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[CIUDAD]: Feuerheim

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[CIUDAD]: Feuerheim

Mensaje por Dezba Wakanda el Mar Jun 09, 2015 3:29 pm

FEUERHEIM


En el extremo más suroriental de Gonduar se sitúa la ciudad del río Anaconda, la ciudad oculta, Feuerheim. A pesar de tratarse de una ciudad Bastión, esta urbe no está estructurada ni funciona como tal, sino que presenta varias diferencias a destacar. La primera y fundamental es que está ciudad está construida sobre el río Anaconda, y sus límites están situados justamente en una brusca cascada donde el río desemboca. Así pues, el tamaño de esta ciudad es limitado y las ampliaciones de la misma suelen ser difíciles y costosas.

Pero no todo son contras. Gracias a la fuerza de las aguas y a su abundancia de habitantes, los ciudadanos de Feuerheim aprovechan estas características para su día a día. Mediante complejos generadores y turbinas, los habitantes de dicha urbe extraen la energía hidráulica del río para usarla a su favor, convirtiendo la ciudad en una urbe autosuficiente en cuanto a energía se refiere.

Y en cuanto a la comida la dieta de los ciudadanos está basada en el pescado y el agua. Hay grandes productores entorno a dichos alimentos, y su trabajo básicamente consiste en regular el ecosistema del río Anaconda y procurar que ninguno de sus recursos y especies se agote, pues eso a largo plazo podría ser un gran perjuicio para la economía de la ciudad o incluso para la salud de sus habitantes.

Feuerheim no tiene Anillo Exterior como tal, sino que en el exterior de la ciudad se encuentran varios peligros. Allí varios animales salvajes se reúnen en manadas a la espera de alimentarse de los individuos despistados que se alejan de la ciudad. Debido a la dieta de pescado y otros animales del río que se sigue en la ciudad desde hace siglos, los animales ya no sienten miedo de sus habitantes, ya que al no haber necesidad de alimentarse de ellos y al estar resguardados dentro de las murallas, los ciudadanos de Feuerheim no suelen ocuparse de su caza y posterior exterminio. Tan solo requieren de un par de ellos para el Mercado Biológico y su domesticación.

Debido a esto, el exterior de la ciudad es peligroso e inmisericorde con las personas que no están acostumbradas a sus extremas características, y no duda en aniquilar a todo incauto ciudadano que se aventure en él. Por eso, Feuerheim solo recibe las visitas necesarias del exterior. Solo las huestes de la Eclesia, armadas hasta los dientes y ayudadas por los guías se atreven a recorrer el peligroso sendero que lleva a la entrada de la Ciudad, y unos cuantos locos son lo suficientemente valientes para correr estos riesgos. Pero no sólo los guías y los supervivientes habitan el exterior de la ciudad, sino que también los arquitectos lo hacen, sólo que de forma distinta. En definitiva, la ciudad no necesita muralla puesto que el propio entorno que la rodea se encarga de despachar a todo tipo de visitantes.

Para acceder a la ciudad, hay dos formas bastante diferenciadas. O bien se entra mediante un barco u otro transporte similar sobre el agua arriesgándose a que la corriente del río arrastre el vehículo hasta la Gran Cascada o lo vuelque o a que los animales que lo habitan lo hagan  o bien se puede acceder mediante cualquiera de los numerosos puentes que conectan la Ciudad con las islitas de alrededor, previo pago de peaje (que no suele ser barato).

Estas islitas suelen ser propiedad de los aristócratas, de los que se hablará más adelante, o de la Eclesia. Dependiendo de lo cercano al agua que esté, los ciudadanos deben pagar un precio más o menos alto por su vivienda. A menos nivel de vida, más cercanos al agua se encuentran y a más ostentación, más elevados del nivel agua residen. Pero a pesar de lo que puede parecer, Feuerheim no es una ciudad pobre, así como tampoco lo son sus habitantes. No obstante, de los sueldos de la mayoría de la población, más de dos tercios están destinados a aspectos públicos y gubernamentales. Si bien esto en un principio debería ser un acto de patriotismo en pos de mantener la estructura que separa a la ciudad del hundimiento y a flote y en busca del bien común (contribuyendo a mantener servicios públicos como la sanidad o la educación), en realidad se trata la mayoría de las veces de un poderoso afán recaudatorio del triunvirato que gobierna la ciudad, cada vez más hambriento. La actitud pasiva e indiferente de los ciudadanos es también un aliciente para la perpetuación de dichas prácticas recaudadoras. Así pues, los problemas en Feuerheim aumentan conforme las recaudaciones para taparlos lo hacen. Lo que en un principio fue una situación en la que los gobernantes recaudaban dinero para tapar "agujeros" ahora se ha invertido, siendo la élite quien se encarga de producir dichos desperfectos para que los contribuyentes se vean obligados a apoquinar o les amenazan con ello si no lo hacen.


Suburbios de la Subciudad.

Por eso, debido al bajo nivel adquisitivo de sus miembros, la Subciudad es un lugar peligroso, con varias zonas inundadas y en la que priman las enfermedades fruto de la desmesurada humedad y los escasos servicios sanitarios. Además, los rumores hablan acerca de peligrosos monstruos fluviales que devoran a los habitantes de dicha zona. Todo esto, sumado a la fuerte presencia del hampa en dicha área, hace de esta zona un infierno donde comes o eres devorado. Este es el nicho principal del sector primario de la ciudad, donde los pescadores arriesgan sus vidas para poner un pez en la mesa cada día. La humedad y, por irónico que suene, la falta de potabilización de las aguas de esta zona provoca una fuerte presencia de las enfermedades, sobretodo de tipo pulmonar, estomacal y relacionadas con los hongos y demás microorganismos dañinos.


Generador Aquaris, Media Ciudad

Por encima de esta zona se encuentra la Media Ciudad. Aquí es donde residen todos los ciudadanos normales, que pagan religiosamente sus impuestos (muchos y variados) para salvaguardar su integridad física y judicial.  Aquí es donde las factorías y el sector servicios conviven en armonía con los demás negocios autónomos y con los barrios de viviendas unifamiliares, conectados cada uno a un generador de agua, cuya potencia varía en función del nivel adquisitivo de sus consumidores. En este terreno conviven la Eclesia, las cinco familias y los Arquitectos. Fruto de esto, en ocasiones los agobiados ciudadanos no saben a quién ni para que están pagando tributo. Ni demasiado pobres pero no por ello ricos, esta gente vive con miedo constante a que las distintas facciones que gobiernan la urbe se enfaden y los usen a ellos como cabeza de turco.

Ya que un solo fallo de la estructura que sostiene a la ciudad sobre el río sería fatal, los Arquitectos se preocupan de que esto no suceda. Su taller está dispuesto debajo de la propia ciudad, donde el acceso a la estructura que la sostiene es mejor. Pero este grupo no sólo se encarga del puente, sino que también son los encargados de mantener viva la estructura de toda la ciudad. Puesto que esta organización es vital para la supervivencia de la urbe, dicha organización recibe frecuentes y golosas subvenciones del Gobierno y tiene un poder desorbitado. Lo que en un principio eran caritativos individuos que compartían sus conocimientos y habilidades por el bien de la supervivencia de su hogar y su gente se han convertido en auténticos mafiosos que exigen tributos a los habitantes de la misma para “procurar un mejor servicio”, lo que traducido al lenguaje común quiere decir que, de no pagar, ellos se encargaran de que su casa sea destruida por efecto de las inundaciones.


Puerta Cardinal. Situada debajo del puente que soporta la ciudad.

Eso, sumado a que fueron ellos los que permitieron que la Eclesia accediera al interior de la Ciudad ), no les ha granjeado una buena reputación. Sin embargo, incluso los aristócratas de Feuerheim ceden a sus peticiones y la Eclesia les confía el control militar de la ciudad. Tanto es así, que la puerta cardinal de Feuerheim se encuentra debajo del puente, y solo dos facciones dentro de la ciudad tienen acceso a ella; la Eclesia, cosa evidente, y los Arquitectos. Esto es símbolo de la confianza que la Sagrada Institución deposita en sus camaradas y, hasta a día de hoy, los Arquitectos no han demostrado ser indignos de dicha confianza.



Pero en cuanto al poder administrativo y legislativo, este recae en las cinco grandes familias de la urbe. Ubicadas en el Manantial, una estructura preciosista que utiliza el agua de formas nunca vistas (hidromasajes eróticos, cocteles de sabores exóticos, medicina acuática, jacuzzis, etcétera), estas familias habitan. El Manantial en un principio fue una lujosa estructura creada para simbolizar el poderío de los antaño gobernantes de la urbe. Pero con el tiempo y el crecimiento demográfico de las familias aristócratas el Manantial ha sido ampliado en cuantiosas ocasiones, convirtiéndose en la estructura dominante de la Alta Ciudad. No obstante, el corazón del Manantial es el que en realidad contiene la portentosa ingeniería de la que vale presumir, y a su lado las ampliaciones no son más que burdas imitaciones sin gracia.


LAS CINCO GRANDES FAMILIAS

Las cinco grandes familias son muy dispares, y se originaron con los primeros colonos de la Eclesia que llegaron a la urbe hace siglos. Las féminas, e incluso las más nobles, atendiendo a sus instintos, seleccionaron a los más exóticos de entre todos ellos como esposos. Debido a eso, a día de hoy en esta ciudad se han dado cosas tan inverosímiles como que los descendientes de un munchkin y una norgon controlen la industria de la ciudad o que los descendientes de una norgon y un altonato sean los dueños del ámbito cultural, educativo y artístico.

Son las familias, junto a los Arquitectos y la Eclesia quienes dominan la ciudad. No obstante, como un sistema totalmente democrático dejaría a estos dos en desventaja frente a las cinco familias, por decreto eclesiástico cada cinco años se elige a uno de los cinco capataces de las mismas que será quien las represente.

Las grandes familias del Manantial son las siguientes:

-Los Urin. Descendientes de la unión entre un demonio y lo que antes eran princesas norgon, son los orgullosos portadores de Aqua. Tienen raíces de Infernalia, de ahí su facilidad para controlar aspectos sobrenaturales, no obstante ellos están especializados en el control del preciado líquido que mueve la economía de Feuerheim. Tanto es así que gracias a su control del agua la ciudad es la que es. Debido a sus habilidades, tienen influencia menor en todos los aspectos de la ciudad, pero siempre han sido segundones a las órdenes de los que de verdad lideran dichos aspectos. Por ejemplo, los arquitectos los utilizan para acabar con inundaciones o para trastocar el curso del agua con el fin de facilitar su trabajo. La Industria hace uso de ellos para potenciar la producción. La artesanía requiere de su fino dominio del aqua picturae, una especie de pintura basada en el agua en un 99% de su composición que da resultados nunca vistos. En lo que si destacan es en el control de la fauna y el cuidado de los abundantes espacios verdes de la ciudad. También son los dueños de la medicina de la ciudad, teniendo varios hospitales a su nombre y controlados directamente por ellos. Su líder actualmente es la súcubo Naena Urinaksa.

-Los Ipar. Provienen del matrimonio de uno de los dirigentes de la primera expedición eclesiástica en la ciudad, Menok Iparris, con una descendiente directa del linaje Naltichonet, la rama del antiguo rey de la ciudad. Menok Iparris forzó la unión con dicha dama después de sobornar a los Arquitectos para que permitieran a la expedición "explorar" el interior de la urbe. Debido a esta forzada unión, su estirpe se propagó velozmente por la ciudad y pronto pasaron a controlar la incipiente industria que comenzaba a bullir. Así hasta el día de hoy. Los Ipar mantienen una tensa relación de amor-odio con los Amu, descendientes directos de la rama masculina de la familia Naltitchonet, debido a su forzado parentesco. Todos los nombres de sus líderes comienzan con el prefijo “Ipar”, y el actual, el joven mecánico Iparuga, no es una excepción. Actualmente representan a las Cinco Familias.

-Los Amu. Familia decadente y orgullosa heredera de Amutza, “el que no gobernó”. Si algo caracteriza a esta familia, amén de su mínimo impacto actual en el desarrollo de la política feurenheña, es la endogamia que los ha caracterizado a lo largo de los siglos. Se dice que cuando un Amu nace, los dioses eligen el castigo más cruel posible para dicho individuo. Tullidos, impedidos, paraplegicos, disminuidos mentales, eunucos, no-natos… Poco a poco la caprichosa genética ha ido invalidando las a priori numerosas ramas de esta familia, y actualmente solo quedan tres de ellas, que no cesan de reproducirse entre sus propios miembros. El líder actual de esta familia, llamado Amutza con la esperanza de devolver la gloria de antaño a esta familia, no es más que un ejemplo de ello. Bizco, tartamudo, cojo y para colmo poseedor de la enfermedad del gigantismo, Amutza es objeto de burlas de todo tipo. No obstante, se dice que su mente está intacta. Los Amu, debido a que son los herederos del antiguo Reino, han sido relegados al papel de meros espectadores en vez de a activos jugadores en el ballet de la política. Así pues, son los encargados de mantener las antiguas costumbres vivas y, para no enfurecer a la Eclesia con sus frecuentes herejías, son también quienes ofician los “sacrificios” (ejecuciones feurenheñas) y se encargan de mantener vivos los antiguos deportes, con los que varios dirigentes de la Eclesia disfrutan. Son todos norgons, sin excepción.

-Los Bilda. Adalides de la cultura, la enseñanza y el arte y fervientes admiradores de la Eclesia, estos descendientes del altonato Antoine Bildanus, conocido por todos en la ciudad por ejecutar al anterior rey, son el brazo de la Eclesia en el Manantial. Y no es para menos, pues muchos de sus detractores califican sus enseñanzas de adoctrinadoras y los impuestos con los cuales castigan al arte no eclesiástico de opresivos. Es por este motivo, junto con la frecuente censura, por el cual la cultura en la ciudad es tan escasa y de tan poco valor. Por su labor de censores, la Eclesia confía en ellos y les ha otorgado un a todas luces ineficaz escuadrón. Este escuadrón, denominado “Escudo Leal” por los Bilda y la Eclesia y "los Censores" por todos los demás, suele interrogar a todo aquel individuo susceptible de entrometerse en sus negocios y muchas veces dicho interrogado acaba siendo torturado o ejecutado. Los Bilda también son los “mecenas” de la ciudad, lo cual significa que nadie puede iniciar una carrera artística de cualquier tipo (aquí también entraría la artesanía) sin pedir permiso o pagar tributo a su líder, el ferviente religioso Jehovanis Bildanus.

-Los Rahán. Por último pero no menos importante, estos descendientes de la fallen Yrla Rahannis y uno de los más afamados banqueros norgon de la época colona son los que hacen y deshacen en cuanto a la economía de la ciudad. La mayoría de los bancos importantes son suyos. Todos los complejos hoteleros les rinden pleitesía, si es que no están intervenidos por ellos. Controlan el tráfico y las tarifas que los “turistas” deben de pagar para acceder a la ciudad. Su líder, Brandon Rahansey, importantes conexiones con los dos grandes personajes de la ciudad; el Sumo Arquitecto Yorick Adonis y el Arzobispo Tezich Smaer.

LOS ARQUITECTOS


"Somos la única barrera frente a la destrucción"-Consigna de los Arquitectos

Hampa de la ciudad, cuya base está situada en unos cuarteles que cuelgan por debajo del puente principal de la ciudad.Esta especie de gremio mafioso tiene en realidad una compleja jerarquía y hace años que se desligó de su propósito principal, garantizar la seguridad de los ciudadanos. Al principio empezaron con simples peticiones, que las familias pudientes y conscientes de su gran labor aceptaban en concederles. Luego la cosa pasó a mayores, y comenzaron a extorsionar a los que pagaban con su integridad y la de sus cosas. Y finalmente, terminaron convirtiéndose en los amos de la Subciudad y la Mediaciudad, solo superados en influencia por la Eclesia, a la cual procuran no irritar pues es la única que puede poner en jaque su supervivencia. No obstante, a día de hoy la Eclesia y los Arquitectos son uña y carne. Ambas organizaciones se traspasan tropas, ambas organizaciones comparten tributos, ambas organizaciones sofocan las poco frecuentes revueltas. Y ambas organizaciones, cada una a su manera, extorsionan a los ciudadanos de la ciudad de Feuerheim.

Así pues, sin oposición alguna y sin nadie que los detengan, Los Arquitectos controlan todos los aspectos de la delincuencia. Están organizados en dos brazos; el brazo antiguo, los arquitectos que simplemente se dedican a lo que su propio nombre indica, pero que también extorsionan a los ciudadanos y “recaudan” subvenciones para las importantes obras del puente de Feuerheim, puente que no ha sido renovado desde hace siglos. El capataz de este brazo es el arquitecto Felix Bautrager, un anciano norgon cuyo rasgo más destacado es la honradez.

Y luego está el brazo nuevo, organizado por gremios y, dentro de esta, por sectores. Los gremios controlan cada uno un aspecto del crimen; prostitución, drogas, asesinato, robo, contrabando de armas, etcétera…

Todos estos gremios a su vez se dividen en sectores, bien se desarrollen en la subciudad, donde se puede ser mucho más brutal e inmisericorde o en la media ciudad, donde en aras de la buena convivencia con la Eclesia toca ser mucho más discretos. Este brazo está dirigido por un individuo cuya identidad es desconocida. Ni siquiera el señor Adonis sabe de quien se trata. Se hace llamar "Verkant" y dirige el hampa de la ciudad desde las sombras.

Yorick Adonis dirige esta organización, pero es tan sólo un títere extranjero puesto a dedo por el arzobispo Smaer.


LA ECLESIA

Finalmente, la Eclesia reside en la mayoría de las islas no utilizadas por las cinco familias o los Arquitectos, desde donde sus cuarteles controlan a la ciudadanía a través de sus aliados los Arquitectos. Son pocas las ocasiones en los que la Eclesia ha necesitado poner orden, así que su presencia en la ciudad es anecdótica. Eso sí, su control sobre ella suele ser total. El arzobispo Smaer vive a cuerpo de rey, junto a sus privilegiadas tropas, disfrutando de los placeres paradisiacos que Feuerheim les ofrece y preocupándose solo de presentar escuetos informes a las oficinas del Exarca.


LUGARES DE INTERES

Mercado Biológico


Exteriores del Mercado

Es el centro comercial y el motor económico de gran parte del sector terciario en Feuerheim. En este populoso lugar es donde todo tipo de especies biológicas y productos derivados de estas se intercambian y se subastan al mejor postor. Ubicado en lo que antes solía ser el palacio del jefe del estado y a la vez el santuario mayor, este mercado es mantenido gracias a la cooperación de la familia Urin y la familia Amu.

Aquí especies nunca vistas en ningún otro lugar de Terra son criadas y subastadas al mejor postor. Además de esto, también es un centro comercial donde convergen varios tipos de intercambios comerciales "tradicionales". En cuanto a la legalidad, el Mercado Biólogico está regulado bajo un estricto sistema de pagos. Cuanto más grande sea tu tributo, a más especies podrás acceder y más rebajas te serán ofertadas. Este sistema permite legalizar de cierta forma el contrabando y la economía sumergida de la ciudad, aunque todo ello sin perder un ápice de clase.

Es en este templo donde se llevan a cabo los juegos anuales de la ciudad de Feuerheim. En sus instalaciones preparadas para tal fin, los entrenadores cipaatlizin (monstruo pequeño en el antiguo idioma) participan en endiabladas y retorcidas pruebas para demostrar cuál de ellos es el mejor. Si el ganador es de origen humilde (cosa no demasiado frecuente) los Urin lo adoptan en su familia, convirtiéndolo en un aristócrata de pleno derecho.

Debido a esto y a que los entrenadores cipaatlizin son auténticas celebridades, la mayoria de muchachos desean convertirse en uno. Muchos de ellos pagan un caro precio cuando uno de los cipaatlizin devora su chabola, su brazo o incluso a su familia, pero estos penosos hechos no frenan a las cada vez más ilusionadas generaciones.

Al margen del ocio y comercio que el mercado pueda ofrecer, estos siempre se mantienen en un segundo plano ante la Eclesia frente a la que ha sido y será la función principal del templo durante siglos: el estudio y crianza de todo tipo de seres con fines militares, económicos, culturales y de toda índole. Hay una parte de este complejo únicamente destinado para este tipo de fines. Allí es donde los eruditos y científicos se reunen para investigar y estudiar todo tipo de seres. Por poner un ejemplo, los Vesi, seres geneticamente diseñados para soportar altas presiones (sobretodo acuáticas) y que ayudan a los Arquitectos en sus labores, han sido creados en estos laboratorios. Su financiación es difusa: si bien muchas de sus investigaciones son sostenidas por la generosa gracia de la Eclesia, algunos de ellos trabajan para los otros dos grandes poderes; los Arquitectos y las Familias. Para aquellos que deciden mantenerse independientes y seguir el espiritu científico la vida es difícil, puesto que a menudo los conflictos entre los diferentes financistas y sus investigadores suelen paralizar el proceso, haciendo de las labores de investigación algo sumamente tedioso y muy lento.

Roca Iatarpe


Se trata de una plataforma hecha de roca desde donde los mayores y más detestables criminales son ejecutados de una forma horrible; siendo condenados a saltar o directamente lanzados hacia una caída libre de más de trescientos metros cuyo final no es nada halagüeño, terminando con el acusado siendo triturado por las rocas que adornan la falda de la cascada.

Mantenida y costeada por los Amu, últimamente es utilizada contra criminales de caracter político o evasores de impuestos.

El Manantial (Núcleo)


Todo un prodigio de la ingeniería hasta ahora nunca igualado, en este lugar el agua toma formas increibles y fluye de formas nunca imaginadas. Se dice que con beber un trago de este agua todas las afliciones son curadas. De hecho, este lugar es donde los Urin entrenan sus milenarias habilidades, en ocasiones bajo la supervisión de la casa que ha sido previamente elegida como representante.

La leyenda cuenta que el munchkin y afamado ingeniero Menok Iparris estuvo durante meses tratando de desmenuzar su mecanismo y tras estar a punto de morir de inanición se dio por vencido, muriendo al poco tiempo presa de la vergüenza y la desolación. No se sabe hasta qué punto es cierto esto, pero lo que si es verídico al cien por cien es que, tras siglos de estudio, los ingenieros siguen maravillándose con cada nuevo descubrimiento relacionado con el misterioso funcionamiento del mecanismo del núcleo del Manantial. Hay incluso quien lo compara con el Hipercubo, no sin argumentos.

Archipiélago Esperanza


Es un pequeño archipiélago de islas artificiales que rodea la ciudad. En él se sitúan los cuarteles y residencias de los delegados de la Eclesia en esta zona de Terra. La más grande de dichas islas, Evangelio, es el hogar del arzobispo Smaer y su séquito. Están dispuestas formando una barrera en el lado más lejano de la desembocadura del río, haciendo obligado el paso por sus cuarteles de todo aquel individuo deseoso de traspasar las fronteras a través del río. Esto es así para mantener una frecuente presión sobre Feuerheim en general y sobre las familias en específico. Si un día, Dios no lo quiera, uno de los gobiernos de la ciudad se atreviese a llevar a cabo un golpe contra la Eclesia, la plataforma está diseñada para acoplarse cual tenaza a la ciudad, rodeándola casi por completo y formando una barrera a su alrededor. Sólo unos pocos, entre los que se encuentran el Arzobispo y el sumo Arquitecto, saben de esto en la ciudad. Y no es para menos, si las familias, ebrias de su falsa sensación de independencia y orgullosas(la mayoría de ellas) de mantener a la Eclesia alejada de sus dominios, se percataran de que nunca han sido tan independientes como solían pensar, cundiría el pánico y el caos se desataría. Es un sistema parecido al del Hipercubo pero situado en una ciudad mucho menos puntera y cuyos habitantes no podrían soportar un aislamiento prolongado.

Biblioteca Bildanus


La mejor oración que puede definir este lugar es la siguiente: "Burda imitación de la Cámara Hermética donde la censura y el mal hacer impregna cada lugar." Así pues, con esta definición tan poco halagüeña, nos encontramos ante un lugar cuyo principal propósito, ofrecer cultura accesible a los ciudadanos, se desvirtuó hace mucho. El proceso fue gradual. Primero se censuraron partes de varias obras antiguas y se eliminaron propuestas nuevas, calificadas de paganas o heréticas por la Eclesia, aprehendiendo a sus autores o a sus editores en el caso de que el autor estuviese en mejor vida. Pero pronto la situación se volvió mucho más extrema. Obras enteras eran literalmente exterminadas junto con sus autores y editores y en ocasiones todo aquel que las leía, propagaba su contenido o se manifestaba en desacuerdo frente a dicha eliminación era sometido al ostracismo y a un damnatio memorae perpetuo. Finalmente, la Biblioteca se limpió de libros, y solo las Escrituras Sagradas y las publicaciones de altos miembros de la Eclesia, los Arquitectos o las familias ocuparon sus estanterías. Las otras salas, vacías, se transformaron en lo que son hoy, los cuarteles del cuerpo de censores, un escuadrón militar de unos doscientos hombres consagrados a la labor de censurar toda expresión, artística o no, contraria a los ideales de la Sagrada Institución.

Sanatorio Naena


Hogar de la novedosa técnica de la acuapunctura, este hospital es célebre por sus avances en sanidad. Pionero en el desarrollo del concepto "Seguridad Social", el Sanatorio Naena es una de las pocas instituciones de la ciudad que no está desaprovechada ni corrupta, al menos no enteramente en ambos casos.

Su sistema es simple: los ciudadanos han de pagar anualmente un tributo sanitario, que dependerá del progreso de su salud general. Así pues, este sistema grava a los drogadictos y gente no demasiado aficionada a la vida sana con más impuestos, independiente de su procedencia o estatus social.

De hecho, esta tarifa es relativamente nueva, y sólo entró en vigor porque el Arzobispo y el Arquitecto dieron su personal aprobación para ello, con la condición de que a ellos y a sus contactos más cercanos se les considerará clientes VIP.

Complejo Hotelero "Komfort"


Propiedad de los adinerados Rahan, es en este lugar donde las personas que pueden permitírselo disfrutan de su estancia en Feuerheim. Mediante las ofertas de "tarifa plana", los visitantes incautos piensan que han evitado el desembolso de cantidades astronómicas de dinero a las autoridades solo para sorprenderse cuando descubren que el importe a pagar a los avaros Rahan suele ser mayor y con creces. Únicamente la calidad del servicio y la seguridad privada que este complejo presta puede salvarlo del desprestigio que seguramente sufriría a raíz de los engaños de sus taimados dueños.

Entre los propósitos de la entidad también entran el ofrecer una ruta turística segura y provechosa a sus clientes y todo tipo de servicios, estén dentro o fuera de la legalidad.

Banco Central


Esta propiedad de los Rahan se trata sin duda de uno de los edificios más activos de la urbe, y no es para menos, ya que aquí se localizan todas las transacciones de la ciudad, o al menos la mayoría de ellas. Y esto no debería ser moco de pavo, pues seguramente Feuerheim es una de las ciudades donde más intercambios se realizan y la frecuencia de los tributos es un ejemplo de ello. Los ciudadanos pueden abrir cartillas apoquinando diferentes cantidades de dinero dependiendo de la calidad del depósito al que puedan aspirar y de esta forma, ir ahorrando lentamente.

Este sistema es una trampa, pero la mayoría de los que tienen acceso a él hacen uso del mismo pues es preferible tener el dinero guardado que arriesgarte a que te sea sustraído por el hampa o por cualquier otro organismo de carácter político o aristocrático. Gracias a estos depósitos, el trabajo de recaudación es mucho más sencillo y práctico, y se está estudiando incluso la posibilidad de automatizarlo.

El Banco posee su propia guardia, pues confiar en las huestes de la Eclesia o en los Arquitectos para salvaguardar el dinero del ciudadano es un error absoluto, y Rahamsey es consciente de ello. Este no es el único trabajo de la Guardia Dorada, sino que también se preocupa de atender a sus clientes y evitar que deposite su dinero en otro lugar que no sea el depósito.

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