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[AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Jun 28, 2015 5:21 pm

DUMB

El sueño, después de liberar su libido, fue tan placentero como reparador para ambos. Pero no tuvieron tiempo para despertarse por sí solos. En su lugar, el siempre tan oportuno Isaac les despertó al alba, concretamente antes de las seis de la madrugada, como ya había amenazado hacer.

-Venga, tortolitos, despegaos el uno del otro. Tenemos trabajo que hacer. -cuando Dumb abrió los ojos observó como el norgon esta vez iba mucho mejor vestido. Portando una armadura, Isaac Dives agarró varias armas de las repisas de las paredes y se las lanzó a la pareja. Katherine obtuvo lo que parecía ser una especie de pistola cargada con dardos terminados en ventosas de un extraño material y Dumb recibió aquel arma tan extraña similar a una batidora.

-Os estaréis preguntando muchas cosas, pero habréis de seguirme para recibir respuestas. Y, de todos modos, poca alternativa tenéis.

Haciendo lo que el norgon les pedía, o más bien exigía, la pareja saldría de su particular cabaña del amor y acabaría siguiendo a Isaac hasta la parte delantera de la mansión. Una vez allí, divisaron un montón de estatuas, de la más exquisita de todas las confecciones. Una de ellas destacaba sobre las demás. En ella, un hombre de rasgos más bien hiperbóreos se veía exaltado, de forma digna y sublime, ante todos sus compañeros. Era de tamaño imponente y de presencia potente.

Al llegar junto a ella, Isaac se detuvo, se arrodilló y la abrazó, como si se tratase de algo digno de deificar. Haciéndoles un gesto a Dumb y Katherine, les indicó que hicieran lo mismo.

-Querido Artorius, danos fuerza en la empresa que hemos de realizar. No permitas que el Maligno se salga con la suya, y condúcenos a la victoria. Te presento a tus dos nuevos seguidores; cuyos nombres no alcanzo a recordar. Ellos están dispuestos a ayudarnos en nuestra misión. Dales fuerzas, pues le serán necesarias. -diciendo esto, y como por arte de magia, la pierna derecha de aquella estatua se levantó, descubriendo unas escalinatas bajo ella.

El norgon les instó a descenderlas junto a él, diciéndoles que ahí abajo se encontraba su destino. Si lo seguían, la pareja podría ver como las escalinatas conducían a una especie de sub-sótano, en el cual había varios detalles que la pareja no alcanzaba a entender. Estaban en una especie de pasadizo subterráneo, al final del cual podía dilucidarse una especie de luz dorada muy potente que, en contraste con la oscuridad inherente de aquel lugar, hacía que sus ojos sufrieran. Con un fuerte sonido, la abertura se cerró tras de ellos, dejando aquella sala en la más completa oscuridad.

Sólo siguiendo aquella luz y a Dives, que le dio la mano a Katherine con el objeto de que no se perdieran en aquel pasillo, llegarían sanos y salvos a su destino. Una gran cúpula parecía rodear, o más bien aislar, una figura dorada. Conforme se acercaba, la pareja pudo divisar cada vez más y más detalles.

Dentro de la cúpula, el anciano norgon de la noche anterior hablaba junto con un fallen, aparentemente encadenado a la propia cúpula, hecha de un material similar al de una pompa de jabón solidificada. Más alejada de estos dos individuos pero todavía dentro de aquella cúpula, la figura que emitía el brillo dorado les miraba, como pidiendo compasión.



Era la estatua de una fallen. Pero esta estatua no era como las demás, sino que estaba hecha de oro. Representaba a una joven fallen quizá demasiado esbelta, cuyo rostro expresaba la más absoluta angustia. Como si de un hechicero se tratara, Isaac posó su mano sobre aquella cúpula extraña y, al entrar en contacto con el norgon, un orificio se abrió en una de sus paredes, dejando espacio suficiente como para que la comitiva entrara en filia india.

Tras dejar paso a Katherine y Dumb, la cúpula volvió a cerrarse. Si intentaba salir, el hiperbóreo descubriría, para su pesar, que sólo Isaac al parecer podría abrir dicha cúpula. El viejo intentaría evadirles de todo tipo de dudas haciendo un gesto tranquilizador:

-Os lo explicaré detalladamente, pues sólo eso os dará una posibilidad de supervivencia.-diciendo aquello, el viejo norgon abrió los brazos.-Supongo que conoceréis al señor Damsi.-Isaac asintió, y su abuelo siguió con el discurso.-Ya veo. Empezaré por el principio… hijos míos. Mi nieto, aquí presente, encontró la forma de comunicarse… con un ente de fuera de la barrera. El muy estúpido hizo amistades con los Gastlich. En concreto, hizo amistades con este joven… aquí presente. -dijo mientras pateaba al joven fallen. Isaac intentó detenerlo, pero el viejo le arreó en la cabeza con su bastón, derribándole hacia el suelo.-Cierra la boca, estúpido. Todo esto es culpa tuya. Pero en fin, continuemos con la explicación. Los Gastlich no son tales. Solo son unos sucios inmigrantes, inmigrantes de la ciudad del río Anaconda. Se llevaron algo consigo de su antiguo hogar, una mano… Un artefacto capaz de convertir cualquier material en oro puro. Pero era inservible, una maldición corrompía sus poderes. No obstante, a mi hijo Isaac y a este estúpido botarate se les ocurrió la estupenda idea de contactar con el Señor del Tiempo. Como todo ente que se precie, este era capaz de conceder deseos; en este caso retirar la maldición que corrompía el artefacto. Pero como todo ente, cobraba un precio. El viejo Damsi acabo siendo corrompido por el señor del Tiempo, y no se sabe cómo ofreció a su hija como sacrificio…-el viejo presionó el puño con fuerza mientras pisoteaba al fallen rendido ante sus pies.-Ese monstruo… Si pudiera hacerlo lo mataría con mis propias manos. En fin, cuando el fallen se dio cuenta de lo que había hecho, vino a nosotros, con la estatua de oro en la que su hija se había convertido en brazos y derramando estúpidas lágrimas de cocodrilo. Mi hijo, como es normal, se apiadó de él. Y logró convencer a su hermano, que convenció a mi hijo, de ser hermanitas de la caridad de forma indefinida. Incluso querían dejarlos ir. Gracias a Dios, no lo permití, y tomamos al muchacho como rehén. Este amasijo de nervios está traumatizado.-el fallen que reposaba bajo el pie del anciano comenzó a temblar –Pero nos garantiza la lealtad de su padre. Él es quién financia los cuidados de su hija. Y a cambio, nosotros la protegemos… de los Cobradores. La deuda de esta muchacha no fue cobrada. Y cada día, la Oscuridad regresa para llevarla con Ello. No obstante, logramos frenar a la oscuridad gracias a un ingenioso mecanismo. A través de esta cúpula, la oscuridad se transforma en sombra. Y la sombra… la sombra es un viejo conocido. Y ahora os estaréis preguntando el porqué de contaros todo esto. Vosotros sois jardineros, un eufemismo que usamos para referirnos a este peculiar oficio. Bajo mi liderazgo, hemos de evitar que las sombras del Señor del Tiempo degraden a nuestra querida fallen y de paso a nosotros mismos. Por si os lo preguntáis, y sé que lo hacéis. No hay salida, estáis encerrados y la única forma de que esa puerta se abra es que la sala sea limpiada de impurezas. Sé que estaréis enfadados. Ayer noche dije que erais unos compañeros muy buenos para mi querido Isaac. Os mentí descaradamente. No me fio de vosotros, y os he engañado de forma brutal. Pero el trato es simple; ni siquiera mi nieto sabe cómo salir de aquí ni cómo enfrentarse a las sombras. Lo considero indigno de dichos conocimientos. Podeis colaborar conmigo y hacer que esto termine rápido o morir presa de las huestes del Señor del Tiempo. Vuestra es la elección, muchachos. U obedecéis, o moriréis.

Antes de darle oportunidad de decidirse, un golpe les sorprendió a todos. Presionando los dientes , el anciano se echó para atrás y, mientras hacía esto, sus manos se introdujeron en el abrigo que portaba y saco de los bolsillos una especie de polvos que pronto extendió por sus manos.

-Ya está aquí, ya llegó. Ding dang, ding dang dong. -con esa cómica cantinela el Viejo norgon instó a ambos a prepararse para un posible asalto.-Si valoráis vuestra vida, no permitáis que las sombras alcancen a la muchacha. Ella es, literalmente, la luz que las aleja. Ah, y no salgáis al exterior, si es que tenéis ocasión.

Finalmente y antes de que el viejo pudiera terminar su discurso, una figura oscura emergió hacia el interior de la cúpula. Dicha figura pronto se dividió en tres individuos del mismo aspecto. Eran figuras oscuras, que dejaban un rastro de penumbra en el aire y que se dirigían hacia los presentes.



El viejo se dirigió hacia una de ellas, y palmeó el lugar donde debían estar sus mejillas. La figura gritó y cayó de bruces. Aquel grito no era similar a nada de lo que Dumb había escuchado  posteriormente. Pero a la vez, lo sintió extrañamente familiar. Aquel ser tan distante, le era familiar. ¿Por qué? La respuesta era sencilla, pero la verdadera pregunta era… ¿podría Dumb asimilar la verdad?

Indiferentemente de las revelaciones que el hiperbóreo había sufrido, el joven fallen, que había sido liberado de la tortura al que el viejo Dives le estaba sometiendo se lanzó sobre el segundo monstruo, golpeándole con saña pero sin causarle el efecto que Dives había causado con una palmada. No obstante, Dumb no tuvo tiempo para observar aquello mucho más tiempo, pues el tercer ser en discordia había saltado cual gacela. Y Katherine era su presa más próxima.

Entre tanto, el joven Isaac era presa de un plácido sueño a razón del golpe que su propio abuelo le había propinado. No saldría de las garras del dios del Sueño, fuera cual fuera, fácilmente. Más allá de la cúpula, una oscuridad reinaba. Pero no era la oscuridad habitual. Esta era espesa, pesada. En los cristales de la cúpula varias manchas oscuras iban y venían intermitentemente. Si Dumb se fijaba en ellas durante el tiempo suficiente descubriría que aquello no eran manchas.

Eran puños.


ALEXANDER GOLD


En vez de contestar a las preguntas de Alexander con respuestas, como era de esperar, el señor Aisak Dives se le quedó mirando largo y tendido, hasta que al final decidió plantearle una criptica pregunta a su interlocutor:

-¿Cree usted en el destino? Yo soy de los que tienen una opinión formada acerca de ese tema, y dicha opinión es… complicada. Pero tenemos tiempo. Verás, hay individuos que piensan que el destino les ha elegido, que nada puede salir mal en sus fútiles existencias, que conseguirán todo lo que se propongan. Algunos incluso llegan a hacerlo, pero es divertido ver a los que no lo consiguen maldecir su suerte y hacer muecas de incredulidad. Luego están los botarates que piensan que la diosa Fortuna los ha arrastrado a la desgracia, una desgracia que muchos de ellos se han labrado por sí mismos y de la que los que no tienen esa suerte, pueden intentar escaparse.
Y luego están los escépticos; hombres y mujeres que creen que la suerte no influye y que su futuro será labrado por la voluntad de Dios o, incluso…
-el norgon comenzó a reír copiosamente.-Escucha esto, es buenísimo, chico. Hay personas que piensan que su futuro está dictado por sus esfuerzos. Jajajajajaja-tal fue la magnitud de su carcajada que estuvo a punto de caerse de la silla. Después de esa curiosa escena, Aisak llevó su mano derecha al rostro con el fin de sacudirse las lágrimas que se habían formado en sus ojos fruto de la risa-Me meo. Pero prosigamos. Si quieres saber mi opinión, has de enterarte de que soy un hombre de grises. No tengo una posición definida. Simplemente creo que el destino de un hombre no está reñido con la causalidad ni con el esfuerzo, sino que lo acepto como una fuerza indefinible. Y creo que eso es lo mejor. Y ahora, es el momento de mi respuesta a tu pregunta. Está relacionado con este soliloquio, mi monólogo no ha sido en vano me temo. Sólo has de saber una cosa, tú serás el motivo por el cual la familia Dives caiga. No, no te asustes. Está todo planificado. Si mis predicciones son correctas, uno de mis hijos me traicionará y otro me dará muerte. El mal se cernerá sobre esta casa. Los demonios se desatarán, y tu estarás en el centro del gran tapiz de la causalidad. No alcanzo a comprender tu función, pero mi hijo Arturo me habló de ti. Me advirtió de que tomarías un papel, activo o pasivo, en el devenir de los acontecimientos. Y mi hijo nunca se equivoca. Así pues, te recomiendo que descanses y que te prepares. Mañana es el gran día. Ah, y no intentes huir. Tal y como has dejado el anillo exterior y tu estado de fugitivo, sería una estupidez. El destino nos ha unido, Alexander. No hagas que se arrepienta.

Tras decir las palabras anteriores y esperar a la respuesta de Alexander, Aisak reunió a los dos Golds. Después del reencuentro de ambos, los guió hasta el piso superior de aquella espaciosa mansión, en concreto hacia una habitación aparentemente desocupada. Allí pasaron la noche. Lo más extraño fue que Aisak no se separó de ellos. Quizá por temor a que se fueran o quizá por un sentimiento más profundo.

El norgon no le había revelado toda la verdad, y Alexander era consciente de ello. Pero aun así, transmitía una extraña sensación de serenidad quizá lo suficientemente contagiosa como para lograr que los Gold pasasen la noche en territorio Dives. De todos modos, era ya de noche y Neptune estaba exhausta, así que poco mal les haría descansar.

Así pues, los Gold descansaron y cayeron rendidos. Demasiado cansancio y tensión acumulada en sus cuerpos de altea. Cuando Alexander y Neptune abrieron los ojos, a la mañana siguiente, vieron como Aisak seguía ahí, observándolos. El norgon se levantó sin demasiado esfuerzo. Era evidente que para su edad estaba en bastante buena forma.

Acto seguido, al ver como Alexander estaba despierto, les comunicó que tenían que estar preparados en una hora.

-A las doce llegarán nuestros queridos invitados. Habéis de estar preparados para entonces. Podeis ducharos, arreglaros y pedir que os sirvan el desayuno. Os ruego que estéis… presentables para dentro de una hora, muchachos. Ahí tenéis la campanilla, con ella llamaréis al servicio.-el norgon les señaló una especie de campanilla de porcelana situada al lado de Alexander, en la mesilla de noche cerca de su cama.

-Os veré en una hora. Espero.-tras esa especie de advertencia, el norgon abandonó la estancia dejando a Alexander y su hija a solas. Al cabo de un rato, una criada a la que Neptune conocía bien subió a sus aposentos. Se trataba de la mujer que le había atendido y había curado la que fuera su afección. En cuanto al señor Damsi, desde el momento en el que había separado de Neptune la muchacha no había vuelto a sabir de el viejo fallen.



Esta mujer cogió a Alexander y a su hija de la mano y los llevó al piso inferior. Se detuvieron en la puerta del comedor principal, una puerta que la criada no tardó en abrir.



RYOMARU & SIG


-Me alegro de oír eso. Entrad, entrad. Espero que os guste mi modesta casa, muchachos.

Con esa invitación, Aisak abrió las grandes puertas de su residencia y esperó a que sus invitados entraran para cerrarlas. Aisak dirigió la marcha y los condujo por el pasillo central de la mansión Dives.

Aquel pasillo, más ancho y espacioso de lo normal, estaba lleno de detalles peculiares, tales como muebles en posiciones y de diseños insólitos o el propio suelo, que presentaba desniveles en algunas partes. En ambas paredes había retratos de personajes relevantes de aquella familia. El primero de todos ellos, a pesar de que su retrato era muy reciente y según rezaba la inscripción del marco, era Elías Dives:



Aquel retrato podía presentar una amplia gama de asociaciones: Por un lado estaba el martillo que el tal Elías sujetaba con ahínco. Por otro, según parecía indicar la composición, el antecesor de los Dives estaba comandando un ejército que recién había desembarcado. ¿Quizá tendría eso que ver con la conquista de las tribus norgon? El señor Aisak resolvió sus dudas al percatarse de que tanto Nana como Escarlata se habían detenido a mirar la imagen. Mientras caminaban, el norgon les iba explicando la historia de la familia.

-Veo que esa imagen os ha encandilado. Representa al escuadrón Nigravium, las aves negras. Nuestro querido Elías, nacido salvaje, se ganó el favor de Dios proclamando la palabra de los evangelios a sus paisanos. No siempre de la forma más pacífica, me temo. Pero los herejes obtuvieron su merecido, y el desempeño de mi antepasado fue tal que pronto el héroe Stromhold le obsequió con tierras en la recién fundada ciudad de Eonburg. Y con su nombre, que significa “siervo de Dios”. Y allí se asentó, los rumores apuntan a que con una familiar del héroe. Otros señalan que se casó con una de las miembros de su propia tribu, después de limpiar su mente de heréticas ideas infundadas por el demonio. Sea como fuere, sus descendientes hemos sido fieles servidores de la Eclesia hasta el día de hoy. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos con los sagrados Arzobispos, diferencias de opiniones que según cronistas de ambas familias Elías y Stromhold también sostenían. Supongo que es una de las herencias que nuestros antepasados nos han dejado.-para cuando el discurso hubo terminado, Aisak y el escuadrón de Maric se encontraban en el final del pasillo.

Los tres últimos cuadros eran muy peculiares. Uno de ellos estaba ocupado por un anciano norgon en bata. En el otro un Aisak Dives bastante desmejorado (como si hubiera sido envejecido para aquel retrato). El cuadro final solo era un marco. No había retrato. Al ver como los muchachos posaban sus miradas sobre dicho espacio en blanco, extrañados, Aisak explicó:

-Ese es el recuadro de mi sucesor… Arturo, o más conocido como el gran Artorius tras su fatídico deceso, iba a cubrir ese lugar.

-Todos lamentamos su muerte, padre.


Aisak rió, con una risa de lo más amarga.

-Permíteme que lo dude. Artorius era lo más parecido a una deidad que ha pisado esta casa desde los tiempos de Elías. Iba a poner fin a nuestra decadencia. Y era por todos sabido que heredaría todas mis posesiones, así como yo las heredé de mi padre cuando este dejó el cargo de Gran Custodio. Ahora mis hijos tienen opción de heredar, algo demasiado conveniente, si es que me lo preguntas a mí.


-Pa-padre… Estamos en público, creo que estos asuntos deberían discutirse en un entorno más privado.
-susurró Maric, consternado por las insinuaciones de Aisak. Este intentó disculparse utilizando su edad como excusa:

-Oh, Maric. Lo lamento, hijo mío. Pero últimamente no son pocos los achaques que este viejo hombre sufre. ¿Podrás perdonar mi falta de discreción?

-Supongo que sí, padre. Pero ahora pasemos al salón. ¿No tenías comida para ofrecernos? Aunque creo que mis soldados no le harían asco a un buen vino. No temas, es nuestro día de permiso.
-Nana tuvo que hacer copiosos esfuerzos para disimular su estupefacción. Maric acababa de revelar no solo ante Aisak sino ante Sig y Escarlata que aquel día no estaban de servicio.

Pasando por encima de su anfitrión y padre adoptivo, Maric abrió la puerta que comunicaba el pasillo principal con el comedor, dándoles acceso a él y a sus subordinados (reales y ficticios) a una sala algo estoica. No tenía grandes lujos, y las figuras tales como retratos y estatuas eran inexistentes. Lo único grandilocuente que esa sala poseía eran varias estanterías con libros sin portada. Según Aisak comentó, aquella era la crónica de su familia y cada libro correspondía a uno de sus individuos.

-Tomad asiento, muchachos. Iré a por los aperitivos, yo mismo los he preparado.

Una cosa que llamaba la atención a Sig y Ryomaru era la falta de asistentes o de sirvientes en aquella mansión. Normalmente alguien como Aisak Dives no debería tomarse la molestia de servir el mismo la comida, y menos tratándose de un alto cargo de la Eclesia. Pero quizás aquel norgon era un tanto estrafalario. Una vez se hubo ido, Maric les habló a Sig y Escarlata:

-Hemos de ponernos de acuerdo con vuestra tapadera. Sois dos hermanos, los hermanos… Lauren. Ese apellido no es típico de por aquí, así que diréis que sois del otro continente. De Laursia. El viejo nunca visitó Todheim, creo recordar. Esa será vuestra ciudad natal y en la que os adiestrasteis. Sois algo blancuchos, así que colará. Vinisteis aquí a vivir con vuestro tío. Los paganos lo mataron en una emboscada, mientras que Sig perdió el brazo en ella. Odiáis todo lo herético y eso os hace amar la orden del Martillo. Habéis sido trasladado a mi escuadrón por petición mía, ya que vi en vosotros potencial. Es una declaración que entusiasmará al viejo. ¿Está todo claro?

Después de que Maric tuviera oportunidad de ser respondido, el señor Aisak atravesó el umbral de la puerta que conectaba las cocinas al comedor con unas bandejas en las que llevaba varias galletas horneadas recientemente. Los invitados se sentaron en una mesa un tanto sosa, falta de detalle. Simple en su confección, y realizada con la madera más común de aquellos lares. Mientras todo eso se desarrollaba, Sig recordó la respuesta que el caballero le había ofrecido a su pregunta referente a la gran estatua:

”Se trata de Arturo, mi hermano adoptivo y un gran soldado. Murió… bueno, creo que sabrás como murió."

Tras servirle un par de galletas a cada uno de los asistentes, Aisak se sentó en frente de Maric. A la izquierda y derecha del caballero, respectivamente, se encontraban Sig y Ryomaru. Al lado de ambos estaban las mujeres del escuadrón. Había varios asientos, sobretodo en el ala de Aisak, desocupados. En cuanto a las galletas, estaban algo mal cocinadas y su sabor solo podía ser calificado de peculiar.

-Padre, no es por ser grosero, pero he de preguntarle. ¿Dónde están el abuelo Ishaq y sus hijos Yitzhak e Isaac?

-Mi padre y su nieto Isaac andan regando las plantas. Cuando terminen con su cometido se personarán aquí, no temas.

-¿Plantas? ¿Desde cuándo tiene usted un jardín? Tenía entendido que detestaba las plantas.


-Oh, la edad me ha hecho percatarme que hay un mundo esperando a ser explorado en relación a las plantas. Quizá si hubieras permanecido aquí los últimos meses habrías llegado a compartir mi afición. Ahora… ahora me temo que es demasiado tarde.
-tras soltar esa frase tan criptica y ambigua, que obviamente no se refería a ningún tipo de actividad relacionada con el reino de los vegetales, Aisak y Maric estuvieron mirándose durante angustiosos segundos.

-¿Y Yitzhak?

-Nuestro querido familiar ha sido destinado a Laursia, con motivo de realizar una misión muy importante y crucial para la Eclesia. Espero que haga suficientes méritos como para ascender de una maldita vez y que no vuelva a decepcionarme, otra vez. Mi delicado corazón no podría con más disgustos. Y bueno, dime… mi querido…
-Aisak posó su mirada sobre Sig.

-Sigfrido y Scarlet Lauren. Hermanos ambos.

-Muchas gracias, Maric, pero estoy seguro de que pueden hablar por sí mismos. Dime, Sigfrido… ¿Qué le ha pasado a tu brazo? No dudo en tu valía pero me resulta difícil que un tullido haya llegado a ingresar en nuestra sagrada orden. ¿Quién fue tu instructor?


-Si me permite, padre, no creo que a Sig le guste hablar de esto. Y en cuanto al instructor, los hermanos vienen de Todheim…

-Genial entonces. Tengo contactos en la ciudad helada. Seguro que me sonarán sus nombres. ¿Y bien, quien fueron vuestros instructores? Y en cuanto a ti, Maric, te ruego que dejes de interrumpir a los muchachos.


Escarlata comenzó a temblar ligeramente. Para calmar sus nervios, apretó la mano de Sig con las suyas. Era evidente que no podían darle una respuesta correcta. A menos que fuera un farol. Justo entonces, la puerta se abrió, dejando paso a un tres personas. Una sirvienta norgon, de las pocas que en esos momentos se encontraba en la mansión, junto a una pareja de alteas. Alexander Gold y su hija Neptune acababan de personarse en la sala.


ALEXANDER GOLD , RYOMARU & SIG


Cuando Alexander entró por la puerta, Aisak le señaló, presentándolo a todos los presentes pero en concreto a Maric:

-Os presento a Alexander Gold y su pequeña. Quiero que te arrodilles ante Alexander, Maric.

Ante la afirmación de su padre adoptivo, Maric se sonrió y se alzó con orgullo. Era obvio que aquel mandato del norgon Aisak no iba a ser acatado por el caballero.

-¿Por qué debería hacerlo?

La sonrisa ladina y perversa de Aisak Dives iluminó la sala, y su respuesta dejó al caballero sin palabras:

-Porque estás ante mi sucesor. Sí, has oído bien. Alexander Dives, te presento a tu hermano. Y ahora, Maric, te ordeno, no solo como padre sino como superior, que le muestres el debido respeto. En cuanto a ustedes, tenían que responderme unas preguntas, ¿Verdad hermanos Lauren?

Maric se encontraba indeciso, mirando a Alexander y probablemente esperando a que este interviniera. Era evidente que aquella situación era incómoda para el caballero, y no solo por un motivo en concreto.

FDI:
Bueno, lo prometido es deuda. Quisiera resaltar el hecho de que podéis intentar influir en mi respuesta, como casi siempre digo. Así que no os cortéis a la hora de hacerlo si debéis interactuar con una parte de mi mensaje.

Un saludo.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Sáb Jul 04, 2015 9:28 pm

Después de que el señor de la mansión, padre de Maric, les dejara pasar, pudieron disfrutar del visionado de una serie de cuadros que había a lo largo del pasillo en el que se encontraron. El joven guarda no conocía las identidades de aquellos que se reflejaban en las creaciones pero parecía que Sig y Escarlata si conocían, al menos, a uno de ellos.
A pesar de no conocerlo, Ryomaru presto atención a la interesante historia que el anfitrión les conto.

Tras el interesante relato, Ryomaru se fijó en el que había un recuadro vacío que parecía estar esperando a enmarcar algo. La duda de la identidad no tardo en revelarse. Parecía que era un hueco reservado para alguien que ya no estaría. Era ni más ni menos que Arturo.

De lo que estaba sucediendo en ese momento, había algo que al joven le sorprendía y era la actitud de Maric. Había dejado a un lado su lado severo para volverse un hombre bastante más amable. Lo cierto era que Ryomaru ya había sido testigo de ambas facetas pero aún no se había acostumbrado a verle tal y como lo estaba viendo ahora.

Cuando se sentaron en ese comedor, Maric termino de matizar algunos cabos sueltos aprovechando la ausencia del anfitrión y el joven se distrajo un poco al ponerse a meditar en porque un hombre así apenas tiene servicio.

El olor a galletas recién hechas fue lo que advirtió al joven de que el anciano llegaba con el aperitivo. Cuando olio las galletas, la mente de Ryomaru viajo varios años en el pasado, a la época en la que su madre vivía pues ella solía cocinar galletas para él pues le encantaba las galletas con chocolate que ella preparaba. Al ver las galletas, el guarda no pudo evitar mencionarse y, tan pronto como tuvo oportunidad, decidió probar una. Tan pronto como la probo, su viaje en el tiempo termino y regreso a la cruda realidad. Su madre no estaba y esas galletas no eran las suyas ni por asomo pero el joven sabía que debía de disimular así que actuó como si el sabor no le incomodara.

Entre tanto, Aisak empezó un incómodo interrogatorio al preguntar sobre las mismas cuestiones que Maric acababa de matizar para que no metiese nadie la pata. El momento más tenso fue interrumpido cuando llego un par de invitados más acompañados por parte del pequeño servicio de la mansión.

Aisak presento al hombre y a la niña y ordeno a Maric arrodillarse ante el por qué parecía que iba a ser su sucesor y, por ello, el y Maric serían como hermanos. Lo de que ordenara a Maric arrodillarse provoco una ligera sonrisa en Ryomaru obligándole a girar la cabeza para evitar que su superior le viera. Él no quería reírse pero no podía evitarlo ya que la situación le hacía gracia.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Lun Jul 06, 2015 10:39 am

Tras ser alegremente bienvenidos por el Aisak, el grupo no demoro en entrar a la fastuosa mansión del señor Dives, Sig, pese a su empeño en detectar el mas mínimo rastro de actividad paranormal no logro detectar nada, a simple vista es pasillo parecía estar limpio, sin nada que destacara o llamara la atención en materia espiritual, sin embargo en materia de estética... El lugar destacaba por presentar suelos con desniveles y decorados extravagantes que mas que una mansión aristocrática, hacían que la residencia pareciera un sitio salido de alguna fantasía onírica.

Una peculiar pintura llamo la atención del mago, se trataba de una obra de temática militar, representando un desembarco comandado por un sujeto con una curiosa arma. "que se supone que sea eso, ¿es un hacha o un martillo?, no parece muy practica a decir verdad, bah, que sabre yo, no soy un verdadero miembro del martillo después de todo", la explicación del señor Dives no sorprendió en lo mas mínimo a Sig, que ya se figuraba el tipo de acontecimiento que retrataba, aunque no conocía los detalles, historia militar era una materia pendiente que no se había visto capaz de estudiar en profundidad, mas que nada por que le aburría de sobremanera a comparación de otros temas, sin embargo, una acontecimiento de tal importancia era de conocimiento general y le convendría en un futuro investigar un poco de ello. "Fundación de Eonburg y el escuadrón Nigravius, cuando tenga un momento libre tengo que acordarme de anotar esos tópicos en mi libreta para una futura investigación, aunque no creo que sea nada del otro mundo, lo usual, la eclesia llego, extermino a todos en el lugar, quemo, torturo, saqueo y se asentó en las ruinas de lo que antaño seguro fue una rica cultura, nada que no conozca de primera mano". Sig aparto la vista de la pintura con un dejo de melancolía, apresurándose por borrar ese gesto de su rostro apenas se percato de ello.

La siguiente pintura no tenia nada en particular, un viejo norgon, probablemente el padre de Aisak, sin embargo, la siguiente pintura fue la que mas alarmo al exorcista, en ella se veía al mismísimo Aisak Dives, solo que en esta pintura lucia mucho mas viejo que ahora, esto hizo que el joven empezara a sospechar de que esa familia efectivamente estaba tratando con fuerzas obscuras, ya que no es difícil para estas rejuvenecer a sus sirvientes de ser necesario; el ultimo cuadro era un marco vació, en el cual se supone que iría el retrato del caballero Arturo en cuanto este heredara el mando de la familia, el mismo Aisak hizo una insinuación sobre lo conveniente que fue la muerte de Arturo para sus hermanos, cosa que irrito bastante a Maric, y puso aun mas pensativo a Sig, puede que las implicaciones de la muerte del caballero fueran mayores de las que el pensaba.

Una vez el grupo llego a la sala, el mismo Aisak se encargo de ir a buscar los refrigerios que anteriormente les había ofrecido, otra cosa que llamo la atención del mago fue la carencia de personal de servicio, otro indicador claro de que había algo en la casa que quería ser ocultado a toda costa, aun si significaba que una familia tan adinerada se encargara ella misma de los quehaceres, si bien estaban los "jardineros", la tarea de estos era de momento un misterio y quizá no estuviera relacionada en lo mas mínimo con el cuidado de las plantas, mientras esperaban a su anfitrión, Maric les dio una tapadera bastante convincente a la cual Sig respondió con un un simple pulgar arriba.

En cuanto el señor Dives regreso con los aperitivos (bastante secos y desabridos cabe a destacar), compartió una extraña conversación con su hijo adoptivo, antes de dirigir una mirada al propio Sig, como esperando una presentación de parte de este, para su fortuna (o detrimento) Maric intercedió por el, contestando el mismo las múltiples interrogantes de su padre para con los exorcistas, pero todo se fue al traste cuando el patriarca de los Dives prácticamente pidió a Maric que se callara y les dejara a los jóvenes responder por si mismos, el nerviosismo comenzó a hacerse patente en ellos ya que no tenían una respuesta adecuada ni tiempo para pensar en una, pero un rayo de esperanza cruzo el umbral de la puerta.

En cuanto Sig vio a la pareja de Padre e Hija hacerse presente en la mansión, no pudo ocultar su sorpresa y termino ahogándose con el trozo de galleta que estaba comiendo en ese momento, provocandole una serie de fuertes tosidos, sobre los cuales el exorcista se excuso diciendo que las galletas estaban un poco secas y bebiendo un poco de lo que sea que les hubieran servido, aprovecho este tiempo para pensar en una respuesta para Aisak, logro formular una, si bien era arriesgada, podía garantizarle un poco de confianza extra de parte del viejo si todo salia bien. -Respondiendo a su pregunta señor Dives, vera, antes de... Perder mi brazo, solía ser un entusiasta de las alabardas, solía entrenar bastante por mi cuenta y soñaba con unirme a la guardia de mi ciudad, sin embargo, una vez ya había presentado mi solicitud para unirme, ocurrió algo impensado, estaba paseando junto con nuestro padre por la ciudad, cuando de un momento a otro nos vimos envueltos en una rencilla entre dos bandas locales de ladrones, en el fuego cruzado fuimos victimas de una granada, ¿de donde sacaron esos tipos tanto poder de fuego?, ni idea, no me lo podía creer cuando nos paso, en ese fatídico día mi padre perdió la vida y yo mi brazo, sin embargo, los reclutadores del martillo me dijeron que aun había una esperanza para mi, que si había una persona que podía convertir a un tullido como yo en un soldado hecho y derecho era ese hombre- Tras decir el exorcista dio otro trago a su bebida para aclarar su garganta. -Al principio estaba escéptico, a decir verdad aun lo estaba un poco hasta esta tarde, pero tras ver la gigantesca estatua que le han levantado, y el altísimo estima en que lo tienen, por fin comprendo... Porque me asignaron al caballero Arturo para ser mi instructor- El joven dio un poco de tiempo a Aisak para procesar esta información. -Lamentablemente, en cuanto mi hermana que había decidido acompañarme a pesar de ser perfectamente capaz de hacer su carrera ala en Todheim, y yo, arribamos a Eonburg, fuimos recibidos con la triste noticia del reciente fallecimiento de Arturo, pero para nuestra suerte, el buen Maric se ofreció a instruirnos en su lugar, y desde ese momento somos sus fieles escuderos y el se ha encargado de intentar reemplazar al gran Arturo en su tarea de convertirnos en fieles soldados de Dios- No era la mejor historia del mundo, pero al menos no tenia demasiados huecos, una alabarda solo podía usarse con dos manos, así que no le pedirían demostraciones de habilidad, también tendría una excusa para estar en eonburg y no tendría que inventarse nombres de instructores, ademas, si se lo creía, hasta podía ganarse la confianza del viejo Dives, respecto a los Gold, Sig había conseguido calmarse de la sorpresa inicial, y estaba atento a oír explicaciones de parte de su anfitrión en este tema.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Jul 16, 2015 10:55 pm

ALEXANDER GOLD , RYOMARU & SIG

Al escuchar a Sig, Aisak movió la cabeza de arriba abajo, complacido en grado sumo.

-Arturo estaba destinado a colocar a nuestra familia en las riendas de la guardia de esta ciudad. Con Eonburg y Feuerheim en nuestro poder, quien sabe lo que podríamos haber llevado a cabo. Pero pronto me percaté de que el destino de Arturo era mucho mayor, mucho más decisivo. Aquel muchacho era especial, pero la ineficacia de los exorcistas me lo arrebató. De no ser porque soy un hombre sencillo, pensaría en algún tipo de asociación en contra del muchacho. Es demasiada casualidad que después de ser enviado a una misión suicida desapareciese y unos días después apareciese muerto, alegando una posesión de la que nosotros nunca tuvimos constancia. Cuando le pedí a esa rata de Solomon Squalor explicaciones, el muy indecente se atrevió a cambiar de tema, valiéndose de su herética lengua de exorcista para ello. Así pues, la única recompensa que he obtenido tras más de un lustro al mando han sido desprecios y la muerte de mi único hijo. Quizá fue por eso que mi padre me cedió el mando. Para verme sufrir. De todos modos, Arturo y yo compartíamos la mayoría de las cosas, aunque varias de ellas me eran reveladas muy superficialmente. Aunque no creo que se le olvidara mencionar un viaje a Todheim, viaje que tendría que haber sido financiado por mí en su mayor parte. Además, la última vez que hizo una cosa de ese tipo acabé acogiendo a vuestro jefe en mi familia. ¿Por qué no habría hecho lo mismo con vosotros, por qué no me habría pedido opinión? -el gran Custodio, al parecer de Feuerheim, dejó que observaran su impecable dentadura a través de una sonrisa de chacal para después perderse en sus propios pensamientos, dando golpecitos en la mesa con los dedos. Tras divagar un momento, Aisak volvió al mundo real y miró a Sig, escrutando su faz.-Y decidme… hermanos Lauren. ¿Cómo está la situación política en Todheim en estos momentos? No dudo que unos norteños como vosotros, nacidos y criados en la ciudad del gran astillero, estarán al tanto. Además, teniendo en cuenta que vuestra orden, la orden del Martillo, tiene la sede allí, deberíais estar más que informados. -Aisak hizo una pausa, dejándolos responder. Escarlata estaba cada vez más nerviosa, y Sig podía notar como sus piernas temblaban por debajo de la mesa. Por suerte, el norgon no parecía haberse percatado de ello.

Una vez le contestaron, Aisak continuó con su peculiar cuestionario:

-¿Cuál era el nombre y rango de vuestro padre? Lauren… Lauren… No me suena, la verdad. Y creo que el hijo deun alto rango del martillo con una discapacidad tan grave debería ser de sobra conocido. ¿Acaso vuestro padre tenía bajo rango, jovencitos? -cuando todas sus preguntas fueron respuestas, Alexander entró por la puerta y, tras aquella revelación tan “espontánea”, Maric no supo cómo reaccionar.

-Pero padre, no puedo… no puedo hacerlo.

-Hazlo o dejarás de ser mi hijo.


Maric estuvo dudando durante unos segundos, pero finalmente se levantó. Antes de que hiciera cualquier cosa, Nana se levantó también y se subió a la mesa, señalando a Alexander:

-¡No lo hagas, jefe! ¡Ese hombre es un fugitivo! -dicho esto, la súcubo metió mano a sus pantalones y sustrajo un cuchillo, el cual lanzó hacia Alexander. Si el altea no hacía nada, este cuchillo terminaría desgarrando varios tejidos de su pierna, a la altura del muslo.-Alexander Gold, asesino de un empresario de Ojo de Dioses. También asesinó a su propia esposa y por lo visto además de todo eso secuestra niñas, a saber para qué.

Maric no daba crédito a lo que escuchaba.

-¿Es eso cierto, padre?

Aisak sonrió, y asintió.

-Es cierto. Todo esto es cierto, tan cierto como que hoy será mi último día de ser vivo. La familia está destinada a desaparecer, hijo, pero tu misión es impertubable... Hoy mi camino termina, y el tuyo comienza. Así como el de muchos de los presentes. Quien diría que con el fin de un sendero se abrirían tantas y variadas ramificaciones. Así da gusto morir. Me gustaría conocer la identidad de mi asesino, pero lo único que se es que está dentro de este edificio.-el viejo Aisak recorrió con su mirada a todos los presentes.-¿Será Alexander Gold, sospechoso de varios asesinatos y mi sucesor quien sea el instrumento del destino? ¿O el joven Ryomaru Baransu podría mover la ruleta? Ryomaru, hijo de un padre estricto, huérfano de madre. Y lo más importante de todo, ha probado la sangre. ¿Lo llevará eso a la locura, a un frenesí asesino? ¿Quizá la sucubo Nana Slauhter sea quien se convierta en mi matarife? Una mujer atormentada, sádica y que debería pertenecer a la inquisición, sin duda aúna todos los atributos de un asesino. ¿Y los hermanos Lauren? Tan coordinados, tan impecables, tan... oportunos. Esconden algo, sin duda, pero no alcanzo a averiguar el qué. Por último, aguarda la nada desdeñable posibilidad de que sean mis propios familiares quienes acaben conmigo. ¿Serás capaz, Maric? ¿Tendrás el valor de empujar la rueda del destino? ¿Y mi querido Isaac? ¿O mi propio padre atentará contra la sangre de su sangre, confirmando así los rumores entorno a su locura?

Tantas revelaciones en tan poco tiempo. Ciertamente aquel alegato demostraba que Aisak era un hombre que sabía cosas, demasiadas cosas. Tanto es así que Maric tuvo que pensar su respuesta unos segundos, en orden de reprimir los balbuceos.

-¿Que insinúas, padre? No comprendo que quieres decirnos.

-Es simple. La lucha que la familia ha mantenido durante siglos es inútil. Hemos sido vencidos, tanto por los que se suponían nuestros aliados como por nuestros verdaderos y poderosos enemigos. Pero tan solo hemos perdido una ínfima batalla, no la guerra. Esto se venía venir desde que fuimos trasladados a Feuerheim, solo hemos estado retrasándolo. Yo moriré, dando con ello fin a un ciclo. Pero por otro lado, instauraré una nueva edad. Una era donde los Dives, por fin, empezaremos a contar con posibilidades reales frente a la Gran Amenaza. Ninguno de mis hijos heredará las tierras de esta familia, pues no están preparados para dicho cometido. Alexander Gold, mi sucesor según el testamento estipula, será quien ponga la última piedra en nuestro monumento funerario. Con él, la destrucción de esta familia queda sellada. Pero su espíritu seguirá vigente y, ajenos a los lujos y a la política de la Eclesia, podremos centrarnos en la verdadera lucha. Aún sin nuestro querido Artorius para guiarnos. La lucha sigue, Maric. Repítelo conmigo.


Maric se adelantó y se arrodilló ante Alexander, rozando el suelo con su barbilla.

-La lucha sigue.-dijo, solemne.

Una vez Maric terminó de arrodillarse, Aisak asintió complacido y giró su mirada hacia la puerta situada a la diestra de Alexander, a través de la cual se comunicaban el comedor y la cocina.


-Y ahora, saluden al invitado principal. La señora Lisa Arileen, que ha venido a terminar el trabajo. El trabajo que "ellos" dejaron incompleto. Su labor es la de borrarnos de la faz de Terra. Y sus métodos no podían ser más zafios. ¿Acaso pensaba que no me percataría de tales cambios en mi servicio?
-aquella sorpresiva declaración pilló a todos los presentes fuera de juego. Escarlata ahogó un gemido de angustia, mientras Maric comenzaba a temblar de puro nerviosismo.

Lisa Arileen, llevando los platos, se introdujo en el comedor justo a tiempo para ver como Aisak Dives se lanzaba sobre ella. No obstante, la exorcista logró esquivar al anciano quien, dándose contra la puerta, cayó al suelo de bruces. El conjunto de la mesa cayó al suelo. Este incluía numerosos cubiertos, varias velas que permanecían encendidas y platos y vasos, que se habían desplomado, rompiéndose en añicos y liberando sus respectivos contenidos. Lisa estaba estupefacta, al igual que Maric, Nana y Escarlata. El caballero, no obstante, hizo lo que mejor se le daba y desenvainó su espada; amenazando a la exorcista con ella. Entre tanto, una pequeña llama comenzaba a extenderse por la tarima.

La jefa de Sig permanecía a la espera de los acontecimientos, con una mirada de furia en su faz. Era evidente que no iba a revelar que ella y Maric estaban aliados, pero aquella posición tan vulnerable con respecto a la espada del caballero no le agradaba.

Mientras tanto, Nana había cargado la ballesta y estaba apuntando con ella a Alexander, ordenándole que no se moviera. Le lanzó a Ryomaru unas esposas:


-Ryo, espósalo.


El norgon Aisak se levantó con dificultad y miró a Maric, con un rostro de desesperación nunca visto anteriormente por Sig ni Ryomaru. Era como si aquel hombre hubiese sido testigo del mismo infierno.

-¡Mátala hijo, antes de que sea tarde!


La situación parecía tensarse por momentos. Un confuso Maric no dejaba de repasar a los individuos de la estancia con la mirada. ¿Acataría el caballero la orden de su “padre”? Por otro lado, Escarlata se había levantado de su asiento, y a juzgar por su lenguaje corporal sus intenciones eran las de ayudar a Lisa. Y eso pondría en peligro la tapadera de ambos como agentes del Martillo.

FDI:
Un poco corto, lo sé, pero con tantas ausencias comprenderéis que haya tenido que hacer algunos cambios y obviamente tengo que dejar el asunto de Alexander y Dumb aparcado.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Lun Jul 20, 2015 12:43 am

Tras la llegada del último invitado, todo comenzó a cambiar. Primeramente se revelo que el invitado era un terrible hombre que había cometido terribles asesinatos pero parecía que era el sucesor del anciano.

Los sucesos siguientes dejaron al joven atontado y asustado. Las palabras del anciano, el rostro de Maric al escuchar lo que le decía su “padre”. Para el guardia, parecía que ese hombre había perdido la razón y pretendía morir a manos de alguno de los presentes.

A continuación, entro el “servicio” y se descubrió la razón del porque solo estaba ella. Cuando se iba hacia el comedor con los platos, el anciano salto hacia ella pero la cosa le salió mal.

Mientras que Maric dudaba de si hacer caso a su padre o no, Nana apuntaba a Alexander con su ballesta pidiendo al joven Ryomaru que aprovechara para esposarlo por lo que, sin dudarlo, cogió las esposas de su cintura y, con cuidado, se acercó a Alexander  para ponerle la primera esposa en su brazo diestro mientras que desenvainaba su espada con la mano libre.


FDI:
Se que es muyyyy corto pero no se me ocurría nada que poner, no vi mucho que pudiera decir en esta ocasión y no quiero que se retrase

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Vie Jul 24, 2015 9:26 am

Pese que las respuestas ofrecidas parecieron en un principio contentar al patriarca de los Dives, pronto se puso en evidencia su vigente desconfianza cuando, tras divagar un momento sobre el presunto destino de Arturo, se dispuso a responder a los alegatos de Sig con una batería de preguntas aun mas difíciles de responder, viéndose entre la espada y la pared, el joven decidió dar uso a su "herética lengua de exorcista", para corregir al gran custodio e intentar desviar un poco la conversación, al menos el tiempo suficiente como para pensar en una buena respuesta.

-No no no, me malinterpreto, nunca dije que Arturo viajara hacia Todheim a por nosotros, fuimos nosotros los que viajamos hasta aquí con la intención de conocer a su hijo antes de que el destino se interpusiera de manera tan nefasta en nuestro camino, en ese momento teníamos los fondos para realizar el viaje nosotros mismos, no queríamos hacer que el si viniera desde aquí hasta Todheim y luego de regreso cuando era mas fácil venir nosotros mismos... Cambiando de tema y si me permite la intromisión, ya que no soy nadie para opinar del tema, ¿no cree que el buen Maric sea capaz de tomar el mismo las riendas de esta ciudad?, yo lo veo como un soldado perfectamente capacitado y modelo a seguir por su rectitud y compromiso- Mientras decía esto, intentaba mantener su mirada fija en los ojos de Aisak, pero por algún motivo no podía evitar bajar la mirada para encontrarse con su perversa sonrisa de tanto en tanto.

Nueva ronda de preguntas, la tensión en el ambiente crecía cada vez mas, al punto que el mago pensó sarcásticamente que si sacara su cuchillo de combate podría cortarla con el, ante el nerviosismo de escarlata, Sig procedió a apretar firmemente la mano de su amiga, acariciando con el pulgar el dorsal de su mano y poniendo su mejor sonrisa para mirar alternativamente a Aisak y a Escarlata, esperando que el primero se tragara su historia y que la segunda entendiera el mensaje tranquilizador que intentaba transmitirle, Sig trago saliva y respondió -Pues a decir verdad, no tengo mucha idea sobre la situación política de la ciudad, siempre me concentre mas en el estudio religioso y mi hermana el la disciplina física, hasta el fallecimiento de nuestro padre podría decirse que no eramos mas que unos mocosos con sueños de unirnos a la guardia, poco sabíamos de cosas tan complejas como política o economía, después del incidente tuvimos que crecer por la fuerza, je, incluso es posible que usted mismo este mejor enterado de la situación de Todheim que nosotros- Una rastrera sonrisa melancólica se formo en la cara de Sig, fingiendo añorar momentos de un pasado inexistente en la ciudad helada, lo importante era mantener la mentira consistente, no cometer errores groseros o contradecirse, prefería parecer un ignorante antes que un mentiroso inventándose cosas inexistentes que fácilmente serian reconocidas por el astuto dueño de la mansión como no mas que meros manotazos de ahogado intentando salvar una situación insostenible.

-Pues en ese punto también me ha malinterpretado señor Dives, nuestro padre no era miembro de ninguna rama de la eclesia, nuestra inspiración para servir a las fuerzas del señor no vino por herencia, sino por propia motivación adquirida por leer las santas escrituras, nuestro padre por otro lado, si bien era un creyente devoto era un simple mercader, fue con el dinero que el tenia ahorrado que costeamos el viaje hasta aquí-. Momentos después, Alexander entro en escena y fue espetada por una furiosa Nana que le acusaba de delitos tan variados como asesinato, parricidio y secuestro, ante tal revelación posteriormente confirmada por Aisak, Sig no pudo ocultar su sorpresa al saber que el joven que había conocido en las catacumbas de Eonburg meses antes tenia un historial delictivo tan grave, para mas inri, el señor Dives empezó a despotricar contra los presentes y su propia familia, acusándolos de planear su asesinato, seguidos de unos balbuceos sobre el destino de la familia y una supuesta lucha que estaba llevando a cabo contra algo o alguien.

Pero el plato fuerte estaba por llegar en mas de un sentido, al momento que Dives declaraba conocer la identidad de Lisa Arileen —quien se estaba haciendo pasar por la servidumbre— y sus segundas intenciones, dejando totalmente helados a la pareja de exorcistas que veían perplejos como el anciano se abalanzaba sobre su maestra pero era eludido graciosamente y caía de manera aparatosa al piso, la situación escalo rápidamente hasta el punto que en una misma habitación se encontraban Nana y Ryomaru deteniendo al recientemente nombrado heredero de la familia Dives, Maric apuntando con su espada a Lisa por ordenes de su padre, a su vez Sig pudo notar una pequeña llama que si se dejaba crecer libremente podía desencadenar un incendio, lo que le dio una idea al joven mago, si podía mantener las cosas como estaban durante el tiempo suficiente puede que el fuego se esparciera y Lisa pudiera escapar en la confusión, pero tenia que ganar algo de tiempo de alguna forma. "mierda, esto no debería haber pasado, tengo que hacer algo ahora, por estúpido que sea".

Sig se levanto de su asiento caminando a paso firme para interponerse entre la espada de Maric y el cuerpo de su maestra. -Señor- dijo el mago con voz potente mientras se paraba firme con el brazo al costado, pegado a su cuerpo. -¿porque ataca a un civil inocente que no ha hecho nada?, recuerde que usted antes que un Dives, usted y nosotros somos miembros del Martillo Aureo, las ordenes de su padre no pueden interponerse con su sentido del deber, parte de nuestro trabajo es proteger a la buena gente de Eonburg, ¡es nuestra misión sagrada!- grito el mago con la cara roja y cubierta de sudor, asegurándose de que Ryomaru le escuchaste para intentar despertar el sentido del deber de este, bastante presente en su anterior encuentro en las catacumbas, tras eso, se giro para confrontar a Aisak Dives. -Señor Dives, discúlpeme pero la situación se ha tornado insostenible, creo que es momento de que justifique su accionar y nos explique cual es la tan importante misión que debe llevar a cabo, un comportamiento tan errático es inaceptable entre las filas de nuestra sagrada institución- De nuevo se torno a mirar a Maric. -¡Me siento profundamente avergonzado de mi desobediencia señor!, pero yo... No me enliste para esto, protegeré a la señorita sirvienta de cualquier ataque gratuito incluso si eso implica entrar en conflicto con mis superiores, sin embargo, la sola idea de un enfrentamiento con alguien como usted, que es toda una fuente de inspiración para mi, me provoca repugnancia, por favor, resolvamos esto como gente civilizada- El valor desplegado por el jovencito le sorprendió hasta a el mismo, de no ser capaz de volverse intangible, puede que jamas hubiera pensado en hacer algo así en primer lugar, no creía que Maric fuera a hacerle nada, pero a veces la sangre es mas espesa que el agua, ante la duda, Sig se preparo para lo peor, su cuchillo de plata, mas pensado como ultimo recurso para enfrentar demonios que como arma anti-personal, probablemente seria de mas utilidad en manos de su maestra que en las suyas propias, de producirse un enfrentamiento, el mago retrocedería y contraatacaría con su magia, aunque deseaba con toda su alma no tener que hacerlo.

SPOILER:

En caso exclusivo de que Maric me ataque específicamente con su espada
Velocidad 0 = 1 acción
Entrar al plano astral para evitar el ataque + darle su daga a Lisa

F.D.I:

Pido mil disculpas por la demora, tuve una semana muy ocupada pero eso no es excusa, no volverá a pasar

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Mar Jul 28, 2015 11:46 pm

Cada vez que uno hace una pregunta, claramente espera que se le conteste, no creo que nadie espere un sermón sobre el destino que lo deja fastidiado por la actitud de su contrario. Bueno, como sea, aquella respuesta del inicio me dejo algo molesto interiormente, pues yo creía firmemente que la suerte versaba sobre tus acciones y lo imbécil que seas, más las decisiones que tomen los otros con tal de favorecerte o hundirte, más una pizca de azar en algunos casos. Aunque claramente ninguna de estas actuaba como la máxima regente sobre las otras 2, no, todo era un sistema que funcionaba todo unido y que determinaba la función que tomarías; estos aspectos terminaban por darte un papel que podías o no seguir, al cual me gustaba llamar simplemente “Tu rol en las cosas” o “Lo que se espera que hagamos”.
Sin embargo, lo que me había tocado a mí simplemente me descolocaba; haciéndome aceptar que para a algunos, como a mí, dios tenía un objetivo preparado. Mas no era tiempo para ponerme a pensar en cosas como esa, pues lo que se suponía que era la respuesta a mi pregunta, me logro perturbar un poco ¿Cómo era posible que mi destino siempre fuera nefasto? ¿O como podía ser tan maldito ese viejo para traer a un hombre con problemas como los míos, tan solo para sumarme los suyos?  Sea como fuere, ya me había metido en el lio, ahora tenía que salir de una manera en la que no quedara como un queso, hecho picadillo o con más esposas que un polígamo.

Después de eso salimos de esa habitación y en la sala me encontré con mi hija, la cual estaba en mejor estado del que creí que estaría luego de que la curaran; lo primero que hice fue correr a abrazarla, pero esta me respondió con un golpe a la altura del estómago, una típica advertencia de que no estaba de humor para nada. Aunque a pesar de su actitud inicial, acto seguido me abrazo por un momento antes de mirarme fijamente

-Idiota, eso te pasa por no fijarte bien en las cosas ¿o es acaso que querías que me quedara así y por eso me dejaste comer mientras que tú no probaste nada? Joder, a la próxima no probare nada hasta que tú lo pruebes; además ¿En dónde mierdas no has metido? La próxima vez….- Detuvo su enojo por un momento para juntar las manos a la altura de su cintura y suspirar con los ojos cerrados - Aunque….me alegra que a ti tampoco te haya ocurrido nada…no sé qué es lo que haría sin ti-Termino de decir  mientras volvía a verme, esta vez con un poco más de alegría que antes. Como respuesta a sus actos me agache junto a ella y con un  tono calmado le respondí.

-He, yo también estaba preocupado por ti pequeña, no reas que eres la única que sabe cómo manejar la situación. Al menos estas con vida ¿no? Eso es algo por lo que tendrías que alegrarte en vez de ir en contra de mí –Después de eso me levante lentamente y le extendí la mano para que la tomara, cosa que ella hizo- Ahora, vamos, no creo que sea una buena idea seguir con esta charla mucho más tiempo.
Después de ese curioso reencuentro, aquel norgon ya anciano nos guio hasta una habitación en la planta superior de esa vieja mansión; esta contaba con 2 camas y algunas otras cosas en las que no me fije en ese momento, lo más interesante era que al fin podríamos descansar. Así fue como, sin siquiera dudarlo, me acosté en ella mientras suspiraba con un notorio cansancio; Neptune, luego de que yo me acomodara, hiso lo mismo en la otra restante. Debía admitir que, la presencia de Aisak me incomodaba un poco, pero no lo diría en ese momento, pues creía que tan solo se quedaría un momento para ver que durmiéramos bien.

A la mañana siguiente cuando nos despertamos, descubrimos que aquel hombre aún seguía ahí, cosa que dio un  poco de grima al principio; aunque de alguna manera me empecé a sentir más seguro.  Luego de ver que yo estaba despertó, nos dijo que teníamos un tiempo de 1 hora para ponernos presentables antes de que los “invitados” llegaran “Me pregunto qué clase de visitas tendrá este hombre, no lo sé, pero presiento que serán quizás tan curiosos como el mismo anfitrión; eso es muy clásico, tengo experiencia en las malas reuniones, algunas con gente verdaderamente loca como lo era aquel hombre que había arruinado mi vida” Fue lo que pensé mientras me limitaba a asentir con la cabeza en silencio.
Luego de que aquel norgon nos hubiera dejado solos, le dije con una seña a Neptune que se bañara primero. Aun así, entre al baño junto a ella como acostumbrábamos, era un modo de cuidarnos el uno al otro durante todo momento; pero claro, a pesar de ser su padre ella seguía siendo una niña, por lo que evitaba mirarla. Mientras ella hacia eso, tome un peine y me peine, aunque por mi corte de pelo esto no era muy necesario a decir verdad; Una vez esta salió de la ducha, ya vestida con una camiseta blanca y pantalones negros que le quedaban un tanto más grandes que su talla, era mi turno; Aunque aún con esa ropa y estando en una casa, seguía portando la katana de mi padre, obviamente en una funda.

Cuando Salí, vestido con una remera negra, una camisa blanca y pantalones negros, los cuales estaban ajustados con un cinturón marrón, del que me aproveche para poner mi espada. Llego una chica a la cual Neptu saludo bastante alegre; al ver que nos indicaba que la siguiéramos coloque la granada de humo en mi bolsillo derecho antes de seguirla. Esta misma señorita nos condujo hasta llegar en frente de una puerta que según sentía daba acceso al comedor principal.
Cuando la chica aquella la abrió me costó contener mi sorpresa y miedo al ver a guardias del martillo ahí, también trague un poco de saliva al ver que conocía a 2 de ellos aunque una expresión de duda apareció en mi cara al ver a uno “¿Cuántos cargos en la eclesia tiene este tipo? ¿Es miembro de la cruz argenta y del martillo? ¡Increíble!“ Fue lo que pensé al ver al “hombre-manco”

Para mi sorpresa, el viejo norgon dijo que me pondría como heredero de su familia, en verdad me hubiera negado si no hubiese estado hasta sudando de los nervios por la presencia de esos uniformados a los que quizás no les gustara que me negara.  Pero a pesar de no decir no “a” una joven miembro de esa organización, se subió a la mesa  y en cuento escuche que ella si era consciente de lo que se me acusaba me prepare para correr; es más, en cuento vi que metía las manos en sus pantalones me tire hacia la derecha lo más rápido que pude. Si evitaba el impacto suspiraría aliviado, de no hacerlo gritaría del dolor.
Me pare lentamente, tan solo para escuchar un discurso de Aisak sobre el destino de la familia, destino en el cual yo me negaba a participar, luego del cual este se movió rápidamente hacia la derecha en dirección a una mujer que había allí; pero esta lo esquivo, haciendo que el anciano se estrellara contra la puerta y la mesa. Aquello desencadeno una serie de acciones por las cuales una joven termino apuntándome con una ballesta mientras le ordenaba al caballero “Ryo” que al parecer era el hombre que yo había conocido en las catacumbas, que me esposara.

¿Iba a dejar yo que todos esos locos terminaran con mi libertad y mi destino? NO, yo no era esa clase de personas que se dejaban llevar por lo que saque disimuladamente la granada de humo con la mano derecha y en un sutil movimiento, puse esta junto con la mano izquierda detras de mi espalda; tenia planeado arrojarla, pero esa joven no me dejaría hacerlo asi como asi, necesitaba algo con lo que distraerla.
Por suerte en ese momento, mi hija corrió hacia esa joven con la intención de cortarla, momento que aproveche para quitar el precinto de aquella granada para acto seguido, arrojarla hacia la mujer que portaba la ballesta. Luego de lanzarla, grite con fuerza.

-¡Neptune, no te acerques! – Y si ella podia, saltaría hacia la izquierda y luego hacia atrás para evitar estar en peligro. El resto de las cosas que pasarian no seria buenas, por lo que tan solo me restaba esperar que alguien me ayudara tambien

FDI:

Creo que asi esta bien (Seguro que no)

Alexander:
Velocidad 1---> Acciones 2

- Tirarme hacia la derecha para tratar de esquivar el cuchillo + levantarme

- quitarle el presinto a la granada + arrojarla cerca de nana

FDI:
Neptune:
Velocidad 1---> Acciones 2

- Desenfundar su espada + correr hacia nana

- saltar hacia la derecha + saltar hacia atras
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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Ago 05, 2015 10:05 pm

ALEXANDER GOLD , RYOMARU & SIG

-¿Mi misión, muchacho? Mi misión es simple; he de morir. En cuanto a tus excusas, supongo que habré de tomarlas por válidas. Pero que importa ahora, eh? El resto de mi vida está contado, y lo que me quedan son tan solo minutos. Pero ella... ELLA DEBE MORIR-esto fue lo que le dijo a Aisak a Sig y a su hijo antes de que el caos reinara. Maric no tuvo tiempo de reaccionar ante lo que su avecinaba, y Aisak se designó a dejarse mecer por las crueles fuerzas del destino.

La granada de Alexander rodó por el suelo. No tanto como el altea hubiera querido, pues Ryomaru interrumpió su trayectoria. Este tampoco consiguió su objetivo de esposar al fugitivo Alexander Gold, cuya hija se había desviado del peligro. O al menos eso pensaba Alexander, que junto con Ryomaru observó como la granada comenzaba a soltar un denso humo, que pronto no tardó en inundar la sala.

Quién sabe si ese era el único humo que había en aquella habitación, pues nadie se había molestado en intentar apagar el fuego, que probablemente se habría avivado.


Alexander notó un tremendo dolor en el gemelo. Nana se había cobrado su venganza, y un virote proveniente de su ballesta había impactado en la pierna. A través de la humareda, Alexander pudo descubrir a la súcubo sonriendo, consciente de que había alcanzado su objetivo.

Gracias al humo, Alexander no tenía modo de averiguar cuan grave era la herida a simple vista, pero era obvio que no se curaría con un par de tiritas, sino que necesitaría asistencia médica. Y en aquel lugar sería difícil conseguirla. Alexander vio como Ryomaru se derrumbaba y comenzaba a mover la cabeza de formas bruscas. Por el sonido que sus huesos produjeron se podía llegar a la conclusión de que aquello no era algo placentero para el escudero, sino todo lo contrario. Estuvo así durante unos segundos, y después saltó utilizando las cuatro extremidades para impulsarse cual araña.

El escudero desenvainó su espada y se despojó del cinturón. Y no sólo de eso, sino que en unos segundos, con una presteza incomparable, se libró de todas sus prendas, quedando desnudo ante Alexander. Y sonriente. Empuñaba una de sus espadas con el brazo derecho mientras que la otra… la otra la sostenía hábilmente con el pie izquierdo, como si se tratara de un mono. Para sorpresa del altea, el escudero llevo una de sus armas, la sostenida por su brazo, a la boca, y la lamió con la lengua, cubriendo su filo de sangre. Lanzando esta espada a modo de jabalina hacia Alexander, Ryomaru avanzó.

Alexander pudo ver, anonadado, como un furioso Ryomaru saltaba hacia él, con la espada en el piey dispuesto a darle un tajo. Era como si estuviera fuera de sí, como si alguna extraña fuerza se hubiera adueñado de su cuerpo. De hecho, sus ojos carecían de pupilas, estaban completamente blancos y vacíos. Pero si el altea quería esquivar la espada que se dirigía hacia su entrepierna, debía actuar rápido.

En cuanto a Neptune, la pequeña de los Golds había saltado en las llamas, que pronto la rodearon y la separaron del mundo exterior. A pesar de ser una piromante, la pequeña Neptune era tan vulnerable a las llamas como los demás individuos. Y de hecho, el calor era lo suficiente fuerte como para hacer que su piel comenzará a calentarse. Si permanecía en aquel círculo de ardiente fuego el tiempo suficiente quien cuantos restos de ella podría encontrar su distraído padre.

Pues la situación no estaba bien para los Gold. El dolor de su pierna y la situación a la que se enfrentaba aislaba a Alexander del mundo exterior. No pudo distinguir los gritos a su alrededor, aunque si escucharlos. No obstante, un Ryomaru amenazante se cernía sobre él, dispuesto a matarlo. En cuanto a Neptune, si no actuaba pronto se tostaría como nunca antes se había tostado.


Ryomaru notó como una mano se posaba en su hombro. Al principio el peso era ligero, y la sensación de aquella mano sobre su armadura parecía atravesar las capas de metal para introducirse en lo más profundo de sus sentidos. Ryomaru sintió una oleada de placer. Pero eso no fue todo. La mano comenzó a hacerse pesada, y el escudero notó como poco a poco la presión ejercida sobre sus músculos era mayor.

Finalmente, un gran peso terminó por desgarrar los músculos de su hombro y le hizo tenderse en el suelo, a punto de llorar de dolor. El humo de la sala se hizo más denso, y quien sabe si debido al dolor o al propio humo mantener constante su respiración le era cada vez más difícil. Una voz lo llamaba. Era una voz femenina.

Su visión comenzó a nublarse, y su mente era ajena al exterior. Obligados por misteriosas fuerzas, sus ojos se cerraron y sus músculos se destensaron. Y Ryomaru despertó. Se encontraba en una sala blanca. Era tan blanca que ni siquiera se distinguían las paredes o el techo. Era como si hubiera acabado en el vacío. O si hubiera muerto.

¿Cómo había podido suceder aquello? Hacía unos minutos se encontraba perfectamente.  Unas virutas negras escurecieron el ambiente. Eran como pequeños insectos, revoloteando de aquí para allá, reproduciéndose. Poco a poco comenzaron a juntarse, concentrando toda su masa en un punto. Lentamente, esa masa comenzó a adquirir forma humana. Primero vinieron las piernas, luego el torso y finalmente , el rostro.



Lentamente, su otro yo comenzó a acercarse. Al principio sus andares eran paulatinos y delicados, pero comenzaron a aumentar el ritmo. Para cuando estaba a unos diez metros de Ryomaru, su gemelo ya estaba corriendo hacia él con la espada desenvainada.

Era hora de actuar.


Sig sí que pudo escuchar los gritos. Sentado en la silla, esperando a que la tormenta se desatara, Sig pudo ver como la granada de Alexander caía al suelo, como el humo se desataba y como todos, salvo él y Escarlata eran engullidos por el humo. La exorcista se abrazó a él, temblando. No temblaba de miedo, sino que algo le sucedía. Estaba sufriendo una convulsión, y la farmacóloga del equipo se encontraba demasiado lejos como para ayudarla.

El altonato pudo ver como una clase de humo, mucho más negro y nocivo, se elevaba por encima del otro, cubriendo toda la parte este de la zona. A su vez, su cabeza empezó a removerse de forma brusca. Era como si estuviera sufriendo una migraña. Había una presencia en esa sala, algo sobrenatural se movía, de eso no cabía duda. Sin el humo que cubría la estancia, quizá Sig habría podido distinguir algún tipo de flujo o presencia.

Pero tanto el fuego como la granada le habían arrebatado esa posibilidad. No obstante, el exorcista no tuvo mucho tiempo para lamentarse. Los gritos se sucedieron. Lisa y Ryomaru gritaron al unísono, como si fueran presas de una agonía inenarrable. El siguiente fue Aisak Dives. Este grito fue aún más grotesco, era como si la vida se le escapara de las manos, como él mismo había pronosticado minutos antes.

Finalmente, Maric gritó el nombre de su padre, con angustia en su voz. Este sin duda fue el grito más sonoro, aunque ni de lejos el más angustioso. Entre tanto, los ojos de Nana denotaban su consciencia, pero sus manos eran un manojo de nervios y ella no dejaba de temblar y de respirar de forma dificultosa. Era como si algo le estuviera ahogando.

La situación se resumía en lo siguiente; el exorcista altonato tenía diversos frentes abiertos, y era difícil cubrir todos al mismo tiempo. A no ser que un milagro ocurriera, cosa muy poco frecuente en la ciudad de los lodazales, Sig debería elegir. ¿Elegiría a su frágil compañera, Escarlata, que más que nunca requería su auxilio u optaría por ayudar a su jefa? ¿O quizás hiciera algún otro tipo de movimiento?

FDI:
Lamento la tardanza, muchachotes. Ryomaru, si quieres recuperar tu ficha mandanos un emepe.

En cuanto al post, cada uno puede ver tan solo lo que su parte dicta. El que más alcance tiene debido a su perspicacia es Alexander, de todos modos. Y el que menos, por motivos obvios, Ryomaru.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Miér Ago 12, 2015 10:13 am

Otra vez las incógnitas del joven mago eran respondidas con respuestas cripticas y rebuscadas, esto ya le estaba hartando, la situación ya se estaba tornando demasiado tensa para el muchacho, que no estaba acostumbrado a tanto jaleo y solo podía preguntarse a si mismo como es que la situación se les había salido de las manos en tan poco tiempo, pero lo que Sig no sabia, es que todo se pondría mucho peor tan solo instantes después.

Siegmeyer no tubo tiempo de replicar a las extrañas declaraciones de su anfitrión, en cuanto si mirada capto un pequeño cilindro metálico rodando por el suelo, sin embargo, la repentina liberación de la cortina de humo contenida en este, basto para tranquilizar por un segundo al joven, quien ya se creía que se trataba de una granada convencional o algo así, sin embargo, esta tranquilidad fue mas bien breve. -¡hostias!, ¡el fuego!, lo había olvidado, ¡Scarlet, tenemos que hacer algo para...! ¿Escarlata?-, Sig noto el antinatural temblor en su compañera, no había duda de que algo malo estaba pasando, el extrañisimo humo negro que se habia manifestado de repente no hacia mas que confirmar sus dudas, los Dives habían estado jugando con fuerzas que no alcanzaban a comprender, y quizá este fuera el precio que les tocara pagar por su atrevimiento.

En cuanto el mago diviso el humo negro, sintió un profundo zumbido en el fondo de su cabeza rápidamente se convirtió en un temblor, sacudiendo todos sus sentidos y abstrayendolo del mundo por una fracción de segundo, el joven reconoció el fenómeno de inmediato, era sin duda, un intento de posesión, afortunadamente esta vez la entidad no había logrado capturar su cuerpo, sin embargo, no podía decirse lo mismo de los otros presentes. -hijo de puta, creíste que eso bastaría para quebrarme verdad, lamento decirte que no sera suficiente, deja de esconderte y enfréntame- dijo el mago con voz temblorosa, intentando hacer una patética charada de valentía, la cual de haber sido escuchada no podría convencer a nadie de que el autor de esas palabras tenia algo levemente parecido a seguridad o decisión. Poniendo las cosas en claro, no hay que malinterpretar las cosas, el chico ya tenia experiencia combatiendo seres espirituales (y dicho sea de paso siendo poseído por estos) sin embargo, siempre se había encontrado ya sea con un mago o con un compañero exorcista a su lado para tales labores, ahora la situación era distinta, pese a tener mucha gente a su alrededor, se encontraba solo.

Sin embargo, se dice que la virtud de la valentía no es no temerle a nada, sino sobreponerte a tus temores, a pesar de eso, no debe confundirse la valentía con estupidez, el mago sabia perfectamente que seria sumamente difícil afrontar esta situación solo, necesitaba a alguien experimentado en combatir demonios, necesitaba a un exorcista, su primer pensamiento fue el de ir a ayudar a su jefa, sin embargo, algunas veces los sentimientos se anteponen a la razón, aun si tu trabajo se basa totalmente en la lógica y los calcules científicos. El joven Sig no tuvo corazón como para dejar en ese estado a su compañera Escarlata, por lo que, aprovechando su cercanía con esta, tomo en mano su catalizador, y de la misma forma que el artista o el guerrero toman su herramienta de trabajo y hacen cosas en apariencia imposibles con suma facilidad, el exorcista realizo en cuestión de milésimas de segundo el calculo mental de la formula, dejo correr la energía de su cuerpo al catalizador, y este reacciono justo de la manera esperada, lanzando el hechizo de armonizacion sobre Escarlata, el primer hechizo que cualquier mago del sol naciente aprende en su mas tierna infancia para protegerse de los espíritus malvados, era tan natural para Sig como hablar o caminar, a menos que el espíritu fuera demasiado poderoso, esto tenia que funcionar, tenia que hacerlo.

Si el hechizo funciona y Escarlata se libera de la posesión

El mago observo aliviado como la lucidez volvía a los ojos de su compañera, si bien ahora eran solo dos, esta diferencia numérica significaba un mundo para Sig, no solo se traducía como una mayor potencia de fuego y versatilidad en combate, sino que, cuanto menos, serviría para darle mas confianza y seguridad al mago, ahora que estaba acompañado tenia que ser valiente, si no era por si mismo, al menos por su compañera. -¿estas bien?, no hay tiempo que perder, la situación es esta, acabas de ser poseída pero pude liberarte, hay fuerzas demoníacas en el lugar, están atacando a Lisa y a Aisak y no se a cuantos mas, no tenemos tiempo ni recursos para salvarlos a todos nosotros mismos, pero hay algo que podemos hacer, atacar a la fuente de estos males, a la mismísima entidad responsable de esto- dijo el mago mientras apuntaba al humo negro que se había asentado en la estancia, no había duda de que lo que fuera que estuviera causando esto, lo mas probable es que estuviera en ese sector. -Lo mas probable es que la entidad responsable de esto se encuentre por allí, donde esta ese humo negro, pase lo que pase tenemos que deshacernos de ella, te necesito mas que nunca para esto, así que no perdamos mas tiempo- tras decir esto, Sig tomo firmemente de la mano a escarlata para ayudarle a levantarse y se dispuso a atravesar el humo para terminar con todo aquello de una vez por todas. -Confió en ti compañera, dime si ves algo- mientras avanzaba, reflexiono la naturaleza de sus compañeros, eran todos eclesiásticos y para bien o para mal creían en el altísimo y en sus enseñanzas, el nunca había estado seguro de si creer o no creer, y quizá nunca lo estuviera en toda su vida, pero de algo si estaba seguro, si había un buen momento para rezar era este, cuanto menos para motivar las almas de los presentes, y, por que no, la suya propia. -¡Que el señor te bendiga y te guarde!, ¡que el señor haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su gracia!, ¡vuelva el señor su rostro hacia ti, y te de la paz!- Recitando esta oración, el joven mago, eclesiasta y exorcista, marcho decidido en pos del humo negro.

Si el hechizo no funciona y Sig no logra liberar a Escarlata

El mago dio lo mejor de si en un hechizo realizado a la perfección, pero había algo que le impedía liberar la mente de su compañera, la entidad era muy fuerte, desesperado y sin saber que hacer, Sig no tenia otra opción que afrontar esta situación por su cuenta, por un segundo pensó en huir y dejar a todos tirados, pero descarto esta idea casi al instante. "Valor Siegmeyer, valor, la eclesia puede tolerarte muchas cosas, pero no toleraran deserción, si quieres seguir viviendo, hoy tienes que pelear, ademas, te conoces a ti mismo, ¿no es como si fueras a dejarlos en banda de todos modos verdad?". Y así fue, con el alma enturbiada, el catalizador en la mano y el corazón en la garganta, Sig atravesó el humo en solitario. "Ancestros, espíritus, dios, si hay alguien allí afuera velando por mi, por favor, ayúdenme".

SPOILER:

Velocidad 0 = 1 accion
usar la tecnica "armonizar" en Escarlata + dirigirse al humo negro en busca de la entidad responsable, ya sea con Escarlata o sin ella

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Ago 21, 2015 12:40 pm

SIG

A pesar de que Escarlata no era presa de un ataque espiritual como su compañero Sig sospechaba, su hechizo de Armonizar si que pudo liberar a la muchacha de sus dolencias y devolverla al mundo real. Agradecida y aturdida a partes iguales, agradeció al exorcista besando su mano.

La única pregunta que a la compañera de Sig se le pasó por la cabeza fue la siguiente:

-¿Y Mugda y Veran? ¡Los necesitamos, Sig! Somos un equipo, y sin ellos… sin ellos nuestras posibilidades son nulas. Necesitamos un plan.-
dijo la exorcista, agarrando a su compañero de la manga.

Justo entonces Sig y Escarlata fueron presas de varias sacudidas. Primero estas fueron ligeras, pero llegaron a un punto en el que el suelo empezó a quebrarse debajo de ellos. La exorcista empujo a su compañero justo a tiempo para evitar caer al vacio. Si Sig observaba el vacío, se haría más que evidente que parecía no tener fondo. No obstante, escucharon gritos. Gritos aterradores, de quien fuera que estuviera allí abajo.

Para colmo de males, ahora estaban atrapados entre aquel agujero de unos tres metros de largo y el misterioso humo, que cada vez iba aumentando su densidad. Pero la voluntad de Sig era férrea, y se introdujo en el humo acompañado de Escarlata, demasiado colaborativa como para abandonar a su compañero.

Lo que vieron fue muerte y desolación. Una figura yacía recostada en una de las paredes, haciendo presión con sus manos sobre el pecho. A juzgar por sus gemidos, se trataba de Aisak Dives. Neptune, la hija de Alexander, estaba siendo devorada por las llamas. Era como si fuera en busca de la muerte. En cuanto a su padre, Sig no podía verlo, pero notó una poderosa energía emanando de la posición en la que Alexander anteriormente se encontraba, al norte de donde Escarlata y Sig se encontraban.

Mientras tanto, los gritos de Maric y Lisa se sucedían. Era como si estuvieran combatiendo con algo que les superaba. Antes de que el exorcista pudiera moverse, una figura avanzó hacia él. Entre el humo, Sig pudo distinguir una especie de araña. Sólo cuando la figura entró en su rango de visión, el exorcista se dio cuenta de la horrible, horrible verdad.

Un desnudo Ryomaru, cuyos huesos parecían tener vida propia a juzgar por lo salidos que se encontraban, avanzaba hacia ellos, arrastrándose por el suelo. Su cuerpo estaba lleno de arañazos y tajos, y expulsaba sangre por la boca a la vez que tosía lastimosamente. Conforme avanzaba, un rastro de sangre era dejado tras de si. Una vez llegó a la altura del exorcista, Ryomaru asió la pernera de Sig con su mano, implorando que le ayudara.

-Ayúdame, amigo… Me estoy muriendo.-fueron las palabras que el escudero le dirigió antes de que sus ojos se cerraran y se diera de bruces contra lo que quedaba de tarima, relevando una probable inconsciencia. Pero algo no iba bien.

A pesar de que aquella habitación estaba cargada de energía sobrenatural y era difícil no verse sobrepasado por ella, el exorcista sintió una fuente emanar de Ryomaru. Era obvio que algo le había sucedido al escudero. ¿Quizá había acabado así después de luchar contra una posesión? Era difícil averiguarlo en aquel caos.

FDI:
Un poco corto, pero la ausencia de Ryomaru y Alexander me ha dejado descolocado y desmotivado a partes iguales.

Espero que te guste y disfrutes, un saludo.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Sáb Ago 29, 2015 9:55 pm

Sig observo aliviado como su compañera se recuperaba de los males que le apresaban, sin embargo, el peligro estaba lejos de haber pasado. -Esta mansión es enorme Escarlata, no tenemos ni idea de donde puedan estar Veran y Mugda, no podemos hacer mas que rezar por que escuchen el alboroto y vengan ellos mismos- Sig casi ni termino de decir la frase, cuando de repente, una serie de temblores le hicieron perder el equilibrio y casi caer al suelo, de no ser por su compañera Escarlata, quien lo empujo justo antes de que el suelo bajo sus pies comenzara a ceder.

-¿Como diantres se abre un foso en mitad de una casa?, no recordé que dijeran nada de un sótano- Dijo el mago a nadie en particular antes de echar un vistazo en el abisal agujero a sus pies, dando un respingo ante los gritos que de este salían, -Genial, justo lo que faltaba, bueno compañera, parece que no hay vuelta atras- Al verse entre la espada y la pared, el mago supuso que no quedaba otra alternativa que intentar recibir la estocada y vivir para contarlo, por lo que dio la espalda al foso y junto con su compañera atravesaron el humo sin saber que encontrarían en su interior.

A medida que avanzaban, imágenes de pesadilla aparecían poco a poco, la niña de Alexander, se hallaba estática en el medio de las llamas, como esperando su muerte, Aisak, mientras tanto, estaba retorciéndose con las manos en el pecho, uno no podía saber si estaba sufriendo una posesión o un ataque al corazón, a lo lejos se escuchaban los gritos de Maric y Lisa, por su parte, ni Nana ni Alexander parecían estar a la vista. En ese momento, esa casa mas que un hogar, parecía un pedazo del mismo infierno arrancado y puesto en la tierra, y las cosas solo se pusieron aun mas extrañas cuando, de entre la niebla, se diviso una sombra reptando en dirección a los exorcistas, Sig había podido avistarla a la distancia, y se preparo para enfrentarse a lo que fuera que se estuviera acercando a su posición, pero nada en el mundo lo hubiera preparado para lo que vería.

Un desnudo y severamente lastimado Ryomaru se acerco lastimeramente hacia donde estaba Sig, asiéndose de su pierna y rogándole por ayuda antes de caer inconsciente, sin embargo, el mago aun sentía una fuerte concentración de energía espiritual emanando del escudero, quizá, solo quizá, Ryomaru estuviera combatiendo contra una posesión, aun en su estado de inconsciencia, si esto era así, había que ayudarlo, no porque fuera el, sino para destruir al ente responsable y de alguna forma paliar el exceso de energía arcana presente en la estancia, quien sabe, quizá hasta fuera la entidad causante de todo.
-Escarlata, siento una fuente de energía proveniente de este sujeto, creo que esta luchando contra una posesión, esto es justamente lo que buscábamos, nos encargaremos de esto rápido y luego iremos a ver que sucede con Aisak, si el viejo muere nos jodemos todos- Tras enunciar esto, el exorcista dio un paso atrás y se dispuso a ayudar a Ryomaru. -Voy a intentar expulsar a la entidad de su cuerpo, estate lista para destruirla cuando eso pase, ¿estas armada no?, si no es así toma mi cuchillo, le darás mejor uso que yo ¿preparada? tres, dos, uno, ahora- Sig cargo nuevamente el hechizo de armonizacion en un intento de separar a la entidad del cuerpo de Ryomaru, si esta se dignaba a abandonar al escudero, no contaría solo con Escarlata para desterrar al espectro , ya que una vez realizada la armonizacion y mientras esperaba a ver que resultado tenia, Sig se mentalizo y preparo la formula del hechizo "anima ardevit", para utilizarlo para dañar a la entidad ni bien esta se manifestara, era el procedimiento habitual que el joven solía seguir en todos los exorcismos salvo que le ordenaran expresamente lo contrario, por lo general no dispersaría totalmente al espíritu, pero lo dejaría lo suficientemente vulnerable para que los demás exorcistas terminaran el trabajo, pero claro, en esta situación "los demás exorcistas" se resumía solo a Escarlata. En caso de que su plan no funcionara, abandonaría a Ryomaru y en pos de ir a auxiliar al agonizante Aisak Dives.

SPOILER:

Velocidad: 0 = 1 accion

En caso de que "armonizar" funcione en ryomaru
usar técnica "armonizacion" en Ryomaru + usar técnica "anima ardevit" en la entidad que abandone su cuerpo

En caso de que "armonizar" no funcione en ryomaru
usar técnica "armonizacion" en Ryomaru + ir a auxiliar a Aisak

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Sep 10, 2015 3:27 am

SIG

La compasión, o más bien el hecho de no alejarse de Ryomaru antes de proceder con sus exorcismos, fue lo que condenó al exorcista. Antes de que terminara de armonizar al escudero, algo ocurrió.

Algo que podría haber sido fatal para el exorcista. Sirviendose de una postura imposible, Ryomaru saltó hacia él y comenzó a atacarle, usando todo lo que tenía a su disposición (garras, dientes, cabeza, rodilla, nudillos, puñales) para intentar atravesar su corazón. El escudero tenía la fuerza de dos hombres y en sus ojos se podía ver la ira y la ansiedad de una docena de ellos.
Irónicamente, fue Maric quien salvó al inquisidor. De no haberle provisto el caballero de armadura, Sig habría terminado su viaje nada más comenzar. Las acometidas de lo que fuera que Ryomaru albergaba en su interior habrían acabado con él a la primera de cambio. Sin embargo, la armadura, aunque de mala calidad, logró evitar dicho destino y , aunque al final acabó hundiéndose cuando el escudero puso todo su empeño, para ese momento Escarlata se había abalanzado sobre él y había logrado despegarlo de su compañero.

Finalmente, Sig pudo completar la armonización y llevar acabo Anima Adervit. No hubo manifestación física de la entidad que había poseído al escudero, sino que tan solo pudieron estar seguros de haberla exterminado cuando, una vez el altonato finalizó su segundo ritual, un grito de lo más siniestro y etéreo inundó sus oídos. A juzgar por el rostro de tranquilidad de Ryomaru, que estaba inconsciente, lo malo había pasado. Al menos en aquella pequeña sección de la habitación.

El humo estaba haciendo que los refuerzos arquitectónicos de la casa comenzasen a crujir, síntoma de que quizá un desplome era inminente.  Una figura emergió entre el humo. Se trataba de Nana, cuyo rostro reflejaba el más puro horror. Estaba temblando pero aún con todo decidió recoger a Ryomaru, su compañero caído.

No hizo pregunta alguna, sino que comenzó a advertir y a ordernar a sus semejantes, es decir, Sig y Escarlata.

-Tenemos que salir de aquí, ya.-dijo mientras se dirigía a una de las salidas, la que estaba ardiendo.

Aun así, Escarlata no pensaba dejarla ir sin más. Cogiola del brazo y le exigió que le contase lo que estaba pasando.

-No puedo hacerlo, no… no puedo explicarlo. -la mirada de la escudera parecía ida y su voz no reflejaba la mínima emoción.-Escuchadme, tenemos que salir de aquí.-los gritos de Neptune detuvieron a Nana, quien arrojó a Ryomaru al suelo y se adentró en las llamas, dispuesta a salvarla. Unos segundos después regresó, con la niña en brazos y el rostro y los brazos quemados. Neptune estaba herida y tosía. Era obvio que había inhalado demasiado humo.

-Si no lo hacéis por mí ni por vosotros, hacedlo por la niña y por Ryomaru. No aguantarán mucho más, no en estas condiciones. Y temo que si inhalamos demasiado tiempo este humo tóxico acabemos como Aisak.

Escarlata le dirigió a Nana una mirada de incredulidad.

-Sí, está muerto.


-Aun así-dijo la exorcista-No podemos dejar a nuestros jefes atrás.

-No vuelvas a mencionarlos. Nunca más. Tenemos que irnos. AHORA. Así que moved vuestros culos de exorcistas y encontrad una manera por la cual podamos atravesar el fuego, o ese abismo. Y más vale que sea rápido.


Escarlata se mostraba indecisa. Según Sig podía ver, la exorcista estuvo rumiando las posibilidades durante algunos segundos. Quizá si se hubieran apresurado, no hubieran presenciado lo siguiente. Dos voces inconfundibles, pues eran las de sus compañeros desaparecidos, surgían del abismo.

Pedían, o más bien suplicaban, que se les ayudase. Que se lanzaran al vacío. Lo que en un principio eran gritos pronto se convirtieron en ruegos y finalmente en proposiciones difíciles de rechazar. El propio Sig notó el deseo de reunirse con sus compañeros, estuviesen donde estuviesen. Y eso implicaba saltar al abismo. Un pozo de negra oscuridad.

Escarlata estaba sobrecogida mientras escuchaba el relato de Mugdha e Izdanik. Los dos exorcistas relataban, apenados, lo que veían. No veían nada, y no sentían ninguna parte de su cuerpo. No sentían dolor, no sentían pena. No sentían alegría. Pero la desolación les embriagaba. La levedad del ser les oprimía. Necesitaban compañía.

Poco a poco, Escarlata se acercaba a ellos. Paso a paso, se encontraba cada vez más cerca del abismo. Sig no era presa de los efectos del abismo, al menos no de forma completa. Y podría haber dedicado sus fuerzas a evitar que su compañera siguiera avanzando, pero un ruego llamó su atención.

Era la voz de Lisa, que expresamente solicitaba su ayuda.

-¡Sig! Sig, ¿estás ahí? ¡Te necesito, querido! ¡No aguantaré más!


Los gritos de Maric se elevaban por encima de los ruegos de ella. Eran gritos animales, gritos de depredador. Mientras tanto, Escarlata avanzaba inexorablemente hacia su destino y Nana trataba de extinguir las llamas y mantener a salvo a Ryomaru y a Neptune, indiferente a todo lo que sucedía a su alrededor, quizá de forma explícita.

FDI:


Lo prometido es deuda ^^ Lamento el retraso, estaba esperando a ver si Alexander respondía o no.

Recibes 5 PV de daño en concepto de la pequeña refriega con Ryomaru. Tienes magulladuras en el rostro y en el cuello, y tu armadura, mala de por sí, está abollada.

Un saludo y disfruta.


Última edición por Dezba Wakanda el Jue Oct 08, 2015 5:14 pm, editado 1 vez

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Miér Sep 16, 2015 1:48 am

El exorcista, confiado en sus habilidades y en la presunta incapacidad de Ryomaru para lastimarle en ese estado, cometió un error tremendo al no alejarse de este antes de comenzar con el exorcismo, antes de que pudiera reaccionar, Sig se encontraba forcejeando con el poseso Ryomaru, quien no tardo en derribarle y comenzar a vapulearle en el suelo poseído por una furia inhumana, el mago, preso de la desesperación intento sacar su cuchillo pero impotentemente vio que no podía alcanzarlo, estaba atrapado bajo el peso del escudero, por lo que se limito a cubrirse lo mejor que pudo el rostro mientras intentaba en vano sacarse a Ryomaru de encima, pero cada segundo que pasaba parecía una eternidad, el mago podía sentir como su débil armadura comenzaba a abollarse, cediendo ante el peso de los golpes de Ryomaru.

En la situación que se encontraba, Sig probablemente hubiera acabado muerto o utilizando su arcana demonstratio a quemarropa para quitarse de encima a su atacante (lo cual, viendo las heridas de este, bien podría haber sido mortal), de no ser por la oportuna intervención de Escarlata, por su parte, Sigfried, jadeante y cubierto de arañazos y golpes como estaba, no desperdicio ni un segundo, antes de siquiera levantarse continuo con su hechizo de armonizacion y su posterior anima ardevit, los cuales a juzgar por la reacción de Ryo fueron efectivos.

Sig se levanto un poco tambaleante luego del enfrentamiento con el poseso, sus oídos zumbando tras el terrible grito que había proferido Ryomaru, pero feliz de que el exorcismo hubiera llegado a buen puerto, el exorcista pensó en hacer un comentario al respecto pero se callo para escuchar un ruido que había llamado su atención, al cual luego identifico como el crujir de los maderos del edificio. De repente, la sucubo Nana emergió de entre el humo, con una expresión muerta en su rostro, recogió a su compañero y comenzó a dar indicaciones al dúo de exorcistas, antes de adentrarse de nuevo en el humo para rescatar a la pequeña hija de alexander, quien no daba señales de vida.

"Pues mierda, con Aisak muerto, aun si salimos con vida de este lugar no hay garantías de que la eclesia nos perdone la vida, por otra parte, Nana tiene razón, no hay duda de que este humo nos esta afectando, quizás me afecte menos a mi que a ellas, pero no puedo arriesgarme a que algo le pase a Escarlata, aun así, Lisa sigue allí, ¿que coño vamos a hacer?". De repente, unas voces demasiado familiares salieron del pozo de oscuridad que se hallaba en medio del salón, eran las de sus compañeros Mugda y Veran, que proferían un relato casi demasiado terrible como para ser reproducido por lenguas humanas. Dicho relato pareció encandilar a Escarlata, quien parecía presa de una especie de hipnosis mientras avanzaba a un paso entre dócil y reluctante hacia el terrible agujero de oscuridad.

Sig estaba a punto de ir a socorrer a su compañera en cuanto escucho la voz de su maestra llamándole a la distancia, rogándole que le ayudara, el mago no sabia que hacer, por un lado su compañera se abalanzaba lenta e inexorablemente hasta lo que bien podría ser su perdición, por el otro, su maestra se hallaba suplicante, presa de quien sabe quien o que mal que le atormentaba. "por que diablos todo tuvo que terminar así, no es justo, ¿porque tiene que pasar esto otra vez? ¿porque tengo que perder a todos de nuevo?" el mago apretó el puño con fuerza, con una mirada de determinación en su rostro. "no, no de nuevo". Sigfried se dirigió a toda velocidad (a toda la que su prótesis le permitía) hacia donde estaba Escarlata, interponiéndose entre esta y el foso, le grito que se detuviese y le dio una bofetada el la mejilla con el dorso de su mano con la intención de despertarla de su trance, si esto no funcionaba tomaría su catalizador y aplicaría el hechizo "armonizar" sobre su delirante compañera, luego posaría con suavidad su mano en la mejilla de la chica. -Reacciona, vamos, escúchame con atención, ve con Nana, ayúdale con el fuego, si tienes alguna granada de agua bendita puede ser de utilidad, luego lárgate de aquí, yo me encargare del resto, no te preocupes por mi, estaré bien- Tras pronunciar estas palabras el mago acerco su rostro al de su compañera, plantando de imprevisto un suave beso en los labios de esta, tras esto el joven se aparto un poco sonrojado, ni siquiera el mismo se lo veía venir un segundo antes de hacerlo, como se suele decir vulgarmente "le salio del alma". -A..ahora vete, sobrevive para ver un día mas, te veré en un rato así que asegúrate de abrir una salida para nosotros- Dijo el mago dando a entender que regresaría acompañado, tras decir esto y sin esperar contestación de parte de Escarlata, el mago se giro y se propuso a continuar con su plan, si es que podía llamarsele plan a lo que tenia en mente.

Sig podía ver el negro foso a sus pies, de el provenían las voces del resto de su equipo, llamando, tentándolo a uno a saltar y unirseles, como el canto de una sirena que lleva a los marinos a su perdición, el joven mago miro al pozo negro con una mueca de desprecio, como para darle a entender que si el abismo lo miraba a el, el también miraba al abismo, sin embargo, no tenia tiempo en ese momento para encargarse de el. "me encargare de ti mas tarde".

-¡Resiste Lisa, voy en camino, aguanta solo un poco mas!- grito el mago mientras avanzaba en dirección de los ruegos de su maestra, sin dejar que los gruñidos guturales de Maric lo desalentaran, el mago estaba decidido a sacar a su maestra de allí a como de lugar. "no voy a morir aquí ni ahora, no me importa lo que suceda no pienso morir"

SPOILER:

Velocidad:0 = 1 accion
Despertar a Escarlata, ya sea físicamente o con el hechizo armonizar + ir a ayudar a Lisa

F.D.I:

No estoy muy seguro de si me pase con las subacciones o no, creo que están bien
PD: si, ya se que el final quedo un poco hollywoodesco pero estaba inspirado XD

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Oct 08, 2015 11:37 pm

SIG

Escarlata se detuvo y tembló al notar el contacto de Sig con su cuerpo. Al exorcista no le hizo falta armonizar a su compañera, ni siquiera zarandearla. Escarlata, en su lugar, sacudió la cabeza y atendió a las palabras de Sig. Quizá aquel embrujo era muy poco potente o la muchacha excepcionalmente resistente. Fuera como fuese, esta acompañó a Nana, quien llevaba en brazos a la niña, hasta la puerta, sin demasiadas objeciones.

Abandonó a Sig sin despedirse si quiera, y corrió hacia su destino. Ahora tan solo restaba sacar a su maestra de lo que fuera en lo que se hubiera metido.

Sig se abalanzó, desesperado, en la dirección desde la cual el grito de socorro de su jefa había sido dolorosamente emitido. Conforme avanzaba, extraños eventos comenzaban a suceder. Podría ser debido a la continua inhalación del humo que cubría la sala, como una tenebrosa película que no hacía sino ser partícipe de aquella situación. Las paredes se doblaban, el suelo crecía o disminuía a su paso. El techo se deformaba.

Aquella situación tan extraña, en la que las cosas se habían torcido, se habían salido de control, era imposible de asimilar. Aisak Dives estaba muerto, Mugdha y Veran estaban en paradero desconocidos, y si esas voces que surgían del abismo eran ciertas, no regresarían en mucho tiempo. Y Lisa lo necesitaba, en aquel momento más que nunca anteriormente.

Finalmente, Sig llegó hasta el lugar indicado. Pero la situación no era ni de lejos similar a la que él se había imaginado. Un malherido Maric se arrastraba por el suelo en un charco de sangre, tiñendo la moqueta de la sala. Sobre él, una garra se cernía. Subiendo por el brazo al que pertenecía aquella garra. Dicha extremidad era inconmensurablemente larga, y finalizaba, tras extenderse varios metros, en una figura desnuda.

Dicha figura era Lisa Arileen, o lo que quedaba de ella. Era como si una serpiente estuviera mudando de piel. Poco a poco, la figura, que no se había percatado de la presencia de Sig, comenzó a despojarse de su dermis como si de una cáscara se tratase. Conforme lo hacía, su rostro se convulsionaba y cambiaba. Primero sus ojos se afilaron. Después, su nueva piel, en un principio transparente, se tiñó de verde y dorado.

Una vez se hubo liberado de su antiguo cascarón, el ser que antaño era Lisa Arileen se llevó las manos a la sien y se retorció hacia todos lados, gritando de dolor. Poco a poco, dos enormes cuernos, o más bien astas, emergieron de su cráneo. Una vez el proceso hubo finalizado, la desnuda figura se contoneó, lentamente, hasta alcanzar a su alumno.

Sig no podía moverse, estaba paralizado. Una voz surgió de la grotesca boca desprovista de dientes y de encías de aquel ser. En realidad no era uniforme, sino que eran la suma de varias. Entre ellas, le pareció reconocer a su antigua maestra. La voz de Lisa Arileen estaba entre ellas. También la voz de una anciana tenía su parte de protagonismo en aquel trío.

Pero por un corto aunque decisivo instante del tiempo que parecía haberse detenido ante los ojos del exorcista, la única voz audible fue la de su anterior maestra.



-No saldrás de aquí con vida. No en mi guardia.

¿Habría llegado su hora? Eso parecía. Incapaz de moverse, Sig estaba indefenso. Completamente vulnerable. Sin embargo, el destino no quiso que el exorcista muriera en aquel momento. Como si de una veleta se tratara, los cuernos de aquel ser se erizaron. Lo que antes había sido Lisa Arileen retractó su garra, desgarrando a Maric en el proceso y la lanzó, esperando recoger algo.

Mientras tanto, Sig podía moverse. Lo extraño no había terminado ahí, pues todavía había más.

Algo doblegó su voluntad hasta tal extremo que se vio obligado a girar su vista hacia atrás. El abismo se extendía detrás de él. Y avanzaba, ineludible, inexorablemente. Finalmente, se detuvo al llegar hasta el exorcista.
Pero al exorcista no le dio tiempo de observar durante más tiempo aquel fenómeno, pues la presa que Lisa había "cazado" había llegado junto a él.

ALEXANDER GOLD

No se sabía si Alexander había estado o no inconsciente. O si Neptune era lo suficientemente temeraria como para olvidar escapar del fuego que ella había provocado. Pero Alexander estaba atrapado, y su hija ardía. Ryomaru había dejado a su presa por motivos desconocidos. Pese a que el altea no se lo había puesto difícil al escudero, al parecer algo le impedía a este tocar una sola fibra del cuerpo de su nueva presa. En su lugar, aquella bestia se retiró.

Y Neptune no ardió, al menos no intensamente. No tendría que preocuparse más que de quemaduras superficiales y de los efectos colaterales provocados por la inhalación del humo. Nana, la sucubo sin corazón, la había rescatado de las llamas. Esta, junto a Escarlata Ysgalad, una mujer que parecía una exorcista, había sacado a la niña del edificio. La exorcista, por su parte, cargaba con un malogrado Ryomaru. Las llamas que cubrían la puerta principal que unía al salón con la puerta habían sido disipadas por una granada de agua sagrada que la propia exorcista había lanzado.

Una vez salieron, tanto Neptune como sus dos salvadoras pudieron comprobar el estado del edificio. La mansión Dives estaba ardiendo. Nana Slauhter dejó a la niña en el suelo y, aterrorizada, comenzó a correr en dirección al exterior, tras coger a Ryomaru de los brazos de Escarlata. La exorcista, por su parte, tenía la mirada perdida. En realidad, sus ojos se centraban en un punto fijo, "el jardín de estatuas". Concretamente, la estatua de Artorius. No estaba, se había esfumado.

En su lugar, un hueco enorme reposaba. Un hueco tan oscuro que dejaba en ridículo al espesor de aquella noche otoñal. Un hueco en el cual la exorcista no dejaba de fijar la mirada. Un hueco que podría convertirse en la perdición de cualquier alma honrada. Un hueco con una influencia inusitada. Inusitada influencia, por otro lado, que no parecía tener efecto sobre la maltratada Neptune. Tras su bautizo de fuego, y una vez su cuerpo había dejado de segregar adrenalina y demás sustancias requeridas para ese tipo de situaciones donde la supervivencia del individuo prima sobre todo lo demás, su cuerpo dolía.

Su rostro y cuello seguía intacto, pero de pecho para abajo era extraña la parte del cuerpo de Neptune que no estuviera al menos cubierta de hollín. Mientras tanto, la exorcista seguía caminando y su padre seguía en el interior de aquella mansión. Neptune era lo suficientemente avispada como para reconocer que ambos se encontraban en una situación peliaguda. Por un lado, su padre estaba dentro de una construcción en llamas.

Por el otro, la exorcista y al fin y al cabo la mujer que la había salvado de la muerte se dirigía a, según se podía suponer, un destino incierto. Ese agujero no era natural. No era inocuo en absoluto. La influencia que ejercía sobre la exorcista tampoco lo era. Y seguramente, aquello no era algo bueno. Por otro lado, si ella había podido salir del edificio eso quería decir que su padre seguramente encontraría el camino de vuelta.

Mientras todo eso sucedía, si el patriarca de los Gold hubiera querido salir, le habría sido imposible. Antes siquiera de que Alexander pudiera gritar o moverse, una garra lo aprisionó, cerrándose en torno a su tobillo. Sin dilación alguna, el altea fue arrastrado como un perro por la tarima de aquel salón que poco a poco comenzaría a derrumbarse si es que no lo había hecho ya.

El arrastre fue tan brutal y desconsiderado que a punto estuvo el afectado de no resistirlo. Sin embargo, justo cuando el cuerpo de Alexander estaba cercano a romperse, la garra dejó de arrastrarlo. Había llegado a su destino. Ante él, una mujer o algo que simulaba ser una se contoneaba. Su piel, verde con bordados de oro, se asemejaba a la de un sapo. Y carecía de nariz o de orejas. Utilizando su brazo como gancho, lanzó al altea hacia una dirección determinada por quien sabe que factores.


ALEXANDER GOLD & SIG

Alexander Gold aterrizó sobre el desprevenido Sig, culminando la situación cayendo ambos al suelo. La cosa que los había reunido se acercó hacia ellos, contoneándose. Su brazo extensible comenzó a girar en el aire, cual lazo de ganadero.

-El señor Gold debe acompañarnos. El señor Gold ha de comprender que su hija puede salvarse. El señor Gold se comprometerá a firmar un pacto.-
esta vez las voces variaron. Lila Siralos, la cuñada de Alexander, su esposa fallecida y su hija Neptune eran las mezclas que conformaban el crisol acústico que emitía aquel ser.-De lo contrario, el señor Gold será forzado a ver como madre e hija se reúnen y se funden en un abrazo eterno. En las llamas del infierno. El tiempo no se detiene. El tiempo se desliza. Y si el señor Gold no nos responde, habremos de actuar. El clan Dives ha perecido, no pudo salvar al señor Gold. Los exorcistas han sido consumidos. Y sólo el señor Gold resta. ¿O no?-el ser giró su cabeza ciento ochenta grados, tanto en vertical como en horizontal, quedando de esta forma boca abajo. Todo ello lo hizo para clavar su mirada en Sig el exorcista. El brazo se detuvo y la garra se situó a la altura de Sig, moviéndose alternativamente como la cola de un perro.

-El alumno decepcionado, abandonado, también pervive. Pero el alumno debe comprender que es ajeno a la cuestión que aquí se trata. El alumno debe marcharse, aún está a tiempo. El alumno debe callar, pues nadie le creerá. El alumno debe llorar a los muertos y mentir a los vivos. Sólo así su existencia estará garantizada. De lo contrario, alumno deberá enfrentarse al peligro. Y el peligro no dará cuartel.

SOLO SIG:
Una vez la ex-maestra de Sig terminó su discurso, el exorcista notó como el suelo vibraba. Al parecer, ni el monstruo ni Alexander parecían percatarse. Una voz, esta vez conformada por una voz profundamente grave entremezclada con las voces de sus compañeros caídos, Veran y Mugdha.

-Si vencer deseas, dejarás que te posean. La garra has de tomar, y tu corazón has de desgarrar. Solo así serás capaz de luchar. Marduk te recompensará, y tu alma conservarás. El tiempo corre. Tic, tac. ¿Qué elegirás?

FDI:


Neptune recibe daño en concepto de quemaduras, más el estado alterado Quemadura debido a quemaduras de primer grado. Alexander está magullado en concepto de arrastre y golpes.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Dom Oct 11, 2015 7:43 am

Sigfried avanzo en dirección a los gritos atravesando el espeso humo, intentando ignorar las suplicantes voces de sus compañeros caídos y las tenebrosas manifestaciones paranormales a su alrededor, buscando convencerse de que todo aquello era tan solo los efectos del nocivo gas y evitando a toda costa pensar en lo que los altos cargos le harían cuando se enteraran de la muerte de Dives, pero ahora tenia algo mas importante ante si, tenia que rescatar a su jefa.

O al menos eso era lo que pensaba el joven momentos antes de encontrarse con la verdad, pensaba que simplemente encontraría a Lisa, lucharía contra lo que fuera que la estuviera manteniendo cautiva (incluso si tenia que enfrentarse a Maric, el exorcista ya había ideado un plan que consistía en guiar al caballero hasta el borde del abismo y cambiar de plano rápidamente en cuanto este le embistiera, haciéndolo pasar de largo cual torero en un coliseo para que Maric cayera al fondo del pozo), y se largarían de allí, sin embargo el destino tenia algo distinto preparado para el buen Sig, quien no tuvo que poner su plan en acción debido a que el caballero del martillo ya había sido puesto fuera de combate por las inhumanas garras de Lisa Arileen

-¿Que ca...? Oh Lisa, que a una exorcista tan capacitada como tu le pasara esto...-, exclamo en voz baja el mago mientras contemplaba impotente la transformación sufrida por su jefa, casi arrepintiéndose de no haber escapado cuando pudo, puesto que en el estado en que estaba no era seguro que su maestra pudiera salvarse, y lo que era peor, era posible que el mismo Sig no saliera de allí vivo, al menos no mientras sus piernas estaban paralizadas de terror y la amenazante figura de su maestra avanzaba lentamente hacia su dirección.

"Mierda, mierda, mierda, mierda, tienes que salir de aquí Siegmeyer, muévanse pies, muévanse, muévanse, muévanse, muévanse, ¡vamos mierda no quiero morir aquí! Muévanse malditos... Que diablos fue eso..." Sig no estaba seguro, pero durante un pequeñísimo instante creyó escuchar una voz bastante familiar emanando de la criatura, una voz que pensó que jamas volvería a escuchar en su vida, fue tal la conmoción e escuchar la voz de su antigua maestra que el mago quedo casi cataléptico e indiferente a lo que pasaba a su alrededor mientras estaba sumido en sus pensamientos, sin embargo, una fuerza misteriosa le obligo a recobrar la conciencia al voltearse y contemplar como el abismo parecía crecer de tamaño deteniéndose a poca distancia de el, mientras tanto, había otra cosa que se acercaba a gran velocidad hasta su posición.

En cuanto el desprevenido mago sintió el impacto llego a creer que le había llegado la hora, que el demonio que había tomado control de su antigua maestra se había cansado de jugar con el y estaba dispuesto a ponerle fin a su vida de una vez por todas, grata fue su sorpresa al percatarse de que simplemente se trataba del señor Gold, quien presumiblemente había sido traído hasta ahí por Lisa.

Mientras estaba en el suelo, el mago prestaba poca atención las palabras de la poseída Lisa, como exorcista había aprendido a ignorar las amenazas de los posesos cuando era necesario, en vez de eso su mente estaba ocupada pensando en planes y estrategias para poder salir de allí con vida, ahora que al menos no estaba del todo solo quizá tendría alguna oportunidad, sin embargo, algo inesperado paso, empezó a sentir un temblor extraño bajo sus pies, y una misteriosa nueva voz le hablo a lo mas profundo de su mente con una propuesta cuanto menos interesante.

"¿Tendría que hacerle caso a esta voz que susurra en mi cabeza?, Marduk, nunca había escuchado ese nombre, ni en angelología ni en demonología, sin embargo, hay algo que reconozco, algo que por norma general es propio de los pactos oscuros, el requerimiento de un pago en sangre, suponiendo que esa voz no provenga de la misma entidad que posee a Lisa, claro esta". Sig podía ver como la amenazante garra de lo que en un tiempo fue su maestra se bamboleaba ritmicamente frente a su rostro, al mago incluso le parecía que se movía en cámara lenta mientras el perdía el tiempo debatiéndose si lo que escuchaba era real o solo un truco sucio del ser que se encontraba frente a el. "pero... Porque haría eso, ¿que ganaría mas que el aletargar mi muerte?, esta sensación que siento, es la misma que aquella vez, parece que era verdad, realmente fui poseído en aquella ocasión, ahora el demonio me ofrece un trato difícil de rechazar... Recuerdo que había magos negros en el colegio, la mayor parte del tiempo parecían personas normales, un poco retraídas a lo sumo, ¿esto no puede ser tan malo verdad?... " Pensaba el mago cada vez mas emocionado "Si bien no domino la magia negra, bien podría empezar a experimentar con ella ahora, podría hacerme mas poderoso, lo suficiente para salvarme a mi y a los demás, ¡si!, ¡podría ser justo lo que necesito!, de tan solo imaginar todas las puertas se me abrirían si tan solo la usara...".

Sig no dudo, rápidamente tomo la garra de Lisa (o lo que fuera que estuviera en control de su jefa), e hizo que esta se le clavara en el pecho, mientras una descarga de dolor invadía su cuerpo, el mago hizo un ultimo esfuerzo para darle a ese demonio un regalo de despedida. -La vida jamas me dio cuartel, ¿porque debería empezar a hacerlo ahora?- Tras estas ultimas palabras, el mago reunió las pocas fuerzas que le quedaban y lanzo el hechizo "anima ardevit" a quemarropa con intención de dejar al demonio lo mas debilitado posible. "... Después de todo, estoy en esta situación por querer hacerlo todo por mi cuenta, quizás si hubiera ido a buscar a Veran y a Mugdha nada de esto hubiera ocurrido... Tal vez... Deba confiar un poco mas en los demás, sea lo que sean, solo... No la mates si no es necesario" Pensó Sig para si mismo, esperando que de alguna forma el mensaje le llegara a la entidad que había hablado en su mente, solo para estar seguro decidió también dedicarle unas palabras al señor Gold, hizo un ultimo esfuerzo para girar su cabeza, mirar directamente a los ojos a Alexander y hablar. -Cuando todo esto termine, hazme el favor de sacarnos de aquí, te lo ruego-

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Mar Oct 20, 2015 4:33 am

Al estar frente a frente a aquel tipo que me había encontrado en las catacumbas, solo que ahora poseído por alguna clase de mal que lo hacia actuar erráticamente, me congele. No soy alguien que se asuste con facilidad, menos un cobarde que no se mueve ante el miedo, pero esta vez no podía moverme al ver aquel cosa o tipo que me estaba amenazando  "Muévete...muévete por lo que mas quieras, muévete, simplemente muévete un momento para no morir aquí; Neptune, ella sigue allí entre las llamas que puedo sentir que hay, si no te mueves por ti mismo ¡muévete por ella!" Pensaba desesperado intentando moverme aunque sea un poco.

Pero, a pesar de que me tenia entregado, aquella cosa no me ataco, si no que se  fue con los mismo movimientos imposibles hacia otra dirección. ¿Acaso no podía verme a menos que me moviera, como aquella bestia que aparecía en el capitulo 2 de aquel libro llamado "lobos nocturnos"? eso fue lo que pensé aliviado por aquello, sea verdad o no mi pensamiento, ahora estaba a salvo... al menos por un rato.


La chica se sentía bien cuando salió de aquel edificio en llamas, no sabia que hacer a pesar de estar rodeada por el elemento que controlaba. Una vez fuera, la joven vio asustada como las llamas consumían la mansión, pues pensaba que su padre podia seguir adentro de esta.
Pero esos no eran todos sus problemas, pues la chica que la habia rescatado de las flamas de aquel lugar, ahora estaba caminando hacia un hueco oscuro que se encontraba a unos metros de ese lugar.

La pequeña sentia el dolor en su cuerpo, ahora entendia mas a las personas que habia llegado a quemar con su espada en algunas ocasiones. El polvo y hollin la molestaban bastante, la situacion la estaba estresando como pocas veces había senetido, pues tenia que tomar una decision ¡Y rapido!  
Se tomo unos momentos, mas bien instantes, para pensar todo lo que podia mientras elegia una direccion. Fue el pensar que su padre era lo suficientemente fuerte y habilidoso como para salir lo que la llevo a elegir ayudar a la exorsista; podria bien estar cometiendo el peor error de su vida, pero al menos podria ser de mas ayuda en ese caso que volviendose a poner en peligro. Por eso corrio lo mas que pudo para lograr alcanzar a la joven, agarrarla del brazo o de dode sea que pudiera sostenerla y empezar a tirar hacia atrás


Antes de que pudiera moverme para hacer algo, comprobé que eso de "estoy seguro" habia sido hablar muy rapido, pues algo me tomo del pie y me arrastro por toda la sala, el lado bueno fue que no tenia que escapar de los escombros ardientes que estaban a punto de caer sobre mi.
El lado malo fue todo lo demas, desde el dolor que senti al ser arrastrado, pasando por ver a la criatura que habia hecho aquello y terminando por el hecho de que me arrojo contra algo solido.
Cuando estaba en el suelo y comenzaba a levantarme, pude ver que de hecho habia aterrizado sobre una persona, esta misma era aquel exorsista que habia conocido en las catacumbas "Acaso estoy destinado a encontrarme con este pavo cada vez que algo malo este a punto de pasarme" Fue lo que pense cansado.

Aquella criatura que parecia un sapo humanoide, me dijo algo que no terminaba de comprender ¿Exactamente que le hiba a pasar a mi hija? Entienda que esa cosa la mataria de uno u otro modo, pero... ¿Cómoy porque? Ademas ¿Qué pacto tenia que hacer? No entendia mucho, pero no era tiempo para preguntas, si no de respuestas.  
A pesar de lo que pude pensar en esos momentos, el exorsista se apuro a hacer los movimientos el primero, pero no me convencia aquello de enfrentar a a criatura, por lo que sosteniendo firmemente mi espada le grite a aquella cosa

-¡Mientras siga con vida lo que quieras, pero si ese trato que propones incluye el que yo salga muerto de eso, entonces me niego rotundamente- Funcionara o fallara el plan del exorsista seguiria preparado por si aquella cosa queria hacerme daño de algun modo. Si lo que Sig hacia estaba bien, entonces le responderia - Si claro, no dudes de mi, solo espero estar vivo para cuando eso ocurra.

FDI:

No se si esto esta bien, pero pondre lo que creo que es

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En caso de que aquela cosa me atacara, defenderme cortandola

FDI:

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Lun Nov 02, 2015 11:43 pm

ALEXANDER GOLD & SIG

Sig se introdujo la garra en el interior de sus entrañas. La misma atravesó sus tejidos, desgarrándo sus músculos y clavándose tan adentro que incluso le pareció que se estaba vacíando. Y no estaba tan alejado de la realidad, pues su relleno interno estaba saliendo al exterior, comenzando a manchar el suelo de aquella estancia. Mientras tanto, el ente que le había ofrecido a Alexander un trato sonrió ante la ocurrencia del altea.

-Sobrevivirás, sobrevivirás... pero dudo que desees hacerlo. Has perturbado el descanso del señor, Alexander Gold. Deberíamos devorar a tu estirpe, como hicimos con tu querida mujercita. El pacto que le ofrecemos al señor Gold es suculento. El alma de su mujer y su hija a cambio de su carne. Solo ha de sacrificar lo perecedero, lo caduco, con el fin de que sus seres queridos ahorren una eternidad de dolor y sufrimiento. Si la antaño preciosa aunque ya deforme damisela Siralos escuchase las reticencias de su compañero para con su adolorida alma lloraría de dolor... Más que de costumbre.

Conforme lo que antes era Lisa Arileen emitía su retorcido discurso, Marduk y Sig habían sellado su pacto. Como consecuencia, el exorcista, incapaz de llevar la segunda fase de su plan a buen puerto, se vio sumido en la más completa oscuridad. O más bien, ausencia de luz. En el plano físico, su cuerpo comenzó a ser sometido a violentos espasmos, y una de sus manos retiró la garra de Lisa Arileen de su pecho, a la vez que esta echaba humo.

ALEXANDER GOLD

El ente gritó, desconcertado. Su garra quemaba. Si Alexander giraba su mirada comprobaría como el ser que antes era Sig se había desvanecido. En su lugar, una especie de gran ser antropomórfico con una gran y enorme boca cubierta de afiladas hileras de dientes se alzó sobre lo que antes era un menudo exorcista. Si Sig hubiera podido verse a si mismo, habría sentido alegría por un lado y desazón por el otro, pues a pesar de que sus brazo y pierna estaban volviendo a crecer de forma paulatina, su función no era más que un grotesco complemento del desagradable ser en el que se había convertido.



El grotesco Sig se abalanzó sobre la esperpéntica Lisa y ambos se enzarzaron en una pelea sin cuartel, dejando a Alexander vía libre para escapar si lo deseaba. No muy lejos de aquel lugar, un moribundo Maric trataba de no desangrarse por sus variados y múltiples agujeros. En cuanto cruzó su mirada con la de Alexander, comprendió que esto era inútil y señaló al patriarca de los Gold con el único brazo que aun le respondía.

Alexander no pudo escuchar lo que dijo, si es que emitió algún tipo de sonido, pero lo que sí parecía claro a juzgar por su airado rostro es que era algún tipo de maldición. Sin duda el caballero Maric Dives le consideraba culpable de todas sus desgracias. En cuanto a la pelea de engendros se refería, era bastante obvio a pesar de que Alexander no era ni mucho menos un experto en ese tipo de enfrentamientos que el engendro Sig iba ganando.

También era notable la habilidad con la que el ente que controlaba a Sig manejaba al exorcista, en contrapartida con el marionetista de Lisa. En cuanto a este último, se notaba cierta torpeza y a pesar de que ambos se suponían exorcistas, le era difícil utilizar las artes arcanas. Al contrario, el engendro Sig se desenvolvía excepcionalmente bien y no cesaba de lanzar ataques a su contraparte. Estos ataques estaban intercalados con acometidas con su fiera mandibula, la cual utilizaba sin reparos para, literalmente, arrancar trozos de carne de su contrincante. Los gritos que dicho enemigo emitía eran ensordecedores y nublaban el juicio del más voluntarioso. Alexander no era la excepción. Sin embargo, a pesar de que el esperpento Lisa estaba gritando, comenzó a susurrar palabras en el oído del altea.

A pesar de todo, esta vez las voces sonaban distorsionadas, como si se estuvieran emitiendo a través de un canal sometido a dificultades. Era difícil escucharlas, pero por algún extraño motivo Alexander era capaz de captar su completo signficado sin siquiera descifrar el continente del mensaje.

-Ahora o nunca, señor Gold. Tiene que decidir, y rápido. Antes de que desaparezcamos. Si se alía con nuestra causa, sus labores de ahora en adelante no se verán interrumpidas por sus enemigos, sino todo lo contrario. Si rechaza nuestro pacto, puede que hoy acabe la jornada con el cuerpo intacto y la mente ligeramente malograda, pero le aseguro que pondremos todos nuestros esfuerzos en cazarle y en minar la fuerza de su espíritu. La suya propia y la de todos los suyos. No puede seguir huyendo, señor Gold, ha de enfrentarse a los problemas que lo acechan.

En el exterior de la casa, Neptune permanecía ajena a esos problemas mencionados pero en su lugar otros, puede que menores, colmaban sus esfuerzos. La niña se apresuró a detener a su anterior salvadora, cosa que consiguió. Después de zarandear a Escarlata Ysgalad por unos instantes, logró que esta entrase en razón. Sin embargo, tan solo conseguía emitir una palabra monosilábica, un nombre a juzgar por la forma de decirlo:

-Sig-susurraba la muchacha, desangelada, poniendo todo su empeño en alejarse de aquel orificio maldito. La mujer sacudió la cabeza, y se dirigió hacia la verja, tomando a la niña de la mano.-Hemos de irnos, tenemos que buscar ayuda. La base de la Cruz Argenta no está muy lejos, ni tampoco los puestos de guardia... seguro que hay refuerzos en camino.

De nuevo, la exorcista no erró en su razonamiento. Una vez se acercaron a la verja, divisaron varias hileras de figuras en el horizonte. Iban lentamente, y sus armas o instrumentos de labor no habían sido desenfundados. Conforme se acercaban, las dos muchachas vieron lo extraño de sus atuendos. Aquellos supuestos oficiales eclesiásticos llevaban puestos sacos benditos, lo cual resultaba extraño pues aquella prenda era tan solo usada por aquellos pocos afortunados que eran condenados por la Inquisición y/o querían expresar culpa y arrepentimiento en vías de alcanzar el perdón de sus pecados.

Fue por eso que Escarlata rápidamente tiró de Neptune y la llevó hasta detrás de una de las paredes de la verja, con el fin de ocultarse. Neptune se vio aprisionada entre los brazos de la exorcista quien, acurrucada tras un muro, esperaba impaciente el desarrollo de los acontecimientos. Mientras tanto, los misteriosos penitentes se movían hacia la casa. Sin demasiada velocidad, pero sin detenerse. Era obvio que aquella no era ninguna congregación religiosa.

SIG

Daba igual lo mucho que Sig parpadeara, pues aquella oscuridad no se disipaba. El exorcista no podía desplazarse, pues carecía de cuerpo alguno. Al poco, una voz similar a la de antes le habló, de forma solemne:

-La materia que te rodea no es oscuridad, tampoco sombra. Ni siquiera se trata de penumbra. Así pues, lo dejo a tu juicio. ¿Que es lo que impregna todo tu ser? ¿Cual es el núcleo de mis dominios? ¿De que estamos rodeados? No te apresures a responder, exorcista.

El entorno cambió. Sig se encontraba ahora en la más pura blancura, aunque esta vez no estaba solo. Una muchacha, fallen a juzgar por su constitución, pues sus orejas permanecían ocultas tras una diadema dorada, sostenía un arpa. Su tez era oscura, recalcando su condición de mestiza. La muchacha miró a Sig con indiferencia y, acto seguido, comenzó a rasgar las cuerdas de su laud. Al principio eran acordes, pero acabaron convirtiéndose en una canción.

Poco a poco, la tez de la muchacha se volvió más clara, hasta que tanto ella como su guitarra desaparecieron de la vista del exorcista. El entorno cambió, pero la música siguió su curso. Ahora se encontraba en una típica estancia de los humedales, la casita de madera que flotaba en los pantanos. Estaba en una especie de sótano, a juzgar por la humedad. Un fallen, ni demasiado joven ni demasiado viejo y con la tez similar a la de la muchacha, recitaba unos cánticos que a su vez se veían eclipsados por la voz neutral de la muchacha, que recitaba unos versos mucho más audibles.

Aquello daba una mezcla de texturas superpuestas en la cual predominaba, sin duda, el tono neutro de la fallen sobre la voz apagada de su paisano. Pronto Sig dejó de oír a este, pero vio como, de un viejo tomo lleno de polvo que reposaba sobre una mesa de nogal, un tentáculo se abría paso. Del tentáculo, a su vez, salió una cabeza ciclopeíca que, con ayuda del tentáculo, se enrolló en torno al cuello del fallen. A partir de aquí, aprovechó su posición privilegiada para susurrar al oído del mismo. A partir de dicho momento, la letra de la canción de la muchacha y la escena que estaba presenciado el exorcista se unieron en un tapiz inseparable:



Un fallen ambicioso
sin honor, sin honra
un tanto codicioso
a Marduk ronda.

Marduk sonríe, dichoso
ante su presencia
mientras contempla, cauteloso
como el fallen tiembla.

El amo y señor cede
a su nueva propiedad
un contrato que concede
tales dondes y caridad:

"De crear oro la facultad
poco a poco la verás devuelta
más yo merezco, en igualdad
mayor o igual a cambio prenda."

El fallen, dubitativo
hablando para si mismo
cede al agravio comparativo
con velado oportunismo.

Y entonces exclama,
apesadumbrado:
"¿Que puedo darte
si todo me han arrebatado?

Mi trono fue tomado
por ladinos enemigos
Mis ancestros, exiliados
a saber por qué motivos.

Ahora vivo aquí, recluido
entre pantanos y criminales.
No es buena vida, amigo mío
pelear por un par de reales.

Tan solo me restan dos cosas
Mi hijo, joven pendenciero
y su hermana, niña caprichosa.
Y dime tú para que los quiero."

Marduk sonríe, altivo:
"Lo que dices me espanta,
muy buen amigo mío.
Así que te libraré de tu carga."

El fallen, sorprendido:
"Nunca habría pensado
que valieran mis hijos
ni un mísero ducado."

Marduk le responde:
"Sus almas son jubilosas,
es arrojado el hombre,
y la muchacha, muy hermosa.

Debería tomarlos de inmediato,
más te pregunto: ¿Estás seguro?"
El fallen responde, tras un rato:
"Podré tener más en un futuro"

Y así el pacto queda sellado,
el viejo a sus hijos ha vendido.
Aunque parezca que ha ganado,
no es más que otro vencido.

Al darse cuenta de lo sucedido,
el viejo busca ayuda, presuroso,
en la casa de su mayor enemigo.
Los Dives lo acogen, genorosos.

Más mucho no duró la alianza,
puestos en juego los intereses,
todo terminó en mantanza.
El destino muerte ofrece.

Así termina esta historia
y el viejo espera paciente,
con dolor, pena y sin gloria,
la llegada de la muerte.


Finalmente, la escena se detuvo junto con la música, y Sig volvió a la aparente oscuridad. La voz que lo había conducido hasta allí se manifestó de nuevo, esta vez exigiendo una respuesta:

-Mide bien tus palabras, exorcista. Marduk es exigente. No es oscuridad, no es penumbra, no es sombra. ¿Que es entonces lo que ronda?


FDI:
Este es el "saco bendito". Básicamente es lo que vendría siendo un sambenito.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Lun Nov 09, 2015 9:50 am

El mago pudo sentir con lujo de detalle como las afiladas garras de su maestra se introducían en su pecho, sorprendiéndose de la facilidad con la cual estas destrozaban y se abrían paso en su carne y órganos, mientras tanto el mago estaba perdido en sus pensamientos. "Me pregunto ¿Esto habrá sido buena idea? ¿Que tal si mi alma queda corrompida para siempre? ¿Que tal si me he ganado la condenación eterna por querer vivir un día mas? ¿Existe siquiera la condenación eterna? ¿Existe dios? Si existe, ¿porque nunca me ha ayudado? He intentado creer, dios sabe cuanto he intentado" Una leve sonrisa se formo en el rostro de Sig al darse cuenta de la ironía de esa afirmación. "Pero no he podido, nunca he podido estar convencido totalmente de que existiera, y ahora no es dios ni los ángeles quienes me ofrecen ayuda, sino los demonios... Al fin y al cabo, ¿Quien puede juzgarme por lo que he hecho? Ya que se me ha otorgado este poder, bien podria usarlo..."

La sensación de calor y humedad en su abdomen lo devolvió temporalmente al mundo real, el joven podía sentir como la sangre brotaba a borbotones desde su herida, pero ya no le dolía, sino todo lo contrario, con cada mililitro del liquido de la vida que despedía su cuerpo, mas ahondaba el mago en el terreno de la inconsciencia, tanto así que para el momento en que intento lanzar un ultimo hechizo sobre Lisa no fue capaz de hacerlo ya que no podía concentrarse, ni siquiera tenia energías para mover un centímetro de su cuerpo e intentar alcanzar su cuchillo, derrotado, el mago cerro los ojos y acogió la oscuridad, dejándolo todo en las perversas manos de Marduk.

Envuelto en la negrura de aquel mundo azabache, el joven contemplo su situación con creciente temor, no podía moverse, no podía ver nada, oler nada, escuchar nada, ni sentir nada (lo que quizás fuera lo que mas aterrorizaba al mago), de haber tenido un cuerpo físico, probablemente ahora mismo estaría sudando y su corazón latiendo violentamente, "Así que es esto, ¿Estoy muerto no es así? No mentiré, es tal y como me lo imaginaba, yacer flotando eternamente en la nada misma, lo peor de todo es que conservo mi conciencia ¿Como haré para soportar el paso de incalculables e infinitos periodos de tiempo con una mente humana y mortal? Supongo que podría pasar el tiempo pensando en una forma de salir de aquí, o lo que parece mas realista, de destruir mi propia conciencia, sera difícil, pero al fin y al cabo tengo todo el tiempo del mundo"

Por suerte para la salud mental del mago, una voz se hizo presente entre toda esa infinita soledad, tomando por sorpresa al mago, quien estuvo a punto de responder inmediatamente a la pregunta de la voz de no ser por la advertencia que esta le dio. "Al menos no estoy muerto, ya decía yo que me estaba comiendo la cabeza para nada".

De golpe el mago se encontraba en otro sitio, en contraste con la infinita negrura de la que venia, ahora se encontraba hundido en un mar del mas puro y perfecto blanco, lo cual hubiera sido igual o peor de no ser por la presencia de una joven mestiza a la cual el mago miro con creciente interés mientras esta se volvía cada vez mas clara mientras cantaba, hasta fundirse con el entorno y desaparecer totalmente.
De golpe la escena cambio una vez mas, ahora el mago se encontraba en una pequeña cabaña, donde pudo contemplar como otro fallen mestizo recitaba unos apagados cánticos eclipsados por la voz de la muchacha "¿una especie de ritual?" pensó para si mismo el mago, y su sospecha se vio despejada cuando un extraño ser surgió de uno de los tomos cercanos, tomo al mestizo del cuello y se puso a susurrarle, en este punto la voz de la muchacha era todo lo que se podía oír, pero a Sig no le molestaba ya que intuyo de que esta misma estaba narrando lo sucedido.

El mago se dispuso a escuchar el cantar de la muchacha, poniendo mucha atención a las palabras de esta hasta hacerse de una idea general de lo que había pasado. "Era de esperarse, un fallen estúpido, probablemente el buen Damsy, decidió jugar con lo desconocido y no contento con ofrecer a sus hijos como sacrificio también arrastro a los Dives a toda esta locura ¿Que habrá hecho? ¿Habrá intentado combatir al demonio? ¿O quizás negarse a pagar el precio acordado? Que estúpido, si yo mismo acepte el trato con Marduk es porque acordamos un buen precio, yo conservaría mi alma y el me ayudaría a cambio de atravesar mi corazón, jamas hubiera aceptado de no estar de acuerdo con los términos"

Nuevamente el entorno cambio de forma, regresando esta vez al mundo de completa oscuridad, la voz volvió a la carga con su interrogante, y tras pensárselo un poco, el mago respondió.
-Mmm... Sera una tarea difícil, pero dentro de las limitaciones de mi mente humana intentare denominar un concepto tan ajeno a mi naturaleza de una forma que satisfaga sus expectativas como mejor pueda. Bien, tu dijiste que lo que me rodea es una materia, pero tengo que diferir, creo que lo que nos rodea es lo opuesto a la materia, lo opuesto a la creación, la nada misma primordial- Incluso entre toda esa oscuridad, se pudo ver como los ojos del exorcista se iluminaban ante lo que estaba por exclamar. - ¡Lo que me rodea es el vacío! ¡El caos!- Dijo el joven con voz solemne y poderosa, tras lo cual guardo un respetuoso silencio en espera de que su interlocutor le revelara si se había equivocado o no.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Jue Dic 03, 2015 1:44 pm

"Me cuesta pensar, el ruido de esa cosa me molesta, el aire del horrible pantano que es Eonburg me marea; creo que no estoy en el mejor momento, quisiera recostarme un momento y olvidarme de todo esto" Pensaba en aquello mientras miraba como el tipo que hace unos momentos era un exorcista  se estaba transformando en un criatura salida del mismo infierno; fue recién en ese momento en el que me di cuenta de la magnitud de lo que estaba pasando, me había metido en el que posiblemente sea el 2do problema mas grande con el que me había topado.

Y eso que yo tan solo quería tener una vida normal y tranquila, supongo que Terra no es ni siquiera el mundo en el que lo conseguiría... ¿O si? "Has perturbado el descanso del señor, Alexander Gold" Esa frase me hiso pensar bastante ¿El sueño del señor? ¿Se refiere a dios, el señor todopoderoso? ¿O a otra entidad de la que no tengo conocimiento por el momento? Sea como fuere, si se refería al señor que todos conocemos... Perturbar su sueño ¿Qué había hecho yo? ¿En verdad era un problema tan grande para el? ¿Debería aceptar mi destino y arden en las flamas del infierno?  

No, una respuesta simple y efectiva, no iba a aceptar tal destino; Al final solo me quedaban 2 opciones: El lado de los paganos para hacerle cara al señor... O apelar a su perdón ayudando a la Eclesia. No me tomo mucho pensarlo, no quería vivir una vida tan "movida" como había escuchado que era la de esas personas, tan solo me quedaba abrazar a dios y ver si este en su gran benevolencia me perdonaba como perdono a la humanidad y me dejaria tener una ida tranquila.

¿Pero que con ese ser demoniaco? Por sus palabras se podía entender que me ofrecía salvar el alma de mi esposa, mis familiares y sobre todo mi hija a cambio de mi sacrificio... ¿Pero podía confiar realmente en el? No me lo creía, que un ser tan horripilante este del lado delo bien... No, no podía ser, no había manera en la que aceptar su oferta seria un buen trato.


Cuando los 2 monstruos comenzaron la pelea, recordé las palabras de aquel tipo " -Cuando todo esto termine, hazme el favor de sacarnos de aquí, te lo ruego " Apenas lo conocía, no tenia porque hacerle un favor.. ¿O si? Era perfectamente posible que aquel monstruo aun tuviera conciencia y que fuera solo una forma que adopto aquel exorcista para ponerse a la altura de la situación "De ser asi eres un jodido genio, amigo mío" Tan solo podia confiar en que el tipo era el mismo aun y sabia lo que hacia, no podia dejarlo; aunque si me aleje un poco, no iba a ser que resultara gravemente herido.

Cuando emprendia una retirada para alejarme del peligro que resultaba para mi la pelea entre esas 2 criaturas, pude ver como el supuesto descendiente de los Dives, Maric, me apunto y me dijo unas cuantas cosas que no pude escuchar, quizas por los gritos de las criaturas y el estado del lugar en llamas ¿Habia sido una maldicion o bendicion con ira? ¿Quizas me pedia ayuda? No lo podia saber bien, todo estaba justificado en ese momento, podria haber insultado a mi madre y no se le podria haber reprochado.

A pesar de los gritos, el estado del lugar, mi dolor de cabeza, la incomodidad del ambiente, la humedad y el fuego, pude escuchar claramente la voz de la criatura inicial. Puso las cartas sobre la mesa, era hora de ver que tenia en mi mano ¿Qué podia hacer yo, el miembro mas desgraciado de los Gold, en ese momento? No lo pense bien, quizas fue por eso que dije:

-Os detesto, a ti y a todo lo que representan en este momento, pero a pesar de eso tengo que tomar una decisión... A pesar de que se han metido con mi familia y mi vida... El trato que proponen es bueno -Suspire con dificultad, trage saliva y cerre los ojos para pensar ¿Qué debia hacer? Si mi padre estuviera aquí de seguro me diria que hacer, las dos posiciones eran buenas, ambas tenian sus desventajas, todo estaba listo, las cartas estaban en mi mano, tan solo tenia que jugarlas bien y ganaría ¡era momento de la verdad!- Yo... Me niego, no quiero saber nada de ustedes ¿Y que si ponen todos sus esfuerzos en cazarme? Mi vida ya es una mierda, tan solo quiero estar en paz y todo el mundo parece estar empeñado en arruinarla ¿Qué no me preocupo por mi hija? si, lo hago y mucho, pero se que no estara tranquila conmigo y sin mi.... Por lo que dare todo lo que tengo para protegerla hasta que mi aliento no se sienta mas, mi cuerpo este frio y mi espalda toque el suelo mientras cierro mis ojos, despidiéndome de este mundo.



Al darse cuenta de que sus esfuerzos por detener un poco a aquella mujer de lo que podia haber sido su destino final, la joven Neptune mostro una sonrisa por ello ¿Sig? ¿Sigueme? ¿Siguiente? ¿Qué significaba aquella palabra? Por suerte, luego de eso movió la cabeza de un lado al otro como negando, por ver esto la niña dejo escapar un suspiro cansado.  

En cuanto le dijo que debian de irse de aquel lugar rapidamente, no dudo. Bueno, no mucho, pues estaba preocupada por su padre que se encontraba en aquel lugar aun ¿habria muer.. No, ella entendia que no debia pensar en eso ahora, por lo que decidio obedecer a lo que aquella mujer le decia; aun asi, la ayuda le agradaba, pero el hecho de que esta viniera de una organización de la Eclesia...

Cuando se acercaron a la verja para ver si la eclesia habia enviado a alguien a apoyar a sus miembros, Neptune se extraño de como se movian/vestian aquellas personas. Quizo preguntarle a esto a Escarlata, pero se vio interrumpida por esta misma cuando la agarro del brazo y se la llevo hasta una de las paredes que tenia la verja ¿Que se suponia que estaba pasando? ¿No eran gente que los ayudaria? ¿Se trataban de mas enemigos? No lo sabia, pero presentiaq algo asi.

Por estos pensamientos fue que dijo en voz baja a la mujer que la estaba ayudando.
-¿Qué se supone que pasa? ¿Acaso... Hay mas problemas aun?
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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Dic 25, 2015 12:55 am

SIG

El sonido de palmas irrumpió en aquel vacío. Evidentemente, el exorcista no había errado. Una sonrisa se dibujó en dicho vacío, como si este se tratara de un lienzo. A las dos blancas e impolutas filas de dientes se le unieron unos carnosos y bien configurados labios y todos los elementos típicos de una boca; campanilla, paladar, lengua...

Todos estos elementos seguían la regla hasta entonces establecida, así pues, sus acabados eran difícilmente perfeccionables. La boca comenzó a acercarse al exorcista, o quizá fuera al revés. En aquella abstracción donde las reglas de la lógica o lo que los simples mortales entendían por lógica dejaban de aplicarse era complicado diferenciar entre términos tan similares.

Conforme uno u otro se acercara, el resultado permanecería invariable. La boca comenzaría a corromperse. Sus dos blancas hileras de dientes perfectamente ordenados comenzarían a perder color, a agrietarse y a despedazarse unos contra otros. Los labios se convertirían en un amasijo de yagas, pus y herpes. La lengua comenzaría a perder su tono rosado para terminar secándose y asemejándose a un pepinillo caducado.

Sig había sido engullido, y despertó en un gran palacio. Un palacio de oro, más no laminado, sino compuesto en su totalidad. Diferentes tonos de oro, tantos que a Sig le parecía imposible tal variedad, decoraban una estancia austera a pesar de todo, donde lo único que destacaba era una gran cascada de líquido dorado y cristalino al mismo tiempo.

De la anteriormente mencionada cascada emergió un fallen desnudo, completamente negro incluso en sus partes más inexploradas. El fallen, de rostro alargado y no demasiado viejo mas marcado por el dolor, avanzó hacia Enkei. Al llegar junto a él pareció detenerse, pero no lo hizo. En lugar de eso, acercó su mano al rostro del exorcista y lo acarició. Una vez hubo superado la posición de Sig el misterioso fallen comenzó a ser cubierto de ropajes de oro que se generaban de la nada sobre su piel desnuda.

Una vez estuvo bien trajeado, simplemente se desvaneció. Acto seguido, los tonos de la habitación pasaron a imitir al rubí. Incluso la cascada cambió, asemejándose ahora a la pura y más incorruptible sangre. Pero sin embargo, una aureola dorada surgía del centro de dicha cascada. Una mujer, también fallen pero de tez blanquecina, salió del torrente rojo.

Su pelo, lacio, estaba próximo a la desaparición y sus delgadas piernas apenas sostenían su cuerpo masacrado. Pero, sin embargo, algo hacía que tuviera un aura de serenidad. Antes siquiera de dar dos pasos, la muchacha se derrumbó. Y dejó de moverse. Poco a poco, despacio en un comienzo de forma paulatina pero rápidamente al final, su cuerpo sin vida se transformó en una nube de polvo dorado que, en una lucha contra los tonos rojizos de la sala por alcanzar la supremacia cromática, hizo que esta tomase un color blanco.

La estancia se transformó, y un trono pasó a ocupar el centro. A la izquierda y a la derecha, dos hombres. Individuos que Sig conocía muy bien pero que parecían haberle olvidado. Mugdha y Veran lo miraban, pero en sus ojos tan sólo había vacío. El trono, a pesar de parecer desocupado, pronto se reveló como el asiento de un ente poderoso, quizá el mismo ente que le había llevado hasta allí. Proveniente del mismo trono, una voz tronó:

-El azote de Dios y el hijo pródigo. Las dos caras de una misma moneda. Los dos filos de una misma hoja. Los dos platillos de la misma balanza. Ambos se funden, en un equilibrio cuasi perfecto. Un equilibrio... angelical. Lástima que el gran Marduk no sea un ángel, y que desee incomodarlos. Por lo tanto, uno de ellos debe de ser abandonado. Uno de ellos será el sacrificio, la condición perfecta para desequilibrar la balanza. Además, Marduk ha de hacer sitio en sus mazmorras. El señor Dives requerirá de una estancia adecuada para la grandeza de su persona.

ALEXANDER GOLD

Neptune debería haberse movido cuando era capaz de hacerlo, pero no lo hizo. Los señores del saco bendito, no obstante, no se percataron de la presencia de la pequeña hija de Alexander Gold. En su lugar, caminaron directamente hacia el lugar de donde provenían; en dirección a aquel perverso agujero sobrenatural que a punto estuvo de someter a Escarlata Ysgalad. En cuanto a la exorcista, esta murmuró para sus adentros ciertas palabras. Palabras en un idioma extraño que Neptune no conocía.

En una fracción de segundo, y antes de que los párpados de la pequeña lograran juntarse, un sin-número de voraces sombras avanzaron hacia los "San Benitos". Estos eliminaron a dichos entes con una precisión milimétrica y un hastío ciertamente extraño. Quizá Escarlata pensase que mientras aquellos indivíduos batallaran con sus enemigos naturales pasarían por alto a ella y a la pequeña.

Puede que fuera eso lo que la motivara a emprender la huida, todavía con Neptune en brazos. Y puede que fuera gracias a ese pensamiento que acabó tendida en el suelo, sangrando por la nariz. Sin saber quien o qué la había derribado, pero siendo plenamente consciente de su derrota. Dos de los San Benitos se acercaron a ellas, lentamente. Neptune estaba paralizada, no por el miedo, sino por el peso que la exorcista ejercía sobre ella.

Los misteriosos personajes, mientras sus compañeros entraban en la casa utilizando sofisticados métodos e instrumentos que la niña no alcanzaba a entender no tanto por su complejidad sino por su incapacidad de discernir algo de claridad en aquella neblina, apartaron a Escarlata de Neptune. Observaron a la niña durante unos segundos, y, acto seguido, uno de ellos pinchó a Neptune con un extraño bastón.

El individuo del bastón miró a su compañero y negó con la cabeza:

-Está vacío.-acto seguido, propinó a Neptune un golpe seco con el extremo del bastón en la barbilla y, junto con su compañero, se echó a Escarlata Ysgalad a hombros. Si Neptune observaba atentamente, se percataría de un detalle. La exorcista seguía consciente.

Con sus ojos, le pedía algo. Le rogaba que huyera. Aquellos hombres tan poco amistosos, que le habían golpeado, que habían secuestrado a su protectora anónima y que, en definitiva, no simbolizaban nada bueno y todo lo malo, ahora se dirigían hacia el lugar donde su padre presumiblemente se encontraría. Si es que seguía vivo.

Y lo seguía. Sin embargo, cualquiera pensaría que no por mucho tiempo. Alexander Gold acababa de rechazar la oferta que un ente poderoso y amenazador le ofrecía. Una oferta nada desdeñable que el altea rechazó con cierto recochineo. Sin embargo, antes de que su interlocutor pudiera reprobarle nada, pasó lo que tenía que pasar. El esperpento poseído de Sig había derrotado con soltura al cuerpo manoseado de Lisa Arileen.

Cualquiera habría pensado que lo que seguiría a aquella escena serían unos aspavientos, las súplicas del demonio vencido al demonio vencedor con el fin de que este respetase su vida y unos gritos de inigualable dolor y perversidad cuando el demonio vencedor rechazara los términos del vencido con suma violencia. Sin embargo, lo único que hubo fue silencio. El más absoluto y desolador silencio.

El cuerpo desnudo de Lisa Arileen perdió tono su tono serpentoso y volvió a su forma original. Lo mismo le sucedió a Sig, quien cayó inconsciente. A diferencia de su alumno, Lisa Arileen todavía tenía algo de aliento, y utilizó lo poco que le quedaba para abrazar a Sig, fundiéndose así sus dos cuerpos desnudos.

El humo de la estancia se disipó, y tan sólo quedaron escombros donde antes se erigía el salón Dives. Los muros aguantaron aquel evento tan catastrófico, y de milagro la construcción no se derrumbó sobre si misma. Pero todos los elementos ornamentales y el propio suelo habían sido reducidos a polvo. Para sorpresa de Alexander, a pesar de contar con la presencia de Sig y su maestra, alguien más emergió. De la más absoluta nada, un hombre elegantemente vestido con un traje de oro y de talle esbelto comenzó a andar hacia él. Mientras esto sucedía, de todas las esquinas de la sala emergieron unos extraños individuos, ataviados con lo que parecían ser sacos benditos.

Estos individuos comenzaron a despejar las principales entradas con el fin de introducirse en la estancia, y ciertamente eran eficaces. Para cuando el hombre dorado, que se había tomado con bastante parsimonia todo aquel asunto, llegara hasta Alexander y le ofreciera su mano, los extraños individuos ya se estaban introduciendo en la sala. Y algo le decía a Alexander que no era para darle la bienvenida.

Cuando el hombre ataviado con el traje dorado se le acercó, Alexander pudo ver que era un fallen. Este fallen le señaló el agujero oscuro cuyo final era indefinible y le instó a saltar. Antes de hacerlo él mismo, le dijo las siguientes palabras:

-Has de ser fuerte, Alexander. Todo sea por la venganza.

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Dom Ene 03, 2016 2:19 am

Sig sintió un fuerte alivio en cuanto escucho el resonante pero leve aplauso proveniente del vació, y pese a que sabia que tenia que mentalizarse para esperar cualquier cosa en ese extraño sitio fuera del mundo, por bizarra que fuera, no pudo ocultar su fascinación al ver como una boca de vacuas facciones aparecía de la nada frente a el formándose lenta pero constantemente.

Pero aquello, que bien podría haber pasado por un simple acto de ilusionismo, palideció en comparación con lo que el mago experimento a continuación, cuando su esencia comenzó a desdoblarse y acercarse en dirección a la boca, o quizás no, pero lo que importaba era que para Sig, dicha entidad estaba mas cerca cada vez, a pesar de que el mismo fuera incapaz de percatarse de movimiento alguno.

El mago arqueo una ceja ante la repentina putrefacción de la boca, cuyo cambiante aspecto hacia que se le revolviera el estomago. "Nunca entenderé estos simbolismos raros que tanto parecen gustarles a los demonios" Pensó el mago para si.

De un momento al otro el mago tuvo una sensación muy extraña, sus sentidos comenzaron a fallarle y empezó a sentir como si fuera vaciado de adentro hacia afuera y expulsado en otro sitio, como si se derramara el contenido de una botella de agua en un balde, y sin darse cuenta, Sig estaba en otro sitio.

"Cuanto oro, ojala pudiera llevarme un poco, nos vendría bien reemplazar el equipo que se esta quedando viejo, claro, eso solo seria posible si este oro fuera real y no una mera ilusión como sospecho" El mago dirigió su atención hacia la fuente que adornaba el recinto, perdiéndose en sus tonos fantásticos. "Pero al fin y al cabo, ¿no es la vida misma mas que una ilusión, una puesta en escena de nuestros sentidos para que nuestro cerebro pueda al menos tolerar la inescrutable y abominable realidad?"

Los pensamientos de Sig fueron interrumpidos cuando de la misma fuente que estaba admirando salio una figura masculina, un fallen completamente negro. "¿Híbrido con Norgon quizás?" Pensó Sig mientras veía como el individuo se le acercaba, y acariciaba suavemente su mejilla, tan solo para seguir con su camino inmediatamente mientras una juego elegante de ropa dorada aparecía de la nada sobre su piel. "Bueno, eso pudo terminar peor" Pensó Sig agradecido, ya que debido al miedo de ver a ese hombre avanzando, su cuerpo había quedado inmóvil, incapaz de defenderse de cualquier ataque que este pudiera propiciarle a su persona.

El mago volvió a maravillarse con el repentino cambio de color de la habitación, tenia que admitir que a pesar de la atmósfera de misterio, la estancia tenia un aire de solemnidad y belleza notable, quizá causado por esa misma esencia misteriosa que alimentaba la curiosidad del mago y lo impulsaba a seguir adelante, a querer ver mas.

Esta vez de la rojiza fuente surgió una nueva figura, esta vez blanca y femenina, formando una perfecta dualidad cromática con el ente anterior, dicha dualidad solo se hizo mas patente cuando, así como el fallen negro había pasado de largo junto a Sig, perdiéndose en el vació, la mujer no pudo dar mas de un paso sin desplomarse bajo su propio peso y desvanecerse en un cumulo de polvo dorado que rápidamente se mezclo con los tonos rojos de la habitación, creando un puro y perfecto blanco.

La habitación se transformo súbitamente y un trono tomo el lugar de la fuente, a los costados de este Sig podía distinguir dos figuras extrañas para el pero hacia las cuales mantenía un cierto sentimiento de familiaridad, como si los hubiera conocido en un vida pasada, sin prestarles demasiada importancia, el mago se concentro en las palabras que surgían del trono central.

Una vez el trono hubo terminado de hablar, Sig preguntaría si lo que estaba buscando era que el mismo decidiera quien debía ser el sacrificio, de ser respondida esta pregunta afirmativamente, el mago le contestaría.

-Si pudiera recordar quienes son es probable que pudiera discernir a quien aprecio mas, y por ende que perdida me dolería menos o mas, es posible no estoy seguro... Pero de lo que si estoy seguro es que aun sabiendo quienes son seria incapaz de decidir quien merece mas vivir, pierdes tu tiempo si me pides que decida yo, prefiero que lo hagas tu mismo o que los mates a ambos... Pero eso no es posible porque traería el equilibrio, perturbaría el tan ansiado caos que están intentando conseguir, traería orden-.

Mientras continuaba hablando, Sig caminaba de una esquina a otra de la estancia, con una mano en la barbilla, pensativo, pero mirando fijamente al trono cada vez que abría la boca.

-¿Que es el orden sino una faceta mas del caos? Una fuerza superior ejerciendo su voluntad para mantener ciertas cosas de determinado modo, muy similar a lo que hacen los demonios si me preguntas, solo una forma de mantener propia versión del orden... quizás por eso se odian con los ángeles, porque al fin y al cabo son dos caras de una misma moneda-

Tras terminar su disertación, Sig se acerco al trono y le hizo una propuesta.

-Por lo que propongo una solución alternativa mucho mas beneficiosa y caótica, tira una moneda al aire, libera a uno de ellos y al otro déjalo aquí, no en las mazmorras de tu señor, sino aquí mismo, no quiero que sufra innecesariamente, a cambio, yo mismo me pondré al servicio de Marduk, y cumpliré un único encargo que este me de con una sola condición, que no incluya lastimar a nadie por quien sienta aprecio, una vez halla terminado con el trabajo liberaras a cualquiera que halla quedado cautivo- El mago hizo una breve pausa para dejar digerir sus palabras

-Como incentivo para que aceptes el trato, aumento la apuesta y pongo en juego mi propia alma, siempre y cuando ni Marduk ni sus seguidores me incordien en mi vida, al momento de morir puede tener mi alma, la entregare sin resistirme, no necesito tiempo para pensarlo... Porque planeo vivir eternamente, es una apuesta interesante sin dudas, una alternativa mucho mas divertida que el caos controlado que me propusiste anteriormente, yo te estoy hablando de una apuesta, caos puro- Para este punto Sig esperaba haberle endulzado el oído lo suficiente al demonio, pero para estar seguro remato el trato fingiendo imprudencia y desinterés por su alma.

-¿Que me dices?, tengo entendido que a los demonios les gustan los tratos y las apuestas y lo veas por donde lo veas soy yo el que tiene todas las de perder, siempre y cuando se respete todo lo estipulado claro... a menos que temas que consiga vivir por siempre y pierdas la apuesta-

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Vie Ene 15, 2016 12:08 am

Al ver que aquella mujer no le respondió se molesto un poco, pero estaba mas preocupada por el hecho de que aquellas personas de extrañas vestimentas y apariencia en general, pasaran muy cerca de donde estaban ellas. Esto causo que un escalofrió recorriera la espalda de Neptune mientras se agarraba como podía de escarlata.
La pequeña altea vio hacia donde se dirigían aquellas personas; descubriendo como acababan con unas sombras que salían del agujero que momentos antes había atraído a su salvadora hacia adentro de el. Al parecer aquella señorita tuvo la idea de pasar desapercibida y evitar que aquellas personas las vieran para hacerles quien sabe que; pero al parecer no fue tan buena idea, porque las descubrieron.

Al sentir que aquella mujer emprendía la huida con ella en brazos, pidió por favor que funcionara; pero el pedirlo no ayudo a que no las encontraran, pues aquella joven fue derribada por algo. Al ver que caía encima de ella, Neptune sintió que estaban acabadas.
Sintio un poco de alivio, aunque eso no le quito el temor, al sentir como le sacaban a aquella tipa de encima. Pero cuando la picaron con ese palo y le dijeron "esta vacia" se sintio aun mas, pensando que les habian hecho aquello porque presentian que estarian poseidas por las sombras que vio antes.

Hiso una expresion de dolor al sentir el golpe que le dieron en la barbilla, pero trato de no hacer mucho ya que posiblemente aquellos hombres la matarian de un plumazo. Al ver a escarlata a los ojos y ver la expresion que tenia, se levanto lentamente, con mucho cuidado de no hacer ruido y se fue caminando, tratando de evitar todo lo que produciria ruido, hasta estar a una distancia que podria considerar segura ¿Se habia olvidado de su padre? Claro que no, pero algo en su interior le decia que aun estaba con vida y tratando de salir, quizas peleando por hacerlo, esforzandose por el y ella.


Sentia miedo de que aquella cosa tomara alguna accion contra mi, que de algun modo intentara ir a por mi, bloqueando al otro tipo que me pidio que me quedara alli. Pero no, el ser en el que se habia convertido el mensionado, derroto por fin a su demoniaco adversario. Luego de eso, hubo silencio, un silencion que me daba nervios,mientras ambos monstruos tomaban una forma humana y caian desnudos y derrotados.

-Vaya, esto ha sido... Extraño, y con aquella advertencia se que no sera lo ultimo asi que vea antes de morir, ya sea moridiendo el polvo de la derrota en una batalla, o como una victima de circunstancias mayores a mi persona- Dije casi susurrando al ver como el humo se disipaba del lugar, repasando todo lo que me habia pasado en aquel dia. Pero las cosas no terminarian alli.

De la nada, un hombre vestido con un traje de oro comenzo a caminar hacia donde estaba yo; me senti algo nervioso, pero no sentia que era peligroso. Quizas solo fuera el hecho de que, comparado con lo anterior, eso no era nada.
Cuando estuvo lo suficiente cerca de mi, note que era un Fallen, este me dijo que tenia que saltar en un agujero oscuro al cual no se le veia el final. Tomando en cuenta que unos hombres empezaban a entrar en el lugar, dandome una muy mala espina, decidi confiar en el.

-Mira, he tenido un muy largo dia.. Tan solo quiero ir a tomar algo con mi hija al final de todo esto- Estaba tan agotado mentalmente que me agarre la frente con la mano, dejando ver mi ojo y mi parche claramente- Hey, si eres bueno... Por favor buscala, estoy seguro de que esta viva- Termine de decir mientras saltaba hacia el lugar indicado anteriormente.

FDI:


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Saltar al agujero sin final claro

FDI:

Neptune:

Velocidad: 1 = 2 subacciones
Levantarse tratando de no hacer ruido + Alejarse hasta sentirse segura, tratando de hacer el minimo ruido posible
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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Lun Ago 22, 2016 11:37 pm

SIG

La voz tronó al escuchar la propuesta de Sig. Justo cuando parecía a raiz de los gruñidos de Marduk que el exorcista debía de prepararse para lo peor, estos viraron hacia una expresión mucho más jovial, como son las risas.

-Eres ciertamente inusual, pero me gusta. Bien, haremos lo que tú propones.

Dicho y hecho, un gran artefacto con forma de moneda comenzó a dar vueltas sobre su eje a velocidad desbordante hasta que se detuvo y comenzó a bambolearse. El interminable bamboleo terminó dando como resultado algo que sin duda el exorcista no había pensado; la moneda terminó sosteniéndose sobre su propio canto. Una gran risotada inundó la sala, y a ella le siguieron los gritos de Mugdha y Veran.

-Tus palabras exactas fueron: "tira una moneda al aire, libera a uno de ellos y al otro déjalo aquí, no en las mazmorras de tu señor, sino aquí mismo, no quiero que sufra innecesariamente.". En tal caso, tus deseos son órdenes. Pero como comprenderás, el resultado ha sido un tanto inusual, así que liberare a la mitad de ellos y dejaré aquí a la mitad de ellos.-dicho y hecho, como si se tratase de algo perfectamente lógico y comprensible para el cerebro del exorcista, cuerpo y alma se desligaron y los Mugdha y Veran de carne hueso caminaron hacia la puerta.-En cuanto a ti, tu alma me pertenece... pero en lo que respecta al cuerpo, este será propiedad de unos dueños mucho más severos que yo. Unos seres ilógicos, y por tanto, crueles. Sí, cariño, hablo de los propios humanos.

Esta vez no hubo transición; el exorcista retornó al punto de partida. La mansión de los Dives, antaño familia orgullosa de orígenes legendarios, se resquebrajaba como la madera seca siento taladrada por el filo del hacha del leñador. Si intentaba moverse, Sig descubriría que la experiencia paranormal había sido tan intensa y exhaustiva que su cuerpo ya no le respondía.

En su lugar, tendría que conformarse con ver y escuchar lo que a su alrededor sucedía, que no era poco. A su lado, tendida junto a él, la que fuera su maestra se convulsionaba, incapaz de contener sus espasmos. Sig podría haberla asistido, sin duda alguna, si él no estuviera totalmente paralizado. Lo único que podía consolarle era divisar como poco a poco, la antaño inquebrantable e impenetrable mansión de los Dives se desvanecía ladrillo a ladrillo, encerrándole a él y a su jefa entre sus paredes. Una gran pilastra, que parecía hacer las funciones de pilar maestro, comenzó a resquebrajarse. Y finalmente, cayó. En su trayectoria se incluía el cuerpo maltrecho del joven exorcista, quien no podría haberse movido ni aunque el mismísimo Creador le imprimiese sus fuerzas divinas. Era el fin, a Sig sólo le quedaba cerrar los ojos y aguardar pacientemente una muerte indolora. Muerte que, desgraciadamente, era muy difícil que le fuera concedida.

Sin embargo, nada de eso sucedió. Si había en el cielo algún tipo de deidad, era evidente que sentía cierta fijación con el joven exorcista, pues ni de una forma ni la otra permitiría que dejase el mundo de los vivos. Como si de un truco de magia se tratara, la pilastra se desintegró. Y el techo, que debería haberse desplomado sobre ellos; no cedió ni un ápice. Si Sig alzaba la vista, podría ver a un individuo pequeño (de un metro veinte) con un extraño disfraz. Dicho sujeto portaba un saco bendito en la cabeza, lo cual ocultaba su rostro y le otorgaba cierta aura de misticismo. Una vez divisó al exorcista, asintió con la cabeza e hizo señas. Entonces, surgieron sus compañeros. Eran toda una comitiva de individuos ataviados con los mismos ropajes que el primero, y comenzaron a rodear a Sig. Uno de ellos se arrodilló junto a él y comenzó a aplicarle diversas sanaciones.

Una vez hubo terminado, Sig había recuperado parte de la movilidad de su cuello, lo cual le permitió obtener un vistazo más amplio de la habitación. Observó como los individuos que recien habían llegado se agachaban cada uno separado un metro del siguiente y disponían unos pequeños artefactos en el suelo. Una vez estos artilugios fueron depositados, los extraños se agruparon rodeando a Sig y a su maestra. Antes de que Sig pudiera parpadear siquiera, el mundo que lo rodeaba volvió a cambiar.

El exorcista y la maestra fueron separados por los extraños, y Sig fue dispuesto en una especie de camilla, donde fue de nuevo inmovilizado. Una vez allí, comenzaron a aplicarle todo tipo de curas y sanaciones, cosas que el exorcista jamás había presenciado tanto por su rareza como por su innovadora aplicación. Bajo el efecto de una misteriosa droga, el exorcista cayó dormido.

Una voz grave y profunda lo despertó de su letargo. Sig había recuperado su movimiento, pero estaba desprovisto de la mayor parte de sus artilugios y ropajes. O al menos, eso parecía.



-Sigfried Goldiger... Un bonito nombre, es una lástima que sea impuesto. ¿Sabes una cosa, Siegmeyer? Todos los exorcistas, todos y cada uno de vosotros, hacéis un juramento a la hora de ingresar en la orden. Así como todos los miembros de las sagradas instituciones de Terra. Los Dives también hicieron su juramento, prometieron honrar y proteger el nombre de la institución que les otorgó todos sus privilegios. Y en su lugar, coquetearon  con las artes oscuras y trayeron la desgracia a su linaje y a todo Eonburg, si no llega a ser por nuestros esfuerzos combinados. Lisa Arileen y los suyos cayeron en el embrujo de los seres de ultratumba y traicionaron sus ideales y todo aquello por lo que luchaban. El refugiado político, el señor Damsi, el cual también tiene un apellido falso, por cierto, vendió a sus propios hijos a cambio de recuperar un poder que le había sido arrebatado al abuelo del abuelo de su abuelo. El mariquita de Rickard Maric, además de restregar sus partes íntimas con su amigo fallecido y coquetear con tu maestra, se tomó demasiado enserio su cruzada contra los que en definitiva no dejaban de ser sus compañeros, descuidó sus deberes como miembro de la guardia y les falló tanto a sus superiores como a sus subalternos. Y llegamos a la pieza clave de la partida. Tú. Trataron de lavar tu cerebro, de eliminar los recuerdos ponzoñosos de tu mente. Esos botarates creyeron en su arrogancia e ignorancia que tan sólo eran los recuerdos y el ambiente que te rodeaba lo que te convirtió en un hereje. No podían estar más alejados de la cruel realidad. Los traidores nacen, no se hacen. El hombre está determinado por su aciago destino, el cual es tan sólo dictado por las deidades. Y nosotros, meros mortales, no tenemos el poder para evadirlo. Tu destino es traicionar a todos los que te rodean, dejando un rastro de destrucción a tu paso. Y mi misión es utilizar esta, tu habilidad, a favor de la institución a la que ambos hemos jurado defender. Así pues, te propondré una cosa. Tienes dos modos de salir de esta celda. Una de ellas es con los pies por delante. La otra es en una camilla. Si tomas el primero de los dos caminos yo mismo seré tu matarife, y te puedo prometer que la pesadilla que has vivido en la mansión Dives te parecerá un sueño en comparación a lo que yo te descubriría en esta sala de tomar esa senda. Si, por el contrario, consideras que tus pecados tienen remisión, volveremos a realizarte una lobotomia. Sin embargo, esta vez me aseguraré de que no queden retazos de tu antigua vida. Ni de esta ni por supuesto de la anterior. Te proporcionaremos una identidad completamente nueva, con todos los lujos y con una posición estratégica de valor para la institución. Tú creerás tener voluntad propia, ser el dueño de tus decisiones, pero en realidad estarás condicionado por nuestras acciones. Así que debes elegir. O renuncias a tu vida o renuncias a tu identidad. Si aceptas mi oferta, yo mismo te detallaré a lo que nos enfrentamos y lo que puedes esperar en un futuro si colaboras conmigo. Si rechazas mi oferta, te mataré con mis propias manos.
-la apacible sonrisa que el misterioso personaje le dedicó a Sig habría hecho que incluso a una doncella de fuego se le helara la sangre.- Y date prisa, el tiempo corre.



ALEXANDER GOLD


Alexander saltó, y su mundo dejó de tener sentido, si es que alguna vez lo había hecho. En su breve pero crucial descenso pudo ver destellos de inspiración repartidos a su alrededor, fragmentos que como vidrios rotos revelaban una parte ínfima del tapiz de la verdad: un hombre anciano abrazaba a una joven, o más bien la apretaba contra si, atrapándola; una gran serpiente se devoraba a si misma a la vez que luchaba por escapar de su propia voracidad y, finalmente, una mujer tejía con un hilo que se deshacía con el tiempo, dejando así su trabajo inacabado.Y cuando su tejido se deshacía, la mujer volvía al punto inicial y, con toda la parsimonia del mundo, reanudaba su tarea.

Aquella metódica y repetitiva tejedora le recordó a Alexander su propia vida. Siempre huyendo, hasta que acababa encontrando un lugar donde reposar. Y, de nuevo, tenía que verse obligado a huir de nuevo. Aquella situación no sería tan dolorosa si no arrastrase a su propia hija a su particular infierno.

El trayecto terminó tan bruscamente como había empezado. Alexander estaba tendido en el suelo, más cuando se alzó pudo comprobar para su dicha que su hija Neptune se hallaba sana y salva delante de él. Respecto a la escudera que le había salvado la vida a la muchacha, hacía ya sendos minutos que la había dejado reposando en el exterior de la mansión Dives y había seguido su propio camino.

El toque del fallen que le había hecho saltar hizo que se girase, y ambos contemplaron como la mansión de los Dives se venía abajo, sepultando a todo aquel que hubiera permanecido en su interior junto con los oscuros secretos que aquel edificio había guardado.

El individuo se presentó de forma fría y poco amistosa, de hecho ni siquiera le dió un apretón de manos a Alexander. Les instó a ambos a que le siguieran y les guió por caminos oscuros y atajos con el fin de no transitar las sendas oficiales, donde seguramente ya estarían siendo movilizadas gruesas patrullas eclesiásticas.

-Mi nombre es Mizda, y voy a sacarnos de aquí. Estamos juntos en esto, ¿me escucháis? Somos los únicos supervivientes, y por lo tanto los únicos sospechosos. Si la Eclesia nos atrapa... niña, será mejor que te tape los oídos. -tanto si Neptune le hacía caso como si no, Mizda continuaría-Si nos atrapan, no sólo nos acusaran de asesinato sino también de hallanamiento y de cortejo de las artes oscuras. O como coño se diga. Y no creo que haga falta que te explique lo que pasará si nos encuentran. A la niña la harán mujer repetidas veces, y a ti y a mi nos colgaran de nuestras extremidades. De todas.

Mizda hizo una pausa al escuchar pasos estridentes de unos supuestos guardias, pero para alivio del grupo de fugitivos los susodichos no se cruzaron en su camino.

-De todos modos existe un lugar donde podemos ocultarnos, al menos hasta que las cosas se calmen. Feuerheim, la tierra de las oportunidades. Donde la Eclesia apenas puede tocar a las almas libres como nosotros. Y, por suerte para vosotros, mi tierra. Allí hay quienes esperan mi llegada como agua de mayo, ¿Sabéis? Soy algo así como un principe, y vosotros bien podéis ser miembros de mi corte. Pero, antes de nada, hemos de hacer una última parada. Aguardad aquí.-para sorpresa de Alexander, el fallen les había conducido al hostal del señor Gastlich, el amable anciano que les había otorgado refugio, pese a sus muchas fallas.

Para consternación de Alexander y Neptune, pues cabía la posibilidad de que en el interior de las dependencias de aquella taberna hubiese efectos personales suyos, el edificio estaba en llamas. Y lo peor de todo era que nadie se molestaba en apagarlas.

Una figura delgada y casi raquítica estaba arrastrando una poderosa maleta fuera del edificio. Dicha figura, a juzgar por su fisionomía y gestos, pronto se identificó como Damsi. Mizda agarró a Alexander por el brazo y le dijo lo siguiente:

-Tengo cuentas pendientes con este hombre. Es un individuo peligroso, así que necesito que me hagais un favor. Entretenedlo mientras yo doy un rodeo. Saldré por su espalda y lo inmovilizaré. ¿Estamos comprometidos, no?

Antes de escuchar la respuesta de sus acompañantes forzosos, Mizda desapareció, dispuesto a dar el desvío que previamente había comentado. Damsi avanzó hacia ellos en cuanto los reconoció, pero en su rostro ya no había simpatía pura, sino amabilidad corrompida por la imperiosa necesidad de huir.

FDI:
Siento muchísimo el retraso, pero hay veces en las que las circunstancias de la vida le empujan a uno a un abismo tan oscuro que todo lo demás pasa a un segundo plano.

En lo relativo al post, os seré sinceros. He tenido que releermelo y si bien no se me ha olvidado lo que tenía pensado, si que puedo haber pasado por alto algún detalle. Así que, como situación excepcional, os doy via libre para comentarme si es que me he dejado algo atrás y yo decidiré si modificar o no el contenido del post. Si estáis conformes con lo respondido, haced lo propio y elaborad vuestro post.

Un saludo y divertíos.


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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Sáb Ago 27, 2016 10:50 am


El joven mago observo con indiferencia el girar de la moneda, al ver el resultado que esta arrojo, no pudo evitar reír junto a su anfitrión por lo inesperado de la situación. -Dios, la verdad no me esperaba eso, bueno, desde el principio tuve en claro que al momento de hacer cualquier trato contigo llevaría las de perder, no es como si tuviera algo de que quejarme, en cierto modo comprendo tu visión del caos, aunque no la comparta- Dijo Sig con una leve sonrisa amistosa en su rostro.
"Es cuanto menos curioso, que con tus acciones sin darte cuenta logres el equilibrio que tu amo tanto deseaba evitar" Pensó el mago para si mismo, pensamiento que prefirió guardarse antes de arriesgarse a provocar mas a Marduk o a su emisario.

Tras escuchar atentamente el triunfante discurso del demonio, Sig se preparo para preguntar por el encargo que Marduk quería a cambio de las almas de Veran y Mugdha. Lamentablemente antes de que este pudiera siquiera abrir la boca, se encontraba nuevamente en medio de la semi-derruida mansión de los Dives. "Creí ser bastante claro cuando dije que no quería mas incordias ni molestias en mi vida, pero su el emisario de Marduk no fue capaz de decirme cual era el encargo que tenia que cumplir para este, no cabe duda de que estará contactándome en un futuro para comunicármelo, lo mas probable es que lo haga en el momento mas inoportuno... Creo que acabo de hacer algo realmente estúpido al ofrecer mi alma... No, no puedo tener esa actitud, no pienso morir, no tendría que preocuparme por tener que cumplir esa parte del trato" De haber podido mover los músculos de su cara, Sig probablemente hubiera pensado esto con una expresión de seriedad en su rostro, lamentablemente ese era un lujo que el exorcista no podía darse, teniendo que conformarse con contemplar con compasión el cuerpo de su jefa.

"Espero que esté bien" Pensó el mago con sincera preocupación por su jefa Lisa Arileen, dicha preocupación dejo de centrarse en Lisa para reunir también a su persona el la misma, ya que de un momento a otro el mago tomo conciencia de la poco envidiable situación en la que se encontraba, aquella titanica mansión en la que habían pasado la tarde había comenzado a desmoronarse (probablemente mientras Sig estaba inconsciente) y el detrito de la misma amenazaba con aplastarlos en cualquier momento si no salían rápido de allí. Al verse en tan desesperada situación, el mago hizo todo lo posible para intentar mover su cuerpo y sacar a su jefa de allí, pero fue en vano, por mas que lo quisiera no podía mover ni un musculo.

Incluso cuando el gran pilar principal se cernía sobre su persona, Sig no cesaba en sus intentos por mover su cuerpo y escapar de allí, gruñendo y rabiando a si mismo mientras el gigantesco pilar parecía acercarse a la vez que toda esperanza de vida se alejaba repentinamente. El exorcista no esperaba ningún milagro, sin embargo, este no le pidió permiso al joven mago para acontecer de todos modos, puesto que el pilar que representaba su inminente perdición se desvaneció en el aire como si se tratara de un simple espejismo diluyéndose por la cercanía, solo en cuanto este hubo desaparecido completamente el mago se permitió recuperar la compostura. "¿Habrá Dios por fin respondido a mis suplicas? ¿o sera esto obra de Marduk, preocupado porque sobreviva lo suficiente para cumplir con cualquiera sea la misión que piense darme?"

Tras considerar esto el mago decidió en lugar de estancarse en pensamientos fútiles, hacer lo mas prudente y mirar a su alrededor para ver si hallaba alguna explicacion lógica al asunto, y así fue que vio a la figura a quien juzgo como el responsable de salvarle la vida, una pequeña un pequeño hombrecillo cubierto de pies a cabeza con prendas del mas impoluto de los blancos.

"¿Sacos de penitencia? Serán... ¿Refuerzos? Al menos están tomándose la molestia de curarme, cuanto menos podría agradecerles en cuanto recupere un poco la movilidad, esta técnica de curación parece muy avanzada, seguro que Lisa podría aprender bastante de estos sujetos si estuvieran dispuestos a compartir sus técnicas" Incluso luego las curaciones, el exorcista decidió no moverse mucho como medida preventiva, se sentía relativamente a salvo entre eclesiaticos, incluso si se trataba de penitentes. "De todos modos, si eligen llevar esos sacos es porque verdaderamente se arrepienten de sus pecados. ¿Cierto?"

Antes de caer dormido por el efecto de los medicamentos, Sig alcanzo a balbucear unos agradecimientos para sus salvadores. Independientemente de si estos respondían o no, el mago ya estaría dormido para ese entonces.
El mago despertó de manera súbita ante las palabras de aquella misteriosa voz que clamaba conocer su mas profundo secreto, el de su verdadera identidad y el hecho de que este recordaba a la perfección su vida pasada, si bien Sig siempre sospecho que habría al menos alguien en la santa institución que estuviera al tanto de esto, jamas pensó que llegaría el día en que tuviera que confrontar este hecho, ya que siempre lo pensó como una suerte de pacto de ficción en el que ambas partes tenían el convenio implícito de fingir que nada raro pasaba, aparentemente el mago estaba equivocado.

Sig escucho el relato de aquel hombre desde su posición acostado, sin mover un solo musculo mientras meditaba su respuesta, el joven se sentía tan desnudo por dentro como en el exterior, y no podía evitar sentirse ofendido por las palabras de su interlocutor, por lo general el exorcista era adecuadamente respetuoso con su compañeros de oficio, pero visto y considerando que la única salida viable de ese sitio era pasar por una lobotomía, el mago creyó adecuado darse un respiro y decir lo que verdaderamente sentía por una vez desde que llego a la orden, después de todo puede que no tuviera otra chance para hacerlo.

-Destino... Destino... Estoy hasta los cojones de tanta cháchara sobre el puto destino ¿Sabes? Es por tipos como tu que se creen destinados a la grandeza o a un bien superior por el solo hecho de haber nacido en un determinado ambiente que estamos metidos en este lío en primer lugar, fueron ustedes los que me arrebataron mi hogar y todo aquello que amaba, fueron ustedes los que causaron esto, no el puto destino del que tanto te crees conocedor. Y aun así jamas levante un dedo contra la santa institución, y que no te quepa la menor duda que jamas pensé en hacerlo, cumplí con mis obligaciones lo mejor que pude como haría cualquier persona normal, así que límpiate la boca antes de hablarme a mi de traición- Contesto con una calma que contrastaba con la dureza de sus palabras.

-El destino puede ir a meterse una berenjena por el culo por lo que me interesa, el destino no es mas que una excusa que usan los perdedores para justificar aquello que odian en sus vidas-Desde su posición acostado el exorcista seguía hablando con sus ojos mirando directamente a los de su  oyente, ignorando por completo el intento de amenaza por parte de aquel hombre, después de todo, acababa de tratar con un demonio momentos atrás, seria un despropósito asustarse de un humano luego de haber pasado por eso.

-Todos estamos condicionados por las acciones de los demás ya sea en mayor o en menor medida, ya los paganos, los eclesiaticos, los Ángeles en el cielo o los demonios en los infiernos del caos, no hay ser, ni partícula en este mundo que no este condicionado por las acciones producto de la voluntad de otros. Eso es a lo que tu llamas destino, el tener la buena o mala fortuna de que las acciones previas de los demás nos afecten ya sea positiva o negativamente- Solo luego de decir esto fue que Sig decidió intentar erguirse, estirando su entumecido cuerpo antes de dedicarle al hombre una mirada completamente helada y desprovista de todo sentimiento que sirvió como preámbulo para lo que estaba por decir.

-Ni siquiera me dignare a perder mi tiempo contestando a las otras cosas, acepto tu oferta, solo procura recordar aquello que nos separa de los seres oscuros, nosotros guiamos y mantenemos bajo control al pueblo, pero bajo ningún motivo tenemos que creernos los dueños de sus almas, de hacer eso no habría nada que nos separe de los demonios del caos a los que nos enfrentamos... Te preguntaría tu nombre, o que me comentes los detalles que depararía nuestro futuro al aceptar esta propuesta, ademas claro, de consultarte por el estado de mis compañeros. Pero sabiendo que van a lavarme el cerebro después de esto la verdad es que no le veo mucho sentido, si de todos modos olvidare todo. ¿No lo crees?- Justo después de exclamar estas palabras, el mago recordó una frase que había dicho a sus compañeros al principio del día. "Je... Puede que si seamos mercenarios al servicio de la eclesia después de todo"

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Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

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