó con disgusto en cuanto a la pregunta que cuestionaba su código de rebeldía. – ¡Odio las tradiciones! Si no fuera necesario que me case para poder ascender al poder y seguir los pasos de mi padre, no estarías en esta situación. A todo esto, no les he preguntado sus nombres.

AURUNOX Y ENKEI

El viento sopló, y una nube dejó de tapar la luna, que alumbraba directamente en todo su esplendor. Se encontraban en una zona despejada, ninguna sombra se proyectaba más que la de los Ikrax y las otras tres personas. Tanto Tal’iwah como Gimkhana arquearon una ceja al escuchar el canto del fallen trovador y casanovas. No obstante, no accedieron a su petición de devolverles sus armas, ni su ropa.

-No. Los duelos en nuestra aldea son arreglados a mano limpia, solo si vences se te devolverán tus pertenencias. Ni una más, ni una menos.

Dijo Gimkhana mientras le halaba a unos tres metros de distancia de Enkei. Entonces y apuntándole con la lanza habló.

-Ah’kumeh, Tal’iwah zah zah. – Dijo refiriéndose a su hermano, mientras blandía su arma y cortaba con precisión las cuerdas que ataban a Aurunox. – El duelo queda oficializado, que la naturaleza decida quién será poseedor de la libertad de quién.

Tal’iwah tiró la única arma que portaba, una especie de honda, de la cual pendía una roca afilada en sus extremos. No servía para ser lanzada, pero en parte recibir un impacto de la misma, que funcionaba como látigo, debía de ser aterrador.

Se deshizo también de la parte superior del cráneo de rumiante que ostentaba a modo de casco, dejando a la vista un rostro curtido lleno de cicatrices y pintado para la guerra con pinturas negras y rojos, rupestres. Una sonrisa cruzaba su rostro mientras se deshacía del chaleco de cuero que era la única vestimenta que llevaba en el torso. Con los puños le invitó a atacar primero.

Gimkhana hizo su parte con Enkei, arrastrándolo unos cinco metros más lejos, cerca del límite de una arboleda, por la cuerda cortada y saludándole de la misma manera que hizo al oficiar el inicio del enfrentamiento anterior

-Ah’kumeh, Gimkhana zah zah. – Se refirió a sí misma y cortando con su lanza las cuerdas que ataban de pies y manos a Enkei. Se deshizo de su arma clavándola a un lado, en el suelo y cuadrándose en posición de lucha. - El duelo queda oficializado, que la naturaleza decida quién será poseedor de la libertad de quién.

No obstante, sin dar tregua se adelantó con una agilidad casi felina y, agachándose hacia un costado, dirigió un potente puñetazo que impactó repartiendo todo su peso corporal en las costillas del lado izquierdo de Enkei, obligándolo a retroceder varios pasos y causándole un gran dolor. Lo que siguió fue que, parándose sobre sus manos en el piso, y haciendo el pino, abriese sus piernas y empezase a moverse como una licuadora usando sus manos como apoyo, una lluvia de patadas pasó rozando a Enkei que había retrocedido, salvándolo de ser triturado de milagro por la falta de cálculo de la mujer.

-Tss. – Chasqueó su lengua la altea mientras seguía girando sobre sus brazos y acercándose peligrosamente a Enkei.

FDI:
Enkei, en concepto de daños, tienes un dolor agudo en la zona izquierda de tu torax, cerca del hígado. Lo mismo te ha hecho retroceder y te ha salvado de las patadas de Gimkhana, quien sigue girando y acercándose a ti.

Aurunox, Tal'iwah ha decidido dejarte el primer movimiento. Aprovechad ambos y buscad la mejor manera de vencer cada uno a su contrincante.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Aurunox el Miér Jun 17, 2015 9:01 pm

Al ver al gran hombre salvaje en guardia esbozó una sonrisa algo pícara. Miró también a Enkei, a unos metros de distancia. Había recibido un impacto en el torso, y eso mismo le había salvado de las piernas de la mujer. "¿Por qué ella no se quita la ropa?" pensó, pero por primera vez en el viaje, no se atrevió a decirlo en voz alta.
Evaluó a su contrincante. Parecía fuerte. Seguro que no era tan rápido como la chica tigre, pero los toros también eran rápidos, y sobre todo, fuertes. Un puñetazo de aquel bestia le iba a quitar parte de su encanto.
Dejando atrás la modestia, a él tampoco se le daba mal del todo la lucha, pero prefería usar sus puñales, o sus sombras... En fin, claro que haría uso de su poder una noche tan bonita como aquella. No quería gastar sus manos de artista con ese animal, claro que no. Empezó a caminar hasta él, lentamente, silbando la canción que minutos antes había entonado él mismo.
Spoiler:
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1º Caminar hasta Tal'iwah + esconderse en su sombra (Supongo que esto creará conmoción ante este sujeto falto de luces)
2º Propinar un puñetazo a la entrepierna de Tal'iwah lo más fuerte que puede + esconder rápidamente su mano, que queda descubierta durante el ataque (Pues se supone que el grandullón no sabe donde ando metido, pues no conoce mis poderes y solo me ha visto desaparecer. Espero que el sigilo del que gozamos los pícaros haga que esto salga genial y no vea mi mano)

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Jue Jun 18, 2015 4:41 am

Escuche con atención las palabras de Gimkhana. "poder, es obvio, ¿no es lo que todos buscamos por un motivo u otro,? es un impulso natural del hombre, aun si no sabe porque lo hace, y esta chica esta dispuesta a seguir esas estúpidas tradiciones con tal de obtenerlo". El que preguntara por nuestros nombres me tomo por sorpresa, no me había dado cuenta de que no se los había dicho, supuse que en esta oportunidad no era necesario mentir, ninguno de ellos podía ser un miembro de la eclesia, eso era seguro. -Mi nombre es Enkei Azurewind, pero no lo menciones mucho, no es... Seguro decir que me conoces-.

Cuando todo parecía estar listo para la batalla, mi compañero fallen se puso a entonar una extraña canción improvisada, lo mire confundido pero no le di mucha importancia, no es cosa nueva para mi toparme con locos, luego de liberarlo y dejar a los dos hombres solos, mi captora me arrastro unos metros hacia un costado, para que pudiéramos luchar separados de los otros. "bien, entonces una pelea mano a mano y si gano me devolverán mis cosas, es simple, lo que no quiere decir que sea fácil, la chica esta muy confiada, mejor me ando con cuidado", pero ni todo el cuidado del mundo me sirvió cuando la mujer se me abalanzo con la agilidad de un puma y conecto un certero golpe en mis costillas, seguido de un extraño movimiento que realizo parada de manos, del cual me salve gracias al impulso natural de retroceder ante el golpe que me dio anteriormente.

De repente me convertí en espectador de una obra tan bella como terrorífica, mientras veía a la mujer parada de manos acercarse decididamente haciendo girar sus piernas a grandes velocidades de manera amenazante, si una de esas me daba no seria bonito, no solo tenia en mi contra la ventaja de alcance que ella ostentaba sobre mi, sino que esa posición hacia inútiles muchas de mis mejores tácticas, su cabeza era incomoda de alcanzar por lo que un gancho al mentón estaba descartado, tampoco podría ir a por una sumisión muy cómodamente, y menos con esas piernas lanzando golpes en todas direcciones, simplemente me quede ahí pasmado pensando como afrontar la situación, y mi adversario ya estaba peligrosamente cerca cuando lo note, que entre esa defensa aparentemente impenetrable había un hueco, una debilidad, su cara estaba demasiado cerca del suelo.

Esa joven aprendería por las malas, que no estaba peleando en un cuadrilátero o una arena, y que aun en esos lugares hay objetos físicos que te limitan y que otro puede usar a su favor, como las cuerdas y las esquinas, y en este caso, el lugar de la contienda me proveía con una linda capa de tierra dispuesta perfectamente para que la usara a mi favor, lo primero que hice fue patearle tierra en la cara, tan vulnerable a la altura que se encontraba para así cegarla temporalmente, luego lo demás fue instintivo, fue lo que estudie y practique tanto tiempo, aunque con ligeras modificaciones, empece con un potente codazo descendente hacia su entrepierna en el que puse todo el peso de mi cuerpo en mi articulación izquierda, eso seria suficiente para hacer que cualquiera se retorciera de dolor, a continuación seguí con un gancho lateral al hígado con la mano derecha, en un momento casi cometo el error de lanzarlo con la izquierda, pero recordé que estaba de cabeza y el golpe conecto perfecto en el blando órgano glandular, para finalizar junte mis dos manos y con todo el peso de mi cuerpo le propine un golpe de martillo a su desprotegida mandíbula, de haberlo hecho todo bien, esa combinación tendría que ser suficiente para dejar fuera de combate a cualquiera, y es mejor que lo halla echo, esta chica es muy fuerte, no me convenía que la pelea se alargara.

SPOILER:

Velocidad: 1 = 2 acciones
Patear tierra a la cara + usar habilidad "punto débil" en forma de codazo descendente hacia la entrepierna.
Usar habilidad "punto débil" en forma de gancho lateral al hígado + usar habilidad "punto débil" en forma de golpe de martillo a la barbilla con las dos manos.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Ilya Sokolof el Jue Jun 18, 2015 6:29 am

Aurunox intentó una táctica frontal, con la idea de distraer y atacar de forma trapera un punto débil de su adversario. No hubiera sido mala idea, si quizá no lo hubiera hecho de frente.

Tal’iwah miró extrañado al delgado fallen, que se acercó con total tranquilidad y silbando hasta ponerse casi a su par. Entonces, se convirtió en oscuridad.

Simplemente oscuridad, una sombra con forma de humano, visible ante el ojo experimentado del fornido cazador, que esperó al ataque del pícaro trovador. Cuando la mano que se dirigía a golpear su entrepierna empezó a encaminarse, levantó con brutalidad y dureza la rodilla, interceptando en el aire la delicada muñeca de su contrincante y lanzándola hacia arriba, entonces, y sin compasión, su codo izquierdo descendió sobre la mano, aprisionándola como un martillo lo hace con el acero contra el yunque, y fracturándola, el dolor invadió al trovador, obligándolo a pegar un tremendo alarido de dolor. Y sin comerlo ni beberlo, prosiguió el castigo sobre Aurunox, cuando un puñetazo dirigido de forma ascendente hacia sus costillas, en el lado derecho. El golpe fue de una brutalidad impactante para los delicados huesos de los que disponía el trovador, levantándolo por los aires con total tranquilidad y dejándole varias costillas fracturadas.

La sobrecarga de dolor pudo con su consciencia, y luego de ver el cielo estrellado cuando estaba flotando por los aires a varios centímetros del suelo, se medio desvaneció en un estado que se mantenía entre la delgada línea de la inconsciencia y la consciencia del ser.

Tal’iwah le levantó como si fuera una muñeca de trapo y lo cargó sobre sus hombros como haría con cualquier animal recién apresado.

Más bien, eso era su estatus hoy, el de una presa.

Regresó a ver el duelo que aún se debatía entre su hermana y el otro extranjero, con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

El combate entre Enkei y Gimkhana, sin embargo, no salía de forma tan satisfactoria como el de su hermano. La joven había sido objeto recientemente de una táctica tan baja y cruel como podría ser un golpe bajo, pero cuando uno se decide en ganar, todo medio importa. Así fue como con un único gemido demostró el escozor en sus ojos, que le impedían ver. Pero su voluntad era mayor, y su sentido del terreno también, no cejando en sus letales patadas a las que su confiado adversario se aproximó en un intento de golpearle en su zona genital. Lo que recibió a Enkei fue una fuerte patada en el costado derecho, que le obligó a doblegarse del dolor, y, cuando Gimkhana estuvo segura de haber impactado sobre su enemigo, un salto mortal hacia atrás, con el que también golpeó con ambos talones en el mentón de su contrincante, hizo que Enkei se mordiera la lengua y que de seguro se fracturase algún diente. El golpe también le dejó tumbado, sin aire ni ánimos para poder levantarse.

Al cabo de unos segundos, Aurunox y Enkei estaban como habían comenzado la jornada, la tarde del día anterior, atados e indispuesto para otra ocasión. Parecía que habían subestimado a sus dos contrincantes.

-Así queda decidido. Perdonamos sus vidas y ustedes quedarán sometidos a nuestro mandato. – Dijo Tal’iwah. – Pues sus vidas son nuestras desde el momento en que les evitamos morir a nuestras manos.

Tras decidir esto, Gimkhana se acercó al ahora dolorido Enkei, y posando con malicia su pie en uno de los costados del altonato, habló.

-Tu táctica fue sucia. Lo comprendo, todo se vale para ganar, Enkei Azurewind.
– Presionó con dureza las costillas del mismo, haciéndole sacar un grito de dolor. – Pero aunque respeto tu ímpetu, tú eres la carta para que yo comience mi ascenso. Así que te guste o no, espero te quedes sometido a mi a partir de ahora.

Concluyó esta especie de mandato a los vencidos levantando el pie lentamente y  dejándolo suspendido en el aire, movió el mismo hacia la zona inferior de su prisionero.

-Y espero que me complazcas lo suficiente. – Dijo, antes de dejar caer con todo su peso un golpe aplastante a los testículos del altonato, dejándolo revolcándose de dolor. – ¡Súbelos a tu ikrax! Montarás junto a mí, en Ipahwa.

Ordenó luego a su hermano, quien después de amordazar con dureza a ambos prisioneros que empezaban a matenerse conscientes. Un muy lesionado Aurunox que ahora tenía varias costillas fracturadas, además de su muñeca y mano izquierda, fue el que sintió como un calvario el paseo del último kilómetro que les separaba de la Carpa, cuando el ave caminaba sentía como un dolor agudo, casi insoportable, y cuando el ave pasaba por una imperfección del terreno, por leve que fuera, se sentía a casi morir.

Llegaron a la Carpa, la luna comenzaba a descender en el cielo nocturno. Les desmontaron de las aves que servían de montura, y cargando cada uno con su presa, se encaminaron por la enorme entrada de la multitudinaria vivienda ambulante. Decenas de kehran y principalmente, gullam, les dirigieron miradas de curiosidad, siguiéndoles en séquito como si aquello fuera un descubrimiento importante. Se aglutinaban casi a empujones más y más personas, hasta que ambos, Gimkhana y Tal’iwah, se detuvieron frente a la Hoguera en seco. Allí, los cinco Ak’h viri estaban debatiendo en algo parecido a un consenso, pero dejaron el asunto a medias cuando vieron a los dos hermanos acercarse.

Tiraron a sus presas al suelo, sufriendo de manera dolorosa ambos.

-Honorables cazadores. – Comenzó Tal’iwah, el hermano mayor y quien gozaba de gran mérito en la tribu. – Honorables Ak’h viri, entre ellos mi padre. Salimos hace cuatro soles y tres lunas, vagamos por las llanuras, ninguna mujer u hombre fue de nuestro agrado, hasta el tercer sol de nuestra marcha, cuando encontramos y decidimos tomar como nuevos compañeros de vida a estos.

El silencio se mantuvo sepulcral. Las caras de todos se arrugaron en una especie de gesto de malestar y enojo. El ambiente se volvió pesado, y los cinco Ak’h viri fueron los primeros en romper el silencio, encabezando un hombre que portaba un casco de cráneo de carnero, como el de Tal’iwah, pero con cuernos más alargados. Se apoyaba sobre una lanza y portaba una ostentosa armadura que relucía como el oro.

-¡Tal’iwah, Gimkhana, hijos míos! – Tronó hecho una furia. - ¡¿Qué clase de insulto a la decencia nos presentáis, trayendo a extranjeros y diciéndonos que los tomaréis como esposos?! – Miró en derredor, primero a los otros cuatro y luego a sus hijos. Por último, una fulminante mirada a Enkei y Aurunox.

-¡Padre, Tara’wah! – Gritó una suplicante Gimkhana, postrándose como si se estuviera refiriendo a un rey. – Sé que esto rompe con las tradiciones de la aldea, sé que esto es casi inaceptable y que no querrás que se consolide…

-¡Y así es!

-¡Pero te suplico, no, os suplico, grandes cazadores! – Dirigió una mirada suplicante a los otros cuatro, un altea ataviado con ropas ligeras y con lechuzas posadas sobre sus hombros; otro desnudo del pecho, con pinturas rituales de color rojo por su torso y cara que les miraba inquisitivamente; un hombre de pecho desnudo y cabello y barbas abundantes, el primero recogido en una coleta y que no había dejado de lado su escudo y hacha; y por último, una súcubo de tersa piel pálida y enormes cuernos que acompañaban su cabello albino. – ¡Por favor!

-Si la muchacha lo pide de tal manera… - Comenzó la súcubo. – Pero en ese caso, tendrán que dejar de ser extranjeros.

-¡No, Ivedra! – Rugió Tara’wah. - ¡¿Piensas aceptarlo?

-Por mí tampoco habría problema de someterlo a consenso. – Añadió el hombre del escudo. - ¿Qué pensáis vosotros dos?

-¡Nuestras tradiciones son sagradas! – Dijo el hombre con tatuajes rojos por el cuerpo levantándose. - ¡Si consideráis esto como un acto pasable, estáis mal!

-Supongo que eso un no rotundo, por su parte. – Dijo el que tenía las lechuzas. – Pero yo en mi parte lo considero posible. – Continuó, mientras acariciaba una de sus mascotas y esbozaba una sonrisa malvada. – Pero de ser así, ¡que sean sometidos al Kala’kehran!

Un grito de aprobación cruzó la Carpa como un rugido. Tara’wah y el hombre de tatuajes rojos empalidecieron.

-Con esto es tres contra dos. La mayoría decide, traed los preparativos, ¡antes de que amanezca!

-Si me disculpáis, grandes cazadores, mi futuro esposo no creo que logre soportar el rito del Kala’kehran, sufrió graves heridas en el último forcejeo conmigo. – Apuntó Tal’iwah. - ¿Podría hacerse una excepción en su caso?

El silencio volvió a recorrer la Carpa. “Sí”, dijeron los tres al unísono, mientras los dos detractores callaban.

El rito del Kala’kehran tomó lugar. Enkei fue desatado de pies y manos por parte de Gimkhana quien le susurró al oído: Sobrevive, por mí.

Momentos después una procesión llevó ante Ivedra una especie de pipa, estaba adornada con plumas rojas y negras, y en su madera negra y brillante se podían ver tallados indescifrables en alguna especie de idioma antiguo. La súcubo encendió entonces con una brasa de la Hoguera a la pipa ceremonial, y un espeso humo se comenzó a elevar. Dejando su puesto cerca de la Hoguera, la súcubo misma se acercó y se dio a Enkei.

-Fuma. – Ordeno. Enkei se vería obligado a fumar si no quería ganarse la hostilidad de las decenas o quizás centenas de personas a su alrededor.

Al hacerlo, un fuerte piquete entre sus dos cejas le empezaría a marear, y al seguir fumando, una sensación de despersonalización le invadiría, y al cabo de otros pocos minutos, la oscuridad invadiría todo.

Una calma recurrente. Un cielo de color celeste, y a sus pies, el reflejo increíble del agua. Se sentía como si estuviera caminando sobre las aguas. La sensación de dolor y malestar había desaparecido completamente, y un sonido de tambores le invitaba a seguirlos. Y cuanto más los siguiese, más se alejarían.
A sus lados, las titilantes luces rojas flotaban y bailaban, mientras una voz le rendía pleitesía. Escenas de combates entre personas de brillantes armaduras dispuestas de lanzas se mostraban a sus ojos, y en el cielo, una estrella roja que parecía llorar sangre comenzaba a manchar el pulcro cielo y la cristalina agua a sus pies.

Rojo absoluto, rojo oscuro, y hedor a sangre, y a grasa. Gritos de lamento conforme caminase más y más siguiendo hoy a la estrella. Y en cambio, los tambores con un ritmo acelerado se escuchaban cada vez más cerca.

Pronto, cruzó una especie de portal, y se vio teletransportado a una cueva oscura, donde un chamán de piel oscura y de raza norgon bailaba y bebía. La danza era frenética, y en su ceremonial máscara hecha de un cráneo humano y ataviada de plumas rojas en una melena increíblemente larga. Su pecho desnudo tenía marcas de cicatrices en figuras geométrica entrelazadas en un solo símbolo que mostraba un triángulo apuntando hacia arriba, y otro inmediatamente apuntando hacia abajo.. Y mientras tanto, hablaba.

-¡Vivimos reprimidos! – Se acercó a Enkei, con unos polvos dorados escurriendo de sus manos. - ¡El mundo nos hace vivir reprimidos, los humanos nos reprimen, nos obligan a seguir reglas, y a obtener todo por el medio más difícil! – Sopló entonces los polvos directos a su cara, empañándole la visión. - ¡Ahora imagina lo felices que seríamos, si simplemente tomaramos lo que queremos! - Continuó - ¡Soy fuego y agua! ¡Vida y destrucción, amor y odio, positivo y negativo! ¡Búscame, y me hallarás!
Y entonces, la oscuridad volvió a invadirlo todo.

Aurunox había sido arrastrado al centro del círculo que estaba alrededor de la Hoguera. El taparrabos que era su única vestimenta fue arrancado entonces a la fuerza, y sin comerlo ni beberlo, un desnudo Tal’iwah estaba sobre él. El forcejeo fue constante, pero sin embargo, la fuerza del mal herido fallen no era rival comparada a la del fornido altea, que luego de un rato, consumó la penetración por la vía anal. El dolor invadiría al fallen al momento en que fuese violado por primera vez en su vida. Y entonces, un grito multitudinario de aprobación se expandió como la pólvora en la Carpa, y presa del dolor, se desmayó sin más.


ENKEI

Despertó. El sol agobiante del medio día le pegaba en la cara, y un dolor de cabeza agudo le tenía atontado. Los buitres volaban a su alrededor, acercándose cada vez más, cerrando un círculo que parecería mortuorio. Seguía desnudo, graves quemaduras cubrían su piel, además de el hambre y sed que le agobiaban al punto de tenerle casi al borde de la muerte. Una nota escrita en una especie de pergamino, a su lado, rezaba: Si quieres sobrevivir, ¡busca la Carpa! Solo entonces serás considerado uno de nosotros. Si se levantaba, vería el rastro de los centenares de pies humanos que habían transitado por ese lugar.


AURUNOX

Dolor, y más dolor. Era casi medio día, y viajaba dispuesto como un paquete en un carromato. Estaba inmovilizado de su brazo izquierdo por medio de dos palos amarrados precariamente con unas vendas, y lo mismo ocurría con su torso. Además, moverse era imposible, un dolor agudo le atormentaría en su costado derecho de intentarlo.
Si miraba alrededor, vería el rostro de una hermosa mujer humana de cabello oscuro corto y tez blanca. Sus ojos eran de un azul celeste impecable. Una cicatriz vertical en su ojo izquierdo manchaba su rostro, que aún así parecía de belleza impecable.

-¡Ha despertado! ¡Despertó! – Dijo con alegría. - ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? Ya no tienes fiebre… - Dijo tocándole en la frente. – Has estado dormido por dos días. Tenías cuatro costillas rotas y la muñeca y mano izquierda destrozadas. ¡Ese maldito de Tal’iwah! ¡Pensábamos que morirías!

Quizá era hora de sonsacar unas preguntas. No obstante, Aurunox no podría moverse, gracias a la inmovilización y el dolor agudo que eso incluiría. Además del malestar general, pues se sentiría extremadamente fatigado y enfermo.

FDI:
Aurunox, si bien tu poder te puede hacer invisible en ciertas sombras de mayor tamaño, la de un humano no es lo suficientemente grande para ocultarte, ergo, eres visible. Tu poder tampoco te hace intangible me temo. Pierdes 20 PV, en conceptos de daños; además, tienes ahora el estado alterado de enfermedad y lo que conlleva: una pérdida general de casi todos los atributos, además de que comienza a hacer efecto tu síndrome de abstinencia por no cantar. Te recomendaría que en un futuro dejes de cometer actos temerarios, pues ya estás cerca de rozar el umbral de la muerte. Y sí, has sido violado, lo siento.

Enkei, sufres la pérdida de 13 PV en concepto de daños, y además empiezas a sufrir el síndrome de abstinencia tras un tiempo sin ingerir alimentos. Es tu decisión si seguir el rastro de los Kehran o intentar huir, dependiendo de cómo te veas capaz para sobrevivir.

NPC nuevos:

Tara'wah, padre de Tal'iwah y Gimkhana.


El tío de las lechuzas.


El tatuado.


Ivedra, la súcubo.


El de la coleta y escudo.


El norgon de la alucinación de Enkei.


La mujer que cuida de Aurunox al despertar.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Dom Jun 21, 2015 4:02 pm

El problema de calcular demasiado todo, es que si una mínima cosa sale mal todo el plan se va al carajo, eso lo aprendí por las malas cuando tras patearle arena en la cara a la altea, me concentre tanto en causarle el mayor daño posible que descuide estúpidamente mi defensa y me expuse a recibir una patada que no solo detuvo mi ataque y me dejo atontado, sino que también me dejo abierto a un nuevo golpe de esta, esta vez dirigido al mentón, sentí al instante como mis piernas dejaban de responderme al cortarse toda conexión con el cerebro, caí sobre mis espaldas inmóvil, sin poder hacer nada mas que aceptar mi derrota, ante la cual mi adversario se limito a soltar  inútiles palabras condescendientes y presionar mi costillar, previamente lastimado por sus anteriores golpes. -¡gahh!, mejor sométeme esta- fue todo lo que alcance a decir antes de que la altea irónicamente aceptara mi sugerencia, aplastando mis testículos con su pie.-...eso lo hubieras pensado antes de hacer eso ughh- Fue lo único que masculle como respuesta al pícaro comentario de Gimkhana , no es que tuviera aire para decir nada mas extenso o concentración para decir algo mas inteligente, así que simplemente me quede quietecito retorciéndome de dolor y deje que me montaran de nuevo en el animal sin oponer resistencia.

Una vez llegamos a la carga, nos bajaron delos ikrax y nos cargaron en sus hombros cual trofeo de cacería, y probablemente eso mismo eramos en ese momento, a medida que avanzábamos, pude notar como las miradas de los aldeanos se posaban todas en mi y mi compañero fallen como si fuéramos un circo nuevo arribando a la ciudad, curiosos e inquisitivos, mascullando comentarios que no alcanzaba a escuchar entre todo el bullicio, sin duda habíamos ocasionado un buen revuelo, así continuamos hasta llegar a una especie de hoguera en lo que calculaba que era la mitad de la carpa, allí pude ser testigo de la discusión entre nuestros captores y cinco personas que parecían ser los lideres de la aldea, entre los cuales se encontraba el padre de los hermanos, al final tras una suplica, Gimkhana logro que el asunto fuera discutido, las personas que decidirían nuestro destino eran un grupo bastante variopinto, aunque supuse que era lo usual por esos lares, una sucubo, un hombre con una parvada de lechuzas sobre el y un sujeto barbudo estuvieron sorpresivamente de acuerdo en que nos uniéramos a su tribu si lográbamos pasar algo llamado "el Kana-kera" o algo así, sin embargo el padre de los alteas y un hombre joven cubierto de tatuajes rojos estaban rotundamente en desacuerdo con nuestra anexión a su comunidad, sin embargo los partidarios de nuestro ingreso a la aldea ganaban por tres a dos, por lo que al final su voluntad se sobrepuso a la de sus opositores.

Aparentemente se considero que el fallen estaba demasiado débil como para sobreponerse a la prueba que me esperaba, por lo que fue excluido de esta, dejándome solo ante lo desconocido, fui desatado y ante mi fue dispuesta una bonita pipa para fumar, que fue encendida y posteriormente ofrecida hacia mi en un tono mas de orden que de otra cosa, orden que acepte con cierta sumisión ya que no me encontraba en posición de desobedecer las ordenes de esa gente, esta seria la primera vez que fumaba, así que no tenia mucha idea de que hacer, simplemente acerque el pico a mi boca y aspire el humo, pero en el acto lo expulse violentamente entre tosidos. -disculpen, no estoy acostumbrado a fumar- Me excuse en caso de que se tomaran eso como una ofensa, procedí y tras varios intentos por fin le agarre la mano, y logre aspirar y retener el humo por una cantidad al menos aceptable de tiempo, a medida que seguía fumando (o al menos intentándolo, ya que probablemente estuviera desperdiciando la mayor parte del producto), comencé a notar cosas raras que estaba seguro no eran producidas por el tabaco normal. "genial, drogas, al menos espero que sea divertido" Comencé a desvanecerme, y un par de pitidos mas bastaron para que abandonara el mundo consciente y retornara al mundo onírico del cual hace no mucho había sido expulsado.

De repente me encontré a mi mismo en un paisaje totalmente distinto de repente, estaba caminando, pero no por suelo, sino por lo que parecía ser un gigantesco espejo hecho de agua, que reflejaba el bellísimo color cían del cielo, me vi empujado a seguir un misterioso ruido de tambores, que parecía alejarse según intentaba alcanzarlo, a medida que caminaba, podía distinguir un sinfín de luces rojizas bailando a mi alrededor, eran las mismas con las que había soñado esta hace poco después del recurrente sueño de la escalera, era raro en mi soñar la continuación de un sueño a menos que fuera uno de sus recurrentes, solo que esta vez las luces no estaban solas, sino que acompañadas por unas voces similares a cantos religiosos, solo que diferentes a cualquier canto gregoriano que yo hubiera escuchado nunca, ademas, podía ver como a mi alrededor se materializaban escenas que recordaban a un combate, pero no a una simple escaramuza entre bandas rivales o algo así, sino una autentica batalla con todas las de la ley entre dos ejércitos, una lucha como hace tiempo que no se veía en estas tierras. Coronando todo el escenario, una deslumbrante estrella roja que parecía sangrar apareció en el cenit de ese pesadillesco mundo, amenazando con corromper todo el lugar con su desagradable influjo, como un presagio de que algo horrible estaba por ocurrir.

Seguí caminando, intentando ignorar la desoladora presencia de la estrella roja, que me mantenía extremadamente nervioso a medida que pasaba el tiempo, seguí el sonido de los tambores, cuyo ritmo parecía aumentar a la par del de mi corazón, de repente el rojo comenzó a cubrir todo, hasta el punto que lo único que era capaz de percibir pasado un tiempo era el color de la sangre y el olor de la muerte, de un momento a otro, atravesé una puerta que parecía haber salido de la nada, y la escena cambio a la de una cueva, específicamente la cueva donde había estado anteriormente, allí me encontré con una especie de hechicero ataviado en un atuendo ritual, en su pecho pude notar un singular símbolo similar a una especie de estrella, el brujo comenzó a hablarme mientras danzaba, el tipo se acerco a mi y soplo un polvo dorado a mis ojos mientras enlazaba misteriosas frases que de algún modo bizarro parecían tener bastante sentido, no alcance a abrirlos de nuevo y ya estaba en otro sitio.

-Ya veo, así que "ellos" te están persiguiendo- dijo una figura encapuchada que parecía haber salido de la nada, lo poco de su rostro que estaba al descubierto denotaba que era un hombre de edad avanzada, decrepito hasta se lo hubiera podido llamar. -puedo quitártelos de encima por un rato, ¿debes tener sueño verdad?, puedes descansar y comer un momento mientras yo los distraigo- al decir esto, el viejo logro captar mi atención, de improvisto, vi como de la nada sacaba una bascula y una daga ritual adornada con hermosos rubíes y gemas de diversa índole. -pero como sabes nada es gratis en la vida, yo también tengo hambre, unos cuantos gramos de carne a cambio de una hora de paz- dijo el viejo con una sonrisa de oreja a oreja, mientras me ofrecía la daga bruscamente, la mire, tentado a cortarme una mano o unos cuantos dedos para obtener un momento de tranquilidad, no quería hacerlo, pero estaba tan cansado, tan hambriento, que accedí a cortarme un dedo y entregárselo al hombre, el cuchillo estaba helado al tacto, y por algún motivo la herida no sangraba, y lo que es mas, cicatrizo en el acto, -mjeejeje, buena elección, ahora descansa joven no tienes de que preocuparte, puedes usar este tiempo para descansar o intentar sacarle mas ventaja a las llamas- Tras decir estas palabras, el viejo se fue caminando en dirección opuesta, haciendo que el fuego retrocediera ante su avance, y por extraño que parezca, la escalera volvía a recomponerse allí donde el posaba sus pies, aproveche el tiempo para comer unos cuantos frutos, estirar las piernas y emprender de nuevo mi pesada marcha, decidí no mirar atrás, pero no escuche grito alguno del viejo.

Me desperté en medio de una llanura desierta, con una sequedad en la boca y un dolor de cabeza terribles, de nuevo había tenido ese extraño sueño, parecía ser la continuación, el de que había tenido cuando me capturaron, la escalera era habitual, pero me preocupaba este nuevo sueño, ese extraño personaje soltando esas aun mas extrañas palabras. "¿no se relacionan sus palabras con la situación actual? ¿no estoy en esta situación a causa de gente queriendo obtenerlo todo de la forma mas difícil?" El sonido de los buitres a mi alrededor me puso alerta, podía escucharlos acercarse lentamente, necesitaba comer algo, no sabia cuanto tiempo había estado dormido, pero tenia que comer algo de inmediato, por lo que me hice el muerto esperando a que se acercaran mas, incluso deje que uno me picoteara un poco el brazo antes de atraparlo en un rápido movimiento y azotarlo contra el suelo hasta que dejara de moverse, tras eso use mi mano libre para partir su cuello y dejar caer su sangre en mi boca, su gusto era espeso, turbio y desagradable, aun así la bebí como su estuviera degustando el mas fino vino de Sodoma, después de todo no es que fuera la primera vez que me veía obligado a hacer algo así para hidratarme, una vez mi sed estuvo moderadamente saciada, tuve fuerzas para levantarme, a mi lado encontré una nota que me indicaba que tenia que encontrar la carpa si quería vivir, y cerca mio note una enorme cantidad de huellas, como si toda la aldea se hubiera desplazado a la vez, y es probable que eso hubiera pasado, estaba solo en la sabana, sin nada mas que un taparrabos y un buitre muerto, ademas asediado por el sol y los insectos, sin dudas moriría si seguía así, di un par de vueltas alrededor buscando alguna especie de palo largo, de encontrarlo, le tallaría un poco la punta con una piedra y con eso me haría una buena lanza, pero no seria suficiente si me atacaba algo grande, pero me di cuenta que de tener la lanza podría darle un mejor uso al buitre, empalándolo en ella y usándolo como cebo en caso de encontrarme con algún animal peligroso.

"Esclavismo... Es una cosa horrible, desde cuando el hombre se cree con la autoridad de decidir sobre las vidas de sus semejantes, esto es culpa de los ángeles y de la eclesia, culpa de dios, ellos instauraron en nosotros ese sentimiento de inferioridad, nos hicieron creer que eramos basura, que podíamos ser utilizados y descartados, estoy seguro de que esos esclavistas jamas han sabido lo que es ser esclavo, lo que es no poder elegir tu propio destino" un fugaz pensamiento hizo que me desmoronara. "lo que es no tener nada" golpee el suelo con todas mis fuerzas levantando una generosa cantidad de polvo, y me deje caer estampando mi cara contra la tierra ."y aun así, ¿porque no puedo llegar a odiarla?, ¿porque creo que entre toda esa basura hay algo que se puede salvar?, ¿sera que salgo corriendo como perro entrenado en dirección de cualquiera que me muestre la mas mínima señal de afecto?, pero al fin y al cabo ¿no es ella misma también un esclavo de sus propias tradiciones? Mas importante ¿porque me pongo a pensar en esto?, debería estar partiendo rumbo a la carpa si quiero sobrevivir, no se supone que esto debiera pasar, que estos pensamientos invadan mi mente, ¿que paso con el ímpetu que tenia durante mi juventud?, si se supone que yo elegí esto, entonces porque duele tanto... ¿yo elegí esto verdad? ¿porque no puedo recordar si yo lo elegí?" Algo jodido estaba pasando con mi cerebro, bien hubiera podido quedarme ahi tendido y morir a manos de los buitres que ya me revoloteaban buscando vengar a su hermano caido, o caer a manos del calor o el hambre, pero algo me hizo continuar, como si mi cuerpo se moviera solo a pesar de que mi mente estaba en estado de crisis, mostrando un rostro totalmente inexpresivo me levante como mejor pude y seguí mi camino, no había tiempo que perder, recorrí un poco los alrededores en busca de algo útil, y tras eso me puse a seguir las huellas, parando cada tanto a lanzar un vistazo en todas las direcciones en busca de posibles amenazas que pudieran aparecer y tomarme por sorpresa, estaba cansado, distraído, y en ese momento furioso con todos, conmigo mismo, con esa aldea, con la eclesia que me había obligado a llevar una vida de prófugo, con mi padre por inculcarme el deseo de buscar los fragmentos, con ese puto desierto e incluso con el buitre muerto por no ser comestible, de alguna forma canalice toda esa ira y me dispuse a encontrar esa maldita carpa aunque fuera lo ultimo que hiciera, quizá tuviera suerte y encontrara alguna fruta o algo por el camino que alivianara mi condición..
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Ilya Sokolof el Jue Jun 25, 2015 12:29 am

AURUNOX

-Soy Saskia. – Dijo la mujer, mientras le levantaba por la parte trasera de la cabeza para ayudarle a beber un brebaje amargo de hierbas. – Me temo que somos compañeros de destino; aunque yo he sido relegada a ser una simple gullam luego de que no pude “satisfacer” a mi “marido”. – Comentó con amargura. – Por suerte, soy útil para gran parte de la aldea; soy médica. – Continuó sin pausa. – Mis padres se habrían mudado hace unas cuántas décadas con los Mah’rak. Eran farmacéuticos interesados en descubrir las propiedades de nuevas plantas de la Gran Llanura y la Jungla Esmeralda. Los tiempos fueron austeros y tuve la desgracia de nacer allí, factor que ha jugado en mi contra para que uno de estos salvajes me capturase. Sé pelear, no es que no sepa defenderme, pero con que te droguen con hierba del buitre mientra estás recolectando muestras hace que te sea imposible defenderte. Sobre esa hierba… - Siguió su monólogo sin importar. – Esa flor, en realidad; una dosis pequeña es un excelente analgésico y anestésico natural. Dosis más grandes utilizadas en forma de ungüento para las armas de los Kehran la convierte en un poderoso sedante, a veces letal. Inclusive, mezclé un poco de esa planta en la infusión que te he hecho beber hace unos minutos, aliviará tu dolor durante un buen rato, pero te mantendrá paralizado.

La mujer terminó de guardar sus enseres en una cajita de madera, que guardó a la vez en un bolso que pendía colgado de su cintura. Su ropa era vanguardista, que si bien no se mantenía en condiciones para hacerla lucir como toda una dama de las altas ciudades de Ojo de Dioses o Ciudad Catedral inclusive. Pero seguía, manteniendo un porte refinado y encantador, a pesar de no haber nacido ni recibido educación de más personas que sus familiares, en todos los veinte y tantos años que podría aparentar. La misma se quedó tendida casi al lado del fallen durante varias horas, con los ojos entrecerrados, quizá descansando luego de dos días de atenciones médicas.

La carreta viajaba sin percances. Detrás y delante de ella, filas de carromatos y caballos transitaba con una paciencia y ritmo ordenado. A veces, cazadores montados a caballo pasaban a su lado galopando a toda prisa en ambas direcciones. Y la percepción del tiempo se volvía pesada. Necesitaba entretenerse con algo si no querría volverse loco, inmovilizado y drogado como estaba.
Sin importar como lo hiciera, al caer la media tarde, jinete montado en un garañón de color oscuro de porte majestuoso se acercaría a trote lento hasta ellos. Clare se daría cuenta, y esbozaría una mueca de casi disgusto hacia el hombre. Si Aurunox le miraba, podría ver a uno de los cinco Ak’h viri, el hombre al que las lechuzas acompañaban aunque fuera de día, volando a escasos tres metros sobre su cabeza.

-¡Eh, Saskia! – Sonrió su característica sonrisa de perversión, y sus ojos amarillos, como los de las aves que le acompañaban, relucieron con crueldad. - ¿Cómo va la nueva adquisición de tu ex marido?

-Cabrón de mierda…
- Susurró la mujer, levantando luego la voz para contestarle. - ¡Bien! Se ha despertado hace unas horas, parece que se recuperará a buen ritmo si todo marcha como estaba previsto.

-¿Puedo verle? Me… interesa, hablar con él.

-Por mí no hay problema, pero, ¿y qué pasa con Tal’iwah?

-¡Ah, su marido!
– Dijo con una risotada. – Salió de cacería hace una media hora, conociéndole no creo que vuelva hasta pasado mañana.

Y diciendo esto, desmontó rápidamente y saltó desde su caballo al carromato, con una agilidad sorprendente. Un segundo tomó concretar toda la maniobra, y otros segundos acomodarse junto al herido. El silencio se mantuvo durante tres minutos, cuando el altea de ojos penetrantes le miraba, con una sonrisa muy aterradora dibujada en su cara.

-Así que Aurunox, eh. – Soltó luego. – Te preguntarás, ¿cómo sé tu nombre? – Silbó suavemente y sus aves descendieron a posarse en sus hombros y piernas, comenzó a acariciar inmediatamente a la de su pierna izquierda, un búho de color oscuro y ojos igual de penetrantes que él. – Él… él es Nabí, mi compañero desde hace mucho. Y él me lo contó, Aurunox. También sé parte de tu pasado, pero eso no viene a cuento en esta explicación. Sé que eres vengativo como ningún otro, y sé que da la casualidad que dos kehran te han ultrajado y profanado tu dignidad y orgullo. Mi pobre criatura… Saskia. Tráelo esta noche a la zona que me corresponde a mí cerca de la Hoguera, necesito mantener una plática seria, con él. Y contigo también, Saskia quiero que me ayudéis con… una cosa, espero que depositar mi confianza en vosotros dos no me sea perjudicial, ya que no tenéis motivo de defender a vuestro captor.
Y dejó libres a sus aves, ordenándoles: ¡Volad, y guiadle en el camino!

-¿Y qué gano yo, Mbamba?

-Eso lo descubrirás solo si vienes, querida.

Y como había aparecido, desapareció, saltando de vuelta a su montura, que se había mantenido al trote junto al carromato.

La noche empezó a augurar, disminuyendo exponencialmente el calor al cabo de un rato. Y pronto el crepúsculo obligó a la ambulante aldea, obligando a los gullam a montar la Carpa mientras los demás cazadores empezaban a volver uno por uno de sus incursiones, y se apresuraban a meter en jaulas a sus presas del día. Muchas veces bestias, otras veces humanos.

Ambos, tanto Saskia como Aurunox se salvaron de ayudar en las labores, la primera con excusa de atender al herido, el otro por no estar en condiciones. Se podía ver a la mujer con una dubitativa mirada, dirigiéndosela a intervalos y susurrando cosas para sí. Luego de un rato, pediría ayuda a un anciano de nariz aguileña y ojos iguales a los de Mbamba.
Su nombre, que salió a flote luego de estar conversando un rato con Saskia mientras transportaban a Aurunox en una camilla. El anciano, a pesar de su apariencia arrugada y consistencia delgada, mantenía una fuerza espectacular, y su nombre, según mencionaba la mujer, era el de Waccamaw.
 
-Mi hijo Mbemba continuó la tradición. – Decía. – Yo fui uno de los mejores cazadores en mi época, hasta que cumplí mi vida útil. Sí, el puesto de  dirigente es pesado y agotador, pero me temo que para él, el poder es… - Miró en varias direcciones, nadie prestaba atención a sus palabras, a pesar de ya estar instalados todos los cazadores y esclavos en sus respectivos puestos, sus “viviendas” – Es empalagante, me temo. Y si bien no debería estar en contra de los intereses de mi propio hijo, el tema de ayudar en la aceptación de extranjeros de forma tan… abrupta… es insuperable, aún para mí. Las costumbres son costumbres, y no tengo nada contra ti, joven. – Dijo a Aurunox. – Pero, a mí parecer, coincido con Tara’wah y Mnezmukel, en que las tradiciones son sagradas, y no deben profanarse así por así.

Se habían acercado lo suficiente al sitio donde Mbemba solía vivir con su familia. Una gran cantidad de hombres armados con rifles anticuados estaban rodeando esa zona. Pronto Waccamaw se habría alejado en fracciones de segundo, desapareciendo completamente de su vista.

El camino entre la multitud fue difícil. Uno de los hombres armados ayudó a seguir cargando a Aurunox durante un buen rato, hasta que salieron de entre la multitud, que formaba un círculo en torno a la persona de Mbemba. Junto a él, Ivedra la súcubo y el hombre fornido de coletas estaban compartiendo los alimentos. Saludaron a la mujer y al fallen que entraron, y el cazador que les había ayudado volvió a su puesto.

-¡Bienvenido, Aurunox! – Dijo Mbemba levantándose. – Supongo que el nombre de esta hermosa mujer ya lo has oído ayer; pero me temo que no conoces a nuestro invitado de hoy, dinos tu nombre, hermano cazador.

-Soy Muskogi.

-¡Y así damos inicio a esta reunión! – Dijo sentándose. Lo mismo hicieron los hombres que rodeaban el círculo, como si aquél altea de penetrantes ojos fuera su líder. – No temas, Aurunox, no temas, Saskia. Todos ellos son gullam bajo mis órdenes, por lo tanto de aquí no saldrá palabra alguna de lo que hemos de conversar.  

Y se volvió a sentar, más la suerte de séquito que le seguía, no, brindando una muralla impenetrable a los ojos exteriores.

-Aurunox. Yo sé que tú eres un libertino, en realidad. Además de un ladrón. Mbemba puede ver a través de tus ojos para visitar tu pasado. Lo sé todo de ti con solo haberte visto en la tarde. Sé lo que has sufrido en tu juventud, sé la pérdida de tu progenitora, y sé de lo que has sido capaz. También conozco algunos de tus dotes. – Dijo esto con una sonrisa.- Y sé, que nos serán útiles, a nosotros.

Sacó de una bolsa un arma de fuego moderna, y demás artilugios. Los enseñó a toda la multitud como si mostrase una ofrenda a lo divino. Y luego, prosiguió.

-Las tradiciones, son un mal que ata a nuestro pueblo a la estupidez y la barbarie. Yo, no. Nosotros, queremos traer el modernismo a nuestro querido pueblo. Más no tenemos el completo apoyo de los demás, ni de una fracción del pueblo. Queremos que estos objetos nos sean asequibles, que domemos por fin a los asquerosos y esquivos Moiran y a los sumisos Mah’rak. – Esta vez miró a Saskia con orgullo. – Pero me temo que ni Tara’wah ni Mnezmukel, ni los que siguen sus ideas “conservadoras” nos dejarán. Te lo diré una sola vez, Aurunox. ¿Estarás dispuesto a ayudarnos?

-Acciones, no palabras, Mbemba. – Dijo la Saskia.

-Y yo te pido paciencia, mujer. Respecto a lo demás, no digo que Tara’wah y mi… hermano estén en lo equivocado según sus “costumbres”. Pero me niego a seguir viviendo como un nómada sin terminar de exterminar a los demás seres que habitan las otras aldeas, no, y más sabiendo lo que hacen estos cachivaches. ¡Traedlo! – Dijo con una sonrisa, mientras un grupo de tres personas hacia su entrada desde la multitud, arrastrando a un cuarto que se resistía. Lo obligaron a arrodillarse frente a Mbemba. – Este, este hombre era un gullam. Digo que era, porque he decidido liberarlo de la servidumbre. Pero no quiero que se me malinterprete; aquí, o eres esclavo, o mueres. – Terminó diciendo esto mientras sacaba de su bolso una extraña arma con apariencia de pistola y disparándola al prisionero. Lo que siguió fue ovación llena de júbilo por parte de la extraña audiencia, al quedar el cuerpo del susodicho seccionado en dos partes. – Y bien, Saskia, Aurunox, creo que sabiendo todo esto no tienen forma de negarse. Si quisiera, podría hacerlos morir ahora mismo, pero quiero que elijáis que camino seguiréis, en estos precisos momentos. Lo que ganarían, sería su libertad. Nada más, ni nada menos.

ENKEI

El calor, proveniente del sol, el viento, cálido y que acentuaba con mayor intensidad la sensación de malestar, y resecaba la piel hasta escamarla al punto de parecer reptil. El hambre, la sed. Todo eso acosaba cruelmente a Enkei, que despertó agotado luego de dos días y medio en el mundo onírico, donde posiblemente le fuesen reveladas muchas cosas. O posiblemente no. Nada era certero si provenía de ese lugar. Posibles vaticinios o posibles desvaríos.

Un buitre se acercó a picotearle con dureza el brazo, lo mismo le causó una fea herida y la sensación de dolor al contacto del afilado pico del animal con su piel quemada y llena de ampollas. Pero su voluntad pudo más, y pudo capturar al susodicho animal y matarlo estrellándolo contra el suelo reiteradamente. El animal expiró de inmediato ante la abrupta fuerza del altonato, haciendo que los otros golpes solo terminaran de maltratar su cuerpo y hacerle parecer una fea masa de plumas negras.

Lo que prosiguió fue el acto de beber su sangre, a pesar de esta ser de dudosa pureza y poco alimenticia. El sabor era feo, agrio y ferroso, y al cabo de un rato ensuciando su paladar terminó dándole la sensación de estar todavía más enfermo y débil. La gravedad de la situación ni mejoró ni empeoró cuando encontró un palo lo suficientemente grueso y resistente para ser tallado por la punta y hacer las veces de lanza y bastón improvisado.

El camino fue lento. Tortuoso. La tierra y arena caliente junto a las hierbas urticantes le herían los pies, y el sol no discernía entre su intento criminal de asesinarlo o de salvarlo. Durante largo rato el camino fue escabroso, debilitándole más en lo que cabía.

Por último, el sol aminoró a media tarde. El astro rey comenzaba a descender lentamente para culminar su vida útil del día en el horizonte, y manadas de bestias salvajes se comenzaban a movilizar a los estanques de la gran llanura para comenzar a beber.  

Una extraña visión. Una visión excéntrica, rara, inclusive: una bandada de búhos y lechuzas se dirigían volando hacia él y por último terminaron rodeándole, volando a escasos cinco metros de altura sobre él, en círculos. Las aves comenzaron a acompañarle en el camino que habían hecho los kehran al movilizar su enorme carpa. Y seguían descendiendo hasta que al cabo de treinta minutos se posaron en el suelo y le cerraron el paso.

Un gran búho oscuro y una lechuza blanca presidían aquella comitiva de aves nocturnas mientras una sensación de escalofríos invadía a Enkei. Por último, una voz extrañamente parecida resonaba en la mente del altonato.

-Soy fuego y agua. – Dijo el búho.

-Positivo y negativo. – Respondieron la lechuza y las demás aves al unísono.

-¡Búscame y me hallarás!

-¡Nabí! ¡Nabí! ¡Nabí! ¡Muéstranos lo que vendrá! – Corearon las demás.

-¡Soy Nabí, el grande y el único! – Dijo el búho dando unos pasos al frente hasta colocarse enfrente del humano. – Ustedes humanos, ustedes no saben siquiera interpretar los mensajes que por medio de Akasha les envío. Es indiscutible que el solo hecho de aparecer en tus sueños tiene algo que ver. Lo supe apenas te vi en la gran Carpa, humano. Tiempos oscuros y violentos corren por el mundo, pues la sangre es el único medio para la expiación de muchos pecados.

La sangre es como el alma, la energía, el espíritu. Representa tanto la voluntad como el poder del género humano, y no me refiero solo a ustedes, fanfarrones. La magia es un hecho indiscutiblemente único de la creación de Dios y que está ligado de manera intrínseca a él, a pesar de que los humanos lo encubren para mantener el poder sobre sus demás hermanos. Sois unas víboras. Pero yo, Nabí, te daré la libertad, Enkei Azurewind. Sigue caminando, hacia el horizonte, no te pares o la muerte recaerá sobre tus hombros como escarmiento. ¿Qué por qué te ayudo? Dirás. Lo sé, es raro, pero mi actual maestro me lo ha ordenado.
– Comentó con disgusto el ave. – Pero yo he visto algo en tu pasado y en el de tus ancestros que hace que me interese en ti. ¡Enkei Azurewind! Te daré una misión, una misión muy importante. Tú me liberarás, tú me ayudarás a cumplir mi castigo sobre estos humanos. Te lo explicaré. El camino aún es muy largo y tu misión no empieza; más debes conocer la verdad. ¡Soy fuego y agua!

-¡Vida y muerte! – Corearon las aves.

-Tu alma duda, Enkei Azurewind. ¿Acaso tus ideales se ponen en conflicto con la situación? Bien lo sabes: ese demonio cobarde que llevas dentro a quien complace juntar las manos y cruzar los brazos, y sentirse más cómodo — ese demonio cobarde te dice: ¡Existe una salvación! ¡Vosotros los humanos sois tan predecibles! – Dijo moviendo la cabeza en signo de negativa. -¡Supera las pruebas! Te serán devueltas tus cosas, y entonces tendrás que decidir, si ponerte de mi lado… o del lado de los humanos. – Una risa macabra resonó de parte del coro de aves. – Razónalo, Enkei; puedes ser partícipe de esto, y ganarte tu libertad, o vivir esclavizado junto a esa mujer.

La tarde cae. Temo que he de apresurarme a explicaros el porqué de mi visita.
– Continuó el búho. – La sangre es parte vital de la humanidad. Como dadora de vida es la energía y simboliza a la voluntad del humano. Me temo que soy fuego y agua, el fuego es positivo, el agua es negativa. La combinación de esas dualidades forman lo que se conoce como un efecto adverso. El éter forma al aire, el aire, al fuego, el fuego al agua, y el agua a la tierra. No soy uno, si no que soy dos. Eramos antaño seres espirituales que cuidaban del balance provocado por ambos elementos, hasta que fuimos atrapados en un solo cuerpo, de ahí es que nací yo, Nabí, el profeta. – El búho continuó su explicación luego de una  pausa. – No se puede juntar a elementos adversos, se rompe el balance de la naturaleza. Me temo que el objetivo de tal unión se debe a las ínfulas diabólicas de una persona. Vosotros lo conoceréis; Mbemba me ató a este cuerpo. Mbemba lo sabe bien, la unión de nosotros dos genera guerras, derramamiento de sangre. Mbemba tiene algo en mente, pero no obstante cree que tiene mi lealtad ganada, y no es el caso, Nabí no es prisionero de nadie. ¡Esta es vuestra misión! Mbemba piensa tomar el control de la Aldea. Yo no pienso dejarle salirse con la suya. Él cree que sus espías son los únicos, no obstante, Tara’wah y Mnezmukel, los otros dos son conocedores de sus planes, sin que él lo sepa. Yo mismo se los informé, en sueños. Enkei Azurewind, ayudarás a la facción de Tara’wah a mantener sus costumbres y terminar de una vez con la vida del hombre que ha revertido el curso natural de los elementos. Si no… Un derramamiento de sangre todavía mayor correrá por esta tierra. ¿Quieres ganar tu libertad? Sigue mis órdenes, no diré más.

Y con estas palabras las aves emprendieron vuelo y desaparecieron tan rápido como habían llegado. Tras esta extraña aparición, Enkei prosiguió su camino durante un rato, hasta que un rumor lejano y un leve temblor en el suelo le sacó de sus cavilaciones.

Un grupo de tres humanos pasó corriendo a toda prisa a su lado, dos hiperbóreos de atuendo western, de estatura razonablemente alta y el otro con un traje negro llevaban en camilla a una altea de vestidos oscuros y sobrios. A pesar de ir con cierta prisa se detuvieron a la par de Enkei.

-¡Tú! ¡Corre si no quieres palmar! – Gritó el primero mientras proseguían su carrera dejándolo atrás de inmediato. Un rato más y el ruido y temblor se acrecentaron, hasta ser en pocos segundos los de una avalancha. Era imposible que en un lugar así hubiese una avalancha, pero cuando Enkei volteó a ver carcomido por la curiosidad, pudo ver una nube de polvo decenas, quizás cientos de banthor corriendo en estampida en su dirección.

Si decidía ponerse a salvo, encontraría al lado del sendero una agrupación de varias piedras de gran tamaño que formaban un círculo abierto y bien podrían guarecerle de la estampida, o bien no. Pero lamentablemente eran su única alternativa. De hacerlo, se encontraría extrañamente a las mismas tres personas que le habían advertido del peligro momentos antes.

Viéndolos de cerca, podría ver en detalle a los tres, dos hiperbóreos, uno de ropajes oscuros que iba sin camisa, portaba un sombrero, y en su pecho tenía unos extraños tatuajes. En su cinturón había una pistola. El otro era un hiperbóreo, mucho más alto y fornido, que portaba un chaleco táctico, lentes oscuros y una ametralladora ligera. A un lado, en una camilla, una mujer de cabello oscuro, bello rostro y ropajes del mismo color estaría casi agonizando del dolor.

Enkei pudo observar con detenimiento la curiosa cara del primero, pelo oscuro, corto, tuerto de un ojo y con la cara llena de cicatrices. Sus tatuajes coincidían en ocasiones a los que habría visto en su sueño en el pecho del norgon de sus sueños. Su fisonomía era larguirucha, extremadamente alto y poco musculoso, portaba un sombrero gastado y una pistolera con balas y un revólver en su cintura. Un potente rifle se ubicaba en su espalda. La mujer, por su parte, con vestimentas oscuras, específicamente un abrigo y pantalones oscuros, se mostraba pálida y débil, con la sangre escurriendo de su torso.

Quizás era momento de interrogar a aquellos hombres y pedir indicaciones.

FDI:
El plazo ha terminado, y según me han comentado, la selectividad sigue en España, así que obviaré un poco la mirada y pasaré turno. Esperemos que Aurunox se reincorpore pronto.

NPC:

Waccamaw.



El de estilo western, de cara y ropa.


Su acompañante rubio.


La mujer malherida.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Dom Jun 28, 2015 3:33 pm

Tome al desmenuzado buitre con mis dos manos, y lo sostuve en alto, dejando gotear el liquido escarlata sobre mi reseca boca y sobre mis labios, no era nada agradable, y con el estomago vació me sentó aun peor, pero era una situación de vida o muerte, al menos eso me mantendría moderadamente hidratado si es que no me daba diarrea, pero prefería tener que lidiar con la cagadera una vez en el pueblo que deshidratarme en medio de la nada, desde cierto angulo, la masa informe de carne que solía ser un animal parecía una enorme nube negra, casi como un hueco en el cielo del cual llovían plumas de ébano y delicadas gotas del liquido vital, me quede un segundo ensimismado mirando a la especie de deidad oscura que se cernía sobre mi, lentamente hasta caer sobre mi cara, el calor y la inanición estaban haciendo mella en mi cordura, por algún motivo, encontraba ese despojo de pájaro demasiado bello y significativo como para dejarlo tirado así nomas, por lo que busque una palo en el cual poder llevarlo y que de paso me sirviera como lanza improvisada de ser necesario.

Encontré un madero bastante decente, pero para mi desgracia lo que quedaba del buitre no era lo suficientemente solido como para atravesarlo con mi rudimentaria arma, por lo que decidí cargarlo sobre mi cabeza a modo de sombrero improvisado, incluso puede que me brindara cierta protección del sol y que el constante goteo mantuviera mi cabeza fresca durante el recorrido, también use la sangre del animal para dibujar sobre mi pecho los símbolos que había visto en aquel extraño sueño, en ese momento de locura me parecieron importantes, quizá me equivocaba o quizás no, eso lo diría el tiempo.

Seguir el rastro de las huellas era largo y duro, o quizá no lo fuera tanto, pero el estado tan debilitado de mi cuerpo, sumado a mi avanzado estado de abstinencia lo hicieron parecer un infierno terrenal, podía sentir como el sol abrazador martirizaba mi espalda, no hace mucho me había recobrado de las quemaduras infligidas por el ángel de Hell's Point, y ahora el mismísimo astro rey estaba terminando el trabajo que este había dejado a medias, mire de reojo a la incandescente masa de fuego que coronaba el cielo diurno, hasta ese momento nunca había notado su indomable belleza. "El sol, no tiene ningún misterio, simplemente esta allí y con su avasallante presencia permite la vida en terra, sin pedir nada a cambio o creerse superior a nadie, simplemente cumple su función como lo ha hecho desde el principio de los tiempos, ese es un tipo de dios al que podría adorar, una presencia sobrecogedora... Y sin embargo, esta ahí nomas, casi siento que si estiro lo suficiente la mano podría alcanzarlo... Ese es el tipo de dios que necesita la gente, un dios visible, y en apariencia alcanzable, aun si no lo es en lo absoluto". Estire mi mano lo mas que pude en un vano intento de tocar el cuerpo celeste, pero como era de esperarse no toque nada, tras recuperar brevemente la cordura, me di cuenta de la estupidez que estaba haciendo y seguí mi camino, constantemente atosigado por plantas espinosas y terrenos escabrosos, pero para mi suerte pasada la tarde el asedio del sol empezaba a disminuir, el camino se hacia cada vez mas tolerable cuando de repente algo sucedió.

Ya era de media tarde, cuando en mitad de mi trayecto, fui asaltado por lo que parecía ser una especie de visión o espejismo, solo que parecía demasiado real, y demasiado complejo como para ser producto de mi mente delirante, de la nada apareció sobre mi una bandada de lechuzas reemplazando a los buitres que me asediaban minutos antes, estas, comandadas por un búho negro y una lechuza blanca poco a poco iban acercándose y revoloteando sobre mi cabeza, tuve un mal presentimiento cuando estas, cansadas de orbitar a mi alrededor, se dispusieron a cerrarme el paso, y el gran búho azabache comenzó a hablarme en una voz humana, demasiado similar a la que había escuchado en mis sueños, mientras el resto de la parvada le hacia los coros.

Me puse en guardia con mi lanza apuntando hacia ellos mientras escuchaba el discurso del aparente líder de esa chusma,su discurso despertó en mi sentimientos diversos, al principio sorpresa e incredulidad, (como las que cualquiera tendría de encontrarse con un escenario similar) luego una mezcla entre interés y esperanza, ya que la propuesta de ese ave parecía bastante interesante, pero una vez procesadas sus palabras, todo eso cambio a un sentimiento generalizado de horror, asco e indignación, al ver como esa criatura que era patentemente no humana, de hecho, se burlaba de los humanos, llamándonos predecibles y haciendo gestos de desaprovacion, aun así era él el que venia ahora arrastrándose, a pedirle ayuda a un humano, sin poder aguantar mas semejante humillación me agache a tomar una piedra y se la arroje al plumifero profeta. -¡A ver que tan predecible te pareció eso!, te diré una cosa pajarito, yo no sigo ordenes de nadie, si te presto atención es porque tienes una oferta tentadora para hacerme, pero que te quede bien en claro que tu no me estas ayudando, me estas rogando por mi ayuda, así que bájame esos humos, considerare tu propuesta, y espero que en su debido momento no se te ocurra traicionarme, porque si lo haces puedes considerarte muerto, y no me importa que seas el fuego el agua o el elemento de las pollas- Tras proferir este acalorado discurso, la visión se desvaneció tan misteriosamente como había aparecido, dejándome solo con mis pensamientos.

"Fuego y agua, al mezclarse no pueden generar nada mas que caos, sin embargo... El curso natural de las cosas... ¡esta para ser revertido por los hombres! Ese es el milagro de la raza humana, la capacidad de moldear y deformar la creación de dios a nuestra voluntad, si se hace bien, incluso podemos mejorar la obra del altísimo, pero parece que estos salvajes se metieron con fuerzas fuera de su alcance demasiado pronto, por otro lado, no confió en esa cosa, este... Ser espiritual, si tanto rencor le tiene al hombre, ¿que le impide acabar con nosotros una vez lo ayudemos a cumplir su objetivo?, es como los ángeles, una abominación como esa no tiene cabida en este mundo, cuando llegue el momento decidiré a quien ayudar, si a la facción de Tara'wah o a la de Mbemba... O a ninguna de los dos, o a ambas".

Me encontraba sumido en mis pensamientos cuando sentí una presencia acercándose rápidamente, y vi pasar a mi lado a un grupo de tres personas cargando a una cuarta en camilla, tras lanzarme una advertencia siguieron corriendo a toda velocidad, ante tan inusual acontecimiento, pensé al principio que simplemente se trataba de una alucinación, pero ante la duda decidí voltearme para ver de que huía tan singular grupo en el medio de la nada, lo que vi me dejo sin aliento, de todas las cosas que podían pasarme justo venia a pasarme esta, una puta estampida de banthors salidos de quien sabe donde, aun si era una alucinación, no quise arriesgarme a que fuese real, salí corriendo como alma que lleva el diablo, olvidándome momentáneamente de los malestares que me aquejaban, aun así, me di mi tiempo para ver e intentar memorizar en que dirección seguían las huellas de la caravana, ya que después de que semejante tropa de gigantes pasara por esos suelos, no quedaría ni el mas mínimo rastro de huellas humanas.

Mientras corría, con el ruido de la estampida haciéndose cada vez mayor y la tierra temblando bajo mis pies, logre divisar una conveniente formación rocosa, que probablemente seria suficientemente grande como para frenar a las bestias. "Por muy estúpidas que sean, no creo que corran a darse de cabeza contra una roca enorme, espero", Una vez me puse a cubierto, me encontré con las personas que me habían advertido de la embestida. -Parece que pensamos lo mismo- Dije mientras me asomaba por encima de la roca para espiar a ver que hacían los banthor, independiente mente de lo que lograra ver, me volvería preocupado a agazaparme el nuestro escondrijo temporal, allí, pude ver con mas detenimiento a esa gente, tres hombres fuertemente armados y una mujer que parecía estar herida, la palidez cubría su rostro, probablemente estaba enferma o había perdido mucha sangre. -Bueno, parece que solo nos queda quedarnos aquí y esperar lo mejor, ¿que diablos habrá causado una estampida de banthors en primer lugar?- Me quede esperando a ver si alguno de los presentes respondía mi pregunta, independientemente de que pasara, continuaría hablando con esos sujetos. -Soy Enkei por cierto, ¿que le ha pasado a su amiga si puedo preguntar? Parece lastimada, les ayudaría si supiera algo de medicina, pero resulta que no se nada, a todo esto, no quiero abusar de su amabilidad, pero, ¿no tendrían un poco de agua o comida que me pudieran dar?, ¿o un poco de azúcar quizás?, hace dos días que no como así que les estaría muy agradecido, también les agradecería si pudieran decirme donde esta la gran carpa de los nativos, tengo... Asuntos pendientes con ellos, mas que nada por dejarme dormido por dos días en el puto desierto hahaha- Solté una extraña risa seguida después de un cansado bostezo, sin duda el cansancio me estaba empezando a afectar, necesitaba comer algo o llegar a la carpa lo mas rápido posible, no me creía capaz de aguantar otro día en la sabana.

SPOILER:
No se si sean necesarias pero aquí están mis acciones
Velocidad: 1 = 2 acciones
Hacerme un sombrero con lo que quede del ave + Tallar la lanza.
Mirar hacia donde van las huellas + Correr a refugiarme tras las rocas.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Ilya Sokolof el Vie Jul 03, 2015 7:24 am

El rugido de la estampida y los gritos de las bestias calaban en sus oídos como el trueno que cae estrepitosamente del cielo. El trueno se mezclaba con furia, y la furia le convertía a él, y a sus compañeros de escondite, en sordos temporales. Sus esfuerzos de supervivencia le lograban mantener vivo por más debilitado que estuviera, luego de que Nabí, el búho se desmaterializase en frente de sus ojos en medio de una algarabía de aves y una maléfica risa. El sonido de esa risa todavía repicaba con profundidad en la cabeza de Enkei, como el repique de las campanadas de una iglesia llamando a la comunión.

Enkei se levantó a otear a través de las formaciones rocosas; la estampida aún continuaba, pero en esta ocasión, las últimas de aquellas bestias rezagadas terminaban por alejarse en dirección a Dios sabrá dónde. El ruido amainaba y poco a poco podía volver a ser dueño de su sentido del oído. El ruido le había dejado casi ensordecido y estaba mareado, tendría que volver a sentarse rápidamente o perdería el equilibrio. Se notaba que sus fuerzas estaban siendo mermadas en gran medida por el ayuno y la insolación, sumado a un factor todavía más crucial que ostentaba el nombre de deshidratación. Podía sentir la garganta reseca, la vista cansada, el mareo y la casi despersonalización sumada a la debilidad. En definitiva, no eran sus mejores condiciones.

Los tres personajes se mantuvieron callados y con una cara de duda ante sus preguntas. Lo primero que corrió fue el silencio; el silencio de la desaprobación; del desencanto; de la desconfianza. Durante estos momentos tensos, el sonido de las armas de fuego siendo recargadas de munición no dejó de resonar con fuerza en los tímpanos del altonato. Y luego una suerte de mirada entre ambos hombres dio la aprobación del aparente líder, el tuerto, comenzando a hablar.

-No quieres saberlo, amigo. – Escupió un escupitajo de color café con algunas hojas que estaba mascando. – Sólo te puedo decir que nuestras provisiones se han acabado; que mi mujer está herida con un pulmón perforado y que los malditos salvajes esos tienen la culpa de todo. ¡De todo! ¿Y sabes qué?

Su amigo se levantó presuroso y cogió a Enkei por la espalda antes de que este pudiera oponer resistencia contra un agarre de estrangulación al cuello, mientras él se acercaba desenfundando un cuchillo de considerable tamaño de su cinturón.

-Parecer ser que tú sabes algo acerca de esos malditos hijos de puta, así que quiero que me sueltes toda la sopa que sepas respecto a ellos. Sólo sé que cuando alguien se mete conmigo, Nabokov, tiene que pagar por los daños; y poco me importa que hallamos matado al cabrón ese del cráneo de carnero en la cabeza y sus coleguitas. Me da igual si lo conoces. – Cuando estuvo frente a frente con Enkei, mostró una sonrisa falta de dientes, y clavó su único ojo con una mirada llena de furia. Lo que siguió fue tomarle con fuerza por la mandíbula mientras con su otra mano, que sostenía el cuchillo, hacía un feo corte en el pómulo izquierdo de la cara de Enkei. El dolor era agrio y todavía más sensitivo en su estado actual, cuando el frío filo del acero cortaba por su piel quemada y llena de ampollas. Por último se alejó, pero el otro hombre no soltó a Enkei. – Pero pensándolo bien, si tienes asuntos pendientes con esa gente; quiero saber cuáles son tus motivos. ¿Venganza? ¿Odio? ¿Negocios? Me da igual para lo que los busques, tu vida está a merced de nosotros ahora mismo, y quiero que sepas, que si cooperas, te daré la comida, agua, licor, o lo que creas necesario para tu estado actual. Pero como sepa que me estás mintiendo, te voy a cortar los huevos y te los voy a meter en la boca. ¿Me doy a entender?

La risa de Nabí resonó a pocos metros, y si Enkei miraba furtivamente a una de las rocas que le rodeaban, vería al ave disfrutar del espectáculo que tenía ante sus ojos.

-¿Así que yo pedía tu ayuda? No, descendiente de Absalon. Tú estás a mi merced; puedo hacer que estos hombres te suelten si me juras lealtad en esta tarea.

Fue entonces cuando un rodillazo en sus cuadríceps por la espalda, le obligó a caer hincado frente a Nabokov. El mismo había desenfundado también su revólver y lo posaba a escasos centímetros de su frente.

La suerte estaba echada, era la presa otra vez, y era su decisión qué hacer en esos momentos.

FDI:
Me temo que tu compañero ha desaparecido y que de momento lo meteré al cajón y me centraré solo en ti. Los turnos se mantendrán hoy en los 7 días hábiles.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Lun Jul 06, 2015 9:59 pm

Para mi fortuna, el grupo de bestias rumiantes que se cernía sobre mi decidió desviarse hacia una dirección desconocida a ultimo minuto en vez de seguir con su camino hacia las rocas que me proveían de escasa protección si una de esas criaturas decidía cargar directamente contra ellas, la combinación del apabullante tronar de la tierra al ser pisoteada por los banthors, y el eco de las voces de quien momentos atrás de presentaba como Nabi el profeta me hicieron perder el equilibrio, por lo que tuve que desistir de espiar al tropel de animales, sentarme y dirigirme hacia mis interlocutores.

El incipiente silencio ante mis preguntas fue la primera señal de que la había cagado, las otras señales fueron los gestos y miradas sospechosas, el silencioso recargar de sus armas, culminando con mi posterior inmovilizacion y captura, a la cual no me resisti en lo absoluto, en el estado que estaba me convenía seguirles el juego, de todos modos no había mucho que pudiera hacer, simplemente me deje agarrar, haciendo una leve mueca de dolor cuando el cuchillo del que parecía ser el líder se hundía en mi mejilla. "Al menos queda simétrica con la que tengo al otro lado", pensaba mientras el sujeto frente a mi se deleitaba con esa suerte de tortura, que en mi estado actual era bastante molesta, incluso el tacto de su áspera mano contra mi mentón me provocaba un ardor bastante feo.

Por lo que pude entender de sus palabras, habían tenido un encontronazo con la misma tribu que me había secuestrado a mi, en dicho encuentro la mujer había resultado herida y habían perdido todas sus provisiones, incluso menciono al sujeto con casco de carnero, un hombre importante en la aldea, parece que estos sujetos habían causado un revuelo mas bien grande en su paso por estas tierras, una vez el tipo termino de hablar y de hacerme una interesante propuesta, pude ver de reojo a una figura familiar observándome, era ese maldito pájaro de antes, que burlonamente me exigía lealtad a cambio de ser liberado, aparentemente era propio de los espíritus y seres de esa índole el subestimar a los humanos, y el no darse cuenta que hay gente con la que conviene no joder, y yo era una de ellas, ese pajarito de había firmado la sentencia de muerte en ese preciso instante, quizá no llegara hoy, quizá no mañana, pero llegaría, de eso estaba seguro.

Un golpe seco me hizo caer encorvado frente a mi captor, pero mi mente estaba en otro lado entonces, incluso mientras ese tal Nabovok me apuntaba de manera amenazante con su revolver, mi mirada seguía fija en la burlona ave mística, a la cual simplemente mire desganadamente por unos segundos antes de dedicarle una sonrisa de oreja a oreja y voltearme a responder a mi nuevo captor soltando una leve carcajada ante el. -Por favor no me hagas reír, solo en esta semana he recibido amenazas mas grandes y mejor redactadas por parte de grupos mucho mas numerosos, entre ellos, esos malditos salvajes, lo que nos lleva al quid de la cuestión, ese tipo del cráneo era tan amigo mio como de ustedes, y la relación que tengo con esos salvajes es que me secuestraron mientras dormía para obligarme a casarme con una de ellos, aunque con mis pintas supongo que eso no les sorprende jaajajaj- Hice una breve pausa para recuperarme de la risa y tomar aire antes de continuar mi monologo, probablemente de no estar tan mareado no hubiera actuado de manera tan impulsiva, aun así, con ese tipo de gente lo mejor es no demostrar miedo, eso es algo que he aprendido a la fuerza tras varios años de viajar y ser contratado por un pelmazo cada vez mas grande que el anterior, estos sujetos no parecían diferentes en lo mas mínimo a ciertos empleadores con lo que me había cruzado en anteriores ocasiones.

-La razón por la que los busco es para recuperar mis cosas y salir cagando leches de este agujero infernal, no me importa cuantos salvajes tenga que llevarme por delante, y si ustedes tienen un objetivo parecido creo que podemos sacar mutuo provecho de este encuentro, yo ganaría, ¿que? Comida, agua, licor y lo que considere necesario, ademas de recuperar mis cosas, mierda, he hecho trabajos mucho peores por menos que eso, por mi parte me apunto, mientras que ustedes, ¿que tienen para ganar? Básicamente un tipo que puede estar adentro del campamento sin levantar sospechas y preparar todo para lo que sea que quieran hacer- Tras decir esto me erguí un poco, y adelante mi cabeza hasta que mi frente tocara la punta del revolver de Nabovok. -Pero eso es decisión suya, de todos modos, mi vida esta a merced de ustedes, ¿no es asi?- Dije con una leve sonrisa -Entonces tu decide, ¿quienes gastar una bala en un tipo que no conoces de nada y que no representa ningún riesgo?, ¿o quieres contratar a un mercenario experimentado para que te ayude en tu causa?, respecto al corte en mi mejilla... Sin rencores, ya he tenido patrones que van de tipo duro, pero si aun no me has disparado es porque ves algo de utilidad en mi, y te aseguro que no ves mal amigo-

Si mis nuevos captores decidían soltarme, me apoyaría en una de las rocas para descansar, tras eso me quitaría los restos del buitre de la cabeza y se los ofrecería a los demás, si no me soltaban, seguiría hablando de todos modos. -¿Así que sin provisiones verdad?. Pues he oído que los buitres se pueden comer, si se los cocina bien claro, supongo que algo tienen para encender un fuego, yo aquí tengo este palo que es bastante grande, si lo cortamos y recogemos unas cuantas varillas podríamos hacer una fogata decente, o podríamos usarlo para atraer a otras aves carroñeras en mejor estado, se que no es una comida muy lujosa, pero es una comida al fin y al cabo, es mas de lo que tenemos de momento- Tras decir eso, me levante a estirar las piernas y mire en dirección de la mujer lastimada. -Pulmón perforado, he tenido uno de esos- Dije al unisono que me señalaba una cicatriz en mi pecho. -Sientes que te falta el aire, ademas quedan bolsas de aire atrapadas entre el pulmón y el pecho, pero por suerte no tuve mayores complicaciones en aquella oportunidad, sin embargo en aquella ocasión contaba con personal medico un poco mas capacitado, si mal no recuerdo me pusieron un vendaje especial en la herida y me suministraron oxigeno, pero en este caso no contamos con ninguna de esas cosas, lo único que podríamos hacer es vendar la herida lo mejor posible y hacerle respiración boca a boca cada tanto para ayudarle a respirar, si es que alguno de ustedes sabe hacerlo, yo con su debido permiso podría intentarlo, pero no aseguro que me salga bien- dije mirando directamente a Nabovok, tras eso continué hablando (si, estaba bastante hablador a pesar de mi falta de energía), esta vez de un tema mas importante. -Respecto a los salvajes, el tipo que mataron, el de la cabeza de carnero, ¿tenia una armadura dorada reluciente?, de ser así, creo que se cargaron a uno de los tipos importantes de la aldea, no solo eso, sino también uno de los que estaban en contra de que yo me uniera, por lo que si llego hasta allí me sera mas fácil mezclarme con los nativos, ademas, aparentemente hay mas gente que esta allí contra su voluntad, por lo que en el medio de un ataque podría generarse una revuelta entre los prisioneros si alguien los liberara, lo poco que estuve allí no vi que tuvieran armas de fuego, pero pueden tenerlas ocultas, y puede que esto sea solo conjetura mía, pero parece haber una especie de conflicto interno en la tribu, por lo que podríamos encontrar aliados inesperados y una resistencia fragmentada... Mas o menos eso es todo lo que se, ¿tienen algún plan?- Tras decir esto me quede de brazos cruzados esperando respuesta a mis preguntas y recomendaciones.

SPOILER:

pues básicamente esto es en caso de que acepten mis recomendaciones
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Pedir algo para usar como vendaje + Vendar lo mejor que pueda a la mujer.

Realizar respiración boca a boca a la mujer + intentar encender un fuego para cocinar el buitre o lo que consigamos.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Mar Ago 18, 2015 11:06 pm

ZARZHY

Zarzhy no podía faltar a aquella cita. Era importante que estuviera allí, extremadamente crucial para el devenir de los acontecimientos. Alguien se había tomado la molestia de enviarle un presente. Mientras descansaba en un campamento pagano, escuchando como los borrachos sodomitas contaban historias de lo más sórdidas acerca del ataque de una caravana de aristócratas eclesiásticas de la que no quedaron vivos ni siquiera los caballos, un pequeño pájaro se posó sobre su hombro.

O habría podido ser considerado como tal de no ser por su estructura. Aquel pájaro era completamente metálico. Zarzhy lo reconoció al instante; se trataba de su robot, el primer robot que había fabricado. Pero, aquello era del todo improbable, ¿no? Su robot solo funcionaba con luz, y esa noche específica era de todo menos luminosa.

¿Cómo, entonces, había sido capaz de recorrer tal distancia? Obviamente, a no ser que se decidiera a examinarlo a fondo, no podría descubrirlo. De lo que sí que se daría cuenta sería del mensaje que portaba el robot. Un papel enrollado entre sus toscas patas, obviamente no demasiado bien construidas, pero que cumplían la función de actuar como soporte.

Zarzhy desenrolló aquel papel. Su contenido era claro y conciso. “Alguien se te ha adelantado. Si quieres más información, sigue al pájaro.” Aquel mensaje, a pesar de su simpleza, era un tanto críptico y no demasiado auto-explicativo. Si Zarzhy quería saber más, tendría que hacer lo que indicaba. Tendría que esperar a que el pájaro levantara el vuelo y decidiera llevarlo a donde fuera que se encontrase su actual dueño.

Pero era más que obvio que el robot era de Zarzhy, y que aún guardaba algún tipo de obediencia a su amo. Tanto era así, que el ser permitió que el munchkin descansara sus ocho horas de rigor. Una vez lo consideró oportuno, el pájaro comenzó a picar insistentemente el rostro de su creador. Diez, cien, mil veces. Hasta que Zarzhy despertó, dolorido y aturdido.

Y así, una vez Zarzhy reunió todo lo necesario con ayuda de su recién re-adquirido robot, el viaje comenzó. La Gran Llanura, el Bosque Silencioso, las Montañas Merloc . Zarzhy podría haber hecho aquel viaje en compañía de algún amigo, pero carecía de ellos. ¿Pero quién necesita amigos teniendo un pájaro robot? Un imbécil, obviamente. Aquel pájaro era un excelente guía, evitándole a Zarzhy peligros innecesarios. Y también sabía combatir. Evitó que el munchkin fuera devorado por una manada de animales salvajes con tan solo incordiar a estos durante algunos segundos, los suficientes como para que su creador escapase.

La relación entre el pájaro y Sayo era de lo más variopinta. A pesar de ser el primero, a priori, más atrasado que el segundo, los dos entablaron una relación que podría considerarse lo más parecido a una amistad entre robots. Quizás el compartir creador influyera en algo.

Al llegar a Ojo de Dioses descansaron, como habían descansado a las afueras del Bosque Silencioso y en la Gran Llanura. Pero era evidente que aquella no era la última parada. No obstante, si fue la más la interesante de las tres que había hecho. Al menos en aquella había compañía. Escuchó rumores, rumores varipintos; algunos aterradores, otros tan sólo curiosos. Y también escuchó verdades. Escuchó hablar de las murallas de Feuerheim, antaño inexpugnables. Escuchó hablar de la caída de Hells Point. Pero aquello no le concernía. También tuvo la oportunidad de averiguar algo sobre las Aldeas K´zul. Las malas lenguas señalaban que en aquel lugar cosas extrañas se sucedían. Uno entraba esperando encontrar una amable acogida por parte de los tribales y no sólo no era recibido en absoluto, sino que nunca, jamás, volvía a salir. Era una maldición, contaba el pueblo llano. Pero seguramente tan solo fueran habladurías. Una vez Zarzhy se hubo repuesto, el pájaro volvió a emprender el vuelo y esta vez lo llevó al lugar protagonista de dichas habladurías.

Fue entonces cuando comprobó hasta qué punto su artilugio había sido mejorado. Quién o qué lo había hecho, era desconocido para él. Pero el punto era que aquel bichito había sido reformado completamente para convertirse en el perfecto guía. Aquel pájaro siguió los rastros de pisadas en el barro, hasta adentrase en las faldas de las montañas Merloc. Finalmente, descubrió una gran carpa que se abría ante ellos. Un olor dulzón penetró en sus fosas nasales, un olor similar a la sangre pero que a la vez descongestionó sus poros.

Aquel era el campamento de los Kehran. O lo había sido, pues a juzgar por su estado ya no era habitado. Lo curioso de aquello es que era como si sus habitantes hubieran desaparecido. Si bien había huellas que conducía hacia allí, no las había de vuelta. Y tampoco había rastros tales como cadáveres. Gracias a su visión especial y a su robot Sayo, el munchkin pudo detectar lo que parecía ser un ser vivo. Estaba apoyado en una pared, junto a una tenue hoguera.

Cuando se acercó, Zarzhy descubrió a una anciana, que al parecer lo había estado esperando plácidamente. Su capucha era anormalmente grande, como si quiera ocultar algo, y sus ojos de un color rojo penetrante. De hecho, a través de dicha capucha, tan solo su rostro podía adivinarse. Era mucho más joven en apariencia de lo que debía ser en años. Y sus rasgos delataban que no era del todo humana.


-Bienvenido, sintetizador de vida. Estaba aguardando tu llegada. Pregunta, y hallarás respuesta. Pide y te será concedido.


ENKEI

Nabokov rió, y bajó la pistola, esta vez poniéndola a la altura de la boca del altonato.

-Eres un hombre ciertamente atractivo. Pero ya sabes lo que dicen de la belleza, se cobra siempre un gran precio. Y en este caso es la inteligencia lo que te ha arrebatado. Sería una pena que carecieras de ambos atributos. Y estás a una bala de conseguirlo. Una sola bala. ¿Cuánto crees que cuesta una bala, muchacho? Creo que tu vida tiene mucho más valor que una simple bala. Y con un solo movimiento de mi dedo, tu sola existencia dejaría de tener sentido. Es por eso que la gente como yo no repara en gastos. Una bala de menos es una oportunidad desaprovechada. Yo no soy ningún patrón, estúpido altonato. Somos iguales, tú y yo. Y no tengo porque contratarte. Me ayudarás porque tienes que recuperar tus efectos personales y yo te dejaré vivir porque alguien como tú no interferirá en nuestra venganza, y porque has intentado ayudar a mi mujer, y eso te honra. Tranquilo, puedes besarla si lo deseas. Sé que ella me ama a mí, y no es lo más brutal que ha sucedido entre nosotros últimamente.-al escuchar eso, la mujer bajo el rostro. Enkei pudo dilucidar como sus ojos brillaban, incapaces de contener las lágrimas a través de ellos.-Oh, ¿Te vas a poner a llorar? ¿¡AHORA?! Tu amigo está muerto, pero supongo que eso te apena, ¿verdad? Debí habérmelo imaginado. Tantas noches separados, tanta insistencia por dejarle vivir. Tienes suerte de que te siga amando, Rubi. Aunque dudo que el sentimiento sea reciproco. -a pesar de su tono de voz, a caballo entre la desesperación y el enfado, no separó su arma de la boca del altonato. Finalmente, su amigo rubio habló.

-Vamos, vamos, muchachos. Ya arreglareis los problemas de pareja en la intimidad. Ahora tenemos que arreglar a nuestra querida Rubi. Por cierto, altonato, mi nombre es Robertus. Puedes llamarme Robert, pero no te atrevas a llamarme Rob. ¿Cuál es el tuyo?-una vez Enkei le respondió, Robert se dirigió a su amigo.- Ahora, Nabokov, ve a  por ese buitre. Yo me quedaré vigilando.

Antes de despedirse, Nabokov le dirigió una frase tan corta como contundente a su amigo:

-Si se propasa, métele un tiro. En las pelotas. -dijo, lanzándole su arma.

Una vez se hubo ido, el rubio observó a Enkei, atento, mientras lo apuntaba con el revólver.

-Nabokov tiene unas cuantas normas. Una de ellas dice que si alguien o algo viola su propiedad, merece ser ejecutado con su propio revolver. Y Rubi es su mujer, su propiedad. Pero si obvias según que detalles, la convivencia con Nabokov se hace de lo más grata. Es el hombre más… bestial que he conocido. Después de acabar con la comitiva del cabeza-cabra con mi ayuda, ha entablado una lucha cuerpo a cuerpo con él. Pero el cabeza-cabra portaba un arma. Aun con todo, Nabokov ha vencido. El arma ni siquiera le ha rozado. La cosa ha acabado así; con Nabokov encima de nuestro macho cabrío, arrancándole los ojos y metiéndoselos por los orificios de la nariz mientras introducía... una parte de su anatomía propia en la boca del susodicho. El hombre ha mordido, ha arañado la anatomía de Nabokov, pero no ha importado. La bestia estaba despierta, y ha obtenido su venganza. El macho cabrío ha perecido de la forma más patética imaginable, y después Nabokov se ha subido los pantalones y ha marchado, completamente renovado. Y sí, respondiendo a tu pregunta, nuestro querido cabrón llevaba una armadura dorada. ¿Acaso significa algo? ¿Tiene algún tipo de simbolismo? Porque la van a encontrar un tanto… cambiada.-el hombre comenzó a reir, incapaz de controlarse.-Nabokov… jajaja… Nabokov se ha cagado en el pecho de ese hombre antes de que exhalara su último aliento. Deberías haber visto su cara, menudo cuadro. Ajajajaja. Y no, no tenemos un plan. Pero sabemos que hay cinco mandamases, y a juzgar por tu reacción ya solo quedan cuatro. Así que iremos a lo sencillo, cortaremos las cabezas de la hidra antes de que le de tiempo a regenerarlas. -una vez Enkei hubo terminado con los vendajes, Rubi se dispuso para que el boca a boca fuese más cómodo. La muchacha abrió sus labios, temblorosa, dispuesta a aceptar el aire que Enkei le ofrecía. Mientras Enkei efectuaba el proceso, Rubi comenzó a agitarse. Era obvio que aquello le agradaba, y se lo hizo saber a Enkei en forma de casi imperceptibles gemidos. La muchacha rodeo la boca del altonato con sus labios, hasta que un clic hizo que se volviera hacia Robert.

-¿No has aprendido la lección, Rubi? No sé qué te pasa, muchacha. Eres una guarra incontrolable. ¿Quizá tenga que contárselo a Nabokov, y decirle que mate a nuestro nuevo amigo? Joder, estúpida mujer, tú eres el único motivo por el que todas nuestras amistades se van a la mierda. Pero al fin lo veo claro, no es culpa de ellos, sino tuya. Tú y fidelidad sois términos contradictorios, el demonio está dentro de ti. Y yo no quiero que Nabokov sufra. Así que tengo que hacer algo. ¿Qué propones, amigo? ¿Qué harías tu para que esta guarra respete a su marido? ¿Una abrasión, tal vez? De todos modos, a Nabokov no le gustaría verla herida. Es su pequeña, a pesar de sus defectos de ramera.

Mientras eso sucedía, Nabokov cazaba y cocinaba buitres. El “plato” estaría listo en una media hora. Nabí apareció, delante de Enkei.

-Recuerda, hijo de Absalon. Recuerda y olvidarás. Olvida y perecerás. El ayer es hoy y el mañana es ayer. ¿Qué es el hoy? Tan solo un reflejo del ayer, un recuerdo del mañana. Un hasta luego, un nunca jamás. Una repetición, una rueda, una línea, una serpiente, una espiral. Una leyenda. Una profecía. La muerte, Enkei Azurewind. La muerte es el tiempo. El tiempo es muerte. El tiempo es vida. Pero si el tiempo es muerte y es vida, ¿por qué los hombres temen la muerte y aman la vida? ¿Acaso no lo comprenden? ¿No comprenden que el tiempo es inmutable? ¿Qué es admirable? Responde, Azurewind. Responde y dudarás.



FDI:
Bueno, esta inicial queda oficialmente reactivada. He decidido dejar a Aurunox aparte hasta que se digne a aparecer. Si Ilya reaparece, pues no sé quien llevaría la eventura, y habría que hablarlo con Crick supongo. No obstante, ahora la aventura la llevo yo. A pesar de que no se que argumento pretendía mostrar Ilya (y tampoco ha dejado muchas pistas, todo sea dicho), me inventaré el mio propio.

Dicho esto, doy la bienvenida y Zarzhy y espero que ambos disfruten.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Lun Ago 24, 2015 10:25 am

Pude escuchar la estridente risotada del hombre zumbando en mis oídos mientras este bajaba el cañón de su arma hasta mi boca, cosa que tome como una señal inequívoca de que era tiempo de callarme de una puta vez, pero era difícil, este Nabokov era sin dudas un hombre divertido, del tipo que clamaban igualdad mientras te apuntaba con un arma, pero en algo había que darle la razón a ese loco, mi vida, como el tan bien había sabido adivinar, valía mas que una bala, pero a diferencia de lo que el de seguro pensaba, esto era una excepción y no la norma, pues la mayoría de las personas ni siquiera valen eso, valen un cuchillo en la garganta o una lanza en las entrañas, pero no una bala en la frente o una espada en el corazón, esas eran formas especiales de morir, solo reservadas a las personas que tenían un mínimo valor en la vida.

Observe divertido la reacción de la chica ante las palabras de Nabokov, era obvio que tenían una relación... Complicada por decirlo de una forma amable, así como era obvio que esa mujer era la causante de todas las peripecias por las que habían pasado. El otro sujeto, quien parecía ser la voz de la razón, intercedió para acabar con tanto lloriqueo. -Un gusto Robert, puedes llamarme Enkei o como gustes- Respondí calmadamente a la pregunta del hombre, mi estomago rugió ante la idea de tener algo que comer, aunque lo que realmente deseaba era un poco de agua para remojar mis marchitos labios... Y una aspirina, una aspirina para ese puto dolor de cabeza que sentía, solo empeorado por la insolación.

No hice mas que encogerme al oír las palabras que profirió aquel hombre antes de marcharse, "todo el mundo parece tener una fijación por las pelotas en este lugar, quizá sea justicia divina por lo que le hice a aquel soldado en Hells Point", Desganado, me puse a hacer los vendajes para la chica, a la que ahora identificaba como rubí, después de todo lo que había pasado toda la libido había prácticamente desaparecido, mientras mis manos rodeaban el delicado cuerpo de la mujer para colocar los vendajes, solo podía pensar en comida, pastel de chocolate, con un buen vaso de sidra o vino dulce para acompañar, se me hubiera hecho agua la boca de haber tenido un mínimo de agua en mi cuerpo como para malgastar en saliva. Los relatos de Robert sirvieron para amenizar mi sufrimiento, de la historia solo pude sacar dos conclusiones respecto a Nabokov, primero, que era una persona muy fuerte, y segundo que era tanto o mas salvaje que los mismos miembros de la tribu a la que enfrentábamos, siempre había considerado una perdida de tiempo y un gasto de energía innecesario el humillar o vejar al enemigo, algo muy poco practico que podría costarle la vida a uno en una batalla. -oww, mataron a mi suegrito, seguro que la patrona no estará de humor esta noche hahaha- dije divertido mientras terminaba de atar los vendajes. -No se si habrá tenido algún significado o algo así, pero recuerdo que uno de los lideres tenia un casco de carnero y una armadura dorada, por lo que ahora solo deben quedar cuatro- Aun que esas palabras abandonaban mi boca, yo pensaba algo muy distinto "Mentira, ese tipo de comunidades son como hormigueros, en cuanto un líder es depuesto de inmediato otro asciende al poder, me pregunto si nuestra amiga Gimkhana habrá logrado su cometido, si así es, mejor para mi"

No era ningún apontecárium hospitaler, pero las vendas parecían firmes así que una vez hube terminado con ellas procedí a realizar el boca a boca, por suerte Rubi no demostró ninguna incomodidad con el tratamiento, sino todo lo contrario, parecía agradarle demasiado, lo que a decir verdad representaba un problema en si, en el estado que estaba lo ultimo que me importaba era intentar besar a una moribunda, y me sorprendía que ella en el estado en que estaba si lo deseara, nuestros labios al fin se separaron cuando Robert vino a imponer orden a la joven altea. -Bueno, supongo que si tiene energías para hacer eso no esta tan mal como pensábamos, que conste que yo no hice nada- Dije levantando las manos, tal y como sospechaba, según las propias palabras de Robert muchos de sus compañeros habían muerto por culpa de la muchacha y su lujuria incontrolable. -Pues como tu dices, si Nabokov la considera su propiedad corre por cuenta de el decidir como mantenerla controlada, pero si yo fuera el, ni siquiera me gastaría en lastimarla, si ella siente deseos por otro hombre creo que ni siquiera una abrasión la detendría, simplemente le dejaría ser y me buscaría otra, ya sabes, que siga su camino y yo sigo el mio, pero no creo que tu amigo se conforme con eso, parece quererla demasiado para dejarle ir, a menos que uno de los dos muera no creo que Navokov se libre nunca de ella- Lo dije con tono preocupado para ocultar mis intenciones, pero se lo deje caer, no se hasta que punto estos tipos vallan a dejarme ir una vez les ayude con su venganza, siempre es bueno fragmentar el grupo aunque sea de una manera tan sutil e imperceptible. -¿Hace mucho que son compañeros?- dije mas que nada por buscar conversación, después de su respuesta, le pedí permiso para retirarme a descansar bajo la sombra de una roca cercana. -Avísame si la ves que recae o queda inconsciente, pero nada de mierdas raras ¿oíste?- Dije esto ultimo mirando a la chica antes de retirarme.

Allí, me puse a acomodar mis pensamientos, intentaba tener la mente activa, estaba cansado, pero no tenia sueño, ni quería dormirme, tenia miedo de morir si lo hacia, me puse a pensar en el curioso grupo que me acompañaba. "Bien, tengo tres arquetipos, Nabokov, el líder, tipo duro con un dejo de sabiduría oculta entre tanto salvajismo; Robert, el seguidor, haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudar a su jefe, es la voz de la razón ; Rubi, no puede contener su libido, problemática en exceso, no se hasta que punto este con Nabokov por propia voluntad, si este grupo se separa sin duda sera culpa suya, bien, algo podre hacer con esto". Al poco tiempo, la maldita lechuza del infierno volvió a hacerse presente, ya a este punto ni sabia si era real o una alucinación mía, sin embargo, sus palabras anteriores me habían hecho confiar en su existencia, por lo que le escuche en silencio, prestando toda la atención que mi dolorida cabeza me permitía antes de responderle.

-Razón tienes en lo que dices pajarito, presente, pasado y futuro son solo nombres que les damos a ideas abstractas que no llegamos a entender, pues como dices, el mundo es un gran ciclo donde a la larga, vida y muerte, ayer, hoy y mañana son exactamente lo mismo, lo comprendemos, al menos la mayoría, pero no podemos evitar temer a la muerte, ese miedo esta en nuestra naturaleza y es lo mas sagrado que tenemos. Allí es donde entran los de tu calaña, son seres repugnantes desde el momento en que son antinaturales, ¿con que autoridad puede un inmortal filosofar sobre la muerte si nunca va a experimentarla? Eso es jurisprudencia de los mortales que se atienen al circulo de la vida, ustedes reniegan y rompen ese circulo sagrado, los humanos conocemos la muerte mucho mejor que vosotros y quizá por eso le tememos. Para terminar esta conversación, si, te respondo y abrazo la duda que eso genera,ya que solo aquel que nada sabe, nada duda-

La visita del animal místico sirvió para motivarme de nuevo, recordé que tenia algo que matar antes de salir de ese sitio, ademas, no podía irme sin mis cosas, especialmente sin la corona de Azurewind, y menos desde que descubrí sus nuevas propiedades ocultas, al parecer la traumática experiencia con el ángel en Hell's Point había servido para despertar ciertas cosas en mi cerebro o en la misma corona, cosas que permanecían dormidas hasta ese momento y que poco a poco empezaban a salir a flote, nunca iba a olvidar la sensación que tuve al crear mi primer objeto, recuerdo estar en el almacén de armas de Sodoma, había un objeto que me llamaba la atención pero estaba muy alto y no conseguía alcanzarlo, desee en ese momento tener una medio para alcanzarlo, y de repente, sentí un leve zumbido en mi cabeza y se materializo ante mi una pequeña escalerilla semi-traslucida, quede tan impactado por este acontecimiento que ni siquiera revise el objeto que tanto había llamado mi atención anteriormente, ahora tenia algo mucho mas valioso.

El objeto tenia la solidez de una escalerilla normal, sin embargo presentaba una característica interesante, en un momento, quise causarme una pequeña herida con uno de los bordes de la misma para ver que tal funcionaba como arma, y al aplicar la fuerza y la intención de hacer daño sobre mi piel y mi carne, el objeto simplemente la atravesó como si estuviera hecha de aire, al momento de retirarlo, note que no tenia heridas, sin embargo, de alguna extraña forma, me sentía lastimado, mas bien, estaba seguro de estar lastimado, los sucesivos golpes y pinchazos que me propine con el objeto solo me lo confirmaron, en cuanto mis piernas flaquearon y quede casi inconsciente en el suelo, me di cuenta de que sin causar heridas visibles esa escalerilla era capaz de lastimarme de otra manera, como si me golpeara directamente en el alma, los días siguientes los pase en mi habitación recuperándome, el anillo en forma de luna que se me había otorgado antes parecía acelerar enormemente mi recuperación, como si mi padre hubiera sabido que me seria de mucha utilidad, claro, probablemente no pensó que me golpearía a mi mismo con una escalera mágica hasta quedar medio muerto, pero bueno, son cosas que pasan. El tiempo que pase recuperándome lo aproveche para entrenar esta nueva habilidad, al principio me costaba horrores y necesitaba de largas cesiones de meditación para lograr crear las formas mas simples, pero a medida que pasaba el tiempo fui mejorando y el abanico de posibilidades fue creciendo, hasta logre mover mi propio brazo utilizando esta nueva habilidad, controlandolo por medio de agujas como si de una marioneta se tratase, ¿era acaso este, el potencial que teníamos oculto todos los seres pensantes?, ¿era este el fruto del árbol de la ciencia? La creación de materia a partir de la nada, la imitación de las habilidades de dios, no... Quizá... Hasta la superación de las habilidades de dios.

La llamada a comer me saco de mi tren del pensamiento, hice un esfuerzo por incorporarme y me senté con los demás, era hora de proponer ideas. -Bueno gente, hay que pensar como vamos a hacer esto, para empezar, ¿de quien quieren vengarse específicamente? ¿de toda la aldea o solo de los lideres?, me da igual, solo pregunto- Una vez tuviera mi respuesta propondría una idea. -Pues ahora que han matado al cabeza de carnero, deben estar buscándolos por todas partes, podemos usar esto a nuestro favor, si llego a la tienda, de seguro que me preguntan si no vi nada, si no lo hacen lo comentare de todos modos, así puedo decir que los vi acampando en tal o cual lado, y guiarlos así hasta una emboscada, o todo lo contrario, enviarlos a cualquier lado bien lejos y dejar el campamento desprotegido, lo que quieran hacer allí adentro lo dejo a juicio de ustedes- Dije apartando la mirada hacia un costado, no me importaba matar un par de soldados, pero esperaba que estos salvajes no hicieran una carnicería con toda esa gente, había niños allí después de todo, pero bueno, de ultima si lo hacían no era mi problema, eran esclavistas después de todo, yo simplemente tomaría mis cosas, saquearía un poco y me marcharía, de repente, otra idea cruzo mi mente. -También tienen muchos prisioneros encerrados en jaulas, si los liberaran, estos mismos harían el trabajo sucio por ustedes, una vez que uno de ellos este armado, los demás se armaran solos, bueno, ya hable demasiado, ¿alguna idea?- Eso debería bastar como plan, una vez en el campamento decidiría que hacer, si podía ponerlos a unos contra otros mejor, quizá hasta podría quedar como un héroe para la aldea y me dejarían marchar, podría hacer que estos sujetos se enfrentaran a los conspiradores, hay tantas posibilidades.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Sep 06, 2015 10:08 pm

ENKEI

Pronto Enkei descubrió que Nabokov era el líder de aquel trio.

-¿Qué de quién queremos vengarnos? Acabarías antes preguntándonos a quien deberíamos dejar vivo. Supongo que dejaremos vivir a las mujeres. Quizás algún anciano carcamal logré salvarse. En cuanto a los niños, siempre dejo que vean como sus queridos padres mueren en frente suya. Los que tienen pelotas vuelven a por mí cuando crecen para vengarse. Y cuando sea viejo necesitaré de esas visitas, puedes creerme. En cuanto a los inteligentes, simplemente siguen con sus vidas y sobreviven, no tiran a la basura su vida. En cuanto a lo demás, te olvidas de un pequeño factor. Necesitamos que Rubi permanezca viva y acompañada. En su estado febril y débil uno temería que se escapase. Y no me fío de dejarla atada a un árbol, es tan testaruda que incluso eso no bastaría. Y tampoco me fío en dejarte a ti con ella, sin ofensa alguna. Así que será Robert quien la guarde hasta que regresemos. En caso de problemas, estoy seguro de que acudirá en nuestra ayuda, tras dejar a Rubi resguardada. Así que tus planes han cambiado, Enkei. Me gusta eso de crear una distracción, y también me gusta lo de liberar a los esclavos. Pero esos sucios tribales necesitarán pruebas. Así que te diré lo que hacer, muchacho. Me llevarás preso, o al menos esa será nuestra coartada. Eso dará un incentivo a los furiosos tribales. Seguramente me torturen o quieran sacrificarme, así que aunque no te hagan caso en el caso de que les intentes convencer de que se vayan de la aldea tendrás vía libre. Liberarás a los esclavos, como lo hagas me es igual. Y finalmente, si es que no me he librado de sus rituales, te agradecería que me echases una mano. Ya sabes, por los viejos tiempos.

Robert estaba deacuerdo con el plan y Rubi no emitió sonido alguno.

-No se hable más-dijo el rubio-Ahora a comer, tengo hambre. ¿Qué nos ha cocinado hoy, señor Nabokov?

-¿Cocinar? Eso es para los pijos como vosotros. A mi las cosas me gustan poco hechas, así que se podría decir que a este buitre sólo le he enseñado el fuego.  He pasado la mayoría del tiempo deshuesando a los condenados bicharracos. Espero que este de su agrado, marqueses.-dijo Nabokov, imitando una reverencia. Acto seguido repartió aquel buitre en partes iguales para los cuatro.

-No te podrás quejar, Enkei. Aquí cuidamos a nuestros esclavos. -dijo el anfitrión, sonriendo mientras la sangre del buitre colmaba las comisuras de su boca. Al escuchar aquello, Rubi se estremeció.

Una vez terminaron de comer, Nabokov tomó a Rubi del brazo y la arrastró hasta un lugar alejado. Robert y Enkei se quedaron a solas.

-Y dime, muchacho, con toda confianza. ¿Qué opinas de Nabokov? Es un hombre inusual, de hecho eso fue lo que me hizo seguirle. No obstante, cuida de su gente. De una forma estrafalaria y a veces brutal, pero no maliciosa. Así como los animales no tienen malicia cuando desmiembran a sus presas, nuestro querido Nabokov carece de ella.

Como si fueran la banda sonora de la apreciación que Robert le dirigía los gritos y súplicas de Rubi inundaron el ambiente, haciendo que hasta el interlocutor de Enkei se sonrojara.

-Tranquilo, nunca suelen durar más de veinte minutos.
-dijo. Acto seguido se recostó sobre el suelo y al cabo de cinco minutos estaba roncando. Saltaba a la vista que estaba acostumbrando a ese tipo de escenas.

Si Enkei no lograba conciliar el sueño con ese espectáculo, descubriría a Rubi, exhausta, siendo cargada en brazos por Nabokov, quien la depositaba dulcemente junto a él. Ambos estaban desnudos, y Nabokov cogió una piel del equipaje que su equipo cargaba para tapar con ella a él mismo y a su aparente cónyuge.

Finalmente, incluso Nabokov se dormiría. Al día siguiente, este y Enkei se dirigirían al campamento. Nabokov se puso sus vestimentas más raidas y se dirigió a Enkei.

-El plan sigue siendo el mismo, muchacho. Cuando encontremos la carpa me atarás y yo actuaré como si me hubieras capturado. Te trataran como a un héroe y seguramente se reunan para decidir que cojones hacer conmigo. Les contarás que el otro implicado, es decir, Robert, ha huido y les dirás en la dirección en la que lo ha hecho. La única duda, amigo es… ¿prefieres que sea la dirección verdadera o una falsa?

Robert contestó, sonriendo.

-Dadles una dirección verdadera. Estoy seguro de que podré montar una buena trampa.


Nabokov asintió.

-Bueno. Pues una vez te quedes a solas liberaras a los presos, me liberarás a mí y serás libre de hacer lo que plazcas.-resumió Nabokov.

Nabí apareció de improviso, justo en el hombro del interlocutor de Enkei. Movió su cabeza de formas imposibles, hasta que esta quedó mirando hacia arriba.

-Recuerda cuál es tu deber, Azurewind. Nos estamos quedando sin tiempo. Y a nuestro enemigo le sobra.

Finalmente, Nabokov intervino.

-¿Me estás escuchando? Te preguntaba que si estabas de acuerdo con el plan, o tenías alguna sugerencia.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Jue Sep 10, 2015 12:36 pm

Escuche con expresión estoica las palabras de Nabokov, asintiendo a cada cosa que decía sin mediar palabra,  pude advertir lo que probablemente fuera una debilidad en el líder de ese grupo, ya que a mi parecer padecía de exceso de confianza, no solo en sus propias habilidades para acabar con toda la aldea,, sino también en quienes el creía eran sus aliados, especialmente en mi, como yo lo veía, nada me impedía llevarlo a la aldea y proclamarme como el nuevo héroe de esa ignorante comunidad, abandonándole por completo y teniendo suficiente influencia para intentar salir de allí por la vía diplomática, no es que no confiara en la fuerza de mi nuevo compañero o en la mía propia, pero sinceramente no creía que fuéramos capaces de cargarnos a toda la aldea, al menos no de una sola vez como el quería.

Aparentemente obvie el detalle de que Rubi podía escaparse, por mi parte no creí que en su condición llegara demasiado lejos, en especial si la ataban bien, pero decidí no contradecir a Nabokov, después de todo, me convenía mas tenerlos separados que juntos. Para mi sorpresa, aquel hombre de apariencia tosca demostró una inusitada agilidad mental, reestructurando rápidamente el plan de acción, en resumidas cuentas, quería que lo hiciera entrar en el campamento haciéndose pasar por un cautivo, y que guiara a los salvajes hacia una emboscada cuidadosamente preparada por Robert. Me gustaba el nuevo plan de Nabokov, en especial porque me daba vía libre a elegir en ultima instancia a quien apoyaría y a quien abandonaría a su suerte llegado el momento.

-Sin problemas, si por alguna casualidad del destino no puedo ir yo en persona, enviare a un grupo de esclavos a que te ayuden, supongo que después de liberarlos tendré alguna autoridad sobre ellos, así que no te preocupes- Ante la mención de "los viejos tiempos", pensé automáticamente en el momento en que, preso de una llave, su cuchillo laceraba la piel de mi mejilla, pensamientos ponzoñosos cruzaron por mi mente, pero rápidamente los abandone para centrarme en la comida, ahora era el momento de ser efectivo, no vengativo. Tenia tanto hambre que ni siquiera note su poco agradable sabor, la carne de buitre estaba jugosa y agradecía eso, no estaba de humor para comer algo demasiado seco en ese preciso instante. -Mmm, Sabe a pollo-

Una vez quede solo con Robert, nos pusimos a discutir sobre la naturaleza de Nabokov, y como su curiosa forma de ser había atraído a su compañero ( o quizá "seguidor" fuera un termino mas adecuado para aquel hombre), ante lo cual decidí sincerarme un poco. -Pues la verdad, creo que esta un poco chiflado, pero no me malinterpretes, no lo digo en el mal sentido, después de todo, ¿quien no esta un poco loco en esta época en que vivimos? Hahahaha.- Nuestra conversación fue súbitamente interrumpida por los ruegos de Rubí. -De acuerdo... Buenas noches supongo- dije encogiéndome de hombros mientras me acostaba, girándome en dirección contraria a la que habían tomado Nabokov y su pareja, no tarde mucho en dormirme, pero si lo suficiente para retener un ultimo pensamiento sobre Robert. "¿y que hay de ti Rob? ¿como te cuida a ti? ¿como hizo para encadenarte a su persona?" No pude evitar soltar una sonrisa burlona antes de dormirme.

Sueño:

Seguí mi camino por lo que parecieron meses, ahora las frutas de colores aparecían casi cada dos o tres escalones, los buitres eran cada vez mas frecuentes, y recibí unas cuantas visitas mas del viejo (con su correspondiente pago en carne claro esta), aunque este parecía ser cada vez menos efectivo a la hora de apaciguar las llamas, poco después del ultimo viejo, me encontré con la ultima de las criaturas que conformaban la fauna de ese extraño lugar. A pesar de que creía estar a una altura incalculable, de alguna manera, una criatura salto del agua, la brillante luz del sol no me dejo verla con claridad, solo pude notar que era mas blanca aun que los peldaños de la escalera, la cual fue saltada por la criatura con suma facilidad cayendo hacia el otro lado y hacia lo que hasta entonces creía que era un mar de agua, la criatura salpico una cantidad tremenda del azulado liquido, el cual regó completamente el camino que tenia por delante, pude notar con horror que el océano no estaba hecho de agua, sino de llamas, llamas azules, que al momento de tocar la escalera se convirtieron en llamas anaranjadas iguales a las que estaban comiéndome las espaldas, ante semejante escenario casi caigo en la desesperación, hasta que alce la mirada y vi algo que me dejo sin aliento, a la distancia, se divisaba una plataforma enorme, parecía ser el fin de la escalera.

Al día siguiente, ya todos despiertos y Nabokov vestido para la ocasión, nos reunimos a dar un ultimo repaso a la estrategia general a seguir. -Perfecto, entonces los guiare hasta aquí donde tu los recibirás con las trampas listas, no te demores demasiado, usan ikraxes como montura, por lo que no deberían tardar tanto en llegar hasta aquí- Mientras seguíamos hablando, una figura ya demasiado familiar apareció en el hombro de Nabokov, era el maldito profeta emplumado tocando los cojones de nuevo, ahora no solo ordenándome sino también apurándome, sin duda era un bicho bastante confianzudo, ahora que yo había comido y tenia la mente un poco mas despierta, decidí seguirle el juego, al menos por el momento, de todos modos, aun no sabia a cual bando apoyaría al final del día. -Oh si, disculpa, justamente en eso estaba pensando, y si se me ocurrió algo, no puedo llevarte al campamento intacto, sino jamas creerán que eres mi cautivo, ¿así que que tal si aprietas los dientes y dejas que te de unos cuantos golpes con ese palo de allá?- dije señalando con el pulgar un madero con forma de garrote que había sobrado de la fogata. -Tampoco es que voy a molerte a palos, solo un poco como para causarte algunas magulladuras que justifiquen el que te hubiera noqueado, todo esto si tu quieres claro, o si prefieres que lo haga Robert esta todo bien- Si Nabokov accedía a que le diera de palos, le golpearía con bastante fuerza en la parte superior del cuerpo, lo suficiente para causarle algunos hematomas pero no demasiado.

Una vez estuviéramos todos listos, tomaría el garrote del suelo indiferentemente de si le había dado uso o no y comenzaría a andar hasta el punto en donde estaba cuando me sorprendió la estampida, a partir de allí le indicaría a Nabokov la dirección que seguían las huellas antes de ser borradas por las patas de los banthor .-Venga, pongámonos en marcha, antes de que ellos nos encuentren por su cuenta, estamos a la intemperie y sin provisiones, por lo que se podría decir que nos estamos quedando sin tiempo, y a nuestro enemigo le sobra- Dije esto ultimo a propósito, como señal de aprobación en casi de que el maldito búho estuviera cerca. "Bien, estos sujetos me ofrecen recuperar mis cosas, mi libertad y poco mas, a cambio de hacerme participe en una carnicería y tener a un montón de bastarditos vengativos siguiéndome a mi también en un futuro, el trato no esta tan mal, pero vamos a ver que ofrecen las otras facciones involucradas, espero que el haberle seguido el juego a Nabi de sus recompensas".
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Sep 16, 2015 11:44 pm

ENKEI

Contrario a lo que en un principio los presentes pudieran llegar a pensar, Nabokov se dejó golpear por el altonato hasta que los restos de los golpes se hicieron patentes. Fue el propio agredido quien, metiéndose el dedo en la boca, se arrancó un diente y se lo cedió a Enkei, como si de un presente se tratara:

-Tranquilo, venía ya suelto de serie. Supongo que ya no me tendré que preocupar de tragármelo. Jejé.

Era obvio que aquel individuo era bastante resistente. O al menos tenía la suficiente fuerza de voluntad como para mantener la sonrisa después de ser golpeado con una vara.

Nabokov se despidió de sus compañeros con una sonrisa. A Robertus le dio un intenso apretón de manos y besó en la mejilla a Rubi, quien apenas logró evitar sus tembleques.

Cuando Enkei trató de indicarle en qué dirección se encontraba el campamento, Nabokov le demostró que estaba equivocado.

-Me temo que no es por allá, amigo. Nosotros vinimos por allí dando un rodeo para evitar la línea recta, pero el refugio de esos cerdos se encuentra en esta dirección. Hazme caso, acabamos de huir de allí.

El camino fue largo y cansado, pues no en vano aquel día fue cálido en exceso, impropio de la estación del año. Con el único sonido de los cantos de los cuervos, la pareja avanzó por los alrededores de las llanuras hasta divisar la carpa a lo lejos. Durante su travesía, Nabokov intentó abrir la conversación en varios puntos:

-Y bueno, Enkei… ¿Tienes familia? Ya sabes; padres, hermanos, quizá una mujercita, sirvientes… Esas cosas que tenéis los altonatos.

Una vez se acercaron lo suficiente a la carpa el altonato pudo notar que esta estaba cambiada. No sólo la propia construcción estaba más deteriorada que antaño sino que el emplazamiento no era el mismo. El terreno había cambiado, y en aquel momento la base de los tribales se erigía sobre una especie de campo cubierto de malas hierbas, que el propio Nabokov tuvo que cortar con su cuchillo para permitirles el paso.

Antes de que entraran a la vista de los vigías, Nabokov le dirigió las siguientes palabras a su acompañante:

-No te olvides mencionarles lo del cabeza de carnero. Estoy deseando verles la cara al saberlo.

Dicho esto, Nabokov se puso en las manos del altonato dispuesto a confíar en el talento de este para la mentira. Una vez Enkei llegó a las puertas de la carpa, vio como un hombre, colgado desde lo alto de la estructura, le hacía señas para que se detuviera.

El individuo, norgon a juzgar por su tono de piel, le dijo lo siguiente:

[color:6864=#00ffff ]-¿Otro comerciante de mierda? ¡Iros al demonio! No aceptamos esclavos, no queremos vender esclavos y no, no deseamos ningún tipo de oferta especial.


Última edición por Dezba Wakanda el Sáb Oct 17, 2015 10:33 am, editado 1 vez

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Lun Sep 21, 2015 4:09 pm

Mientras caminaba jugaba con el diente de mi compañero, lanzándolo al aire y atrapándolo antes de que cayera, cualquier cosa que me distrajera del incesante calor que se cernía sobre mis espaldas, probablemente me lo guardaría entre los pliegues del taparrabos en cuanto divisáramos el campamento. -Ok, si tu dices que es por ahí vamos por ahí- Dije encogiéndome de hombros, probablemente Nabokov sabia mejor que yo en que dirección quedaba la carpa, aun así, mi incapacidad para ubicarme aun dejaba abierto el problema de como les explicaría a los salvajes que logre encontrar la aldea, supuse que simplemente les diría que la halle de suerte, casi siempre las mentiras mas simples son las mas efectivas.

-Meh, fui hijo único criado por padre soltero, pero lamentablemente este murió, ya hace casi 20 años de eso, recuerdo que tenia 15 en ese entonces y vivía bastante bien, había nacido en una familia noble de ciudad catedral, nada demasiado extravagante, nobles del montón, ¿y que paso te preguntaras? Pues la eclesia paso, resulta que los proyectos personales de mi padre no estaban bien visto por las autoridades, asi que lo mataron y tomaron todo el dinero de la familia- Comencé a contarle a mi acompañante como quien cuenta cualquier cosa, es increíble la confianza para hablar que te puede dar el saber que a tu interlocutor le queda poco tiempo de vida, incluso me atreví a inferir en cosas mas personales y peligrosas, después de todo, pocas veces tendría mas libertad para contar mis vivencias. -Tuve que sobrevivir un tiempo como raterillo en las calles de ciudad catedral, pero al poco tiempo me aburrió esa vida y me decidí a continuar con el proyecto de mi padre, pero no me quejo, esa tarea me ha permitido recorrer casi todo el largo y ancho de terra, haciendo cosas que jamas me hubiera atrevido a hacer, viendo cosas que jamas hubiera creído posibles y de paso consiguiendo causarle algunas molestias a la eclesia, como compensación ¿sabes?- Después de tanto hablar me di cuenta de que no había respondido la pregunta del altea. -Así que como ves, tengo tantas cosas de altonato como puedes tener tu, y mujer... Pues puede que tenga una pronto, aunque no creo que me dure mucho, hahaha, pero ya hable demasiado de mi, ¿que hay de ti Nabokov? ¿Como es que te has metido en este lió?-

A la distancia divisamos la carpa de los tribales, una vez Nabokov hubo abierto paso con su cuchillo, tome la cuerda y procedí a sujetarlo con ella, primero le ate los brazos tras su espalda y luego di varias vueltas de la soga alrededor de su torso, dejando un extremo libre para agarrarlo yo, le indique que caminara frente a mi mientras yo me mantenía detrás de el sosteniendo el extremo de la cuerda con una mano y el garrote con la otra. -Descuida, lo haré, estos idiotas estarán comiendo de mi mano enseguida, tu mantén la vista al suelo y mirada de fastidio y esto saldrá bien-

La carpa se erguía ante mi ya no tan imponente como antes, quizá el repentino cambio tuviera algo que ver con lo que dijo Nabi respecto a quedarse sin tiempo, por mi parte, no aguantaba mas la impaciencia, una vez en el campamento podría descansar, comer algo dulce (supuse que tendrían algo con azúcar, de no ser así la manzana que me había sobrado bastaría) y lo que es mas importante, reencontrarme con "ella", con la adorada, mi musa de nívea piel, la mas bella de todas las estrellas, la corona de Azurewind, ya solo quedaba un obstáculo interponiéndose entre nosotros, sin ella me sentía desnudo (si bien ya lo estaba prácticamente) pero no era una desnudez normal lo que sentía, era algo mas... Visceral, mas profundo, era como si me quitaran una parte de mi ser, y ya no lo aguantaba mas.

Tras oír las advertencias del norgon, puse mi mejor cara de sobrado y le conteste a los gritos desde la distancia, acercándome lentamente a paso precavido -No soy ningún comerciante, cazador, he superado el kala-kera o como coño se llame, ahora regreso al campamento a la espera de que el consejo decida que hacer conmigo, si me harán parte de su tribu o si me darán otra prueba que sea un poco mas difícil que esta, y lo que tengo aquí- Dije dejando caer mi mano sobre la cabeza de mi supuesto cautivo. -Mas que un esclavo considérenlo una ofrenda, puesto que este tipo que ves aquí es nada mas ni nada menos que el que mato a uno de sus lideres, lo se porque el mismo me confeso que mato al que tenia el casco de cabeza de carnero, ese de la armadura dorada, no puedo recordar su nombre- Puse expresión seria después de clamar eso. -Mis condolencias por su muerte, ¿era el padre de Gimkhana no es así?, bueno, este es mi regalo de bodas, tráela aquí si no me crees, ella corroborara mi historia, ademas, necesito hablar con ella- Ya tenia lista mi mentira, si preguntaban como capture a Nabokov, les diría que me lo encontré a el y a su grupo en el desierto, y que tras acampar juntos me contó lo que había hecho al padre de Gimkhana, tras eso, le rete a un duelo, y cansado como estaba tras su pelea con el cabeza de carnero, no tardo en sucumbir ante los garrotazos, sus compañeros, heridos como estaban, huyeron dejándome solo con el altea, al cual conseguí reducir y maniatar para traérselo como regalo de bodas a mi futura "esposa". De paso, era prudente traer a Gimhkana para contarle de la traición de Mbemba, y pedirle que discretamente me consiguiera una audiencia con la facción a la cual pertenecía su padre, a ver si lo que tenían para ofrecer valía la pena para traicionar a Nabokov
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Oct 17, 2015 12:21 pm

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-Te voy a confesar la verdad, Enkei. Soy un esclavista, y mi mujer, mi desagradecida y estúpida mujer, es otra esclava. Robert me sigue por voluntad propia, eso sí. El asunto es que me gusta explorar nuevas vías de negocio. El caso es que, por eventos que no me interesan, los Kehran se quedaron sin esclavos. Y yo y mis dos acompañantes, viendo un filón en aquella circunstancia, nos adentramos en las profundidades de este asqueroso hábitat solo para encontrarnos con que, efectivamente, esta gente estaba desprovista de esclavos. Iluso de mí, concerté una reunión con el líder de la tribu. Fue entonces cuando el hijo de perra se encaprichó de mi mujer y nos secuestró. Logré huir y lo encontré profanando a Rubi en un matorral. Como no tenía armas, opté por estrangularlo. No obstante, había llamado demasiado la atención y tuvimos que irnos. El susodicho nos persiguió con su guardia de esclavos personal pero estos acabaron abandonándolo. Finalmente, pasó lo que tenía que pasar.

Al escuchar cómo se refería a Gimkhana el guardián no pudo hacer otra cosa que sonreír.

-Gimkhana, jeje. Estos extranjeros y sus nombres.  Continúa, extranjero. Más ándate con cuidado. No has de blasfemar contra nuestro Wah. No es que no puedas, sino que debes. Nos veríamos obligados a perseguirte, aunque no nos veríamos complacidos a raiz de tal acción. El Wah ha ido a recuperar lo que es suyo, su concubina.


Nabokov se enderezó y miró al vigilante con una mirada asesina y cruel.

-Ese hombre está muerto. Vuestro Wah está muerto. Ningún hombre que haya tocado a mi mujer ha vivido para contarlo, exceptuándome a mí. Yo maté a ese tipo, y defequé encima de su cara. De no estar preso te arrancaría los ojos, hijo de mil perras. ¡Salvaje asqueroso!-a pesar de que supuestamente Nabokov intentaba mantener la tapadera, a Enkei le costó trabajo sujetarlo. Las cosas empeoraron cuando, desde su puesto de superioridad, el vigilante escupió al exaltado en la frente.

-Vosotros, los hombres “civilizados” sois tan arrogantes como un rey pero tenéis modales de mendigo. No sobrevivirás mucho por aquí con esa actitud. Respecto a nuestro querido Wah, si lo que decís es cierto…-el hombre hizo una pausa y miró hacia abajo. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Nabokov, pero no duró. Dicho gesto se tornó hacia la más absoluta estupefacción cuando el vigilante retomó la voz cantante.-¡Hemos de celebrarlo!


El hombre entró, presto y veloz, en el interior de la carpa. Antes de introducirse, tomó entre sus brazos un gran escudo de la más exquisita confección. Al ver que Enkei y sobretodo Nabokov no se movían, el vigilante les invitó a entrar. Gritando la noticia cual pregonero, proclamó:

-¡El Wah ha muerto! ¡El Wah ha muerto!


Los tribales, que hasta ese momento estaban inmersos en sus actividades cotidianas (afilar sus rudimentarias armas los hombres, desollar las presas los niños y los ancianos, hacer tejidos las mujeres y servir a sus amos los gulam), saltaron de alegría y proclamaron su gozo a los cuatro vientos.

Nabokov estaba atónito, y pasó a estarlo aún más cuando el vigilante le despojó de sus ataduras y alzó uno de sus brazos en símbolo de victoria.

-¡El extranjero nos ha liberado! ¿Cuál es su nombre, amigo?

-Na… Nabokov.-susurró con un hilillo de voz.

-¡Gloria a Nabokov! ¡Glorioso sea!-gritaron los tribales, a los que más y más se les unieron con el tiempo.

De nuevo, el vigilante tomó la palabra.

-Acompañadme, he de presentaros a los Ah’Kiri.-una mirada sombría nubló el hasta entonces jovial ánimo del hombre que portaba el escudo.-O al menos, lo que queda de ellos.

Lentamente, entre la alegría y el duelo, el hombre los llevó al centro del asentamiento. Una gran tienda, algo destruida, se levantaba en dicho lugar. El altea que portaba el escudo los introdujo en el interior de aquel campamento.

En su interior, una vieja súcubo, un altea joven y con una poblada melena, una especie de chaman norgon que a Enkei le parecía familiar en exceso y un joven con una nariz desproporcionadamente grande y puntiaguda aguardaban junto con sus respectivas familias. Al lado del altea joven, una mujer daba el pecho a un bebe recién nacido, con un gesto desolador en el rostro. La vieja súcubo acunaba a otro bebe, este más crecido. Otra súcubo, esta más juvenil, le ayudaba con la tarea. Estaba desnudo, así que Enkei pudo deducir que se trataba de un niño.

El altea que portaba el escudo atravesó la sala a la carrera y se detuvó, jadeante, justo antes de caer de rodillas ante los cuatro.

-El Wah ha muerto. ¡Somos libres!

El hombre de la melena se acercó lentamente al altea del escudo.

-¿Estás seguro?


El altea del escudo lanzó una mirada en dirección a Nabokov.

-Eso es lo que este extranjero afirma. Pero me temo que con la emoción me he olvidado de pedirle pruebas. Clama haber profanado su cadáver. -
seguido de esto, tragó saliva.

El hombre de la melena se irguió, y se dirigió hacia Nabokov.

-Tú clamas haber matado al que alguna vez consideré… mi padre. Más he de saber si es cierto. Si dices la verdad, serás glorificado. De lo contrario, te ejecutaremos. Dime algún rasgo inusual de mi padre. Algo que solo sepa alguien que haya visto su cadáver desnudo.

Nabokov estuvo pensando durante más de cinco segundos. Una vez su bombilla se iluminó, fue capaz de responder sin más dilación:

-Tenía un tercer pezón. Era… grotesco. Y tenía una textura… esponjosa. Supongo que habría estado mejor con un poco de aceite.

El hombre melenudo, sorprendido, asintió.

-El extranjero dice la verdad, pese a lo grotesco de sus palabras.-no obstante, antes de volverse, miró fijamente al rostro de Nabokov y sonrió.-Te conozco. Tú y tu mujer vinisteis aquí con intención de vendernos esclavos.

La vena del cuello de Nabokov se hinchó, alertando al melenudo de su agresividad.

-Mi padre os tomó como esposos, ¿no es cierto? De ahí que lo mataras. Supongo que se lo tenía merecido.-
diciendo esto, hizo un gesto y varios gulam, dirigidos por el hombre del escudo, se llevaron a Nabokov.-No temas, extranjero. Los agravios que mi padre os causó a ti y a tu mujer serán recompensados.-el melenudo hizo una pausa.-Supongo que ahora yo soy el nuevo Wah.

Los presentes sacudieron la cabeza, consternados, y el chaman norgon se alzó sobre sus pies, protestando:

-¡No toleraremos más excesos!-gritó.

Alzando la mano en señal de calma, el tatuado les instó a detenerse.

-Yo, Tara Wah, llamado como mi abuelo, declaró la disolución del Wahmato. A partir de ahora las cosas volverán a ser como antaño. ¡Todos los poderes del Ah´K viri serán restituidos!

Los presentes se relajaron, y el hombre de nariz aguileña se alzó.

-Me parece genial, pero tu querido padre asesinó a sangre fría a varios de nuestros compañeros y eximió a otros de sus “deberes” de una forma bastante irregular. Individuos que como yo, habrían acabado relegados a ser gulam de no ser por la intervención de nuestro querido chaman.

-Las cosas permanecerán inmutables. No tomaré en cuenta las sanciones. Los cinco mejores cazadores serán los seleccionados en pruebas.

La súcubo se alzó.

-Todo lo que comentas me parece magnífico, más no tenemos tiempo para perder. Propongo que las elecciones se pospongan. Ahora, y tal y como están las cosas, creo que os las arreglaréis con tan solo tres Ah´K viri.


-Tus palabras son sabias, Levedra. Así pues, nos autoproclamo a los tres Ah´K viri. Ogukari, nuestro amado chaman, el domador de la fauna y yo seremos quienes gobiernen a partir de ahora.

Justo entonces, el joven hombre que portaba el escudo se introdujo en la tienda de nuevo.

-Nuestro amigo Nabokov descansa entre placeres.

TaraWah asintió con solemnidad.

-Cuando todo termine, habrá de superar una prueba desea quedarse. Bien. En tal caso, ahora hemos de juzgar a su acompañante.

El joven del escudo interrumpió a aquel Ah´K viri.

-Eso es lo extraño, señor. Este individuo afirma haber superado el Kalahkehnran.


TaraWah, sorprendido, caminó instintivamente hacia atrás. Levedra miró a la pequeña súcubo, quien tímidamente se acercó a Enkei.

-Coge su mano… Enkei. -Levedra se giró hacia TaraWah y los demás Ah´K viri-Ruego que me disculpéis.

Acto seguido, Levedra cogió la otra mano del altonato y ambas súcubos se lo llevaron a través de la aldea, recorriendo esta. A Enkei le sorprendió la aparente falta vida. Era evidente que la carpa iba escasa de Gullams. Llegaron a un modesto edificio a medio construir. Unas escaleras de madera conducían a lo que parecía ser un sótano.

En el centro de dicho sótano, una gran caja atada con cadenas a cada una de las paredes vibraba intensamente. Quien o lo que estuviera ahí dentro vibraba con furia. Levedra estuvo a punto de desmayarse, y la pequeña súcubo temblaba. Enkei pronto notó que aquello era lo que le había sido arrebatado, la corona que tanto añoraba.

-La corona de Azurewind.-
reveló la pequeña de las dos. -Nuestros deseos de deshacernos del pérfido ente que habita en la corona son tantos como los vuestros de recuperarla.

-Pero antes-siguió la súcubo más vieja-Deberás encontrar la llave que abre la caja. Es una caja confeccionada con un material especial, así que no podrás abrirla por tu cuenta. No sin tu corona.-Levedra sonrió.

-Para ello, Enkei, hijo de Absalon, deberás encontrar al hombre tatuado, el que dirige a los Gulam. El que se reveló contra el Wah. El protector de la corona hasta tu vuelta, el que guarda la llave.-la pequeña se detuvo, dejando que la otra continuara.

-Pero no estarás sólo en esta tarea. Pese a que no podemos ofrecerte demasiados hombres, el escudo protector de la aldea te acompañará. -Levedra pausó su discurso.

-¿Nos ayudarás, hijo de Absalon?-esta vez las dos voces se fundieron. Y sobre ambas, un ave revoloteaba, repitiendo incansablemente la ultima parte.

-Hijo de Absalon, hijo de Absalon, hijo de Absalon.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Enkei el Jue Oct 22, 2015 7:04 am

Nabokov me confeso lo mas obvio como si se tratara de un secreto de estado, no pude mostrarme sorprendido ante su mas que evidente revelación, sin embargo, si me llamo la atención el que dijera que los Kheran se habían quedado sin esclavos, ya que la ultima vez que estuve en la aldea parecían tener bastantes, pero como Navokov dijo , ellos estaban allí justamente para vender esclavos, los Kehran bien podrían haberlos apresado y tomado sus esclavos por la fuerza, aun así, algo parecía fuera de lugar,  "¿como es que no note a estos tipos cuando llegue a la aldea?"

El guardián no solo no parecía conocer a la hija de uno de los jefes de la tribu, sino que tampoco parecía creer el hecho de que su líder (el Wah como el le llamaba) estuviera muerto, al punto que el propio Nabokov tuvo que confirmárselo para que al fin tomara en serio la noticia, yo por mi parte me limite a golpear a mi supuesto prisionero con el garrote en el hígado para mantener el papel de captor, aunque no con excesiva fuerza. -Ya, ya, tranquilízate o tendré que sacudirte de nuevo- dije amenazante mientras le picaba la espalda con el garrote.

"Ya esta, este se me suelta" Pensé en el momento que aquel guardia escupió a Nabokov, pero tanto para mi sorpresa como para la suya aquel hombre no estaba molesto por la muerte de su jefe, sino todo lo contrario, el tipo estaba eufórico, aquello nos tomo tan de sorpresa no pude hacer mas que mirar incrédulo a Nabokov, como buscando saber si el comprendía algo del asunto, antes de que el guardia regresara atine a preguntarle al oído. -Esto... ¿El plan sigue en pie?-

Obtuviera respuesta o no, entraría a la carpa ante la invitación del guardia y no opondría resistencia a que lo desataran, manteniendome al margen del festejo de los tribales, no atinando a hacer mas que encogerme de hombros si Nabokov volteaba la vista hacia mi. Otra cosa que llamo mi atención fue la mirada sombría del guardia ante la mención de los Ah'kiri "¿que no estaba feliz hace solo un segundo? ¿murieron mas de los jefes acaso?" por mi cabeza pasaba el que hubiera muerto uno o dos de los Ah'kiri, pero me encontré con una escena mucho mas bizarra.

Al entrar en la pequeña carpa en la que los lideres se encontraban, esperaba encontrarme con los  sujetos que me habían recibido a mi llegada, sin embargo, esta vez los jefes parecían ser personas totalmente distintas, ante tan inesperada sorpresa concentre en escudriñar las facciones de todas las caras nuevas, había un tipo con nariz aguileña, un joven altea y lo que parecía ser un extraño chaman el cual me resulto demasiado familiar para mi gusto (estaba casi totalmente seguro de que era el mismo que había visto al iniciar el Kalah-kehnran), y un poco mas atrás se encontraban tres mujeres acunando dos niños, una altea y dos sucubos

Mientras me entretenía mirando mis alrededores (y preguntándome si por fin estos tipos me darían algo de comer), Nabokov intentaba convencerlos de que realmente había matado al Wah, divertido ante esta escena, decidí no hacer un comentario burlón sobre lo poco prudente que es llevar a un extraño desatado ante los Ah'kiri de la aldea sin siquiera verificar si su historia es cierta. Una cosa que me llamo la atención fue escuchar que aquel joven altea se refería al cabeza de carnero como su padre, lo que hacia la situación aun mas extraña, que yo supiera Gimkhana no tenia mas hermanos que aquel otro tío... como fuera que se llamara.

Aparentemente la figura del Wah representaba algo así como un dictador en esa pequeña comunidad, al menos eso deduje de la súbita reacción del chaman en cuanto Tara'wah se autoproclamo nuevo Wah y su posterior calma en cuanto este anuncio que reinstauraba el poder de los Ah' kiri. Sin embargo, mas cosas raras continuaron sucediendo.
Según el tipo de la nariz aguileña, el carnero había matado a varios de los suyos (lo que explicaría el repentino cambio en la constitución de los Ah'kiri), dicho comentario me causo una gran duda "un segundo, el lechuzo dijo que era Mbemba el que quería tomar control de la aldea, no Tara'wah, nada encaja, nada de esto tiene el mas mínimo sentido".

Una vez el tipo del escudo regreso, note curioso como la mención de que yo había superado el Kalah-Kehnran hizo que el hasta entonces confiado y altivo líder retrocediera, casi como si estuviera asustado de mi, quienes no parecían tenerme miedo eran las dos sucubos, quienes dieron un paso al frente y me ofrecieron sus manos para guiarme a quien sabe donde, resignado acepte su oferta, estaba tan cansado por la falta de azúcar que ni siquiera me detuve a preguntar el porque del repentino sobresalto de los presentes, decidí que lo mejor seria actuar amigable si quería terminar con todo aquello de una buena vez.

Tome las manos de las sucubos y las seguí a través de la aldea -que poca gente, ¿que paso con los otros Ah'kiri?- comente como de pasada en un intento de recopilar toda la información posible, mientras tanto mi mente lentamente comenzó a formular las mas diversas teorías "esto no puede ser real, tiene que ser un sueño, posiblemente aun siga drogado y asoleandome en el desierto, solo así esto tendría sentido... Pero, que tal si esto no es un sueño, que tal si las palabras del búho eran verdad, si pasado, presente y futuro ya no son mas que uno solo"

Caminamos por el campamento hasta llegar a una edificación un poco derruida, mientras entrabamos y nos dirigíamos al sótano yo seguía con mi tren de pensamiento. "eso explicaría porque no reconozco a nadie aquí y los Ah'kiri son todos diferentes, eso solo seria posible si esto hubiera pasado antes de mi primer llegada a la aldea, o mucho después" El sonido de mis pisadas  retumbaba confuso dentro de mi dolorida cabeza, contribuyendo a confundir aun mas mis delirantes pensamientos, pero a pesar de que sabia que lo que pensaba era una locura, también me veía inclinado a creer que podía haber un poco de razón en dicha locura.

Mis contemplaciones se vieron interrumpidas cuando entramos al sótano de aquella estructura, en mitad del sótano, como si se tratara de una jaula para alguna especie de animal peligroso, se erguía una improvisada prisión de madera y cadenas, la cual vibraba potente y furiosa, con un sentimiento ferocidad sorprendente emanando de si, no me cupo la menor duda, se trataba de la corona de Azurewind. Si la ausencia de azúcar había confundido mis pensamientos y adormecido mi mente, la presencia de la corona había la despertado, junto con mis mas bajos instintos.

Sostuve por los hombros a la mayor de las sucubos para que no se desvaneciera a causa de la tremenda presión que la corona ejercía, una sonrisa maliciosa se instauro en mi rostro, al tiempo que una oleada de depravación y perversa satisfacción florecía en mi mente, de solo ver los apetecibles cuerpos de aquellas sucubos, temblando de miedo, sufriendo a causa de aquello que me habían arrebatado, era justicia divina,... Era casi extasiante.

Soltando delicadamente a aquella mujer, me acerque lenta y graciosamente hacia aquella extraña caja, no pudiendo evitar hacer una mueca de desagrado ante la forma en que aquellas sucubos se referían a la corona, "pérfida sera tu abuela" pensé para mi mismo, pero opte por responder a aquellas ignorantes de manera mas cívica, nunca desdibujando mi sonrisa de suficiencia. -Es lógico que piensen así jovencita, me imagino lo aterrador que debe ser para una sociedad como la suya, el que un mortal pueda blandir tanto poder para si mismo, mas aun el tener la certeza de que esto solo es la punta del iceberg- En ese momento sentí unas ganas tremendas de acariciar la madera de aquella prisión improvisada, como si fuera una forma de hacerle saber que todo estaría bien, acerque mi mano cautelosamente hacia la caja pero decidí detenerme a ultimo segundo, no sabia que clase de encantamientos o mierdas raras le hubieran puesto a esa asquerosa caja, mejor no tocarla.

Escuche con interés mientras mis interlocutoras me rebelaban los objetivos de la que seria mi misión si quería recuperar la corona, de repente, el molesto Nabí apareció de nuevo "je, es curioso que una sociedad que califica a mi corona como "pérfido espíritu" no tenga problemas en ser guiada por un pájaro mágico de dudosos objetivos" Ignore el molesto eco producido por las palabras del pájaro y me centre en responderle a las mujeres -Bueno señoritas, acepto la misión, no es como si tuviera otra forma de recuperar la corona de todas formas, pero de momento discutamos los detalles del encargo en el piso de arriba ya que ustedes no parecen capaces de soportar el influjo de la corona, y no quiero que les pase nada- "al menos hasta que recupere la corona" pensé para mi mismo mientras a las sucubos les mostraba una sonrisa amigable.

Una vez arriba, me senté de piernas cruzadas en el suelo y les insté a que hicieran lo mismo, una vez posicionados comencé a hacer mis peticiones. -Bien, antes que nada me gustaría comer algo con azúcar, un poco de fruta valdrá mientras que sea dulce- hice una pequeña pausa mientras me llevaba la mano al mentón para ver como formular mi siguiente pregunta de manera que no pareciera demasiado sospechosa. -Ademas de la corona ¿no hay nada mas en el campamento que me pertenezca y se me deba devolver?- si la pregunta las confundía o la respuesta era negativa les diría que hicieran como si no hubiera preguntado y les pediría que me den algunas armas y algo para vestirme antes de partir. -Respecto a con que refuerzos contare, confió en la capacidad de sus hombres, estaré bien con lo que sea que me den, después de comer algo estaría listo para partir, pero antes de eso quiero tener una platica a solas con Nabokov y luego una con su chaman, y mientras espero seria encantador de su parte si pudieran facilitarme algo para leer, es difícil de explicar-

"Se supone que es difícil leer palabra escrita mientras sueñas, así que tener algo que leer podría ser una buena forma de averiguar hasta que punto esto es real o no", tras formular mi pedido me quede pensando si necesitaba algo mas, y recordé mi anterior teoría de que de alguna forma estos acontecimientos estaban sucediendo antes de mi primer llegada al campamento (aunque el termino "primer" estaba quedando bastante desdibujado). -Creo que eso seria todo, espero no estar pidiendo demasiado...¡oh cierto! Hay una cosa mas, ¿podrían recordarme que fecha es? Día, mes y año, soy un poco olvidadizo jeje- dije esbozando mi mejor sonrisa.

"Una vez tenga la corona podre asegurarme de si esto es real o no, hasta entonces mejor les sigo el juego"

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Cazadores y Presas" [Aldeas K'zul, 5 de febrero - 898 d.G]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Nov 15, 2015 5:31 pm

ENKEI

-No sé qué decirte, Enkei... Dame algo de tiempo.-fue la respuesta que un confundido Nabokov le otorgó al altonato.

Minutos después, Enkei pudo escuchar otra voz que denotaba confusión.

-Los Ahk' Viri permanecen más o menos en su sitio. Los que nos preocupan son los Gulam. Esas pobres almas, incapaces de soportar los abusos a los que el tirano los sometía, huyeron hace semanas. De hecho, de no ser por su naturaleza pacífica y servicial, cualquiera podría temer que volvieran clamando venganza.
-dijo la mayor de las sucubo.

Fue la segunda de ellas quien respondió su siguiente pedido:

-Cuando uno busca respuestas corre el riesgo de encontrarlas.-
de esa forma y con una enigmática sonrisa, la pequeña sucubo denegó sus peticiones de libros y fechas. Fue la más longeva de las dos la que continuó hablando:

-El extranjero y el señor de los sueños vendrán en unos instantes. Entretanto, deleítate con nuestras delicias.

A pesar de la escasez de siervos, Levedra y la pequeña reunieron a todos los restantes que se encontraban en aquella zona y, en un abrir y cerrar de ojos estos eficientes siervos habían dispuesto una pequeña salaúnicamente para Enkei y las personas que se decidieran a hacerle compañía. En unos minutos, las propias sucubos le sirvieron la comida. Eran frutas, pero no estaban solas. Habían sido sazonadas con una extraña savia, tan dulce que incluso a Enkei le echaba para atrás.

Mientras Levedra salía de la tienda, la pequeña sucubo le dirigió una enigmática sonrisa:

-Es usted altamente predecible, señor Enkei.


La pequeña se retiró, y mientras salía de la sala, Nabokov entraba a ella. El hombre estaba ataviado con pieles de los más exquisitos animales y tuvo que dejar a dos mujeres semi-desnudas en la entrada de la tienda tras discutir durante unos segundos con la pequeña sucubo.

-¡Menudo genio tiene esa chica, oye!-dijo Nabokov, pletórico.-En una situación normal le habría arrancado los ojos de las cuencas y me habría meado dentro. Pero todo da igual, hoy estoy feliz. Nuestro plan ha salido la mar de bien.-el hiperbóreo se acercó a él, con el fin de que sus palabras no fueran escuchadas por alguien ajeno a los dos.-El plan ha cambiado, Enkei. He tenido la oportunidad de ver que aquí faltan esclavos. Sumando a eso el oportuno discurso que la pequeña sucubo me ha ofrecido, del cual sólo he podido sacar que tienes una importante misión que cumplir, he deducido que van a enviarte a recuperarlos. ¿Estoy en lo cierto? Pues bien, lo que quiero que hagas es enviarlos en dirección contraria. Hacia donde se encuentran Robertus y Rubí. Perdí mucho dinero viniendo aquí, y todo es culpa de esta gente. Ahora merezco recuperar lo que es mío, ¿no es cierto? Si te encargas de eso, te recompensaré todo lo que me sea humanamente posible, amiguito.

Acto seguido, Nabokov se intercambió por el chaman en aquella curiosas entrevistas personales que se estaban llevando a cabo en la tienda. A las afueras de la misma, como si de dos perros guardianes se trataran, las dos sucubos hacían guardia. El chaman se abalanzó sobre Enkei. En sus ojos, el altonato pudo ver el reflejo de la gran llanura de Gonduar.

-Y bien,¿que es lo que deseas?

Una vez su charla terminó, Levedra y su acompañante lo llevaron con el joven del escudo, que le esperaba en la puerta de la Carpa.

-Mi nombre es Muskogi. Eres mi responsabilidad, y yo soy el encargado de que no te mates. No te separes de mí, y no morirás allá afuera.-fueron las únicas palabras que aquel hombre le dirigió por voluntad propia durante todo el trayecto. No fueron pocas las veces que el muchacho se detuvo para pegar su oído al suelo o elevar su nariz al aire para poder seguir un determinado rastro. Finalmente, tras atravesar kilómetros de paisaje monótono y uniforme que Enkei no sabía muy bien donde localizar pero que ciertamente no era el lugar del cual había venido en un principio sino algo distinto, divisaron humo a lo lejos.

-Ten cuidado-le advirtió Muskogi-Puede que nos dirijamos a un viaje sin retorno. Puede que el hombre de los tatuajes, que fue despojado de su nombre, siga liderando con mano dura el grupo de gulams, unos seres demasiado estúpidos como para organizarse por ellos mismos. O puede que la estupidez de los gulams haya derivado en caos, y ese mismo caos se haya encargado de devorar a su líder. En tal caso, nos adentramos en terrenos peligrosos, y al más mínimo atisbo de duda te recomendaría que empezases a correr. Mi escudo es grande y sagrado, pero no invencible.

Lentamente se acercaron en una fila liderada por Muskogi hasta lo que parecía ser el campamento base. Conforme se acercaban a la gran explanada en la que varias tiendas improvisadas pero sin duda en mucho mejor estado que la gran Carpa resaltaban, los habitantes de aquel campamento comenzaron a fijar su mirada en ellos. Primero con miedo y con ira, después con curiosidad. Sobre una empalizada, que rodeaba la retaguardia y los flancos de aquel campamento, descansaban las cabezas de varios alteas. Una voz gravé y profunda se alzó de entre la multitud de gulams, seres casi desnudos y tan solo provistos de taparrabos.

-El joven Muskogi viene a deleitarnos con su presencia. ¿Acaso el Wah se ha percatado de que sus famosos guardaespaldas, esos sucios mah'rak, han perecido ante el arrojo de mis valientes hombres? Lo que tienes ante ti, Muskogi, no son gulam, son hombres libres. Y como tales, guerrean. Y como tales, no dudaran en matarte y arrancar tu carne con sus fuertes mandíbulas, mandíbulas moldeadas por los excesos de ese engendro al que te atreves a llamar señor. El Wah debe de estar desesperado, ¿no es así?

Un silencio inundó el ambiente mientras, lentamente, un hombre provisto de los mismos ropajes que los gulam pero totalmente tatuado avanzaba hacia ellos.

-El Wah ha muerto.

Los gulam se alborozaron con asombros. Sin embargo, el hombre tatuado sacudió la cabeza.

-No te creo.

-No soy yo quien debe convencerte, sino él.


El tatuado se encogió de hombros mientras Muskogi empujaba a Enkei ante él.

-No sé cómo podría un sucio altonato convencerme. ¿Acaso se trata de otro incauto mercader? O peor aún, ¿de un esclavista?
-al escuchar las palabras de su líder, los "hombres libres" tal y como el tatuado los había llamado emitieron sonidos guturales, dando a entender que no estaban cómodos con esa clase de tratantes de esclavos.

Todo recaía ahora en Enkei. De una forma u otra Muskogi optó por desentenderse del asunto y sentarse sobre su propio escudo. Algo demasiado arriesgado, sobre todo teniendo en cuenta lo que había dicho anteriormente.

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