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[AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Jue Jul 30, 2015 3:48 pm

Al expandir mi mente, noté el agradable y familiar saludo de una pequeña multitud de cerebros de plumíferos. Me habría parado a apreciar el sabor del maíz fresco que picaban los semilleros, pero la situación apremiaba. No me gustaba separar a uno de los especímenes de su grupo, pero lo necesitaba. Ordené al ejemplar en cuestión que se acercara a la casa rápidamente, pero en lugar de hacerle entrar, le hice posarse en el carro aparcado delante de la puerta, para que vigilara en caso de que viniera alguien. Vi, horrorizado, al mastodonte que acababa de detenerse delante de la puerta. 

Procuré que eso no me desconcentrara, y tras haber dado la orden al semillero, redirigí mi concentración hacia el Furia-Turbamarilla que había encontrado cerca de la casa. Recibí una respuesta arisca a mi visita telepática, lo cual encajaba perfectamente en la descripción del carácter de los Furia que había estudiado, y de hecho me ayudó a identificarlo. En cualquier caso, con peores emplumados había discutido. Le impuse sin problema mi control y, a éste sí, le hice entrar en la casa a través de una ventana y posarse en el respaldo de una silla. Era lo más parecido a un arma que tenía a mano, porque desde luego ni el petirrojo ni el semillero me iban a servir de mucho contra el hipopótamo bípedo que aguardaba en la puerta, y que con toda probabilidad entraría en cualquier momento.

-Bien... -murmuré, con una sonrisa. Abrí los ojos. No es que esto cambiara nada, pero tras momentos de concentración intensa, del mismo modo que cerrarlos me ayudaba a concentrarme, abrirlos me ayudaba a volver a alejarme de los cielos y ramas por los que hubiera deambulado mi mente y volver a poner los pies en la tierra. -Bien. Ya os tengo justo donde quería. 

Saqué al petirrojo de mi bolsillo y lo senté junto al Furia, que le habría atacado de no ser por mi control. Tras esos momentos a oscuras, el pajarillo me reveló una atmósfera de tensión, con Magüe sujetando el pomo de la puerta y Roder su enorme mazo. Desde los ojos del petirrojo, aparté la vista de los humanos y la volví hacia mí, el enclenque fallen Rahn. Se me escapó una risilla tonta y algo histérica, como riéndome de mí mismo, al comparar mentalmente mis frágiles huesos y mi débil constitución con el cuerpo y el hacha de nuestro visitante. Rahn, me dije, puedes estar tranquilo. Ya has visto a Roder en acción con su bate y sabes de lo que es capaz, pensé, y Magüe también es muy poderosa. Sin embargo, este pensamiento no terminaba de tranquilizarme.

Sabía que no estaba a salvo. Y sabía lo que tenía que hacer. Mi cuerpo corría peligro y, sin Dalos cerca, era totalmente incapaz de defenderme personalmente. Mi única alternativa era, simplemente, quitarme de en medio. Transformarme en pájaro tenía algunos inconvenientes menores, como por ejemplo quedarme desnudo y mudo, y otros mayores, como por ejemplo el hecho de ser un pájaro. Todo el mundo ha soñado alguna vez con ser un pájaro y poder volar por ahí, y mis conocidos en Albor me profesaban envidia sana por poder disfrutar de las vistas del vuelo de pájaro. Ver el bosque desde arriba está muy bien, y no es que tenga vértigo, pero la gente no me creía cuando les decía que es todo risas y diversión hasta que tienes que mantenerte en el aire por tus propios medios. Siempre interpretaban que me refería a haber controlado las alas de un ave en su vuelo, cosa que de hecho sí que probé en alguna ocasión (con nefastos resultados), pero lo que nunca quise admitir públicamente era mi capacidad de convertirme en uno. Había entrenado bastante mi habilidad para volar hasta el punto de hacerlo casi tan bien como un pájaro normal, pero reaparecer en forma de fallen con mis vergüenzas al descubierto era algo que de ningún modo pensaba hacer en público. De hecho, hasta ese momento sólo mi hermano sabía de qué era capaz.

Pero, como he dicho, en esa casa de locos mi única opción era hacer justamente eso: convertirme en pájaro. Por mi cabeza pasaron innumerables tratados de zoología y ornitología, con descripciones detalladas de cada especie conocida por las razas inteligentes de Terra. Grandes y pequeños, coloridos y discretos. ¿Qué escoger? 

Necesitaba algo pequeño, rápido, capaz de mantenerse lejos del gordo de las barbas. Mi idea era, desde una posición prudente, observar la escena y atacar al intruso con el Furia si fuera necesario. Tras una breve vacilación, decidí que el trepador azul era mi mejor opción.

Trepador azul:

Existe, se llama Sitta Europaea.

Nunca había visto un ejemplar vivo, pero sabía dónde me estaba metiendo: es un pájaro pequeño y rápido, con pico agudo y garras muy fuertes. Se caracteriza por su habilidad de aferrarse a superficies verticales, especialmente madera. Esto me daría una posición elevada y ventajosa sin tener que mantener el vuelo.

Sin más dilación, me concentré en cada parte de mi cuerpo y en todo lo que sabía de los trepadores. Poco a poco, noté las plumas y el pico crecerme, mis hombros retorcerse mientras mis brazos se convertían en alas, y mi ropa se deslizaba por mi piel a medida que me hacía más y más pequeño. Cuando por fin mis pantalones, guantes, sombrero y chaqueta cayeron al suelo, me revolví por unos momentos en la ropa para salir a la luz. 

El grito de Magüe, seguido por el de Roder, me llegó alto y claro a través de tres pares de oídos plumíferos y dispararon todas las alarmas en mi cabeza. Desde los ojos de mis pájaros vi a Magüe abriendo la puerta y a Roder lanzándome encima al intruso. Normalmente habría requerido unos segundos para habituarme al cuerpo del pájaro, pero el instinto de supervivencia me hizo dejar de lado esas delicadezas y alzar el vuelo todo lo rápido que pude, en dirección perpendicular a la trayectoria del barbudo que se me abalanzaba encima. Mientras con el Furia mantenía la mirada fija en él, hice al petirrojo seguir con sus ojos mi propia trayectoria, para no volar a ciegas.

Me dirigí trabajosamente a una ventana y clavé mis pequeñas pero fuertes uñas en el marco de madera. Como fallen estaba acostumbrado a doblar la espalda en ángulos extraños, y el cuerpo del trepador estaba bien preparado para ello, de modo que no me resultó difícil adoptar la postura típica de esas aves. Desde ahí, bien separado del suelo y sobre todo del intruso, me tomé el lujo de respirar tranquilo y de contemplarle con más detalle. La primera vez que vi a Magüe me enseñó a no tachar a un desconocido de enemigo antes de tiempo, y aunque éste daba bastante impresión de serlo, no quería azuzar a mi Furia contra él hasta estar seguro de saber qué estaba haciendo. Ante la duda, volví la cabeza del petirrojo en dirección a la pareja de norgons, a la espera de información sobre la situación.

FDI:
Bien, pues aquí está mi post para este turno. Dalos no debería tardar demasiado en contestar.
En cuanto a las acciones, quedarían más o menos así:
Acción 1: reubicar los pájaros + convertirme en trepador azul (esta acción la emprendo en el tiempo antes de que se abra la puerta).
Acción 2: volar hacia la ventana

Me sobra una subacción, pero como realmente no pasa mucho tiempo entre que se abre la puerta y huyo, veo razonable asumir que esa porción de mi velocidad se invierte en huir. Aun así, si el balance está mal hecho o hay algún otro problema, como siempre, házmelo saber :)

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Mar Ago 11, 2015 6:00 pm

Magüe tomó gran sorpresa al notar que Roder no atacó al hombre como era esperado, sino que lo puso en un camino errático, poniéndole el pie, que seguro finalizaría con el fallen o pájaro aplastado, El Norgon al notó la mirada acusadora de su abuela, por no seguir el plan improvisado, solo subió un poco los hombros he inclino la cabeza a un lado y en ese mismo instante la mano del barbudo gigante, que intentaba buscar un apoyo para evitar caer, le rozó la espalda al fallen ya convertido en pájaro, mientras este esquivar lo que se le avecinaba. El trepador azul fue a dar entre los objetos tirados en el suelo desde la estantería que Rita derribo en su alboroto. Cuando el barbudo gigante tocó por fin el piso, todos pudieron sentir como el suelo se sacudió -¿Desde cuando sabias que era el?- Preguntó Magüe.


-¿No reconociste su barba al tomarlo por ella?- Preguntó Roder asombrado.


Magüe con cara de fastidio, le hizo una seña a Roder para que ayudase al hombre a levantarse, mientras, ella se acercaba al Trepador azul y lo tomaba con delicadeza para luego colocarlo sobre una silla que se encontraba tumbada en el suelo-¿Donde esta Maranta Bob?-Mientras observaba al adolorido pajarito, la interrogativa salió con una familiaridad tan alta, como si hubiese visto ya a este hombre.


Roder colocó su mazo a un lado y se agachó para que el hombre se pudiera ayudar con su hombro y levantarse – ¡Vaya susto nos has dado, pequeño Bob! – exclamó Roder.


-Oh Magüe, siempre tan gentil conmigo… si tú no sabes dónde está tu nieta, como pretendes…- Hizo una pausa para tomar aire y levantarse con la ayuda de hombro de Roder -...Que yo sepa dónde está metida- Terminó de decir al recobrarse y recoger su hacha.


Magüe no pudo evitar mirarlo como si le hubiese dado una mala noticia, que en realidad lo era –La envié con un mensaje para ti ¿no estas aquí, por eso?-


Bob se sacudió el polvo que recogió de la caída, y recordaba lo enemiga que es Magüe de la limpieza, recordó fugazmente su frase sobre esto: “Si el polvo siempre ha estado aquí, entre nosotros ¿porque hemos de quitarlo?”



El hombre, que claramente era un mestizo de Hiperbóreo y Altea,  sacó de su bolsillo una figura planada y pequeña de color verde, que pretendía ser redonda, era la ficha que Magüe le había entregado a Maranta para requerir los servicios de Bob Jarley. – Venia del herrero en mi carreta cuando mis caballos se pusieron inquietos y luego escuche ruidos muy extraños a unos metros de mí…- Le extendió la ficha a Magüe quien la tomó con desagrado, parecía intuir lo que había pasado y estar molesta con sigo misma por no haber percibido lo que sea que haya pasado con Maranta y Dalos.


-…Entonces encontré un callejón, con muchas personas curioseando, estaba muy feo, estaba destruido y esto estaba en el suelo, de inmediato supe que tenía que ver contigo, vine tan rápido como pude y esperaba encontrarte en problemas, no sabía cómo actuar, ya sabes, soy solo un humilde granjero, soy hombre de paz, así que solo tome mi hacha y esperaba entrar arremetiendo con todos los desconocidos que estuviesen aquí… pero me tomaste por sorpresa…- Concluyó mientras se veía la barba y se acariciaba la cara.


-No, no entiendo que ocurre aquí ¿como es posible que no percibí el peligro en que se encontraba mi niña?-


-¿Será la edad?- murmuró Roder.


-Algo, algo está pasando aquí, el aire se tornó ligeramente extraño, percibí el peligro a una escala muy pequeña, sin embargo…-


-Ya, ya, Migüe, es obvio que algo pasó, y si nos quedamos aquí no averiguaremos nada- Dijo Roder, para no dejar que Magüe se perdiera en las dudas.


-Viejito, no te preocupes, ese par es difícil de roer, seguro están bien, solo perdieron el camino de regreso- Roder trató de evitar que Rahn perdiera la calma.


Magüe se sentía confundida, pero se apoyó en las palabras de Roder y recobro la firmeza que la caracteriza – ¿Bob trajiste tu carreta?-


-Que pregunta, por supuesto mujer, ¿cómo crees que el pequeño Bob llegaría aquí tan rápido?-


-Bien, Mis niños, tomen todo lo necesario, iremos averiguar que ocurrió con Maranta y Dalos-


A pesar de Rahn estaría aun aturdido por el manotazo que recibió de Bob Jarley, pudo haber escuchado toda la conversación. Saldría de la casa de Magüe y montarse en el carruaje en su forma fallen o dejar que la Norgon lo monte en su hombro dulcemente o Roder se agacharía para dejarlo saltar hasta su hombro también.  


Bob se mostró extrañado que la pareja de Norgons le hablaran a un pajarito, pero pronto Roder le explico las habilidades del fallen - pájaro.


-Ustedes son un imán para gente extrañas- Dijo Bob, meneando la cabeza.


-La única que es normal en esa  casa loca, es azulita, pobre chica-


-¿Abigail, Esa loca que solo destruye todo a su paso? Todo lo que destruye no tiene compón, es  una loca busca pleitos- Respondió un malhumorado Roder.


-Mmm ¿Aun no le consigues compón a tu corazón, Roder?- Preguntó pícaramente Bob.


-Este pecho esta hecho de Veraplata, pequeño Bob, nadie rompe lo que aquí está guardado- Orgulloso respondió Roder.


-Dejen de hablar bobadas, apúrense- Rugió la abuela.


El grupo abordó la carreta, se encontrarían con un espacio casi vacío de no ser por una pequeña caja de madera que estaba al fondo, de la cual seria lógico pensar que era la culpable del olor a maíz y hortalizas, sobres sus cabezas una tela de lona rustica y algo descuidada, que hace tiempo había olvidado que alguna fue blanca, reposaba sobre dos arcos altos que las alzaban para mantener la luz del sol un tanto lejos de la mecánica, en este caso el grupo de Magûe, la madera que daba forma a la carreta, comenzaba a mostrar rastros de pudrición y a cada lado un par de ruedas en buen estado, parecían recién montadas.


Bob se coló en su silla y en lo que el grupo halló acomodo debajo de la alta lona, el hombre dio la orden a los dos caballos para que comenzaran a tomar el camino de vuelta al lugar de donde encontró la ficha verde.


Al llegar al Lugar ya no encontrarían personas curiosas, se esperaría que los guardias de Kerfel estuviesen allí, pero no había rastro de ellos, cosa que llamo la atención de Magüe, quien había dado orden de esconderse en la carreta hasta que Bob, en su papel de granjero pacifico, se asegurara que el lugar estaba despejado.  


Cuando Todos se bajaron de la carreta verían un callejón casi demolido, y sin nada en él, solo motones de escombros y unas cuantas manchas de sangre en el suelo. Magüe se quedó parada en la entrada al callejón y casi se exalta al oír unas rocas deslindarse de un montículo compuesto de piedra y madera. Roder se adentró un poco y observo unas cuantas troneras en suelo y pared. –Esto lo hizo el mazo de Defestor, están las marcas de sus púas, pero estas otras marcas no logro identificarlas- Dijo al ver otras troneras.


-¿Tal vez tu hermano?- Le preguntó Magüe a Rahn.


-Es extraño que no haya restos de agua, no creo que tu hermano no se allá defendido, viejito- Resaltó Roder con un aire de preocupación.


Magüe se acercó a Bod y le exigió la respuesta al mensaje que representaba la ficha verde. Bob es uno de los tantos  aliados de la Norgon en Kerfel. Y entre varias maneras de comunicarse tienen unas fichas de colores que indican un mensaje corto, en el caso de la verde se requería sus servicios para transportar una mercancía valiosa  con un alto riesgo de ser descubiertos.


-¿Cuál sería la mercancía y dónde quieres llevarla?- Con determinación preguntó Bob.


-Nosotros, y llévanos a la casa del Maldito de Guolfesp- Dijo enfurecida Magûe.


-Es hora de acabar con esto de una vez por todas-


-Espera un momento Magüe… ¿crees que?- Dijo Bod al ser interrumpido.


-Sí, no hay rastro de los chicos, solo del asesino de Defestor, y si él, está relacionado con Guolfesp, entonces Los chicos deben estar allá-


-¿Estas segura Viejita?-


-No, pero es el primer lugar a donde debemos ir… y así matamos dos pájaros de un tiro- Con desidia expuso la Norgon.


La expresión de matar dos pájaros de un tiro, pudo causarle risa a Roder, sabiendo que Rahn tiene una gran afinidad por los plumíferos, pero saber que Maranta está en peligro lo tenía preocupado, a pesar de mantener distancia para no dejarse llevar por las constantes insinuaciones y coqueteos de la mujer de azul, sentía un cariño especial por ella.

FDI:
1.- Ante que todo, les pido disculpas por el retrazo, de haber tenido una unidad lectora de dvd cerca en donde estoy desde el viernes hubiese posteado, pero no fue hasta ayer noche que encontré una.

2.- Rahn tu transformación dio resultado pero tu esquiva no, por lo que estarás en estado confuso hasta el momento en que llegan al callejón.

3.-Procura de no dar las cosas por sentado cuando escribas tus acciones, recuerda que  el resultado depende de los tus acciones y el entorno incluyendo los npc.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Lun Ago 17, 2015 7:47 pm

Mis planes de volar grácilmente hacia la ventana se vieron truncados por una mano más grande que yo mismo, que alteró drásticamente mi trayectoria. Fui de cabeza al montón de cosas que había derribado Rita en su terrible frenesí y me di un golpe digno del que mi hermano había recibido en la frente no mucho antes. Viendo lo aturdido que me había quedado solo de un manotazo, pensé entre las brumas del dolor de cabeza y la confusión, suerte había tenido de que no me cayera encima el hombre entero.

Con una débil señal mental, comprobé aliviado que mis tres aves no me habían abandonado. Mientras la anciana norgon me recogía y acomodaba en una silla, retomé contacto con los ojos del petirrojo y del furia y presté atención a la amistosa conversación que los humanos mantenían entre sí. Me alarmé mucho al enterarme de que Magüe no sabía nada de mi hermano y que incluso podría estar en peligro, e intenté instintivamente intervenir en la conversación. Estuve piando más tiempo del que me gustaría reconocer hasta que me di cuenta de que carecía de aparato fonador y de que nadie me prestaba la mínima atención. Sin pensar mucho en lo que hacía a causa de la confusión, volví a mi forma fallen con la finalidad de poder hablar como es debido.

-Eh, eh... un momento, errr...  -Parecía que me fuera a estallar la cabeza, y me costaba pensar con claridad. Incluso tardé en recordar el nombre de mi anfitriona. Apreté los ojos y me pellizqué el puente de la nariz.  -Magüe.  -¡Por fin! Era como estar borracho. -¿Qué pasa con Dalos? Dijiste que estaría a salvo y... -y en ese momento noté el fresquito en la piel y vi mi ropa en el suelo, y recordé el pequeño inconveniente que sucedía a todas las transformaciones: que la ropa no venía conmigo. Me interrumpí de golpe en lo que estaba diciendo, me ruboricé y me abalancé sobre el montón de ropa del suelo, esforzándome torpemente por ponérmela lo más rápido posible. Afortunadamente, no parecían prestarme demasiada atención.

El tiempo que tardé en vestirme fue suficiente como para no poder intervenir más en la conversación, aunque la preocupación ya había anidado en mí. Ante el aviso de irnos, ordené a cada pájaro que tenía en la casa que se posara en un hombro, y seguí al grupito de humanos hacia la carreta. Sobre ella descansaba el semillero, que picaba distraídamente el oloroso maíz que había en la caja. Le ordené detenerse, por ser maíz propiedad del "pequeño" Bob Jarley y por estar en dudoso estado. Como contestación, recibí un mensaje vagamente similar a la melancolía por la comida y por los compañeros de los que le hice separarse. Lo siento, amiguito, le transmití, tu te quedas conmigo.

Pensé en aprovechar el viaje en carreta para interrogar a la humana sobre la suerte de mi hermano, pero el traqueteo del destartalado vehículo, el ruido de los caballos y mi dificultad para hilvanar frases coherentes hicieron inviable todo intento de conversación. En lugar de eso, quedé todo el viaje sumido en dolor de cabeza, acentuado a cada bache que las ruedas pillaban, y en la preocupación angustiosa sobre Dalos. 

El viaje en carreta, aunque incómodo, me ayudó a despejarme. Al bajarme, estiré el cuerpo como tanto me gustaba hacer, forzando al máximo mis flexibles articulaciones. Sacudí la cabeza, subí al semillero a mi mano y vi a través de tres pares de ojos un paisaje desolador: marcas de batalla, manchas de sangre...

-¿¡Qué ha pasado!?  -Grité, asustado. -¿Dónde están? Magüe, por favor, dime que sabes dónde está Dalos... -Imploré a la norgon, mirándola desde uno de los pájaros. Con los otros dos, a la vez que Roder, observé el desolado callejón en busca de pistas. Ante las preguntas que me hacían, meneé la cabeza con evidente expresión de preocupación.
-No sé si estas marcas son suyas... Él siempre ha sido buen luchador cuerpo a cuerpo y estoy seguro de que se defendió, pero sus poderes de agua son muy recientes, no sé de lo que es capaz y creo que ni siquiera él lo sabe. Pero sí que recuerdo que hizo una púa de hielo, quizá de eso sean estas marcas. 

Escuché sorprendido la conversación y posterior decisión de Magüe. No esperaba que fuera a intervenir personalmente en el asunto de Guolfesp, y a pesar de que sus poderes habían fallado esta vez, su presencia me tranquilizaba. Sin embargo, al mismo tiempo me producía una sensación de respeto hacia el asunto: si Magüe se involucraba personalmente, se trataba sin duda de un asunto muy serio. La ausencia de mi hermano ponía también este hecho de manifiesto. 

-Quiero ir con vosotros. No puedo aportar mucho al grupo, cierto, pero si hay algo en lo que pueda ayudar para buscar a mi hermano, contad conmigo.

FDI:
Pues en este turno solo emprendo una acción; no tengo lugar para mucho más.
Acción 1: transformarme en fallen + vestirme

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Lun Ago 24, 2015 4:41 am

-Entonces el idiota del guardia me preguntó: ¿Es esta la mercancía que transporta? A lo que le respondí: Por supuesto que no, este muchacho es mi sobrino, siempre se esconde cuando la madre lo busca para golpearlo, ya sabes cómo son las mujeres cuando tienen un demonio por hijo- Mientras van en camino a casa de Bob a buscar el disfraz que usaran todos para evitar ser reconocidos por los guardias de la eclesia en la entrada de la ciudad media, el pequeño Bob les contaba cómo se le ocurrió crear este camuflaje particular –Y el tonto ni preguntó, solo se lo creyó y ya, por eso les digo que este plan funcionara sin problemas-

Bob contaba la historia dándole un tono gracioso, por lo que modifico algunos hechos y diálogos para darle ese toque, pues estaba preocupado, no había visto a Magüe con aquella expresión, parecía estar avergonzada y se esforzaba por ocultarlo. Era la idea de haber perdido a dos personas que consideraba estaban bajo su protección, la duda de si su poder infalible ahora había fallado, la estaba comiendo por dentro, luchaba por no permitir desboronares, pero la duda, la incertidumbre la estaba asediando. El pequeño Bob creía que ella estaba actuando impetuosamente, le daba pavor pensar que esos tres se iban a meter a la casa del loco de Guolfesp, y a la vez se sentía un poco culpable, por sentirse aliviado de no acompañarlos hasta allí, pues insistió tanto en que quizás esos chicos estarían tal vez siendo tratados por algún médico de la eclesia o que podrían estar detenidos, que Magüe le asigno la tarea de buscar a los chicos en esos lugares y que si los encontraba bajo la captura de la eclesia que los liberara con la ayuda de Abigail, cosa que sorprendió al Norgon -¿Abigail, Abigail Tank, está en Kerfel?-

-Tiene casi un mes por estos lados, hermanito- Le respondió Bob -Está cumpliendo un par de misiones, asignadas por tu abuela, aunque parece que una ya la concluyó-

Antes que Roder le formulara alguna pregunta a su abuela, esta le preguntó que hubiese hecho de enterarse que Abigail estuviese cerca. El Norgon se quedó en silencio. Pero justo cuando se le ocurrió que responder, el pequeño Bob dio el aviso de llegada. –Magüe espéranos aquí, los chicos y yo iremos por las cajas de maíz para disfrazarlos- El granjero optimistamente esperaba una queja o refunfuño de la vieja Mia Magüe, pero su intento fue fallido. Magüe solo asintió con la cabeza y se quedó allí sentada. Lo que la había perturbado recientemente, había sido, el no poderle dar respuesta sobre el paradero de su hermano al fallen Rahn, quien con desespero le preguntaba por su paradero. Pero las comisuras de sus labios se vieron forzadas a dibujar una breve sonrisa al recordarlo tratando de hablar aturdido y desnudo. Ver a este debilucho, ciego y pálido fallen, desnudo y casi indefenso, le hizo brotar un sentimiento de protección más elevado del que ya había sentido desde el momento que los vio en el sofá, uno protegiendo al otro colocándolo a sus espaldas, recordó a su familia y a su clan casi exterminado, por la obra de ese malvado Guolfesp y la eclesia, eso despertó una iracunda gana de acabar con los dos, pero como vieja sabia, está enterada que debe ir por el más débil, o por el de menor fuerza, el anciano, y seria con un golpe directo, que seguro no se espera, no sabrá que le pasó, y así con el cazador de su familia aniquilado, podrán estar de nuevo tranquilos para concentrarse en la eclesia, tal vez, quizás, estos dos fallen quieran unirse a su causa, a pesar que pueden tomar otros caminos.

Roder y Rahn acompañarían a Bob Jerley a entrar a su casa –Ya llegue mujer, voy ya de salida, tengo un código verde-

-Hola querido. Qué bueno, mucho cuidado. ¿Qué patrón es?- Respondió y preguntó una voz dulce y femenina desde el fondo de la casa, también se escuchaban risitas de niños y el típico llamado a comer de los Semilleros Encapotados. Rahn podría acercarse al fondo atraído por cualquiera de los tres sonidos, y si lo hacía vería un gran patio trasero encerrado por tres paredes bajas de piedras, con algunas cajas de madera, la mayoría rotas y podridas y algunas pocas en buen estado, en ese lugar estaba una bella y robusta mujer de cabello rojo, lavando la ropa, mientras tres niños molestaban a un grupo de Semilleros que tratan de comer el maíz regado alrededor de las cajas en buen estado, el fallen podría interactuar con cualquiera de los humanos allí presentes, incluso hasta con las aves y luego se retiraría hasta donde se encuentra Bob y Roder y los encontraría cargando unas cajas.

Fichas, mi sol rojo-  Respondió Bob a la pregunta de la mujer–Oh, hace tiempo que no se dé Magüe, salúdala de mi parte- Grito la dulce voz, a lo que el gran hombre no respondió y se adentró más a la casa.

Si Rahn prefiere ir con Roder y Bob y no acercarse al patio,  entrará siguiendo a Bob a una habitación con un fuerte olor a maíz y hortalizas, el fallen pisará y romperá un juguete de los niños y Bob escuchará el crujido -¡Niños, les he dicho que no entren a esta habitación!- Dijo en voz baja, parecía no querer que los niños se enterasen lo ocurrido con su juguete –Llévatelo,  que no lo vean- Le extendió el juguete a Rahn para que lo guardase –Bien, Roder, toma cuantas cajas puedas de aquellas, contienen maíz, Tu chico… eeh, eeh – El pequeño Bob recordó que Rahn es ciego y le pareció que eso sería un impedimento para que pudiese cargar unas cajas.

- Roder, Roder, ¿Él puede cargar cajas?- Hablándole en un susurro que hasta un sordo podría escucharlo.

-Claro viejito, no viste que hasta se puede convertir en pájaro, no creo que unas cajas de maíz lo detengan-

-Oh, bien, bueno amiguito, toma de esas cajas, están vacías, tómalo con calma, llévate una o dos, a pesar de estar vacías son de buena madera y son algo pesadas-

Bob les hizo a los tres montarse en la carreta y colocó varias cajas que hicieron una pared de madera al fondo de la carreta, otras hicieron una pared a cada lado de la carreta y otras hicieron una pared al final dejando un espacio estrecho, en el medio, ente ellas, para que el trio se escondiera, no era nada cómodo, el olor a tabaco de Magüe se podría percibir al estar tan cerca de ella, pero el olor a maíz lo disimulaba bastante para quienes estuviesen fuera, gracias a que Rahn era bastante delgado no fueron tan incomodos.

Con todo listo la carreta se puso en marcha, sobre la cabeza de los tres, sobre la lona que se alzaba sobre los arcos en la carreta, un grupo de Semilleros Encapotados revoloteaban, deseosos de comer de aquel maíz que transportaba la carreta. Debieron aguantar un largo camino rustico que desapareció poco a poco y al cabo de varios minutos de trayecto, la velocidad disminuyó gradualmente hasta que se detuvo. Rahn y compañía no habían escuchado la voz de Bob, hasta ese momento. – ¿Buen día Caballeros, como les va en este laborioso trabajo, eh?-

-¿Granjero Bob, ya no habías pasado tu mercancía la semana pasada?- Preguntó de Mala gana el Guardia que aprecia estar a cargo, si Rahn presta atención, se daría cuenta que estos guardias estuvieron en el grupo que estaba inspeccionando el lugar de los hechos del Ciborg.

-Oh, sí claro, lo que ocurre es que una parte de mis hortalizas se infectaron con una especie agresiva de hongo, así que quiero revisar que a mis clientes no les ha pasado lo mismo-

-¿Y por eso tienes que venir con la carreta llena de cajas?-

-Señores, la eclesia debe estar orgullosa de ustedes, ya veo por qué son ustedes los que están aquí y no otros incompetentes, no se les escapa nada, jajaja, bien, llevo cajas para reemplazar las que se hallan infectado, ya sabes, hombre precavido, vale por dos- Y finalizó acariciándose la barriga y guiñando un ojo con una risotada. El segundo de los guardias tosió para evitar reírse del chiste.

-Muy bien, sabes que estas en la lista gris…- Le decía el guardia cuando fue interrumpido. Hace referencia a una metáfora, le hace saber que está siendo vigilado, poco, pero vigilado al fin.

-Oh, pero que alivió, creí que aún me tenían en la negra, jaja-

-Cuando este en la lista negra lo sabrás… y lamentaras- Le decía mientras una fila de personas y carruajes se formaba detrás de la carreta de Bob.


El guardia hizo una señal para que el perro rastreador oliera la carreta. Era un perro pequeño y gordo, con cara de pocos amigos, con más animo de querer seguir durmiendo que cumplir con su trabajo, se acercó de muy mala gana a la carreta, arrastrado por el segundo guardia, apuntando con la nariz alzada hacia la carreta respiró dos veces y como si llevase a un guardia con armadura de placas de metal cabalgándolo, se fue a su lugar de descanso de nuevo, dejándose caer como si hubiese muerto, levantó polvo al resoplar y continuó durmiendo.

El primer guardia disgustado por la actitud del perro y la presencia de Bob dio una orden que podría traer problemas – Baja y  abre unas cuantas cajas- Le dijo al segundo guardia.

-Ooh, no, no, no, eso es muy peligroso, estas hortalizas están sanas, no sé si ese hongo se esparce por el aire y si las descubro aquí, se pueden infectar- Dijo hábil, Bob.

-Si se esparce por el aire, igual se infectaran cuando tus clientes las abran… bajen y abran esas cajas… ¡todas!-  Realmente molesto y amenazante ordenó el guardia.

El segundo guardia, no alcanzaba la caja y le pidió a Bob que es mucho más alto, que le bajara una, a lo que el gran hombre se acercó y advirtió en voz alta que bajaría la caja de la esquina, y justo cuando iba hacer entrega de la caja, un grupo de personas pasó corriendo por los lados de la carreta y se adentraron a Ciudad Central – ¡Señores deben pagar el diezmo!- Gritó el segundo guardia.

El primer guardia casi es arrojado a suelo cuando dos de las personas lo atropellaron y le arrancaron una de sus armas, no sabía qué hacer, se descontrolo, envió al segundo guardia tras esa personas y aun así obligó a Bob a abrir la caja -¡Que la abras!- gritó

-Se separaron, necesito refuerzos…- Pidió ayuda el segundo guardia.

-Está bien, está bien hermanito, aquí esta ¿vez? es maíz, nada más-

-¡Lárgate!- Bob se apresuró y se montó en la carreta con la caja de maíz al lado, deposito el diezmo y se adentró a la ciudad central.

Imagen referencial de la carreta del Pequeño Bob.:
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Lugor Jumther G.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Vie Ago 28, 2015 10:40 pm

No podía dejar de pensar en Dalos. A pesar de la dicharachera verborrea de Bob, parte de mis pensamientos seguían invariablemente fijos en mi hermano. Fui extraído de mis preocupaciones cuando Bob y Roder se bajaron de la carreta ya detenida ante la casa del granjero, con manifiesta intención de que les acompañara. 

Una vez dentro, observé que la mujer de Bob estaba perfectamente familiarizada con su trabajo al servicio de Mia, y pude intuir que ésta no era la única a la que el pequeño Bob servía. ¿Cuántas mini-organizaciones y clanes hay esparcidos por Kerfel?, me pregunté. Además de la voz de la mujer, desde el patio me llegaban a la entrada de la casa, donde permanecía de pie, risas de niños y píos de Semillero, a los cuales el mío reaccionó con entusiasmo. Quise atraer a uno de ellos para hacer compañía al mío, pero no me veía capaz de sincronizar mentalmente a tantos pájaros. El Furia podía serme útil todavía, era lo más parecido a un arma que tenía; y liberar al Semillero para sustituirlo por otro carecería de sentido, de modo que liberé al petirrojo, cuya única utilidad (poder ver) ya quedaba satisfecha por los otros dos. Mentalmente llamé a uno de los Semilleros que intentaba, a pesar de los hijos de Bob, picar algo de maíz. Esta nueva incorporación al grupo inquietó más al Furia, de naturaleza agresiva, pero le ordené que se mantuviera en su sitio en mi hombro y les dejara en paz. Senté a los dos Semilleros en mi otro hombro. Estaban algo apretados, pero dada su naturaleza gregaria esto no parecía importarles.

Tras esta breve actualización a mi pequeño equipo de mascotas, entré a la habitación en la que Roder y Bob andaban trasteando entre cajas. En cuanto puse un pie dentro, desde la sensible planta de mi pie descalzo me llegó un pinchazo seguido por un crujido. Ahogué un grito, que quedó aún más ahogado por por el vozarrón de nuestro corpulento anfitrión. A su orden, recogí los restos de juguete y los guardé en uno de mis múltiples bolsillos.

En general, no me hacía mucha gracia que se me tratara con condescendencia por mi ceguera, que ni siquiera era efectiva en la mayoría de los casos. Sin embargo, Bob era claramente un tipo sencillo, que preguntó con un fallido intento de disimulo si podía cargar cajas. Estaba claro que Bob carecía de toda malicia o mala intención y que solo preguntaba desde su ignorancia, de modo que me limité a sonreír y fingir que no había oído nada. Cargué en mis brazos sin demasiado esfuerzo el par de cajas que me tendieron y las subí a la carreta, ayudando a Bob a formar un angosto habitáculo. Me acomodé en su interior con los dos norgon, apenas pudiendo apartar la nariz y las orejas de las cosquillas que me hacían sus melenas. Dejé que mis Semilleros volaran alrededor de la carreta engrosando la pequeña bandada que había sido atraída por el maíz, sin soltar en ningún momento la "correa" mental que les mantenía unidos a mí, y mantuve dentro al Furia para poder ver. Así, de paso, podía descansar de la tensión de tener que evitar que el Furia atacara a mis otros dos pájaros.

Magüe estaba claramente desconcertada. Me compadecía de ella; sabía qué se sentía al verte desprovisto de tus poderes, por situaciones en las que por un motivo u otro me había visto lejos de cualquier ave, completamente ciego e indefenso. Procuré distraerla de estos asuntos.
-Cuéntame, Magüe, ¿quién es exactamente este Guolfesp? ¿Qué haremos cuando lleguemos a su casa? Sé que Kerfel es famosa por ser una ciudad pacífica, de modo que cualquier mínimo altercado podría atraer la atención de los guardias. Otra cosa que me inquieta es: ¿qué relación tiene Deféstor con Guolfesp? Parece un rival temible, a juzgar por las marcas que vimos en el callejón. -Esperaba que este aluvión de preguntas alejaran los pensamientos de la anciana norgon de sus preocupaciones, además de proporcionarme un poco de valiosa información.

Poco después de acabar este pequeño interrogatorio, noté la progresiva detención de la carreta y escuché con atención la conversación entre Bob y los guardias de la puerta. Agucé el oído, alzando inconscientemente las orejas, y alcancé a oir una voz familiar. Se trataba, sin duda, de uno de los guardias que acudieron a revisar los restos del cíborg que vimos nada más llegar a las afueras de Kerfel. ¿Tan escasa estaba la policía de personal, o es que estábamos entrando por el mismo sitio? Hice que mis semilleros se posaran sobre la lona de la carreta y eché un vistazo a la escena. Vi con horror que tenían un perro rastreador, pero un vistazo más detallado me tranquilizó: el tal perro era más bien un saco de piel vieja, desplomado sobre el polvoriento suelo sin el más mínimo entusiasmo por detectar polizones. Efectivamente, la orden que le dio el guardia solo fue suficiente para hacerle levantarse y fingir que olisqueaba. Respiré tranquilo y susurré casi imperceptiblemente a los norgons que no había peligro. O eso creía yo, hasta que nos llegó la orden alta y clara de abrir las cajas. 

Por suerte, cuando apenas habían investigado la primera, un tropel de intrusos distrajo la atención de los guardias. Esto, combinado con la cada vez más larga cola que se formaba tras la carreta, puso a los guardias lo bastante nerviosos como para dejar que la carreta pasara sin más trámites. Respiré tranquilo, resumí todavía en susurros a mis compañeros de viaje los hechos, y pasé a observar con más detenimiento la ciudad central. Mientras miraba las lujosas fachadas, por mi mente distraída pasó la idea de que algo no cuadraba.
-Oye, Roder, ¿dónde está tu Dr. Yoryo? No le he vuelto a ver desde que le pusiste esa especie de mochila con tubos. A propósito, ¿qué era?
Y efectivamente, la ausencia del mono me resultaba extraña. Roder ya había comentado que iba y venía a su antojo, pero también nos había dicho que eran inseparables. No se trataba de una ausencia inquietante, porque la última vez que le vi fue en casa de Mia y a pesar de todo seguía teniendo ese sitio como un lugar seguro; pero desde luego era algo que me daba curiosidad.

FDI:
Bueno, aquí están mis acciones. 
Acción 1: Liberar al petirrojo + vincularme con otro semillero
Acción 2: coger el juguete
A propósito, por curiosidad, me gustaría saber algo más acerca de ese juguete; al menos, a qué se parece. No es demasiado importante, pero ya que lo llevo en el bolsillo, es por saber QUÉ llevo.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Dom Sep 06, 2015 11:04 pm

Sumida en sus pensamientos se encontraba Mia Magüe, no encontraba respuesta lógica a el porqué no detectó el peligro en que estaba Maranta en aquel momento y lugar, nada coincidía, obviamente por el estado del callejón, los chicos pusieron resistencia, y si la pusieron ¿porqué no había rastros del poder de Dalos, y de las habilidades mágicas de Maranta?Su mente ya se comenzaba a sentir forzada, por lo que comenzó a dejar de pensar mucho sobre el asunto. Quiso obligarse a pensar en otras cosas, pero en ese instante comenzó a escuchar una lluvia de preguntas venidas desde el Fallen -¿Guolfesp, mi niño?- hizo un gesto de desprecio al recordarlo y suspiró al encontrar otra forma más fácil de dejar de pensar en el paradero de sus protegidos.

-Ese hombre, si es que se le puede llamar así; tiene un alma más negra que su piel, y para mayor desgracia de mi clan y de la humanidad, fue provisto de un poder maligno, es capaz de manipular las mentes con una facilidad aterrorizante, pero mis espías dicen que ese poder tiene una debilidad, parece que no puede seducir a todas las mentes fácilmente, pero de igual forma tendremos mucho cuidado al entrar en contacto directo con él-

-Vieja, no estas ayudando mucho, dile que usaras tu poder para protegernos en caso de que seamos vulnerables-

-Ya se lo iba a decir, greñudo insolente- Mientras más hablaba de Guolfesp y su poder, la preocupación se desvanecía, y cuando Roder le recordó lo que debía decirle al fallen para que no se preocupase demasiado, se sintió un poco desconfiada, temía poner en riesgo la misión, por lo que rápidamente ideó un plan sustituto.

-Pero mi humo podría fallar de nuevo, no me confiare, por eso entraremos escondidos y robaremos y destruiremos el artefacto que hará posible que Guolfesp utilice el poder de la Lagrima de Kain-

-Ey, ey, calma tus botas mujer, yo ya estuve ahí, y solo pude sacar la piedra, la seguridad que resguarda la casa del sujeto es tan tecnológicamente avanzada que parece mágica- Advierte Roder.

-¿La sacaste? según vi, la niña hizo ese trabajo, tú la encontraste después junto a estos chicos- Le recordó Magüe.

-Está bien, está bien, pero si ella no se hubiese sentido dueña de esa piedra y llevársela antes que yo le pusiera el guante, yo hubiese sido el que la sacara de ahí, y se hubiese ahorrado los maltratos que recibió, hasta quizás estos hermanitos no estuviesen metido en todo esto- Aclaró Roder.

-Y viejito, la presencia de Defestor es pura sorpresa para nosotros, no sabemos cómo es que se hiso compadre del malvado de Guolfesp, quizás en su búsqueda para vengarse de mí, se toparon, y lo que hace el misterio aun mayor es que se suponía que estaba muerto. Justo después que volví de la muerte, revise el cuerpo humano del Dr. Yoryo y el de Defestor, estaban inertes, ninguno tenía pulso…Defestor estaba tieso y frío…-

Roder y el resto hizo silencio y prestó atención cuando sintieron la carreta parar, pudieron entender todo lo que Bob hablaba con los guardias.

Ya dentro de Ciudad central Magüe le preguntó a Bob que había ocurrido y este le contó de una pequeña revuelta que se dio lugar justo cuando en la puerta revisaban sus cajas, esto distrajo a los guardias y lo dejaron pasar.

Rahn le preguntó a Roder por el Dr. Yoryo y este le contesto:- Yoryo, debe estar cerca, nunca se aleja demasiado, y siempre aparece cuando lo necesito y esa mochila con tubos es algo que inventó cuando trabajaba en el laboratorio secreto, que vale recordar fue destruido por Defestor… y este servidor. Se supone que hace al mono mucho más inteligente, pero no sé si él sabe si funciona, es que nunca ha usado ese cachivache y no entiendo porque lo quiere usar ahora, si ya es un mono más inteligente, esas son cosas de científicos que nunca entenderé-

El camino fue largo, por la incomodidad y cerrado del cuartucho en que viajaban en la carreta no pudieron disfrutar muy bien de la agradable vista, salvo Rahn, Roder y Migüe se movían cada vez más con incomodidad –Ya mis caderas no está para estas cosas-

-Ya te lo dije Abuela, ya estas viejita- La Norgon acomodo su brazo y puño para hundirle el peinado con un coscorrón, lo que hizo al hombre ahogar un quejido.

A diferencia de Rahn, el camino para la abuela y el nieto fue un poco difícil retenerlo en sus memorias ya que no podían ver puntos de referencia. El fallen con la visión de las aves que controlaba pudo ver cada camino por el que el pequeño Bob se adentraba y detallar las casas en las que el granjero hacia paradas para cubrir su cuartada y aprovechar de vender a los interesados, que en realidad fueron muy pocos. Por fin, al cabo de una hora, la carreta de Bob se detuvo, justo en donde comenzaba un tupido, pequeño y verdoso bosque, que extrañamente estaba ausente de fauna, su silencio era intimidante.

-Bien Magüe, hasta aquí te trajo Marie-

-¿A todo le colocas el nombre de tu esposa, pequeño Bob?- Preguntó burlonamente Roder.

-Cuando aceptes el amor que sientes por Azulita, querrás llamarte como ella- Dijo solemne el granjero.

-Bah, nunca estaré enamorado de una busca pleitos como Abigail- El avergonzado Roder respondió con tono molesto, mientras, le pasaba la caja que faltaba para dejar el paso libre a bajarse de la carreta. El gigante soltó una risotada para luego ahogarla al escuchar un siseo para que hiciera silencio.

-Siempre eres así de escandaloso gordinflón- Decretó la misteriosa figura oscura que emergió de uno de los arboles más cercanos.

Migüe se lanzó de la carreta con gran fuerza y se puso en guardia, y al resoplar salió humo blanco como si tuviese un incendio en su nariz, le siguió Roder quien alzó su mazo y este emitió un breve destello y un zumbido, estaba cargado y listo para detonar en la cara de cualquier enemigo – ¿No te acerques más, o te arrepentirás sabandija?- Rugió Mia Magüe, adelantándose con un paso firme.

-Y tú sigues igual de insolente y regañona vieja carbónica- Al darle la luz, pudieron ver todos una anciana con pañuelo en la cabeza, ropa de doméstica, mirada sabía y bonachona.

Mujer Misteriosa:


-¿A quién llamas…? ¡un momento…!- De inmediato bajó la guardia.

-¿Abigail?-

-Hasta que me descubres abuela, te has tardado bastante en reconocerme- Lanzándose a los brazos de Magüe.

-Me alegro por eso mi nieta hermosa, eso quiere decir que estas mejorando mucho- La afamada Abigail, por fin hizo presencia.

-Hola guapo, ¿Cómo has estados, me has extrañado?-

-Ya ni me acordaba de ti- Respondió Roder sin emoción aparente, y ajustando sus anteojos con notorio nerviosismo disimulado.

-Ahuu, que tierno, te he hecho mucha falta, ya veo- Y le propinó un puñetazo en el hombro al Norgon, quien perdió el equilibrio por un instante.

-¿Y tú…? Mmm… orejas picuda, si un fallen, y rodeado de pajaritos, oh eres ciego, si, seguro eres Rahn, yo soy Abigail Tank Fortrex, espia especializada, no te enamores de mi, estoy locamente enamorada de Roder- A modo de saludo, le movió el sombrero a Rahn como si tratase de enroscárselo en la cabeza –Oh disculpa, ¿tienes allí debajo algún pajarillo? ¿No lo lastime, o si?- Preguntó graciosamente preocupada.

-Hola Peque Bob ¿cómo está tu familia?- A lo que el pequeño Bob respondió con una sonrisa y asintió con la cabeza, recién salía del susto que esta le dio y recién recordaba que una de las habilidades más destacables de Abigail era el disfraz, pero le estaba costando asimilar todo eso tan pronto haber recibido tal susto.

Magüe interrumpió a la tosca y encorvada anciana, pidiéndole que la pusiera al tanto. Y esta como un soldado que entrega un informe verbal, comenzó a hablar. Les informó que están a punto de caer en una trampa, están esperando a cada uno de los allí presente, y la mansión del millonario Guolfesp está lista para recibirlos. –Es que esperan que traigan la piedra consigo-

A lo que la Norgon respondió –Ja, no sabe el mal viejo de Guolfesp con quien se enfrenta, soy más astuta que él, no vine con la piedra, jamás lo haría- Dijo orgullosa, apoyando los puños en la cintura.

En ese momento, la anciana comenzó a quitarse el pañuelo de la cabeza junto al cabello gris debajo del mismo y un cabello azul comenzó a dejarse ver, de entre su ropa saco un envase que contenía un líquido casi transparente y comenzó a untárselo en cara y brazos, las arrugas y signos de vejes comenzaron a desaparecer de estos -¿No la traes?...- Dijo reflexiva -Hoy descubrí entre varias cosas que el sucio de Guolfesp tiene un plan perfecto para hacerte venir con la piedra, y no creo que se allá equivocado… vacíen todos sus bolsillos- Roder, Magüe y Bob obedecieron las ordenes y ninguno sacó de sus bolsillos algo parecido a la lagrima de Kain.

Abigail Tank Fortrex:


-Algo pasa, aquí, todo el tiempo que llevo espiando a Guolfesp me ha enseñado que es un tipo que no da un paso en falso, salvo el que dio conmigo, y si que me ha costado mantenerme infiltrada...- Finalmente terminó de quitarse todo el maquillaje y la ropa, quedando con unos trapajos que parecían sacados de una batalla a muerte.

-En fin, no hay tiempo de ir por ella, los están esperando, pero no tienen que saber que llegaron, ni que se fueron. Entraran y harán lo que deban hacer, yo debo tomar un largo descanso, por lo que no podre acompañarlos, si lo hago, estorbare-

No fue la ropa, sino el rostro de la chica, lo que llamó la atención de Magüe – ¿Pero Abigail, que te ha pasado, porque estas tan demacrada, mi niña?-

-Guolfesp no se rodea de personas a quienes no pueda controlar con su mente o con su dinero y a las segundas para probar que son de fiar a pesar del dinero que les paga, las somete a unas pruebas que te harán claudicar si no tienes el entrenamiento necesario o si eres un verdadero psicótico hijo de puta como él…- Se detuvo mientras pasaba un mareo.

-…Como ves, el entrenamiento que recibí me hizo soportar todo este tiempo, pero ha hecho algunos estragos en mí... sin embargo aún no me gano la confianza del sucio, y me ha encerrado en una de sus celdas en las afuera de su mansión, me pude escapar para informarles y gracias a los espíritus pude llegar a tiempo-

- Mi niña, me dijiste que descubriste varias cosas ¿Qué son?- Le preguntó con un deje compasión en la voz.

-A si…- Dijo al toser y sostenerse del pecho de Magüe, pareció desfallecer y recuperarse en un instante, allí Roder no pudo evitar acercársele rápidamente a sostenerla por el codo.

Mientras trataba de controlar su tos señalaba a Rahn -…Tu, tu hermano… Envió a Defestor a por tu hermano ¿Si saben que Defestor… está vivo y coleando?-

Roder sabe lo letal que es Defestor y que Dalos no era rival para ese monstruo –Tranquilo viejito, Maranta estaba con él, seguro lograron escapar de alguna manera-

-Es posible, he visto a ese sujeto realizar tareas a una velocidad sorprendente, todas las encomiendas que Guolfesp le daba las hacia parecer fácil, y esta vez se ha tardado, seguro ese par corrió con suerte. Y si aún los sigue persiguiendo los traerá con vida, era la orden, traerlos con vida-

-Pero Migüe…- Magüe se adelantó y la interrumpió.

-No, no percibí que estuviesen en peligro…- Abigail conocía muy bien a su abuela adoptiva como para intuir que eso era algo muy grave, hasta donde se sabía, era imposible bloquear el poder de percepción del humo blanco de Magüe.

-“Montemos al Branthor”, entraremos a la mansión, por donde salí, se encuentra por este jardín- refiriéndose al pequeño bosque, en realidad eran jardines gigantes.

-Dejen la carreta…- Ordeno la chica del cabello azul.

-Oh, no, yo llego hasta aquí, revisare si los chicos están con la eclesia…- Dijo el nervioso Bob. Abigail miró a Magüe y esta le asintió con la cabeza.

-Si los encuentras, diles donde estamos y que vengan, ten cuidado Bob- Le dijo Magüe, sabía que la búsqueda del granjero seria en vano y hasta estaba casi segura que no la haría, solo el grandulón buscaba estar cerca de su familia y protegerla –Protege a tu familia Bob- Roder levantó el dedo pulgar mientras sonreía y Bob se ponía en marcha en su carruaje.

-“Cabalguemos al Barthor” viejito, tal vez encontremos a tu hermano aquí adentro o llegue cual caballero a salvar el día junto a la bella Maranta-

-¿Oh, ya maranta te dejo por otro? lo siento- Se burló Abigail, quien volvió a trastabillar por un mareo. Y Roder cambió su rostro de molestia por el comentario sobre él y Maranta, por una expresión más preocupada cuando Azulita trastabilló

Comenzaron a caminar cruzando el gran jardín, Rahn no podría percibir el piar de ningún ave libre, ni sus mentes plumíferas, muy lejos podría sentir la presencia de un ave en cautiverio, pero algo se interponía entre él y el ave, algo tan fuerte que solo le permitía percibir que era un ave pero no lograba distinguir que tipo ni sus sentimientos.

Mientras la marcha seguía, todos guardaban silencio, Abigail, le dedicaba miradas picaras a Roder, miradas que parecían incomodarle al Norgon, Mague de vez en cuando les daba un pellizco o un coscorrón. Al cabo de poco tiempo, se fue apartando el color verde y marrón del jardín para darle paso a una mancha uniforme blanca, que poco a poco se fue convirtiendo en una alta pared, tan alta que era evidente que sus inquilinos no querían ser vistos por nadie del exterior.

Varios Metros a la derecha estaba una enorme pierda que se fusionaba con la pared, en el suelo justo al lado de la gran roca había un hoyo por donde pasaría cada uno, solo Abigail y Rahn pasarían sin problema, en cambio a Roder y a Magüe les costaría un poco.

-Disculpa no haberle colocado luz y hacerlo más ancho, mi amor- Le dijo Abigail a Roder después que este pasase detrás de ella, seguiría el fallen y por ultimo Magüe.

Cuando Rahn saliera del hoyo se encontraría dentro de una celda, no muy grande no muy pequeña, a un lado podría ver otras dos celdas del mismo tamaño, parecían en buen estado y bien cuidadas, de no ser por los barrotes, lo tenue de la luz del pasillo y del incomodo a olor a animal mojado se podría decir que son habitaciones para visitas.

-Disculpen el olor queridos, no he bañado al perro- Dijo en broma - En realidad son las celdas detrás de esa pared, ahí guardan los Barthor, aun no investigo para que un millonario loco como este guarda Barthors en su casa- Con sarcasmo expresó.

-Ya sé que te preguntas fallencito ¿No hay vigilancia?-

-Claro que la hay, pero es muy baja, ya que este lugar es para los sirvientes como yo que están en periodo de prueba, afuera esta un Broken matón, cuidando la puerta, de ese nos tenemos que encargar- Explicó.

-Lo llaman Igorilla cinco, este sucio Millonario loco, tiene la costumbre de tener Brokens como guarda espaldas o guardapuertas y siempre los apoda con este poco original mote seguido de un numero… ¿qué loco no?- explicaba con una seriedad poco creíble para lo que se refería.

-¿Abigail, como saldremos de aquí?- Pregunto Magüe algo nerviosa por estar en ese lugar tan cerrado.

-No lo sé… Llamemos al guardia…- Dijo despreocupada.
FDI:
1.- Rahn, tu intercambio de pájaros fue efectivo.
2.- El juguete, es un muñeco de madera con una pierna rota.
3.- Feliz Roleo=)
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Vie Sep 11, 2015 5:53 pm

Pasamos un largo y relativamente aburrido viaje hacinados en el habitáculo de la carreta de Bob. Me entretuve en escuchar las explicaciones que los norgon daban para mis preguntas, y procuré prestar atención al camino que seguíamos. Intenté memorizar cada calle y casa que pasábamos, aunque eran muchas. Finalmente, la carreta se detuvo.

Al bajarme del vehículo, estiré los brazos y la espalda como tanto me gusta hacer, senté a los Semilleros en el hombro opuesto al que usaba el Furia, y contemplé una enorme extensión de bosque ante mí. ¿Bosque? ¿En mitad de Kerfel? El dueño del terreno debía ser muy rico como para hacerse una hacienda así, incluso dentro de los estándares de la de por sí lujosa ciudad. Aspiré los olores de vegetación y humedad típicos de las zonas forestales, reviviendo cierta nostalgia de mi hogar, el Bosque Azul. Sin embargo, no tardé en percatarme de que algo no cuadraba: no se oían pájaros, insectos ni ningún otro animalillo típico de los bosques. Era como si alguien se tomara a conciencia el eliminado de especies animales del bosque. Tanto silencio me resultaba inquietante.

Fui sacado de mis reflexiones por una voz que interrumpió la conversación entre Roder y Bob. Ubiqué su origen y al notar que mis acompañantes adoptaban una posición defensiva, hice lo propio. Sin embargo, pronto quedó claro que la voz pertenecía a una ancianita indefensa, que de hecho no lo era. Por fin iba a conocer a la famosa Abigail, de la que tanto había oído hablar y que tan de cabeza traía a Roder. Me presté a extenderle la mano y presentarme con la mejor de mis sonrisas, pero antes de que pudiera darme cuenta ya estaba saludándome como si me conociera de toda la vida, incluyendo mi nombre. ¿Por qué todo el mundo sabía siempre quién soy?

-No, tranquila, no guardo pájaros en mi sombrero -Le dije con una media sonrisa -Sé de muchos prestidigitadores de feria que lo hacen, pero a los animalillos no les gusta, así que los llevo siempre en el hombro. -No quería abundar en explicaciones que no le interesaran pero, al fin y al cabo, ¿qué sentido tendría meterme un pájaro en el sombrero? No podría ver nada. -Pero dime, Abigail, ¿cómo sabes quién soy? Sé que Magüe puede comunicar información con su humo, pero no he visto que te haya transmitido nada... ¿Tanto se ha corrido la voz sobre mí? -No es que me sintiera halagado por ser famoso, antes lo contrario: a fin de cuentas yo era un fugitivo buscado por las autoridades de Albor.

La descripción que Abigail nos dio de Guolfesp me ayudó más que las que me había dado la anciana humana, pero no por eso me tranquilizaron. No reaccioné a la primera ante la orden de que vaciáramos los bolsillos, pues no recordaba llevar más que comida para pájaros. Sin embargo, me acordé de repente del muñeco de los hijos de Bob. Me parecía prácticamente inviable que la piedra hubiera ido mágicamente desde casa de Mia hasta el interior de un juguete, pero la magia era precisamente lo que regía en parte todo este asunto, de modo que más valía ir con pies de plomo. 

-Magüe, tengo este juguete que cogí en casa de Bob. ¿Sería posible que la piedra esté aquí dentro? ¿Puedes comprobarlo? Sé que suena inverosímil, pero es lo único que se me ocurre. Por lo que dice Abigail, Guolfesp no es un rival que nos permita pasar por alto detalles.

En caso de que lo fuera, entregaría el muñeco a uno de los semilleros y le ordenaría ir a esconderlo en un lugar seguro, que fuera muy recóndito e inaccesible, y que luego volviera para transmitirme dónde lo había puesto. En caso contrario, simplemente lo guardaría en mi bolsillo.

Abigail siguió entonces hablando con Magüe. Parecía muy perjudicada por su estancia en la mansión. Escuché con relativa atención todo lo que decía, hasta que me señaló y se dirigió a mí.

-Queda confirmado entonces... Deféstor sí que ha ido de cabeza a por mi hermano... ¿Por qué, Abigail? ¿Cómo sabe Guolfesp que estamos aquí? -En ese momento recordé el cyborg que nos "saludó" a nuestra llegada a la ciudad y las señales que emitió al morir, y me respondí mentalmente la pregunta -De acuerdo, olvida eso, pero dime: ¿qué interés tiene Guolfesp en nosotros?

A medida que la certeza del peligro que Dalos corría se acrecentaba en mí, mi inquietud también aumentaba. No podía comprender cómo le había permitido irse. Los ánimos que me intentó dar Roder no me ayudaron mucho, pero lo que dijo Abigail después sí que me animó. Si ese loco tenía orden de llevarlos con vida, o bien habían escapado o bien estaban vivos en alguna parte. Esto me llenó de esperanza para seguir, además de motivarme aún más para ayudar la causa de los norgons.

Acompañé a la compañía, ahora desprovista del Pequeño Bob, a través del enorme jardín. Finalmente llegamos a un angosto túnel, quizá excavado por la propia Abigail, que pude cruzar sin problema gracias a mi complexión delgada y mi flexibilidad. Mandé los pájaros por delante mía porque cargar con ellos dentro del túnel sería inviable, de modo que al llegar a la celda ya sabía lo que me esperaba. Pero no fue hasta que llegué que recibí un estímulo más: el potente olor a animal. 

No tenía mucha experiencia en mazmorras y cárceles, pero si que sabía que había elementos de la habitación que no encajaban con una cárcel estándar: la decoración y las comodidades, el extraño silencio y, sobre todo, la ausencia de guardias. Me disponía a preguntar al respecto a Abigail, pero de nuevo se me adelantó.

-Esto... No creo que a ese broken le haga mucha gracia ver que has traído invitados, Abigail. De hecho, antes dijiste que nos esperan, de modo que cuanto menos sepan que estamos aquí, mejor. O eso creo yo. En cualquier caso, creo que deberíamos plantearnos detenidamente la situación...

FDI:
Pues este es mi post. Espero que no haya ningún problema con la "acción condicionada".
Acción 1: dar el muñeco a Magüe + usar técnica "Echadme un cable!"/guardar el muñeco, dependiendo de lo que diga Magüe

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Lun Sep 21, 2015 2:26 am

-Así que ya fuiste “victima” de la humomancia de Magüe, ¿eh?- Le respondió con una pregunta y con picardía al joven Fallen –Y claro que se ha corrido la voz sobre ti, querido, y sobre tu hermano, de ustedes se desde hace un buen tiempo, sobre todo de ti, que eras el único especial de la familia. Eres famoso en Albor, eso implica que debo saber de ti, se muchas cosas, tus padres, tu hermano, sus poderes recién descubiertos… - Se detuvo para toser un poco -…Mi trabajo es estar informada y debo saber sobre las “celebridades” como tú y sus alrededores, no sabía cuándo me podrían asignar un “trabajo” relacionado contigo, no lo sabes pero aparte de espía, soy caza-recompensas -

-Pero no te hará nada, desde ahora en adelante mi niño, como sabrás, esta granuja es una de mis protegidas al igual que tú y tu hermano, aunque no quieran que sea su abuela Migüe- Aclaró la Norgon con una gran sonrisa en su rostro.

Abigail, se vio sorprendida al enterarse que algo en el plan de Guolfesp no había salido como él lo había planeado. Magüe no había traído consigo la Lagrima de Kain ¿El millonario y demente Guolfesp no era tan listo como ella creía, o esto será parte de su plan? Pero un pequeño rayo de luz pareció darle directo en el ojo, Rahn parecía tener un posible recipiente de la Lagrima de Kain. Este se lo extendió a Magüe para que lo examinara.

-A ver- Algo decepcionada tomó al muñeco, no le simpatizaba la idea de haber caído cual cordera, en la trampa de su archienemigo.

-No, está totalmente sellado, no hay abertura que delate algún escondite secreto- Le extendió el muñeco a Rahn con un alivio claramente reflejado en su rostro.

Abigail se extrañó aún más -Guardaselo a Picos, seguro a él le encantara- Le dijo la mujer del cabello azul a Rahn, refiriendose al muñeco. Esta decidió hacer a un lado el tema y se pusieron en marcha.

-El Guolfesp, no es tan listo como parece, ¿he?- Dijo divertido y aliviado Roder.

En el recorrido sigiloso a la abertura por la que se infiltrarían a la mansión del malvado hombre, Abigail interrumpió por un momento el coqueteo con Roder para explicarle a Rahn el interés del Norgon asesino en él y su hermano. Comenzó con contarle que fue mera coincidencia, Rahn y su hermano habían llegado en el momento equivocado al lugar equivocado. El cyborg que destruyeron, envió una señal codificada a un nivel auditivo capaz de ser recibido por animales de fino oído y por los Fallen que se encontraran dentro del radio de alcance de la señal, y solo podía ser entendido por quien conociera dicho código, el fallen Defestor lo conocía a la perfección.

La casa del millonario recién había sido puesta patas arriba. Un intruso y un par de traidoras habían hurtado un objeto de mucho valor para el hombre. Dos chicas, las hermanas Rita y Mita, reclamaban este objeto, la piedra conocida como La Lágrima de Kain, como de su pertenencia. Guolfesp dio la orden de activar uno de los inventos patrocinados por el para darle caza a estas niñas, mientras, Defestor se quedaba en casa dándole caza a un tercer intruso que estaba tras la piedra también, el fallen sabía que debía enfrentar a este intruso, no sabía quién era, pero sabía que debía verlo y enfrentarlo, pero antes de que todo esto ocurriese, este sujeto, el Norgon conocido como Roder, logró escapar sin ser visto he ir detrás de la lagrima de Kain y en esa persecución una de las chica fue muerta y la otra mal herida y los hermanos fallen la ayudaron a sobrevivir, Roder destruyó al cyborg y este envió la señal que ya conocemos, la percibió Defestor y él se lo comunicó a su amo y eso fue suficiente para que los agregara a su lista negra. Y la posible captura o caza que le haya dado a Dalos, era parte del plan de Guolfesp, para hacer que Magüe llegase a la mansión y acabar con ella y su clan de una buena vez.

Defestor cree tener el control de todos sus sirvientes pero siempre descuida a varios, eso se debe a su avanzada edad y ahora la preocupación por haber perdido la Lagrima de Kain, he hecho que su concentración este más inestable, pero ello no implica que se haya debilitado, simplemente está más descontrolado y eso Abigail y Magüe entienden que incrementa el peligro que significa este hombre.

-Si, eso es como darle una espada filosa a un Simio, es peligroso- Dijo Roder cual experto en simios.

-Y mi fuente me informó que Defestor y su amo tienen un enlace mental, parece que se pueden comunicar mentalmente, pero al Fallen nunca le he visto señales de poder sobrenatural alguno, estoy segura que el que mantiene el canal de comunicación es el sucio de Guolfesp- Dijo Abigail.

-Mi recomendación es evitar enfrentarlos. Aunque estén separados físicamente. Guolfesp hará que de alguna manera Defestor llegue pronto o si enfrentamos a Defestor, es como si Guolfesp estuviese allí, no estoy segura, pero apostaría a que ese maniático puede controlar e incrementar el poder ordinario del Fallen

-Es lo terrible de ese sujeto, su fuerza es natural, tiene una habilidad para el combate descomunal…- Dijo Roder aparentemente preocupado.

-Por eso me encanta enfrentarlo, y esta vez me encargare que quede bien muerto-

-Solo un idiota buscapleitos diría eso Roder- Ladró Magüe –Ya oíste a Abigail, no enfrentaremos a nadie y punto-

-Pero creí que querías acabar con ese sujeto-

-No lo haremos hasta saber de Dalos y Maranta- Dijo firme la abuela.

Ya dentro de la celda, Rahn y compañía se decidían como salir de aquellas mazmorras, Abigail proponía un plan absurdo y Rahn proponía algo más conservador y cuidadoso.
-Estoy con mi niño, es mejor andarnos con cuidado, Abi, creo que los efectos de las torturas a las que fuiste sometida no te dejan pensar bien, lo hiciste bien mi niña, ahora descansa- Abigail se acomoda en la cama de su celda después de las palabras de la abuela Magüe y se dedicó a observar como el humo de la Norgon salía de sus fosas nasales como si fuese un dragón escupe humo.

-Esta será la segunda vez en mi vida que enfrente el poder del desgraciado de Guolfesp-

-¿Que harás viejita?- Pregunto entusiasmado Roder.

- Tratare de entrar a la mente del guardia detrás de la puerta, si su amo lo descuido o no está suficientemente expuesto a tal poder, podre ponerlo a dormir y tu Roder, harás lo tuyo-

-¿Lo mío?- Roder no entendió la indirecta.

La Abuela Magüe, conocida por su poderosa habilidad de crear humo de la nada y su control sobre él se concentró, hizo calar la espesa neblina blanquecina desde  la ranura inferior de la puerta de metal hasta las narices del gigante. El Broken, quien estaba casi en un estado vegetativo, acostumbrado a la tranquilidad de sus guardias en aquel lugar, se percató del humo demasiado tarde, tanto que no le dio tiempo de activar la alarma mental que su amo le había implantado con su poder. Sus parpados comenzaron a sentirse pesados y el cerebro cosquillaba con el entusiasmo de dormir, los músculos se relajaron y la respiración comenzó a disminuir poco a poco, el suelo, el suelo parecía un gran amigo, una gran extensión de cama confortable y amigable que extendía sus fríos brazos para acobijarlo en el más profundo de los sueños, la invitación era imposible rechazar, así sus dos metros treintaicinco pasaron de un muro impasable a comprimirse en una piedra enterrada en el rincón al lado de la puerta en una inocente posición fetal.

-Ya está, dormido cual bebe- Dijo satisfecha la Norgon.

-Has lo tuyo muchacho, y luego vas tu Rahn- Roder dio un paso al frente, acercándose a Magüe con una expresión incomoda y mirándola fijamente, al percatarse que Magüe no le daba más señal, comenzó a mirar nervioso a los lados y cada vez apretaba más la empuñadura de su mazo.

-¡Jajajaja, tu no cambias tontín!- Divertida exclamo Abigail.

-¡Que no me llames así!- Molesto y nervioso dijo el Norgon.

-Roder, la cerradura- Dijo impasible Magüe.

Roder miró la cerradura por un par de segundos y se levantó de hombros –No tengo la llave- Dijo.

-¡Definitivamente el tabaco te hace mal, que hagas explotar la cerradura Norgon tonto!- Grito la abuela.

-Pero no tienes por qué molestarte Migüe, ¿Qué cuesta decírmelo claramente?- Dijo cual niño regañado y apenado, entonces procedió, se sacudió la mano como si se hubiese dado una breve quemada, abrió y cerró los cinco dedos y finalmente posó su mano en la cerradura de la puerta de barrotes –No miren directo, hombre pájaro tus píos seguro se asustaran un poco ante el destello- Después del destello cual bengala encendida, el metal quedo impregnado de lo que parecía un brillo rojizo y un sonido crujiente, Roder tomó su mazo y golpeó con suavidad la zona afectada, lo que causó un pequeño estallido y los trozos de la cerradura se esparcieron hasta la pared del frente, la que separaba esa prisión de los Branthor.

Están fuera de la prisión de Abigail, Magüe le ordenó a su nieto que hiciera lo mismo con la puerta principal, advirtió que del otro lado no había más nadie que el Broken dormido, así que podría hacer el ruido que necesitara. Pero cuando Roder fue a buscar la cerradura no la encontró, era evidente, la puerta se abría desde afuera  y Magüe avisó que la puerta era muy gruesa, como para caerle a piñas con el mazo del Norgon hasta que callera.
-Puedo concentrar la energía en un punto lo suficientemente grande como para abrir un hoyo que le permita a Rahn pasar uno de sus pájaro-

-O podría pasar el, se de buena fuente que puede convertirse en varios lindos pajaritos o en uno en específico. Esas puertas se abren desde afuera, con una combinación de números, puedes registrar al Broken en busca de alguna pista de esa combinación o ir hasta la habitación de vigilancia y averiguarla por tus propios medios-

-¿¡Abigail, tu sabían todo eso desde el principio!?- Pregunto Roder sorprendido.

-¡Claro!, ya dije que había investigado al chico y a su familia por si…-

-¡No! No me refiero a eso, me refiero a que sabias que las puertas son impenetrables y lo de la combinación y lo del cuarto de vigilancias… ¿Cómo pensabas que íbamos a salir si Rahn no hubiese venido con nosotros o que pasa si no consigue los números?-

-Tanqui mi negrura, que todo está bajo control, era evidente que el fallen vendría, además confío en ustedes tres juntos, sé que algo se les ocurrirá… Y no creo que el chico no encuentre los números, está motivado, el solo no podrá sacar a su hermano de esta mansión sin encontrarlo primero con la ayuda de ustedes, y si lo atrapan, él y su hermano estarán perdidos, tiene más de un motivo para ejecutar esta tarea con margen de error 0- Abigail se recostó después de un nuevo ataque de tos, hundió su mano entre sus pechos y sacó un papel arrugado y manchado, en él había dibujado lo que parecía un croquis de la mansión –Esto tal vez te servirá chico, disculpa las manchas, no tuve tiempo de buscar un papel más limpio- Extendió la mano y luego la dejo caer, quedándole suspendida apuntando al suelo con el papel en la mano, Magüe la revisó y confirmó que estaba bien, la voluntad que la mantenía despierta se ha agotado.

Magüe tomó el papel algo humedecido por el sudor, lo revisó y se lo extendió a Rahn -Esto parece el mapa del piso de la mansión en la que estamos-
-¡Oh sí! es la parte baja, reconozco algunos lugares- Dijo Roder al mirar el papel sobre el hombro de Rahn. El fallen vería un papel amarillento, arrugado, y con una serie de líneas gruesas y rojas entrelazadas, varias pasaban sobre manchas algo repugnantes y algunas parecían sangre, o podrían ser la pintura de labio corrida por el sudor de pecho de Abigail que era de donde lo tenía guardado.

Croquis-Mansión Guolfesp:

-Entonces me pondré manos a la obra- Roder se acercó a la puerta y colocó la mano en el centro de la puerta, aquí se demoró mucho más. Cuando retiró la mano había una mancha brillante y rojiza que parecía crujir. El Norgon tomo su mazo y golpeó el lugar con una fuerza mayor a la que uso en la reja, la explosión emitió un destello rojo casi cegador y el sonido fue hueco, si alguien estuviese cerca lo hubiese oído.

-Es tu turno mi niño, ve con cuidado... has lo tuyo-  Rahn decidirá que método utilizaría para salir en busca de la combinación para abrir la puerta desde fuera.

Magüe, apoyándose en el croquis de Abigail, comenzó a explicarle al joven fallen que debía hacer –A ver…, sí, estamos aquí, en “Jaula dulce jaula”- Resolvió la Norgon –Si no encuentras nada parecido a la clave que necesitamos entre las ropas del Broken, debes tomar la ruta más corta, la cual es esta, pasando frente a la jaula de Barthor, continuas derecho y a aquí, a la izquierda, están una de las puertas de la fulana habitación- Explicó sin demora.

Aun así, Rahn podría tomar la ruta que mejor le plazca, tal vez atravesar la habitación que esta frente al lugar en que se encuentran ahora, podría desvelarle alguna pista del paradero de su hermano.

Rahn revisaría las ropas del Broken y lo único que hallaría sería un extraño manojo de cinco llaves metálicas, planas y ligeras que le servirá para abrir las puertas de la habitación que se encuentra al frente de donde se encuentran encerrados, la puerta que conduce al pasillo que lleva directo a la habitación de vigilancia y las dos puertas de la misma.

Si Rahn decide tomar el camino más breve a la habitación, recorrerá un pasillo de paredes recubiertas de piedras, sus colores oscuros y los candelabros con velas encendidas le daban un toque macabro, y el olor de Barthor es más fuerte. Al llegar a la puerta, la abrirá con la llave correspondiente y detrás de esta vera la pared del fondo, llena de pantallas en negro, ninguna funcionando y un tablero debajo de ellas, con algunos botones, palancas y bombillos pequeños, frentes a estas pantallas un sillón dándole el frente a las pantallas y a los lados de este, cajones que presuntamente guardan documentos, al entrar, el sillón se girará y una bestia se erguirá sobre sus dos patas delanteras, inclinara su cabeza y luego dará un fuerte ladrido, un perro de presa, casi tan grande como Rahn, baboso y de mirada triste, comenzara a menear la cola y esperara impasible desde su silla la acción de su visita.

Habitación de Vigilancia:

Si Rahn toma la dirección más larga, atravesará la habitación del frente de donde el salió, encontrara que este lugar es una especie de pequeño museo, lleno de cosas aparentemente antiguas. Al salir de este lugar, podrá echarle un ojo a la habitación señalada en el croquis por Abigail como prisión y darse por enterado que su hermano no se encontraba en aquel lugar, luego tendría que continuar su camino hasta la habitación de vigilancia. El pasillo era más estilizado que el pasillo de donde venía, las paredes estaban pintadas de un color vino tinto y  estaban adornadas con cuadros de rostros de distintas personas, una mesa muy pequeña arrimada a una de las paredes soportaba el peso de un extraño objeto metálico de forma difícil de explicar. Al llegar a la puerta de la habitación se encontraría al mismo perro de presa esperando que su visitante haga algún movimiento que lo identifique como amigo o agresor.

FDI:
1.-Rahn, nuevamente tienes dos caminos que escoger.

2.-Al llegar con el perro actúa.
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Lugor Jumther G.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Dom Sep 27, 2015 10:12 pm

Contemplé la discusión de los tres humanos con una sonrisa de oreja a oreja. Me resultaba divertido y fascinante hasta qué punto podían hacer el tonto en una situación tan delicada como ésta. Sin embargo, mi sonrisa se desvaneció parcialmente cuando Abigail se desmayo sobre su lecho. Tomé el mugriento mapa que me extendió con dos dedos, procurando no tocarlo demasiado. Lo sostuve ante los ojos de los pájaros para observarlo con detenimiento mientras prestaba atención a Magüe, que se había acercado a ver qué le pasaba. Ante su diagnóstico positivo, me tranquilicé y me desentendí del tema. Una vez hube observado el mapa con detenimiento, lo guardé en el bolsillo, asegurándome de que no compartiera estancia con la comida para pájaros que siempre llevo encima.

Mientras Roder iba quemando con sus manos desnudas primero la cerradura de una puerta y luego el centro de la otra, y mientras Magüe dormía al broken con su humo, tuve tiempo de sobra para pensar en la comitiva tan estrafalaria que formábamos. Lo más parecido a una persona normal era Abigail, pero su extenso conocimiento sobre fallens ornitólogos, su asombrosa capacidad de disfraz y su admirable resistencia al dolor la alejaban un tanto del calificativo de persona normal. El pequeño estallido del metal medio fundido de la puerta me devolvió a la realidad. El reducido tamaño del hueco no dejaba lugar a dudas. Me tocaba a mí pasar, y eso significaba que me tocaba transformarme de nuevo. Suspiré por lo bajo. No es que Roder y Magüe fueran a ver algo que no hubieran visto ya, Abigail ya estaba dormida, y de todos modos solo iba a volver a mi forma fallen detrás de la puerta. Pero a pesar de todo eso, cómo decirlo, estar desnudo en la mansión de un maníaco que te quiere muerto no parece muy divertido. 

Observé el hueco con atención. Transformarme para luego no caber sería muy estúpido. Necesitaría un pájaro bien pequeño. Un breve repaso a mi catálogo mental me dio un posible candidato: un gorrión común y corriente habría de bastar. Respecto a los que me acompañaban, tendrían que apretujarse un poco para pasar. Hice pasar a los dos semilleros para tantear el terreno; no quería dejar a uno solo con el furia mientras bajaba la guardia para transformarme. Efectivamente, lo único vivo del pasillo era el broken dormido como un tronco. Bien, pensé, hagámoslo rápido.
-Necesitaré que me paséis mi ropa por el hueco cuando haya pasado yo. Quiero estar presentable si me encuentro a Guolfesp. -bromeé.

Cerré los ojos para concentrarme mejor, respiré hondo y pensé en todo lo que sabía de gorriones. El proceso ya conocido se repitió: la ropa empezó a caer al suelo hasta que por fin acabé convertido en un gorrión marrón totalmente vulgar. Enfoqué la mirada del furia hacia el montón de ropa, coronado por mi sombrero, para ayudarme a salir de debajo de ella. Al verme me identificó como presa, pero le tenía bien retenido. Sólo faltaría que mis propios ojos pretendieran comerme.

Pasé el agujero sin ningún problema. El furia, en cambio, tuvo algunos problemas más, pero finalmente pudo pasar. Sin más dilación, volví a mi forma fallen desnudo como mi madre me trajo al mundo. Y rodeado de pájaros, situación que curiosamente también se dio cuando mi madre me trajo al mundo. Los chistes del destino, pensé. Tomé la ropa que me pasaron, me vestí y registré al broken. 

Nunca había tocado a ninguno, a decir verdad. Ricos mercaderes brokens venían a menudo a Albor a pasar sus vacaciones, de modo que estaba acostumbrado a su peculiar aspecto, pero aun así el tacto de los gránulos duros de su piel me resultaba extraño. Sin demorarme, recorrí todos sus bolsillos sin encontrar nada parecido a una combinación, pero sí que encontré un llavero que sin duda me sería útil.
-Malas noticias. El broken no tiene la clave. Voy a recorrer la mansión a ver si la encuentro, o si me topo con Dalos. Magüe, si puedes enviar un poco de tu humo conmigo, me vendrá bien, además así sabrás si estoy en peligro. -hablé al práctico hueco de la puerta.

Me puse en pie, reubiqué a los pájaros en mis hombros como estaban y saqué el mapa del bolsillo cuidadosamente para echarle otro vistazo. Magüe me había medio sugerido medio ordenado que fuera hacia la derecha, pero la habitación rotulada como "Prisión" era demasiado tentadora como para no echarle un vistazo. Estaba seguro de que Dalos estaría allí.

No lo estaba. No podía ver nada en la impenetrable oscuridad del interior, así que llamé flojito con los nudillos en la puerta, pronuncié el nombre de mi hermano y pegué mi oreja en toda su amplitud a la puerta. No oía ni una respiración, así que asumí que la sala estaba sencillamente vacía. Un poco decepcionado, retomé la investigación de la mansión.

De camino a la prisión había cruzado una especie de pequeño anticuario repleto de cachivaches antiguos. No era ningún ladrón, pero tampoco iba a andarme con buena educación en la casa de alguien que pretendía matarme, de modo que rapiñé todo lo que pudiera ser útil, interesante o sencillamente caro, pero sin llenarme los bolsillos hasta el punto de que hicieran ruido al andar.

La arquitectura de la mansión era desconcertante, el pasillo estaba dividido en tres puntos por aparentes columnas grandes como habitaciones de formas extrañas. ¿Sería posible que Guolfesp fuera un munchkin? Eso explicaría la extravagante disposición de las habitaciones, aunque los cuadros que adornaban el amorfo pasillo, que presumiblemente retrataban a sus familiares, no mostraban similitudes con esa raza.

Llamó mi atención una mesita que sostenía un extraño artilugio metálico. Era totalmente incapaz de discernir si era alguna máquina o simple decoración. Podría ser el artefacto que Magüe había mencionado que Guolfesp poseía, pero no tenía forma de saberlo así que anoté mentalmente su ubicación para más adelante.

A mi izquierda quedaba, según el mapa de Abigail, la habitación de Guolfesp. Sería una ruta tentadora si fuera capaz de colarme ahí sin ser visto y deshacerme de él, pero no me atrevía a entrar solo. Además, ya me había demorado bastante y tenía que ir a la sala de vigilancia, cuya puerta estaba frente a mí, para buscar la clave de la puerta. 

Resultaba sorprendente que no hubiera encontrado más vigilancia que la del broken noqueado de la puerta. Según Abigail, estaban numerados, y el nuestro era el número cinco. Eso significaba que al menos otros cuatro armarios empotrados con cara de pocos amigos debían estar merodeando la mansión, en algún lugar. Muy probablemente, al menos uno de ellos estuviera en la sala de vigilancia. Como medida cautelar, pegué la espalda a la pared al abrir la puerta, con el hombro justo junto al marco, de modo que al abrirse, cualquier potencial habitante de la habitación no podría verme, pero me daba lugar a hacer que uno de mis pájaros asomara la cabeza. Eso hice, y de nuevo me equivoqué. Las pantallas estaban apagadas y la silla vuelta de espaldas, así que asumí que la sala estaría inoperativa por alguna razón. Más confiado, entré cerrando la puerta tras de mí. 

En cuanto ésta tocó el marco, comprendí que por tercera vez en ese paseo me había equivocado en mis predicciones: sí que había alguien, o más bien algo, en esa habitación. Sin ninguna fuerza impulsora aparente, la silla se giró hacia mí. Sobre ella descansaba sentado un enorme perro. Su ladrido, similar a la detonación de una bomba pequeña, casi ensordeció mis delicados oídos; y tuve que hacer un cierto esfuerzo para calmar el miedo de mis pájaros, además del mío propio. Tranquilo, Rahn, me dije. Quizá la sala esté insonorizada y no hayan oído nada. El perro sólo había ladrado una vez, y ahora movía la cola. La falta de plumas de los perros los alejaba de mi campo de estudio, pero sabía algunas nociones básicas. A primera vista no parecía agresivo, y eso era una suerte. Si le diera por saltarme encima, pensé, acabaría igual que si me hubiera caído el Pequeño Bob. Preparé mentalmente el proceso de transformación por si lo necesitaba, compuse la más cálida de mis sonrisas y me acerqué a él muy despacio. No debía dejar que oliera mi miedo, así que intenté hacer de él un potencial aliado.
-Shhh, tranquilo chico, soy un amigo, ¿lo ves? -le enseñé las palmas de las manos y me detuve. Por muy potencial amigo que fuera, no quería acercarme más. Saqué de mi bolsillo el juguete que había recogido de la casa de Bob y lo meneé un poco ante su hocico. -Mira lo que te traigo, grandullón. Te gusta, ¿eh? ¿lo quieres?

Mientras hacía el tonto para distraer al perro, mi mente bullía. Giré un pájaro hacia cada puerta, dejando la mirada del tercero fija en el perro. Además, agucé el oído para intentar anticipar cualquier sonido de pasos o alarma. Arrojé lentamente el juguete a los pies de la mesa, y me acerqué muy despacio a las pilas de papeles que se amontonaban cerca de la mesa de control. Si el perro me dejaba, buscaría entre esos papeles alguna pista de la clave. Pero si veía algún signo de hostilidad por su parte, probablemente no me quedara más remedio que transformarme...

FDI:
Bueno, pues aquí está. El asunto se pone interesante, desde luego. Descontando las cosas que tu post me obligan a hacer, éstas son mis acciones.
Acción 1: rebuscar en el museo + llevarme lo que sea que encuentre que pueda ser valioso o útil
Acción 2: echar el juguete al perro + buscar en los papeles/transformarme en gorrión si el perro me ataca

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dalos el Lun Sep 28, 2015 7:51 pm

Escuché atónito la historia de Maranta, bastante incrédulo por el hecho de que se pudiera revivir a una persona usando métodos tan extraños pero, si se pensaba bien, ya había ocurrido suficientes cosas extrañas últimamente como para preocuparse de la rareza de un hecho más. Ansiaba seguir escuchando la historia de Maranta pero nos vimos asaltados por una voz al fondo del callejón. Todo pasó muy rápido y apenas entendí nada pero cuando quise darme cuenta, una fallen protegida como un soldado de élite avanzaba hacia mi esgrimiendo una porra que podría aplastar mi cabeza si no me daba prisa en reaccionar. Ya había estado en situaciones así antes. No iba a ser la primera vez que alguien se dirigía a mi con esa actitud. Aunque nunca había sido una mujer y nunca había visto tanta sed de sangre en los ojos de un fallen allá en Albor. Ni siquiera había peleado antes con mis poderes y no sabía si podría hacer mucho daño a alguien con una armadura tan pesada. La cara parecía la única parte al descubierto.

Mientras decidía que hacer, la fallen se acercaba más y más a mi, hasta que el tiempo de pensar había claramente terminado y no me quedaba otra que actuar. Rápidamente, casi por instinto, abrí el tapón de mi cantimplora y un pequeño torrente de agua salió de ella y me rodeo. Estaba preparado para combatir. Di un ágil salto hacia atrás, aumentando la distancia entre mi enemigo y yo. Me concentré levemente y señalando a mi enemigo, ordené al agua que me rodeaba que formase una pequeña cortina de vapor a la altura de la cara de mi adversario. Como si de una llamarada blanca se tratara, el agua rodeó mi brazo derecho y salió con una increíble presión hacia delante, a través de mi palma abierta que emanaba un calor abrasador.

Con la esperanza de que la pequeña artimaña pudiera desconcertar a mi enemigo durante un momento, tanto por la dificultad que podría aportar a su visión durante un instante como por el horrible calor que desprendía, ordené a otra pequeña fracción de agua que corriese por mi brazo izquierdo y formase una púa de hielo, duro como el acero. El fragmento brillaba en mi mano, como un trozo de cristal recién pulido y tallado para ser mortal con tan sólo hendirse ligeramente en alguna parte vital del enemigo.

Una vez que tuve mi mortífera arma en la mano, esperé un momento a que la cortina de vapor terminase de desplegarse y mi enemigo entrara en ella. Podría ser un arma de doble filo contra mí pero así es sería mas probable que mi ataque diera en el blanco. Si saltaba a la cortina mi enemigo no vería que estaba pasando pero yo tampoco vería claramente a mi enemigo así que solo tenia una oportunidad. Si fallaba podría recibir un golpe bastante feo. Sin darle más vueltas al asunto, salté sobre la fallen cuando su cabeza entró a la cortina de humo un par de segundos tras haberla desplegado y apunté con mi improvisada daga a su cuello con la esperanza de que no fallara a su objetivo. Según la historia de Maranta y las ideas que había tenido tiempo de asociar en mi cabeza en aquellos segundos de caos, no convenía tener piedad con aquella fallen. Y yo no pensaba tenerla


FDI:

Acciones:
1.- saltar hacia atras y generar la cortina de humo
2.- Crear la pua y saltar sobre la Defestor

Perdón por el edit pero olvidé poner el FDI. lo que tiene llevar tanto tiempo sin postear xD

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Mar Oct 13, 2015 4:07 am

Dalos.

Este fallen peleonero, acostumbrado a luchar contra árboles y brabucones se había topado con la fusión hyper-dopada de ambos, y por si fuera poco, venia armada con un mazo mortífero. Dalos no se demoró en responder, pero su reacción no salió como esperaba, cuando su pie de apoyo tocó el suelo, sintió como este se deslizaba a un lado haciéndole perder el equilibrio, sus nalgas fueron a dar al piso, oh sí señor, el chico estaba en apuros y la bella damisela conocida como Amaranta, no fue de mucha ayuda para este fallen, estaba allí tirada en el suelo inmutada, esperando que Defestor aplastara la cabeza del hermano menor de Rahn. Pero estos chicos parece que fueron bendecidos por alguna deidad, si, fue a dar al suelo, pero de su mano logró arrojar vapor al rostro del maniaco que le atacaba, eso le dio la oportunidad de ponerse de pie y atacarla, el chico se le arrojo como un felino con garra de hielo, dispuesto a picarle en dos la yugular, su gruñido fue feroz, si hubiesen estado allí se les hubiese puesto la piel de gallina. Ver a este pequeño amigo abalanzarse con tanta valentía a este despiadado depredador que bestia piel de fallen revestida por acero, pone a prueba los nervios de todo aquel que presenciase la lucha.

Cuando el chico tocó el suelo, debió lamentarse no haber considerado que su adversario es físicamente tan fallen como el, debió considerar el sensible oído fallen y las hyper receptoras plantas de sus pies. Defestor, después de ser segado momentáneamente por el vapor, inmediatamente pasó a depender de su sentido más poderoso, el oído y pudo deducir con un leve retraso donde sería el ataque a su persona. ¿Qué paso? El chico logro cortar superficialmente un costado de la garganta de su enemigo y este mismo lo aparto de su lado con un golpe con el antebrazo del mismo lado, impidiendo que el ataque se concretara y haciendo aterrizar al chico donde estaba al comienzo de este párrafo.

-Jaaajajaja, imbécil, no eres rival para mí, aplastare tu cráneo- Le gritó el bravucón mientras miraba su mano con la sangre que recogió de su cuello, este malévolo sujeto irguió su mazo sobre el chico –¡Roder!- Dijo muy confundido, este sujeto está muy obsesionado con matar a Roder, lo ve en todas partes –Aplastare tu rostro, y nadie en tu familia te reconocerá cuando vengan a recoger tu cadáver, Norgon de mierda- Y como si se estuviese colgando de una gruesa y sólida rama de árbol Maranta le sostuvo uno de los brazos a Defestor –Lo necesitamos con vida, ¿Qué haces idiota?- La muñeca de azul salió cual trapo sucio volando por los aires, después de que la fallen se la quitara de encima con un movimiento brusco –No me interesa, Roder debe morir, jajajajaa- La suela del matón dio en la quijada de Dalos y este se comenzó a sentir algo mareado, aun consiente, quedo aturdido por el impacto, no podía levantarse pero si ver como Defestor se preparaba para aplastarle la cabeza.

-Grrrrr- Eso fue lo que escuchó, un rugido como Dalos y ninguno de ustedes había escuchado, luego la infame fallen desde sus espaldas fue levantada por algo gigante por los aires pasando por encima del muchacho. La cosa gigante y peluda hizo una maniobra en el aire que le permitió aterrizar en el suelo con gracia y permitir que Defestor continuara el vuelo hasta estrellarse contra la pared del fondo, causando múltiples fisuras. La fallen cayó sobre sus rodillas, se levantó y se giró para ver con profundo odio a su atacante.

-Grrrrrr- fue lo que recibió como respuesta cuando vio a la criatura de frente, un enorme y poderoso Gorila, con el pecho erguido y apoyado en sus cuatro extremidades y con un peculiar aparato sobre su espalda del que sobresalían cuatro cilindros transparentes, tres contenían un líquido verde y otro estaba vacío. Dijo –Sobre mi cadáver le harás más daño a este chico-

-Jejeje, ahora si lo he visto todo, un gorila que habla ¿cómo será posible?-

-Estuve presente el día que moriste, fue el mismo día en que asesinaste a todos mis colegas y a mí…-

-Siempre me pregunte por que regrese a la vida y ahora que te encuentro entiendo porque. Tú y yo no debemos estar vivos, así que te arrastrare a la muerte Defestor-

-No sé qué mierda eres o quien mierda eres, pero hoy morirás y luego devorare tu corazón-
-Soy… era, el Dr Yoryo Mcnamara y hoy soy, Yoryo, Yoryo recargado, el fin de tu camino- La fallen se lanzó con mazo en mano y alzado, dispuesto a aplastar a su retador, Yoryo recibió el impacto con las palmas de sus manos y rujió por el esfuerzo hecho para soportar el impacto, que equivaldrían a la pisada de un Branthor.

Gorila Yoryo Racargado:


La batalla dio inicio, aunque corta, fue sorprendente, jamás imaginarían la fuerza que tiene un animal de esos y más uno recargado y capaz de hablar. La fallen se valió de toda artimaña, lanzaba patadas de acero y puñetazos, Yoryo, el gorila las recibió con la cara de un guerrero, devolvió el ataque con puñetazos y sacudones, la fallen parecía un muñeco de paja cuando los poderosos brazos del Gorila la alzaban y la batían contra el suelo y muro, pero el poderoso ahora guardián de Dalos comenzó a notar cambios extraños en el suelo, pensó -¿Defestor puede mover el suelo?- Se preguntaba Yoryo mientras con agilidad escapaba de los ataques despiadados del fallen y se recuperaba de los “deslizamientos” del suelo, pero cada vez eran más constantes y más agresivos, hasta que el gorila por fin perdió el equilibrio y el mazo con púas alcanzó a darle, entonces allí fue a dar a la pared en que Defestor había estrellado al comienzo de la batalla, eso no era nada, Yoryo podía continuar la lucha, La fallen era un rival difícil, pero no imposible de derrotar, todo hubiese sido una digna pelea, pero vio algo que lo congeló y la pared sin mucha razón se vino sobre él y sepultado quedó bajo los escombros.

Paso un largo tiempo debajo de los escombros y en ese tiempo pasaron unas cuantas cosas, el fallen quien desmayó después de ver a su salvador aplastado por una pared, entre abrió sus ojos, pudo escuchar una voz femenina que charlaba con otra voz difícil de distinguirle género, sentía un metal frio he incomodo en su abdomen y sus brazos colgaban  atados con un fuerte nudo sobre sus muñecas, todo se veía borroso, todo se escuchaba confuso, iba colgando sobre el hombro de Defestor camino algún lugar y luego volvió a desmayar.

El simio desde debajo de los escombros alcanzó a escuchar un gran bullicio de personas, escuchó voces acercarse y comentar muy cerca de él, quiso llamar para que lo auxiliaran pero ni un musculo pudo mover, ni una vocal pudo pronunciar, luego del silencio, escucho de nuevo voces, alguien pedía respuestas por el paradero de su hermano y alguien habló muy cerca del cúmulo de escombros, ese alguien hablaba de las marcas que él gorila había dejado tras su enfrentamiento contra Defestor, ese alguien era Roder, no podría decirles si fue por la motivación de tener a un amigo cerca para que lo ayudase o fue por tener más tiempo descansando debajo de la pared, pero si les puedo decir que Yoryo sacó fuerzas de donde no tenia y uno de sus músculos se movió, creando un leve deslizamiento de rocas, pero nadie lo notó demasiado, nadie creyó que debajo de ese montón de rocas el gorila se encontraba débil y derrotado.

-Te quedas aquí. Pronto Guolfesp vendrá a verte- Fue lo que alcanzó a oír dalos después que su cuerpo callera como saco de papas en el suelo y recibiera una patada en el estómago que lo haría toser – ¿Por qué eres tan delicado con el prisionero? Normalmente no ensucias tu bota golpeandolos -

-Debe pagar por resistirse a morir, y me molesta aún más que sea tan poca cosa y haya logrado fastidiarme tanto- La mirada era fría y penetrante, desde lo más profundo de la fallen deseaba aplastar a Dalos, en su voz spodrias escuchar el odio demencial que le tenía.

-Si lo matas, mi plan, no se ejecutara a la perfección ¿Si entiendes eso, Defestor?-

-Si Guolfesp, entiendo- La puerta se cerró y la fallen  comenzó a caminar junto a su cliente, retirandose del lugar.

El pobre chico estaba encerrado en lo que aprecia una mazmorra, el lugar estaba oscuro, las paredes estaban hechas de piedras lisas y redondas, desde abajo se podría notar la humedad escalando la pared, algunas velas daban una tenue luz en aquel triste lugar, no habían más celdas como la que lo mantenía cautivo, pero si percibió una jaula de metal reluciente, enorme en forma de bala, parecía estar vacía pero en realidad mantenía cautivo un enorme y espantoso animal, seguro de apariencia plumífera, cuando Dalos pudo ver con claridad, distinguió un enorme ave con las plumas bañadas en un gris enfermizo y la tristeza se dibujaba en el rostro del animal. Quien conociera que tipo de animal es y cómo se ve cuando esta en libertad se lamentaría al ver el estado de este pobre animal, gigante y majestuoso, reducido en una jaula oxidada, era un Obelisco, un obelisco blanco, el ave depredador de la zona de Kerfe.
Obelisco Blanco:


Otra cosa que adornan el lugar era la abundancia de estantes llenos de cachivaches y frascos con líquidos de colores nauseabundos y oscuros, era un lugar horrendo para vivir y para morir.

Cuando Dalos despertase y se encontrase con la espantosa habitación, por alguna razón no podría ejecutar su poder de controlar el agua, en su mente, algo se lo impedía.

Rahn.

-Pásale la ropa- A Magüe algo le preocupaba, algo definitivamente estaba mal, así que no quiso interrumpir sus pensamientos ocupándose en pasarle la ropa al fallen y ordenó a su nieto que lo hiciera. Les digo que a este Norgon presumido y aparentemente rudo, tiene una peculiar mania y es la de no tocar las ropas usadas de otras personas, sobre todo cuando se las han quitado y más aún cuando están en el suelo o amontonadas en cualquier otro lugar. Tendrían que haberle visto la cara al pobre hombre, parecía que le hubiesen ordenado recoger excremento. Rahn tuvo que esperar unos cinco minutos (poco tiempo para mí parecer y seguro para ustedes también) que el valiente Norgon se compadeciera de su flacucho y desnudo cuerpo de fallen. El Norgon se concentró mucho para dirigir sus manos a aquel saco de ropa usada por otra persona y tuvo que añadir un extra de la misma para controlar sus manos y no usar su poder de forma “involuntaria” y tostar las ropas.

-Ahí tienes Rahn- Por primera vez desde que se conocen Roder llama al fallen por su nombre, claro que era de entender, su mente estaba hecha un desastre, tratando de no perder el control por haber hecho lo segundo que más odia hacer.

Cuando Rahn recibió sus ropas, debió sorprenderse, o eso hubiese hecho un fallen común, pero ya sabemos que este jovencito no es nada común. En fin, las ropas de este, estaban calientes, como residen planchadas (Si, Roder no se controló al cien por ciento, pero por lo menos no la tostó) además saco y pantalón se rasgaron con las imperfecciones del hoyo improvisado que creó Roder para que la familia de pájaros se escabullera. Cuando Rahn se colocó sus ropas, notó las corrientes de aires dándole en los hoyos y rasgados que ahora le adornaban, incluso un bolsillo se rompió y le ha derramado la comida de pájaro que guardaba.

El chico no tuvo más remedio que proseguir con su misión, como joven que es, la curiosidad le ganó y tomó el camino largo (cosa que le critico mucho a los protagonistas o personajes principales de historias, pero a  la vez se las perdono, así hacen el relato más interesante) claro que a este muchacho lo movió algo más a parte de la curiosidad, y fue la necesidad de encontrar a su hermano; este chico es de esos que tienen como código inviolable proteger algún miembro de su familia.

La decisión de tomar el camino más largo lo llevo a una habitación en la que encontró cosas antiguas, algunas útiles y otras tan antiguas como inútiles, sin embargo se llevó un par de cosas en los bolsillos que aún estaban intactos: Un anillo con una inteligible y extraña escritura dentro, su color era peculiar, un gris casi blanco opaco, que seguro tomaría brillo con el cuidado adecuado y el otro objeto fue un prendedor, un aro delgado, con un alfiler y un seguro que sirve para ser insertado en la ropa y lucir el adorno, el cual en este caso era un ave de colores dorado y cobrizo. Era evidente por que el chico se llevaba un prendedor con un ave, pero ese anillo con una escritura en la parte interna, se veía sospechoso, seguro no ha escuchado aquella historia de una corona (o un anillo, no recuerdo bien) con escritos de dificl compresión que se volvian legibles al exponerse al fuego, creada para controlar noventa y nueve anillos.

El Precioso:

Prendedor Plumifero:


La avaricia, quizás, le cobraría estos objetos más adelante si sale de allí con vida, de la casa del maloso de Guolfesp, o tal vez las circunstancia lo colocarían en un camino en que estos artículos lo pudieran ayudar.

El fallen atravesó la puerta de aquella peculiar habitación y guiado por el mapa llegó hasta el lugar indicado, allí tomó las precauciones que creyó necesarias para no ser tomado por sorpresa en aquel lugar, pero sus esfuerzos fueron en vano, pues fue sorprendido por una bestia casi tan grande como el, pero la astucia del joven Rahn lo premió, se le ocurrió utilizar como distracción el muñeco que le fue dado en la casa del gordo humano Bob Jarley; si les soy franco, el movimiento fue arriesgado y tonto, ¿A qué desesperado se le ocurre que un simple muñeco puede distraer a un perro de presa…? Solo a este chico y el condenado se salió con la suya. Créanme cuando les digo que este pequeño hombre o mejor dicho fallen, vivirá muchas hazañas que lo harán grande y famoso. Y si no les ha quedado claro, si, el perro se distrajo cual cachorro al ver el muñeco caer bajo la silla, lo tomó y se lo llevó fuera de la habitación, y no es necesario saber hablar perros para saber que este le dijo a Rahn “Adelante, estás en tu casa mi amigo”  Si señor, los perros son sabios... y animales, son sabios por ser animales y no animales por ser sabios, reconocen a un buen tipo, aunque su amo les ordene que los devore al verlo.

La búsqueda fue extensa, Rahn no encontraba ni una pisca de señal sobre la bendita clave de la puerta que este deseaba abrir, buscó arriba, buscó abajo, buscó adentro y a los lados, y no encontró más que papeles inservibles y varios en blanco. Ni un solo lugar mostro señales de este papel, parecía que nunca hubiese estado allí o que hubiese salido caminando de la habitación ¿lo habrá hecho? ¿Sería posible? Claro que lo seria, si los Broken eran enumerados en aquella casa, ¿no lo estarían los animales? Por su puesto que el perro no le diría “Ey, la clave es…” tal vez en su collar, pero quien podría saberlo, solo el sujeto con la mente lo suficientemente retorcida como para hacerlo y por su puesto el perro. Pero la pregunta que valdría la pena hacerse es ¿Rahn se dará cuenta de aquello, tendrá la perspicacia como deducirlo antes que el perro se pierda en los alrededores de la mansión? No, no se daría cuenta a menos que fuese tan loco o astuto como Guolfesp, o tan preparado como Abigail, pero esta chica está sumida en un sueño profundo y reparador, así que dejemosla donde esta.

Seguro se preguntan cómo hizo, y sí que lo hizo… pudo encontrar la clave y ¿cómo? o mas bien quien. Alguien se lo dijo, nada más y nada menos que su anfitrión.

Todas las pantallas dispuestas en la pared se encendieron y una imagen difícil de distinguir al inicio de su aparición, cada segundo que pasaba se hacía más visible y le dirigió la palabra al fallen –Sabia que algo así, sería muy complicado de descifrar para alguien como tú-

Guolfesp:

-Se han tardado, es de mala educación hacer esperar a su anfitrión ¿lo sabias?, pero eso me lo busco por invitar a mugrientos sin modales como ustedes- En ese mismo momento algo invadió la mente de Rahn, algo zumbaba en su mente, y tuvo la certeza de saber el nombre de quien le hablaba desde las pantallas, y quien era el causante de lo que le pasaba a su mente, estas dos personas eran una misma. Rahn podría tener la certeza de quien le hablaba y había entrado en su mente era Guolfesp.

-¿De verdad crees que estás seguro con la Norgon y su plantilla de fenómenos? – En ese momento imágenes de Dalos y su familia se reflejaron en la mente del fallen, imágenes de su vida antes de los acontecimientos en el rio.

-Ella te miente, es su especialidad, mentir, y utilizar a las personas, personas como tú y tu hermano- Y las imágenes cesaron, luego comenzaron a aparecer otras imágenes, Dalos en algo parecido a una celda, herido, maltratado. Sus padres sufrían, las personas en Albor sufría por la llegada de este malvado hombre.

-¿Sabes? Ya sabía de ti, odio tu poder, es asqueroso, sin embargo, no pensaba ir por ti hasta que comenzara con mi plan de purgar este asqueroso mundo, infectado- Las pantallas volvieron a su estado anterior al igual que Rahn, pero este obtuvo algo con esta invasión a su mente. Se dio por enterado de la combinación de números necesarios para abrir la puerta, y sabía a donde debía dirigirse para encontrarse con Guolfesp, lugar al que tendría que ir si quería recuperar a su hermano.

Rahn supo que Guolfesp se encontraba en una planta debajo de su mansión, además se enteró que a este lugar se tiene acceso desde una escalera escondida en la habitación al fondo, de la marcada como una de las habitaciones de Guolfesp en el croquis hecho por Abigail. Dalos se encontraba en el mismo piso. Rahn con la información ya obtenida, podría ir a sacar a Magüe y Roder de la prisión en que se encuentran o podría ir por su propia cuenta a buscar a su querido hermano y verse involucrado en una situación muy peligrosa al encontrarse solo frente al terrible Guolfesp.

Cuando el fallen se acercara a ayudar a sus compañeros, si esa era su elección, para completar su misión, encontraría al Broken en el mismo lugar y continuaba profundamente dormido, dentro estarian los Norgon haciendo una competencia de humos, Magüe expulsaba círculos de humos y Roder expulsaba flechas de humos que debían atravesar los círculos sin tocarlos. Mientras, Abigail parecía profundamente dormida en posición fetal.

-Hola Hombre pájaro ¿Qué tal el condenado de Guolfesp?-

-¿Por qué insistes en llamarlo hombre pájaro, no sabes que es un fallen?- Reflexiono la Abuela.

-Ay Migüe, claro que sé que es un Fallen. Solo que suena mejor hombre pájaro que fallen pájaro ¿no crees?- La abuela Norgon no hizo más que resignarse a los disparates de su nieto.

-¿Algo más mi niño?- Estaba casi segura que el joven fallen encontró más información a parte de la combinación para abrir la puerta.

-Mientras hacías tu recorrido por la mansión, hice que una estela muy delgada de humo siguiera y note un pasillo a la izquierda de la puerta de acceso a la habitación de vigilancia…- Le extendió la mano a Rahn para pedirle el mapa de Abigail -…Si, de esta habitación, de las marcadas como habitación de Guolfesp, de ahí sentí venir una fuerte energía, debemos ir hasta allí-

Magüe como vieja prevenida, le pidió al fallen el número de combinación para abrir la puerta y le ordenó a Roder que tomara uno de los brazos de Abigail y le anotase el código con el lápiz labial que la chica guardaba sabrá ella donde. Ya saben lo tonto que se vuelve el Roder cada vez que se le toca el tema Abigail, así que esta vez no hizo excepción, al principio se negó, como si le hubiesen ordenado recoger ropa sucia de otra persona –No sea idiota, yo no voy a registrar a tu novia, busca el lápiz labial y haz lo que te ordene- Con firmeza férrea ordenó la abuela.

Esto hizo al Norgon reaccionar y se comportó, revisó los bolsillos delanteros del pantalón de la chica y no encontró nada, fue en un bolsillo de su chaleco donde encontró el lápiz labial y quizás se ruborizo por rosarle los pechos a la que le sacude piso y cielo, pero su oscura piel no dejo que los presentes se dieran cuenta. Ya anotado el numero en el brazo de la chica, el trio bajo orden de la Norgon decidió dirigirse hacia la habitación de vigilancia pasando por el pasillo más corto y oloroso a Barthor mojado.

FDI:
1.- Disculpen la tardanza, las cosas no me salieron como planeaba este fin de semana.
2.- Bienvenido Dalos. Haz realizado una acción de más de las que te corresponden, no tomaste en cuenta el momento en que destapas la cantimplora y haces que el agua que contiene te rodee. Ve esta sub acción como el desenfundar un arma y apuntar para disparar, es una sub acción que te permitirá realizar otras, por lo que debes tomarla en cuenta en tus siguientes respuestas. Sin embargo no te he penalizado gravemente por esto.
3.-Dalos, al despertar en la celda aun estarás aturdido pero serás vagamente consiente de lo que coloque que logras ver.
4.- Desde ahora cambiare la forma de narrar.
5.- Cualquier duda, consulten por Mp a mi o Crick, saludos y feliz roleo=)
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Lugor Jumther G.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Lun Oct 19, 2015 5:38 pm

El frío que pasé mientras esperaba a que Roder me pasara la ropa (¿por qué estaría tardando tanto?) se vieron compensados por el calorcito que sentí al ponérmelas. Era acogedor, pero francamente, si se había entretenido cinco minutos en calentarme la ropa, podría habérselo ahorrado. Por otra parte, el sonido a desgarro que oí cuando la ropa pasó por el agujero levantó mis peores sospechas, que se confirmaron cuando me puse los pantalones y noté la comida de pájaro caerme por la pierna. Respiré hondo, contuve una queja, recogí como pude lo que se había derramado antes de que se lo comieran mis pájaros y anoté mentalmente que necesitaba un remiendo.

Por suerte, en la siguiente sala encontré material de sobra para pagarme ese remiendo o incluso tres pantalones y abrigos nuevos, si quería: unas joyas que parecían valiosas. No me las puse por no parecer ostentoso, ni por ir luciendo joyas robadas en casa de su propio dueño. Eso sería muy estúpido. Me limité a guardarlas, poniendo buen cuidado de que no cayeran en un bolsillo roto.

En la sala de vigilancia me llevé varias sorpresas. Primero, resultó que el perrazo había caído en mi engaño y se llevó el muñeco tan alegremente. No lo hice por que esperara que funcionara, sino porque era mi única alternativa, pero aparentemente salió bien. Cuando el perro ya estaba cruzando la puerta, mi fino oído captó un tintineo, probablemente de su collar. Siendo como soy una persona sensata, no se me ocurrió pensar que el perro podría tener la clave de la puerta en el collar. ¿Qué sentido tendría? Sin embargo, en cuanto empecé a revisar papeles descubrí que en aquella casa nada tenía sentido: primero perros con claves y pilares amorfos, y ahora una sala de vigilancia llena de papeles inútiles o indescifrables, cuando no sencillamente en blanco. Ya me iba a dar por rendido cuando una voz cargada de intenciones resonó en mi cabeza.

Ya estoy acostumbrado a compartir pensamientos con los pájaros, pero sus mentes son muchísimo más simples e inocentes que la que me asaltó. Sabiendo como sabía que Guolfesp era un mentalista, la revelación de su identidad en su comunicación se hizo innecesaria. En todo caso, por si tenía alguna duda, pude ver también desde las pantallas recién encendidas el rostro de mi interlocutor. Otro norgon más, por si no había tenido suficientes. No es que tuviera nada contra ellos, pero mi experiencia del día me había enseñado que cada nuevo norgon que se cruzaba en mi camino significaba problemas. Me aparté de estos pensamientos y presté atención a lo que se me decía.

Era evidente que Guolfesp intentaba sembrar cizaña entre Magüe y yo, pero no me lo tragué. Si a ese tipo le importara lo más mínimo quién me manipula y quién no, no me habría amenazado ni declarado su odio. Tampoco presté mucha atención a las imágenes que me inculcaba sobre los habitantes de Albor, pero sí a las que me pasó sobre Dalos. Lo que sí que saqué en claro de esa invasión mental fue, por fin, la dichosa clave de la puerta. Sin más dilación, dejé los papeles y volví por donde había venido.

Al llegar a la segunda puerta del museo, agucé el oído por si el broken guardián había vuelto en sí. La respiración profunda y pausada me reveló que no era el caso, y esto me lo confirmó la evidencia visual de verlo donde lo había dejado, desplomado como un saco de patatas. Pasando por encima como quien esquiva un charco, me acerqué al hoyo de la puerta. Antes de decir nada, me asomé y vi a la pareja de norgons haciendo el tonto con su humo. Sonreí y sacudí la cabeza. ¿Realmente Guolfesp sugería que esa mujer me intentaba traicionar? Me puse en pie, marqué el código en el panel y la puerta se abrió.

-Sí, Magüe. -le contesté -He visto que Dalos está en una especie de celda. No sé dónde se supone que está eso, ni siquiera sé si es verdad, pero si está dentro de la casa, me gustaría ir a por él primero. Pero tienes razón en lo que dices: Guolfesp se encuentra a la izquierda de la entrada de la sala de vigilancia. Aun así, prefiero ir a buscar a mi hermano. Ya miré en la prisión y no está, así que quedan pocas opciones... 

Dudaba de que Guolfesp lo hubiera encerrado con un Branthor, pero tratándose de quien se trataba, el sentido común no era de fiar. Entregué a Magüe el mapa y le dije el número, tal y como me pidió. Confiaba en ella, pero si algo había aprendido desde que llegué a Kerfel, era a no fiarme de las apariencias. Ella lo sabía todo sobre mí, de modo que si quería hacerme alguna jugarreta, sabría bien qué hacer, así que tendría que estar preparado para cualquier cosa. No solo ante Magüe, sino peor aún, también ante Guolfesp. 

FDI:
Pues este es mi turno. Esta vez no he hecho ninguna acción digna de mención, fundamentalmente porque no he tenido mucha ocasión de hacer nada. Quiero decir, podría haber ido del tirón a la sala del Branthor, pero Rahn no sabe que Dalos está ahí, así que supongo que habría sido metagaming...

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dalos el Miér Oct 21, 2015 12:25 pm

-¡Mierda!- El golpe que ejecuté contra las paredes de la celda retumbó en toda la habitación. No era un golpe con intención de romper las paredes. Simplemente sentía rabia, rabia por todo lo que acababa de ocurrir. Fui estúpido, y confié demasiado en mis habilidades sin haber estudiado la parte más importante de mi rival. De poco me iba a servir cegarlo si, al igual que yo, sus sentidos destacaban en otros aspectos. No solo eso, aun estando aturdido, no era idiota: para mi era muy claro que Maranta nos había traicionado. Tras esa pícara sonrisa se escondía una temible enemiga y ni siquiera Yoryo, sorprendido por su ataque, pudo hacer nada contra ella. Mi cuerpo estaba dolorido en todos lados. Había recibido una buena tunda, pero nada a lo que no estuviera ya acostumbrado. Al fin y al cabo, teniendo el cuenta el mazo de la fallen, había tenido mucha suerte de no ser aplastado.

Me senté en el suelo y respiré hondo durante un par de minutos. No soy el tipo de chico que se pone a pensar qué hacer en una situación así. Prefiero pasar a la acción directamente, pero la vida acababa de enseñarme la valiosa lección de tener en cuenta el terreno y a mi enemigo antes de hacer mi próxima jugada. Sin saber donde estaba yo, ni donde estaba Rahn, era muy estúpido intentar escapar de este lugar. Nada me aseguraba que el mazo de la fallen no fuera a aterrizar sobre mi cabeza esta vez, así que lo más sabio me pareció investigar el lugar en el que estaba en busca de algo útil.

Era un sitio triste, muy triste. Me deprimía el solo hecho de estar sentado ahí pero pude vislumbrar, a un lado de la sala, una jaula. Una jaula cuyo contenido me pareció especialmente interesante, sobretodo teniendo en cuenta las habilidades de mi hermano. Me dirigí hacia la jaula y observé fijamente a la hermosa criatura, privada de su majestuosidad y libertad. -Eh, parece que no estoy solo aquí, ¿verdad chico?-. Susurré amablemente al ave, con la esperanza de que me oyera. Mejor dicho, tenía la esperanza de que mi hermano me escuchase a través de los oídos de mi nuevo amigo emplumado. Mi próximo paso era sacarlo de ahí. Si mi hermano andaba cerca, tenía que hacer que el pájaro armase el mayor alboroto posible en su mente para llamar su atención. No parecía haber nada a mi alrededor que pudiera usar. Y entonces recordé mi cantimplora.

le eché un ojo a la cantimplora y había aun algo de agua. Al menos con mi poder algo podría hacer. Ordene al agua que me obedeciera pero, sorprendentemente (jamás pensé que diría eso) el agua seguía en el fondo de la cantimplora, quieta e inofensiva. Volví a intentarlo, una y otra, y otra vez. Y nada. El agua seguía en el fondo de su recipiente, como burlandose de mi, bailando de un lado a otro mientras mis manos temblaban. De repente me di cuenta de que estaba muy agotado y que apenas me había recuperado de la paliza y caí al suelo como un plomo.

Reposé durante un muy buen rato, al lado de la jaula, con la mente en blanco intentando luchar contra el agudo dolor de cabeza que sentía. Una vez el aturdimiento se redujo, y ya no sentía nauseas y mareos, Me incorporé lentamente sobre las rodillas, agarrándome a la jaula, intentando pensar en mi próximo movimiento. Puesto que no podía usar mis poderes, no me quedaba otra que usar mi entrenamiento físico. Estaba seguro que podía romper la puerta de la jaula si me empeñaba. O al menos en una situación normal. En mi estado, no estaba seguro ni de si podría menearla de un golpe. Terminé de levantarme y empujé al ave hacia el fondo de la jaula, con la esperanza de que se quedase ahí. Si se movía mucho podría terminar matándola o frustrando mi intento de dejarla en libertad. Agarré los oxidados barrotes de la jaula con la mano izquierda, y eché mi mano derecha hacia atras. Había practicado este movimiento cientos de veces, pero nunca una situación me había apremiado tanto a ello. Nunca había sido una persona de creencias pero suplique, si había algo o alguien en alguna parte, que mi golpe fuera certero y bastase para destrozar la oxidada jaula sin causar daño al animal.

FDI:

Mis acciones en este turno considero que han sido las siguientes:
-andar hacia la jaula y ordenar al agua que me obedezca (no creo que el haberlo intentado muchas veces vaya a contar para más acciones. Era solo a efecto interpretativo)
-levantarme y usar golpe partetroncos en la jaula.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Lun Nov 02, 2015 2:36 am

Rahn:

-¿En la habitación de los Branthor, mi niño?- La Norgon nunca considero tal cosa, que el fallen menor este en la celda de adjunto le parecía algo alentador, pero algo difícil de ser, ya que esta aprovechó el tiempo que el fallen estuvo fuera para pensar sobre lo que le dijo Abigail y las cosas que están pasando. Estaba convencida que todo estaba preparado para facilitarles la llegada hasta Guolfesp, estaba caminando hacia una trampa y los cebos eran Dalos y Maranta, pero no costaba nada, ella como buena abuela quería acariciar la posibilidad de tener a su nieta adoptiva cerca y salva.

-Debemos andarnos con cuidado, en cualquier momento nos toparemos con Guolfesp, mantengan los ojos bien abiertos- En ese momento, la abuela lamentó haber dejado atrás su báculo, no era un arma fundamental para ella, pero si era de gran ayuda –Vieja tonta- Se reclamó.

-Por lo menos traje mis bolsas Ayudanto´o- Se consoló al tomar en sus manos una de las bolsitas que se trajo desde su hogar.

El trío se puso en marcha. Era evidente lo preocupado que se sintió Roder al dejar a Abigail en la habitación. Tanta era lo que le preocupaba que no puso queja ni hizo ningún chiste malo o tontería respecto a la habitación del Branthor, cosa que captó la atención de Magüe, se volteó y le preguntó qué le ocurría, para hacerse el rudo contestó que estaba pensando cómo le partiría la cara a Guolfesp. Y como ya se imaginaran, la Sabia anciana, no se tragó el cuento, pero continúo.

Cuando estuvieron frente a la puerta de la habitación contigua, se llevaron una decepción, la habitación se abría con un código al igual que la de la celda en que se encontraban.

-¡Yo tengo la llave, déjenme hacer lo mío!- El muy confiado Roder levantó su mazo y le hizo seña a sus acompañantes para que se apartaran, entonces el panel de números y pantalla saltó en pedazos y chispas. Sin mucha demora colocó su mano sobre la puerta y le hizo presión para deslizarla, esta cedió con un poco de resistencia. Las luces se encendieron automáticamente y lo que vieron solo podría ser juzgado por cada uno. Dos Branthor enormes se encontraban en celdas separadas al fondo, uno estaba durmiendo y el otro estaba acostado, pero no tardó en levantarse algo alterado al notar la presencia de Rahn y compañía, su espalda estaba cubierta por algo parecido a un arnés y sobre su jaula colgaba algo extraño, estaba tapado con una blanca sabana, sabrá el creador que locas cosas querrían hacerle. No solo eso era de sorpresa, cada rincón, cada lugar de aquella habitación recordaba más a un almacén de aparatos extraños que otra cosa, de estos cachivaches no se podría dar fe que funcionaran o no. Este lugar daba mala espina, muchas de esas cosas dispuestas cerca de las paredes estaban tapadas con grandes telas blancas. Por segunda vez Rahn se encontraría con el mismo objeto extraño que vio mientras merodeaba aquella casa, esta vez el objeto estaba sobre una mesa aparentemente de trabajo. En el medio de aquel lugar algo llamó la atención de Roder, eran barandas de seguridad, y cuando el curioso Norgon se acercó a estas, creyó que se encontraría con un hoyo, su sorpresa fue dada cuando descubrió que había una especie de fábrica debajo, unos cuantos hombres con batas blancas caminaban de allí para allá, algunas empujaban con esfuerzo aparatos metálicos con muchos cables, otros salían y entraban de habitaciones en las que solo ellos sabrían que había allí. Roder preocupado le comunicó a sus acompañantes para que fuesen testigos tambien, la Norgon creyó encontrar el lugar donde se encontraban sus protegidos, se concentró, he invocó el humo que le informaría si estaba en lo correcto, después de varios minutos, interrumpió su concentración y les dijo con un tono muy decepcionado –Aquí no hay nada que nos interese de momento… larguémonos de aquí-

Después de salir de aquel extraño lugar, pasaron por la habitación de vigilancia, y continuaron hasta lo que marcaba en el mapa de Abigail como los aposentos del millonario psíquico.

-Sabía que Guolfesp era un amante de los inventos tecnológicos, pero no sabía a qué nivel se extendía ese gusto- Recordó intrigado el Norgon.

-Estamos donde percibí el gran flujo de energía, no me extrañaría encontrar alguno de esos aparatos allí dentro así qu…- La mujer se detuvo y se apretó el pecho.

-¿Migüe?- Roder reconoció la expresión en el rostro de su abuela –Viejito, llego la hora de la diversión, ponte en guardia-

-Esperen, esperen… Es, esa turbulencia… de nuevo-

-¿La que percibiste antes de llegar el pequeño Bob?-

-Estén atentos, aquí está la fuente… de esa turbulencia en el plano astral- La Norgon dio un paso atrás, le costaba respirar y sobre todo ponerse en guardia –Cuidado mis niños-

Roder pensó en sugerirle a Magüe que usara su humo para revisar quien estaba allí, pero la notó tan perturbada que solo se limitó a abrir la puerta de una patada y entrar gritando.

Una nueva sorpresa nada grata y confusa. Maranta estaba al lado de una Fallen que vestía una pesada armadura y portaba un gran mazo que de inmediato le trajo a la memoria su archirrival Defestor

¿Maranta?- Mia Magüe dio tres pasos hacia adelante como si los pies le pesaran y comenzó a sentir como la presión en el pecho se le aliviaba, hasta en el rostro se le reflejó el alivio, motivado por al fin encontrarse con la fuente de tal perturbación en el plano astral y por hallar a una de sus amadas nieta, sana y salva.

-¡Mi niña, ven a mis brazos!- La Norgon se detuvo al notar algo extraño, maranta sonrió con su pícara sonrisa y se retiró lentamente, casi seductoramente, invitando a seguirla hasta la siguiente habitación – ¡Rooodeeeer!- Grito la fallen y el Norgon sin vacilar se armó con su mazo y detuvo el ataque –No se detengan por mí, vayan por Maranta-

-Vamos mi niño, Guolfesp debe tener bajo control a mi niña y tu hermano debe estar igual- Con premura y angustia la abuela le habló al Fallen Rahn –Roder se puede cuidar solo, vamos-

-¡Hoy vas a morir Roder, por fin... jajaja, hoy vas a morir!-

-Vamos, primero preséntate, damita- Las púas del mazo casi tocaban el rostro del nieto de Magüe y en su voz se escuchó el esfuerzo que hacía para contener la fuerza de su adversario y hacer un comentario jocoso.

La vieja Norgon detuvo al chico Fallen y le ordenó aspirar profundo después que ella le soplara humo en la cara –Eso te debería proteger de Guolfesp o por lo menos reducir los efecto de su poder sobre ti- Y sin más preparación traspasaron la puerta que Maranta había cruzado hace un instante. Al entrar, se encontrarían a Guolfesp sentado tras un escritorio y a Maranta a un lado, el lugar parecía más una sala de reuniones que un lugar para descanso, lo segundo que se podría apreciar al entrar, era una pequeña mesita con un peculiar artefacto o adorno, para Magüe esta sería la primera o segunda vez que lo vería, pero Rahn, seguro lo reconocería, nuevamente, y en tercer plano unos pocos muebles ubicados alrededor de la sala. Rahn podría haber sentido la débil presencia del Obelisco Blanco que yacía encerrado al lado de la celda de su hermano tras este alterarse por un breve momento.

-¡Mia, Jumther Magüe... hasta que por fin apareces!-

-¿¡Qué le has hecho a mi niña!?- Después de ese agarrón que Magüe le dio al cuello de la camisa de Guolfesp, estoy seguro que debió comprarse una nueva, pero eso a este sujeto no le molestó en lo absoluto, simplemente cambió su breve expresión de sorpresa por una relajada y confiada – ¿De verdad quieres engañarte, preguntándome si le hice algo a tu niña para que me obedeciera?- Magüe dio un paso atrás mientras soltaba el cuello de la camisa y le dedicaba una mirada de aterradora sorpresa a Maranta.

-¿Mi niña… tú…?- La dama de azul no emitió ni una silaba, su expresión no dejaba de mostrarse serena y placentera.

-No, no puede ser, no te creo, tú estás controlando a mi niña- La Norgon le ordenó a Guolfesp que liberara a su nieta adoptiva, pero este le confiesa que no puede hacerlo, ya que ella no está bajo la influencia de su poder – ¿Sabes? normalmente puedo entrar a cualquier mente y descubrir si puedo o no dominarla, pero la mente de Maranta es tan peculiar que ni siquiera me dejó entrar… Sin embargo, la chica me ha sido útil desde hace mucho tiempo- Hizo una pausa para deleitarse con el dolor y sorpresa reflejados en el rostro de Magüe y luego continuó – ¿Quién crees que me informó de tu paradero y te trajo hasta aquí, quien cree que creo nieve para llevar a mis hombre hasta Dalos?-

-No, no lo creeré hasta que ella me lo confiese y tú estés bajo tierra hijo de puta…- La última palabra no fue dicha propiamente, pero era fácil de entender si se ponía atención a lo que la mujer venía hablando, la palabra fue sustituida por una cantidad increíble de humo negro saliendo de las fosas nasales de la Norgon, deberías ser muy valiente para no ponerte los pelos de punta al ver tal acto después de escuchar el tono iracundo de la Norgon. La dama de azul, dio un paso atrás, sabía que se avecinaba, algo más temible que la ira de los espíritus, algo digno de evitar en lugar de enfrentar.

Guolfesp, millonario, psicópata y mentalista, no iba a retroceder, no quería posponer la oportunidad de acabar de una vez con Mía Magüe –Así que por fin te ha llegado la hora, ¡asesina!- A primera instancia para alguien común, no pasaba nada, solo Magüe miraba con malos ojos a Guolfesp y viceversa, Rahn sintió en un momento algo parecido a un golpe en la frente, pero solo fue eso, como si anduviese caminando y se tropezara con un vidrio traslucido de pronto, fue el psíquico, trató de entrar a su mente, Maranta solo se apartó un poco y miraba la situación como si leyera lo que pasaba. Rahn tendría su propia “imagen” de lo que allí sucedía, sonidos, solo percibidos por los psíquicos y el fallen, su piel podría percibir una cálida energía chocar contra otra muy fría y amenazante, el suelo, techo y paredes vibraban, algunos objetos movidos por las fuerzas invisibles desatadas se deslizaban unos centímetros de su lugar habitual. Era una batalla psíquica, ¿En qué consistía, que lograrían, como se harían daño, se harían daño? Claramente ese par si conocían la respuesta.

Rahn podría escuchar los golpes, gritos y rugidos provenientes desde la habitación de al lado, era difícil deducir si Roder estaba ganando o no.

El encuentro de las mentes de Guolfesp y Magüe se comenzó a manifestar en las mente de Rahn, cuando el humo ya no tan negro, sino gris de Magüe, entro en las fosas nasales del Fallen este comenzó a ver imágenes que eran ajenas a su memoria. Estas le mostraron a Guolfesp, tenía una  esposa que poseía sutiles dotes psíquicas, pero esta murió al dar a luz a su hija Alie, quien heredó los poderes de su madre, el hombre atesoró a su hija durante toda su vida, hasta que un día harta de la sobre protección de su padre  y enamorada del hermano menor de Magüe se dio a la fuga. Para Guolfesp, habían robado su más valioso tesoro y por ende odió con toda su alma al bastardo que se lo quito. En un fatídico accidente, la chica murió y el odio de Guolfesp para el clan completo al que pertenecía aquel joven creció más que nunca… Las imágenes de aquellos eventos se interrumpieron cuando Magüe se debilitó y el Norgon malvado la hizo caer inconsciente – ¡Mi hija, por la culpa de tu maldito clan... mi hija a muerto!- Tras segundos de una intensa batalla mental, Guolfesp había superado a Magüe y la dejaba inconsciente, Maranta se mostró notoriamente sorprendida y dio otro paso atrás.

-Tu será el siguiente…- La mente del fallen de nuevo sintió el dolor que percibió hace un momento, pero esta vez, con Magüe desmayada, la protección se debilitó. La fuerza, con que entró el psíquico a su mente lo hizo tambalearse y fue a dar al suelo, por ende recibió unos dolores penetrante en su mente, como si se la patearan desde adentro y se la quisieran abrir con un cincel, haciéndole perder la concentración sobre sus aves, quienes huyeron atendiendo sus instintos, el Furia Turbamarilla atacaba a los Semilleros encapotados, pero manteniéndose al alcance del fallen dentro de la casa.

Cuando Rahn se levantara se encontraría en un lugar abierto, cubierto de una neblina que recordaba el humo de Magüe, estaba solo, ninguna de sus aves estaban junto a él y los oídos le zumbaba. Aquí, poco a poco se vería rodeado de paredes metálicas, frías y grises. Y algo notoriamente había cambiado, podía ver, podía ver como siempre ha visto desde los ojos de sus aves, pero esta vez podía ver desde sus ojos. El lugar se veía extraño, Rahn no lo reconocía, pero se le hacía profundamente familiar.

-Bienvenido a tu mente, pajarito- Un eco cubrió sus oídos y le causó dolor.

-Esta odiosa neblina, ha de ser la causa por la que no pude entrar a tu mente al principio-

-Tiene el apestoso olor de esa bruja-

- Reconozco que quería dejarte al último, pero bien entendido esta que los temores se deben enfrentar cara a cara… para luego encerrarlos en una jaula- Frente al Fallen apareció una figura oscura que rápidamente tomó la forma del Norgon psíquico que le quería exterminar, este agitó una de sus manos y frente el apareció una terrible criatura bípeda, con piel blindada y de ojos purpuras, brillantes y enormes, de su enorme boca llena de colmillos escupía fuego y sus garras eran tan afiladas como espadas. Pisaba fuerte mientras sus tres metros de altura se acercaban velozmente para incinerar al Fallen pájaro.

-La neblina mi niño, usa... dale forma a la neblina…- La voz de Magüe en eco escuchó acompañado de un tortuoso dolor de cabeza momentáneo.


Dalos:

El aturdimiento del chico aún continuaba saboteándole la cabeza, y los golpes recibidos por la fallen se comenzaban a inflamar y tornarse morados, sin embargo intentó buscar la manera de  buscarle solución a  su situación.

La pobre y gris ave no entendía que ocurría a su alrededor, pero si sabía que las cosas estaban más alborotadas que de costumbre, y recordó lo mala gente que pueden ser los humanos y demás especies “inteligentes”, por lo que se desplazó un poco para estar lo menos cerca posible de aquel sujeto que le trataba de tocar, pero sus esfuerzos fueron en vano, sin razón entendible para ella, el Fallen le propinó un golpe a su jaula que la hizo caer más lejos de donde estaba, el ave solo se sacudió un poco, pero gran susto se llevó, creyó que estaba bajo ataque de nuevo.

El aturdimiento no dejó que Dalos ejecutara su golpe con la precisión deseada, y debido a esto se ganó una cortada algo profunda ya que el metal oxidado se rompió pero no con los resultados deseados, la sangre no dejaba de correr, era simple agua roja escurriendo desde su mano, aparentemente un vaso se había roto.

Cuando la jaula del ave dejó de rodar y el animal trató de encontrar equilibrio, algo en el interior de Dalos despertó, pudo sentir como su poder regresaba, no con la misma intensidad acostumbrada, pero si lo suficiente como para mover el agua en su cantimplora.

En alguna lugar de la parte superior de aquel lugar, ocurría algo importante, Dalos no dejaba de escuchar golpes que recordaban los martillos derrumbando muros para ser levantados de nuevo.

FDI:
1.- Dalos, no puedes dar por terminado los efectos, eso le corresponde al master.
2.- Dalos, tus acciones en el turno anterior serian: Sub-acción 1: intentar usar tu poder + Sub-acción 2: Usar golpe partetronco = 1 acción (Esto es solo para dejarlo mas claro).
3.- Rahn, Dalos no está en la sala del Branthor, aunque te lo dejo claro en este post, en el turno pasado no hago mención de algo parecido.
4.- Feliz Roleo=)
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Lugor Jumther G.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Dom Nov 08, 2015 6:05 pm

Francamente, no sé qué me había llevado a pensar que Dalos estaría donde los Branthor. Sabía, tras la comunicación de Guolfesp, que estaba en la misma planta, y por descarte, solo quedaba esa habitación. Sin embargo, cuando fuimos quedó claro que me equivocaba. Evidentemente, no había tenido en cuenta que con toda probabilidad la planta escondiera muchos más secretos de los que indicaba el croquis de Abigail. Por ejemplo, toda una fábrica de maquinaria ignota. Pero, ¿qué sabía yo, un fallen ornitólogo, de las maquinaciones de un mentalista humano chiflado y de sus artilugios? Sentí algo de lástima y curiosidad mezcladas por los branthor, pero tenía cosas más importantes en mente, y además Magüe pronto dejó bien claro que no se nos había perdido nada allí.

De camino a las habitaciones de Guolfesp pasamos por la sala de vigilancia. Contaba con la posibilidad de que el perro se hubiera aburrido del juguete y hubiera vuelto a su puesto, pero no era así. Desde luego, si al dármelo Bob pretendía que sus hijos no volvieran a verlo, el objetivo se había cumplido. A saber dónde se lo habría llevado. De todos modos, aunque el perro estuviera en la sala, con los dos norgons a mi lado me sentía mucho más a salvo.

La proximidad de la puerta de Guolfesp parecía perturbar a Mia. No paraba de hablar de turbulencias en el plano astral, pero a mí desde luego no se me había perdido nada allí, así que ni las percibía ni me molestaban. Aunque, evidentemente, a ella sí. No me extrañaría que alguno de los aparatos y cachivaches que había por la casa tuvieran algo que ver, pero no tenía forma de saberlo.

En cuanto abrimos por fin la puerta de la sala, me quedé helado. Ahí estaba Maranta, la responsable de la seguridad de Dalos, tranquilamente junto a una fallen que, a juzgar por lo que me contó Mia (y por el grito que lanzó después) debía ser Defestor. ¿Era posible que Maranta hubiera traicionado a Mia sin que ésta se diera cuenta? Eso era preocupante, era otra prueba más de que los poderes de Mia no eran tan infalibles como ella anunciaba siempre. A menos que la dama azul fuera en realidad doblemente traidora o algo así, y que mientras fingía traicionar a Mia, en realidad traicionaba a Guolfesp. Esperaba que fuese así, aunque no depositaba muchas esperanzas en esa idea. 

Antes de que cualquiera de nosotros pudiera reaccionar, Maranta abandonó la habitación y Roder y Defestor se enzarzaron en una pelea encarnizada, haciendo chocar sus enormes mazos con gran fuerza. Por suerte, estaban lo bastante lejos mía, porque cualquiera de esos mazos habría partido en pedazos mis débiles huesos de un toquecito. Eso me recordó que Dalos probablemente había estado expuesto al de Defestor, y esto me llenó de angustia. Mi pulso se aceleraba y comencé a hiperventilar, angustiado y agobiado por la suerte que hubiera podido correr mi hermanito. Me giré instintivamente hacia la anciana norgon para pedirle ayuda, y me lanzó casi sin avisar una bocanada de humo en la cara. Entre todos mis jadeos, me atraganté con el humo, que me hizo toser y empezar a maldecir mentalmente todas las humaredas que estaba tragando desde que llegué a la ciudad. Por suerte, el humo también me tranquilizó un poco cuando se asentó, y según Magüe, también me protegería de Guolfesp.

De nuevo, abrimos la puerta que quedaba ante nosotros. Al entrar, pude ver de nuevo el dichoso cachivache que ya había visto en varias ocasiones, además de a Guolfesp sentado en un escritorio. Abigail había etiquetado el lugar como habitaciones de Guolfesp, pero más que una habitación, el lugar parecía un despacho o un estudio. Aunque tratándose de este viejo loco, bien podía ser que no durmiera o algo así.

A la vista del cada vez más violento intercambio de gritos, decidí hacerme a un lado y alejarme lo máximo posible de la pareja de norgons. Cuando ya tenía la espalda contra la pared, sentí un leve golpe en la frente, y me llevé la mano a la zona, dolorido. Los pájaros se removían en mis hombros, inquietos, clavando las patitas en el cuero reforzado de mis hombros y aleteando. En la habitación, todo temblaba; desde mis pies y mis orejas podía notarlo, junto con el fragor de la batalla de la habitación contigua. La batalla de esta habitación, en cambio, era mucho más sutil, incluso aparentemente calmada: un observador incauto diría que los dos norgon ancianos se limitaban a mirarse mal.

La habitación se iba llenando de cada vez más y más humo. Cuando alcancé a aspirarlo, vi en mi cabeza imágenes que sin duda me transmitía Mia, explicándome por fin de dónde surgía la rivalidad entre los clanes. En buen lío te has metido, me dije. Más me reafirmé en esta idea cuando Mia cayó inconsciente ante mis aterrorizados ojos. Ya está, pensé, es el fin. Mia era, sin duda, la única razón por la que yo seguía con vida. Ahora que ella era incapaz de protegerme, Guolfesp tenía vía libre sobre mi mente. Sin embargo, pronto pude comprobar que no tenía intención de matarme de inmediato, sino que parecía preferir jugar conmigo primero, como un gato juega con un ratón antes de ejecutarlo de un mordisco en el cuello. Me preparé lo mejor que pude para su asalto, pero aun así, el dolor fue terrible.

Al despertar, abrí los ojos instintivamente como cada vez que me despertaba, y comprobé fascinado que podía ver. Ninguna de mis aves estaba conmigo, y veía desde mis propios ojos. ¡Los míos! ¡Podía ver! Me levanté con pesadez, mirándome primero a mí mismo y luego a mi alrededor. Dejando aparte el zumbido de oídos y el paraje tan desolador que me rodeaba, la sensación era increíble. El campo de visión de las aves tiende a ser algo mayor que el de los humanoides, de modo que esto en principio me agobió un poco, pero sabiendo lo que es no ver nada en absoluto, ver poco era soportable. También se me hacía raro verme desde dentro y no desde fuera: mirar hacia abajo y verme a mí mismo, por ejemplo.

Lamentablemente, no tenía mucho tiempo para recrearme en estas nuevas sensaciones. Pronto, un eco que sonó como cien detonaciones vociferó en mis oídos la situación en la que me encontraba. ¿Mi mente? ¿Así de sosa y agobiante era mi mente? La niebla solo podía ser cosa de Magüe, pero el resto era o bien una alucinación o bien mi propia imagen de mi propia mente. ¿Así se sentía el estar poseído? Sentía algo de lástima por las aves que controlaba y que estaban bajo mi yugo, aunque la verdad, nunca habían dado señales de que mi presencia mental les molestara; se limitaban a obedecer lo que decía. La presencia mental de Guolfesp en la mía, en cambio, sí que era realmente molesta.

Tan "molesta" como el increíble monstruo de tres metros que avanzaba hacia mí. Francamente, si Guolfesp pretendiera matarme, ya lo habría hecho, no se habría tomado la molestia de inventar tal aberración y lanzarla contra mí. ¿O quizá sí? Ese no era un razonamiento en el que pudiera confiar, tenía que prepararme para defenderme de ello. Una punzada en mis sienes me transmitió la voz de Magüe desde algún lugar de su conciencia o de la mía, aconsejándome que diera forma a la neblina. ¿Cómo?, pensé. El poder de controlar el humo era suyo, no mío. Sin embargo, pronto comprendí. Esta era mi mente, jugaba en mi territorio. Y en mi mente pasa lo que yo quiera. Dejando aparte la influencia de mentalistas y psíquicos varios, claro. Todo esto era sin duda muy confuso.

Procuré concentrarme en la abundante niebla que nos rodeaba hasta donde alcanzaba la vista, atrayéndola hacia mí y procurando darle forma. Naturalmente, tendí hacia lo que mejor se me daba, los pájaros, aunque estaba seguro de que cualquier otra cosa habría valido. Echando mano de todo el material del que disponía y de toda la imaginación que tenía, construí un rival digno del monstruo de Guolfesp. Observando que contaba fundamentalmente con fuego en su boca y cuchillas en sus garras, me centré en algo pétreo, que pudiera resistirlo y detenerlo sin sufrir daños. Pude construir algo a medio camino entre un dragón y una gárgola, sin centrarme en demasiados detalles, pues el monstruo ya estaba a apenas unos metros mía. Sin pensarlo más, lancé a mi monstruo contra el suyo.


FDI:
A ver si lo he entendido, Lugor: ¿Mia es tu tía paterna y Guolfesp tu abuelo materno? O al menos ese es el parentesco que me sale si me pongo a encajar apellidos... En cualquier caso, aquí van mis acciones:
Acción 1: Apartarme de los norgon + formar a mi monstruo
No se si me estoy dejando algo que contaría como subacción, pero de todos modos, tengo dos libres, así que no creo que haya problema.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dalos el Mar Nov 10, 2015 12:12 am

A pesar de intentar concentrarme con todas mis fuerzas y ponerlo todo en aquel golpe, mi cuerpo me falló y desvié mi puño ligeramente, perdiendo así la precisión. El resultado fue fatal. Antes de que me diera cuenta, la jaula había volado hacia el otro extremo de la habitación. Algo abierta si, pero igual se encontraba el dorso de mi mano. La sangre caliente se deslizaba por él como un riachuelo que salía por primera vez en todo el año, tras estar atrapado en su cueva entre paredes congeladas. Tenía que encontrar una forma de parar la infección y rápido.

Pude sentir por primera vez en un buen rato como el agua en mi cantimplora susurraba, avisándome de que mis poderes, o al menos parte de ellos habían vuelto. Recordé entonces como, aquella mañana, había usado mis poderes en Rita para conseguir en cierto modo aliviar la herida. No tenía apenas conocimientos médicos aunque tal vez pudieran serme útiles con mi nuevo poder pero menos iba a conseguir quedándome sentado esperando a desangrarme así que llamé al agua, no sin esfuerzo, como si esta no estuviera a mi merced completamente y tuviera que convencerla para que me obedeciera. De hecho, en mi mente se libraba una pequeña discusión en un idioma que hasta ahora jamás pensé que fuera capaz de hablar. De hecho, no lo era. Simplemente entendía qué me decía el agua, que adoptaba una forma femenina y seductora y que se movía en un constante y suave baile.

Una vez conseguí convencer al agua de que estuviera de mi lado, hice que me limpiara la herida del puño. Sabía que no serviría de mucho pero al menos retiraría algo de óxido de la superficie, aunque si algo había entrado en mi sistema tal vez en unos días iba a pasarlo mal. Después de eso, arranque un trozo de la camiseta. Había perdido la cuenta de ropa destrozada en ese día ya pero tampoco es que nunca hubiera pensado que fuera a romper tanta.

Una vez que había hecho un intento de venda, me la coloqué alrededor de la herida y pensé en mi próxima acción. Con lo que había en la sala no se me ocurría nada que no pudiera acabar en desgracia, pero mi mente siempre piensa en las soluciones que acaben peor, así que eso no era un problema. Por supuesto mi idea no fue otra que agarrar el primer frasco de una estantería para tirarlo contra la puerta. No sabía que podría ocurrir pero no me quedaban opciones y de todas formas algo dentro de mí quería ver cual era el aleatorio resultado que podía salir de todo esto. Por si acaso repase en mi cabeza cualquier otra opción que se me ocurriera: Tirar la puerta abajo no era un opción. Estaba agotado por el anterior golpe. Si hubiera sabido el jaleo que habría fuera tal vez lo habría intentado pero de todas formas estaba demasiado aturdido como para que hubiera funcionado. El pájaro no parecía salir de la jaula así que probablemente no estuviera del todo libre, y golpear de nuevo la jaula era demasiado peligroso. Podría perder la mano. Mis poderes de agua apenas me servían, y aunque así fuera, no se me ocurría ninguna forma de usarlos en esa situación. No tenía aún tal capacidad destructiva.

Así que sí, a mi entender la única solución era arrojar aquel frasco de color extraño contra la puerta. Tal vez no pasara nada, tal vez la puerta se viniera abajo, o tal vez liberaría a la criatura más horrenda que mi imaginación pudiera albergar. En cualquier caso valía la pena intentarlo. Que digo, no valía la pena para nada pero estaba desesperado y no sabía que intentar aparte de eso así que lancé el frasco, esperando cualquier resultado posible.

FDI:

Perdón si en el post anterior te pareció que me quitaba el estado. Lo que pretendía dar a entender era que yo intentaba el puñetazo y ya tú dirias si estaba muy mal como para que diese en el blanco (Justo lo que ha pasado)
Mis acciones del turno considero que serían:
1.- Limpiar mis heridas con agua, vendar mi mano.
2.- Arrojar el primer frasco de la estantería contra la puerta

Dalos

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Miér Nov 18, 2015 5:33 pm

Según lo que estoy enterado, el muchacho fallen quiso invocar algo digno de enfrentar con la bestia que su invasor mental había traído para atacarle ¿Qué creen? ¿El chico logro su objetivo? ¿Invocó aquella magnifica cosa que lo defendería? claro que no, estaba poseído, su mente estaba invadida por el psíquico causante de la casi aniquilación del clan Jumther, un ser malvado, sediento de poder y venganza, cuando su hija murió a manos de los matones que él mismo había enviado por ella, ese día, ese día la poca bondad y compasión que había en aquel hombre murió, dejándolo secó de todo sentimiento positivo, y ese hueco lo rellenó con odio y poder. Pero no se preocupen. Por supuesto que es de notar el esfuerzo del chico, que a pesar de no poder invocar lo que quería, pudo invocar algo más humilde, una cosa pequeña, que aletea mucho, puede volar hacia atrás (algo peculiar en las aves, cabe destacar) y de pico alargado como aguja, con gusto particular por las flores, el nombre en algún momento lo escuche, pero no lo recuerdo, este servidor lo llama Chupaflor.

Amigo, no creerás lo que a continuación sucedió, esa cosa diminuta de unos pocos centímetros, bajo las órdenes dictadas por su amo, se lanzó cual pequeño valiente y atravesó a la criatura de tres metros. Era sorprendente, la abominación de Guolfesp se desmoronó como una pequeña montaña de piedras mal colocadas. De las pequeñas rocas, se levantó una figura parecida a lo que Rahn había visto de Guolfesp ¿Qué como lo hizo? Pues fácil, ¿si en la mente de un hombre murciélago vez murciélagos, que ves en la mente de un fallen pájaro? Claro que no veras cosas grandes, mucho menos si el vaticinador de la destrucción invade tu mente.

-¡Aleja esa maldita cosa de mi rostro…!-

-¿¡Que pretendes!?- Nunca pensé que alguna vez narraría algo así.

Este hombre con un gran poder en su mente y horrible maldad en su corazón, era víctima de un temor peculiar, Ornitofobia ¿Sera posible? Que con todo el poder psíquico que este hombre posee no allá superado tal fobia. Cuando escuché esto por primera vez, no lo podía creer, el millonario y temido Guolfesp, derrotado por un Chupaflor hecho de humo, eso había que verlo.

Cuando el psíquico vio que no tenía nada mas que hacer se consiguió obligado a abandonar la mente del fallen. El ornitólogo sintió como si una piedra fría y enorme saliese expulsada de su cabeza con gran agresividad, lo que le dejo un dolor de cabeza que le dificultaba el pensar claramente, su cuerpo tambien dolía, se sentía como si lo hubiesen sacudido contra el suelo reiteradas veces, un golpe físico podría hasta costarle la vida, típicas consecuencias de una invasión mental como esta. Vean el lado bueno, ya Guolfesp había salido de su mente y aparentemente había sido derrotado en esta pequeña batalla.

-Esa, esa… estúpida… su humo me ha costado la mente del fallen, me ha vencido en mi terreno- Airado y esforzándose por recuperar el aliento, el psíquico le echaba la culpa de su derrota a Magüe, que de por si tiene algo de crédito en ello.

-Maran…ta… acabalo- Su mano apenas se pudo levantar para señalar al maltratado fallen.

La dama de azul puso atención a su controlador, amo, jefe o aliado, a esta altura aún no se tiene claro el vínculo que estos dos comparten. Evidentemente ella se disponía hacer algo cuando dio un paso adelante y alzar su mano hasta su pecho, de pronto la pared que separaba las dos habitaciones, explotó en varios trozos que volaron y golpearon en todas direcciones. Un mazo con púas voló literalmente, atravesando el despacho hasta dar con mucha fuerza en la pared detrás del Psíquico creando otro hoyo un poco mas pequeño que le de la otra pared, el mazo aterrizo a poco mas de un metro de la jaula del Fallen menor, los trozos  recorrieron el aire en casi todas las direcciones dispuestas y una de las recorridas fue la que llevaba a la cabeza de Guolfesp, dándole el toque que faltaba para que este callera inconsciente. Ahora con este hoyo en al pared, se podría ver la celda de Dalos, allí estaba, había reducido el sangrado de su mano y esperaba que el frasco que arrojó hiciera algo milagroso o le hiciera vivir alguna pesadilla.

Maranta, escapó por poco del trayecto del mazo y a Rahn solo le cayeron algunos trocitos de pared, nada tan especial, tanto que ni siquiera debería ser mencionado.

En la habitación convertida en campo de batalla por Roder y Defestor, podrían ver al segundo con cara de pocos amigos y llevando el brazo con que arrojó su mazo a una posición de defensa.

-Peleas contra el gran Roder, psicópata estúpido, ese viejo truco, ya me lo conocía, ahora quedas desarmado- Roder alzó su mazo y se lanzó a paso veloz contra su adversario. Cuatro ataques mortíferos del mazo del Norgon fueron detenidos por los brazos de la Fallen con cierta dificultad, pero el último, un golpe quiebra defensas, le permitió al mazo de Roder impactar en el pecho de la gruesa armadura y una explosión de destellos rojos los expulso a ambos hacia atrás. El Norgon atravesó el hoyó en la pared y cayó a pocos centímetros de su abuela quien comenzaba a tomar conciencia rápidamente, pero no tan rápido como lo hiso su nieto, quien casi de un salto se puso de pie –Vamos levántate… Te aplas…- Y sus rodillas fueron a dar al suelo. La mirada del Norgon lo decía claro, rogaba que su enemigo no se levantara de nuevo, ya deseaba terminar con aquella batalla, estaba exhausto, tanto que no evitar quedar inconsciente sin asegurarse que su enemigo estaba acabado.


Se oyó desde las afuera de la habitación algo derrumbarse, primero fue un gran golpe y luego algo se derrumbó, el piso vibró, nadie, excepto los fallen, podría decir a ciencia cierta a que se debía aquel alboroto, una pared fue golpeada y destrozada, una pared que estaba en la dirección de la celda en que estuvo Rahn con Abigail, el resto solo lo ignoró, los acontecimientos ocurridos en ese despacho eran más urgentes para atender, además Roder estaba recién desmayado, Magüe apenas recuperaba la conciencia y Maranta no pareció darle importancia.

Rahn aun sentía aquel dolor por todo su cuerpo y el sentimiento de vulnerabilidad no le dejaba en paz, pero sus sentidos cada segundo volvían a estar al cien por cien al igual que su poder.

-Maranta, ayúdame- Como un plomo, el psíquico había caído al suelo, se despertaba pero el revivido temor a las aves y el golpe en la cabeza lo dejaron casi impedido para levantarse por sí solo.

Dalos, desde que esa ventana fue abierta drásticamente por el mazo de Defestor pudo ver poco de lo que ocurría en la habitación contigua, no era necesario que fuese fallen para oír todo lo que acontecía en aquel lugar pero sus finos oídos le permitieron escuchar cada palabra con más claridad que la de cualquiera en Terra. Y no oír a su hermano significaba que algo no estaba bien con él.

Si la confusión causada por la golpiza que le propinó el bruto de Defestor no se hubiese disipado (Cosa que ya ocurrió) tal vez nuestro héroe Dalos hubiese creído que ese gran hoyo por el que seguro pasaría sin problema alguno hubiese sido abierto por el frasco que arrojó rogando que fuese alguna clase de líquido capaz de derretir o derrumbar la puesta, que casualmente quedaba justo al lado de dicho hoyo y por su puesto estaba escondida para la vista de todo aquel que se encontrase en la habitación de Guolfesp.

Estos frascos contenían un líquido corrosivo, de baja efectividad, no podría derretir una puerta como Dalos lo pudo comprobar, pero quizás si alguna pieza más delgada y más afectada por el óxido.

-¿Que te ayude? Oh sí, claro que te ayudare… jefe- Maranta se proponía ayudar a su jefe, pero se detuvo como si alguien le hubiese dicho que no lo hiciera.

-Pero… ya no eres necesario. Ya todos están derrotados…-

La dama de azul, reflejó en su rostro una satisfacción tal después de mencionar esas palabras que podría causarle miedo a cualquiera. Se acercó sutilmente hasta Roder y lo revisó, comprobando que estaba inconsciente.

-Mi niña, mi niña, ayúdame, no puedo ver- Ella se levantó y comenzó a caminar alrededor de Mia Magüe, como una hiena esperando que su presa caiga derrotada por las heridas causadas, parecía que estaba olfateando y disfrutando el miedo, la desesperación y el sufrimiento que comenzaban adueñarse de Magüe cuando sus pensamientos he instintos le gritaban que Maranta era una traidora.

Cuando Magüe alzo sus manos al aire, tratando de conseguir las manos de Maranta, esta última se las golpeo –Así, así la vi… en el suelo, extendiendo las manos, pidiéndome ayuda cuando el fuego la rodeaba y cada vez más le consumía el aire y el espacio- Magüe dejó de hablar y sus labios comenzaron a temblar y sus ojos miraban al vacío cuando las imágenes le venían a la mente. –“Mara, Mara, ayúdame, sálvame”…-

-…Gritaba… y tú en mi mente diciéndome que hacer y qué no hacer, te pedí, te rogué, te suplique, te implore que la salvaras primero…- Tomó el mentón de Magüe y le giró la cara para verla a los ojos.

-¿Y qué decidió la Grandiosa Mia Magüe?... Salvar a la prodigio, salvar a la chica especial, me salvaste por mi poder, decidiste quien debía morir y quien debía vivir, basándote en quien era especial según tu conveniencia, y decidiste dejarme vivir con el recuerdo doloroso de mi hermana muriendo bajo el fuego, mientras tú… me obligabas a caminar con tu maldita niebla-

-Ya basta, ya basta, sálvala, es una niña buena, es obediente… es normal… eso te gritaba, desde el rincón de mi mente… ¿y cuál fue tu respuesta, Magüe?... “Eres fuerte mi niña lo superaras”- Las lágrimas de los ojos azules de Maranta mientras le soltaba el rostro a Magüe con brusquedad, recorrieron sus mejillas limpiando un poco el polvo de su rostro.

-Mi hermana y mis padres consumidos por el fuego que inicie, volvieron a mi mente cuando Guolfesp me liberó de tu hipnosis y allí recordé lo infeliz que me hace esta maldición que llaman fragmento, recordé que tú, siempre firme y segura de lo que piensas y sabes, me escupías tu niebla obligándome a creer que este poder era una bendición y a olvidar a mi familia, me obligaste a vivir una mentira, una cortina de humo…- Repentinamente Maranta cambió el gesto como si prestara atención a algo fuera de la habitación, no era la pared que se había derrumbado, era algo más grande, algo más importante, los fallen podrian sentir unas pisadas acercarse con rapidez por als afuera de la mansión. En su rostro se podría leer la emoción y un silencio sepulcral se adueñó del lugar. Guolfesp se sentaba en su silla a duras penas, no sabía que lo había dejado peor, si el ver por primera vez a un ave mover tan rápido sus alas o el golpe en la cabeza, miró con recelo a Rahn que yacía en el suelo aun con  las consecuencias de la posesión interrumpida, el fallen no se sentía bien, pero podría moverse, solo que su cuerpo se sentía vulnerable y frágil.

-Muy bien querida amiga, muy bien hecho- La dama de azul habló al aire, felicitando a alguien, los que la escucharon solo sabían que era una mujer, pero, quien era en realidad ya lo sobran.

-Ahora sí, tengo todo lo que necesitó para acabar con la maldición de los fragmentos, por fin mi camino a la libertad está cerca, tu, Magüe, serás una de los primeros condenados que serán purificados… Sí, parece injusto, parece injusto que te libere de tu maldición, pero ya has pagado, te he hecho sentir todo lo que me has hecho sentir todos estos diez años. Vivir una farsa, sentirte traicionada y perder a un ser querido, o ¿qué tal tres seres queridos?- Y su mano apuntó a la pared al fondo a la izquierda que inmediatamente se derrumbó, si, parecía que un gran martillo la hubiese derrumbado y en realidad era así. Cuando los trozos de pared dejaron de caer y el polvo se disipó un poco, un enorme animal entró y sobre él un gran martillo horizontal que sobresalía desde una base superpuesta en la espalda, pasando sobre su cabeza y sobre esta base una pequeña escotilla de donde se asomaban dos claras figuras, una era Abigail y la otra Rita. -¡Y aquí estamos!- Al final de las energéticas palabras de Abigail y el rostro entusiasmado de Maranta, Rahn estaría completamente recuperado, y podría actuar con mayor seguridad, esto no quiere decir que antes de todo esto, no pudiera hacerlo.

BRANTHOR ARMADO:
REFERENCIA DE BRANTHOR:

REFERENCIA DE CABINA SOBRE BRANTHOR CON ABIGAIL ABORDO:

FDI:
1.-Rahn, Dalos, desde aquí están juntos de nuevo.
2.-Muchachos las imágenes son referenciales. Pueden intuir que el martillo dispara, pero hasta ahora no saben si realmente lo hace.
3.-Cualquier duda ya saben que por Mp a Crick o a mí.
4.- Feliz Roleo=)
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Miér Nov 25, 2015 11:10 am

Muy iluso había sido yo de pensar que podría hacer semejante criatura así por las buenas. Podría decirse que en un intento de lanzar un sobrecogedor grito de guerra, no había llegado más allá de un eructo. Asombrosamente, este eructo con forma de colibrí fue devastador. Algo había en mi minúscula creación que aterrorizaba a mi rival. ¿Sería posible? ¿Miedo a los pájaros? Si lo hubiera sabido, todo habría sido mucho más fácil.

Cuando la tenaza que Guolfesp mantenía sobre mi mente se soltó, toda la ilusión del humo, las piedras y los muros se desvanecieron, volví a ser ciego y me encontré tirado en el suelo hecho un ovillo, con un dolor de cabeza digno de una buena resaca. Quizá la borrachera de la noche anterior tenía algo que ver... Aunque aquello parecía haber ocurrido hacía años.

Tímidamente, proyecté mi mente hacia los pájaros que hubieran quedado en la habitación. Me encontré a un Furia turbamarilla con sensación de triunfo, y a ninguno más. Probablemente hubiera matado a los otros dos mientras yo no vigilaba. En fin, pensé, me conformaré con esto. Con mi recién recuperado par de ojos eché un vistazo al despacho, por el que en ese momento cruzó volando un mazo. A primera vista no le di demasiada importancia, pero cuando mi dolorido cerebro se fijó, noté que ver mazos cruzando despachos no es algo normal. 

Cuando el mazo alcanzó el otro extremo, rompió la pared y reveló una cavidad oculta. Dentro pude distinguir a Dalos. ¡Dalos! ¡Por fin! Me intenté levantar e ir corriendo hacia él, pero un observador externo sólo me habría visto revolcarme inútilmente por el suelo intentando ponerme en pie. Dada la situación, me tuve que limitar a observar. Parecía magullado, con una herida algo más seria en la mano. Por suerte, no parecía ser nada grave.
-¡Dalos! -jadeaba intensamente y me costaba articular por el dolor, pero esperaba que se me entendiera bien. Ya tenía experiencia en este tipo de situaciones tras el porrazo que me dio Bob, pero estaba bastante seguro de que esta vez estaba hablando de forma coherente -¿Estás bien, hermano? Guolfesp ya ha sido derrotado, pero -interrumpí de repente lo que iba a decir, porque dalos probablemente ya lo supiera. Pero Maranta nos ha traicionado. Evité también decir su nombre para que no se fijara demasiado en mí. Notaba como me iban volviendo las fuerzas, pero no estaba en posición de defenderme de prácticamente nada.

Con la teatralidad que parecía acompañar a todo lo que hacía, Roder entró volando por el hueco que había abierto. Parecía machacado, pero aparentemente había eliminado a Defestor. Bien, un problema menos. En cambio, el estruendo característico de los escombros cayendo al suelo sonaba a un problema más, para equilibrar la balanza. ¿Es que no iba a tener ni un minuto de descanso? Había sonado en la dirección hacia la que estaba la celda de Abigail, aunque nadie aparte de mí y de Dalos parecía haberlo notado. Panda de humanos de orejas cortas.

Escuché con atención el discurso de Maranta. Una vez más en lo que iba de día, me enseñó una lección que yo parecía no haber aprendido en los idílicos bosques de Albor: que nadie es tan bueno ni tan malo como parece. Mia ya me había mostrado eso cuando se me apareció como monstruo terrorífico para luego ser sólo una abuelita encantadora. Ahora, una vez más había perdido la imagen que tenía de ella, y de abuelita encantadora pasó a la categoría de despreciable convenida. Eso, claro está, suponiendo que Maranta tuviera razón. Por una parte, puede ser osado creerse lo que diga una traidora, pero por otra, su historia sonaba sospechosamente creíble como motivo de dicha traición. Parecía ser que aparte de Dalos no iba a encontrar a nadie digno de confianza en todo Terra. 

El monólogo de Maranta terminó también de forma muy teatral, todo sea dicho: justamente señaló a una pared y ésta fue derruida por un branthor con una especie de martillo en el lomo. Sin duda, el mismo branthor que habíamos visto en su correspondiente sala, con una sábana por encima. Ese martillo era cabalgado a su vez por Abigail y Rita. De nuevo, el cansancio me hizo tardar en reaccionar al hecho de que Rita estaba, o debía estar, profundamente dormida en casa de Mia, a varias horas en carromato de la mansión. A la vista de todo lo sucedido, ya había renunciado a entender qué diablos estaba pasando. 

Afortunadamente, el estallido de la pared me había dado suficiente adrenalina como para poder levantarme. Podía moverme con naturalidad, pero no me sentía muy sólido. Me habría encantado estirar las articulaciones como tanto me gusta, pero dada la situación, habría estado claramente fuera de lugar. En vez de eso, me subí al furia al hombro y fui derecho hacia donde estaba Dalos.
-Hermanito, ¿dónde te habías metido? Me tenías preocupadísimo. ¿Qué te has hecho en la mano?  -inspeccioné su herida y sus moratones, pero tal y como había previsto, no era nada demasiado grave. En ese momento, mi atención fue atraída por una figura blanca que capté por el rabillo del ojo: un obelisco blanco bastante demacrado, preso en una jaula en un estado aún peor. Sin dudarlo, proyecté mi mente hacia él.

FDI:
Pues así quedaría mi turno:
Acción 1: controlar al furia + subirlo a mi hombro (no sé si este movimiento cuenta como subacción)
Acción 2: ir hacia Dalos + intentar controlar al obelisco

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dalos el Dom Dic 13, 2015 10:42 pm

El corazón casi se salió de mi pecho cuándo vi el enorme objeto contundente, con el que ya había tenido un encontronazo antes, entrar volando en la celda destrozando la pared. Mi cuerpo se estremeció recordando el dolor de la última vez que esa maza me había golpeado. Tal fue la confusión que no me había fijado en Rahn al otro lado de la pared gritando mi nombre. No fue hasta que comenzó a contarme la situación que fui alertado de su presencia. Pero sin mantener mucho tiempo mi atención puesta en él, me fijé en la brutal escena que se desarrollaba al otro lado hasta que mi vista se detuvo en Maranta. Si hubiera estado en perfecto estado, habría saltado sobre ella para intentar dejarla fuera de combate. Ya había visto de lo que era capaz y lo problemática que podía ser en combate como para dejarla siquiera defenderse o atacarnos.

El problema es que de intentar atacarla con todo, probablemente me desmayaría antes de llegar a ella. Ya me costaba mantenerme consciente, de pie y usando el mínimo de mi poder. Al fin y al cabo, tras todo lo ocurrido, sólo había pasado un día y ya me había agotado más de lo que jamás pensé que podría.

El ver a Rahn acercarse a mí me hizo volver a fijar mi antención en él y es cuando realmente me di cuenta de que estaba ahí, mi querido hermano al que apenas llevaba unas horas sin ver pero que se me había hecho eternas estaba ahí en un estado incluso peor al mío, luchando por llegar a mi. Por un momento me relajé y deseé volver a estar en nuestra ciudad, en albor, como aquellos días en los que mientras yo entrenaba junto al río él se sentaba junto al tronco de un árbol, rodeado de sus aves, leyendo cualquier libro.
Siempre había envidiado el talento de Rahn para mantenerse tranquilo. Siempre se pensaba las cosas y actuaba en frío para no cometer ninguna estupidez. Pero en aquel momento Rahn estaba bastante alterado y venía hacia mí de forma pesada, como si le costase moverse.

No tuve tiempo ni de abrir la boca para responder a sus llamadas cuándo otro derrumbe acaeció en la habitación contigua. Nada menos que Rita si no me equivocaba, acompañada de otra chica a lomos de una enorme bestia habían hecho aparición de la forma más dramática posible. Ni sabía que estaba ocurriendo ni a esas alturas me interesaba ya. Rahn llegó finalmente a mi lado y se interesó por mi estado. Otra vez, antes de que tuviera tiempo de contestarle, me interrumpió y su mente voló hacia el pajarraco de la jaula. Sabía cuándo Rahn usaba su poder y donde lo usaba. Lo había visto hacer tantas veces que ya es casi como si supiera que pasaba en su mente.

-Yo también estaba preocupado hermano.¿Qué tal si me cuentas qué está pasando aquí?- Sentaba muy bien hablar con alguien después de un buen rato, sobre todo tras haber estado encerrado.

FDI:

Perdon por esta ausencia y muchas gracias por esperarme con el tema, de verdad. Estaba de exámenes (mea culpa por suspender en septiembre :P) y no tenía tiempo de meterme. De nuevo, muchas gracias por la paciencia, sobre todo a lugor ya que a rahn le he ido poniendo al día más a menudo.

En cuánto a acciones, en este post ni me muevo así que no creo que haya que mencionar ninguna.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Sáb Dic 26, 2015 1:53 am

Cuando le cuenten esto a sus nietos, procuren exagerarlo y probablemente estarán más cerca de contar lo que allí realmente sucedió, sobre todo en esta parte de la historia. Maranta parecía ansiosa, parecía saber lo que la llegada de Abigail y Rita significaba, aunque para Magüe y su aporreada banda podría suponer la salvación, los refuerzos; claro que sus suposiciones estarían equivocadas o por lo menos eso se creería después de ver a la chica de cabello azul saludar con entusiasmo a Maranta.  

-Creo que se te ha pasado la mano querida prima-  Al llegar hasta Roder, le dio una palmada en el rostro y este no respondió, hurgó entre sus ropas y le sacó un tabaco junto a uno serillos con el nombre del lugar de mala muerte al que Roder gusta frecuentar cuando está de paso por ojo de dioses, lo encendió mientras se acercaba a Magüe, aspiraba profundo y se agachó frente a ella soltándole en la cara todo aquel humo, le secó las lágrimas y en ese momento Maranta le preguntó que pretendía, le pidió que no la creyera tonta, concia muy bien los poderes de Magüe con el humo y le preguntó si pensaba traicionarla.

Mientras Maranta esperaba la respuesta de Abigail, le hizo una seña a Rita para que se acercase hasta ella – ¿Traicionarte? Solo juego para un lado primita, y ese lado es el mío, siempre lo has sabido hasta Magüe lo sabe, allí tienes lo que pediste - Señaló a los Norgon en el suelo y a Rita, la Dama de Azul reaccionó con placer –A ver amiguita, entrégamela-

Rita, notoriamente sorprendida y confundida se acercó hasta Maranta – ¿Luego me la regresaras?-

-Por supuesto amiguita, es solo un préstamo, tú solo confía en mí como has hecho hasta ahora-

Seguro es, que cuando Rita extendió la mano para entregarle a Maranta aquel cofre de madera, por su mente pasaron muchas cosas, seguro recordó cuando la Dama de Azul le entregó una especie de caramelo solido justo antes que Magüe la pusiera a dormir, y la forma muy sutil en que le insinuó que aquel dulce evitaría los efectos del humo de la anciana, Momento después estaría entrando por la tronera en la casa de Guolfesp y toparse con una muy despierta y reflexiva Abigail, quien la recibió como si la esperase.

Cuando Maranta tomó el pequeño cofre, lo abrió sin titubear y de él extrajo una piedra azul, de poco brillo y que seguro Dalos y Rahn lo reconocerían.

La Lágrima de Kain:

-¡Por Fin, Por Fin! La Lágrima de Kain está en mis manos…- Emocionada decía mientras con la otra mano se arrancaba el collar azul que llevaba puesto, lo alzó y lo puso al lado de la primera piedra.

La Sangre de Abel:

Las piedras azules comenzaron a emitir luz propia, cada vez más intensa, como si una reaccionara ante la otra, la Lágrima de Kain emitía una luz azul, propia de su color, pero la piedra del colgante azul de Maranta a pesar de ser azul, comenzó a agrietarse y a emanar una luz más bien rojiza, si, no hay duda, era La Sangre de Abel, la sangre derramada y solidificada del Hermano menor de aquella historia que Magüe les conto a Roder y Rahn minutos antes de partir.

-Aún hay cosas que se me escapan- Fue la expresión de sorpresa de Abigail.

-Con que tu tenías la Sangre de Abel- La mujer tiró al suelo el tabaco y comenzó a escalar al Barthor con mucha calma –Rita niña, mejor que te hagas a un lado- Dijo sin alterarse, mientras Maranta parecía perderse entre los destellos de las dos piedras.

La chica de cabello azul comenzó a operar el martillo que estaba sobre el lomo del gran animal –Maranta, querida, es mejor que coloques esas piedras en el piso, no lo voy a repetir... ¡es una orden!- Con determinación señaló  mientras le apuntaba con lo que, por lo visto, no era un martillo ordinario, sino, también la punta de un cañón.

-Jajaja, Abigail ¿crees que esa cosa me detendrá? No sabes el poder que tengo entre mis manos-

-¡No importa que tanto poder tengas, loca, con un solo disparo de este cañón a tan corta distancia, seguro no quedaran ni tus preciosas piedras!-

-¿Quieres probar?- Desafiante le preguntó a la chica del cabello azul y sus manos juntaron a las piedras emitiendo un pulso purpura que arropó a todos los presentes. Por alguna razón que desconozco a los únicos que el destello favoreció fue a los hermanos fallen, sus dolores y magulladuras dejarían de impedirles moverse con libertad, se sentirían como nuevo, como si hubiesen dormido todo el santo día, hasta el pequeño dalos había sanado de su herida.

Piedra Purpura:

El ave, la llamada Obelisco Blanco, por estar conectada a la mente de Rahn recibió un poco de esta energía revitalizante y su fuerza natural regresó, como si todos el tiempo que tenía encerrado habría desaparecido. – ¡Rita, apártate!- Grito Abigail.

-¡Contare hasta tres, Maranta!-

-¡Eso hazlo, pon a prueba mi poder, vamos, vamos!- Maranta sostenía la piedra resultante de la fusión de ambas piedras y abrió sus brazos como si fuese a dar un gran abrazo, cerró sus ojos y levanto el mentón. Un halo de maldad cubría a esta mujer, su belleza se opacó con la sed de sangre que gritaban sus ojos y la piedra purpura brillaba con intensidad.

Guolfesp, quien no quería estar en la línea de fuego, arrastró su cuerpo hasta  casi llegar a la salida. La mujer de cabello azul, Abigail, estaba cerca de acabar de contar los tres segundos –¡Cúbranse los oídos!- Se escuchó antes de la detonación, no tenías que ser muy observador para darse cuenta que la bala impactó en el blanco, la cabina sobre el Branthor se estremeció y una tapa trasera se abrió con violencia dejando escapar una gran nube de vapor, Abigail se hubiese quedado en la cabina pasando el dolor de oído y la sordera, pero la quemadura que le provocó en sus glúteos la elevación repentina de la temperatura la obligó a arrojarse desde la altura del animal, Rita se sintió desorientada y sus oídos comenzaron a sangrar, Magüe trató de alejarse junto a su nieto casi inconsciente hasta un lugar seguro, orientada por los restos de humo en el aire, así fue a dar hasta la habitación contigua, claramente no le hacía falta ver para ponerse a salvo, pero le hubiese sido útil, para darse cuenta que el cuerpo de Defestor no estaba en donde había quedado después que Roder le venciera y hubiese notado la armadura lanzándose sobre Maranta, apartándola de la línea de fuego y recibiendo en el hombro el impacto del proyectil.

Maranta se estrelló contra una pared y cayó sentada al pie de la misma, no importó que tanto poder poseyera, pues eso no le impidió sentir como la cabeza le zumbaba después de aquel golpe. Había soltado la piedra purpura, y hubiese sido una buena oportunidad para quitarle la piedra, pero todos estaban afectados por la explosión, los oídos zumbaban, no escuchaban bien y se sentían desorientado. Los fallen fueron los más afectados.

Ahora la batalla estaba en quien se levantará primero, quien haría el siguiente movimiento y pondría a su bando en una posición favorable, no había quien no sintiese dolor auditivo y se sintiese desorientado, todos estaban en el suelo. Maranta trataba de concentrarse para recordar que había pasado después que cerró los ojos, Defestor apenas podía moverse y murmuraba algo, Magüe estaba encorvada sobre Roder protegiéndolo y parecían estar inconsciente, los hermanos fallen estaban allí,  sintiendo los oídos adoloridos, pero sus acciones no estaban canceladas. Abigail  era la que estaba más lejos del suelo, se movía con lentitud, pero cada vez se acercaba hasta Maranta, sin darse cuenta, Guolfesp se movía en una dirección contraria a la que había tomado antes de la explosión, mientras más se arrastraba, más se acercaba a un objeto de forma difícil de precisar, cuando por fin lo tomó, lo llevó hasta el centro de su frente, cerró los ojos y lo dejó caer a su lado, sonriendo dijo: -Ahora... Todos se irán… a la, mierda- la voz de triunfo casi se vio empañada por el esfuerzo que hizo para pronunciar aquellas palabras, de inmediato el objeto comenzó a moverse y como si alguien lo estuviese manipulando tomaba forma, una parte giraba hacia un lado mientras otra giraban en dirección contraria y al cabo de un par de segundos pareció terminar de moverse y una especie de aro quedó en el suelo, no hacía más que emitir un zumbido audible que cada vez parecía ser más constante.

Artefacto Psimbador:

Al escuchar las palabras de Guolfesp, Abigail se puso en marcha hasta donde estaba el hombre – ¿Ahora qué has hecho sucia rata?- Tomó el objeto y lo inspeccionó.

-¿¡Acaso es una bomba, que es esto!?- El Norgon respondió, con una sonrisa.

Abigail no encontró ni una sola hendidura, nada que le permitiera abrir el aro y utilizar sus conocimientos en explosivos, pero pasado un par de segundos cuando el aturdimiento comenzaba a disminuir en ella y el resto incluyendo los Fallen, pudo notar dos pequeño orificio uno más pequeño que el otro, revisó sus ropas y encontró una aguja, ahora faltaba otra aguja o broche más grueso, cosa que ella no tenía entre sus ropas.

Después de revisar al mismo Guolfesp y no encontrar algo parecido, revisó a Roder y Magüe, y en el proceso se dio cuenta que estaban bien, había dado resultado el humo que le arrojó en la cara, esperaba que Magüe se diera cuenta que ella estaba haciendo de doble agente con Maranta y que mantuviese la alerta al máximo en caso de explosiones.

-Alguien… alguien tiene un alfiler… un broche un prendedor, algo que nos sirva, o pronto estaremos esparcidos en pedazos por toda la ciudad, apresúrense- El zumbido cada vez se hacía más constante.

FDI:
1.-Rahn tus acciones han marchado bien, por lo tanto controlas al Furia y al Obelisco Blanco.
2.-Los dos fueron sanados por el pulso resultante de la fusión de la lágrima de Kain y La sangre de Abel
3.-Luego son afectados por el sonido de la detonación, pero se les va pasando al igual que los demás, cuando Abigail advierte que explotaran, no están tan afectados.
4.- Las aves también están afectadas, pero por estar bajo tu control Rahn, pueden actuar.
5.- Por si lo dudas Dalos, tienes control total de tu poder.
6.- feliz Roleo y feliz navidad=).
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Dom Ene 03, 2016 2:35 pm

En un principio me alegré de la llegada de Abigail y Rita en el tanque improvisado sobre el branthor, pero a juzgar por las palabras de Abigail, incluso ellas estaban mezcladas en la conspiración de Guolfesp y Maranta. Curiosamente, a pesar de ser nuestra enemiga, Abigail ya nos había prevenido de algo que de hecho estaba pasando: con ayuda de Maranta y Rita, la lágrima había llegado a la mansión. Maldita niñata desagradecida. Había pagado una pequeña fortuna por su vida.

Pronto éstas dos cabalgabranthors descubrieron su error. La legendaria piedra gemela a la lágrima, la sangre, había resultado estar a la vista de todos en el nada despreciable escote de Maranta. El mejor lugar para esconder algo es a la vista de todos, como se suele decir. Aun así, resultaba raro que Magüe, tras tanto tiempo conviviendo con Maranta, no se hubiera dado cuenta. Y de paso, también era raro que, si Maranta tenía como yo sospechaba una anomalía como la mía o la de Dalos, esa poderosa piedra no le afectara como le hizo a Dalos al cogerla. 

Por fin, vi horrorizado cómo las dos piedras se fusionaban. Sólo había visto una vez el poder de Maranta en acción, pero si ella era capaz de controlar toda la energía de ambas piedras, desde luego que estábamos bien jodidos. Pensé en mandarle al furia para que intentara quitárselo, pero muy raro sería que ella se dejara engañar por algo así. Muy probablemente, sabiendo muy relación con mis amigos emplumados, ya estuviera prevenida ante esa posibilidad.

Ya recuperado de todo lo que me había pasado, y en plena posesión de un buen par de depredadores, iba a replantearme un ataque abierto cuando Abigail se me adelantó. Apenas tuve tiempo de cubrirme las orejas antes de que esa devastadora detonación arrasara la sala. Bien poderosa debía ser Maranta, que su cuerpo quedó casi intacto. Por suerte, parecía que la lágrima se le había caído, pero no me encontraba en situación de ir a cogerla. Parecía que hoy me tocaba estar contínuamente por los suelos. Miré hacia Dalos inconscientemente, pero aparte del mismo dolor de oídos que tenía yo, no parecía más afectado. De hecho, parecía hasta curado. 

El primero en reaccionar fue Guolfesp, que activó lo que según Abigail era una bomba. Genial, una bomba, pensé. Lo que nos faltaba. Su desactivación parecía requerir de un alfiler, cosa que nadie en la sala parecía poseer. ¿Quién llevaría un alfiler a un lugar como éste? Me puse en pie y en ese momento tintinearon en mis bolsillos los dos objetos que había tomado prestados del pequeño museo personal de Guolfesp: el anillo y el broche. ¡El broche! A toda velocidad, lo saqué de mi bolsillo. 
-¡Eh Abigail! ¡Píllalo! 
Cuando estuve seguro de que tenía su atención, se lo lancé procurando darle una suave parábola, para que le diera tiempo a cogerlo. Sólo faltaría que por lanzarlo demasiado fuerte se le cayera y explotáramos todos por esa tontería. 

Ahora que estaba más repuesto, decidí que era hora de dejarme de tonterías y pasar a la acción. Ya me estaba empezando a cansar de ser buen tipo. La sonrisa es mi rasgo característico, pero en ese momento no miraba a Maranta con el mejor de mis gestos. De hecho, podría decirse que no la miraba, porque yo, lo que es mirar... ¿Y si ella tampoco pudiera?

Verifiqué que el obelisco estaba al lado mía, pacientemente posado en el suelo. A él también parecía haberle sentado bien la onda de fuerza de la fusión de las piedras. Esa fusión iba a ser la perdición de esa zorra. En cuanto recibió mi sondeo, respondió mentalmente con presteza. En lenguaje humano, la conversación mental que tuve con él podría resumirse en algo así:

-Muchacho, que putada lo de tu jaula. Ahora ya eres libre, pero antes de dejarte ir, necesito que hagas algo por mí.

-Muchas gracias. ¿Ése de ahí es tu hermano? Algo bruto, todo hay que decirlo... Dime, ¿de qué se trata?

-¿Ves a esa mujer en el suelo? Ella es de los que te metieron en esa jaula. No se si lo has notado, pero soy ciego. Quiero que ella también lo sea. Sé que eres depredador, sé que puedes, conozco tu especie. Lánzate sobre ella, ve a por los ojos. 

-¿Esa de ahí? Pues está hecha una piltrafa. Puedo acabar con ella en un santiamén si quieres.

-No, compañero, no la quiero muerta, tu encárgate de sus ojos. 

-Desde luego, Oiseael, será un honor.


Nunca he tenido muy claro por qué, pero cuando me encuentro con un pájaro lo bastante inteligente como para algo parecido a una conversación, siempre me llama Oiseael. Quién sabe.

Naturalmente, esta conversación duró milésimas de segundo, y ocurrió íntegramente en nuestras cabezas. Ignoraba si Guolfesp podría haberla oído, pero de haber estado en condiciones de hacerlo, no podría haber reaccionado a tiempo: el obelisco blanco se lanzó de inmediato sobre Maranta. No sentía ningún remordimiento por eso. Esa zorra había puesto en peligro la vida de Dalos. Y nadie se mete con mi hermanito.

En cualquier caso, la piedra seguía estando a su alcance, y eso era peligroso. Ordené al furia que se la quitara y me la trajera. No tenía intención de tocarla, pero no quería que cayera en manos de nadie más en toda la sala.


FDI:
Perdón por el retraso, Lugor. No avisé porque calculaba poder contestar a tiempo, pero estas fechas son muy impredecibles y me surgió algo que me lo impidió. En fin, aquí van mis acciones.
Acción 1: Sacar el broche + lanzárselo a Abigail
Acción 2: Atacar a los ojos de Maranta con el obelisco + técnica "¡Echadme un cable!" sobre el furia para que recoja la piedra y me la traiga.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dalos el Mar Ene 05, 2016 5:35 pm

Íbamos de golpe en golpe. Unos segundos apenas habíamos tenido Rahn y yo para estar tranquilos de nuevo cuando nos encontramos atrapados por una explosión sonora que hizo que me arrepintiera de haber nacido fallen. Por poco no explotaron mis agudos oídos pero me quedé bastante aturdido por unos momentos. Mientras el horrible pitido desaparecía de mi cabeza, fui fijándome poco a poco en la situación resultante. Todo el mundo yacía en el suelo y parecía increíble que Rahn y yo fuéramos los mejor parados en aquel momento. A decir verdad, hacía un rato que había dejado de sentir cansancio y dolor por todo mi cuerpo. ¿Tendría algo que ver con la colisión de aquellas dos extrañas piedras? Para confirmar mis sospechas, me desprendí del vendaje de mi mano y de forma milagrosa, mi herida había sanado. No sangraba más y apenas quedaba una pequeña cicatriz de lo que hace unos minutos pintaba como una futura infección bastante fea.

Guolfesp pareció levantarse un poco y empezó a gritar. No pude entender muy bien qué dijo, dado que aún tenía un insoportable pitido resonando en mis oídos pero por las caras de todo el mundo y el aparato que apareció cuando usó la misteriosa piedra púrpura, no parecía que aquello fuera nada bueno. Cuando por fin conseguí incorporarme y recuperar mi oído, aprecié el zumbido que desprendía el misterioso cachivache de forma cada vez más continua. Una de las chichas que vino montada en el branthor agarró a guolfest y lo que le dijo confirmó mis temores en aquel momento.

Si realmente nos estábamos enfrentando a una bomba, creada a partir de unas piedras cuyo poder Rahn y yo ya habíamos podido experimentar de primera mano, estaríamos hablando de un resultado impredecible. Hasta donde nosotros sabíamos, aquella bomba podría volar la ciudad entera y no podíamos saber cuánto demoraría en detonar.

Con un movimiento ágil, bueno, ágil para los humanos y otras razas de Terra, ya que para nosotros los fallen era nuestro pan de cada día, Rahn lanzó una especie de aguja a la chica que más cerca de hallaba de la bomba. Si su plan de desactivarla con eso funcionaba, estábamos salvados pero aún quedaban enemigos en el lugar. Eché una mirada de reojo a Rahn e inmediatamente me di cuenta que estaba enfrascado en una conversación con el obelisco. ¿Pero qué tramaba? Guolfesp no parecía el mayor de los problemas. Daba la impresión de que había jugado una última carta a la desesperada y que no iba a ser más que un viejo demente, al menos durante un buen rato. ¿La chica de la bomba? ni siquiera sabía quien era y tampoco estaba seguro de si era amiga o enemiga. Al principio la habría considerado una amiga, pero cuándo la vi hablando con Maranta me decanté más porque sería una enemiga. Pero tras lo ocurrido, no sabía que decir pero por el momento parecía que no suponía ningún peligro y tenía el objetivo común de desactivar aquel cacharo. ¿Rita? Qué decir de Rita. Me sentía algo traicionado, había intentado salvarla y ahora resultaba que no era más que una enemiga suya. Incluso no podría saber si aquello del cyborg persiguiéndola y sus heridas no eran más que un montaje para atraer a Roder.

Aquello reducía el peligro a dos personas: Maranta y Deféstor. Antes de que pudiera hacer alguna decisión, El obelisco comenzó a cargar contra Maranta, lo que me hizo figurarme el plan de Rahn, o al menos pude ver su objetivo. Eso me dejaba a mí una misión: inutilizar a Deféstor. Puede que yaciera en el suelo, derrotado. ¿O debería decir derrotada?. En fin, como fuera, el caso es que si llegaba a levantarse, podría ser un problema muy grande para todos nosotros. Lo mejor en aquel momento era asegurarse de que no pudiera volver a actuar.

Corrí hacia donde estaba tirado su cuerpo de fallen y me abalancé sobre su cuello. Mientras corría y de manera casi ajena a mí, la cantimplora que llevaba vació toda su agua y se congeló a la vez que se colocaba en mi mano tomando lentamente la forma de una enorme púa helada, casi parecía incluso una lanza. Para cuándo había llegado a Defestor, ya estaba preparado para cualquiera cosa. Coloqué mi púa a la altura de su gaznate, rozándolo pero sin hacer presión. Me senté encima de él y acerqué mis labios a su oido:

-Yo que tú procuraría no moverme si no quieres que atraviese tu garganta por completo. Y esta vez, no pienso fallar.

No sabía si me había escuchado o no. El caso es que, si estaba consciente, casi seguro que le había quitado cualquier idea de intentar algo de la cabeza.

FDI:

-Igual que Rahn, pido perdón por el retraso. Perdí totalmente el sentido del tiempo y no sabía que habia pasado ya la semana. Éstas fechas despistan mucho.

Por otro lado, mis acciones:
1. Corro hacia Defestor, y creo una Púa Helada.
2. Me siento sobre Defestor y coloco la púa en su cuello, pero sin hacer presión.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Dom Ene 10, 2016 9:33 pm

Este fallen estaba loco, eso sí, pero no era tonto, tener una mortal púa de hielo rosando tu cuello mientras todo te da vueltas, no es para tomárselo a juego, los gritos de la dama de Azul eran desgarradores, se notaba el dolor que sentía aquella bella y loca mujer, eran tan altos que el zumbido del artefacto que Abigail consideró una posible bomba, no era audible para el oído humano, solo ella, Guolfesp y los fallen alcanzaban a notar que el zumbido cada vez se hacía más y más lejano después que la chica de cabello azul insertara la aguja del prendedor de Rahn.

-No te salvaras fa… llen tú y… tu hermano están condenados… la Sa… Santa Sede les dará caza, mis hermanos… col… col… colgarán sus cráneos en… la entrada de albo… or- Recitó con dificultad Defestor.

Roder escuchó las palabras, si no se lo impidiese su abuela recostada en su pecho, se hubiese levantado de inmediato, en lugar de eso, se quitó de encima con pesadez a Magüe –Sí que pesas Migüe-

-¿Estas con la eclesia maldito?-

Abigail se propuso tomar la piedra purpura después que cayera de las patitas del furia que recibió un manotazo no planeado de Maranta mientras esta trataba de protegerse del Obelisco Blanco, luego, la mujer con los ojos ensangrentados cayó desmayada.

Abigail tenía entre sus manos la piedra resultante de la fusión de la lagrima de Kain y la sangre de Abel, y esperaba, esta vez, sentir aquel poder que hace tan famosa a estas piedras, de las cuales desconocía que podían fusionarse – ¿Habrá sido la capacidad de Maranta de modificar la materia que le permitió hacer esto?- Pero se quedó con las ganas, no tuvo la suerte que Rita, ni la suerte de Dalos, ni la suerte de Maranta.

-Tiene que ser, mis sospechas tienen que estar en lo correcto, son los hermanos, ese es entonces el secreto, debes tener o haber tenido hermanos para que la piedra te brinde sus dones- Dijo la chica de cabello azul convencida que su teoría sobre el uso de la Lagrima de Kain.

-Guolfesp lo sabía… por eso…- Los segundos se congelaron, la presunta bomba volvió a zumbar, esta vez mucho más rápido que la primera vez, Abigail solo pensó en recogerla y salir corriendo de allí con ella, pero justo cuando se lanzó sobre ella, Roder se había levantado y la tomó rápidamente –¿Que pretendes hacer, salir corriendo con ella?-

-¡No hay tiempo de charlas Afro, hay que sacarla de aquí!-

-Calma, calma, el gran y adolorido Roder Aftun, alias Afro, está aquí, le encontrare una solución menos dramática, sin sacrificios… sin que una vida sea desperdiciada, donde tod…- Fue interrumpido abruptamente por Abigail.

-¡Haz lo que sea idiota, pero hazlo ya!-

-¡Eso nooo!- Gritó con fuerza cuando Roder con mazo en mano lanzó al aire el artefacto que parecía que estallaría en cualquier momento y con mucha fuerza golpeó el artefacto en dirección a la tronera que había creado el Branthor. El artefacto se hizo añicos de inmediato, y los trozos en el aire no cayeron, en lugar de eso, se comportaron de manera muy extraña, continuaron el recorrido que Roder les había dado con el golpe, hasta que se detuvieron al lado der Branthor y comenzaron a flotar en ese punto, una energía oscura comenzó a crecer y crecer desde el centro de la circunferencia que creaban los trozos flotantes y los objetos comenzaron a caer, deslizarse y rodar como si esta masa oscura les atrajese, el mismo suelo comenzó a desprenderse en pedazos atraídos hacia la energía oscura, el techo sobre este punto se colapsó, el animal que asustado se movió para salvaguardarse se vio atrapado por la corriente producida por la energía y su pelos y piel le fueron desprendiendo hasta que  el animal quedo sin salida, iba a ser destrozado por aquella oscura fuerza que cada vez se hacía más fuerte y parecía que se tragaría todo.

-¡A moverse, vamos, vamos…!- Gritó Abigail señalando hacia la puerta por donde entraron Roder y compañía antes de enfrentarse a Guolfesp, el Norgon tomó entre sus brazos a su Abuela Magüe y se acercó hasta Dalos y Defestor, de una patada desmayó al fallen de la armadura – ¡Vamos viejito!- Abigail de un jalón hiso que Rita se levantara del suelo y comenzara a andar.

-¡Síganme!- Roder con abuela en brazos, corrió delante del grupo, sin esperar mucho quien se quedaba o no, aprovechando su visita previa a todo estos acontecimientos, guió al grupo a las afuera de la mansión Guolfesp, mientras salían se encontrarían con que los artefactos que Ranh había visto con anterioridad estaban activándose y haciendo lo mismo que hacia el que Roder destrozó pero de manera más rápida, ellos también debían actuar rápido, o serian atrapados por la adsorción de aquel aparato. Gran parte de la casa estaba ya destrozada.

Había gran alboroto, de pronto de las paredes de las naves medias de la casa comenzaron a salir humanos con batas blancas y Brokens muy asustados como para levantar sus espadas contra intrusos, además se les había dado la orden de no atacar a ningún intruso. La turba interfirió con la vía de escape y en ese momento – ¡Rodeeeer… mientras… vivas n…n…no moriré, te lo juro por… la… divinidad de la Santa… Sede!- El fallen se acercaba con decisión pero en ese momento un rugido acompañado de vidrios rotos frenó la determinación de la fallen.

-¡Roder por aquí, apresúrense!- Era Yoryo en su forma de gorila, en su mochila le sobraban dos cargas de la sustancia verde que lo hacía un súper animal. El vitral ubicado casi al final del pasillo derecho, saliendo de la habitación de Guolfesp les llevaría a las afuera de la mansión.

-¿Eres primo de Yoryo?- A Roder se le ocurrió preguntar, en medio de tanto caos.

-Soy Yoryo, tonto, corran, adelante-

-Viejito de mi alma, tu siempre sacándome de los más feos apuros-

-Yo me hago cargo de él, váyanse- Dijo el gorila muy decidido, sin quitarle la mirada a la fallen.

-Ahora tu y yo acabaremos esto, Defestor-

Todos deberían haber salido y cuando lo hiciesen se encontrarían al pequeño Bob con una cara de terror que le palidecía.

-Rápido, rápido, tengo una familia que alimentar, no quiero morir aquí-  Gritó el temeroso Bob Jarley. La carreta estaba vacía, lista para el abordaje.

Los pisos superiores se colapsaron, las paredes en vez de caer en trozos hacia afuera y volar por los aires caían hacia dentro atraídas por una esfera enorme de energía oscura que cada vez se hacía más y más grande, cuando todos estaban a bordo, Bob dio la orden a sus caballos para marcar el paso veloz, Roder esperaba con ansias la salida de su amigo gorila, hasta que en el momento en que se perdía toda esperanza el muy mono salió volando por el vitral corriendo sobre sus cuatro patas con gran velocidad. Roder celebro con un grito que terminó en tos y en quejidos de dolor, Magüe, aun siega despertaba y como si hubiese intuido el fin de su nieta adoptiva Maranta, se sentó a llorar.

La esfera oscura detuvo su crecimiento cuando hubo adsorbido toda la enorme mansión y sus habitantes, entonces como si le hubiesen apagado, se colapsó sobre si misma de inmediato, dejando en el lugar un gran hoyo y con un gran cilindro metálico en el centro que apenas sobre salía de aquel hoyo, aparte de eso, no quedo evidencia alguna de la existencia de la mansión del desquiciado Guolfesp.

Bob tomaba una ruta de salida distinta a la que usaron para llegar a aquel lugar, no querían encontrarse con ninguna autoridad de la eclesia en aquel momento. Escoltados desde los techos de las casas por Yoryo, la carreta recorría las calles más solitarias de Kerfel, según Bob, estando a una manzana de la ruta que tomarían los pocos guardias de la eclesia que se apresuraban al lugar de los hechos, no se fijaran en ellos.

-Ey, gracias por dejarme del lado adentro de la celda con el código de apertura de la puerta que se abre desde… afuera- Con sarcasmo Abigail le reprochó a Roder.

Roder no hizo más que sonreír, era evidente que le afectaba el estado de su abuela que de una anciana grande y fuerte, paso a una anciana dormida y destrozada.

-El maldito de Guolfesp no se fue con las manos vacía, mira como dejó a Migüe... Maranta…perra traidora…- Al mencionar la palabra traidora observo a Abigail.

-¿Sabías lo de Maranta, cierto? siempre sabes todo-

Abigail les contó  que sospechaba de Maranta desde hace mucho tiempo, y quien la indujo a esas sospecha, fue Dr. Yoryo, este mono nunca confió del todo en esta mujer, decía que había algo siniestro en ella. Cuando Abigail descubrió su relación con el desquiciado de Guolfesp, ella trato de acercarse lo más que pudo con ella y así ayudarla a concretar su venganza contra Magüe.

-Era un plan perfecto, salvaría a Migüe y mientras lo hacía, deteníamos a Guolfesp- Entonces le dedicó una mirada a los hermanos Fallen.

-Ustedes amorcitos, no estaban en mis planes, pero ayudaron mucho, gracias- Y Dalos que estaba al lado de ella recibió un pesado golpe de agradecimiento en el hombro.

-Tú, chica, te portaste como una campeona, lo hiciste todo bien, tal como lo planeamos, ya vengaste tu hermana, ese millonario loco pagó lo que le hizo a tu tía y a tu hermana- Rita que es una chica de pocas palabras se levantó del lado de Abigail y manteniendo el equilibrio se acercó hasta Dalos y le dio un beso en la mejilla.

-Ey, ey, "están comiendo y no ofrecen"- Con frase coloquial Roder bromea sobre las muestras de afecto y agradecimiento para Dalos –Tranquilo viejito, cuando bajemos de la carreta te daré un abrazo de agradecimiento-  Le dijo a Rahn y se esforzó por reír con fuerza, pero el dolor en las costillas no se lo permitió, pero cada segundo que pasaba, Roder recuperaba su sentido del humor.

Estando cerca de la puerta por la que entraron a la ciudad central Bob les planteó un plan para pasar desapercibidos, que consistía en que todos bajaran de la carreta y la conduciría hasta el lugar, estaba seguro que los guardias lo detendrían y cuando los guardias estuviesen distraídos el resto del grupo debería escapar a las afueras.

El plan marchó de maravillas, Bob quiso esperar a que no hubiese más personas queriendo entrar y eso les llevo pocos minutos, que parecieron eternos, así suele pasar cuando estas huyendo, en ese corto y eterno tiempo Rita insistía que podía crear una distracción como lo hizo para ayudarlos, sin que lo notaran, a escapar de la requisa en la que casi descubren que Bob transportaba a Magüe y compañía horas atras.

-Con que fuiste tú ¿eh?- Dijo Roder sorprendido.

Cuando estaba a punto de Salir todos, uno de los guardias los descubrió.

-Como quieren salir, con violencia en la que seguro perderemos nosotros, pero será un cargo más para su lista de crímenes, que tienen cara de tener unos cuantos en sima o pueden pagar el diezmo con un valor extra para irse en paz y nosotros no diremos nada- Dijo el primer guardia.

-Yo creo que nos conviene la segunda opción, todos saldremos ganando- Aseguró Abigail –Yo tengo… oh… ¿Roder tienes tabacos?- los bolsillos de Abigail estaban vacíos.

-Mi último tabaco, lo vi en el suelo antes de salir, alguien debió usarlo sin mi permiso… no tengo nada- Dijo Roder mal humorado al darse cuenta que se quedó sin tabacos.

-Bob, chicos, Rita, alguno tiene algo de valor- El pequeño Bob no hizo esfuerzo en buscar, solo levanto sus enormes manos y las mostró abiertas y vacías, Rita literalmente solo tenía magulladuras y bolsillos vacíos.

-Ey “bolsillos mágicos” ¿no tienes entre tus múltiples bolsillos algo de valor?- Así había bautizado Abigail a Rahn, tras haber hecho aparecer una aguja que, no evitó el peligro, pero lo retrasó.

Cuando Rah pagase el soborno, los soldados darían la espalda y se retirarían de la puerta –Hay mucho alboroto en la dirección de la casa del Sr Guolfesp, todos menos nosotros están en camino a ese lugar…- Dijo un guardia al otro, pero era un mensaje claro para el grupo que acompañaba a los hermanos fallen.

-Bien chicos, “no hay demonios en las puertas”, marchémonos-  Victorioso dijo Roder, señalando que no habían enemigos en la zonas cercanas.

Ya que el plan original de Bob, no dio resultado, todos abordaron la carreta, hasta Yoryo la abordó, sentándose en la parte delantera con el pequeño Bob, y justo antes de llegar a la casa de Magüe Roder se despidió de los hermanos.

-Viejitos, nosotros arreglaremos unas cosas, nos iremos de Kerfel, las cosas se pondrán tensas por aquí, buen viaje- Les deseó el Norgon-

-Les tendré el ojo encima hombre pájaro- Advirtió Abigail como despedida.

-No te preocupes por tu chica, chico de hielo, la cuidare y entrenare bien-

-Adiós chicos- Con un beso en la mejilla a cada uno de los fallen se despidió Rita.

Sorpresivamente Roder los abrazó con fuerza -!Lo prometido es deuda¡- la carreta se detuvo y todos se bajaron menos el pequeño Bob, Dr. Yoryo y los fallen, debían irse, no demorar más en aquella ciudad, presuntamente habían muerto un miembro oficial de la eclesia y sus dos socios, sin mencionar que uno de ellos era un poderoso millonario, que hizo el trabajo de la eclesia, exterminando casi por completo un clan pagano, por lo tanto, seguro le darán caza a los culpables de tales pérdidas.

- Chicos los llevo hasta la salida - el recorrido transcurrió rápido y como cosas del destino, la carreta se detuvo en aquel árbol en donde todo comenzó.

FDI:

Solo queda que hagan su última respuesta muchachos, después que la publiquen, respondo y cierro la aventura. Como siempre les he dicho no duden en interactuar con los Npc. Saludos y feliz fin de roleo para esta aventura.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Rahn el Vie Ene 15, 2016 1:39 pm

En general, entrar en la mente de un pájaro me proporciona acceso a todos sus sentidos, aunque rara vez uso más que su vista. Cuando mi obelisco se lanzó a por los ojos de Maranta, toda la información que recibía su sentido del gusto, como no podría ser de otro modo, me llegó a mí. Los ojos humanos no saben bien. Puaj.

En cuanto a mi otro pájaro, no había tenido tanta suerte en su tarea, pero eso era secundario. Lo importante era que Maranta no tuviera la piedra. Me tensé un poco cuando vi que la había cogido Abigail, pero parecía no tener efecto en ella. 

Roder, una vez más con la teatralidad con la que firmaba todo lo que hacía, se propuso destruir la bomba. Esto, en cambio, pareció acelerar su proceso. Más aún, resultó no ser una bomba, sino una especie de vórtice. Tuve que sujetar a mi furia turbamarilla con una mano y mi sombrero con la otra para que no fueran absorbidos. Evidentemente, había que largarse.

Eché a correr junto con el resto de mis compañeros y mi hermano hacia la puerta. Me daba algo de pena que Maranta fuera a morir ahí, sin poder saborear la ceguera en todo su esplendor, pero ese era el último de mis problemas. Tenía que esquivar brokens salidos de la nada, vórtices y al resto de mis compañeros, que se atropellaban unos a otros camino a la salida. De no ser por el aprecio que tenía a mi ropa, me habría transformado y salido a toda velocidad.

En nuestra huida nos encontramos a un gorila gigante que afirmaba ser Yoryo, pero a esas alturas, ni pestañeé al verlo. Después de un branthor-cañón, un millonario ornitofóbico, una abuela carbónica y qué se yo cuantas extravagancias más, este Yoryo aumentado me resultaba casi trivial. Curiosamente, me sorprendió mucho más ver a Bob, no esperaba volver a verle las barbas. Recordando que casi me aplasta, sólo con verle la barriga se me ponían los pelos de punta, pero sabía que en el fondo era un buen tipo.

Ciertamente, había aprendido mucho de la naturaleza humana desde que salí de Albor. El hecho que es en mi vida hablo con más pájaros que personas, de modo que cosas como la traición de Maranta, la teatralidad de Roder o la extravagancia de Guolfesp no paraban de impresionarme. 

Mientras avanzábamos por las calles solitarias, me fijé en Magüe. La pobre había recibido mucha paliza, tanto física como mental, e incluso emocional. Miré a Roder con preocupación.
-Se podrá bien, ¿verdad? Es una mujer fuerte, tenéis recursos, estoy seguro de que podrá salvarse.

Roder, como no podía ser de otro modo, reaccionó ante las abundantes muestras de cariño que recibía Dalos. Yo no podía hacer menos que sonreír: estaba a salvo. 
-Ya te lo dije antes, hermanito -le dije, guiñándole un ojo -estás hecho todo un ligón. Pero la próxima vez, si quieres impresionar a una chica, no hace falta que te dejes capturar por un chiflado.
Reírme tras esa broma me ayudó a relajar la tensión que tenía acumulada. Necesitaba un masaje, 20 horas de sueño y ya de paso remiendos en la ropa. Al final Roder me estaba cayendo bien, pero entre sus "servicios" por salvar a Rita y los destrozos a mi ropa, era una ruina.

Y hablando de ruina, parecía que, para variar, me volvía a tocar rascarme los bolsillos. Del poco provecho que había podido sacar de la mansión de Guolfesp, la mitad se había quedado dentro, y la otra mitad, el anillo, aún estaba en mi bolsillo. No tenía ni idea de cuánto me podrían dar por él. Me habría encantado preguntar a Mia, pero no estaba en condiciones de ponerse a tasar una joya. Quizá valiera mucho más de lo que debíamos, quizá no. De hecho, ni siquiera sabía cuánto debíamos pagar. 
-Dígame, Sr. Guardia -me dirigí al tipo con mi mejor sonrisa -¿cuánto es exactamente lo que debemos? Estoy seguro de que podremos llegar a un acuerdo... -... que no acabe en mi bancarrota. Esa última parte, naturalmente, me la guardé para mí.

Calculaba que el anillo debía valer unos 2000 terrans, de modo que si me pedía algo menor que eso, se lo pagaría en efectivo. De ser algo más, intentaría pagarle con el anillo, o en efectivo si no lo aceptaba.

Una vez nos hubimos montado todos en la carreta, incluyendo gorila gigante y el Pequeño Bob, contra todo pronóstico, ésta echó a andar. No sé que les daba de comer Bob a sus caballos, pero viendo su fuerza, me dio la impresión de que habríamos derrotado a Guolfesp más fácilmente embistiendo y arrasando su mansión con ellos.

Delante de casa de Magüe, recordé el susto que había pasado cuando nos metió dentro de un tirón y apareció como una sombra gigante, y casi me entraron ganas de reír. En cambio, la despedida de toda esa gente me dejó un regusto agridulce. No había podido despedirme de mi familia en Albor, así que prefería despedirme de ellos como es debido.
-Roder, cuídate y cuida también de tu abuela. Qué digo, cuidaos todos y vigilad vuestras espaldas, después de lo ocurrido, estamos todos en peligro. Espero volver a veros pronto, ha sido un placer conoceros.
Y eso lo dije de todo corazón. Haciendo un chiste ornitológico, podría decirse que me habían desplumado los bolsillos, además de ponerme en peligro en varias ocasiones. Pero también me habían sacado de esos peligros, me habían dado un techo y una sopa (riquísima, por cierto), me habían enseñado muchas cosas y me habían salvado de ser atrapado por la Eclesia. 

Seguí saludando con la mano desde la carreta hasta que los perdí de vista. Cuando nos bajamos de ella, curiosamente, habíamos acabado en el mismo árbol que tan generosamente nos había prestado su sombra. Estaba seguro de que si proyectaba mi mente hacia él, encontraría a la madre mirlo cuidando de sus huevos. Sí, al fin y al cabo tenía mis motivos para tratar más con pájaros que con personas.

En lugar de hacía el árbol, me volví hacia el obelisco. Entre unas cosas y otras no le había prestado mucha atención, pero ahí estaba. No había tenido que decirle que huyera de la mansión, él sólo sabía cuidar de su plumaje.
-Lo prometido es deuda, amigo. Abre las alas y echa a volar, eres libre.
Y desde luego que después de tanto tiempo en la jaula, no perdió un minuto en hacerlo.

Me volví hacia Dalos.
-Sabes lo que significa ese árbol, ¿verdad? Estamos de nuevo en la cara norte de la ciudad, la más cercana a Albor. Hay que largarse de aquí.

FDI:
Bueno, pues aquí acaba, al parecer. Ha sido una pena que Joshua no llegara a participar, habría sido interesante. Echaré de menos a Roder, se le acaba por coger cariño. 
En cuanto a acciones, supongo que lo más parecido a una subacción es liberar al obelisco, todas las demás cosas que hago están en tu post, Lugor.
Una muy buena aventura, Lugor, muchas gracias :)

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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dalos el Lun Ene 18, 2016 3:26 am

El bruto de Roder no tenía otra manera de arreglar las cosas que a golpes. Por suerte todos conseguimos salir de la casa, sanos y salvos. Pero las palabras de Defestor, ganaron un gran peso en mi mente.-La santa sede, ¿eh?. No nos bastaba con toda nuestra ciudad natal. Parece que no vamos a estar seguros en ningún lado.- Me dije a mi mismo mientras subíamos al carruaje, con aquel extravagante aunque risueño señor. Bob creo recordar que le llamaron. Parecía que mientras yo iba con Maranta, Rahn y el resto no habían estado ociosos. Me hubiera cambiado por ellos en cualquier momento, todavía en mi mente estaban las imágenes de la tremenda paliza en el callejón.

Mientras todo el mundo soplaba de alivio, por haber conseguido escapar, pude observar atentamente como la mansión se colapsaba. Las llamas lo tragaban todo, sin excepción, demostrando que ni la estructura más poderosa está a salvo de la naturaleza. ¿Pero y si alguien tenía el poder de la naturaleza?. Era como si de repente, me hubiera dado cuenta de mi poder. Es decir, no de la existencia de mi poder en sí, si no de lo destructivo que podía llegar a ser. Era incluso abrumador. El poder del agua, que fluye a través de todas las cosas y el comienzo de toda vida. Que se me hubiera otorgado a mí semejante don... no sabía ni por donde empezar. Es decir, había pensado un par de técnicas básicas e instintivas, pero con entrenamiento aquello podía ir mucho más lejos.

El carro comenzó a moverse mientras todos celebrábamos esta victoria en una guerra que yo aún no entendía, pero que seguro que pronto podría comprender mejor. Mi pequeño momento de concentración y pensamiento se rompió cuando recibí una palmada en el hombro seguido por un dulce beso en la mejilla. En absoluto esperaba aquello, mi cara se volvió roja como un tomate y los comentarios de mi hermano no ayudaban en absoluto. Incluso una pequeña bocanada de vapor surgió de mi cantimplora. Tal vez una señal de que mis emociones afectaban a mi poder en cierta medida. Lo curioso de aquella situación es que me entraron unas ganas increíbles de reír. De repente me encontré a mi mismo sumido en carcajadas como hacía tiempo que no me veía. Este era realmente un momento alegre, o tal vez era porque de una vez había aceptado toda la confusión en que se había convertido mi vida ahora y me reía por lo absurdo que era todo ahora. Sea como fuere, la diversión no me duró demasiado. Sabía que ahora había llegado el momento de una despedida, y nunca se me habían dado bien las despedidas. Aunque no hubiera sido demasiado tiempo, el rato que habíamos pasado con Roder, Magüe y los demás había sido tan intenso que jamás iba a olvidarlo en toda mi vida. Lo cierto es que durante un buen rato, había olvidado todo lo que pasó apenas un día antes y el hecho de despedirme me volvía a recordar el terrible accidente que nos había llevado a mi hermano y a mi a aquella situación, pero me recompuse rápidamente y me despedí de todo el mundo como buenamente pude. El segundo beso de Rita me caló incluso más hondo que el primero. Aquella chicha, en principio dulce e indefensa, que había sido el principio de todo aquello, había resultado no ser tan indefensa, pero sí que aun conservaba su dulzura. Ojalá algún día nuestros caminos se cruzaran de nuevo, tal vez en una situación un poco menos peligrosa.

Cuando por fin me encontré a solas con Rahn, en el mismo lugar donde el día había empezado, me senté bajo la sombra del árbol, espalda contra tronco. Mientras Rahn dejaba libre a sus compañeros alados, jugueteé un rato con el agua entre mis manos, susurrándole cosas, dándole las gracias por todo lo útil que había sido. No tenía ni idea si podría entenderme o no, pero no estaba de más agradecerle, solo por si acaso. Pero como ya era costumbre, no iba a tener ni un momento de tranquilidad. Las palabras de Rahn me devolvieron al mundo real de nuevo. Me levante lentamente, Agarré a mi hermano por el hombro y me coloqué a su lado.-Solos tú y yo otra vez, Rahn. Parece que no vamos a estar tranquilos allá donde vayamos y nuestros carteles de búsqueda casi habrán llegado a Kerfel. Supongo que deberíamos dirigirnos a cualquier lugar al sur, a donde las noticias de Albor tarden en llegar. ¿Qué te parece si nos ponemos en marcha?- Y mientras decía esas palabras, entendía que todo había cambiado, que nuestra vida no volvería a ser la misma. Pero no tenía por qué ser algo malo. Aquel día, por primera vez en mucho tiempo, me había sentido realmente vivo. Y era una sensación que no me importaría tener a diario.

FDI:

Bueno, pues el tema acaba. Muchas gracias por estar moderándonos, Lugor. Y también por tu paciencia, sobre todo conmigo que más que nada al principio andaba bastante perdido ya que nunca antes había roleado en un foro. Mis acciones supongo que no tienen gran importancia aquí, pero en cualquier caso sería una subacción de juguetear con el agua, igual que Rahn libera a los pájaros.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "La Lagrima de Kain " [Kerfel, 15 de noviembre - 897 d.g.]

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