Versión de juego 1.1.1: The Curseblood Plague
VOTAA!!
¡¡¡A VOTAR!!!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FOROS HERMANOS
FOROS HERMANOS

AFILIADOS ELITE
AFILIADOS ELITE

Magic World War, 2036
AFILIADOS
AFILIADOS NORMALES


Crear foro
Parallel Hearts {PH Rol}
Mejores posteadores
Crick (2537)
 
Señor de Terra (1301)
 
Dezba Wakanda (720)
 
Lugor Jumther G. (593)
 
Enkei (582)
 
Rath Wraylan (481)
 
Maximilian Stenkerk (440)
 
Sarah Raynore (431)
 
Kalen Otero (372)
 
Ederat (364)
 


[AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Mayo 23, 2015 12:47 am

DUMB


Venganza. Misterios. Dolor. Esas tres palabras eran para Dumb las más representativas, y las que lo movían en su búsqueda. Eso y obviamente la esperanza de encontrar algo, una pista, por mínima que esta fuera. Fue por eso por lo que partió hacia Gonduar.

En su viaje por barco conoció a variopintos personajes, desde caballeros desheredados hasta influyentes personajes pasando por los más viles elementos de la sociedad. Uno de los que más le llamó la atención fue un tal Stevenson, un gentilhombre de tez pálida y cabellos alborotados que, ataviado con ropajes fastuosos, decía viajar a Ciudad Catedral con sus dos hermanos, hombre y mujer respectivamente. Conoció a aquel hombre en el muelle de Storby, en plena noche, y su sorpresa fue máxima cuando el susodicho, tras susurrarle al barquero unas cómplices palabras, consiguió que el viaje de Dumb saliera completamente gratis.

Una vez embarcó, los variopintos personajes no cesaron de aparecer. A parte de los que se burlaban de su color de piel y su mutismo o simplemente le despreciaban por esos factores, hubo algunos seres caritativos que no solo aceptaron esto sino que se acercaron a él e incluso se atrevieron a intentar mantener una conversación con aquel monstruo color carbón.

Con respecto al trayecto en sí, el viaje transcurrió en los canones de la normalidad. Dumb y su acompañante alcanzaron el continente gonduareño el día 10 de noviembre. Los muelles de Gonduar, como era costumbre, estaban completamente abarrotados. Desde aquel lugar se regulaba no solo la entrada y salida de personas en aquel continente sino el intercambio de mercancías y mensajería entre ambos continentes. De todos modos, allí Dumb y Katherine tuvieron la oportunidad de comprar mercancías a todo tipo de comerciantes, tanto legales como ilegales.

De cualquier modo, desde el día que llegaron a Gonduar una peregrinación comenzó. La búsqueda era extenuante, era como dar palos de ciego frente a una pared de acero: extenuante e inútil. A pesar de que eligieron los muelles precisamente por su ebullición y su tráfico, la búsqueda fue infructuosa. No tenían nada, ni una sola pista a la que aferrarse. Muchos de los tipos a los que aquella pareja preguntó simplemente se dedicaban a espantarlos nada más ver el rostro calcinado del hiperbóreo y de los pocos que accedían a escuchar la explicación completa, la mayoría de los que no desistían y aportaban pruebas pedían un precio a cambio. Un precio muy alto para una información tan incierta.

Pero un día algo cambió las cosas. Un hombre se acercó a ellos, cosa inusual, para entablar una conversación. Incluso les invitó a bebidas y comidas si la ocasión se terciaba a ello. Se hacía llamar El Mensajero. Su oficio, bastante simple; trasladar información desde un emisor a un remitente. Sus servicios; caros y exclusivos. Su vocabulario; soez, esplicito y directo. Mientras comía unas patatas bravas y bebía intermitentemente su bebida, hablaba con Dumb y Katherine, salpicando varios fragmentos de su comida a sus interlocutores:



-Hmmmm… Siempre me encanto la Pyki-Cola. Antes era más de Pyksi, pero son demasiado empalagosas, supongo que me hago viejo. Es como elegir entre rubias o morenas. Si te apuntan con una pistola en la cabeza acabas escogiendo una de entre ambas, pero si tuvieras oportunidad de hacerlo te follarías a las dos. ¿Sabeis una cosa?-
el norgon se acerco a ello, susurrante.- Las malas lenguas comentan que Pyksi y Pyki-Cola son en realidad dos empresas aliadas que quieren formar un oligopolio de la bebida de zumo alboriano destilada. ¿Os lo podeis creer? Si, esos cabrones son unos zorros. Yo también me quede con la mandibula a la altura de los huevos cuando me enteré. ¿Increible, cierto? Pero dejémonos de conspiraciones, no he venido aquí por eso. Te seré franco, negrito. Un hijo de puta me ha entregado una cantidad tal de dinero que con el podría follarme a la madre del Exarca si quisiera. ¿Qué que hago aquí hablando contigo en lugar de hacerlo? ¿Y tu me lo preguntas? ¿Acaso sabes la edad que debe de tener esa mujer? Hacerlo con ella debe de ser peor que meter la polla en un hormiguero. Algo realmente desagradable. Además, tú eres mucho más guapa.-dijo, mientras le guiñaba un ojo a Katherine.- ¿Cuál es tu nombre, bella flor del desierto? ¿Por qué no dejas a este hombrecillo mudo y te vienes a dar una vuelta con papá? Seguro que debes echar de menos que alguien grite tu nombre a la luz de la luna. O a la luz de las velas. O incluso a la luz de las lámparas de un burdel.-Una vez Katherine reaccionó a los comentarios, El Mensajero pasó a asuntos mas serios.- No sé que contiene este mensaje, pero si sé que soy el cabrón más fiable de todo el continente en cuanto a enviar mensajes se refiere. Bueno, depende a quien le preguntes. Lo hijos de perra legalistas prefieren confiar en otro tipo de mensajeros. Más “seguros”. JA. Esos mamones no saben lo que es huir de la pasma con dos kilos de coca en cada pierna mientras procuras que tus cartas no sean devoradas por el jodido banthor que has alquilado a unos comerciantes del Mercado Negro de Eonburg. Pero seamos directos. No sé si agarrarás mi consejo y le darás un buen meneo o si lo mandarás a paseo. Pero nene, haz caso a papá. El tipo que ha enviado esto requiere tu presencia. No sé en qué líos estás metido, ni quiero enterarme. Pero yo que tú iría raudo y veloz a buscarlo. Y ahora tengo que irme. Llego tarde a una cita.

Una vez aquel personaje se marchó, Dumb y Katherine pudieron leer el mensaje con detenimiento.

“Estimado señor Dumb. Usted no me conoce, pero yo lo conozco a usted de sobra. Sé todo acerca de su vida. Sé que está acompañado de una hermosa súcubo llamada Katherine. Sé que su cuerpo es negro como el carbón, y que su lengua hace mucho que dejo de formar parte de usted. También sé lo que su corazón anhela: venganza, y respuestas. Y yo puedo ofrecerle las dos cosas. Si estás interesado, te espero en Gonduar la noche del 19 de Diciembre.”

Desde que recibió esa carta a día 20 de noviembre hasta que se decidió a partir tuvo tiempo de ordenar sus pensamientos y de hacer otro tipo de quehaceres. Pero, inevitablemente, de una forma u otra, el hiperbóreo chamuscado y su compañera Elizabeth arribaron en Eonburg la noche del día citado.

Lo primero que se encontraron aquella noche fue un tétrico silencio en los humedales. La gente de bien se había ido a la cama hacía ya horas y los pocos que quedaban despiertos eran seres de los que merecía la pena guardarse. La humedad combinada con el frío de la noche daba lugar a una extraña sensación de frio denso que inundaba los pulmones del hiperbóreo. Aquella sensación era casi reconfortante, teniendo en cuenta el tipo de fisionomía del que hacía gala Dumb.

Katherine y Dumb sabían que a aquellas horas no encontrarían alojo ordinario, sino que más bien tendrían que arriesgarse a dormir al fresco o solicitar la buena voluntad de alguno de los trabajadores del Anillo exterior. La pareja estaba atravesando uno de los muelles cuando vieron que un barco se movía. Llevaba un cartel en la cola. Poco a poco, diversos insectos luminiscentes comenzaron a situarse alrededor del letrero, como si quisieran leerlo. Aquello le permitió a Dumb acertar a adivinar lo que ponía.

En aquel letrero estaban indicados sus nombres. En concreto, sobre la madera, grabada directamente encima rezaba “Dumb & Katherine”. O aquel barco tenía un nombre un tanto estúpido, o alguien había estado esperando pacientemente su llegada. Justo cuando los dos visitantes se acercaron al barco, hasta entonces parado, éste comenzó a moverse.

Las luciérnagas no se despegaron de su cola en ningún momento, permitiendo a los dos viandantes seguir al barco a través de las plataformas flotantes. Finalmente, tras un largo trayecto, el barco se detuvo a las afueras de una pequeña tiendecilla, que no contaba apenas con embarcadero. Cuando Katherine y Dumb se dirigían a identificar al piloto, comprobaron con asombro y estupefacción que el barco estaba completamente vacío, ni un alma habitaba su superficie.

Aquello escamó a la pareja, pero de todos modos se introdujeron en el local a través de unas curiosas cortinas que hacían la vez de puerta. Aquel local, a juzgar por su aspecto exterior, parecía totalmente abandonado y desatendido desde hacía eones. Ni siquiera se podía adivinar que productos ofertaba o producía, pues hasta su cartel estaba desteñido y astillado, dejando revelar una carencia de mantenimiento severa.

Una vez entraron, descubrieron que aquel local, a pesar de estar desatendido, no estaba deshabitado del todo. Una misteriosa figura dejaba reposar su cabeza sobre el mostrador mientras manchaba todo este de un viscoso liquido que la pareja de visitantes rápidamente identificó como saliva. Al lado de esta figura se encontraban dos objetos; una campanilla y una botella de cerámica.

Antes de que llegaran hasta él, una campana que había en el mostrador sonó automáticamente, advirtiendo a aquella aparentemente grande figura de la presencia de invitados. Con movimientos torpes, aquella presencia levantó su cabeza, cubierta con una capucha, y se dispuso a mirar a sus invitados, entre parpadeos frecuentes que delataban su somnolencia:



Desde su boca hasta su cuello se extendían varios hilos de líquido negruzco, algunos secos y otros por secar, que pronto mancharon también la túnica de aquel individuo. Una tenue lamparita iluminaba la estancia, así que el hasta entonces dormido encapuchado decidió sacar otra de debajo del mostrador y encenderla. A través de aquel haz de luz pudo observar con detenimiento a sus dos visitantes, aunque se centró mucho más en Dumb que en Katherine. Al terminar con su escrutinio, esbozó una sonrisa, cambiando la configuración de los hilos de saliva de cuya presencia todavía no se había percatado. Una vez comenzó a hablar, Dumb pudo escuchar su potente y masculina voz. Todo lo que tenía de voluminoso lo tenía de orador.

-Has venido, mi querido Dumb. Muy bien, no esperaba menos de ti. Tu voluntad es férrea como el hierro. E imagino que si has recorrido todo el camino hasta aquí, tu intención será adquirir mi información. No te lo tomes a mal, pero mi información es valiosísima. La gente como yo, que vive fundamentalmente de lo que se calla en vez de lo que cuenta, es reticente a dar este tipo de informaciones. No obstante, si cumplieras el precio requerido yo mismo te ayudaría a llevar a cabo tu venganza. Puede que viéndome asi me identifiques con un viejo decrepito que vive en una humilde chabola a las orillas de los humedales. Y no te faltaría razón. Pero hasta un viejo decrepito como yo sabe guardar secretos y deber favores. Pero te advierto, mi pequeño hiperbóreo tostado, de que el camino no será fácil. Requeriré de ti el máximo de los compromisos, la más devota de las lealtades, la más calculada eficacia. Sé que eso no son más que palabras para ti, pero antes de empezar con nuestro intercambio necesito que te hagas las siguientes preguntas : ¿Estás seguro de que es esto lo que deseas? ¿No quieres dar marcha atrás? Te advierto de que aun estas a tiempo. Sea como sea, si decides seguir hacia delante con todas las consecuencias, te encargaré un trabajo. No puedes saber su naturaleza hasta que no aceptes, y cuando lo hagas no podrás dejarlo a medias, ni cuestionar su moralidad. Pero te advierto una cosa; si rechazas esta oportunidad es posible que jamás encuentres lo que ansías. Es más, yo mismo me encargaré de que nadie en esta ciudad te de lo que buscas. Pero ya me he extendido demasiado. En cuanto a ti Katherine, es hora de que se decida cual fuerte es vuestro vínculo. ¿Asistirás a tu compañero de fatigas en su decisión o preferirás mantener tu individualidad?-
dicho esto, el misterioso hombre echó mano a su cajón y les presentó un folio. Gran parte de él estaba en blanco, y en la esquina inferior derecha se encontraban dos huecos. Al lado de dichos huecos estaban sus nombres. Era evidente que la intención de aquel intrigante contratante era que aquel intercambio se legalizara.


ALEXANDER GOLD



La huída de Alexander Gold le había llevado de nuevo a la ciudad del voodoo, capital de los pantanos y hogar del misticismo, la mismísima Eonburg. Aunque no era ni de lejos un extranjero en esa ciudad y probablemente la habría visitado otras veces, Alexander sabía que eso era más un contra que un pro.

Con su actual estado de fugitivo no podía permitirse que alguien le reconociera. Por azares del destino acabó en una posada de mala muerte, cercana al Anillo Exterior, llamada “El Duende Alegre”, y no precisamente porque dentro de ella se respirase un ambiente de alegría. El nombre era una alusión a la curiosa familia de mestizos que regentaba aquel local; una familia de norgo-fallens con un peculiar optimismo. Se decía que los Gastlich eran capaces de disfrutar de una agradable velada entorno al fuego mientras su local ardía, cosa que no había pasado pocas veces.

De hecho, también se bromeaba con el carácter permisivo del viejo Gastlich y su progenie, pues aquel local tenía el dudoso honor de haber cogido a tres asesinos seriales y dos paganos en el mismo día. No obstante, los Gastlich siempre se libraban de todo tipo de cargos contra ellos y contra su propiedad sacando a relucir su reserva de terrans. Algunos satirizaban al viejo Gastlich diciendo que todo lo que él tocaba se convertía en oro.

Pese a todo, El Duende Alegre seguía siendo un hogar para prófugos y todo tipo de gentuza, y los Gastlich hacían la vista gorda a cambio de unos pocos terrans de más. De hecho, cuando un huésped les agradaba, solían agradar su estancia con todo tipo de detalles; bombones debajo de la almohada, carne mejor cocinada. Ese tipo de cosas que diferencian a los huéspedes vip de los huéspedes normales.

Para más inri, Neptune despertó al padre que Damsi, el patriarca de la familia Gastlich, llevaba dentro. Así pues, no dudaba en pedirle permiso a Alexander para jugar con la pequeña y solía contarle historias de sus batallitas; de como fue un afamado ladrón y como, después de encontrar algo a lo que se refería como “Gran Tesoro” dejo de malvivir y formó una familia.

Esta desmedida atención desataba la ira de los otros huéspedes, que tenían que observar, día tras día, los Gold recibía más y mejores atenciones que ellos y muchas veces pagando menos terrans. Pero de nuevo, Damsi sabía como tratar con aquellas alimañas y un par de amenazas con delatarles a la guardia bastaban para cerrar cualquier boca.

La noche del 19 de noviembre fue como otra cualquiera. Alexander con o sin Neptune regresó después de llevar a cabo sus quehaceres y de nuevo, el viejo Damsi los recibió con una sonrisa en su rostro:




-¿Qué tal están mis huéspedes favoritos?
dijo a la vez que cogía a Neptune en brazos, abrazándola con fuerza. Al principio, en los primeros días, cuando Damsi hacia eso Neptune solía ruborizarse. No obstante, en aquella ocasión el color rojizo desapareció de los cachetes de la joven piroquinética.


-Tomen asiento, estimados Gold. En seguida les serviré la cena.


Y eso hicieron. Sabían que en cuanto a la comida se refería, no había modo humano de hacer entrar en razón a los miembros de aquella familia. Siempre que te ofrecían comida, acababas lleno hasta las trancas. Al fin y al cabo, ese era uno de los rasgos más valorados para el negocio de la hostelería.

Aquella noche el ambiente era distinto. La música, que siempre solía tocarse a todo volumen, era inexistente. Ni canciones cañeras, ni valadas, ni canto a capella, nada. Aquellos criminales, por extraño que fuera, eran muy dados a ese tipo de cosas. Ya que debían estar recluidos en esa zona de la ciudad para no llamar la atención y les estaba terminantemente prohibido usar el local de picadero privado, solían desarrollar aficiones un poco extrañas.

Pero no aquella noche. Los semblantes de los huéspedes estaban ensombrecidos y estaban muy inmersos en sus juegos de mesa y habilidad. Demasiado para el gusto de Alexander. Pero poco pudo detenerse el altea en este tipo de cuestiones, pues pronto Damsi trajo el plato preferido de Neptune y se lo sirvió a la niña. El viejo fallen le indicó a Alex que su plato tardaría un poco más en salir.

Alex notó algo en su mirada, tal vez pena, tal vez culpabilidad. Neptune decidió esperar a que su padre estuviera servido para empezar a degustar su comida. Unos minutos después, Damsi regresó con el plato que Alex le había encargado y con una botella de vino de la casa como obsequio.
Una vez le sirvió, Alex volvió a observarla; esa mirada tan atípica en él. Los detalles extraños no acabaron allí, Alex captó un curioso olor proveniente de su plato. Era similar a un leve aroma de perfume.

Si dirigía su mirada hacia la barra, podría ver como Damsi esperaba su reacción. De hecho, si se decantaba con cruzar miradas con el viejo descubriría que presto y de forma nerviosa Damsi le retiraba la mirada. Algo no cuadraba y Neptune comenzaba a mirarle extrañada. Pronto, Damsi emergió de detrás de la barra con una sonrisa de oreja a oreja:


-¿Qué sucede, Alexander? ¿Es que el plato no está de tu agrado?




RYOMARU



El escuadrón del caballero Maric era un escuadrón peculiar. Y sus trabajos también lo eran. Así como su dueño. El caballero Maric era un miembro de la Orden del Martillo destacado para con el trato a los criminales. Muchos de sus compañeros solían mencionar que Maric se había equivocado de oficio y que debería haber sido inquisidor y el propio Maric no hacia amago de desmentir esa afirmación.

Ryomaru se acababa de incorporar como escudero de Maric hacía tan solo unas semanas, pero había comprobado que los rumores eran ciertos. Entre lo que pudo ver se encontraban escenas tan peculiares y grotescas como el arrancar la piel a tiras a un sospechoso particularmente duro que acabó cantando como un castrati o el aplicar hierro fundido en diversas partes del cuerpo de un detenido.

Sus métodos eran cuestionables, pero los resultados eran lo suficientemente buenos para que a sus superiores la forma de tratar a los presos se la trajera al pairo. El problema radicaba en el carácter de Maric. El caballero era un tipo de ideales férreos y convicciones aun más. No era un tipo fácilmente moldeable, se le consideraba insobornable y detestaba la corrupción en todas sus formas.

Era, en definitiva, el arquetipo de paladín justiciero, algo que Eonburg no sobraba. De hecho, varios de sus escuderos habían pedido el traslado porque Maric no los había considerado del todo puros de corazón. Si Maric tenía una debilidad, esa era las mujeres y los niños. No podía con ello, era superior a sus fuerzas. Por eso solía delegar ese tipo de tareas en su escudera Nana Shlauter, compañera de Ryomaru.

Ryomaru y Maric se conocían, pues Maric fue el escudero del caballero que rescató a Ryomaru e intercedió ante él en su juicio. Dicho caballero, un tal Arturo, hacía tiempo que había pasado a mejor vida. En cuanto a ese asunto, Maric estaba un tanto resentido con los exorcistas, puesto que se pensaba que fue una negligencia suya lo que le costó la vida a su compañero y amigo.

La última misión que Maric les había encargado consistía en infiltrarse en un grupo de vagabundos y sonsacar información a uno de ellos, en concreto una anciana. Era una tarea tan estúpida que Nana parecía bastante molesta. Una vez capturaron al individuo, Nana le comunicó sus pensamientos a Ryomaru.

Nana era una súcubo de figura apetecible, que siempre solía vestir trajes sencillos. Tenía una cicatriz en el ojo y su afición por el tabaco era en todos lados conocida. :



-Creo que Maric no va en serio. ¿Interrogar a una anciana? ¿Acaso es lo que la guardia hace? Menuda mierda de misión nos ha encargado.

Antes de que pudieran empezar la tortura, Maric entró en la sala con un frasquito transparente lleno de un líquido de igual tonalidad. Maric era un hombre bien parecido, con una barba y pelo rubio bien recortados, de mandibula y cuerpo fuertes y de constitución media. Su raza era una incognita, unos decían que era mestizo de hiperbóreo con altonato, otros que de hiperbóreo con norgon. Lo único que se tenía claro era que aquel caballero tenía sangre hiperborea.



-¿Sabes lo que es esto, Mara? –dijo el caballero mientras se lo acercaba al rostro.

A juzgar por la mirada, la mujer lo reconoció al instante:



-¡Eres basura! ¡Deja de hurgar en mis recuerdos, sucio!

Maric sonriendo, negando con la cabeza:

-Respuesta incorrecta, Mara. Esta es agua bendita. Es el agua con el que mataron a tu hijo. A mi amigo.-esta vez Maric se dirigió a Ryomaru.- A su salvador. ¿Cómo puedes ser tan insensible, Mara? Era sangre de tu sangre.

La anciana hizo gestos de desagrado, moviendo la cabeza de un lado a otro. Era como si aunque estuviera atada a una silla quisiera liberarse de esta y huir de la escena.

-Por favor, déjanos en paz. Mi marido se ha suicidado, yo vivo en la calle. ¿Qué más quieres, muchacho? ¿No te compadeces de esta pobre anciana?


Maric sacudió la cabeza con pena. Era como si esa situación no le gustara.

-Quiero justicia, Mara. Tu hijo Arturo ha sido asesinado.


Finalmente, Mara explotó.

-¡Mi hijo Arturo intentó estrangularme! ¡Y luego intentó suicidarse! ¡No tienes ni idea de lo que estás hablando!

Maric acabó dándose por vencido.

-No quería llegar a esto, pero es evidente que no se puede razonar contigo. Si quieres vivir en la inmundicia y alejarte de todo, por mi bien. Pero no toleraré que se me impida hacer justicia. De una u otra forma debes decirme todo lo que sepas. Yo lo necesito, el mundo lo necesita.


-No puedes torturarme, ¿recuerdas? Soy una mujer.

-¿Quién dijo que yo fuera a torturarte?-
Maric sacó un folio de su chaleco y se lo presentó a sus dos escuderos.-Necesito que responda a todas estas preguntas. Usad todas las herramientas a vuestra disposición. Si debéis matarla, hacedlo. Las respuestas son prioritarias esta vez. Os espero afuera.

Maric salió de la estancia, cerrando la puerta tras de sí. Aquel edificio era un piso franco que el caballero había adquirido para casos como aquel. En aquella sala había todo tipo de instrumentos de tortura: desde lo más simples como cuchillos y sierras hasta más complejos como potros o doncellas de hierro.

Según el folio, las preguntas que Mara debía de contestar eran las siguientes:

*Descripción de los hechos previos al exorcismo.
*Descripción de los hechos durante el exorcismo.
*Nombre del agente responsable.
*Fecha y hora del exorcismo.
*Resultado del exorcismo.
*Descripción de los hechos posteriores al exorcismo

Una vez terminó de leerlas, Nana le pasó la hoja a Ryomaru y le dijo algo bastante comprometedor:

-Me pregunto que demonios se traerá Maric con esta anciana. Escucha. Aunque has mirado como torturamos nunca has participado. Hoy estoy un poco cansada, y tú pareces lleno de energía. Así que te propongo un trato; tu torturas a la mujer, obtienes las respuestas y yo… digamos que te recompensaré más tarde. Ya sabes, es como si fuera un examen.-diciendo esto, la sucúbo se apoyó en una de las paredes y se dispuso a encenderse un cigarro, dispuesta a que Ryomaru hiciese el trabajo sucio. Entretanto, Mara no dejaba de temblar y de farfullar palabras pidiendo clemencia.

SIG

Aquella noche fue una noche dura para el joven mago. Quizá fuera el preludio de lo que estaba por venir, o quizá, mirando desde un prisma más optimista, fuera solo el recordatorio de que aquel jovencito había pasado por tiempos mucho peores.

Los sueños atacaban con frecuencia a Sig, pero aquella noche fue una de las peores. Los recuerdos de su vida pasada se entremezclaban con elementos ajenos a la memoria, propios de las peores de las pesadillas, formando un conglomerado tan denso como exhaustivo. Como resultado, el joven exorcista se levantó entumecido, bañado en sudor y quizá habiendo derramado unas cuantas lágrimas por un pasado que nunca volvería.

El muchacho se levantó como bien pudo y lo primero que hizo fue llevar a cabo su ritual matutino. Los cuarteles de la Cruz Argenta no se caracterizaban por un alto volumen de tráfico ni una actividad alarmantemente alta, sino que dentro de sus cimientos los miembros de dicha orden intentaban no permanecer ociosos hasta que algo requiriese el uso de sus habilidades.

La jefa de escuadron y compañera de Sig, Lisa Arileen, llevaba varios días ausentes debido a un viaje que había tenido que emprender, así que Sig tuvo que esperar al regreso de su superior en compañía de sus tres compañeros de escuadrón. Sig les esperaba en la cantina, mientras comía lo que anteriormente le había pedido al cocinero que le preparase.

Antes de que pudiera terminar de comer, los tres susodichos atravesaron el umbral de la puerta del comedor y le saludaron, cada uno de forma distinta. El primero de ellos, que iba en cabeza, un norgon ataviado con una túnica y que portaba bajo el brazo un libro, hizo una reverencia cordial. Su nombre era Veran Izdanik, y su oficio era el de Protector.


Detrás de él, un altea totalmente rapado cuyo torso únicamente estaba cubierto por una hombrera de cuero amén de múltiples tatuajes tribales y de cintura para abajo una especie de falda desgarbada y hecha con varias pieles era su única vestidura, le saludó inclinado ligeramente el torso y juntando las palmas de las manos a la altura del pecho. Bien sabido era que aquel altea, de nombre Mugdha Yazornig, tenía un pasado relacionado con las Aldeas Kzul, y que debido a eso sus costumbres no eran consideradas normales.

En una ciudad tan heterogenea como Eonburg aquel era un detalle sin importancia, pero según murmuraban las lenguas viperinas de aquella orden, Mugdha había sido acusado y juzgado muy severamente por la Inquisición por sus repetidos robos sucedidos durante su peregrinación, una prueba que todo Muiran tenía que superar para considerarse digno.

De eso hacía ya meses, y gracias a la actuación del mismo benefactor que había salvado a Sig, Muiran pudo probar que era digno de ser miembro de la Cruz Argenta. Tanto fue así que se había incorporado como Pyro hacía tan solo unos cuantos meses, cubriendo una baja que uno de los compañeros caídos de Sig había dejado.



Por último, y siendo la única fémina de aquel trío, la joven guerrera Escarlata Ysgalad era la única de entre ellos que dejaba mostrar sus pantalones ya que a pesar de que ella también tenía una especie de túnica esta le llegaba más o menos hasta la cintura. Su corto cabello era de color azabache. Era una mujer simple, pero no por ello falta de belleza, sino en el sentido de que no necesitaba del uso de maquillaje y demás artimañas para enmascarar su fealdad. Esta fue la que, adelantándose a sus compañeros, se dirigió rauda y veloz a la mesa de Sig, sentándose junto a este y aprovechando para agenciarse uno de sus refrigerios.

Mientras masticaba la comida, y sus dos compañeros pedían, la muchacha se inclinó sobre Sig, rozando su pecho con su cabeza, de una forma fraternal. Haciendo pucheros, la joven acomodó su cabeza en el bajo vientre de Sig, acurrucándose.

-Te he escuchado gemir esta noche. Puede ser por varias causas, pero tú no eres de esos muchachos que utilizan las horas del descanso para auto complacerse, supongo. Así que me imagino que debió de ser una pesadilla. ¿Te preocupa algo Sig? Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?

Antes de que los otros dos muchachos llegaran con sus respectivas bandejas y se pusieran delante de ellos dos, Escarlata se incorporó y se irguió. Veran Izdanik fue el primero en sentarse. En su bandeja había poca cosa, unas gachas calientes y un vaso de agua. Sus movimientos eran lentos debido a que mientras con el brazo derecho usaba la cuchara metódicamente para llevarse las gachas a la boca con el brazo izquierdo sostenía el libro, leyendo atentamente su contenido a la vez que ingería el alimento.

-Deberías leer las escrituras, ¿sabéis? No se puede combatir al demonio sin conocer la palabra de Dios.

-¿Palabra de Dios?
-inquirió Mugdha Yazornig, que acababa de sentarse y estaba partiendo su filete con diligencia.- Yo no conozco su palabra, hermano. Pero si algo sé es que deberías entrenar tu cuerpo antes que preocuparte de leer ese librito. A nuestros enemigos no les preocupa cuantas palabritas mágicas sepas, sino los recursos que puedas esgrimir frente a ellos.

Naturalmente, Veran se tomó aquello como la más profunda de las ofensas. Mientras ambos discutían, Escarlata se volvió a arrimar a Sig y comenzó a masticar con entusiasmo su comida, como si estuviera observando todo un espectáculo.

-¿Librito? Perdona, pero este libro contiene la palabra sagrada, los mandatos divinos. No es un simple libro, aúna todo el conocimiento humano. Y me reafirmo en que es esencial para la lucha contra lo sobrenatural.

-Si Dios es tan poderoso, ¿cómo es que somos nosotros quienes debemos limpiar las impurezas de su creación?


-Nosotros no somos más que meras herramientas de un fin mayor.

Finalmente, Mugdha se dio por vencido:

-Lo que tú digas, negruzco. De todos modos, me gustaría conocer la opinión del señor Goldiger al respecto.

Veran asintió, convencido:

-A mi también me complacería escucharla.

Al ver que no requerían su opinión, Escarlata comenzó a hacer pucheros y les recriminó a los presentes la indeferencia a la que la sometían:

-¡No es justo! ¡Yo también tengo opiniones, y muy buenas! ¡Díselo tú, Sig!

Una vez aquella discusión de carácter teológico se dio por finiquitada y después de varios días de sin verla, la jefa de aquel escuadrón, Lisa Arileen, irrumpió en la cantina, para sorpresa de todos los presentes, que solo eran aquellos cuatro y los cocineros.



Aquella norgon de largas rastas vestía un traje blanco con adornos azules y dorados y portaba una capa de exquisita tela que finalizaba en su cabeza a modo de tocado. Sus ojos eran de un azul intenso y en el centro de su frente una especie de amuleto de forma triangular vibraba a cada paso que daba.

Sin dar tiempo a los demás de reaccionar, Escarlata, en un impulso frenético, se lanzó encima de su jefa de escuadrón y la abrazó. De no haber sido una mujer fuerte como era y de constitución norgoniana, Lisa Arileen habría caído fruto de la fuerza con la que aquella muchacha se le había lanzado encima, pero en su lugar la agarro con un brazo mientras con el otro revolvía su pelo, sonriendo:

-Te he echado de menos, jefa.-dijo Escarlata mientras se hundía entre sus brazos.

-Yo también a vosotros, muchachos.


Una vez se deshizo del empalagoso abrazo de Escarlata, Lisa caminó junto a esta hasta encontrarse con los demás miembros del escuadrón, Sig incluido. Tras la bienvenida pertinente, donde Lisa obsequiaría a Sig con un abrazo en forma de muestra de afecto gratuita, algo no demasiado habitual en su caracter, la hasta entonces alegre mirada de Lisa Arileen se nubló.

-Chicos, hemos de hablar. En privado.-quizá se refería a que la presencia de los cocineros podía ser molesta. Fuera lo que fuese, los cuatro convinieron en seguir a su jefa.

Caminaron por el pasillo de aquel edificio hasta llegar a las habitaciones donde los jefes de escuadrón residían. La habitación que Lisa Arileen solía utilizar cuando se hospedaba en aquella sede. Era una habitación simple y austera, sobretodo en comparación con las más ostentosas de aquel edificio. La jefa de aquel escuadrón procedía de orígenes humildes, y al parecer quería que eso permaneciera tal y cual. No era extraño que Lisa donara dinero a los más necesitados, incluso parte de su propio sueldo era destinado a operaciones benéficas.

Lisa les invitó a tomar asiento. Como no había sillas para todos, dos de los cuatro exorcistas tuvieron que sentarse en la cama y su líder apoyó sus posaderas en el escritorio de la sala, guardando los folios que allí había entre sus rodillas.

-Antes de empezar con esto, necesito que hoy, más que nunca, confiéis en mí. Lo que hoy os voy a pedir no va a ser fácil, así que quien quiera evadirse de toda responsabilidad y cargo de conciencia puede tomar ahora mismo esa puerta. Una vez lo haga, será transferido a otra unidad. Si os quedáis, lo interpretaré como un acto de fe y devoción hacia mi persona, y no tendré motivo alguno para desconfiar de vuestra lealtad.


-¿No puedes decirnos de que se trata, jefa?-insistió Escarlata.

-Lamento no poder hacerlo, pero así es. Es un asunto de vital importancia, tanto que participar en él podría haceros tan merecedores de ascenso como de algo peor que la muerte, dependiendo de los resultados.

-Comprendo. Sólo necesito que me respondas a una pregunta, Lisa. ¿Estaría Dios de acuerdo con lo que vas a proponernos?


Lisa estuvo meditando un instante, y al cabo de un rato una sonrisa se dibujo en su preocupado rostro. Asintió, sin dejar de sonreír:

-Mi querido Veran, nuestra misión complacerá al Altísimo, así es.

Veran asintió solemnemente:

-Entonces no tengo motivo para abandonar esta habitación.

Escarlata expresó su lealtad acompañando a Vera en su compromiso:

-He jurado solemnemente no separarme de tu lado, hasta que las estrellas se apaguen y la tierra se hiele. Hasta que Terra comience a girar. Hasta que me llegue la hora del Juicio Final. ¿Por qué iba a marcharme ahora?

Lisa sonrió, complacida:

-Muchachos, sabía que no me abandonaríais. ¿Y vosotros, domador Goldiger y pyro Yazornig? ¿Abandonareis u os quedaréis en esta sala?

Era la hora de decidir.

FDI:
Bienvenidos a vuestra inicial muchachos. Dos de vosotros sois viejos conocidos del foro, pero los otros dos sois nuevos. Os explicaré de que va esto. Podeis responder a cualquier dialogo en vuestra respectiva respuesta, aunque sea cronologicamente anterior al punto de partida de la misma.

En cuanto a los aspectos técnicos, en los combates teneis que tener muy en cuenta las acciones y subacciones. Al ser la inicial no seré muy duro, pero conviene que tomeis practica. Luego el tema acentos y ortografía será valorado correctamente. Es decir, quien escriba en formato SMS será sancionado y quien intente escribir de forma regular y sin excesivas faltas (con pasar un corrector la mayoría desaparecen) no lo será. En cuanto a la extensión del post, que sea la que os pida el cuerpo. Eso sí, si me escribir dos líneas escasas como respuesta a un tochopost no os extrañeis de recibir el mismo trato por mi parte.

No creo que me deje nada. Eso sí, os pido que me comuniqueis cualquier fallo que noteis, ya sea faltas, algo que sobre, algo que no esté bien implementado con vuestros personajes, etcetera. He tenido que reescribir este post varias veces, y puedo haberme dejado algo.

Encantado y disfrutad de esta inicial.

PD. Respecto a la interpretación, Dumb y Alex estan en la noche del día 19/madrugada del 20 y los demás en el 20 de mañana temprana. Por cierto, podeis poner detalles de vuestra vida en Eonburg. En algunos casos (Dumb y Alex) será más necesario que en otros, pero todos sois libres de hacerlo.


Última edición por Dezba Wakanda el Sáb Mayo 23, 2015 12:38 pm, editado 3 veces

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Sáb Mayo 23, 2015 5:59 am

Mi condición de fugitivo me llevaba a muchas partes de Terra; pero de entre todos los lugares en los que había estado, podía recordar fácilmente la ciudad de Eonburg; este recuerdo se debía a que en aquella ciudad no tenía que huir tanto como en las otras. Aquel pantano tenía 2 cosas que eran de mi agrado; la primera eran las catacumbas, un refugio en la penumbra para los fugitivos y malhechores  de muchas partes de Gonduar; mientras que la otra era una posada llamada “El Duende Alegre”.  El lugar tenía un encanto particular, la guardia teutogena y los inquisidores de allí no eran muy atentos y se les podía despistar fácil si eras bastante vivo;  además, con una niña a mi lado mi apariencia no era muy amenazante que digamos.

Decidía ir a esa ciudad las veces que quería tomar un descanso de las persecuciones y enfrentamientos que tenía en otro lugares, eso sí, no me acercaba ni de cerca a “ojo de dioses”. Eonburg tenía un aroma particular a humedad, recordaba bastante a los días que llovía y la tierra se mojaba generando lodo y muchos charcos de agua; también era particularmente divertido recorrer a pie los paisajes de la ciudad; tenia procurado siempre ser precavido para evitar un posible enfrentamiento con los custodios del muro que separaba el anillo exterior, lugar que yo habitaba, de los anillos medio e interior “menuda estupidez, si no fuera porque hay una gran posibilidad de que por mi condición de fugitivo me descubran, pasaría al otro lado sin mayor problema; además, las diferencias entre esos sectores son tan pocos que hasta parece una broma separarlos” era lo que solía pensar al ver las divisiones de esa ciudad erigida sobre fango.

Con respecto a mi hija, ella se divertía con 4 cosas importantes; estas eran, encontrar a alguien con una historia interesante para aprender cosas sobre la ciudad o los peligros/misterios de las catacumbas; hacer un pequeño “acto” que consistía en que yo entretenía a las personas con unos trucos de magia que poseía por mi habilidad con las cartas mientras ella les quitaba el dinero, y aunque esto nos metía en más problemas de los que queríamos, necesitábamos comer de una u otra forma. Por ultimo estaba el jugar una partida de póker o un juego así con un emocionado contendiente que decía tener la habilidad suficiente para derrotarme y la que yo quería evitar, pero casi siempre aparecía para jodernos un poco la vida, lo cual era correr por la ciudad con la adrenalina fluyendo por el peligro del que escapábamos, ya sean guardas avispados de la recompensa que se prometía por nuestra captura vivos o muertos, o tan solo a alguien a quien le robamos el dinero en nuestro acto. La pequeña parecía feliz con ese modo de vida, según me dijo para mi alegría una vez, era porque estaba junto a la persona que más quería en el mundo.

Luego de un extenuante día optábamos lanzando un  terran al aire y votando a cara o cruz por quedarnos o en la posada antes mencionada o dormir en las catacumbas; al final para sorpresa de ambos, solía terminar en cruz, por lo cual pasábamos mucho tiempo en aquel agradable sitio. La personas en aquel lugar no eran muy agradables que podamos decir, pero los dueños de aquel lugar eran bastante agradables e incluso había formado un lazo de confianza con ellos; si alguien cometía un error y trataba de excusarse por eso, era el primero en decir “recordad, el señor Damsi es sabio y no suele equivocarse, replantead sus puntos antes de debatir con él, mis estimados compañeros”.

Ese hombre le había cogido cariño a Neptu, llegando inclusive a pedirme permiso para jugar con ella y contarle algunas de sus historias de cuando era un afamado ladrón, a lo que yo le respondía con una reverencia y en un tono que  reconocía mi posición como cliente “mi estimado señor Damsi, no tendría por qué cuestionarme sobre eso, mi confianza en usted es absoluta; no me opondría a casi nada de lo que usted me pidiera y digo casi porque no quisiera ver a mi hija sufriendo malos tratos, a pesar de que sé que usted le quiere y no le haría nada” luego de eso veía con una mirada que, aunque parecía demostraba desconfianza, por dentro estaba bastante feliz de esos momentos en los que la pequeña Neptu se divertía.
Ese hombre también me devolvía el favor al defenderme de las personas que se molestaban conmigo, haciéndoles callar con unas cuantas amenazas referías a delatarlos “esto si es vida, pero nada es tan fácil; como dice el dicho, si la paga es grande hasta el sabio desconfía”.

Esa noche del 19 de Noviembre empezó normal, yo volvía de haberle hecho un favor a los dueños de aquella posada al entregar una especie de carta a otro hombre a unos 12 metros de esta misma, según me dijo Damsi antes de que lo hiciera, era un documento que contenía unos cuantos datos que un conocido suyo tenía que rellenar para que este le ayudara en algo que estaba haciendo, todo sin entrar en muchos detalles “que puedo hacer…si no obedecer” fue lo que respondí junto con una reverencia poco notable cuando me hiso el pedido. Al regresar ese hombre nos recibió como siempre, con una sonrisa y una frase con la que se refería a nosotros como “sus clientes preferidos” esto me agradaba escucharlo en parte y en parte no, pues nos estaba brindando u trato bastante mejor que al resto. Por eso respondí con tono culposo mientras Neptu era abrazada por él, cosa que usualmente hacía.

-Damsi, me alagas pero… ¿no crees que nos estas tratando demasiado bien en comparación a los demás huéspedes? Perdona por el atrevimiento al decir eso, pero quisiera que nos trataras más normales, no me enfadare ni nada por recibir un trato menor si es que eso te saca algunos dolores de cabeza; aun así si insistes puedes seguir como hasta ahora, claro, solo si es lo que deseas- Luego de esto nos informó que la cena que había estado preparando para nosotros estaría servida en breve. Podía reconocer y debatir con quien sea que la hospitalidad de Gastlich superaba las expectativas de cualquier critico que tenga buen ojo y paladar para la comida, con esto excluyo a los de la santa eclesia, a los cuales solo le interesa que la comida y atención sean caras, no buenas.

Entrabamos en debates y puntos de vista, además de gustos, en cuanto al ambiente de aquel lugar se trataba; acentuado aquella noche, pues el silencio del lugar, sumado a la poca actividad de los clientes del lugar los cuales para más preocupación, estaban concentrados en unos cuantos juegos de mesa, lograba causar unos cuantos escalofríos a varias personas. No obstante, mi atención no pudo fijarse en estos factores pues mi atención se vio fijada en el amable dueño de la posada que había traído el plato favorito de Neptune, el cual era un pedazo de carne cuyo animal de procedencia era un secreto que la pequeña y el viejo no me querían revelar, haciendo que dudara un poco en lo que pasaba entre esos 2. Mientras que el plato de la pequeña ya estaba listo el mio, según el señor Gastlich me había dicho que el mío tardaría un poco más en salir. Asentí mientras no dejaba de ver a ese hombre cuando se alejaba de nuestra posición, en su mirar se notaba algo de algo parecido a la pena, quizá culpabilidad o algo por ese estilo.

Cuando aquel hombre volvió con mi plato el cual venía con una botella de vino, al parecer esta venia de regalo o algo así ya que no estaba acostumbrado a que me diera ese tipo de cosas muy a menudo sin que yo las pidiera; si a esto le sumábamos que esta despedía un curioso olor a perfume me hacía desconfiar “pero…si es el señor Damnsi… ¿él quiere traicionarme? ¿Porque? ¿sera mi paranoia? O quizás ¿le sobornaron para eso? Nah…no tiene sentido, no confió, pero…grr!” pensaba con enojo hasta que el hombre en el cual pensaba se acercó a mí con una sonrisa de oreja a oreja preguntando si tenía algún problema con la comida; lo último que me quedaba era mentirle de mala manera y fingir malestar. Por esto fue que me tome de la frente fingiendo cara de dolor; traba de recordar algo triste…y en cuanto el recuerdo del fallecimiento de mi mujer vino a mí, mis o mejor dicho mi ojo empezó a lloriquear un poco mientras con un tono de aflicción le contestaba

-Perdóneme este atrevimiento señor Damsi, pero no puedo probar bocado esta noche… ¿recuerda la historia que le conté sobre que perdí a mi mujer, mi amada esposa? Pues…hoy se cumple el aniversario-luego de que yo dijera esto, Neptune se toco el pecho con una mano, al parecer la pequeña si bien habia superado el trauma, el dolor no se podia ir tan facilo cuando se lo recordaban- Fue después de que yo jugara una partida de póker y este ambiente justamente me lo recuerda, lamento profundamente el disgusto…eh tratado de actuar firme todo el día, pero mi quiebro en este momento porque no puedo aguantar esto- Mi hija, muy lastimada por lo que dije, bajo la mirada con los ojos un poco llorosos por el daño que le causaba abrir esa herida aunque sea hace tanto que paso eso.

FDI:
Buenas a todos los participantes de esta inicial que pasaran malos ratos junto a mi; les deseo suerte y que su barra de vida no baje mucho. perdon si he respondido muy temprano a esto, pero es que queria hacerlo de una vez xD
avatar
Alexander Gold

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 30/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Sáb Mayo 23, 2015 2:42 pm

Ryomaru estaba contento de servir a la guardia de la Eclesía, por fin podía ayudar a la gente en vez de asesinarla a sangre fría a la primera de cambio como un inquisidor tal y como había deseado su padre. Sin embargo, el superior que le había tocado iba a hacer que las cosas no fueran tan bien como a él le hubieran gustado pues tenía la costumbre de ir demasiado lejos en sus misiones, hasta el punto de llegar a realizar terribles torturas sobre aquellos a los que interrogaba.

La última misión, en opinión del joven, era la gota que colmaba el vaso pues, pues les había pedido infiltrarse entre vagabundos para sonsacar información a una anciana, una pobre anciana. La situación no tenía por qué acabar mal pero el nuevo guardia temía que su superior fuera tan sádico con ella como con el resto a los que había torturado.
Cuando Nana, su compañera, le comento que a ella le parecía alucinante la misión encomendada, Ryomaru no pudo evitar asentir con la cabeza dándole toda la razón.

- Espero que no piense ser cruel con ella

En ese momento, Maric, su superior inmediato, llego y Ryomaru no pudo evitar sentir cierto miedo porque estaba a punto de descubrir lo que tenía pensado hacer con ella. Confiaba en que, en esta ocasión, Maric se contuviera.
Lo primero que hizo fue sacar un frasco con un líquido transparente que enseño a la anciana para ver si lo reconocía y, efectivamente, por interpretación de su reacción parecía que sí.

Después de que la anciana reaccionara sin lograr efectos positivos, el caballero dijo algo que conmociono a Ryomaru. Por lo visto, este caso estaba relacionado con el hombre que le ayudo cuando le juzgaron por la muerte de su padre. El joven guardián sentía una gran admiración por aquel caballero y siempre le estaría tremendamente agradecido por todo lo que había hecho por él. Parecía que ese líquido era el responsable de la muerte de ese gran hombre y, cuando Maric se dirigió a él, no pudo evitar expresar dolor en su mirada.

La situación para Ryomaru había cambiado ligeramente porque, al ser algo que le tocaba tan de cerca, deseaba fervientemente que ese caso se resolviera y que cogieran al responsable.

- Por favor, ayúdenos señora. Hágalo por su hijo – le dijo Ryomaru después de que ella pidiera clemencia a Maric

Luego de eso, Maric le dejo claro que solo quería justicia por la muerte de su hijo y la anciana dijo que la había intentado asesinar y que luego se suicidó.

- Señora, si eso fue así dudo seriamente que lo hiciera por propia voluntad. Su hijo nunca haría algo así

Después de eso, llego lo peor y es que él caballero, desesperado, le dejo claro que obtendría respuestas de una forma u otra y delego en él y en su compañera la tarea de conseguir esa información al precio que fuera e, incluso, matarla si hacia falta. Eso no le hizo mucha gracia al joven pero, al delegar en ellos la tarea, vio la oportunidad de poder salvar a la anciana aunque, primero, debía de ver si la súcubo estaba de acuerdo con el aunque, por lo que le dijo al llegar, parecía que no estaba muy de acuerdo.

Para su sorpresa, la súcubo no quiso participar y decidió dejarle a él al cargo de la tarea prometiéndole una recompensa si lo lograba.

- Nana, será un placer acostarme contigo después de esto pero, debo dejar claro, que evitare a toda costa tener que hacerla daño. Quiero encontrar al culpable de todo esto pero no la torturare a la primera de cambio – explico Ryomaru mostrando en su rostro que se sentía afectado – Este caso no será fácil, fue el hombre que me ayudo y necesito encontrar al responsable. Si hay alguien, a parte de Maric, que haría cualquier cosa sería yo pero tratare de contenerme

Dicho esto, el joven agarro el documento y se acercó a la anciana soltando alguna lágrima por sus ojos. Lo primero que hizo, es mostrarle el contenido del documento para que viera la información que necesitaba.

- Escuche, puede que le cueste, que no sea algo agradable de contar pero, esconderlo, no hará ningún bien a su hijo. Sabe que lo que hizo no fue por obra suya, sabe que algo le controlo. Por favor, ayúdenos a resolver esto. Le prometo, que si colabora con nosotros, a usted no la pasara nada y, en cambio, haremos justicia con lo que sea que haya controlado a su hijo, a mi salvador… Por favor, ayúdeme a hacer justicia con el asesinado de su hijo, algo oscuro pudo haberle poseído y puede seguir haciendo el mal por ahí, por favor, ayúdenos – le volvió a pedir el joven medio desesperado. Ryomaru estaba desesperado por dos razones: una era porque quería hacer justicia y la otra porque no tenía tener que ponerla un dedo encima y, sabía, que si no lograba respuestas por esos medios no tendría más remedio que hacer algo -
avatar
Ryomaru

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 13/05/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Sáb Mayo 23, 2015 3:48 pm

F.D.I:
-Colocare los pensamientos de Sig en color, en cursiva y entre comillas.
-Colocare los diálogos de Sig en color, con negrita y entre guiones

Desde hacia tiempo que el escuadrón de Sig se encontraba parado sin nada que hacer, los días se hacían largos y tediosos a medida que el aburrimiento y la monotonía parecían asentarse cada vez mas hasta llegar a convertirse en amos y señores del lugar, y dichos señores parecían haberse hecho mas poderosos desde que Lisa Arileen, la jefa de escuadrón había partido en un viaje debido a asuntos oficiales.

Y allí pasaba sus días Sigfried Goldiger (antiguamente Siegmeyer Deva), cuya falta de material de lectura útil lo habían llevado hace poco a los extremos de visitar el bazar de las sombras en busca de algo para leer, desafortunadamente no solo no había encontrado nada interesante, sino que había llamado la atención de un grupo de curiosos personajes que le habían hecho pegarse un buen susto, en especial un gigante mudo y chamuscado, un rostro que de seguro nunca olvidaría. Tras esta experiencia Sig decidió limitar sus incursiones por estos lares, pasando de "cada vez que se pueda", a "solo de ser absolutamente necesario", por lo que tenia que conformarse con repasar los mismos tomos una y otra vez, aunque de vez en cuando se entretenía dando paseos por el cuartel, visitando el cuidado patio exterior o leyendo novelas épicas, últimamente estaba enfrascado en la lectura de una de ellas "La leyenda del paladín Richard Arnstrong", una obra cuyo tema principal era la importancia de tener pasión por tu trabajo, pero a la vez saber moderarse y pensar antes de actuar.

Si bien se las rebuscaba para mantenerse entretenido, lo único interesante que le sucedía últimamente eran las frecuentes pesadillas que le acechaban, la gran mayoría trataban sobre demonios y fuerzas oscuras que le acosaban y atormentaban, raras veces trataban sobre ser poseído y lastimar a sus compañeros de escuadrón, con los cuales había desarrollado un fuerte vinculo a lo largo de los años, y muy de vez en cuando tenia un tipo de pesadilla especialmente traumatizante, justo como la que tendría esa misma noche.

El exorcista se despertó sumamente perturbado, con un dolor en la boca del estomago y un sentimiento de melancolía generalizado que recorría su cuerpo, no pudo evitar que una lagrima cayera por su mejilla, mientras el pensativo joven se hallaba sentado en su cama, "maldición, hace mucho que no soñaba con eso, que no recordaba, ¿realmente lo recordé, o solo lo imagine?, esa antigua vida parece hoy tan lejana, que es como si nunca hubiera existido, ¿que tal si no es real?, que tal si solo son recuerdos implantados y mi vida real fue y siempre ha sido vivir aquí en los cuarteles de la cruz argenta, podrían hacerlo, si pueden lavarte la mente pueden hacer eso, pero, ¿con que motivo lo harían?, es decir, se supone que soy un experimento, eso no es secreto para nadie, hasta me lo han dicho en la cara, ¿puede que lo hallan hecho para motivarme?, ¿para que tuviera ansias de mejorar y hacerme fuerte para finalmente abandonar este lugar?, solo para entonces encontrarme con la cruda verdad de que esos recuerdos que pienso auténticos no son reales, de que mi madre y mis compañeros nunca existieron..." Su cabeza en ese momento era un desastre, mientras trataba de separar las memorias verdaderas de las falsas, le extenuaba el tener que martirizarse pensando en esas cosas, pero tenia el día por delante y probablemente seria mejor ponerse a ello para despejar su mente.

El joven se levanto, preparo la tina, esperando a que se llenara se dedico a mirarse en el espejo, practicando como disimular mejor su cara de turbación, tras eso entro en la tina, llena hasta la mitad, comenzó lavarse el cabello utilizando una taza para recoger agua del grifo y echársela encima, ya que hacer todo esto de forma normal le significaba un gran esfuerzo debido a sus miembros faltantes, se puso su ropa de trabajo y salio de su habitación en dirección de la cantina para comer algo.

Una vez llego al comedero común, se dirigió al cocinero y ordeno una comida mas bien sencilla, guiso de banthor y un sándwich de jamón y queso, de postre una manzana y para beber una botella de Pyksi, el mago recogió su orden y se sentó pacientemente a esperar a sus compañeros mientras degustaba la comida, ya iba terminando el guiso cuando estos aparecieron por el umbral de la puerta, al verlos Sig se levanto e hizo una pequeña reverencia antes de disponerse a terminar su comida. Estaba por continuar con su sándwich cuando el componente femenino del grupo se apresuro y le arrebato la mitad de este, dejandole con la mano en el aire -je, me pregunto si algún día podre terminarme toda mi comida- soltó al aire mientras lanzaba una mirada picaresca hacia su compañera, tenían una especial confianza, ya era la mas antigua de sus colegas, juntos habían vivido muchas cosas y el mago la consideraba una buena amiga, ademas del hecho de que así como los demonios solían ser protagonistas de sus sueños mas amargos, sus sueños mas dulces solían estar protagonizados por aquella joven exorcista.
El joven escuchaba atentamente las palabras de su amiga, mientras que su mano libre la usaba para juguetear con los cabellos de la misma, -Gracias por tu preocupación Escarlata, pero no es mas que la típica pesadillas que todo el mundo tiene, si quieres mas tarde te platicare de ella... Y si, por supuesto que se que puedo confiar en ti- le dijo a su compañera mientras esbozaba una leve sonrisa y le dejaba erguirse.

El resto del grupo llego al poco tiempo, y mientras comían se adentraron en un debate teológico ante la atenta y divertida mirada de Escarlata y Sig, que había llevado la botella de refresco a su boca para ocultar su sonrisa ante la discusión de sus compañeros, sonrisa que se borro cuando le pidieron su opinión sobre el tema, muy al pesar de se compañera que esperaba ser incluida también, tras reflexionar sobre el tópico un segundo, Sig dio un trago a su bebida y respondió.
-si, si, tu también tienes buenas opiniones, y las escucharemos justo después de que de la mía- le dijo a su amiga para tranquilizarla, tenia que reconocer podía ser bastante infantil a veces, no que eso lo molestara, -he escuchado sus argumentos, y debo decir que ambos tienen razón a su manera, si, es importante la lectura de las escrituras, para no olvidar quien somos y porque hacemos lo que hacemos, sin ellas solo seriamos un grupo de mercenarios al servicio de la eclesia, también hay que recordar que si, somos poderosos, pero ese poder nos viene legado por dios y es para usarlo en su nombre, sin embargo, también coincido en que es muy importante entrenar el cuerpo, yo mismo lo haría de no ser por...- tras hacer esta pausa, Sig tomo el cucharon y con el golpeo la prótesis de su pierna, dejando oír el sonido metálico de esta al ser golpeada,  -lamentablemente para mi no es tan fácil como para la mayoría de la gente el hacer ejercicio, cambiando de tema, tampoco creo que sea muy sano leer mientras comes Veran, jeje- Concluyo el altonato antes de comenzar a comerse su manzana.

Mientras el resto terminaba su comida y entre medio de charlas triviales, una presencia llamo la atención de todos, causando que cesaran de comer en el acto, ya que después de varios días, la líder de escuadrón había regresado de su viaje y se había presentado sin previo aviso en la cantina donde sus subordinados comían, Sig, al verla, se levanto de su silla dispuesto a saludar a su superiora, lo que no esperaba era ser saludado con un abrazo, algo que si bien no era extraño en ella, si era poco frecuente, de una u otra forma el joven correspondió al abrazo sin darle demasiada importancia, -la extrañamos jefa, ¿como le fue en su viaje?- alcanzo el mago a preguntar antes de que la líder de escuadrón se pusiera seria, y los guiara hasta su habitación para hablar en privado, a esta altura Sig no sabia bien que pensar, pero se auguraba que algo grave había pasado, o estaba por pasar.

Una vez estuvieron todos reunidos y cómodos, la jefa empezó su discurso, pidiendo cooperación para una tarea que no les podía ser revelada hasta que la aceptaran, una sensación fría recorrió la espalda de Sigfried, cuando su superiora menciono la frase "abandonar el escuadrón", eso era sin duda algo que el quería evitar a toda costa, ya había pasado años con sus compañeros, e incluso el nuevo parecía buena gente a pesar de tener ideas un tanto excéntricas, no, cambiarse de escuadrón no era una opción viable, ademas, la lealtad de Sig hacia Arileen era muy grande, ella solo hubiera tenido que pedirlo para contar con el apoyo del mago, por lo que este no dudo en contestar, -No tienes ni que preguntarme, en especial si es algo con lo que Dios estaría de acuerdo, sabes que la respuesta es y siempre sera si, te acompañare en esta tarea-, dicho esto, Sig termino de hablar y espero paciente la respuesta del pyro.

Sig

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 26/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dumb el Mar Mayo 26, 2015 7:07 am

Ira, traición, todo en un solo sentimiento que recorría las venas de Dumb. Los motivos eran quizá certeros, o quizá lo eran erróneos, poco le importaba. Sin tener consciencia de sí mismo, sin tener tan siquiera la bendición de tener sus recuerdos pasados, sin conocerse si las intenciones por las cuales le habría ocurrido aquello eran fundadas en algún acto pecaminoso de él, o simplemente la mero hecho de maldad. Lo desconocía todo, y eso le molestaba. No era la mejor forma de remediar el hecho de su cuerpo desfigurado y de su actual mutismo, pero, había encontrado en ello una especie de cordura temporal entre toda aquella mierda, discriminación y sufrimiento que conllevaba el proseguir una existencia tan mortificante.

-No podrás volver a hablar. Te fue arrancada la lengua, y las quemaduras destrozaron tanto tejido que es posible que nunca regrese tu color original de piel. – Había comentado una suerte de doctor o boticario mientras terminaba de removerle los vendajes, hacía ya un tiempo, por ese entonces, Dumb, absorto en el dolor y los posibles remordimientos existenciales en los que la vida le habría entrometido la vida. – Lo mejor será que intentes olvidar lo ocurrido y lleve una vida normal.

Vida normal. Claro, normal. Como si fuese posible con este aspecto tan feo y sin poder hablar siquiera. Me aborrecen como a un broken, o quizá más. Pensó por aquellos momentos el dolorido individuo. ¿Olvidarlo? Nunca, jamás, es imposible, nunca podré olvidarlo. Nunca… Si tan siquiera... Pero no, claro que no. Mudo, deformado, hubiese sido mejor dejarme morir en el lugar donde me encontraron a tener que seguir un infierno de vida.

Y todo volvía a empezar. Su rutina predilecta, caminar, caminar, caminar todavía más por los bosques, tapado con una túnica oscura que ocultaba lo hórrido que comprendían sus facciones anti naturales para el ojo de alguien que no estuviese preparado. Poco se podría decir de lo que pasaba por su mente: sentimientos de vergüenza, a veces pena, ira, tristeza, soledad. Un vacío inllevable que le carcomía por dentro, como si fuera la larva de algún insecto destrozando a la fruta en su interior, imperceptible desde fuera. Las caminatas llegaban a durar horas, a veces día. Vagaba erráticamente, como alma en pena. Los primeros pueblos a los que llegaba, imposible comunicarse, emitir gruñidos y pujidos sin mostrar la cara es, o demostrar que se está loco, o se es estúpido como para intentarlo. Conseguir trabajo mucho menos. Y tuvo que empezar a robar. Robar para comer, comer para vivir, vivir para sufrir, y sufrir para alimentar un odio, que conforme el tiempo pasaba, se volvía su motivo de vida.

Robar para vivir, cuando robar no era suficiente, había que empezar a trabajar en otros rubros. Y así fue como por destino habría de conocer a Katherine, su compañera de fatigas. ¿Cómo fue que se conocieron? Eso ya es harina de otro costal. Pero gracias a ella las cosas se facilitaron mucho. Lo suficiente para obtener ganancias considerables en un “noble” negocio, como podría decirse.  Y a la misma vez, brindó el apoyo emocional sobre el que un desdichado habría de protegerse. Amiga y hermana a la vez, y lo que una hermana no podría suplir, lo hacía como amante.  

Con el poco tiempo, pudieron siquiera hilvanar una pista. Algo apuntaba a que en Gonduar podrían encontrar algo, era algo hora de movilizarse para la singular pareja. Lo principal era tomar un barco, y el lugar indicado era Storby.

El viaje habría sido realizado en diversas ocasiones. Primero con fines de trabajo, pero en esta ocasión, la cosa sería diferente. Era el pasado de Dumb llamándolo, como la naturaleza llama al animal enclaustrado a ir hacia ella.  Por el camino pudieron conocer una cantidad de lo más variada de personalidades. A final de cuentas era un puerto.

Pero había alguien que sobresalía entre el montón. Sí, muchos eran criminales, otros eran personas públicas o quizá de gran importancia, poco le importaba. Lo que resultaba un hecho, que podría mencionarse “relevante”, era haber conocido a un hombre, de nombre Stevenson o algo por el estilo. Según había podido oír de la conversación –Katherine fue la intermediaria, él sólo se resignaba a escuchar, la mayoría del tiempo- Stevenson iba rumbo ciudad Catedral con su familia. Lo más resaltante del caso, fue que tras susurrarle alguna especie de palabra u orden al barquero, el viaje resultó ser gratuito para ellos. El viaje, resultó tranquilo, sin contratiempos, a pesar de ser objeto de burlas o desprecio de la mayoría de pasajeros, aunque hubo algunos pocos que se atrevieron a acercársele y hablarle, lo cual era algo curioso. En lo demás, el viaje siguió el rumbo que había empezado, y ya, el día 10 de noviembre, arribaron a puerto.

El puerto, un caos total. A pesar de que se regulaba completamente las mercancías y el tránsito de personas, se mantenían completamente abarrotados, como siempre. La tradición por costumbre al desembarcar, era dar un paseo por el puerto, las ofertas comerciales se escuchaban entre el altisonante bullicio y la algarabía de aquel hormiguero humano. Lo cierto es que habían muchas ofertas que podrían interesarles, desde legales a ilegales, veían las mercancías mientras preguntaban infructuosamente a las diferentes personas respecto a alguna pista, información, lo que fuese.

Si no recibía una burla en la cara, las pocas personas que parecían poder aportar era a cambio de un precio exorbitante, cosa a la que ni él, ni su compañera estaban dispuestos, no por motivos económicos, si no que por tacañería. Parecería que encontrar algo, siquiera un ápice de información certera sería imposible; pasaron días, y lo único que prevaleció fue la voluntad y terquedad de Dumb que, como un perro de caza, se negaba a dejar de perseguir las huellas y pistas que dejaba su presa. Pero esa presa se perdía entre los bosques, camuflaba bien sus olores, y cada vez, se alejaba más y más del cazador, que solo encontraba pistas viejas a las que atenerse.

Diez días habían transcurrido. La paciencia de ambos se agotaba, información poco fiable a un alto precio; en muchas ocasiones Dumb, harto de tanta palabrería, estuvo a punto de agredir mediante la fuerza bruta al último de los comerciantes que le propuso un precio exorbitante a cambio de una pista. Para su fortuna, un norgon de aspecto dudoso se acercó a ellos ese mismo día, parecía saber algo y eso era lo que importaba, por lo que aceptaron la oferta de ir a comer y tomar algo con él. Se hacía llamar el mensajero, y su oficio resultaba obvio, aunque algo soez y maleducado, escupiéndoles pedazos de comida mientras hablaba.

-Nunca me ha interesado tomar Pyki-cola, no es de mi gusto. Prefiero emborracharme a tomar esa mierda, empalagosa y pasada de dulce. – Katherine vació de un solo trago la jarra de licor que tenía enfrente. - ¡Aaah! ¿Ves? ¡Esta mierda es mejor que eso! Pero sí, he oído de esos rumores… Las mismas estupideces de los riquillos para hacer un monopolio con su producto. – El discurso del norgon procedió con algunas analogías un tanto sacadas de tono para terminar flirteando con la súcubo – Pues la verdad, prefiero si polla carbonizada a la tuya, querido, así que te puedes quedar un poco con las ganillas, ¿vale? – Le guiñó un ojo con picardía mientras el hombre pasaba a asuntos más serios. Por último, terminó entregándoles una carta y marchándose. Dumb, que hasta entonces se mantenía mirando el “decorado” que consistía en una sala con paredes sucias y picardías escritas en paredes y mesas, volvió la vista rápidamente y con unas cuantas señas preguntó a Katherine sobre el contenido del sobre. ¿Qué coño dice? Sabes que no sé leer.

-Emmm, dice: Estimado señor Dumb. Omito esta parte, blablabla, aquí viene lo importante: Sé lo que su corazón anhela: venganza, y respuesta, puedo ofrecerte ambas cosas, blablabla, te espero en Eonburg la noche del 19 de Diciembre.

Y, ¿a qué esperamos? Preguntó. 19 de Diciembre, menos de un mes. Tendremos que apresurarnos.

-Ya, pero, ¿en qué iremos? – Respondió Katherine. Dumb se quedó pensativo un rato. Luego chasqueó los dedos y dijo a señas: ¿Qué tal si buscamos alguna caravana que vaya rumbo o cerca de?

-Buena idea.

Pagaron la cuenta de la comida y la bebida, y en cuestión de pocas horas, a la noche, pudieron convencer a unos mercaderes de llevarles a los límites de la zona pantanosa que rodea Eonburg. El viajé tardó unas dos o tres semanas, fue agotador y cansino, en especial para Dumb, que no soportaba el exceso de calor que hacía, el cual aumentaba conforme se acercaban más y más. A momentos, tenía que deshacerse de la pesada armadura que llevaba consigo, quedándose totalmente desnudo para poder liberar el calor acumulado, y entonces era cuando nubes de mosquitos y demás alimañas de las llanuras le atacaban en enjambres. Por esto nunca me ha gustado Gonduar. Se repetía una y otra vez.

Cerca del día 10 de Diciembre habrían arribado a los límites del pantano, y entonces, una caminata de diez días, en los cuales se perdieron y caminaron en círculos muchas veces, desorientados. El pantano: lodo, peste, mosquitos y animales de dudable amistosidad los recibían a cada paso, pronto se les acabaron las provisiones, tuvieron que cazar lo que se les pusiera en frente; inclusive, comerlo crudo, porque intentar encender una fogata en esa humedad se convertía en una odisea. Luego volvían a marchar, parando por ratos para que Dumb, cansado, enfriase su cuerpo. Entre eso y otros inconvenientes, se retrasaron más de lo previsto, pero llegaron el mismo día acordado, a la noche.

No sabían que hora era, pero sabían que  por lo menos, la población común se habría encerrado en sus chabolas desde hacía ya un rato. Hacía un frío reconfortante que junto a la humedad le venía de lujo a Dumb, que llevaba desde el medio día quejándose a gruñidos y gritos del calor. Era aliviante, sí, pero el alivio se convertía en un extraño escalofrío conforme observaba el ambiente tétrico que se respiraba. En especial sabiendo que posiblemente a esas horas no podrían encontrar forma alguna de alojamiento, las posadas y demás sitios estarían o bien abarrotado, o bien cerrados, y en tal caso tendrían que pasar la noche a la intemperie o bien pedir asilo a alguna buena persona del anillo exterior. Entonces, decidieron caminar y caminar por los muelles. A lo mejor así encontraban alguna posada que todavía estuviera abierta, o alguna casa con luces encendidas a la cual pudiesen llamar, y cuando de repente vieron, a lo lejos, un barco con un letrero que se movía. El letrero de su cola, ilegible en la oscuridad, empezó a llenarse de luciérnagas que extrañamente se acercaron en grupos. Pudo por fin leerlo, decía: Dumb y Katherine.

Dumb dirigió a Katherine una mirada de asombro e incredulidad. O era coincidencia o algo extraño sucedía, y ese algo extraño les involucraba. Desenvainó el espadón que llevaba al hombro, como medida cautelar, Katherine hizo lo mismo con su alabarda, mientras se acercaban cuidadosamente al barco, el cual comenzó a moverse. Y mientras le seguían, pudieron comprobar que las luciérnagas en ningún momento decidieron despegarse del letrero; aquello molestaba al hiperbóreo sobremanera, que de haber tenido lengua seguramente habría estado profiriendo insultos e incredulidad. Siguieron al barco durante un buen rato, aquello era raro, pero entre la conmoción del momento y la sorpresa, el tiempo se les hizo más bien corto, hasta que el mismo se paró enfrente de una tienda.

Hay que ver quién lo conducía… A la cuenta de 3. Dijo a señas Dumb.Uno, dos… ¡Ya! Y cuando subieron a bordo armas en mano, lo encontraron vacío.

El escalofrío que recorrió el espinazo del chamuscado coloso le hizo sacudirse de pies a cabeza, como si tuviera frío. “El local. “ Dio a entender luego señalando con la espada la tiendecilla a la que se podía acceder mediante unas cortinas que tapaban la puerta. El lugar parecía deshabitado desde hacia un tiempo, pero al menos podrían buscar pruebas. Y si encontraban a alguien allí, su noche sería fructífera.

Entraron. Primero Dumb, arma en mano, luego le siguió Katherine un poco más calmada que su compañero. Al entrar una campanilla les hizo sobresaltarse, aparentemente se accionaba cada vez que alguien pasaba por el umbral de la puerta. Encima de una mesa, una figura que aparentemente estaba dormida se despertó con el ruido, al parecer su sueño era tan profundo que hasta había babeado el mostrador. Por fin, se desperezó, y sacó una lamparilla que terminó de alumbrar más la estancia junto a la que estaba previamente. Les miró con detenimiento mientras Dumb y Katherine se quedaban congelados empuñando sus armas a la expectativa.

La voz ronca y casi melódica de aquél ser comenzó a hablar primero dirigiéndose hacia Dumb, y luego hacia Katherine. Le planteó un negocio irrechazable, lamentablemente. Era trabajar para él, sin conocer o no si la información que le daría era cierta; o rechazar y que el mismo boicoteara todo intento de la pareja por reunir información. La respuesta era obvia, pensó, mientras la figura misteriosa les presentaba un folio casi en blanco y con un espacio para que firmaran. Era un contrato.

-Dumby, sabes que yo siempre te apoyaré, así que tú decides… - Dijo Katherine dándole una suerte de abrazo al mudo. Dumb volteó a verla, miró luego al hombre, miró al papel, y pensó.

No tenemos más opción. Es esto o la nada. Trabajar para él o no obtener nada y que este viaja haya sido en vano. Tengo que decidirme. ¿Y si es una trampa? Y si la información que me dará será falsa y terminaré pagando un precio más grande que el monetario… No, debo confiar. Estoy seguro que podré conseguir lo que quiero. Miró al hombre por última vez, luego a señas dijo algo a la súcubo.
-Está de acuerdo. ¿Qué tenemos que hacer?
avatar
Dumb

Mensajes : 19
Fecha de inscripción : 08/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Mayo 28, 2015 12:03 am

ALEXANDER GOLD

Al escuchar la historia de Alexander, el fallen se sintió conmovido y sus lacrimales emitieron un brillo característico que en sus profundos ojos todavía era más notable que los ojos mundanos. Damsi retiró una de las sillas para sí y se sentó junto a la pareja de Golds. El fallen parecía aliviado en cierto modo, y se preocupó por escuchar la historia del altea hasta el final.

-Lamento mi falta de decencia, señor Gold. Le aseguro que no volverá a pasar. Verá, yo también tuve un episodio similar. Mi hija, Dios la tenga en su gloria, falleció a la edad de nueve años. Da la casualidad de que mañana es su cumpleaños. Y el aniversario de su muerte. Todos los días sin falta rezo a Dios para que me la devuelva, pero nunca lo hace. En su lugar, cada día me arrebata más cosas. Los dioses paganos son crueles, pero ningun dios gana en crueldad a nuestro Creador.-Damsi sacudió la cabeza.- Pero dejemos de hablar de mí, no me gusta entorpecer las veladas con este tipo de detalles escabrosos.

Neptune, dado que su padre no le ordenó lo contrario, comenzó a comer de su plato con entusiasmo, no en balde aquella era su receta favorita, la receta que su madre siempre solía prepararle, y Damsi lo hacía a la perfección. Aquello contribuyó a aliviar el mal trago que, intencionalmente o no, su padre le había hecho pasar antes, cuando se excusaba ante el dueño de aquel local.

Una vez terminó, el fallen retiró el plato de comida y regresó para sentarse junto a ellos. Masticando un trozo de pan con sus viejos y desgastados dientes, que chirrían al contactar unos con otros, el fallen se dispuso a contarles una historia, esta vez de su infancia:

-¿Sabéis, muchachos? Oíd mi historia. Yo antes era un niño feliz, un niño como Neptune.-el fallen tosió, tapándose la boca con el dorso de la mano.-Un nevado invierno algo sucedió. Nadie sabía que había pasado, pero yo era testigo de ello.-el fallen volvió a toser, y esta vez se tapó con el puño.-Todos mis amigos desaparecieron, sin dejar rastro. Raro era aquello, pensé yo. Así pues, me dispuse a investigar. Incluso pensé en contratar a un detective privado para tal fin. De todos modos, aquello no habría funcionado. Oíd bien, acercaos. Raudo y veloz cual asesino, fue el tiempo quien destruyó a mis amigos.-la tercera vez que tosió, y gracias a su perspicacia, Alexander pudo detectar que aquellos tosidos no eran naturales por la posición de su mano y por lo rápido que disponía de esta, casi anticipándose al momento de la convulsión.- Huidizos, todos aquellos truhanes me dejaron a mi suerte. Una tempestad me llevó con ella, al abrigo de la falda de una montaña. Impedido por la nieve, ví pasar mi corta vida ante mis ojos. Después de un tiempo, alguien me rescató.-de nuevo, ese movimiento mecánico y falso.- Raymund era su nombre. Alto inquisidor su oficio. Pues allí se encontraba para encontrar paganos, misión que resulto infructuosa y decidió abandonar para cuidar de mí. Ignoro el paradero actual de ese hombre, pero me hizo mucho bien. Después de aquella noche, nunca volví a verle. Olvidé su rostro hace tiempo, y seguramente haga años que fue enterrado.-dicho lo cual, Damsi se levantó e hizo una reverencia sobre la mesa. Después, retiró los platos sobrantes y volvió a la barra. Un papel cayó al suelo.

Si Alex lo leía, podría distinguir en él una lista de la compra.

Leche, azúcar, pepinillos, lechuga, aceite, zanahoria, arándanos, diente de ajo, espárragos, lechuga, atún, trucha, orejas de banthor, limón, espinacas, rana asada, almejas, naranjas, cacahuetes, inchic, apio.

Eran alimentos muy dispares y no todos podían encontrarse en Eonburg. Mientras fregaba los cacharros, el fallen observaba disimuladamente al altea. Justo entonces, bastantes parroquianos se levantaron ante la atenta mirada de todos los que permanecían sentados y se dirigieron, cual autómatas, hacia la barra, donde Damsi se encontraba.

Al mismo tiempo, Alexander notó algo extraño en su vástaga. La joven Neptune tenía las pupilas dilatadas, y su mandibula estaba abierta de par en par, corriendo los hilos de saliva desde su lengua hasta la superficie de la mesa. No dejaba de mirar a su padre, como embobada. En un momento determinado, sin embargo, cambió la vista hacia la escena próxima, donde el fallen estaba siendo envuelto por los parroquianos.

Pero aquel giro no fue natural. Era como si su cuello fuese un periscopio, tanto es así que crujió sonoramente, y su padre temió que la espalda de Neptune sufriera las consecuencias de aquel viraje tan antinatural.

Llegó un momento en el que la comitiva llegó a ser tan grande que Alex perdió de vista al fallen, pues tantos cuerpos se interponían entre ambos. Pero de pronto, Damsi salió de entre todos los cuerpos, asomando la cabeza por unos breves instantes. Sus ojos eran iguales que los de Neptune, y el fallen tenía la misma expresión que la hija de Alexander Gold. Estuvo mirándolos unos instantes hasta que de nuevo fue engullido por aquella marea humana.

RYOMARU

Cuando Ryomaru intentó hacer entrar en razón a Mara acerca de las intenciones de su hijo Arturo, esta negó efusivamente con la cabeza:

-¡Mientes! ¡Todos mentís! ¡Os escudais en exorcismos y en espiritus, pero la realidad es simple! La asquerosa Eclesia hizo que mi Arturo enloqueciera. El día que todo sucedió Arturo me dijo cosas, cosas que solo él y yo sabíamos. ¿Cómo puede ser eso posible de tratarse de un espíritu?

Divertida ante la suposición de Ryomaru, Nana se acercó a él de forma sensual, lentamente y contorneándose. Una vez llegó hasta él, deslizó sus dedos por el pecho y el vientre del hiperbóreo y se inclinó sobre su oído, juntando sus dos cuerpos y susurrándole al oído las siguientes palabras en un torno picante:

-Eres un muchacho atrevido, Ryomaru. Pero entre tú y yo, Maric te arrancaría la cabeza si tú y yo compartiésemos lecho. Estaba más bien pensando en ofrecerte un trato de favor ante él. Tú sabes mejor que nadie que vuestros métodos diferen, y que eso puede que cree más de un roce en el futuro. Aun así, si algún día nuestro jefe se cansa de mis encantos seré toda tuya, guapo.

Ante las palabras de la súcubo, la vieja Mara decidió no desaprovechar su oportunidad para llevar a cabo el siguiente comentario hiriente:

-Eh, tú, zorra. ¿Vais a torturarme o vais a follar? ¿O vais a hacer las dos cosas a la vez?

Antes de que Ryomaru pudiera detenerla, Nana agarró el frasco con agua bendita y se lo lanzó a Mara a la cara. La viejecita, atada como estaba, no pudo esquivar el golpe, y el frasco estalló en mil pedazos en su rostro. Si ya de por si aquella anciana no era demasiado agraciada, aquello condenó sus facciones al más absoluto horror.

Sus escasos y ralos pelos estaban mojados de agua y sangre. En su cráneo varios cristales estaban incrustados tan profundamente que si uno de ellos era extraido seguramente provocaría una hemorragia. Y uno de sus ojos estaba bloqueado por un cristal. De dicho globo ocular manaba abundante sangre.

Por último, la nariz y los labios de la mujer también habían sufrido cuantiosos daños. Los fragmentos de cristal más minúsculos habían causado varias heridas de tamaño milimétrico, pero que a juzgar por el rostro de dolor de la anciana la sumían en una profunda agonía. Mara, presa de la angustia, comenzó a llorar, implorando a Ryomaru:

-Por favor, muchacho. Debes ayudarme. Sé que tienes buen corazón.
-Mara comenzó a toser, expulsando cristales mezclados con sangre.- Hasta ahora pensaba que la vida no valía nada. Pero justo ahora acabo de comprender una cosa, joven. ¡Quiero vivir!-los mocos de la anciana y sus lágrimas cubrieron su rostro, que ya contaba con una capa previa de cristales y sangre.- Tu nombre es Ryomaru, creo recordar. Ryomaru, sé que no eres como ellos. Maric está loco, ve fantasmas donde no los hay. Lo de Arturo fue una tragedia, algo que nadie desearía. Y yo me culpo más que nadie. Pero hazte una pregunta, muchacho. ¿Acaso no he sufrido ya bastante? Arturo no contrajo matrimonio, ni me dio nietos. Todos sus hermanos están muertos o ilocalizables. Mi marido no pudo aguantar esta situación y terminó colgándose de un andamio. Lo único que me queda es mi vida, hijo. No permitas que me la arrebaten.

Nana, consciente del impacto que las palabras de la anciana podrían tener en el noble Ryomaru, se decidió a intervenir:

-No le hagas caso, Ryomaru. Esta vieja es una mentirosa. No ha respondido ni una sola de nuestras preguntas. ¿No te resulta eso sospechoso? Creo que está ocultándonos algo. Algo importante. ¿Qué o a quién estás cubriendo, vieja del demonio?-dijo Nana, adelantándose hacia la mujer, bisturí en mano.

La anciana volvió a pedir clemencia a Ryomaru.

-Por favor, muchacho. Es evidente que no sé nada, déjame marchar.


Maric irrumpió, abriendo la puerta con el brazo y exigiendo explicaciones:

-Que pasa aquí, y porqué todavía no tengo mis respuestas. El tiempo apremia. Las necesito, y las necesito ahora.

-La vieja está apelando al corazón del muchacho. Es demasiado blando, Maric. Demasiado blando.

-No, no. Arturo vió algo en ti, muchacho. Y no soy quien para contradecir su criterio. ¿Recuerdas a tu padre, verdad? Sólo imagina que la vieja es tu viejo, te será mucho más fácil hacerlo.-
Maric le acarició la cabeza, y le sonrió, a la vez que le señalaba el bote de los instrumentos de tortura.-Vamos, Ryomaru, sabes que no te lo pediría si no fuera completamente necesario.

DUMB



Una vez Dumb y Katherine hubieron firmado haciendo uso de unas plumas excéntricamente decoradas (con calaveras en el extremo) que aquel hombre les cedió, aquel trozo de papel comenzó a escribirse solo.

Unas letras, o más bien símbolos extraños, comenzaron a surgir, llenando todo el documento hasta detenerse junto a sus firmas. El tono de la fuente era rojo ocre. Después, el misterioso escrito, como si de un papiro se tratase, se plegó sobre sí mismo y se evaporó en al aire, como si nunca hubiera estado ahí.

Antes de que eso sucediera, Dumb pudo ver como el papel era sellado con un pintoresco lacre, cuya textura era similar a la de una vela derritiéndose. Unos vapores ascendieron desde debajo del mostrador, y la sala se inundó de ellos. Eran de colores distintos a la niebla (rojo, azul, morado) pero tenían su misma textura. Así pues, aquel parecía un paisaje más típico de los humedales profundos que de un interior.

Y de hecho, ya no estaban en un interior. El suelo era de barro y fango, pegajoso, y no de madera carcomida. Y no había paredes ni lumbre. Ni siquiera el misterioso contratista se encontraba ahí. Una melódica cantinela silbada llamó la atención del hiperbóreo y la súcubo. Dado que no tenían otra alternativa, decidieron seguir aquel son.

La caminata parecía no terminar. Y el son tan pronto se amplificaba como se perdía en la distancia. Era como si alguien, consciente de que lo seguían, estuviera esquivándoles. La caminata fue agotadora, no sabían cuanto tiempo habían estado siguiendo esa melodía. Hasta que al final, el aspecto del lugar cambió. El suelo era el mismo, y la niebla seguía ahí. Pero el lugar era completamente distinto.

Un cementerio, o más bien varias hileras de lápidas, se extendía ante ellos. El silbido se había extinguido. Y de la nada, el contratista surgió. A decir verdad no era como el contratista, tenía un porte mucho más noble, más intimidante. Vestía una gabardina negra y empuñaba una guadaña, que comenzó a arrastrar por el suelo mientras se dirigía hacia la pareja.  Pero era evidente que era él, puesto que las manchas seguían adornando las comisuras de sus labios. Pero esta vez el líquido era más espeso, y de un color verde vivo. No del verde mustio que caracterizaba los lodazales de Eonburg, sino mucho más potente. En el cinturón llevaba colgada una linterna vacia.

Conforme caminaba y su guadaña entraba en contacto con las lápidas de los difuntos, algo emergía de sus tumbas, algo espectral, y se quedaba flotando encima de ellas, gimiendo a la luz de la luna. Cuando estaba tan solo a unos metros alejado de ellos, el líquido que le cubría las comisuras de los labios y parte de la barbilla y la papada se evaporó y apareció en el interior de la linterna.

Por fin, tras aquellos segundos de suspense, el contratante termino reafirmándose como tal, y dirigiéndose a Dumb como su nuevo empleado:

-Eres un muchacho perseverante. Dejemonos de estupideces, te diré lo que sigue a continuación. –el hombre introdujo su mano a través del vidrio de la linterna, que se amoldó a esta como si fuese plastilina trasparante, y sacó un pedazo de aquella masa verde, que se había solidificado y la lanzó al aire.

Una vez allí, se transformó en polvo, y mostró una clara escena. A través de una especie de cristal, Dumb y Katherine pudieron ver a un hombre de rasgos suaves y cuidados y aspecto juvenil que, no obstante, contrastando con su aspecto, portaba un parche en el ojo izquierdo:


Después, la vista cambió. Durante unos instantes una peculiar escena fue enfocada, parecía tratarse de un montón de gente aglutinada, como celebrando algún evento.

Pero el periodo que estuvo enfocada fue tan poco que Dumb ni siquiera pudo verla en su plenitud. Después de esta interferencia, la visión volvió a cambiar. Esta vez mostraba a una niña, que les miraba con aspecto de embobada:



El hombre, después de aquello, les encargó su misión:



-Su nombre es Himnakan. Ella es Dustr Banalin. Esta ciudad alberga peligros para ambos, sin duda. No sobrevivirán a mañana, no sin que nadie intervenga. Ese es vuestro papel, debeis procurar su seguridad y posteriormente, traerlos ante mí, de una pieza. Dustr Banalin es completamente prescindible. Consideradla un elemento más para el correcto trámite de la misión. Ahora, parte, mi buen Dumb y su escudera, y cumplid con vuestro encargo.

Antes de que la vista se nublase y Dumb y Katherine se desplomaran, escucharon una última advertencia:

-Por vuestro bien.

Nada más recuperar el sentido, Dumb pudo notar, a pesar de sus quemaduras, la fría textura de la madera en una noche húmeda. Se encontraba en el porche de un local, cuyo nombre no alcanzaba a adivinar por no encontrarse cerca del letrero. Katherine, que había ido a caer por detrás de su compañero, si podía leerlo. En el letrero de aquel local se podía distinguir un curioso cartel. Un duende con poca ropa sostenía una jarra de licor de Tonalli con una amplia sonrisa en el rostro. La inscripción rezaba “El Duende Alegre”.

SIG

Lisa sonrió al conocer la decisión de Sig. Pero aquella sonrisa no era de alivio, si una sonrisa lastimera, como si supiera que en aquel preciso instante el exorcista había sellado su destino:

-Me alegro de escuchar eso, Sig. Y bien, señor Yazornig. Solo nos queda escuchar cuál es su decisión.

Después de unos segundos de tenso silencio donde los presentes se repasaron los unos a los otros con la mirada, el pyro se pronunció, no sin antes soltar una sonora carcajada que ayudó a relajar los ánimos:

-¿Cómo pudiste pensar que iba a abandonarte, negra? Tu fuiste quien me salvó de la horca. Te lo debo. Además, siempre se me dieron bien los riesgos.

-Eso no lo dudo. Lo que dudaba era si estarías dispuesto a tomarlo. No obstante, ahora que no hay bajas que lamentar, por suerte para todos, procederé a explicarlos a grandes rasgos lo que va a pasar a partir de ahora. Esta es una misión importante, capaz de remover los cimientos de Eonburg. Que digo de Eonburg, de toda Terra. Si la realizamos con éxito, seremos elevados a la categoría de maestros. Si fracasamos, muy seguramente yo sea destituida y ejecutada y vosotros tengáis que esforzaros mucho para no caer conmigo. Pero habéis aceptado, así que no hay marcha atrás.


-Venga, por el amor de Dios. Diganos ya de que se trata.-exigió el señor Izdanik.

-Eso, eso. Lisa, estamos expectantes.-
inquirió Escarlata.

-Tiene que ver con la corrupción. La corrupción en las altas esferas. Estamos hablando de aristócratas, señores. Aristócratas muy cercanos a nuestro querido arzobispo Strolhemt. Aristócratas que, según mis fiables fuentes parecen indicar, están curioseando demasiado con artes arcanas. Si les acusamos directamente, nunca ganaremos. Seremos aplastados bajo una ola de burócratas sedientos de sangre y quizá el mismo Strolhemt no entre en razón. Así que he decidido, usando mis contactos con la orden del Martillo, tenderles una trampa. El plan es sencillo; tenemos indicios de que uno de ellos tiene pensado contactar con una entidad, quien sabe con qué heréticos fines. Con el firme propósito de detenerlos, he ideado un plan. Nos reuniremos con un caballero de la orden y su escolta nada más salgamos de aquí. Ellos serán quienes nos enlacen con nuestro sospechoso, un viejo norgon llamado Aisak Dives.

Gusta de lo excéntrico y lo oculto, y no dudará en contactar con el maligno para satisfacer su sed de conocimientos. Anoche algo extraño tuvo lugar en el local de un fallen. Dicho local se denomina El Duende Alegre, y su propietario se hace llamar Damsi Gastlich y es conocido por ofrecer hospedaje a criminales y demás calaña. Hasta ahora ha contado con el beneplácito de las autoridades, a las que frecuentemente soborna. Pero eso cambiaría si descubriéramos que la fuente de todo su dinero no es… natural. He estado echando cuentas, y mucho me temo que este hombre tendría que venderse mucho más caro de lo que se vende actualmente para sacar más de la mitad del dinero con el que obsequia a las autoridades anualmente. Así que su dinero no es lícito.

Puede que sólo sea un simple delincuente más, en cuyo caso poco podríamos hacer. O puede que logremos descubrir un oscuro secreto. Un secreto que sería una gran baza para hacer que ese viejo fallen traicione a su amigo de la infancia, el buen Aisak Dives. Al mismo tiempo, deberemos ocuparnos de inspeccionar la mansión Dives, donde sospechamos que se llevan a cabo perniciosos actos. Para ello, deberemos entrar de incognito y rastrear todo el recinto en busca de señales sobrenaturales. Pero habremos de dividirnos. Dos de vosotros deberéis inspeccionar la taberna y los otros dos restantes os reuniréis con nuestro contacto en la orden del Martillo. Es alguien noble, de corazón honrado y de ideales férreos, que no dudará en ayudarnos sin exigir nada a cambio. Es el arquetipo de caballero andante, y eso nos beneficia enormemente. Su nombre es Maric. No obstante es un hombre… peculiar. Andaos con cuidado si os dirigis hacia él. Yo os esperaré en el punto de reunión, le residencia Dives.

Y bueno, creo que eso es todo. Recapitulemos, si conseguimos que Damsi nos lleve hasta Dives, nuestro trabajo será más fácil. Si no, tendremos que conformarnos con ir a ciegas hacia Dives, guiados por nuestro buen Maric. Si Dives cae, nos llevará hasta sus amigos, estoy segura. Y si cometemos un fallo, por pequeño que sea, nos buscamos la ruina. Ahora habéis de dividiros en dos grupos; uno que se dirija al Duende Alegre y los otros a buscar al escuadrón de Maric. Suerte, la necesitaréis.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Jue Mayo 28, 2015 8:45 pm

No había reparado en que Damsi, el cual se encontraba sentado en una silla que habia tomado para posicionarse junto a nosotros junto con un brillo en sus ojos el cual reflejaba dolor por lo que hacía, era un hombre que se preocupaba por Neptu y por mí; me dolía un poco hacer tal mentira, pero cuando uno es fugitivo de la autoridad tiene que andar de desconfiado o antes de que se dé cuenta de lo que se viene encima, uno está detrás de las rejas o en una sala de tortura en martillo de brujas. Lo que me contesto luego de que le recordara mi perdida me hiso reflexionar; según dijo el había perdido a su hija cuando esta tenía tan solo 9 años, tan solo uno menos que mi querida niña; la tan sola mención de esto hiso que volviera mi vista un poco hacia Neptune ¿Qué sería de ella si yo palmaba? De seguro estaría triste, pero ¿Será fuerte como para sobreponerse ante una segunda perdida? ¿O eso la terminaría de quebrar? No había modo en el que siquiera pudiese adivinar eso, solo deseaba que ella estuviera sana y salva; y si se podía, feliz junto a alguien que la ame, si no era yo, al menos quería que fuera un hombre honrado.

Porque… ¡debo dejar de pensar en eso! Esta clase de cosas no me llevara a nada aun si las supiera, no podré hacer nada más que esforzarme porque tenga un presente que pueda recordar con alegría y quizá, con nostalgia” sin embargo, una vez nombro al “dios todopoderoso” de la eclesia, apreté los dientes mientras apretaba los puños y ponía una mano así sobre la mesa; el tan solo pensar que, sin motivo, un hombre que era respetado por esa institución hubiese arruinado mi vida y más importante aún, la de mi hija, saca un enojo no muy típico en mí. Mi mano tembló un poco con intención de frenar a Neptune cuando la vi comer del plato que, momentos antes, le habían servido; mas no la detuve confiando en que aquel hombre no podía tener malas intenciones en contra de una pequeña tan inocente y débil como era mi hija. La verdad me alegre al ver a esa pequeña sonreír mientras consumía su plato preferido, ver eso siempre me alentaba a seguí cuidando de ella sin pensar en lo que a mí me pasara, pues me bastaba con que ella no estuviese triste mientras yo podía evitarlo.

Luego de ese momento de tristeza y nostalgia por épocas pasadas en las cuales todos, o mejor dicho Damsi, Deptu y yo, éramos un poco más felices que antes de que tragedias relacionadas con la helada mano de la muerte y familiares cercanos;  el anciano que nos hospedaba se dispuso a contarnos una de sus historias, las cuales solía contarle a mi hija de vez en cuando, esta se trataba en específico de algo que le había ocurrido cuando niño; aunque para ser sincero soy tan lento como paciente, razón por la cual cada vez que escuchaba una historia del venerable tenía que pedirle que me la repitiera 2 o incluso 3 veces para entender lo que me estaba diciendo. Lastimosamente esta vez ni iba a poder pedirle explicaciones, pues algo me atraía más que este hecho, la forma en que tocia era claramente falsa, lo sé porque he estado enfermo y he visto gente toser antes, razón de que pueda afirmar que nadie anticipa con tanta diferencia de tiempo una convulsión de esas.

¿Que tienes entre manos Damsi? Joder, no quiero en un futuro tener que hacerte daño, puedo ver como estas mintiendo, pero tu hospitalidad hacia mí me hace dudar….que cojones tío, no puedes estar hablando en serio… ¿cuánto le han ofrecido por mi cabeza? Maldito seas, deja de hacer que dude de la veracidad de tus palabras con cada maldito movimiento y que dude de su falsedad con los que le siguen” Era lo que pensaba con un poco de enojo interior, sin demostrar emociones, excepto una cara que reflejaba mi paciencia al escuchar su anécdota, en el exterior; aun así, más temprano que tarde, el anciano se levantó de la mesa, hiso una reverencia, tomo los platos de la mesa y se fue con paso sereno de nuevo a su lugar en la barra; detrás de este muchos otros de los clientes del duende alegre se dirigieron a pedir algo a la barra

Por ese suceso de acontecimientos inesperados fue por lo que decidí maquinar un plan para alejarme a pensar las cosas un tiempo y decidir que hacer, trazar un plan o una cosa así; por esto, sin dejar de mirar a aquel fallen de notable edad, le pregunte en un tono bastante bajo a mi hija-Neptu, que dices, quieres ir a dar un pase…- no pude terminar la frase cuando, al volver la cabeza hacia ella, note como mi hija actuaba muy fuera de lo común; su boca estaba abierta del mismo modo que lo estaban sus ojos, de su lengua salía baba y caída desde está a la mesa. Inesperadamente giro su cabeza para ver hacia la barra, produciendo en el proceso un crujido sonoro; yo soy un hombre que mantiene la calma hasta en frente del enemigo más fiero, que se relaja en frente de la tortura más terrible si es que la merece; no obstante se me volvió imposible mantenerla al presenciar esto “SOY UN IDIOTA, SOY UN IDIOTA ¡¡SOY UN COMPLETO RETRASADO MENTAL DE LOS COJONES!!” Era lo que pensaba con ira y mucho miedo en ese momento, mi hija no actuaba así para nada y tenía miedo de que hubiese caído bajo algún veneno, hechizo o algo similar por la comida o por saber dios que fuerzas. Posiblemente era mi paranoia por haber perdido a mi mujer y el temor por tener otra perdida de algo que amaba más que a nada en mi vida lo que me impulso a tirar la silla mientras avanzaba rápido hacia donde se encontraba ella; la tome de los hombros y le mire con claro temor

-¡Neptu! ¿¡Estás bien!? Dime que si por favor, si es una broma ¡No me es gracioso y menos ahora joder!, por favor, me has dado un gran susto con esto, por favor, ¡dime que estas bien!…- La sacudía levemente de los hombros, posiblemente algunas personas pensarían que estaba sobreactuando o que mi reacción era demasiado brusca; pero en verdad se debía a que tenía miedo por cualquier cosa que le ocurriera y una actuación así bastaba como para hacerme entrar en algo parecido a desesperación o miedo; no quería por nada verla mal.

FDI:
Creo que me puedo equivocar con esto, por eso lo pongo asi, aun sabiendo que puede estar mal xD

Velocidad 1: Acciones 1

Tratar de despertar/hacer reaccionar a Neptuner
avatar
Alexander Gold

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 30/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Jue Mayo 28, 2015 10:27 pm

La reacción que tuvo la anciana no le gustó nada a Ryomaru pues él había mostrado amabilidad y buena fe pero ella le trataba como si fuera un enemigo. Ver esa reacción hizo que el joven comenzara a sospechar de la culpabilidad de la anciana y, además, Arturo no era ningún loco y Ryomaru estuvo con él hasta bien poco antes de su muerte. La excusa de los espíritus era bastante mala, pues se sabía que había entes capaces de leer la mente.

Mientras el guardia miraba con desconfianza a la mujer, Nana se le acercó para, primeramente dejarle claras las cosas, a lo que Ryomaru no presto mucha atención pues, en ese momento, estaba con la mente en la anciana que tenía justo delante. Lo que Nana hizo a continuación hizo que el joven despertara obligándolo a cogerla del brazo y a apartarla un poco de la anciana.

- ¿Pero qué haces? – le pregunto con reproche

En ese momento, la anciana se dirigió a él pidiéndole compasión cambiando por completo su actitud.  Sin duda, el veía eso como un intento desesperado de sobrevivir y era algo que sabía que pasaría si se usaba la tortura como remedio pero hubo algo, entre tanta desesperación, que le llamo la atención y es que la anciana había dicho que se echaba la culpa.

- ¿De qué te echas la culpa?  Si fue usted la que le hizo algo, cuéntanoslo. Le prometo que no la hare nada si confiesa, ni ellos – dijo confiando en que fuera así

No había terminado y escucho a su compañera como trataba de convencerlo de que ella estaba mintiendo amenazando a la anciana a lo que esta reacciono diciendo que no sabía nada.

- No trates de venderme eso. Es evidente que sabes algo y no me gusta la tortura pero tampoco que hayan asesinado a la persona que me salvo la vida. A la persona que más hizo por mí. Una madre nunca haría lo que estás haciendo tú, una madre trataría de buscar al culpable a menos que tratara de proteger a alguien y, sabiendo que no tienes a nadie, es evidente que eres tu

En ese instante, entro Maric y descubrió por Nana que el joven no había sido capaz de torturar a la pobre anciana. Maric se le acerco, le agarro y le miro atentamente  mientras le hablaba.

- Arturo me eligió por mi personalidad. Decía que sería un gran guardián y admiraba mi compasión, no querría que dejase de ser yo mismo – le dijo a Maric tratando de que le comprendiera a él y la decisión de Arturo – Me uní a la fuerza guardiana precisamente porque no quería ser como el, no quería tener que torturar a nadie y Arturo – dijo ladeando su cabeza para mirar a la anciana – me apreciaba por ello

Ryomaru veía las cosas claras, esa mujer mentía o era responsable consciente de lo que le paso a Arturo o era ella la poseída, en cualquier caso veía que hiciera lo que se hiciera no tendrían respuestas y prefería matarla antes que torturarla.

El joven desenvaino una de las espadas de su cintura mientras miraba fijamente a Maric y, luego, miro a la anciana para dar una pequeña vuelta a su alrededor.

- Mara, has demostrado que o bien poco querías a tu hijo y eres la responsable de lo que paso o que no eres ella sino algo que ha ocupado el cuerpo de la vieja Mara. Si no fueras culpable, como cualquier madre haría, ya hubieras hablado. Yo se mejor que nadie lo que es capaz de hacer una madre por un hijo pues la mía murió por defenderme. Adios mara. Perdóname, Arturo – De un veloz movimiento y cuando se encontraba detrás de la anciana, el joven traspaso el cuello de la mujer haciendo que, al segundo, la cabeza cayera rodando por el suelo

Tras unos segundos mirando al cuerpo cayendo al suelo, Ryomaru alzo la mirada para fijarla en su superior.

- No nos hubiera dicho nada. O era la responsable directa o ni siquiera era ella. En cualquiera de los dos casos, el castigo era el mismo. Espero haber actuado bien y que puedas perdonarme por no haber procedido a torturarla -

_________________
Spoiler:
avatar
Ryomaru

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 13/05/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Vie Mayo 29, 2015 8:41 am

El joven Sig, al igual que todos los presentes, esperaba con impaciencia la respuesta del su compañero Yazornig, y escucho con deleite que este mismo había decidido seguir adelante con el encargo, le alegraba que el grupo estuviera unido aun en una situación tan peligrosa como lo que se intuía que seria esta misión,-bueno, parece que estamos juntos en esto- dijo a los presentes mientras se reclinaba en su silla, liberando un poco de la tensión que tenia, pero rápidamente volvió a inclinarse sobre si mismo al oír como Lisa relataba la magnitud del evento que se avecinaba, según palabras de su jefa era "capaz de remover los cimientos de terra".

Sig siguió escuchando con atención la advertencia de su maestra, y sus ojos se iluminaron por un segundo en cuanto esta menciono la posibilidad de ser ascendidos a maestros, un cargo que de seguro implicaría tener mas libertad con respecto a sus investigaciones y movimientos.
Sin embargo reculo un poco al considerar las consecuencias que podría traer una falla, mas por sus compañeros que por el mismo, ya que el era un elemento demasiado valioso como para desperdiciarse, no creía que lo fueran a matar, simplemente lo trasladarían de escuadrón y le limitarían mucho sus privilegios, pero de a poco podría recuperaros si trabajaba bien y acataba las ordenes, quizá lo torturarían pero no le matarían, no los creía tan tontos. -Ya veo, a gran riesgo gran recompensa supongo, cuéntanos de que se trata Lisa- dijo mientras llevaba su única mano hasta su barbilla y miraba al suelo pensativo, concentrándose en escuchar los detalles de tan importante tarea.

Por lo que el joven logro comprender, un grupo de aristócratas estaban manipulando fuerzas oscuras y era su deber detenerlos, pero seria un suicidio denunciarles públicamente a causa las gran influencia que dicha gente tenia, por lo que para solucionar este problema les tenderían una trampa para atraparlos con las manos en la masa en el momento que estuvieran invocando a la siniestra entidad, hasta donde sabian tales invocaciones se llevarían a cabo en la residencia de un tal Aisak Dives por lo que ese sujeto seria la clave para llevar a todos los demás ante la justicia, para tal tarea, contarían con apoyo de un contacto de lisa en el martillo aureo, un tal caballero Maric y su escolta.

Su principal pista para llegar a Dives era un conocido de este llamado Damsi Gastlich que regentaba un local llamado "el duende alegre" y el cual tenia fama de ser un refugio para la peor calaña de la ciudad, sin embargo, Damsi invertía muchos terran en sobornos para las autoridades locales por lo que le habían permitido seguir abierto, pero las cuentas no cerraban de ninguna manera a causa de la enorme cantidad de dinero destinado a sobornos, por lo que es imposible que sus fondos procedieran todos de fuentes naturales, aun con el tipo de clientela que frecuentaba el lugar, así que los exorcistas se encargarían de registrar la taberna en busca de pistas que indicaran que algún suceso sobrenatural estaba ocurriendo en ese sitio, en el caso de descubrir algo le tendrían agarrado de las bolas y lo obligarían a cooperar  si es que quería salvarse de comerse un marron mucho mas grande.

Entonces llegaron al fragmento mas interesante de la conversación, en el cual les informaron que tenían que tomar una importante decisión, ya que para llevar a cabo esta operación, el escuadrón de Lisa Arileen tendría que dividirse en dos grupos de dos personas, mientras que un grupo se encargaría de contactar con Maric, el otro se encargaría de investigar a Damsi, quien les serviría de gancho para llegar hasta Dives. El joven Sig se encontraba pensativo mientras que el y su grupo decidían la distribución de los equipos, el mago tenia una idea bastante clara de como deberían conformarse los grupos, "bien, se que puedo confiar en Veran para esto, es un hombre muy centrado y no creo que tenga problemas para manejarse, sin embargo, no conozco del todo bien a Yazornig y sus costumbres pueden ser un poco extrañas para los demas, respecto a Escarlata, su personalidad tiende a ser un tanto explosiva, creo que lo mejor seria ir junto a Mugdah en caso de ir a la taberna, ya que el pasaría mas desapercibido por esos lares, o ir con Escarlata a contactar con Maric ya que su carisma natural podría servir para apaciguar el singular carácter del caballero" pensaba el mago para si mismo, aunque no lo decía en voz alta para no ofender a sus compañeros, en especial al pyro, simplemente continuaba callado, pensando con la mirada fija el el suelo, como si eso le ayudara a concentrarse, a aislarse del mundo para tomar la decisión mas sensata, no solo para el grupo, sino para si mismo, "entre ir al bar peligroso y frecuentado por criminales, o ir a contactar con un compañero de la eclesia, creo que prefiero la segunda, por muy peculiar que sea su comportamiento", tras meditar esto, levanto la cabeza y mirando a sus compañeros decidió por fin formar parte de la conversación -Creo que lo mejor seria que yo y Escarlata nos encargáramos de reunirnos con Maric, y que ustedes dos inspeccionaran la taberna, recordemos que tipo de gente frecuenta ese lugar... no es que ella y yo no podamos defendernos solos, pero no hay dudas de que queremos ser lo mas discretos que podamos y ese tipo de gente al vernos podría intentar hacer algo estúpido confundiéndonos con ciudadanos indefensos, pero si en vez de una mujer y un muchacho fueran dos hombres robustos como ustedes, eso sin duda desalentaría a cualquier posible asaltante o ladronzuelo que merodeara por el lugar-, habiendo dado su opinión el domador espero con paciencia la respuesta del grupo, después de todo aun tenían algo de tiempo antes de la hora de partir.

Poco mas se discutió sobre el tema, lo único notable fue una sugerencia de Sig de ir a la taberna de encubierto para no levantar sospechas, por fortuna para Sigfrid, los demás aceptaron su propuesta respecto a la división de los grupos, y una ves zanjado este asunto, Lisa procedió a darles la descripción física general de Maric: aspecto típico de hiperboreo, rubio, barba bien recortada, fuerte, parecía rondar los 40 y vestía una capa de pieles cubriendo su lado izquierdo, este ultimo detalle quizá seria el mas importante para lograr identificar al caballero del resto de guardias teutogenos que patrullaban la ciudad.
Ademas les dio una lista de posibles lugares donde el sujeto podría encontrarse, por un momento se discutió la idea de preguntar por el a los demás miembros del martillo, pero al final se descarto la idea en favor de ser lo mas discreto posibles, por lo que se recurriría a eso solo de ser  absolutamente necesario si se acercaba la hora del encuentro y aun no habían localizado al caballero.

Una ves terminada la charla, Sig y Escarlata se despidieron de su jefa y sus compañeros, y tras desearles buena suerte partieron en busca del caballero Maric, en un lugar como eonburg, no seria demasiado raro ver a dos exorcistas paseando despreocupadamente por la ciudad, por lo que esperaban no atraer atención innecesaria. Mientras recorrían las calles de la pantanosa ciudad de los exorcistas, Sig se preguntaba a que se refería Lisa con que el caballero Maric era un hombre "peculiar", mientras esperaba con ansias encontrar a ese hombre para saciar su curiosidad "bueno, hora de ponerse a buscar, no son tantos lugares así que no tendríamos que tardar demasiado,me pregunto que habrá querido decir la jefa con que el sujeto es peculiar, ¿tu que crees?, ¿no te parece un poco raro que nos ayude así como así?, por las dudas mantente alerta, odiaría que algo te pase", menciono el joven a su compañera mientras repasaba mentalmente la lista de lugares por investigar, se había metido en un lió serio, pero no podía simplemente dar marcha atrás a sus acciones, quizá su destino ya estaba escrito.

Sig

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 26/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dumb el Vie Mayo 29, 2015 9:28 am

El extraño hombre haciendo gala de un formalismo pocas veces visto para “trabajos” de tal índole, les hizo firmar. Dumb firmó con una cruz, mientras que Katherine, que sabía escribir, lo hizo con la suya. Una vez hicieron eso, el papel –antaño vacío- se comenzó a llenar con alguna suerte de simbología rara. El idioma, si acaso se pudiera llamar así, era indescifrable por completo, si ellos mismos se preguntaban si todo aquello no era más que una alucinación, pero, ¿fruto de qué? ¿Cansancio? ¿Alguna droga que inhalaron apenas entrar? Lo cierto es que esa situación les tenía los pelos de punta a aquella pareja poco familiarizada con lo que ellos podrían llamar anormal.

El hilo de su cordura pendía de un hilo. Primero el papel, tras llenarse de garabatos color rojo – casi sanguinolento para sus gustos personales – se dobló por sí solo y mientras se auto sellaba, humaredas de niebla variopintas eran despedidas de la mesa donde el contrato había sido firmado. Pero era imposible que la niebla se colase dentro de un “edificio”, eso era antinatural, pensaron casi al unísono Dumb y Katherine mirando en derredor con afán de descubrir algo que estuviese filtrando aquello. Nada, la habitación desapareció en ese preciso momento, se encontraban fuera de ahí de un momento para otro.

La consistencia del piso se volvía fangosa, pegajosa; la madera había desaparecido, y estaban a oscuras en algún sitio desconocido, del cual sólo se oía una especie de sonata, muy a la lejanía.

-¡¿Pero qué coño ha pasado?! – Preguntó con evidente malestar la súcubo, a lo cuál el hiperbóreo sólo contesto con un encogimiento de hombros. Ninguno de los dos podría decir en qué lugar estaban, ni cómo habrían llegado allí de un momento para otro. Lo único que pudo señalar Dumb, en aquella penumbra, fue la dirección del sonido, que al final terminaron siguiendo de mal gusto.

El lodo ralentizaba su marcha, les era imposible avanzar tan rápido como hubiesen seguido, durante un tiempo que les fue imposible cronometrar, pero que seguramente habría sido un lapso muy largo. Y mientras tanto el sonido, que se alejaba o se escuchaba con total claridad, aparentaba dar muestras que quien lo emitía, se percataba de que le seguían, mostrándose evasivo. Un detrás de otro, con tal de no perderse entre la oscuridad y la niebla, tramos casi arrastrando los pasos, tramos que podían forzar la caminata para cansarse después. Y la melodía siempre esquivándoles.

-Duuumby… está mierda ya me tiene cansada. No paramos de caminar desde hace días y seguimos caminando en esta… mierda. Sinceramente, no sé qué pasó, pero será mejor que nos vayamos.

-Grr.

-No me gruñas. Tampoco es que me esté quejando, pero…

-Grr. – Volvió a gruñir el coloso chamuscado cuando repentinamente todo cambió. Un extraño lugar – quizá un cementerio – se presentó frente a ellos. El silbido había desaparecido, y el extraño hombre con que el habían firmado el aún más extraño contrato apareció de repente, casi como de la nada.

-Duuuumby… - Susurró Katherine. - ¿Es ese el tío raro de antes o no?

La verdad, parecía diferente, cambiado. El ser que momentos antes pensarían quizá como un hombre bajo y regordete, se mostraba ante ellos con un porte intimidatorio y a la vez atrayente, portando una enorme guadaña que arrastraba en el suelo mientras caminaba hacia ellos. Del cinturón pendía una lámpara.

Cada vez que la guadaña entraba en contacto con alguna lápida, una luz emergía del suelo de forma agónica y se quedaba flotando. Cuando el “contratista” se acercó a unos metros más, el líquido verde asqueroso que manaba de sus labios y se extendían hasta la papada, se evaporó, y apareció repentinamente llenando la lámpara que colgaba de su cintura. Por fin tras unos segundos de suspenso, se dirigió al chamuscado empleado con autoridad, para después sacar el contenido de la linterna – de una forma muy extraña, como si el vidrio fuese alguna sustancia gelatinosa, introduciendo la mano a través de él – y lanzar al aire. El mismo se diseminó cual polvo y dio paso a una especie de visión, de un hombre pelirrojo con un parche en el ojo de rasgos suaves y juveniles – un marica en su opinión – y luego la de una especie de gente reunida. La visión tuvo una interferencia durante unos instantes, para mostrarles a una niña pelirroja que miraba embobada.

Entonces, el contratista les encargó su misión. Su misión era protegerlos, al parecer le servirían a aquél particular hombre para un trámite que no les interesaba en absoluto. El nombre del hombre era Himnakan, y el de la niña Dustr Banalin, aunque la niña era prescindible. El objetivo era la de escoltarles, pues estaban en inminente peligro.

El contratista terminó aquella charla de lo que parecía ser el mundo onírico con la advertencia de no fallar: “por vuestro bien” mientras perdían la consciencia al unísono.

Katherine fue la primera en recobrar el sentido en lo que parecería ser un viaje bien puesto por alguna especie de droga que induciese al hipnotismo – o bien algún hecho paranormal que les hiciese alucinar – se desperezó estirándose y pegando un gemido que terminó por despertar a Dumb.

¿Dónde estamos? Preguntó haciendo señas mientras se reincorporaba del suelo de madera.

-Ni la más remota idea. ¡Aaaaaw! Me duele la puta cabeza. – Se quejó - A ver, El…Duende…Alegre… - Alcanzó a leer. - ¡Mira, una taberna! Tengo hambre, entremos y comamos algo, anda.

-Grr.

Asintió Dumb siguiendo a la súcubo. Con pesados pasos y con fuerza empujaron cual forajidos la puerta para abrirse paso. Dumb pudo notar una especie de extrañeza cuando entró, habiendo una pelota humana rodeando la barra donde presuntamente deberían de ordenar su pedido, otra mirada alrededor y varias mesas vacías donde los contertulianos se mantenían en silencio. Por último, decidiendo buscar una mesa en uno de los extremos del local. Estaban caminando hacia allí cuando Katherine se percató de algo, parando al hiperbóreo en seco.

-¡Eh! Te me haces conocido, tú y esa niña. – Dijo mientras se acercaba a la mesa, seguida por Dumb, el mismo hizo unas señas refiriéndose a que se parecían a los que habían visto en aquella alucinación, si era cierto, deberían de hacer su trabajo. – Tú, tú eres Himnakan. Nuestro… jefe nos ha pedido que hagamos de errr… - Cortó en seco de hablar por un momento, la palabra “escolta” no le hacía mucha gracia. – de escolta, para vosotros dos.
Terminó diciendo por lo bajo, casi acercándose a susurrarle.

-Mira, tío. Al parecer corres un gran peligro, me creas o no. Así que espero que sólo cooperes.
avatar
Dumb

Mensajes : 19
Fecha de inscripción : 08/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Mayo 31, 2015 12:40 am

RYOMARU

Lo que al principio, cortarle la cabeza a la anciana, parecía tarea fácil, no lo fue tanto. A pesar de que el joven Ryomaru era un muchacho vigoroso y algo experimentado en el uso de sus espadas dobles, el seccionar la cabeza de la anciana, y más con la técnica que se decidió a utilizar, le fue imposible.

En su lugar, su filo se clavó en la nuca de la anciana, abriendo un severo boquete y rozándole el su cráneo, para después traspasar su cabeza y sobresalir por el lado derecho de la ceja derecha, llevándose parte del ojo con él. Mara exhaló un suspiro de sorpresa seguido de un grito ahogado. Cuando Ryomaru levantó la vista, pudo ver como Maric se lanzaba hacia él. Lo último que escuchó  antes de caer presa de una lluvia de puñetazos fueron las órdenes que Maric le dictaba a Nana:

-No dejes que se muera, Nana. ¡Joder, Ryomaru! ¿¡Que has hecho?!-
preguntó el furioso caballero mientras le agredía.

Al final, más pronto que tarde, Maric optó por levantarse y dejarlo estar y, con ágiles movimientos, apartó a Nana de la vieja y probó suerte una última vez:

-¡Un nombre! ¡Solo quiero un nombre!-dijo mientras presionaba con su mano la herida que Ryomaru le había causado a la anciana.-¡Vamos, joder! ¡No te mueras todavía!-en el rostro de Maric podía verse la angustia. Quizá por la prematura muerte de la anciana, quizá por la falta de información válida.

Las pupilas de la anciana, o al menos la única que funcionaba, no dejaban de moverse de un lado a otro. Pero, a pesar de todo, Mara pudo decir sus últimas palabras con una lucidez extraordinaria para tratarse de la situación de la que se trataba y estar en sus últimos momentos de vida:

-¿Quieres saber quien atendió a mi hijo?
-la anciana hizo una pausa, y Maric esperó expectante.-La culpable es… tu puta madre… a caballo.

Después de oír esto, Maric deslizó sus manos a la altura del raquítico cuello de Mara y presionó fuertemente, hasta destrozar su estructura interna. Como consecuencia combinada de este acto y del pinchazo que Ryomaru había efectuado, la cabeza de la anciana quedó colgando hacia abajo, sostenida a unas débiles vertebras. La sangre no dejaba de brotar de su cabeza.

Maric alzó su rostro para observar a Ryomaru con todo el odio que sus facciones eran capaces de expresar.

-Vete, aguarda fuera. No respondo de mis actos si vuelves a desobedecerme.


Nana confirmó la afirmación de Maric, indicándole que iba en serio:

-Hazlo, Ryomaru. Por tu propio bien.


Una vez Ryomaru, por decisión propia o forzado por su caballero, hubo salido de aquel matadero, pudo escuchar sonidos extraños provenientes del interior. Primero eran aullidos de Maric junto a leves pero sonoros crujidos. Después de un tiempo, fueron los susurros de Nana. Finalmente, la sinfonía culminó con los eróticos gemidos de ambos. Al cabo de unos minutos, incluso estos sonidos cesaron, solo quedando el silencio.

Después, el propio Maric abrió la puerta, cargando con una especie de alfombra enrollada. La alfombra estaba manchada de curiosas y frecuentes suciedades rojizas y Maric estaba con el torso descubierto. Nana salió tras de él, subiéndose los pantalones y en sujetador y cargando con una pala. Fue Maric el primero en romper aquel tenso silencio:



-Tu filo la ha matado. Tu pala ha de enterrarla.
-dijo, a la vez que le señalaba una parcela donde el fango era el único gobernante, situada a unos cuantos metros del edificio donde se encontraban.-Antes de hacer nada, tengo que comunicaros una noticia. Siento haberme guardado la verdad tanto tiempo, pero necesitaba saber lo que Mara ocultaba. Supongo que ahora, gracias a cierto insensato, no voy a conseguir nada por esta vía. Así que vayamos al grano. Esta pequeña visita y todo lo que hagamos en el día de hoy… no lo haremos bajo el nombre del Martillo Áureo.

Nana expresó su confusión con la siguiente oración:

-No comprendo a que te refieres.

-Es muy simple. Me tomé la libertad de pedir un permiso para el día de hoy. En palabras más precisas, durante las escasas quince horas del día que nos quedan no somos soldados, sino civiles bien armados pertenecientes a la Orden del Martillo. Si descubren que hemos estado revolviendo en la orden de la Cruz Argenta sin autorización ninguna lo menos que nos podría pasar sería pasar unos cuantos días en los calabozos. Y si alguien descubre que tú has matado a una adorable anciana a sangre fría de una forma tan poco “oficial”… Digamos que las mazmorras serían el último de tus problemas.
-esto último, obviamente, lo dijo con respecto a Ryomaru.-Mira, muchacho, te voy a ser franco. No entiendo porque has hecho lo que has hecho. Primero decides no torturar a la anciana, pero luego eres capaz de matarla a sangre fría. ¿Qué demonios te pasa? Te juro por Dios que si no fuera por deferencia ante el difunto Arturo me habría ensañado contigo de lo lindo. Ahora quiero que entierres a esta difunta anciana en aquel lugar apartado y pienses sobre lo que has hecho mientras el sol, que pronto estará en su zenit, se eleva sobre ti. Y quiero que al acabar me ofrezcas una respuesta, una convincente, de porqué has hecho lo que has hecho. Mientras tanto, Nana te vigilará y yo pensaré en otra forma de obtener la información que necesitamos. Pero que sepas una cosa, me has decepcionado, Ryomaru. Ahora, vete.

Una vez Maric dijo esto a Ryo se le entregó la alfombra que chorreaba un líquido rojizo y la pala. Si, mientras enterraba a la anciana, se decidía a poner un poco de oído, el escudero podría escuchar retazos de una apasionante disputa entre su jefe y Nana:

-Es todo muy bonito, Maric. Pero no vengas jodiendo al chaval con estupideces. ¿Acabas de darte cuenta que nos has jodido bien? ¿Qué pasa si a alguien le da por investigar? Bien sabes que esa gente te quiere ver en Martillo de Brujas, y no precisamente ostentando un puesto de inquisidor. Y si hacen eso contigo, ¿Qué no harán con nosotros?

-Tranquilízate, Nana. Si no os dije esto desde el principio fue precisamente porque temía que reaccionaseis así. Esto iba a ser un trabajo sencillo, interrogábamos a la anciana, sacábamos respuestas, eliminábamos las pruebas y nos íbamos para atender otros asuntos.

-¿Otros asuntos, es que hay más asuntos?

-Lisa Arileen y sus pequeños requieren de mi ayuda para introducirlos en la mansión de mi promotor y amigo Aisak Dives.

-¿Ese viejo?

-Preferiría que no lo llamaras viejo. Ese anciano nos crió a mí y a mi compañero Arturo y nos brindó una educación.

-¿Entonces por qué vas a traicionarlo?

-Lisa Arileen, mujer en la que deposito mi total confianza, clama tener fuentes fiables de que el viejo y su cabala están relacionándose con fuerzas oscuras. Hazme caso, para ser una exorcista esa norgon es muy avispada. Y creo que no nos vendría mal limpiar nuestras conciencias después de lo que hemos hecho hoy. Además, si con ello conseguimos que un miembro de su escuadrón pueda proporcionarnos información acerca del exorcismo de Arturo habremos tenido un día redondo.

-Así que no todo está perdido.

-No, no todo está perdido.

-¿Entonces a que viene ese enfado de antes?

-No me gusta tener que recurrir a los propios exorcistas para sacar trapos sucios de su orden y sus exorcismos. Es simplemente… inadecuado. Además, no me gustaría torturar a uno de los muchachos de Arileen.

-En eso discrepo contigo.


-No te aflijas. Llegado el caso, serían todos para ti.


Pasado un tiempo, Ryomaru terminó de enterrar a la vieja Mara en aquel fango en el momento justo en el que dos figuras se aproximaban al edificio. El piso franco de Maric era peculiar. Se encontraba en la Media Ciudad, en un lugar alejado tanto de la población como de la muralla al que había que acceder por medio de barcazas. La arquitectura del local estaba dividida en dos mitades de dos pisos cada una; la parte delantera, con la apariencia de cualquier casa normal, y una parte trasera blindada acústicamente a la que solamente se podía acceder utilizando un código. En dicha parte del edificio, como era de suponer, era donde habían realizado la tortura a la anciana.

Mientras los misteriosos visitantes atracaban en el pequeño muelle de aquel edificio, Nana señaló a uno de los dos, el muchacho al que le faltaba un brazo, y le comunicó las órdenes que Maric le acababa de dictar:

-Hay que sonsacarles información acerca del exorcismo de Arturo. Sé sutil. Yo me quedaré con la dama, para ti el manco. Dudo que Maric tolere otro error por tu parte. Está bastante molesto. De ser tú, yo me andaría con pies de plomo.


[/i]
SIG


Al escuchar la decisión de Sig, Escarlata y Lisa asintieron con la cabeza:

-Que así sea. El señor Goldiger y Escarlata irán a contactar con Maric y los demás visitaréis el Duende Alegre. Id preparándoos. Tú no, Sig, quiero hablar contigo a solas.

Uno tras otro, los tres miembros restantes del escuadrón abandonaron la sala, dejando solo a Sig y a Lisa en el interior de la misma.

-Cuando esta misión termine, no importa lo que pase, he de contarte algo. Algo que debería haberte contarte hace muchos días. No puedo hacerlo ahora mismo, pues pondría en peligro la misión, de hecho ni siquiera debería estar diciéndote esto, pero mi conciencia me obliga. Hasta entonces, mantén esto como aliciente para llevar este encargo a buen puerto. Buena suerte, mi querido Sig.
-antes de que Sig se fuera Lisa dijo algo en voz baja, pensando que nadie la escucharía.-Vas a necesitarla.

Diciendo esto, Lisa se despidió del joven Sig y este caminó hasta el embarcadero, donde Escarlata le esperaba subida en una barcaza mientras ojeaba unos papeles.

-¡Vamos, Sigismundo!-a Escarlata le gustaba en demasía aprovechar el peculiar nombre de Sig para ponerle todo tipo de motes.

Una vez Sig se situó en la barcaza, Escarlata le indicó que cogiera el remo mientras ella le dictaba los lugares en los que el tal Maric podría encontrarse.

-Se supone que hoy es su día libre, así que presumiblemente podría estar en su residencia. También podría haber ido al cuartel de la orden o a su piso franco, que está a tomar por culo. Así que primero iremos al lugar más factible.

Para cuando salieron, ya eran las nueve de la mañana. Estuvieron recorriendo los canales de Eonburg durante tiempo  para que las piernas de Sig se entumecieran. Aquella era una barcaza especial, diseñada para tullidos como Sig era, que consistía en un sistema de pedales. Algo más lenta que las barcas estándar, pero mucho más cómoda, aquella barca tardó más de media hora en llevarles a su destino, la residencia de Maric, situada en la Ciudad Media.

Era una casa de madera un tanto rústica con el símbolo del Martillo Áureo en la entrada. Escarlata llamó a la puerta pero nadie atendió su llamada. Los dos compañeros volvieron a subir a la barca y esta vez fue Escarlata quien pedaleó, cediéndole los folios a Sig.

-Al parecer este tipo es peculiar. Vive completamente solo. Ni siquiera cuenta con sirvientes. Ahora nuestro próximo paso, más lógico por otra parte, sería ir a la muralla y preguntar por él. Pero según estos apuntes, es un hombre solitario, con pocos amigos. ¡Es como tú Sigfrido!-Escarlata rió su propia broma.- No te molestes, Sig, es solo una broma, está bien. De todos modos, he tenido un presentimiento. Parece ser más el tipo que pasa los días en su piso franco, como un loco, que de los que socializan. Creo que encontraremos información útil allá.

Al cabo de un tiempo, Escarlata comenzó a aquejarse de una molestia en los cuádriceps y paró la barca en seco, provocando que el agua mojase ligeramente la parte superior del vehiculo. Remangándose la túnica y colocando sus piernas sobre el regazo de Sig, le indico a este que masajease sus muslos, dejando una generosa porción de su cuerpo al descubierto.

Si el exorcista accedía a aquella petición, muy pronto Escarlata comenzaría a exigirle que subiese sus manos cada vez más. Justo cuando la situación parecía ponerse caliente, la exorcista retiró sus piernas del regazo de Sig y volvió a pedalear, ruborizada. Si Sig le preguntaba acerca de aquel arrebato repentino, Escarlata respondería con la siguiente frase:

-No es el momento, ni el lugar. Tenemos una misión por delante. Me he dejado dominar por las circunstancias. Hagamos como que esto nunca ha pasado, ¿de acuerdo?

Al cabo de unos incómodos instantes, los dos exorcistas llegaron a su destino, después de dejar atrás las chabolas concentradas y adentrarse en terreno deshabitado, donde solo unas chabolas dispersas destacaban por encima del fango. Finalmente, vieron a lo lejos un paisaje curioso. Se trataba de un edificio bastante bien hecho y curiosamente a la altura del apartamento que habían visitado antes, con una parcela de fango.

Al primer individuo que divisaron fue a una especie de paladín que portaba una pala. Aquello extrañó a Escarlata, pero se abstuvo de hacer cualquier tipo de comentarios. Después, una súcubo trajeada se acercó a aquel individuo y tuvieron una especie de conversación. Acto seguido, ambos se acercaron al muelle a recibirlos.

RYOMARU & SIG

-Bienvenidos, muchachos. No se os esperaba tan pronto.-dijo Nana, la súcubo.

-Somos bastante puntuales, jeje.-
dijo Escarlata, como si fuera una niña a la que acaban de dar una palmadita en la espalda.

-Eso es bueno. No esperaba menos de la Cruz Argenta. Yo soy Nana, y este muchachote es Ryomaru.

-¡Yo soy Escarlata, guerrera de segunda clase! Encantada de conocerla.
-muy efusivamente, la muchacha hizo una reverencia.-Este es mi buen amigo Sigfried Goldiger, domador. Somos los enviados de Lisa Arileen y estamos aquí para contactar con el caballero de nombre Maric. ¿Está dispuesto a recibirnos?

-Por supuesto, pero primero quiero que me acompañes hasta que Maric se presente ante vosotros. Dejemos a los chicos que discutan sus cosas y se conozcan, la misión que se aproxima puede ser vital.

Así pues, las mujeres se fueron al interior del edificio dejando a Sig y Ryomaru allí.



ALEXANDER GOLD & DUMB


Alexander intentó reanimar a Neptune sin mucho éxito. A pesar de que la muchacha dejó de comportarse de manera extraña, había caído en una especie de sueño del que de momento era difícil sacarla. Sin dar tiempo a más, Dumb y Katherine entraron por la puerta y “asaltaron” a la pareja de Golds con sus preguntas y presentaciones.

Pero no hubo mucho tiempo para estas, pues la marabunta que se agrupaba frente a la barra comenzó a dirigirse hacia ellos. Sus ropas estaban ajadas, sus pelos revueltos y presentaban numerosas heridas en la parte de piel que dejaban al descubierto. Cual autómatas sin voluntad propia, la muchedumbre se lanzó sobre los individuos que estaban junto a la puerta.

Uno de esos parroquianos, asustado, se dirigió hacia la puerta e intentó abrirla, sin resultado. Alguien la había atrancado desde fuera. Blandiendo botellas, cubertería y todo tipo de armas improvisadas, aquella gente comenzó a dirigirse, después de masacrar a los demás parroquianos y envolverlos por completo, hacia el grupo conformado por Dumb, Katherine y los Gold.

Justo cuando el tumulto se iba a lanzar sobre ellos, un sorprendió a todos los presentes. Una figura había bajado por la barandilla de la escalera y ahora rodaba por el suelo, detrás de la muchedumbre. Con unos rápidos movimientos, se lanzó sobre la tropa y comenzó a golpearlos con precisos y contundentes cargas físicas, que hizo que varios de ellos cayeran al suelo.

Durante aquel breve respiro, el individuo tuvo la oportunidad de presentarse ante ellos y ellos pudieron verlo de arriba abajo. Vestía un traje carmesí pero aun así iba descamisado y descalzo y se dirigió, de entre todos los presentes, a Alexander:



-Señor Alexander Gold, es de vital importancia que usted venga conmigo. No está seguro aquí.

Pero eso no era todo, a través de la barra los presentes podían dilucidar como el viejo Damsi estaba protagonizando una encarnizada lucha contra algunos de los parroquianos que habían permanecido cerca de la cocina. El norgon parecía debatirse entre ir a ayudar al fallen o quedarse junto a Alexander. De hecho, miraba alternativamente a Dumb y a la cocina, como si el hiperbóreo fuese un impedimento para sus fines.

”FDI”:
Ryomaru, recibes 3 PV de daño. DUmb y Alexander, podeis interpretar la interactuación del pasado turno en este si así lo deseáis.  Neptune es presa de la somnolencia. Puedes intentar despertarla este turno. Por cierto, he observado que en vuestros posts algunos soleis dar por hecho las cosas. Por poner un ejemplo (tranquilo Ryomaru, no eres el único) la frase "le cortó la cabeza" suena demasiado conclusiva y en mi opinión quedaría mejor poner "intentó cortarle la cabeza" o "trató de cortarle la cabeza". Dado que esto es interpretación conjunta y no una novela creo que quedaría más correcto de dicha forma.

Un saludo.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Dom Mayo 31, 2015 1:09 pm

Ryomaru confiaba en sus habilidades pero no se esperaba que los resultados de su movimiento fueran tan desastrosos pues su espada no decapito a la anciana otorgándola una rápida e indolora muerte sino que le cerceno parte de la cabeza haciendo que esa muerte fuera mucho más dolorosa de lo que hubiera deseado.

Cuando el joven vio lo que había hecho, soltó aterrado su espada alzando su mirada hacia Maric justo cuando este se abalanzaba sobre él. Antes de poder hacer o decir nada, el puño de Maric le había golpeado derribándolo contra el suelo donde siguió recibiendo puñetazos. A causa de esos puñetazos, comenzó a expulsar sangre por la boca y, poco a poco, fue perdiendo las fuerzas pero, antes de perder el conocimiento, Maric dejo de golpearlo para tratar de sonsacar a la pobre anciana en sus últimos segundos de vida.

Mientras trataba de recuperarse, Ryomaru pudo escuchar, más o menos, lo que se estaba diciendo y parecía que su superior no había tenido mucha suerte a la hora de intentar conseguir algún dato valioso.

Ryomaru empezaba a reincorporarse soltando sangre por la boca mientras que Mara terminaba de morir. Cuando el joven termino de levantarse, escucho la voz de Maric ordenándole que abandonara la sala y sin siquiera atreverse a mirarlo, el joven salió con una expresión en su cara que podía traducirse en una mezcla entre vergüenza y terror.

El joven salió y se sentó en uno de los escalones a meditar sobre lo que acababa de ocurrir sin prestar demasiada atención a lo que se podría escuchar de dentro de la casa. El joven estaba destrozado por dentro, sentía vergüenza de si mismo por haber algo hecho algo así y no sabía si podría perdonarse a sí mismo. Durante estos minutos, estuvo machacándose psicológicamente por lo ocurrido hasta llegar a la convicción de que no iba a ser un buen guardia ni se merecía serlo.

Al final, Maric, descamisado, salió de la casa con Nana y demostrando, una vez más, a Ryomaru su enfado le ordeno que enterrase a Mara. El guardián se apresuró a seguir las órdenes de su superior y mientras enterraba a Mara no podía dejar de lamentarse y susurrar disculpas al difunto Arturo en un tono en el que ni Nana ni Maric podrían escucharlo. Apenas atendió a la conversación de Nana y Maric pero, al menos, se enteró de lo importante. Parecía que tenían que colaborar con un grupo de exorcistas para investigar a un viejo amigo de Maric y Arturo que podría estar trabajando con entes oscuros. Maric esperaba conseguir información sobre el exorcismo de Arturo de alguno de los exorcistas mientras colaboraban.

Cuando termino, Ryomaru regreso consciente de que le tocaría dar una explicación convincente a Maric, una explicación que no tenía, y entonces vio como llegaban dos visitantes. La sorpresa fue que a uno de ellos lo conocía, se lo había cruzado haz poco tiempo en las catacumbas.

Mientras terminaban de llegar, Nana le dio instrucciones de hablar con el chico que casualmente conocía e intentar sonsacarle. Afortunadamente le conocía y eso podría facilitare el trabajo por lo que veía que probablemente su último trabajo como guardia fuera sencillo.

- Voy a dejar el cuerpo Nana – le dijo Ryomaru cuando Nana termino de darla las instrucciones – Cuando termine este trabajo presentare mi renuncia al propio Maric. Si fuera por mí, confesaría para que me juzgaran pero si lo hago os delataría asi que simplemente renunciare a mi puesto – Las palabras de Ryomaru mostraban arrepentimiento y tristeza, no se veía capaz de seguir en ese puesto, acababa de fallarle a Arturo y así mismo

Finalmente, los cuatro se reunieron y Nana no tardo en dejarle a solas con el manco al cual no dudo en dirigirle un saludo esbozando una tímida sonrisa.

- Me alegro de volver a verte. Espero que todo te vaya bien. Acabo de enterarme de vuestro problemilla, se os ayudara tranquilo. Nosotros estábamos tratando de averiguar lo que le paso a un viejo amigo, Arturo. ¿Sabes?, Arturo me ayudo en el pasado, intercedió por mi cuando querían juzgarme por matar a mi padre después de que el matara a mi madre y quisiera matarme a mí cuando era pequeño – el joven espero unos segundos y luego siguió – Algo oscuro le ataco, algún ente acabo con su vida pero no tenemos mucha información y estamos algo perdidos – Ryomaru esperaba incitar al muchacho a que le dijera algo que les pudiera ser de utilidad


_________________
Spoiler:
avatar
Ryomaru

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 13/05/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Mar Jun 02, 2015 4:28 am

Pese a mis esfuerzos por tratar de hacer que mi hija vuelva en sí, no obtuve nada además de detener su comportamiento; este esfuerzo logro que esta quedara aparentemente dormida, cosa que me hacía pensar en el destino que yo tendría que haber sufrido de haber probado la comida “Maldita sea, no sé si se pee clasificar esto como mala o buena suerte, si bien estoy a salvo, Neptune….” Mientras le miraba con temor en mi mirar, escuche como la voz de una mujer me decía que le era conocido, su tono no era el más adecuado para hablarme si tomábamos en cuenta la situación en la que me encontraba; aun así, el nombre por el que me llamo no era el mío, por lo que pensé que me estaban confundiendo de persona “bueno, eso o les di ese nombre falso… ¿jefe? ¿Alguien me está buscando?” fue lo que pensé mientras me volteaba hacia ellos; gane una expresión de sorpresa al reconocer al hombre junto a la obvia súcubo “¡el señor bestia!” pensé con sorpresa mientras seguía atento a las palabras de la mujer; según ella decía, ellos eran una especie de escoltas que un jefe suyo había mandado para llevarme a quien sabe dónde, aunque debía de acompañarlos si o si, pues mi vía corría un gran riesgo en ese momento “joder, tío, pero si yo quería tener un día tranquilo…” pensé con impotencia mientras analizaba la situación.


La verdad aquella situación no me gustaba nada, así que no tenía mejor opción que confiar en aquel hombre que; si mi memoria no me fallaba, había quedado claro en nuestro primer encuentro que, si bien era brusco, no creía que fuera a actuar así si quería hacerme daño; decía esto porque seguramente, con tan solo observar su actitud y aspecto general, me hubiera noqueado cuando le daba la espalda y me hubiera llevado a rastras. Suspire levemente mientras pensaba en cómo responder, lo cual no me tomo mucho.

-Estas en lo correcto, nos vimos en las catacumbas hace algún tiempo, solo que en ese momento me iba mas de bromista, pero ahora no estoy para eso; si lo que dicen es verdad y mi vida peligra, pues entonces les acompañare, de seguro si quisieran hacerme un mal simplemente me hubieran noqueado cuando les daba la espalda y me llevarían sin preguntar; así que…- no pude terminar de explicarles algunos puntos importantes, esto era debido a que las personas que antes estaban junto a la barra se acercaron a lo “estilo zombi” hacia nosotros, cosa que ya me hiso pensar en lo que nos esperaba ”...no puedo enfrentarme a ellos así, demonios, si tan solo Neptune siguiera consiente me hubiese animado a intentarlo, pero ahora que ella está así…me inclino más por darle el trabajo a los “escoltas” que me ayudarían” apretaba los puños mientras veía como se acercaban, el tiempo para tomar decisiones era muy pequeño, pues si seguíamos así estarían sobre nosotros dejándonos sin posibilidades de defendernos.

Cuando creía que en ese momento sufriría un dolor más grande que el daño que me hiso la pelea con mi jefe, un salvador oscuro bajo por la barandilla de la escalera como enviado de los cielos “joder, gracias dios, metatron o quien cojones controle el cielo, aunque si dejas de darme estos sustos y te agradeceré más a menudo” pensé entre divertido y asustado por el momento; ese misterioso hombre que, luego de colocarse detrás de los parroquianos, se lanzó sobre estos y empezó a golpearles con precisos y potentes golpes; cuando termino de propiciar aquella paliza a esos hombres, se dio un respiro en el cual pude terminar de verlo “va bien vestido para la ocasión pues sus golpes, al no tener mucha ropa, se verán potenciados y al estar descalzo sus pies podrán moverme con mayor velocidad” lo único que me dijo fue que tenía que seguirle, de un momento al otro me sentía una persona sumamente importante “para que requiere mi presencia tanta gente? Y también ¿Qué debo de hacer? El negro es fuerte y me salvo, pero conozco al chamuscado...

Trate de ver a la barra para distraerme de eso, pero encontré otro problema, Damsi estaba luchando contra algunos de los tipos que se habían quedado a combatir con él en la barra, en menos de un segundo regrese mi vista hacia el recién llegado el cual también parecía tener una disputa en cuanto a que acciones tomar; al hacer esto pude notar como miraba con desconfianza al tipo quemado, en sus ojos y expresión denotaba preocupación y duda hacia qué acción tomar; siempre me considere alguien que puede dirigir a las demás hacia una buena decisión y ese momento lo iba a poner en práctica. Mire a ese hombre vestido de rojo oscuro con seriedad y le dije en un tono con el cual trataba de parecer firme.

-Mi señor, encantado iré con usted también, pero por el momento tengo una idea; usted ayude a Damsi mientras este señor con el cuerpo quemado abre la puerta- al momento que dije esto centre mi mirada en el mencionado- sé que puedes hacerlo, digo, aún recuerdo como me derribaste, no me creo que te sea difícil hacer lo mismo con esa pequeña puerta; vamos, confió en tu fuerza- luego de decir esto a ese hombre que por su musculatura, tamaño y armas, era simplemente un tanque humano; regrese a mirar al hombre ágil y fuerte-  Por favor, ayuda al viejo fallen, no desconfíes de ese modo de este hombre, le conozco un poco y no quiere hacerme daño, de quererlo ya lo hubiese hecho; en cuanto termines de ayudar a ese pobre hombre nos reuniremos afuera ¿vale? Si no te parece has lo que quieras- termine de decir esto para volver a ver a una persona que me tenía muy preocupado, mi hija, tenía que intentar despertarla; de lograr esto me sentiría más seguro, por esto fue que la volví a sacudir una vez más, esperando que el resultado fuera otro mientras le gritaba- Me cago en todo, por favor ¡despierta de una puñetera vez!- En caso de que no pudiera hacerlo, la auparía mientras volvía a ver las acciones de los otros 2 hombres que querían ayudarme.


FDI:
velocidad 1: acciones 1

intentar despertar a Neptune
avatar
Alexander Gold

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 30/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dumb el Mar Jun 02, 2015 6:07 am

-¡Anda! ¡Ya se me hacían conocidos de antemano! Sí, lo sé, Dumby te trincó para darte un susto esa vez, jijiji. Ahora que lo recuerdo, ¿ya no le das armas a tu hija? Joder, es que en serio, a veces te pasas de mal padre. – Katherine se quedó viendo a la niña pensativa por unos instantes - ¿Pero qué tiene? ¿Le sucede algo? La veo muy extraña…

Fue una sorpresa para Dumb y Katherine el conocer de antemano a aquellos a los que iban a escoltar. A lo mejor aquello facilitaba un poco las cosas para el dúo de guerreros que no estaban acostumbrados a esa labor. “Es posible que conociéndonos confíe un poco más en nosotros” Alcanzó a decir a señas a la súcubo antes de que las cosas terciaran a lo que parecía ser la escena de una posible trifulca callejera dentro del local. Ni había suficiente espacio, ni podían arriesgar a que el objetivo de su empleador corriese peligro, tenían que racionarlo bien.

Primeramente se colocaron delante de la mesa de Himnakan y Dustr Banalin, haciendo la vez de escudo humano ante la turba violenta que estaba masacrando a los demás. Inclusive, uno de los parroquianos que intentó escapar vio su esfuerzo frustrado por la puerta, que extrañamente estaba cerrada por fuera – momentos antes la habían dejado abierta de par en par, estaban seguros – y parecían querer rodearlos.

-¡Dumb! ¡Esto no pinta bien! – Dijo Katherine volteando a ver los Gold y luego a Dumb, en el momento en que el hiperbóreo desenfundaba el pesado  martillo de guerra, acción que imitó Katherine con su lanza. - ¡Vosotros! Manteneos detrás de nosotros, os abriremos paso a como dé lugar. -  Dijo la súcubo al momento justo en el que un norgon en ropas ligeras aparecía y sacaba de combate a una parte de los borrachos. Dándoles un respiro para planearlo todo con más delicadeza, pero dirigiéndoles una mirada de desconfianza.

¿Qué tan importante es éste tipo para que lo busque tanta gente? Se preguntó entonces Dumb que veía al mismo tiempo aquella intromisión como un obstáculo. De ser necesario, tendrían que pasar sobre el cadáver de aquél tipo si pensaba arrebatarles a su objetivo. Por lo menos ha despejado parte del camino continuó mientras Himnakan refería su discurso a que todos colaborasen. Aunque en parte tiene razón. Tenemos que salir de aquí a toda costa.

¡Katherine! Yo intentaré derribar la puerta, ¡cúbreme! Ordenó a la súcubo a señas. La misma se apresuró a acatar las órdenes del hiperbóreo, mientras este corría tomando su maza a dos manos, ella se quedó detrás de él bloqueando el camino con la alabarda dispuesta a atravesar la carne del que osara acercarse.

-¡Himnakan! ¡Apresúrate, coge a Dustr Banalin y llévatela! – Gritó a Alexander. – Y ahora venid aquí cabronazos, veremos quién de todos aquí tiene más cojones…

De alcanzar la puerta sin inconveniente alguno, Dumb le propinaría un potente martillazo con intención de derribarla, dejando caer el brazo diestro hacia atrás, con el que sostenía el martillo, para tomar el mismo con ambas manos, y apoyándose con un gran impulso delantero para aplicar su peso corporal al golpe, daría un potente martillazo. De no ser así, golpearía a cualquiera que se interpusiera en su camino.

FDI:

Dumb:

Acciones: 2
1: Sacar el martillo + Correr hacia la puerta
2: Aplicar la técnica aplastamentes en la puerta.

Si le bloquean el paso antes de llegar a la puerta:

2: Aplicar la técnica Remolino.

Katherine:

Acciones: 1

1: Desenfundar la alabarda + Cubrir a Dumb.
avatar
Dumb

Mensajes : 19
Fecha de inscripción : 08/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Miér Jun 03, 2015 12:31 am

Tras ver que recomendación había sido aceptada y suponiendo que ya estaba todo hablado, Sig se apresto a prepararse para la misión, solo para ser detenido por Lisa quien le indico que se quedara un momento a solas con ella, tras escuchar la advertencia de su maestra, el joven ya se veía venir de que se trataba todo, pero aun así tenia que mantener su papel hasta estar seguro, y tras colocar su mano en el hombro de su jefa, dejo salir unas palabras reconfortantes para ella antes de marchar, -Lisa, no te preocupes por no habérmelo dicho antes,sea lo que sea lo importante es que piensas decírmelo ahora, se que haces lo que crees que es mejor para nosotros, por eso te agradezco, y no te preocupes, daré lo mejor de mi para que esto llegue a buen puerto, adiós, buena suerte-. Dijo el joven antes de partir hacia el embarcadero a encontrarse con su compañera.

Momentos después, el dúo de exorcistas se encontraba subido a la barcaza especial que Sig solía usar para transportarse debido a su discapacidad física, el mago respondía a las bromas y comentarios de Escarlata con breves inclinaciones con su cabeza, intentaba parecer amable como siempre pero su mente en ese momento divagaba sobre las posibilidades de que Lisa fuera a revelarle el secreto de sus orígenes (secreto que el ya conocía por supuesto), y como afectaría esto a su futuro y a la relación con sus compañeros, después de todo supondría modificar significativamente su actuación para que Lisa se creyera que esto era una gran revelación para el, pero no era el momento de llenarse la cabeza con cosas como esa, después de todo ya les habían advertido de lo peligrosa que era esta operación.

Una vez llegaron al primero de los tres lugares a investigar descubrieron que este estaba vació, por lo que siguieron su camino hacia los otros sitios no sin antes cambiarse de lugar para dar tregua a las acalambradas piernas de Sig, quien por fin aliviado pudo descansar y leer los folios de la misión mientras escuchaba a su bromista amiga comentar sobre la curiosa personalidad del caballero, -ja ja me parto- dijo el mago sarcásticamente ante la broma de su compañera , -pues valla que es verdad que esta a tomar por culo su piso franco, pero si quieres ir ahí primero confió en tu presentimiento, de todos modos no soy yo el que pedalea- correspondió el joven a la broma de su amiga con una propia, sin apartar la vista del folio, lo mas lógico hubiera sido ir a la muralla sin ninguna duda, pero el también tenia un presentimiento, llámese intuición, llámese destino, pero por alguna razón decidieron pasar de ir a la muralla y buscarle directamente en su piso franco.

Llegado a un punto y cansada de tanto pedalear, la guerrera paro el bote en seco y entre quejidos se levanto la túnica y puso sus piernas sobre el regazo de Sig y pidiéndole que las masajeara para aliviar su malestar, ante tan abrupta petición el mago no pudo hacer mas que quedarse sorprendido e intentar esconder su ruborizado rostro bajo su sombrero agachando la cabeza, pero pronto recobro la compostura y accedió a la petición de Escarlata a pesar de seguir un poco nervioso, sin estar seguro de quien de los dos disfrutaba mas de aquello. A medida que esta le indicaba que siguiera subiendo por su pierna, la mano del mago se deslizaba de manera firme pero delicada por los desnudos muslos de su compañera llegando en un punto a aventurarse a acariciar desvergonzadamente sus firmes y tersos abductores, acercándose lenta pero constantemente en dirección a su entrepierna, sin prisas, disfrutando el momento. El joven se había olvidado por completo de la misión, centrándose exclusivamente en complacer al objeto de sus deseos, esta era para el una oportunidad que no podía dejar pasar, sin embargo muy a su pesar, la chica demostró mas madurez que el propio mago, y le detuvo antes de que las cosas se calentaran mas que eso.
Sig se quedo mirando estupefacto como el repentino arranque de sensualidad de su compañera se había desvanecido de manera casi tan espontanea como apareció, sin saber que pensar, el joven solo atino a preguntarle a su amiga si algo le pasaba, -¿sucede algo?, ¿te sientes mal o te hice sentir incomoda de alguna manera?-, tras escuchar la respuesta de Escarlata el exorcista simplemente asintió con la cabeza, -yo.. Comprendo-.

Al cabo de un rato de seguir pedaleando, atravesando no solo las turbias aguas sino el incomodo silencio que reinaba en el ambiente, llegaron por fin a su destino, "siento como si me hubieran dado una patada en los huevos, se que la misión es importante, pero yo quería follar...ala, parece que ya llegamos, seguro que aquí tampoco follare" pensó el mago fastidiado despertándose de su letargo, lo primero que diviso fue a un joven paladín con una pala en la mano, al ver la reacción de su compañera ante tal escena le comento en voz baja -no es nuestro problema Escarlata, concentrémonos en la misión-, una vez encallaron el el rudimentario puerto de la vivienda fueron recibidos por una sucubo de aspecto sencillo pero no desarreglado, quien junto a su compañero (a quien Sig tenia el extraño presentimiento de conocer de algún lado), se acercaron a darles la bienvenida y a presentarse.

Sig no tuvo necesidad de presentarse ya que Escarlata se encargo de hace eso por el, les informaron que Maric aun no estaba listo para recibirlos, mientras tanto, la sucubo de nombre Nana, acompaño a escarlata al interior de la residencia dejándolos a Sig y a Ryomaru solos para que "se conocieran", sin tener la mas mínima idea de que estos dos ya se habían conocido anteriormente, una vez estuvieron solos, Ryo saludo al exorcista de manera amistosa, haciendo que este recordara de donde conocía al Paladin, -me parecía que te conocía de algo, ¿Ryomaru verdad?, no conocimos en... Ese lugar- dijo el mago bajando súbitamente la voz, ya que se suponía que el no debía estar en las catacumbas y menos comprando escritos de magia pagana de dudosa procedencia de manos de mercaderes de dudosos escrúpulos, -err, si todo va bien supongo, bah, hace unos meses perdimos a un compañero exorcista poco tiempo después de que tu y yo nos conociéramos, pero esos son los gajes del oficio supongo, ¿me preguntas el exorcismo del caballero Arturo?, antes que nada quiero darte mi pésame por su fallecimiento, no sabia que era un amigo tuyo, pero lamento informarte que no hay mucho en lo que pueda ayudar, solo se que fue después de la fiesta de la cosecha y que lamentablemente no pudimos salvarlo, ni siquiera se quien fue el encargado del exorcismo como para preguntarle los detalles, pero si me entero de algo te lo haré saber supongo, después de todo estamos en deuda con ustedes por su ayuda en esta misión, y yo estoy en deuda contigo por lo de la otra vez y por no hablar al respecto-. El mago notaba algo extraño en el temple del caballero, como si le estuviera ocultando algo, -aunque todo esto me genera una duda, ¿que hace el martillo aureo investigando algo que claramente le corresponde a la cruz argenta?, no digo que la ayuda no sea bienvenida, todo lo contrario, pero me resulta raro- concluyo Sig expectante por  respuesta de Ryomaru, y esperando que el hecho de conocerlo sirviera para que le dijera que estaba pasando exactamente, si es que algo pasaba en realidad y no eran puras suposiciones erróneas del Mago.

Sig

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 26/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Jun 06, 2015 3:43 pm

RYOMARU & SIG

Ante la noticia que Ryomaru le presentó, la súcubo no pudo más que encoger sus hombros y responder al hiperbóreo con total indiferencia.

-Si eso es lo que quieres, adelante. ¿Qué pensabas, que iba a arrodillarme ante ti y suplicarte que no lo hicieras? Has cometido un error, y la forma en la que afrontes dicha metida de pata te definirá para el resto de tu vida. Si quieres ser un valiente caballero que afronta los fracasos y aprende de estos o un marica que huye de sus fallos cual gallina es cosa tuya.

Una vez el domador Sigmeyer Goldiger y el escudero Ryomaru Baransu, al parecer antiguos conocidos, terminaron de charlar entre ambos, Nana salió del edificio acompañada de Escarlata Ysgalad. La luchadora presentaba una sonrisa de ceja a ceja y Nana también sonreía, aunque de manera menos exagerada.

Tras dejar a la luchadora con Sig, Nana requirió la presencia de Ryomaru en el interior de la casa. Lo acompañó hasta la puerta y una vez el hiperbóreo cerró se mantuvo en el porche, sentada y fumando un cigarrillo con aire melancólico mientras repasaba los alrededores con la mirada.

”En la casa”:
Cuando Ryomaru atravesó el umbral de la puerta en seguida notó que algo no iba bien. Maric estaba apoyado en la pared, a punto de derrumbarse, temblando. El aire pesaba como si estuviera denso. El caballero comenzó a reírse, y a golpear la pared al mismo tiempo. Para cuando su mano comenzó a sangrar y el boquete que había abierto en la estructura de la pared era lo suficientemente grande, Maric se dejó caer al suelo y miró a Ryomaru, desolado:

-He descubierto quien es el asesino de Arturo, muchacho. O mejor dicho, la asesina.-Maric tragó saliva. Era evidente que no le estaba agradando aquello.- Su nombre es Lisa Arileen. Su profesión, farmacóloga exorcista. Su destino…-de nuevo tragó saliva, intentando negarlo todo. Pero pronto se resignó.- Me temo que su destino ha de ser peor que la muerte.

-Ahora el plan cambia. No sé como de cierta es la acusación de la señorita Arileen con respecto a las artes practicadas por mis benefactores los Dive, pero lo que sí sé es que Lisa está profundamente relacionada con el asesinato de Arturo. Así que en vez de trabajar con Arileen para averiguar la verdad acerca de Dives ahora nuestra misión es conducir a ambos a nuestro terreno. Necesito averiguar que demonios pasó con Arturo y si las acusaciones de Arileen son ciertas. Una vez pueda valorar el asunto desde fuera, podré dictar sentencia y aplicar justicia
.


Maric se desvistió del todo. Se deshizo de sus pantalones y sus calzones, asi como también de los zapatos y el calzado. Sus manos estaban hinchadas, fruto de los golpes, y su cuerpo estaba completamente repleto de cicatrices.
En su lugar, agarró su espada y caminó hacia Ryomaru, apuntando al hiperbóreo con ella.

-Es la hora, Ryomaru.

El caballero avanzó a su escudero, dando círculos para flanquearle si es que este intentaba huir. Finalmente le indicó que se arrodillara.

-Así servirá.-diciendo esto, el caballero le tendió la espada a su escudero y se arrodilló junto a él.-Ahora quiero que me juzgues. He visto que dudas de mi liderazgo. Tú y Nana sois mis únicos escuderos, al menos los únicos útiles, y un caballero no puede permitirse que la mitad de su ejército desconfíe de sus acciones. No ahora, no cuando más necesito de vuestra lealtad. Puede que estemos rodeados de enemigos, el escuadrón de Lisa está ahí fuera, así que puede que no podamos confiar en nadie. Es la hora de sincerarnos, Ryomaru. Te veo un hombre prometedor, alguien con buen juicio, pero no obstante eres demasiado impulsivo. Y tu código moral, por lo que he podido ver, no te llevará demasiado lejos. Ya he terminado, ahora es tu turno. Así pues, si me crees un mal hombre, da una estocada. A matar. No te preocupes, mi cuerpo lo resistirá, y en el peor de los casos podrías echarme a mi todas las culpas. Si me consideras un buen tipo, levántate y devuélveme mi espada. Una vez te decidas, quiero que sepas que no hay marcha atrás. Si de verdad estás descontento bajo mi mandato, has de demostrarlo. Es demasiado fácil criticar a los superiores cuando uno mismo no tiene el valor para llevar a cabo según qué actos. Venga, haz lo que veas más conveniente.

Independientemente del resultado, Maric se levantaría y se vestiría, con más o menos dificultad dependiendo de las heridas recibidas. Acto seguido, abriría la puerta e invitaría a Ryomaru a salir. El caballero saldría después del escudero y cerraría la puerta tras de si.



”Fuera de la casa”:
En el exterior, ante la atenta mirada de Nana, Escarlata y Sig intercambian sus opiniones acerca de la situación que les había tocado vivir.

-He conocido al tal Maric. Es bastante apuesto, y tiene un porte misterioso de lo más atrayente. No obstante… hay algo que no parecía ir bien. No sé que era, pero parecía afectado por algo. De todos modos no me hagas mucho caso, creo que es un buen hombre. Aunque parecía bastante interesado en el exorcismo de un tal Arturo. Gracias a su descripción física, he descubierto que ese fue el nombre del Guardián al que Lisa, Emrys y yo exorcizamos aquella noche de noviembre. Puede que no lo recuerdes, pues tú y Veran estabais ausentes aquella noche, pero fue un exorcismo inusitadamente violento. Tanto que Emrys se sacrificó, llevándose al tal Arturo y a lo que le había poseído con él. –Sig recordaba bien las jornadas que siguieron a aquel día. Los funerales de estado para el difunto Emrys, de cuyo cadáver solo cenizas quedaron, y cómo el nuevo exorcista Yazornig, que hasta entonces había sido tan solo un apoyo, se incorporó como Pyro oficial en el escuadrón Arileen con su instrucción apenas finalizada. Eso dio mucho que hablar en la Cruz Argenta, y muchos exorcistas se atrevieron a calificar esta medida de favoritismo y vieron muy conveniente la muerte de Emrys, un hombre entrado en edad que no siempre estaba de acuerdo con Lisa. De hecho, sus discusiones eran bastante tensas, y a menudo solían dividir al equipo en dos. Escarlata era la defensora a ultranza de su jefa, mientras que el protector Izdanik apoyaba al viejo, aunque con reservas. Normalmente este tipo de disputas solían resolverse mediante el voto de desempate de Sig o, en caso de que el resultado no le gustase a Lisa, con la autoafirmación de esta como lideresa del grupo.

-De hecho Lisa me advirtió, antes de que las cosas se pusieran feas, de que huyera bajo el pretexto de ir a buscar ayuda. Yo no quería, pero al final me obligó a hacerlo. Ya sabes cómo se pone cuando se enfada. Cuando lleve la ayuda a aquel lugar sólo Lisa había sobrevivido, con bastantes menos daños de lo esperado. Fue entonces cuando me contó que el viejo Emrys, a pesar de todas sus diferencias con nuestra jefa, se había interpuesto entre Lisa y la muerte, acabando carbonizado junto al tal Arturo. En fin, el motivo por el cual te cuento esto es que no me fio de ese tipo. Parece que le desagrada la muerte de Arturo. Y según estos archivos no es muy amigo de la Cruz Argenta, aunque hace excepciones con gente como nuestra jefa. Quizá solo este paranoica, ¿tú qué opinas?-mientras Escarlata le hablaba, Sig pudo ver como cerca del lugar donde Ryomaru se había presentado, el  lodo y la tierra comenzaron a removerse. Algo extraño estaba pasando, algo que solo Sigmeyer podía percibir, pues la mirada de Escarlata estaba perdida, quizá meditando acerca de la situación.

Fue entonces cuando Maric y Ryomaru salieron del edificio, y junto con Nana avanzaron hasta colocarse a unos cuantos metros de los exorcistas. El caballero bajo levemente la cabeza, que después alzó para presentarse:

-Soy un caballero del Martillo. Me llaman Maric. Hoy colaboré con vosotros en vuestra misión de desenmascarar a esos aristócratas demoniacos. Presentaos ante mí, hacedme ese favor.-eso sonó a caballo entre la orden y el ruego, pero el tono en el que Maric lo dijo indicaba que se decantaba más por lo primero.

Mientras tanto, Sig seguía viendo como el lodo de revolvía, entrando practicamente en el estado de ebullición. Era evidente que aquello no era algo natural. Y se podría decir que lo estaba llamando.

”FDI”:
Ryomaru, puedes interpretar lo que le haces/dices a Maric en este turno. Pero ten en cuenta que dependiendo de tus acciones el resultado puede cambiar. Lo mismo va para Sig. Puedes interpretar que hablas con Escarlata/Nana o incluso que te acercas un poco a investigar el lodo si lo deseas. Pero trata de no hacer todo a la vez, se selectivo.


ALEXANDER GOLD & DUMB

Mientras los Golds intentaban poner pies en polvorosa, no sin hablar con el norgon que les había ayudado, la pareja de súcubo y el hiperbóreo tostado les abrían camino. Así pues, mientras Katherine se quedaba atrás, presa de la marabunta, el valiente e impulsivo Dumb se dirigió a enfrentar al enemigo que podía ser más peligroso bajo su juicio; una puerta inanimada.

El tostado humano utilizó toda su fuerza para derribar la puerta, la cual cedió bajo el peso de su martillo, cayéndose al suelo. Mientras tanto, detrás de Dumb todos se debatían por salir de aquel lugar. O al menos todos los que aún poseían conciencia propia. Neptune había hecho caso omiso de los ruegos de Alexander. A pesar de que se había despertado, la muchacha no parecía demasiado receptiva. Estaba torpe en exceso, y le costaba un esfuerzo muy grande el mero hecho de mantenerse consciente.

Mientras tanto, Katherine había sido rodeada por la marabunta, y los muchos y alterados parroquianos la engulleron, literalmente. Únicamente la intervención del norgon semi-desnudo logró salvarla de ser arrastrada por ellos. Mientras el norgon se dirigía hacia donde el señor Damsi había sido visto por última vez, la mitad o más de lo que antes eran parroquianos le siguieron. Pero, a pesar de ser más que él, eran más lentos que él, menos inteligentes que él y menos resistentes que él.

El norgon hizo que varios de ellos se quedasen atrapados entre el hueco que dividía la barra del techo y en la puerta de entrada a la cocina. Mientras la marabunta, atrapada y embutida, pujaba por entrar, los presentes se percataron de que aquel plan tenía un fallo. ¿Cómo iban a salir el fallen y el norgon? Aquella situación era una peliaguda.

Pero tan solo unos segundos más tarde, como si hubiera habido una explosión en el interior, los parroquianos se precipitaron hacia atrás cayendo sobre la tarima y dejando libertad para que el norgon, cargando al señor Damsi, saliese de la cocina. Pero aquello no fue todo, varios de los enemigos derribados empezaron a ser presa de una extraña transformación.

Como si una enfermedad les atacase, unas costras doradas comenzaron a formarse en su piel, cerrándolos cual caparazón. Después, sus ropajes se tiñeron de ese mismo color y se solidificaron. Finalmente, lo que antes habían sido agresivos parroquianos ahora eran serenas estatuas de oro. Con rostros de estupefacción y miedo, pero sin perder un ápice de serenidad.

El norgon, consciente de que aún quedaban más parroquianos diseminados alrededor de Katherine y los Gold llamó su atención dando unos potentes golpes en el suelo, a la vez que aconsejaba a los Gold y a la súcubo que abandonaran el edificio. Si estos tomaban su consejo y atravesaban la puerta que Dumb acababa de tirar abajo, saldrían al exterior, posando sus pies en una plataforma de madera, y podrían ver como el norgon, cubriendo a Damsi con su cuerpo, atravesaba la ventana rompiendo el vidrio en el proceso.

La turba que permanecía allí no dio señales de vida. Una vez se alejaron un poco de la escena, el misterioso norgon colocó a Damsi en el suelo, sosteniéndolo por los hombros pues el viejo fallen apenas se tenía en pie:

-¡Mi local! ¡Mi precioso local!
-se lamentó Damsi

-Cierra la boca, viejo. Con todo el oro que hay ahí dentro podrías comprar diez como ese. De todos modos tenías un único trabajo, y nos has fallado. Ya hablaré contigo en otra ocasión, cuando estés más sereno. –el norgon se dirigió a todos los presentes.- No me dio tiempo a presentarme, y a ustedes tampoco. Mi nombre es Isaac Dives, un viejo cliente de este fallen, y voy a haceros una oferta que no podréis rechazar.-esta vez se dirigió a los Gold exclusivamente, y particularmente a Alexander.- No podéis permanecer mucho tiempo al descubierto, don Gold. Y tu chiquilla necesitará de nuestra asistencia. Así pues, he de llevarte a mi residencia. Allí se te explicará todo lo que desees, y se te dará cobijo hasta que pase la tormenta. Qué me dices. ¿Suena bien, verdad? Solo tienes que decir que sí. Y recuerda, no aceptaré un no por respuesta.-el norgon les dedicó una tétrica sonrisa.

Era decisión de Alexander el aceptar o no la oferta de aquel norgon. Mientras tanto, Dumb y Katherine eran ignorados como si no estuvieran allí, y la súcubo portaba varias heridas fruto de su enfrentamiento con aquella marabunta.

Spoiler:
Katherine ha recibido heridas leves y Neptune está libre de su letargo, aunque no esta todavía al cien por cien.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Sáb Jun 06, 2015 6:58 pm

Las palabras de Nana no le hicieron efecto pues el no buscaba ninguna reacción por parte de ella, solo dejar claro sus intenciones ya que no estaba a gusto consigo mismo. Había sido un imprudente y acababa de hacer algo horrible guiandose por suposiciones en vez de esperar a mayor confirmación.

Después de eso, se fue a hablar con la conocida Sig esperando recibir algunas respuestas y, aunque no logro mucho, parecía que Sig estaba dispuesta a ayudarlo dando alguna pequeña información y prometiendo avisarle si sabia algo mas. Lo ocurrido en aquellas mazmooras hacia que Sig confiara en el lo suficiente como para darle información así y parecía que confiaba en Ryomaru para que el hiciera lo mismo pues quiso sonsacarle porque se involucraban en algo así.

- No solemos hacerlo pero nosotros tres estamos en misión extraoficial, se nos caeria el pelo si alguien se enterase pero Arturo era mi amigo y el superior de Maric por eso lo hacemos. Necesitamos saber lo que le paso, sino no descansaremos en paz - le dijo a Sig en confianza - Confio en que esto no saldra de entre nosotros dos -

En ese momento, Nana apareció llamando a Ryomaru para que entrara en la cabaña, la cual cerro después de que el pasara. Una vez dentro, Ryomaru se asusto al ver a Maric en ese estado y solo pudo quedarse expectante cuando Maric empezo a contar lo que descubrió. Esos datos coincidían con los que había conseguido de Sig y, tal vez, gracias a la confianza que tenia con Sig podría conseguir las respuestas que buscaban. Tenían que llegar al fondo de ese asunto y asegurarse de que el responsable pague por ello.

Cuando Maric se desnudo, el joven se quedo descolocado pero cuando su superior le apunto fue cuando el joven empezó a sentir miedo. Ryomaru, siguiendo las ordenes, se arrodillo temiendo que Maric decidiera decapitarlo por sus errones y puede que por lo que le dijo a Nana de su inención de abandono. Sin embargo, no fue eso lo que ocurrió.

Maric le pidio a Ryomaru que se sincerase con el y que si le veía un mal hombre que le diera una estocada a muerte y que sino le entregara la espada. El joven la agarro y, tras pensar durante unos instantes, se la devolvio a su superior.

- Señor, Arturo me dejo a su cargo por alguna razón. Puede que no me guste torturar a nadie con tanta facilidad y que yo prefiero castigar a aquellos que sabemos que no merecen otra cosa pero que no coincidamos en eso no significa que no le vea una buena persona. Eres exigente, como es logico que seas, y hay cosas que no comparto pero se que eres un gran tipo a pesar de tus defectos y, por ello, no puedo atacarte -

A continuación, Ryomaru decidió quitarse la parte de arriba de su ropa dejando su atlético torso al descubierto y miro fijamente a su superior. El veía justo que, ya que Maric le había dado la oportunidad de sincerarse, que tambien le diera la oportunidad a Maric de ser justo con el por sus actos y palabras.

- Ahora te pido a ti que me juzgues. Se que no podre torturar a alguien sin saber si se lo merece si quiera y se que he obrado mal. Me he tomado la justicia por mi mano matando a esa pobre anciana sin ser al final la responsable. Por todo ello, si cree que no soy un digno guardian le pido que me de una estocada independientemente del resultado y sino le prometo que le seguire hasta el final aunque le pido que no me ordener torturar a alguien sin saber su grado de culpabilidad -

Suponiendo que Ryomaru no muriese, el joven se volvería a vestir y saldria con Maric pero mientras lo hacían, le susurraría algo en voz baja para asegurarse de que solo Maric le oyera.

- Sig confia en mi. Me la encontre hace meses y tuvimos una pequeña aventura juntos. Me ha dicho que sus compañeros intentaron salvar a Arturo y que no lo lograron. No sabe mas pero me prometió que si descubría algo me lo diría -

Finalmente, saldrían al exterior donde Maric pidió presentaciones. Ryomaru vio de reojo que algo raro pasaba en el lodo pero no le dio demasiada importancia.


_________________
Spoiler:
avatar
Ryomaru

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 13/05/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Dom Jun 07, 2015 9:49 am

Las interrogantes de Sig respecto a la relación entre los caballeros del martillo y el difunto Arturo fueron respondidas inmediatamente por el joven Ryomaru, quien antes de ser llamado a entrar a la casa por su compañera Nana, le revelo al exorcista que Arturo solía ser el superior de Maric antes de su fallecimiento, este dato sumado al hecho de saber que los miembros del martillo estaban en una misión extraoficial no hizo mas que confundir aun mas al mago y preocuparle en cierta medida, ya que no lograba entender que diablos estaba haciendo una unidad del martillo áureo investigando algo así por su cuenta, una vez Ryomaru termino su discurso, Sig respondió al pedido de silencio de este con una leve inclinación de cabeza mientras se quedaba pensativo mirando al suelo. "Así que Arturo era una persona muy cercana a esos dos, y quieren saber quien fue el encargado de su exorcismo, ¿temerán que halla habido mala praxis?, ni siquiera creo que alguno de ellos sepa diferenciar a un poseso de un borracho, entonces, ¿porque tienen tanto empeño en averiguar los detalles de su exorcismo?" fue lo único que alcanzo a pensar antes de que las mujeres regresaran y la presencia del joven paladín fuera requerida en el interior del edificio, dejando a Sig solo con Nana y Escarlata.

El domador recibió a su compañera, un poco perturbado por la exagerada sonrisa que esta presentaba, inusual incluso para ella, aunque prefirió no preguntar sobre esto, una vez superada esta incomodidad inicial, el joven se dispuso a escuchar lo que su compañera tenia para decirle, y sus ojos se abrieron como platos cuando Escarlata le dijo quien había realizado el exorcismo de Arturo y cuales habían sido las fatales consecuencias de este, medio pasmado, el joven contuvo el impulso de estrellarse la mano contra la cara reprochándose su propia estupidez al no conectar los puntos antes. "Parece ser que el exorcismo de Arturo era "ese" exorcismo, el realizado por Lisa y en donde murió el viejo Emrys, ¿como es que soy siempre el ultimo en enterarse de todo?, ¿como es que nunca pensé que el exorcismo de ese sujeto y el exorcismo en el que murió Emrys eran el mismo?" la piel de Sig se ponía cada vez mas pálida a medida que su compañera proseguía con el relato, y una catarata de dudas le asalto de repente, pensaba que si bien la relación de Emyrs con Lisa no era la mejor, era normal dentro de todo que un miembro de la eclesia, honrado, leal y fiel servidor de dios se sacrificara para salvar a su oficial al mando y detener a un mal mayor, sin embargo toda la situación era demasiado sospechosa, no solo el hecho de que su maestra saliera casi intacta y de que no quedaran mas que cenizas del pobre Emrys (no hay cuerpo no hay delito pensaba Sig), sino también debido a que Lisa ordeno a Escarlata que se fuera del lugar, eliminando así todo posible testigo en caso de que su maestra quisiera hacer algo indebido, en cuyo caso la muerte de Arturo podría haber sido solo daño colateral, aun así eso no le importaba, Lisa Arileen era una exorcista y su superiora, lo había cuidado durante años y probablemente tendría un buen motivo para que lo hubiera o no hubiera hecho, y si no lo tenia ya habría tiempo para sacar los trapos al sol mas adelante.

El exorcista llevo su mano a su cabeza, sin tener idea de que pensar o de que hacer, cuando de repente, noto una extraña manifestación sobrenatural en el suelo, cerca de donde solía estar Ryomaru, no sabia lo que era, solo que no era algo de este mundo, le extraño que escarlata no lo notara, de los demás lo podía dejar pasar al no ser expertos en la materia, pero el hecho de que una exorcista no se hubiera percatado de algo tan evidente le llamo la atención, miro de reojo al extraño remolino fangoso antes de poner su mente en sitio y contestar a su amiga. -Yo tampoco confió en el en lo absoluto, aparentemente están investigando todo de manera extraoficial, es decir, que estos paletos que no deben tener la mas mínima idea de lo complicado que es un exorcismo no solo quieren averiguar quien oficio la ceremonia en la que murió Arturo, sino que ademas no quieren que los demás se enteren de que están buscando al que quizá consideren como el culpable indirecto de la muerte de su amigo, esto me preocupa demasiado Escarlata, no te culpo por revelarles que fue Lisa la encargada del exorcismo, ya que no podíamos saber de que se trataba todo, así como tampoco te culpo si quieres huir ahora mismo y avisarle a la jefa que algo anda mal para que suspenda la misión, eso corre por cuenta tuya, puedo contenerlos por un tiempo mientras escapas y eres mas rápida que yo..Pero si seguimos adelante con esto, tenemos que tener cuidado, presiento que hay algo oscuro alrededor de esto, algo sobrenatural quizás, y necesito un momento a solas para investigarlo, si puedes mantener a los demas entretenidos con la balsa o algo así por un momento te lo agradeceré-., dijo el exorcista entre susurros mientras esperaba la aparición del personaje principal del asunto, Maric.

Momentos después, un hombre que se presentaba a si mismo como el caballero Maric, salia de la propiedad acompañado del joven Ryomaru, tras presentarse le pidió/ordeno a los exorcistas que hicieran lo propio, Sig ante esta situación oculto lo mejor que pudo su nerviosismo, y poniendo cara de poker le respondió cordialmente. -Saludos Maric, caballero del martillo áureo, yo soy el domador de segunda clase Sigfried Goldiger, y esta mi compañera, la guerrera de segunda clase Escarlata Ysgalad, apreciamos enormemente su colaboración en esta empresa, antes que nada quisiera darle mi mas sentido pésame por el fallecimiento del guardián Arturo- mientras exclamaba esto se quitaba el sombrero manteniendolo a la altura de su pecho en señal de duelo. -Nosotros también perdimos a un buen amigo esa fatídica noche, Emyrs se llamaba, era un buen hombre y un eficaz siervo del señor, como estoy seguro de que Arturo también era , dios los tenga en la gloria- tras decir eso Sig procedió a santiguarse como es propio de esas situaciones. -Bueno, supongo que son cosas que pasan de vez en cuando, somos humanos después de todo, esta en nuestra naturaleza cometer errores... Cambiando de tema, Escarlata, ¿porque no ayudas a nuestros compañeros a preparar los botes?, yo estirare las piernas, bueno, la pierna jeje, un rato por aquí y enseguida me uniré a vosotros, que el viaje hasta aquí me ha entumecido un poco el cuerpo jaja- tras emplear a fondo sus escasas habilidades actorales, el mago espero que su esfuerzo fuera suficiente para comprarle un momento a solas con el extraño charco sobrenatural, se dedico a dar vueltas por ahí haciéndose el tonto hasta que juzgo que estaba suficientemente lejos de los demás, entonces se acerco hacia el extraño fenómeno aparentando desinterés, una ves llego hasta el se estiro un poco y procedió a agacharse y examinar el extraño lodo burbujeante, si no lograba sonsacar nada a simple vista, quizá hasta se atreviera a picarlo con un palo que tenia cerca, al menos eso parecía mas sensato que meter la mano de lleno en lo desconocido, ya que la naturaleza de la aparición no había sido identificada aun, esa seria una buena forma de averiguar al menos algo sobre ella, no era la manera mas elegante de hacerlo, pero eso no quitaba que fuera efectiva hasta cierto punto

Sig

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 26/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dumb el Miér Jun 10, 2015 12:59 pm

La maniobra de la cual Dumb se sentía orgulloso, en su mente de estratega, había funcionado casi a la perfección – unos pequeños fallos, nada más – pensaba mientras veía como la puerta cedía ante su magnífica fuerza y su aún mayor, magnífico martillo.  La situación, lastimosamente, pese a sus medidas en afán de heroicidad, se torció a una casi descontrolada cuando Katherine, su compañera, quedó atrapada bajo esa marabunta de personas.

-¡Ah! ¡Coño Dumb, ayúdame! – Gritaba mientras intentaba liberarse del peso de aquellas personas que intentaban aplastarlas. Aunque su salvador fue, por unos instantes nuevamente, el hombre en paños de dormir que había hecho su aparición momentos antes. Eso no molestaba a Dumb, lejos de hacerlo, una ayuda extra siempre le parecía bien. Pero este era su encargo y si ese hombre se atrevía a quitárselo. Le aplastaré la cabeza con este mismo martillo.

Katherine se había logrado escabullir, aunque no estaba lo suficiente bien aún para pararse e ir a donde se encontraba su compañero. Mallugada y con heridas leves, pero viva; lo que no podría llamarse una situación lo suficientemente buena, era la del hombre y el viejo que Himnakan le había pedido como favor salvar. La barra estaba atestada, se podía ver desde el exterior; si les llegaban a agarrar, posiblemente no saldrían ilesos de esa. Todo eso, en cuestión de pocos segundos, se terminó respondiendo automática en la mente del hiperbóreo, viendo como si una extraña fuerza les tirase al suelo, cual explosión. Entonces los que ya estaban previamente fuera de combate, fueron atacados por una especie de convulsión, y, cual extraña enfermedad, unas costras empezaron a cubrirles hasta parecer estatuas de oro. ¿Pero qué es eso? se preguntó. Por esos momentos Katherine había acatado sin ningún inconveniente el consejo del norgon cuando terminó de llamar la atención de los últimos parroquianos. ¡Pero si esto no es normal![/i], terminó por darse cuenta, algo tardíamente.

Para entonces, el norgon semi desnudo había atravesado una ventana cargando a un viejecillo. Se alejaron un poco de la escena, sospechosamente, los demás no les habían seguido, se podría decir que estaban alejados del peligro, por el momento.

El hombre se presentó entonces como Isaac Dives, en específico hacia Himnakan. Le ofrecía refugio y asistencia por motivos prácticamente idénticos a los suyos. Dumb no soportaba la competencia. Nunca la había soportado.

Kate, debemos evitar que se los lleve, a toda costa. Si es necesario iremos con ellos y el tío desnudo este; pero no debemos perderlos de vista. Nuestro trabajo depende de ello. Apuntó con señas a la súcubo.  


-Señor Dives.
– Comentó rápidamente independiente a lo que dijesen los Gold. – Si se los va a llevar, nosotros también iremos. Es nuestro trabajo escoltarles hasta que estén fuera de peligro completamente, así que me temo que también tendrá que lidiar con nuestra presencia, le guste o no.

Dijo esto con firmeza y seguridad, mientras esperaba la respuesta de sus protegidos.
avatar
Dumb

Mensajes : 19
Fecha de inscripción : 08/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Miér Jun 17, 2015 4:54 am

Mirando de reojo y atraído por el ruido que provoco, vi como, al parecer, el tipo grande con el martillo accedió a seguir mi plan de ese momento, por lo cual las cosas marchaban muy bien por el momento; aunque a decir verdad pude observar que el esmero que puso en derribarla fue mayor al que me esperaba, de hecho, me esperaba que la hubiese mandado a volar por la fuerza con la que su mazo impacto contra aquel objeto de madera “pero que tío más loco, me cago en todo, no es un caballero con 20 kilos de armadura, es una puta puerta de madera” pensé bastante extrañado por eso. A pesar de esto no distraje mucho tiempo mi atención de mi pequeña, la cual parecía no hacer mucho caso a mis palabras, aunque estaba despierta.

-¡Demonios! Si llega a ser algo peligroso yo…- Dije en un tono apenado sin darme cuenta, al mismo tiempo que la sostenía y miraba el suelo- ¡No importa! Ahora es prioridad salir de aquí- Termine de decir esto para volver mi vista hacia la barra, lugar donde posiblemente el moreno de poca ropa había ido para ayudar a aquel anciano que estaba peleando. Muy para mi sorpresa, lo que vi fue por de muy impresionante; las personas que rodeaban la barra, ahora no eran más que simples estatuas de oro, ¡Estatuas de oro, joder!, era una cosa que no podía creerme, aunque explicaba la fortuna del Sr.Damsi “Tío…al final los rumores sobre ti eran verdad, no me lo habría esperado; pero ayuda un huevo eso

Luego de su rescate, ese hombre que vestía de rojo nos llamó golpeando el suelo mientras nos decía que saliéramos del lugar “Cualquiera que estuviera en mi lugar diría que hoy es su día de suerte…pero por Neptune se me hace imposible decirlo” este pensamiento rondaba en mi cabeza acompañando mis pasos veloces hacia el exterior de aquel local. Cargar a mi hija en mis brazos y salir del lugar por la puerta, no fu una tarea fácil, pero más lo habrá sido lo que había hecho el Norgon que nos ayudaba; ese hombre había salido, literalmente, saltando por la ventana mientras tenia al venerable junto a él “Todos locos…y yo que pensaba que Eonburg era tranquilo, ¡La próxima a Kerfel o una ciudad de esas” pensé al ver esto.

Luego de que los relámpagos de la tormenta pasaran, la media calma arribo. El de piel oscura no-chamuscado coloco al viejo en el suelo mientras este último se lamentaba; lejos de consolarlo como pensaba yo, el tipo ese le reprocho por una tarea en la que había fallado “Que…no me digas que tenía que hacer algo conmigo y ha fallado por un desliz mío…demonios, me diento mal por esto” me decía a mí mismo por mis adentros al mismo tiempo que escuchaba lo que aquel hombre nos tenía que decir.
Me aviso lo mismo que los otros 2 me habían dicho, bueno, más o menos; no estaba acostumbrado a tanta atención y me extrañaba que estuviese pasando así de la nada. No obstante y sin fijarme mucho en esto, la oferta era muy buena; además de que como pude escuchar, los otros 2 también aceptaban el trato por adelantado.

Yo por mi parte, mientras ponía un brazo debajo de las piernas de Neptu, la apoyaba contra mí para que no se caiga y con la mano del otro me agarraba de la nuca, solté un suspiro y respondí con tono de obviedad
-Hey, si dices que no aceptas un no por respuesta, ya deberías de imaginarte mi respuesta; además ¿cómo rechazar eso? Claro que acepto, no esperemos más y vámonos de una vez-
avatar
Alexander Gold

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 30/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Jun 19, 2015 2:51 pm

RYOMARU & SIG

Mientras los demás se dirigían hacia las barcas (la del escuadrón de Sig y la que Maric tenía en propiedad) Sig se detuvo con el fin de inspeccionar aquel misterioso fenómeno. El exorcista tuvo la idea de agarrar un palo y acercarlo al lodo con el fin de comprobar como actuaría la anomalía con aquel instrumento.

Para sorpresa del inquisidor, cuando este aproximó el palo a las cercanías del fenómeno el instrumento le fue arrebatado de la mano bruscamente y comenzó a levitar, temblando tenuemente, como si un ente invisible lo estuviera sosteniendo. Acto seguido, se incrustó en la blanda tierra y comenzó a dibujar algo en esta.

Al cabo de unos instantes, el exorcista pudo comprobar que no eran dibujos sino letras lo que aquello estaba escribiendo, y eran letras bastante mal dibujadas, de forma zafia y desordenada, como si hubieran sido escritas por un individuo a penas alfabetizado. De hecho, el resultado de aquella composición era apenas reconocible:

“HOZ MARDIJO AZESINOZ”


Una vez Sig leyó el mensaje en su plenitud, el palo se incrustó en la tierra de manera brusca y comenzó a girar como si alguien intentase remover todo aquel lodo. De forma inaudita, una mano surgió de la tierra. Estaba hinchada y de un tono morado pálido. El rigor mortis todavía no se había apoderado de ella, pero era evidente que la sangre ya no fluía de forma regular por sus venas.

Quedaba a discreción del exorcista cómo actuar ante tal relevación y la unión o no de las piezas de aquel grotesco rompecabezas. Cuando las llamadas por parte de sus compañeros se tornaron insistentes en exceso, tanto como para temer que se dirigieran a buscarle, Sig acabó dirigiéndose hacia las barcas.

Maric había distribuido los grupos de una forma un tanto peculiar. Mientras que él iba junto a las mujeres, el barco de Sig quedaba a discreción de este y de Ryomaru, pues en uno de aquellos vehículos la cantidad máxima de personas era de cuatro individuos, cuota que aquel grupo sobrepasaba.

Así pues, los dos jóvenes oficiales de la Eclesia tuvieron una media hora para hablar mientras seguían al grupo principal formado por Maric, Nana y Escarlata. En teoría el viaje habría sido mucho más corto, pero algo lo retrasó. Quizá aquellos tres no se ponían de acuerdo o quizá estaban debatiendo hacia dónde dirigirse. La cuestión es que el trayecto se demoró más de lo debido.

Finalmente, la comitiva avanzó por los canales de la ciudad pantanosa hasta detenerse en el centro de la ciudad, donde una majestuosa mansión de la más nívea piedra que desentonaba con la arquitectura general de aquella ciudad de los humedales les aguardaba. Frente a la verja de aquella mansión, que rodeaba una extensión de tierra más o menos amplia, había una gran aglomeración de estatuas.


-La mansión Dives, tal y como la recordaba. Yo y Arturo pasábamos grandes tardes observando estas estatuas, imaginándonos a quien podrían representar y que había hecho para estar junto a los demás en este lugar.-
dijo Maric, melancólico. Mientras hablaba, Ryomaru recordó las palabras que le dirigió en el cuartel, justo antes de abrazarle y vestirse.
“¿Quieres que yo te juzgue? De acuerdo. Eres un escudero imprudente, demasiado testarudo y que es incapaz de hacer lo necesario para el buen desarrollo de una misión. Y en lo personal, te considero de esas personas que, en pos de mantener limpia su conciencia, no buscan el bien mayor. Métete bien mis palabras en esa cuadriculada cabecita tuya. Esta es una frase que un intelectual me enseñó hace mucho y de la cual he hecho mi bandera “Si el fin es lícito, también lo son los medios.” Pero, aún con todo, eres uno de los mejores escuderos que he tenido. Eres una persona noble y con entrega, y no dudo que algún día serás un buen caballero. Y quizá, si cambias tu actitud, lo seas pronto. “

Todas las personas representadas en aquel mármol del más exquisito diseño eran varones. Portaban una ropa exquisita, mayormente armaduras y demás indumentaria de batalla y la piedra estaba tan bien trabajada que casi parecía adivinarse su brillo. Una de ellas destaca sobre todas las demás. Y no porque estuviera mejor hecha, aquello sería superar la excelencia. Ni porque su representado fueran distinto, había bastante variedad étnica pese a tener un plantel conformado en sus mayoría por norgons.

No era eso lo que hacía aquella estatua destacar, sino su tamaño. Mientras que las otras estatuas a juzgar por su composición muy probablemente estaban hechas a escala era imposible que aquel auténtico mastodonte de piedra alcanzaba unos cuatro metros. Ningún ser humano habría tenido esa estatura.

Las facciones de aquel individuo no podían ser reconocidas a través del gran casco acabado en un pincho que protegía su cabeza. Pero la escultura había sido tan bien realizada que en vez de haber hecho tan solo el casco, debajo de este también se encontraba un rostro a juzgar por lo que a través de la visera del casco se dejaba descubrir.

Mientras observaban aquella obra magistral de la escultura, Sig, Ryomaru y los demás se vieron sorprendidos por la aparición de los tres miembros de aquel arriesgado equipo que faltaban por hacer acto de presencia. Lisa Arileen, acompañada de Veran Izdanik y de Mugha Yazornig, se acercaron a la valla que separaba a ambos. Los tres estaban ataviados como gente del servicio de aquella mansión. Sig notó que su jefa no llevaba su amuleto en forma de collar triangular, algo sumamente extraño en ella. Además, su mirada parecía perdida.

Aunque en principio reticentes a hablar enfrente de los soldados del Martillo, Izdanik y Yazornig fueron animados por su jefa para comunicar los resultados de su informe. Fue Yazornig quien comenzó.

-Hemos encontrado destrozos y estatuas en el Duende Alegre. Su propietario, el señor Damsi, parecía un tanto desaliñado y harapiento. Además de tener cierta somnolencia. Nos ha indicado, sin embargo, que ayer recibió un cargamento con todas estas estatuas y que unos bribones destrozaron su local hasta que consiguieron llevarse todas las que fueron capaces de cargar. Estoy bastante seguro de que miente, pero no teníamos tiempo ni efectivos como para averiguar más cosas. Además, aquel hombre no dejaba de ofrecernos comida y todo tipo de placeres. Incluso ha llegado a intentar sobornarnos con el cese de una de esas estatuas para “recompensar nuestro buen desempeño del oficio”. Por último, creo que sospecha, pues aunque nos hemos hecho pasar por soldados del Martillo (obviamente haber ido en nombre de la Cruz Argenta habría levantado sospechas) no ha parado de inspeccionar nuestros uniformes falsos y preguntarnos qué a que división pertenecíamos y cuales eran nuestros superiores. Al final fuimos amablemente despachados por aquel viejo.

-En resumen, no hemos logrado nada de provecho salvo confirmar lo que Lisa sospechaba, ese viejo fallen esconde algo. Había más de una decena de ese tipo de estatuas, y eso sólo en el primer piso. Me temo que no hemos podido acceder al segundo. En cualquier caso, hemos logrado usurpar el papel de tres asistentes de los Dives. En concreto somos los dos jardineros y la jefa de camareros. A pesar de todo, sospecho que los jardineros no son tales pues poca vegetación hay en esta mansión. Quizá esté relacionado con otra cosa.

Lisa intervino entonces.


-Quizá Maric, ya que ha vivido con esta gente antes, pueda iluminarnos. Por cierto, he sido grosera. Os presento al pyro Yazornig y el protector Izdanik. Él es Maric Dives, el hijo adoptivo de Aisak Dives, hermano adoptivo de Isaac y Yitzhak Dives, caballero de la orden del Martillo Áureo y una persona noble, además de un viejo amigo.


Maric se reverenció ante las palabras de la exorcista.

-Un placer ayudarte con esta operación, querida Lisa. Esperemos que gracias a la colaboración de nuestros dos escuadrones todo el peso de la justicia caiga sobre los herejes y los corruptos. Aunque se traten de los que una vez me educaron y me amaron, no seré yo quien niegue sus escarceos con el Maligno y, si es necesario, yo mismo me encargaré de apresarlos. Pero, mi amada Lisa, he de confesarte que no tengo ni la más mínima idea acerca de esos jardineros que mencionas.

-Tu devoción es digna de elogio.


Era obvio que entre aquellos dos saltaban chispas, ambos buscaban los ojos del otro y hablaban con un dedicado interés mutuo. Tanto era así que ante la intensidad de la escena, Izdanik aceptó aquella interrupción como si nada.

-Pero me temo que hemos interrumpido a tu subordinado.-dijo Maric, ofreciendo la mejor de sus sonrisas a Izdanik, quien prosiguió con su discurso.

-Lo dicho. Nosotros dos, dado nuestro trabajo, supongo que habremos de reunirnos junto con nuestro promotor. En cuanto a Lisa, imagino que habrá de dirigirse a la cocina, lo cual es bastante oportuno pues según el plan de Maric dicta, hoy era el día indicado para la reunión mensual de la familia Dives. Así pues, Sig y Escarlata acudirán junto con el escuadrón de Maric a dicha escena haciéndose pasar por escuderos.

-Así es. Tenéis la ropa preparada en la barca, así que os aconsejaría el cambiaros. Solo un consejo. Aisak y su familia odian todo lo relacionado con la Cruz Argenta y a la inversa con el Martillo. De hecho, mientras que el arzobispo apoyaba económicamente a vuestra orden, los Dives hacen lo propio con la nuestra, obviamente en cantidades mucho menores. Todos sus miembros, sin excepción, ocupan puestos importantes en la orden. Ninguno de ellos está por debajo de un guardián. Así que, si os descubren… dejémoslo en que es mejor que no lo hagan.

Si Sig y Escarlata optaban por cambiarse, los demás no mirarían por decoro. Pese a todo, la señorita Escarlata era lo bastante liberal como para no pedirle a Sig que se diera la vuelta cuando se quedó en ropa interior. Las prendas eran clásicas, un sostén sencillo de tonos oscuros y un culote de algodón un tanto desgastado.  En un arcón colocado en la barca de Maric se situaban dos conjuntos de armadura y capa azul que conformaban el uniforme estándar de la guardia. Ambos eran del mismo tamaño y ninguno de ellos estaba adaptado para minusválidos, así que de ponérselo Sig quedaría con un brazo desprovisto, moviéndose de un lado a otro. Mientras se vestía, Escarlata observaba su muñón con una mezcla de pena, curiosidad y admiración.

En cuanto lo vio, Maric se percató de que el exorcista era manco y se disculpó de forma un tanto tosca y desagradable:

-Oh, cuanto lo lamento. No me percaté de que eras un impedido. Supongo que habrá que darle un giro de ochenta grados a la situación.-tras emitir sus estimaciones, Maric se acercó al “soldado Sig” y, usando sus dos brazos, arrancó de un tirón la parte inútil de la armadura, dejando al altonato con lo que le quedaba de brazo al aire.

Para solucionar aquella “complicada” situación, Nana agarró la capa de Sig y colocó un pasador en la hombrera del no-brazo, disimulando así el enorme agujero y el muñón de paso con esta. Como un artista complacido con el resultado final, Nana dio unos golpecitos en la coraza.

-Perfecto, sí señor. Estás hecho un pincel.

Lisa Arileen dio por empezada la misión cuando expresó lo siguiente:

-Son las doce de la mañana. Es hora de dar comienzo a nuestra empresa. Sig, Escarlata y el escuadrón de Maric entraran de forma natural y su misión será la de sonsacar información a los Dives. Yazornig e Izdanik averiguarán las funciones de un jardinero y lo que posiblemente encubran y yo coordinaré la operación desde la cocina.


Unos minutos después de que el grupo se separara, Maric anunció su llegada a los mayordomos a viva voz. Estos pronto abrieron la verja.

Mientras caminaban hacia la entrada de la mansión, situada a unos veinte metros de la verja, esta se abrió y un hombre entrado en edad pero aun así ágil y veloz a juzgar por sus movimientos y de constitución robusta, ataviado con una especie de atuendo exótico (compuesto de unos bombachos, una capa y una túnica) y con una espada a la espalda recibió efusivamente a Maric:

-¡Maric, hijo mío! ¡Cuánto tiempo! Veo que te has formado un escuadrón un tanto… peculiar.
-fue lo que dijo el hombre cuando su mirada se posó en la armadura de Sig.

Antes de que el viejo pudiera oírlo, Maric informó a sus acompañantes de quien se trataba:



-Aisak Dives. Custodio de Eonburg. Hombre de moral firme, exigente con sus hijos. Mi padre adoptivo.

Una vez estuvieron a la suficiente distancia como para oírse mutuamente, Maric se lanzó hacia él y ambos se fundieron en un abrazo.

-¿Por qué no entráis, muchachos?-
les invitó el señor Dives, con una amplia sonrisa en su rostro.-Tengo comida preparada.

Isaac miró a ambos, tanto a Alex como a Katherine, moviendo la cabeza de lado a lado:

-Esperaba más resistencia de vuestra parte, don Gold. No obstante, esto facilita las cosas. En cuanto a vosotros, chamuscado y súcubo, no os conozco de nada. Y siempre me han dicho que no he de invitar a desconocidos a mi casa. Y menos de gratis. Así que si queréis venir tendréis que ganaros vuestra estancia trabajando para mi familia. ¿Hay trato? -dijeran lo que dijeran, el joven Dives emprendería el viaje acompañando a Alexander y a su hija.

El norgon tenía dispuesto una barca de tamaño mediano en el amarradero del local. Cuando se acercaron al que antes había sido un local pacifico, las orejas de Damsi se vinieron abajo, expresando su más profunda desazón. Haciendo caso omiso de esto, el norgon posó al viejo fallen en el barco y se quedó unos segundos frente a él, pensativo y mirando a la comitiva, sobre todo a Dumb:

-Es un barco… demasiado pequeño.  ¿Crees que podrás encogerte lo suficiente para que quepamos todos? No, tengo una mejor idea. Que el señor Gold cargue a la niña y el mostrenco haga lo propio con el señor Damsi o con su compañera. Don Tostado irá en la parte de atrás y todos los demás en la de delante. Hemos de esforzarnos por hacer contrapeso.

Y así fue, el barco tenía unos tres asientos. En el primero de ellos, el del piloto, iba Isaac junto a su acompañante. En el segundo, el de pasajeros, una exhausta Neptune reposaba sobre el regazo de su padre. Y en el último, el del cargamento, Dumb y su acompañante convivían junto a varias cajas con albaranes sin rellenar que no les dejaban a penas espacio para moverse.

Finalmente, llegaron a la alambrada que separaba el Anillo Exterior de la Ciudad Media, vigilado por la Guardia. Alexander no pudo dejar de sentir desazón. ¿Le reconocerían? Era el momento de averiguarlo, pues Isaac no parecía tener planes de tomar otro camino. De hecho, no había una vía alternativa a aquella.

Al llegar a la alambrada, Isaac dejo el barco justo en la entrada al canal que comunicaba el Anillo Exterior con la Media Ciudad y que permanecía cerrado y próximo a una plataforma por la cual se permitía acceder a la alambrada. Antes de salir del vehículo, les dijo lo siguiente a sus acompañantes. Parecía bastante agobiado:

-Tengo prisa. Hemos perdido mucho tiempo, me temo. En cuanto el puente se abra, quiero que uno de vosotros tome los mandos de esta embarcación y la conduzca lo más cercano al borde de las plataformas posibles. Yo correré y saltaré hacia ella, así que os aconsejo que me dejéis espacio para caer.-dicho esto, el norgon se despidió y subió hasta la alambrada, dispuesto para hablar con los guardias. Un minuto después, con un sonido metálico, el puente se desdobló y el canal se abrió.

Si los muchachos hacían caso de las órdenes de su acompañante, este correría como alma que lleva el demonio sin dejar de mirar atrás, asustado, para acabar saltando sobre la embarcación. Debido al golpe, el vehículo estuvo a punto de volcar, pero quien sabe porque no lo hizo. Isaac no dejaba de mirar atrás, incluso cuando el control de la barca le fue devuelto.

-Creo que los hemos perdido. -el norgon dejó escapar un suspiro de alivio.

Mientras tanto, tanto Neptune como Dives seguían algo alertagados.Pero a partir de entonces el paseo fue mucho más tranquilo. Tanto Alex como Dumb tuvieron tiempo para ver el paisaje y, porque no, evadirse de sus problemas. Finalmente, tras atravesar los canales de la Media Ciudad, mucho mejor edificados, arribaron a una especie de mansión de piedra, majestuosamente levantada. Isaac les hizo entrar por la puerta trasera, según su razonamiento para no despertar a los jardineros.

Entraron por aquella destartalada verja trasera, de cuya puerta el norgon tenía llave. Ante sus ojos, iluminada por cuantiosas farolas, se levantaba la mansión Dives. El norgon les hizo entrar por la cocina. Como Dives todavía estaba un poco tocado, Isaac tuvo que meterlo en el edificio a empujones. Finalmente sucedió lo que tenía que suceder. El viejo fallen cayó en redondo sobre la estancia, derribando algunas cacerolas y provocando un poderoso estruendo. Numerosos sirvientes se levantaron de su letargo y se dirigieron al epicentro del sonido, mientras que Dives poso su mano sobre su rostro en un gesto de decepción e instó a Dives a levantarse a patadas.

Finalmente, el paso de la comitiva fue bloqueado por dichos sirvientes, que ya habían llegado a la puerta de la cocina. De entre ellos se destacaba un viejo norgon con un camisón que dejaba demasiado poco a la imaginación.



-¿Qué significa esto?-el viejo se adelantó hacia Isaac y le hizo la señal de que se agachara. Después, para sorpresa de todos, encajó una patada en la entrepierna del joven que hizo que este cayera al suelo de bruces. El viejo aprovecho aquella circunstancia para agarrar una de las sartenes que el viejo fallen, todavía en el suelo si es que nadie se había ofrecido a levantarlo, había tirado. Una vez tuvo esa sartén, comenzó a golpear al norgon en la cabeza con ella. Por extraño que pareciese, Isaac no intentaba defenderse, sino que se quedaba inmóvil.-Has estropeado mi descanso, jovencito. ¡Ya se lo dije a tu padre, no tienes respeto por los mayores! Y ahora recoge a tu viejo y vámonos. Y en cuanto a vosotros, supongo que seréis los amiguitos de mi Isaac. Espero que no les llevéis por el mal camino, no parecéis malos muchachos.

Isaac obedeció al hombre y, cogiendo a Damsi, le siguió junto con los demás por los pasillos de aquella mansión. En las paredes había retratos y esculturas (sobre todo de estas últimas) de viejos norgon en poses de arrogancia y orgullo, simbolizando una grandeza que quizá no había sido tal, sino tan solo el idealismo de un artista bien pagado. Finalmente, llegaron a una especie de despacho. La moqueta era de un exquisito color rojo, y un escritorio de ébano lleno de documentos estaba siendo ocupado por otro norgon, esta vez más joven que el anciano pero más joven que Isaac.

-Haz entrar en razón a tu hijo, Aisak. Yo ya me rindo. ME RINDO. No deja de traer gente a esta casa. Primero la niñita, luego el joven... y ahora a estos cinco individuos. ¡Esto parece una pensión! Te cedí mi puesto para descansar, no para…

-Tranquilízate, padre. Tanto tú como yo sabemos que no te conviene alterarte. Ahora ve a tu alcoba y descansa, que falta te hace. En cuanto a ti, hijo, tengo sentimientos encontrados. Por una parte me trajiste lo que te pide. Pero por otra, me has traído a cuatro personas más. Pero supongo que debo sentirme agradecido de que una de ellas sea una mujer en edad de procrear. Hasta ahora solo habías traído muchachos y niñas a casa. Me alegra ver que solo era una de tus fases. Ahora, te pido que te lleves a todos los que no sean Alexander Gold de mi vista y hagas lo que quieras con ellos. Veo que la muchacha pequeñina y que el viejo fallen están algo tocados. Encárgate de su recuperación.


-Así será.
-haciendo una reverencia y casi tocando el suelo, el norgon agarró a la muchacha de Alexander con una mano mientras con la otra sostenía al señor Damsi e, indicando a Dumb y Katherine que salieran de la estancia, cerró las puertas tras de sí.

Alexander estaba solo frente a Aisak Dives. Su aspecto vigoroso contrastaba con las arrugas de su rostro y con la enorme barba de chivo que colgaba de su barbilla. Su calva brillaba a la luz de las velas que iluminaban la estancia. Y su perfecta dentadura no había sentido el pasar de los años. Una cicatriz atravesaba de lado a lado su ojo, pero no obstante le funcionaba perfectamente o, de no hacerlo, estaba bastante bien disimulado.

-Querido Alexander. Eres tan insignificante pero a la vez tan crucial que hay gente que te consideraría una contradicción. Puede que no entiendas porque lo eres, y puede que nunca llegues a hacerlo. Ni siquiera yo lo sé, si te soy sincero. Pero lo eres. Y hay dos tipos de personas buscándote. Y ninguna de ellas te hará ningún bien. Sólo los Dives constituimos una barrera entre ellos y tú. Mientras un Dives pueda impedirlo, ninguno de tus perseguidores podrá encontrarte. Somos… especialistas en resolver casos como el tuyo. Casos en los que sucesos inexplicables ocurren. Ni siquiera me molesto en intentar explicarlos. Pero dejemos de divagar, no es bueno. Simplemente, te estoy dando la oportunidad de salvar tu vida. Lo único que tienes que hacer es coger a tu hija y subir al ático. Hay una habitación condicionada para vosotros. Sal de esta mansión antes de tiempo… y tu destino será peor que la muerte. Tú decides, pero creo que te lo he puesto bastante fácil.

Neptune, mientras tanto, poco podía percibir. Aun le era difícil enterarse de lo que pasaba alrededor. Solo sabía que una mujer le estaba dando una cucharada de un extraño líquido, y que, después de aquello, su visión se aclaró. Sus extremidades dejaron de sentirse tan robóticas y sus sentidos volvieron a funcionar como era de esperar. El señor Damsi la abrazó, al parecer él también había vuelto a la normalidad. Lagrimas se escurrieron por el rostro del fallen mientras lloraba sobre la niña, disculpándose.

-Lo siento tanto… Oh, perdóname. Lo siento tanto, pequeña. -mientras el fallen lloraba sobre ella, Neptune se dio cuenta de que estaba en una especie de enfermería. Pero más que una enfermería tradicional, aquello parecía una cueva de brujas. Había calderos, frascos con extraños líquidos, y una norgon vestida con una túnica con una verruga en la cara cuyo aspecto era de lo más siniestro.

Dumb y Katherine, entre tanto, eran conducidos por el joven Isaac hasta fuera de la mansión. En el extremo oriental del mismo (con respecto a la entrada principal) había una extensión de césped de cinco por cinco y en su mismo centro una especie de cobertizo de madera.

-Este es vuestro lugar de residencia. Os aconsejo dormir y descansar hasta mañana. Son las dos de la madrugada, y vuestra instrucción comenzará al alba. Tengo muchas cosas que explicaros y muy poco tiempo para hacerlo. Ser jardinero en este lugar no es nada fácil me temo. El cobertizo tiene todo lo necesario. Pero tendréis que compartir cama y la comida es más bien monótona. Espero que os gusten las gachas y el licor de Tonalli, os hartaréis de ello.-el norgon empujó a la pareja al cobertizo y cerró la puerta cuando entraron.

Era una sala completamente hecha de madera. Ni siquiera la única ventana del lugar contaba con cristales, sino que estaba compuesta de dos placas de madera y una bisagra que las unía. Solo había un baño (aunque no parecía haber muchas tuberías por ahí abajo), una silla, una mesa, y una cama. Además, colgadas en las paredes había varios instrumentos a cada cual más variopintos. Uno que parecía una batidora. Otro era más como una pistola pero que disparaba dardos de ventosa, algo sumamente extraño.

A través de la ventana, abierta de par en par, el frío de la noche de Eonburg se colaba en la estancia. Al parecer, Dumb y Katherine habían pasado de ser unos misteriosos desconocidos para los Dives a ocupar un puesto dentro de su servicio personal. Sólo ellos dos podían valorar si el cambio merecía la pena.

”FDI”:
Bueno, lamento el retraso, pero tenía cosas que atender (como el evento decisivo). Como habéis podido notar, falta poco (quizá un turno) para que ambas líneas temporales se crucen.

Un saludo.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Ryomaru el Sáb Jun 20, 2015 10:05 pm

Después de que Maric destribuyera al grupo en dos equipos, el joven escudero siguió las instrucciones subiendose con Sig al bote indicado aunque viendo que, por alguna razón, su compañero de viaje se detenía a observar algo que el no alcanzaba a ver. Iniciada la marcha el bote de Maric, Ryomaru y Sig les seguirían por los diferentes canales en dirección a su destino.

- ¿Te encuentras bien? - le pregunto Ryomaru al joven exorcista tratando de descubrir lo que había ocurrido en el muelle

Al final, empezarían a vislumbrar esa serie de majestuosas estatuas que el propio Maric comenzó a descubrir haciendo referencia a lo que hacía junto a Arturo cuando este estaba vivo. Las palabras del cabalero hicieron que Ryomaru recordase lo que había ocurrido en aquella cabaña cuando le pidió a su superior que le juzgase. El había decidido abandonar y, tras escuchar a Maric, había decidido que fuera el quien determinase si valía la pena como escudero a lo que parecía estar bastante convencido.

- Lo cierto es que pocos sitios bonitos debe de haber en esta zona y este sin duda es uno de ellos - opinó el joven mientras se bajaba de la barca

Una vez en tierra, aparecieron tres personajes mas pertenecientes al equipo de Sig y Escarlata. Pronto, descubriría que una de esos personajes era Lisa ni mas ni menos pero, para no levantar sospechas, el joven decidió actuar como si no les conociera a ninguno de nada y se limito a saludarles de forma agradable. Tras esto, el joven escucho lo que los subordinaros habían descubierto y parecía que la misión que tendrían ahora sería la de sonsacar información al viejo.

Cuando llego el momento de vestirse, Maric descubrió la terrible situación de Sig y, disculpandose previamente por su falta de consideración, le ayudo a que estuviera mas agusto.

- Siento mucho lo de tu brazo - le dijo sinceramente Ryomaru al exorcista

Poco tiempo pasaría antes de que un anciano entrase en escena refiriendose al superior de Ryomaru como a su hijo. Maric no tardo en explicarles lo que estaba pasando antes de lanzarse sobre el con un fuerte abrazo y tras eso, Ryomaru lanzo un saludo al señor Dives.

- Encantado de conocerle, señor - le dijo educadamente Ryomaru

A continuación, el hombre les invitó a entrar con la promesa de servirles comida con la que alimentarse y recuperar fuerzas del viaje. Siguiendo a su superior, el joven entraría en la mansión dando ya por comenzada la misión.

_________________
Spoiler:
avatar
Ryomaru

Mensajes : 17
Fecha de inscripción : 13/05/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Sig el Lun Jun 22, 2015 9:10 am

Escarlata ejecuto su papel a la perfección, logrando comprarle al altonato una buena cantidad de tiempo para investigar el extraño fenómeno que tenia lugar a pocos metros de su persona, y para su sorpresa la primitiva técnica de "picarlo con un palo" funciono a la perfección, dando lugar a un curioso comportamiento de parte de este, que comenzó a levitar ante la preocupada mirada del exorcista, quien en ese momento no tenia dudas de que había algo podrido en todo eso, y una vez descifro el mensaje que la entidad le había enviado, saco su libreta, la poso en el suelo y lo transcribió letra por letra, errores de ortografía incluidos.

El exorcista dio un paso atrás al presenciar la aparición de la mano espectral surgiendo de la misma tierra, tomo su catalizador y se dispuso a realizar el exorcismo, visualizo en su mente la ecuación para realizar hechizo adecuado y se apresuro a resolverla para terminar de preparar el hechizo (cosa que le tomo unos meros segundos como de costumbre), ya tenia lista la formula, ahora solo quedaba hacer correr su energía por el catalizador, fijar el objetivo y todo estaría listo, sin embargo, Sig se detuvo al recordar que no era ni el tiempo ni el lugar para algo así, como se lo recordaron los vociferantes llamados de sus compañeros y la inquisitiva mirada de Ryomaru, no sabia como reaccionaria el espíritu ante el intento de exorcismo, de ser una entidad medianamente poderosa la cosa podría alargarse una cantidad inconveniente de tiempo, por lo que decidió dejarlo pasar de momento y continuar con su misión, aun así, había algo que le molestaba de todo esto, quizá podría sonsacarle algo al joven escudero.

Una vez estuvieron todos acomodados en los barcos y rumbo a la mansión Dives, tenían bastante tiempo muerto para hablar, tiempo que el joven mago aprovecho para responder a las preguntas de su acompañante y formular las suyas propias. -Si, estoy bien, gracias por preguntar- Tras decir esto, se aseguro que la otra barcaza estuviera lo suficientemente lejos y le comento a Ryomaru en voz baja. -Pero a decir verdad, hay algo sospechoso en todo esto, antes de subir al bote note una extraña manifestación espiritual, ¿no has notado algo raro últimamente?, como fenómenos inexplicables o cambios de comportamiento erráticos o repentinos, ¿ha sucedido algo raro últimamente?, mira encontré esto escrito en la tierra, ¿te suena de algo?- comento el mago mientras le enseñaba su libreta con la frase escrita por la entidad hace un momento.

Finalmente y después de unos pocos retrasos, la comitiva arribo en la mansión Dives, donde fueron recibidos por un hermoso paisaje adornado con cuidadas y detalladas estatuas del mas blanco mármol, y para poner la cereza sobre el pastel, una imponente mole de titanico tamaño vigilaba el recinto, la estatua era tan grande que le hizo a Sig cuestionarse si realmente había existido alguien de ese tamaño o era simplemente una mera manera de representar su grandeza. -¿y a quien representa esa estatua buen Maric?, si puedo preguntar- dijo el joven refiriéndose obviamente a la estatua mas grande de todas.

De repente, unas figuras conocidas los sorprendieron, se trataba del resto del escuadrón de Sig, quien se alivio al ver que estaban todos bien a pesar de que por algún motivo su maestra no tenia su característico amuleto, ademas, se la notaba un poco distraída, como si estuviera pensando en otra cosa, Sig atribuyo esto a la confesión que esta habría de hacerle una vez terminada la misión e intento no llenarse la cabeza con cosas innecesarias para poder concentrarse en cumplir con su objetivo, que ya demasiadas preocupaciones tenia como para añadir una mas a la lista.

Al verlos a todos bien supuso que probablemente su parte de la misión había transcurrido sin complicaciones, pero para su desagrado se entero de que no habían podido averiguar casi nada, salvo confirmar lo que ya sabían de antemano, que algo raro estaba pasando en el local de ese viejo, pero al menos habían conseguido infiltrarse en la mansión haciéndose pasar por la servidumbre, también noto la evidente química que había entre ambos lideres de escuadrón, al parecer este Maric era bastante popular con las mujeres. "Quizá sea la barba" Pensó Sig sin darle mucha importancia, a lo que si le dio importancia era al hecho de tener que cambiar su cómoda ropa habitual, siempre especial para un mago, por el pesado e incomodo uniforme militar del martillo áureo (aunque le gustaba la capa, no podía negarlo), también le extraño que el plan involucrara un escudero tullido y sin capacidades físicas resaltables como el, sin embargo estas preocupaciones se esfumaron de su mente en el instante exacto que noto que Escarlata empezaba a desvestirse a su lado, Sig por su parte hizo lo propio mientras destinaba cada tanto una mirada discreta a su semi-desnuda compañera, una vez termino de vestirse noto que la armadura no estaba adaptada para discapacitados como el.
-Emm, esto... Como que noto un fallo en todo esto- dijo el joven señalando su brazo, tras ver que el caballero Maric tomo la iniciativa y le arrancándole un pedazo de la armadura, lamentablemente cometiendo un grosero error de calculo, el joven no pudo hacer mas llevar sus dedos a su entrecejo mientras esperaba a que Nana arreglara el desastre que Maric había hecho. -Bastante mejor jejeje, y no te preocupes Ryomaru, ya estoy acostumbrado a este tipo de situaciones- No pudo evitar soltar una pequeña risa ante lo bizarro de la situación, una vez conformados los grupos, cada quien se dirigió a realizar sus tareas correspondientes, una vez el grupo de Maric se dirigio hacia la entrada de la mansión, fueron recibidos por un pintoresco señor a quien el caballero presento como Aisak Dives, este les invito a pasar y les ofreció comida, cosa que al joven mago le venia de maravilla después del largo trayecto que habían recorrido durante el día. -Encantado de conocerlo igualmente señor Dives, y lo de la comida se oye estupendo, muchas gracias- Contesto el mago encubierto con una leve reverencia mientras cruzaba su brazo en su pecho. Una vez entraran a la mansión, el mago se dispondría a investigar con la mirada todo el recinto en busca de rastros sobrenaturales, fingiendo la curiosidad de un simple escudero novato por primera vez en una vivienda tan lujosa como era esa, aprovecharía el tiempo también para pensar en un nombre falso y una excusa para que Aisak, quien era tan cercano al martillo áureo no lo conociera "A ver... Creo que me llamare, Sigmund Silverine, y soy un escudero novato transferido desde...Mierda, no conozco ningún otro lugar muy a fondo, he hecho un par de misiones en Feuerheim, podría decir que soy de allí supongo, y de paso me quedaría cómodo decir que fui transferido por sobrantes de personal, si eso es, diré eso" Pensaba el mago mientras entraba con tranquilidad en la casa. .

_________________
Quien teme a la oscuridad no sabe lo que la luz es capaz de hacer

Sig

Mensajes : 39
Fecha de inscripción : 26/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Dumb el Miér Jun 24, 2015 7:40 am

ADVERTENCIA, NO SHIRO'S ALLOWED:
O cualquier otro menor de edad/persona de moral y éticas impecables. Hay contenido sexual en el post.

-¿Trabajar? ¿Para ustedes?  – Reaccionó de inmediato Katherine.– Nuestro interés es proteger al señor Gold como dices tú, pero si es necesario que trabajemos para ustedes en pos de protegerle… Entonces… - Estaba casi furiosa, mordiéndose los labios con tal de no insultar a aquél norgon. No sabía a qué tipo de trabajo tendrían que atenerse, pero si era de ser “invitados” a una casa, ya se imaginaba vestida de sirvienta haciendo labores domesticas, y eso hería su orgullo de guerrera. - … Entonces... Aceptamos.

Prosiguieron a seguir al norgon hasta el amarradero del Duende Alegre. Lo que era algo peligroso de por sí; a pesar de que la situación se había calmado lo suficiente para permitirles el transitar por esa área sin necesidad de ir arma en mano. Aunque no lo pareciese, a Dumb le relajaba no tener que luchar. Su espíritu era guerrero, de eso no cabía duda. La sociedad le había marginado al punto de volverlo violento por naturaleza. Era agresivo, instintivo, casi bestial.  Pero como todo animal, se relajaba y disfrutaba de la calma que venía luego de la pelea.

Una vez hubieron llegado a una pequeña barca que estaba estacionada allí. El siguiente problema fue hacerse espacio para que la barca no se hundiera ante tantos tripulantes. Pero… ¿porqué traemos a este viejo? No creo que sea importante tampoco, ¿o sí? Da igual, tampoco es que estemos muy cómodos. Terminó con amargura sentándose resignado al lado de unas cajas junto a Katherine. El espacio era apretado, pero le quedaba movimiento suficiente para gesticular, levantando la mano y rozando su rostro con la poca suavidad que tendrían sus guanteletes. En específico, una herida pequeña que estaba en su rostro. ¿Estás bien? Lo que fue respondido por la misma posando su mano sobre la de Dumb. El intercambiar lenguaje de señas se hacía pesado para ambos, apretados como estaban, aparte de la poca movilidad que tenían ya de por sí por sus pesadas armaduras. Lo que sí se podría entrever era un cierto comportamiento extraño en la mujer. Su naturaleza habladora se había ido por la borde y se mantenía casi melancólica. Dumb la notó rara, pero simplemente la dejó estar.

La noche era tensa, y pronto habrían llegado a lo que sería la periferia que divide al anillo exterior de la media ciudad; en este lugar, una alambrada y una especie de entrada a un canal que por consiguiente, daba acceso a la media ciudad. Isaac dio a entender que él debería hablar con la guardia, y que si fuera posible, alguien en el bote guiase al mismo. Dumb simplemente dejó que alguien más tomara aquella labor por obligación. No le apetecía, y si era Himnakan el que lo hacía, mucho que mejor, pues poco trabajo había hecho aquel muchacho. Lo que si era cierto es que de no hacerlo el altea, lo haría él tomando a fuerza el remo y empujando la barca con violencia. Y cuando viese al norgon corriendo en dirección de ellos, levantaría el brazo mientras gruñía: ¡AAAAAUUURGH UH UH UH! Lo que en su mente sería: ¡Que te jodan gilipollas, si no corres lo suficiente te quedas atrás!

Una vez el norgon hubo saltado y caído sobre la barca, casi volcándola, la actividad de Dumb volvió a verse comprometida, esta vez por el aburrimiento. Era de noche, Katherine dormitaba ligeramente, y los demás estaban demasiado ocupados como para intentar gesticular algo. Así que lo hizo: rápido, como un rayo, y feo, como un broken.

Se quitó la máscara, y acercó su rostro al de la niña pelirroja que se mostraba adormilada. En su rostro se podría haber visto alguna sonrisa, si hubiera tenido labios, pero de todos modos, la visión era lo suficientemente esperpéntica como para asustar a alguien sin tener que hacer algo más. A lo mejor la niña despertaba su extraño aletargamiento.

Por fin, luego de esa liberadora acción, volvió a colocar su máscara en su chamuscado rostro, y se quedó quieto el resto del viaje, hasta que llegaron a una majestuosa mansión a la que entraron por la puerta trasera. Luego entraron a lo que parecía ser la cocina, lugar donde el anciano se cayó al suelo, haciendo un gran estropicio de instrumentos de cocina. Generando una momentanea conmoción que causó que los sirvientes y un anciano haraposo se levantasen. El mismo luego de sermonear a Isaac, tomó una cacerola del suelo y comenzó a aporrearlo como si no hubiera mañana, con una gran saña. Al parecer esa persona ostentaba una posición de respeto para el mismo. Dumb miró divertido. Pronto siguieron a Isaac y al anciano por los pasillos de la mansión, hasta que entraron a un despacho que ocupaba otro norgon, que aparentaba ser el padre de Isaac. La situación volvió a escurrirse en lo que sería la risa para el hiperbóreo mudo: un ronquido de asmático.

Lo siguiente fue salir de la habitación, siguiendo a Isaac por los corredores, Dumb y Katherine llegaron hasta los jardines, donde solamente había césped, y una casucha de madera en la que aparentemente iban a vivir un tiempo como jardineros. La ocasión se terciaba más extraña de lo que cabría para el dúo de mercenarios, que no tuvieron más opción que aceptar con el fin de completar su misión. Había mucho en juego, pensó Dumb.

Dentro solo había una cama, en la que Katherine se tumbó de inmediato luego de deshacerse de sus pesadas armaduras. El cuerpo sutil, con poca ropa, y embaucador de la súcubo, se revolcaba de placer en la cama, mientras el frío de la noche del pantano entraba a través de la única ventana, y Dumb se ocupaba de revisar los demás implementos de la sala: instrumentos, cada cual más raro que el anterior, un baño, un escritorio, nada más.

Generalmente, Dumb habría dormido en la cama de al lado, o si no había más cama, dormiría en el puro suelo, o apoyado contra una pared, o precisamente, no dormiría. Nunca se había acostumbrado a la vida lejos del estoicismo, era poco sofisticado, poco educado, y no sabía leer ni escribir. Solamente sabría hablar, si le fuese posible, quedándose nada más a hablar mediante señas y que su compañera lo interpretase.

Se había deshecho costosamente de su la parte superior de su armadura. Miró su torso, la piel negra, en ocasiones dura, en ocasiones arrugada, poco agradable al tacto, y poco agradable a su memoria. Eso le molestaba, no saber nada, y quizás saberlo todo. Todo estaba en lo profundo de su mente, todo, y sin embargo, no podía acceder a ello por más que quisiera. ¿Fue su culpa? ¿Fue culpa de alguien más? Todo se debatía entre un sistema de moralidad y causas, como si de un juicio se tratase, donde posiblemente él era el acusado, o bien el acusador. Y aún así no se sentía satisfecho. Se sentía o bien dolorido, o bien enojado, furioso. La voz femenina de Katherine le sacó de su letargo mental y físico. Se había quedado apoyado sobre el escritorio, con la mitad de su cuerpo desvestido y la otra aún cubierto por las frías placas de acero, en consideración de evitar el sobrecalentamiento de su piel.

-Dumby, ven aquí.
– El tono de la súcubo era meloso, mucho más que de costumbre. – Hoy te ves muy cansado, ¿te sientes bien?

Dumb se acercó lentamente luego de terminar de desvestirse. Un único taparrabos hacia de ropa interior para el coloso chamuscado. Lo cierto, era que empezaba a sentirse cansado, somnoliento. Tenía lo cercano a dos días sin dormir, pues aprovechaban la noche para viajar y ahorrarse el tener que caminar y sofocarse durante el día. Sí, dijo asintiendo la cabeza. Estaba a punto de sentarse en el suelo, y tomar como respaldo la pared de madera, cuando su compañera se lo impidió.

-¿Qué tal si hoy dormimos juntos? – Comentó la súcubo fingiendo desinterés y haciéndole un hueco al moverse hacia un lado. Dumb miró con curiosidad a la misma. Eso era raro en lo que cabría. Katherine era de esas personas que rara vez hacían cosas raras, y sus costumbres eran de hecho lo más comunes a pesar de su oficio. En otras ocasiones en las que bien podrían haber compartido lecho, ella simplemente ocupaba la cama sin decir más y se dormía profundamente. De ahí la costumbre de Dumb de buscar un rincón cómodo y fresco sin siquiera preguntar o quejarse. La conmoción suprimió a la duda, luego de que Katherine halara al hiperbóreo chamuscado del brazo y lo obligara a acostarse junto a ella. La cama era cómoda. Todas las camas lo eran para Dumb. Él ve las cosas como nuevos inventos, así como aprendió a usar la espada y demás trastos con el interés de un niño, así los muebles le parecían todos cómodos cuando cansado y siempre viajando, se paraba a descansar en alguno. - ¿Te acuerdas… de cuando nos conocimos?  

Sonaba algo meláncolica, como añorando ciertos sucesos del pasado. Quizá anteriores a haber conocido a su hoy inseparable amigo. Sí, volvió a asentir Dumb.

-Te encontré sollozando, en ese callejón, luego de que una turba te ahuyentara porque parecías un monstruo. Habías intentado buscar trabajo ¿verdad?
– Comenzó a relatar. – Lo cierto es que yo también me asusté un poco al verte. Tan… quemado. Siempre me he preguntado cómo habrías sido en un pasado, Dumby. – Abrazó al mismo por la espalda apoyando la cabeza en su hombro.

Dumb se sentía raro, casi estúpido en esa posición. No hubiera sabido qué hacer, ni qué decir aunque le hubiese sido posible. Más aún cuando sintió el tibio contacto del cuerpo de su compañera al abrazarle esta. La súcubo prosiguió en sus caricias, y un extraño sentimiento fue apresándose del inocente hiperbóreo. Era quizá la primera vez que Katherine liberaba sus hormonas contra el mismo; al instante de que una extraña sensación comenzaba a invadirle y hacerle sentir una excitación sobremanera, poco común en él que no veía a su amiga como una posible pareja. Sus nervios se alteraron, y pronto le comenzó a ser difícil el controlar sus impulsos. Las caricias de Katherine prosiguieron, lentas y rítmicas, descendiendo cada vez más, y más hacia su entrepierna, mientras Dumb se dejaba hacer. Por último, la súcubo se dedicó a masturbar con lentitud al miembro del hiperbóreo, que fue tomando su consistencia erecta en pocos segundos.

La situación se tensaba por instantes, hasta que Dumb terminó por desesperarse al cabo de unos pocos minutos de excitación, dándose la vuelta y tomando los brazos de la súcubo, a fin de someterla a su voluntad. La misma se dejó hacer mientras el hombre se posicionaba sobre ella, abriendo las piernas y facilitando el acceso del mismo. Una sensación entre mezclada de placer y agitación sacudió a la pareja cuando el pene de Dumb se introdujo en la vagina de Katherine, comenzando un vaivén de ritmo lento y acelerándose más conforme los gemidos de la misma aumentaban en volumen, hasta que el culmen de tal labor culminó con la eyaculación de la simiente del chamuscado Dumb en el interior de su compañera. El sueño acudió a ambos momentos luego. Un sueño profundo y reparador.

FDI:
Mi única acción consiste en:
Manejar la barca si no lo hace Alejandro Oro + Intentar despertar a Neptune con un susto.
avatar
Dumb

Mensajes : 19
Fecha de inscripción : 08/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Alexander Gold el Jue Jun 25, 2015 5:03 am

Al juzgar por la respuesta de aquel norgon, de seguro se esperaba que yo fuera una persona sumamente desconfiada y me negase rotundamente a acompañarlo; eso me hiso darme cuenta de que podría conocerme mejor de lo que yo creía, pues en verdad si desconfiaba de él, pero la situación y la demostración de que podía ayudarme en mi precaria situación, logro hacer que confiara en sus palabras. Fue bastante gracioso el ver como le decía a aquella pareja de guerreros que, si querían estar junto a mí, tendrían que ganárselo con trabajos en la casa a la que nos dirigíamos.

El vehículo en el cual iríamos hasta el lugar donde Issac quería llevarnos era unja pequeña barca como para 4 a 5 personas bastante apretadas, ósea, no había espacio para todos según creía yo; pero al parecer me equivocaba, pues solo con ordenarnos bien en los lugares, calculando el contrapeso necesario para que la embarcación no se hundiera, logramos ir medianamente bien. Durante el recorrido, Neptune viajo sobre mis piernas, con su espalda contra mi pecho; esta posición me permitió ver como aquel hombre bastante feo se sacaba la máscara, haciéndolo peor aún, y como se acercaba a la pequeña con una sonrisa. Lo primero que hice fue taparle los ojos a mi hija por si acaso, aunque no creía que estuviese lo suficientemente consiente como para ver aquella cara, y luego le dije a aquel tipo.

-Hey, sé que estas aburrido y quizás quisieras divertirla de un modo extraño, así que espero que no te lo tomes a mal pero te agradecería que la dejaras ¿vale?- luego de decir eso, volví a poner mi vista de nuevo hacia la parte frontal del barco. Luego de unos cuantos minutos u horas llegamos al muro, o mejor dicho reja, exterior “Cosas que pasan cuando vives acostumbrado a los relojes la mayor parte de tu vida, luego no sabes medir bien la hora; bueno, como si lo intentara, en verdad ese asunto no me importa mucho” era lo que pensé al ver mi poca capacidad para medir este aspecto al menos en un lugar como Eonburg a esa hora. A veces me paraba a una distancia prudente de esta a verla, no podía creerme como la Eclesia o los mismos habitantes de aquel lugar no ponían más empeño en la seguridad de ese lugar; por esto fue que tan solo sentí un pequeño escalofrió al ver los guardias que estaban en esta.

Me preocupaba, de nuevo, el hecho de que aquel hombre fuese de la guardia teutogena y tuviera planes de entregarme a las autoridades; pero cuando estábamos cerca, de hecho, más cerca de lo que me gustaba de la alambrada, aquel tipo vestido de rojo nos dijo que uno de nosotros debía de tomar el mando de la nave mientras que, de seguro, él nos abría las puertas y caía de nuevo sobre el bote. Al momento de recibir aquel pedido mire a la súcubo, pero estaba bastante adormilada, luego vi al tipo quemado, pero parecía estar un poco perdido en su mundo; al ver eso, simplemente suspire, tome el mando de la embarcación y espere aquel simple minuto que el Norgon tardo en abrir las puertas, para conducir rápidamente aquel vehículo al otro lado de la reja.

Mientras yo hacía eso, tenía ganas de darle un golpe a la cabeza de aquel hombre enmascarado para que deje de hacer el tonto en un momento como ese; también me tome el tiempo para pensar qué clase de persona seria alguien que está dispuesto a hacer tales cosas en pos de ayudarnos a llegar a un destino concreto. Una vez que cayó en la barca, casi volcándola en el proceso, le devolví el mando del transporte; lo extraño es que no parecía muy acostumbrado a eso, pues en vez de pedirle a alguno que viera si nos seguían, el mismo era el que lo hacía.

En el tiempo que duro nuestro viaje tuve la oportunidad de recordar el cuento en el que el nombre de Neptu estaba basado, el cual se llamaba “El espíritu blanco del lobo” aunque el nombre no tenía nada que ver con el contenido de este; el mismo narraba la historia de cómo 3 guerreros, llamados Siralos, Neptune y Aldebaran recorrían toda Laurasia en busca de aventuras en lugares tan remotos como una ciudad de hielo llamada Tohidem o un bosque de proporciones titánicas. Este terminaba con una épica batalla entre estos y un golem gigante de oro puro, en la cual Aldebarán, al dudar que dios les ayudaría, moría primero; luego Siralos se suicidaba supuestamente en nombre del señor, pero su mente estaba siendo controlada por un demonio (un argumento que me pareció demasiado forzado para la historia) y finalmente Neptune sobrevivía por creer firmemente en que dios, metatron y los demás ángeles le ayudarían en la batalla.

Finalmente luego de un tiempo que me permitió recordarme todo el primer capítulo (el cual era el más corto de todos) de ese colosal libro que, cuando vivía en ojo de dioses, guardaba con recelo y lo leía cada vez que podía; llegamos al que parecía ser nuestro destino, una enorme edificación de piedra se alzaba en frente de nosotros, era sin duda uno de los lugares más lindos que había visto en aquella ciudad pues llamaba mucho la atención el cómo contrarrestaba con las demás partes de la ciudad. Aunque me extraño que el señor Dives nos hiciera entrar por la puerta trasera afirmando que “no despertáramos a los jardineros” por lo que pensé “¿Qué clase de jardineros tiene esta gente? O mejor aún ¿qué plantas tienen?” estuve muy confundido por esa acción; pero de todos modos, aquello no era de mi incumbencia, pues ya estábamos en un lugar que según él era seguro para mí y para mi hija.

Luego de entrar a la cocina, cosa que hiso que el señor Damsi sucumbiera y callera al suelo de ese lugar; esto causo que varios de los sirvientes acudieran rápidamente mientras el Norgon se tapaba la cara y mostraba decepción por eso, cosa que me pareció bastante desagradable; yo por el contrario avance hacia él y le ayude a levantarse mientras agregaba para el resto de los que nos seguían –Ya veo con qué clase de personas estoy tratando

Tan solo unos momentos después, un hombre anciano que tenía relación con el tipo llamado Issac; este empezó a regañarlo por las cosas que había hecho mientras le golpeaba, cosa que debo admitir, me genero gracia. Aunque entre las palabras de ese hombre había otra cosa que hiso que soltara una risa “Espero que no les llevéis por el mal camino, no parecéis malos muchachos.” Sí, claro, un tipo con mascara que tiene toda la pinta de ir asustando niños por ahí, una súcubo con armas pesadas y un tipo que lleva un parche; claro que si viejo, tus lentes son una maravilla, jajaja” fue lo que pensé en ese momento, no comprendía como aquel viejo podía considerarnos personas sin malas intenciones con las pintas que llevábamos.

Sea como fuere, seguimos a ese hombre vestido como vago por varios pasillos, los cuales tenían armaduras excepcionalmente grandes de algunas hasta de 3 o 4 metros de altura “¿Quién coño se va a poner esa puta mierda? De verdad, solo un gigante podría portarla con naturalidad” y pinturas bastante extrañas, hasta otro cuarto. Aquel despacho me recordaba muchísimo al que tenía un señor llamado Nevergrim Jones, el cual, si no le ocurrió nada, vive en ojo de dioses al lado de mi ex –habitación del edificio en el cual vivía; esto me hiso preguntarme ¿Que sería de todas aquellas personas con las cuales había tenido relación antes del “incidente”? ¿Se acordarían de mí? ¿Me tendrían en sus recuerdos como una persona peligrosa? ¿O acaso me recordarían de otra manera? ¿Habrán cambiado mucho con el pasar de los años? Estas eran preguntas a las cuales, seguramente, no podría responder por muchísimo tiempo.

No paso ni un segundo desde que entráramos hasta que el anciano empezó a quejarse de varios problemas que estaba teniendo allí; pero por suerte el que parecía ser el padre de Issac e hijo de aquel norgon que se quejaba lo calmo con unas palabras, encargándole en el proceso que llevara a Neptu y al señor Damsi a que les ayuden con su precaria situación. La verdad es que estaba sumamente extrañado con ese hombre, puesto que también llevaba una cicatriz en su ojo, más a ese señor no le fallaba como a mí “Menudo suertudo, debo de preguntarle luego cómo es posible que su vista no fuera afectada por un pedazo corte como ese” El tipo me explico cuál era mi situación en ese momento, durante esa conversación me quede en pie y bastante tenso por sus palabras; hasta se podía decir que estaba sudando un poco al ver en el lio que estaba metido y eso que ya pensaba que la eclesia era un problema.

Luego de que el viejo Norgon termino de decirme lo que tenía que hacer, le formule las únicas preguntas que tenía para el – Estoy consciente de que, o dios o un demonios sumamente poderoso no me han favorecido en nada, de hecho, creo que hasta se podría decir que estoy maldito hasta cierto punto; por esto es que me duele cada día en el que recuerdo mi pasado, agradezco su ayuda señor Dives y espero que esta locura algún día termine. Mas tengo una duda con lo que me ha dicho, si no quiere no me responda y me iré, pero me gustaría saber ¿Por qué está ayudándome exactamente? ¿Por qué tiene armaduras de esas proporciones en los pasillos? Y la más importante – Antes de formular la última pregunta, le sonreí mientras me tocaba la nuca – Dígame ¿Por qué no me busco antes si mi presencia era tan crucial para usted? He estado muchas veces en Eonburg y jamás me ha llamado hasta ahora—si aquel hombre me respondía, inclinaría un poco la cabeza en signo de agradecimiento y si no, le agregaría agárrame de la barbilla y mirarlo unos segundos; y finalmente me iría a ver a donde se habían llevado a mi hija.

Luego de que Neptune despertara y viera como estaba en una enfermería siendo abrazada por aquel viejo que le agradaba tanto, tembló mientras apoyaba su cabeza contra él y le decía bastante nerviosa – P-perdóneme por no haber sido más atenta…debería de haberme fijado en que algo no cuadraba en esa situación, me he comportado como una tonta, una tonta que aun actúa como una niña pequeña- luego de eso su rostro cambio a uno de mayor seriedad y se alejaba un poco de aquel hombre – Tengo que golpear a mi padre por esto ¿Cómo dejo que los eventos terminaran así? Aunque supongo que eso también es culpa mía, yo casi siempre le ayudo a orientarse y esta vez le he dejado solo…no lo sé….en verdad no lo sé, no sé qué se supone que tengo que hacer; no estoy hecha para este tipo de vida…- luego de decir esto mostro una leve sonrisa- Pero bueno…no me gustaría otra si eso implicara separarme de el.

FDI:
Velocidad 1---> Acciones 1

- Usar "A mi no me jodas, tío" con el norgon ese al escuchar lo que me dice
avatar
Alexander Gold

Mensajes : 38
Fecha de inscripción : 30/04/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] Venganza y Compromiso [Eonburg, 20 de Diciembre, 897 d.G.]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.