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[AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

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[AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Crick el Miér Feb 25, 2015 9:09 pm

bueno, en unos días dezba posteara el primer post y despues debereis postear vosotras siguiendo sus indicaciones. portaros bien y divertiros. para cualquier duda o disputa me avisais, aunque estare vigilando ^_^

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Feb 26, 2015 12:29 am

PRESENTACIÓN:
Como Crick ya ha mencionado, voy a ser vuestro master becario en esta aventura. Si notais algún fallo en mis textos (he pasado correctores y revisado los parrafos, pero siempre puede fallar algo) hacedmelo saber e intentaré evitarlo la vez próxima.

Los plazos serán de siete días (si me equivoco, que Crick me corrija) tanto para mí como para vosotros. Creo que a ambos nos bajará nuestra respectiva nota si incumplimos dichos plazos, digo creo en mi caso, puesto que en el vuestro estoy seguro de que así será, a menos que tengáis un motivo de peso para dicho retraso.

En cuanto a los mensajes, notaréis que la extensión de los post no es equitativa (un personaje tiene más líneas que otro). Nunca, y repito nunca, si puedo evitarlo, lo será. Es decir, que una vez haré post largos para un personaje y otras le tocaran post cortos, todo eso dependerá de las acciones que hayais hecho y en última instancia del planteamiento de la propia aventura, como ha sido este caso. En cuanto a vuestros mensajes, no deben ser muy cortos y toda falta de ortografía "orrhoroza" bajará nota. Si queréis darle profundidad a vuestros personajes podéis utilizar todo tipo de recursos: flashbacks, monólogos internos, sueños, etc... siempre que no abuseis de ellos para crear una extensión artificial del mensaje.

Finalmente la parte importante, el planteamiento de la aventura. En las aventuras iniciales, salvo que seais muy cafres, no vais a perder el personaje, ya que estan planteadas como el primer trozo del sendero. Pero podeis perder privilegios (por ejemplo, ser degradados de rango en alguna organización del juego, ser perseguido por la Inquisición, etcetera) o empezar la próxima aventura en una situación cuanto menos delicada. Poco más puedo decir. Cada decisión a efectos prácticos tiene sus consecuencias y he planteado esta aventura en forma de libre elección, así que no os sintáis obligadas a seguir una línea encorsetada, podéis tomar varios caminos a traves de los cuales yo desarrollaré la aventura de una forma u otra.

Por último, observareis que hay ocasiones donde teneis oportunidad de contestar a un personaje que está hablandoos o emprender una acción antes de que acabe el mensaje siempre que no cree disonancia con el final del texto (por ejemplo, si al final de mi texto un personaje muere, no permitiré que en vuestra contestación pongáis que intentáis detener a su agresor y blablabla...). Si quereis hacerlo, podeis incluir estos dialogos en vuestros posts y yo haré lo mismo con las respuesta de los respectivos personajes en mi siguiente contestación.

Si teneis alguna duda sobre algo, podeis usar la chatbox, la taberna o el MP. Intentaré responderos con presteza.
Se me olvidaba lo más importante; divertíos.


Un saludo.

LILITH

En aquel bullicioso local apartado del orden y la ley, era difícil diferenciar a los hombres de simples animales, tal vez porque ninguno de ellos reunía las cualidades necesarias para ser más que un simple animal, tan sólo preocupado de sus instintos más básicos.  Se trataba de la posada “El Ogro Feliz”, conocida por el dudoso logro de ser el lugar de la Subciudad en la que menos gente había muerto, con una cifra que ascendía a treinta y siete personas en sus diez años de existencia.

Aun así, muchos sospechaban que dichas cifras habían sido maquilladas y que la existencia de tan pocos cadáveres se debía más bien a que el edificio estaba provisto de una poderosa caldera de fuego, dónde podría ser incinerado incluso un banthor. Fuese lo que fuese, a la Furia Roja no le importaban esas menudencias. Había llegado hasta allí siguiendo a su amigo Sullivan, el cual había sido citado por uno de los ya ex miembros de los Serpientes Sucias.

Lilith avanzó junto a su amigo esquivando a los mugrientos parroquianos, los cuales no cesaban en sus piropos, algunos más afortunados que otros, y todavía estaban sorprendidos de la presencia voluntaria de una mujer en aquel local. Una vez llegaron a la barra, Lilith rechazó con amabilidad la oferta del camarero de llenar uno de sus mugrientos vasos con a saber qué tipo de líquido y esperó hasta que Sullivan reconoció el lugar.

Lilith miró a su compañero, y éste negó con la cabeza:

-No está aquí.-dijo Sullivan mientras hacía ademán de levantarse.

Una mano enorme le hizo detenerse. La Furia Roja acercó la mano a la funda de su pistola antes siquiera de percatarse de quien se trataba, mientras Sullivan hacía lo mismo con su propia arma. El propietario de aquella mano no era otro que un broken bastante grande, incluso para los estándares de su raza, que miraba a Sullivan con una mezcla de autoridad y sosiego:



-Cómo ya habrás deducido, tu amigo no está aquí. Ha sido una maniobra para llamar tu atención. Pero no os vayáis, tengo algo que deciros, algo que merece la pena que escuchéis. Mi jefe está interesado en adquirir tus servicios, Sullivan, y los de tu compañera, la fogosa Furia.
-dijo mientras se metía mano en el bolsillo y sacaba un fajo de billetes en el que los parroquianos pronto centraron la mirada. El broken, consciente de la situación, se levantó y convenció a los clientes del establecimiento de abandonar sus pecaminosos pensamientos con una demoledora frase.-A quien se atreva a tocarlos le arrancó los dos brazos y se los vuelvo a meter del revés, hijos de mil putas.-como consecuencia de este alegato, un denso silencio invadió la sala. Una vez el ambiente se hubo relajado y el flujo de conversaciones volvió a ser el esperado, el broken continuó.-Los rumores sobre la disolución de vuestra banda han llegado a los oídos de mi jefe. Como muestra de aflicción por vuestras perdidas, me ha encargado que os dé esto, 10000 terrans. Seguro que es más dinero junto del que habéis visto en toda vuestra vida. Pero no sólo eso, mi jefe quiere que trabajéis para él, en calidad de agentes de campo. Obviamente, si hacéis lo que os dice recibiréis el triple. Si os interesa, os estaré esperando fuera, en la puerta. Me iré de este tugurio en unos cinco minutos, así que os aconsejo que penséis rápido.

El broken se abrió paso entre los ebrios ocupantes del local y atravesó la carcomida puerta, dejando a Sullivan contando el dinero discretamente. Una vez hubo terminado, una sonrisa se dibujó en su rostro, mientras miraba a Lilith:

-No ha mentido, son 10.000 terrans en metálico. Podríamos escuchar al jefe de ese broken, ver que tiene que ofrecernos. Si nos convence, seguimos adelante y si no, nos vamos. Un poco de dinero no nos hará daño. Te seré franco, Lilith. Después de lo que ha pasado-Sullivan no le había preguntado nada acerca del fuego, Lilith no sabía si por desconocimiento o por otro motivo.- no estamos muy boyantes en ese tema. Sea como sea, deberíamos irnos. Estar en la subciudad con esta cantidad de dinero es una invitación a ser abierto en canal. En fin, ¿Tu qué piensas, Lilith?-susurró Sullivan, evitando de este modo que su conversación fuese captada por algún parroquiano.

SHIRO
La princesa Carmesí aguardaba sentada en un banco de mármol. Un ostentoso jardín se extendía a su alrededor lleno de plantas tanto autóctonas (las menos) como exóticas, las más. Además de las plantas, el conjunto arquitectónico era completado con un edificio cuyos acabados eran de lo más exquisitos, destacando las níveas paredes, en las cuales estaban incrustadas esculturas de lo más bellas.
Mientras esperaba a ser llamada, no sin un leve sentimiento de molestia debido a la más de media hora que llevaba sentada en aquel banco, Shiro recapitulaba sobre la misteriosa invitación que su mayordomo Alveek había hecho llegar hasta ella. En dicha invitación, una dama conocida por la amistad que compartía con el difunto padre de la dama Carmesí expresaba los deseos de que la joven heredera de Altarius Tsumin asistiera a su cena.

En dicho escrito, bajo palabras textuales, la dama auto-denominada Lady Melouse incidía en sus deseos por conocer a la primera heredera femenina de tal noble dinastía y a la obispo de la ciudad. Según Alveek le había contado y Shiro había averiguado por sus propios medios, aquella dama había tratado de liar a Altarius entre sus sábanas más de una vez. También circulaban perniciosos rumores acerca de su pacto con el diablo, que a su vez estaban relacionados con otras habladurías que indicaban que lady Melouse poseía reservas inagotables de oro, debido a sus más que visibles lujos. Los chismes acerca de su relación con el diablo también estaban relacionados con la envidia que muchos hombres le profesaban a lady Melouse, dado que esta mujer era la consejera de confianza de muchos altos cargos de las altas esferas de la Eclesía, que acudían a ella para pedirle su asesoramiento en temas delicados. El motivo por el cual Shiro no había sido invitada antes era, según la carta, por el respeto que se le profesaba en la ciudad, debido al cual lady Melouse no se atrevía a entretener a un cargo tan importante dentro de la Eclesia con sus asuntos banales. Pero debido a la insistencia de muchos de sus habituales comensales, la anfitriona había acabado por invitar a la princesa carmesí a una de sus famosas cenas.

El delicado sonido de una campana sacó a Shiro de sus pensamientos y la hizo percatarse de que uno de los sirvientes la esperaba con la puerta delantera de la mansión abierta de par en par. Una vez llegó a la puerta, el sirviente le hizo detenerse y empezó a cachearla.

-Lo siento mi lady, es el protocolo habitual.-Shiro asintió y se dejó hacer, mientras el sirviente, intentaba palparla con el máximo decoro que le era posible. Mientras el proceso tenía lugar, Shiro observó que incluso el uniforme de los sirvientes era ostentoso en aquella casa, siendo una obra de arte bordada en un traje con detalles de oro sobre tela negra.  En caso de que Shiro portase algún arma, el sirviente insistiría en que dicha arma permaneciera fuera del edificio.
Mientras el sirviente le guiaba a la sala principal, Shiro pudo observar que la ostentación no sólo no se detenía de puertas para dentro, sino que se incrementaba cada vez más, rallando lo delirante. Fuentes en el pasillo, lavabos cuyo tamaño equivalían a una habitación para huéspedes, incluso llegó a divisar toda  una cocina, en la cual varios cocineros y pinches de cocina trabajan sin cesar, seguramente para preparar el banquete que se aproximaba.

Finalmente, el sirviente frenó en seco junto a un enorme portón, el cual cedió después de que éste le aplicase un poco de fuerza. La excesiva luz artificial que iluminaba la sala estuvo a punto de dejar a Shiro ciega. Pasado este percance, Shiro pudo comprobar que toda la majestuosidad de la casa se centraba en aquel punto. Era completamente imposible mantener la vista fija en ningún punto por un periodo de tiempo más o menos prolongado, dado que en seguida otro lugar de la sala llamaba su atención.
Pero Shiro no tuvo tiempo de admirar la decoración del gran salón en toda su plenitud, pues una voz requirió su presencia.

-¡Venga aquí, doña obispo! ¡Le ruego que no haga esperar a su anfitriona!

Esa voz procedía de un viejo conocido de la princesa carmesí, en concreto un hombre con él que tanto su padre y ella habían hecho negocios, cuyo nombre era el de Frank Koselo, un comerciante de esclavos. Frank Koselo era un hombre influente pero a la vez despreciado por sus iguales. Se decía que alimentaba a la Inquisición prestando a sus esclavos para Dios sabe qué tipo de experimentos. De hecho se rumoreaba que era uno de los proveedores directos de los famosos rastreadores, seres parte humano y parte máquina, que algunos inquisidores empleaban.

Koselo era un altea corpulento, cosa que era difícil en su concepto, y solía disimular sus cada vez más pronunciadas entradas con distintos sombreros, la mayoría de ellos ridículos en exceso. Hizo ademán de levantarse pero un delicado brazo de tono níveo lo detuvo. Ese brazo pertenecía a más ni menos que la anfitriona, lady Melouse, pudo dilucidar Shiro por la escueta descripción que Alveek le había prestado.

Aquella delicada mujer era un reflejo de su mansión, vistiendo una lujosa prenda que habría sido firmada por algún diseñador de moda famoso. Shiro y la anfitriona se intercambiaron dos besos en sus respectivas mejillas, y Melouse la llevó a su asiento, unas cuantas decenas de metros separado del asiento de Koselo.

-Encantada de conocerte, lady Shiro. Mi nombre es Henrietta, pero puedes llamarme por mi apellido, ya que todo el mundo lo hace. Como ya sabrás, muchos de mis invitados demandaban tu presencia. Aquí la gente te respeta, y yo soy una de tus más fervientes admiradoras, hasta tal punto que temía inmiscuirme en tu agenda dado que seguramente tendrías asuntos más importantes que atender que esta cena. Pero al final nos has honrado con tu asistencia, y esta humilde dama no podría estarte más agradecida por ello.-su lenguaje, como su casa y su vestido, tambien estaba lleno de florituras.- Ahora te ruego que me disculpes, tengo literalmente decenas de invitados que atender. Espero que disfrutes de la velada.

Una vez sentada, mientras lady Melouse recibía a los demás invitados y se iban sentando en sus respectivas localizaciones, Shiro pudo observar el proceso de distribución de asientos. Lady Melouse no dudaba ni un solo momento en cuál sería el lugar del próximo invitado, lo cual indicaba o bien una capacidad memorística de primera división o una planificación exhaustiva del tempo. Aquella mujer había citado a cada persona a una hora ligeramente distinta de los demás. Según pudo calcular Shiro, los intervalos no superaban los cinco minutos, que no era tiempo suficiente para evitar que varios invitados se encontrasen. Pero aquello no sucedió, y cada invitado entro individualmente en la sala y fue depositado en su correspondiente silla.

Poco menos de una hora después, todos los asistentes estaban sentados en la larga mesa de ébano del gran salón y los entrantes habían sido servidos. Ni siquiera Shiro, con la vasta red de contactos que había heredado de su padre, pudo reconocer a más de la mitad de los asistentes.

Frente a ella, un altonato totalmente desconocido, que tenía el pelo dorado, el rostro pálido, orejas de soplillo y labios gruesos e iba ataviado con un austero traje y corbata negra, la miró a los ojos e inició una conversación:


-Buenas noches, señorita. Mi nombre es Kristoff Lemanski, escribano historiador.-el hombre aguardó a que Shiro extendiera su mano. Si esta lo hacía, Kristoff la besaría suavemente en la muñeca. De lo contrario, en la cara del interlocutor de Shiro podría reflejarse la turbación y el desagrado.-¿Le está gustando la fiesta?-preguntó Kristoff, mientras miraba en derredor.

-La verdad es que, guárdeme el secreto, considero a la anfitriona un poco… pomposa. Y dígame, ¿Qué opinión le merece a usted la dueña de la casa?


Una vez Shiro le hubo contestado, la conversación se alargó un poco más y una campana fue tocada. Para sorpresa de Shiro, los comensales de enfrente de ella empezaron a rotar de posición, extendiendo su movimiento a la otra parte de la mesa, así que Shiro también tuvo que hacer lo propio. Mientras los asistentes se redistribuían, los sirvientes, silenciosos pero eficaces, traían el primer plato a la mesa. Ahora, frente a ella, estaba situado un hombre de rasgos marcados pero que que alguna vez habían sido delicados. La parte superior de sus cabeza estaba tapada por una especie de turbante o sombrero, pero aun así Shiro sabía distinguir un fallen cuando lo veía, aun sin necesidad de comprobar si aquel hombre hacía gala de las distintivas orejas propias de esa raza. Mientras echaba mano a la botella del exquisito vino que él y Shiro compartían, el hombre tuvo el detalle de llenar ambos vasos, el suyo propio y el de la princesa carmesí. El fallen miraba a Shiro con una mezcla de curiosidad y desconfianza.



-No sé si lo sabrás, pero estuve trabajando para tu padre una buena temporada. Era algo así como su guardaespaldas personal. Es raro, porque nunca hizo mención alguna de ti o de otro hijo. ¿No teníais una buena relación? No contestes si te ves obligada, faltaría más. De todos modos, pensé que tu padre nunca estiraría la pata. Tenía….. en fin, no sé cómo explicarlo, daba la sensación de que un halo de inmortalidad le rodeaba. ¿Sabes lo que te digo? Es difícil de explicar, la verdad.

Una vez su conversación hubo terminado, la campana volvió a sonar. De nuevo, los comensales rotaron y entonces el segundo plato fue servido. Esta vez, frente a Shiro había otro fallen, pero este con las orejas descubiertas.



-Mi nombre es Abir, encantado.-resumió en un apresurado saludo.- ¿Has estado hablando con un hombre que portaba un turbante, así un poco serio, con la gracia de una patata y con cara de malos amigos? En caso de que sí, ese gilipollas y yo venimos de la misma semilla. No te preocupes por él, no merece la pena. La verdad es que está noche se me han agotado los temas de conversación, pero nunca está de más dejar de hablar y pararse a mirar a la gente que te rodea. Te diré la verdad, la mitad de los que estamos aquí no somos más que personas relacionadas con lady Melouse: amigos, familiares, trabajadores, compañeros de negocios, etcétera. Y la otra mitad son unos lame culos de mierda, como ese cerdo de Koselo. Pero tú, bella Shiro-dijo mientras sonreía y la miraba a los ojos-, tú no eres de ninguno de los dos grupos. Me he estado informando sobre ti. Apareces de la nada y te haces con la fortuna de tu padre, siendo la primera mujer de la dinastía Tsumin. Cualquiera diría que esto es un signo de decadencia en lo que al poder dinástico se refiere, ya que una mujer lo tiene mucho más difícil que un hombre para dar lugar a vástagos. Si bien a tu padre y al padre de su padre siempre se le aparecieron descendientes como por arte de magia, en caso de que a ti te sucediera eso muchos te tildarían de ramera, por no hablar de nuestros santos inquisidores, Dios los acoja en su seno y blablablá. Pero todo eso cambiaría si te aseguraras de encontrar al marido adecuado. Un hombre de buen ver, fértil, con contactos y que no sea ni lo bastante poderoso como para eclipsar a tu figura ni lo suficiente humilde como para no estar a tu altura. Creo que ni en esta sala ni por extensión en toda la ciudad encontrarías otro hombre más digno que yo para desempeñar tales propósitos. Por eso, aunque esto no sea una petición formal, me gustaría que te pensaras el darme el apellido Tsumin. Pero no creas que soy como ellos, yo no deseo tus riquezas, aunque me preocupo por el porvenir de una dinastía tan noble y longeva como es la tuya. En realidad es tu delicado rostro y tus penetrantes ojos los que me empujan a hacerte esta propuesta. Así que, mi dulce reina de las nieves, me agradaría sobre manera que ocupases tu mente con esta proposición. Tienes toda la noche para darme una respuesta, sin prisa..-una vez hubo terminado su alegato, la campana volvió a sonar y Abir se despidió con una reverencia.

Finalmente, esta vez fue una mujer la que cerró el círculo, sentándose en frente de la princesa carmesí para dar fin a esa cena con la ingesta de los postres. Era una mujer  trajeada, repeinada y envejecida. Salvo en los ojos, daba la sensación que prefería optar por no usar maquillaje, lo que destacaba sus arrugas. Se sacó un puro del bolsillo e hizo un ademán de encenderlo con su elegante encendedor plateado:



-¿Te molesta? ¿O es que quieres uno?-una vez Shiro le hubo respondido, con o sin su cigarro en la boca, la mujer continuó hablando con esta.-No esperes que te elogie como han hecho los anteriores perros en celo que has tenido delante. Nosotras somos mujeres y como tales, nuestra obligación es mantener los modos. No pienses que voy a decirte cosas que en el fondo pienso que son mentira. Podría decirte que eres guapa, pero tu tono de piel pálido en contraste con tus ojos rojos hace que me parezcas poco menos que una abominación. Tampoco te diré que eres exitosa, puesto que sólo eres un ejemplo más de niña de papa moribundo. Lo único que puedo destacar de ti es la administración de tu hacienda, que por otro lado es lo más básico, el “abecé” de los economistas, y tu dominio de los conocimientos, que sin haber nacido de quien has nacido no sería ni remotamente parecido. Por no hablar de tu envidiable pero comprometida posición de obispo, en eso no puedo ponerte ninguna pega en realidad. Por cierto, mi nombre es Julietta, y no quiero que se me llame July, ni Juliet, ni por ningún estúpido diminutivo.-nunca nadie se había atrevido a ser tan molestamente directo con la princesa carmesí. Se podía deducir que, salvo que fuera una loca, aquella mujer no temía las posibles represalias de un obispo. O eso o estaba inmunizada contra ellas.

Shiro tuvo oportunidad de rebatir a esta última comensal. El postre había finalizado y lady Melouse empezaba a despedir invitados en un particular orden. Mientras tanto, Shiro y la directa mujer del puro seguían en su última posición. La princesa carmesí también pudo observar, si es que se preocupaba de mirar en derredor, que ninguno de los comensales con los que había compartido la velada había sido depuesto de su asiento. Levantarse sería poco decoroso, y lo más educado sería esperar a que la propia Melouse se lo indicara.

FRIEDRICH

Sus articulaciones mecánicas empezaban a ralentizarse, pero Friedrich ya divisaba la muralla exterior de Ciudad Catedral. Su situación era tan inverosímil como irónica. Todo había comenzado en una taberna de los caminos, donde Friedrich había pasado una noche. No se sabe cómo, el posadero lo reconoció. Quizá fueron sus modales, quizá algún conocido lo advirtió o quizá tuvo que ver la reciente oleada de asesinatos por motivos raciales que estaban siendo perpetrados en las cercanías de Ciudad Catedral. De todos modos, el camarero munchkin, temeroso de su vida y de su local, avisó a las autoridades.

Para cuando los mercenarios habían subido las escaleras, Friedrich bajaba por la ventana ropa en mano. Tuvo que huir semidesnudo y aprovechar un momento de despiste de sus perseguidores para ponerse su ropa. Tuvo que atravesar matorrales, campos e incluso zanjas con su traje, por lo que al final, aunque pudo dar esquinazo a sus perseguidores su ropa pagó un caro precio.

Con el aspecto de un vagabundo, Friedrich había caminado kilómetros y kilómetros de campos alejándose de los caminos oficiales hasta llegar a la gran muralla de Ciudad Catedral. Llevaba casi un día sin parar de caminar, dando rodeos y cubriendo sus huellas. Y ahora le tocaba detenerse inevitablemente, puesto que una enorme pared de acero se interponía entre él y el camino.

No podía dar la vuelta, si sus perseguidores lo volvían a encontrar no podría defenderse de ellos en ese estado. Además, según había podido observar, no eran ningunos novatos, tenían un potente equipo de rastreo y armas avanzadas. De todos modos, si aquellos tipos eran tan profesionales como parecían, tendrían dispositivos de comunicación desplegados y habrían avisado a las patrullas de la Eclesia para evitar posibles fugas.

Por lo tanto, lo más probables sería que hubiera soldados en aquel momento saliendo de las murallas para buscarle. Su única oportunidad quizá  fuera introducirse en el interior de las murallas y esperar que nadie le reconociese.

Otra posibilidad era tratar de bordear la muralla, pero aquello le llevaría tiempo y esfuerzo y aumentaba las posibilidades de que un encuentro accidental con uno de los transeúntes que entraban y salían de las murallas terminase en un reconocimiento de su persona.

Mientras pensaba en sus posibilidades, Friedrich irremediablemente llegó al punto en el que tenía que tomar una decisión:

Estaba encima de una elevación del terreno. Al norte de su posición se encontraba un acceso a la muralla, vigilado por guardias y por el que estaban entrando numerosas personas. Seguramente sería por dicha puerta por la que los refuerzos de la inquisición saldrían en caso de que lo hicieran. A ambos lados de dicho acceso se encontraban varias puertas más, separadas unas de otras por decenas de metros. En la puerta situada al oeste unos cuantos campesinos estaban siendo interrogados y en la orientada más a oriente unos mercaderes estaban introduciendo sus hileras caravanas por el acceso mientras los guardias revisaban su contenido.

Si Friedrich se dirigía a cualquiera de esos dos accesos seguramente podría encontrar aún más accesos al oeste o al este.

Mientras tanto, los mercenarios que le seguían la pista estarían en algún lugar al sur de su posición. Si estaba dispuesto a enfrentarse a ellos, podría tenderles una trampa, pero quizá resultaría demasiado arriesgado teniendo en cuenta el posible envío de refuerzos desde el norte. Eligiera lo que eligiera, era hora de apresurarse.

FDI:
Post un poco corto, por otra parte porque hace las veces de introducción y porque no quería introducirte en la ciudad de una forma muy guiada. Puedes explicar si quieres lo que hacías en la posada dichosa,creo que te he dejado margen para hacerlo. En cuanto a la aventura, tu objetivo es el que tu quieras. Puedes intentar entrar en la ciudad sin ser descubierto como también puedes intentar armar jaleo para deshacerte de los mercenarios o cualquier variante que se te ocurra, de hecho las alternativas que te he señalado en mi mensaje son las mas obvias y son reducidas. Sólo ten en cuenta que tus acciones, como es lógico, derivan en consecuencias.

Finalmente, ten en cuenta que la imagen de la muralla tiene caracter ambiental. No bases tu interpretación cien por cien en ella y si te has de fijar en algo, fijate en la parte de la imagen donde la muralla conecta con los campos, creo que es la más fiel representación de la realidad.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Jue Feb 26, 2015 1:36 am

Tener que huir como una animal con el rabo entre las patas le era un lastre a su orgullo exageradamente pesado. No obstante, si la intuición no le fallaba, alternativa alguna no le hubiese quedado de haber intentado luchar allí mismo, en esa posada de mala estrella en la que habría quedado atrapado.

Ser una persona muy buscada no le era un problema de gran envergadura; salvo en esas ocasiones en las que tenía que huir a mitad de la noche, perseguido por perros, como le gustaba referirse a sus constantes cazadores. Pero si algo era factible, es que si alguna vez volvía a provincias, tendría que darle una visita premeditada a ese pequeño camarero que le hizo tener la ropa despedazada, luego de un día entero de marcha entre matorrales y demás caminos alejados de la mano de Dios. Y sin embargo, aún no lograba despistar del todo a sus perseguidores.

Durante toda la noche, y todo el día, la caminata había dado sus frutos, aunque con una gran dolencia para sus implantes mecánicos, que empezaban a sufrir y dificultarle el movimiento cada vez más. Aunque para su suerte, comenzaba a divisar el enorme muro de hierro que bordeaba a Ciudad Catedral, y su posible salvación: un mecánico para sus extremidades.

Estaba ya sobre una elevación del terreno, cuando pudo al fin observar en gran plenitud al imponente muro, con sus múltiples entradas; todas muy vigiladas, pero, ¿ahora qué hacer?

Sacó al cráneo Elizabeth de su bolso.

-¿Sabes, querida? Ahora esto es un dilema. – Comenzó a hablar mirando el grotesco trofeo. - ¿Qué es lo que puedo hacer, oh, para sortear estas dificultades? ¡Mira, mira todo lo que tenemos en frente y todo lo que podemos hacer, oh, felicidad mía!... No. Debemos hacerlo todo más calmadamente; ¿Quizá explosivos?  

Se escondió entre matorrales profundos, con vista a la puerta oriente, donde una hilera de caravanas entraba lentamente mientras era revisada. Agudizó la vista; buscaba algo.

-¿Quizá las alcantarillas? ¿Quizá armar un jaleo en otro lado? – La calavera pareció responderle, aunque era una alucinación de él.

-Sí, podría poner explosivos en alguna caravana, pero eso los haría encerrarse. Pero podría introducirme por los desagües y luego generar una conmoción para desviar el objetivo de búsqueda al sector exterior. – Dijo pensativo.

Finalmente vio algo que le ofrecía una posibilidad de que sus maquinaciones se hiciesen reales, y que le proporcionaba una pequeña esperanza de lograr entrar a la ciudad, “sin hacerse notar.”

-Mira, mira. Ahí. – Señaló con el dedo mientras le hablaba al cráneo. Señalaba una entrada de alcantarilla un poco grande. Curiosamente, faltaba la tapa. – Está cerca de la entrada oriente. Las caravanas caminan lento, podríamos poner un explosivo en el último carromato, camuflarnos entre la gente e intentar  llegar a la alcantarilla; detonar los explosivos y escondernos, ¿No? – El cráneo, dio su visto bueno, aunque sólo él lo escuchó.

Así fue como luego de unos quince minutos de descanso; se levantó, guardando a su preciada Elizabeth en el bolso, y, sacando algunos explosivos, caminó lo más rápido hasta el carromato del final de la fila. Tenía poco tiempo para hacer todo lo planeado. Sólo rezaba que sus piernas mecánicas no le fallaran.

Colocó una carga en la parte inferior del vehículo. Detonaría en unos pocos minutos, dándole tiempo a colarse entre las personas. Se quitó la máscara.

-¡SEÑORES! ¡HONORABLES SEÑORES! – Gritó. - ¡POR VOLUTAD DEL SEÑOR DE LOS CIELOS, OS RUEGO YO; UNA PEQUEÑA LIMOSNA PARA ESTE INDIGENTE! – Esperaba hacer un poco de distracción mientras se alejaba. Centrar las miradas de algunos no sería bueno; pero intentar pasar desapercibido requería ese riesgo.

Aumentó la marcha sin dejar de cojear. Una de sus piernas parecía no querer responderle como acostumbraba, ya estaba prácticamente enfrente del desagüe, y entonces…

Una gran explosión habría de haber volado en pedazos el carromato de la caravana. Y fue su momento de lanzarse cual rata dentro de la oscuridad de la inmundicia del sistema de alcantarillado de Ciudad Catedral. Pero no es divertido, hasta que nadie muera no lo será. Se lamentó en sus adentros, mientras se arrastraba por las tuberías, hasta haber logrado salir al nivel superior, por algún desagüe de las calles.

FDI:
No sé si esto haya requerido más o menos explicaciones. En todo caso, mis acciones se reducen a poner el explosivo de distracción, e intentar colarme por las alcantarillas (que no es la opción más limpia).

Velocidad 1, acciones: 2
Acción 1: Colocar un explosivo + Actuar como mendigo.
Acción 2: Dirigirme a la alcantarilla + Introducirme en ella.

Saludos a todos, un placer compartir aventura con vosotros.


Última edición por Friedrich Von Faust el Jue Feb 26, 2015 5:48 pm, editado 1 vez

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Jue Feb 26, 2015 3:53 pm

El ambiente de aquel tugurio no agradaba a Lilith. Desde luego que no.

Al menos el calor provocado por la gran acumulación de los parroquianos y la caldera del lugar no le molestaba, cosa que no sabía si le pasaba por su extraño "asunto" con el fuego o simplemente porque estaba demasiado ocupada reprochándose el haber venido como para pensar en ello. Lo que si que la molestó fueron los piropos y demás sandeces de aquellos desgraciados, aunque los ignoró con soltura. Se tenía la suficiente estima como para tener un concepto de dignidad propia, pero conocía la Subciudad y no era lo suficientemente estúpida como para comenzar una trifulca en un lugar tan sórdido como aquel.

Una vez en la barra, tocaba esperar. Era Sulli quien le había propuesto aquello, él era la cabeza pensante de la "operación", mientras que Lilith se limitaba a acompañarle y prepararse para emprenderla a tiros de hacer falta.

Sin embargo, su esperanza de ver a uno de los maleantes que había formado parte de su amplia familia durante tanto tiempo iba decayendo según su mejor amigo pasaba su mirada por todos los rincones del local.

Entonces aquel broken abordó a Darren. Lilith se apresuró en preparar su arma, advertida por su instinto pandillero. El broken les trató de tranquilizar, pero Lilith no se iba a relajar con dos palabras. Además... aquel tipo le recordaba demasiado al que participó en el asalto a La Madriguera. El hombre que había intentado matar a Sulli, y al cual ella había calcinado de alguna manera que aún desconocía.

-Una mierd...- iba a decir la pelirroja, aún aferrando su pistola, pero entonces aquel misterioso personaje extrajo el dinero. Joder, eso son... muchísimos miles de terrans ¡La hostia! se dijo, asombrada, y el brazo con el que sujetaba el arma bajó por puro instinto. La brusca manera del broken de acallar a los parroquianos no le importó, por supuesto. De hecho, aquel tipo empezó a caerle bien, pese a seguir sin fiarse.

Cuando aquel siniestro contactador se hubo ido, no pudo si no quedarse mirando a los 10.000 terrans, casi embobada. Escuchó la proposición de Sullivan sin interrumpirlo, aún asimilándolo, y cuando acabó, le respondió.

-Joder... ese tío dice que nos va a dar 30.000 terrans más... Yo digo que sí, que tienes razón, deberíamos ir a ver... Además, casi se nos ha acabado la comida. Hostia... vamos a ser ricos- la brusca pelirroja se permitió una sonrisa momentánea, pero entonces volvió a la realidad- Eso sí, ese tipo me da muy, muy mala espina. Y su manera de hablar de su jefe, hace que ese me de todavía peor espina. Así que ten a mano tu cuchillo ¿Vale, Sulli?.-

Cuando acabó de hablar, se dirigió hacia la salida del local de inmediato, con paso seguro y la mano a pocos centímetros de su pistola.

F.D.I:
Buenas a todos, es un placer compartir aventurica con ustedes.

Mis acciones se reducirían a dirigirme hacia la puerta y ya.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Jue Feb 26, 2015 11:29 pm

La verdad aquella tarde mientras estaba sentada en un banco de mármol, con las manos juntas y cerrando los ojos mientras recordaba el porque de mi presencia en aquel lugar, había sido verdaderamente tranquilo, ni una nube se podia divisar en ese claro cielo que acompañaba de un armoniosa manera aquel jardín lleno de plantas de lo mas hermosas, algunas violetas, blancas, amarillas y rojas colocadas en un gran orden, como si se las viera desde el punto adecuado formaran una especie de retrato, acompañado con un elegante toque el cual eran las esculturas de las paredes de alrededor, aunque este punto era el menos importante para mi en ese momento, anote eso mentalmente, como una idea para el jardín que estaba en frente de mi mansión, la cual había sido de ayuda para formar el conocido apodo que yo tenia. Lo mas relevante que recordaba en aquel momento era aquella extraña carta, de por si el modelo ya advertía la actitud de quien la mandaba, era un sobre de color rosa claro con las letras de un rosa fuerte mesclado con un especial tono de violeta, ninguno de mis actuales conocidos tenia esa actitud, asi que la lei con especial cuidado; la carta era una invitación a la “famosa” cena de una señora llamada “Lady Melouse” a la cual no había sido invitada anteriormente por mi posición en la eclesia y el respeto que se me tenia, aunque en el fondo creía que, como todas las cosas que me pasaban, seria por culpa de mi aspecto exterior, además de esto puedo decir que me quede muy extrañada de que llenaría a ella y a sus recurrentes invitados de satisfacción si lograba asistir, tanto entusiasmo por mi persona?; le pedi a alveek mi sirviente de confianza que la investigara, aunque para acelerar el proceso yo también decidí ver de que iba esta mujer….no fueron muy buenas noticias, era otra de las “amigas” de mi padre, el disfrutaba mucho de sus “amistades” aunque solo eran por motivos económicos, al parecer había intentado arrastrarlo a la cama, sabiendo como era el, me sorprendio en gran medida que no lo hay logrado, pero esos solo eran detalles menores, lo mas destacable era su supuesto “trato con el diablo” será una demonio o una vampiresa? Nah eso era sacar conclusiones de la nada, también se decía que tenia una riqueza inigualable, si eso llegaba a ser cierto me encantaba tenerla cerca, ya tenia mucho dinero pero….para mi plan que estaba formulando el cual sorprendería a toda la ciudad necesitaba todos los recursos  posibles.
Mientras pensaba en los beneficios que me traía la amistad de esa mujer y de los comensales de aquella velada, fui interrumpida por el sonido de una campana, eso basto para que abriera los ojos y mirara hacia el lugar del cual provenía ese sonido, fue allí cuando observe que un hombre el cual parecía ser uno de los sirvientes de aquella dama que me había invitado, me esperaba paciente enfrente de la mansión, la cual ahora tenia las puertas abiertas como invitando a entrar en aquel lugar, que de buenas a primeras se mostraba con cuidadosos detalles en cada rincón en el cual se mirara y la puerta de madera oscura y gruesa cuidadosamente tallada, se notaba y hasta se sentía que la persona que allí vivía tenia un gusto por demostrar que tenia el suficiente dinero como para comprar lo que quisiera…una extravagante total, aunque si quería ganarme su confianza/amistad no debía de decirle algo parecido, solo lo guardaría para mi; al acercarme hasta el me miraba de una manera algo…impaciente? Creo, asi que por esto apure un poco el paso, al llegar junto a el empezó a palparme en búsqueda de algún instrumento peligroso….aunque debío de haber empezado diciéndome que dejara mi espada veraplata la cual se hacia notar desde metros por el simple echo de que casi 50cm mas grande que mi cuerpo, al parecer se disculpo por esto y me dijo que solo era por protocolo, cosa que yo ya sabia asi que me limite a asentir y dejar que terminara con su trabajo. El traje que tenia era de lo mas extraño que había visto, como alguien podia tener sirvientes que se vistieran de esa forma? Los mios siempre tenia que llevar un traje negro con botones dorados y un pantalón negro; aunque quien era yo para criticar gustos de los demás? Mi mansión estaba enteramente pintada de rojo oscuro, lo cual había hecho muchas quejas por parte de los invitados, eso hacia que mi derecho a quejarme fuese mínimo, además de eso en el interior de la casa se notaba que las extravagancias no decrecían en el interior, sino que al contrario aumentaban en gran medida, ese lugar tenia muchos cuartos con sus respectivas cosas para su adecuado funcionamiento exageradas hasta el punto de lo absurdo…bueno, al menos desde mi punto de vista, los gustos de esa señora eran un tanto singulares, jamas había visto a alguien asi; por decir un ejemplo en la cocina había mas cocineros y ayudantes de estos que invitados en si, preparaban comida con toda la velocidad que sus hábiles manos daban.
luego de un tiempo muy corto llegamos al frente de un gran portón de madera el cual cedió luego de que aquel hombre le aplicara un poco de fuerza, el lugar se ilumino con la luz de la otra sala, tuve un poco de miedo que de alguna manera estuviese emulando la luz solar y solo hubiese sido una trampa para terminar con mi vida en aquel lugar; por suerte esto no fue asi, solo fue mi impresión ya que al cabo de unos segundos mi vista recupero su fortaleza normal y pude ver claramente el aspecto de aquel lugar, era una gran mesa de madera clara y blanca de verias docenas de metros….íbamos a comer unos invitados de una fiesta o era la reunión anual de los soldados del martillo de brujas? Se notaba a simple vista que los invitados vendrían en varias docenas de personas, además de eso en el techo se podia observar una pintura hecha por un concido pintor de la ciudad, pero no me concentre mucho en esto, ya que de nuevo mi vista fue atraída por otra cosa, algunas cortinas azules que lucía el lugar estaban hechas con una de las mejores telas que se podia conseguir en la ciudad catedral, todo esto hacia un ambiente de hermosas estructuras aunque de alguna manera, se las habían arreglado para que el ambiente no quedara tan cargado; todo el mundo que me hubiese visto diría que estaba mintiendo con el asunto de que todo me sorprendia ya que en mi cara solo se podia ver una expresión seria ante todas las cosas, casi de desagrado podríamos decir y en parte era cierto ya que solo estaba impresionada por el lugar como siempre que descubria algo nuevo, en mi infancia había leído libros sobre magníficos castillos en los cuales caballeros, dragones y seres de toda clase se batían a duelo por una u otra cosa y cada vez que veía algo parecido a los exagerados razgos de esos lugares me emocionaba por la belleza de ese lugar que veía, aun si solo era una imponente montaña me emocionaba el hecho de imaginar que allí había un poderoso dragón dispuesto a calcinar a miles de grados a cualquiera que se atreviese a perturbar su descanso; fui nuevamente interrumpida por un sonido, al menos esta vez no era una campana, sino una voz algo raposa pero con un toque….no se como decirlo, el caso es que provenia de un viejo y molesto conocido, un hombre llamado Frank koselo….koselo, koselo, como me molestaba el solo hecho de su presencia, no podia con el sinceramente, el hecho es que sus tratos no solian ser muy “justos” le había comprado algunos esclavos mayormente para usarlos de alimento, eso hacia mas fácil el tener que estar pendiente de consumir sangre ya que no tendría que engañar a nadie ni usar presos ni ninguna cosa asi; tenia cierta fama de haber sido el proveedor de los rastreadores, tenia una idea de que quizás los experimentos de los que crearon a esos horribles seres eran los culpables de la plaga de sangre, esos idiotas que crearon vampiros y licántropos muy primitivos y pusieron en peligro a mi y a mi padre…idiotas totales a mis ojos, por esa razon tenia a frak muy bien vigilado por ciertos…medios, hiso ademan de levantarse, una charla con el hubiese sido tediosa hasta puntos increíbles;  aunque no fue asi, fue interrumpido, cosa que me hiso creer que en ese lugar las interrupciones serian mas frecuentes de lo que me esperaba que fueran, por el  brazo de nada mas y nada menos que la anfitriona de aquella velada, lady Melouse, o eso pensé al recordar las descripciones de alveek y por su extravagante manera de vestir, cosa que la hacia ver como si quisiera llamar la atención.
Luego de intercambiar 2 besos aquella amable mujer me llevo hasta mi asiento, que para mi agrado estaba muy alejado del señor koselo, el simple hecho de hacer esto hiso que se ganara un poco de mi agrado, supuse que debía ser una persona sin muchas preocupaciones, durante este recorrido pude ver la pintura que estaba sobre nosotros, aclaro que pude haberlo hecho pero no se me paso por la cabeza hacerlo, estaba mas concentrada pensando en que clase de personas vería, intentaba adivinarlo porque si uno no esta preparado, las situaciones que la tomen por sorpresa pueden ser un mal terrible, eso lo había aprendido en mis pocos años en el puesto de obispó de la ciudad, las cosas se deben hacer lento y con cuidado, un error puede traer graves consecuencias; al llegar al lugar indicado aquella dama me dijo su nombre en un tono agradable y alegre, además de informarme de cosas que ya estaban incluidas en la carta que había recibido esta mañana, pero seguramente lo había dicho por educación, su lenguaje tenia ese mismo toque detallista y….extraño que tenia su casa, me agradaba pero solo hasta cierto punto, en mi cara aun no se podían ver signos de lo que pasaba en mi interior ya que solo mostraba una pequeña y casi inexistente sonrisa, que por supuesto era solo para no quedar mal con la anfitriona su manera de hablar me recordaba a alveek, con ese tono de notable admiración  y lleno de palabras bonitas, bueno, es que asi tenia que hablar desde su posicion, otra clase de lenguaje hubiese sido de mala educación asi que al parecer todo estaba bien hasta ahora, nada excesivamente extraño ni nada parecido, luego de decir esto se despidió y se fue rápidamente, a juzgar por el tamaño de la mesa en la que comeríamos debían ser docenas de personas como decia, yo no podría con tanto trabajo, no era lo mio, me sente en el lugar al cual esa señora me había llevado y espere pacientemente mientras miraba la puerta y observaba como los demás invitados entraban, prestando especial atención al intervalo de tiempo entre invitado e invitado; al cabo de una hora y media todos se habían puesto en sus lugares, durante mis observaciones pude calcular que había un intervalo de 5 minutos entre invitado e invitado, pensé que de seguro aquella mujer tendría una memoria increíble o había planeado todo durante días….con lo que sabia de ella hasta ahora y con esto me refiero a que muchas personas de las altas esferas de la eclesia recurrían a ella para tomar bien sus deciciones, opte por o primero aunque no estaba muy segura de si era lo correcto; ahora que lo pienso, en el tema de los invitados no pude divisar a nadie, ecepto Frank koselo, que conociera de otra parte, todos eran unos completos extraños para mi, serian de otros lugares muy distantes? No sabia todo sobre la ciudad catedral? Sea cual sea la respuesta no importaba, la cosa es que estaba totalmente perdida, aunque por fuera estuviese mostrando seguridad; frente a mi había un hombre de aspecto curioso que no conocía de nada, me miraba directamente a los ojos, cosa que no me agradaba para nada, mas alla de ponerme nerviosa me estaba molestando un poco, sin razón aparente empezó una conversación, se presento diciendo su nombre el cual era Kristoff Lemanski era algo difícil de pronunciar pero al ser su nombre lo dijo con mucha naturalidad, su trabajo según dijo el  era escribano historiador, serian cosas acerca de la repentina muerte de mi padre? Como sea, extendí mi mano, cosa que había aprendido que se debía hacer en una clase de reunión como lo era esa...alveek me habia enseñado regañándome duramente cada vez que no lo hacia, aunque aun seguía sintiéndome un poco extraña al hacer eso, seguido a eso me pregunto si me agradaba la fiesta, algo extraño ya que apenas habia comenzado y no podría decirle con exactitud lo que pensaba, asi que solo asentí como para darle el gusto; lo siguiente que dijo era lo mas cierto que habia oído desde que llegue a ese lugar, “un poco pomposa”? yo diría sumamente extravagante y detallista…pero si la anfitriona lo escuchaba estaría en algunos problemas, decidi buscar mis palabras con delicadeza y decir calmada
-bueno, creo que tienes razón en tus palabras, se lo puede ver por alguna de sus prendas y detalles de su hogar, pero eh de admitir que su gusto es algo que no eh visto en mucho tiempo por lo cual lo considero algo nuevo, algo extraño, algo…hermoso en cierto punto, como una de esas pinturas que se exhiben en museos y salones de arte- seguimos hablando sobe cosas de las cuales no tiene mucha importancia destacar, pero no fue por mucho ya que lo que parecía ser normal en ese lugar paso, otra interrupción, esta vez volvia a ser de una campana y después algo extraño paso, en una rara practica todos empezaron a rotar de posición, extendiendo su movimiento a la otra parte de la mesa, así que tuve que imitarlos y moverme de mi lugar, note como los sirvientes y asistentes prep0araban todo para el siguiente plato, de seguro costaba mucho esfuerzo y dedicación el hacer eso en cada cena que hacían, pero porque seria? No era suficiente el dejar que quitaran los platos y trajeran los nuevos? No era de mis primeras cenas con otras personas y en ningúna oportunidad pude ver que alguien hiciera eso, aunque tampoco habia visto a alguien con gustos tan particulares; cuando todo el movimiento termino y pude volver a sentarme en frente de mi asiento estaba un hombre que tenia parte de la cabeza tapada con un turbante negro de una tela muy común en mercados lejos del centro, pude notar en los costados de su cabeza una pequeña elevación en esa tela, lo que indicaba que tendrá algo allí por lo que en mi mente surgió un pensamiento “era un fallen” no entendia cual era el problema que tenían estas criaturas con sus orejas, no le veía lo malo al tener esa curiosa característica…no era como los vampiros que teníamos que ocultarnos del sol, ese no era un rasgo especialmente bonito; tenia los razgos de la nariz y la boca muy marcados, seguramente por la edad, sirvió un poco de un exelente vino, de los mejores que habia visto, eso lo pude notar por su color y olor, eso era justamente lo que necesitaba, habia olvidado traer un poco de sangre como siempre y eso era lo que mas se acercaba, aunque habia tomado un poco antes de salir tenia que calmarlo cada tanto y el sabor de esa bebida era mas que suficiente…o eso creía después de todas las veces que lo probé; en su mirada se podia notar gran curiosidad y un poco de desconfianza, sabría algo acerca de mi? Alguno de mis secretos o algo asi? En ese momento me sentí un poco insegura de encontrarme cerca de alguien asi, según dijo habia trabajado para mi padre, enserio tanta mala suerte tenia para encontrarme 2 amigos de ese tipo en una noche? Aun asi era uno de los primeros en percatarse de lo extraño de mi “familia” la cual solo estaba compuesta de unos 3 integrantes…se habia dado cuenta que nunca habia hablado de mi, claro, el idiota a penas de daba cuenta de que yo existía, finalmente termino con la pregunta obvia, teníamos mala relación? Eso era decir poco, también menciono el hecho de que mi padre tenia una especie de “aura de inmortalidad” como el le decía, eso era algo raro, ese hombre tenia una intuición muy grande, pocos lo hubiesen notado y claro que era difícil de explicar, como se podia describir el sentimiento de estar junto con un vampiro? Jeje, simplemente podia decir que en eso tenia muy buenas ideas aquel idiota que murió por….bueno, mejor no hablemos de eso ahora
- señor, si me permite decirlo creo que mi padre no era alguien a quien se debe de respetar tanto, no ah oído hablar de mi simplemente porque nuestra relación era terrible, siempre me decía que estaba avergonzado de tenerme a mi como hija, que la línea familiar estaba perdida desde mi nacimiento, un pensamiento totalmente machista…..no pensaba en mi solo porque era una mujer, no confiaba en que pudiese llevar nuestra familia solo por ese detalle, por eso lo odiaba….- aunque eso era mentira, era peor que eso, el solo me encerro en un horrible y lúgubre sotano para que el pudiese vivir feliz y tranquilo, no me arrepentia de lo que le habia pasado, solamente sentía un sentimiento de odio hacia el y por el habia nacido mi odio hacia la eclesia y todo en general, me unía a ellos para hacerme fuerte y destruirla desde adentro y si algo pasaba…acabaría con todo de la peor manera posible, tiraría las 4 puertas cardinales abajo y dejaría que los poderosos demonios y dioses de la destrucccion de los cuales se hablaba en los cuentos de la eclesia entraran a la zona “segura” en la que vivíamos. Seguimos hablando un buen rato hasta que esa campana volvió a sonar y todos volvimos a movernos, delante de mi quedo esta vez otro fallen, este no ocultaba sus orejas, cosa que me agrado y empezo, sin darme tiempo a decir nada, un gran monologo; primero pregunto si habia visto a un hombre que usaba turbante, serio y con cara de malos amigos…si no fuera por lo de turbante hubiese contestado alveek, pero por lo otro era obvio que se referia a aquel hombre con el que habia hablado unos momentos antes, resulto ser que eran hermanos, me sorprendio bastante ya que las diferencias entre ambos eran claras, talvez eran hermanastros o algo asi, también dijo que se la habia pasado hablando toda la velada y que ya no sabia de que mas hablar, cosa que no me parecía verdad ya que estaba hablando rápidamente, sin darme tiempo de contestar, lo siguiente que dijo fue una gran verdad, de un lado estaban los amigos, familiares y otros cercanos de lady Melouse y por otro aduladores y cosas asi…también estaba yo y creo que con eso se referia a que no hablaba mucho con esa mujer, de hecho era la primera vez que asistia a esa reunión, además ella me “admiraba” cosa  eu ella misma habia dicho cuando me habia llevado a mi lugar; las palabras siguientes que eran nada mas que alagos y cosas que ya se sabían de mi en los diarios y conversaciones de la catedral, pero venían acompañana de una sonrisa y una mirada algo extraña, quería algo conmigo? La sola idea de pensar eso me causaba un poco de nauseas, no acepatria a un fallen como el…tan…no se como decirlo, yo ya tenia en mente a una persona, bueno mejor dicho a 2, ambos hombres de una exitosa familia, con varios contactos y una gran fortuna amasada por sus anteriores familiares….aunque los nombres jamas se los revelaria ni a mi mejor amigo hasta que llegara el momento correcto; hablo sobre la extraña forma de dejar decendencia de mi familia, eso claro era algo que me preocupaba mucho, porque exactamente como decía el, me tildarían de ramera o algo asi, pero ya tendría tiempo para pensar en eso. Termino por ser que si, en efecto esas eran sus intenciones, no me agradaba para nada la idea que me habia planteado pero…podia considerarlo para algo, al parecer el carisma que tenia habia servido en exceso con aquel hombre, podia serme útil en un futuro; al terminar su discurso la campana volvió a sonar y Abir se despidió con una reverencia.
Nuevamente y esperaba que fuera la ultima, volvimos a cambiar de lugares, eso se estaba empezando a volver molesto, pero por las partes de la comida seguramente ese seria el momento del postre, la parte final de esa grandiosa comida en la cual habia aprendido que al parecer no conozco a tantas personas como creía, esta vez fue una mujer adulta, sin maquillaje pero de aspecto bien cuidado la que cerró el círculo, se sacó un puro del bolsillo e hizo un ademán de encenderlo con su elegante encendedor plateado, me pregunto de manera algo dura si quería uno y si me molestaba, una persona asi me agradaba, tenia el valor para hablarle asi a una obispo, la primera en todo el tiempo de la eclesia de echo, me limite a responderle negando con la cabeza y finjiendo una pequeña risa, no quería morir como lo habia hecho mi padre, las adicciones como el tabaco son muy peligrosas y no quería morir por una tontería como esa; ahí fue cuando la conoci realmente, era una mujer un poco maleducada pero directa, ya saben una de esas millonarias que no piensan antes de hablar,me dijo que mi aspecto era horrible, aunque yo lo hubiese llamado peculiar como lo era el de ella, con ese cabello y rostro, además de la ropa que usaba parecía un hombre que se hacia pasar por una mujer, también me dijo que era una niña de papa moribundo, esto llego a molestarme un poco, no por mi….si no porque habia insinuado que a mi me agradaba ese pedazo de basura que estaba mejor muerto que vivo, jamas entenderé como mi madre llego a querer a una persona tan….irritante, siguió dándome “indirectas directas” asi me gustaba llamarle a la forma de hablar de esa mujer ya que no encontraba un termino correcto, termino por decirme su nombre y alabado sea metatron! Al fin una persona que no le gustaban los diminutivos, shiri shini, shi…odiaba todos esas mierdas que me decía mi padre cada vez que me hablaba, la rudeza y valor de aquella mujer me gustaba y los insultos, pff palabras necias, oídos sordos, no? Asi era como elegi reaccionar ante esa mujer, termine de comer mi postre el cual eran solo unas cuantas uvas…al parecer esa mujer habia dado en el clavo al elegir lo que darme, era uno de mis postres preferidos y cuando lo termine di un pequeño suspiro, no por la mujer que tenia en frente, sino por la hora que era en ese lugar y todo el movimiento que hubo, la mire sin ningún signo en particular, mas bien solo con mi clásica seriedad y dije en un tono que demostraba mi calma ante sus palabras
-señorita Julietta agradesco que usted se halla encontrado conmigo esta noche, es la primera con el valor suficiente para decirme mis verdades a la cara, sin ninguna clase de adulación o algo parecido, me agrada su forma de hablar y puedo ver que tiene un buen gusto al observar lo que fuma y lo que lleva puesto, no muy caro ni muy simple, lo justo y perfecto, su valor no ah decaído ni al estar enfrente de una persona como yo, eso es algo de admirar aunque cuando se tiene que hacer tantos tratos como creo que usted ah de haber echo en su vida para estar n un lugar asi, forman ese tipo de carácter, ah acertado en todo lo que ah dicho….menos en una cosa, le pediría que no me llamara hija de papa, no tolero que digan que quiero a una persona tan estúpida como lo era ese hombre, la verdad que mi conocimiento hubiese dado lo mismo si hubiese tenido acceso a las fuentes de la eclesia o no ya que eh tenido que buscarlas por mis propios medios, mi padre solo me traía cuentos y nada mas; dejando todo eso de lado me gustaría decirle que, sin tono de ofenderla, no le recomendaría fumar aquí, puede traer….concecuencias en sus pulmones, aunque si ya esta conciente de ello ignore lo que digo ya que solo es una opinión, por ultimo me gustaría volver a agradecer su presencia en esta fiesta llena de urgidos, aduladores y idiotas que piden cosas a nuestra anfitriona, al ser usted tan vivas podría decirme si comparte mi preocupación porque unos vándalos de la subciudad interrumiperan el final de esta velada justo como lo hicieron en una fiesta del exarca hace meses, en el cual hubo muy pocos supervivientes, entre ellos un pobre obispo de la ciudad- luego de responderle con el debido respeto que le tenia a aquella mujer de traje, el postre habia finalizado y los comensales empezaban a retirarse, llevados por la anfitriona, la señorita Henrietta, me habia entretenido en ese lugar, tenia pendiente una especie de reunión con una persona pero la habia cancelado por la invitación a aquel lugar y al parecer no me arrepentiría de haberlo hecho; me parecio extraño al mirar alrededor y darme cuenta de que ninguna de las personas con las que habia hablado se levantaba, pasaría algo? No podia saberlo asi que solo me quede esperando pacientemente en mi lugar, con las manos juntas y los ojos cerrados, apuntando al suelo, justo como lo habia hecho hace unas horas en aquel banco de marmol
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Feb 28, 2015 6:39 pm

LILITH

Mientras sujetaba en una mano la pistola y con otra abría la puerta, Lilith pudo sentir el aire de la Subciudad inundar sus pulmones. Una vez puso un paso en la calle, la Furia Roja se preocupó de mirar en todas las direcciones en busca de aquel broken, mientras su compañero Sullivan salía tras de ella del local, portando la bolsa con los 10.000 terrans, que parecía proteger como si su vida fuera en ello.

El broken no dio señales de haberlos reconocido y, si lo hizo, los esperó paciente apoyado en una pared  cubierta de pintadas callejeras mientras fumaba un cigarro. Dichas pintadas expresaban una idea clara y concisa: “Ciudad Catedral es nuestra”.

-Me pregunto qué querrá decir eso.-le dijo Sullivan a Lilith mientras ambos caminaban hacia el broken.- Seguramente sea otra estúpida banda reclamando su territorio.

Una vez alcanzaron al broken, éste lanzó el cigarro contra el pavimento y lo aplastó con el pie para apagarlo.

-Supongo que eso es un sí.-el broken miró a ambos y Sullivan asintió con la cabeza.

-Llévanos ante tu jefe. Tengo preguntas preparadas para él.

El broken expresó su sorpresa por el tono bravucón empleado por Sullivan con una sonrisa.

-Vaya, vaya. No hace falta sacar tanto pecho, amigo. Mi jefe no se parece a ninguno de los otros pandilleros con los que has estado lidiando, te lo aseguro.

-Te sorprendería saber con la gente que he lidiado.

-No lo niego. Pero cuando lo veas sabrás que digo la verdad. En fin, basta ya de cháchara inútil. El jefe se encuentra lejos de aquí, en nuestro Santuario, al que pienso llevaros ahora mismo. Espero que sepáis seguirme el ritmo, ya que debemos darnos prisa si no queremos caer en las emboscada de algún pedazo de mierda psicópata que tanto abunda en la este encantador rincón de la ciudad. A todo esto, podéis llamarme Chikan.


Así pues, los dos compañeros siguieron al broken de nombre Chikan por unos estrechos callejones a los que nunca antes habían prestado atención. Atravesaron algunas de las peores zonas rojas (lugares donde las mujeres, hombres y algunos niños “de vida alegre” ofrecían sus servicios) de toda la Subciudad, áreas conocidas por ser un festival de enfermedades de todo tipo, tanto de carácter sexual como de otra clase.
Además de dichas zonas, el trayecto al Santuario también pasaba por uno de los puestos del famoso mercado negro de Ciudad Catedral. Este mercado era de carácter volátil, puesto que cambiaba de ubicación con el fin de evitar redadas y desmantelamiento por parte de la Eclesia o cualquier otro grupo.
Los tenderos ofrecieron a los tres viandantes todo tipo de productos mientras en unas enormes pantallas un cómico hombre anunciaba las virtudes de aquel paraíso de lo ilegal:


-¡Atención, ciudadanos! Pasaré a enumerar nuestras mercancías. Permanezcan con nosotros. Y recuerden, si ven algo que les guste; cómprenlo. Tenemos mujeres y hombres de procedencia exótica. ¿Siempre quiso meter un norgon musculado en su jardín, en su cocina o incluso en su dormitorio? ¡No renuncie a sus sueños! ¡Por el módico precio de 21.000 terrans, pueden hacer realidad sus más mezquinos deseos! ¿O quizá desee alcanzar nuevas dimensiones en el ámbito de lo sensorial? También podemos cubrir ese tipo de necesidades. Tenemos todo tipo de sustancias; estimulantes, somníferas y un gran etcétera. Pero no se vaya todavía si aún no ha encontrado lo que busca. Si es usted un amante de la violencia, puede participar en las peleas que le tenemos preparado. Pelea de prostitutas en el barro. Boxeo en el barro. Pelea a muerte en el barro. ¿He mencionado ya que tenemos ingentes cantidades de barro? Hablando de estas peleas, si usted se trata de uno de esos pulcros hombres de negocios que no quiere ensuciarse las manos puede contratar a nuestros púgiles para partirse la cara por usted por un módico precio. Por último, si es usted una persona exigente y con capital, puede participar en nuestras frenéticas pujas. Tenemos de todo; semillas de ahba, dientes de nagalisk, plumas de ikrax, aliento de víbora glacial e incluso genuinas semillas de ahba recién extraídas, conocidas por sus extraordinarios efectos curativos. Como verán, aquí hay sitio para todo el mundo. ¡Excepto si eres de esos tipos que alardean de tener conciencia, entonces más te vale pasar de largo, amigo!

Para cuando el discurso radiofónico hubo finalizado, Chikan, Lilith y Sullivan ya habían cruzado el mercado negro y se dirigían, por unos túneles, a lo que parecían los restos de lo que antes eran barrios habitables.
Mientras caminaban por estos barrios fantasmas, que incluso tenían restos de cadáveres descompuestos en forma de huesos, quizá de los que algún día los habitaron, Sullivan no pudo reprimirse y acabó preguntando a Chikan acerca del porqué del abandono y deterioro del barrio:

-La verdad es que fue debido a un motivo muy simple. Este barrio era uno de los tantos barrios marginales, donde los hijos de las prostitutas, los toxicómanos y los vendedores del mercado negro nacían y se criaban. La gente vivía feliz, o al menos todo lo feliz que pueden vivir las familias marginales. Un día hubo una explosión, y todo voló por los aires. Nadie sabe por qué; quizá fue debido a un ataque programado, quizá fue el penoso estado de la calefacción de los edificios. De hecho, la Eclesia incluso tuvo el detalle de abrir una investigación acerca del suceso, aunque nunca fue cerrada, como era de esperar. De los niños que aquí murieron nadie se acuerda, pasaron a ser historia y poco a poco los intentos de repoblar el barrio se vieron frustrados por la molesta costumbre de las bandas callejeras de elegir este sitio para romperse la cara entre ellos. Y así hasta día de hoy. El jefe pensó en elegir este sitio y repoblarlo, pero eso atraería miradas no deseadas. Pero basta ya de explicaciones, estamos cerca y no nos conviene parar ahora.


Animados por las declaraciones de Chikan, Lilith y Sullivan imprimieron más velocidad a sus cansados pies y unos cinco minutos después llegaron a su destino, lo que parecía ser un estadio derruido.

-Este edificio fue planteado inicialmente como un casino, y de hecho llegó a inaugurarse, pero fue eclipsado por los otros casinos de la Subciudad, con los que no pudo competir. Ya sabéis, los humanos sois animales de costumbres, o eso dicen. Después se remodeló en forma de estadio, para dar cabida a todo tipo de juegos violentos, pero de nuevo cerró, esta vez debido al prohibitivo precio de las entradas y a las regulaciones de las peleas a muerte, que no hicieron mucha gracia a los fanáticos de este tipo de deportes. Como consecuencia, estas medidas desembocaron en el total abandono del edificio, que fue alejado de la mano Dios porque los inversores consideraban que el terreno estaba maldecido. Si vieran en que se ha convertido ahora, malditos listillos…

Chikan detuvo su discurso para utilizar un dispositivo de radio que previamente había sacado del bolsillo.

-Solicito la apertura de la puerta frontal, cambio.
–esperó una respuesta, respuesta que no pudieron oír con claridad Sullivan y Lilith. Poco después, retomó el contacto.- ¿Cómo que contraseña? ¿Te has vuelto a colocar, pedazo de mierda? Deja de tocarme las pelotas y dile a Duke que le he traído a la furia que tanto deseaba y al tal Sullivan, y que están esperando a que abras la jodida puerta.

La gran puerta de color metal óxido se corrió hacia la derecha mediante un sistema de poleas para dar paso a los tres, provocando un ruido la mar de curioso y desquiciante.

Una vez dentro del recinto, Lilith pudo ver que se parecía a una especie de campamento de refugiados pero mucho mejor organizado. Se habían aprovechado los escombros de los edificios para crear unos rudimentarios bungalós de cemento, donde varios de estos refugiados vivían. Al oeste de ellos había una enfermería y al este se situaban los comedores. Al norte estaba orientado el edificio estrecha, que según les indicó Chikan, eran los cuarteles generales, donde el jefe les aguardaba.

A Lilith le llamó la atención un detalle, la mayoría de refugiados se trataba de personas no-humanas, cosa un tanto extraña pues era esta última raza la que más marginados aunaba entre sus filas.

Mientras caminaban hacia los cuarteles, Chikan se detuvo para hablar con varios refugiados; acariciaba las cabelleras de los niños, abrazaba efusivamente a varias mujeres y cruzaba varias miradas con los padres de familia y los jóvenes adultos. Lilith y Sullivan pudieron comprobar que había más agentes como Chikan, y que, aparte de formar parte de las minorías raciales, se distinguían por su aspecto imponente y por qué todos compartían la vestimenta; un simple chándal monocromo que permitía una amplia gama de movimientos y una capucha que les cubría la cabeza.

Finalmente, no sin detenerse unas cuantas veces más de lo previsto, su largo viaje llegaba a su fin. Ya era noche cerrada, y calculaban que entre el trayecto y las presentaciones, habían pasado poco menos de dos horas desde que llegaron a la taberna.  ¿Habría merecido la pena?

Conforme entraron notaron que aquel edificio era bastante sobrio, austero, sin decoración alguna, con un blanco perpetuo como único color en paredes y suelo. Era, en una palabra, tan relajante como un edificio podía serlo.

-Este edificio es el corazón del campamento. Aquí se aúnan el gimnasio, la escuela, la sala de artes, la biblioteca, nuestros dormitorios y la oficina del jefe, entre otras. Como todavía no sé si vais a tener las agallas de quedaros aquí permanentemente, veo una tontería enseñaros el resto. Así que seguidme, el jefe nos espera.-así dijo Chikan, que los llevó escaleras arriba a la segunda planta. Las habitaciones de esta planta, según pudieron ver, estaban desocupadas y la única sala habitada era el despacho del jefe.

Antes de entrar, mientras caminaban por el pasillo, oían varios ruidos, de lo que parecía ser una conversación. Chikan llamó a la puerta y pidió permiso para entrar. Una voz grave le contestó, al parecer permitiéndole el acceso pues el broken abrió la puerta del despacho.

En dicha sala un hombre de raza hiperbórea con la cabeza rapada estaba ojeando unos informativos. Lilith pudo escuchar un extracto:

-Cerramos esta hora de informativos con el informe de última hora de que una misteriosa explosión ha sacudido el exterior de la ciudad, causando conmoción en la muralla y provocando, además de tres víctimas, la parálisis del tráfico durante más de una hora. Todo apunta a que el atentado ha sido obra de alguna entidad herética que merece ser eliminada de la faz de la tierra para el bien de todos y el gozo del Altísimo. Mientras tanto, en el exterior de la ciudad nuestros valerosos guardias junto a un grupo de mercenarios, Dios los acoja en su seno, da caza a un criminal de baja estofa, llamado Friedrich von Faust, hasta el momento sin resultados. Todo apunta a que este criminal ha sido el causante de la explosión en el exterior de las murallas, y hay expertos que opinan que podría encontrarse dentro de nuestra santa ciudad. Pero no se alarmen, ya que según declaraciones del capitán Dareck, líder del grupo mercenario Salvación y ferviente perseguidor de este criminal, también podría caber la posibilidad de que la explosión haya sido una distracción y de que Friedrich von Fraust se encuentre en estos momentos fuera de las proximidades de la muralla. Aquí tienen un retrato robot del sospechoso que nuestros aplicados escribanos han confeccionado basándose en numerosas declaraciones; las de los mercenarios y las de numerosos testigos que afirman haber visto a dicho criminal en una taberna.-Lilith pudo ver aquel retrato en toda su extensión. En dicho dibujo estaba representado un hombre un tanto estrafalario, que vestía trajeado y cubría su rostro con una máscara.- Finalmente, no podemos irnos sin anunciar que la cifra de asesinatos por parte de bandas criminales a minorías raciales ha estado creciendo alarmantemente en los últimos meses. Los oradores opinan que si eres una de esas minorías, encerrarte en tu casa y orar por tu alma garantizará tu salvación eterna, y que si eres uno de los asaltantes Dios encontrará el perdón en tu alma.

El hiperbóreo rapado se levantó del sofá de un salto, mirando a Chikan. Lilith y Sullivan permanecían todavía ante la puerta, esperando que el jefe se dirigiera a ellos, cosa que de momento parecía que no iba a suceder:


-Mi querido Chikan, después de escuchar este tipo de noticias, día tras día, semana tras semana, y observar que nada mejora, uno termina preguntándose… ¿Y si quizá Dios nos ha abandonado? A veces pienso que no tenía ningún motivo para quedarse.-una vez hubo terminado su alegato, el jefe se percató de la presencia de la Furia Roja y su compañero.

-Pero mira lo que me has traído, pensé que no lograrías convencerles. Dos de los pocos supervivientes de la famosa banda de Sullivan. De hecho, si los ojos no me engañan, el propio Sullivan está ante mis ojos.-aquel hombre repasó a Sullivan con la mirada mostrándole a él y a los demás su blanca dentadura mediante una larga sonrisa-Me congratula que hayáis aceptado mi invitación, y lamento profundamente vuestras perdidas.-el hombre hizo una pausa y miró a su compañero broken.- Chikan, puedes esperar fuera? Tengo que hablar con nuestros invitados.

El broken asintió y abandonó la estancia. Mientras Chikan hacia lo dicho, el jefe lo miró con una sonrisa. Después se dirigió a Lilith y Sullivan.

-Es un buen chico, un poco malhablado pero buen chico igualmente. En fin, vayamos al grano. Mi nombre es Duke, y soy el líder de este campamento. Como habréis podido comprobar, este lugar está formado en su mayoría por otras razas distintas a la humana, y creo que no exageraría si digo que nosotros tres somos los únicos miembros de la raza humana en el recinto. Todo esto tiene una explicación. Supongo que habréis oído algo relacionado con asesinatos a minorías raciales, aunque casi me sorprendería dada la poca cobertura que los noticiarios de la Eclesia le están prestando a estos crímenes. Todo comenzó hace unos nueves meses, con la formación de la banda de asaltantes fallen “Arquo”. Estos truhanes se dedicaban a quemar y saquear comercios y casas de los humanos, reclamando así los derechos que consideraban no les eran otorgados por la Eclesia. Esto desencadenó la formación de patrullas vecinales, y pronto el sector humano de la Subciudad, más del 90 % según cálculos estimados, comenzó a estrechar lazos entre ellos. Los norgon comenzaron a integrarse, y muy pronto la comunidad se unió. El problema era que estos lazos estaban fundamentados en el odio a las minorías y una vez que los fallen culpables fueron torturados y ejecutados, un radical apodado Cabeza de Martillo se hizo con el poder y fundó el grupo “Pureza”. Pureza comenzó a atacar barrios de brokens, fallens, munchkins, demonios y mestizos, cometiendo auténticas masacres. De hecho hasta hace poco usaban este lugar como base. Yo pertenecía a ellos cuando solo eran patrullas vecinales. Comenzamos a diferir en el momento en el cual se decidió torturar a los fallen culpables y terminé marchándome antes de las masacres. Fue entonces cuando fundé Santuario y me llevé aquí a todos los refugiados que pude mantener utilizando un complejo sistema de túneles. Hasta hace poco solo éramos capaces de defendernos de los esporádicos ataques y salvar a algún que otro grupo de refugiados dispersos. Pero ideé un plan. Escogí a los broken más capaces del refugio y les ordené que se indujeran en el estado de hibernación. Seguro que habéis oído hablar de eso, es el estado en el que los brokens se mantienen estáticos con el fin de ahorrar energía. De esa forma pude evitar el gasto de su mantenimiento y tengo un ejército oculto dispuesto para ser activado. Pero para eso necesito escoger el momento y el lugar. Y creo que esa ocasión va a darse dentro de escasas horas.-Duke sacó un plano en el cual se señalaba un solar abandonado.- Pureza va a reunirse con otra banda desconocida en este lugar para realizar algún tipo de intercambio. Necesito que uno de vosotros se infiltre en Pureza y que nos indique el momento idóneo para atacar. De hecho, si puede provocar un enfrentamiento abierto entre ambas bandas sería la situación idónea. No costará mucho, puesto que los líderes de ambas tienen sus diferencias. Creo que Lilith debería de ser la encargada de hacer esto, ya que tienes los motivos necesarios para pedir el ingreso en Pureza, puesto que según mis informes un broken participó en el asalto a vuestra banda. Y también hay que tener en cuenta que Cabeza de Martillo tiene una especial inclinación hacia las mujeres. Si ese deshecho humano tiene un punto débil, es ese. Pero lo dejo a tu elección, Furia Roja. En cuanto a ti, Sullivan, tu tarea sería acompañarme a despertar a nuestro peculiar ejército, mientras Chikan y los demás agentes se encargan de salvaguardar el campamento.  Solo os pido esto porqué sé que…

Antes de que pudiera terminar la frase, Sullivan le cortó:

-Hace unas horas había quedado con mi colega Anna en aquella taberna. Quiero que me digas dónde está y que habéis hecho con ella.


A Lilith le sorprendió escuchar aquello. Nunca había oído hablar de esa tal Anna, quitando algunos rumores a los que no le otorgó importancia. Según los miembros más conflictivos de su antigua banda le habían contado, antes de que Sullivan la encontrase, éste se había iniciado en el mundo del crimen bajo la protección de una tal Anna. Aunque bien podría ser una información falsa. El quid de la cuestión era que Sullivan y Anna se conocían de antes, pues de lo contrario ésta no habría citado a Sullivan en aquella taberna.

Duke se quedó pensativo mirando a Sullivan durante algunos instantes, posando en él sus azules ojos.

-Anna es una buena muchacha. ¿Mestiza, verdad? Mitad demonio mitad humano. Nos había confiado el cuidado de su familia, ya que no podía encargase de mantenerlos fuera de toda esta vorágine que azota la Subciudad. Escúchame, Sullivan, tu amiga está en la habitación contigua, pero creo que no te gustará lo que vas a ver. Y tampoco creo que a tu amiga le agrade.-dijo, mirándola.

-Enséñamela.

-Tú lo has querido, recuérdalo.


Lentamente, Duke atravesó la puerta de su despacho y se dirigió a la de la habitación contigua. Desde antes de entrar en la sala se escuchaban gemidos amortiguados, como susurros.
Frente a ellos, en una camilla ensangrentada, se encontraba una delirante súcubo que se debatía entre las tierras del sueño y un estado de semi consciencia. Debido a los vendajes que cubrían gran parte de su cuerpo, Lilith no pudo distinguir rasgo alguno de la súcubo.
Antes de que Sullivan le quitase la venda del rostro, la mano de Duke le detuvo.

-No hagas eso, sólo contribuirás a que la herida no sane. Si quieres ayudarla, es mejor que ni siquiera la mires. Ya has visto demasiado, pero si quieres que entre en detalles lo hare.

-Hazlo.-dijo Sullivan, con una voz mucho más ronca de lo normal.

-Como bien sabrás, y no es ninguna deshonra, después de dejar el mundo del crimen la joven Anna vivía de ofrecer su cuerpo y sus dotes en el viejo arte del amor. Cómo toda súcubo que se precie, sus servicios eran apreciados y a la vez repudiados, siendo reservados únicamente a quien estuviera dispuesto a pagarlos. El problema radicaba en que con el dominio de la subciudad en manos de Pureza, pronto fue despedida por el temor que su jefa tenía a las represalias. Le ofrecí mi ayuda, claro que lo hice. Pero tengo la impresión de que tú… quiero decir, Anna, quería acabar con todo esto de una vez por todas. Quería usar sus feromonas para seducir a Cabeza de Martillo y luego asesinarlo. Obviamente el plan no salió bien, esa basura sigue viva y esos monstruos han rasurado su hermosa cola y han apuñalado tantas veces su abdomen que será muy difícil que sobreviva a esto. En caso de que se recupere, los daños serán irreversibles. Una súcubo sin cola y sin su puerta al infierno no tiene demasiado futuro en esta ciudad. He aplicado todos los conocimientos médicos disponibles, y créeme cuando te digo que no son pocos. De hecho, me sorprende que siga viva. La dejaron aquí tirada, aun arriesgando a varios de sus hombres en el proceso. Quizá fue su parte humana la que hizo que Pureza se apiadara de ella. O quizá era un mensaje, algo que quisiera decir que ni los medio humanos son intocables. No lo sé a ciencia cierta. Y tampoco importa. Lo único que importa es vuestra respuesta. Si decidís apoyarme os uniréis a nuestra causa y seremos hermanos de armas, al menos hasta que cumpláis vuestra misión. Si rechazáis, podréis quedaros vuestro dinero y nunca más cruzaremos nuestros caminos.

-Ahora que me has enseñado esto, no me queda otra que aceptar. Te ayudaré a despertar a esos brokens.-Sullivan suspiró y miro a su compañera- ¿Tú qué opinas, Lilith?

A poco que Lilith pensase, podía ver que aquel hecho había impulsado a su amigo Sulli a unirse al misterioso Duke. Ahora su amigo reclamaba una respuesta.

SHIRO

-Suya es la opinión, pero bajo mi punto de vista la señora Melouse se esfuerza hasta tal punto en ser original y alternativa que a algunos nos produce nauseas. Obviamente, hay otras muchas cualidades de ella que compensan este hecho, pero eso no hace que mi estómago tenga que ignorar la realidad. Un placer conocerla, lady Tsumin.-antes de rotar los asientos, Kristoff volvió a hacer ademán de besar la mano de Shiro, esperando que esta consintiera.


-La verdad es que, con tu permiso, me sorprendió que tu padre no guardase algún hijo escondido. Desde que Ciudad Catedral es Ciudad Catedral, siempre ha habido prole Tsumin escondida entre las calles. De hecho, tengo entendido que era casi una tradición el mirar con suspicacia a las damas con las que tus ancestros tenían trato, intentando adivinar quién sería la afortunada o desafortunada que llevaría al misterioso heredero de tu linaje en el vientre. Si me permites hacer de detective, creo que el que tu padre al final sí que te tenía algo de cariño, pues de lo contrario habría adoptado a algún miembro de una rama secundaria de la familia o incluso a cualquier varón con los suficientes méritos. Dicen que tu linaje es tan antiguo como esta Ciudad, así que las probabilidades de que hasta yo tenga parte de sangre Tsumin, bajo mi punto de vista, no son bajas.-esta fue la respuesta que aquel misterioso hombre, cuyo nombre ni él ni su hermano habían pronunciado en toda la velada, le brindó a Shiro.

Después de escuchar a Shiro con una sonrisa en sus labios, Julietta asintió expresando satisfacción con la mirada.

-Sabía que me entenderías. En cuanto a tu padre, era un hombre difícil, pero hay algo que no se le puede reprochar: supo traer al mundo algo mejor que él, una mujer. Este es un mundo de hombres, mi querida Shiro, y esta ciudad es su capital. Mires a donde mires solo ves hombres; son más influyentes, más fuertes y más numerosos que nosotras. Eso es cierto, y no por mirar a otro lado la incómoda verdad va a dejar de estar ahí. Pero también es cierto que nosotras somos más inteligentes, y más longevas. Voy a decirte una cosa, y espero que no salga de aquí: Así como muchos consideran que la guerra es para hombres, y tienen parte de razón aunque no toda, yo soy de las que opina que la política y la diplomacia es un arte de mujeres. Requiere paciencia, tesón y frialdad; atributos que como sabemos no suelen ir de la mano de nuestros compañeros masculinos. Mírame a mí, tengo que vestirme de este modo para que se me respete. No me malinterpretes, me encanta mi estilo,  pero si fuera vestida como por ejemplo va nuestra anfitriona, ningún hombre me tomaría en serio. Sin embargo Melouse sabe explotar esa faceta de los hombres mejor que nadie. Creo que durante esta noche han sido al menos tres los invitados influyentes que le han pedido mano, llegando a ser rechazados los tres. Pero en fin, no deseo aburrirte. Y dime, ¿Qué opinas sobre lo que te acabo de exponer?

Cuando Shiro le respondió y su conversación hubo finalizado, lady Melouse se introdujo en la sala con paso melodioso y les hablo a los comensales que quedaban en la mesa, exactamente Shiro y todas las personas con las que había hablado aquella noche.

-Es la hora. Por favor, os ruego que me acompañéis. Shiro, tú también.

Shiri siguió a los comensales, que a su vez seguían a lady Melouse. Ésta llevo a la comitiva por los pasillos desandando el camino que Shiro había hecho antes de la cena para llegar al gran salón y se detuvo ante lo que parecía ser un armario, un armario un tanto austero en comparación con las demás partes de la casa. Estaba compuesto de simple madera de roble con una cerradura de metal. Y ya. Era casi deprimente.

Lady Melouse buscaba una llave entre sus ropas mientras los tres hombres de la comitiva murmuraban ente sí, mirando a Shiro. Cuando se cruzaron sus miradas, Abir le sonrió. Su mirada expresaba expectación. Según Shiro pudo distinguir, Kristoff se frotaba las manos mientras hablaba con el único hombre del grupo al que Shiro no había podido dar nombre.

Un sonido metálico les advirtió de que la llave había encajado, y de que lady Melouse la había girado mientras Julietta empujaba la puerta, abriéndola de par en par.

Shiro se dio cuenta de que los miembros del grupo se habían posicionado de forma curiosa, con Melouse y Julietta delante y los tres varones detrás, impidiéndole hacer otra cosa que no fuera seguir a las primeras. Y así tuvo que hacer. Aquella estancia era como su puerta, austera y simple. Estaba conformada por una mesa como la del gran salón pero sin adornos y mucho más pequeña, de unos dos metros de largo por uno de ancho, por dos armarios situados al suroeste y al nordeste de la sala respectivamente y por un escritorio encajado en la esquina norte de la habitación, sobre la que había varios papeles.

Sobre la mesa se encontraban, además de varias velas cuya función era la de iluminar la estancia, varios vasos de cristal rellenos de una misteriosa sustancia que Shiro no podía reconocer debido a la oscuridad de la sala. Melouse encendió las velas de la mesa y, mientras ella y los demás asistentes se sentaban, le indicó que aguardara unos instantes. Esta vez no hubo organización de ningún tipo, simplemente los cinco individuos se colocaron en el extremo de la mesa más alejado, dejando a la Princesa Carmesí en el otro lado.
Una vez se sentó, Shiro al fin reconoció la sustancia, no gracias a la luz de las tenues velas, sino a su olor dulzón. Era ese olor inconfundible de la sangre fresca. Shiro no pudo hacer otra cosa que asustarse, delatando su miedo a las personas que tenía en frente. Lady Melouse extendió la mano hacia el escritorio que estaba a su lado y depositó los papeles que allí había uno a uno cuidadosamente sobre la mesa, de modo que Shiro pudiera verlos con total claridad.

En ellos había cadáveres desnudos de diferentes personas, en distintos lugares. Pero todos tenían algo en común; una marca en el cuello, conformada por lo que parecía ser una mordedura, de la que brotaba sangre. Fue esta vez Kristoff el que rompió el silencio:

-A lo largo de la historia, ha habido rumores acerca de seres impíos, seres de la noche, presumiblemente inmortales y de carácter bestial, que se alimentaban de la sangre de sus congéneres los humanos. Los criptologos aficionados como yo les hemos dado el nombre de vampiros.

A sus palabras le siguió lady Melouse:

-Algunos piensan, mi querida Shiro, que lo que importa es la riqueza y la fama. Se rico y famoso y tu nombre vivirá mucho después de que tu hayas abandonado este mundo, proclaman esos insensatos. Otros prefieren amar a deidades. Dios nos tiene reservado el paraíso, la vida más allá de la muerte, el otro mundo, dicen esos necios. Pero si tan convencidos están de que la muerte no acabara con ellos, ¿Por qué le temen? ¿Qué es lo que todo el mundo ansía, por encima de la riqueza y la fama e incluso preferiblemente ante la posibilidad de la vida en el otro lado? La vida eterna, una existencia ilimitada en este mundo. Te seré franca, el mundo es maravilloso. He conocido a tu tatarabuelo e incluso a tu padre. De hecho todos lo hemos hecho, dado que eran la misma persona. Darius, Claustoker, así hasta llegar a Alterius. El linaje de tu padre era tan viejo como el mismo. Tu padre era uno de los miembros más ancianos de este selecto grupo, y ahora que nos ha abandonado y tú eres su sucesora nos vemos en la obligación de guiarte por el buen camino. Claro que podrías haber basado tu existencia en una mentira y no ser la verdadera hija de Alterius. Y sólo hay una forma de comprobar eso. A un humano normal le repugnaría el beber sangre, a menos que tuviera aficiones cuestionables. Pero eso sería mucha casualidad. Te voy a ser sincera, la única forma que tienes de salir de esta habitación es cumplir mi petición. Una vez lo hayas hecho..-antes de poder continuar, el fallen del que Shiro no sabía el nombre interrumpió a lady Melouse con todo el tacto que pudo.

-Perdona, Henrietta, pero tengo que comentarte algo. Tiempo atrás, instalé un pequeño chip en uno de los esclavos que Koselo le suministró a nuestra querida invitada. Era un chip de esos que empleamos para medir los niveles sanguíneos del ganado. En fin, me andaré sin rodeos. Pude comprobar que la sangre disminuyo de nivel unas cuantas veces. Y cómo no creo que nuestra invitada se dedique a desangrar a sus sirvientes a posta, creo que hay una alta probabilidad de que sea de los nuestros.
-debido a la agresiva expresión que el rictus de Melouse reflejaba, el fallen hizo sus aclaraciones.-Tranquila, Koselo se pensaba que era para algún tipo de espionaje.

Julietta posó su mano sobre el brazo de su compañera, intentando calmarla. Unos segundos después, Melouse retomó su discurso mientras miraba a Shiro a los ojos.

-En fin, volvamos a lo de antes, Shiro. Gracias al inteligente movimiento de mi compañero del turbante aquí presente, tu naturaleza de vampiresa queda confirmada. Te felicito, has pasado la primera prueba. Supongo que ahora te estarás haciendo muchas preguntas. Espero que lo que estoy a punto de contarte te las resuelva. Nosotros cinco somos miembros del prestigioso clan Tzinch, la cabeza de la sociedad vampírica en esta ciudad, y por tanto el grupo de vampiros más importante de Terra. Nuestras premisas son simples; nos consideramos una raza superior a las demás, ya que nuestra inmortalidad y habilidades así lo confirman. Somos la cúspide de la evolución en terra, el escalón más elevado. Pero también tenemos debilidades, y una de ellas es que no somos tan numerosos como las demás razas. Por eso hemos de mantener un perfil bajo, una especie de mascarada. Si un día eso llegase a cambiar, y ten por seguro que lo hará, los terranos serían incapaces de reconocernos como lo que somos, sus dueños, y nos perseguirían presas del pánico. En el mejor de los casos habría una guerra, y tendríamos que eliminar muchas de nuestras reservas de plasma utilizando nuestros superiores atributos. Pero hasta que ese momento llegue, nuestra misión es mantener dicho perfil lo más bajo posible e introducir a nuestros miembros en las altas esferas de la sociedad. Y para ello, literalmente, tenemos todo el tiempo del mundo.
Te estoy ofreciendo la posibilidad, Shiro Tsumin, de ser parte de este proceso, contribuir de forma activa al progreso de nuestra raza. Pero para ello deberás ser capaz de asumir riesgos, como el de ser un agente doble y comprometerte a no violar la tapadera siguiendo nuestras instrucciones. No obstante, si pasas la prueba de acceso te saltarías unos cuantos niveles en nuestra organización, debido tanto a los antecedentes que tu padre te ha dejado como a tu posición en la sociedad, gracias a la cual te has ahorrado varias décadas de misiones rutinarias y banquetes interminables. Si quieres aprovechar la oportunidad que se te ofrece…
-dijo Melouse mientras le acercaba su blanquecina mano-solo tienes que apretar mi mano y unos instantes después pasarás a la segunda fase de tu prueba. De lo contrario, si esto es mucho para ti y quieres dar marcha atrás, puedes irte por dónde has venido. Pero piénsatelo bien, aunque te respetaremos por ser una vampiresa influyente, te estaremos vigilando día y noche. No podemos permitir que tus excesos pongan en peligro la tapadera. Movimientos tan estúpidos como comprar esclavos a Koselo para consumo propio no pueden y no serán tolerados. Es hora de tomar una decisión, pero antes de hacerla procura estar segura que has entendido la magnitud de lo que hoy estamos aquí hablando, y en caso de que no sea así, no temas en preguntar.

Shiro repasó con la mirada a los restantes miembros del clan. Kristoff la miraba atentamente, con un amago de sonrisa en su rostro, el vampiro sin nombre la observaba como inducido en sus propios pensamientos, Abir intentaba tranquilizarla con su serena mirada, y Julietta la miraba con los ojos llenos de esperanza, como confiando en que Shiro tomaría una decisión que fuera de su agrado.


FRIEDRICH



Después de componer su explosivo plan, Friedrich descendió de la elevación en la que había sostenido aquella agradable conversación con su compañera de fatigas Elizabeth y dispuso todo lo necesario para llevar a cabo su estratagema. Simulando ser un mendigo y arrastrando una de sus piernas, Friedrich se dirigió hacia el acceso oriente, donde había visto una especie de desagüe por el que podría introducirse esquivando los controles. Pero para ello debía concentrar todas las miradas, tanto de guardias como de posibles delatores, en una maravillosa explosión que llenase el cielo de fuegos artificiales. No obstante, una mujer escuchó su llamada y salió desde el acceso central persiguiéndole con la intención probable de darle limosna.


-¡Venga aquí, hijo! ¡Deje que me solidarice con su causa!
-la intervención y los gritos de esta señora irritaron a Friedrich, que no pudo hacer otra cosa que ir lo más rápido que pudo sin dejar de fingir su cojera, pues no había tiempo que perder, dado que las caravanas pronto estarían dentro del control y entonces su plan se iría al garete.

Afortunadamente, a la vez que su carrera improvisada le sirvió para acortar la distancia con la insistente señora, a la que afortunadamente solo unos cuantos guardias y transeúntes prestaron atención y que seguía gritando reclamando su atención, también le permitió llegar a las caravanas con más celeridad. Puso un explosivo en una de ellas y se dirigió a la entrada del desagüe. Una vez se detuvo junto a estas, esperando a que los explosivos hicieran su trabajo, la limosnera asomó su cabeza a través de la caravana donde Friedrich había situado el explosivo y lo único que le dio tiempo a decir antes de volar por los aires fue:

-¡Por fin se ha parado! Uff, uff. Ya no estoy para estos trotes. Iba a darle cien terrans, pero pensándolo mejor por hacerme andar toda esta caminata no pienso darle nada. ¡Que le jodan, señor mendigo!

Esas fueron las últimas palabras de aquella caritativa e intensa mujer antes de abandonar este mundo en varios trozos. Mientras tanto, Friedrich se aprovechaba de la confusión para forzar la tapa e introducirse dentro del conducto del desagüe.

Por los sonidos que pudo oír Friedrich, varios oficiales de la Eclesia habían abandonado su puesto para acudir al epicentro de la explosión, o quizá se tratasen de los refuerzos que estaban destinados a su captura. No obstante, aquel no era momento para detenerse, puesto que aquel cyborg no podía permitirse quedarse allí parado mientras existía la posibilidad, por mínima que esta fuera, de que alguien le hubiera visto introducirse en el desagüe de aquella bulliciosa ciudad. Así que Friedrich avanzó con paso ligero por aquel mugriento túnel, esperando que su salida no lo llevase a algún sitio peor del que había partido; cómo a los desagües de la sede de la Eclesia o a algún local de cazar recompensas.

Friedrich tuvo suerte de que esto no se diera, puesto que su inmundo trayecto en el cual había malogrado todavía más sus ropajes lo llevo al centro de una bulliciosa avenida de la ciudad. No obstante, el camino fue un poco más largo de lo que pensaba, y aunque perdió la noción del tiempo preocupado por si no encontraba una salida a aquel dichoso túnel, si puedo sentir el inevitable paso del tiempo, que se manifestaba primero mediante los cambios de luces que entraban a través de las rendijas y al final por una ausencia total de luces, gracias a la cual el Profeta Profano tuvo que ir a tientas, usando sus implantes para evitar caminar en la más completa oscuridad. Cuando salió del conducto, lo que Friedrich divisó fue esto:



El ambiente de algarabía de la media ciudad de Ciudad Catedral inundó sus sensores. Friedrich miró su reloj, que daba ya más de la medianoche. Aquel trayecto desde la taberna le había ocupado gran parte del día, y estaba cansado. No obstante, sus problemas no terminaban allí. A través de las enormes pantallas publicitarias pudo comprobar lo que más se temía; los informativos de la ciudad se habían hecho eco de su visita al anillo exterior de la muralla. Mediante la melodiosa voz de una reportera de origen norgon, sus sospechas se confirmaron:



-¡Interrumpimos nuestra vigesimotercera edición de la guía del buen feligrés para comunicaros una noticia de última hora! Un peligroso criminal herético, conocido por su grotesco cuerpo de cyborg y por su incombustible maldad ha sido divisado esta madrugada en el anillo exterior de esta santa ciudad. Pero eso no es todo, mis queridos oyentes, dicha abominación ha logrado esquivar al valeroso grupo paramilitar denominado Salvación, glorioso patrocinador de esta humilde cadena y se rumorea que ha hecho explotar una caravana llena de líquidos inflamables en la muralla, quizá con el fin de desatar la ira de Dios sobre esta ciudad. Los expertos opinan que podría estar entre nosotros, bebiendo nuestras cervezas,  comiendo nuestro pan, cortejando a nuestras hijas y preparando nuestra perdición. A continuación os mostraremos un retrato robot de este criminal, con el ruego de que si lo veis lo denunciéis a las autoridades pertinentes, con el fin de garantizar el bien y la seguridad de vuestros conciudadanos y el vuestro propio.

A continuación, en las pantallas se reflejó durante unos interminables segundos un retrato robot bastante aproximado de Friedrich. Solo gracias a que se volvió a meter en el conducto, pudo evitar que algún avispado transeúnte lo reconociera. Desde allí pudo observar como algunos ciudadanos, los más pudientes, transferían el retrato robot a sus dispositivos portátiles, quizá con el fin de difundirlo entre sus contactos o en la mismísima Infra net.

Cuando el retrato desapareció de las calles y las emisoras volvieron a emitir sus habituales proclamas pro-eclesia y publicitarias, Friedrich se atrevió a asomar la cabeza de su escondrijo y divisó la calle delantera. Dicha avenida estaba salpicada de numerosos edificios: puestos de alimentación, tiendas, mercados, bares, restaurantes, iglesias, hostales, hospitales y todo tipo de establecimientos.

A lo largo de la calle se extendían también varios contenedores, separados unos de otros por una distancia de cinco metros. Por último, una carretera separaba a Friedrich de dicha calle, por tanto si quería pasar hacia allí tendría que cruzarla. No obstante, Friedrich estaba en la media ciudad, el área más densamente poblada de Ciudad Catedral, y podía hacer lo que le viniese en gana. Aquella densidad de población podría influir tanto a favor como en su contra, todo eso dependería de como jugase sus cartas.


FDI:
Más o menos todos estáis en la misma situación temporal, que es entre las 00:00 y la 01:00 de la madrugada.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Dom Mar 01, 2015 12:23 am

Bien, toda va a la perfección. Fue lo que pensó Friedrich tras haber logrado pasar por vagabundo frente a toda aquella multitud. No obstante, una piedra en el camino le podría hacer tropezar; y la desafortunada señora que le seguía, lejos de ayudarle, le enervaba. Tan así, que en todo el recorrido que fue perseguido por la mujer, en más de una ocasión quiso pararse a golpearla hasta  el extenuamiento; pero tuvo que controlarse sobremanera para no arruinar el resto del plan – colocar la carga explosiva con un tiempo de detonación de máximo un minuto; y seguir lo más posible hasta el desagüe. -Y todo seguía según el plan. Pero no es divertido, no mientras no muera nadie. Seguía pensando.

Ya había llegado hasta la entrada de las alcantarillas, la mujer se había detenido exactamente en el mismo carromato que él había dispuesto para su faena. La vio; y con un vil gesto alzó la mano, haciendo el ademán de despedirse. Pronto estalló la bomba, y con ella la mujer, en diminutas partes de carne.

-Retiro lo dicho... Fue hermoso. - Susurró para sí mismo; levantando la tapa y entrando a las inmundas alcantarillas. Sin parar un instante, deslizándose por los acueductos; con el hedor impregnado en la nariz, un hedor que hacía que le ardiera hasta la garganta. No obstante... el paso del tiempo en la completa oscuridad se dilucida poco menos que el sútil efecto de algún estupefaciente; y cuanto más quiso avanzar, preocupado por la persecución que le esperaba en todos lados; dispuesto a dar el todo por el todo de encontrarse con alguna patrulla de la Eclesia; se condujo sin pensarlo dos veces en los laberínticos túneles de hedor, hogar de ratas y bichos.

Y mientras divagaba el pasar del tiempo entre la oscuridad total de los túneles, una voz surgió en su cabeza. Era una voz familiar.

¿Ves lo que te quieren hacer, Friedrich? ¿Ves lo que los demás humanos confabulan contra ti sólo por orden de la Eclesia? - La voz retumbaba y reverberaba en las estancias oscuras y diminutas que abarcaba en ambas direcciones el estrecho tunel por el que se arrastraba.

-¿¡Qué es lo que quieres entonces!? ¿Arriesgar la vida por el mero hecho de vengarnos? ¡Pues bien! ¡Estamos en Ciudad Catedral; enviaremos un mensaje! - Gritó como si le hubiese sido arrancado el corazón mismo; y el grito se expandió en un eco que tardó varios segundos en desaparecer. - ¡Pues bien, amado amigo, tú ganas! ¡Haremos lo que tú digas, lo haremos; destrozaremos cuanto fervor haya, apenas encontremos una salida a la superficie! ¡Sí, así será!

Aunque luego de tal altercado, todo quedó en tranquilidad; hasta que encontró la salida a aquél lugar.

La luz nocturna de los faroles y las luces de neón se filtraban entre el enrejado que la tapa proveía. Un flujo constante de personas pasaba sin parar sobre su cabeza. Tuvo que esperar, unos instantes antes de poder levantarla y salir del agujero -al que tuvo que introducirse pasado un momento; cuando vio el boletín informativo que transmitía una mujer de tez oscura en una pantalla propagandística. - Y la hora, eran precisamente las 00:00. Un día entero huyendo como una rata. Le llenó la ira.

- Pues bien; esas tenemos, Eclesia. Esas tenemos. - Susurró entre dientes, sonriendo y rebuscándose entre sus maltrechas pertenencias. Su aguda visión nocturna le ayudó a encontrar con facilidad su objetivo, el resto de sus explosivos; lo suficiente para destrozar una gran extensión en su totalidad.

-Hay algo que sigo interesado en saber... ¿Cuánto es el tiempo de respuesta de la Eclesia si uno le molesta en sus propias narices? - Sonrió Friedrich con demencia al susurrar eso para sí mismo, mientras conectaba entre sí las cargas que detonarían; las nueve en total.

Cuando estuvieron conectadas y casi dispuestas a una cuenta regresiva, levantó la tapa de la alcantarilla y asomó. Caminó lentamente hacia la calle concurrida, atravesando la carretera que le separaba de ella.

El esplendor eléctrico y la cantidad de gente transitando esa tan concurrida calle de la ciudad no hizo más que agitarle el corazón. Volvió a colocar la blanca máscara sobre su cara, y abriéndose de brazos, como queriendo abarcar algo que sopresaba su ancho biocromial una cantidad exagerada de veces, exclamó:

-¡AH! ¡QUERIDA CIUDAD CATEDRAL! ¡AH, QUERIDOS MÍOS! ¡QUERIDA, AMADA GENTE! - Gritó - ¿¡PUEDE ACASO VUESTRA IGLESIA PROTEGEROS DEL MAL PRIMARIO QUE MORA DENTRO DE LOS CORAZONES DE LOS HOMBRES!? ¡LA RESPUESTA NO ES LA SALVACIÓN, LA MUERTE ES UNA IDEA PRIMARIA QUE INCITA AL TEMOR; PERO LA MUERTE EN SÍ ES UN CICLO... OSCURO, SÍ, PERO UN CICLO DIVINO... PRECIOSO!.... ¡COMO AHORA! - Gritó esto último con gran vehemencia. - ¡OS HABLO YO; FRIEDRICH VON FAUST,  QUIEN ES PERSEGUIDO INJUSTAMENTE... OS HABLO YO, PUEBLO MAL TRATADO Y EXPLOTADO... VERÉIS EN UNOS INSTANTES LA FELICIDAD PRIMARIA!

Concluyendo su discurso; encendió las cargas; que aún seguían en sus manos, las estrelló cual ladrilloen la ventana de uno de los tantos edificios de establecimientos... y corrió; corrió como nunca había necesitado, entre toda esa multitud.

FDI:
Velocidad 1, acciones,2
Acción1:Armar los explosivos + Discurso
Acción2:Activarlos + Correr

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Dom Mar 01, 2015 7:26 pm

Cuando salió, su mirada buscó rápidamente al broken. No tardó en hallarlo, apoyado en una pared llena de pintadas. Ante el comentario de Sullivan, no dio ninguna respuesta. Habían pintadas como aquellas por todas partes en la Subciudad, hechas por toda clase de bastardos pretenciosos y demás escoria.

Una vez se acercaron a su objetivo, dejó que Sullivan hablara, como de costumbre, aunque procuró prestar atención al tipo. Cuando el tal Chikan hubo acabado, la pelirroja dijo su primera palabra desde que saliera del tugurio de antes:
-Creo que sabemos de sobra el ritmo que hay que seguir en este vertedero, gracias.

Acto seguido, comenzó a moverse al mismo ritmo que el broken, manteniéndose en todo momento tras él y junto a Sulli. Su caminata los llevó por los rincones más repugnantes de la Subciudad, zonas que ni siquiera ellos, pandilleros avezados y exploradores de los más oscuros rincones, conocían.

Mientras caminaban Lilith no podía evitar escuchar el discurso de aquel personajillo de las pantallas, el cual le llenaba de desagrado. No le importaba en absoluto que aquello fuera ilegal, pero el hecho de traficar con personas, denigrar a las mujeres y demás inmoralidades que estaba prodigando aquel hombre le hacían sentir un asco indescriptible. Si bien evitó tocar su pistola, la cual era cara y por lo tanto podían intentar robársela -de hecho, ya había vivido situaciones así en el pasado- mantuvo su mano izquierda sobre el cuchillo que llevaba en ese lado, mientras se movía con tensión en el cuerpo.

Cuando hubieron pasado aquella mugrienta zona impregnada de escoria de todo tipo, la Furia Roja no pudo si no suspirar y decir, más para si misma que para los otros dos:
-Menudo hijo de perra.

Entonces llegaron a los barrios desiertos, y las dudas de Sullivan provocaron que su guía les relatara la historia de estos. No era nada nuevo para Lilith; una serie de desafortunados eventos, la asquerosa dejadez e hipocresía de la Eclesia, un buen puñado de supersticiones, y toda una comunidad desaparecía en el oscuro pozo del olvido. En definitiva, otro de los tan comunes dramas de la Subciudad.

Entonces accedieron a aquel edificio, aquel ex-casino que, por lo que pudo comprobar Lilith, ahora era una especie de campamento de refugiados a la par que una especie de instalación pseudomilitar.

-Vaya, pues si que tenéis el tinglado bien montado, seáis quienes seáis. De hecho, hasta tiene mejor pinta de lo que me esperaba, y mira que me esperaba bastante por todo ese dinero. Al menos no sois una secta como yo creía.

Al margen de los comentarios de la pelirroja, Chikan los guió hasta donde se encontraba un hombre, un hiperbóreo calvo que parecía atareado mirando una pantalla. No es que los informativos interesaran mucho a Lilith, pero no pudo evitar quedarse con algunas cosas, como aquel tipo, el tal Friedrich Von Faust. Un terrorista, un criminal. Uno de tantos.

Entonces aquel tipo, que parecía ser el jefe de Chikan, se presentó y comenzó a hablar. Su explicación fue larga, pero necesario. Lilith ya había oído algo de lo que le estaba contando el tal Duke, pero al entrar en detalles de aquella manera se llegó a sentir sorprendida. Siempre había sabido de la existencia de racismo, fanatismo, violencia y demás estúpidos impulsos entre la gente de la Subciudad, pero hasta aquel punto... se le hacía raro.

Y entonces mencionaron a la tal Anna. Durante un momento, un diminuto instante, Lilith sintió una punzada de celos. Nunca había tenido ningún tipo de relación amorosa con Sulli; de hecho, ninguno de los dos se lo había planteado nunca. Simplemente eran amigos, mejores amigos. Pero el hecho de que le hubiera ocultado, o hubiera omitido, la existencia de otra...

No, espera ¿Qué estaba pensando? Se estaba comportando como una idiota, como una pija de la Altaciudad. Y no era momento para tonterías como aquella.

Cuando tuvieron que afrontar la lamentable imagen de la medio-súcubo, Lilith no pudo si no estremecerse. Se veía que Sullivan estaba afectado por aquello, por lo que aquella Anna debía de ser alguien realmente importante.

-...Mierda, Sulli...- fue lo único que le salió, al tiempo que apoyaba su mano izquierda sobre el hombro derecho de este.

Y entonces llegó el momento de responder al ofrecimiento de Duke, y Darren no tardó en ofrecerse para el trabajo. Claro, con lo de la tal Anna, debía de sentirse moralmente obligado a ello.

Pero en el caso de Lilith no era así. No le habían matado a ningún amigo, ni le afectaban de ninguna manera las acciones de aquellos fanáticos, por depravados que fueran. Y el dinero... el dinero siempre estaba bien, pero era consciente de que seguramente no compensara el hecho de estar arriesgando su vida. Aún así, no pudo evitar decirlo, presionada por Sulli y por las mismas circunstancias.

-Uhm... bueno, está bien, lo que sea. Pero ya podíais haberme buscado un encargo mejor, porque lo mío no es la infiltración, joder. Y por cierto, calvito ¿Tú cómo sabes lo de ese broken...?
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Lun Mar 02, 2015 3:24 pm

-claro, era solo una opinión, también estoy encantada de conocerlo señor Kristoff pero recuerde que no siempre resulta muy…prudente, decir cosas así de una persona en la misma casa de esta- le dije antes de escuchar una campana y ver como todos parecían moverse, el señor con el que estaba en frente mío hiso ademán como si me sugiriera hacer lo mismo que paso al inicio de nuestra conversación, también se lo hacía al despedirse? Alveek seguramente iba a matarme por haberlo olvidado, aunque en verdad no recuerdo haber oído que él me dijera que se lo hacía al despedirse por un momento también…pero no importaba si él no lo sabía así que extendí mi mano mientras que cerraba los ojos y sonreía, hacia aquel hombre pálido, de pelo dorado y labios gruesos, a lo que el respondió besándola como lo había hecho al principio

-si me permite decirle, seria un buen detective, pero creo que hay algo que no sabe y seria mejor contarle para calmar sus dudas…bueno, lo que pasa con mi llegada es simple…no llego un heredero hombre, se que le parece una explicasion obvia, pero déjeme terminar; mi padre tenia una mujer - en esta parte hice una pausa para mirar algo molesta a aquel hombre sospechando que talvez lo divulgara y poniendo una mano en mi pecho le dije con un tono de pedido- …si, guárdeme el secreto porfavor, recuerde que eh confiado en usted- cerre los ojos mientras retiraba la mano y dejaba salir un suspiro antes de seguir con la explicasion- resulta que estuvieron tratando de tener un hijo pero…no pudieron, el la amaba a ella, el nuevo heredero no vendría del vientre de alguien que el no amara; si se pregunta como no sabe de la existencia de esta mujer es porque lo ocultaba para que no la llenaran de toda esa presión por esa tradición de mirar con suspicacia a las damas con las que mis ancestros tenían trato, intentando adivinar quién sería la afortunada o desafortunada que llevaría al misterioso heredero de mi linaje en el vientre, justo como lo ah dicho hace unos momentos, es por eso que todos mis antecesores ocultaban a sus esposas y salían con otras para ocultarlas y nadie sospechara…bueno, que eso ah estado un poco demás, en fin, lo que paso es que al final cuando el sufria una grave enfermedad lograron tener un hijo..pero que ocurria? Era una mujer, osea yo- en este momento volvi a abrir mis ojos y desvie la mirada hacia la derecha, al recordar un evento no muy agradable, pero que se repitió muchas veces- o como el me dijo una vez “la vergüenza del linaje familiar” eso me dejo muy…mal…por mucho tiempo y me sumio en una gran depresión....- luego de decir esto me tome la frente con una mano apoyando el codo el mesa- si me disculpa señor, no me gusta hablar de este tema en particular, me hace doler la cabeza al recordar esos días….perdone, espero haber aclarado sus dudas- claro, todo esto solo eran mentiras y esa expresión de depresión era solo una de mis actuaciones, pero fingir eso debería de servir para que dejara de preguntar sobre esas cosas

-me agrada su actitud y sus opiniones sobre las diferencias entre hombres y mujeres señorita Julietta, ya tenia mas que por sabido eso y es una gran verdad…ecepto la parte de la guerra, creo que las mujeres también tenemos una gran influencia en esta, como me dijo alveek , uno de mis sirvientes mas fieles una vez “los hombres van a la guerra, las mujeres la preparan y vigilan desde arriba” no se si lo sabe pero mi padre creía en exactamente lo contrario….aunque jamas lo decía, claramente, porque iba a querer decir algo que lo dejase mal parado, no? Bueno, me parece que es cierto eso de que lo mejor que pudo haber hecho es dejarme a mi…pero si lo dijera yo sería algo muy narcisista y no me considero una persona de esas; hablando sobre la ropa que lleva nuestra anfitriona, creo que tiene razón en eso aunque….debo de decir que tengo un vestido un tanto peculiar también, aunque solo lo uso para causar un poco de miedo en las demás personas, lo mismo pretendo hacer con mi espada, pero eso no es lo importante, lo que quiero decir es que me siento un tanto limitada a decir cosas sobre el aspecto de Melouse por eso mismo-

Pasaron varios minutos hasta que todos los invitados de aquella fiesta se levantaron de sus lugares….bueno, casi todos, las personas con las que yo habia conversado y la anfitriona se quedaron, lo mas extraño empezó cuando la señorita Melouse llego a la sala caminando tranquilamente y dijo una frase extraña que admito que me hiso sobresaltarme un poco “Es la hora. Por favor, os ruego que me acompañéis. Shiro, tú también” yo? Que tenia que hacer yo en ese lugar? Aun faltaba algo mas? Seria en verdad una trampa para matarme ya que de alguna manera esa mujer habia descubierto mi identidad vampirica? Todas estas preguntas estaban en mi cabeza mientras me levantaba de mi asiento y seguía a esas personas que habían compartido unas cuantas horas conmigo en ese lugar y a nuestra anfitriona por los pasillos desandando el camino que había hecho antes de la cena para llegar al gran salón y se detuvo ante lo que parecía ser un armario, parecía que se le diera mucho uso si lo comparábamos con el resto de la extravagante casa, estaba hecho de madera y tenia una gran cerradura de metal, para que quería la srta.melouse mostrarnos esto? No lo entendia muy bien pero me empecé a preocupar un poco mas de lo que ya estaba al ver como esta empezaba a buscar algo entre su ropa y los 3 hombres que estaban allí murmuraban entre ellos mientras me miraban, estos eran los mismos con los que habia compartido opiniones….bueno exceptuando a uno que sin lugar a dudas era uno de los pretendientes que habia pedido la mano de la que estaba llevándonos a un lugar desconocido para mi, me refiero con esto a abir, ese hombre me incomodaba un poco, por suerte el señor koselo no habia partcipado o mejor dicho, no habia sido invitado a esa….reunion? no se si sea el nombre adecuado pero era lo que me gustaba pensar que seria; cuando les mire abir me respondio con una sonrisa y una cara que demostraba expectación, mientras que según pude ver Kristoff se frotaba las manos y el hombre del cual no conocía su nombre parecía como si ignorara la situación

En ese momento se escucho el clásico sonido de una llave girando y en el momento en el que me gire para ver que estaba ocurriendo, vi como julietta, aquella mujer que me agradaba tanto abria una puerta de par en par, la cual daba acceso a un cuarto muy oscuro; al ver como los invitados se colocaban, las 2 mujeres al frente y los 3 hombres atrás debo de admitir que, aunque intimidarme es una tarea difícil, el creer que estaba entre 5 personas que sospechaba que sabían de algún modo mi identidad vampirica, me daba miedo…si, no lo habia sentido en mucho tiempo pero era mas o menos lo que sentía en ese momento, no tenia nada con que defenderme y muy posiblemente mi vida terminaría allí por el simple error de haber estado en ese lugar….se que parece que no soy yo sacando esta clase de conclusiones adelantadas, pero díganme ustedes, no creerían lo mismo? Esta a punto de pedirles que me dejaran irme cuando un recuerdo agradable vino a mi mente, recordé aquella promesa que me habia echo aquel hombre castaño y de ojos azules cuya raza desconocia, fue algo asi
Era una noche en la que yo estaba apoyada sobre el balcón que tenía un cuarto que daba a la parte trasera de la mansión, me encontraba mirando las estrellas tranquilamente, cuando sentí que la puerta detrás de mi se abria lentamente, me voltee rápidamente temiendo que fuera un intruso o un ladron…. pero no fue asi, en verdad era tan solo alveek, aquel hombre que me servia tan alegremente; en ese momento, por casualidad o destino, un cometa recorrio el cielo de la ciudad y aun con esas luces que emitían algunos edificios la mayoría de los astros parecían invisibles…pero aquel cometa se hiso ver; aquel hombre de pelo negro me toco el hombro y me sugirió pedir un deseo a lo que yo le respondi “no necesito hacer algo tan infantil, puedo cumplir mis objetivos por mi misma” algo egoísta y maleducado ahora que lo pienso…luego le mire algo molesta por eso y dije “ademas ya sabes cual es mi deseo, es algo arriesgado pero si me esfuerzo lo lograre y pedirle a una tonta piedra que me ayude no servirá de nada” al contrario de lo que esperaba el sonrio por mi comentario y me dijo una cosa muy importante en un tono alegre y calmado, parecía un hermano mayor aconsejando a su hermana…aunque la verdad, yo era mas grande y el no era mi hermano, pero la situación se asemejaba, lo que dijo fue lo que me hace calmarme muchas veces “en este mundo oscuro e inestable, yo eh de prometerle princesa mía, yo siempre te voy a cuidar y proteger en todo lo que hagas, si ese objetivo es peligroso te ayudare, protegeré y evitare que salgas mal; si ese objetivo es tonto te apoyare y si ese deseo es imposible….. dare mi mejor esfuerzo por cumplirlo…” a aquellas palabras no pude hacer nada mas que sonreírle sinceramente
Bueno, el recordar este pequeño momento de mi vida me hiso dejar de temer a eso que ocurria, confiaba mucho en aquel sujeto que le habia jurado a mi padre y a mi que me cuidaría de todo mal…para cuando deje de soñar con los ojos abiertos me percate de que estábamos en un lugar muy lúgubre, pequeño y simple, en el solo habia una mesa de unos dos metros de largo por uno de ancho sobre la cual habia 5 velas apagadas y unos vasos que contenían un liquido el cual por unos momentos no pude distinguir, también habia 2 armarios situados al suroeste y al nordeste de la sala respectivamente y por un escritorio encajado en la esquina norte de la habitación, sobre la que había varios papeles; no entendia el porque de este lugar en una casa tan….lujosa, ni porque estaba yo allí; las 5 personas con las cuales habia entrado se habían puesto del lado contrario de la mesa en el cual estaba yo, el ambiente era un poco intimidatorio y para no parecer poco normal simplemente actue como si estuviese algo asustada por aquella situación, supuse que debía sentarme en la silla que estaba en mi lado de la mesa y esperar un interrogatorio o algo asi, pero en verdad puedo decir que quede bastante sorprendida por lo que paso luego; apenas me sente en mi lugar sentí un olor que empezaba a extrañar un poco, ese era el olor a la sangre fresa….habia alguien muerto allí? No…si mataran gente allí de seguro habría el clásico olor a los cadáveres de la gente, aunque me recordó a aquella historia que habia en un cuento en el cual habia un demonio que hacia explotar a sus enemigos dejando solo su sangre en toda la sala en donde ocurria esto….pero claro, no creía posible aun que hubiese un ser con esas capacidades en el mundo real, asi que solo quedaban un par de opciones, o eran vampiros o mis sospechas de que sabían mi secreto de ser vampiros y planeaban demostrarlo tentándome con sangre eran ciertas…la segunda opción hiso volver el temor por un buen rato en el cual mire algo asustada a esas personas que me habían llevado allí, Lady Melouse extendió la mano hacia el escritorio que estaba a su lado y depositó los papeles que había allí sobre la mesa, no pude hacer mas que ver de que se trataban…lo cual traía malas noticias para mi, por si no era suficiente con la sangre en esas fotos se veían cuerpos desnudos con una mordedura de vampiro en el cuello…no podia ser posible que mi suerte hubiese desendido tanto, en que me habia descuidado? Me preguntaba sorprendida al ver todo lo que estaba ocurriendo; el primero en romper ese incomodo silencio fue el sr. Kristoff el cual nos…mejor dicho me hablo un poco sobre los vampiros, era obvio que se referia a estos seres y no a otros por las claras descripciones que dio, los seres de la noche ocultos en la sombra que solo puedes verlos segundos antes de que te maten era el dicho famoso…empezaba a plantearme seriamente como salirme de esa si algo ocurrria cuando termino con la respuesta obvia….aunque no sabia que este nombre habia sido dado por los criptologos aficionados, creía ue tenia otro origen pero no importaba, solo era el nombre con el que se nos denominaba; a este breve inicio le siguió la srta melouse la cual dio un pequeño…discurso? Sobre el verdadero y mayor deseo que se podia obtener en la vida…la vida misma, para ser mas exactos la vida eterna, hacer lo que quieras por todo el tiempo que quieras era algo sinceramente increíble o aterrador en un punto para muchos, pero ya cuando llevas muchos años te acostumbras a todo lo que implica serlo, en el momento que empezó a nombrar a mis “familiares” y del hecho que sabia que eran la misma persona…mi opinión sobre el que sean vampiros aunmento un poco mas y con la frase “El linaje de tu padre era tan viejo como el mismo. Tu padre era uno de los miembros más ancianos de este selecto grupo, y ahora que nos ha abandonado y tú eres su sucesora nos vemos en la obligación de guiarte por el buen camino” mi miedo se reducio a casi la mitad de lo que era, no podia ser nada malo si me hiban a pedir algo, no? Al parecer me hiban a pedir que bebiera un poco de sangre, eso era muy fácil y lo hubiese hecho en un segundo…no no hubiese interrumpido aquel fallen del turbante.

Escuche atentamente con una cara de preocupación por fuera y una sonrisa en el interior, si, era una buena forma de pillar a un vampiro y mas a uno que compra algunos esclavos cada tanto, pero ese hombre ignoraba el detalle de lo que ocurria luego y por suerte el idiota no le habia contado a koselo el porque de esto, para suerte mia no tendría que ser chantajeada por ese perdedor de bajo autoestima; julietta poso su mano en mi hombro para calmarme, una acción sumamente edcada y amable de su parte, estaba segura que me llevaría bien con ella ya que al parecer me habia ganado su confianza
Melouse prosiguió con su explicación de lo que estaba pasando, lo cual lejos de asustarme me estaba agradando, me explico que ellos eran miembros del clan Tzinch, el cual por cierto tiene un nombre muy pareciado al apellido de mi familia, según decía se creían la cúspide de terra, la raza mas evolucionada y apta para gobernar, aunque en silencio o las cosas podrían terminar sumamente mal, por ejemplo, una horda de personas furiosas persiguiéndonos con toda clase de armas de plata y veraplata, sacándonos del prestigio y exterminándonos como los de la plaga de sangre, eso no sonaba para nada bien ya que si los matábamos a todos algún dia se acabarían las reservas y la pasaríamos muy mal, me hablo de los “términos y condiciones” para poder ser parte de ese selecto grupo y al parecer mi padre habia servido para adelantarme trabajo, al parecer solo sirvió para darme un gran acceso a las mas grandes fuentes para tener una buena vida y me empezaba a cuestionar si era tan malo como yo pensaba….no, ese hombre me habia encerrado y tratado de manera cruel, no podia haberlo hecho para mi de ningún modo, mire a todos los presentes en aquel lugar ,mientras melouse extendia su mano todos los demás parecían sonreir…o eso intentaban; me levante de mi silla y apreté la mano de melouse con una sincera sonrisa, solte un suspiro y empeze a decir lo que quería explicar de un punto de su explicasion de todo lo que ocurria

-bueno, esto es muy rápido pero puedo adaptarme, me alegra que me honrren con esto pero me gustaría decirles que hay un fallo en lo que me han dicho y para ser mas presisa me refiero a lo que ah dicho nuestro compañero del turbante, me refiero a que tengo un plan para explicar eso, primero me gustaría comentarles que yo antes de alimentarme tomo uno de los cuchillos que se guardan en la cosina y se lo clavo en el cuello, luego prosedo a alimentarme de ese esclavo que me ah enviado el señor koselo, clara y obviamente vigilada y asistida por la única persona a la cual le tengo mi confianza, alveek como sabran algunos por si algo imprevisto ocurre, luego limpio aquel arma blanca con un trapo y hago que todo paresca un simple suicidio, si alguien pregunta por esto le digo que no soporto la presión de algún duro trabajo que le ordene hacer y listo….perdonen mi método algo burdo y tonto, quisiera conocer un mejor método pero debo de ocultarme mucho y no puedo averiguarlo bien…lo lamento, ademas de eso ya se que respetaban a mi padre, pero yo por el contrario odio a ese hombre con todo mi ser, ni siquiera me dijo que método utilizaba para alimentarse sin ser descubierto….- fue lo ultimo que dije mientras miraba al suelo con una expresión de desgrado y enojo, tomaba con cuidado y suavidad la mano de la srta melouse y apretaba con fuerza mi otra mano, esperaba no haber hecho nada malo ya que ese momento me gustaba bastante
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Mar Mar 03, 2015 11:36 pm

INTRODUCCIÓN:
Llegamos al tercer turno. En general estoy contento con vuestro rendimiento de cara a las respuesta; extensión adecuada, interpretación adecuada, ortografia en la mayoría de casos bien (en los que no espero que se corrija) y el contenido también me gusta. Tambien me gustaría que me dijerais que tal lo voy haciendo yo, para cambiar ahora que estoy a tiempo (obviamente la valoración global supongo que tocará hacerla a final de la aventura).

Un saludo.


FRIEDRICH


Para satisfacción de su oscura consciencia, el temerario Friedrich había optado por una vía radicalmente opuesta a la que cualquier fugitivo que se precie tenía que seguir; había gastados sus nueves cargas explosivas restantes contra un único objetivo. Pero empecemos desde el principio. Una vez que el cyborg, ataviándose con su máscara, comenzó con su discurso, las opiniones que la gente tenía sobre él eran distintas.

Algunos pensaban que se trataba de otro predicador loco de los que tanto abundaban últimamente, otros intuyeron que algo iba mal en cuanto vieron su maléfico rostro. E incluso hubo algunos necios que se atrevieron a aplaudir, pensando que aquello sería algún tipo de representación teatral en vivo. Pero todas las demás interpretaciones se vieron interrumpidas por el desolador final del discurso de Friedrich, tras el cual varios de los oyentes comenzaron a correr, unos de la zona y otros hacia él.

Pero ninguno de estos dos grupos consiguió su objetivo, pues los explosivos de Friedrich atravesaron las vidrieras de una gran catedral. Antes siquiera de que los asistentes de las misas de dicho edificio se percatasen de lo sucedido, el primero de los explosivos se detonó, causando un estruendoso sonido, que llamó la atención de los pocos transeúntes que, después de observar que Friedrich lanzaba los explosivos, quedaban en la acera.

Si con la primera carga los ventanales de la catedral se destrozaron y las paredes de la misma se agrietaron, las ocho cargas restantes hicieron que el pilar maestro se viniera completamente abajo, arrastrando a toda la estructura con él. El edificio se derrumbó, fragmentado en pequeños pedazos de roca, sobre los transeúntes que todavía no habían huido, sepultándolos por completo y sobre la carretera, haciendo que varios vehículos se estrellasen entre sí y contra los escombros y como consecuencia los animales que los movían comenzaran a ponerse histéricos, empezando a arder en llamas debido al incendio que los explosivos al reaccionar con el gas de la catedral habían provocado.

Pero Friedrich no pudo ver esto con claridad, pues bastante tenía con huir de la escena como para preocuparse de aquello. La mala noticia era que algunos ciudadanos iracundos lo perseguían, y uno de ellos alertó a la Eclesia de su posición. Antes de poder reaccionar, Friedrich descubrió que estaba siendo sobrevolado por varios robots de reconocimiento, que Friedrich no habría podido reconocer de no ser a sus superiores sentidos debido al reducido tamaño que tenían:



Para más inri, las pantallas de toda la calle comenzaron a sincronizarse comentando en un principio el suceso y después repitiendo una y otra vez un sencillo dogma que haría volverse a todo ciudadano con oído en su contra:

-El herético Friedrich von Fraust, hijo de mil demonios, acaba de detonar una ingente cantidad de explosivos en la Media Ciudad. Como consecuencia, la bonita catedral gótica “Épsilon” ha sido destruida, causando numerosos muertos y un atasco en la carretera que ha causado a su vez más defunciones tanto animales como terranas a consecuencia de los vehículos que no han podido evitar chocarse contra los escombros. No sabemos cuáles son sus motivos, ni que pretende, pero lo que sí sabemos es una cosa; se le dará un castigo ejemplar. Ahora es cuando todo Terra os necesita, ciudadanos. Colaborad en la captura de este criminal y Dios os tendrá en cuenta, además de que obtendréis una jugosa recompensa. En las pantallas se muestran las coordenadas dinámicas de nuestro querido amigo, que está siendo perseguido infatigablemente. Una cosa más, se os autoriza a atacar al sospecho siempre que las heridas infligidas no sean de carácter mortal. Este criminal merece sufrir.


Al escuchar la palabra “recompensa”, decenas de ciudadanos “durmientes” de aquella zona afilaron sus cuchillos y tenedores, desempolvaron sus viejas armas de fuego y salieron de sus casas en manada en la busca de aquel lunático trajeado y con máscara. Friedrich, por su lado, seguía corriendo, con la vana esperanza de huir de aquella marabunta que empezaba a temer acabaría por rodearlo.

Junto cuando nada podía empeorar, una patrulla compuesta por seis efectivos de la Eclesia a caballo abandonaron uno de los edificios que se encontraban delante del camino de Friedrich, cortándole el paso. Éste tuvo que girar noventa grados a la derecha, con el fin de no chocarse con ellos. Demasiado tarde, los eclesiásticos se habían percatado de su presencia y galopaban hacia él, siendo seguidos por el grupo de ciudadanos que anteriormente había liderado la persecución del terrorista.

Pero si todavía Friedrich no había sufrido suficientes contratiempos, el cyborg se percató de que hacia él se dirigía un imponente carro tirado por enormes caballos. El cochero, aparentemente un robot o un cyborg como él, hizo frenar a los animales bruscamente, cambiando la dirección en la que el vehículo estaba orientado en el proceso-pasando de posición vertical a horizontal- y cerrando con esto el camino a Friedrich.

A su alrededor había dos grandes filas de edificios, a través de cuyas ventanas sus inquilinos se asomaban a ver el espectáculo. Hubiera podido introducirse en ellos, de no ser porque las entradas estaban taponadas por curiosos que no querían perderse la escena. Pudo escuchar alguno de los comentarios de los inquilinos de aquellas viviendas gracias a sus sensores:

-Mami, mami. ¿Es ese el hombre malo?

-Sí, cariño. Lo es.

-¿Y los soldados van a hacer que arda en el infierno? ¿Le arrancarán los miembros uno por uno hasta que se desangre? ¿Le darán de comer su propia carne putrefacta?

-Por supuesto que sí, mi amor.

-¡Yupi!

Sobre él, tres de aquellas molestas libélulas sobrevolaban su posición. Fue en aquel momento tan poco oportuno cuando Friedrich descubrió que aquellos dispositivos de rastreo lo eran también de audio:

-¡La caza ha llegado a su fin! Sólo diez minutos después de que este engendro del demonio haya perpetrado sus actos, los valientes ciudadanos de la ciudad y el escuadrón redentor de Ciudad Catedral  han acorralado a Friedrich von Fraust tan solo unas cuantas calles más allá de donde el atentado ha tenido lugar. La Eclesia obsequiará a todos los ciudadanos que han participado de forma directa o indirecta en su captura con una recompensa de 500 terrans y la salvación divina. Por ahora, rogamos a los ciudadanos cercanos al lugar de la detención que no interfieran en el proceso y que a ser posible mantengan su posición actual, con el fin de evitar que la situación se descontrole. De no acatar nuestras normas, todo aquel rebelde será susceptible a ser reducido junto al criminal a procesar.

Estaba tan acorralado como solo un hereje rodeado de decenas de personas afines a la Eclesia puede estarlo. Por si aquello fuera poco, todavía una sorpresa más aguardaba a Friedrich. De aquel carruaje blindado que había supuesto su perdición, un curioso individuo saltó al suelo.



A menos que sus sensores le estuvieran jugando una mala pasada, Friedrich dedujo por su aspecto que aquel tipo era un cyborg, al igual que él. De hecho, gracias a sus aumentos pudo distinguir que en su mandíbula estaba impreso su modelo y número de serie : B1L-L13.

Por comodidad, Friedrich apodó a su compañero cyborg como Billie. Billie avanzó hacia él, haciendo una reverencia burlona antes de detenerse y apagar el cigarro que portaba contra el suelo.

-Así que tú eres el tal Friedrich von Fraust. He oído hablar de ti. De hecho, dicen que has dejado en ridículo a esos gilipollas de Salvación. Ahora mismo Dareck debe de estar tirándose de los pelos, muchos le echaran la culpa de tu actuación hoy. De todos modos, mejor para mí. Mi nombre es privado, pero puedes llamarme Billie, todos lo hacen. He sido diseñado para cazarte y contribuir a tu posterior desguace. Te seré sincero, mi psicópata amigo, hacen falta un buen par de pelotas para hacer lo que acabas de hacer. Morirás como una leyenda, el tipo que se coló en la sede de la Eclesia y destruyó la catedral Épsilon. Y yo viviré como una leyenda mayor, seré el hombre que te dio caza. Así que te diré lo que va a pasar.-Billie señaló a los soldados montados.- Estos caballeros van a rodearte ahora mismo con sus monturas, imposibilitándote el salir del circulo y posiblemente intentando acabar contigo en caso de que te resistas. En caso de que logres pasar a través de ellos, será mi turno. –mientras hablaba, el implante de su oído vibro ligeramente.- Oh, sí, me comunican que debo ofrecerte la posibilidad de rendirte. Para demostrar el poderío de la Eclesia y esas cosas. Ya sabes, un proceso rutinario. Así que acabemos con él. Friedrich von Fraust, miserable hereje, criatura de las tinieblas y benefactor de las artes oscuras, con la autoridad que el Sumo Exarca me ha otorgado, te ordenó que te tires al suelo, de rodillas y con las manos sobre la cabeza, a la espera de ser neutralizado ,juzgado y torturado como manda la ley.

Fue entonces cuando los soldados montados empezaron a cabalgar hacia él, con el objetivo de rodearle. Todavía no habían llegado a su posición, así que si quería acabar con ellos, intentar huir o rendirse, aquel sería el momento idóneo.

FDI:
Como consecuencia de tus acciones, ha ocurrido esto. Además, tu nemésis ha hecho acto de aparición ^^
Puedes intentar huir, pero tendrás que quitar a los civiles de en medio o arriesgarte a que te detengan o te hagan perder tiempo. Por lo demás, si te rindes no hará falta que pongas acciones a menos que sea un farol y tu intencion sea presentar batalla y si presentas batalla directamente obviamente tendra que ir acompañado de accion.

Si tienes alguna pregunta ahora es el momento de hacerla.

LILITH

-¿Que como sé lo de aquel broken? Resulta que, por medios que no voy a detallar, pude comprobar la autopsia de los cuerpos de vuestro refugio. La mayoría de los cuerpos fueron chamuscados por el incendio, es cierto, pero de ellos se sacó que ya estaban muertos con anterioridad. Vamos, que habían sido eliminados antes de que el fuego se desatase y por tanto antes de que los dos asaltantes, uno un broken y otro un humano, murieran. Lo curioso no termina ahí, puesto que el broken presenta heridas de disparos, moratones producidos por golpes secos y lo más misterioso… unas misteriosas quemaduras circulares en su torso. –Duke miró a Lilith durante unos instantes a los ojos. Parecía intentar decirle algo. Sullivan no se percató de ello.- Por la forma de morir y el momento en el que lo hicieron, interpreto que os cortaron el paso y vosotros os abristeis vuestro propio camino. De ahí el que hoy estéis aquí.  En cuanto al otro asunto, referido a tus quejas sobre tu trabajo, te diré que es algo que sólo tú, por tu condición de mujer humana, puedes llevar a cabo. Como ya he mencionado, la debilidad de Cabeza de Martillo son mujeres como tú. No es un hombre fácil de complacer en esos terrenos, tienen que ser chicas determinadas, de tallas determinadas y por supuesto de origen determinado. Aunque pareces estar más o menos conforme con el encargo, por tanto pasaremos a la parte técnica.-Duke hizo una pausa y le pidió a Sullivan que se retirara.- Sullivan, espérame en la salida del complejo. No tardaré mucho.-Una vez Sullivan cerró la puerta tras de sí, Duke continuó con su explicación.- Pureza capta a almas incautas para unirse a sus filas en numerosos locales de su zona de influencia, así dirigirte al casino Emporio Deluxe, un edificio antaño administrado por un fallen pero que Pureza embargó después de algunas “desavenencias” con su propietario. Hagas lo que hagas, deberás conseguir que te inviten a unirse a su banda, y con tus antecedentes y tu cuerpo créeme que no será muy difícil. Una vez lo hagan te pedirán completar una prueba. Será dura, tenlo por seguro. También puedes intentarlo de la forma que más quieras, dado que si las cosas se ponen feas no podrás conseguir una invitación tan fácilmente. Pero eso lo dejo a tu elección. En cuanto a la prueba, puede que no te sea necesario pasarla (aunque sería un punto a tu favor), Martillo no le pone muchas pegas a la hora de ingresar en la banda a las chicas como tú. Por cierto, nunca llames a Martillo por su ápodo. No sé su nombre de pila, así que lo más apropiado será dirigirte a él con apelativos como “señor”, “su excelencia” y ese tipo de cosas. Una vez logres infiltrarte debes conseguir que te lleve con él al intercambio. Nosotros estaremos situados en una colina cercana, dispuestos a caer sobre ellos como perros sobre inofensivos gatitos. Sería de gran ayuda, como te he comentado, que lograras un enfrentamiento abierto entre ambas bandas. Para reclamar nuestra ayuda en caso de que algo suceda o indicarnos cuando podemos atacar te otorgaré un pequeño dispositivo. Es de uso único, y cuando lo utilices entraremos en acción descendiendo con nuestro ejército. No podemos arriesgarnos a darte cualquier tipo de dispositivo de comunicación directa por el miedo de que nuestro plan se vaya al garete.

Una vez hubo terminado su discurso, Duke se acercó a un cajón y de su interior extrajo varios documentos, que pasó a mostrar a Lilith:



-Este no es otro que Martillo, el altonato que ha causado todo este entuerto. Es un tipo imprevisible y peligroso, así que yo no confraternizaría mucho con él, a no ser que sea por el bien de la misión. Tiene una importante red de subalternos, cuya gran mayoría le guarda un respeto que podría calificarse de devoción. Además, hay quien dice que tiene contactos en la alta ciudad y que por eso la Eclesia ha estado pasando por alto sus actividades criminales. En definitiva, es el actual dueño de la Subciudad, pero no por mucho tiempo. Su particular imperio empieza a mostrar signos de desgaste; la Eclesia ha encarcelado a varios de sus muchachos y se niega a liberarlos por haber sido acusados del asesinato de numerosos funcionarios públicos y las comunidades de minorías, antes paralizadas por el miedo, se están empezando a organizar contra él. En realidad estos problemas se podrían solucionar fácilmente, pero si todo sale bien esta noche, el golpe que le infligiremos será de tal magnitud que nunca podrá recuperarse. Por cierto, casi se me olvida.-Duke sacó de sus cajones una especie de diminuto artefacto en forma de pulsador y se lo entregó a Lilith, envolviendo sus pequeñas manos con sus grandes zarpas.-Este es el dispositivo del que te he hablado. Ya sabes, solo debes pulsarlo cuando desees que la “caballería” actúe. Obviamente no es conveniente que lo uses demasiado pronto.-Duke miró el reloj de su muñeca.-Son las 00:15 de la madrugada. Creo que a la 2:10 o 2:15 estaremos situados y armados en la colina. A partir de entonces podrás utilizar el pulsador.

Dicho esto, Duke le comunicó las coordenadas del casino y Lilith partió hacia allí. En su trayecto no pudo encontrarse con Sullivan, puesto que salió del recinto por otra puerta, pero sí que pudo sentir las miradas escudriñadoras de algunos de los refugiados, que la miraban con una mezcla de desconfianza y rencor nada halagüeña.

El casino estaba en la dirección contraria por la que ella y Sullivan habían sido guiados por Chikan, así que Lilith no conocía muy bien el camino. No obstante, supo guiarse bien basándose en las indicaciones que Duke le había proporcionado y llego allí en unos veinte minutos. Aquel casino nunca había sido de los más frecuentados de la subciudad, pero ahora  su fachada estaba totalmente destartalada, con un letrero, por llamarlo de algún modo, al que la mayoría de sus letras e iluminación habían abandonado hace tiempo.
Obstruyendo la puerta de aquel casino, un vagabundo dormía plácidamente. Lilith tuvo que pedirle que se marchara y el vagabundo hizo lo propio, no sin antes pedirle limosna:



-Dele unas monedas a este pobre mendigo, se lo ruego, amable señorita.

Si Lilith accedía a sus peticiones, el vagabundo saltaría de alegría e intentaría besarle la mano como signo de su agradecimiento. De lo contrario, escupiría a las botas de la altea y se largaría profiriendo maldiciones y lamentándose de su suerte.

Independientemente de este evento, Lilith continuó con sus quehaceres y empujó la puerta del local. Un ambiente de corrupción y suciedad inundó su garganta nada más inhalar el aire de aquella habitación. Pero las vistas no se quedaban atrás en cuanto a suciedad e inmundicia; todas las mesas de apuestas y ruletas habían sido colocadas formando un semicírculo alrededor de la barra, situada en el centro del complejo. A juzgar por los agujeros de bala, parecía que el local había sido atacado más de una vez, y más de dos. Quizá eso había motivado tal disposición del espacio, colocando las mesas y ruletas a modo de barricada.

Al fondo de la estancia, unos nada glamurosos parroquianos conversaban sobre algún tipo de misión que habían llevado a cabo hace poco. Lilith contó hasta un total de cinco mugrientos pandilleros en la barra, sirviéndose ellos mismos la bebida dada la ausencia del camarero. Uno de ellos, el que parecía el líder, llevaba la voz cantante:

-¿Viste la cara de aquel broken cuando Jared le clavó su cuchillo? Deberíamos haberla grabado.
-el hombre que hablaba era el estereotipo de pandillero. Tatuado, con una chupa de cuero y pantalones vaqueros y dejaba sus brazos al descubierto. Un gorro negro cubría su cabeza. Era de raza altea, a juzgar por su constitución. El único rasgo que lo diferenciaba del pandillero medio era su barba poblada. Una vez descubrió la presencia de la Furia Roja, detuvo la conversación con un gesto y caminó en dirección de Lilith sosteniendo en una mano una libreta y en otra un bolígrafo.


-Vaya, no suelen verse muchas chicas por aquí. Y ni la mitad de guapas que tú, preciosidad.-dijo mientras repasaba a Lilith de arriba abajo. Era evidente que no conocía los rumores acerca de la Furia Roja o que en caso de conocerlos no identificaba a Lilith como tal.
-¿Que será esta vez? ¿Censo, protección o préstamo?

Ante la atónita mirada de Lilith, que no sabía lo que estaba pasando, el pandillero se explicó:

-¿Quieres unirte a nuestra banda y ser una de nosotros, luchando por nuestros ideales y limpiando las calles de escoria, eres de las que prefiere que protejamos a tu familia y amigos de indeseables o tan solo vienes a solicitar un préstamo?

Lilith respondió a aquel pandillero pero antes de que este hiciera amago de seguir con la conversación, la puerta se abrió de par en par, dejando paso a tres totales desconocidos. Lilith pudo percatarse de que todos los pandilleros estaban cargando o desenfundando sus respectivas armas, quizá para lo que pudiera pasar. El pandillero de la libreta agarró una escopeta que estaba colgada en la pared y rebuscó en sus bolsillos, en los que encontró unos cartuchos. Parte de esos cartuchos fueron para cargar la escopeta y los demás se los introdujo en el bolsillo de su chaqueta.

Hasta que los misteriosos y aparentemente indeseados visitantes llegaron hasta la mitad de la sala, Lilith no pudo reconocerlos. Se trataba de tres soldados de la eclesia : un norgon trajeado, un fallen, un munchkin y una especie de mestizo entre demonio y humano, a juzgar por sus rasgos. Aquello parecía hecho a posta para enfurecer a los parroquianos. Pero eso no era lo único que desentonaba de aquella situación. No era habitual que la Eclesia se tomara la molestia de descender a la Subciudad, así que aquello debía ser un asunto de suma importancia.

Los cinco miembros de Pureza se miraron entre sí, rojos de ira. No obstante, el que parecía el cabeza de los eclesiásticos parecía no dar señales de percatarse de su ira o en caso de hacerlo, no parecía importarle demasiado, pues seguía caminando con paso firme hacia los pandilleros, con sus amigos detrás. Llegado a cierto punto del local, cuando tan solo estaban a unos metros del pandillero de la libreta (que ya sabía desecho de ella), todos incluido este les apuntaron con sus armas.

Fue el norgon quien terminó con aquel momento de silencio, en el que la tensión se podría haber cortado con un cuchillo:


-Piénsate muy bien lo que estás a punto de hacer, hijo. Si aprietas ese gatillo todo se acabó, en el remoto caso de que sobrevivas a un tiroteo contra nosotros, habrás matado a cuatro oficiales de la Eclesia en misión diplomática. Traerás la desgracia a toda la humilde gente de la Subciudad. Y yo sé que tú no quieres eso.

-¿¡Traes tres sucias basuras a mi local y me pides que me calme?! Cuando Martillo se entere de esto…

El norgon rió sonoramente, provocando la ira del pandillero, que poco a poco iba avanzando más seguido de sus compañeros, hasta llegar a posicionarse a un metro escaso de su interlocutor. Lilith quedaba en medio de ambos bandos.

-Mi nombre es agente White, para tu información, y más vale que te dirijas hacia mí de esa forma de aquí en adelante. En segundo lugar, estas tres sucias basuras, como tú los has llamado, son tres de los mejores agentes de los que la Eclesia dispone, y son de los pocos que han aceptado venir hasta aquí para ver tu sucia cara de insolente. Iba a pedirte hablar esto en privado, Jack, pero tu estupidez ha colmado mis nervios. Esto es un ultimátum. O Martillo se entrega o todos caeréis con él, amén de que los presos de los que disponemos serán torturados hasta que desfallezcan.


El tal Jack, conmocionado por la ira, dio unos pasos hacia atrás, sin dejar de apuntar al agente White con su escopeta:

-¿¡De qué demonios estás hablando!? Primero me insultas trayendo a estos tres engendros a MI LOCAL. Ya sabes lo que dice el dicho “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.” Y estos desechos, por muy presentables que parezcan, no son más que simples simios. Y por si fuera poco, vienes a amenazarnos a nuestro propio local. ¡Sabes perfectamente que Martillo, que digo Martillo, todos nosotros, somos los únicos que evitamos que este vertedero se convierta en un río de sangre! ¿Y mientras que hacéis vosotros, pedazo de mamones? Solo exigir y exigir, como si no tuviéramos bastantes problemas con el tal Duke y su panda de lunáticos ahora tenemos que preocuparnos de que no piséis nuestro césped. ¿Cuantas veces habéis bajado a preocuparos si la gente de este lugar se está matando entre ella o se muere de hambre? Te lo diré yo, ninguna. ¿Y cuantas han sido las veces que has venido aquí a exigirnos cosas? Demasiadas. ¡Y encima te atreves a mirarme a la cara y exigirme que entregue a Martillo! ¿Acaso piensas que mi lealtad vale tan poco? Eres un hijo de puta muy imprudente, White.-una vez Jack termino de hablar, o más bien de gritar, Lilith pudo observar que tanto el munchkin como el fallen y el semi demonio sacaban sus armas: una especie de ballesta tecnológica, una espada curva y una gran hacha respectivamente. Pero ellos no eran los únicos que estaban preparados para una batalla, puesto que los cuatro compañeros de Jack se habían parapetado tras la barra. Mientras tanto Lilith seguía en el medio de ambos grupos, aunque apartada a un lado.-Pero te diré una cosa, White, aquí estáis en inferioridad numérica.-Jack selló aquel comentario amenazante con una misteriosa sonrisa.

-¡Mierda, retroceded!-ordenó White a sus subalternos. No tenían sitio donde esconderse, dado que estaban dentro de aquella improvisada barricada.

Antes de que pudiera hacer cualquier movimiento, tanto Jack como el agente White le dirigieron miradas a la vez, como invitándola a unirse a su bando en el enfrentamiento que se avecinaba. Pero antes de poder tomar una decisión, el munchkin lanzó un objeto a donde su jefe se encontraba. Ese objeto liberó un humo denso que pronto se esparció, formando una barrera entre ambos combatientes que dificultaba sobremanera la visión.

-No importa, tenemos las barricadas. ¡Disparad!-dijo Jack mientras retrocedía hasta la barra sin dejar de disparar y recargar su escopeta. Al otro lado del humo, un grito resonó:


-¡Joder, me han dado!
-debido a aquel grito, presumiblemente del munchkin, Lilith comprobó que la táctica de aquel pandillero de disparar a bocajarro había funcionado mejor de lo que pensaba.

Jack entonó varios gritos de júbilo, pero poco duró su algarabía, pues un virote de un extraño material se clavó en su rodilla. Como si eso fuera poco de por sí, el virote empezó a vibrar, removiendo la carne de la pierna del pandillero.


-¡AAAAH Mierda, cubridme!
-exigió Jack mientras se arrastraba lentamente hacia atrás, sin dejar de disparar y recargar su escopeta con los cartuchos que guardaba en su chaqueta de cuero.

Ambos bandos empezaron a reclamar la presencia de Lilith entre sus filas, era evidente que no iba a poder permanecer neutral por más tiempo sin arriesgarse a sufrir la ira de los combatientes, que cada vez exigían su presencia con más insistencia.

Era hora de decidir.

FDI:
Hay poco que aclarar. Hay una barricada que se extiende desde la barra hasta la puerta, abarcando toda la sala. Desde la barra la barricada se divide en dos, uno de los brazos cubre el este de la sala y otro el oeste. Lilith está en el interior de la barricada este junto con los eclesiasticos. Los que están en el exterior, es decir, los miembros de Pureza, pueden moverse por esta y lo que estan en el interior, a menos que lleguen a la barra, pueden introducirse dentro de la barricada pero con mucho esfuerzo, dado que esta muy alta.

En el centro de la estancia hay un denso humo, que se disipará tras 1/2 turnos. Puedes tanto combatir como intentar quedarte parada, huir o cualquier otra cosa.

Un saludo.

SHIRO

Los asistentes a aquella extraña reunión sonrieron ante la decisión de Shiro. Bueno, todos menos el fallen del turbante, que permaneció impasible. Lady Melouse abrió la conversación:

-Me alegro de que hayas tomado esa decisión. Sabía que eras una chica sensata. Responderé a tu pregunta: el mejor modo de obtener ganado es adquirirlo de fuentes fiables. Pero mientras nos sirvas bien no debes de preocuparte por eso, puesto que los Tzinch no permiten que ninguno de sus miembros valiosos pase hambre. Nosotros te proveeremos de todo el plasma que necesites, siempre que sea una cantidad razonable, obviamente. En cuanto a tu método, ciertamente es muy ingenioso, aunque sigue siendo un poco extraño que uno de tus esclavos recién adquiridos se suicide con un cuchillo, la verdad. Ese hecho podría ser utilizado por algún individuo que quiera tu pesar en tu contra, así que te aconsejo que dejes el tema de la gestión de residuos para los que tenemos más recursos y sabemos cómo deshacernos de las cascaras. Puesto que como ya habrás podido experimentar los vampiros no funcionamos demasiado bien durante el día, debemos apresurarnos. Con el fin de probarte como un miembro igual a nosotros en la jerarquía del clan tendrás que superar una pequeña prueba. Esas fotos que te hemos mostrado antes pertenecen a víctimas que tiene algo en común: todas han sido fotografiadas este mes en los suburbios. Como bien habrás deducido; hay algún vampiro suelto en la Subciudad o al menos alguien que quiere hacerse pasar por uno. En ambos casos, requerimos de su presencia en este lugar; en caso de que sea un vampiro para juzgarlo como es debido y en caso de ser un burdo imitador para interrogarle en busca de alguna fisura en nuestra tapadera. Y tú serás quien nos lo traiga. Para ello, hemos investigado a nuestro sospechoso y hemos averiguado que dirige una especie de secta en los bajos fondos, denominada como “Nox”. Este tipo no es estúpido, parece que sabe cómo moverse y tan solo invita a personas de inclinaciones ocultistas a su secta. Así que te haremos pasar por una de ellas. Éste sospechoso espera que a las dos de la mañana una tal Lucrecia, un alter ego que tú vas a representar, se presente ante él. Para hacerte pasar por Lucrecia, Julietta y yo te ataviaremos con los ropajes adecuados. Mientras tanto, los miembros varones de esta reunión prepararan los carruajes para llevar a cabo la operación. El tiempo corre.

Dicho y hecho, Melouse y Julietta recorrieron la mansión junto con Shiro de la mano llevándola hasta una especie de extravagante vestidor. Melouse introdujo su cabeza en el vestidor en busca de las prendas deseadas. Tras unos incesantes segundos en los que parecía que aquel artefacto iba a engullirla, Melouse extrajo una especie de ropa de temática suburbana. Unas medias agujereadas, una faldita de rayas blancas y negras, una camisa negra y unas pulseras de cuero con pinchos de un material sustitutivo de la plata conformaban el disfraz de Lucrecia.

Pero eso no era todo, ya que según Julietta le dijo el disfraz no estaría completo sin modificar un poco su pelo y hacer su rostro menos reconocible. Así que le colocó el pelo a modo de coletas y le otorgó unas gafas de sol lo bastante grandes para mantener a salvo su identidad pero no tan grandes como para ser cantosas. Una vez hubieron terminado, las dos vampiresas miraron a Shiro, expresando su satisfacción por su labor de estilismo:

-Un trabajo bien hecho es un trabajo bien hecho, eso hay que reconocerlo.-dijo Julietta mirando a lady Melouse, la cual asintió enérgicamente.

-Ahora, lady Shiro, creemos conveniente que hagas sola el camino de vuelta. Julietta y yo tenemos asuntos que atender. Si todo sale bien, nos reuniremos en el gran salón una vez hayas terminado tu misión. Tan solo debes girar a la derecha en la siguiente intersección.

-Que la suerte te sea propicia, Shiro Tsumin.-declaró solemnemente Julietta a modo de despedida.

Shiro salió de la estancia del vestidor y siguió el pasillo hasta que, en la primera intersección con la que se topó, siguiendo las instrucciones de su ahora jefa, viró a la derecha. Fue entonces cuando averiguó la forma en la que los asistentes de aquella fiesta habían llegado de una forma tan precisa. La mansión contaba con al menos cuatro salidas, como pudo deducir Shiro dado que ahora se encontraba en una de ellas. En esta también había un sirviente, muy similar al otro en apariencia y altura. Cuando paso junto a su lado, éste le hizo una reverencia y le otorgó las armas que su compañero le había sustraído.

-Pase usted una buena noche, doña Shiro.

Aquel jardín era idéntico al otro, siendo una fastuosa fuente el centro del mismo. Apoyado en ella pudo distinguir a Abir, que la miraba con intensidad. Abir habló con un tono no demasiado alto pero que de todas formas era más que suficiente para ser captado por su receptora.

-Reina de las nieves, nuestro carruaje nos espera.
-dijo Abir, a la vez que hacia una leve reverencia ante Shiro.

Shiro estaba confundida: ¿no era aquella una misión en solitario? No obstante, al final la insistencia del fallen acabo haciendo que le acompañase hasta fuera del recinto de aquella mansión, donde efectivamente un carruaje de color latón y rojo tirado por dos caballos bayos les esperaba. El cochero, un altonato elegantemente vestido, le invitó a subir.

Abir le aupó, sujetándola de una zona poco decorosa. Pasará o no este hecho por alto, Shiro y el fallen se sentaron en el carruaje mientras el altonato conducía. Abir miró a Shiro de nuevo, acercando su rostro a la princesa carmesí.

-Y bueno, ojos de pétalo, ¿te has pensado ya la repuesta a mi humilde petición?-dijera lo que dijera, Abir terminó explicándole el motivo de su presencia en aquella caravana.- He pensado que un poco de ayuda nunca te vendría mal, así que uno de mis subalternos te guiará hasta el lugar indicado. Es una especie de guía turístico de la media ciudad y la subciudad, muy solicitados. Sólo que este en concreto tiene conocimientos de todo tipo, conocimientos que no se suelen encontrar en otros guías. No me lo agradezcas, es lo que todo caballero haría. Cambiando de tema, te pido que disculpes al insolente de mi hermano, ya nos encargaremos de que reciba su correspondiente sanción por sus temerarios y poco decorosos actos. Y ya que estamos sincerándonos, me gustaría que me respondieras a una pregunta:  ¿Qué opinión tienes acerca de nuestra organización? ¿Sospechabas algo de nuestra existencia o pensabas que eras la única vampiresa infiltrada en las altas esferas?

Una vez Shiro y su pretendiente hubieron intercambiado unas cuantas palabras la carroza se detuvo y fue transportada por una especie de riel, dejando la altaciudad atrás. Estaban en la media ciudad. Shiro hizo amago de abrir la puerta, pero Abir la detuvo, aplastándola con su cuerpo. El fallen descorrió las cortinas de la ventana y ambos pudieron observar una extraña escena. A su lado y al frente solo quedaban escombros de lo que antes había sido un imponente monumento. En dichos escombros había varios cadáveres. Shiro conocía bien de que se trataba, aquella era la catedral Épsilon.

Fue entonces cuando unos soldados pasaron a su lado corriendo hacia los escombros. Dichos oficiales empezaron a registrar los cadáveres en busca de señales de personas vivas. Al parecer, por el gesto de negación de uno de ellos, no tuvieron suerte.

Abir miró a Shiro con toda la curiosidad que pudieron plasmar sus ojos, preguntándole:

-Vaya, hace literalmente años que no pasaba algo así en plena Ciudad Catedral. ¿Tienes idea de lo que ha sucedido? Parece haber sido grave. Espero que sea lo que sea, no ponga en peligro la misión. En fin, parece que tendremos que realizar el recorrido a pie. Intenta que no te reconozcan, por lo que más quieras. No es que sea imprescindible que no lo hagan, pero nos ahorraríamos explicaciones y tiempo. Recuerda que vas vestida de yonki. En cuanto a ti, cochero-dijo mientras daba unos golpes en el cristal que separaba la parte del conductor de la de los pasajeros-tendrás que ingeniártelas para volver a casa.

Ambos salieron del carruaje y sortearon los escombros. A Abir le tomó unos cuantos segundos reubicarse, pero una vez que lo hizo solo tardo unos cuantos minutos llevar a Shiro a su destino. Allí, apoyado contra una pared y jugando con su revólver, les aguardaba un altea tatuado con cara de pocos amigos. Al ver a Abir, su rostro cambió radicalmente y una sonrisa se esbozó en él:



-Pero mira a quien tenemos aquí, mi buen amigo Abir y su encantadora acompañante.


-No tengo tiempo para esto, Jared. Acompaña a esta señorita al sitio acordado. Yo he de marcharme. Una última cosa: si le sucede algo en el trayecto te sacaré las pelotas y te las hare tragar. Una a una. ¿Me has entendido?


Jared asintió con la cabeza, tragando abundante saliva. Al parecer guardaba una admiración y respeto desmedidos por Abir.

-Bueno, señorita, sígame y procure ir rápida, se lo ruego. Vamos a adentrarnos en la peligrosa e inspiradora Subciudad.


Antes de bajar por la escalera mecánica a la que Jared le había conducido, Shiro pudo escuchar las nuevas noticias con relación a aquel atentado tan extraño:

-¡La caza ha llegado a su fin! Sólo diez minutos después de que este engendro del demonio haya perpetrado sus actos, los valientes ciudadanos de la ciudad y el escuadrón redentor de Ciudad Catedral  han acorralado a Friedrich von Fraust tan solo unas cuantas calles más allá de donde el atentado ha tenido lugar. La Eclesia obsequiará a todos los ciudadanos que han participado de forma directa o indirecta en su captura con una recompensa de 500 terrans y la salvación divina. Por ahora, rogamos a los ciudadanos cercanos al lugar de la detención que no interfieran en el proceso y que a ser posible mantengan su posición actual, con el fin de evitar que la situación se descontrole. De no acatar nuestras normas, todo aquel rebelde será susceptible a ser reducido junto al criminal a procesar.

Al parecer ningún criminal herético, por muy osado que fuera, podía escapar de la Eclesia en Ciudad Catedral. Shiro acompañó a su guía en su particular descenso a los infiernos. Cuando ya llevaban un buen trecho caminado, Jared se detuvo y miró a Shiro a la vez que señalaba un imponente edificio en construcción. A simple vista podría tratarse tanto de un bloque de viviendas como de un albergue o posada.

-Es aquí, señorita.-antes de marcharse, el guía miró con ojos suplicantes a su cliente.- ¿Le ha dicho algo el señor Abir sobre mí, por mínimo que sea?-parecía que el sólo hecho de que el fallen le mencionara era muy importante para aquel hombre.

Una vez le hubo respondido, el peculiar guía se marchó y dejó a Shiro ante aquella edificación en construcción. Era el momento de descubrir qué demonios estaba pasando con aquel supuesto vampiro.

FDI:
Como te comenté, has de vigilar parrafos ortografía y signos de puntuación. No soy muy quisquilloso por esto último pero hay veces que explotas demasiado las comas en vez de los puntos. Pero en cuanto a los dos primeros, a partir de este turno tendrá repercusión en tu nota.

En cuanto a la actualización en sí, te dejo libertad para hacer lo que quieras, obviamente sin inventarte cosas extrañas. Lo que si puedo adelantarte es que no hay personas que vigilen las puertas, la gente, si es que la hay, esta en el interior.

Un saludo.


Última edición por Dezba Wakanda el Vie Abr 03, 2015 11:50 am, editado 1 vez

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Miér Mar 04, 2015 1:21 am

¡Mira! El pueblo te aplaude; el pueblo te ama, Friedrich, ¡cuántas vidas inocentes serán segadas por tus acciones de hoy! – Fue lo que gritó su “conciencia” con estruendo luego de los últimos aplausos que fueron dados como recompensa a su discurso… demasiado tarde se dieron cuenta los demás que en realidad era; su sentencia de muerte.

Y lo siguiente fue correr, correr por todo tipo de calle. Los zapatos ya le estorbaban, inútiles como estaban; su camisa, también, y el mismo destino terminaban de compartir sus pantalones, andrajosos y sucios. Por el camino se fue deshaciendo de sus hoy harapos, antiguas piezas de calidad fina robadas a un comerciante. En fin, lo único que se podía ver ahora; era a un hombre desnudo en máscara, con extremidades de metal oscuro por piernas y brazos, y feas cicatrices por el cuerpo. Tan así fue su frenética carrera que no logró ver con sus propios ojos los resultados catastróficos que su condenado a la locura actuar logró, salvo el sonido lejano de una explosión tras otra, cada vez más apagadas y sútiles a la lejanía.

Y poco habría faltado para que no se hubiese dado cuenta de los terribles anfitriones que le seguían de cerca: robots de reconocimiento. De seguro, de haber sido alguien normal no los hubiera podido siquiera escuchar zumbar por ahí; eran demasiado pequeños, minúsculos.

Y aparte de eso, las enormes pantallas informativas prosiguieron con un mensaje delatando su posición. Por si fuera poco lo anterior; la situación se agravaba con el paso de cada segundo… no lograba despistar a los robots; y a cada tanto una turba cada vez más grande le perseguía. Pronto una cuadrilla de soldados a caballo le cortaron el paso, no tardaron en percatarse.

Giró sobre sus propios talones, casi tropezándose y reanudando la carrera al instante, para pararse en seco y rodar sobre su costado hacia un lado, al percatarse de que un coche venía a toda velocidad a su encuentro. Estaba rodeado.

Un niño hablaba.

-¡Callad a ese maldito niño! – Gritó. El cochero del carruaje que había cerrado su hado a uno que despuntaba fatales resultados bajó del coche.

No podía creer lo que esos implantes a los que llamaba ojos le estaban mostrando: un hombre, ¿¡pero qué era lo que veía!? ¡Era idéntico a él, alguien más había superado el experimento!

Se quedó quieto; acorralado, agitado como un animal a punto de ser cazado, mientras miraba con curiosidad maligna a su interlocutor y el círculo de hombres que cada vez se iba cerrando lentamente as su alrededor. No, no había forma de dejarse atrapar por semejantes energúmenos. ¡Tenía una misión que cumplir, la voz se lo había dicho, la voz siempre tuvo la razón!

-Me temo, querido amigo Billie, que poco más podemos hacer salvo matarnos mutuamente… si es que quieres llevarme nuevamente con semejantes locos. – Dijo cínicamente. – Pero de ser posible… quiero arrancarte los brazos y las piernas. ¡Quiero ver como te han fabricado, hermano!

Y en un instante, sacó de sus pistoleras ambas armas. Disparándolas a los animales que servían de montura a tres soldados.

FDI:
Pues sí, lo está haciendo bien, buen Dezba.
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2: Disparar + Disparar

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Miér Mar 04, 2015 5:20 pm

Lilith escuchó las explicaciones de Duke en silencio, rememorando las escenas del asalto de La Madriguera... no, definitivamente aquellos no eran buenos recuerdos. Cuando el hiperbóreo la miró a los ojos, no dudó en mantenerle la mirada durante los instantes que duró el encuentro. Ni yo se lo que pasó aquel día ¿Qué coño hace este dándoselas de interesante con lo de las quemaduras?, pensó, pero obviamente no le dijo nada, y prosiguió escuchando. Según Duke le iba detallando la misión que debería cumplir, la pelirroja asentía, con un aire taciturno, como si estuviera ideando un enrevesado plan en base a la información obtenida.

En realidad no tenía ni idea de que iba a hacer. Ya improvisaría algo.

Cuando su nuevo "empleador" hubo acabado de hablar, Lilith hizo su propio resumen:

-Vamos, que tengo que ir a ese casino, apañármelas para que me acepten en su panda de locos racistas, camelarme al tal Martillo para que me lleve de excursión a hacer tratos con otros chiflados armados, y una vez allí, liarla parda y cuándo la cosa este en su salsa avisaros con este aparatito para que entréis con todo ¿no?


Acto seguido, se preparó para partir hacia el susodicho casino.

En la puerta del local había un vagabundo, un tipo de aspecto ciertamente lamentable. Cuando la Furia Roja le pidió que se apartara, le pidió dinero. Como no. Durante unos segundos, se preguntó si sería de los que se gastan el dinero en droga o de los que de verdad lo necesitan. Sin embargo, no tardó en encogerse de hombros y soltarle 10 Terrans que casualmente tenía en el bolsillo. Total, si salía viva de ese encargo sería más rica de lo que había sido nunca.

-Venga, hombre, tira a comprarte lo que sea con ese dinero, y déjate de babosearme, que eres un mendigo, no un perro en celo.- fue todo lo que le dijo la pelirroja al hombre mientras apartaba su mano para evitar que la besara, aunque entre tan vulgares palabras se escondía el deseo de no obligar al tipo a tirar los minúsculos remanentes de dignidad que aún le debían de quedar.

Tras aquel suceso, entró al casino. Dentro estaban aquellos cinco tipos de aspecto típicamente pandillero. Tanto, que a Lilith le recordaron un poco a los Serpientes Sucias. Sin embargo, no eran su familia. No eran más que unos fanáticos, unos tipos que debía eliminar. Y la conversación que había podido oír al entrar lo dejaba bien claro.

-Gracias, machote, pero no he venido aquí a por piropos- le respondió la joven Altea al pandillero cuando este le abordó, deseando ir al grano.

Después le vino con lo del censo, la protección o el préstamo. Lilith se imaginó a que se refería, más o menos, pero dejó que el tipo se explayara. Era mejor permitirle sentirse más inteligente que ella, porque así la aceptaría más fácilmente.

-Pues vengo a unirme, si. Quiero limpiar la ciudad de todos esos desgraciados, que es algo que tendría que haberse hecho hace mucho tiemp...- De golpe, el pequeño discurso de Lilith, cargado de mentira hasta los topes, se interrumpió por la llegada de unos extraños personajes.

Mierda, Eclesia, fue lo único que se le ocurrió pensar según la tensa situación transcurría. Y, mientras Lilith se encontraba totalmente bloqueada tratando de improvisar alguna clase de plan, el tumulto empezó.

Mientras el humo se iba espesando en el centro de la sala, envolviéndola a ella y a los eclesiásticos, se dijo que la única solución viable era juntarse con los de Pureza. Era la única manera de seguir con su misión, y además, si mostraba su valía en combate les costaría menos confiar en ella.

Así pues, se agachó para evitar que una bala perdida le diera, y corrió hacia la barra lo más rápido que pudo. Su corazón latía con fuerza, avivado por el combate, pero no dejó que los nervios le invadieran, y en cuanto estuvo a la altura de la barra gritó un "¡Estoy con vosotros, no con la Eclesia!", y la saltó, para posicionarse así de lado de los pandilleros. Una vez allí, para tratar de demostrar que era una aliada desenfundó su pistola de 7mm y soltó un tiro hacia la niebla, donde se suponía que debían estar los agentes de la Eclesia.

FDI:
A mi me parece que lo estás haciendo de perlas, Dezba.

Velocidad 1: Acciones 2:

-Acción 1: Correr agachada hacia la barra+saltar la barra
-Acción 2: Desenfundar pistola+disparar a través del humo hacia los eclesiásticos
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Sáb Mar 07, 2015 6:55 pm

Al parecer todos los que estaban allí les gusto mi decisión, cosa obvia ya que era lo que querían, aunque aquel hombre del turbante parecía no estar totalmente contento con este hecho, tal vez según la charla que habían compartido antes lo había dejado con una mala impresión, pero la verdad no importaba mucho lo que pasara con uno de los miembros de aquella reunión en la que participaban 5 personas.

Seguido de eso melouse volvió a hablar, reafirmo su posición de gusto con mi decisión, al parecer según sus palabras no tendría que preocuparme sobre aquel tema de conseguir alimento, una preocupación menos, al parecer ellos sabían cómo conseguirlo pero…si algo pasaba sería un problema; nuestra especie tiene que tener sumo cuidado en ese tema, no todas las personas que aparentan ser confiables lo son y la gente puede ser chantajeada para traicionar a sus compañeros….esa era la idea que tenía sobre el hombre del que no conocía nombre, pensaba que posiblemente era un espía o algo así, sus métodos para encontrar lo que quería eran muy buenos, o eso es lo que pude ver con la pequeña demostración que me había hecho al “descubrirme”. Volviendo al tema, la opinión que tenían sobre el método que usaba era distinta la que esperaba, según ellos era muy ingeniosa….pero no dejaba de tener algunos fallos que me podían salir caro, por suerte ahora estaba más segura con ellos, no tendría que hacer planes para alimentarme nunca más; aunque seguía intrigándome la manera en la cual ellos podían hacer esto sin ser descubiertos, me parecía muy difícil, casi imposible. Luego de esta pequeña charla acerca del modo en el que en un futuro me alimentaria destaco el hecho de nuestra desventaja al día y que debía de hacer una pequeña prueba para unirme a su selecto grupo antes de que este llegara.

La idea me no agradaba si soy sincera; al parecer en la subciudad, lugar en el cual había vivido gran parte de mi vida en el sótano de una casa, alimentándome como un simple y burdo animal; había un vampiro que estaba alimentándose sin preocuparse por las consecuencias o un imitador buscando darnos mala fama y debía llevarlo ante ellos para darle un castigo adecuado, para lograr esto ellos me darían un “disfraz” y otro nombre, un alter ego de la subciudad llamada “Lucrecia” un nombre no muy bueno para alguien que vive en ese lugar en el cual es más común llamarse “alex”, “maria” o “sofia” nombres que no destacan tanto o solo apodos; el hombre que debía encontrar dirigía una clase de secta de bajos fondos llamada “nox” un nombre un poco raro eh inusual; la especialidad de este grupo era que solo aceptaba a personas de inclinaciones ocultistas, de que iría ese lugar? Creo que en algunos de los libros que mi padre me daba decía algo acerca de esa clase de cosas, pero no estaba muy segura de que se trataban en la realidad, la eclesia suele exagerar ciertas cosas por lo cual no es bueno fiarse de ellos. La charla que me dio la señorita melouse concluyo en que ella y julietta me vestirían de la manera adecuada para lo que tenía que hacer, mientras los hombres preparaban el carruaje con el que iría al lugar indicado

Después de decir eso, julietta me tomo de la mano y junto a la señorita melouse recorrimos el lugar pasando por varios lugares con cuartos tan extravagantes como la dueña de ese lugar, uno más extraño que el anterior, hasta llegar a un enorme vestidor; melouse introdujo su cabeza en él y empezó a buscar las prendas que me darían para no ser reconocida en la subciudad, una tarea muy difícil, aunque el hecho de que lo buscara allí me hacía preguntarme porque una persona como ella tendría una ropa de….pandillera o algo así, dentro de su vestidor, tal vez ella también hacia misiones como esa y en verdad sin darse cuenta las pobres personas de la subciudad podrían haber estado hablando con una persona de mucho poder, una divertida situación.

Luego de esperar unos momentos melouse emergió de aquel lugar lleno de miles de prendas distintas, saco una en especial que era muy adecuada para la situación, eran unas medias agujereadas, una faldita de rayas blancas y negras, una camisa negra y unas pulseras de cuero con pinchos de un material que parecía plata, pero si lo estaba toando con tanta seguridad sin hacerse daño de seguro solo se trataba de una copia, podía estar calmada en cuanto a eso; aunque la remera y la falda no estaban tan mal y parecían más ropa de la media ciudad que de los barrios bajos, pero bueno, yo no sabía mucho de cómo eran las cosas allí. Luego de haberme puesto la ropa la sentí un poco más pesada, claro, yo siempre llevaba un vestido de una única pieza que era bastante simple y cómodo, usar eso era algo sumamente nuevo; pero eso no había terminado allí, mis ojos eran un arma de doble filo, eran efectivos para convencer a los demás, pero era muy obvio quien era si alguien los veía, debía tener mucho cuidado con ese tema. Para arreglar todo eso me pusieron 2 coletas en el pelo, aunque no sé hasta qué punto podía engañar a alguien eso, iba a confiar en aquella personas que tenían más experiencia en eso: para el tema de los ojos se limitaron a darme unos lentes oscuros bastante grandes….no sé si estaba del todo bien para que no se me reconociera, aun así debía de seguir con eso y hacer lo que me decían para ser uno de ellos.

Después de terminar de darme esa nueva apariencia o de mejor dicho “crear” a Lucrecia, julietta y melouse me miraron con una cara de satisfacción, la primera se elogió a si misma por su trabajo ocultando mi identidad, esa mujer tenía un complejo de superioridad bastante grande según pude ver durante todo el transcurso de la noche y hablando de esto tenia suerte de haber dormido antes de la fiesta o mi problema con quedarme dormida hubiese sido un grave problema. La otra me dijo que ellas tenían otros asuntos pendientes, me pregunte que serían mientras caminaba a la salía del lugar en el cual se encontraba el vestidor mientras escuchaba la amable despedida de aquella mujer con la que me llevaba bien, bueno, tan bien como se podía estar allí; siguiendo las indicaciones de melouse me dirigí hacia la primera intersección a la derecha y allí vi como había logrado ajustar tan bien la hora de llegada de los invitados, había cuatro salidas, de seguro entretenía un poco a cada uno con la minuciosa inspección que hacían los sirvientes en busca de un arma, un buen truco que por desgracia yo no podía usar, bueno, no es como si yo tuviese muchos invitados, pero en una reunión eso podía ser bastante útil.

En la salida me esperaba uno de los sirvientes como el que había visto al entrar, tenía exactamente el mismo traje que el otro, o al menos eso pude ver y por el tiempo en el cual me distraje bastante,había una gran posibilidad de que me equivocara; al pasar junto a él en dirección a la salida hiso una reverencia y me dio la espada que había tenido que dejar en la otra entrada, pero si somos sinceros llevar una espada de 2m hecha de veraplata en la subciudad era una muy mala idea así que se la entregue nuevamente mientras le sonreía

-perdone, pero tengo algunas cosas que hacer y este objeto me resulta un gran problema, espero que pueda mantenerlo aquí durante unas horas más hasta que regrese- luego de que me diera una pequeña despedida, cosa que de seguro hacía con todos los que abandonaban ese lugar, volvi a seguir mi camino hacia la puerta, pude darle un último vistazo a esos hermosos jardines con unas hermosas flores y aunque esta vez estaban en un orden distinto seguían pareciéndose a na pintura; en el centro de aquel esplendido lugar había una fuente y apoyado en la misma estaba abir, aquel fallen que se me habia insinuado en la cena de hace unos momentos; me dijo que el carruaje en el que iríamos ya estaba listo para partir, me parecio un poco molesto que me llamara con el apodo de “reina de las nieves” de seguro se referia a mi cabello y piel palida, aunque eso era una característica común entre los de nuestra raza; mientras me acercaba una duda se mantenía en mi cabeza, debería de hacer esto con ese hombre? Bueno, si asi lo era podría dejar que el hiciera las cosas difíciles, no me gustaba esforzarme asi que su presencia allí me gustaba un poco.

Según pude ver nos moveríamos en un carruaje de color latón y rojo tirado por dos caballos, algo clásico que se veía mucho en la alta ciudad, aunque eso no pasaría muy desapercibido en la media/subciudad, el cochero que lo llevaría era un altonato vestido con el clásico traje que tenían todos, me preguntaba si no lo habia visto en algún otro lugar, aunque de seguro si lo era habría sido en uno de mis tantos paseos usando ese transporte, ese hombre con un movimiento de manos nos invitaba a subirnos; abir me aupó, la verdad que aunque no estaba siendo muy agradable consideraba mejor que hagan esas cosas por mi que hacerlas yo misma, por esas razones la mayoría de mis sirvientes me llamaban vaga y esto era una gran verdad. Una vez dentro de aquel vehículo el fallen acerco su cara a la mia y pregunto por mi decisión sobre lo que me habia preguntado previamente, el apodo “ojos de pétalo” no era el mejor que me habían dicho, pero en verdad era algo agradable; pensé un poco la situación, por un lado no me gustaría estar junto a el por su manera de actuar y ya tenia unas personas en las que pensaba, aunque esto era mas por conveniencia, por otro lado tenia a alguien bastante amable, de aspecto no muy desagradable, que tenia relación con los vampiros y al parecer me quería…asi que luego de considerar todo s me ocurrio algo

-bueno, abir…podría decir que si me lo eh pensado, aunque recuerda que tengo que preocuparme por esta misión para entrar al grupo de los tzinch, cuando regrese sabras mi respuesta- todo eso lo dije en un tono calmado y sonriendo, finalmente le guiñe el ojo, como para asegurarme de que tendría alguien por si algo pasaba....bueno, ademas de julietta; seguí escuchando lo que el quería decirme, al parecer el quería brindarme un poco de ayuda en mi viaje a ese lugar, por lo cual le habia pedido a uno de sus subalternos que me guiara, por esas cosas me estaba pensando mucho en que decirle ya que podia servirme mucho; luego de eso una frase que me dejo un tanto…confundida “te pido que disculpes al insolente de mi hermano, ya nos encargaremos de que reciba su correspondiente sanción por sus temerarios y poco decorosos actos” a que se referiría con esto? No lo comprendía bien, pero no me fije mucho en eso ya que aquel hombre me vino con una nueva pregunta “¿Qué opinión tienes acerca de nuestra organización? ¿Sospechabas algo de nuestra existencia o pensabas que eras la única vampiresa infiltrada en las altas esferas?” bueno, so era algo muy fácil de contestar, la opinión obviamente debía de ser positiva para querer unirme a ellos y estar dispuesta a esto para hacerlo, acerca de lo otro parece que se le olvidaba de el hecho de mi padre, si sabia que un ser como el podia llegar hasta ese punto no debía de ser el único, no? Con un tono igual que el anterior procedía a responder sus dudas

-La verdad que su organización es bastante buena, al parecer tienen todo bien organizado, un vampiro solo puede morir si no se cuida, pero en un lugar como el que han montado aquí uno puede vivir mucho tiempo sin preocuparse de muchas cosas, como fue el conocido caso de mi padre, una de las personas mas amadas por todas, pero mas odiada por la persona mas cercana, que por si no lo noto eh de ser yo; sobre lo otro, la verdad es que lo sospechaba, la nuestra es una raza bastante mas superior a los demás y con diferencia, asi que no me parecía raro que nos juntaramos para aprovechar la poca ventaja numérica que tenemos-

Aquella charla se extendió un poco mas hasta que la carroza se detuvo y luego de eso un riel la llevo hasta la media ciudad, un lugar curiosamente pintoresco con cierto encanto que lo diferenciaba de muchos lugares, era lo mas “normal” que se podia encontrar; procedí a abrir la puerta cuando en ese momento abir se tiro contra mi, haciendo que me detuviese, parecía bastante concentrado en el momento en el cual descorrio la ventana, dejándome ver lo que pasaba; era algo sumamente inesperado, lo que me encontré fueron los escombros de lo que algúna vez habia sido una pequeña pero hermosa catedral, se trataba nada mas y nada menos que de “épsilon”, entre los escombros se podían observar varios cadáveres, mi cabeza no entendia los porqués o los comos de eso, talvez habia un peligroso terrorista suelo en la media ciudad, mala noticia para mi.

Mientras observaba la inspección de unos oficiales en busca de supervivientes, abir me comento que hace años que no pasaba algo asi en plena media ciudad, ya me lo imaginaba, aunque la verdad si alguien podia llegar a hacer eso.......me hubiese gustado encontrarlo y preverle un escondite y abrigo, podia serme útil para lo que tenia en mente, aunque de seguro no lo encontraría y buscarlo en el martillo de brujas seria algo mas que imposible; también me dijo que tendría que seguir el resto a pie, era obvio que no podia llegar con un carruaje si pretendía ser una chica de media ciudad.

Luego de salir del carro y evitar los escombros, en cuestión de minutos estábamos en el lugar donde conocería al guía que me ayudaría un poco en ese lugar, era un hombre algo palido, pero concerbaba algo de color, pelo gris y ojos….verdes? no podia verlos muy bien asi que se me hace difícil decir esa parte;estaba apoyad contra una pared con un revolver y una cara en la cual se notaba que no quería que lo molesten, cosa que se cambio por alegría y una sonrisa cuando vio a abir.

En sus palabras se reconocia que era la típica relación ayudante-jefe, uno adulándolo y dispuesto a ayudar, mientras que el otro no tenia tiempo que perder y solo le ordenaba, lo cual en este caso era que yo llegara a mi destino y por la forma tan….digamosle “dura” que le dijo las cosas, me hiso tener una mejor imagen de abir, pero solo un poco mas; allí según lo que decía aquel hombre, seria el momento en el cual debería adentrarme en la peligrosa subciudad; aunque antes de bajar por una escalera mecánica por la cual Jared quería que fuera, escuche atenta la ultima noticia, parecía ser que habían capturado a aquel terrorista, una pena, podia haber sido útil; sin fijarme mucho en eso, desendi por la escalera.

Luego de caminar por un buen rato, algo que para mi fue poco mas que una tortura ya que casi nunca tenia que caminar tanto, Jared e detuvo y volteo para verme al la vez que señalaba una gran costruccion que era un bloque de viviendas como de un albergue o posada. Anes de que pudiese adentrarme en el, mi guía me dijo algo curioso y en un tono que daba algo de pena, bueno, daría pena a una persona normal, a mi me solo me daba una imagen peor de ese hombre; su pregunta era sobre si abir lo habia mencionado, que cosa mas extraña que era eso, pero si era lo que quería pues tendría que responderle. Cerre los ojos mientras pensaba en que decirle y recordaba lo que habia dicho abir de el, aun asi no debía de ser mala con el asi que abri los ojos rápidamente y le dije
-si, ah dicho mucho de ti, que eras el mejor guía que se podia encontrar, que eras bastante bueno en lo que hacias y otras cosas asi, al parecer confía un poco en ti, pero yo no eh dicho nada, vale? – le dije mientras le daba una sonrisa como para alegrarlo, luego de eso, ese hombre se fue y me dejo sola ante esa gran construcción, aquí empezaba todo, mi misión empezaba aqui
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Mar 08, 2015 6:49 pm


FRIEDRICH



Friedrich, insistiendo en no rehuir sus problemas, decidió disparar a tres de los caballos de los seis soldados que se acercaban a él al galope. Desenfundado sus armas simultáneamente, disparó una bala que impactó en el cuello de uno de los animales, haciendo que se detuviera y se encabritara, lanzando a su jinete al suelo y haciendo que este se golpeara la cabeza contra él.

Instantes después, una segunda bala impacto en el muslo de otro caballo, provocando una parada brusca que hizo que su jinete, presa de las leyes de la física, saliera volando hacia delante, impactando en el suelo, a unos centímetros del cyborg.

Friedrich, en una vorágine de entusiasmo, quiso volver a disparar otra de sus armas, impactando esta tercera bala en el ojo de uno de los caballos, muriendo este en el acto y cayendo encima de su jinete, sepultándolo bajo su peso. En una carga normal de caballería eso habría derribado a los caballos de la segunda fila, pero debido a la extensión de la plaza y a que tenían intención de rodearle, los soldados montados cabalgaban en paralelo, así que no hubo que lamentar ninguna baja adicional. Como consecuencia, los tres jinetes restantes se lanzaron sobre él, aparentemente sin preocuparse en exceso de sus compañeros caídos. Ya no le daba tiempo a escapar, pues los soldados montados estaban sobre él.

La mala fortuna hizo que uno de los caballos derribara a Friedrich antes de que su jinete pudiera frenarlo. Debido a esto, el cyborg se encontraba entonces tirado en el suelo, como un perro. Pero eso no era todo, pues fruto del impacto, una de sus pistolas se había desprendido de su mano y ya no sabía dónde estaba.

Así que lo único que pudo hacer para evitar ser masacrado bajo los furiosos corceles, fue protegerse la cabeza, pero mientras sus extremidades superiores reaccionaban, el desgraciado Friedrich había recibido ya varios impactos en la cabeza. Mientras los implantes superiores recibían los impactos de un caballo, las inferiores recibían el de los dos restantes, que estaban especialmente concentrados en triturar todo lo que tenían debajo de ellos. De haber sido implantes normales, hubieran quedado severamente dañados, pero ese no era el caso. Posiblemente, el Vanadio le había salvado a Friedrich la vida.

Mientras trataba de salir de aquel infierno, pudo oír los gritos desgarradores del desgraciado soldado al que había derribado anteriormente, que ahora estaba siendo machacado por sus propios compañeros.

Fue su instinto de supervivencia el que lo sacó de allí antes de que fuera tarde. Usando sus implantes, se arrastró velozmente hacia fuera de aquel circulo de la perdición y pudo reincorporarse. Delante de él, los jinetes todavía no se habían percatado de su ausencia y seguían machacando el cadáver de su compañero, tiñendo las patas de sus corceles de color rojo carmesí.

Gracias a sus sensores, pudo localizar a Sodomía, su pistola perdida en aquel choque. Estaba cerca del tumulto, aunque no directamente bajo él. Friedrich dio gracias por ello, puesto que de haber estado debajo de aquellos corceles habría acabado convirtiéndose en una masa inservible.

Friedrich pudo observar cómo el otro soldado al que había derribado y que ahora estaba detrás de él empezaba a recuperar el conocimiento y miraba en derredor, todavía mareado. Friedrich se dirigió sigilosamente hacia su arma, pero cuando estaba sólo a unos pocos metros de Sodomía, Billie alertó a los soldados de su presencia con estrafalarios términos náuticos:

-¡Sospechoso a estribor! ¡Virad 90 grados, idiotas de agua dulce!

Los soldados, en medio del caos, decidieron que lo mejor era prescindir de algunas de las monturas, así que dos de ellos, los más cercanos a Friedrich, saltaron de ellas y desenfundaron sus espadas, corriendo con la intención de arremeter contra el cyborg.

Por otro lado, el jinete que había sido derribado junto a su caballo finalmente murió asfixiado, después de unos interminables minutos en los que luchó por liberarse de aquella pesada carga que oprimía sus órganos vitales.

Mientras tanto, Billie seguía lanzando sus oportunos consejos:


-¡Atacad a la cabeza, es su punto débil!


Paralelamente a esto, el soldado que quedaba montado había empezado a rodear a sus dos compañeros y a Friedrich, desenfundando su arma, un fusil, y apuntando a la cabeza del cyborg con ella.

Por último, el soldado aturdido finalmente había recuperado la conciencia y se tambaleaba hacía el lugar de la confrontación, incapaz de adivinar lo que estaba pasando.

Mientras las libélulas revoloteaban registrando todo lo que allí tenía lugar, ahora Friedrich se había librado de dos de sus oponentes, quedando cuatro de ellos por batir. Junto con Billie el cyborg y los civiles, eran los únicos que se interponían entre él y su huida. Pero aquellos soldados no eran los únicos que debían preocupar al cyborg, pues seguramente nuevos soldados se verían guiados por la muchedumbre o por las propias libélulas hasta el lugar con el fin de procesarle.

FDI:
Recibiste varios golpes en la cabeza, tu salud se reduce en 5 puntos debido a tu alta resistencia.

LILITH

Entre apoyar a la Eclesia y poner en peligro la misión o ponerse del lado de Pureza y seguir con el curso de los acontecimientos, Lilith escogió la segunda opción. En aquel choque de fuerzas, Lilith se agachó con el fin de protegerse de los disparos y mientras, Jack expresaba su gratitud cubriendo a la Furia Roja con su escopeta hasta que esta saltó a la barra y se parapetó tras el mostrador.

Acto seguido, Lilith desenfundó su viejo y confiable revolver y decidió devolver el favor al malherido pandillero, al cual uno de sus compañeros estaba arrastrando debido a que en el estado en el su pierna se encontraba le era imposible moverse por su cuenta. Los alaridos de dolor de Jack inundaron la sala mientras el disparo de Lilith la atravesaba aparentemente dándose con la pared, puesto que ninguno de los soldados enemigos dio señal alguna de vida, exceptuando por el sonido de sus armas.

Un virote impactó a tan sólo un metro de donde Lilith se encontraba. A su derecha uno de los pandilleros, un hombre orondo cuya calva estaba plagada de pequeñas gotitas de sudor, quizá por el calor que Lilith emitía, estaba recargando su subfusil, sin prestar apenas atención a la Furia Roja. El hombre se levantó cuando vio que no había peligro y ayudó a su compañero a subir a Jack a la barra. El propio Jack fue el que, de muy malas formas y gruñendo porque el virote todavía seguía removiéndose en su malograda pierna, que cada vez tenía peor aspecto, se lanzó hacia el suelo dando con el costado en la dura madera.

Lo único que atinó a decir una vez estuvo resguardado tras la barra junto a sus dos compañeros y Lilith, fue lo siguiente:

-¡Joder, que subidón de temperatura!-después de decir aquello, siguió con su particular ristra de gemidos, mientras los dos hombres disparaban. Lilith iba a hacer lo propio hasta que él la detuvo-Si salimos vivos de aquí, preciosa, te daré lo que quieras. Lo que me pidas. Ahora necesito que me hagas un favor, pero antes…-hizo una pausa-Luke, he enviado a los chicos a cerrar las salidas con el objetivo de que White y sus perros no salgan de aquí. Si es que todavía no han pedido refuerzos, que huyeran sería el último clavo del ataúd de Martillo y de paso el nuestro. Pero algo ha debido ir mal, me temo. No oigo a esos perros morir. Ve a ver qué ha pasado. Y recuerda, si cualquier cosa sale mal, retrocede.

El hombre que lo había cargado, que al parecer era el tal Luke, se alejó de la barra y se introdujo en el brazo de la barricada oeste, a través de la cual, a juzgar por los posteriores ruidos, empezó a disparar su arma.

Mientras el gordo les cubría, Lilith escuchó lo que Jack tenía que decirle.

-Me alegro de que te hayas posicionado con nosotros.-cada vez su voz sonaba más ronca, debido al dolor in crescendo como resultado de aquel virote que no cesaba en su movimiento. Miro a Lilith de una forma extraña, como si estuviera ante las puertas del mismísimo Paraíso- No sé si es por la fiebre, pero me recuerdas a mi madre. No porque seas una vieja ni nada por el estilo sólo… bah, creo que me entiendes. Ahora sólo necesito... Necesito…-Jack dio un grito-Ese virote del demonio me está matando por dentro. No se cuánto puede durar esta batalla, y tampoco sé si sobreviviremos. Lo único que sé es que lo que más deseo en este momento es que alguien me saque esa mierda de la pierna. Pero ahora no es momento de eso. Tengo la sensación de que voy a perder la consciencia en poco tiempo, así que seré breve. Jacob, quiero que cubras el otro flanco de la sala, el brazo este. William y Tok, si es que no han caído, están cubriendo la retaguardia. Tu misión es simple: quiero que agarres a ese munchkin, le hagas ver como todos sus compañeros mueren uno tras otro y después le mates como al perro miserable que es. Por supuesto, ese viejo de White debe sobrevivir a todos sus perros. Sería un prisionero muy valioso. Y por Metatrón, intenta no morirte. No sabría que decirle a tu mujer.- después de decir aquello, Jack cayó inconsciente.

El tal Jacob miró a Lilith con inusitada intensidad, señalando a Jack con el dedo:



-Has demostrado ser toda una humana. Haz honor a tu raza y no permitas que cojan a Jack. Lo del virote no sería nada en comparación a lo que le harían de caer en manos de la Inquisición.-antes de introducirse en el corredor, se despidió de Lilith un saludo.-Buena suerte, muchacha.

Fue entonces cuando, interrumpiendo el sonido casi relajante de los virotes clavándose en la pared y los disparos a bocajarro, unos gritos se escucharon en la parte central del casino. Segundos después, Lilith escuchó unas pisadas amortiguadas a unos metros del humo. Debido a que este se estaba diluyendo, el dueño de las pisadas vio conveniente empezar a correr y preparar su hacha para cargar contra la barra:


Se trataba del demonio que acompañaba al señor White, que al parecer había sobrevivido al enfrentamiento, aunque con heridas de bala en el torso y piernas.

De todos modos, Lilith podía divisar a través del humo, que cada vez estaba más disipado, algunas sombras. En el centro-sur de la sala había un par individuos tirados en el suelo, presumiblemente muertos. Mientras que casi frente a la puerta cuatro individuos estaban luchando entre sí, siendo imposible distinguir debido al caos, la lejanía y el humo quien era quien.

Los virotes y las balas habían frenado, pero eso no era indicativo de nada, pues los soldados de White no serían tan estúpidos cómo para disparar a su propio compañero.

Mientras todo eso tenía lugar, el malherido Jack murmuraba unas extrañas palabras:

-Trampilla.... fuego... martillo...


SHIRO

Tras despedirse del subordinado de Abir, Shiro continuó con su misión aproximándose al edificio en construcción. En la entrada no había nadie guardando la puerta y Shiro tuvo que subir una empinada escalera para acceder a la planta superior de aquel edificio en construcción, dado que la parte inferior se encontraba en obras.

Mientras subía aquella escalera que no paraba de vibrar a poco que la princesa carmesí ejerciera presión sobre una de sus partes, anunciando su debilidad estructural y la posibilidad de que su estructura se viniera abajo, Shiro temía por su integridad física.

Por suerte para Shiro eso no pasó, sino que en su lugar la vampiresa alcanzó la segunda planta de aquel edificio. Parecía un edificio completamente habitable, al menos si se pasaba por alto la completa falta de paredes, decoración, sistema de ventilación y calefacción. Aunque claro, después de venir de la mansión de lady Melouse, todo en comparación palidecía y mucho más aquel edificio a medio hacer.

Guiada por unos extraños susurros y gemidos ahogados, Shiro llego hasta una de las tantas habitaciones de la planta. En ella no había nadie, pero pudo deducir por las manchas de sangre del suelo y por los extraños símbolos que cubrían las paredes que hace no mucho tiempo aquella sala había sido utilizada. Los símbolos eran tan atípicos como curiosos:



En su carrera como miembro de la Eclesia, Shiro había visto infinidad de símbolos paganos, pero ninguno remotamente parecido a aquel. Aquello parecía un laberinto o una especie de cerradura.

No obstante, Shiro no tuvo tiempo para detenerse a oír esto, pues varios gemidos la pusieron en tensión. Eran tanto de procedencia masculina como femenina, y parecía que sus respectivos emisores no lo estaban pasando demasiado mal. Shiro dedujo que venían de la habitación continua, así que sigilosamente se acercó al marco y a través de una pequeña franja de la puerta pudo ver una extraña escena.

La estancia estaba dispuesta de forma que en el centro quedara suficiente espacio como para albergar un enorme símbolo, de unos dos metros de altura por dos metros de anchura, que representaba aquel extraño laberinto.

En una de las esquinas, a la que Shiro tenía acceso, había un misterioso individuo arrodillado, como rezándole a algo o alguien. La verdad es que aquel individuo no parecía de la subciudad, como poco sería miembro de la media ciudad, cuando no de la alta ciudad, como Shiro pudo deducir por sus ropajes. Detrás de él había unas tres personas encadenadas las unas a las otras de cuello, pies y manos. Eran de razas diversas, desde demonios hasta humanos pasando por brokens.

-Rogamos, lord Niall, que se apiade de nuestras almas y nos conceda la inmortalidad, así como nosotros le ofrecemos a usted su preciado líquido, el elixir que tanto ansía.-dijo un devoto hombre. A pesar de que él era el único arrodillado de la sala, usaba el plural para sus ofrendas.

Al otro lado de la habitación, que Shiro no podía ver debido a la poca extensión de la puerta y a que la vampiresa no se atrevía a abrirla más por miedo a que la descubrieran, el tal Niall, rodeado por varias mujeres que gemían entrecortadamente y al menos otro hombre aparte de él, respondió a aquel hombre, sacando a relucir su imponente y magnética voz, capaz de convencer a cualquiera de la belleza de un broken. El supuesto Niall caminó hacia su siervo hasta que se posiciono junto a él. Shiro pudo verlo entonces.

Era un hombre pálido, de raza mestiza y que portaba unas gafas de sol que le cubrían los ojos. En cuanto a su vestimenta, iba ataviado con una chaqueta vaquera con una camiseta de manga corta debajo, dejando sus pálidos brazos al aire. Y unos pantalones a juego con la chaqueta junto a unos zapatos un tanto simples completaban aquel conjunto.

-Y yo te lo agradezco, querido Teodoro. Te lo agradezco. Ahora acércate a mí y déjame bendecirte.-al escuchar aquellas reveladoras palabras, el tal Teodoro se acercó a su amo y lo abrazó con efusividad.

-Nunca podré recompensarle por esto, lord Niall. Usted sabe mejor que nadie los problemas que he pasado hasta llegar hasta aquí. No es fácil proveerle de esclavos, usted lo sabe bien, pero…-antes de que terminase y para sorpresa de Shiro, el tal Niall se lanzó sobre el cuello de su víctima, tan sólo dejándole a este margen de maniobra para lanzar un puñetazo que impactó en las gafas de sol de Niall, rompiéndolas y haciendo que este se enfureciera y mordiera más lentamente a su víctima, prolongando su sufrimiento:



Mientras la sangre corría por su garganta y se deslizaba por las comisuras de su boca y antes de que su víctima desfalleciera, una voz femenina le anunció las nuevas circunstancias.

-Tengo buenas noticias, Teodoro. Hemos encontrado un nuevo distribuidor.-seguido de eso, la misteriosa mujer soltó una risa.

Cuando Niall se hubo alimentado y dejó al hombre en el suelo, sin vida y tiñendo la moqueta de rojo, para el desconcierto y temor de los prisioneros, que empezaban a mostrar signos de ansiedad más que evidentes, y por otro lado esperables, dirigió una mirada hacia la puerta.

-Abre la puerta y no te haré daño alguno. Huye y serás devorada.

Como la misión de Shiro era hablar con ese tal Niall, que parecía ser el vampiro al que habían estado investigando y no ganaba nada corriendo, avanzó hacia él. Gracias a ello, pudo divisar la habitación al completo. En el lado que antes Shiro tenía tapado ahora pudo divisar una especie de cama, con dos individuos sentados en ella, que a juzgar por los gemidos de antes, había sido utilizada recientemente.

-Y bueno, tú debes de ser Lucrecia.-Niall se acercó a ella y pasó la nariz por su cuello si Shiro no se lo impedía. Palpó su cuerpo entero, como buscando algún tipo de arma. El misterioso vampiro suspiró. Por el ojo donde su víctima le había golpeado se deslizaba la sangre.- Bienvenida al club Nox, un club selecto donde los seres de la noche, los desplazados; nos reunimos, comemos, festejamos, rezamos y yacemos. Según me comentaste, eres una iniciada, así que no habrá necesidad de transformarte. Eso me gusta, siempre suelen ser una pérdida de tiempo los novatos. Ya sabes como son, se escabullen o la cagan y siempre tienes que acabar cazándolos. Muy molestos. Ahora toma asiento, he de ir a arreglar este estropicio.-dijo, señalando a su vidrio roto.-Mientras termino y no con ello, podrías presentarte a Elizabeth y Mikael, ver qué cosas tienes en común con ellos. Incluso puedes yacer con ellos si gustas de ello, ya sabes que nosotros somos muy liberales en ese sentido.

Una vez Niall se retiró de la sala para introducirse en la habitación contigua, Elizabeth se levantó del colchón y miró a Shiro, alias Lucrecia, con una pícara sonrisa en el rostro:



-Justo como nos gustan, ¿eh Mikael? Delgaditas y pálidas. Nosotros cuatro vamos a pasar muy buenos ratos, eso te lo garantizo.
-dijo a la vez que se relamía los labios.

El tal Mikael lucía descuidado, como si se acabara de vestir. No obstante, llevaba más ropa que su compañera, cosa que no era en exceso difícil. Sus pantalones estaban a medio abrochar, y todo indicaba que aquella noche había sido intensa para ellos dos, y quizá también para el tal Niall. No obstante, más allá de estos detalles, que ellos no comentarían a menos que Shiro les preguntara, Mikael miró a Shiro de igual forma que su compañera, igual de forma un tanto más comedida, a la vez que le invitaba a sentarse con él en aquel colchón. Mientras miraba a sus ojos, Shiro pudo deducir por la forma y el desgaste de estos, que aquellos vampiros no eran abstemios, si no que gustaban de tomar sustancias estupefacientes.


-Perdona a nuestro jefe, es habitual que este de ese modo. Nunca deja de estar colocado, así que para él es completamente normal ser tan distante con todo el mundo. ¿Hemos oído hablar de ti durante toda la noche, sabes? Niall llevaba años buscando un nuevo miembro para nuestro grupo. Llevamos poco tiempo en esta ciudad, pero al parecer es una caja de sorpresas. Primero hay unos locos ansiosos por vendernos esclavos a bajo coste, haciendo indispensable el deshacernos de nuestro actual proveedor para no dejar pistas y ahora encontramos otra vampiresa afín a nuestros gustos. ¿Qué cuáles son nuestros gustos? Simple. Entendemos esta enfermedad no como una maldición, sino como una prolongación de la vida. Una prolongación de la alegría, la tristeza, el dolor, el placer, el éxito o el fracaso. Gustamos del placer, de la sangre, de la diversión en todas sus formas, aunque también somos un poco espirituales...

-Oh, vamos, Mikael, cállate. ¿Cuál es el sentido de invitarla a yacer contigo si solo vais a hablar?

-Joder, déjame explayarme. Estoy aconsejando a la nueva miembro de nuestro selecto club.-dijo Mikael mientras la miraba a los ojos y recorría el brazo de Shiro con sus dedos.-Verás, Niall es un poco… obsesivo. De hecho creo que sufre alucinaciones. No deja de mencionar una especie de laberinto. Lleva desde que lo conocemos así, ¿verdad Lisa?

-Cierto, compañero.-dijo Lisa mientras se acercaba al colchón y terminaba sentándose al lado de Shiro, toqueteando los muslos de la princesa carmesí con sus manos a menos que esta se lo impidiera.-De hecho, cuando vinimos a esta ciudad eso se intensificó. Dice que esta a punto de resolver el acertijo. Jé. Ahora te ruego que te relajes, Lucrecia, estás bastante tensa…

Después de exponer dichas premisas y bajo la atenta mirada de los esclavos, que aún no habían sido sacrificados, los vampiros comenzaron a toquetearse mutuamente, acurrucándose en un lado de la cama. Ambos invitaban a Lucrecia, alías Shiro, a unirse a la fiesta.

Mientras tanto, los incrédulos esclavos no podían creer lo que estaban presenciando y no dejaban de mirar el cadáver que adornaba el suelo de la sala incrédulos y resignados, dado que no podían salir de su prisión.

Aquellos lujuriosos vampiros seguramente serían la llave para llegar a Niall, y aceptar su oferta haría que Shiro se integrase mejor entre ellos. No obstante, siempre podía rechazarla y esperar a ver las reacciones que sus nuevos compañeros tenían de esto.

FDI:
Las faltas ortográficas han empezado a penalizarte. Te recomiendo que las corrijas y este es el último aviso que te voy a dar.

Un saludo.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Lun Mar 09, 2015 5:02 pm

Lilith sintió cierta gratitud al ver su carrera cubierta por los disparos de escopeta del tal Jack. Si no fuese un potencial enemigo de carácter fanático, racista y asesino, habría sentido cariño por él, y todo.

La Furia Roja escuchó las instrucciones que el hombre le daba a sus subordinados sin decir nada, manteniendo una mueca que iba entre la preocupación y el desagrado, ya que podía ver como aquel extraño virote seguía removiéndose en la rodilla del tipo.

Cuando Jack cayó inconsciente, no pudo si no asentir a las palabras del tal Jacob, y decirle de manera escueta:
-Gracias, lo mismo digo... Buena suerte.

Acto seguido, apareció aquel demonio, un ser robusto y de aspecto poderoso.

La mente de Lilith comenzó a trabajar en una rudimentaria táctica de las suyas. Su mirada voló a toda velocidad por la zona de la barra, y rápidamente encontró lo que quería. Una de las botellas de las que se habían estado sirviendo antes los milicianos, cuyo contenido se encontraba a la mitad.

Rápidamente agarró la botella con la mano izquierda, mientras mantenía su pistola en la derecha, y se subió sobre la barra, donde adquirió una pose que iba entre desafiante y burlona.

-¡Eh, grandullón! ¿A qué no sabes que pelirroja te va a patear el culo y te va a dejar los cuernos flácidos?-le incitó, al tiempo que trataba de mantener la botella más o menos escondida tras su pierna.

En el momento en el que hubo acabado, lanzó la botella directa hacia el rostro del demonio, buscando no dañarle, si no cegarle momentáneamente con los cristales rotos y el alcohol derramado. Entonces comenzó la fiesta.

Lilith saltó de la barra y se dirigió en una carrera furiosa hacia el demonio. Mientras recorría los escasos metros que los separaban disparo una, dos, y tres veces hacia él. Los casquillos de las balas impactaron en el suelo al ser liberados del arma, al mismo tiempo que las botas de cuero de la pandillera. Mientras, movía la mano izquierda para asir su cuchillo.

Cuando llegó al cuerpo a cuerpo, no dudó en lanzar una furiosa sucesión de golpes. Una puñalada hacia la rodilla derecha de su contrincante fue seguida de dos rápidos tajos horizontales en la zona del estómago, los cuales fueron rematados por otra puñalada dirigida hacia el pectoral izquierdo del tipo.

Justo después de la tromba de golpes Lilith se permitió mirar directamente a los ojos de su rival, esperando verlo caer. Al fin y al cabo, pocos enemigos suyos habían aguantado algo así ¿no?

FDI:
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Dom Mar 22, 2015 10:20 pm

Bueno allí estaba, me encontraba en el frente de un gran edificio en el que residía el dichoso vampiro de la subciudad o el falsificador que quería darnos mala fama. La parte inferior de aquella edificación se encontraba en construcción, bueno, eso es lo que pude pensar al ver el aspecto que tenía; viendo el segundo piso que se encontraba en un notable mejor estado que el primer piso me pregunte “a quien se le ocurre hacer primero la parte superior y luego la inferior?” en mi mente creía que por eso tendría ese aspecto, aunque la verdad el segundo piso no era un lugar para nada en un gran estado, también era en cierta medida una construcción. Pensé en que clase de persona seria el vampiro que debía de encontrar mientras empezaba a subir por la claramente inestable escalera que daba acceso a la segunda planta, solo lo hacia porque no me quedaba de otra.

A cada paso que daba en la escalera esta vibraba bastante y parecía que en cualquier momento se rompería, arrojándome en caída libre por unos…..ahg! no recuerdo exactamente cuantos metros eran, pero de seguro eran bastantes. Al llegar a la sima, sin ningún accidente grave en el trayecto, quería saber la hora de alguna manera, no importaba si solo habían pasado un par de minutos, no me gusta estar muy perdida si soy sincera. Aun asi, aunque pidiera cosas no las recibiría , ahora estaba en la subciudad y tenia que arreglármelas de manera distinta

La segunda planta tenia algunos problemas como una completa falta de paredes, decoración, sistema de ventilación y calefacción. Parecía como si aun estuviesen construyéndolo….pero no creo ser la indicada para juzgar una estructura que se encuentra justamente en la subciudad. Recordé el aspecto de la mansión de melouse mientras observaba el lugar, la diferencia hasta la vería un ciego de lo grande que era. Pensando en esto pude escuchar varios susurros y gemidos ahogados que provenían de una de las habitaciones de ese lugar, posiblemente allí seria el lugar al cual debía de ir; asi que me acerque con cautela mientras seguía mirando a los alrededores. Al entrar en ella pude ver que en el suelo había algunos manchones de sangre, acompañados por varios y muy extraños simbolos de los cuales a pesar de haber leído varios libros y distintos tipos de informaciones de la eclesia, además de miles de cuentos, leyendas y mitos no lograba reconocer, que estaban en las paredes; además de esto tenia la curiosa apariencia de un laberinto; la habitación en cuestión habría sido usada hace poco pude juzgar por el aspecto que tenia.

Mientras revisaba eso un curioso sonido como de gemidos tanto masculinos como femeninos que parecían estar…bueno, haciendo cosas que de seguro no les desagradaban; esas voces provenían de la habitación que le seguía a en la que me encontraba en esos momentos, me acerque en silencio hasta la puerta y desde una abertura en esta pude ver algunas cosas de ese lugar. Las cosas dentro de esta estaban colocados de un modo cuidadoso para que en el centro y en el suelo cupiera un enorme símbolo, de unos dos metros de altura por dos metros de anchura, que representaba aquel extraño laberinto “será este el logotipo de tan extraña secta?” pude pensar mientras me centraba en ese símbolo, que significaba? Porque no conocía de el? Que tenia que ver con…pues, todo.

En una de las esquinas habia un hombre con unos ropajes de la media/alta ciudad, no estaba segura de donde eran aunque hubiese pasado casi toda mi vida en el primero y la mejor parte de esta en el segundo; allí fue cuando empecé a percatarme de que siquiera conocía a toda la media/alta ciudad en todo su esplendor, que cosas mas podría ocultar este lugar abandonado en parte y al mismo tiempo muy querido por dios?. Como sea, no era momento de pensar en tales cosas ya que mi atención se volvió a centrar en otro punto, detrás de aquel hombre con tan inconcordantes ropas, si tomamos en cuanta el lugar en el que estaba; bueno, lo que habia eran tres personas encadenadas las unas a las otras de cuello, pies y manos y su raza eran broken, humano y demonio respectivamente “que clase de cosas harán en este extraño lugar?” me dije a mi misma mientras los miraba sumamente curiosa.

El hombre arrodillado hiso un extraño rezo y aunque era el único allí hablaba en plural, en su oración pude notar algo que creo una nueva duda en mi “¿quien era ese tal lord Niall?” cambia la posibilidad de que fuera el líder de la secta, pero no estaba segura. En ese momento un hombre salio de la parte de la sala en donde yo no tenia posibilidades de ver, era un hombre pálido, de raza mestiza, portaba unas gafas de sol que le cubrían los ojos; vestia una chaqueta vaquera con una camiseta de manga corta debajo en conjunto con un pantalón gris oscuro. su voz, como lo habia hecho notar antes, era imponente; aquel hombre se acerco hasta el otro que estaba arrodillado le dijo que se le acercara para “bendecirlo” a que se referia con eso? Lo averiguaría pronto…

Cuando ese hombre no me parecía menos un vampiro, cambio mi imagen de el al intentar propiciar una mordida en el cuello de el hombre en el suelo, aunque este le respondio con un puñetazo que rompió los lentes de ese extraño hombre el cual supuse que era el tal “niall” eso causo que lo mordiera mas lentamente, causándole un claro sufrimiento. Después de ese increíblemente raro evento una mujer le dijo que habían encontrado un nuevo distribuidor, seguido de una risa que por poco no era carcajada “se referirán a mi?” pensé mientras alejaba un poco la cara de la puerta

Para mi mala suerte mis pensamientos eran acertados, en efecto era yo de la que hablaban, esto lo supe cuando aquel hombre con sangre en la boca y un lente roto se dirigió a mi con unas molestas palabras “Abre la puerta y no te haré daño alguno. Huye y serás devorada.” En eso pensé “Huir? Yo? De verdad, que imagen tiene este tío de mi?” mientras abría la puerta y suspiraba, no estaba del todo lista para eso pero tenia que. Al entrar por completo a aquel lugar pude ver en la parte que antes no tenia visión una especie de cama, con dos individuos sentados en ella, que a juzgar por los gemidos de antes, había sido utilizada recientemente. La sola idea de pensar que habia escuchado a 2 o mas personas haciendo eso….me daba un poco de repulsión

Aquel hombre que de seguro era niall me saludo de una manera amable, bueno, lo mas amable que se podia ser en ese momento. se acercó a mi y pasó su nariz por mi cuello, era algo desagradable, pero no me resistí porque…bueno, que mas daba no? Si solo era eso podia estar bien. luego de hacer esto palpó mi cuerpo entero, como buscando algún tipo de arma, cosa que me recordó a los sirvientes de la señorita melouse pues estaba haciendo exactamente lo mismo; finalmente cuando termino, suspiro y con el lente roto con algo de sangre me dio la bienvenida al “club” entre muchas comillas ya que no parecía exactamente eso. Luego de decirme mas o menos lo que sabia de mi, dijo que debía de arreglar sus lentes, cosa entendible pues nadie querría estar mucho en un estado asi ; aunque antes de irme me recomendó presentarme ante Elizabeth y Mikael; supuse que se referia los 2 que estaban sobre la cama, a quien mas si no? Ademas dijo que si quería podia “yacer con ellos”…de verdad…que clase de persona cree que soy?

Luego de decir esto aquel hombre que perturbaba un poco se fue a la habitación contigua, dejándome sola con las 2 personas que se encontraban en la cama y los que estaban encadenados. Elizabeth, creo que la chica era la que tenia ese nombre, pues una chica llamada mikael no era muy normal, se levantó del colchón y me miró con una pícara sonrisa en el rostro mientras decía algunas cosas buenas acerca de mi aspecto, que les gustaban las chicas como yo….en un tono que no me gustaba del todo.

El tal Mikael lucía descuidado, como si se acabara de vestir, aunque eso si, llevaba mas ropa que su compañera . al juzgar por el estado de su ropa ambos habia hecho…varias cosas esa noche, no quería enterarme d nada mas de lo que ellos me dijeran; me miro con la misma cara que su acompañante mientras hacia gestos como para invitarme a sentarme con él en aquel colchón.
Me conto algunas cosas interesantes, como que su jefe el cual obviamente era el que habia dejado el lugar, solia estar de ese modo, algo…distante con todo el mundo, justo como yo, supongo. Me hablo de que habían estado hablando de mi, supongo que no es común encontrar otro vampiro en la subciudad, bueno, eso claro si excluimos a los tzinch…..”ugh….” fue lo que pensé mientras escuche a la chica, querían al parecer “yacer conmigo” y creo que dedique la mayor parte de mi tiempo a pensar en este asunto mientras escuchaba el resto de lo que aquel hombre tenia que decirme. Con sus dedos toco mi brazo mientras me miraba a los ojos y me decía algunas cosas….pero la que capto mi atención en especial fue una frase “De hecho creo que sufre alucinaciones. No deja de mencionar una especie de laberinto. Lleva desde que lo conocemos” eso era algo extraño, de verdad era un laberinto pero no entendia que era….bueno, habia leído algo asi en un cuento pero….que significaba en la realidad? Mientras pensaba en eso Elizabeth se acercaba al colchón y terminaba sentándose al lado de Shiro, toqueteando mis muslos de la con sus manos; no pude hacer mas que cerrar los ojos avergonzada, que mas podia hacer? Si me resistía o algo asi probablemente los molestaría y no hablarían bien de mi en presencia de niall

“estás bastante tensa…” dijo, la verdad no lo se? Si me ponen las manos en las piernas y los brazos, tu que crees? Me hubiese gustado decirle algo asi pero…no, no daba la situación para eso. Esas 2 personas comenzaron a toquetearse mutuamente, acurrucándose en un lado de la cama, haciendo gestos como para que me les…uniera? Esto me dejo sorprendida y dude unos momentos en que hacer……bueno, ya! Me uniría y a ver que pasaba! Estaba fingiendo ser de la subciudad y miembro de un “club” no? Pues entonces, aunque a mi parte eclesiástica le doliera….lo haría, asi que entonces me acerque de a poco a ellos con una pequeña sonrisa, que hicieran lo que quieran conmigo si eso significaba acercarme a mi objetivo.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Lun Mar 23, 2015 8:06 pm

La caballería era ineficaz contra las armas de fuego. La historia aún no lo había demostrado, pero Friedrich ya lo había podido comprobar instantes previos, cuando uno de esos jinetes salía despedido por los aires. Sucediendo todo esto en un segundo, pronto el Cyborg se dio cuenta de que se había pasado de entusiasmos. Más precisamente, cuando la caballería le pisoteó como si fuese una cucaracha. De la fuerza del impacto entre uno de los caballos y él, terminó apisonado contra el suelo y de paso, sin una de sus preciadas pistolas, que salió despedida de su arma rumbo a saber dónde.

-¡Nos aplastarán, protégete la cabeza! – Dijo la conciencia. Y Friedrich lo hizo tal como si hubiese sido un reflejo automático al que su cerebro estaba acostumbrado, aunque de todas formas, una recibió una cantidad abrumadora de golpes, que de no haber sido por la dureza de la aleación que conformaban sus extremidades, habría sido un resultado fatal para cualquier otra persona.
Pero de repente, se percató de que uno de los soldados que había sido despedido por los aires al perder su montura, estaba recibiendo de forma muy gentil la mayoría del castigo impartido por sus compañeros, que no se habían dado cuenta de que estaban descuartizando a su antiguo compañero en vez de al criminal, que en ese momento se escabullía rápidamente entre las patas de los caballos; para salir detrás de estos y, tomarse un leve respiro para analizar la situación.

Sodomía, que se había desprendido de su mano momentos antes, estaba cerca del trasero de uno de esos caballos, gracias a dios intacta y aún funcional. Empezó a acercarse lentamente mientras se despreocupaba un poco por los gemidos del soldado semi inconsciente que tenía detrás.

Se aproximaba lentamente, cuando Billie dio el chivatazo y dos de los tres guerreros desmontaron. Se aproximaban espada en mano mientras un tercero intentaba flanquear y dispararle con un rifle.

-Chst.

Siendo así la situación; Friedrich apenas y necesitó pensar. Un objetivo era claro; su arma. Tirándose en una pequeña voltereta rodó por el suelo hasta alcanzarla y recogerla. Ya en posesión de sus dos armas lo tendría mucho más fácil.

Siendo así, recogería a Sodomía, y se propondría a disparar a tres objetivos más que definidos.

FDI:
Todo hecho así, a la carrera, tuve que resumir mucho para salir del apuro,pero aquí está. Perdón por el retraso, tuve problemas técnicos estos días.

Velocidad 1:
1. Recuperar a Sodomía + Disparar a soldado con espada
2. Disparar al otro + Disparar al del rifle.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Mar Mar 24, 2015 12:00 am

LILITH

Mientras Jack visitaba el reino de los sueños, la desdichada Lilith tenía que encargarse de aquel corpulento aunque malogrado demonio, al cual no sería tarea fácil derribar. Tras llamar su atención y hacer que se percatase de su presencia, la altea se encaramó en la barra tras agarrar una botella que milagrosamente había sobrevivido casi intacta a los intercambios de disparos.

Tras hacer esto y una vez el demonio cargó su hacha dispuesto a impactar sobre ella, Lilith le lanzó aquella botella a la cara, impactando está en el lado izquierdo de la misma y estallando en mil pedazos, de los cuales unos cuantos se clavaron en la resistente piel del demonio y la gran mayoría se esparcieron por el suelo.

Inmediatamente después de esto, y aprovechando la confusión inicial de su adversario, la pandillera saltó sobre él y, pese a no lograr derribarlo, sí que le propinó una furiosa ráfaga de golpes varios. Usando sus puños, sus rodillas e incluso la culata de su arma, Lilith asestó contundentes impactos al demonio.

No obstante, pese a lo que en un principio pareciera, aquello no bastó para vencer por completo a aquel rival, que a pesar de sus heridas iniciales, seguía poseyendo una excepcional resistencia debido a su condición de demonio. Por lo tanto, una vez Lilith, convencida de que aquello debía funcionar tan bien como con los otros oponentes con lo que lo había probado, vio que aquel mastodonte se balanceaba hacia delante y cerraba los ojos, saltó hacia atrás y se volvió esperando el impacto y evitando que el demonio cayera sobre ella.

Si bien el demonio cayó junto con su hacha, que rodó por el suelo unos cuantos centímetros, alejándose de su portador, no estaba del todo inconsciente puesto que instantes después agarró a una desprovista Lilith, que no tuvo tiempo de reaccionar y acabo cayendo al suelo, perdiendo su revolver en el proceso y siendo arrastrada por el demonio posteriormente.

Una vez lo inevitable paso y Lilith llegó hasta su destino, debajo de su contendiente, una lluvia de puñetazos directos a su cara le fueron obsequiados por el demonio, que reía a la vez que escupía una sustancia sanguinolenta al cada vez más malogrado rostro de la altea.

Tras unos interminables segundos de dolor, en los que Lilith no pudo sino intentar poner algo entre medio de los puños de aquel sádico contendiente y su frágil faz, como sus brazos, el demonio se detuvo en seco, mascullando unas palabras que Lilith no llego a comprender del todo.

Si tras aquella fatigosa y castigadora cascada de puñetazos Lilith atinaba a mirar hacia su derecha, podría, tras la desaparición del humo, dilucidar el final de aquella batalla. Para satisfacción de los humanos y castigo de los no humanos, que estaban siendo o habían sido abatidos de formas brutales ante la atenta mirada de los dos únicos supervivientes, el señor White y también de la de su compañero demonio, que había dejado de golpear a Lilith para ver la escena.

No obstante no todo era alegría. Dos miembros de Pureza habían sido también abatidos y tan sólo Jacob y otro pandillero quedaban para celebrar la victoria, pues tanto Jack como Lilith estaban algo ocupados. Mientras su compañero apuntaba a White que, arrodillado, aceptaba su derrota con una mirada de desazón en su rostro, Jacob señaló alarmado en dirección hacia Lilith, agarrando la ballesta del munchkin y apuntando con ella al demonio mientras con la otra mano la recargaba usando el último virote.

El demonio, alarmado y consciente de la situación, agarró bruscamente a Lilith de las piernas, haciendo que al levantarla todo el mundo pudiera ver su vientre desnudo y lleno de moratones debido a la pelea. Mientras tanto, usaba su otro brazo para acercar el hacha al vientre de Lilith.

-Un paso más, malditos herejes, y los intestinos de esta puta adornarán vuestro infernal local.

Jacob bajo la ballesta mientras su compañero seguía apuntando a White con su pistola. Mientras el demonio se impacientaba, Jacob, sin dejar la ballesta, intentaba tranquilizarlo:

-Si ella muere, White y tú iréis después. Así que pórtate como el buen perro que eres y libera a la muchacha. Ella no tiene nada que ver con esto. Estoy dispuesto a tomaros como rehenes con intención de negociar con vuestros jefes. Es eso o salir de aquí en una jodida bolsa.

El demonio empezó a tomar en cuenta esta oferta y comenzó a dudar, pero fue entonces cuando White intervino:

-No creas nada de lo que te dicen, estúpido. Si hemos de morir, moriremos con honor, no como perros. En cuanto a la zorra pelirroja, ella fue quien eligió el bando equivocado, en tu mano está hacer que se arrepienta de ello.-como respuesta a este alegato, el pandillero que custodiaba a White obsequió a este con un buen culatazo en la cabeza, que hizo que cayera al suelo, presumiblemente inconsciente.

Aunque Lilith intentaba liberarse, la presión que ejercía el demonio sobre sus piernas era demasiado fuerte y el miedo por rozar el filo de aquella hacha la mantenía inmóvil. Fue entonces cuando el demonio empezó a mover el hacha en dirección a su vientre. Por mucho que Lilith intentara evitarlo, no había salida. Aquel era su final.

O al menos eso fue lo que la altea pensó hasta el momento en el que un malogrado Jack hizo acto de presencia, asomando su cabeza por encima de la barra junto con su escopeta. De esta salieron dos perdigones en dirección al demonio antes de que este se percatase de lo que estaba sucediendo. Debido a la posición del demonio, de espaldas a la barra, estos impactaron en su parte trasera, haciendo que cayera sobre Lilith.

Lilith rozó el filo del hacha con su mejilla, pero afortunadamente el destinatario de su filo no fue otro que el vientre del demonio, el cual tuvo la mala pata de caer paralelo al hierro, clavándoselo en plena cintura. Mientras escuchaba los gritos agónicos del demonio, una dolorida Lilith gateó hasta la barra, donde Jack se retorcía del dolor, apunto de volver a caer inconsciente y subió a ella.

No obstante, el jefe pandillero reunió fuerzas de flaqueza y dio unas últimas órdenes antes de caer de nuevo inconsciente:

-¡Bloquead las puertas, abrid la trampilla y purificad el local! ¡Nos llevamos a White! ¡En cuanto al demonio, no dejéis que muera todavía, reservadle una calurosa despedida! Me temo que los chicos no pueden venir con nosotros, deben arder con el local, por mucho que nos pese. Aun así, si no es demasiada molestia me gustaría que conservaras algo suyo. Ya sabéis que a Martillo le gustaría despedirse. Si White es un chico listo, habrá enviado refuerzos, así que apresuraos. En cuanto a ti, pelirroja, me gusta tu estilo, es una pena que ahora estés mucho menos favorecida. Je, je, je…-tras decir esto, el rostro de Jack cambió y palideció al observar su pierna, que cada vez presentaba un peor aspecto. El virote seguía moviéndose, y lo que antes eran huesos y tendones ahora tan sólo eran astillas y vísceras-No, no, no… Mierda, no siento la pierna. No quiero morir. No puedo morir….

Después de susurrar esas palabras, su voz se extinguió junto a su consciencia. Mientras Jack descansaba en sus brazos, Lilith escuchó palabras apremiantes por parte de Jacob:

-Joder, hay que darse prisa. Equis, quiero que te encargues del fuego. Y tú, jovencita, quiero que busques por debajo de la barra. Si mal no recuerdo, hay una especie de acceso secreto que lleva a un túnel. Esa es nuestra vía de escape. En cuanto a mí, me encargaré del traslado de White y del recuerdo de nuestros soldados caídos.

Mientras los dos pandilleros llevaban a cabo sus respectivas faenas, Lilith hizo lo propio deslizándose bajo la barra. Una vez bajo ella, descubrió la trampilla secreta de la que presumiblemente Jack había estado balbuceando minutos antes. Introduciendo sus dedos en el pomo, la abrió hacia arriba, descubriendo una sala que desemboca en una puerta, en la que el espacio era muy limitado y que tendrían que ir de uno en uno para pasar.

Dicho y hecho, se introdujo a ella misma y, si Lilith así lo disponía, también habría introducido al inconsciente Jack en la entrada, a la espera, o no, de que los demás pandilleros terminasen con su trabajo.

Si todo salía como se había previsto y Lilith no hacía nada para evitarlo, mientras en el exterior se oían gritos de alarma, en el interior de aquel casino los convenientemente bien colocados brazos de la barricada empezarían a arder junto con el demonio, que a juzgar por sus gritos de agonía, todavía no había abandonado esta vida. A su vez, Jacob y Equis llegaban cargando con una bolsa, con White e inclusive con Jack en caso de que Lilith no lo hubiera introducido ya en la abertura.

Una vez estuvieron a salvo y se introdujeron por la puerta a la que el pasillo de la trampilla comunicaba, cerrándola tras de sí a cal y canto, Jacob y Equis miraron a Jack con una mirada de preocupación en el rostro.

-No creo saber mucho de medicina, pero me temo que ya ha perdido la pierna. Y puede que pierda la vida si no hacemos algo. Tenemos que marchar.-tras decir esto, Jacob se cargó a Jack a la espalda e inició la marcha mientras Equis hacía lo propio con White, esta vez cerrándola, quedando de esa forma Lilith entre ambos pandilleros.

La parada no se hizo esperar, tras unos cinco minutos de travesía. Tras atravesar una especie de túnel de alcantarillado en desuso, los dos pandilleros se detuvieron, alarmados por los gemidos que Jack emitía. Fue Jacob quien abrió la conversación.

-No puedo aguantar más su agonía. No creo que resista hasta que lleguemos, está perdiendo mucha sangre. Para más inri, creo que la gangrena, esa puta asesina, está rondándole. Temo que se nos vaya si no amputamos la zona afectada.

Equis no dijo nada, tan sólo se quedó mirando a la pierna de su malogrado líder. Éste, que andaba entre el conocimiento y la inconsciencia, despertó y, entre aullidos de dolor, comunicó a sus subordinados su decisión:

-Prefiero ser un tullido que un cadáver. Hacedlo.-dijo, aguantando las lágrimas.-Una lástima que no tengamos morfina. Ha. Jajajajajajajaja. Jajajajajajajajajajajajaja.

Equis cedió su machete a Jacob, que lo agarró con soltura.

-Esperad un momento. Jack, no creo que resistas el dolor. Necesitamos que nos ayudes, princesa.-dijo, mirando a Lilith.-Uno de nosotros debe sujetar a Jack, mientras otro lo corta. El restante será el encargado de cortar la hemorragia mediante un torniquete. Elige lo que menos te desagrade, muchacha. En cuanto a ti, Jack, ¿Cómo quieres el corte?

El pandillero malherido soltó una fuerte risotada nerviosa.

-Lo quiero en lonchas, hijo de la gran puta. Jajajajajajaja. Supongo que…-dijo mientras miraba su pierna con una expresión de temor reflejada en el rostro.-…A la altura del muslo estaría bien. He tenido suerte de que el jodido virote siguiera una trayectoria horizontal y no vertical. De lo contrario estaría realmente jodido. En fin, si a eso se le puede llamar suerte.

-¿Estás seguro de que no prefieres esperar a estar dormido?

-Estoy seguro. Si he de convertirme en un lisiado, prefiero observar el proceso. Muchas gracias, doctor. Mierda, una cauterización vendría de puta madre en estos casos. Quien nos iba a decir que en Pureza andaríamos cortos de fuego, eh Jacob. Esto parece una broma cruel del destino.

Ambos compañeros rieron, nerviosos.

-Ahora en serio, Jacob. Sin una cauterización es muy posible que muera. He perdido demasiada sangre. En caso de que eso pase, solo te pido una cosa. No llores por mí, yo nos he metido en esto. Si hubiera sido un poco más diplomático nada de esto habría pasado. Cran y Mel estarían vivos, y la Eclesia no estaría detrás de nosotros. Joder, joder, joder. Si no muero, será Martillo quien me matará. Soy un estúpido. No merezco formar parte de Pureza.-Jack hizo una pausa y observó el rostro de Lilith. Al verlo tan malogrado se impresionó y rompió en un llanto.- Oh, preciosa, que te han hecho… Lo siento, lo siento tanto…

Fue Jacob quien cortó sus lamentos con una bofetada. Jack enjugó sus lágrimas y se cubrió el rostro con la mano.

-Tu histeria no nos ayuda, jefe. La muchacha está bien, ha demostrado de qué pasta está hecha. En cuanto a Martillo, estoy seguro de que pase lo que pase, nos recibirá como a héroes. Nuestro enfrentamiento con la Eclesia era inevitable, pero gracias a ti tenemos a un rehén con el que negociar. Puede que consigamos un trato y, en el peor de los casos, ganaremos tiempo.
Pero ahora no hay que preocuparse por nada de eso, déjaselo a Martillo. Ahora lo primordial es tu pierna. Si nadie tiene ninguna mejor idea, voto por la amputación y el torniquete. ¿Alguien se opone?-
dijo Jacob a la vez que posaba su mirada intermitentemente en Lilith y su compañero Equis.

Lilith podría intentar usar sus recientes habilidades para ayudar al malogrado Jack, que le había salvado la vida, cauterizando la probable hemorragia que el pandillero sufriría tras la amputación o de lo contrario, podía prescindir de su uso y seguir con la operación planificada, que seguramente acabaría con Jack desangrándose y al borde de la muerte.

Era la hora de proceder.

FDI:
Tienes la mandíbula dolorida, y te cuesta articular palabras, en el sentido de que te produce bastante dolor. En cuanto a la parte técnica, recibes 10 puntos de daños en concepto de paliza de demonio.

Un saludo.


SHIRO(+18)


Ante la respuesta de Shiro, tanto Mikael como Elizabeth sonrieron pícaramente y empezaron a besarse y desvestirse mutuamente, haciéndole una señal a Shiro para que esperase su turno.  Aquellos dos vampiros eran seres extremadamente pasionales, cosa que contrastaba con la frialdad y el auto control de los Tzinch.

Mientras Shiro hacía sus comparaciones, Mikael ya había desprovisto a su compañera de todo tipo de ropa y estaba situado encima de ella, mordiendo sus puntiagudos y pálidos pezones mientras que esta, llenando el ambiente de sugerentes gemidos, desabrochaba los pantalones de Mikael con ágiles movimientos, denotando una adquirida experiencia.

De repente, justo cuando iba a introducirse dentro de Elizabeth, Mikael se detuvo y avanzó hacia Shiro, guiando a su compañera de la mano. Ambos vampiros se situaron cada uno a un lado de la vampiresa, y comenzaron a desnudarla. Elizabeth, mientras la besaba en la boca, mordiendo sus labios con un inusitado ensañamiento, la liberó de su camisa y de su sujetador y, mientras tanto, Mikael hacía lo propio deshaciéndose de sus zapatos, sus medias y su falda.

Ahora la única prenda que separaba a Shiro de la completa desnudez eran sus bragas, que el fogoso vampiro, ahora arrodillado ante ella, no tardó en agarrar con la boca, para terminar lanzándolas muy lejos, casi al lado de los prisioneros. Mientras Elizabeth le obligaba a tumbarse y, a la vez que la besaba en los labios y el cuello usaba sus manos para llevar las de Shiro hacia sus propios pechos, con el fin de que esta le correspondiese en aquel intercambio de placer, Mikael comenzó a masajear el clítoris de la princesa carmesí con suma delicadeza, como si estuviera esculpiendo una gran obra de arte.

Poco después pasó a lamerlo. Su lengua se asemejaba al pincel de un artista de renombre, siendo utilizado por este en la mejor de sus creaciones, con todo el mimo del que podía disponerse. Como consecuencia, una oleada de placer inundó el cerebro de Shiro, que por otro lado estaba siendo entretenida por Elizabeth, que esta vez había introducido las manos de la vampiresa en su propio monte de Venus, esperando que Shiro repitiera lo que antes había hecho Mikael con ella.

Si Shiro correspondía, pronto la vampiresa escandalizaría a los prisioneros con uno desbordantes sonidos de placer, que hizo que el propio Mikael se detuviera y dejara a Shiro desprovista de sus lengüetazos para aullar cual lobo en celo. Poco después de esto, Elizabeth libero a Shiro de sus encantos y Mikael se situó encima de ella, encaminando su níveo miembro hacia la abertura de la princesa carmesí.

Antes de introducirse por completo dentro de Shiro, el vampiro le apartó el cabello de los ojos y le sonrió, lanzándole a su ahora amante una mirada tranquilizadora:

-Tranquila, Lucrecia, lo haré con dulzura.

Dicho esto, embistió por vez primera a su interlocutora, dejando su pene en el interior de Shiro durante unos segundos. Después sacó este y comenzó un movimiento de vaivén de lo más controlado, intercalando sus respiraciones entrecortadas con unas embestidas precisas y de intensidad media.

En medio de aquella hipnótica y a la vez placentera danza, Shiro perdió a Elizabeth de vista. En aquel momento, mientras Shiro y Mikael no cesaban en su mutuo balanceo, Niall apareció a través de la estancia, completamente desnudo y preparado para unirse a la fiesta. Elizabeth le acompañó al colchón y lo sentó junto a Shiro y Mikael, que todavía no habían terminado su número, mientras obsequiaba a su jefe con un masaje íntimo. Si Shiro se giraba a su izquierda, podría discernir como Niall guiaba la cabeza de su subordinada y asentía con la suya propia, expresando satisfacción.

Aquellos cuatro vampiros permanecieron en aquellas respectivas posiciones durante unos cuantos minutos, hasta que Mikael, o bien consciente de la esterilidad de los vampiros o bien extasiado, derramó su semilla dentro de Shiro, a menos que esta hiciera algo por evitarlo.

En cuanto a Niall, este no se liberó, sino que cogiendo a Elizabeth en sus brazos, la izó cual bandera encima de su propio mástil y comenzó a besarle los pechos mientras la envestía frenéticamente, haciendo que los cada vez más constantes gemidos de su compañera fueran in crescendo. Poco menos de un minuto después, a juzgar por sus aullidos y sus rostros, ambos alcanzaron el orgasmo simultáneamente. Niall deslizó cuidadosamente a la vampiresa hasta sacarla de encima de ella y caminó, como Dios lo trajo al mundo, hasta los prisioneros, señalándolos con la mano izquierda a la vez que se rascaba sus partes nobles con la derecha:

-¿Alguien quiere reponer fuerzas?-indicó con una sonrisa, animando a sus compañeros a probar aquellos manjares en forma de prisioneros.

Fue Mikael y quizás Shiro, si así ella lo disponía, quien se animó o quienes se animaron a acompañar a Niall. Tanto si Shiro lo hacía como si no, podría observar el método tan primario de aquellos vampiros para alimentarse. Niall fue a buscar unos cuantos trajes impermeables que hizo ponerse a cuantos comensales había y unas jeringuillas que clavó a tantos presos como eran necesarios, dejándolos dormidos al instante. Acto seguido, ambos clavaron sus dientes en el cuello de dos de los prisioneros, llenando la estancia de sangre y de paso sus propias venas. Si Shiro quería, podría imitarles o sugerir otra forma de alimentarse.

Fuera lo que fuese, después de aquello Niall cogió uno o dos de los de cadáveres, dependiendo de cuantos hubieran comido, y Mikael el restante. Los introdujeron en una bolsa de plástico de lo más rudimentaria. Si Shiro les seguía, junto como Elizabeth hizo, podría observar como los dos vampiros cargaban las respectivas bolsas y las introducían en el cemento fresco del patio exterior del edificio, viendo como las bolsas quedaban cubiertas lentamente por este. Fue Mikael quien soltó el comentario ingenioso en aquella ocasión:

-Me da pena pensar en los estúpidos que vivan aquí cuando esto esté construido. Como les dé por mirar debajo de su propiedad se llevaran un par de sorpresas.

Niall miró al reloj de su muñeca.

-Las dos menos cuarto. Se está haciendo tarde. Más vale que nos vayamos. Chicos, preparaos, partimos en cinco minutos.

Dicho esto, Niall, todavía desnudo como los demás vampiros, se dirigió a vestirse, esperando que los demás le emularan. Si Shiro buscaba su ropa interior, descubriría que gracias a Mikael, que las había lanzado junto a los presos, estaban cubiertas de sangre viscosa y maloliente.

Una vez Niall terminó de vestirse, se dirigió a la habitación contigua y una vez regresó, portaba una extraña gabardina, con varias granadas de mano bordadas en el interior y una semiautomática en uno de los bolsillos interiores. Miró a Shiro haciendo ademán de tranquilizarla y luego sonrió:

-Tranquila, es sólo para autodefensa. Verás, ¿escuchaste antes cuando hablamos de un nuevo distribuidor, verdad? Pues ahora mismo hemos de reunirnos con él, dentro de una escasa media hora. Verás… nuestro intermediario es conocido por su crueldad en la subciudad. Supongo que habrás oído hablar de él, lo llaman Martillo, y nadie conoce su nombre real. Es el máximo cabecilla de la banda racial Pureza, una conocida organización que se caracteriza por su odio irracional hacia todo lo que no sea humano. Pero no seré yo quien se queje, esa banda es un foco bastante grande que nos expulsa del radar de la Eclesia. Además, nos han ofrecido unos excelentes precios por sus esclavos, cosa que nos beneficia enormemente. Para más inri, nos han permitido escoger el lugar de reunión, que no será otro que su propia base. Así se cortaran un poco a la hora de las amenazas. No obstante, ahora hemos de reunirnos con unos compañeros mortales, que son algo así como nuestros sirvientes. Ya sabes, el típico pacto vampiro-ghoul, nosotros les prometemos la vida eterna, ellos nos sirven esperando que llegue el momento y cuando empiecen a hacer demasiadas preguntas nos los comemos. Fácil y simple.

Acto seguido, emprendieron el camino por la subciudad. Los hombres abrían y cerraban el círculo. Mikael era el que iba delante, por lo que Shiro pudo presumir que era el guía, la segunda era la propia Shiro, y después de ella iban Elizabeth y Niall.

-Discúlpame, Lu, si es que puedo llamarte así.-dijo Mikael de improviso, mientras jugueteaba con su hacha de mano, lanzándola al aire y recogiéndola sin temor de cortarse. –Me gustaría que me contarás tu historia. A cambio, yo te ofreceré un relato de la mía. Verás, he viajado con mi maestro por todo el continente y he conocido a muchos no-muertos. Sus orígenes son de lo más diversos, desde esclavos sexuales que sufrieron los abusos de un amo vampírico y por accidente se contagiaron hasta ex exorcistas, valga la redundancia, que fueron convertidos por la que antes era su presa. Algunos lo asumen como un don, la inmensa mayoría vive con ello, y los restantes piensan que nuestro vampirismo es una maldición. Y dime, ¿Cuál es tu historia? ¿Cómo fuiste convertida?


Le contestase o no, pronto Mikael les indicó que parasen. Se encontraban en lo que antaño había sido un vertedero, ahora solo adornado por varios yonquis que se reunían allí para sus tomas diarias y sus respectivos camellos, que les proveían de todo tipo de vicios.

Mikael y Elizabeth se dirigieron a conversar con uno de los camellos, que vendía un curioso extracto de hierbas típicas de la jungla esmeralda algo caros, a 2.000 terrans el gramo. Mientras tanto, Niall se dirigió a una decena de individuos allí reunidos. El que parecía el cabecilla lo saludó sujetándose la gorra con una mano y haciendo una curiosa reverencia. Al parecer por su excesivamente marcada musculatura y venas, que se podía observar a simple vista porque el tipo ni siquiera llevaba camiseta, Shiro dedujo que aquel tipo tomaba algún tipo de sustancia anabolizante. Además, sus compañeros no parecían muy diferentes, salvando la diferencia de altura, constitución y razas, todos presentaban una musculatura potente y sobre-definida por efecto de algún tipo de potenciador.

Fue Niall el que hizo las presentaciones:


-Lucrecia, te presento a los Demonios del Edén, una banda de truhanes que tiene la única aspiración de vivir un par de siglos más que sus competidores.-Niall guiñó el ojo de forma cómplice al líder de aquel grupo, a la vez que esbozaba una cínica sonrisa, gesto que solo Shiro fue capaz de discernir.-Y este es su líder, Robín. Es conocido por ser el tipo con el gancho más rápido y potente de toda la subciudad. Y créeme, eso no es moco de pavo, ¿verdad, Robín?

-Puede jurarlo, jefazo.-el tal Robín se tocó de nuevo la gorra, en señal de respeto. Al parecer de todo aquel lugar, ese musculoso macarra solo parecía tener respeto por Niall, así que Shiro dedujo que aquel hombre sabía lo que se hacía y que controlaba perfectamente la impresión que causaba en los demás.- Encantado, señorita Lucrecia. Y en cuanto a usted, señor Stevenson, puedo asegurarle de que esos hijos de la más puta se lo pensarán dos veces antes de tocarnos los huevos. Lo único que no entiendo es una cosa… ¿por qué no puedo acudir con mis tropas no humanas?

-Es complicado. Para empezar porque sería una provocación, y para seguir porque con un contingente de una decena de hombres es suficiente. Además, recuerda que de llevar armas, deben de estar perfectamente escondidas. Podemos usar la excusa de los abrigos dado que es de noche, y no creo que nos cacheen, pero es mejor ser precavidos.

-Tranquilo, señor Stevenson. Está todo bajo control. Hemos ordenado a nuestro sastre confeccionar unas guapas chupas de cuero con nuestro logo bordado. Además, en caso de que las cosas se pongan feas, todos nuestros soldados tienen una ración extra de pushtet.

El pushtet, según Shiro había leído, era una droga utilizada durante milenios de años para la potenciación de los atributos físicos pero que se caracterizaba por unos efectos secundarios brutales, en los que se incluían la aparición de canceres fatales, erupciones, paradas cardiacas, deshidratación y numerosos trastornos mentales, amén de un severo deterioro muscular que sucedía una vez se restringía su uso.

En la actualidad, el pushtet había sido sustituido por otras sustancias menos potentes pero mucho menos perjudiciales, sustancias caras a las que aquellos desgraciados no tenían acceso. Shiro pudo estimar que la dependencia de aquellos adictos por el pushtet era ya avanzada, y que su cuerpo estaba en la fase de aceptación, aunque era posible que pronto pasara a adoptar la fase de deterioro. De hecho, podía discernirse por algunas manchas de su piel que aquella inmisericorde sustancia ya se había tomado sus primeras represalias.

-Genial. Pero recuerda, pequeño, que no debes tomarlo a no ser que haya una emergencia. Ya sabes, no quiero que vayas sobre excitado a la reunión.
-Niall hizo una pausa y repasó con mirada inquisitiva a los nueve pandilleros restantes.-Lo mismo va para vosotros. Ahora hemos de esperar a que nuestro contacto aparezca. Él nos llevara a la base de Pureza. No quiero ninguna provocación. Si por algún motivo quisieran cachearnos, haceros los ofendidos. En cuanto notéis que algo raro sucede, acribillad a esos cabrones, que no quede ninguno de ellos. Pero a priori intentaremos un acercamiento amistoso. Tenedlo en cuenta.

-Oído cocina, jefazo.

Niall miró a Shiro con una sonrisa en el rostro, mientras intentaba despacharla con su retórica enrevesada. Era obvio que tenía cosas privadas de las que hablar con el tal Robín, o al menos asuntos en los que no deseaba ser molestado por Shiro.

-¿Por qué no das un paseo por la zona, Lucrecia? Nunca viene de más conocer este tipo de sitios. A propósito, antes de que te vayas, ¿eres nativa de este estercolero o vienes de fuera como yo?

Tras responder, o no, a su pregunta, Shiro podía tanto irse como quedarse y hacer lo que deseara.

FDI:
Me he tomado unas cuantas licencias en cuanto al momento erótico se refiere, pero tu no diste muchas pistas de como querías que sucediera, así que yo he tomado tus palabras al pie de la letra y "les he dejado hacer".

Un saludo.

FRIEDRICH



Nuestro entrañable cyborg se encontraba rodeado de soldados. Para más inri, uno de ellos estaba apuntándole a la cabeza. Además, una vez lo batiera, un cyborg al igual que él esperaba pacientemente su turno. Y si después de todo lograba pasar por este, la Eclesia no se detendría ahí, amén de que los propios civiles no permitirían que aquel herético criminal se escapara ahora que lo tenían acorralado.

Friedrich se abalanzó sobre Sodomía como alma que lleva el diablo, nunca mejor dicho, dado su adquirida reputación de demonio. Al margen de esto, Friedrich logró reunirse con su adorada pistola y, todavía arrodillado en el suelo, disparó contra el soldado que más próximo tenía, dándole de lleno en el cuello y haciendo que se cayera de su caballo que, encabritado, abandonó la escena para reunirse con sus compañeros equinos, que carecían de jinetes.

Fue entonces cuando, utilizando su otra pistola, Friedrich disparó al segundo y último jinete que le estorbaba. No obstante este disparó, aunque impacto en el vientre de aquel desgraciado, no fue del todo mortal. Agarrado al caballo y temeroso de aquel cyborg, el jinete pataleó contra su montura y ambos se alejaron de aquella plaza, presumiblemente para pedir refuerzos.

Friedrich no pudo observar donde se dirigía, puesto que el soldado que le estaba apuntando a la cabeza con un rifle requería su atención. El rifle y Sodomía, la pistola del cyborg, emitieron dos sonidos simultáneos, y sus respectivos proyectiles se cruzaron en el camino. El proyectil del rifle rozó la cabellera de Friedrich, produciendo una pequeña herida de la que pronto empezó a manar sangre y la bala de Sodomía impactó en el muslo de aquel soldado, haciendo que tuviera que luchar contra su montura para no caerse.
Desafortunadamente para Friedrich, este se mantuvo en la montura a duras penas.

No obstante, mientras el soldado apuntaba a Friedrich, fue Billie quien le ordenó que se fuera:

-Venga caballeros, dejen de hacer el ridículo y abran paso al verdadero contrincante de este valiente hijo de puta.-el soldado del rifle, aunque enfurecido, le obedeció. Ahora, ante la atenta mirada de numerosos habitantes de los tres grandes bloques de edificios que los rodeaban y del gran tumulto de personas que se había formado, Billie comenzó a realizar sus estiramientos, mirando a Friedrich con atención y una sonrisa en los labios.

Después de poco tiempo, el robot comenzó a caminar de un lado a otro de su zona, dirigiéndose a todos los presentes.

-Estimados conciudadanos, terranos todos. Os pido vuestra colaboración para realizar el siguiente número. Necesitaré que dispongan de todo tipo de objetos metálicos que guarden en sus hogares para disposición de este humilde servidor.

Friedrich no podía deducir para que hiciera eso, pero pronto se enteraría. No obstante, por el momento, sí que pudo observar como otro robot ave se posaba en la fachada del edificio de su derecha. El diseño de ese animal era distinto que el de las libélulas, que todavía sobrevolaban la escena:


Pero una suave sacudida lo alejó de aquel robot. Ahora Billie tenía abierta su boca, y de esta asomaba una especie de plataforma circular que pronto empezó a vibrar violentamente hacia delante y hacia atrás. Pronto la gente aceptó su oferta y numerosos objetos metálicos cayeron desde los pisos hacia el pobre Friedrich, que de nuevo tuvo que cubrirse la cabeza después de que varios de ellos impactaran sobre ella, agravando la herida que tenía en esta.

El extraño instrumento de Billie se detuvo una vez que los instrumentos llegaron al suelo, pero pronto volvió a vibrar, esta vez sin que la vibración estuviera acompañada de movimiento. De repente, los objetos metálicos, incluidas las armas de los soldados comenzaron a arrastrarse hasta Billie. De hecho, aquella extraña fuerza también afecto a Friedrich y a sus pistolas, que amenazaban con volver a escaparse de su lado.

Con el fin de que aquella fuerza no le arrebatara sus armas, Friedrich tuvo que hacer bastante fuerza para no avanzar hacia Billie, llegando a clavar los pies en el suelo y tirar hacia atrás con el fin de retrasar el inevitable final.

Fue entonces cuando la atracción tocó su final, dejando a Friedrich en el suelo debido al empuje.

Impotente, el cyborg observó cómo los objetos de metal se detenían a pocos centímetros de su contrincante, formando una curiosa estructura heterogénea parecida a una pelota de unos dos metros de diámetro. Las diversas piezas que la formaban estaban separadas unas de otras por unos cuantos centímetros, así que no estaban completamente unidas.

Para sorpresa de Friedrich, a pesar de tener la boca ocupada, Billie seguía emitiendo sonidos, presumiblemente a través de un altavoz:

-Bueno, querido amigo. Creo que esto es un punto muerto. Como bien habrás deducido, te estoy apuntando directamente con una pelota de metal más grande que cualquiera de los presentes. Puedo lanzarla a una velocidad a la cual poco margen de reacción te quedaría. Así que te haré un resumen de la situación: Has perdido.  Te lo preguntaré por última vez, en aras al honor y la caballerosidad. ¿Te rindes?

FDI:
En concepto de balas y de objetos lanzados desde las alturas en tu cabeza recibes otros 5 puntos de daño.

Un saludo.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Friedrich Von Faust el Sáb Mar 28, 2015 10:27 pm

Con una excitación y morbosidad que le hacía estremecer hasta los tuétanos; Friedrich relamía el hilillo de sangre que manaba lentamente de las heridas de su cabeza. Su mente parecía alejada, en un estado febril digno de la locura más primaria; como a las que se abandonan los animales arrinconados luego de una extensa cacería. Se le podía ver cansado; golpeado y de seguro dolorido, conforme su cerebro dejase de segregar la tan apreciada adrenalina que servía su efecto anestésico a sus pocas partes que aún tenían nervios capaces de sentir el dolor como cualquier otro animal.

Frente a él, la causa de la agitación que le hacía dar espasmos casi convulsos, aferrándose con fuerza a las armas que llevaba a cada mano y haciéndole mirar hacia todas direcciones y hacia ningún lugar en particular. Era quizá el miedo; el miedo de verse acorralado y no poder hacer nada… Como aquella cárcel. Había jurado no volver a ese lugar. Ni vivo; ni muerto. Billie le ofrecía dos opciones, pero nada más. Ninguna agradable al Cyborg que desdibujaba su sonrisa cínica y la tornaba en una mueca de disgusto.

-¿Qué me garantiza que se me respetará la vida y que no seguiré siendo objeto del desguace? – Preguntó al compañero Cyborg que tenía enfrente, mientras jadeaba. – No quiero volver a ser objeto de pruebas otra vez. ¡No quiero! ¡Y antes de eso prefiero la muerte en combate a tener que ser el entretenimiento de los investigadores!

Lo último lo dijo con una agitación tal que recuerdos difusos volvían a su mente como bocanadas de vapor ardiente; nublando más su juicio y obligándole a hincarse para soportar el mareo que provocaba la sensación de tener la sangre subida en la cabeza.

-… No, querido Billie… Si me lo garantizas… quizás… - Vio con indiferencia las casas alrededor y la multitud que se acumulaba como si fuese un espectáculo de circo todo aquello. No había alcantarillas a su alcance para intentar volver a burlar aquel operativo que se había montado en su contra. – Pero de lo contrario, me llevarás muerto. Y no será hoy.  

No había más soldados presentes en la escena del combate que de momento había llegado a un punto frío. Ni Billie pensaba disparar aquella bola de metal que lo destrozaría o por lo menos lo dejaría lo suficiente indispuesto como para huir. Tendría el efecto de disparar una escopeta, o el de cualquier granada o explosivo que haya visto. No había que confiarse… Pero el dilema de entregarse, o morir allí…

De seguro quedaban pocas balas en sus cargadores. No tendría tiempo a recargar sus pistolas de manera rápida antes de intentar hacer algo. Y Billie tampoco se vería muy inmutado; así como él ante el impacto de las balas. Tampoco podría quedarse quieto disparando teniendo semejante proyectil dispuesto a estallar enfrente.

Acorralado. Levantó los brazos mostrando una posición sumisa. Podría ocurrírsele algo si se entregaba… Escapar de una cárcel o lo que fuese en sus condiciones actuales; era mucho más factible que intentar hacerlo luego de que esa bola le diese de lleno y le dejase mal herido.

-… Tú ganas, Billie. – Dijo por último.

FDI:
A efectos. Me entrego mientras planeo un intento de escape más elaborado.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Dom Mar 29, 2015 1:24 pm

Su táctica había fallado. Mierda, es duro, se dijo. Pese a que parecía haberle causado bastantes daños como para desequilibrarlo, el demonio se las apañó para capturarla y obsequiarla con una deliciosa paliza. Los golpes iban y venían, y Lilith trataba de defenderse como podía, pero era en vano. ¿Moriría allí? No estaba segura. Nunca se había enfrentado a la Eclesia tan directamente... y no le estaba gustando la experiencia.

Cuando el demonio la alzó y la usó de rehén, se temió lo peor. Y más aún con las palabras del tal White. A la pelirroja, que siempre estaba dispuesta a soltar algún comentario cínico, se le quedó la mente en blanco. Iba a morir.

Pero entonces ocurrió. Un disparo; perdigones en el cuerpo del demonio. El hacha se balanceó, rozó su mejilla y acabó en el vientre del ser. En cuanto se vio liberada, rápidamente buscó con la mirada a su salvador. Era Jack. Le había salvado un herido grave. Aquella clase de actos era de los que no se esperaba por parte de los tipos de Pureza.

Rápidamente corrió para recoger su pistola, al tiempo que escuchaba las órdenes de Jacob. Ante las indicaciones respecto a la trampilla, simplemente asintió, ya que no se sentía con ganas para hablar, debido a su dolor de mandíbula. No le costó encontrarla, siguiendo dichas indicaciones, y tras ella introdujo al inconsciente Jack.

Cuando llegaron los otros dos, acompañados por los gritos agónicos del demonio moribundo y por el crujir del edificio en llamas sobre ellos, y trayendo al prisionero con ellos, partieron por aquel pasadizo secreto. Lilith se colocó entre ambos pandilleros, sin decir nada, al tiempo que comprobaba el estado de su querida pistola.

Entonces llegó la parada. Jack estaba agonizando.
-Joder- fue lo único que le salió a Lilith al comprobar el estado del pandillero. Estaba claro que el tipo no estaba en sus plenas facultades; salía y entraba constantemente del estado de inconsciencia, y hablaba de manera casi febril.

Entonces llegó el dilema. Necesitaba una cauterización. Necesitaban fuego. Su mente volvió al día de la caída de su banda. Ella tenía fuego, pero... pero no había hablado de ello con nadie. Ni con Sulli. ¿Iba a usar un poder que ni conocía para salvar a un casi completo desconocido? Por mucho que él lo hubiera salvado...

No, se dijo, y agitó la cabeza en el sitio. Iba a ayudarlo, aunque fuera para devolverle la deuda. Además, así se ganaría la confianza de aquellos tipos. Si, si, era lo adecuado.

-Mierda puta... a ver, primero, no me llamo Princesa, me llamo Lilith. Bueno... eso da igual. - tosió, algo resentida por el dolor de mandíbula- Vale, a ver, yo puedo ocuparme del torniquete. Pero hay algo que tenéis que saber... eh... tengo... un poder, algo así, ¿vale? Digamos que el fuego es... mi amigo.-acto seguido, para que la creyeran, alzó la mano izquierda, y se concentró... y súbitamente, en la punta de su dedo índice surgió una llama, pequeña pero intensa. La pelirroja estaba tan sorprendida como lo podían estar los pandilleros, pero no era el momento de achantarse- Creo que puedo encargarme de esa cauterización... aunque no tengo ni puta idea de como se hace, así que guiadme, ¿vale? Ya... ya lo aclararemos luego todo.

Así pues, se prestó a realizar el torniquete bajo las indicaciones de los miembros de Pureza, al tiempo que se preparaba mentalmente para crear una llama lo suficientemente grande como para cauterizar la herida. Aunque, como les había dicho a Jacob y a Equis, no tenía ni idea de como se hacía aquello.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Lun Mar 30, 2015 12:10 am

En ese momento en el que esos 2 apasionados miembros de esa secta de la subciudad empezaron a besarse y desvestirse mutuamente mientras me hacían una seña para que esperase mi turno, empecé a pensar en algunas cosas, como por ejemplo la diferencia de las actitudes en general de esos 2 y los tzinch. Además de eso, que era lo que toda persona pensaría; bueno, eso suponía; seguía con lo de las palabras de aquel vampiro…niall ¿qué clase de cosa estaba persiguiendo con exactitud? ¿Hasta donde sería capaz de llevar su búsqueda? ¿Sería algo importante que los vampiros en general deberíamos averiguar?....me detuve un momento en este punto, claramente luego de hacer unos cuantos favores; los cuales esperaba que no duraran hasta que se hiciera de día; debería llevarlo frente a los demás miembros del clan tzinch para que sea juzgado como es debido, jeje….bueno, me daba gracia pensar en que ese grupillo de vampiros de la alta sociedad no se esperaban lo que tenía preparado para ellos cuando confiaran plenamente en mí. Aunque yo parecía una niña pequeña asustada porque la descubrieran y mataran, por lo cual había acudido a un grupo de “adultos” que la ayudaran….las apariencias engañas, yo no sería tan idiota como para caer en ese clásico juego de “te aceptamos, pero…”no, asi que era mejor terminar con eso rápido; aun así, lo que quería decir era que me tentaba mucho la idea de saber que era lo que estaba atrayendo a ese hombre.

Cuando regrese a la realidad “al bajarme de mi nube como decían algunos cuando me ponía así; pude ver como Mikael había terminado de desvestir a su compañera y estaba empezando a hacerlo con ella; de hecho hasta estaba a punto de entrar en ella; se fijó en que yo aún estaba allí, esperando el momento en el que el….bueno, no sabía exactamente que esperaba. La cuestión era que en ese momento el, guiando a su compañera de la mano, se acercó hasta mí y cuando cada uno estaba a un lado de mi empezaron a desvestirme. Mientras que la chica llamada Elizabeth me daba un beso mientras mordía mis labios levemente, me quitó mi camisa y mi sujetador; mikael me sacaba mis zapatos, mis medias y mi falda. En verdad se sentía bien y por suerte no era mi primera vez haciendo esto, aunque si era la segunda y aun no dejaba de ser algo un poco….extraño si tomamos en cuenta que me desagrada el calor y el desgaste físico, al hacer eso la temperatura del cuerpo aumenta y se tiene que hacer algunas cosas para satisfacer al otro…por eso cuando lo hice por primera vez y en esta también, dejaría que ellos hicieran cosas y yo trataría de seguirlos.

Después de que terminaron de despojarme de esas ropas, lo último que me quedaba eran mis bragas…por eso al ver hacia la derecha para ver a mikael no pude evitar ver esa marca en mi hombro; puse por un momento una expresión de molestia que ese hombre no pudo notar, estaba ocupado sacando mis bragas con la boca; curiosa forma de hacerlo por cierto; y las lanzaba en hacia el lugar en el que estaban los prisioneros de niall. Hiso esto al mismo tiempo que Elizabeth me hacia tumbarme en la cama y me besaba el cuello y los labios, al mismo tiempo que hacia que yo colocara mis manos en su pecho, de seguro esperaba que yo también contribuyera a que ella también se sintiera bien, aunque por el momento yo me sentía más avergonzada que estimulada. Bueno, aun así esa chica estaba siendo “dulce” por llamarlo de un modo, conmigo, por eso empecé a masajear suavemente el área alrededor de los pezones de ella; aun así tenía uno de mi ojos cerrados como para aguantar un poco lo que estaba sintiendo con el masaje en mi intimidad por parte de mikael.

Luego de unos momentos en esa posición Mikael empezó a lamer la zona que momentos antes estaba masajeando; por esto deje de masajear a Elizabeth mientras cerraba mis ojos y trataba de acercar mis manos a mí misma; pero no pude hacer mucho, además de que tuve que abrir rápidamente mis ojos, esto era porque que esta puso mis manos en sus propias partes; era una experiencia muy distinta al hacerlo con una sola persona. Bueno, solamente podía seguir la corriente de lo que esos 2 estaban haciendo junto a mí y trate de la mejor forma que podía el imitar los movimientos que había realizado mikael en mi….el solo saber hacer eso me hacía sentir sumamente tonta y muy mala para hacer eso, empezaba a dudar que eso fuera fácil “tranquila…solo tienes que hacerlo con delicadeza y tratando de hacerla sentirse bien….vamos, no debes avergonzarte por esto, además es tu 2da vez, No? Es completamente NORMAL que no sepas hacer algunas cosas” pensaba esto para tranquilizarme un poco…¿en serio esto resultaba divertido, “estimulante” y otras cosas para los demás?

Por suerte para mí, esta situación no duro mucho, aunque si hiso que esa mujer diera unos desbordantes sonidos de placer y ese hombre dejara de lamerme para dar unos aullidos como un lobo o un perro…. ¿se creía un hombre-lobo o que tenía en la cabeza? Solo pude suponer cosas ya que no serían respondidas. Unos momentos después Elizabeth dejo de hacer cosas en mí y hacer que yo hiciera cosas en ella, dejando de este modo que Mikael se situara encima de mí; llevando su miembro hacia mí. Admito que en ese momento estaba muy nerviosa, bueno, todos lo estarían, no? Digo, una persona que acababa de conocer estaba a punto de penetrarme…..el solo pensar en esa palabra o lo que iba a hacer me daba vergüenza y un poco de nauseas; pero por suerte en ese momento aquel hombre me dio una mirada tranquilizadora mientras me apartaba el cabello de los ojos y me dijo una frase que de seguro intentaba calmarme al notar mi estado, “Tranquila, Lucrecia, lo haré con dulzura” lo cual fue un detalle que pude agradecer.

Solo paso un momento entre que él dijo esa frase y el momento en el cual con una embestida su miembro quedo finalmente dentro de mí, aquella acción hiso que cerrara mis ojos y ponía mis manos en mi pecho…había sido despacio y no era la primera vez que lo hacía, pero la verdad después de haberlo hecho solo una vez y que hayan pasado tantos años antes de que lo hiciera de nuevo hacían que olvidara lo que se sentía. Se quedó allí unos segundos antes de sacarlo y comenzar un movimiento de vaivén, luego de ese primer momento lo que hiso después fue más agradable, aunque mientras lo hacia mi respiración se tornó entrecortada a por ese movimiento
Al volver a abrir mis ojos no pude ver donde se encontraba Elizabeth “¿adónde…se ha metido?” fue lo que pude pensar, pero estaba más concentrada en lo que estaba haciendo mikael conmigo que en lo que pasaba con aquella mujer o niall; eso se sentía agradable y no era tan malo como lo había pensado en un principio.

Estuvimos varios minutos haciendo eso, no pude concentrarme ni pensar en nada mientras eso ocurría; pero en momento tenía que terminar y lo que me anuncio eso fue el sentir como mikael dejaba dentro de mi….bueno! ya sabía lo que era pero no podía sentir nada mas que vergüenza al pensarlo. Una persona de la subciudad o de ese lugar de seguro no le importaba hacerlo, pero a mi si y bastante además; por suerte aquello había terminado.

Mientras yo me levantaba lentamente vi como niall y Elizabeth, totalmente desnudos, caminaban hasta estar al lado de los prisioneros, los mismos que habían observado aquel acto entre vampiros. Solo pude pensar que, según los gritos que había escuchado por parte de Elizabeth y niall, ellos lo habían pasado bien…pero bueno, como si yo tuviera que pensar en eso. Aquel vampiro jefe de ese lugar y persona a la cual debía de hacer que confiara en mi para llevarlo ante los tzinch, apunto con su mano izquierda a los prisioneros mientras se rascaba sus partes y dijo con una clara sonrisa en su cara “¿Alguien quiere reponer fuerzas?” la verdad es que, aunque había tomado un poco de sangre antes de ir a la cena de melouse, habían pasado varias horas y la verdad me daban ganas de tomar un poco más; así que eso era algo oportuno.

Me levante de la cama en la cual estaba junto a mikael y junto a el caminamos hasta aquellas personas; Niall fue a buscar unos cuantos trajes impermeables que nos hizo ponernos y unas jeringuillas que clavó a 3 presos, dejándolos dormidos al instante. Luego de hacer esto ambos clavaron sus dientes en el cuello de dos de los prisioneros; yo por mi parte me acerque al cuello del que yo consumiría y en voz baja le dije
-perdóname, pero usare tu esencia para una buena causa…- era lo que acostumbraba decir a las personas de las cuales me alimentaria antes de consumirlas, era un modo de sentirme mejor conmigo misma. Después de decir eso procedí a clavar lentamente mis colmillos en su cuello y tomar la sangre que de este salía.

Finalmente luego de que hubiésemos terminado de tomar la vida de esas personas, niall y mikael tomaron los 3 cadáveres que habían quedado y los cargando las respectivas bolsas las introdujeron en el cemento fresco del patio exterior del edificio; pude ver cómo estas quedaban cubiertas lentamente por este. En ese momento mikael hiso el comentario más “inteligente” del día, “Me da pena pensar en los estúpidos que vivan aquí cuando esto esté construido. Como les dé por mirar debajo de su propiedad se llevaran un par de sorpresas.” Lo único que hice ante esto fue poner por un momento mis manos en mi cara mientras pensaba “en serio tenias que decir eso!?”.

Al parecer, según niall, teníamos que movernos rápido, habíamos pasado un buen rato haciendo ese acto y se estaba haciendo tarde; de hecho ya eran las dos menos cuarto. Luego de decirnos que nos daba 5 minutos para prepáranos y salir se fue a vestir. lo primero que quise buscar fue mi ropa interior y si, la encontré, pero no en un estado que me gustaría; estaban cubiertas de sangre cosa que me hacia dudar en si ponérmelas o no “por dios, si alguien te ve con eso pensaran que…tu sabes y si te ven sin ellas pensaran que….bueno! que andar con ellas no es una necesidad que tenga” pensaba todo esto mientras me vestía y las miraba, andar sin bragas no era el fin del mundo.

Una vez termine de vestirme trate de ver en donde estaba niall; lo encontré regresando de la habitación contigua portando una extraña gabardina, con varias granadas de mano bordadas en el interior y una semiautomática en uno de los bolsillos interiores. “¿A donde se supone que tendríamos que ir con todo eso?” fue lo que pensé mientras miraba las armas con duda y pensaba en lo que seria.
No obstante, no tuve que pensar mucho ya que la respuesta a esto vino del propio niall; según el eran solo para autodefensa y me brindo una simple explicación para esto, al parecer era por un encuentro con su nuevo distribuidor apodado “martillo”, no presente dudas sobre este asunto y emprendí la marcha junto a esas personas.

Una vez estábamos caminando hacia el lugar de reunión me lamente un poco por tener que hacer eso “¿¡cuánto voy a tener que caminar hoy!?” era lo que pensaba mientras caminaba, odiaba hacer cosas como esa, de verdad siempre elegía la opción de quedarme sentada….pero esa no era una opción en ese momento, debía de seguir a esas personas hasta la reunión con su contacto o todo habría sido en vano. Durante la caminata, en la cual yo iba caminando detrás de niall, Mikael me pregunto algo muy interesante mientras jugaba con su hacha de mano, como era que yo había terminado siendo convertida; dure por un momento en que contestarle…le iba a decir la verdad a medias ya que a nadie le diría la verdad

-bueno, mikael…-dije sin mirarlo mientras me cruzaba de brazos- mi historia es un poco incómoda para mí misma, yo no eh conocido a otros vampiros ni nada, siquiera eh salido de esta ciudad- eso era en parte verdad- bueno, no esperes una interesante historia porque de mí no la encontraras, resulta que mi padre era un vampiro de la subciudad al que no le gustaba que lo molestaran; hace años cuando él era humano estaba casado con una mujer, a la cual asesino, esta le dejo una hija, la cual era yo y para que no sea una molestia me dejo encerrada en un sótano horrible, oscuro y silencioso; y por si eso era poco me transformo en vampira una noche mientras dormía por lo cual me dejo encerrada alli durante tantos años que no lo recuerdo; por eso le odio y cuando murió por un incidente el cual desconozco, por fin pude salir y pues…aquí me tienes, ves? No es para nada buena, hasta ahora solo tengo de objetivo encontrar aliados pero…como ya supones, quien querría a una chica como yo?- la verdad eso ultimo no era del todo cierto, no me importaba si la gente me quería o no, pero si era cierta la parte de que necesitaba aliados.

Unos momentos después, mikael nos indicó que nos detuviéramos y estábamos en un lugar extraño que parecía que en un pasado solo era para basura…bueno, al parecer aun lo era. Mientras mikael y Elizabeth iban a un lugar en el cual un hombre vendía algunas cosas, las cuales supuse que serían drogas; Niall se dirigió a una decena de individuos allí reunidos, el que parecía el líder de esos hombres lo saludó sujetándose la gorra con una mano. Por su aspecto; el cual tenía una musculatura y venas muy marcadas; se podía pensar que tomaba algún tipo de sustancia, cosa que no era diferente entre sus compañeros.

El nombre de esa banda de truhanes era de lo más extraño, eran los “Demonios del Edén” era muy curioso, combinaba lo sagrado con lo profano, algo irónico. Niall dijo que el objetivo de esas personas era vivir un poco más que su competencia, seguido de un guiño y una cínica sonrisa hacia el líder, el cual se llamaba Robin y parecía tenerle mucho respeto a niall…así que ese vampiro tenía una buena reputación, si lograba tenerlo a mi favor sería una buena carta en mi mazo.

Luego de una charla en la cual niall hablaba con aquel hombre sobre las cosas que pasarían en el encuentro y las que podrían llegar a pasar. Entonces me entere que esas personas consumían pushtet; en uno de los libros que me había dado mi padre que era una droga que potenciaba los atributos físicos, pero tenía severas consecuencias como la aparición de canceres fatales, erupciones, paradas cardiacas, deshidratación y numerosos trastornos mentales; ademas de un severo deterioro muscular que sucedía una vez se restringía su uso. Según pude notar en el cuerpo de esos hombres, tenían un estado avanzado de adicción a esta sustancia.

Niall me miro con una sonrisa en el rostro, junto a una expresión que claramente indicaba que quería hablar a solas con ese hombre. Luego me sugirió que me diera un paseo o algo así; antes de que hiciera nada me hiso un a última pregunta, si yo era de por esos lados o si venia de afuera como él; ese tema ya me estaba molestando por lo cual di un pequeño suspiro y le conteste en un tono que lo demostraba

-bien, si quieres saberlo yo soy de aquí, aunque la verdad me molesta mucho el que haya pasado tanto tiempo aquí- luego de decir eso me aleje unos 6 o 7 metros de él, y me quede mirando el lugar mientras le esperaba, por suerte tenía algo de paciencia y podía aguantar tanto tiempo como fuese necesario.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Lun Mar 30, 2015 1:57 am

FRIEDRICH


Después de que un derrotado Friedrich les concediera la victoria, los utensilios metálicos de Billie comenzaron a girar de forma más rápida. El cyborg empezó a temer que su rival le hubiera mentido y no hubiera hecho sino humillarle para después lanzar aquella gigantesca estructura hacia su desnudo cuerpo de cyborg.

No obstante, el movimiento se detuvo y las piezas de metal fueron depositadas lentamente en el suelo a una distancia prudencial. Para sorpresa de Friedrich, aun con el imán en la boca, el cyborg se acercó a él y, mediante sus altavoces, le exigió que entregase sus armas, o de lo contrario sería el quien se las apropiase.

Una vez Friedrich hubo acatado sus órdenes, sus pistolas fueron succionadas por imán del cyborg y junto con este, se introdujeron en el interior de Billie, alejándose de su original portador y dejando un vacío en Friedrich que sólo otras dos pistolas automáticas con cien balas podrían llenar.

En el rostro de su adversario, Friedrich pudo ver una extraña mueca, que quizás, si se le echaba imaginación, podía recordar vagamente a una sonrisa de satisfacción. Billie exultaba aquel sentimiento por todos sus metálicos poros, y no era para menos. Había capturado al criminal más peligroso de la Media Ciudad y quizá de toda la urbe sin siquiera llegar a tocarlo.

Después de aquello, y sin ni siquiera articular palabra, pues los propios civiles habían hecho de mensajeros al ver el final de la escena y el sometimiento del enemigo número uno de Ciudad Catedral, llenos de júbilo, habían hecho de mensajeros. Antes de que Friedrich pudiera reaccionar, un soldado le agarraba de cada brazo, doblándolos sobre su espalda y articulando unos grilletes algo más pesados de lo normal alrededor de sus muñecas. Con un crujido, que señalaba el ajuste satisfactorio de aquellos grilletes, la vida de sometimiento de aquel orgulloso cyborg comenzaba. Desnudo como estaba, sin armas de ningún tipo y con heridas en la cabeza, a los presentes no se les ocurría otra forma más penosa de terminar, y así se lo hicieron hacer a Friedrich mediante hirientes insultos, que a menudo solían mentar a miembros de su familia, generalmente sus progenitores.

Aquellos soldados siguieron con los pies, los cuales inmovilizaron mediante grilletes de bola. En esta ocasión, los soldados, probablemente irritados por su fracaso en el intento de contener al cyborg, se cobraron su venganza apretando estos grilletes con saña. Acto seguido, fue Billie quien tuvo que intervenir para evitar que aquellos airados soldados siguieran cubriendo a Friedrich de todo tipo de artilugios.

Cuando Friedrich lo vio, descubrió que portaba una especie de traje de fuerza, que ofreció a Friedrich para que se tapase.

-No querrás que alguien aproveche la situación para desproveerte de tu querido amigo, ¿verdad?-
dijo, obviamente refiriéndose al órgano reproductor que el cyborg había llevado colgando durante toda su huida. –Tranquilo, el traje es elástico. Puedes estar seguro de que los grilletes no interferirán.

Tanto si Friedrich disponía de ataviarse con aquellas vestimentas, ayudado por el cyborg para ello, como si prefería llevar sus atributos al aire, sería escoltado por los dos soldados hasta el carruaje, donde uno de ellos se introduciría en la cabina del piloto mientras el otro se quedaba fuera y Billie ayudaba a su nuevo preso a meterse en el carruaje seguido de él mismo.

Una vez dentro, Billie, en un alarde de egolatría, abrió la ventanilla de aquel carruaje. Varios gritos se escuchaban. Tanto los de los detractores del cyborg, que seguían profiriendo insultos como los de los adoradores de su captor, que emitían densas alabanzas hacia su persona, calificándolo como poco menos de héroe de estado. La voz del soldado que conducía aquel carruaje que, intentaba coordinar la operación con sus compañeros, mientras que estos despejaban la salida de aquella plaza, llena de civiles, era amortiguada por las demás.

Billie suspiró, dando a entender que aquel trayecto llevaría más tiempo del previsto. Una vez se hubo cansado del alboroto, presionó un botón en la posa brazos que hizo que la ventanilla se deslizara hacia arriba, aislando a los dos cyborgs del mundanal ruido. Para aligerar el viaje, emprendió una conversación con su némesis:

-Bueno, bueno. ¿Quién se iba a imaginar que acabaría así? Menuda locura, eh? Espera un momento, amigo. No quiero que te lleves la impresión equivocada. No soy un fanfarrón. Estoy contento de que te hayas rendido. Quizá una vez seas procesado tus piezas se conviertan en alguien como yo, alguien que no haya escogido el mal camino. La verdad es que es una pena que las cosas hayan salido como lo han hecho. Quizá si no hubieses entrado en la ciudad a explosivo limpio podría haberte soltado y enfrentarme a ti otro día. ¿Cuántos cyborgs auto-destructivos hay en todo Terra? Te lo diré; solo tú. Ahora, sin ti, no sé qué demonios haré. Eras mi razón de ser, ¿sabías? Aquellos científicos me crearon para darte caza. De hecho, solo tengo unos cuantos meses de vida. Siempre quise ser alguien eficiente, un héroe… ¿pero a qué precio? Seré como un médico en un mundo sin enfermedades. En fin, supongo que no está tan mal. Quizá pueda acostumbrarme a esta vida. Sí, creo que alquilare un buen apartamento en Ojo de Dioses. Ahí hacen falta tipos como yo, no lo dudes. Pero en fin, dejemos de hablar de mí, y hablemos de tu futuro. Sí, no me mires con esos ojitos, me compadezco de ti, hermano, yo antes también era una oveja descarriada. Es una pena que tú no vayas a poder vivir para ver enmendados tus pecados. En cuanto al sitio donde voy a llevarte ahora mismo, será mejor que no esperes una cálida bienvenida, mi querido cyborg. Tienes que ser consciente de tus pecados, Friedrich. Esta noche has segado muchas vidas. No digo que me importen, quizá estén mejor muertos, no lo sé. El quid de la cuestión es simple. Yo soy el héroe, y tú eres el villano. Puede que eso sea injusto, no lo dudo. Pero es la realidad. Y mientras yo seré adorado por los niños, deseado por las madres y envidiado por los esposos, tú serás odiado por cada uno de estos grupos y por todos a la vez.  A mí la Eclesia me cubrirá de gloria, mientras que a ti seguramente te cubra de sangre. Yo viviré una vida placida, quizá incluso forme una familia. Mientras que el resto de tu existencia será agónica tortura, que pronto empezarás a suplicar que finalice, aunque eso conllevase tu propia destrucción.-Billie hizo una parada justo antes de que el carruaje se detuviera.-Supongo que nuestros destinos se separan aquí.-lanzó una mirada melancólica a su compañero cyborg y abrió su puerta, caminando hasta la de Friedrich, que también abrió, invitando al preso a caminar hacia delante. Lo que Friedrich se encontró fue sorprendente. Un gran complejo penitenciario rodeado de una gran cúpula metálica a través de la cual solo había un par de agujeros para la entrada y salida del aire, lo aguardaba al final de una larga pasarela.

A ambos lados de esta, se encontraban tanto oficiales de la Eclesia de todo tipo, desde inquisidores hasta algún que otro aristócrata, junto con todo tipo de mercenarios y/o curiosos que habían venido a ver el espectáculo. Friedrich fue detenido por Billie a mitad de aquel corredor de la muerte. A consecuencia, todos los soldados que los escoltaban también se detuvieron.

Uno de los aristócratas, bien ataviado y con excepcional porte, caminó elegantemente hasta la comitiva, portando un sofisticado maletín en su mano izquierda. Una vez llegó hasta Billie, hizo una leve reverencia con la cabeza y le ofreció el maletín, mientras, mirando alternativamente a Friedrich y a este, decía:


-Doscientos mil terrans. En metálico, como a vosotros os gusta.-varios miembros de la fila de la derecha, formada por eclesiásticos y aristócratas, le rieron la gracia, mientras que en la de la izquierda el silencio se adueñó de los presentes.-En cuanto a ti, amigo terrorista, espero que pases una feliz estancia en el Jardín de los Lamentos, tu nueva casa, al menos hasta que monseñor Karmikov estime oportuno tu traslado. Ahora te exijo que me acompañes, escoria.

Mientras Friedrich era escoltado por unos cuantos soldados Billie hizo una reverencia a todos los presentes, que efusivamente le aplaudieron, presumiblemente por su reciente actuación:

-Agradezco su apoyo. Ahora, si sus excelencias me lo permiten, pasaré a citar a todas las personas que me han hecho llegar hasta donde estoy hoy. En primer lugar, quisiera dar las gracias a Dios, Metatrón y toda la corte celestial. Sin ellos ni yo, ni ustedes ni los criminales estaríamos aquí. En segundo lugar, quisiera agradecer a mis padres y familiares todo lo que tengo, puesto que, Dios mediante, fueron ellos los que me obsequiaron con la vida y la educación. Seguidamente, agradezco a la Eclesia y en concreto al doctor Takamul sus atenciones y la confianza que depositaron en mí. No os he fallado, compañeros. Seguidamente agradezco a todos los soldados que aparecieron en mi ayuda, a los civiles que comunicaron la posición del criminal y a mi compañero Friedrich. Una lástima que seas un vil herético, amigo cyborg. Sin ti como objetivo a batir mi vida ya no será igual. No obstante, espero que dentro del Jardín no vuelvas a hacer daño a nadie.

Justo antes de que la metálica puerta de la cúpula de la prisión se cerrara, Friedrich pudo escuchar el último fragmento del relato y observar la mirada de despedida que su captor le lanzó. En el primer anillo, mientras aquel aristócrata lo paseaba, pudo deducir por los letreros y por las personas que allí se reunían, que era el patio de los soldados, donde estos dormían, guardaban sus armas y pertrechos, entrenaban y en definitiva, vivían. Pudo dilucidar hasta niños y mujeres, lo que indicaba que el servicio en aquel lugar era algo más que por jornadas. También dedujo por sus simbolismos que aquellos soldados pertenecían al Martillo Áureo.

El misterioso aristócrata lo sacó de sus pensamientos, dirigiéndole una sonrisa de superioridad y desprecio:

-Eh, escoria, tu amo te habla. Puedes dirigirte a mí como señor Cousland. ¿Ha quedado claro, mi metálico esclavo? Espero que sí. Verás, aquí, en Jardín, cuidamos de que nuestros clientes tengan el máximo confort. ¿Eres de los que disfrutan siendo torturados? Nuestro torturador es el más siniestro de toda Ciudad Catedral, incluso podría rivalizar con los de Martillo de Brujas. ¿Te gusta que te violen en las duchas? Sí, tú pareces de ser de esos. No te preocupes, todo tipo de escoria se cita aquí. Y lo mejor de todo es que esta prisión, como muchas otras, es mixta. Podrás ser forzado por mujeres horribles como por hombres horribles. ¿No es genial? Ahí dentro se van a matar por esa carita.-dijo, mientras le intentaba quitar la máscara- Por último, si quieres ganarte la comida, tendrás que jugarte el tipo. Puedes participar en nuestro espectáculo de realidad en directo más extremo: "Fugitivos", transmitido las veinticuatro horas del y seguido por miles de terranos hambrientos de sucesos. O bien luchar en la arena, perpetuar la noble tradición del contrabando, apostar, o prostituirte. Eso lo dejo a tu elección. Ah, por cierto, una vez cada seis meses los guardias traen a sus hijos para que jueguen a aplicar descargas eléctricas al preso más problemático. Dios no quiera que ese seas tú. En cuanto a la historia de esta prisión, fue fundada con la intención de albergar a paganos que se atrevieran a cruzar la barrera, pero en los últimos siglos ha sido empleada como prisión multi-funcional. En mi opinión eso le hace perder caché, pero en fin, son órdenes de arriba.-tras decir esto, la comitiva se detuvo. Estaban en la estructura central, el edificio que conectaba todos los anillos.] –Bueno, caballeros. A partir de ahora la comitiva se disuelve. Sólo una última cosa. ¿Quién de ustedes condena los actos de este criminal?-los tres soldados que acompañaban a Friedrich y Cousland levantaron la mano.-Entonces, ¿a que esperáis? Que comience su castigo.

Usando todo tipo de palos, garrotes e incluso sus propios puños y pies, los tres soldados apalearon al pobre Friedrich y lo dejaron en el suelo, retorciéndose de dolor. Entretanto, las animales carcajadas de Cousland inundaban sus sensores. Seguidamente, Cousland deslizó la mano dentro de su bolsillo y sacó un dispositivo de corrientes eléctricas, que puso al máximo antes de aplicárselo a Friedrich en el cuello mientras los soldados del Martillo Áureo lo retenían contra el asfalto. Tras un intenso dolor, todo se volvió negro.

Friedrich soñó con su pasado, con la operación que lo convirtió en el ser que era. Era irónico, al final había vuelto a los brazos de la gente que le había dado la vida. Quizá si hubiera accedido a trabajar para la Eclesia las cosas habrían sido diferentes. Quizá.

El impacto de líquidos sobre su cuerpo desnudo lo despertó. Una vez su nariz entró en acción, se percató de lo que le habían echado segundos antes no era precisamente agua, sino todo lo contrario. Un líquido de lo más impuro; quizá deshechos, quizá vertidos fecales, Friedrich no se sentía con ánimos para adivinar. Cuando su avanzado sentido del tacto se desentumeció y, a pesar de que todavía no tenía fuerzas para abrir los ojos, quizá por miedo a lo que podría encontrarse, o quizá resultado de la extenuación a la que llevaba sometiéndose durante tanto tiempo.

Sintió varios pinchazos y tirones en sus prótesis, por lo que pudo deducir que estaba aprisionado como un vulgar perro, abierto de piernas y brazos tanto como su cuerpo de cyborg permitía, que no era demasiado. También sintió una desagradable sensación de succión en una de sus mejillas y muchas de estas en su cuello y nuca. Eso le obligó a abrir los ojos. Cuando miró hacia las zonas afectadas se percató de que unos desagradables animalillos, una especie de sanguijuelas de tipo extremadamente agresivo, estaban “purificando” sus reservas de sangre.

Al margen de esto, y una vez Friedrich se dio por vencido, puesto que por más que se agitase hacia todos los lados no podía deshacerse de ello, el cyborg se percató de que se encontraba en una mugrienta sala de torturas. Encima de dicha sala, unas gradas protegidas por una cúpula se erguían ante él. En dichas gradas estaban sentados varios aristócratas y soldados del Martillo, algunos de ellos portando incluso hasta sus propios aperitivos y refrescos. Era obvio que iban a deleitarse con la tortura del desdichado Friedrich, que ni siquiera podía moverse.

En el fondo de la sala, en una de las esquinas muy oscuras, Friedrich dilucidó una especie de gran pelota, un poco más pequeña de la que Billie planeaba tirarle, decorada con varias tiras de cuero. Cuál fue su sorpresa al descubrir que esa pelota tenía brazos y, que de hecho, también tenía piernas.  Incluso, esta enorme masa de grasa rojiza llego a desplazarse un par de metros, como si de una peonza bamboleante se tratara, hasta que Friedrich pudo ver como se dirigía hacia él, deteniéndose justo al lado de una mesita con todo tipo de herramientas cortantes, algunas de ellas conectadas a la corriente. También había una extraña forma que al parecer guardaba algo con forma esférica y unos papeles que se asemejaban a hojas de instrucciones.

Una vez se aproximó hacia el cyborg, este pudo ver a aquel ser en todo su esplendor. Medía unos dos metros de alto por otros dos metros de diámetro, por lo tanto era lo más grande que había en esa sala en aquel momento. Friedrich lo veía desde una posición privilegiada, estando situado un poco por encima de él debido a que se encontraba inmovilizado en una estructura tipo torno anclada en la pared de la estancia.

El torturador introdujo su gran mano en su enorme entrepierna y sacó de ella un puro y un mechero, que tardó en encenderse fruto de la torpeza con la que manejaba sus grandes y viscosos dedos. Finalmente, logró encenderlo y depositó el mechero en la mesilla.

Sus gruesos y grasientos labios se abrieron para fumar aquel puro, dejando percibir a Friedrich por medio del olfato un pestilente aliento. Después de dar un par de caladas y lanzar el humo en dirección hacia Friedrich, el torturador empezó a hablar, cogiendo un cuchillo con la mano izquierda, quizá para dar énfasis a su discurso. Su voz era andrógina, así que Friedrich no pudo deducir de que genero era la cosa que estaba ante él utilizando este método. La papada se movía rítmicamente mientras su futurible torturador se presentaba:


-Hola, mi querido amiguito, jijiji. Mi nombre hace tiempo fue olvidado, así que deberás llamarme como todo el mundo me llama, Puno. Seguramente no lo olvides, ya que preveo que seré la fuente de todos tus lamentos de aquí en adelante, jijiji. Otra cosa, habrás notado que mi género es difícil de averiguar debido a mis pequeños problemas hormonales. Verás, me gusta que sea así. Así que, con afán de dirigirme a mi misme con género masculino o femenino utilizo el sufijo “e” para preservar esa duda en vuestros corazones. Procura recordarlo, puesto que si me llamas de otra forma, eso se traducirá en torturas extras para ti.-Puno se dirigió a la grada que estaba situada encima de ellos, repasando a los asistentes con la mirada.- Trabajo para monseñor Karmikov y también prestó mis servicios a los aristócratas que controlan esta prisión en nombre de la Eclesia, y mi trabajo, como habrás adivinado, es lidiar con gente como tú. Soy une torturadore muy apreciade, como deducirás. Hay gente que me considera tode une artiste, llegando a pagar excéntricas cantidades de terrans para ver mis obras en directo. Jejeje, en breve descubrirás por qué.-una vez hubo finalizo, Puno utilizó su puro para eliminar a las sanguijuelas del rostro, cuello y nuca de Friedrich, quemándole a él también en el proceso y dejándole unas feas manchas que, sumadas a los cadáveres en descomposición de las sanguijuelas, que habían sido incrustadas en sus heridas, amenazaban con infectarse.

Además de eso, durante el tiempo en el que aquellas sanguijuelas habían actuado, la sangre de Friedrich había sido succionada en cantidades preocupante, llegando a producirle en aquellos momentos una acuciante sensación de sequedad y sed y visión algo borrosa. Era similar a los efectos que conllevaría una hemorragia, solo que aquello ya se había detenido, puesto que había sido cauterizado de una forma sádica y rudimentaria por Puno.

Una vez Puno terminó de apagar su puro con el cuerpo de su víctima, se tragó los restos de un gran bocado, como si de una ballena se tratase y ojeó los papeles, comentándole a Friedrich de que se trataban:

-Querido, estos documentos cedidos por el excéntrico profesor Takamul y sus compañeros, unos viejos conocidos tuyos, nos informan de cuáles son tus debilidades estructurales más importantes, así como nos detallan el funcionamiento de todos y cada uno de tus aumentos. Lo único que nos piden es que no nos deshagamos de tu cadáver una vez terminemos contigo.-Puno permaneció unos instantes mirando a los papeles con sus ojos inyectados en sangre, quizá por la presión que su enorme cuerpo tenía que soportar.-Pero, ¿Sabes qué?-preguntó mientras se deshacía de los papeles con su cuchillo, con una habilidad sorprendente.-Soy une artiste, además de une improvisadore.

Puno dio un largo paseo por la estancia, mientras su trasero se bamboleaba de un lado a otro de su flácido cuerpo, como queriendo huir de este. Una vez llegó a situarse justo debajo de la cúpula que recubría las gradas de encima de ella se inclinó e hizo una reverencia, sosteniendo el cuchillo en la boca. La imagen que Friedrich vió en aquel momento, con toda esa masa informe saltándole a la vista, fue una de las peores de las que el cyborg había visto en toda su existencia.

-Mi querido público, hoy he decidido salirme por la tangente, ser innovadore. Así pues, prescindiré de torturas físicas, que todos sabemos están muy vistas y procederé a aplicar torturas alternativas, que también todos sabéis que están cobrando fuerza está temporada. –dicho esto, Puno se dirigió hacia Friedrich y alargó sus grasientos dedos cubiertos de sangre hacia su pene, manoseándolo en toda su extensión y sin detenerse en ningún punto.-Para ser un robot, tienes la polla bastante suave, mi querido amigo.-mientras decía estas palabras, iba retrocediendo hasta la mesa de los artilugios. Una vez llego a ella, sacó un objeto de la bolsa. Friedrich no podía creer lo que veían sus ojos. Aquella era Elizabeth.- Verás, esta noche he visto, libélula mediante, como hablabas con esta dulce doncella, pidiéndole consejo. Parece que mantenéis una relación… muy estrecha. ¿Cómo se llama?-hizo una dramática pausa, y tras escuchar lo que Friedrich tenía que decir continuó.-Sería una pena que la estampase contra el suelo, ¿Verdad?-tras decir esto, hizo un amago de lanzar a Elizabeth contra el suelo metálico de la estancia, movimiento que sin duda haría que la mejor amiga de Friedrich se fragmentase en pedazos.Te propongo una cosa, veamos hasta donde llega vuestra amistad.-una vez dijo esto, se dio la vuelta y, aumentando el tono de voz, se dirigió al público.- Mi querido público, hoy nuestro querido invitado tendrá que tomar una difícil decisión.-dicho esto, volvió a girarse y, manteniendo su tono de voz, miró a Friedrich con una ladina sonrisa.-Vuestro amado Friedrich decidirá entre la muerte de su única amiga o la pérdida de su polla.-tras decir esto, el público estalló en ovaciones hacia Puno y su espectáculo, dando muestras de su satisfacción y esta, volvió a reverenciarse ante ellos. Poco después, cuando todo se hubo calmado, el torturador sin género se dirigió a Friedrich de nuevo:

-Y dinos, ¿Qué será, será?

La atenta mirada de su torturador esperaba una respuesta, y Friedrich pudo ver como Elizabeth, entre gemidos y gritos de pánico cada vez más acuciantes, intentaba resistirse, pero los embutidos dedos de aquella bestia la tenían bien agarrada.

FDI:
En concepto de sanguijuelas asesinas, sangrados, palizas, electrocuciones y demás pesca sufres 15 puntos de daño. Ten en cuenta que ahora no puedes defenderte y estás indefenso, por lo tanto casi todos los golpes, si no son todos, los recibes de lleno. La prisión es una gran base de soldados, tipo campamento, que rodea a una especie de túnel vertical. A través de ese túnel se accede al interior de la misma, donde residen los presos, en el subsuelo. Hasta ahora es la única información que Friedrich posee acerca del complejo.

LILITH


Ante la declaración de Lilith, Jacob soltó una alegre risotada, como si le acabaran de contar el mejor chiste de la historia.

-Esta chica está de broma. Joder, Jack se está muriendo y lo único que se te ocurre es….-justo entonces, Lilith cerró la boca de Jacob demostrándole que lo que decía era cierto.-Vaya vaya, esta muchacha tiene pelotas, ¿eh Jack?-Jack, medio adormilado, no dio muestras de que escuchase a su compañero y este, preocupado, tragó saliva y se puso manos a la obra, situando un machete sobre el muslo afectado.-Yo me encargaré de la amputación, soy el que más fuerza tiene de los tres, me temo. Tú, Equis, sujeta  a este cabrón.  Un movimiento brusco y podemos cortar zonas… delicadas. Y tú, Lilith, ya que prefieres encargarte del torniquete y tienes ese poder tan… magnifico, asegúrate de cortar la hemorragia cuanto antes mejor. Solo tienes que aplicar calor sobre la herida una vez amputemos la pierna. Pero asegúrate de no incendiar a Jack, por lo que más quieras.

Jack volvió a recuperar la consciencia:

-¡Hacedlo ya, putos maricones, que me estoy muriendo! ¡De aburrimiento!-Jacob se rió, y Equis mantuvo su semblante inmutable salvo por una débil sonrisilla que se formó en su rostro. Jack lanzó una mirada de confianza a ambos tres.-Si muero, quiero que os emborrachéis en mi honor. Jajajaja.

Sin avisar, Jacob comenzó a cortar, introduciendo de forma inclinada el machete en el muslo de Jack. Este soltó un alarido para poco después empezar a patalear. No obstante, Jacob continuó serrando el miembro, cual autómata, pese a los bruscos movimientos que pronto fueron detenidos por Equis.
El proceso duro varios minutos, minutos en lo que los tres presentes llenaron sus ropas y el suelo de sangre. No obstante, Jack logró reunir la entereza para permanecer despierto la mayor parte del proceso, mordiendo su camisa para amortiguar los gritos nerviosos con el fin de no atraer visitantes inesperados a aquellos túneles.

Una vez terminó, Jacob se cayó de espaldas contra el suelo, con el brazo entumecido. Ahora Jack pesaba unos cuantos kilos menos, y su pútrida pierna adornaba el suelo de la estancia, con el virote todavía en su interior. Jacob guió la mano de Lilith usando su propia camisa como aislante térmico, y le indicó que aplicase un poco de su poder en la herida, que a los pocos instantes terminó cauterizándose.

No obstante, aun con todo, Jack había perdido una ingente cantidad de sangre en el proceso y, mientras lo agarra y volvía a echárselo a la espalda, Jacob comentó la posibilidad de que no lo lograra e instó al grupo a que se apresurase.

-Tenemos que llegar pronto. Tranquila, muchacha, queda poco recorrido. Por cierto, ya que nos has obsequiado con tu nombre, te llamaremos como tal. No seas tímida, Lilith, posiblemente hayas salvado la vida de Jack y seguramente Martillo te haga su mano derecha en cuanto sepa de tus habilidades.  Te voy a contar un secreto, pero no se lo digas a nadie fuera de Pureza. Tenemos una relación… un poco estrecha con el fuego. Como ya habrás podido comprobar. De hecho, todas y cada una de las ejecuciones que llevamos a cabo, son fuego mediante. Es la forma… más pura de asegurarse de que las demás razas encuentren el descanso eterno.

Dicho esto, Jacob, mientras esperaba que Lilith le contestase, aumentó el ritmo de marcha, yendo a un ritmo casi de carrera, hasta que se detuvo frente a un pasillo que daba a varias puertas. Se metió de lleno en la intersección izquierda, que llevaba a una misteriosa puerta metálica, que se abría mediante un código que Equis rápidamente introdujo.

Para sorpresa de Lilith, se encontraban de nuevo en la Subciudad, en un lugar que presumía ser un descampado. Allí, a unos cuantos metros, se divisaba una especie de complejo industrial que bullía de actividad. Si, mientras seguía a Jacob y Equis hasta este complejo, Lilith miraba hacia atrás, podría divisar que acababan de salir de una especie de cabina WC cubierta por una montaña de basura.

Aquel sistema era de lo más ingenioso.  Por otro lado, si Lilith buscaba la colina del plan de Duke, podría divisarla en dirección oeste, a la izquierda del complejo industrial. Siguiendo a sus nuevos compañeros, Lilith pudo escuchar a Jacob mascullar varios insultos referentes a divinidades y a la asquerosa situación que estaba viviendo. Antes de llegar a la puerta principal se detuvo, al ver a una docena de personas, quizá más, acercarse a la valla. Si Lilith se fijaba en ellos, podía distinguir que cuatro personas de tez clara encabezaban la marcha, seguidos por un hombre un tanto barriobajero y este a su vez seguido de unos cuantos pandilleros, que llevaban chaquetas a juego.

Los primeros individuos fueron con los que Lilith pudo entrar en detalles. Estaban repartidos equitativamente en cuanto a géneros. Uno de ellos, el hombre más joven, tenía aspecto desaliñado y despreocupado. La mujer que le seguía en la columna era una versión de este último hombre pero en chica. Además, llevaba la ropa justa y necesaria, quizá para levantar la libido entre los hombres que la vieran.  El tercero de los hombres parecía más envejecido, aunque no mucho menos que el otro. Si este último tenía aspecto de veinte años, el que nos ocupa lo tendría de veinticinco. Este sujeto en concreto portaba chaqueta y pantalones vaqueros, y tenía una pose un tanto mística al caminar, como si supiera cosas que otros ni siquiera llegaban a adivinar.

Era una sensación extraña.. como si aquel joven hubiera vivido más experiencias que sus congéneres, que eran de su misma edad. Unas gafas de sol de color rojizo complementaban su atuendo. Por último, la última de las muchachas y la más joven de los cuatro era una chica de aspecto gótico, con el pelo de color blanco y que vestía como una de aquellas ocultistas suburbanas con las que Lilith había tenido que lidiar en alguna que otra ocasión. Medias rotas, pulseras de pinchos, camisas del estilo gótico… Etcétera.

Al ver tal escena, Jacob miró el reloj, alarmado:

-Mierda, mierda, mierda. Joder, este pedazo de cabrón nos ha entretenido demasiado tiempo.-dijo, mientras golpeaba a White con todas sus fuerzas en la cabeza.-Vamos, seguidme, conozco un atajo.

En modo sigilo, el pandillero guió a sus compañeros hasta la parte trasera del complejo y rápidamente se introdujo entre unos arbustos que cubrían lo que a priori parecía como un agujero en la estructura, agujero por lo que los tres compañeros y sus respectivas cargas cupieron a la perfección. Acto seguido, Jacob se lanzó a correr como alma que lleva el diablo gritando:

-¡Jack está herido! ¡Jack está herido! ¡No abráis la puerta, jodidos cretinos!

Los miembros de Pureza, que justo entonces se dirigían hacia las puertas del complejo, quizá para recibir a sus invitados, se detuvieron y, ojiplaticos, miraron a Jack. Dos de ellos, uno presumiblemente Martillo y el otro un tipo enmascarado con un maletín en la mano, se dirigieron hacia ellos. A Lilith le llamó la atención la disposición de una gran mesa ya preparada en el centro de aquel recinto. ¿Acaso aquellos tipos tan misteriosos habían sido invitados tan sólo para cenar?

Debido al estrés de la situación, no se percataron de la presencia de Lilith, sino que Martillo se arrodilló junto a su subordinado, y, agarrándole de la mano y camuflando el dolor con una mueca de ira al divisar su pierna, o mejor dicho su muñón.

-Maldita sea, Jack, ¿Quién demonios te hizo esto? Ilekar, quiero que te lleves a Jack a un lugar seguro, apartado del gentío. Tranquilo, colega, te pondrás bien.

Para sorpresa de todos, ante la voz de Martillo, Jack resucitó cual ave fénix, para comunicar a su adorado líder sus pensamientos:

-Oh, Tom, lo lamento tanto. White entró en el casino en busca de pelea, y yo le di lo que iba buscando. El problema vino cuando ese munchkin, ese jodido munchkin, me clavó una varilla vibratoria en la pierna. Si, como lo oyes. No le deseo ni a un jodido broken soportar un dolor tan… atroz. De no ser por Lilith aquí presente, habría muerto repetidas veces. Es una buena muchacha, y si muero quiero que ocupe mi lugar, a tu lado. Se avecinan tiempos difíciles, Tom, tiempos en los que la Eclesia amenaza con borrarnos del mapa. Mis muchachos han sido asesinados por esa escoria. Pero te he traído a White, seguro que…-antes de terminar esta oración, Jack volvió a caer inconsciente, aunque esta vez con una plácida sonrisa en el rostro.

Para entonces los cuatro (Jack, Martillo, Lilith y el médico), habían sido rodeados por los miembros restantes de Pureza que, alarmados por la situación, murmuraban entre ellos. Mientras tanto, Jacob se había dirigido junto con Equis, que había dejado a White en el suelo, a la puerta, donde estaban dialogando con los visitantes y ganando un poco de tiempo.

Martillo miró a Lilith y le tendió la mano.

-Mal momento para presentaciones, me temo. Pero si lo que dicen es verdad y has salvado a mi buen amigo Jack, todos los modales son pocos.-con un aire de preocupación en el rostro, Martillo, arrastrando con furia a un inconsciente White por el suelo árido de aquel complejo, siguió al anteriormente llamado Ilekar, que cargaba con Jack en brazos, hasta el edificio principal del complejo, una especie de fundición habilitada para ser un espacio habitable. Lilith pudo observar un curioso detalle, puesto que por encima de aquel edificio, de no más de dos metros de altura, una especie de cruz metálica sobresalía, llegando a alcanzar los cuatro metros.

Por el humo que desprendía y por las chispas que de ella salían, Lilith dedujo que estaba ardiendo.

Los gritos de dolor de Jack le alertaron y siguió a Martillo hasta el complejo. Este, a su vez siguiendo a Ilekar, le condujo a otra habitación, que tenía pinta de ser la enfermería, a juzgar por los instrumentos y la fila casi interminable de camillas de aspecto impoluto que había a lo largo de aquella sala. Apilados a ambos lados de la misma, había varios armarios. Mientras Martillo, a la vez que pedía la ayuda de Lilith, depositaba a Jack en una camilla, Ilekar se introdujo en uno de ellos y sacó una bolsa de sangre y una especie de tubitos largos y estrechos e introdujo un extremo de estos en la bolsa, que dejo colgada en una plataforma de sujeción en la camilla, e introdujo el otro en la vena del brazo izquierdo de Jack. Lilith y Martillo vieron como la sangre pasaba a través del tubo y se introducía en el brazo de Jack. Al cabo de unos segundos, donde ambos dos guardaron silencio esperando a ver como reaccionaba el rubio pandillero, Ilekar dictaminó que su pulso se había estabilizado:


-Está estable, mi señor. No dudo de sus posibilidades de supervivencia. No obstante, voto por darle un castigo ejemplar al cabrón de White. Está vez él y sus monstruitos han ido demasiado lejos. En cuanto a ti, ¿Cuál es tu nombre?, esa cara no tiene buen aspecto. Déjame adivinar: puñetazo de demonio o cirugía de broken, jejeje. Es broma.-Ilekar cogió una botella de un líquido transparente del armario de al lado suyo y, algodón mediante, pasó aquel líquido por las zonas afectadas. Acto seguido, coloco una gasa en el moflete derecho de la cara, que era la zona más afectada.-Eso bajara la hinchazón y desinfectará la herida. En cuanto a los otros dos, ahora mismo están ocupados, pero les atenderé en cuanto pueda.

-A todo esto..-Martillo miró a Lilith.-¿Sabes que ha pasado con nuestros hombres y los de White? Me imagino lo peor, pero es mejor estar seguro.

Una vez le hubo respondido, Martillo se sentó en una silla junto a Jack, ofreciéndole a Lilith un asiento junto a él. Justo entonces Jack regresó al mundo de los vivos por enésima vez esa noche y posó su mirada en Lilith.

-La dama… de fuego… me salvó. Deberías haberla visto, Tom. Ella no es como las otras mujeres. Cuando estás cerca de ella todo empieza a calentarse, y no me extraña… porque es capaz de producir fuego. No me dirás… que no es una coincidencia.

Martillo se quedó pensativo, mirando a su socio como si pensara que este estaba delirando.

-Esto no es fruto de la pérdida de sangre, Tom. Pregúntale a Jacob si no me crees. Lilith utilizó sus poderes de fuego para salvarme la vida… por segunda o tercera vez en una noche.

Esta vez los ojos de Martillo se abrieron aún más, y este miró a Lilith expresando incredulidad con su rostro. Después sonrió y pasó su áspera mano por el rostro de la Furia Roja, expresando un sentimiento de paternalismo y amor que no podría ser descrito con meras palabras.

-Tienes razón. Esto es cosa del destino. Que sepas, hija mía, que a partir de hoy nada será como antes. Si estás dispuesta a serlo, te nombro defensora de la raza humana, aquí y ahora, puesto que la situación me obliga. En caso de que aceptes, una vez resolvamos todos nuestros problemas, haremos esto oficial con una ceremonia. No obstante, portadora de la llama, me gustaría conocer tu respuesta. ¿Me juras fidelidad no solo a mí, no solo a nuestro ejército, sino a la raza humana?

Tanto el propio Martillo como Jack e Ilekar miraron a Lilith con expectación e ilusión en los ojos, esperando su respuesta.

Tras unos instantes, respondiera la Furia Roja o no, un exaltado Jacob entró en la sala, en compañía de su al parecer inseparable compañero Equis.

-Los Nox y sus perritos falderos ya están aquí. Yo diría, su señor, que no es muy prudente hacerles esperar. Después de la situación tan drástica que hemos sufrido con la Eclesia y el ejército de pordioseros de Duke dándonos por el culo, lo mejor será convertir a esos desequilibrados en nuestros nuevos aliados.

Martillo asintió.

-¿Y qué demonios hacemos con el bastardo de White, jefe? Quiero… quiero mi venganza.

-La Eclesia esperara que negociemos la liberación de White a cambio del perdón. Al fin y al cabo desde que nosotros lideramos la Subciudad los delitos han descendido de forma abrumadora. No sé lo que la Eclesia quiere de nosotros, y me gustaría preguntárselo a White. De todos modos, una vez yo termine con él, tendrás tu venganza.

-¿Y que hay… de mi muñón?

-Hasta que llegue el día de encontrarte un implante, que confío sea pronto, deposito mis esperanzas en nuestro buen Ilekar. Seguro podrá crear una prótesis para ti. Hablando de Ilekar, quiero que, aprovechando esta situación, os quedéis aquí, descansando, cuidando de que White no haga nada raro y vigilando nuestro talismán. Una vez esos drogadictos me lo permitan, entraré aquí y lidiaré con este norgon. ¿Queda claro?

Ambos asintieron. Martillo puso una mano en el hombro de Lilith y la acompaño a la puerta, donde Jacob ya se había marchado y se dirigía hacia la mesa, donde tanto los nuevos visitantes y los miembros de Pureza se estaban instalando en la mesa.

-Veras, Lilith. Sé que todo esto puede llegar a resultar confuso, así que te haré un resumen.-Martillo le dedicó una amable sonrisa.-Esos tipos de la chaqueta extraña son los Demonios del Edén, una especie de agrupación de luchadores adictos a los suplementos musculares. A pesar de que siempre han sido una banda de capullos totalmente autónoma e independiente, llegando a rechazar una generosa oferta de afiliación que hace tiempo les hicimos a cambio de limpiar de impurezas sus filas, últimamente han estado coqueteando con esos tres paliduchos, los más viejos. La muchacha del pelo blanco es nueva, y no tengo noticias de ella. Al margen de esto, esos tres paliduchos sienten una gran afición por la compra de esclavos. Esclavos de los que nosotros disponemos. Hasta ahora a los impuros a los que consideraba indignos de la quema, ya fuera por su corta edad, por su condición de disidentes o por otros motivos los destinaba a propagar nuestro mensaje y otros menesteres. Ahora que estos paliduchos me ofrecen una gran cantidad de terrans para que se los entregue, me veo obligado a hacerlo. Además de librarme de los excedentes de impureza, también me aseguro financiación y la posible alianza con los Demonios del Edén y estos esclavistas, que no nos vendría nada mal de cara a lo que se avecina. Aunque nos perdone, la Eclesia no nos lo pondrá nada fácil de ahora en adelante. Créeme, conozco a esos cabrones, tanto es así que antes era parte de ellos. Se avecinan… tiempos interesantes. En fin, a pesar de todo eso, no me fio ni un pelo de estos cabrones. Llámalo intuición altonata, pero me temo que en cuanto consigan a sus mercancías se lanzaran a nuestro cuello. Por eso he escondido algunas armas en…-Martillo señaló la mesa, que estaba cubierta por un rudimentario telar.-¿Ves ese mantel? Debajo de él están situadas las armas, preparadas para echar mano de ellas si algo sucediera. Pero te voy a ser sincero, una pelea no nos beneficiaria en nada. Si estos cabrones logran pillarnos en distancias cortas nos harán picadillo, no en vano su líder no es otro que Robín. Es el norgon con gorra y pose chulesca, creo que lo conocerás.-En la Subciudad se hablaba mucho del mítico gancho de Robín, el por aquel entonces campeón de pulso y boxeo de la Subciudad.–Ya está todo dicho entonces. Recuerda, las armas son la última alternativa. De hecho, yo te recomendaría que usases tu poder llegado el caso, ya sabes, por eso del factor sorpresa. No temas, he ensayado esto con los chicos durante toda la jornada. Es muy improbable que algo salga mal.

Al parecer el confiado Martillo no contaba con que el justiciero Duke iba a interponerse en sus planes. Precisamente en aquellos momentos, el líder de “la resistencia” y su ejército de brokens junto a Sullivan deberían de estar cercanos a aquella colina, en caso de que todo hubiera salido según lo previsto.

Lilith acompañó a Martillo hasta la escena, donde ambos dos se encontraron con los miembros de Nox, los integrantes de Pureza y los tipos a los que Martillo había llamado descalificativamente adictos, los Demonios del Edén. Para sorpresa de Lilith, Martillo efectuó una reverencia ante el que parecía el líder de aquellos visitantes, excusándose por la tardanza.

-Lamento profundamente el retraso, mi querido Elías. Espero que este sea el único episodio desagradable de esta velada.

-Es un deseo mutuo, querido amigo, un deseo mutuo.

Martillo se dirigió a los individuos que les rodeaban, invitándolos a tomar asiento a un lado u a otro de la mesa, dependiendo de si eran anfitriones o invitados.

FDI:
Tanto tú como Shiro podéis interactuar con cualquier personaje del entorno, incluso entre vosotras, por supuesto. A partir de ahora, salvo que una de vosotras se fugue del recinto, vuestras actualizaciones serán conjuntas.

Como siempre digo, puedes hacer todas las preguntas que quieras a los personajes con los que te relaciones. También me gustaría resaltar que me gusta como escribes e interpretas a tu personaje. Apuntas maneras.

SHIRO


Una vez escuchó lo que Shiro tenía que decir, Mikael le contestó, al parecer interesado por su historia:

-Vaya, vaya. Un vampiro de los bajos fondos. Su historia debe de ser… cuanto menos curiosa. En fin, mejor que no hablemos de esos temas.

En cuanto a la respuesta que, en contestación a su suspiro de exasperación, Niall le ofreció, fue esta:

-Interesante.-después de aquello Niall siguió hablando con Robín, hasta que llegó la hora de marchar.

Una vez todos estuvieron organizados y listos para partir, Shiro pudo observar las oscuras chupas de cuero que aquellos adictos portaban, con el seudónimo de l banda bordado en la espalda e, imitando la chaqueta de Niall, pistoleras en el interior, con sus respectivas armas dentro.

Al parecer aquellos pandilleros se habían preparado para un enfrentamiento. Una vez Mikael y Elizabeth se reunieron con el resto del grupo, los cuatro vampiros, Shiro inclusive, partieron a la cabeza, seguidos de Robín que a su vez era seguido por sus compañeros.

A mitad de caminata, los tres vampiros se detuvieron y empezaron a pedirle direcciones a Shiro. Fue Niall el que empezó con las preguntas incómodas:

-Nos dirigimos a la antigua fundición abandonada, ahora ya no tan abandonada como antaño. Todo habitante de esta mugrienta plaza de Ciudad Catedral conoce este lugar. Así que…-dijo, lanzando una sonrisa malévola a Shiro-¿por qué no nos guías, querida Lucrecia?

Fue Mikael quien salió en auxilio de su recién estrenada compañera de juegos.

-Ey, Niall, deja a la chica en paz. Por ser de la Subciudad no quiere decir que Lucrecia deba conocer todos los entresijos de la misma. Además, ella misma me ha contado que hasta hace poco estuvo encerrada en una vivienda, así que con más motivo aún no la conoce.


Niall, moviendo la cabeza contrariado, lo dejó pasar, y continuando la marcha, guió al grupo hasta una especie de colina de basura bajo la cual había un descampado en el que se erigía una imponente fundición, salvaguardada por una valla metálica a la que se accedía mediante una puerta corredera. En el interior Shiro pudo observar que estaba siendo preparado una especie de banquete.

-Ya que no eres muy dada a la cultura suburbana, Lucrecia, dejemos que sea Robín quien nos explique de que se trata esta fábrica.

El norgon se aclaró la garganta, dando comienzo a su discurso:

-Hace siglos, la orgullosa familia de emigrantes infernales Zakladatel instaló esta compleja fundición. Todo iba viento en popa, incluso esta fábrica amenazaba con convertirse en la mayor fundición del continente, hasta que algo salió mal. Unos les echan la culpa a los grandes productores de Infernalia, que no querían que sus fundiciones perdieran protagonismo. Otros, por el contrario, son más inclinados a la teoría de los espíritus. Y si me preguntáis a mí, diré que fue la señora Zakladatel quien, en un arrebato de cólera, produjo lo que voy a relatar ahora mismo. Una noche, todos los empleados de esta fábrica fueron presa de un violento escape de gases de procedencia desconocida que, gracias a la acción del fuego, produjo una explosión tan descomunal que varios de los grandes edificios que componían el complejo se vinieron abajo, quedando tan sólo en pie el único que hoy día resiste. Fruto de este suceso, la familia Zakladatel se hundió en la más mísera de las ruinas y nunca más se volvió a saber de ninguno de sus miembros.

Mikael aplaudió sonoramente, mostrando su satisfacción por la narración de Robín.

-Excelente, le faltaron ángeles y desastres naturales, pero excelente de todos modos.

-¿Qué insinúas?

-¿Acaso te crees ese tipo de historias?

-Por supuesto que sí, ¿algún problema, hombrecillo?

Fue Niall quien, interponiéndose entre ambos machos, zanjó la discusión.

-Que cada uno piense lo que quiera, por amor de Metatrón. Pero no quiero rencillas estúpidas. Si vuelvo a veros u oíros pelear en esta operación no me hago responsable de mis actos.

Ambos cesaron en su empeño, mostrando de nuevo su profundo respeto y temor por las palabras que Niall les había dirigido tan solo hacía unos instantes.

-En fin, descendamos. Y recordad lo dicho; a no ser que sea totalmente indispensable, no quiero que toméis ningún tipo de estupefaciente ni que desenfundéis vuestras pistolitas. Si algo sucede en el momento inadecuado, la furia de Pureza solo será el aperitivo. ¿Habéis entendido?

Los Demonios del Edén asintieron y toda la comitiva descendió aquella formación artificial de deshechos y se dirigió a la puerta.

Niall comenzó a aporrearla, esperando que alguien le abriese. Dentro del complejo comenzó a oírse alboroto, y a los pocos instantes un jadeante hombre orondo y su alargado compañero les recibieron, inspeccionándolos con la mirada:



-Disculpen caballeros, pero el banquete todavía no está listo. Ruego que nos disculpen unos cuantos minutos.-dicho esto, aquel hombre se interpuso entre la puerta y ellos mientras su compañero la cerraba desde dentro.

-¿Qué sucede?-inquirió Niall.- El banquete me da igual, he venido aquí a hacer negocios.

-Mi querido señor Elías, debería saber usted que Martillo no hace negocios con el estómago vacío, y mucho menos con quien considera desconocido. Así que si quiere comprar nuestros prisioneros, tendrá que atenerse a nuestras reglas.

Aquel hombre estaba metiéndose en terrenos pantanosos, ofendiendo a aquel vampiro más de lo que debía. Shiro pudo ver como Niall suspiraba, en aras de mantener la calma.

-Y eso haré. No obstante, una vez entremos tendré en cuenta la falta de puntualidad de vuestro querido líder. A mí tampoco me gusta hacer negocios con personas a las que considero… impresentables.

-¡Como se atreve! Cuando Martillo se entere de esta ofensa...

-¿¡Ofensa?! Yo soy el que tiene que desplazarse a vuestra guarida, para comprar a vuestros esclavos bajo vuestras condiciones.-la figura de Niall aumentó en imponencia conforme su furia crecía. Shiro llegó a temer que se transformara. Mientras golpeaba con su dedo a su interlocutor, Niall siguió hablando:-¡Y encima un mierdecilla como tú sale a mi encuentro, cerrándome la puerta en las narices! ¡Y EXIGIENDOME RESPETO! Quiero hablar con tu superior. ¡AHORA!

Influido por las palabras de Niall, el hombre dio unos cuantos golpes en la puerta, que se abrió desde dentro, y entró en el recinto, invitando a los invitados a que pasaran detrás de él.

-Ahora mismo Martillo estará con ustedes. Les recomiendo que no usen ese ápodo con él. Su Excelencia o simplemente llamarlo de usted es una mejor forma de evitar tensiones innecesarias.

Shiro observó que en el fondo de aquella estructura se encontraba la fundición, o lo que antes eran sus restos. En el centro de la misma se elevaba una curiosa cruz metálica de unos cuatro metros, de la cual salía un extraño humo. Mientras tanto, inmediatamente cerca de ella, se encontraba una gran mesa dispuesta para que los comensales empezaran a cenar. Aquella mesa no era ni tan larga ni tan lujosa como la de lady Melouse, pero podía cumplir su cometido.

Shiro entro de las primeras, y pudo observar como los Demonios del Edén se relacionaban con los pandilleros de Pureza, saludándolos de diversas formas.  Niall esperó pacientemente a que Martillo llegara, cosa que sucedió después de que el hombre que había estado guardando la puerta fuera a avisarle.

Martillo apareció junto a una muchacha que tendría más o menos la edad que Shiro aparentaba, con media parte de su cara vendada, quien sabe porque. Su pelo era rojo como el fuego, y su atuendo no difería mucho del típico atuendo de pandillera de la Subciudad. Al llegar hasta ellos, Martillo se reverenció y se disculpó por hacerles esperar:

-Lamento profundamente el retraso, mi querido Elías. Espero que este sea el único episodio desagradable de esta velada.

-Es un deseo mutuo, querido amigo, un deseo mutuo.

Martillo se dirigió a los individuos que les rodeaban, invitándolos a tomar asiento a un lado u a otro de la mesa, dependiendo de si eran anfitriones o invitados.

FDI:
Estas junto a Lilith, así que puedes interactuar con ella si así lo deseas, amén de con los otros personajes del escenario.

En cuanto a la calidad de tus post, te he de comunicar que últimamente no tengo que cambiar mi retina cuando te leo, lo cual es síntoma de mejoría. No obstante, aún quedan ahí algunas mayúsculas y signos de puntuación por poner.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por shiro tsumin el Dom Abr 05, 2015 10:17 pm

¿Sabes ese momento en el cual piensas que las cosas tienen una gran probabilidad de terminar muy mal? Pues eso es lo que sentí al ver las fundas de pistolas, con estas mismas dentro; escondidas bajo las chupas de cuero de aquellos miembros de esa banda, la cual tenía ese nombre tan…peculiar; en la espalda de este estaba bordado el seudónimo de la banda, escrito en letras blancas; la verdad no estaba nada mal para como era ese grupo de personas. Con todo esto pude deducir que Niall no tenía mucha confianza en su nuevo distribuidor, apodado “martillo”. Luego de que Robin y Niall terminaron de hablar, Mikael y Elizabeth volvieron al grupo; la verdad, yo también me había alejado un tanto viendo el lugar que, a pesar de ser un vertedero, me daba una mescla de nostalgia y enojo ya que me recordaba al lugar en el cual pase la mayor parte de mi vida.

Una vez estábamos todos reunidos nos dirigimos al lugar donde nos reuniríamos con el nuevo distribuidor deese grupo de vampiros; al frente íbamos Mikael, Elizabeth, Niall y yo; detrás de nosotros estaba Robín, el cual era seguido por sus compañeros.
A la mitad del camino, aquellos 3 vampiros se detuvieron y extrañamente…empezaron a pedirme indicaciones, de hecho, fue Niall el que empezó. Me dijo que nos dirigíamos a la antigua fundición abandonada…no me agrado escuchar algo que tuviera que ver con el calor como lo es una fundición, aunque estuviera abandonada era lo mismo para mi; enserio, mi mala suerte iba de mal en peor , pensaba en eso mientras Niall me hablaba; lo peor de todo es que, como yo le había dicho que había vivido allí…me pregunto si podía ayudarlos a encontrarla.

Por suerte, no tuve que inventar explicaciones sin sentido que podían o no llegar a ese lugar; en lugar de eso, Mikael me ayudo ofreciéndole a Niall una explicación, la cual era simplemente que hace poco estuvo encerrada en una vivienda, por lo cual no podía conocer nada de ese deplorable lugar. Estaba bastante agradecía con ese vampiro por eso…si cuando llevara a su líder con los Tzinch le pasaba algo, trataría de ayudarlo o algo así…digo, puede ser útil alguien que se porte bien y sea vampiro, ¿no?

Luego de esto Niall siguió con la marcha; nos guió hasta una especie de colina de basura bajo la cual, a unos metros, había un descampado en el que se erigía una imponente fundición que estaba protegida por una valla metálica a la que se accedía mediante una puerta corredera. Dentro de ese lugar se podía apreciar que se estaba preparando un banquete “¿comida de nuevo? ¿Enserio destino? ¿Tú crees que me sirve de algo?” pensaba mientras Niall decía algo que no llegue a escuchar, estaba concentrada en ver esa estructura; aunque cuando aquel hombre adicto al pushtet y líder de aquella banda que nos seguía empezó a hablar, puse atención a sus palabras.

Lo que nos, o mejor dicho me conto, era la historia de los infernales Zakladatel y el desastre que ocurrió con un grave problema; la historia la había oído de 2 personas que hablaban entre ellas encima de la trampilla que daba acceso al sótano donde yo residía, aunque algunos detalles eran distintos, la historia era la misma. Mikael le aplaudió a Robín mientras le decía cosas que obviamente, decían que no se creía esa historia. La cosa amenazaba con terminar en una pelea, lo digo por la manera que esos 2 intercambiaban palabras; pero cuando Niall, se interpuso entre ellos y amenazó con “no hacerse responsable de sus actos” si llegaba a ver esa clase de rencillas otra vez.; esos 2 hombres dejaron de actuar de esa forma, demostrando un profundo respeto y temor por las palabras de Niall. Si ese vampiro era tan fuerte…me iba a ser algo complicado el llevarlo conmigo.

Luego de que Niall les recordara a los demonios del edén que no usaran sus armas a menos que la situación lo demandara, ya que si llegaban a hacerlo las consecuencias no serían pocas; descendimos aquella montaña de desechos y nos dirigimos a la puerta. Empezaba a ver lo interesante que era el mundo de los vampiros y demás seres de la sub-ciudad; no eran tan idiotas, irracionales y violentos como pensaba, si, eran violentos, pero no tanto como lo pensaba con aquellos libros que vi.
Una vez estuvimos en frente de aquella puerta, Niall empezó a aporrearla con un poco de impaciencia. Dentro de aquella fundición se empezó a escuchar un gran alboroto y a luego de un plazo de segundos o un minuto, un hombre jadeante y corpulento acompañado por otro más delgado salieron a recibirnos; ambos tenían una mirada que hacia parecer como si nos estuvieran inspeccionando en busca de algo.

Aquel hombre nos informó que el banquete no estaba del todo listo mientras que el otro la cerraba desde adentro; esto no pareció agradarle a Niall, el cual dijo que le daba igual la comida, los negocios que venía a hacer eran más importantes. Aquel hombre que nos había negado la entrada por el momento, le dio como explicación el que “martillo” no hacia negocios si no comía…algo un poco extraño si tenemos en cuenta la posición y la fama que tenía esta persona.
En ese momento, empecé a ver las razones por las cuales se tenía que tenerle respeto a Niall, ese vampiro estaba suspirando, aparentemente para tratar de mantener la calma.

Niall, de una manera que parecía bastante forzada, trato de explicarle que no aguantaría eso y que consideraba a la puntualidad algo muy importante. Cuando aquel hombre que le estaba deteniendo en la entrada se atrevió a tomar eso como una ofensa, fue cuando la figura de Niall aumentó al mismo tiempo que su furia. Al ver como ese vampiro se ponía temí que llegara a transformarse o algo así…si perdía el control tan rápido no era muy bueno para ocultarse. Por suerte esto no fue exactamente lo que paso, aunque si demostró que la poca paciencia que tenia se le había acabado; empezó a golpear con su dedo a ese hombre mientras le gritaba que eso que estaba haciendo su jefe era una gran falta de respeto a su persona, además le dio un claro mensaje de “si no me abres ahora, te voy a partir hasta los huesos que no tienes”. Yo por mi parte al ver la situación, solo me cruce de brazos mientras pensaba que clase der persona seria “martillo” o el porqué de ese apodo.

Al parecer, las palabras de Niall bastaron para cambiar la opinión de ese hombre, era lógico ¿quién lo le temería a algo así? Luego de eso, el tipo que nos retenía en la entrada, golpeo la puerta le abrieron en poco tiempo y nos dijo que entráramos; no sin antes informarnos que no llamáramos a ese tal “martillo” por ese apodo, que sería mejor referirnos a él como su Excelencia o simplemente llamarlo de usted; claramente prefería la segunda opción, no llamaría un vago de la subciudad “su excelencia” por más poder que este tuviera.

Cuando entre a ese lugar, pude ver que en el fondo de aquella estructura se encontraba la fundición en el centro de la misma se elevaba una curiosa cruz metálica de unos cuatro metros, de la cual salía un extraño humo “¿humo? ¿Aun funciona? ¿Alguien vive en ella? ¿Hay un demonio o algo por el estilo? No…los demonios no producen fuego, esa última no puede ser…pero ¿Por qué rayos hay humo saliendo de esa extraña cruz? Mejor….mejor lo ignoro, no es de mucha importancia en este momento” fue lo que pensé al mismo tiempo que veía la gran mesa dispuesta para que la gente que allí se reunía, yo incluida, empezáramos a comer.

Yo fui una de las primeras en entrar, pude ver como los Demonios del Edén se relacionaban con otras personas que de seguro eran los miembros de “pureza”, esas 2 clases de personas estaban saludándose de diversas formas. Luego de que aquel hombre corpulento que nos había retenido en la entrada, fue a avisarle a “martillo” que nosotros habíamos llegado; este mismo por fin apareció, lo extraño era que estaba junto a una muchacha que tendría más o menos la edad que yo aparentaba, era pelirroja y su atuendo no era muy diferente al típico atuendo de pandillera de la Subciudad ; pero la parte que más llamó mi atención era que esta tenia media parte de su cara vendada; por un momento pensé que quizás lo había hecho martillo ¿tan salvaje es ese hombre? ¿O será una prisionera u ladrona que ahora traía allí para tenerla vigilada? no podía saberlo pero me gustaría averiguarlo; fue por esa razón por lo que me senté al lado de ella.

Le mire con una sonrisa y le dije con un tono el cual demostraba desinterés o aburrimiento, muy lejos de la realidad; y me sacaba los lentes oscuros, aunque aún los tenía con una mano.
-hola, me llamo Lucrecia, cómo te llamas tú? Oh y perdón por esto pero… ¿qué te ha pasado? Si no quieres contestar, está bien-
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Lilith el Miér Abr 08, 2015 2:00 am

Después de que aquella fortuita demostración de su "poder" hubiera hecho callar a Jacob, Lilith simplemente asintió a las palabras del miliciano. La realidad era que ella estaba casi tan sorprendida como los otros dos; aunque sabía que nunca había sido normal, jamás había constatado lo especial de su naturaleza. Así pues, según Jacob le daba indicaciones, simplemente se mantuvo callada, se podría decir que sombría, incluso.

La pierna de Jack se fue desprendiendo de su cuerpo a machetazo limpio, ante lo cual Lilith tan solo pudo apretar los dientes y mantener el torniquete lo mejor que podía. No era como si le fuera a dar un mareo o algo; ya había visto bastante sangre en toda su vida. Simplemente... odiaba cosas como aquellas. Cuando Jacob le indicó como cauterizar la herida, no dudó en acercar su mano hacia ella y usar su recién descubierto poder. Increíblemente, le hizo caso a la primera; una llama de moderado tamaño hizo su aparición, y cumplió su necesitada función.

Poco después comenzó de nuevo el traslado del herido, ahora más estable. Ante las palabras de gratitud y fraternidad de Jacob, Lilith no pudo si no sentirse algo culpable, ya que pensaba traicionar a su organización vilmente en cuanto pudiera. Aunque la culpabilidad no tardó en desaparecer cuando mencionó lo de quemar a las demás razas.

-Oh, gracias... Jacob. Suena bien, eso de que os guste tanto el fuego... seguro que nos llevamos muy bien- si no le doliera tanto la mandíbula, hubiera sonreído de manera casi irónica al acabar de decir aquello. Sin embargo, su rostro no estaba por la labor en aquel momento.

Poco tardaron en llegar a su destino. El hecho de que hubieran salido de un baño cubierto de basura no pareció turbar a nadie, así que Lilith se ahorró cualquier comentario sarcástico, y se limitó a explorar la zona según andaban. Al ver la colina a la izquierda del complejo industrial, supuso que allí estarían Sulli, Duke y el ejército de broken. Pensar en Sulli le hizo desear salir de allí rápidamente. Una pena que no fuera posible.

Su atención se desvió rápidamente a la comitiva que se acercaba al lugar. En especial, a los paliduchos que la lideraban. Lilith no se fijó demasiado en su aspecto, ya que estaba demasiado dolorida para centrarse. Su conclusión, reforzada por las pintas de la cuadrilla que iba tras ellos, fue clara.
-Genial, una panda de yonkis va a entrar al mismo edificio que yo- murmuró muy bajo, para sí misma.

Rápidamente entraron, ya que parecía ser que aquellos yonkis eran los invitados de la noche. Lilith supuso que serían los tipos de los que le había hablado Duke; aquellos quienes iban a formar una alianza o algo así con Martillo, y con quienes debía tratar de crear una confrontación.

No tuvo mucho tiempo para pensar en ello, ya que rápidamente divisó al mismo Martillo. Gracias, Jack. Ahora estoy más cerca de tu jefe... pena que tenga que diñarla fue todo lo que pudo pensar con la fortuita intervención del miliciano, la cual le dejó en buen lugar ante el líder de Pureza.

Ante la visión de tal cruz ardiente, Lilith simplemente frunció el ceño. Lo que había dicho Jacob no era un farol... aquellos tipos adoraban el fuego.

Tras tan corta reflexión, acompañó a Martillo y al tal Ilekar a atender a Jack. Lilith llegó a suspirar cuando el enmascarado anunció que el hombre iba a vivir; se había encariñado de él, en cierta manera.

-Los hombres... están muertos. Tanto los eclesiásticos, como los... como nuestros compañeros, por desgracia.- Lilith trató de fingir lo mejor posible cierta pena por el fallecimiento de los milicianos bajo el mando de Jack. Aunque, ciertamente, no le apenaba nada.

Cuando despertó, Jack le puso nuevamente en buen lugar ante Martillo. Que le dijera lo de su poder no le acababa de agradar... pero eso la convertía no solo en una miembro de Pureza, si no en una persona ciertamente influyente en aquella organización. La mano derecha de Martillo, por así decirlo. La antorcha en su mano...o así parecía creerlo él, al menos.

-Yo... si,- estuvo a punto de hablarle de "tú", pero recordó las palabras de Duke- le juro fidelidad, a usted, y a la humanidad entera. Estaré a su servicio... eh... siempre que haga falta. - su juramento fue entrecortado, y ciertamente poco solemne. Por suerte, en ese momento apareció Jacob con sus noticias, y eso enmascaró su mala actuación... o eso esperaba ella.

Lilith escuchó las instrucciones e indicaciones de Martillo en silencio, asintiendo de vez en cuando, mientras se pasaba la mano por la zona vendada de su rostro. Cuando hubo acabado, se dirigió hacia la zona en la que iban a cenar.

En cuanto divisó a la serie de yonkis y esclavistas con los que Martillo quería negociar, empezó a pensar en alguna manera de sabotear aquella reunión y provocar un conflicto. Sin embargo, la Furia Roja nunca había sido muy creativa; no se le ocurría nada que no la convirtiera automáticamente en enemiga de ambos bandos.

Fue entonces cuando, al sentarse, se le acercó aquella muchacha. Era la paliducha de pelo blanco que había visto antes; la que había tomado por yonki junto a sus compañeros al verla por primera vez. No tardó en presentársele, de manera casi forzada; sin embargo, aquello no inquietó a Lilith. Aquella muchacha con la que iba a entablar conversación podía ser la baza para sabotear la cena... si, tenía que serlo. No se le ocurría nada más.

-Oh, eh... yo soy Lilith, uhm... encantada- dijo entrecortadamente, en parte por el dolor que aún atenazaba a su mandíbula y en parte porque no estaba segura de como debía hablar a la tal Lucrecia- Sobre lo de mi cara... ja, ja, ja... verás, digamos que yo y unos cuantos más de Pureza hemos tenido un "encontronazo" con unos "colegas"... pero todo eso está ya más que solucionado, no vayas a creer que en nuestra, eh... organización, dejamos que se metan con nosotros...- fue entonces cuando se le ocurrió que tratar de ofender a la tipa podría ser el camino para provocar un conflicto... y no dudo en ponerse manos a la obra- Oye, por cierto, ya que tú me has preguntado, te voy a preguntar yo una cosa... esto... tú y tus amigos, los otros tres "blanquitos"... ¿qué os metéis? Quiero decir, se puede estar pálida por no ver el sol casi, como es mi caso, pero lo vuestro... como decirlo... bueno, tenéis pinta de haberos metido cualquier cosa, para ser sincera. Espero que no te... sientas incómoda con la pregunta, es solo curiosidad.-todo aquello lo dijo en un tono suficientemente alto como para no poderse considerar un susurro, pero suficientemente bajo como para que tan solo Lucrecia lo oyera.

Mientras hablaba, sonrió para sus adentros. Nada se le daba mejor que ofender a la gente y empezar las relaciones con el pie izquierdo.


FDI:
Perdón por el retraso a la hora de postear. Se que dije que el Lunes podría, pero me surgió algo y no pude. Aceptaré cualquier tipo de bajada de nota o consecuencia, de darse, ya que se que no avisé y es mi culpa.

Respecto a las acciones de mi personaje, está claro; me limito a sentarme en mi lado y conversar con Shiro.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Principes y Truhanes " [Ciudad Catedral, 15 de noviembre - 897 d.g.]

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Abr 08, 2015 10:26 pm

LILITH & SHIRO

Ritual de iniciación (Lilith):
Lilith recordó como hacía escasos instantes, debido a su juramento, su nuevo líder Martillo había metido la mano en un curioso tarro y, con los dedos untados en ceniza, había hecho la señal de la cruz en su frente mientras los otros pandilleros mantenían un tono solemne.
Después de aquello se arrodilló ante ella y, abrazándole por las piernas, hizo un amago de besar sus pies, aunque sus labios no llegaron a tocar la suela de los zapatos de la Furia Roja. Una vez se incorporó, miró a Lilith con una amplia sonrisa en el rostro e hizo una media reverencia. Finalmente, dirigiéndose a los que dentro de aquel edificio se encontraban (no eran muchos), dijo:

-Nuestra amada Lilith ha superado el primer bautismo de ceniza. Los restos de los antaño poderosos e inmisericordes fallen Arquo adornan su frente, como muestra de nuestra superioridad. Pronto otros de su especie se unirán a ellos. Así es como debe ser, los puros prevalecerán.


-Así es como debe ser, los puros prevaleceremos.-
repitieron los asistentes a aquel curioso ritual.

Después de las presentaciones, Martillo y sus comandantes, Jacob y Equis, el hombre delgado de pocas palabras, junto a varios pandilleros más, acompañaron a los miembros del club Nox y de los Demonios del Edén a sentarse en sus asientos, puesto que si bien anteriormente les había ofrecido un asiento a cada lado, algo (fueran las proporciones, algún tipo de sospecha u otra cosa) le había hecho cambiar de opinión. Dado que había una proporción de dos anfitriones por cada invitado, los Nox y sus subordinados fueron repartidos a ambos extremos de la mesa. Mientras que Niall, alías Elías; junto con Shiro, alías Lucrecia, Elizabeth, Mikael y Robín se dispusieron en asientos separados en el lado oeste de la mesa; los diez demonios del edén restantes fueron situados en el otro extremo.

Una vez sus invitados tomaron asiento, Martillo, el único anfitrión que se encontraba sentado , pronunció la acción de gracias:

-Damos gracias al Altísimo por los alimentos que, dada nuestra superioridad como raza, nos han sido proporcionados. Confiamos en que, bajo la gracia de Dios, nuestro pueblo pueda volver a ser uno grande, fuerte y libre y combata al invasor que infecta nuestras ciudades, nuestra burocracia y nuestro gobierno. Danos fuerzas, oh señor, para que nuestra empresa pueda llevarse a cabo Y también le rezamos a nuestro gran señor para que nuestros queridos invitados disfruten de estos presentes divinos tanto como nosotros lo hacemos y un gran vinculo de cordialidad y cooperación surja entre nosotros, pues esa es su voluntad.


Los platos acababan de ser servidos a juzgar por el humo que salía de los filetes muy hechos que reposaban sobre la mesa. Según Lilith y Shiro podían entrever, aquellos filetes eran de banthor. Además del plato principal, sobre aquel mantel de cuadros verdes y rojos descansaban varias botellas de licor y mendrugos de pan caliente, amén de varios candelabros y velas utilizados para iluminar la velada, pues en aquellos instantes la hora del gran reloj situado en la fundición, aún en funcionamiento a pesar de su evidente desgaste, daba las dos. Tanto en el reloj como en la propia cubertería se podía observar un escudo de armas desgastado, sobre el cual había sido superpuesta de forma un tanto chapucera una cruz ardiente :


(Escudo de armas original)

(Cruz superpuesta)

Cuando los anfitriones tomaron asiento, la mesa quedó repartida del siguiente modo:

Presidiéndola en el extremo izquierdo, estaba Martillo. Frente a este, en el otro lado de la mesa, se encontraba Niall. Al lado de ambos, colocada cada una al lado del que no era su jefe, Shiro y Lilith se situaban la una frente a la otra. Al lado de Shiro había un asiento vacío mientras que al de Lilith un ansioso Robín comenzaba a trocear su filete y a servirse vino por su propia cuenta y riesgo.  Al lado de este se encontraba Jacob, que ya empezaba a conversar con un animado Mikael, que se localizaba en frente suya. Si Lilith y Shiro posaban su mirada en el comensal situado mano izquierda de Mikael podrían ver como Equis, tan parco en palabras, negaba a Elizabeth sus continuos ofrecimientos de echarle vino en la copa. A partir de entonces, en el centro de la mesa solo se encontraban pandilleros de Pureza hasta llegar al extremo este, donde estos se mezclaban con los demonios del edén.  

Martillo y Niall no emitieron palabra durante unos minutos, en los que Lilith y Shiro podrían conversar entre ellas y/o con los demás comensales o, si se negaban a ello, podían escuchar las conversaciones de los que les rodeaban. Si se decidían por esa última opción, escucharían lo siguiente:

Conversaciones:
Como por ejemplo la divertida conversación, por llamar a aquello de algún modo, que la dicharachera y extrovertida Elizabeth estaba intentando entablar con Equis. Al ver que el pandillero no reaccionaba a sus intentos de romper el hielo y de que, cuando lo hacía, respondía con estoicos gestos, Elizabeth finalmente se irritó con este, dirigiéndose a él del siguiente modo:

-Que poco hablas, joder. ¿O es que se te ha comido la sinhueso un ratkat?


Los ratkats eran seres de cloaca que habían hecho de las alcantarillas y conductos de la Subciudad e incluso, en épocas de alta natalidad, de la Media ciudad su lugar de residencia. En ocasiones la Eclesia o los propios ciudadanos hacían un poco de limpieza, pero sin embargo no eran pocos los que, presas de la superioridad numérica, morían a su merced. Una vez los cadáveres eran recogidos, todos ellos presentaban una particularidad común: la ausencia de lengua o como los sub ciudadanos la denominaban (a pesar de que esta nomenclatura podía llevar a confusiones anatómicas) “sinhueso”. De hecho, en época de celo, aquellos curiosos animalillos arrancaban las lenguas de gente viva mientras estos dormían, orinaban o paseaban por las alcantarillas, presumiblemente para llevar a cabo algún tipo de ritual de apareamiento.

La contestación de Equis, en forma de una mirada penetrante que hizo que Elizabeth se achantara, no tardó en venir.



Dicha mirada permitió a Lilith, si esta lo deseaba, aprovechar la ocasión para mirar más atentamente el rostro de Equis, que hasta entonces no había podido observar del todo bien debido a las presiones a las que el grupo se había visto sometido últimamente. Por no olvidar a Shiro, para quien aquel pandillero, junto a todos los demás, eran caras nuevas.

En ese momento, el sonido de la puerta chirriante de aquella factoría pudo oírse a lo lejos. Ilekar presumiblemente había terminado de tratar a Jack, dado que se dirigió al asiento vacío frente a Robín, sentándose sobre el nada más lo alcanzó. Al margen de aquel suceso, entre Elizabeth y Equis y ellas dos se estaba manteniendo unas conversaciones bastante más interesantes que aquella, aunque sólo fuera porque los comensales se intercambiaban mensajes.

-He oído que eres el hombre con el mejor puñetazo del lugar. ¿Es eso cierto?

Un orgulloso Robín asintió, como dando por hecho esas afirmaciones.

-Disculpa si la pregunta no es buena, compañero. Pero he visto auténticos demonios, demonios de verdad, partir a gente como tú en cachitos. Así que iré el grano, ¿utilizas algún tipo de suplemento?

Robín miro hacia los lados, quizá esperando que aquel tipo cambiara de tema. Pero Ilekar no tenía intención de hacerlo, de hecho cada vez clavaba su mirada más insistentemente sobre su interlocutor. Robín rió de forma nerviosa.

-¿Y que si lo hago? Eso no es ilegal en las peleas callejeras, tío.

-No me malinterpretes, amigo. Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?

-Robín.

-Es un nombre corto y atrapante. Casi diría que tiene gancho, jeje. Bueno, bromas aparte, querido Robín, lo que quería preguntarte es que tipo de suplemento tomas.


-¿Por qué quieres saberlo?


-Ahora que tú y yo estamos a un paso de ser socios y aunque, entre nosotros dos, esta reunión no salga como nuestros jefes esperan, que menos que compartir secretos.

-¿Compartir secretos? El único que hasta ahora ha hecho preguntas has sido tú. No seré de los tipos más inteligentes de este vertedero. Pero me he criado en la calle, he respirado su ambiente y he tratado con gente. Y tú tienes pinta de ser el típico camello. ¿Me equivoco?


Ilekar levanto las manos en señal de rendición y, entre risas, dijo:

-Me rindo. Me has pillado. Sí, tengo cierta pasión hacia… la química, eso hay que reconocerlo. Y gracias a mi afición he podido observar un pequeñito, yo diría minúsculo, pero crucial detalle. Tú y tus colegas estáis en una fase muy avanzada de adicción al pushtet. No es así, ¿Compañero?

Robín golpeó la mesa con la pierna, enfadado, aunque el sonido no se oyó demasiado. Hizo amago de agarrar a Ilekar, pero se detuvo.

-Guao, coleguita. No tienes porqué enfadarte. Cada uno tiene sus vicios. Tú eres adicto al pushtet y yo… lo soy al dinero. Y puede que ambos logremos satisfacer nuestras necesidades mutuamente, ¿no crees?

Robín se relajó y comenzó a mirar a Ilekar más atento, como poniendo atención a sus palabras.

-¿Qué planeas?

-Jujuju, planear dice. Yo no planeo, hago negocios. Al fin y al cabo para algo está esta reunión. Si tú y tus amigos queréis sustituir el peligroso y poco eficaz pushtet por un suplemento de mayor categoría, un suplemento que incluso la aristocracia utiliza, sólo tenéis que decirlo. De hecho, os lo vendería al mismo precio que vuestro actual proveedor, sea quien sea.

-Eso es apuntar muy alto. Te arruinarías.


Ilekar le dedicó la más ladina de sus sonrisas.

-¿Tú crees?

Aquellos dos hombres comenzaron a hablar en voz más baja, casi a susurros, procurando que nadie los oyera. Si las dos comensales prestaban a tención a su alrededor aún podrían escuchar otra conversación más, como la que Jacob y Mikael mantenían. Si se fijaban en la mesa podían ver como entre ambos habían tomado ya botella y media de licor. En cuanto a la conversación, era Jacob el que llevaba la voz cantante cuando empezaron a escuchar:

-Y bien. Estamos de acuerdo en que a ambos nos gustan las mujeres. Pero ahora tenemos que decir que tipo de mujer es la que preferimos. Por ser el mayor, empiezo yo.-aquel comentario desató una irónica carcajada en Mikael, carcajada que no pudo contener ante la estupefacción de Jacob.-No entiendo, ¿he dicho acaso algo gracioso?

-No, es tan sólo que he recordado una anécdota interesante.

-¿Anécdotas, eh? Yo tengo muchas, joven amigo. Deja que te cuente una de ellas. Esta tuvo lugar en mi juventud. Yo festejaba con una muchacha de muy buen ver. Era de origen noble así que teníamos que tener mucho cuidado con que no nos descubrieran. Después de mucho tiempo de piquitos y rozamientos, convencí a aquella cochinota de hacerme un buen servicio con la boca, si es que sabes de lo que hablo.
-Mikael, como no podía ser de otra manera, asintió, dejando a Jacob que continuara con su relato.-Pues bien, la mujer lo hizo con tanta fuerza que acabó rompiendo dos frenillos: el mío y el de su lengua. Fue entonces cuando sus padres, que se suponía estaban en una cena de gala, llamaron a la puerta. A aquella aterrorizada chiquilla no se le ocurrió otra cosa que sacarme al balcón, mientras ella se vendaba la lengua o al menos lo intentaba. ¿Sabes cuál fue el resultado?-para cuando hizo esa pregunta, Mikael estaba aguantando la risa. Apremiándolo a seguir, negó con la cabeza.- ¡Tuve que huir del padre ricachón y de sus guardaespaldas desnudo mientras teñía de rojo su jardín! ¡La madre de aquella muchacha incluso se desmayó y yo casi me desangro!

Mikael estalló en una sonora carcajada, que Jacob no tardó en compartir.

-Jajajaja.-dijo, finalizando su risa y secándose las lágrimas.-Eres un tipo divertido, Jacob. Deberíamos beber más a menudo.-Mikael levantó la copa para brindar con su aparente nuevo amigo, el cual le correspondió.

Un silencio incomodo invadió a aquella zona de la mesa. Jacob tenía el semblante ensombrecido y Mikael jugaba con su cubertería, incomodo.

-Has dicho que soy divertido.

-Correcto.

-Te parezco gracioso. ¿En que sentido?


Mikael empezó a incomodarse. Si Lilith o Shiro estaban escuchando la conversación, las miraría en busca de apoyo para aquella situación.

-Ya sabes, tío... Eres divertido. Sólo eso.

-Los payasos son divertidos tambien. Incluso algunos bufones lo son. Así que contestame, hombretón.-Jacob agarró con fuerza su cuchillo y lo acercó a Mikael.- ¿Soy un payaso? ¡EH! ¡Respóndeme, ahora mismo!

Un torpe Mikael se disculpó de la forma que sus limitados conocimientos de etiqueta le permitieron mientras acercaba su mano izquierda al interior de su chaqueta, en busca de algo.

-Disculpa, amigo. No quería... yo...-la risa de Jacob interrumpió su disculpa y de paso, hizo que su mano se detuviera.

-¡Jajajaja! El viejo truco de hacerse el ofendido, todos pican. ¿De verdad pensabas que iba a clavarte el cuchillo?


Mikael tardó un momento en reaccionar, pero una vez lo hizo otra de sus carcajadas inundó el ambiente.

Mientras tanto, una aburrida Elizabeth intentaba llamar la atención de su amante, que la ignoraba completamente. Elizabeth suspiró y tomó la decisión de ahogar sus penas en el licor, mientras un curioso Equis la miraba inquisitivamente.

Finalmente, hubieran decidido romper el hielo y entablar una conversación o hubieran optado por ser más silenciosas el momento llegó, y casi media hora después uno de los dos líderes rompió el silencio. Fue Martillo, quien dirigiéndose hacia Niall, empezó la conversación:

-¿No tenéis calor tú y tus compañeros? ¿Por qué no te desprendes de ese abrigo? Con todas estas velas y candelabros debes estar asándote.- Era como si le hubiera dado un doble sentido a la oración, como si insinuara algo.

-No me gusta tu tono, querido amigo. En cuanto a tu pregunta, tiene una respuesta muy simple. Cámbiame el asiento y lo haremos. Siempre me gustó cenar orientado a la muralla norte, llámame excéntrico. Por último, me gustaría resaltar que por orgullo y autoestima he decidido descartar la opción de llamarte de usted. Te considero un igual y hazte a la idea de que eso es un halago.

-El problema es que a mí también me gusta. Somos dos excéntricos, supongo. En cuanto a mi tono, procurare que no te moleste, faltaría más. Si os gusta llevar abrigos estais en vuestro derecho, por supuestísimo. Por último, te concederé esa licencia dado que eres mi invitado y vas a hacer negocios de igual a igual conmigo: pero en el momento que uno de tus subordinados me trate de una forma poco respetuosa será castigado.

-No te preocupes, si uno de ellos comete tal imprudencia y carece de decoro yo mismo me encargaré de que su castigo sirva de ejemplo. ¿Te molestaría que te hiciera una pregunta?

-Por supuesto que no, me honras Elías. Adelante, dispara.


-¿Cuál es tu verdadero nombre?

Martillo tardó unos segundos en encajar aquella pregunta tan… directa. Era evidente por su sorpresa que no se la habían hecho en mucho tiempo. Pero pronto supo cómo reaccionar y sorprendió a su interlocutor con una respuesta que muchos calificarían de ingeniosa:

-Yo podría hacerte la misma pregunta, ¿no crees, Elías? ¿Quizá debería llamarte Theodor? ¿O el sobrenombre de Stevenson se adapta mejor a tus gustos?

Ahora era Niall quien estaba anonadado. Por suerte para él, solo Shiro y Lilith pudieron escuchar aquello, dado que los comensales cercanos estaban embarcados en sus propios asuntos y los más lejanos no tenían acceso acústico. Para sorpresa de ambas dos, el pálido Niall aplaudió, reconociendo las dotes de su interlocutor.

-Eres un tipo inteligente, Thomas. No lo dudo. Alguien sin tus dotes no habría llegado hasta aquí. Al parecer nos hemos investigado mutuamente, toda una sorpresa. Solo tengo una pregunta, ¿Cómo conseguiste acceso a datos tan delicados? ¿He de preocuparme por la presencia de espías?

-La verdad es que ha sido difícil seguirte la pista. Apuesto a que cambias más de seudónimo que de ropa interior. Pero una vez pude servirme de los archivos de inmigración y de los testimonios de mis contactos en la muralla la cosa cambió. Si algo de bueno tiene no ser un nómada como tú es que puedes llegar a formar lazos muy fuertes con la gente de una ciudad.

-Y por eso es que tus perspectivas son tan pequeñas, tan ínfimas. Mi queridísimo Thomas, no has observado ni siquiera una décima parte de este gran mundo… ¿y te atreves a sermonearme?


Pero el perspicaz Martillo pronto contrarrestó aquel golpe con otro casi mayor.

-Es curioso, pues a simple a vista yo soy el más mayor aquí, así que debería tener más experiencia que tú, ¿es cierto o no? Déjame adivinar: por tu condición de millonario excéntrico diría que eres el hijo huérfano de un acaudalado hombre o mujer, que te dejo toda tu fortuna. Has decidido que tu dinero vale lo mismo que tú espíritu, así que recorres estas tierras en busca de inversiones. Quizá lo hagas huyendo de algo. O a lo mejor es ese algo lo que ansías. No sé lo que quieres hacer con los esclavos, pero imagino que nada legal. ¿He acertado?

Niall lanzó una risa entrecortada, como si estuviera mordiéndose la lengua.

-No has dado ni una. En cuanto a la experiencia, no te creas tan experimentado. Lo que cuenta es la calidad, no la cantidad. Además, créeme cuando te digo que aparento menos edad de la que tengo.

-Bueno, dejemos de divagar. ¿Cómo has conseguido información acerca de mí?

-Oh, un buen profesional nunca revela sus fuentes. Lo que sí puedo decirte es que hay gente que te conoce, y peor aún, te odia. Gente dispuesta a difundir información sobre ti cuando le ofreces el dinero suficiente. Y créeme cuando te digo que de eso a nosotros no nos falta. Y hablando de eso, ¿Qué tal si nos centramos en los negocios?


-No me quedo tranquilo sabiendo eso, supongo que una vez esta reunión finalice habré de hacer limpieza. Hablemos de negocios entonces. Debo comunicarte que la entrega de esclavos se demorará unos instantes. No te alarmes, en menos de lo que canta un gallo los tendrás ante ti, pero no podemos arriesgarnos a ser atacados en nuestra base, poniendo en riesgo nuestra mercancía. Con la finalidad de evitar eso, nos tomamos la molestia de trasladarla a un piso franco no muy lejos de aquí. Además, si tuviéramos toda la mercancía en el mismo sitio… nada nos garantizaría que alguien con malas intenciones quisiera sustraer nuestros esclavos atacándonos en el proceso.

-Eso sería una pena, Thomas, una verdadera desgracia. En cuanto a tu elección de esconder a los esclavos, me parece una buena decisión. En cuanto a eso, desde que entré en este recinto llevo dándole vueltas a un asunto, ¿qué sucederá una vez la compra-venta se efectúe? No nos fiamos de andar a solas con tantos esclavos a nuestras espaldas. Imagínate que se revelan o peor, que alguien mal intencionado y más numeroso que nosotros decide atacarnos para conseguir la mercancía que considera suya. Sería una catástrofe.

-Ahora que lo mencionas, mi querido Elías, de eso quería hablarte. Como verás, somos una pandilla en proceso de expansión. De hecho, expertos nos denominarían ejército. Estamos cerca de controlar estos suburbios al completo. De hecho, en cuanto nos libremos de unos cuantos escarabajos peloteros que se resisten a ser exterminados y los pacifiquemos, así será. Y para ello necesitamos soldados, gente experimentada. Y por supuesto, capital. No voy a mentirte, tengo mis propios inversores y mis propios muchachos. Al igual que tú tienes tus propios surtidores de esclavos. Pero una asociación mutua nos beneficiaría. Imagina las repercusiones. Tú tendrías un flujo continuo de esclavos a buen precio y yo no tendría que recurrir al molesto proceso de entrenar más soldados de cero o contratar a los siempre ladinos mercenarios. Amén de que entre tú y yo existe una conexión especial, una conexión que nunca llegaremos a tener con nuestros respectivos contactos. Ambos somos hombres de mundo, avezados a este tipo de vida, aunque de maneras radicalmente distintas. Pero quizá es por eso que nuestra asociación pueda tener éxito, ya sabes que los polos opuestos se atraen.

-Tu oferta me agrada, cierto es.  Pero Nox es una entidad con espíritu libre. Somos filántropos, mi queridísimo Thomas. Ayudamos a  financiar todo tipo de proyectos solo para nuestra realización personal. Pero también es cierto que tenemos una elevada valoración de la libertad. Nunca nos quedamos en un mismo sitio por un largo periodo de tiempo, y para poner en marcha tu plan se necesitaría de meses, años quizá. Si he de quedarme aquí durante tanto tiempo y arriesgar mi capital en esta empresa he de estar seguro de que tú también perderías algo, además de lo obvio, si fracasáramos.

-¿A que te refieres? No vamos a fracasar, el curso invariable de la evolución dicta que la raza humana es y será la dominante, y tarde o temprano las otras razas perecerán inevitablemente. Es una empresa asegurada.

-Quizá estoy de acuerdo en eso, pero discrepo contigo en todo lo demás. A día de hoy el curso de la evolución no ha actuado, y mientras haya hordas de brokens, demonios y otras minorías enfurecidas dispuestas a tumbar tu por ahora pequeño y disfuncional imperio personal necesito que me ofrezcas una garantía de que esta alianza no es baladí.


Niall se estiró sobre la mesa hasta acercarse a Lilith, tocando la parte magullada de su rostro con sus fríos dedos.

-¿Qué ha pasado, bonita? ¿Acaso no has complacido a tu amo todo lo que deberías?


Al oír como hablaba a Lilith, la salvadora de su amigo, la vena del cuello de Martillo se hinchó como consecuencia de su furia. Aquella era la primera vez que daba signos visibles de perder los nervios desde que la conversación dio inicio. Con un movimiento sorprendentemente rápido para ser un altonato de mediana edad, el líder de Pureza agarró el brazo de su interlocutor. Niall, sorprendido y sonriente, miró a Martillo con aires de superioridad, como si fuera consciente de que aquel furioso hombre nada podía hacer. No obstante, decidió sacudir la cabeza y no seguir con aquello. Unos segundos después, un Martillo mucho más calmado liberó su mano. Sobre la pálida muñeca de Niall se podía ver un hematoma de color rojo bastante prominente.

-Te aconsejo que tengas mucho cuidado con las palabras que vayas a escoger a continuación, Elías. No me haré responsable de lo que suceda si me tachas de algo que no soy o insultas a la muchacha con un calificativo que no le haga justicia.


Niall, masajeándose la mano con rostro de dolor, contestó a Martillo:

-Tranquilo, amigo. No quería hacerte enfadar. En fin, relajémonos. Lo único que quería proponerte es que esta hermosa doncella trabajase para nosotros… en calidad de supervisora.

-Querrás decir en calidad de rehén. ¿Lo que planteas es añadirla al lote de esclavos, como si fuese una vulgar no humana? ¿Y qué sucede si por alguna casualidad fallamos, la matarás?

-No, maldita sea. No me malinterpretes. He observado que no hay mujeres en este campamento, quitando a la preciosa pelirroja de esta mesa. Por eso he comprendido instantáneamente que debería tener algo especial para que nuestro querido anfitrión la escogiese. Y a mí siempre me ha encantado trabajar con mujeres peculiares y sobresalientes, para que negarlo.  Así que mi cerebro ha hecho una curiosa aunque no por ello insuficiente asociación: si tú dispusieras de tu mejor agente femenina para la causa, cediéndomela en calidad de supervisora de nuestra empresa, entonces yo y mis chicos nos convenceríamos de las exiguas posibilidades de fracaso de tu intento de dominio de la Subciudad.


-Así que propones que traspase a Lilith a tu club en calidad de supervisora. ¿Supervisora de qué?

-De nuestros futuros negocios, por supuesto. ¿O es que piensas que planeo dejarte el dominio de este vertedero a ti solo? Jajaja, solo bromeo. Pero lo de la chica va en serio.


-No estoy muy convencido de esto, Lilith ha demostrado ser un aliado excepcional, que es mucho más de lo que tú has hecho hasta ahora.

Niall se llevó la mano al pecho, emulando una fingida aflicción:

-Me ofendes, hermano. De todos modos, dejemos que la señorita decida, si es tan capaz como para sentarse a tu lado debe saber tomar una decisión tan simple como esta. Lucrecia aquí presente puede convencerla de que en el club Nox tratamos especialmente bien a las muchachas. ¿No es cierto?

-Lilith, si quieres irte con nuestro querido amigo no seré yo quien te detenga. No obstante, si prefieres quedarte, el tema quedará zanjado. Y dime, ¿Qué opinas?

Martillo miró alternativamente a las dos mujeres, mientras ambos hombres esperaban una respuesta. La evolución de la conversación había sido curiosa. Aquellos dos individuos habían pasado rápido de tirarse los trastos a planear la dominación de la subciudad. No obstante, dado que la misión otorgada a Lilith por Duke expresaba claramente que debía centrar sus esfuerzos en enemistar a aquellos dos hombres, aquel era el momento más propicio para intentarlo.

”FDI”:
Si habláis entre vosotras no percibiréis las conversaciones, o al menos no en su totalidad. Podéis interpretar que oís algunas frases, pero sin pasaros. En cuanto a lo demás, diré lo que digo siempre: si queréis hablar con un personaje os responderá (o no) al principio del próximo mensaje.

Por último, referido a Friedrich, dado que su ausencia no ha sido justificada recibirá las consecuentes penalizaciones. Y tu no debes preocuparte Lilith, pues justificaste y no pretendía que respondieras una vez llegaras de vacaciones, de hecho me ha sorprendido la rapidez con la que lo has hecho.

Un saludo.


Última edición por Dezba Wakanda el Jue Abr 09, 2015 11:21 pm, editado 2 veces (Razón : Corregir fallos de código e imágenes + errata)

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