Versión de juego 1.1.1: The Curseblood Plague
VOTAA!!
¡¡¡A VOTAR!!!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FOROS HERMANOS
FOROS HERMANOS

AFILIADOS ELITE
AFILIADOS ELITE

Magic World War, 2036
AFILIADOS
AFILIADOS NORMALES


Crear foro
Parallel Hearts {PH Rol}
Mejores posteadores
Crick (2536)
 
Señor de Terra (1301)
 
Dezba Wakanda (720)
 
Lugor Jumther G. (592)
 
Enkei (581)
 
Rath Wraylan (481)
 
Maximilian Stenkerk (440)
 
Sarah Raynore (431)
 
Kalen Otero (371)
 
Ederat (364)
 


[AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Publicar nuevo tema   Este tema está cerrado y no puedes editar mensajes o responder

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Mar Abr 14, 2015 4:40 am

Bueno, allí comenzaba lo que podríamos llamar la parte “media de los eventos” o eso esperaba;  lo primero que me dijo aquella chica de cabellos rojizos y de aspecto pandillero fue su nombre, el cual era Lilith; un nombre que me recordaba a algo de un libro, aunque no recordaba bien que… ¿era de una guerrera? ¿Una demonio de un cuento de la eclesia? ¿Una princesa? ” ¡¿Qué haces Shiro?! ¡No tienes tiempo para pensar en semejante estupidez!” me reproche a mí misma pensando eso, no estaba para perder el tiempo en algo sin relevancia actual.

Luego de decirme eso, que por cierto, me hiso notar que por la manera entrecortada que decía las cosas, esa joven no podría hablar mucho  por el dolor o alguna cosa así; me explico que lo que le había pasado en la cara era el resultado de una discusión o pelea con unos compañeros “o es una chica violenta o las filas de martillo no son muy organizadas” pensé, aunque la respuesta a esta duda llego lo más rápido posible al escuchar que todo estaba más que resuelto y que nadie se podía meter con la organización de martillo. Sera por mis malos y errados pensamiento normales o bien por mis ideas de la sub-ciudad, pero aquello me sonó a que les habían dado un final a las vidas de los compañeros que habían causado el alboroto; sea como sea no importaba, no tenía pensado ni pensaba quedarme en ese lugar descuidado más del tiempo necesario para convencer a Niall de venir conmigo.

Después de haberse presentado y haber contestado a mis preguntas paso a hacerme una curiosa y algo molesta pregunta; la cuestión que me planteaba era que si mis “amigos” bueno, eso parecía ante los ojos de esa chica, nos drogábamos con algo; termino esto diciéndome que esperaba que no me sintiera ofendida ni nada por el estilo con esto que acababa de decir. Si hubiésemos estado en la alta ciudad o si no tuviese que “esconderme detrás de Lucrecia” esa chica ya no respiraría; ofender a una obispo y una vampiro y que este lo dejara pasar no era algo que hiciera alguien todos los días. Pensé un momento con las manos juntas y los ojos cerrados que responderle, durante este tiempo una pequeña sonrisa se podía ver en mi rostro si se prestaba atención; no iba a perder la calma por un comentario así, solo era una duda después de todo; por esto al abrir los ojos con una sonrisa que fingía diversión le respondí en un tono bastante calmado

-bueno, no es como si tuviese motivos para enfadarme ¿no? Responderé a eso con solo una explicación; no hagas preguntas de cosas que te puedan hacer mal, pero aun así…creo que es porque nos gusta actúa mas de noche, solo eso, al estar poco tiempo en el sol… ¿sabes? – esa fue una de las peores excusas que había dado en mi vida, pero podía funcionar, esperaba que no volviera a hacer preguntas de ese tipo; suponía que martillo tal vez sabría de la naturaleza de su cliente…pero mejor no arriesgarme y decir cosas que dejaran mal a la persona que tenía que llevar conmigo.

Una vez todos nos habíamos sentado en la mesa, martillo dio las gracias con algunas palabras;  en estas daba gracias al “altísimo” por los alimentos que habían sido dados a su raza superior, bueno, en eso era muy parecido a los tzinch; también pedía que las empresas que realizaras sean exitosas y que los invitados que tenían, refiriéndose a nosotros obviamente, disfrutáramos de esos presentes divinos.  Tantas cosas de agradecer a dios en los 2 bandos de terra empezaba a cansarme hasta niveles que me daban ganas de gritarles lo que pensaba de “dios” y todo lo que se relacionaba con él, aunque como sabría cualquier persona racional, no podía decir o los problemas que eso conllevaría no serían pocos.

Los platos que nos sirvieron tenían unos filetes de banthor bastante bien hechos, aunque la verdad mi hambre en ese momento era poca y nula en verdad; además de esto había una cuantas botellas… ¿pero quién se fija en los detalles que tenga la comida cuando no tiene hambre? No me importaban tales cosas en ese momento ya que solo comería un poco de aquella carne. Ese lugar estaba iluminada con varias velas, algo diferente a la cena en la mansión de Melouse, pero muy parecido a como solía comer yo en la mía.

Frente a mi estaba aún esa chica pelirroja y aun me quedaba una cosa que preguntarle; aprovechando la situación la haría antes de que esta me preguntara sobre otras más a mí – bueno, Lilith, tenía otra duda desde el momento que te vi, quiera sabe… ¿cuál es tu relación con martillo? Eres libre de responder o no, aunque ya que mi jefe- la verdad no me gustaba llamar a ese vampiro por ese nombre, me consideraba en una posición superior a él, pero en ese momento no me quedaba de otra- empezara a comerciar con él creo que debería saber eso de ti.

Luego de escuchar, con cara de aburrimiento, lo que aquella chica con obvias pintas de pandillera me dijera, mientras comía un poco de aquel pedazo de carne que tenía en el plato; me voltee hacia la derecha, solo para encontrarme con un Mikel algo nervioso “¿enserio? ¿Mikel nervioso? Lo conozco poco pero me había dado la impresión de que era...” lo mire con algo de duda mientras este nos miró como en busca de algún comentario de parte mía, o tal vez de Niall, aunque de este último no pensaba mucho, estaba frente a martillo y eso…y no pensaba que pudiera ver a la pandillera de cabello rojo, apenas la conocía, ¡mucho menos iba a pensar que miraba a martillo!

Al parecer ese vampiro tenía un pequeño problema con  el hombre que estaba enfrente suyo, problemas relacionados con la palabra “divertido” u quizás “eres divertido”. Luego de tratar de explicarse con muy poco sentido diciendo “ya sabes…divertido” una frase que a mi parecer dejaba mucho margen a la libre interpretación; el que estaba enfrente suyo y muy posiblemente al hombre que había molestado, le respondió enfadándose y sacando un cuchillo mientras preguntaba si eso de divertido era una clase de comparación con los payasos o algo por el estilo. Esto causo que un “indefenso” Mikel se tratara de disculpar aun; pero esta disculpa fue interrumpida por la risa de ese hombre que a mis ojos, no estaba tan bien de la cabeza; ese hombre que lo había amenazado con un cuchillo dijo que todo eso solo era una broma y ambos terminaron ese conflicto riéndose….esa había sido una decepcionante y bastante estúpida situación.

Fue luego de esto que algo capto de buena manera mi atención, una charla entre los 2 líderes de esas bandas, Niall y “martillo”, o como ellos se llamaban Elias y Thomas;  el primero en romper el silencio entre esos 2 fue martillo mientras le preguntaba a Niall o sus compañeros no tendrían calor con esos abrigos; si ese hombre tenía conocimiento de las armas de Niall el decir eso era una muy buena movida. Luego de ese primer momento, el vampiro que no era tan ingenuo le contesto que accedería a su petición si este le cedía su asiento;  me preguntaba que sería lo que tendría preparado martillo al negarse a entregar su lugar. Me sentí un poco presionada o algo por el estilo cuando martillo le informo a niall que si uno de sus compañeros no le hablaba como era debido seria castigado y este le respondió que el mismo castigaría esta acción.

La pregunta que formulo aquel vampiro para ese altonato que lo presionaba fue bastante curiosa, este le cuestiono acerca de su verdadero nombre; aquel hombre de apariencia dura dudo unos momentos en responder, al parecer Niall lo había hecho pensar; aunque al poco tiempo encontró una respuesta para rematarlo. El tipo que había sido cuestionado sobre su identidad revelo lo que parecían ser algunos de los otros nombres de aquel vampiro, según sabia Niall se movía constantemente como un nómade y con eso había averiguado mucho acerca del mundo fuera de la ciudad catedral, esos nombres se veía que eran las falsas identidades que había usado a medida que se movía por los distintos lugares.

Contrario a lo que pensaba que pasaría, Niall aplaudió lo que dijo aquel hombre; al parecer ambos hombres se habían investigado el uno al otro, me enoje conmigo misma al no haber hecho lo mismo antes de realizar la tarea que me encomendaron aquellos vampiros de la alta ciudad…bueno, como si hubiese tenido tiempo de hacerlo. Al pensar en aquellos vampiros en ese momento me distraje pensando… ¿que estaría haciendo ese hombre que me habia prometido cuidarme? ¿Estaría revisando mis cosas de nuevo? Bueno, cuando regresara lo averiguaría, mientras más tiempo pasara en ese detestable lugar más tiempo dejaría mi hogar a solas.

Martillo y Niall discutían sobre quien era superior, uno había visto todo, o casi todo, el mundo conocido, mientras que el otro dominaba los secretos de la ciudad en la que nos encontrábamos; aquel altonto se atrevió a tachar a ese vampiro como un millonario huérfano que ahora recorría el mundo; esto claramente no agrado a Niall, el cual le dijo que esa información era correcta, quizás, para ocultar que era verdadera. Luego de ese momento, martillo  le pregunto a ese vampiro el como había conseguido tal información acerca de su persona;  este le respondió diciendo que tenía varias fuentes y que no podía revelarla, que mejor, debían pasar a los negocios.  

En cuestiones de negocios a ese tipo apodado martillo no le faltaba razón, era cierto que no podía arriesgarse a que Niall y sus compañeros, incluyéndome aunque era obvio que no sería así, atacáramos su base y le robáramos lo esclavos; esta posibilidad hiso que la entrega se realizara en 2 sitios distintos, aunque una seria aquí después de todo. Aquel vampiro aprobó esta decisión, pero cuestiono a su “compañero de negocios” sobre qué pasaría si se diera el caso de que un grupo más numeroso lo asaltara a él y su grupo. A partir de este punto esos 2 se la pasaron unos momentos hablando de lo que podrían hacer sus sus grupos llegaran a unirse “…mierda, ahora esto se me va a poner más difícil, si me llevo a Niall a menos que ocurra algo, tendré a martillo como un proble…nah, no soy yo la que tiene que preocuparse, los tzinch si” pensaba en eso mientras sostenía mi frente con una mano; no me interesaba demasiado los detalles de esa conversación, de todos modos solo debía de llevar a ese vampiro de la subciudad antes mis compañeros.

Mi atención fue captada de nuevo en el momento que Niall se estiró sobre la mesa hasta acercarse a la pandillera llamada Lilith, tocando la parte en la que tenía la herida mientras le preguntaba si esas heridas eran producto de no haber “complacido a su amo todo lo que debería” me reí por dentro de este hecho, pero mi risa no duro demasiado; para mi sorpresa la reacción de aquel altonato al ver que su negociante hacia esto fue de agarrar el brazo de su negociante mientras mostraba una clara ira ante sus actos; Niall notablemente sorprendido, aunque con una sonrisa; miró a Martillo con aires de superioridad, como si fuera consciente de que aquel furioso hombre nada podía hacer. Aun así sacudió su cabeza para luego dejar esa actitud. Unos segundos después, Martillo más calmado soltó a aquel vampiro.

Aquel hombre que había demostrado que no le gustaba que trataran mal a la pelirroja le advirtió a Niall que no se haría responsable de lo que pasaría si él lo tachaba de algo que no era o si insultaba a la joven de la herida en la cara con un calificativo que no “le haga justicia”. Mientras se masajeaba la mano, aquel vampiro trato de calmar a martillo explicándole que quería hacer que aquella joven trabajara para su grupo en calidad de supervisora.
Martillo, desconfiado de esto, le cuestiono acerca del verdadero fin por el cual se llevaría a esa chica con ellos; pero Niall le insistió que solo la quería porque, según había observado, era la única mujer en aquel lugar bajo las órdenes de martillo, por lo cual ella debería de ser la mejor agente femenina de este mismo; si todo eso era cierto, entonces si la entregara en calidad de supervisora  de sus siguiente negocios, él se convencería de que su negociante en verdad estaba comprometido con lo que estaban haciendo.

La frase “aliado excepcional” me cambio bastante la imagen que yo tenía de esa joven “si la tuviera de mi lado…estaría unos cuantos pasos más cerca de mi objetivo” pensaba esto mientras escuchaba como Niall hablaba de como yo podía confirmar que en su club trataban especialmente bien a las mujeres “no, para nada, es todo lo contrario diría yo” pensaba por dentro, mientras  que por fuera tan solo asentía con una pequeña sonrisa, aun así manteniendo la mano en mi mejilla derecha y apoyaba el codo sobre la mesa. Pensé que debería agregar algo para llevar a la pandillera del lado de Niall y una vez allí, si se daba la situación, convencerla para ayudarme; aun así temía porque un comentario mío enojara o le desagradara a Niall o martillo…por eso, decidí quedarme callada y esperar una respuesta por parte de aquella joven
avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Mar Abr 14, 2015 10:35 pm

Mientras las distintas conversaciones llegaban entrecortadamente a sus afilados oídos de pandillera, Lilith esperó a la reacción de la tal Lucrecia. Mientras, no hizo mucho caso a tan banales charlas; lo que le ocupaba en aquel momento podía llegar a ser realmente importante.

La respuesta fue más o menos como se la esperaba la pelirroja; aquella tipa paliducha se había ofendido pero lo había contenido malamente, para después denegar sus acusaciones. Sin embargo, sus planes de provocar un conflicto se hubieran visto más favorecidos por una reacción más agresiva.

Bueno, no me queda otro remedio que soltarle un par de pullitas más a la remilgada, se dijo, tan divertida que casi le dedicó una maliciosa sonrisa a la paliducha.

Cuando se sentaron, no tardó en responder:
-Eh, a ver, ya te he dicho que no quería ofender, no tienes que ponerte a la defensiva que... eres la invitada, leñes, y es de mala educación. Y en Pureza no nos gustan los maleducados. Además, tienes que entender que es normal que te pregunte algo así... vamos, no me jodas, si a la pandilla que iba detrás vuestro se le nota a la legua la droga que llevan en las venas.

Tras hablar, comió con bastantes ganas, ya que la pelea contra los eclesiásticos de antes había estimulado su apetito. Mientras zampaba aquella carne, que le pareció bastante lujosa para los estándares de lo que solía comer, procuró observar la reacción de la tipa.

Después vino una pregunta por parte de esta, que la pilló desprevenida.
-Eh... ¿Mi relación con Mar...? Mierda, casi se me escapa. ¿No te lo ha dicho tú jefe? No debes llamar de esa manera a... uhm... Su Excelencia, nunca ¿Entiendes? NUNCA. Eso es una falta de respeto muy grave y... uhm... bueno, ya te he dicho que en nuestra pandilla no nos gustan los maleducados ni los irrespetuosos.- fue su entrecortada respuesta, al tiempo que le dedicaba una mirada que rozaba lo amenazante. Aquel era el último esfuerzo que podía hacer por fastidiar a Lucrecia antes de que sus intentos por boicotear la cena fueran demasiados notorios; deseó que diera resultado.

Sin embargo, entonces Martillo y el otro tipo, cuyo nombre ya se le había olvidado a Lilith, comenzaron a hablar. Sus palabras fueron frías y cortantes; se llamaron por los que parecían ser sus verdaderos nombres, e incluso una especie de pseudoamenazas fueron proferidas.

Fue entonces cuando el paliducho jefe de Lucrecia le puso la mano encima a Lilith. Esta no se lo esperaba, y casi le soltó un tortazo en respuesta, pero se contuvo y dejó que fuera Martillo quien hablara. Estaba claro que la tensión entre los dos negociadores era enorme; tan solo hacía falta un poquito de calor para hacer explotar aquel arsenal de pullas y desconfianza que había entre ambos... y a Lilith lo del calor se le daba bien.

Así pues, cuando preguntaron por su opinión, no tardó en hablar, siguiendo la línea de ofensas que había estado dirigiendo a los paliduchos esclavistas hasta ahora.
-A ver... un momento. Primero usted- decidió no hablarle de tú, porque le pareció que sus intenciones serían demasiado notorias- ha tratado irrespetu... irrespetuosamente a Su Excelencia. Después... eh... ha sugerido que lo ha investigado y espiado. Además, luego ha venido a por mí a meter mierda- la palabra "difamar" no le era muy familiar a la pelirroja- sugiriendo que Su Excelencia me ha hecho esta herida, y al hacerlo... encima se ha reído en los compañeros de Pureza que han caído uhm... valientemente en la batalla en la que yo he sido herida... y ahora encima me dice que me vaya con usted. Y además, me pone como ejemplo para que vaya a su... amiga, Lucrecia, que también ha demostrado que no tiene respeto por sus anfitriones... Pues no, leñes, no.- había comenzado dando un discurso carente de pasión, pero por la propia inercia de sus palabras se había inflamado hasta el punto de levantarse un poco de la silla. Cuando se dio cuenta, se sentó de nuevo, y quiso aligerar un poco las cosas.
-Ah... tampoco quería ofender, pero... mi sueño es estar en Pureza, no ser una esclavista... ya sabe.

Tras aquella intervención, espero las reacciones de los dos líderes, deseando no haberla liado demasiado. Lo que tenía claro era que si no lograba su objetivo de crear una confrontación, tendría que llamar a las armas al ejército de Duke de inmediato, ya que Martillo había mencionado un cambio de base... cosa mala.

FDI:
Pues eso: le suelto el discursito a los dos cabecillas y poco más.
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Abr 18, 2015 1:09 pm

LILITH & SHIRO

-La muchacha ha hablado, Elías.

Tras escuchar las palabras de Lilith, Martillo la miró con desagrado mientras un sonriente Niall se ajustó las gafas con el dedo índice y corazón, como si disfrutara de aquello. Al parecer el pequeño desliz que Lilith había cometido revelando la situación de los miembros caídos de pureza había sido el desencadenante de aquellas reacciones. De hecho, si Lilith y Shiro pasaban la mirada por el resto de la mesa, podrían ver las caras de estupefacción de los miembros de Pureza, que no eran completamente conscientes de dichas pérdidas.

-Vaya, vaya, la gatita ha sacado las uñas. Como tú veas, señorita, pero te pido que te tranquilices. He venido aquí para dialogar y hacer negocios, no para pelear con nadie.-cuando estas palabras salieron de su boca, Niall esbozó una débil sonrisa que Martillo pareció pasar por alto.- Estoy dispuesto a acatar tu negativa como el caballero que soy. ¿No quieres mejorar tus condiciones laborales? Que así sea, pero esto nos deja un pequeño vacío. ¿Qué me ofreceréis a cambio de mi lealtad y dinero? ¿Cómo puedo estar seguro de que vuestra empresa no va a fallar cuando acabáis de mencionar a unos compañeros caídos recientemente, a juzgar por las heridas de la chica? Bandas rivales, rencillas interinas… ¿A qué se debe esto? ¿Y por qué no veo a los causantes colgados en frente de mí? ¿O es que acaso no los habéis capturado? ¿O quizá estéis metidos en un problema todavía mayor? Ya sabes, rencillas con la Eclesia… Se rumorea que esta noche se decidía el destino de vuestros amiguitos del anillo exterior. ¿Quizá la Eclesia ha decidido prenderos a todos y por eso buscáis mi ayuda tan desesperadamente?

Una leve gota de sudor se deslizó por la frente de Thomas, aunque este no hizo el mínimo amago de apartarla y dejo que bajase por su rostro para caer inevitablemente sobre el mantel. Durante ese lapso de tiempo no dijo nada, se limitó a mirar a Niall de una forma en la que nunca había mirado a ninguno de los presentes, como a un igual. Para sorpresa de todos, aquel hombre, lejos de enfurecerse, comenzó a aplaudir.

-Te felicito, Elías, eres un gran detective. Seamos justos, ¿de acuerdo? Yo te contaré toda la verdad y tú tienes que hacerme una promesa.

-De acuerdo, empieza tú, Thomas.

-Los rumores acerca de nuestros fieles compañeros cazados por la podrida Eclesia son ciertos. En nuestro orgullo desmedido, intentamos limpiar las filas de nuestro gobierno de ratas nauseabundas. Para cumplir esta brava misión envié a varios de mis mejores hombres a asesinarlos. Fue cuando esta misión se completó cuando nos enteramos de que se trataban de diplomáticos procedentes de varios lugares que no voy a mencionar, porque su sola mención me causa nauseas. Al final, provocamos la ira de la Eclesia, y desde entonces nos ha estado obligando a pagarle tributo por nuestros actos. Es evidente que la institución está infectada hasta la medula con seres impíos y ajenos a nuestra sociedad, y ellos están moviendo los hilos para impedir que nuestra cruzada llegue a buen puerto. Hace escasas horas, un traidor a nuestra raza entró en nuestro local acompañado de sus impíos compañeros y como resultado, varios de nuestros efectivos murieron. No obstante, mis muchachos lograron matar a todos menos a dicho traidor, al cual tenemos cautivo a la espera de ser juzgado. En cuanto a la Eclesia, no es muy aficionada a visitar estos lugares, es eso lo que me escama. Alguien o algo busca nuestra caída desesperadamente, es un enemigo al que no hemos localizado todavía, o tal vez sean varios. ¿Qué demonios buscan nuestros enemigos invisibles, atacándonos en nuestro propio territorio, te preguntarás? No temas, seré yo mismo quien te conteste. Buscan tiempo; retrasar lo inevitable.


Niall estaba tan absorto observando la humeante cruz que sobresalía por encima de la fundición que parecía que no escuchaba a su interlocutor.

-Me pregunto, querido Thomas, ¿por qué esa cruz arroja humo? Si mal no me han contado, esta fundición lleva inactiva siglos enteros. ¿La habéis reactivado, como símbolo de vuestro poderío?

-Así es. En cuanto nos vinimos a este lugar pronto empezó a funcionar, haciendo de altar de sacrificios y de punto de reunión. Pero dejémonos de estupideces por un momento, ¿Te ha parecido suficiente mi explicación o todavía quieres sugerir que oculto algo?

-Oh, Dios me libre de sugerir tal cosa. Te creo, obviamente. ¿Pero que he de darte a cambio?


-Tendrás que llevar a cabo todo lo que te pida.

-¿A que te refieres con “todo lo que te pida”?

-Contesta a mis preguntas. ¿Por qué contratar a estos drogadictos si no era por protección? ¿Por qué permitir que dicha protección vaya desarmada? ¿Y por qué, de paso, no armarse uno mismo? Apuesto a que estas son las preguntas que te han rondado la cabeza toda la jornada. Y como ambos sabemos que hombre precavido vale por dos, es evidente que tú y tus amiguitos paliduchos portáis armas.


Mientras Lilith escuchaba las palabras de Martillo, su instinto de guerrillera (*) le hizo percatarse de que algo iba a salir mal a partir de entonces. Al parecer, no iba demasiado desencaminada, pues lo que sucedió a continuación confirmó todas sus sospechas.

Tras escuchar las palabras de Martillo, Niall se encogió de hombros, sonriendo:

-Supongo que me has pillado. En fin, no quería que esto acabara así…

Impidiéndole terminar la oración, Martillo dio tres golpes de palma en la mesa con la mano izquierda mientras usaba su mano derecha para coger algo de debajo del mantel. Niall hizo un rápido movimiento, sacando un subfusil de su chaqueta y apuntando al líder de Pureza con él, antes de que este pudiese reaccionar. Acto seguido todos los presentes desenfundaron sus respectivas armas y se apuntaron los unos a los otros, aunque por suerte para algunos y por desgracia para otros los miembros de Pureza superaban en número a los invitados, tanto era así que algunos de ellos tenían que lidiar con dos mirillas en lugar de con una. Mientras Martillo respiraba de forma pesada y entre cortada, Niall intentaba calmar los ánimos:

-No, no, no. No empecemos una contienda. Nos superareis en número, eso es cierto, pero estoy apuntando a la cabeza de vuestro jefe. ¿Qué será de la serpiente sin su cabeza, muchachos? ¿Alguien de vosotros es capaz de contestar a esa pregunta?

-¡Abrid fuego!-
gritó Martillo. No obstante, pronto su orden fue desechada por Jacob:

-Si nuestro amado líder muere yo seré el siguiente en la cadena. Y podéis estar todos seguros de que, si eso sucede, vuestros destinos no serán nada bonitos. Estéis con ellos o con nosotros. -al parecer, Jacob se refería con esas palabras a los Demonios del Edén y en concreto a Robín, el cabeza de aquella banda.

-Deja de ladrar, perrito.-dijo Mikael mientras se levantaba de la mesa, a la vez que apuntaba a su antiguo interlocutor, que todavía no había dispuesto del tiempo suficiente para desenfundar su arma.

A su vez, Elizabeth y Equis estaban en tablas, ambos apuntaban al otro con sus respectivas armas y ambos se miraban fijamente, pendientes de que aquello estallara en cualquier momento.

-Más vale que no abras esa boca.–le amenazó una divertida Elizabeth.-Aunque imagino que no habrá problema, no eres hombre de muchas palabras.

Por otro lado, Robín era obligado a escupir algo que llevaba en su boca por Ilekar, que mantenía su fusil apuntándole a la cabeza.

-¿Así es como tratas a tus clientes, camellucho de tres al cuarto?

-Lo siento, amiguito, son órdenes de arriba. Jajaja, siempre quise decir esa frase.


Niall, usando una de sus pistolas con la mano izquierda mientras apuntaba a Martillo con su subfusil, que portaba en la mano derecha, lanzó un disparo al aire, cortando así todas las conversaciones. Ambos, Martillo y Niall, estaban de pie. Niall lo había pegado a su cuerpo mientras le apretaba la espalda con su subfusil:

-¡Basta ya de parlotear! Ambos estamos en una situación comprometida, así que abogo por la conciliación. Seré franco, hoy me habéis herido en lo que más quiero: mi orgullo. Me tenéis tenido esperando como un perro a vuestra puerta, alejáis los esclavos de MI INFLUENCIA y para colmo la zorra pelirroja se niega a ponerse bajo mi custodia. Amén del pequeño detalle de querer estafarnos. ¿Qué pretendíais, robarnos en la cara o simplemente rapiñar nuestros cadáveres? Si así es como tratáis a los invitados, temo por el bienestar de vuestros esclavos. Pero esto aún puede tener solución y saldarse sin ningún herido. Solo necesito hablar con vuestros dirigentes unos instantes, ya que al parecer bajo su superioridad numérica son tremendamente testarudos. Los jefazos de Pureza y nosotros tres-Niall, a la vez que señalaba a Martillo, Jacob, Lilith e Ilekar, eligió a Mikael y a Robín.-vamos a ir a dar un pequeño paseo por vuestra querida fundición, con el fin de averiguar si lo que dice nuestro amigo el Cabeza de Martillo es cierto y, de serlo, nos pensaremos si aceptamos vuestras condiciones .-al oír cómo se dirigía a él, Martillo no lo dudó dos veces y lanzó un cabezazo hacia su frente, rompiendo sus gafas de sol en el proceso. Niall no tardó en reaccionar, y arreó a su rival con la culata del arma que portaba en el brazo izquierdo en la cabeza. No obstante, aunque hizo amago de caerse y su arma rodó por el suelo, Martillo se mantuvo firme. A pesar de ello, aquel golpe lo había aturdido lo suficiente como para que no dijera una palabra en los siguientes minutos.

Impasibles a aquel movimiento, pero no tanto a la ira que aquella escena había provocado en los seguidores de Martillo, algunos miembros del grupo de Niall comenzaron a ponerse un tanto nerviosos. No obstante, los elegidos por el vampiro mantenían la calma, haciendo amago de quitarles las armas a sus rehenes.

-¡Hijo de mil putas! Juro por Dios que si vuelves a tocarle te…

-¿Le matarás? Jajaja, yo tenía razón. Eres tronchante, Jacob.
–Mikael empezó a reír, y Niall se unió a su carcajada. Una vez hubo parado, el vampiro se dirigió a Jacob, refiriéndose a las armas de los rehenes elegidos por Niall-- Será mejor que las lancéis. ¿O queréis que vuestro amigo muera?

Jacob estuvo pensando durante algunos segundos, hasta que al final tomó una decisión:

-Hagamos lo que dicen.-declaró un por el momento sumiso Jacob, que no tardó en lanzar su arma con furia y resignación al suelo.

De las personas que Niall había designado para acompañarle quisieran o no tan solo Ilekar, Equis y Lilith restaban de ser desarmados y Niall indicó a sus correspondientes (Robín, Elizabeth y Shiro) que procedieran a registrarles no sin una sonrisa de triunfo en su rostro.

-Muchachos, registradles.


Mientras tanto, en el ala este de la mesa varios pandilleros de ambos grupos andaban inmersos en una danza de movimientos de mirillas, apuntándose entre ellos y a todos a la vez, permaneciendo alerta para un más que probable combate.

En aquella tensa situación, sólo Lilith y Shiro serían responsables de sus actos.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Vie Abr 24, 2015 3:51 pm

La mirada que le dedicó Martillo no gustó a Lilith. No le gustó nada.
Mierda... la he cagado, fue lo único que pasó por su cabeza. Y, avergonzada, calló. Aunque no solo era la vergüenza lo que motivaba su silencio; también necesitaba concentración, para saber que pasos dar para seguir saboteando la reunión.

Aunque tampoco parecía que tuviera que hacer mucho más. Su descuidada mención al incidente con la Eclesia había acabado provocando más tensiones entre los dos líderes. Tensiones que podía aprovechar... y vaya si lo haría.

En cuanto Martillo acabó de formular su pregunta, el desarrollado instinto de Lilith le dijo que algo iba a salir mal. Había vivido demasiadas situaciones como esas, como para no saber cual sería el siguiente paso. Y no iba a dejar que le tomaran la delantera.

Rápidamente dirigió su mano hacia el bolsillo en el que guardaba el dispositivo que le había entregado Duke, y realizó la acción de apretarlo. Casi al instante, al tiempo que el paliducho jefe de los esclavistas metía la mano en su chaqueta, la Furia Roja demostró porque tenía tan impetuoso apodo, y actuó.

Levantándose casi en el acto, saltó hacia el tal Elías con toda la fuerza y la velocidad que le permitieron sus entrenadas piernas. Su objetivo era tirarle de su silla, directo al suelo, e impedir así que sacara las armas que obviamente llevaba. Al tiempo que saltaba, gritó con todo su ímpetu: ¡CABRONAZO!

Tras haber ejecutado dicho movimiento, trató de lanzar un puño directo hacia el rostro del esclavista, buscando romperle las gafas de un solo golpe. Acto seguido, sabiéndose desprotegida al estar en el suelo totalmente sola, trató de hacer rodar con todas sus fuerzas a su contrincante, colocándolo encima de ella.

Era una maniobra arriesgada, pero era lo primero que se la había pasado por la cabeza para desarmar al líder de Nox y dar comienzo a las hostilidades. Además, tenerlo encima, pese a que le daba la ventaja a él en el combate cuerpo a cuerpo, le permitía eludir cualquier disparo desde la mesa hacia ella. Mientras, Lilith se dedicaba a gritar "¡A las armas!" "¡Nos la han querido jugar!" "¡Cabrones!" y demás improperios y gritos de guerra.

En realidad, lo único que se le pasaba por la cabeza a la pelirroja era un fuerte deseo de que Sulli y los demás aparecieran pronto.


FDI:
Primero, lamento la tardanza y el haber cortado de lleno la escena que has creado, Dezba, pero ambas están justificadas y eran necesarias.

Velocidad 1:Acciones 2

-Pulsar botón+Abalanzarse sobre Niall

-Lanzar puñetazo a Niall+Rodar y hacer que Niall quede sobre mí

(Obviamente, las dos últimas acciones irían encadenadas a la de abalanzarse. Es decir, que si esa fallara, las otras dos también con ella)
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Vie Abr 24, 2015 11:21 pm

No me esperaba la respuesta que propicio esa pelirroja, lo que dijo es que estaba bastante ofendida por algunas cosas que había dicho y hecho Niall, pero mi opinión sobre lo que había dicho era bastante diferente; lo primero que dijo fue que había tratado irrespetuosamente a ese tipo llamado “martillo” o como ella le decía “su excelencia”; Momentos antes ella misma me había dicho que tenía que tratarlo con más respeto, pero la verdad me parecía una estupidez tratar de “excelencia” o “señor” a un idiota de esas proporciones, además, EL había sido el que se portó irrespetuosamente con Niall, es como lo que me enseñaron hace un tiempo “si se dice que una reunión es a las 10:00, SE LLEGA A LAS 10:00” y lo que había hecho el había sido pasarse por donde mejor le pasaba lo de nuestra llegada, retrasándonos por algo tan poco importante como la preparación de la cena. Luego de esto dijo que le hecho mierda a ella “¿¡de que cojones va!? Si alguien se ha portado irrespetuosa ¡ha sido ella!...bueno, y yo, aunque lo mío tenía justificación, estaba distraída” pensaba eso mientras hacía algo que, a pesar de no tener mucha importancia, casi nunca hacía, lo cual simplemente era no mostrar mis emociones por fuera; eso pasaba por mi cabeza mientras seguía escuchando puro aire caliente salir de la boca de aquella estúpida chica de subciudad, lo que más me molesto, fue que dijo que le ofendió que Niall pensara que martillo la había golpeado, aunque en verdad era lo primero que se llegaba a pensar por la situación en la que estábamos; además agrego que yo me había comportado irrespetuosa, claro, habría apostado que me comería mis lentes, ya que no tenía sombrero, si Niall se lo creía.

Aunque fue muy interesante la parte de que algunos miembros de pureza habían caído ¿ósea que su organización no era tan fuerte ni poderosa? Conocía a una persona a la que no le agradarían estas palabras, Niall, pues de ser así su compromiso con martillo estaría muy comprometido. Mi cara cambio a una más seria, bueno, era la que ponía siempre; este cambio fue al ver como martillo le miró con desagrado a aquella pelirroja de subciudad, mientras Niall ponía una sonrisa y se acomodaba las gafas; yo suspire con una semi sonrisa en mi rostro mientras escuchaba lo que aquel vampiro tenía que decir.

Simplemente respondió con algo de “amabilidad” a lo que decía aquella joven, cuando escuche que Niall decía que no estaba muy seguro de cuan buena idea sería su unión con la organización de martillo por las bandas rivales y rencillas internas, por lo cual podría ser que la oferta de martillo por unir fuerzas, era más un grito de desesperación; lo que respondió martillo me dejo algo sorprendida, lejos de enfadarse…le aplaudió mientras decía que accedería a contarle todo a cambio de una promesa por parte de este.

En un momento aquel altonato empezó a soltar una historia en la cual yo no encontraba mucha verdad, no me parecía muy creíble si era sincera, mientras que a Niall parecía ni siquiera importarle esto; mientras martillo terminaba su historia aquel vampiro parecía más entretenido mirando la humeante cruz que sobresalía por encima de la fundición. Ese vampiro cuestiono a su “socio” el porqué de esto, adelantando la conclusión de que quizás era porque funcionaba como símbolo de su poderío; martillo respondió que efectivamente este era el motivo por el cual esta estaba encendida; después de eso empezó a cuestionarlo sobre su confianza ¿Por qué contratar drogadictos? ¿Porque estos no tenían armas? y ¿además de eso, porque no llevar armas uno mismo? Por eso dedujo que notros llevábamos armas, fue casi acertado, ya que yo no tenía armas de algún tipo, pero por los demás era cierto.

Tras escuchar lo que martillo le dijo Niall se encogió de hombro y antes de que pudiera terminar de decir una cosa, aquella pelirroja saco un extraño aparato con un botón mientras se levantaba y se abalanzaba sobre Niall; tenía que pensar rápido en que hacer pues si lograba hacer algo como defenderlo podría enojarse por mi acción o agradarle más por el hecho de defenderlo; la verdad estaba muy cansada de la actitud de esa maldita pelirroja por lo cual simplemente al ver como ella se arrojaba sobre ese vampiro me decidí por tratar de evitarlo, podría funcionar o no pero al menos tenía que intentarlo. Lo que hice fue simplemente correr con lo que mis piernas podían darme y intente propiciar un golpe en la ya lastimada cara de aquella chica de la subciudad, quería gritarle algo como “YA ME CANSASTE JODIDA IMBESIL DE MIERDA” pero decidí no hacerlo, ya estaba en el horno, no quería ser la primera en caer a las brazas


ANEXO: PODER:


Velocidad 0:Acciones: 2

-abalanzarme sobre Lilith+lanzarle un golpe a esta


avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Abr 25, 2015 6:35 pm

LILITH & SHIRO

Todo habría salido a favor de Nox, pues Niall habría conseguido tener al líder de Pureza a su merced, si no hubiera sido por la intervención de la Furia Roja. Esta, consciente de lo que se avecinaba, tras pulsar el botón y poner en marcha, puede que prematuramente, la operación de ataque de Duke, se abalanzó sobre Niall, que en esos momentos estaba sacando sus armas.

Una vez la divisó, Shiro hizo lo necesario para evitar que Lilith completase su acción de forma satisfactoria, emulándola y lanzándose sobre ella antes de que alcanzase a su jefe.  No obstante, la cercanía de Lilith con Niall le permitió a esta salirse con la suya y abalanzarse sobre él.

Pero el líder vampiro pronto reaccionó, y emitiendo un gruñido de desagrado, usó sus rodillas para parar el impacto, propinándole a Lilith un golpe seco en las costillas, dejandola sin aire para articular palabra y lanzandole lo suficientemente lejos como para evitar que la Furia Roja le golpeara. Aun con esto, la Furia Roja logró uno de sus objetivos, que fue tirar a Niall de su silla. El vampiro se cayó hacia atrás mientras su silla salía hacia delante, llevandose a Lilith en el proceso.

Para más inri, Shiro, que se había propuesto golpearla, cayó encima de ella, alcanzando su meta. Mientras perdían el contacto visual con Niall, ambas rodaban en el rugoso suelo, siendo la Princesa Carmesí esquivada por la Furia Roja, que se movía ágilmente por debajo de ella.

Finalmente Shiro, a la cual se le veía hasta el orgullo gracias a una oportuna combinación de ausencia de ropa interior y falda subida sobrepasando los límites de la cintura, encajó un golpe de refilón en la ya adolorida mandíbula de su contrincante. Entretanto, el caos comenzaba a desatarse en la mesa.

Lilith y Shiro no pudieron distinguir gran cosa, pero al parecer Niall no solo se había incorporado, sino que estaba apuntando hacia ellas con un arma en el brazo izquierdo mientras con la del derecho apuntaba a Martillo, a la vez que este hacía lo propio con su rival.

-¡Haz lo que digo o tu puta muere!-gritó un enfurecido Niall mientras sus gafas temblaban, fruto del desgaste sufrido por el impacto.- ¡Tira el arma, ahora!

Shiro y Lilith no podían percibir lo que sucedía al otro lado de la mesa, pero podían teorizar, a juzgar por los gritos de aviso y alerta y porque todavía no se había efectuado un solo disparo, que la situación se había tensado hasta tal punto que ambos bandos tendrían mucho que perder si uno de sus miembros apretaba el gatillo.

Pero unos segundos después, eso dejo de importar. Unos sonidos procedentes del exterior, presumiblemente pasos y voces amortiguadas por la puerta principal del complejo, comenzaron a escucharse cada vez más cerca. Los contenidos de las copas vibraban como si estuvieran danzando en una ajetreada discoteca de Subciudad. El pulsador de Lilith, perdido en la trifulca, se balanceó ligeramente en el suelo.

Para poner el broche de oro a aquella escena, un poderoso golpe resonó en la puerta principal, seguido de un silencio incómodo por parte de los presentes. Niall y Martillo se miraron mutuamente, permaneciendo así por unos instantes:

-¿Qué demonios sucede?-fue Niall quien rompió el silencio.

Martillo, tenso, se encogió de hombros. No quería dar una respuesta a su enemigo, pues al parecer ni él mismo sabía lo que estaba sucediendo. Después de aquella pregunta, otro potente golpe se escuchó en la puerta, seguido esta vez de un crujido. Para entonces, algunas de las copas que mas llenas estaban habían derramado parte de su contenido.

Pero eso no era todo, pues mientras casi todos los asistentes estaban absortos en lo que sucedía en la puerta y apuntándose mutuamente, esperando quizá una orden de sus líderes que no llegaba, Lilith y Shiro, desde su posición orientada hacia la fundición, podían ver como la gran cruz que coronaba dicha fundición comenzaba a bambolearse ligeramente, casi de forma imperceptible.

Martillo y Niall, indiferentes a ese suceso, volvieron a mirarse mutuamente, quizá rumiando una temporal alianza frente a esta aparente y desconocida nueva amenaza o quizá dispuestos a dispararse cuando el otro bajara la guardia. Al parecer, a juzgar por su mirada, Martillo parecía haberse olvidado de que el tipo que estaba a su lado, amén de estar apuntando a Lilith con su pistola, era una potencial amenaza en ese momento, pues no cesaba de desviar su mirada a la puerta en cuanto Niall le dejaba un respiro.

Por último, si Shiro y Lilith prestaban atención a Niall, podrían deducir que su aspecto habría cambiado ligeramente. Lilith no podría darle una explicación razonable a eso, pues el cambio no era demasiado brusco ni repentino, pero Shiro sabía muy bien de que se trataba, pues a juzgar por el afilamiento de sus orejas y la extensión de sus uñas podía deducir que Niall estaba entrando paulatinamente en la primera fase de la transformación en bestia, adoptando poco a poco la forma vampírica.

”FDI”:
Por partes. A partir de ahora, dado que me acabo de percatar de que la estructura de la aventura puede ser no-lineal, podeis intentar cambiar algunas de mis escenas, obviamente sin incurrir en el metagaming, y teniendo siempre en cuenta que yo soy el que pone límites.

En cuanto a la parte interpretativa, ambas estais tumbadas, una encima de la otra (Shiro va encima :P) mirando hacia la fundición. A unos cuantos metros están Martillo y Niall y detrás de vosotras están las demás personas y la puerta principal. Lilith recibe cinco puntos de daños en concepto rodillazo de Niall + golpe de refilón de Shiro.

Un saludo.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Vie Mayo 01, 2015 1:50 pm

La rápida y violenta maniobra, tan del estilo de Lilith, habría sido un éxito parcial si no fuera por aquella tipa de pelo color platino y piel pálida. La muy desgraciada había interceptado a la Furia Roja, y no solo había logrado desviarla de su objetivo, si no que le había encajado un puñetazo en la mandíbula. Aquello, combinado con el rodillazo de su jefe, se llamara como se llamara, le estaba causando un dolor exacerbado. Pero no era momento de lamentos.

¡Hija de puta!- escupió Lilith a su contrincante, la cual se mantenía sobre ella, rompiendo así el tenso silencio creado por los golpes que podía imaginar de donde provenían. Tenía que romper aquella tensión, provocar un conflicto, YA. Así pues, no tardó en actuar.

Usando sus rodillas como cuña, y descargando toda su fuerza en sus piernas, trató de quitarse a la tal Lucrecia de encima. Al hacerlo, encontró curioso el percatarse de que no llevaba ropa interior. Además de yonki, guarrilla, fue el escueto y veloz pensamiento que surcó su mente de manera fugaz. Sin embargo, no era momento de tener malas impresiones sobre enemigos. Sabía que la tipa volvería a por más en cualquier momento, así que tenía que ser rápida. Sin llegar a levantarse del suelo siquiera, sacó su cuchillo de combate de la funda en su chaleco.

¡Dispárame esta, cabronazo!- le gritó al líder de Nox, al tiempo que le lanzaba el cuchillo. No esperaba acertar; aunque tenía experiencia lanzando cuchillos, nunca había mostrado un talento especial en ello, y era un tiro difícil. Sin embargo, su único objetivo era, precisamente, que disparara.

Casi inmediatamente después del lanzamiento de cuchillo, rodó en la dirección contraria a las mesas, hacia las altas barreras que rodeaban la estancia de aquella "velada", buscando que la distancia se convirtiera en su aliada y el tiro que seguramente vendría por parte de aquel extraño hombre -extraño porque Lilith se había fijado en su súbito cambio- no le impactara de lleno.

FDI:
Velocidad 1:Movimientos 2.

-Tratar de quitarse a Shiro de encima usando las rodillas+ Desenfundar el cuchillo

-Lanzar el cuchillo a Niall+Rodar hacia la dirección contrario de la mesa, es decir, hacia los muros.


avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Vie Mayo 01, 2015 10:08 pm

Las cosas no podían estar saliendo en un peor modo, o eso pensaba yo al ver los eventos que sucedieron luego de que me abalanzara sobre aquella pelirroja; básicamente por la obvia diferencia de velocidades, en la cual ella era superior a mí, ocasiono que no llegara a tiempo para interponerme entre ella y Niall, por lo que esta logro tirarlo de su silla; para suerte mía aquel vampiro no era lento ni débil por lo cual pudo alejar de ella a Lilith de un rodillazo, ubicándola en una posición en la cual mi movimiento de tirarme sobre ella dejaba de ser tan inútil.

Rodamos un poco en el suelo por aquella acción mía, pero al detenernos ella quedo debajo mía, dándome la posibilidad de propiciar exitosamente un golpe en la ya lastimada cara de esa joven; en mi mente pasaba un pensamiento que quizás y solo quizás debería haber pensado antes “wow…no pensé que llegaría tan lejos… ¿ahora que iba a hacer?” este pensamiento fue interrumpido al percatarme de que mi falda estaba levantada, por lo cual aquellas personas podrían haber visto lo que tenía debajo de esta, bueno, en verdad no me importaba mucho ya que 3 de ellos lo habían visto antes; al desconcentrarme por estos puntos solo pude escuchar un “¡hija de puta!” que por el tono y distancia pude saber que era de la tal Lilith, este grito iba acompañado de una imitación de lo que había hecho Niall con ella, un rodillazo con fuerza con el cual claramente intentaba alejarme; ante estas acciones no opuse resistencia, pues entendía que lo mejor era alejarme de ella por ahora.

Como deje que esto pasara sin impedir que su intento por alejarme no tenga éxito, caí una cierta distancia lejos de aquella pelirroja; al estar boca arriba tirada en el suelo, lo primero que hice fue bajarme la falda por si acaso y sostenerla por un momento con la mano izquierda, mientras que con la otra mano apoyada en el suelo me levantaba un poco “esa chica sabe pelear, mejor mantenerme alejada de ella por ahora o solo conseguiré lastimarme innecesariamente” pensaba mientras escuchaba como esa chica le respondía a Niall con más gritos y vi cómo le arrojaba un cuchillo, si aquel vampiro moría era un serio problema para mí, aun con eso en mente decidí no tomar medidas pues aun si lo haya, ya era demasiado tarde para mi pues mi velocidad no era muy grande.

Para más problemas se podía ver como las copas de la mesa vibraban y algunas se caían, en ese momento lo que me faltaba era pasar un poco más desapercibida para que mis acciones no se notaran tanto y claro “no quiero hacer esto, puede que Niall lo note y…” empecé a pensar en eso mientras tomaba en cuenta algunos, los que podía en el poco tiempo que tenía, pros y contras de eso “¿¡a quien carajo le importa!?” ese pensamiento se marcó en mi cabeza mientras usaba la primera forma en la cual los vampiros podían transformarse; además de que nadie o casi nadie se estaría fijando en mí en aquella situación, solo los más listos y atentos notarían los mínimos ambos que se producía, mi velocidad subiría un poco.

No tenía muchas ideas de que hacer en ese momento, quería saber ¿que causaba que las copas vibraran y se cayeran de esa forma? ¿También que haría Niall al verse en esta situación? ¿Qué era lo que pasaba por la mente de aquella pelirroja? pues sus acciones se contradecían con lo que decía que respetaba y seguía a martillo, vamos, que en general tenia muchas dudas acerca de cómo se manejaban las cosas en la subciudad y solo quería llevarme de una vez a Niall a la alta ciudad y dejar que los Tzinch hicieran lo que tenían que hacer con él, ya no me importaba Mikael ni la pelirroja, solo quería que toda esa molesta y un poco estúpida situación terminara de una vez para irme a descansar de nuevo “je, todos peleando y yo pensando en cosas como que hacer en mi casa sin saber siquiera si podré volver, ya entiendo porque algunas de mis sirvientes me llaman vaga”



FDI:


velocidad 0: acciones 1:

adoptar la forma básica

avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Mayo 02, 2015 1:21 pm

LILITH & SHIRO


Los golpes en la puerta seguían resonando, y la aparentemente fuerte puerta, intraspasable como parecía al principio, comenzó a tambalearse. Mientras toda la mesa seguía atenta a la puerta y Martillo, indiferente a los Nox y a los Demonios del Edén, comenzaba a dar instrucciones a sus hombres, Niall seguía apuntando a éste y a Lilith con sus armas de fuego.

Quien sabe lo que habría hecho el vampiro suburbano de no haber sido por la repentina actuación de Lilith, que en uno de sus habituales alardes de improvisación decidió lanzarle un cuchillo a dicho vampiro. Lamentablemente, debido a una suma de su mala suerte y no demasiado buena puntería, añadiendo a estos factores que la Furia Roja se encontraba en el suelo, el cuchillo pasó de largo.

Pero Niall lo vio. Niall lo vio y presionó el gatillo. La bala salió disparada e impactó en el tobillo de Lilith de refilón. Y lo inevitable sucedió. A partir de aquel disparo, Martillo continuó con lo que sería una reacción en cadena, disparando a Niall al pecho, tiro que el vampiro esquivó con elegancia.

Robín, cuyas venas estaban tan hinchadas que parecía que iban a explotar regando a todos los presentes de sangre para gozo de los vampiros, se lanzó sobre Ilekar, golpeándole con toda su fuerza y pasando al otro extremo de la mesa, donde hasta entonces y gracias a las acciones de Shiro un solitario Mikael estaba completamente rodeado de miembros de Pureza.
Ilekar recibió el golpe con poca elegancia, cayendo bajo los puños de aquel dopado luchador. Mikael le apuntó con su semiautomática, dispuesto a matarle a la primera oportunidad.

Por suerte para el médico, Jacob agarró su escopeta y antes de que Mikael pudiera reaccionar, disparó sobre el pecho del amante de Shiro. El sonido del impacto sorprendió a todos los presentes, mientras que un dolorido Mikael se desplazaba varios metros hacia atrás y se tambaleaba, sujetándose la herida con un brazo mientras que con el otro intentaba apoyarse en el pavimento. Su arma reposaba sobre el suelo, unos metros por delante de su posición.

Jacob, sin pensárselo dos veces, intentó saltar la mesa para ayudar a su compañero caído bajo los golpes de Robín, pero una jocosa Elizabeth disparó con su pistola en su espalda. A pesar de que la bala no se incrustó en su piel, sino que solo rasgó el costado, Jacob cayó con todo su peso sobre la mesa lo que, sumado al impulso que había tomado para saltarla, terminó por romperla. El corpulento hombre, amén de clavarse varios cristales en concepto de copas rotas y cubertería de todo tipo, cayó sobre el suelo con un sonido sordo.

Pero poco iban a durarle las alegrías a la vampiresa, pues Equis, en un alarde de velocidad, se lanzó sobre ella cuchillo en mano, atravesando la mesa de un ágil salto y rajándole a la altura de los pechos. Ambos cayeron sobre sus respectivos costados y, mientras Equis se afanaba en levantarse y rematar la faena, una Elizabeth dolorida ya entrando en su forma vampírica estaba a punto de lanzarse sobre él dispuesta a morderle.

Por último, en el ala este de la mesa las cosas eran muy distintas. Los Demonios del Edén, huérfanos de líder por ahora, se agrupaban en una especie de formación tortuga a un lado de la mesa, defendiéndose por el momento de sus agresores mientras que esperaban presumiblemente a que sus píldoras hiciesen el efecto deseado.

Mientras tanto, si las expectantes Lilith y Shiro retornaban su visión hacia su zona, podrían observar como el conflicto entre los dos líderes estaba tremendamente igualado. Niall todavía no se despojaba de su abrigo, al que echaba mano de vez en cuando para recargar. De hecho, el vampiro hacia alarde de una increíble habilidad disparando sus armas al mismo tiempo a la vez que esquivaba los disparos de su contrincante.

Por su parte, Martillo daba signos de fatiga, pero al parecer las balas (ya había recibido unas cuantas) no parecían afectarle. ¿Llevaría algún tipo de chaleco antibalas? A pesar de todo, Martillo seguía disparando incansablemente su fusil en dirección a Niall, al que a lo sumo le rozaban un par de balas. Este, por el contrario, no daba descanso al líder de Pureza y seguía ganando terreno, pero por extraño que pareciera Martillo no retrocedía, sino que se afanaba en mantener la posición a toda costa. Shiro podía pensar, basándose en sus conocimientos de los vampiros y particularmente en lo poco que conocía a Niall, que aquello se trataba de un error.

Pero poco a poco, Niall comenzó a cansarse de aquel juego, y, de una patada, logró derribar aquella parte de la mesa (que estaba unida a las otras mediante rudimentarias bisagras) sobre su contendiente, que pese a todo permanecía en su sitio. Lentamente, el vampiro avanzó sobre el líder de Pureza y optó por lanzar sus armas al suelo a la vez que con una patada alejaba el fúsil de Martillo en dirección oeste.

Niall, indiferente a lo que sucedía a su alrededor, se puso de cuclillas sobre Martillo, que estaba atrapado bajo el peso de la mesa y el de Niall combinados. Aun así, no paraba de revolverse, perdiendo energía en aquel inútil trámite, mientras Niall le decía esto:

-Te contaré un secreto antes de matarte. ¿Sabes por qué mis dientes y mis uñas son tan largos?
A pesar de que Niall tenía a su adversario a su merced, no contaba con lo que acabaría sucediendo.

Al parecer, mientras aquellos hombres habían estado dándose de mamporros, muchos de ellos por no decir la mayoría se habían olvidado de la potencial amenaza que hasta el momento había estado llamando amenazadoramente a su puerta. Pero un lastimoso gemido les llegó a todos a lo más profundo de su ser.

No obstante, ya no había vuelta atrás. La puerta principal cayó, aplastando en el proceso a un total de dos Demonios del Edén y tres miembros de Pureza, que fueron enterrados debajo de ella. Muchos pensaban que aquello iba a permitir vislumbrar a los asaltantes, pero se equivocaban. Aquel impacto levantó tal polvareda que una espesa capa de polvo se colocó durante unos instantes donde antes había estado la puerta.

Incluso Niall, que tan cerca tenía a su adversario, se había permitido un momento de despiste. Pero aquel momento de despiste le salió demasiado caro, pues Martillo, incorporándose sobre su espalda, le lanzó un poderoso golpe con la única arma que le quedaba, su cabeza. Niall, presa de aquel imprevisto y de su comprometida posición (de cuclillas delante de Martillo) cayó hacia atrás, dando con la espada en el suelo.

Pero no tardo en levantarse. Para sorpresa de Shiro, Lilith y Martillo (los únicos que veían la escena en aquel preciso instante), sus gafas habían desaparecido para no volver, y por fin todos comprendieron el porqué de su presencia cuando Niall dirigió una furiosa mirada a su todavía atrapado adversario:


-Vas a arrepentirte de esto.-su voz incluso se volvió más grave, debido a su inminente entrada en la segunda fase. Todavía estaba saliendo de la primera, pero unos pequeños bultos estaban creciendo en su espalda.

Pero por desgracia, su transformación no pudo completarse, pues un apurado Jacob, que al parecer ya había conseguido volver a la liza, le disparó en el hombro con su escopeta, lanzándole un par de centímetros a la izquierda, lo suficiente para que volviese a caer.

A la vez que esto tenía lugar, Martillo miraba atento en dirección a la puerta, donde el polvo ya se había disipado. Para sorpresa de Lilith, entre los distintos individuos (ninguno de los que eran visibles eran humanos) qué, desarmados, esperaban junto a la puerta, solo había un broken semidesnudo que sostenía un ariete. Ni rastro de los demás. A pesar de ello, no podía decir a ciencia cierta si Sulli o Duke estaban entre aquellos tipos, pues su distancia de visión le impedía observar gran cosa.

Martillo dio una orden clara y concisa:

-¡Exterminadlos!

Aquellos asaltantes parecían estar esperando su muerte, pues ni siquiera parpadearon cuando Pureza descargó un furioso torrente de balas sobre ellos. Donde antes había al menos dos decenas de asaltantes, ahora solo había cadáveres agujereados. La pregunta que seguramente estaría asaltando a Lilith era… ¿estaría Sullivan entre ellos? Entre tanto, los Demonios del Edén, aprovechando la distracción, dispararon contra dos miembros desarmados de Pureza, causando su muerte.

Después de aquello, Martillo, que seguía bajo aquella mesa aunque ya empezaba a arrastrarse fuera de ella, se dirigió hacia Niall mientras buscaba entre las armas que el vampiro había dejado caer al suelo anteriormente una adecuada para dispararle:

-Ahí tienes tus esclavos, engendro.

Pero a Niall no le preocupaba ya eso, sino que se dirigía a Lilith dispuesto a acabar con ella, increpándole en la distancia, mientras su cuerpo comenzaba a adquirir la grotesca forma de un vampiro completo poco a poco:

-¡Todo esto es culpa tuya, maldita zorra! ¡Y VAS A PAGAR!

FDI:
Lilith recibe 3 puntos de daño en concepto de rozadura por bala en el tobillo.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Dom Mayo 03, 2015 2:47 pm

Su maniobra había triunfado. Una vez más, la capacidad de la Furia Roja de "liarla parda", como se solía decir allá por la Subciudad, había sido confirmada. Lo malo eran las represalias por ello, claro.

¡Agh! ¡Hijo de perra!- se le escapó a la pelirroja, casi por instinto, al tiempo que el dolor de la rozadura de la bala le ascendía por el tobillo. No era como si no hubiera sufrido cosas parecidas antes; de hecho, a lo largo de su vida le habían dado varios tiros, pero el dolor, al fin y al cabo, seguía siendo el mismo.

Sin embargo, había merecido la pena. El tiroteo se desató a lo largo de la estancia, con los miembros de ambos bandos derramando sangre por doquier. Y mientras, tanto Martillo como su contrincante -cuyo nombre Lilith ni conocía ni tenía pensado conocer- se intercambiaban balazos a mansalva. Eso es, misión cumplida, pensó Lilith con satisfacción al tiempo que se levantaba con cuidado de no dañar su tobillo herido.

El pálido jefe de Lucrecia, con su extraño aspecto, había logrado derrotar a Martillo, pese a que este parecía tener blindaje. Y lo iba a matar, ante los ojos mismos de Lilith. Pero entonces las puertas cayeron, y los "asaltantes" entraron. La pelirroja buscó a Sulli entre las figuras que entraban, pero no lo vio por el polvo levantado. Tampoco vio que hubieran demasiados broken, precisamente... de hecho, solo había uno.

Distraída por el acontecimiento, no vio como Martillo aporreaba con su propia cabeza al líder de Nox. Tampoco vio los enrojecidos ojos del vampiro... al menos hasta que Martillo dio aquella orden.

Los recién llegados murieron sin oponer resistencia, ante una atónita Lilith. No podía ser. Tenía que ser una confusión... si, eso sería. Quizás eran los esclavos, como acababa de oír sugerir a Martillo...

Entonces fue cuándo oyó la voz del tal Elías. Una voz gutural, grave, deformada. De hecho, si no se hubiera dado la vuelta y comprobado que aquel bichejo que se dirigía hacia ella era, en efecto, el paliducho que había estado arreando a Martillo, ni se habría creído que aquella voz era suya. Su preocupación por el destino de Sulli y el ejército de Duke desapareció momentáneamente, eclipsada por la amenaza que tenía que afrontar.

-Joder, además de yonki, engendro abominable. Vamos bien... - masculló para si misma Lilith, al tiempo que trataba de improvisar algún plan para librarse de aquel ariete humano -o mejor dicho, inhumano- que corría hacia ella a toda velocidad.

Sin embargo, no había plan alguno que se le pasara por la cabeza. Aquella bestia le había pillado en su peor momento; ninguna de sus clásicas y alocadas estrategias funcionarían.

Era hora de comprobar si el fuego estaba de verdad con ella.

No tenía ni idea de como hacer uso de él. Simplemente se concentró, y visualizo las llamas, plagadas de contornos anaranjados y rojizos... y cuando miró sus manos, estaban envueltas en un intenso fuego que no la quemaba. Apenas sentía un calor moderado, cosa que la desconcertaba aún más. Pero no era momento de reflexión.

¡Disparad al monstruo aberrante! ¡No es humano! -gritó dirigiéndose a los miembros de Pureza mientras dejaba que se acercara hacia su posición y las llamas ascendían hasta la altura de sus codos.

Esperó a que la bestia vampírica se acercara a menos de un metro, y entonces, más por instinto que por confianza en sus habilidades, extendió las manos. Las llamas se deslizaron desde sus desnudos antebrazos, hacia la altura del rostro de su contrincante, deslumbrándolo todo con su pavorosa intensidad. Pero todo tenía su precia; la Furia Roja sintió el cansancio inherente a el uso de su poder casi en cuanto lanzó el torrente de fuego se despegó de su piel.

Pese a ello, no era momento de pararse a descansar. Seguidamente de haber ejecutado tan fogoso golpe, consciente de que seguramente el hecho de haberle rociado con llamas no cambiaría la furiosa trayectoria de su oponente, corrió hacia su derecha a toda la velocidad que su dolorido tobillo le permitía.

Al tiempo que trataba de evadir a su enemigo, por la mente solo se le pasaban unas palabras. Mierda... ese cabrón bola de billar no mencionó monstruos inhumanos cuando me ofrecí voluntaria para esta jodienda.



FDI:
Velocidad 1-Acciones 2

-Levantarme + Gritar a los miembros de Pureza que ataquen a Niall

-Torrente piromántico hacia el rostro de Niall + correr cual pollo descabezado hacia la derecha
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Vie Mayo 08, 2015 1:14 am

La derrota;  ¿qué más humillante que eso? Sí, la rendición. El orgullo de Friedrich se habría visto herido de no ser que por su cabeza el desorden se hubiera puesto todavía más patas arriba. Ahora se inventaba planes tan absurdos como ingeniosos podrían caber en su retorcido punto del sentido común, donde la bola de metal que tenía en frente no había pasado a ser más que su salvadora y donde además,  Billie era su único amigo. Parecía que los diversos golpes que había recibido en la cabeza empezaban a cobrar la factura a su agotada prudencia.
Podría haber huído; se lo decía muy reiteradamente mientras sus preciadas Sodomía y Evangelio le eran rebatadas de las manos; y también cuando los pesados grilletes se iban acomodando sobre sus muñecas, más todavía cuando la pesada bola se ajusto a sus piernas. No obstante, una sonrisa de entusiasmo cruzaba su cara de par en par tras la máscara que ahora se notaba sucia y manchada de su propia sangre.
-¡Y, oh! ¡La multitud nos aclama, el pueblo nos ama! ¡Mirad, ahí viene el señor, nuestro profeta! ¡JAJAJAJA! - La “conciencia” proclamaba esto, lo animaba a no sentirse derrotado. Y Friedrich aceptaba sus palabras de forma casi fanática; era como su religión.
No obstante, aceptó el traje de fuerza que Billie le ofrecía, pero se mantuvo taciturno durante un rato, hasta entrar al carruaje.

Los insultos y gritos de la multitud se seguían agolpando en sus sensores, mientras volvía a recobrar lentamente la calma de las que pocas veces disfrutaba.

¿Ahora qué?

Billie había comenzado a hablar, le escuchaba atentamente, y esperó a que Billie terminará de hablar para contestarle.
-¡Oh! Por supuesto. Menudo desenlace ha tenido esto,  la verdad, querido Billie. Y no te culpo si quieres tomarme como insignia, un trofeo como yo te llevaría a la cima, y yo habré tenido parte de mi cometido. ¿Qué es una pena que todo haya sucedido así? No, tal vez no. – Paró un momento y pegó una carcajada estridente. -  ¿Te preguntas qué pasa con mi mente? ¿Te lo preguntas?  Yo también me lo pregunto, pero sólo sé que mi plan ha cumplido parte de su cometido; mi plan, claro. Bueno, no es mío, es de ella... Ella, la cosa esa, mi conciencia, ¿sabes? Ella lo planeó todo, es muy inteligente a veces, aunque me molesta mucho cuando hablamos. Supongo que no entiendes de qué hablo, verás... ¿Quién fue el ganador a final de cuentas? ¿Yo o ustedes?  Vosotros os lleváis una victoria, sí; pero yo también gané algo, algo simbólico, y sólo eso me basta, porque os dejé en ridículo, no fue más que un victoria pírrica para vosotros, y demuestra que un solo hombre pudo vulnerar de forma grave la “seguridad” de vuestro Estado, ¿verdad? Jejeje, y no te preocupes, que si no soy yo, serán otros los que me reemplacen, no faltan valientes, o valientes locos, o valientes estúpidos que querrán emular mis acciones en busca de fama, pues seré como un mártir o un héroe para ellos, los que llamáis paganos. Y sucederá lo que yo quiero:  una lluvia de sangre.
Y luego de haber dicho eso, volvió a mantener el mutismo que le había tomado como rehén desde hacía un rato. Aunque pronto llegó al destino que le esperaba.

-Sí, parece que aquí terminan nuestros destinos, querido amigo.

Respondió por último Friedrich al némesis al que le había cogido algo de cariño en ese poco rato. Quizás por ser la única persona con la que había podido mantener una conversación sin llegar a matarla.

Se bajó del carro. Un enorme complejo se mostraba ante sus ojos, y había muchos invitados, quizás él era el espectáculo.  Caminaron, filas de soldados y gente de buen vestir a ambos lados, y siguieron caminando, hasta que Billie se detuvo a la mitad del sendero.
Un “señorito” caminó hasta ellos y le dio un maletín a Billie, para luego hacer una gracia. Friedrich también la celebró de forma irónica riéndose de forma muy fingida y en alto, parando para escuchar atentamente lo que escupía la lengua de víbora de ese hombre.

Acercó la cabeza hacia delante, clavando fijamente la mirada en él.

-Claro, claro, decidme, su excelencia; ¿la comida es buena? No me preocupa nada más, aunque supongo que debéis de servir cosas tan buenas y exquisitas como usted. Osea, mierda, ¿verdad? ¿Me equivoco, señorito?

Y entonces, le siguieron acompañando, mientras las puertas se cerraban a sus espaldas y Billie daba un discurso. Volteó a ver con disimulo al cyborg, y sus miradas se encontraron. Se cerraron las puertas.

Pronto llegaron a lo que parecían ser los cuarteles, las viviendas de los hombres que vivían allí, al parecer de manera casi permanente, pues habían niños y mujeres. Chasqueó la lengua.

-Su excelencia;  ¿los niños llegan hasta la sección de las celdas? Es que los odio, y la verdad tengo un pequeño historial de pederastía cuando anduve libre, si queréis os puedo decir dónde dejé los cadáveres de paso.

Y pronto el hombre que le estaba guiando, el del traje, habló. Se presentó como el señor Cousland.

-Señor Cousland, no necesito que me explique nada de esto. Usted verá, no soy nuevo en esto, así que su discurso me la suda, y mucho;  sé como es esto, y aunque queráis jugar a imitar a vuestro papito, Martillo de Brujas, no me está asustando para nada; más bien, me parece divertido ver como se pavonea intentando hacer alarde de maldad. Mire, no me reiré por respeto, aunque en realidad le debo poco, creo que usted haría más su labor de meapilas siendo uno de esos sacerdotes pederastas que violan a los niños en las iglesias. De las cuales demolí una hace poco rato, divertido, ¿verdad? Y si estamos para seguir profieriendo insultos gratuitos; usted es un patán.


Quizás, luego de eso, Friedrich se arrepentiría, o quizá no. Porque la golpiza que le propinaron le dejó inconsciente.
Y entonces: oscuridad.

El llanto de un niño se discernía fuerte. Pesado.  Un tunel oscuro, y largo, infinitamente largo. Manos de oscuridad le halaban.

¡Quédate, no nos dejes! Decía una voz infantil.
¡No somos nada sin ti! Añadió la voz de una mujer joven.
Tu padre está decepcionado contigo, ¡¿cómo es que osas declinar ser el heredero?! Respondió luego la voz de una mujer madura. Y luego una voz grave y atronadora decía con desdén: Eres la decepción de la familia; vete, de esta casa, y no vuelvas nunca más, no queremos escuchar nunca de ti ...
Las manos le halaban hasta la luz, el tunel se movía, se contoneaba y daba sensación de mareo.  ¿Quiénes eran esas personas? ¿Era parte de su pasado o un simple espejismo de su mente?
Y las manos le halaban, cada vez el borde se acercaba más rápido, los llantos se incrementaban y su cabeza daba vueltas. Y por último, el agujero,  que era estrecho, muy estrecho. Cada vez que las manos le empujaban para echarle, pujidos de dolor de una mujer se escuchaban como gritos provenientes del cielo; y el hueco se volvía a estrechar. Y salió despedido por último. Ahora, ¿dónde estaba? Se veía borroso.
Pero sentía dolor, un dolor fuerte, punzante. Como si le estuvieran removiendo las entrañas, un dolor que le calaba hasta los tuétanos.
Era la sala quirúrgica.

Los científicos se mofaban en su cara, le enseñaban las piernas que ya le habían cercenado, mientras una sierra le destruía los brazos.
El ritmo de su acelerado corazón se sentía palpitar mientras una especie de líquido goteaba sobre él. Y apestaba. “Esto apesto a mierda”, pensó,  mientras mantenía los ojos cerrados y empezaba a recobrar el control de todos sus sentidos. Estaba extenuado, cansado.

Y entonces, cuando intentó moverse, se percató de que estaba amarrado, quizás en alguna sala de tortura.  Pero las conexiones de sus prótesis se sentían doloridas, como todo su ser.  Y una sensación viscosa, algo se retorcía en su cara y cuello. “¿Pero qué es esto?” Se preguntó abriendo los ojos. La sorpresa consistió en darse cuenta de que tenía diversas sanguijuelas haciendo vampirismo con él, una especie de “coma todo lo que quiera, buffé libre.”
Intentó agitarse, y cada vez que se sacudía, más dolían las heridas y conexiones de sus protésis, y menos se dignaban a soltarse aquellas zanganas criaturas que tenía. Por último y con un suspiro de resignación se quitó toda idea de quitarse las sanguijuelas de encima. Y por fin se dio cuenta qu encima de la sala de torturas,  había un graderío donde se acomodaban como depravados espectadores un grupo de aristócratas y soldados. Miró hacia un lado, hacia una esquina, y pudo ver además una especie de bola carnosa, le recordaba levemente a la bola con la que le amenazó Billie hacía un tiempo. Pero, estaba decorada con cintas de cuero, ¿qué era eso?  Pero pronto comenzó a caminar, y tenía brazos... y piernas. Y una excitación se comenzaba a agolpar como la fiebre en la cabeza de Friedrich. Y la bola se movía, en dirección a él; parecía una comedia absurda, sin lógica, ¿qué ser era eso?  Una sonrisa cruzó su cara de par en par.
Y se detuvo junto a una mesita llena de instrumentos de tortura. ¿Así que ese era su torturador? Era claro que era hombre, no tenía ni una pizca de gracia femenina.  Y se movía torpemente, hasta se sacó un puro y un mechero de la entrepierna, le pareció chistoso, hasta empezó a reír.

Después se presentó.

– Mira; no me interesa tu nombre, más bien, creo que en vez de llamarte por él te bautizaré de otra forma, ¿bien? Te llamaré Gilipollas Von Faust. Queda bien, de verdad que queda muy bien.  Pero por tu voz pareces mujer... No sé, tengo mis dudas. ¿Disculpa, qué decías? – Dijo luego, cuando Puno se dirigía a los espectadores.

Y luego, le quitó las sanguijuelas, apagándole el puro directamente sobre la piel, y haciéndole dar un respingón ante el ardor. “Me vengaré de esta cosa, lo juro.”  Pensó, mientras Puno tomaba un manuscrito y le explicaba que sabía acerca de sus debilidades estructurales.

-¿En serio ellos sabían eso? Malditos bastardos, debí haber quemado esos documentos luego de aplastarle la cabeza.  – Dijo con desdén mientras seguía escuchando a la bola amorfa que jugueteaba con un cuchillo.  
Y por último, se posicionó frente a él. Un leve sabor a bilis le invadió el paladar mientras las arcadas del vómito querían apoderarse de él.

Puno decidió entonces, ser más innovadora.  Le paseó una de sus grasientas manos a lo largo de su cuerpo.
– Sí, refiriéndonos  a mi polla. Mira: está erecta. – Dijo Friedrich, mientras la excitación por las ansias de saber qué sucedía, se tornaba sexual, tragándose sus palabras en el mismo instante en que Puno retrocedía y sacaba algo de una bolsa. Estaba sosteniendo a Elizabeth; en sus grasientos dedos. Friedrich abrió los ojos como platos. Y encima les habían espíado, la ira se agolpó en su cabeza en un instante, para calmarse luego. Escuchaba los gritos de Elizabeth, ¡le pedía ayuda!

-Se llama Elizabeth, es muy guapa, ¿verdad? Como tú querida. – Dijo burlándose, para escuchar con una especie de falsa preocupación la amenaza del adefesio que tenía delante. - ¡No, mi Elizabeth no! ¡Déjala! – Dijo con falso dramatismo. Luego Puno se dirigió al público; pensaba darle a elegir entre ser convertido en eunuco o que Elizabeth fuese destruida.

Friedrich se mantuvo en silencio por un momento, por dentro se conmocionaba.
-¡Mi Elizabeth! ... – Y entonces una carcajada de loco brotó de su garganta. - ¿Sabes qué? Recordé que ella me engañó, cuando estaba viva, cuando era una mujer. Sí, por eso la maté.– Dijo con una sonrisa de par en par. – Me quiso dejar cuando le confesé que yo había matado gente, corrió por todos lados huyendo, hasta que la alcancé y... Todos sabemos que es preferible matar uno mismo a su amada antes que verla en manos de otro hombre, ¿verdad? Así que la maté, y luego le arranqué la cabeza, es una hermosa historia de amor. Oh, sí. Puedes hacerle lo que quieras, con mi polla me quedo yo, que está muy bien en su lugar, ¡jajajaja!

_________________

avatar
Friedrich Von Faust

Mensajes : 83
Fecha de inscripción : 30/04/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Vie Mayo 08, 2015 4:45 pm

Ya me estoy cansando de toda esta mierda de vampiros y pandilleros, si no hago las cosas bien ahora durara más, así que por el jodido dios de los cojones, mejor que esto funcione” era en lo que pensaba con mi paciencia casi en su límite mientras veía la situación que se desencadenaba ante mis ojos. La acción de lanzar un chuchillo desde el suelo hacia un enemigo que posee la habilidad que tiene Niall en el combate, no es de las mejores ideas que eh visto, pero no podía objetar mucho desde mi posición en aquel enfrentamiento; decía que no era buena idea porque aquello tan solo termino en una herida de bala en el pie para aquella pelirroja, lo que también desencadeno una serie de sucesos no tan buenos para nadie.

Aquella chica llamada Lilith grito del dolor que esa herida le había causado, o al menos eso pude pensar yo al ver lo que paso, seguramente ahora se lo pensaría 2 veces antes de tomar una decisión en vez de hacer lo primero que se le ponía en la cabeza. Al parecer ese disparo fue la gota que derramo el vaso, pues a partir de eso fue cuando las cosas empezaron a ponerse verdaderamente feas; lo primero que se vio fue un disparo que efectuó martillo, el cual rozo a Nial.

Mi atención se fijó en el otro lado de la mesa al escuchar como un disparo resonó un poco, este había alcanzado el pecho de Mikael, el cual ahora se sostenía el pecho mientras que con la otra mano se apoyaba en el suelo; la verdad al pensar en aquel vampiro casi me dio pena, pero en verdad solo podía pensar en algo como “eso te lo tienes merecido, maldito imbécil de la subciudad, pensaba usarte para otros fines, pero supongo que las herramientas suelen romperse”

El hombre que causo una baja al equipo de Niall también recibió su merecido, este vino de un disparo que Elizabeth efectuó, esto causo que aquel hombre cayera de pleno en la mesa, rompiéndola; la verdad empezaban a agradarme un poco, pero lo que sentía no era amistad, más bien era la sensación que tiene un poderoso regente al ver un arma que destruirá a uno de sus molestos enemigos. Aunque la efectividad de la vampiresa no duro mucho en verdad, pues un hombre que estaba dotado de una gran velocidad se abalanzo sobre ella con un cuchillo y efectuó un corte que hiso caer a ambos al suelo

Mientras todo aquello ocurría, los pandilleros de aquel grupo llamado “los demonios del edén” se ponían en un círculo a modo de defensa contra los ataques; la verdad me sorprendía que nadie se estuviese fijando en mí en aquel momento pues era un miembro del reducido grupo de Niall, pero era mejor para mi si nadie se fijaba en mí. Al volver a ver la pelea de Niall vs martillo pude ver como el vampiro esquivaba las balas de una forma impresionante, haciendo parecer que estas ni siquiera se encontraban allí; mientras tanto, aquel hombre de la subciudad parecía inmutarse ante el impacto de las balas, de seguro traería un chaleco anti balas o algo parecido; pero en el momento en el que el líder del grupo ”nox” se  cansó de hacer eso derribo de una sola patada una parte de la mesa que estaba unida a la otra mediante bisagras, atrapando debajo de esta a martillo.

La escena era clara, Niall le hubiera dado el golpe de gracia, de no ser porque en ese momento la enorme puerta de aquel lugar cayo, matando en el proceso a unos miembros de los 2 grupos enfrentados; momento que martillo aprovecho para darle un topetazo con la cabeza a aquel vampiro que lo tenía aprisionado debajo de la mesa; aquel golpe basto como para hacerlo caer de espaldas. Pero Niall demostró ser un oponente duro de vencer, pues en solo unos momentos estaba de nuevo de pie, aunque con un cambio, ahora sus lentes estaban totalmente rotos y dejaban ver sus ojos, con una voz grave y una cara que demostraba su enfado le demostró a martillo que lo que había hecho era un error.

Pero un hombre, el mismo que Elizabeth había hecho caer y romper la mesa, le disparo en el hombro con una escopeta haciendo que se volviera a caer. Luego de que esto pasara martillo se levantó mientras miraba hacia la puerta y grito “¡extermínenlos!”  Momentos antes de que una lluvia de balas cayera sobre los que la habían roto de forma tan brusca; gire levemente la cabeza para ver que pasaba allí, pero solo pude ver varios cuerpos en el suelo fuera de aquel lugar. Pero cuando escuche lo de “allí tienes tus esclavos” se me hiso un poco raro pensar que fueran los esclavos que martillo le iba a traer a Niall pues su entrada fue bastante extraña.

No obstante no tuve mucho tiempo para pensar en esto, pues me gire rápidamente para ver lo que ocurría en la pelea de aquellos 2; al ver en dirección a donde había quedado Niall vi como este se volvia a levantar, con una clara ira hacia aquella pelirroja que habia ocasionado todo mientras se transformaba en la forma de vampiro completo, algo que muy pocas veces se podia ver que pasara. Tenia que actuar rápido, pues en ese momento no contaba con mucho tiempo; lo primero y único que pensé fue que si me ganaba la confianza de aquel vampiro de la subciudad, se me haría mucho mas fácil el llevarlo con los Tzinch; por esto fue que al ver una silla que estaba tirada en el suelo y al ver como esa chica de subciudad se estaba preparando para enfrentarse a Niall, tome con cierta dificultad ese asiento de madera y se la lance con toda la fuerza que tenía mientras le decía con un tono enojado

-¡No te creas que no pagaras por lo que hiciste maldita zorra!- luego de hacer esto, me dirigi hacia donde había quedado mikael, no es que me preocupara por el ni nada de eso, solamente quería ver si aún tenía su arma junto a el y si podía usarla; al llegar junto a el, bueno en verdad estaba unos metros mas adelante, lugar donde quedo su arma, se me hiso un poco estúpido el no parecer preocupada, pues demostraría mis verdaderas intenciones, por eso le mire con preocupación mientras tomaba su semiautomática y trataba de dispararle a aquel hombre con escopeta que estaba causandole tantos problemas a Niall, con esto me refiero al hecho de haberle disparado a Mikael y a el propio Niall.


FDI:


velocidad 3: subacciones 3

agarrar la silla+lanzarla hacia Lilith

Correr casi hacia donde esta mikael+ tomar su semiautomatica

Apuntarle a Jacob+ dispararle a este mismo

avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Mayo 09, 2015 7:44 pm

LILITH & SHIRO

Niall se abalanzó sobre Lilith, dispuesto a eliminarla. Shiro, con la intención de obstaculizar a su enemiga, lanzó la silla que anteriormente Niall había utilizado hacia ella, con pésimos resultados. La silla cayó en el suelo, resquebrajándose en el proceso y no obstaculizándo a ninguno de los dos contendientes. Así pues, Niall había agarrado con sus enormes manos a Lilith del cuello y la elevaba, antes de que pudiera advertir a los demás de su presencia.

Lilith pudo darse cuenta de que aquello ya no era del todo humano, sino que estaba siendo agarrada por una especie de monstruo mitad mamífero mitad ave, a juzgar por las alas que salían de su espalda:



-Dí adiós, zorra pelirroja.-Lilith notó una presión en el cuello, pero justo entonces un torrente piromántico estalló en el rostro de Niall, lo que le obligó a lanzar a Lilith hacia su derecha, con el fin de intentar apagar las llamas con sus dos brazos, cosa que no tardo en lograr. Sin embargo, sus ojos estaban imbuidos en sangre, y no cesaba en su parpadeo mientras se dirigía hacia Lilith, que se encontraba en el suelo, a unos cinco metros del agujero por el cual ella había accedido al complejo en compañía de Equis y Jacob.

Niall, a velocidades muy altas, se abalanzó sobre ella.

Mientras todo esto sucedía, cerca de la mesa, Shiro se había lanzado sobre donde Mikael se encontraba, postrado en el suelo. Después de buscar su arma, la agarró y apuntó hacia Jacob, rozando al pandillero en el hombro. Pero cuál fue su sorpresa al comprobar que éste también había cargado su propia arma, y que le estaba apuntando al vientre.

Antes de poder reaccionar, Shiro recibió el impacto completo, siendo enviada unos cuantos metros hacia atrás, por detrás incluso de donde Mikael yacía. Su arma también sufrió ese destino, quedándose más cerca de Mikael que de ella. Jacob, sin nadie que se lo impidiera esa vez, avanzó hacia su compañero Ilekar, que todavía estaba siendo atacado por Robín y disparó a este en la rodilla. El demonio del Edén no vio esto venir y cayó de bruces en el suelo. Ilekar aprovechó para patearle el pecho, quitándoselo de encima.

En cuanto a Elizabeth y Equis, estos seguían en tablas, rodando por el suelo como si de animales en celo se tratase. Pero Shiro no tuvo tiempo para observarles, pues pudo comprobar como Ilekar, que se había puesto de rodillas y Jacob, que estaba a unos tres metros de ella, le apuntaban, cada uno con su respectiva arma: una ballesta y la escopeta de Jacob, respectivamente, esperando a rematarla en cuanto viesen señales de vida.

Volviendo con Lilith, la altea tenía graves problemas. Un ser grotescamente poderoso se acercaba hacia ella. Pero Lilith pudo discernir algo en el hueco por el que ella había entrado antes. Un destello. Después de eso, un sonido sordo, como una explosión, la aturdió, y un pitido inundó la sala.

Martillo, que ya se había incorporado y había ido en ayuda de Lilith, puesto que los otros pandilleros se encontraban demasiado ocupados salvando su propio trasero, se quedó estupefacto. Niall, por su parte, no le dio importancia, y agarró a Lilith de nuevo, imposibilitándole a esta que se liberase de sus garras. Esta vez Niall acercó su cuello a su boca, mostrando unos enormes colmillos.

Uno de ellos rozó el cuello de Lilith, que no podía hacer ni el más mínimo movimiento. Justo entonces, de la humareda surgida por la explosión, un ángel de la guarda emergió. Sullivan, con un arco en los brazos salió de aquel agujero acompañado de varios brokens. Nada más verlos, Martillo comenzó a ponerse nervioso, más nervioso de lo que ya estaba, como debatiendo si dejar o no a Lilith a su suerte. Pero la camarería acabó venciendo, y Martillo finalmente se acercó y apuntó a la nuca Niall con su fusil.

-Suéltala ahora mismo!-exigió Sullivan mientras disparaba a la rodilla de aquel ser.

Niall soltó una sonora carcajada.

-El príncipe azul en rescate de la zorra pelirroja. ¡Esto necesita más gris! No obstante, sus deseos son órdenes.-Niall lanzó a Lilith de nuevo, esta vez contra Martillo, provocando que ambos cayeran al suelo.

Y ahora, démosle a nuestro príncipe una merecida recompensa por sus hazañas.
-antes de que Sullivan pudiera hacer nada, Niall lo agarró y comenzó a batir sus alas, elevándose en el aire. Los brokens, estupefactos, no cabían en sí de tanta confusión, pero alguno de ellos decidió apuntar a aquel monstruo y abrir fuego, balas que la mayoría de ellas Niall consiguió esquivar.

Justo entonces, Duke por fin se introdujo en el complejo, al parecer iba en la retaguardia.

Como todos sus compañeros, se quedó mirando unos segundos a Niall pero, dado que derribar a un monstruo por amenazante que fuera no era el objetivo de la misión, indicó a su ejército broken que partiera.

-¡El objetivo es Pureza! ¡Vamos, atacad, el elemento sorpresa es prioritario!
-indicó Duke mientras blandía su espada.

Y así fue como los soldados partieron, dejando en aquella zona solo a Lilith, Martillo (dado que Lilith estaba encima de él, había pasado desapercibido), Duke y Niall, que a su vez sostenía a Sullivan en el aire.

Finalmente, los gritos de Sullivan llamaron la atención de Lilith, y la Furia Roja tuvo oportunidad de ver como los potentes dientes del vampiro rebanaban todo lo que encontraban a su paso, abriéndose paso por el costado de Sullivan, produciendo que la sangre comenzará a caer del cielo acompañada de piel y todo eso siendo aderezado con los gritos de Sullivan, indefenso ante tal monstruo.

Seguramente si nadie lo detenía, Sullivan moriría a manos de Niall, y probablemente no sería el único. Por otro lado, Martillo intentaba liberarse de Lilith, mientras mascullaba varias palabras, en clave de furia:

-Esa voz... la conozco.

FDI:
Shiro recibe 12 puntos de daño en concepto de bala de escopeta, con todos los efectos colaterales que esto conlleva. Y Lilith recibe 7 de los "abusos" de Niall.

FRIEDRICH(1)

Puno se paseó por la estancia, mostrando claros síntomas de contrariedad frente a la respuesta que un demente Friedrich le había ofrecido. Tras unos incesantes segundos en los que sus pliegues de grasa sudorosos, levantó la calavera, sosteniéndola en la palma de su mano, y declamó unos hermosos versos que hicieron que la parte más sensible del graderío se levantase y aplaudiera una vez estos finalizaron:

-Oh, desdichada alma en pena
Incapaz de hallar descanso
Que por el mundo navega
a las órdenes de un ganso

¿No ansiarías, por ventura
que tus huesos reposaran
como forma de tortura
en él que un día te amara?

Ese hombre no te conviene,
es un tipo desalmado
Matando gente va y viene,
es esclavo del pecado

Más tu alma hallará consuelo,
Puno así te lo promete
Y mirarás desde el cielo
Como en él tus restos mete.

Que así sea, amiga mía
Ve presta, sin ataduras
Nuestro amado Dios te guía
mientras que a él lo tortura

A pesar de que si Friedrich había puesto atención en aquella declamación podría suponer lo que vendría a continuación, lo que no alcanzó a prever fue la velocidad con la que aquella bola de carne embutida en cuero y armada con Elizabeth en una mano y con su cuchillo en la otra, se acercó hacia él.

-Le has hecho mucho daño a mi amiga.-con una fingida expresión de aflición, acercó a Elizabeth al bulto donde se suponía que el corazón de aquella masa estaba escondido.- Pero se nota que te ama. Tanto es así, que desea con toda su alma estar dentro de ti por última vez.

Usando su particular escalpelo, Puno hizo una incisión en el bajo vientre de Friedrich. Por unos instantes el Profeta temió que su pesadilla siguiera una dirección vertical descendente, pero aquel no fue el caso, sino que hizo una incisión horizontal. Mientras un punzante dolor le atenazaba y le nublaba la visión, Puno , ya en su mesa de instrumentos, intercambió su escalpelo de tamaño considerable por un martillo similar en cuanto a dimensiones.

¿Para que querría ese artilugio? Friedrich no tardo en descubrirlo, usando su propia carne como ejemplo. Puno golpeó la nueva herida de Friedrich con Elizabeth repetidas veces. Aunque el cyborg logró girarse unas cuantas veces, lo único que lograba es que la astillada calavera impactara contra su costado, provocando nuevas heridas.

Al final, ignorando todo tipo de resistencia, la calavera por fin se fragmentó en pedazos, unos pequeños que se alojaron en el interior de Friedrich y otros grandes que directamente se le clavaron.

Mientras Puno reía histéricamente, Friedrich, fruto del cansancio acumulado y de las recientes palizas y torturas que había recibido, comenzó a tambalearse, situándose entre el umbral del mundo real y el del sueño. Lo último que oyó, aparte de las increpaciones por parte de los espectadores, fue a Puno recitando su último cuarteto:

-La función ha terminado
Un saludo a toda la gente
La victima ha expirado
Despídanse de este demente.



Los fantasmas del pasado asaltaron a Friedrich mientras la vida se le escapaba lentamente. Tuvo sueños, quizá fragmentos de su pasado, quizá representaciones de su presente o quizá señales de lo que estaba por venir. Sólo el tiempo lo diría.

Cuando Friedrich recobró la conciencia, notó como algo suave se posaba sobre su bajo vientre. Cuando levantó la mirada, pudo observar como una mujer bien parecida le remendaba la herida que Puno le había infligido. De hecho, si pasaba una mirada a aquella habitación podría comprobar que se trataba de una enfermería de lo más típica. Sin muchas camas, pues se trataba de una cárcel, y el bienestar de los presos no era prioritario.


-¡Eh, tú, hojalata! Deja de estar embobado e incorpórate.-Tanto si Friedrich seguía las indicaciones de la enfermera como si no, podría comprobar que estaba recluido por dos grilletes, uno de ellos juntando sus muñecas y otro sus tobillos. Ajena a esto, la hospitaler continuó con la presentación. - Mi nombre es Lisa. He conocido tipos excéntricos, tipos sádicos y mezclas de ambos. Pero ninguno de ellos ha venido a mí con restos de calavera alojados en el vientre. No he sido capaz de sacar todos los fragmentos, así que supongo que necesitarás un especialista para ello. Pero eso no importa, teniendo en cuenta donde estamos. No hace falta que te presentes, sé que te hacen llamar el Profeta Profano, pero que presumiblemente tu verdadero nombre es Friedrich. Sé que eres un asesino de civiles, un destructor de cultura y en definitiva un maniaco sin escrúpulos. Y te seré sincera, eso no me desagrada.-Lisa hizo una pausa, suspiró y comenzó a meter todos sus artilugios médicos en una bolsita- Puede que notes que sea muy directa, pero la cuestión es que me da igual lo que pienses. Y ahora más te vale darte un poco de prisa, he de llevarte ante el Alguacil. Ah, por cierto, sería todo un detalle que te vistieras.

Sobre una mesa cercana a la camilla donde Friedrich reposaba se encontraba un mono carcelario monocromo gris solo remachado con una etiqueta en la que se indicaba el número y nombre de preso. En el caso de Friedrich era el 696-Z: VON FRAUST

Una vez Friedrich se hubo incorporado y se dispuso a seguir a la enfermera, esta le invitó a adelantarse, como previendo que aquel cyborg iba a intentar algo contra su persona. Conforme caminaban por aquellos lúgubres pasillos cuyas paredes eran de color metal, Friedrich se dio cuenta de hasta qué punto la megalomanía del director de aquel recinto, el señor Cousland, era elevada. Su retrato adornaba cada pared, cada esquina.

Cuando llegaron a un oxidado montacargas, custodiado por un guardia, Lisa se detuvo:

-Solicito el paso. He de enviar a este loco ante el alguacil.

Sin embargo, el guardia no se apartó:

-Me cago en la puta madre del demonio. ¿Qué demonios pasa?

A lo largo del pasillo, que hacia intersección con el camino por el que Friedrich había sido conducido por Lisa, unos cuantos prófugos, a juzgar por sus atuendos, eran empujados hacia el elevador por unos guardias impasibles. Uno de ellos, de corta edad, gritaba:

-¡Por amor de Dios! ¿No podemos hablarlo? ¡No podéis detenerme así como si nada! ¡Dejadme hablar con mi padre!

A la vez, el más bajo de los tres suplicaba:

-¡Oh, yo no quería! ¡No dejéis que me lleven allí abajo! ¡Me pudriré ahí adentro! ¡Soy demasiado bueno para este lugar!

El tercero en discordia, un anciano a juzgar por sus andares y por su físico, caminaba con serenidad, sin necesidad de ser empujado. A pesar de que un grillete aprisionaba sus muñecas (al parecer lo del grillete doble era algo especial en Friedrich), sus movimientos eran gráciles y a la vez  rápidos. Tanto era así que el soldado que le custodiaba tenía que apresurar sus pasos para seguirle el ritmo.

Una vez llegaron al elevador, los cinco individuos (Friedrich y Lisa incluidos) fueron introducidos dentro. Las puertas se cerraron tras de sí.

El segundo de los presos que había hablado, el suplicante, dirigió a Friedrich una mirada amistosa. Mientras le hablaba, si Friedrich se fijaba en su uniforme, podría discernir una placa en la que ponía 699-A: Johannes Petruri

-Parece que estamos encerrados, je, jejeje.-no obstante, su semblante enmudeció cuando se fijó en el uniforme del Profeta. Tanto fue así, que se echó hacia atrás, empujando a sus dos compañeros (el viejo y el tatuado) hacia atrás, provocando que sus nervios se alterasen.

-¿Qué pasa contigo?-preguntó el joven, obviamente sin esperar respuesta alguna. La placa de este era extraña, pues su apellido estaba indicado con una inicial, la letra “C” y su nombre, Brav, ocupaba la mayor parte de la chapa. De hecho su número no se salía de lo estrafalario,  puesto que mientras el de Friedrich y el del tal Johannes tenían un total de tres cifras acompañadas de una letra, el suyo sólo llegaba a las dos cifras, siendo el sujeto 99-L.


Última edición por Dezba Wakanda el Lun Mayo 11, 2015 6:00 pm, editado 2 veces (Razón : Corregir fallos imagen)

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Mayo 09, 2015 7:50 pm

Por uno de los bugs tocapelotas de foroactivo que no me permitía enviar el post he tenido que dividirlo. Disculpad las molestias causadas.


FRIEDRICH(2)


-Es… es… es él. ¡El jodido hombre lata!

-No sé de qué demonios hablas.


-No puedes hablar en serio, colega. Toda la jodida noche han estado hablando de él. En las pantallas, en la calle, hasta yo me he enterado.

-Oh, he estado ocupado ¿Y que ha hecho si puede saberse?

-¡Ha volado una maldita catedral por los aires!  No deberíamos estar aquí, este tipo es peligroso.

-Venga. ¿Este tipo? ¿Estás seguro de que no te confundes con otro?

Lisa sacudió la cabeza, divertida.

-Par de orangutanes, el miedica tiene razón. Tenéis ante vosotros a Friedrich von Faust, conocido brevemente por tener dos minutos de gloria. Ah, y por ser humillado vilmente por otro hojalata como él, que ni siquiera recibió un rasguño en su detención. Y sí, tenéis razón. Este tipo es peligroso, pero ha atacado Ciudad Catedral, y estamos en una de las mayores prisiones de la ciudad. Sin mencionar que ni siquiera puede correr sin caerse. Si antes de su traslado no está muerto, habrá tenido que chupar muchas pollas para eso.

Con un ruido chirriante, el montacargas se detuvo tras unos minutos de aparentemente interminable bajada. Las puertas del mismo se abrieron de par en par. Lo que Friedrich pudo ver a través de ellas era el paraíso de los maníacos. En un enorme pabellón sobre el cual se extendían a lo alto varios pisos, tantos que era casi imposible ver la superficie, se agrupaban una cantidad insana de personas igualmente insanas.

Algunos de ellos parloteaban sobre asuntos diversos, otros discutían a alta voz, y la mayoría estaba gastando su tiempo en peleas o apuestas, estando reunidos entorno a varias mesas donde jugaban a juegos de azar.  A cada uno de los extremos de aquel enorme pasillo, había dos pantallas en las que la mujer que anteriormente había narrado las peripecias de Friedrich ahora estaba inmersa en un acalorado debate con presumiblemente varias personalidades de Ciudad Catedral sobre la necesidad de aumentar los ya de por sí estrictos controles de la barrera exterior.

A Friedrich se le hizo imposible oír nada más de aquel debate de entonces en adelante debido a la insistencia con la que Lisa le apremiaba, a él y a los tres hombres que les acompañaban, que se habían quedado igualmente embobados:

-Vamos, bolsas escrotales inútiles. El Alguacil nos espera, y no es tipo con mucha paciencia.

El muchacho más joven, Brav, increpó a Lisa:



-¿Qué nos has llamado, sucia ramera? Una mujerzuela de tu categoría insultando a todo un noble como yo. Si tuviera a mi guardia borraría esa estúpida expresión de zorra de tu cara.

Al escuchar sus últimas palabras, Lisa dio un paso hacia atrás y llevo la mano hacia la entrepierna de aquel muchacho, apuntando al lugar donde supuestamente debían encontrarse sus genitales con una de sus agujas:

-Anestesia, en cantidad suficiente como para dormir a tu pequeñín para siempre. Te daré un consejo, muchacho, guárdate esos aires de noble estirado para los inquisidores. Si sigues con esa conducta aquí te comerán vivo. Empezando por mí.[/color[color=#ff6666]

Johannes se interpuso entre ambos disputantes, diciendo las siguientes palabras:



-Eh, haya paz. No queremos que nadie se coma vivo a nadie, ¿verdad?

A Friedrich le pareció escuchar una risilla proveniente del viejo, pero si se giraba podría observar como su semblante estaba tan sereno como la primera vez. A juzgar por su placa, aquel hombre se llamaba Ratsel y carecía de apellido alguno. Lisa, con una sonrisilla en su pícaro rostro, se alejó de Brav lentamente, y el grupo retomó su forma anterior.

Durante los siguientes minutos caminaron por aquel corredor. Al principio, los presos no se percataron de quien era aquel hombre, pero unos instantes después comenzaron a seguirles, curiosos. Aquello incomodó sobremanera a Johannes, un poco a Brav y aparentemente nada a Ratsel y a Lisa.

Conforme caminaba, Friedrich podría observar como no había apenas muebles ni decoración en aquel pasillo y los escasos cuadros del señor Cousland habían sido destrozados.

-¿Soy el único que se ha dado cuenta de que una manada de asesinos, violadores y psicópatas nos está siguiendo?-inquirió Johannes, preocupado.

-Pues claro que no, ¿te crees que somos ciegos?

-Tranquilos, esto suele pasar siempre. Aunque no a esta escala. Los presos siempre quieren olfatear carne fresca y ver si está lo suficiente hecha o hay que cocinarla un poco más antes de masticarla. Quizá en esta ocasión no haya tanta carne, ¿Verdad hombre lata?

-Ey, ¿por qué no hablamos de nuestro pasado? Ya sabéis, el motivo de nuestro ingreso en la cárcel.

-Es una pérdida de tiempo, cobardica. Yo soy una trabajadora de la Eclesia, así que no puedo contestar a esa pregunta. Lo de la humillante derrota del hombre lata no hay muchos que no se hayan enterado. El viejales no creo que este por la labor de hablar. En cuanto al pijoplaya, la verdad es que su historia no me interesa lo más mínimo.

-Ni iba a contártela de todos modos, ramera.

-Que así sea, empezaré yo entonces.


La conversación se detuvo en el preciso instante en el que los cinco presos, seguidos de otras tantas decenas, arribaron al final del pasillo. Allí, encima de una plataforma elevada, donde se encontraba otro elevador como el que les había llevado hasta allí, se encontraba un extraño personaje embutido en una peculiar armadura que, con voz atronadora, se dirigió a todos los presentes:



-Presentaos ante el Alguacil. Nombre, profesión, delito. Recordad que si mentís seréis castigados. Sujeto número 699-A, comenzaremos por ti.

-Johannes Petruri. Locutor del Mercado Negro. Intenté robar una semilla de ahba que se subastaba en mi lugar de trabajo. Por eso fui enviado a este lugar.

-Sujeto...
-el Alguacil hizo una pausa- Sujeto 99-L. ¿Me engañan mis ojos? Oh, dios mío. ¡Un aristócrata entre nosotros! ¿Qué has hecho, no rezar lo suficiente? JUAJUAJUAJUA

-Brav.... Brav Casmere. Aristócrata. Mi delito es...



Al ver que Brav tardaba demasiado, El Alguacil le indicó que se apremiara.


-No tenemos todo el día, ricachón. Dinos tu maldito delito o te lo sacaremos por las malas.

-No… no puedo hacerlo.

-Estoy perdiendo la paciencia. Lleváoslo.


Tras esta orden, varios pesos se acercaron al lugar donde Brav se encontraba, agarrándole de ambos brazos. Un desesperado muchacho gritó su délito a los cuatro vientos:

-¡Violación! ¡He violado a una muchacha!

Todos los presos rieron cual hienas pero, por algún motivo, la risa del Alguacil se sobreponía por encima de ellas.

-Y por último, finalizaremos con el plato fuerte de hoy. El sujeto 696-Z. Muchos lo conoceréis, muchos estaréis aquí por él. Y la gran mayoría de vosotros querrá destrozarle. Pero antes hemos de completar los preliminares. Identifícate, escoria.

Después de que Friedrich se identificase o no, El Alguacil pasó a la segunda fase de aquel proceso.

-Ahora habréis de elegir cual será vuestro oficio a partir de ahora. Recordad este simple precepto: aquí quien no trabaja no come, ni se ducha, ni duerme. Hay varios trabajos disponibles, así que pasaré a enumerarlos.
Podéis ser luchadores de nuestra arena, así como los sacos de entrenamiento de dichos luchadores. También, si sois gente que maneja capital, podeis optar a formar un equipo de lucha y presentaros a los torneos o bien apostar en nuestros juegos de azar.
Si os consideráis atractivos, la prostitución siempre será una opción para vosotros.  Y si vuestra mayor ambición es eclipsar las pantallas, las pruebas para participar en nuestro espectáculo televisivo, retransmitido en toda Ciudad Catedral, siempre estarán abiertas para vosotros.
Y si sois de la gente a la que le gusta comerciar, siempre podéis encargaros de administrar las mercancías de la arena y del espectáculo.
También podéis proponernos otra forma de ganaros el pan, otra cosa es que la tengamos en cuenta.


FDI:
Ha pasado mucho tiempo. Espero no haberme olvidado de nada, si te das cuenta de algún fallo comunícamelo.

En cuanto a la parte técnica, recibes 20 de daño por la tortura pero regeneras 12 puntos.
Tienes hambre y es muy posible que tu herida esté infectada. Eso sin contar los fragmentos de Elizabeth alojados en tu bajo vientre.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Dom Mayo 10, 2015 6:27 am

La estancia, sucia, desordenada; el hedor a la sangre, quizá carne putrefacta. El ambiente mareaba; todo, irrealista, como si estuviese volviendo al pasado. Fragmentos de desesperanza; inconformidad; rencor; asco.  Sí, todo eso evocaba tal lugar en la mente del desprotegido Cyborg que yacía sobre la cama de torturas. El público aplaudía fervorosamente ante la elocuente declamación de su torturador, mientras el mareo y la vista nublada de Friedrich se perdían inmersos en la distancia, sin pensar en nada, vacío completamente.

Ni cuenta pudo darse cuando Puno se acercó a toda velocidad hacia él, cuchillo y calavera en mano; hasta que el filo del frío acero le cortaba el vientre. La sensación de dolor se volvía a mezclar entonces la pérdida de sangre; la deshidratación; las heridas en su captura; la demencia que clamaba su propio ser en sí mismo; las pesadillas que ocurrieron durante su inconsciencia, y que le mantenían todavía atado a los sueños que nunca le dejaban descansar, que siempre le perseguían hasta al último refugio al que cualquier hombre pudiera acceder.

-Sí, posiblemente le he hecho mucho daño… A mucha gente. Y no me arrepiento. – Susurró lo suficiente bajo para sólo él escucharse. - ¡Y te haré lo mismo a ti, cuando logre ponerte mano encima! – Se estremeció en su puesto. - ¡Recuérdalo, juro que cuando mueras, estaré yo detrás de ti para recordarte que no debiste jugar conmigo, jajajaja!

Gritó entre gemidos de dolor, mientras la saliva brotaba de su boca y se sacudía una y otra vez; los fragmentos óseos de Elizabeth se incrustaban cada vez más en el tejido blando de su recto abdominal, y él se retorcía de un dolor inenarrable cada vez más y más agudo, durante segundos que se sentían más y más interminables.

Hasta que por fin se desvaneció.

El cansancio; el dolor; quizá tal mezcla de emociones y sensaciones servía cual tónico mágico para la catarsis del olvidado pasado. Quizá simplemente eran desvaríos de su propio desordenado subconsciente.

¿Despertó? No. La habitación roja, con exquisitos tapices, y la sensación de comodidad y confort propios de un colchón de exquisito coste no eran propios de una cárcel. La ausencia total del cansancio y el dolor que le habían acompañado desde hacía tiempo pasaban a ser placenteros. Una vista rápida al lugar. Una cama grande, una cobija azul del mismo tamaño, con bordados exquisitos entrelazados en un estampado de diseño psicodélico en color amarillo. La vista del techo de la habitación – inconfundible; una lámpara colgante de oro con muchas velas consumidas y que aparentemente tenían mucho sin cambiarse. – Y diversos muebles, un armario grande de madera, y un escritorio con maquillador, el marco del espejo era una plata pura, que reflejaba tenuemente la poca luz que entraba a través de un ventanal tapado con una cortina gris.

La sensación de calor se volvía atenuante; Friedrich se intentó incorporar en la cama; una sorpresa; su tacto devuelto a sus extremidades; la sensación inconfundible de cuando aún podía sentir plenamente las cosas suaves, la sensación de tibieza en la tela. Tenía su antiguo cuerpo.


Si, pudo levantarse; miró a sus piernas; el fino pijama de tela suave y fresca con el que iba vestido. Miró a sus manos; un anillo en el dedo anular, de oro y un gran rubí incrustado denotaba alguna especie de compromiso nupcial. ¿Era él? Era imposible; él no podría haber estado casado, era prácticamente irreal que aquella habitación también fuese cierto, era en pocas palabras el detalle de una persona de nobleza. No. Era imposible.

Pero era parte de su sueño; quizá eso era parte de la neblina que mantenía escondidos sus recuerdos, quizá lo era.

Terminó de incorporarse, caminando lentamente hasta el espejo. Pudo ver su cara, su rostro, pero la persona en él no aparentaba su edad, era consecuentemente más joven, más preservado, sin cicatrices en su rostro ni miembros mecánicos en el resto de su cuerpo.

Y un ruido, una voz, una voz femenina, sospechosamente conocida.

Y despertó.

Algo suave… Algo estaba sobre su vientre. Miró la habitación, la típica enfermería de cárcel, con las paredes grises descuidadas, la falta de higiene, la falta de mobiliario, todo. Levantó lentamente la vista; y una hermosa mujer trabajaba remendando la incisión que le habían practicado previamente. La mujer, piel clara, facciones faciales muy bien definidas y delicadas, con el pelo blanco, acorde al uniforme que llevaba.

La hospitaler le indicó que se incorporase, “¿Porqué no hacerlo?” Pensó al instante, mientras se sentaba sobre la camilla. Pero los grilletes, ambos, en pies y manos, seguían en sus lugares, firmemente apretados. La hospitaler comenzó entonces a hablar.

Friedrich esperó a que la mujer parase de hablar, escuchando atentamente todas sus proezas con una ligera sonrisa en su boca.

-Así, pues, señorita Lisa, ¿tan famoso soy para que usted, que goza de tan exquisita belleza me conozca? Me siento halagado. – Soltó ante las palabras de ella. – Ciertamente, soy tristemente célebre por razones que a la mayoría de las personas les resultan repugnantes y casi ofensivas, pero, ¿a quién le importa ya el prójimo en estos días? Sólo nos importamos nosotros mismos, y tan insensibles estamos ante los problemas que atañen a la humanidad, que ni siquiera nos inmutamos al oír lo que ovejas descarriadas como yo hacemos. Pero es bueno que no os desagrade, señorita Lisa; es muy bueno.

Cuando hubo terminado, Lisa le indicó que tenían que presentarse ante un tal alguacil. Friedrich alzó la ceja izquierda ante eso.

-De todas formas seguimos en esta prisión. No bajes la guardia. – Dijo la conciencia. Friedrich; mientras el mismo se vestía con el mono de prisión que le identificaba.

Y entonces se paró. Lisa le indicó que fuese delante. –Una mujer precavida. – Añadió la conciencia. –Ya, me gustan así. - Respondió Friedrich en un susurro casi imperceptible, y añadió, cuando ya caminando por los pasillos de color metálico, infinidad de retratos del Sr. Cousland se pasearon ante sus ciber ojos: - El tal Cousland es un poco megalómano, ¿verdad? No entiendo qué pasa por su mente, pero en ocasiones es muy divertido ver cómo es la presa que perseguiré; algunas de sus aficiones, sus problemas, “virtudes” y demás. Te das cuenta de cómo varía la naturaleza de cada uno respecto a los demás.

Pronto habían llegado hasta un montacargas que aparentaba estar en mal estado, delatado por hecho de estar enmohecido y oxidado; no obstante, seguía en uso, se dio cuenta de ello, primordialmente por haber un guardia apostado para la custodia del mismo.

-Así que hay varios pisos en esto. Será necesario saber cuántos, y de ser posible conseguir un mapa. – Dijo la voz en su cabeza, mientras Lisa solicitaba el paso. Pero el guardia no se movió.

Friedrich mantuvo el silencio. Unos gritos se escucharon, aparentaban venir en dirección al mismo elevador, a lo mejor eran reos, al igual que él. Y se sacó de dudas cuando volteó a ver, y contó a tres personas en traje de prisión; el mismo que llevaba él; un guardia les empujaba mientras tanto, en medio de quejidos y más algarabía.

Ahora bien; necesito escapar. ¿Por dónde empezamos?” – Se dijo mentalmente. – Intenta por conseguir un mapa de la cárcel; guardias, posibles depósitos de armas, alcantarillado, la oficina del director podría ser buena idea también.Tampoco dejaré pasar este agravio en alto” – Sonrió luego. – “Puno y Cousland van a morir.”

Volteó a mirar a todos lados. Los cuatro ya habían llegado hasta donde estaban él y Lisa esperando a que el guardia del ascensor se dignase a cederles el uso del montacargas. Aparentemente, eran un joven de corta edad; alguien un poco más mayor, y por último un anciano, que era el que se mantenía en principio más calmado que los demás, que pegaban chillidos en protesta a cada instante, como si fuesen niños abandonados por sus padres en algún lugar desconocido.

Y por fin podían montar al elevador. Friedrich empezaba a hervir de una excitación que le caracterizaba; quizás era una de las pocas constantes en su comportamiento. Era la excitación por lo desconocido. No, no era una mera curiosidad; era algo que le impulsaba al punto de la desesperación total, aplacado sólo por una explosión de violencia donde quiera que fuese. Empezaba a mostrarse inquieto, sus penetrantes ojos mirando en todas direcciones con locura, primero a la mujer hospitaler, luego a cada uno de los tres reos que seguían la misma travesía que él en el ascensor. Apretaba con dureza los dedos mecánicos; una sonrisa depravada se marcaba entonces en su cara, cuando, imaginaba repetidamente, como colocaba sus manos  alrededor del cuello de cada uno; estrangulando con dureza, al punto de quebrar las vértebras y que la cabeza quedase colgando a un lado de manera anormal. Luego les arrancaba los ojos; seguía la lengua.

Ni siquiera se percató cuando uno le miraba de cierta manera, hasta que le habló, intentando entablar plática. Un vistazo rápido a su identificación le hizo saber que era el preso 699-A: Johannes Petruri.

-Sí, parece que lo estamos. – Dijo Friedrich dirigiéndole una sonrisa llena de ironía. – Me pregunto qué habremos hecho. ¡Oh, vida mía! ¿Qué haré? ¡Si tengo muchas bocas que alimentar en casa! … No, esperad, maté a los niños del orfanato ese. Jaja … ¡Jajajaja!

Y entonces; como si Johannes hubiese tenido una visión de ultratumba, retrocedió presa del pánico, chocándose contra sus otros dos compañeros. ¿Se habría dado cuenta de que era él? Aunque en realidad, le divirtió mucho; esa reacción causó una especie de discusión sobre quién era él, a lo que simplemente se mantuvo a la expectativa, hasta que intervino Lisa.
Pero señorita Lisa! ¿Cómo puedo acaso intentar dañar a mi especie de hermano menor? No, claro que no. Y ni siquiera dos minutos de fama; me considero un artista y sé que mi arte durará mucho más que eso. – Dijo sonriendo con actitud casi triunfal. – De todas formas; no es que esto me suponga un gran problema, calma, eso necesitaba, – mintió – porque ya me había cansado de no poder dormir adecuadamente cada vez que un chivato avisaba a los autoridades, la última vez, antes de venir a Ciudad Catedral pasé un día entero sin dormir, y tuve que colarme poniendo una maldita bomba en un carro mercante; recuerdo que una viejita salió volando por los aires en pedazos, je, je.

Y el ascensor siguió bajando, durante minutos, los cuales se sintieron eternos para Friedrich, que se contenía por no agredir en ese preciso instante a sus cuatro acompañantes de hacinamiento.

Por fin las puertas se abrieron. Lo que vio fue algo que lo dejó más bien desconcertado. En realidad era poco lo que recordaba de sus días anteriores en Martillo de Brujas, los momentos antes del experimento; de todas formas, era un criminal previamente, o algo parecido, quizás. Tampoco es que lo supiese a ciencia cierta.

Pero lo que vio allí no era más que una especie de paraíso fiscal. Parecía un corredor de la subciudad; igualmente de atestado de gente, e igualmente de incómodo para sus sensores auditivos. La mujer del telediario que algún tiempo atrás había estado dando voz de alarma cuando él se coló a la ciudad. Ciertamente, tampoco fue que le interesase; pero de igual forma no hubiese podido prestar la debida atención en esa algarabía de personas y la insistencia de Lisa de apresurarles.

Uno de los dos increpó a Lisa con apelativos igual de obscenos como los que ella les había propinado. Ciertamente, para Friedrich ese lugar suponía más una plaza de diversión que un centro penitenciario. Y como respuesta, Lisa amenazó con inyectarlo anestesia directamente a sus genitales, momento en el cual Johannes intervino.

-¿Comernos a alguien? Probé el canibalismo en cierta ocasión; aunque la carne humana es un poco más dura que la de ternera o cerdo, pero bien preparada sabe bien. –Comentó Friedrich, mientras parecía escuchar una risilla proveniente del viejo. Y siguieron caminando, ¿cuánto tiempo? Parecía no tener idea, más cuando respiró el hostil ambiente que se generó en cuanto una turba de reos les seguía muy de cerca; como si fuesen una celebridad. No le incomodó mucho; en todo caso una revuelta podría servirle para tomar un intento de escape y dejar ese maldito lugar de una vez por todas.

-Ya, querida Lisa. Se nota que posiblemente sea muy querido en este lugar. – Dijo luego de la explicación de la mujer respecto a ello. Y cuando Johannes tuvo la brillante idea de contar los pasados de cada quién; simplemente obvió la conversación.

Finalmente habían llegado al límite del corredor. Allí había un extraño personaje embutido en una peculiar armadura. – Quiero esa armadura. – Dijo en voz baja Friedrich, que al parecer le había tomado cierto interés al que ahora se había presentado como el famoso “Alguacil”.

Al parecer tenían que presentarse ante el Alguacil, decir profesión y delito. Empezando por Johannes que había intentado robar una semilla de Ahba. Una pequeña fortuna para un pobre diablo de Ciudad Catedral. En cambio el otro aparentemente era un aristócrata. Su delito le causó a Friedrich un pequeño arranque de risa, que luchó por contener.

-Así que un aristócrata en una cárcel de mala muerte y por violar a alguien. Interesante.

Le tocaba identificarse a él.

-Pues para vosotros; queridos míos. Soy el Sr. Friedrich Von Faust. Mi ocupación es la de anarquista a tiempo completo; y mi delito… - Una risotada de hiena salió de su garganta. – Primeramente, asesiné a mis creadores, los científicos de Martillo de Brujas que me crearon. He asesinado y violado a todos y cada uno de los niños del orfanato Saint Clarke; no sé si habréis escuchado las noticias. Sí, se me olvidaba algo… Claro, robo a mano armada, infinidad de asesinatos; crímenes por lesa majestad incontables; el más reciente fue el incidente de la catedral que tanto os ha dolido a todos; otros que no recuerdo y no podré deciros... y por último, si queréis vivir un tanto tranquilos, os recomendaría dejarme en paz lo más posible si no queréis ser violados en las duchas, pues dispongo de un líbido un tanto peculiar. Un gusto, todos. – Dijo esto último dándose la vuelta hacia la multitud y haciendo una reverencia, que si hubiese sido en otra ocasión y con otra indumentaria; además de grácil sería de una elegancia peculiar.

_________________

avatar
Friedrich Von Faust

Mensajes : 83
Fecha de inscripción : 30/04/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Dom Mayo 10, 2015 11:51 pm

Lo que había intentado hacer con la silla no resulto del todo bien, en aquel momento pensé que la próxima vez que lanzara algo, recordaría levantarme primero para que no volviera a pasarme lo que me ocurrió; lo que paso fue que la silla que lance, al yo estar en el suelo, solo recorrió una distancia muy corta hasta caer al suelo y romperse un poco “¿qué cojones esperaba hacer con eso? Dios, este lugar me pone muy estúpida” pensaba mientras corría hacia donde estaba Mikael, el cual se encontraba tirado en el suelo con unos cuantos perdigones de escopeta en su cuerpo. Al tomar la semiautomática y apuntarle a aquel miembro de pureza que portaba una escopeta, no tuve muy en cuenta mi poca experiencia con las armas, lo cual hiso que ocurriera algo de lo cual me arrepentiría durante mucho tiempo; como si de una ironía se tratase, no solo mi disparo erro miserablemente, si no que ese hombre volvió a repetir la acción que había dejado fuera de combate a Mikael e interrumpido a Niall en su transformación, efectivamente, me disparo.

No pude hacer nada para evitar que me diera, el impacto fue tal que me envió algunos metros hacia atrás, aún más lejos que el lugar en el cual Mikael estaba tirado; el dolor que sentí en ese momento  me hiso apretar los dientes con mucha fuerza y poner una expresión que demostraba el dolor que estaba sintiendo en ese momento, cerraba los ojos y mientras que apoyaba una mano en el lugar en el cual recibí el disparo, apretaba la otra con fuerza, pero no quería gritar “dolor…es la primera vez que siento esta clase de dolor…duele, duele mucho ¿Por qué estoy aquí? Si me daba en el pecho o en la cabeza de seguro iba a morir... ¿estoy dispuesta a hacer esto por esos imbéciles y su causa? Me sorprendo a mí misma en este momento; en este momento tan solo quisiera volver a casa, ordenarles a mi sirvientes que me curen e irme a dormir, olvidándome de todos mis objetivos…pero no, no puedo hacer eso, no soy una idiota cualquiera, yo soy Shiro Tsumin….mi objetivo es destruir toda esta puta ciudad…si no puedo contra un balazo o como sea que se le llame a este tipo de heridas, nunca lograre algo más, bueno ¡es hora de levantarse y hacer que aquel maldito vampiro de mierda de la subciudad deje de actuar como un descerebrado y que me haga caso de una vez!” fue lo que pensaba mientras mi expresión cambiaba a una que expresaba enojo, ira, mi paciencia se había acabado y ya quería terminar con todo, si mi último acto no servía ya no sabía que más podía hacer para completar mi misión.

Me levante lentamente del suelo, mientras me sujetaba la herida y ponía aquella expresión que pone la gente cuando esta sumamente perdida, frente a una situación que no entiende, aunque esto no era así; apenas abandone mis pensamientos, los cuales me estaban haciendo ignorar todo lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, pude ver escuchar el sonido de una clara explosión; momentos después de eso al girar mi vista un poco, pude ver como Niall estaba agarrando a Lilith mientras acercaba a ella sus colmillos. No obstante, y para suerte de la maldita pelirroja,  martillo le apunto en la nuca mientras que otro tipo que portaba un arco le ordenaba que la soltara; a aquel vampiro de la subciudad parecía divertirle esto, pues lanzo a aquella chica contra martillo mientras agarraba a aquel joven que llevaba un arco, batía sus alas y se elevaba unos metros  “¡grr! Yo quería que matara de una vez a esa jodida pandillera…”fue lo que pensé al ver eso.

Hay momentos en los que tienes que tomar una decisión, pero la que tiene más posibilidades de resolverlo todo no suele salir bien nunca y a veces, encima puede dejarte en ridículo….” luego de pensar esto, fue cuando empecé a hacer lo que había tenido en mente desde que el desastre ocurrió, pero no me atrevía a hacer. Avance unos metros hacia el lugar en el cual Niall estaba rebanando a aquel joven, haciendo que la sangre y piel de este cayeran desde unos cuantos metros; estaba dispuesta a decir unas cuantas cosas que, o bien enfadarían a Niall y le harían darme una soberana paliza, o lo harían cambiar de opinión; se cómo sea el resultado debía intentarlo; además, mi confianza se avivo un poco más al escuchar lo que dijo uno de los recién llegados, una frase que decía “¡El objetivo es Pureza! ¡Vamos, atacad, el elemento sorpresa es prioritario!” por lo cual definitivamente, podían pasar épicamente de nosotros y matar a los miembros de aquella organización. Con la mano izquierda aun en la herida le dije a aquel vampiro con un tono de algo que podríamos clasificar como una especie de desesperación.

-¡NIALL! ¿¡En que estas pensando al seguir combatiendo contra estos inútiles de pureza!?¡Tu objetivo y el de “Nox” solamente era tomar a ese hombre apodado martillo como un proveedor de esclavos o si se daba la oportunidad como un aliado; pero las cosas han salido terriblemente mal por culpa de aquella chica pelirroja que se ha tomado las molestias de incitar la ira de ambos grupos, incluso la de su líder al rechazar la oferta que les diste! Dime ¿¡para que estas luchando ahora!? ¿¡Te traerá más satisfacción el matar o hacer sufrir a esa chica que el alcanzar tus objetivos, tus metas y tus sueños!? ¡Piensa en eso Niall! ¡Eh estado muy poco tiempo junto a ti pero me ha sido suficiente como para comprobar lo increíbles que son tus objetivos; no los deseches haciendo que las probabilidades de que mueras suban tan solo porque una transacción te ha salido mal! ¿¡Ya escuchaste lo que dijeron estos hombres que acaban de entrar!? ¡Ellos tienen asuntos con Pureza, no con nosotros; por favor vámonos de este lugar de mala muerte de una vez, pues si sigues así posiblemente tú o los miembros de tu club mueran,  ya encontraremos otro proveedor, pero por el momento te pido que nos larguemos de aquí! ¡A nosotros no nos incumbe lo que hagan con pureza este grupo de brokens que acaba de entrar, pero, por las armas que portan y por lo que acaban de decir, está claro que sus intenciones no son de aliados!- termine de decir esto mientras tomaba aire, me había olvidado de respirar por el momento y me dolía un poco la garganta luego de soltar ese discurso, esperaba sinceramente el haber cambiado la opinión de Niall, posiblemente había quedado en ridículo al hacer eso en medio de un combate, parecía algo así como una novia o esposa criticando a su pareja, pero no importaba, la vergüenza no era algo que se podía ver en mí.


FDI:


Velocidad 3: subacciones 1

acercarme bastante hacia donde esta Niall+ tratar de convencerlo para largarnos

avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Mar Mayo 12, 2015 10:54 pm

El sonido de la madera resquebrajándose a causa del patético lanzamiento de cierta paliducha apenas turbó a Lilith mientras observaba al líder de Nox cargar a una velocidad demoníaca hacia su posición. Lo que si la turbaba, obviamente, era el hecho de que en aquel momento parecía una fusión entre un murciélago gigante y una persona. Si hubiera sido un poco más sagaz y hubiera tenido un poco más de tiempo para asociar conceptos, podría haber llegado a adivinar la naturaleza de aquel tipo. Pero, lamentablemente, aquellos dos factores no estaban al alcance de la pelirroja.

Atónita, sintió la presión de las manos del ser en su cuello. Aquel monstruo, o lo que sea que fuera, parecía estar disfrutando. Para Lilith era notoriamente fácil adivinar que deseaba su muerte con toda su alma. Aquellos ojos iracundos no expresaban más que un aberrante deseo de causarle el mayor daño posible.

Pero no iba a ser como aquel engendro quería. No con la Furia Roja.

Su arriesgada maniobra resultó en un éxito parcial, permitiéndole escapar. Mientras volvía a coger aire, exclamó un triunfal -¡Marchando una aberración a la plancha!- mientras veía a la cosa arder...

...al menos hasta que se apagó el fuego con una facilidad pasmosa. Alertada, pretendía huir, pero algo la aturdió. Embotada como estaba, no pudo impedir que la criatura sobrenatural que antes había parecido un humano la apresara. No había manera de huir. Sus colmillos se acercaron a su cuello, y la pelirroja solo pudo pensar "¡Hostia! Claro, un vampiro..." mientras se resignaba a morir.

Hasta que apareció. Su salvador. Su mejor amigo. Su compañero incansable.

-¡Sulli!- gritó la pelirroja, olvidando su tapadera de miembro de Pureza al tiempo que sus aliados, el ejército de brokens prometido por Duke, accedía al lugar. Pero no era un grito de felicidad, no. Era una advertencia. Un aviso acompañado de un ceño fruncido y una mirada turbia. Suficiente para que el incansable aliado de la Furia Roja se percatara del peligro que se avecinaba...

...pero no a tiempo. Sullivan fue apresado por el ser vampírico, al tiempo que Lilith caía como un pesado saco sobre Martillo. La pandillera se percató de que el líder de Pureza estaba al corriente del asalto de los brokens. Pero no era momento de pararse a pensar en la misión.

No cuando Sulli estaba en peligro.

Una gota de la sangre de su mejor amigo cayó en plena mejilla de la Furia Roja, como triste recordatorio de lo que podía llegar a perder si no hacía algo. Y vaya que si lo haría.

Determinado e ignorando momentáneamente a Martillo, se levantó inclinándose hacia la derecha. Al tiempo que se alzaba de nuevo sobre sus dos piernas, desorientada y tratando de reprimir el dolor que recorría su cuerpo desde varios puntos, se fijó en Duke y, al tiempo que su mente forjaba un plan, gritó:

-¡CALVO, DUKE! ¡Impúlsame, rápido!- aulló la pelirroja barriobajera con todas sus fuerzas, al tiempo que emprendía la carrera hacia su contratador.

Al llegar hasta él, alzó la pierna para impulsarse. Le importaba un comino si le había hecho caso o no; de no hacerlo, simplemente se apoyaría en su pecho y le tiraría en el suelo para tratar de ganar algo de impulso. Lo único que le cabía en la cabeza era sacar a Sulli del aprieto en el que se encontraba. Debía hacerlo a toda costa.

Una vez se hubo elevado en el aire, alzó ambos brazos todo lo que pudo para tratar de aferrarse a los pies -o mejor dicho, garras- del vampiro. Tenía que llegar. Si se quedaba corta... no, no podía pensar en aquello.

Su única opción era lograrlo, por el bien de Sulli.

FDI::
Velocidad 1=2 acciones

-Levantarse+gritar a Duke

-Correr hacia Duke+Impulsarse para saltar y tratar de alcanzar las patas de Niall
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Mayo 15, 2015 12:17 am

FRIEDRICH(1)

Uno a uno, los nuevos miembros del Jardín del Edén fueron eligiendo los oficios que desde entonces en adelante se ocuparían de desempeñar ante la atenta mirada de sus, en su mayoría, psicopáticos compañeros, ataviados con el tradicional uniforme de presidiario del jardín de los Lamentos, un tanto estrafalario debido a su color verde y rojo. No obstante, ni Lisa ni Ratzel tuvieron que presentar alegato alguno ni elegir oficio, cosa que a juzgar por las miradas que este dirigía, le pareció extraño a Johannes.

Hablando del ex locutor, este hombrecillo fue el primero en decidirse, inundando la sala con su voz, con tono melindroso pero firme.

-¿Hay puestos vacantes para locutor de la arena?

-De esos nunca sobran. No obstante, si eres tan bueno como dices ser quizá hagamos una excepción y te permitamos una jornada de prueba. Pero te advierto que…


Brav interrumpió al Alguacil para elegir su oficio.

-Me gustaría luchar en la arena.

Muchos de los presos allí presentes esbozaron una sonrisa y se frotaron las manos, como si aquella decisión les fuera a traer diversión a raudales. El Alguacil asintió solemnemente y dio paso a Friedrich.
Al escuchar el alegato de Bala oscura, el Alguacil hizo un gesto similar al de mesarse la barba, a pesar de que el casco que portaba a todas luces se lo impedía.

-Eres un poco estúpido al enfrentarte a mí, tostadora. No sé si te habrán informado de cómo están las cosas por aquí abajo, pero te refrescaré la memoria. Puede que esto sea una cárcel, pero aquí la gente tiene un código muy estricto. Y yo soy el único factor que evita que ahora mismo esa marabunta de presos ansiosos de desguazarte se abalance sobre ti y sobre tus amigos. He visto tus vídeos, querido, e imagino que no querrás ser humillado. Otra vez.-Utilizando su mano izquierda, El Alguacil acercó el micrófono conectado a su armadura a aquel especie de máscara que cubría su boca y dirigió unas palabras para toda la sala.-¡Despedazadlo!

Incluso los que se suponían aliados de Friedrich, o por lo menos neutrales como Johannes o Brav se abalanzaron sobre él, agarrándole cada uno de un brazo, y Elizabeth hizo lo que mejor se le daba, acercando una de sus dedos-jeringuilla a su carótida. Mientras tanto, los presos, que hasta entonces habían permanecido a distancia prudencial, se acercaron como una manada de animales furiosos pero metódicos, dispuestos a acabar con su presa.

El único que permanecía indiferente a aquel mandato, además del propio Friedrich, fue el anciano Ratzel, que mesaba su barba de color castaño con parsimonia. El Alguacil dio una palmada, y todos los presos frenaron en seco. Lisa, Brav y Johannes estaban confundidos, y no dejaban de mirar alternativamente al Alguacil y a Friedrich.

-¿Has comprobado ya con quien estás hablando, licuadora? ¿Acaso los oficios que te he ofrecido son demasiado poco para ti? Que así sea. Muchachos, llevad a nuestro ciber perro a “la sala”. En cuanto al violador y al estafador, enviadlos a la arena.

Y así se hizo. Atendiendo a las órdenes del Alguacil, la comitiva de presos se disolvió y Friedrich fue guiado de nuevo por Elizabeth y Ratzel. A partir del final del pasillo, la estructura de la sala era en forma de estrella, dividiéndose en camino en cinco. Ellos dos en concreto tomaron el camino a mano izquierda. No tuvieron que caminar mucho, el propio pasillo no tenía más que una sala. Dicha habitación estaba llena de sillas acopladas a cascos conectados a cables que a su vez se juntaban todos en un inmenso objeto de proporciones titánicas el cual se podía entrever que hacía las funciones de terminal.

-Bueno, hojalata, hemos llegado a tu destino. Desconozco que quiere El Alguacil que hagas aquí, pero sea lo que sea es importante. Más vale que hagas caso a tus mayores.
-dijo, evidentemente dirigiéndose a Ratzel.- o de lo contrario te darán una buena azotaina. Dicho esto, me despido. Ha sido un dolor de ovarios conocerte.

Una vez salió de aquella sala, Ratzel le indicó con mutismo lo que debía hacer. Señalando uno de los cascos, le indicó que se sentara en una de las sillas. Si Friedrich le obedecía, el siguiente paso sería acoplarse el casco. El sistema estaba ideado de tal forma que si alguien ajeno a aquellos sistemas intentaba despojarse del caso acabase bastante perjudicado debido al peculiar sistema de ajustado.

Una vez estuvo dispuesto Friedrich, el cyborg pudo ver como un logo se proyectaba a través de la pantalla de Realidad Virtual del casco. Friedrich se trasladó a un espacio cibernético y vacío, dividido en cuadros de tonalidades verdes y oscuras y con un solo elemento disonante: el logo de “Corporación Cousland”.

Unos segundos después, el “mundo entero” parpadeó y la sala cambió. Por extraño que pareciera, Friedrich se encontraba en un plató de un estudio de televisión. Un letrero censurado en el que podían distinguirse las palabras “El Eclesial”, un nombre irónicamente original, le indicaba que esperase mientras todo aquello se cargaba. Poco después, los tertulianos aparecieron ante el cyborg como por arte de magia. No obstante, las imágenes del público y la de los relojes estaban totalmente pixeladas, así como las ventanas de aquel estudio e incluso las cámaras y directores de escenografía presentaban esa peculiaridad. Lo único que mantenía su resolución normal eran los tertulianos: dos mujeres y dos hombres trajeados. Todos ellos estaban acompañados de una presentadora, una mujer que a Friedrich le resultaba conocida. Aquella mujer había sido la que había narrado sus peripecias:



-Saludos a todos los presentes. Desde el plato de El Eclesial, Talisaya Manduque se congratula en informales que en esta edición de Espejo Eclesiástico contaremos con la presencia, además de nuestros habituales tertulianos, del señor Friedrich von Faust, vomitivo hereje pagano demoniaco cibernético asesino de civiles y terrorista. Pero antes de que nuestro despreciado invitado pueda dar su versión de los hechos y pedir perdón a toda la comunidad, repasemos sus vídeos.

Uno a uno, los vídeos de Friedrich fueron pasando por una pantalla. El público pareció complacido, y reaccionaba con efusividad ante los eventos: cuando Friedrich explotó la catedral, hubo algunos llantos y muchos insultos. En cambio, cuando fue arrollado por los caballos, las sensaciones generales fueron de gozo.

Así los fotogramas fueron pasando hasta llegar a la tortura que Puno le había infligido. Las carcajadas histéricas de los asistentes inundaron la sala y alguno incluso trato de lanzarle alimentos a Friedrich, sin percatarse de que el cyborg no se encontraba ahí físicamente.

-Empecemos con nuestro primer testimonio de hoy. El señor Frank Koselo está aquí para dar su versión de los hechos.

Un hombre con lesiones de quemadura en la calva y en el rostro se levantó y comenzó a pasear por la sala.



-Me encontraba plácidamente, discutiendo con mis amistades a las afueras de Épsilon cuando este psicópata hizo acto de presencia. Como consecuencia, mi rostro fue quemado y mis amigos murieron. No pienso entrar en detalles escabrosos. Pero esa no es la peor parte: mi pelo ha sido calcinado. ¡Este hijo de perra se ha cargado mi frondosa melena! Y en cuanto a las repercusiones en mi negocio, temo que a mis esclavos les dé por fabricar C4 y acaben con mi negocio. ¿Acaso no tiene derecho un hombre a comerciar con esclavos sin ser molestado? ¡Responde, payaso, responde!


Una vez hubo respondido o no, el turno de palabra pasó a una agradable mujer de tono níveo y la única que en lugar de vestir traje portaba un vestido de luto con un lujoso escote que poco dejaba a la imaginación. Su nombre era Lady Melouse.

-No estoy aquí para castigarte. Eres un ser grotesco, en eso estamos de acuerdo. ¿Pero acaso no fuiste tentado por el diablo? Respóndeme, ¿Satán te tentó en algún momento? Seguro que le susurró palabras al oído. Pero no estamos aquí para hablar de teología, sino que estamos aquí para debatir sobre el estado de Ciudad Catedral. El tráfico en la muralla ha sido paralizado por vez primera, y a la gente se le prohíbe salir. Y yo me pregunto, ¿por qué? Un engendro diabólico ha atravesado las murallas de nuestra ciudad usando a este pobre niñito como huésped. Pero hemos logrado pararlo. Hemos logrado parar al diablo. ¿No debería esta ciudad celebrarlo?-Lady Melouse espero a que Friedrich respondiera para decidir si seguía con su alegato o pasaba el turno de palabra.

Fuera como fuera, la siguiente en hablar fue una dama que por cuyo aspecto podría haber sido perfectamente confundida con un hombre. Su nombre era Julietta Brahmán.

-Estoy en parte de acuerdo con usted, querida Melouse. Pero discrepo en lo más esencial. Esta ciudad tiene una ingente cantidad de funcionarios y controles, pero ninguno de ellos ha podido frenar a este individuo hasta que ha sido demasiado tarde. ¿Es acaso la seguridad de Ciudad Catedral deficiente? La respuesta es no. Son sus funcionarios quienes lo son. A partir de hoy la administración debería debatir muy a fondo, si no lo está haciendo ya, el endurecer el entrenamiento de la guarnición en pos de mantener la seguridad ciudadana. O incluso entrenar a los propios ciudadanos como milicia si es necesario. Hay que admitir que lo de hoy ha sido un duro golpe. Un duro golpe que nuestro amado líder ha sabido encajar con mucha elegancia, convirtiéndolo en una oportunidad de oro para atrapar a un peligroso criminal. Pero un golpe al fin y al cabo. Y lo que no podemos permitir es que los heréticos paganos utilicen esto para mofarse de los rectos y decorosos ciudadanos de esta urbe. Para ello, propongo un castigo ejemplarizante para este individuo y todos lo que le sigan. Y propongo que ese castigo se de aquí, en Ciudad Catedral. En un gran acto. Que todo el mundo lo vea. Martillo de Brujas no debe poner sus garras en este individuo, con todo respeto para los inquisidores, pero lo que sucede en Ciudad Catedral se queda en Ciudad Catedral.

Un hombre, sin respetar el turno de palabra, interrumpió a Julietta. Su voz le resultaba familiar a Friedrich. ¿Quizá se tratara de otro de los locutores?



-Mi nombre es Gregory Valkirian, inquisidor de primer grado, fiel servidor de Karmikov. Soy un enviado de Martillo de Brujas. Llevo escuchando a la facción catedralicia días. Pero si Martillo de Brujas es la capital del castigo, será por algo. ¿No crees, querida? Allí podrá recibir los castigos apropiados, con las herramientas apropiadas y a manos de especialistas. No os lo toméis a mal, pero no se puede confiar en aristócratas para cuando toca ensuciarse las manos. Si los inquisidores recibimos una estricta formación será por algo. Y este caso no tiene discusión. Pero preguntémosle a nuestro invitado. ¿Dónde crees que tu alma se expiaría de forma más eficaz, en la ciudad de los pecadores o en la ciudad de los confesores?

El público y los invitados estallaron en un frenético barullo de insultos y contraargumentos dirigidos hacia el señor Valkirian, así como también varios miembros de la tertulia. La presentadora tuvo que detener el debate y poner orden martilleando un mazo en su mesa.

-Bien, ahora que he conseguido vuestra atención quiero presentaros a otro invitado especial. Muchos lo conoceréis de las últimas noticias. Unos lo adoraran, otros lo miraran con recelo. No obstante, el detalle de presentarse aquí en carne y…. hierro, le honra. ¡Hablamos de nada más y menos que el héroe de la media-ciudad! ¡Billie!

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Mayo 15, 2015 12:45 am

FRIEDRICH(2)

Mientras el némesis de Friedrich entraba por la puerta parte del público aplaudió efusivamente mientras la otra parte mantenía un silencio incómodo, que manifestaba sus dudas acerca del proclamado héroe.

-Encantado de conocerles al fin. Señora Melouse, señora Brahman. Excelentísimo Koselo, eficiente Valkirian. Y la encantadora señorita Manduque.-uno a uno, el nuevo invitado fue saludando a los tertulianos.

-Te hemos invitado aquí para que representes a todos aquellos que apoyan la inclusión de agentes como tú en la seguridad de nuestra ciudad. Al fin y al cabo, le duela a quien le duela has demostrado ser una parte crucial de la defensa de la ciudad. Y también para hacerte varias preguntas, ¿Cómo te sientes acerca de todo este asunto?

-Pues verás, Manduque. Cuando nuestro delincuente hizo lo que hizo, yo estaba ahogando mis penas en un bar. El grupo de mercenarios Salvación lo tenía contra las cuerdas, y nadie se esperaba que nuestro cyborg decidiera hacer lo que hizo y meterse en la boca del lobo. Pero lo hizo. Y cuando el derrumbe se produjo y mi comunicador comenzó a vibrar, una mezcla de sensaciones se produjo en mi cuerpo. Por una parte, mi diseño me dictaba que tenía que perseguir a Friedrich, y debido a eso estaba eufórico. Pero por otra, mi devoción por esta ciudad y sus gentes no tiene parangón, y a consecuencia de eso sentí un profundo pesar. En cuanto a la batalla, decidí no actuar antes de lo necesario, por miedo a condicionar la opinión ciudadana. Solo actué cuando no hubo más remedio, y ni siquiera hube de hacerlo. Eso me decepcionó en parte, pero supongo que la rendición de Friedrich permitió que la noche se saldara con menos victimas de lo esperable. En cuanto a mi recompensa, tengo pensado utilizar el generoso dinero que el señor Cousland me ha otorgado en nombre de la Eclesia Central en reconstruir la catedral y crear un monumento funerario para las víctimas.


El público aplaudió efusivamente. Una vez hubo terminado, fue Koselo quien hablo esta vez:

-Sí, todo es muy bonito. Pero hemos de recordar, queridos conciudadanos, que nuestro querido androide no estaría aquí si el terrorista no hubiera sido construido. Su misión era cazarlo. Y sin presa, no hay razón de ser del cazador. ¿Qué pasará ahora, don Billie? ¿Se volverá loco como su amigo robótico y harán falta más de tu especie para combatirle? ¿Nadie se da cuenta de que esto es un ciclo vicioso? Deberíamos eliminar a cada uno de los de su clase y prohibir su construcción.

Mientras los otros dos tertulianos observaban, Julietta Brahman expuso sus argumentos:

-Estoy en total desacuerdo con usted. Billie, aquí presente, es un héroe nacional. Dígame, ¿Qué habría pasado si él no hubiera intimidado a nuestro asesino aquí presente? Seguramente habría habido muchas más bajas. Además, algo inherente a la condición humana es su afán por crear e innovar. No se le puede cortar las alas a la ciencia. Es parte de lo que Dios nos ha reservado.

-Nuestros tertulianos han expuesto sus opiniones. ¿Qué opina nuestro invitado especial de esto?
-indicó la presentadora, dirigiéndose a Friedrich.


LILITH & SHIRO

Shiro necesitaba detener a Niall. Era evidente que su transformación estaba atrayendo muchas miradas, quizá demasiadas.  Tal era su intención de frenarle que logró sobreponerse al dolor infligido por aquel perdigón y levantarse de nuevo. La princesa carmesí, contraria a sus costumbres, hizo un esfuerzo para desplazarse hasta donde Niall se encontraba, intentando saltar la mesa de nuevo.

Pero no lo logró, al menos no de una sola vez, pues antes de que pudiera darse cuenta un preciso Jacob abrió fuego. Esta vez fue su espalda, en concreto su paletilla izquierda, la que recibió el impacto. Shiro, no habituada a tanto dolor, se dobló sobre su vientre, cayendo de bruces al suelo.

La realidad se nubló, y poco puedo ver la Princesa Carmesí mientras se incorporaba. Soldados, brokens a juzgar por su aspecto: quizá una decena, quizá más, apuntando a todos los presentes. Un gemido ahogado detrás de ella, y dos golpes secos en el suelo.

Pudo oír como Ilekar le susurraba a su amigo Jacob, presumiblemente antes de caer al suelo:

-Lo lamento, Jacob. Es por tu bien.

Los brokens, nerviosos, les instaban a rendirse. Robín, que se había quedado sin adversarios, se despojó de su pañuelo y, agitando este, comenzó a gritar, mientras unos visibles cuernos adornaban su cabeza:

-¡No abráis fuego! ¡Soy mestizo, no abráis fuego!

Shiro no podía ver lo que sucedía a su espalda, pero ya nadie estaba disparándose mutuamente. Presionando los dientes para no gritar mientras avanzaba, logró llegar a divisar a Niall. El vampiro estaba en problemas.

Cuando Lilith se dispuso a lanzarse sobre el pecho de Duke justo después de advertírselo, el hiperbóreo no pudo sino colaborar en aquella maniobra, quedando completamente al descubierto. Lilith posó sus pies suburbanos sobre el pecho de su jefe y este ayudó en el impulso de la Furia Roja, haciendo que ésta alcanzara la pata del vampiro, y se agarrase a ella. Lilith posó sus manos sobre las garras del vampiro e hizo presión para sostenerse. El resultado fueron severos cortes en las palmas de las manos, que a su vez producirían una hemorragia, pero todo aquello sirvió para que la Furia Roja alcanzase su objetivo.

Niall comenzó a reírse en cuanto noto un lastre en su pata derecha:

-¡Jajajaja! ¡Quién iba a decir que serías tú quien me perseguiría, zorra pelirroja!


Martillo, por su parte, estaba apuntando a Duke con su rifle, exigiéndole explicaciones:

-¿¡Quién te crees que eres, jodido infeliz?! ¿Te crees un héroe?

-¡Tu reinado de terror ha terminado! ¡Ríndete y acepta las consecuencias de tus actos! ¡Pureza está acabada!


La risa histérica de Martillo se elevó sobre todos los demás sonidos:

-Tú nunca me matarás. Tu moral te lo impide.

Duke aferraba su espada con fuerza, quizá dando por ciertas las afirmaciones de su contendiente. Pero pasados unos segundos, lanzó su arma hacia el muslo de Martillo. El filo atravesó los tejidos y se quedó clavado en la pierna izquierda del líder de Pureza, que cayó al suelo de rodillas, soltando el rifle para intentar taponar la hemorragia con sus manos. Duke esbozó una sonrisa.

-Tienes razón. No pienso matarte.


Última edición por Dezba Wakanda el Vie Mayo 15, 2015 7:24 am, editado 2 veces (Razón : Fallos en código)

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Mayo 15, 2015 12:48 am

Niall, indiferente a eso y con Lilith y Sulli a cuestas, decidió emprender el vuelo y dirigirse hacia la Fundición. Y, a pesar del lastre que cargaba, más de cien kilos, lo logró sin demasiado esfuerzo por su parte. Antes de aterrizar en el techo, Niall decidió soltar a Sullivan desde una altura superior a los tres metros, haciendo que este cayese sobre el tejado y rodase hacia abajo, tiñendo este de sangre. Milagrosamente, Sullivan aún estaba consciente y, en medio de gritos frenéticos, logró agarrarse en el borde del mismo.

Niall no se deshizo de Lilith hasta tocar suelo. Una vez en ese estado, el vampiro pisoteó a la Furia Roja, clavando sus garras en sus brazos y llenándola de todo tipo de heridas por corte. Niall, como otras muchas veces, podría haberle dado el golpe de gracia a su adversario, pero decidió jugar un poco más con ella y patearla hasta donde Sullivan se aferraba a la vida, con medio cuerpo fuera.

Lilith rodó hasta situarse junto a su querido amigo suburbano, y Niall la miraba desde arriba, orgulloso, batiendo sus alas.

-Daos un besito de despedida al menos, pareja.

La cruz, hasta entonces un mero elemento decorativo y simbólico, que no había dejado de emitir humo hasta entonces, comenzó a vibrar de forma más insistente. Lilith fue la primera que lo vio, pero Niall no tardó en hacerlo. A pesar de todo, ni siquiera el veloz vampiro pudo evitar lo que sucedió a continuación. Quizá fue la estupefacción lo que le paralizó. Quizá la incertidumbre.

El único alegato que Niall pudo emitir antes de ser derribado por la cruz fue el siguiente:

-¿¡Por qué a mí?!

Y el símbolo fundamental de la Fundición se derrumbó, arrastrando al vampiro con él. Afortunadamente para Lilith y Sullivan, la enorme cruz se derrumbó a unos escasos centímetros de ellos, permitiéndoles permanecer en su posición a cambio de perder algo de estabilidad debido al hundimiento.

Si a Lilith le daba por mirar hacia abajo, vería como gran parte de los brokens habían sido diezmados bajo el spites de aquella cruz, mientras otros gritaban y el pánico cundía entre sus filas. Además de eso, una parte de los Demonios del Edén fueron aplastados por el patibulum (la parte horizontal de la cruz). Si la Furia Roja hubiera sido supersticiosa, habría pensado que era una señal divina, que el propio Dios o uno de sus esbirros había intercedido justo cuando la derrota parecía clara para Pureza. Pero la verdad era que, a pesar de ello, las filas de Pureza estaban un tanto diezmadas. Los soldados restantes, contando heridos y mutilados, apenas lograban aunar una docena.

Simplemente, aquella escena era tan curiosa como caótica. Mientras varios de sus compañeros gritaban por el shock, los brokens habían sido divididos en dos filas, siendo literalmente partida su formación por la mitad. Los Demonios del Edén, aparte de haber sido un tanto diezmados también, habían sido atrapados, teniendo que saltar por encima del patibulum si querían acceder a cualquiera de los dos grupos, al igual que sucedía con los supervivientes de Pureza. La cruz había caído de forma perpendicular a la fundición, lo cual significaba que había destrozado la mesa.

Volviendo a Shiro, desde su posición , la vampiresa pudo observar como el líder de Nox, arrastrando a Lilith y Sullivan en el proceso, se posaba sobre el tejado y como era derribado. También vio como Martillo era arrastrado a patadas por un misterioso hiperbóreo calvo hasta el edificio donde Niall se encontraba momentos antes de que fuese derribado, y pudo escuchar los gritos de dolor del líder de Pureza, procedentes del interior de la Fundición.

Conforme la cruz caía, una persona normal habría echado a correr, esperando sobrevivir al impacto, pero algo hizo que Shiro se quedara parada, observando. Si bajaba la mirada hacia su hombro, la princesa carmesí podría ver como un bonito dardo estaba clavado en su nívea piel. Shiro cayó al suelo, presa de los efectos de dicho dardo, que sumados al dolor y la fatiga, le impedían evitar una más que segura muerte a manos de aquella cruz.


Pero sorprendentemente, además de esquivar la cruz con soltura una vez superado el estado inicial de estupefacción, Niall fue capaz de salvar a la aparentemente joven obispo batiendo sus alas a gran velocidad y placándola, rodando los dos vampiros por el suelo y evitando una más que segura y puede que agónica muerte.

Una vez se incorporó y se sacudió el polvo, Niall, con bastantes heridas en su vampírico torso, se acercó con rostro preocupado a la vampiresa. Shiro tuvo oportunidad de decirle su discurso, que tanto se había postergado.

Niall, con mirada compresiva, asintió:

-Hoy los elementos están en nuestra contra, Lucrecia. Pero no puedo dejar testigos, comprometería a nuestra sociedad. Si quieres sobrevivir, te aconsejo emular a nuestros compañeros´
-Niall le indicó que dirigiese su mirada hacia Mikael y Elizabeth, que reposaban sobre el pavimento. Si Shiro todavía no se había deshecho del dardo, Niall se lo arrancó de raíz, produciéndole un intenso dolor en el antebrazo derecho-... y fingir estar muerta. A no ser que te sometan a un detallado examen, creo que no se percataran del engaño. Por último, quiero que…

Un estallido sonó detrás de ellos. Provenía de la fundición. Rápidamente, Niall giró su cabeza para ver de qué se trataba. Y una sonrisa se dibujó en su rostro, a la vez que empezaba a caminar lentamente hacia allí. Una tétrica voz susurraba su nombre, mientras el misterioso hombre calvo estaba inconsciente en el suelo y Martillo permanecía detrás de él, como un niño bajo las faldas de su madre. Si Shiro se fijaba más en aquella brillante a la vez que extraña figura que parecía emanar energía y un curioso brillo metálico similar al de la cruz caída segundos antes, podría discernir debajo de todas aquellas capaz a un hombre asustado, un hombre cuya pierna derecha había abandonado su cuerpo. El fulgurante individuo dirigió unas palabras a Martillo y de su brazo, si a aquello se le podía llamar brazo, brotó una garra que agarró al hiperbóreo del cuello.

Pero eso no fue todo, el individuo utilizó el otro brazo a modo de gancho para llegar a un andamio desde el cual repitió dicha acción hasta que llegó al techo, donde Lilith, con un poco de suerte, habría logrado poner a Sulli y a ella a salvo. O al menos todo lo a salvo que se podía estar en un campo de batalla. Agarrando a Duke, una misteriosa pero a la vez conocida figura ascendió de la nada y se situó frente a ella.


Al principio no se percató, pero conforme esa figura, una vez lanzó a Duke al tejado, se acercaba a ella, cada vez le iba recordando más y más a alguien conocido. A través de los pliegues metálicos de su cuerpo, se divisaba un cuerpo más pequeño cubierto por estos. Ese cuerpo carecía de pierna derecha, hasta el punto que en aquella parte el metal se cerraba del todo:



Sullivan estaba bastante inquieto, y no era para menos.

-¿¡Que está pasando?!

Si Lilith no lo evitaba, el ser antes conocido como Jack se acercaría a ella y le acariciaría la mejilla. Pero Lilith no notó eso como una caricia, sino más bien como si una parte de su esencia se desprendiera. El brazo con el que Jack le había tocado se recubrió de fuego. Lilith no podía saberlo con seguridad, pero le pareció que el misterioso Jack recubierto de hierro sonreía.

-Es hora de que os marchéis. Habéis atacado a Thomas, habéis provocado la muerte de mis hermanos. De mis criadores. Te permito marcharte, os perdonaré la vida. A ti y a tu amigo. No obstante, el hiperbóreo debe ser sacrificado.-diciendo esto, Jack usó su brazo para descargar un ataque misteriosamente similar al torrente piromántico de Lilith sobre el pecho del hiperbóreo. Duke, hasta entonces inconsciente, se despertó entre gritos y ardiendo, comenzó a rodar sobre su pecho para intentar apagar el fuego. Pero aquel fuego no era tan fácil de extinguir.

Antes de que aquel hombre metálico ígneo pudiera acabar con Duke, como resucitando de los muertos, Niall emergió batiendo sus alas. Su rostro reflejaba incredulidad, pero no de la clase que el vampiro suburbano había utilizado hasta ahora, sino incredulidad verdadera.

-Yo… te conozco.

El ente comenzó a reírse, y su voz cambió a un tono más agudo e irritante. Lilith pudo observar como los ojos de Jack se apagaban. Aquel ser ya no era el pandillero.

-Que sorpresa que sigas vivo. ¿Cuántos años han pasado, quinientos, sino más? Y en todo ese tiempo ni siquiera te has dignado a visitarme.

-Me suenas pero… no recuerdo quien eres.


-JAJAJAJAJAJAJA. Oh, espera. ¿Lo dices en serio? ¿El pequeño monstruito tiene amnesia? ¿No recuerdas mi encierro, el cómo te vanagloriabas de mi captura a pesar de que no fuiste tú quién me capturó? Siempre fuiste débil de voluntad, pequeño estúpido. ¿Sigues a las órdenes de aquel aristócrata pomposo? ¿Cómo se llamaba? Oh, es verdad, tú tampoco lo recuerdas. JAJAJAJAJA.

-Creo que… recuerdo. Recuerdo que eres. Y recuerdo como el paso del tiempo ha jugado a mi favor. ¿Cuánto ha durado tu cautividad, medio siglo? Estarás tan oxidado como esta vieja Fundición.

-Comprobemos si tu hipótesis es cierta. Nunca me he alimentado de un ser como tú.


Niall, por primera vez en minutos, sonrió.

-Ya somos dos. Pero no tengo tiempo para tonterías, tengo una zorra que matar, entre otros muchos.-Niall avanzó en dirección hacia Lilith, pero el ente se interpuso entre ambos.

-Me temo que no puedo permitírtelo. Mi huésped, quien sabe por qué, le ha cogido cariño a esta hembra. Y por extensión al macho. Pero hagamos una cosa. Si logras vencerme dejaré que hagas con ellos lo que plazcas.


Niall asintió, conforme.

-Es un buen trato.

Ni corto ni perezoso, Niall se lanzó sobre el ente, utilizando sus alas como cuchillas. En su primer intento, consiguió arrebatar varias partes de metal de la estructura del ente. Por otro lado, éste estaba lanzando proyectiles ígneos un tanto débiles al vampiro, pero la llama de su brazo comenzaba a extinguirse.

Desde su posición privilegiada, Shiro observaba todo aquello. Se encontraba en el suelo, y su brazo derecho ni siquiera respondía a los mensajes que su angustiado cerebro enviaba. No obstante, si quería subir al tejado y participar en lo que se avecinaba podría hacerlo de dos formas. O bien atravesando la Fundición y subiendo las escaleras de la misma, situadas a unos cuantos metros, o bien con el método de Niall.

”FDI”:
Lilith tiene heridas y cortes en ambas manos/antebrazos (elige). Como consecuencia de ello sufre de herida sangrante y se le restan 5 puntos. Shiro recibe un total de 15 puntos de daño, en concepto de escopetazos y dardos. Os aconsejo tener cuidado desde ahora en adelante con lo que haceis. La altura del techo es de unos cuatro metros y la longitud de la cruz asciende a casi diez metros.


PD. Disculpad los problemas técnicos. No sé lo que me pasa con el foro pero es preocupante.


_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Sáb Mayo 16, 2015 3:15 am

Al parecer; y por haber querido demostrar su valía con tan imprudente discurso, Friedrich habría olvidado escoger entre los diferentes oficios que formaban parte de aquella especie de tragicomedia llamada “Edén”. Ciertamente, tampoco le importaba plenamente. Algo se había estado gestando en su cabeza. Y se gestaba de forma rápida; voraz, devorando la poca plenitud de conciencia libre que habría tenido en aquellos momentos, la poca lucidez que le era característica y a la que a veces se aferraba como un náufrago al tablón a la deriva. Era algo importante; Friedrich lograba mantener la aparente compostura ante aquella muchedumbre, ante el Alguacil con traje raro que se mofaba de él; la enfermera arrogante y  de provocativo parecido físico, que tenía a la vez lenguaje de barriobajera; los demás presidiarios nuevos, aterrados; y la horda de hienas que se agolpaban detrás de él, mirándole a la espera de poder rapiñar algo, que él no lograba entender.

Los demás habían escogido oficio cuando vino a percatarse saliendo levemente de su aferramiento interior. Se agarraba plenamente a su yo interno, pensando y pensando, comiéndose la cabeza a cada instante, y cada instante se volvía decisivo para su cordura. Sus nervios le mantenían a la expectativa. Pero no pudo siquiera resistirse cuando el Alguacil ordenó a toda aquella gente tomarle por piernas y manos.

-Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos.

-¡Silencio! – Gritó a pulmón partido cuando el Alguacil se mofaba. - ¡Estoy pensando!

Se contenía. Trataba de mantener la compostura como diese lugar.

-Mátalos. Mátalos. Mátalos. Mátalos… - Seguía diciendo la voz; como si de una oración o una plegaria a algún dios barbárico se tratase. Friedrich se sentía cada vez más mareado. Indispuesto; aterrado. Se exasperaba cada vez más a cada paso, siguiendo al anciano y a la enfermera que movía provocativamente su trasero de lado a lado.

Y la voz seguía repitiendo todo; con calma. Se clavaba en su cerebro como con agujas calientes, le dolían las órbitas oculares: una suerte de punzadas recurrían a la zona de sus cejas y ojos como si un gusano se retorciera bajo su piel. Un tic en los párpados le desesperaba; sentía la cara hirviendo en un instante, y luego una especie de frío drástico, casi como si estuviera bajo el efecto de algún ansiolítico de gran potencia. Y el mareo… ¡Oh! Qué mareo era aquel que le aquejaba: todo parecía dar vueltas, y más vueltas, y sentía las arcadas del vómito presentarse.

Las veía como minúsculos Puno trajeados del Alguacil y provocándole sexualmente como si fuera la enfermera Lisa.

A instantes una pequeña risilla se escapaba de su boca torcida en una mueca cada vez más grotesca y de mal augurio. Podría haber intentado liberarse.

-Mátalos. – Volvió a decir la voz.

-No puedo. – Respondió esta vez en voz alta; como si estuviera conversando con alguien presente en la procesión solemne que el presidía.

-Mátalos; he dicho.

-¡Ya te dije que no puedo! – Dijo escupiéndole a la pared de la izquierda; donde él veía una marabunta de hormigas y cucarachas enormes de aspecto asqueroso corretear. La plétora de bichos entonces se transformaba: del suelo se iban levantando como una maqueta, y crecía; y crecía. Formaron al fin a una especie de figura humanoide de aspecto terrorífico.

-Obedece.

-¡No! ¡Vil espectro que aterra mis noches! ¡Aléjate! – Gritó parando en seco.

La figura humanoide se terminó de materializar únicamente para sus desquiciados ojos que se abrieron de par en par como si hubieran visto a un auténtico demonio. Ahora en vez de una vorágine de insectos; aquella mancha oscura tomaba color, forma cada vez más realística. Una mujer de níveos rubios y cabellos y tez blanquecina, casi como si estuviera varias horas en rigor mortem se acercaba lentamente a él. Su cuerpo desnudo mostraba los signos del maltrato: moretones dispersos, hilos de sangre corrían delicadamente por sus atrayentes curvas; y de sus inexpresivos ojos verdes, carentes de aquel brillo que desprenden los de un ser vivos; brotaban lágrimas.

-Obedece. – Tronó nuevamente la voz. - ¿O es que no nos amas, Friedrich? – Dijo con voz seductora pero carente de empatía. - ¡Eso es! No nos amas. Nunca nos amaste. Por eso dejaste que esa cosa nos hiciera daño… a ambos. – Dijo frotándole la sutura que previamente habría abierto Puno para introducir dentro de su cuerpo los fragmentos de Elizabeth. – Nos hiciste daño; nos lastimaron, aún con todo el amor y cuidados que te profesamos.

La cabeza de Elizabeth empezó entonces a estremecerse; como si ella misma hubiese visto una visión más aterradora que la que ella misma representaba para el abatido Cyborg que se la imaginaba en alguna especie de delirio febril.

-¡No! ¡Aléjate! – Gritó a la misma vez que Friedrich. Friedrich se haló los cabellos con fuerza; se pegó puñetazos indiscriminadamente en su propia faz. La visión horrorosa que auspiciaba mayor sufrimiento a su retorcida psique se desintegraba de forma sanguinolenta, siendo descuartizada por dos manos de metal oscuro; como las de él. Por último la cabeza, que exhaló su último aliento con un “Te amo…”

Pero pronto la calma invadió su ser. Y se reincorporó de la posición del feto a la que se había arrojado como un niño tembloroso.

-Disculpad los inconvenientes. – Dijo sin importancia. – Sigamos.

El camino siguió impasible. Como si nada hubiese ocurrido momentos antes en la agotada mente del cruel ser que formaba esa masa de carne y hierro que por ventura de alguien era responsable de cantidad incontable de decesos.

Entraron a una habitación llena de artilugios y cables. Al parecer Lisa terminaba de escoltarles.

-Señorita Lisa, ¿ni siquiera un beso de despedida? Vaya que tiene una rutina muy ajetreada de todas formas; verdad. ¿Quizá para después? Bueno, el placer ha sido mío, también. – Sonrió con malicia ante la despedida poco educada de la enfermera. Y continuó para el anciano. – Así que, caballero… ¿Trabajáis en la prisión también? ¿O sois un presidiario? No me ha quedado muy claro. Oh, las sillas; ¿otra especie de tortura? Parece más acogedora que la anterior.

-Tenemos que trazar un plan. ¿Ideas?

-Aparentemente tenemos viento en contra. – Pensó. – No obstante… Los demás reos parecen seguir ciegamente las órdenes del personal administrativo. Lo cuál nos favorecerá de cierta forma. No tendremos que pasar sobre mucha gente, tendremos que pasar sobre el personal. Con matar al Alguacil y Cousland bastaría; quizás Puno y Lisa. – Añadió. – Sin un líder que les reprima habrán revueltas; masacres, y podrá ser nuestra oportunidad de salir, Elizabeth.

Se sentó, pues, al lugar que le enseñaba, acoplándose el casco a la cabeza y esperando que la tortura fuese leve.

-Estoy acostumbrado al dolor físico. No hace mal, la verdad, es una buena fuente de reprimir los deseos físicos en ocasiones. – Comenzó a dialogar consigo mismo en susurros. – Pero no es que tampoco sea una obsesión tal como la de esas personas depravadas que llegan a extremos muy ambiciosos en sus afanes.

Al parecer eran cascos de realidad virtual. ¿Infranet quizá? El logo de compañías Cousland se podía ver cuando encendían; al parecer planeaban hacerle algún tipo de tortura virtual. Había escuchado de ello; inclusive se decía que es posible morir en la Infranet. Una especie de “sobrecarga” a los sensores en el cerebro; quizás un derrame cerebral o una especie de “falsa muerte” en la que el cerebro mismo mandase una señal de agonía y todo podría parar. Según había oído comentar, si no quedabas como un vegetal, o en un coma mortal, o bien con el cerebro frito.

No obstante; concebir aquella idea como posible era imposible. Por alguna razón le querían vivo. Si no, le abrían llevado al desguace del reciclaje de manera inmediata.

El mundo cambió en un instante. La estancia cambió.

¿Dónde estaba? Quizás un lugar público. Pero era la Infranet.

-¿Dónde estamos? ¿Qué es esto? – Pensó para sí mismo cuando pudo distinguir bien entre los presentes a dos mujeres y dos hombres trajeados. - ¿Un programa televisivo? ¿En serio? – Añadió a sus palabras luego de ver a la mujer que horas o días antes había dado aviso de su llegada. Un cartel rezaba: “El Eclesial”

El programa había dado comienzo. Se mantuvo expectante; si hubiera tenido un corazón normal, podría haber estado con una conmoción y taquicardia digna de una persona nerviosa. No obstante, su corazón mecanizado que tenía acoplado un marcapasos que no permitía que su frecuencia cardíaca variase, mantuvo su caja torácica en una serenidad absoluta mientras la mujer daba referencias con títulos “pomposos” para él.

Una suerte de pantalla mostraba las imágenes de él causando destrozos en la ciudad; mientras aplaudía efusivamente a cada fotograma y reía a carcajada abierta, como si aquello fuese un circo o uno de esos programas de tertulias cómicas. Friedrich gozaba como un niño de aquel show al que se había visto obligado a participar.

Vease, que Friedrich se encontraba quizá en un entorno hostil. Personajes aparentemente públicos puestos a disposición de mofarse de él. Le importaba poco, la situación era divertida, y oportuna; pensó, mientras la presentadora, Talisaya Manduque ofrecía la palabra a una figura decrépita y desfigurada con quemaduras que se presentó como Koselo.

Koselo, al parecer un traficante de esclavos; se encontraba en plena tertulia de medio día con sus amigos frente a la catedral Épsilom cuando Friedrich habría hecho su oportuna aparición; el resultado era el ya visto. Concluyó sus palabras con un reclamo, al cual, un divertido Friedrich respondió incorporándose al instante y caminando hasta quedar de frente a Koselo.

Hizo una reverencia dirigida a todos.

-Vuestro oficio es una labor noble. ¿Tengo acaso derecho yo de interrumpir las nobles ocupaciones de las personas “humildes” que se ganan el día a día luchando en la media-ciudad? – Inquirió con ironía refiriéndose a la humildad. – Más bien; debéis saber que mi filosofía de vida pende pues, del hilo que se mantiene entre la balanza del salvajismo primario y la cruel verdad de la civilización. Llegué a la conclusión tras largos periodos de meditación… - Conforme iba hablando hacía gráciles gestos con sus brazos; como si aquello fuese una rueda de prensa y él fuera una estrella no tan infame. – Sí, medité mucho; y llegué a una conclusión muy certera, y es que: la naturaleza del hombre no ha cambiado; no somos más que bestias opresivas y violentas, en nuestra sociedad y grupos reina el elitismo; la ley del más fuerte, el más poderoso; influyente y cruel. ¿Qué si tenéis derecho a traficar esclavos sin ser molestado? – Concluyó su discurso en el que había dicho nada más que palabrería. – ¡Desde mi punto de vista que no! Usted, caballero; trabaja como un eslabón importante del bioma: somete al servicio de los más fuertes a los insectos débiles que solo sirven para trabajar, ¿verdad?

Concluyó con una sonrisa aquella maraña de pensamientos distorsionados de una sociedad y género humano; volviéndose hacia los asientos que seguían y esperando con ansiedad las palabras de las próximas personas.

Primero, una mujer de respetable porte a la que se refirieron como Lady Melouse; la misma soltó una especie de sermón hacia Friedrich.

El profeta asintió. Y volvió a asentir.

-Sin duda alguna; mi lady. – Dijo con una sonrisa. – Vuestro intelecto va a la par de vuestra belleza. – Volvió a decir con un tono irónico mientras reprimía por lo bajo una risilla. - ¿El diablo? Acaso eso existe. No. Simplemente sigo mi instinto. ¿Qué es lo que nos diferencia a nosotros, seres “civilizados” de los animales mismos? El pensamiento. No obstante; la consecuencia inmediata de las penas de esta naturaleza, en las que domina la impiedad, es decir, la estupidez, es transformar poco a poco, por una especie de transfiguración estúpida, a un hombre en bestia, y algunas veces en una bestia feroz. ¿No debemos entonces, concebir acaso, que el crimen y la violencia que nos atañe, está pues en la naturaleza humana? El pensamiento nos hace pecar; el pensamiento nos ayuda a maquinar nuestros delirios de grandeza; nuestros delirios se convierten en acciones, y esas acciones la mayor parte del tiempo se convierten en violencia. La mente misma es la que nos da la sangre fría para llevar acabo tales atrocidades sin dudar un instante siquiera; y es la misma mente la que nos lo recrimina instantes después cuando recapitulamos nuestros errores. Así pues; si queréis llamarme diablo, me llamaréis como tal; si queréis llamarme perro o bestia, podéis hacerlo. No obstante, de hacerlo, como perro; bestia y demonio que soy: temed mis mordiscos.

Concluyó con un tono amenazante mientras volvía a sentarse al sitio que le correspondía; siguieron luego una mujer; la cuál soltó un discurso sobre la militarización forzosa de la ciudad. Y luego el plato fuerte. Un inquisidor.

Su voz le resultaba parecida. A contestarle iba, apresurándose a incorporarse de su asiento; una sorpresa más hizo su aparición: Billie.

Una carcajada de locura salió de sus cuerdas vocales, como un aullido de bestia salvaje herida en el fondo de su gruta. Billie. Su “hermano” como él había decidido llamarlo.

Por último; cuando Billie habría terminado su versión de los hechos, y cuando Koselo y la otra mujer, a la que Friedrich ignoró completamente salvo el último detalle: todos estaban en contra de ellos. Pero al final, le habían cedido la palabra a él, la estrella del show.

-Os referís a nosotros como bestias. Nos tratáis como bestias; cual animales nos creáis en vuestros laboratorios y del nombre propio nos priváis también. – Dijo esta vez con ira. – Entonces, pues, ¿el fallo es de nosotros, que ansiamos la libertad; o de vosotros, que nos creáis con un fin simple? Somos diseñados para encarnar al ser humano superior: trascender. Así pues, si para el género humano los monos; los fallen, munchkin, demonios; y todas esas especies son consideradas inferiores; para nosotros, ustedes, simples humanos; de mi parte, os considero a la vez inferiores. ¿Porqué? Porque soy superior a ustedes. – Dijo señalando a cada uno de la estancia, exceptuando a Billie. – Y os lo hemos demostrado en diferentes ocasiones. “Clavo saca clavo”, reza el verso. ¿Verdad, querido hermano Billie? – Añadió con una sonrisa perversa intentando incriminar más al héroe nacional. – Vulneré vuestra seguridad sin esfuerzo alguno, agotado y sin haber dormido siquiera un instante tras una persecución exhaustiva; destrocé un sitio icónico para vosotros; ratas inmundas, y de no haber sido por la osadía de mi hermano robótico, podría haber seguido haciendo lo que me plazca con total libertad, tan solo luchando, de ser posible hasta el extenuamiento. ¿O es que no os acordáis que hice lo mismo en Martillo de Brujas? ¿Me equivoco, señor Valkirian? – Dijo luego refiriéndose al inquisidor en un intento de picarle burlescamente.  – Aún recuerdo la cabeza despedazada del científico que me creó, aún recuerdo como me escape con una sonrisa triunfal; y aún recuerdo como no habéis podido darme caza en mucho tiempo; y no obstante… - Concluyó con una risa generalizada, aumentando su volumen al de una carcajada.

_________________

avatar
Friedrich Von Faust

Mensajes : 83
Fecha de inscripción : 30/04/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Lun Mayo 18, 2015 5:29 pm

El dolor nacido en la palma de sus manos a causa de la presión que se veía obligada a hacer en para mantenerse colgado de aquel ser se mezcló con una tímida sensación de triunfo. Al menos había llegado a atrapar a aquel murciélago, se dijo la pandillera. Pero no era suficiente. No tenía ningún plan después de eso, ninguna estrafalaria idea que la sacara a ella y a su mejor amigo de tan escabrosa situación.

De golpe, el líder de Nox comenzó a ascender, como si el peso combinado de los dos humanos que llevaba no le lastrara en absoluto. Lilith se agarró como pudo, incluso cuando contempló como Sulli impactaba contra el techo de la fundición.

-¡Darren!- fue lo único que pudo gritar, sumamente preocupada por el estado de su colega, antes de que ella misma fuera lanzada contra el techo y atacada por las aceradas garras de la bestia antropomórfica que trataba de atentar contra sus vidas. Lo único que se le pudo escapar fue un gruñido de puro dolor, dolor acumulado, puesto que padecía del sufrimiento causado por múltiples palizas, rasguños, y hasta un disparo.

Nuevamente, la vida parecía acabarse para la Furia Roja, enfrentada ahora a un enemigo al que no podía derrotar ni con su recién descubierto "poder". Pero nuevamente, un golpe de suerte la salvó.

La inesperada pero sumamente oportuna caída de la misteriosa cruz se llevó por delante a su agresor, en lo que la pelirroja creía el mayor golpe de suerte de su vida. Pero pronto quedaría claro que no lo era tanto.

Mientras ayudaba al maltrecho Sullivan a subir a la azotea por completo, la súbita aparición de OTRO ser de apariencia inhumana e imponente la dejó sin habla. Más aún por el hecho de que, tras varios momentos de observarlo al tiempo que este se acercaba, lo reconoció. Era Jack.

-Jack, joder, qué te ha...- el roce de su metálica mano contra su mejilla la cayó durante un momento, y la dejó embobada por lo extraño de la sensación. Era como si... como si le hubieran quitado algo de sí misma. Y, al mismo tiempo, el brazo del ser en el que se había convertido Jack se recubrió de fuego. Parecía como si le hubiera robado su poder. Y lo iba a usar para aniquilar a Duke, el tipo que les había contratado para acabar con toda aquella locura.

Pese a que estaba claro que se trataba del mismo hombre, Lilith tuvo la sensación de que aquel no era el mismo Jack. Si antes había sentido compasión por el hombre, en aquel momento no le guardaba más que temor.

Y, para colmo, allí estaba de nuevo el monstruo alado. -¿Pero este hijo de puta no muere?- murmuró Lilith al tiempo que lo observaba desde su posición junto a Sulli.

La conversación entre los dos monstruos derivó a una especie de "reencuentro". Pero a la Furia Roja no le podía importar menos. Lo único en lo que se centraba en aquel momento era en sacar su culo y el de Sulli del infierno en el que se había convertido la fundición ya. Ni siquiera la vida de Duke y el dinero que les había prometido le importaban lo suficiente ya.

Al oír como negociaban con su vida, acabó por convencerse de que debía salir de allí cuanto antes. Por muy ígneo que fuera su poder, no iba a salir viva si trataba de batallar con aquellas cosas.

En cuanto los dos bestiajos impactaron, la pandillera pelirroja no se lo pensó dos veces. Agarró a Sulli, y corrió hacia las escaleras, las cuales había localizado. Para su desgracia, estaban justo detrás de el ser que antes había sido Jack.

Así pues, sin dirigirle la palabra siquiera, se aprestó a rodear aquella mole de metal y fuego lo más rápido que el peso añadido de Sulli le permitía. Una vez hecho, buscó dirigirse lo más rápido hacia la puerta que daría a las escaleras, al tiempo que ignoraba el combate de detrás.

Sin embargo, aunque trataba de no pensar en ello, la pelirroja sabía sobradamente que en cualquier momento la muerte podía aparecerse por su espalda. Y ella, habiendo constatado su debilidad, no podría hacer nada.


FDI:
Velocidad 1--->2 acciones

-Cargarse a Sulli+Correr lo más rápido posible en dirección a la puerta
-Rodear a Jack+Correr nuevamente hacia la puerta
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Jue Mayo 21, 2015 8:44 pm

La verdad que no siempre las cosas salen como yo lo planeaba, pero ese día las cosas me estaban saliendo especialmente mal; para empezar el intento de para la pelea me había salido terriblemente horrible, luego la silla y ahora lo que me faltaba. En mis intenciones estaba el simple hecho de tratar de convencer a Niall de lárganos antes de que fuera muy tarde, incluso deje mi actitud de vaga por las exigencias del momento para sobreponerme a ese dolor agudo y tratar de caminar, pero no pude; al parecer en ese lugar la gente debe de tener un serio complejo de disparar a lo que se mueve o algo así pues no pude ni siquiera di un paso hasta que el mismo dolor volvió con un poco más de fuerza, pero esta vez en la espalda. Un segundo escopetazo hiso que me doblara y callera al suelo, diciendo mientras lo hacía.

-¡Me cago en mi puta suerte de los cojones!- luego de eso estaba tratando de levantarme nuevamente para tratar de al menos llamar la atención de Niall o de alguno de los otros 2 vagos de mierda que estaban en el suelo; pero no podía concentrarme muy bien por el dolor  la pequeña confusión que tenía “Quizás si el jodido Alveek estuviera aquí n estaría tan herida…lo extraño demasiado en este momento, la próxima vez me negare si me dicen que debo dejar la catedral y si es obligatorio…pues le pediré que me acompañe, aun si eso significa obligarlo” mientras apretaba los dientes me movía en dirección a donde estaba aquel vampiro de la subciudad, si mi idea no funcionaba…pues ala, a la mierda todo, no tenía más ideas.

La pelirroja parecía estar colgada de la pierna de ese vampiro junto al otro tipo, las alas de vampiro debían de ser más fuertes de lo que pensaba pues estaba aguantando varios kilos de parte de las cargas que tenía “volar….” Pensaba mientras le veía; este pensamiento se debía a que siempre me hubiese gustado hacer eso, pero mi posición siempre me lo había impedido, algún día libre que tuviese lo haría…pero aun en esa situación de riesgo era, irónicamente, arriesgado hacer eso “ joder…me hubiese gustado intentarlo” luego me di cuenta, por los punzones de dolor, que estaba pensando en una idiotez “JODER tu puta madre yo misma, ahora no es el puto momento de pensar en esa mierda ¡debo concentrarme en llamar a Niall!” pensé mientras apretaba aún más los dientes.

No pensaba con claridad mientras veía una especie de pelea entre la pelirroja molesta y el jodido de su novio, no me interesaba para nada hasta que la cruz de la fundición callo “me cago en todo…” fue lo que atine a pensar mientras miraba con duda la cruz; un momento después baje la mirada hacia mi hombro por algo que me molestaba ahí, descubriendo que un dardo había impactado en él, haciéndome caer al suelo “muy bonito…muy bonito… ¡estupendo! Me voy a morir aquí y ahora…perfecto, simplemente perfecto y si a eso le sumábamos el dolor que sentía más la cruz…hasta el más idiota hubiese adivinado que seguía” pensaba con suma ironía ¿morir por esos vampiros de mierda? Tenía que ser una jodida broma; tanto así que casi no me tomaba en serio lo que podía llegar a ser mi último momento, de no ser por el jodido subciudadano maldito “depender de él,  ya ¿dónde están las cámaras? Jejeje….no me lo creo…NO ME LO CREO jajaja” pensaba divertida, por primera vez estaba sintiendo miedo, un miedo que podía hacerme tanto llorar, como reír; la segunda l hice internamente, mientras que por fuera no mostraba nada más que sorpresa.

Cuando el momento paso, solo sentía ira al que era mi salvador, por lo cual solté un pequeño discursillo para él; pensaba que me golpearía o algo por el estilo, pero en verdad tan solo asintió y me dio el consejo de hacerme la muerte “idiota…” pensé para mí misma al ver la gran idea que me dio aquel hombre, era tan simple…y no había sido capaz de verlo. Antes de que una explosión sonara, Niall al parecer quería decirme algo, pero no llego a terminar con lo que quería decir por una explosión que se escuchó con fuerza y una voz le llamaba; aprovechando ese momento me tire al suelo e hice lo que aquel vampiro me había sugerido hacer, ignorando todo lo que escuche luego de eso “el sabrá que hacer…” fue lo que pensaba.

FDI:
velocidad 3: subacciones 1
hacerme la muerta
avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Mayo 22, 2015 10:02 pm

FRIEDRICH

Ante las palabras de Friedrich, Koselo presionó los puños y frunció el ceño.

-Que yo esclavice a sucios heréticos es designio de Dios. Así como es también designio que tú estés hoy ante nosotros, que un individuo tan sucio y criminal como tú comparta nuestra misma sala, aunque haya kilómetros de distancia entre nosotros.

Lady Melouse también tuvo su turno para responder al cyborg, que sucedió justo después de que este le obsequiara con palabras que alguien irónico calificaría de cariñosas. La pálida mujer, sin embargo, no mostró signo de rencor ni de ira, al contrario que su compañero Koselo.

- Sé que no querías decir lo que has insinuado, mi pequeño. No conoces nada, no sabes nada, y nunca llegarás a saberlo. Solo Dios sabe lo que la naturaleza, que el controla desde su trono de omnipotencia, nos depara. ¿Te atreves a afirmar que ha sido la naturaleza lo que te ha hecho malvado? Créeme cuando te digo que me encuentro en una posición mucho más elevada intelectualmente que tú como para compartir tus estúpidas afirmaciones. Dios nos creó a todos iguales, más o menos. Todas las razas de Terra comparten características comunes, todos somos bípedos, contamos con los mismos sentidos y somos hijos de Dios. Pero como Dios es también Padre, se permite seleccionar a unas cuantas de esas razas como sus hijos predilectos. Y mucho me temo que tú no estás entre ellos. Has sido concebido como un monstruo, y debes ser tratado como tal. Pero la culpa no es tuya, la culpa la tiene el pecado, que corrompe esta sociedad hasta lo indecible. Seguramente tu creador pensaría que ibas a ser una herramienta más para la humanidad, pero algo salió mal. No obstante, yo apoyaré a los que no quieren que el error se repita. Y aunque nuestro salvador, llamado Billie, es la excepción que confirma la regla, no deberían fabricarse más seres como vosotros, pues habéis demostrado tener una capacidad destructiva fatal de caer en manos del pecado. En conclusión: deberías estar agradecido de haber acabado de esta forma, pues solo de esa manera tus pecados serán borrados.

Todo esto fue lo debatido antes de la llegada del hermano menor de Friedrich, el número B1L13, más conocido como Billie. Después de que el debate sobre la prohibición y naturaleza de los cyborgs se avivase, Friedrich inició un curioso discurso, que Julietta Brahman interrumpió acalorada, cuando Friedrich le echó en cara el tratamiento que la sociedad terrana había dado a los cyborgs.

-¡No tienes derecho a nombre, estúpido! ¡Tú mejor que nadie deberías saber que el nombre no es una cualidad inherente a la condición humana, y que tienes que ganártelo! Observa, aquí hay uno de tu clase que se ha labrado un nombre propio. Un nombre que su elocuente actuación en pos de frenar tus perniciosos actos le ha proporcionado.

La audiencia aplaudió la actuación de aquella mujer y Billie alzó la cabeza dispuesto a recibir los vítores del público. No obstante, en sus ojos Friedrich pudo diferenciar una mirada melancólica que el cyborg dirigía a su hermano mayor. Al parecer esa situación no le agradaba sobremanera. Su expresión se magnificó cuando Friedrich se dirigió hacia él, e intentó hacer todo lo posible para serenar sus rasgos.

Una vez Friedrich terminó con su discurso, fue Valkirian quien le respondió, a la vez que se acariciaba la barbilla.

-Como decimos los inquisidores a menudo, vayamos por partes.-este comentario logró arrancar una sonrisa a muchos de los espectadores y contertulianos y una carcajada a otros tantos.- Si con vulnerar la seguridad de esta aún inexpugnable ciudad te refieres a colarte por las alcantarillas cual rata, entonces eres el mayor escapista de todo el continente, querida aberración. Y, guardando los respetos, la catedral Epsylon no era un sitio icónico. De hecho sus dueños estarán agradecidos por lo que has hecho, pues ese lugar era tan antiguo y estaba tan mal mantenido que se caía a cachos. Y tu actuación de esta noche lo ha demostrado. Por último, en lo referente a Martillo de Brujas. ¿De verdad crees que saliste por tu propia cuenta? Las ratas de laboratorio también piensan que corriendo sobre una rueda o resolviendo un acertijo consiguen comida, pero es la mano humana quien se la ofrece. Al igual que tú pensaste, ratoncito estúpido, que tu liberación fue fruto del destino. Pero no fue así. Disminuimos la seguridad del complejo donde te encontrabas para ver si eras capaz de  salir por tu propia cuenta y riesgo. No te impedimos huir de Martillo de Brujas para dilucidar hasta qué punto el experimento había trastocado tu cerebro. Y no te hemos cazado hasta hoy porque nos hemos dado cuenta de que te nos has ido de las manos. Pero no has durado ni diez minutos frente a los chicos grandes, muchacho. No eres más que un ratón que, de improvisto, te muerde el tobillo. Duele, sí. Incluso puede que haya que desinfectar la herida. Pero aparte de eso, solo tienes que agarrarlo con una mano y meterlo en una jaula, que es lo que hemos hecho contigo. Fíjate si eres insignificante que ha sido necesario el derrumbe de una catedralucha para que llamases nuestra atención. De hecho, si Ciudad Catedral hubiera aceptado nuestras recomendaciones, tu impacto habría sido mucho menor de lo que ha sido.

-¿Recomendaciones? ¿Qué recomendaciones?-inquirió Koselo.

-Mejoras en la seguridad de las instalaciones, entre otras cosas.

-Oh, no me hagas reír.-Koselo acompaño aquella petición de un resoplido despectivo.

Manduque intervino en la acalorada discusión que ambos mantenían.

-Caballeros, caballeros. ¿No veis lo que este truhan pretende? Su intención es la de debilitar nuestra cohesión como funcionarios de la Eclesia y quedar como alguien superior frente a nosotros.

Ambos disputantes se relajaron, y esta vez fue Melouse quien habló:

-Manduque está en lo cierto. Yo voto por demostrarle de lo que somos capaces.


Por primera vez, todos los presentes en la sala, incluso el público, estuvieron de acuerdo en algo. Los tertulianos reclamaron la opinión de Billie.

-Es hora de elegir un bando, “salvador”. O estás contra nosotros, o estás contra él.

No obstante, pese a lo que la gente esperaba, el cyborg supo mantenerse neutral sin parecerse inclinarse por ningún bando, quizá por deferencia hacia Friedrich. Con una sonrisa en el rostro, Billie rechazó decorosamente aquella exigencia:

-Lo siento muchachos, pero soy todo un caballero. Además, los tipos como yo no somos más que instrumentos de Dios. Y así como una rueda no se pone de pronto a disparar a flechas y un arco no decide ponerse a rodar, no seré yo quien cambie de funciones y decida participar en decisiones que no me conciernen. Mi trabajo era atrapar a este criminal, y creo que lo he cumplido.


La audiencia aplaudió la sensata decisión del cyborg, así como Talisaya Manduque también lo hizo.

-Como pueden observar, Billie es todo un galante. Esperemos que Friedrich siga su ejemplo.

Antes de que el nombrado pudiera reaccionar, Friedrich notó una sacudida. Después de eso, comenzó a sentir pequeños golpecitos en la medula espinal y, finalmente, el torrente de electrones que le sobrevino le hizo soltar un grito tan potente que su mandíbula estuvo cercana a dislocarse.

Todos los presentes en la sala empezaron a reír cual hienas mientras el desdichado Friedrich soportaba una tortura sin precedentes. Aquello le recordaba a su creación, más que por el dolor por la sensación de impotencia. Pero pronto, como un haz liberador, la descarga cesó.

Lady Melouse se acercó a él, lentamente, y le rozó el rostro. Su caricia se sintió como una verdadera.

-¿Ves, querido Friedrich? Esto es lo que le pasa a la gente que se deja dominar por el diablo. Acaba siendo obligado a expulsarlo. Y ahora que sabes el motivo de esta tortura, podrás disfrutarla en todo su esplendor.


Antes siquiera de que Friedrich pudiera articular palabra, otra descarga, ligeramente más fuerte que la anterior, le levantó, aunque no literalmente, de su asiento. Esta vez la descarga se convirtió en quemadura, y el dolor en agonía. Y la agonía, en inconsciencia.

Friedrich se despertó, o más bien abrió los ojos. Todo era blanco, incluso si trataba de verse su propio cuerpo este color tan puro se lo impediría. A partir de aquí cabían dos posibilidades; o el cyborg era víctima de algún tipo de afección de carácter mundano o seguía en la Infranet. Cuanto tiempo estuvo en ese estado, no pudo precisarlo. Pudieron ser días, meses e inclusos años. Llegó un momento en el cual simplemente existía.

Como una roca, como el suelo, o como el aire, Friedrich tan solo era un elemento más de aquel paisaje en el que la nada tomaba un papel principal. De hecho, por primera vez, si el cyborg se concentraba sentiría algo parecido a la paz. Pero no era paz, era ausencia de dolor, ausencia de sonido, ausencia de problemas. Ausencia de movimiento, ausencia de vida.

En un momento aquello podría llegar a agradarle, pero conforme el tiempo pasó se convirtió en su peor tortura. Aquello era insoportable.

Al cabo del tiempo, algo cambió. Friedrich comenzó a volver a sentir sus extremidades y, lentamente, volvió a la realidad. El cyborg abrió sus ojos. Una oleada de luz atravesó sus retinas y le provocó una poderosa jaqueca. Estaba siendo arrastrado por el suelo de las piernas, a juzgar por los golpes que su cabeza se daba contra el pavimento y la posición de sus cargadores.

Esperando que Friedrich no se despertara hasta llegar al final de trayecto, los presos que los llevaban, dos muchachos rapados y corpulentos, comenzaron a hablar acerca de la situación en el Jardín de los Lamentos. Conversaron acerca de la situación en la prisión. Al parecer Friedrich había estado en aquella máquina mucho más tiempo del previsto, alimentado por una especie de cables. En la prisión las cosas habían cambiado, ahora se libraba una batalla entre El Alguacil y un preso desconocido (Friedrich no pudo atinar a oír su nombre) por el control de la zona baja.

Aquellos dos tipos eran soldados de aquel líder emergente. Mientras le arrastraban, amén de quizá preguntarse por la identidad de aquel desconocido cabecilla, se percató de un angustioso detalle: estaba atado de torso y extremidades, haciendo casi imposible de realizar cualquier movimiento por su parte.

Si observaba la estructura de los pasillos Friedrich se daría cuenta de que la prisión había cambiado mucho durante su ausencia. Llegado a determinado punto, los presos que cargaban a Friedrich se encontraron con otros. Pero estos llevaban un uniforme ligeramente distinto al que Friedrich y los demás presos llevaban. Eran los mismos colores, los mismos patrones. Pero la forma de situarlos era inversa. Incluso la chapa estaba en el pectoral derecho del individuo, en lugar de en el izquierdo, donde debería haber estado.

Los dos presos que cargaban a Friedrich y para sorpresa de este, desenfundaron una suerte de revólveres construidos a base de piezas y recambios usados. Usando estos artilugios tan improvisados, aquellos dos muchachotes lograron sin demasiados apuros instalar unas cuantas balas en el pecho de sus asaltantes.

Dejando los cadáveres atrás, siguieron caminando mientras arrastraban a Friedrich de nuevo por el pavimento. El lugar había desmejorado mucho, si eso era posible. El suelo estaba lleno de los restos de hogueras improvisadas, quizá debido a la falta de luz. Y los cadáveres y restos de estos adornaban los rincones. En cuanto a las paredes, estás presentaban extraños símbolos, a cada cual más dispar que el anterior.

Después de andar un poco más, finalmente los dos corpulentos individuos depositaron a Friedrich ante una misteriosa figura, a la que se dirigieron con el nombre de señor C. Este a su vez estaba rodeado de una comitiva de presos. Pero estos tenían algo distinto, sus manos estaban libres de cualquier esposa o restricción, no portaban aquel uniforme y lo más importante, manejaban armas.

Pronto el señor C se acercó a él, alejándose así de la penumbra que cubría sus facciones. Friedrich pudo discernir en él a un Brav Casmere mucho más crecido, con una barba de tamaño medio y color rojizo que cubría su mandíbula. Sus ropas también eran distintas, y portaba una especie de báculo con un extremo filoso.

-¿Lo veis, mis queridos compañeros? ¡Os lo dije, el Genocida de Noviembre sigue con vida! Y os aseguro que nos ayudará a liberarnos de las cadenas que la burda Eclesia nos ha forzado a llevar. ¿No es así, mi querido Faust?


Inmediatamente, Casmere se percató de que su pregunta era un tanto confusa e hizo un inciso para aclararle la situación actual a Friedrich:

-Escucha atentamente, querido cyborg. Ha pasado tiempo desde que te separaste de nosotros. La situación ha cambiado. Seré breve, pues la situación lo requiere. Al cabo de unos días, Dios sabe que evento de naturaleza desconocida nos aisló del exterior. La megafonía se suspendió. No había forma humana de acceder a los elevadores y las puertas estaban cerradas a cal y canto, como si fueran muros intraspasables. La comida pronto comenzó a escasear. El Alguacil comenzó a tener problemas con su altavoz mágico y unos pocos salimos de su influjo. Los más veteranos no tienen solución, tienen el cerebro lavado. Aunque muchos de ellos ya han caído presa de las enfermedades y la inanición, siguen estando dominados por El Alguacil, que temo haya enloquecido. Ahora están lo suficientemente débiles como para masacrarlos, robar la llave maestra, que estoy seguro que el Alguacil conserva, y largarnos de aquí por las tuberías subterráneas. Tengo tus armas preparadas, pero necesito saber si estás en condiciones de reventar un par de cráneos.


Casmere requería una respuesta.

FDI:
Recibes 17 puntos de daño por la tortura. Además, debes interpretar los efectos psicológicos que tu tortura ha ejercido en ti. Ya sabes, ese tema de la soledad y tal.

LILITH & SHIRO

Lilith, rauda y veloz, agarró a su amigo provocando un incremento en su agonía y que este gritase cual cordero siendo degollado, para después de esquivar a Jack correr hacia la puerta de aquella peculiar azotea como alma que llevaba el diablo. Pero no todo salió como esperaba. Era obvio que Niall no iba a dejar que dos de los principales testigos de su grotesca apariencia salieran con vida de allí, así que se lanzó hacia ellos, a una velocidad mucho mayor de la que Lilith podía alcanzar.

Fue Jack el que, de nuevo, salvó a la Furia Roja, interponiéndose entre la trayectoria que separaba al vampiro de la pandillera y dejando que éste se lo llevase por delante. Por su parte, Duke ya había conseguido extinguir el fuego, no sin algunas quemaduras en el torso y los brazos. Aun así, al ver como su subordinada le abandonaba, Duke no se lo pensó dos veces y, desenfundando un pequeño revolver, disparó contra la espalda de Lilith, que no se había percatado de lo sucedido.

La Furia Roja, junto con Sullivan, cayó al suelo. La bala había impactado en su hombro izquierdo, alojándose en este y haciendo cada movimiento con esa parte del cuerpo una completa tortura. La sangre comenzó a brotar, al principio lentamente y luego de forma más profusa. En aquel instante, Lilith estaba completamente empapada, y lo peor era que ni siquiera una décima parte de la cantidad de sangre que había manchado su atuendo provenía de ella, sino que era propiedad de un moribundo Sullivan que no cesaba de gemir.

Pero Lilith no podía preocuparse de esos detalles pues, aunque Jack intentaba detenerlo mediante dolorosos golpes a su pecho y espalda que causaban que la carne de dichas zonas se desprendieran lentamente, Niall seguía presa de una descarga de adrenalina tal que el dolor se ignoraba, haciendo de la captura de aquellos dos su único objetivo.

Lilith, milagrosamente, consiguió abrir la puerta e introducir a Sullivan y a ella misma en la escalera y cerrarla antes de que Niall entrara. No obstante, el vampiro tuvo tiempo de introducir varias de sus uñas antes de que la puerta se cerrara, y de una patada logró tumbar la puerta. Como consecuencia, la caída de esta golpeó a Lilith y ella junto con Sullivan rodó escaleras abajo.

Para más inri, aquellas escaleras eran tan antiguas que conservaban su diseño original, el de una estructura de caracol utilizada para ahorrar tiempo y dinero a los dueños de la Fundición, así que ambos dos descendieron los tres pisos de la Fundición de aquella forma tan dolorosa.

Para bien o para mal, Sullivan fue el que paró los impactos, llevándose Lilith tan solo un par de magulladuras. Mientras decidía que hacer con su amigo, que yacía en el suelo con una pierna torcida en un ángulo un tanto perjudicial, una figura conocida emergió ante ella, apuntándole con una especie de pistola eléctrica casera. Su rostro había sido golpeado repetidas veces, y arrastraba una severa cojera. De hecho, apenas podía sostener su pistola eléctrica.

-Vaya, vaya, vaya.  Parece ser que en realidad tú y yo éramos del mismo bando. Jajaja. Estabas aquí para avisar a Duke, ¿me equivoco? Donde esta él, ¿acaso lo has matado también? No eres más que una rata callejera. Una rata callejera de la peor categoría. Tu y tu amigo pordiosero habéis traído más desgracias que alegrías a esta operación. Ese maldito calvo no me hizo caso, como es costumbre. Y ahora mira lo que ha pasado. Ese hijo de perra de Jack se ha pasado un poco conmigo.
-dijo White, escupiendo un poco de sangre sobre el moribundo Sullivan.- Ese hijo de perra al que tu ayudaste. Pero tranquila, tu agonía y la de tu amigo no durará mucho más. Voy a mataros a ambos. Moriréis presa de los electrones. Ya no nos sois necesarios. Me temo que habrá que cortarle el grifo a ese loco hiperbóreo.

Unos pasos intermitentes comenzaron a escucharse, seguidos de una ráfaga de disparos potente y de un derrumbe. Parte de la fachada de la Fundición acababa de hundirse, cosa normal por otra parte, pues sus cimientos eran poco resistentes. De no ser por el techo descubierto y por las ventanas que la adornaban, la sala se habría quedado completamente en penumbra. Detrás del derrumbe, una figura trajeada que portaba dos armas semiautomáticas de alta cadencia de fuego emergió. Se trataba de Martillo, y estaba apuntando a White directamente a la espalda. Su muslo se encontraba en un estado tan penoso que tenía que andar de cuclillas. Martillo se dirigió a ambos:



-Lo habéis destrozado. Habéis destrozado todo. Yo solo quería la paz. Quería la paz. Pero vosotros no lo entendéis, ¿Verdad? La paz solo puede conseguirse mediante la fuerza. Vosotros habéis intentado usar otros métodos, y mirad el resultado. Esta noche será calificada como la más sangrienta en años. Y muchas más se vendrán. ¿No lo entendéis, estúpidos? Pureza era lo único que mantenía este estercolero unido. Destruyéndonos habéis condenado a la Subciudad. ¡Qué digo a la Subciudad, puede que a Ciudad Catedral entera! Y ni siquiera habéis sabido hacerlo bien, malditos bastardos. Todavía quedan muchos de nosotros, en el Anillo Exterior.-Martillo comenzó a llorar, sin dejar de apuntar a White.- Me has decepcionado chiquilla. ¿Sabes cuál es la diferencia entre Duke y yo? Yo tengo amigos, amigos fieles. Duke está rodeado de hienas, es el único humano entre una manada de subseres hambrientos de poder. ¿Y sabes qué pasará cuando esos subseres huelan el poder que tanto ansían? La historia volverá a repetirse, Arquo resurgirá de las cenizas en las que tanto sufrimiento costó tornarlos, y los humanos volveremos a ser las víctimas. Ni siquiera Duke el idealista, si es que sobrevive a lo que sea que esté pasando allí arriba, conseguirá frenarlos.

White comenzó a reírse salvajemente.

-No le hagas caso, muchacha. Estabas en el bando adecuado. Estás frente al tipo que quería convertir al diez por ciento de la población de la subciudad en esclavo del otro noventa. Puede que no seas demasiado culto, Thomas, pero ambos sabemos que algo falla en tu planteamiento.


Esta vez fue Thomas quien rió, a la vez que disparaba a White, haciendo que el norgon cayera al suelo, derribado.

-Eres un idiota, White. ¿Acaso piensas que no lo tenía pensado? Estaba todo planeado, íbamos a crear granjas, granjas de esclavos. Productores que revitalizaran la economía de este vertedero. Iba a ser… glorioso, jodidamente glorioso.

Tras una pausa, e indiferente a los gritos de White, Martillo continuó hablando, esta vez dirigiéndose hacia Lilith:

-Ni siquiera voy a apuntarte. Por dos motivos; he de ahorrar balas y tú salvaste a mis hombres. Antes de dejarte huir por una de estas ventanas después de destruir todo lo que he creado. Quiero que me respondas una pregunta y que me hagas una promesa. Veo eso algo justo, ¿no crees, pequeña? En cuanto a la pregunta, ¿por qué Duke y no yo? ¿Qué tiene él que yo no tenga? ¿Por qué… por qué ha ganado?-Martillo parecía realmente triste al reconocer este hecho.-Y en cuanto a la promesa, seré breve. En los próximos días las cosas van a ponerse muy duras. Los que antes eran nuestros esclavos, llenos de ira, buscará venganza. Contra mis soldados, contra mí y contra mi familia. Quiero que protejas a mis hijos. –diciendo esto, sacó un reloj de bolsillo de su chaqueta y se lo entregó a Lilith. Si Lilith lo abría, podría ver que el reloj, roto, se había detenido a las cuatro de la madrugada. Y si miraba la tapa interior, podría observar las fotos de los hijos de Martillo:




Una vez hubo respondido, independientemente de la respuesta Martillo la despacharía, con más o menos cariño, de la siguiente manera:

-Ahora vete, he de terminar con el monstruo que tú y tus amiguitos habéis creado.


Mientras Thomas se dirigía, cojeando, al final de las escaleras, White, desde el suelo, preguntó:

-¿Con cuál de los dos?-
evidentemente, se refería a Jack y Niall.

Martillo bajó el rostro, compungido.

-No lo sé. Me temo que no lo sé.


Si se acercaba a las ventanas, Lilith podría ver como varios soldados broken se acercaban a los escombros e intentaban retirarlos. Al parecer, no contemplaban la posibilidad de supervivientes, puesto que pronto se retiraron. O eso, o algo grave había sucedido en su retaguardia.

Hacerse la muerta para cualquier otra muchacha habría sido algo aburrido, tedioso, incómodo. Pero Shiro no era una muchacha cualquiera. Shiro era una vampiresa de unos ocho siglos, la mayor parte de los cuales los había pasado en un maltrecho escondrijo resguardada del mal por designio de su padre fallecido, el señor Tsumin.

Así que aquello, si se obviaba la violencia desplegada a su alrededor, era como volver a los orígenes. A través de sus oídos, y sus ojos se si decidía a abrirlos, Shiro pudo ver cómo, a pesar de todo, la batalla comenzaba a equilibrarse hacia el lado de los brokens. El cansancio y las heridas, por mucho que los combatientes intentaran minimizar sus efectos, jugaban un papel crucial en el conflicto. Las frescas tropas de Duke, recién despertadas de su letargo, estaban exterminando metódicamente a los miembros de Pureza que restaban.

Además, al parecer los Demonios del Edén habían decidido emular a su líder y rendirse, esperando que los brokens fueran más comprensivos que los pandilleros de Pureza. No obstante, aquellos pandilleros habían dejado a Niall y a todo Nox vendidos a sus enemigos. Tanto Elizabeth como Mikael continuaban en el suelo, puede que haciéndose el muerto o puede que muertos de verdad.

Cuando el último pandillero de Pureza cayó, los brokens comenzaron a revisar los cadáveres. Aquello les llevó un buen rato, pero no dieron señal de detectar ninguna anormalidad. Tampoco lo habrían hecho de haberla, pues se centraban en rapiñar las pertenencias de los abatidos como si no hubiera un mañana, aprovechando la ausencia de su jefe, del que ninguno de ellos parecía preocuparse.

Al cabo de un rato, algo sucedió. La fachada de la Fundición se vino abajo. Como luciérnagas a un foco, los brokens corrieron hacia allí, olvidándose momentáneamente de Shiro para intentar quitar los escombros. Justo entonces, algo cayó del techo e impactó contra el suelo. Se trataba del hiperbóreo calvo, que tenía alojada una pieza de metal atravesando su pecho. En sus últimos estertores de vida, mientras se arrastraba en busca de una ayuda que sus antaño leales tropas no estaban dispuestas a darle, susurró un nombre que Shiro conocía:

-Lilith…-dijo Duke mientras la sangre corría por su cuello y las comisuras de sus labios.

Uno de los brokens se arrodilló junto a él. Al principio cualquier espectador habría pensado que iba a ayudarle, pero en su lugar sólo retorció el metal, clavándolo más en el cuerpo del hiperbóreo, que se retorció de dolor. Todos los demás brokens rieron, y comenzaron a patearlo. Intentaban dar justo en el hierro, para que este perforase todos los órganos vitales a su alcance y la agonía fuese más larga. Lo último que Duke pudo susurrar antes de morir hecho un amasijo de carne fue:

-¿Por qué?

Uno de los brokens se atrevió a responderle.

-Chikan siempre fue un buen líder. El líder que los brokens nos merecemos. Teníamos que matarte, pero al parecer alguien más nos ha hecho el trabajo sucio.


Duke murió con la decepción y la desesperción adornando su maltratado rostro.

Después de eso, los brokens cual hienas se dirigieron a registrar el cadáver, del cual extrajeron bastantes documentos y un par de fajos de billetes. A continuación, uno de ellos advirtió a los demás que habían dejado un cuerpo sin revisar. Los demás asintieron, dándole la razón. Dicho y hecho, los brokens se arrodillaron en torno a Shiro y comenzaron a manosearla, en busca de Dios sabe qué.

Si gemía, la descubrirían. Si se revolvía, la descubrirían. Si quería mantener su tapadera, Shiro debía permitir que esos brokens llevasen a cabo todo tipo de actos perniciosos con su cuerpo aparentemente inerte. De hecho, Shiro comenzó a experimentar una extraña sensación. Aunque quisiera moverlos, muchas partes de su cuerpo no le respondían y una atípica somnolencia comenzó a apoderarse de ella.


FDI:
Lilith: Recibes 10 puntos de daño.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Dom Mayo 24, 2015 10:11 am

Las palabras de Koselo le generaron más gracia que el ver su sola apariencia y pensar que por gracia y obra de sus acciones, tal criatura habría resultado en ese estado de lamentablemente irreversible fealdad. Miró con cierta antipatía luego, cuando aquél pingüe hombre respondía con el mismo sentimiento a los “halagos” que él le habría hecho, y, ¿hablar de Dios? Designios divinos, designios del destino. Quizás existiesen, a lo mejor Friedrich pudo haber creído con fervor en ellos en algún momento. Pero para él, aquello no era más que una burda estupidez. ¿Dios? No existía para él, así como para el creyente la ciencia no supone la solución a sus dilemas éticos, no hallando más refugio que en los brazos del fuego eterno y quizá un posible cielo esperándole tras su muerte.

Apagó una risa. Una risa de sincera burla, en lugar de sus risas fingidas y poco creíbles. Esas risas que podrían verse como una burla proporcional a la seriedad de las palabras con la que es dirigida. Comúnmente, acompañan comentarios sarcásticos e irónicos, equivalentes para equivalentes; risas que tienen la capacidad de dar a entender un desentendimiento total y poca seriedad en un asunto. Risas, a final de cuenta, normales como todas.

A efectos, Friedrich, se debatía entre contestar o no. Sus palabras siempre caían en saco roto; era un todos contra él. Y él empezaba a sospechar que era la minoría; así como otras razas podrían ser minoría ante la humanidad, él lo era allí, ante todos, humanos o no. Le recordaba a un escritor de porte liberal que alguna vez habría leído. “La lucha indiferente a la situación racial dentro de los estratos de la sociedad.”

-Por ventura, mi lady. – Respondió rápidamente. - ¿Me he referido yo acaso, a una igualdad racial? No me considero un justiciero por el mundo; mucho menos un ideológico de ideas tanto más extrañas que surgen día a día en la mente cansada de los estudiosos enloquecidos, ni culpo a la naturaleza por mis acciones. En todo caso, me lo ordena todo ella, que está aquí arriba. – Señaló con su dedo índice a su cabeza. – Ella me da la confianza para seguir y cometer toda clase de acción en su santo nombre. ¿No es eso un indicio de santidad? ¿No es eso un indicio de qué algo se gesta en mi interior? Nos referimos, pues, a que los profetas, grandes o pequeños, han tenido siempre un haz de luz, una lumbre que ilumina sus acciones. “Haz esto, aquello, todo en nombre de Dios”. No obstante, no todos sabéis que Dios está dentro de uno mismo, dentro de nuestros corazones mora Dios, nuestro propio Dios. Así como de los hombres nacen hombres, y de los animales, su misma especie. Somos creaturas de Dios, su mano sagrada nos plantó aquí, en este idílico mundo, sabemos pues, que si hemos sido creados por sus magníficas manos, y que todo lo que sale de él, es perfecto. Y lo nacido de Dios, es precisamente, hijo de Dios, ¿podemos no esperar entonces, llegar a ser dioses? Ese era el preciso propósito del proyecto de instrumentalización humana del cuál yo fui parte, ¿me equivoco, Valkirian? – Dirigió una mirada de picardía al inquisidor. – En todo caso, nosotros, los Cyborg, fuimos humanos alguna vez. Habremos cometido errores quizá, puede que sí, o que no; en mi caso, no recuerdo nada de mi vida pasada salvo la camilla quirúrgica, pero… - Volvió la vista a otro lado. – Lo seguimos siendo, en parte, y somos parte del pecado que vosotros mismos cometisteis al crearnos.

Calló luego de esto, sentía la garganta fatigada después de hablar tanto tiempo. Tragó saliva para lo que venía, cuando un hombre al que recordaba, se apedillaba Brahman, tomaba la palabra.
-Señor… Brahman, ¿me equivoco? – Miró de reojo y se percató que se dirigía a una señora, pero se hizo el sueco. – Con el nombre nacemos todos, Brahman. ¿Acaso nacisteis y se os negó al instante en que la mujer que llamáis madre os parió? No lo creo, el nombre es para el hijo lo que es para el ser vivo la comida, el aire. ¿Acaso en todo caso somos, como creación, inmerecedores de un nombre? No sé si el nombre al que respondo es mío de verdad o simple nomenclatura a la que fui marcado apenas me crearon, y aún así, mi nombre es mi estandarte, mi bastión, lo ondeo con orgullo como lo hacen las mismas legiones de hierro con su bandera.

Concluyó su discurso en el momento en que Billie terminaba de hacer su aparición por la puerta. En silencio le dirigió una sonrisa que en términos mundanos, podría llamarse sincera. Pero la sinceridad nunca fue una de las virtudes que podría tener el empecinado y terco Profeta profano. Y en sus ojos pudo discernir una especie de melancolía, de nostalgia. ¿Por qué sería? ¿Tristeza? La alegría debería de invadir su ser después de ser coronado héroe tras un tropiezo en el actuar del Profeta, aún más, con la dicha de tener una remuneración económica de gran valor.

A lo mejor el propósito de Billie muriese con Friedrich capturado. Así como el propósito de Friedrich moriría si llegase a dejar de existir la Eclesia.

Eran de esos amores dicotómicos. De forma secreta aman lo que odian, y viceversa. Sin ese “sentido” de vida basado en el sentimiento de odio y venganza hacia todo y hacia nada en su caso, tanto como podrían ser los amores bizarros que nublaban la mente de un enamorado en situación desesperante, es un paroxismo incomprensible.

Friedrich había terminado su discurso.

Carraspeó un poco, aclarando la garganta, mientras Valkirian soltaba una sarta de palabras tan agrias como bajando el ánimo en general del Profeta. ¿Solamente un experimento? ¿Para eso dejarle escapar y no capturarle hasta pasado tanto tiempo? No. Negó fervientemente aquél discurso, lo negó una y otra vez, mientras se agitaba, y volvía a agitar. Sentía como si su orgullo se viese lastimado por alguna acción bochornosa, que más que generar vergüenza, causa una perniciosa pena.

Pero no nos referimos a una pena carnal, material: pudor, vergüenza.

Era una especie de pena interior, la pena interior consigo mismo, una pena que no puede compartirse, que es inherente a la personalidad en sí. Una herida en el orgullo que trataría de sanar a partir de ese momento.

Sangre clama sangre. Silencio. No se atrevió a contestar. Pero mantuvo una sonrisa sarcástica en su rostro, como una especie de satisfacción.

Su objetivo podría resumirse en llegar a ser lo más mezquino y estorboso posible para la Eclesia, esa institución a la que tanto odiaba y amaba al mismo tiempo. La repudiaba y la necesitaba, como el borracho odia el vino y a la vez lo anhela en cada momento que puede.

Y lo había cumplido, y lo seguiría cumpliendo, en cada ocasión que pudiera.

Así transcurrieron los instantes bochornosos, hasta que una especie de sacudida, un temblor, un escalofrío, le recorrió. Algo pasaba, miró con terror absoluto a su alrededor; como si una especie de mano fantasma le tocase directamente en el cerebro mismo y al fin, el terror.

Un grito tan estrepitoso que denotaba el dolor resumido en desesperación brotó de su garganta sin previo aviso. Pero no era el dolor lo que le molestaba, no, y mil veces no. La sensación… era de impotencia, de ser incapaz de poder hacer algo contra ello. Como ese fatídico día en la camilla de operaciones de esos científicos. Y esos dilemas le ocupaban cuando Lady Melouse le acariciaba la mejilla. Pero el tacto se sentía como si de verdad fuese así, y no una ilusión de la Infranet. Pero…

Otra descarga, esta más brutal, más dolorosa, más terrorífica en todo su esplendor; con un ardor casi inenarrable y que le obligó a levantarse como acto reflejo ante aquel atormentador público que ahora se mofaba de él. ¡De él, de Friedrich Von Faust! ¡El mundo no debería de olvidar la herida en el orgullo que causaban a ese ser compuesto de odio y resentimientos! Pero perdió la consciencia.

Lo uno sucedió a lo otro, y en la inconsciencia el tiempo transcurre imperceptible, sutil. A veces, aterrador, otras, vertiginoso y pragmático, como debería de ser la noción del tiempo para un ser, de momentos a otros, sumidos, quizá, en el mundo de los sueños, donde pequeñas imágenes formadas por el subconsciente se sienten pasar rápidas, indescifrables, mientras en la vida exterior, afuera, en el mundo de lo material, han pasado horas.

Pero, ¿era eso el mundo de los sueños? ¿La Infranet? ¿El mundo real? ¿La muerte?

Está claro que si algo piensa, existe. Eso puede ser aplicable a los seres humanos, pero aún así, el no pensar no supone el no existir. Así como el decir que algo piensa, no supone que exista propiamente en el mundo real, como son las imaginaciones.

No había sensaciones, ni dolor, más que sus pensamientos. Y sus pensamientos irradiaban la calma de aquél que no sufre. El dolor dejó de existir, las demás sensaciones, también.

Una ausencia total de todo. Sonido. Una paz interior imperceptible.

Sentía que podía sacar algo de la oscuridad interior que le invadía. Algo quizá de su memoria, del ignoto lugar que ocupaba su mente.

Y aún así, cuánto más tiempo lo intentase, menos podía. Era algo que parecía estar a su alcance y a la vez, muy lejano.

Pero el tiempo, primero, se sentía ligero, interminable, una existencia pacífica sin más preocupación que existir, a pesar de estar consciente, no podía hacer nada más que seguir vivo.

Al principio esa calma le sentó bien, inclusive, llegó a gustarle, le encantaba un poco ese lugar donde podía estar muy a gusto. Conforme el tiempo avanzaba, no obstante, y sin percibir cambio alguno, comenzó a desesperarse. Era desesperación en estado más crudo.

Desesperado. Sólo él. Él solo, soledad… nada alrededor. Ni sensaciones. Ni nada que hacer.

La espera más angustiante que se podría concebir es cuando el todo y la nada se fusionan en uno sólo. Intangible y tangible al mismo tiempo, el tiempo se transformaba en lo mismo: nada, y entonces, sin acción alguna que cometer, o ideal alguno que defender, la mente del condenado a tal tortura se transforma en una vorágine de desesperación, locura. De haber podido habría pataleado, quizá gritado, se habría hecho daño a sí mismo, suicidado, todo, con tal de salir de aquél atolladero que le impedía volver a hacer algo, quizá para siempre. Quizá había muerto, y ese no era el cielo que prometían, más bien, el infierno.

Y la rutina se volvía igual, lo mismo, una y otra vez. Intentar moverse, intentar gritar, intentar hablar, pero nada. Nada respondía a su llamado, nada se movía en su cuerpo. Nada respiraba, nada sentía calor o frío, dolor o placer. Pasó un tiempo, ¿cuánto sería? No lo pudo saber con certeza, solamente sabía que aquello era terrible, aterrador, echaba de menos a la gente y a todo lo que alguna vez odió. Como las mujeres no tan fáciles que iban en vestido provocador. Él decía: “Oye, pero si vas enseñando tanto, ¿cómo quieres que no te toquen?” Y luego se mofaba aún más. O en ocasiones parecidas, hacía lo mismo con mujeres de “clase”, las mujeronas que vestían con la nueva “tendencia” de Ciudad Catedral estando en provincias. Mujeres, al fin, que ni agraciadas ni educadas, se intentaban mostrar modernizadas de una forma, quizá, un tanto ridícula.

Y de pronto, ¡sensaciones! Todo volvía a la normalidad, o eso pensaba, eso creía. Abrió los ojos. Luz, sí, ya no era aquella cortina blanca que le impedía inclusive verse a sí mismo. Sí, volvía a tener poco a poco control de sí mismo. Algo le iba golpeando en la cabeza. Algo le golpeaba la cabeza. Tardó unos segundos en hilvanar las ideas.

Si algo me golpea la cabeza. No me puedo mover, y estoy siendo arrastrado…

Y entonces, abrió los ojos de par en par.

Estaba siendo arrastrado por los pies, por dos hombretones. Su cabeza golpeaba el suelo cada vez que se movían.

Es tu castigo. Por no hacerme caso. – Sentenció la voz dentro de su cabeza. Y otra vez, el cadáver de una mujer rubia y desnuda le seguía. Caminaba a su par, viéndole como con ojos de lástima.

Una especie de mirada fría a la vez. Era una mirada inquisitiva, como queriéndole preguntar algo.

Finalmente la voz volvió a oírse. Pero la boca de la mujer no se movió.

-Dinos, Friedrich. Confesa tus pecados. – Resonó en su cabeza. - ¿Qué has hecho?

La paranoía volvía a estar presente en su mente. El terror, la ansiedad, todo confabulaba para que su castigado cerebro pensase cosas que no son.

¡Me matarán! ¡Me llevan para matarme, por mis pecados! ¡Tengo que confesarlos! ¡Debo hacerlo! Y cada imagen, cada palabra de sus imaginarios verdugos, se resumía en ¡Lo haré confesaré! ¡Confesaré!

-¡Confieso! – Gritó a todo pulmón sacudiéndose. - ¡Que violé y maté a una niña de seis años porque me siguió, y cuando le pregunté porqué lo hacía, me dijo “Yo hago lo que me dé la gana”!

-No es eso. Confiesa.

-¡Y confieso que hice volar en pedazos a una ancianita!

Las imágenes de las paredes se volvían objetos psicodélicos, le atacaban, le insultaban, se reían en su cara. Se transformaban en hombres y animales, todos gritaban, todos se abalanzaban sobre sí mismos en una especie de lucha campal sangrienta y llena de brutalidad. Se podría resumir sus alucinaciones como resultado del aislamiento. Todo a su alrededor era su enemigo, la paranoía total de algún exiliado al ostracismo que regresa pronto a una vida civilizada.

Y cuál no fue su sobresalto cuando sus transportistas se encontraron con otros. Pero ¿Esa era la cárcel? No lo parecía, los uniformes, sí, lo parecían pero, algo cambiaba. No lo lograba distinguir. Y había escuchado algo de alguna revuelta, y un líder entre los presos mientras deliraba.

Sus transportistas dispararon, Friedrich se sobresaltó lo suficiente para retorcerse e imposibilitarles un poco el trabajo. Miraba en todas direcciones, al techo, las paredes; estaba todo cambiado. Los dibujos que se seguían moviendo, las señales de fuego en el suelo. A sus posibles captores, unos hombres gordos y rapados. Luego volvió a ver con suma atención los cadáveres del suelo, parecía que le hablaban.

Por fin, llegaron a lo que parecía ser el lugar de destino. Friedrich se encontraba conmocionado, entre una especie de miedo e irritación que nunca habría sentido antes. Sentía miedo por su vida. Miedo por los demás, miedo por estar acompañado, miedo por estar solo.

Y lo que había visto hasta el momento no le procuraba calma alguna en lo absoluto. Le infundía un terror tan visceral que habría sido imposible pensar que un criminal de su talla temblase como lo estaba haciendo. Le depositaron en medio de una comitiva de presos. Ninguno llevaba cadenas, ni grilletes. Sólo él.

Todo se tornaba cada vez más extraño. Miró en todas direcciones por interminables momentos que fueron sólo segundos. El que parecía ser el líder se acercaba –una especie de hombre con barba pelirroja- junto a un bastón con un borde afilado.

Le habló. Su voz le pareció conocida.

Le estaban pidiendo ayuda. Ayuda, a él.
Le resultó tan extraño que le miró con una cara de estupefacción y sorpresa evidente. Iba a hablar, pero no se le ocurrió nada que decir. El otro, al ver la duda en su rostro se terminó de explicar.

Al parecer el Alguacil estaba acorralado, acabado, y le darían sus armas si les ayudaba a salir.

Otra vez.

-Así que planeáis escapar. El Alguacil está debilitado, y lo más importante, tenéis mis armas. – Comentó sin dejar de dudar de todo su alrededor. - ¿Entonces qué estáis esperando? Desatadme, os ayudaré. – Terminó ordenando.

Seguramente luego los traicionaré y los mataré o dejaré vendidos en medio de la lucha.” Sonrió, mientras continuaba: Y lo más importante, podré tener la armadura de el Alguacil, me encanta.

_________________

avatar
Friedrich Von Faust

Mensajes : 83
Fecha de inscripción : 30/04/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Publicar nuevo tema   Este tema está cerrado y no puedes editar mensajes o responder
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.