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[EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Sáb Nov 21, 2015 8:34 pm





La obispo respondió a mis palabras entre la indignación y la humillación. Ella misma reconocía los errores que había cometido autoflagelándose en una imagen ciertamente patética. Mientras, a su vez mostraba, un extraño orgullo respecto a lo que momentos antes ella misma había censurado mostrándose avergonzada. No pude evitar arquear las cejas en señal de asombro. – Excelencia, por favor. – Dije una vez hubo acabado su relato. – No es preciso que uséis unas palabras tan duras con vos misma. Aunque os honra reconocer los posibles errores cometidos, no hacéis ningún honor a vuestra dignidad como alto cargo de la Eclesia reprochándoos en público vuestra propia conducta. – Sonreí con cierta dulzura.

–Vuestra devoción por la sangre y el linaje es encomiable, Excelencia. – Sonreí. – Ese es un sentimiento que todos los aristócratas de Ciudad Catedral compartimos, sea cuál sea nuestra facción, y sea cuál sea la importancia de nuestra familia. Brindo por ello. – Cogí la copa de coñac y di un pequeño sorbo. – No obstante, y si me permitís el atrevimiento,  es cierto que habría otros métodos más adecuados para honrar a vuestra casa sin agraviar a las costumbres de nuestra Santa Institución. Aunque  la costumbre no permita a las mujeres formar parte del Cuerpo de la Eclesia Central, sí que pueden servir a Dios en las otras ramas de la Eclesia: La Orden del Martillo Áureo, El Sagrado Tribunal de la Inquisición, la Cruz Argenta  o la Cámara Hermética. E indudablemente de igual prestigio.

– Mi padre, al igual que yo, formó parte del Alto Clero, llegando a vestir el carmesí y ser la mano derecha del Exarca. Sin embargo, otros miembros de mi familia ocuparon puestos en otras órdenes. Para más señas, mi hermano mayor, que Dios le tenga en su Gloria, formó parte del Martillo Áureo. También mi hermana menor forma parte de las filas del cuerpo militar. O mi tío Herman Stenkerk, que es un alto cargo de la Orden Hermética. O por ejemplo mi buena amiga Helen Kantor, de una de las familias más importantes de las Grandes Casas de Zhiov, que desempeña nada menos que el puesto de Gran Custodio en Ciudad Catedral. – Dejé escapar un triste suspiro. – Como veis, Excelencia no es preciso ingresar en la Eclesia Central para defender el honor y prestigio familiar…

Suspiré de nuevo y mostré un gesto más amable en mi cara. – Sin embargo no creo que sea el momento o el lugar para debatir sobre el honor familiar. Cambiemos de tema, ¿os parece, mi señora? – Incliné la cabeza en señal de disculpa. – ¿Vuestro padre fue Altarius Tsumin? Mucho me temo que no tuve el placer de conocerle. – O al menos eso recordaba. Quizá en alguna ocasión hubiese coincidido con él hace años pero su irrelevancia política me impedía recordarlo. Quizá un obispo neutral, no encajado en ninguna facción y por tanto ignorado en las luchas de poder entre facciones… Aunque su hija sostenía pertenecer a un largo y distinguido linaje que se remontaba siglos atrás. No obstante, todos los advenedizos extranjeros que con los siglos se fueron instalando en Ciudad Catedral y se autoproclamaron nobles solían sostener la importancia histórica de su apellido. Pero en verdad éramos pocos los que podíamos presumir de la pureza y antigüedad de nuestra sangre.

– ¿Fue obispo, decís? ¿Hace muchos años que su alma fue reclamada por Dios para ascender a los Cielos? – Pensé unos instantes mientras me frotaba la barbilla. – Puede que lo llegase a conocer en alguna ocasión y no lo recuerde… Por favor, Excelencia, os ruego que me refresquéis la memoria. Políticamente, ¿cómo se situaba vuestro padre? ¿Cuál fue su legado político? – Sonreí. – Y ya que hablamos sobre esta cuestión, ¿vos gozáis ya de la simpatía de alguna facción de Ciudad Catedral?

Luego proseguí con otro tema. – Habéis mencionado, querida mía, a un arzobispo como vuestro benefactor propiciando así vuestro ascenso. Por curiosidad, mi señora, me encantaría conocer a ese gran hombre que supo ver vuestro talento, ¿quién es su Excelencia? –Sonreí mostrando los dientes mientras miraba fijamente a la obispo Tsumin. – Sin duda gozar de padrinos es imprescindible en nuestro mundo. Eso es algo innegable. Yo he tenido y tengo la suerte de gozar del favor de su Excelencia el Arzobispo Hieronymus Schönborn. Fue su Excelencia el que intercedió por mí ante el Cardenal Herman Rosembaum, que en paz descanse, y que por aquél entonces ostentaba el liderazgo de las Grandes Casas de Zhiov, así como ante el resto del Colegio Cardenalicio, para ocupar el puesto del fallecido obispo Albus Herberck en cuya diócesis yo ejercía de diácono.

Mi mirada se desvió perdida hacia al techo y mi cabeza empezó a divagar. – También fue Schönborn quien me presentó a Lady Dagma Rosembaum. – Dije más para mí que para los presentes. Una sonrisa de tristeza se dibujó en mis labios. – Dagma… – Con el tiempo me había dado cuenta de lo que había perdido… De lo que me habían arrebatado. Ahora, dos años después me daba cuenta de que en verdad cuánto la había amado. Cuánto podía llegar a echarla de menos… Los ojos se me empezaron a empañar por las lágrimas que se esforzaban por aflorar. Entonces me di cuenta de que había perdido la compostura, había mostrado un momento de debilidad inaceptable. Parpadeé con fuerza y volví a borrar toda expresión de sentimientos de mi faz.

Miré a la obispo Tsumin y sonreí condescendientemente. – ¿Cuánto hace de aquello? ¿Seis? ¿Siete años? Sí, tendría treinta y cuatro años cuando vestí el púrpura. Bastante mayor que vos me parece… Aunque las familias de las Grandes Casas de Zhiov nos hemos regido siempre por otra serie de costumbres. Para nosotros esfuerzo y perseverancia son dos principios rectores de nuestro ser. Entre nuestras familias solo progresan los mejores tras años de esfuerzo y sacrificio demostrando que son dignos de su sangre y de servir a Dios. Solo entonces se está preparado para asumir más poder en la Eclesia. – Pese a mi sonrisa mi mirada era fulminante.

– Disculpad, Excelencia. – Dije al Arzobispo Amstrong. – Que descortesía por nuestra parte aburriros con nuestras anécdotas de nuestra vida en Ciudad Catedral. – Hice una pequeña reverencia con la cabeza. – Por favor, Excelencia, os lo ruego, tomad parte de la conversación. Ya que nos encontramos en este ambiente de “confraternización”, sería un honor, y estoy convencido de que su Excelencia la obispo Tsumin estará de acuerdo, que compartáis con nosotros algunas de vuestras experiencias a lo largo de vuestra carrera eclesiástica, o al frente de la Archidiócesis de Todheim. Si no es mucha indiscreción, por supuesto. – Sonreí amablemente al Arzobispo en busca de su consentimiento.

Al cabo de un rato, cuando la acción en el fiordo parecía alcanzar su punto álgido me dirigí a la inquisidora que controlaba la cámara de la batalla. – Vos, joven. Pertenecéis al séquito de la inquisidora Ashlyn, ¿no es así? ¿Cuál es vuestro nombre? – Miré fijamente la pantalla. – Según me consta conocéis bien a los paganos con los que se están enfrentando. Vuestra superiora, ¿a quién se enfrenta? Por la luminiscencia energética es evidente que se trata de una batalla titánica… Sobrenatural. Por parte de ambas. –Miré preocupado  tanto a la inquisidora como a Lord Cromberg. La resistencia de los paganos pese a su clara inferioridad numérica era alarmante. – ¿Quiénes se supone que son esos criminales para poder hacer frente a cientos de los hombres y mujeres más preparados de Terra?

Un nuevo actor entró en escena. Una manada de bestias emergió de la linde de los bosques boreales. – ¡Allí! – Señalé con el dedo la escena de los lobos. – Por el amor de los Cielos… ¿Una manada de lobos? ¿O huargos? Son gigantescos. ¿Qué hacen dirigiéndose a la batalla? ¿Forman parte de algún escuadrón del Martillo?– Sorprendido vi como los huargos cargaban directamente hacia los soldados abalanzándose sobre sus gargantas. – Dios santo… ¡Están atacándonos! ¿Por qué atacan solo a los soldados y no ciernen sus fauces también sobre los paganos? –Miré incrédulo tanto a la inquisidora como al Caballero Honorario en busca de respuestas. – ¿A caso las bestias de los bosques también se han alzado en guerra contra Dios? ¿Los paganos tienen domesticados también animales salvajes? – Me puse a pensar. – Si son bestias de cría los que los controlan los han debido de liberar entre la maleza. Deben de tener ahí refuerzos. Agazapados. Escondidos.


FDI:

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Acción 1= Hablar + Activar técnica “El Canto del Ruiseñor” sobre el Arzobispo Amstrong para que hable de su vida.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Nov 21, 2015 10:12 pm

-Los pérfidos secuaces de los malignos quieren que nos confíemos, quieren que dejemos toda precaución a un lado, confiando en nuestra superioridad numérica aparente. Pero los paganos no son personas normales, capitán. Yo he tenido oportunidad de trabar espadas contra ellos y he descubierto que se asemejan más a puros demonios. Ilusionismos, todo tipo de subterfugios y puñaladas por la espalda están a la orden del día. Todo eso unido a una destreza envidiable en el campo de batalla y un desprecio absoluto por su propia vida. Por tanto, creo que lo más adecuado sería hostigarles, impedirles que se agrupen y hacer que se cansen. Atacarles desde lejos, intercambian a nuestros hombres conforme se cansen. Ellos no tienen ese lujo, y les costará caro. Se cansarán, y para entonces los buques de guerra y los refuerzos habrán llegado. A partir de entonces solo tendremos que preocuparnos de la forma en la cual decidiremos exterminarlos, pues no serán más que un amasijo de herejía a nuestra merced para ser castigado.

Al margen de esto, creo que sería provechoso que le explicara a sus subalternos lo siguiente. No deben confíar en sus ojos, pues no sería la primera vez que estos se ven manipulados por los paganos. Así pues, si observan algo ilógico o atípico, han de considerar la posibilidad de que se trate de una ilusión, de algo no verdadero. Le comento esto porque yo mismo y mi grupo fuimos presa de este tipo de artimañas en su día y al parecer mi jefa no ha tenido a bien el comentaróslo.

Así pues, recapitulemos. Recomiendo no dividirnos, sino provocar la división en el enemigo. No dejarnos llevar por la superioridad numérica y el fervor de la batalla, sino jugar con nuestra superioridad de forma inteligente y conseguir que los paganos se cansen mientras nuestras tropas conservan las fuerzas gracias a la inclusión de líneas de refresco. Recomiendo también no buscar un golpe definitivo, sino mellar la roca lentamente, ganar tiempo para los refuerzos, a menos que la situación se vuelva crítica. ¿Alguna duda, compañero?


Si sucedía lo que yo me temía y aquel soldadito de pocas luces no había entendido mi gran estrategia me esforzaría en responder sus seguramente estúpidas dudas. De no suceder esto, me llevaría una sorpresa y me dirigiría hacia mis nuevos subordinados para explicarles que las cosas habían cambiado y comunicarles la nueva hoja de ruta que el grupo llevaría de entonces en adelante.

Y si la suerte me era propicia, hasta la eternidad.

Sonreí mientras observaba el campo de batalla. Era consciente de que si algo fallaba, sería mi cabeza la que rodaría por un entarimado mugroso y sin lijar. Pero no temía las consecuencias, sino que disfrutaba del momento. El frio del exterior, que poco a poco e inexorablemente hacía mella en mi estado físico, como no podía ser de otra forma, no tenía acceso alguno a mi corazón, que bullía en adrenalina. Incluso la parte fisiológica de mi ser se relajó y mis necesidades más primarias dejaron de ser tan inmediatas.


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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por shiro tsumin el Lun Nov 23, 2015 12:24 am

Aquel obispo se comporto mas amable de lo que esperaba, yo creía que se comportaría como muchos otros y siguiera reprochándome por mis actos. Pero en lugar de aumentar mi "humillación publica" como la llamo el, de hecho me dijo que era admirable mi devoción por mantener el nombre de mi familia con honor "Vaya, espero caerle bien al final de todo esto" La única razón de que me alegrara por esto era el esperar sacar algo bueno, no me interesaba mucho la amistad o confianza de ese tipo de personas.

Me hablo tambien de que habia otros puestos con los que podria haberle dado honor a mi familia, aunque no se si aquel tipo veía a otra persona diferente a mi en el momento de sugerir a el puestos de miembro del martillo áureo como una opción, mi cuerpo parecie y era bastante fragil, el combate y entrenamiento no eran para nada lo mio... Aun asi, ser miembro del tribunal inquisidor o parte de la camara hermetica, lugar en el que podia leer cuanto quisiera sonaba mas como yo.

Despues de esto, me hablo de los puestos en a los que habian llegado los miembros de su familia.. Creo que por poco y ni escucho lo que me decia de lo aburrido que fue para mi.Por suerte cambio de tema al teminar con ello, pasando ahiora al tema de mi padre; no pude evitar mostrar mi sorpresa al escuchar que no lo habia conocido "Asi que no eras tan famoso.. ah, porque no me sorprende, una persona como tu no era de las que caian muy bien a los demas" Aun asi, mi padre podia ser tan molesto como quisieran ¿Pero como era que siquiera habia oido hablar de el?

-Bueno... No conoci muy bien a mi padre, pero por como era esperaria que lo recordara, ese tipo de hombres no se olvida facilmente; ya sabe, orgulloso, algo excéntrico pues amaba el color rojo, siempre tenia la ultima palabra... ¿no? Bueno, es comprensible - Suspire un momento pensando en sus preguntas, cuando me parecio encontrar una respuesta proseguí- Veamos, si yo tengo 20 años... Estoy casi segura de que ha fallecido ya hace 15 años, en paz descanse

En cuanto a su pregunta de su estado político, no he preguntado a la persona que me ha hablado de el sobre ese tema... Pero estoy casi segura de que tendria que haber escuchado sobre el, el sirviente mas fiel de mi padre y el que se encargo de educarme y guiarme por buen camino me conto que se hablo bastante de el despues de su muerte, cosas como que apareceria de la nada otro heredero masculino para seguir con legado o sobre la oportunidad que podria tener un hombre de decir ser e heredero, pues en mi familia, los hombres hijos de los anteriores jamas mostraban cual era su esposa...

:..Si no, quizas recuerde a un obispo que no deseaba para nada el ser arzobispo o cardenal y que siempre argumentaba "No soy digno de un puesto mas elevado que este, mi labor de servir a dios tan solo puede ser ejercida desde aqui" Pero eso es todo lo que se..lamento no poder darle mas detalles.
Sobre mi.. no, me temo que no simpatizo con ninguna faccion de la Ciudad Catedral, De hecho ni habia pensado en ello hasta que usted lo ha mencionado
-Tome aire lentamente mientras escuchaba sus siguientes preguntas.

-Seguramente estara muy agradecido con ese hombre por ayudarle tanto, su exelencia, casi o de igual manera en la que yo lo estoy con el hombre que me permitio entrar en la santa eclesia e incluso en un puesto asi; ese fue el arzobispo Akinelká Baragoroshi, creo que es posible que lo conozca, de no hacerlo dígamelo y se lo describiré- Después de contestarle aquello, escuche como pedia la opinion del arzobispo en aquellos temas; asentí cuando me nombro diciendo "estoy convencido de que su Excelencia la obispo Tsumin estará de acuerdo" Por si le quedaban dudas de aquello.

Al cabo de un rato, cuando el obispo Stenkerk vio la pantalla, le imite para ver como seguia la batalla de paganos contra eclesiastas. El choque de poderes entre ambos bandos era un bonito expectación, y yo, que o apoyaba a ninguno de los 2 bandos, disfrutaba de ver quien ganaria, como si todo aquello fuera un juego "Me pregunto ¿Que bando apoyarian los demas del clan Tzinch? Por un lado si los paganos ganaban, los vampiros no tendriamos que preocuparnos tanto del brazo de la eclesia como de ejercer represion sobre aquel bando...aunque eso podia generar bajas y la provabilidad de exito era mas bien baja. Mientras que si ganaba la eclesia, aquello seria tomado como un "interesante episodio" En la vida de los seres que son como yo.. todo indicaba que seguirian abrazándose a la eclesia por el momento" era lo que pensaba
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Lilith el Vie Nov 27, 2015 4:18 pm

La improvisada maniobra de ataque de Lilith, que tan ingeniosa le había parecido en un principio, se había ido al traste por su falta de puntería. La pelirroja gruñó, sumamente frustrada. Primero unos psicópatas peligrosos me arrastran a una batalla en la que tengo que arriesgar mi vida gratis... y ahora ni siquiera me salen bien los planes, se dijo entre toda clase de elaboradas maldiciones típicas de la Subciudad.

A su alrededor, las filas del enemigo estaban sumidas en el caos. Las acciones del resto de sus "compañeros", tales como la lluvia de flechas a la que se estaban viendo sometidos los seguidores de la Eclesia, la estampida de lobos que había aparecido de la nada cual alud de colmillos y pelaje y la serie de mortíferos ataques de Axel estaban haciendo que el orden entre los eclesiásticos se desmoronara. Y, además, estaban haciendo que Lilith quedara como una inútil incapaz de vérselas con un simple grupo de soldados de pacotilla.

Aquello era inadmisible, por supuesto. A la Furia Roja no le servía de nada demostrar su fuerza; sin embargo, en su testarudez, se dijo que no sería menos. Aunque se había repetido varias veces antes de la batalla que no debía dejar que se le calentaran los cascos, había ocurrido. Al tiempo que imbuía ambas manos en ardientes bolas de fuego, frunció el ceño, determinada.

Dirigió la mirada hacia donde sabía que se encontraba el paquete con las balas, a los pies de la falange de soldados, y lanzó ambas bolas de fuego al unísono hacia ese punto. Si no podía completar su plan con precisión y eficiencia, lo haría con cabezonería y exceso de medios. Así era la Furia Roja.

Acto seguido, sin siquiera esperar a comprobar si el paquete había prendido o había vuelto a fracasar estrepitosamente, corrió hacia la izquierda de la formación. En cuanto se pusiera al alcance de las lanzas de sus enemigos, se lanzaría hacia el frío suelo helado y rodaría hacia los pies del enemigo. Entre aquello y la confusión que causaría la explosión de la munición -si es que había logrado acertar-, era previsible que evitaría impactos directos.

Tras rodar por el gélido hielo del fiordo, que por suerte no notaba gracias a su capacidad de funcionar como una poderosa fuente de calefacción, se erguiría con toda la velocidad de la que pudiera hacer gala. Al tiempo que se alzaba, su brazo derecho empezaba a prender y acumular calor para su siguiente ataque. En cuanto se alzara por completo, extendería dicho brazo sobre los escudos de sus enemigos, a la altura de la cabeza aproximadamente. Las llamas lamían su piel de manera casi hipnótica, llegando hasta el codo y ennegreciendo el blanco manto de camuflaje que le había dado Axel.

-¡Arded en el puto infierno!- fue lo único que se le ocurrió decir a la inflamada pelirroja antes de proyectar la fulgurante corriente de fuego hacia el rostro de los soldados, describiendo un amplia arco de 120 grados frente a ella.

El fragor de la batalla se iba apoderando de la impetuosa pelirroja. Sin embargo, en el fondo de su ser algo, quizás el pesimismo que le había inculcado la vida en los peores barrios de Ciudad Catedral, o puede que un verdadero arrebato de sentido común, le decía que las cosas iban a salir tremendamente mal.

FDI:
Velocidad 2=Acciones 3
Acción 1: Bola de fuego hacia el paquete con la munición+Bola de fuego hacia el paquete con la munición
Acción 2: Correr hacia el flanco izquierdo de la formación de tortuga+Rodar hacia ese mismo punto en el último tramo, cuando me ponga al alcance de las lanzas
Acción 3: Levantarme después de rodar+Lanzar Torrente piromántico en una arco de 120 grados hacia el frente, a la altura de las cabezas de los soldados, para tratar de impactar en la mayor cantidad de ellos posible.
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Rory Mercury Emroy el Lun Nov 30, 2015 7:21 pm

Rory nunca había estado en una batalla de tales magnitudes. Ese hecho lo empezó a notar cada vez más mientras giraba sobre su eje, haciendo brotar la sangre de los soldados que hubieran tenido la mala fortuna de encontrarse cerca suya. Ese hecho fue suficiente para captar la atención de los soldados aburridos que ya estaban cansados de esperar en la retaguardia, pero ese deseo de batalla no hacía más que alimentar cada vez más y más a Rory, haciéndole disfrutar en grandes proporciones de ese momento.
"¡Sii! Venid más, ¡Cuantos más seamos, más sangre y más divertido será!"
Al parecer el instinto de la mujer fue acertada y consiguió evitar la ofensiva de tres soldados gracias al bloqueo preventivo con su hacha. La enorme masa del arma fue suficiente para detener a los tres enemigos, pero ella sintió otras tres presencias que irradiaban ansia de sangre detrás suya. Ante ese hecho no pudo evitar que se le formara una amplia sonrisa, pero nadie podía ver su expresión dado que su artefacto le tapaba la cara y gran parte del cuerpo por como lo tenía posicionado. La chica efectúa un rápido salto hacia su derecha intentando evadir de forma heterodoxa el ataque por la espalda. Antes de caer al suelo, levanta su arma con ambas manos para luego hacerlo descender de forma brusca al suelo con todo su potencial, incrustando la pesada hoja todo lo posible en el hielo para intentar erradicar su estructura como unicidad. Con esa maniobra pretendía que cayeran al agua helada todos los soldados posibles para que murieran de hipotermia, o en su defecto, que se hundan en las profundidades por culpa de sus pesadas armaduras. Rory podría evitar caer gracias a su gran agilidad para desplazarse entre los bloques de hielo, y aunque se cayera no lo tendría tan difícil para salir al no llevar ningún tipo de armadura. Sin embargo, luego de realizar esa maniobra observa un gran destello de luz y fuego no muy lejos de ella. No solo eso, también había sentido un gran placer por el sufrimiento que recibían los soldados en aquella dirección, algo que ella no había pasado por alto.
Sin importarle si los soldados habían caído o no al agua, empieza a desplazarse en dirección a la antorcha humana con una sed de sangre imparable a través del campo de batalla. Ni siquiera se molesta en disminuir su velocidad en cuanto llega a ella. Para llamar su atención, blande su enorme hacha y hace ademán de darle un golpe contundente con la hoja de su pesada hacha en su torso, algo que sin duda le dañaría internamente y le descargaría una gran energía cinética, como si fuera una embestida. Luego, mira a la mujer con una expresión lasciva para hablarle a continuación:
—Te doy las gracias por haberme dado todo ese éxtasis, quiero recompensarte—Dice Rory antes de levantar nuevamente su hacha ensangrentada por los soldados, en dirección a Lilith, esta vez poniendo por delante el filo de la hoja.

FDI:

Acción 1: Esquivar de un salto hacia la derecha + Técnica "Erradicadora de protecciones" aplicado al hielo.
Acción 2: Desplazarse hacia Lilith(En caso de que el hielo se haya resquebrajado, va saltando de plataforma en plataforma) + Darle golpe contundente en el torso con la parte plana del hacha.

Siento haber tardado tanto en postear, intentaré no demorarme tanto como esta vez u.u

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Mar Dic 08, 2015 3:02 pm

Maximilian Stenkerk y Shiro Tsumin (Salón de guerra):

El arzobispo Armstrong pareció ruborizarse brevemente ante el ruego de su compañero obispo. Permaneció en silencio un momento, dubitativo y procedió a narrar una historia trivial sobre su carrera profesional. Su voz era dulce y tranquila, casi parecía un anciano recordando sucesos hace tiempo olvidados, a pesar de su corta edad.

-Oh amigo mío. Me temo que mis historias no son tan emocionantes ni trágicas como las vuestras. Temo que seré yo quien os aburra... pero si insistes, no me queda más remedio que contaros alguna historia. Nací en el seno de una familia afortunada, en un pequeño pueblo al sur del Espinazo; De niño, no teníamos dinero y apenas comíamos una vez a la semana, pero no nos faltaba el amor ni la fe, la fe de un mundo mejor, una vida mejor. Mi madre ama a sus hijos a todos por igual. No quiere a uno más que al otro ni nos exigíó nunca más de lo que podíamos dar o hacer. Es una mujer hermosa y sabia. Cuando tuve edad suficiente, emprendí un largo viaje con el fin de ayudar a mi madre y mis hermanos a alcanzar esa vida mejor. Durante algún tiempo me gané la vida sirviendo a los demás, alimentándome de sus sobras. Entonces conocí la eclesia y comprendí que debía dejar de servir al hombre y servir al señor.

Por un momento, la cara del arzobispo cambió sutilmente, como si hubiese recordado algo realmente bello o feliz.

-Como otros muchos estudié en Ciudad Catedral los pretextos de nuestra orden y las enseñanzas del señor. Mi devoción siempre ha sido fuerte y mi espíritu servicial y el señor me recompensó por ello. Poco a poco los hombres que se encontraban sobre mi pasaron a estar a mi servicio y hace unos años alcancé esta posición privilegiada que me permite dar a mi familia esa mejor vida que buscamos durante tanto tiempo. Como podéis ver amigo mio, no hay monstruos ni explosiones en mi vida. Me temo que no puedo competir con vos.

La batalla continuaba en las pantallas y Theodor Cronber observaba con atención cada pantalla con rostro sereno y calmado. Con su mano derecha apretó un botón en la mesa y su voz resonó fuerte en la estancia.

-Que partan todas las tropas.

Anais Stern dio un respingo cuando el obispo Stenkerk se dirigió a ella y apartó toda su atención de las pantallas y el control remoto de su servocalavera que quedó levitando sobre el campo de batalla enfocando la reunión del inquisidor Wakanda y los jinetes tratando de organizar a un ejercito descompuesto, detalle que no pasó por alto el ojo del comandante supremo.

-¡Si señor!- Respondió cuadrándose marcialmente levantándose instintivamente de la silla haciendo caer esta al suelo llevando un rubor de vergüenza a las mejillas de la muchacha.

-Anais Stern su excelencia.- Respondió colocando la silla en su lugar y sentándose de nuevo en ella, con la compostura ya recuperada aunque el rubor no desapareció de su cara hasta minutos después. Respondió con sinceridad todas las preguntas del Obispo sin dejar de mirarlo nunca a la cara, pero nunca a los ojos a menos que así lo exigiese él.

-Así es señor, somos inquisidores después de todo, es nuestro trabajo buscar, perseguir, capturar y juzgar a cualquier pagano. Ese de ahí debe ser Axel winter.- con un movimiento de su mano hizo que su artefacto sobrevolase el campo de batalla y enfocase a un hombre moreno con gabardina roja que esgrimía violentamente una gran espada de grotesca factura y una gran pistola. -Se sabe poco de él, sol oque allá donde va causa siempre un gran caos y destrozo. No se conoce ningún superviviente de sus fechorías. Respecto a Nadine...- La cámara enfocó entonces hacia la lucha que la inquisidora Talia estaba teniendo con la Pagana de nombre Nadine en la que ninguna de las dos cedía lo más mínimo. La muerte y la destrucción las rodeaban y no todas ellas causadas por la pagana.

-Es la líder de “los soles negros”, los demás paganos son miembros de esa organización me temo. Nadine ha sido nuestra principal presa desde que se formó el equipo, pero el inquisidor Sidonius conoce los detalles mejor que yo, su excelencia.

Gregor Sidonius, que asta entonces había permanecido sentado y en silencio junto a su aprendiz, un Broken por su tamaño y el ojo rojo que dejaba asomar por el agujero de su capucha bebió un largo trago de vino y le bastó una sola mirada para que Anais agachase la cabeza y volviese a sus tareas. Gregor se limpió los labios y respondió a la pregunta del Obispo con un único nombre.

-Nadine Ashlyn.



Lilith, Dezba Wakanda y Rory Mercury Emroy (Puerta cardinal):


Orgulloso, el jefe de caballería atendió a Dezba y montó en su Leopardo de las nieves oteando el horizonte de la batalla donde los paganos habían roto las filas de la eclesia y la batalla se había transformado en una carnicería. Desde lo alto de su montura miró a Dezba.

-No parece que esos paganos tengan intención alguna de reagruparse señor, y tampoco parece que vayan a cansarse pronto...

El Lider del escuadrón se colocó ambas manos sobre los ojos a modo de visera y achinó los ojos para ver mejor. Una expresión de preocupación asomó en su rostro.

-Que demonios...- susurró incrédulo.- Inquisidor Wakanda... ¿Una manada de Huargos es lo suficientemente inusual como para no prestarle atención?

El hombre sobre el felino no esperó respuesta y tiró d ellas riendas de su animal haciendo que girase suavemente encarando a su jinete a los hombres que tenía a la espalda.

-¡Jinetes en formación! ¡Berny, busca al Capitán a cargo de la división e informale de nuestra llegada y los planes del inquisidor, ya lo has oído, traelo aquí si es necesario, date prisa!


Un Leopardo no demasiado alto y muy delgado abandonó la formación. Sobre su lomo, un Jinete tan delgado y de apariencia tan frágil como la del animal embutido en su armadura de metal y pieles respondió a su líder. Una voz jovial de mujer sonó a través del yelmo que cubría su rostro.

-¡Si señor!


Rápidamente, la jinete espoleó a su animal y este desapareció en la nieve como un hálito. Tal vez no fuese un soldado fuerte y resistente pero sin duda era veloz. El resto de bestias se agruparon en una formación de triangulo donde su líder, el hombre con el que Dezba había hablado se encontraba en el centro de la formación. En un lugar donde los hombres a su lado y espalda pudieran ver las ordenes que comandaba, y el hombre alto y fuerte como un toro que tenía frente a si como pináculo de la formación pudiese escuchar su voz a su espalda.

El séquito de inquisidores por su parte, sin aceptar del todo el liderazgo de Dezba permaneció junto a su recientemente autoproclamado líder a la espera de ordenes. La molestia y enfado eran evidentes el en rostro de Kaminska que a juzgar por el movimiento de sus pies, no era mentira que se le estuviese congelando el culo. Lady Blacmaw y el exorcista Benditch sin embargo no servían a Talya y se dirigieron a la batalla donde eran más necesarios.

Cerca de la puerta cardinal, Rory hundió su acero en el hielo. La fuerza del impactó abrió un agujero bajo los pies de los soldados que se hundieron en el agua helada por el peso de sus armaduras, mientras los más afortunados, se reunieron con su creador al ser golpeados por los enormes bloques de hielo afilados como espadas que saltaron durante el impacto. Más de veinte soldados perdieron la vida a manos de Rory tras ese simple movimiento de muñeca. Su corazón latía con fuerza queriendo saltar de su pecho, la sangre le bullía en las venas, un escalofrío recorrió su espina dorsal como un relámpago y el sexo se le incendió humedeciendo sus muslos.

Cuando Rory cargó sobre Lilith, el paquete explosivo de la pelirroja estalló bajo los pies de los soldados como una granada haciendo que las balas de su interior rebotasen contra el acero de las armaduras en una sinfonía de pitos y chasquidos. La joven del hacha emergió de entre los soldados en el momento que Lilith lanzó su ataque resultandole imposible esquivar la llamarada de fuego que la golpeó de lleno en el brazo y la pierna izquierdos.

Gracias a su agilidad y perspicacia la pandillera tuvo más suerte y logró ver al demonio de guerra a tiempo de tirarse al suelo y rodar evitando el golpe de su arma.


”F.D.I”:
bueno, puesto que se a iniciado un PVP tengo que decir que en ese respecto voy a ser muchísimo más estricto con el tema de las acciones por turno. Os recomiendo, ademas, depurar muchísimo vuestras redacciones para escribir realmente aquello que queréis hacer en el orden que queréis hacerlo. Dicho esto, suerte a las dos ^_^

Rory, a causa del torrente piromantico de lilith, acusas el estado alterado “quemado” con quemaduras de 1º grado.




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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Jue Dic 17, 2015 1:54 pm





La obispo Tsumin empezó a describirme a su progenitor. – El rojo… ¡Ja! Tengo la impresión que todos los miembros de la Eclesia Central tenemos cierta debilidad por el color carmesí. – Bromeé. Luego comentó su edad. Veinte años. Esa cría casi podría ser mi hija… – Entonces si vos teníais cinco años cuando vuestro padre falleció, y por lo que habéis dado a entender no teníais ningún familiar cercano más, ¿con quién os criasteis, Excelencia? – Entonces mencionó al mayordomo. – Un mayordomo como instructor. Una decisión muy arriesgada. Sin duda debieron de ser unos quince años muy duros, pero en vista de vuestra “meteórica” carrera vuestro tutor debió de hacer un trabajo encomiable. – Dije con falsa admiración cubriendo el sarcasmo.

– Sin duda he de estar agradecido al arzobispo Schönborn por su amistad y guía. Su Excelencia el arzobispo siempre ha sabido apreciar el talento de los demás. – Una ligera arrogancia impregnaba mis palabras. – Mas si he de mostrar mi gratitud a alguien es mis padres, su Eminencia el cardenal Clementus Stenkerk y Lady Sofieke Jordaens, el Señor los tenga en su gloria. Ellos me inculcaron los valores de fe, honor, perseverancia y tradición. Y el deber para con la Eclesia y la familia. – La obispo Tsumin comentó que su “mentor” era Akinelká Baragoroshi. – Seguramente conozca a su Excelencia el arzobispo Baragoroshi, pero en verdad no soy capaz ahora mismo de recordarlo…  En verdad en los últimos dos meses he pasado por ciertos eventos estresantes… Y ahora el peligro que se cierne sobre Terra en las mismísimas afueras de esta ciudad… Demasiadas cosas importantes ocupan mi mente para tales detalles me temo. – Bromeé.

– Mas lo que me resulta realmente intrigante, Excelencia, es como una obispo nobel como vos se encuentra tan lejos de su hogar y su diócesis. – Sonreí condescendientemente. Todavía seguía sin comprender por qué la muchacha estaba en Todheim, y todavía más importante, ¿por qué estaba en la Sala de Guerra? Por lo que me había contado, era imposible que fuese una misión oficial del Exarca. La obispo era irrelevante políticamente hablando y ella misma había reconocido su total aislamiento en la política de Ciudad Catedral. ¿Habría sido designada a una diócesis rural de Norskland? Quizá hubiese ofendido a algún alto cargo y hubiese sido castigada por ello. Eso sí sería sumamente divertido. Sonreí para mis adentros. – ¿Viaje de cortesía? ¿O por deberes religiosos os encontráis en esta ciudad y este Salón de la Guerra? Hacer este viaje en pleno invierno puede ser toda una odisea. Y los caminos son cada vez más peligrosos e intransitables. Creedme, sé muy bien lo de que le hablo, querida. – Suspiré con aire apesadumbrado.

El arzobispo Amstrong se mostró sorprendido por mi interpelación a su pasado para luego narrar su “aventura”. Un simple y vulgar plebeyo del otro lado del océano. Emigrante llegó pobre a Ciudad Catedral donde sabe Dios a qué se dedicó para sobrevivir. Encontró la fe e ingresó en la Eclesia Central hasta llegar a ser arzobispo de Todheim. ¿Una muestra de la fortaleza y perseverancia del espíritu humano?

En verdad me sentía contrariado con su historia. Por un lado no podía evitar sentir cierta admiración por haber sido capaz de abandonar la vida de pecado de la prole, no como los haraganes descastados de la subciudad, y muy especialmente los seres de las razas inferiores. Por otro desprecio por su indecorosa impertinencia al aspirar a aquello que le es ajeno por la impureza de su sangre. Un insulto a las tradiciones y al decoro.

De repente volaron los cuchillos. Bajo su edulcorada voz pude ver como el Arzobispo intentaba dejar clara su posición. Que a sus ojos y oídos tampoco escapaban los hechos y los secretos. “Explosiones y monstruoso” dijo. Explosiones y monstruos. En ningún momento mencioné lo ocurrido “ese día” pero era evidente que se refería a él con las explosiones. Reflexionando, tampoco sería extraño que conociese ese acontecimiento… Tantos nobles y altos cargos de la Eclesia muertos o heridos…

Pero ¿y los “monstruos”? ¿A qué se referiría con aquello? ¿Conocería el pecado de mi hermano Abelje? Imposible. Tío Herman y Julius enterraron todo aquello, eliminaron todo lo que podía comprometer a nuestra casa… Jamás se supo de aquello. No quedaba nada. Jamás había existido… Pero, ¿entonces? ¿Se referiría a aquel incidente con la cortesana fallen hace más de veinte años en ese viaje a Albor? No. Padre ordenó a Julius limpiar todo, eliminar las “pruebas”. Aquello tampoco había ocurrido jamás.

“Monstruos”. La palabra reverberaba en mi cabeza. ¿A qué se refería? ¿Cómo se habría enterado de aquello? ¿O quizá me estaba volviendo paranoico? Aun así, alguien de mi posición no puede correr riesgos. Aunque sean infundados. Y el arzobispo se había convertido en un posible riesgo. Un riesgo que debía de ser evaluado y llegado el caso neutralizado. Habría que prestar más atención a ese imberbe. Con cautela.

– Al contario, Excelencia. Vuestra vida puede ser un claro ejemplo de la fortaleza e integridad que sustentan al espíritu humano. Incluso la persona más banal, ordinaria o decadente puede recurrir a esa vigorosidad espiritual para encontrar el camino. El regalo de Dios a sus hijos favoritos, los humanos. – Lancé una mirada de desprecio al broken que se resguardaba en las sombras. –Vuestra madre debe de estar orgullosa de vos, Excelencia. Y sin duda vuestros hermanos tienen un faro de rectitud por el que guiarse en vuestra honorable persona. ¿Han recibido también la llamada de Dios y han ingresado en las filas de la Eclesia? ¿Siguen viviendo todavía todos juntos aquí en Todheim? – [/color]Una cortés sonrisa apareció en mis labios. – Con que os formasteis en Ciudad Catedral… De las calles al clero. Quien sabe, quizá lograsteis formaros gracias a alguna de las obras de caridad para los humanos más desfavorecidos cuyo patronazgo recae en mi humilde persona desde hace años. – Bromeé. – Aun así, de los seminarios de Ciudad Catedral a la Archidiócesis de Ciudad Catedral hay una gran distancia. ¿Cómo cambiasteis la Capital de la Fe por los lejanos páramos helados de Norskland, Excelencia?

Mientras hablábamos, Cromberg, totalmente embelesado por la batalla dio la orden de enviar todas las tropas. Una señal preocupante. Muy preocupante. – ¿La situación se está descontrolando, Lord Cromberg? ¿Queda mucho para que llegue el apoyo marítimo del Almirante Drake? ¿Y de las fuerzas de Infernalia se sabe algo? – Pregunté ciertamente disgustado. La tenacidad del enemigo me asustaba. No debía de ser fatalista, la Eclesia encarnaba el poder absoluto en Terra y ninguna fuerza podía desafiarlo, pero ante nosotros se mostraba como las fuerzas de la Eclesia estaban siendo aplastadas con una fuerza desproporcionada e implacable. Un mal augurio.  – Veo un gran número de bajas en nuestras filas… Pero los enemigos… ¿Han sufrido algún daño desde el inicio de la batalla? Como ya comenté, mucho me temo que no estoy versado en las artes militares. Me resulta realmente arduo interpretar los que se muestra en las pantallas… Mas no parece que vea ningún daño crítico en las fuerzas del enemigo…  Y lo verdaderamente importante, ¿la Puerta Cardinal sigue asegurada? – Tragué saliva. – Como bien estaréis enterado, Lord Cromberg, los paganos conocen el funcionamiento de las puertas. Saquearon los monasterios que guardaban sus planos. Es lógico suponer que dispondrán de algún arma o método para comprometer la integridad del Regalo de los Ángeles… – Miré al Caballero Honorario. – Me imagino que os guardaréis un secreto bajo la armadura, Eminencia. Hay que proteger la puerta a cualquier precio. A cualquier precio.

Cuando me dirigí a la inquisidora, se puso de pies cuadrándose y tirando la silla al suelo. Los nervios y la vergüenza se apoderaron de su rostro. No parecía estar acostumbrada a que un ser superior se dirigiese a ella. Arqueé una ceja ante una escena tan cómica. La pose marcial con el rostro rojo y eso sumado a su vulgar aspecto. Tatuajes, perforaciones faciales, pelo desaliñado… Más parecía una delincuente que una inquisidora, aunque últimamente parecía que era lo normal en el Santo Tribunal. Debían de andar faltos de gente decente. – Descansad muchacha… Anais Stern, mmm, ya veo.

Luego mostró a uno de los paganos en escena. – Axel Winter. – Murmuré. Su nombre me sonaba de algo. Un criminal que se fugó hace años de la prisión de Ciudad Catedral. – Aspecto vulgar, soberbia explícita y decadente banalidad…  Pero indudablemente peligroso. Cruel, sádico y corrupto. Muy mala combinación. – Miré a la inquisidora con sonrisa burlona. – ¿Se sabe poco de él decís, muchacha? ¿La Inquisición sabe poco sobre algo? ¡Qué sorpresa! – Dije con sarcasmo. Posiblemente supiese yo más sobre él que la Inquisición. – Bien podría ser un líder pagano, un mercenario contratado o un simple espontáneo… Al menos se habrá podido constatar cuál es la base de su peligrosidad y capacidad destructiva, espero.

Finalmente presentó a la líder del grupo de paganos. Nadine. Para ello enfocó la lucha que mantenía con la inquisidora Ashlyn. Tanta destrucción, tanta muerte. Cuerpos quemados y congelados. Las tripas se me revolvieron. Una carnicería de obra sobrenatural. Le pedí más información sobre la pagana, pero delegó en el Inquisidor Sidonus que respondió con solo dos palabras: “Nadine Ashlyn”. Ashlyn… Arqueé ambas cejas sorprendido. – Ashlyn, ya veo. La famosa hermana de la inquisidora Talia Ashlyn… Qué irónica y dulce coincidencia. O mejor dicho, qué interesante convergencia. – Miré más detenidamente la imagen y las fuerzas que ahí confluían. – E intuyo que ese artefacto de la Eclesia que robó estará relacionado con toda esa actividad de carácter… sobrenatural. – Suspiré. – Y aun así siguen siendo dos elementos destructivos. Dos en medio de una docena. Y uno de ellos se encuentra neutralizado en ese duelo de luz y hielo, ajeno a lo que acontece alrededor. Entonces, ¿por qué el resto resiste con la misma determinación a nuestro embate? ¡¿Quiénes o qué son esos demonios para enfrentarse a la Ira de Dios?! – La irritación de mi voz iba en aumento mientras lanzaba una mirada implacable al inquisidor Sidonus y a la inquisidora Anais Stern.


FDI:

Velocidad 0 = Acción 1
Acción 1: Activar técnica “El Canto del Ruiseñor” para que Shiro Tsumin se muestre más confianza hacia Maximilian y no le dé reparos charlar con Maximilian sobre los motivos por los cuales está en Todheim.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Lilith el Dom Dic 20, 2015 5:01 pm

Por fin, su maniobra había funcionado. Las balas silbaron en el aire, como era había querido que pasara desde un principio, y casi se permitió una sonrisa de satisfacción. Casi, porque estaba demasiado concentrada en hacer arder a los lacayos de la Eclesia como para permitirse distraer su atención. Y de golpe, mientras la Furia Roja liberaba el ardiente abrazo del torrente piromántico, de entre el caos de humo, sangre y armaduras pesadas surgió una muchacha. Desde que descubrió la existencia de sus poderes en plena batalla contra un monstruo aberrante en Ciudad Catedral se había acostumbrado a que pasaran cosas raras, pero lo último que se esperaba era ver a una jovencita portando un enorme hacha emerger de entre las filas enemigas arrollando a varios soldados a su paso. Tanto se sorprendió, que no pudo evitar que las llamas de su ataque lamieran la piel de la recién llegada, provocándole quemaduras leves que a buen seguro resultaban dolorosas.

Sin embargo, no tuvo tiempo para arrepentirse; pronto la situación se tornó aún más extraña, pues la alocada joven lanzó un súbito hachazo hacia Lilith. Gracias a sus desarrollados reflejos, lo pudo esquivar en el último momento; sin embargo, teniendo en cuenta la potencia y velocidad del golpe, sabía que no tendría la misma suerte la próxima vez. Había surgido una nueva enemiga ante ella, una enemiga que parecía mucho más peligrosa que aquellos simples soldados rasos de la Eclesia. Molesta por el enfrentamiento que sabía que se avecinaba, Lilith frunció el ceño, y trató de pensar un plan que seguir.

-No sabía que la Eclesia ahora mandaba a niñas vestidas con harapos a luchar sus batallas- le dijo de manera burlona a su extasiada rival, tratando de provocarla -Bueno, mirándolo por el lado bueno, esa capa maloliente tiene pinta de arder bien...

Antes incluso de acabar su corto alegato, en su mano derecha había acumulado una concentración de ascuas y llamas en forma de pequeña bola de fuego, la cual no dudó en lanzar hacia la chica en el momento mismo en el que acabó de meterse con su exiguo vestuario.

Alertada por la velocidad con la que había enarbolado la joven aquella enorme hacha en su intento por golpearla, Lilith trató de evadir un posible contraataque dando un raudo salto hacia atrás. En cuanto se estabilizó dirigió la misma mano con la que había lanzado la bola de fuego hacia la funda donde guardaba su fiel pistola. Desenfundó y empuñó el arma de fuego como tantas otras veces en su vida, y apuntó a la rodilla izquierda de su enemiga. Durante un momento estuvo apunto de reblandecerse debido al aspecto demasiado infantil de la joven a la que iba a disparar.

Pero aquel no era momento para dudar. Estaba metida hasta el cuello en el fango de una batalla que tan solo acababa de empezar, y no iba a arriesgarse.

Así pues, apretó el gatillo sin dudarlo más de un segundo. Bastante segura de su victoria, aunque algo precavida -después de todo lo que había vivido en Ciudad Catedral, era imposible no serlo- bajó el humeante cañón, sin apartar la mirada de la muchacha.

F.D.I:
Velocidad 2->Acciones 3
-Acción 1: Bola de fuego hacia rory
-Acción 2: Saltar hacia atrás para evadir+desenfundar pistola
-Acción 3: Apuntar a la rodilla izquierda de Rory+disparar pistola
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Rory Mercury Emroy el Lun Dic 21, 2015 12:40 am

El ataque de Rory fue mucho más efectuvo de lo que ella esperaba. Ya sabía que nunca se había encontrado tan exaltada como en ese momento, pero después de comprobar cómo el hielo se abría a sus pies sin mucha resistencia pudo ver que estaba muy agraciada.
"Oh, gracias Dios por darme este poder para sesgar estas vidas, ¡Haré cumplir tu voluntad!".
Rory se regocijó entre los gritos de los soldados al ser atravesados por las cuchillas de hielo, como si fuera la más exquisita de las sinfonías para sus oídos. La pena es que no pudo gozarse la escena de ver a los soldados muriendo, necesitaba saltar de bloque en bloque para evitar ser aplastada ella también.
Mientras Rory se dirigía hacia la zona que le había llamado la atención, pudo ver que habían varios soldados de la eclesía en su camino. Sin molestarse siquiera es prestarles más atención que la que le daría a un insecto, pasó a través de ellos cortando a las almas que tuvieran la mala fortuna de encontrarse en frente suya. Se encontraba tan enfrastada en su objetivo en avanzar que no pudo hacer nada contra un muro de fuego que aparecío de repente en su camino. La mujer intentó rápidamente usar la gran superficie de su hacha como escudo, pero no fue lo suficientemente rápida y quedó la parte izquierda de su cuerpo al descubierto, quemándole el brazo y la pierna.
"Tú..."
Enfrascada de odio por el daño recibido, cargó hacía Lilith pero ella fue más rápida y esquivó ágilmente el ataque. Eso hizo ganar la sorpresa de Rory de que fuera tan ágil, no era como esos soldados que confiaban en sus armaduras y en bloquear los ataques. Sin embargo, el mínimo respeto que surgió hacia ella desapareció completamente en cuanto la Lilith la provocó verbalmente.
"Cómo te atreves... Te arrancaré las extremidades y te haré suplicar por tu vida antes de aplastarte como el insecto que eres".
Rory ya se encontraba en un estado mental débil por el frenesí de sangre, por lo que la provocación de Lilith no hizo más que enfurecerla y hacerle desear cortarla en pedazitos muy pequeños. Mientras iba a cargar nuevamente hacia ella, vio como se acumulaban ascuas escarlata en su mano, seguramente con la intención de lanzarle fuego como había hecho antes. La opción más inteligente era intentar esquivar el ataque dado que la evasión era una especialidad de Rory, pero no era capaz de pensar en eso. Lo único que pasaba por su mente era en cómo disfrutaría oír las súplicas de Lilith cuando se dedicara a seccionarle las extremidades. Por lo tanto, sin importarle que la pirómana le lanzara una bola de fuego, Rory corrió hacia ella con total decisión.
Como si fuera una bateadora, movió horizontalmente su hacha con la intención de golpear la bola de fuego con la parte plana de su hacha, cosa que no sería muy difícil dada la gran superficie del arma. Aún sentía el dolor causado por las quemaduras anteriores, pero no era suficiente para detener su deseo de asesinar con su frenesí de sangre. En cuanto la distancia entre ella y Lilith se hizo lo suficientemente corta, levantó el hacha e hizo un tajo vertical dirigido al hombro derecho de Lilith con la intención de seccionarle el brazo sin ningún miramiento. Sin embargo, luego de eso la mujer saltó hacia atrás sacando un extraño artefacto que Rory no había visto nunca. Como que parecía que el artefacto podía atacar a distancia por el modo en que se había alejado, Rory rápidamente posicionó nuevamente la hoja el hacha en frente suya a modo de escudo, intentando que le cubriera la mayor parte del cuerpo posible.
—Qué molestia... Los insectos deben esperar pacientemente a ser aplastados.

FDI:

Acción 1: Correr hacia Lilith + golpear la bola de fuego con la parte plana del hacha.
Acción 2: Tajo vertical del hacha dirigido al hombro derecho de Lilith + Cubrir su cuerpo con la hoja del hacha.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por shiro tsumin el Mar Dic 22, 2015 3:27 am

Cada palabra del otro obispo, sentía como si la eclesia y mi padre hubieran planeado todo un acto para ver como funcionaria una mujer obispo o algo así... ¿De verdad me estaba diciendo que no conocía a ninguna de las personas que formaron parte de mi vida? En verdad aquella misma sorpresa se reflejaba en mi rostro.

Cuando termino con eso, me pregunto el porque de mi viaje desde ciudad catedral a Tohidem. La verdad estaba esperando que me preguntara algo asi, pues después de tono era raro que alguien en mi posición hiciera un viaje de ese tipo.  

-He venido a esta ciudad por un motivo muy simple, queria, em... Encaminar por el buen camino que ofrece la eclesia a esos trabajadores, calmarlos y hablarles de algun modo; no me gusta ver como se desata un pequeño caos en uno de los bastiones de nuestra sagrada institución- Suspire cerrando los ojos y bajando la cabeza un momento, para luego volver a ver al obispo- Pero no me habia enterado de este enfrentamiento en Tohidem, sabia que tenia que haber regresado cuando vi a esas pobres personas y miembros de la eclesia muertas de camino aquí.... Pues ahora mi mision es practicamente imposible, con la orden de no salir no tengo forma de hablarle a n grupo reunido, asi que me he quedado aquí en el salon de guerra a esperar a que nuestros valientes y fuertes caballeros derroten a los paganos e ir a cumplir con mi deber.


La historia del arzobispo me dejo un poco confusa, habia algunas cosas que no terminaban de encajar para mi ¿Cómo lo habia hecho tan rapido? Se que yo era un caso parecido, pero tenia mis razones, recomendaciones y mucho, pero muuucho tiempo para estudiar ¿Qué clase de cosas tenia que haber hecho para hacer eso? Por como hablaba se notaba que queria a sus padres.. Je, quisiera conocer ese sentimiento algun dia, por lo que a mi confiere, el unico que llegue a conocer era alguien muy despreciable.

Algo en sus palabras me extraño "Como podéis ver amigo mio, no hay monstruos ni explosiones en mi vida. Me temo que no puedo competir con vos." Claramente se referia al otro obispo, pues si no fuera ese el caso hubiera dicho "Amigos mios" Cosa que me tranquilizo al saber que no sabia nada de mi vampirismo o aquel incidente en la subciudad y aunque era casi imposible que lo supiera, lo ultimo que tienes que hacer es confiar en un eclesiastico.
Pero aun asi, me abrio una enorme duda ¿Qué clase de monstruos o explosiones habia en la historia de aquel otro obispo? Bien podia ser tan solo un decir, pero entre las persona de la alta sociedad, lo ultimo que se tenia que hacer era confiar en lo que decian.

Desde que tengo memoria, me ha gustado leer libros. De hecho he leido tantos cuentos que a veces llego a confundir mi pasado con los argumentos de estos, como aquella vez que crei que toda mi vida no era mas que un proyecto de mi padre que fracaso ¡ja! Ojala me hubiera prestado tanta atencion, el no se preocupaba por mi, un buen padre habria pasado mas tiempo con su hija y de hecho se hubiera tomado la molestia de explicarle como funcionaban las cosas en aquel mundo caotico en el que vivia.

Pero el punto era que aquella batalla me recordaba a varios finales de las sagas de cuentos, cuando el mal y el bien se enfrentaban en un combate que solo 1 bando podia ganar ¿Pero quien era el bien y quien el mal de esta historia? No lo sabia y en verdad m importaba poco, mientras se derramara sangre que tomar yo era feliz.
Aun asi, no podia evitar sonreir mientras observaba la escena de la pantalla y los comentarios del Obispo Stenkerk y la señorita Anais Stern... De hecho era curioso como sus apellidos se parecian y ambos me causaban la misma facinazion con lo que contaban de la batalla; por unos momentos, incluso me olvide de lo que habia venido a hacer y los problemas que trndria si fallaba.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Dic 25, 2015 12:27 am

-Los lobos huargo siempre son merecedores de toda...-me detuve al comprobar que mi nuevo subordinado había encontrado una tarea mejor que la de escuchar la voz de la razón.

Indiferente a su total desprecio, me entretuve observando a mi alrededor. Aquella batalla no podía perderse. Era inconcebible. Sólo habíamos de esperar al jodido almirante. Sólo había que ganar tiempo. Sacrificar soldados.

Obviamente, ningún capitán habría aceptado aquel plan. Pero empezaba a tener mis dudas acerca de aquello. Los huargos mordían, los huargos despedazaban y los huargos mataban. Y los gritos, las visceras y la sangre eran tan reales como la vida misma.

Al parecer o bien los toscos métodos ilusorios habían evolucionado lo suficiente como para engañar al amo y señor de los artificios mentales, cosa severamente improbable, o bien aquellos huargos eran reales. Eso dejaba al aire dos suposiciones.

Podía ser, por un lado, que aquellos paganos carecieran de efectivos suficientes y tuvieran que recurrir a la ayuda de bestiales seres que en cualquier momento se volverían contra ellos. O bien podía ser que sí que tuvieran efectivos pero que hubieran encontrado alguna forma de dominar a aquellos seres bestiales y, en aras de preservar sus filas, usarlos para azuzar a nuestras tropas.

Yo, siguiendo mi particular vía pesimista, opté por la segunda opción. Entre todo esto, los impertinentes de mis nuevos subordinados inquisitoriales requerían una hoja de ruta. Suspiré ligeramente, menudos inútiles. Pero, de inmediato, comencé a reírme.

Por fin lo había comprendido. Ellos me necesitaban, como un hijo necesita a un padre. Sin embargo, la mayoría de los hijos reniega de sus progenitores, pues son demasiado inmaduros como para poder percatarse de que los actos que sus padres realizan están orientados a su bien.

Así pues, como buen padre responsable, traté de guiar a mis hijos a buen puerto. Más, como sabía que aquellos rebeldes muchachos no se tomarían muy bien la autoridad desmedida, y menos si esta era ejercida por uno de sus hermanos, traté de darles toda la libertad posible.

Así, de paso, me liberaría de toda responsabilidad y puede que aligerase el grupo de cargas con ayuda de los huargos.

-Señores, han de comprender que si he tomado las riendas de este grupo ha sido únicamente de forma momentánea obligado por la ausencia, supongo que completamente justificada, de nuestra inestimable lider Talia Ashlyn. No obstante, también han de saber que necesitabamos, tanto ustedes camaradas como yo, mantenernos fuertes frente a los extraños a nuestra orden a la vez que les transmitíamos un mensaje alto y claro: "Dadnos las riendas". Bajo mi percepción personal, creo que así ha sido. He dado órdenes a aquel capitán en forma de consejo, pues sinceramente lo considero un escalón por debajo de mí. En cuanto a vosotros, mi moral me impide imponeros cualquier tipo de mandato, pues no en vano os considero mis iguales. Sin embargo, os pido un favor: Tened presente en todo momento cual es el objetivo; hemos de defender la Puerta Cardinal. No dejéis que vuestros deseos de venganza y vuestro orgullo herido impidan que la seguridad de la buena gente que está aguardando en sus casas, temerosos, el resultado de este enfrentamiento. Es lo que los paganos quieren.

Después de decir esto, me mantuve estático, a la espera de acontecimientos.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Miér Ago 10, 2016 11:27 pm

Maximilian Stenkerk y Shiro Tsumin (Salón de guerra):

Las imagenes en los monitores no dejaban de parpadear y saltar de un lado a otro. Tras algo mas de media hora de combate, la puerta de Hell´s Point había caído formando una oscura nube sobre la cabeza de Theodor Cronberg. Los ojos del arzobispo por el contrario brillaron y sus mejillas se sonrojaron con un sentimiento que Maximilian reconoció como amor, y Shiro como deseo. Alas de fuego descendieron sobre la puerta del desierto para traer al mundo la furia de dios. Armstrong se encontraba al borde del extasis ante semejante imagen. Cronberg en cambio ignoró lo que ocurría en aquella pantalla y centró su atención sobre los otros tres monitores. El arzobispo Strolhemt parecía disfrutar de su velada mientras en una miniatura situada a su lado, el mecanismo de la puerta de Eonburg permanecía intacto y sin señales de ataque alguno.


-Lord comandante, ¡una envoscada!.- avisó Anais enfocando la cámara de su servocalavera a la horda de paganos que descendían la ladera de la montaña por la espalda del ejercito.

-Lo se, tengo ojos niña.- Bufó el comandante apretando sus sienes con los dedos indice y pulgar.

Algo extraño estaba ocurriendo. Dos figuras se alejaban del grueso de la horda pagana manteniendose a cierta distancia. Un hombre grande y corpulento como una montaña golpeó con sus puños desnudos la nieve a sus pies e instantes despues, un deslizamiento de nieve, hielo y rocas cayó por la ladera cerrando el paso al glacial desde la ciudad bastión. Los refuerzos jamás llegarían para proteger la puerta cardinal. Por otra parte, ningún pagano podría tampoco saltar aquel obstaculo y atacar la ciudad, estaban a salvo.

Aunque la idea de estar protegidos pudiese aliviar a los ovispos Stenkerk y Tsumin. El Lord comandante tensó cada uno de los músculos de su cuerpo. Shiro pudo escuchar como sus viejos musculos se tensaban bajo la armadura disponiendose a saltar como un resorte en cualquier momento, aquello era ira, la conocía muy bien. Sus ojos en cambio no mostraron nada mas que un eterno vacío. Gregor Sidonius permaneció en silencio incapaz, o temeroso de interrumpir los pensamientos de Cronberg que permanecía con la mirada fija en la pantalla en la que cientos de soldados quedaban sepultados bajo la nieve y el hielo.

-hazed los preparativos...- Ordenó a uno de los sirvientes ocultos tras las columnas. Fue Armstrong quien interrumpió al viejo militar y se levantó de la mesa terminandose de un trago el contenido de su copa.

-Disculpame viejo amigo. Me temo que no voy a poder ayudarte en esta situación. Debería rezar por las almas de los soldados que acabais de perder.- para cualquiera que conociese medianamente bien al arzovispo aquello era una mentira. Sus mejillas seguían sonrojadas y no estaba provocado tanto por el vino como por otros asuntos no menos terrenales he impuros que exigían su satisfacción. - ¿Quereis acompañarme, mi niña? Entre los dos podriamos interpretar una gran oración.

Aquellas palabras sin duda sonaron a una invitación nada velada a su alcoba a los oídos de Maximilian. Sin embargo, Shiro Tsumin escuchó las palabras con oídos diferentes. La forma en la que el hombre pronunció las palabras “mi niña” sonaron dulcemente paternales, libres de toda malicia y totalmente sinceras. Sus piernas temblaron y el vello de su cuello se le herizó. La sonrisa del Arzovispo la envaucaron y la promesa de rezar juntos, si bien se le antojaron una escusa, era sin duda una escusa para algo más grande que por algún motivo que no lograba discernir, la obligaban a seguir a aquel hombre y ovedecer.



Lilith y Rory Mercury Emroy (Puerta cardinal):

Aunque el sonido de la batalla que estaba teniendo lugar era ensordecedor. El ruido de espadas chocando, gritos de ira y miedo, el aullar del viento y las bestias, nada de esto podían escuchar Lilith o Rory. Tan solo podían escuchar el tambor de guerra que bombeaba sangre a su cuerpo golpeando fuertemente su pecho y las palabras que la una dirigía a la otra.

La charla no duró demasiado. Las dos contrincantes se atacaron mutuamente sin permitirse el descanso. La gran hacha de rory logró golpear la bola de fuego que explotó como un petardo en una nube de ascuas que se apagó con el frío viento. Rory cargó violentamente contra su contrincante y clavó su acero en el hielo fallando su intento por partir en dos a Lilith. Antes de que pudiese sacar el hacha del hielo sintió el agijonazo en su pierna izquierda y el calor de un hilo de sangre que recorrio la pierna lamiendo el muslo, la rodilla y cayendo a la nieve congelandose al instante. El disparo de Lilith no había acertado en la rodilla de su rival, si no más arriba en el muslo, allí donde la falda de la joven terminaba y comenzaban sus medias que a pesar de su color negro, no tardaron en humedecerse y teñir la tela de rojo.

Por desgracia para Rory el dolor era insoportable, la bala no había atravesado su pierna, cosa que hubiera podido mitigar el dolor. Sino que atravesó piel y músculo y chocó contra el hueso quedándose allí alojada a varios centimetros de profundidad causandole dolor con cada movimiento e impidiendo a la herida cerrarse.



Dezba Wakanda (Puerta cardinal):

Las palabras de Dezba no parecían convencer a sus compañeros, que, sin embargo, ovedecieron sus ordenes a regañadientes. La espera había sido larga y tediosa frente a los gélidos vientos de Todheim no solo para el inquisidor Wakanda. A lo lejos, si obserbaba bien, podría discernir la lucha entre Talia y Nadine. Ambas parecían estar muy igualadas a juzgar por las explosiones de luz y hielo que se daban por todo el campo de batalla y que sin duda, causaban estragos entre las filas del martillo perfectamente alineadas en formación, menos entre las de los paganos dispersos en el campo de batalla demasiado lejos los unos de los otros como paraque les afectase el caos que cada uno de ellos generaba a su paso, no menos grande que el que Talia creaa por sí misma.

Pero por bello e impresionante que fuese el espectáculo, la guerra no espera a nadie, salvo a los generales sentados en una cálida sala, y no tardó en llegar a la posición de los inquisidores. Como una avalancha en la noche, sin mas aviso que el susurro del viento ahogado por el rugir de la batalla una horda de enemigos cayó sobre ellos desde la colina a su espalda. Una enboscada que nadie había previsto y que nadie se había molestado en evitar. Vestían harapos y portaban horcas y ozes la mayoria, espadas de hierro herrumbroso y mellado los menos. Hacía tiempo que sus ropas habian perdido los colores que alguna vez tuvieron y el frío y la nieve habían congelado sus ropajes y sus cuerpo. Muchos de ellos, hombres y mujeres tenían vestígios de nieve reciente en sus cuerpos, como si acabasen de levantarse de debajo de la nieve.

La orda descendió rapida la colina. No asi dos figuras que descendían lentamente detras de la multituz que se avalanzó sobre la retaguardia eclesiastica causando las primeras muertes. La primera era alta y robusta, una montaña de más de dos metros de altura y gesto turbio y oscuro. La segunda, menuda y fragil, una muñeca al lado del gigante destacaba por si misma vestida de rojo. Dezba no pudo admirar la belleza y la gracia de lo que sin duda era una mujer. Y a punto estubo de perder la cabeza de un hachazo si Kaminska no hubiese acudido en su ayuda alojando una bala entre ceja y ceja de su atacante. Un hombre enjuto de barba escarchada y brazos huesudos que cayó muerto a su lado.


-¿Uno de los nuestros decias? ¡JA! ¡Mueve el culo! .- se burló Kamisnka con una gran sonrisa en su cara, el combate había comenzado para ella y lo estaba disfrutando. Rodeada de cinco enemigos todavía tubo tiempo de encargarse de uno extra que amenazaba la vida de Dezba. No iba a encargarse de los otros dos que se acercaban al inquisidor desarmados y que se avalanzaron sobre él haciendolo caer, ni de los otros tres mas alejados con cuchillos en sus manos que no tardarían en saltar sobre sus amigos y clavar su hierro en la garganta del inquisidor.

-Lo que mi querida Kamisnka quiere decir, buen Dezba, es sin duda alguna que es un buen momento para desenvainar vuestra espada. A estos no los convencereis con parlamento de que no os maten.

Valen hizo alarde de su maestría con la espada ensartando dos gargantas de una sola estocada y giró para esquivar una horca y atravesar el ojo de su portador sin que ni una sola gota de sangre salpicase su caro vestido.

”F.D.I”:
lo primero es lo primero. Mis mas sinceras disculpas por tan... lamentable retraso. Por unas cosas y otras he ido atrasando esto. Pero no volvera a haber retrasos, a esto le quedan dos telediarios y me gustaria que todos cooperasemos un poco. Por lo que si no es mucha molestia y estais deacuerdo, me gustaria cambiar el ritmo de posteo al de una aventura normal (1 post por semana) para ver si esto termina antes de septiembre. La razon es que a partir de septiembre no voy a tener tiempo ni para cagar y me gustaria dedicar el tiempo en otros menesteres menos agradables pero tanto o mas importantes. Y ahora paso a meterme con vosotros un poco XD

primero, consejos de PVP para Rory y lilith principalmente, aplicable a todos. Los usuarios no decidis lo que ocurre n iel orden en el que ocurren las cosas. Eso lo decide el master teniendo en cuenta los atrivutos de los implicados. Rory, has asumido que las acciones de lilith iban a darse de una forma concreta, sin embargo esto no es una partida de ajedrez o estrategia por turnos, la cosa es algo mas fluida y los movimientos de uno pueden intercalarse en los de otro, y de echo asi ha sido. En este caso, lilith posee mas velocidad que tu y por lo tanto sus acciones iran antes que las tuyas. Por norma general. Pero no debes asumir que ha logrado hacer una cosa u otra y actuar en consecuencia a lo que crees que ha pasado. No es una buena estrategia XD

dezba, poco que decirte. Tan solo ponerte las imagenes de los recien aparecidos. No creo que tengas tiempo que perder con fantasias sexuales con la mujer, pero por si lo haces, recuerda que esta bien acompañada y que su amigo no se separa nunca de ella XD

mujer de rojo:


hombre a su lado:




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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Lun Ago 22, 2016 9:54 pm

"A estos no los convenceréis con parlamento de que no os maten. I istis ni lis kinvinciríis kin pirliminti di ki ni is mitin. Mimimimi, miradme soy un fallen y sé matar gente. Que guay soy."

Era menester hacer burla del desacertado comentario de mi afeminado compañero de armas, o mejor dicho, subordinado.

A pesar de estar cautivo por dos hombres, mi afilado sentido del humor no se detuvo por esas menudencias. En su lugar, se decidió a trabajar al máximo mientras mi sistema locomotor hacía desesperados esfuerzos por agarrar mi espada e intentar escapar de mi cautiverio, pues el futuro no pintaba halagüeño. En verdad, todo lo contrario, ya que antes de ser abatido ya había podido divisar tres sonrisas de hiena que amenazaban con perturbar mi estabilidad mental y física. Y los portadores de las anteriormente mencionadas sonrisas no sólo contaban con sus dientes como armas, sino que además traían con ellos amenazadoras armas de filo.

"Pero si algo tiene un filo es que... ¿puede clavarse? Deja de filosofar y piensa, estúpido."
, me reproché a mi mismo, no sin motivos. Mientras todo esto sucedía, algo se iluminó en mi mente. "Si algo tienen las cosas invisibles, es que no se pueden ver." Con esa verdad tan universal por bandera, utilicé a Orendael para hacer completamente invisible mi filo a los enemigos más cercanos.

Alcancé mi espada y la dirigí hacia una zona muy concreta del enemigo que más cerca se encontraba de mí, y por tanto, el que más posibilidades de dañarme aunaba. Si mi movimiento había tenido éxito, las pelotas de aquel pagano cubrirían la nieve de rojo. Me alcé, dispuesto a enfrentar a mis restantes oponentes, y comencé a mover mi espada de un lado a otro, simulando un estado de enajenación transitoria. Mi plan era simple, moverme lo suficientemente rápida e incoherentemente como para que mis adversarios no tuvieran tiempo de atacarme. Con el fin de evitar sus cuchillos, correría en zigzag.

-¡Dios guía mi poderoso brazo, Dios es mi pastor!-grité mientras me abalanzaba alzando los dos brazos cual psicopata hacia la que esperaba sería la segunda de mis víctimas. El pagano no se percataría de que lo que de verdad estaba alzando con ambos brazos no era otra cosa que mi espada, y confiaba en que la ligereza de sus componentes me permitiera mantenerla en altura hasta aproximarme hasta él. Una vez llegase a su encuentro, dejaría caer mi hoja con todo su peso sobre su cabeza (o en su defecto, su hombro si es que llevaba protecciones en dicha zona) y observaría el resultado.

Después, correría hacia otro de los individuos como quien arrastra su enorme aparato reproductor por el nevado suelo. Sólo que, en lugar de este mencionado aparato, estaría cargando mi espada. Una vez llegase a su alcance, hendiría la hoja en su entrepierna, gritando cual bárbaro:

-¡Es la voluntad de Dios mutilar a los paganos! ¡Que la estirpe de los herejes sea condenada, los hijos pagarán los pecados de los padres!

"Los hijos pagarán los pecados de los padres, buena metáfora para mi vida."
, pensé amargamente mientras intentaba castrar a ese pobre infeliz. Suponiendo que mi rocambolesco plan, si es que a aquella amalgama de gritos y castraciones se le podía llamar plan, hubiese resultado, tan sólo quedarían de dos a tres paganos amenazantes a mi alrededor. Estaría cansado del esfuerzo físico, y no quería sudar sobremanera puesto que si dicho sudor se enfriaba sería el comienzo de mi fin.

Tampoco era cuestión de emplear todas mis habilidades de vez, pues estaba reservandome para la zorra pelirroja. No, no era ese tipo de reserva; aunque ahora que lo dices habría estado bien refrotarme con ella para aumentar el calor corporal. Más bien mi intención era usarla de tanque para salir de ahí con vida. ¿Qué como iba a hacerlo? No tenía la más mínima idea en aquel instante, y la verdad, la situación no daba para pensar mucho que digamos.


FDI:
Acción 1: Aplico "Manto Invisible" sobre mi espada + Ataco al pagano más cercano
Acción 2: Me lanzo sobre el segundo pagano + Corro en zigzag y ataco al tercero

No se si la segunda acción está bien, puesto que es como un movimiento combinado; correr y atacar al mismo tiempo. Es decir, Dezba no se detendría sino que aprovecharía la fuerza de la carrera para darse impulso y dar el tajo. Sin embargo, si Crick estima que no es como lo expongo no tendría problema en quitar la última subacción.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Lun Ago 22, 2016 10:23 pm



– Ah, sí, las revueltas, algo he oído acerca de ellas. Sin duda una encomienda loable la de vuestra, Excelencia. – Le dije a la obispo Tsumin. – Mas totalmente fútil me temo. Si algo nos han enseñado los Textos Sagrados y la historia, es que una vez que la corrupción del pecado anida en el ser, es imposible separarla de la carne. Esos pobres diablos se entregaron a los Oscuros Poderes, rechazaron el cálido abrazo de la madre Eclesia y se alzaron en armas contra Dios. No se puede dialogar con ellos. Ya están perdidos. La única respuesta que deben recibir por nuestra parte es la del fuego y el acero.

Mientras, los combates seguían. Una eternidad de fragor sangriento donde el caos reinaba por toda Terra. Y entonces llegó el horror. Las negras alas del Mal lograron su primera victoria en el recóndito desierto del Este, Hell´s Point. La tierra tembló. La oscuridad triunfó. La puerta quebró. El silencio y el horror nos rodearon. ¡El sagrado regalo de los ángeles arrasado por los infieles! ¡Nuestra más sacrosanta Misión mancillada! ¡La Eclesia, guardiana de Terra, protectora del legado de Dios y todas sus criaturas, había fracasado! ¡¿Cómo era posible que unos simples mortales, patéticas criaturas de carne y pecado, pudiesen profanar las santas reliquias legadas al hombre…?! La insustancia mortal prevaleciendo sobre la soberana divinidad. Si una había caído, podrían caer el resto, y entonces las fuerzas del caos nos arrasarían! – ¿Cómo es posible…? – Murmuré pálido y aterrado.

Pero entonces desde los cielos bajó una figura alada de fuego y furia. Quedé anonadado por su magnifencia. La belleza de su pureza irradió los ojos hasta casi cegarme, y empecé a notar las lágrimas correr por mis mejillas… El miedo y la devoción se entremezclaron en mi interior. Las piernas me flaqueaban. Los ojos me ardían y todo daba vueltas a mi alrededor. Sentía como el ánima abandonaba su prisión de carne y barro buscando la tracendencia… Aunque la visión fuese a través de una pantalla se sentía tan real… Tan pura… Tan gloriosa. ¿A caso era uno de los hijos predilectos de Dios? Esa regia figura de poder eterno…Era como mirar al infinito. Durante dos siglos los ángeles permanecieron en el más sepulcral silencio, pero ahora… Ahora todo había cambiado.

– Salió otro ángel del templo que está en el Cielo, el que tiene el poder sobre el fuego, y gritó con poderosa voz: “La vid está madura”. Alzó la hoz y Terra fue segada. – Murmuré inconscientemente. Los versos salieron de lo más profundo de mi ser, recordando las Escrituras Sagradas.

La inquisidora Stern me sacó de mis cavilaciones dando la voz de alarma. Aunque era difícil sacar de mis pensamientos tan regia y todopoderosa figura, intenté centrarme en los acontecimientos que nos rodeaban. La muchacha anunció lo que yo ya había predicho, una emboscada. Los paganos mantenían refuerzos en la oculta espesura de los fríos bosques boreales, esperando, al acecho, el momento para atacar. Como hordas de bestias dementes se lanzaron a la retaguardia de nuestras fuerzas. Pobres infelices. Ni siquiera se lo esperarían… Otro error más. De esa masa infecta emergieron dos figuras, una de las cuales, con una fuerza demoníaca golpeó el suelo y selló el acceso al fiordo con un alud de nieve impenetrable. Jamás podrían llegar los refuerzos. En ese momento lo vi claro: no había victoria posible. Nuestras fuerzas ya se veían superadas y empezaban a flaquear pese a la inferioridad numérica de los atacantes. Con el ataque por la retaguardia y sin la asistencia de los refuerzos poco podían hacer esos incompetentes. Si se quería lograr la victoria, habría que sacrificarlo todo.

Todos miraban sepulcralmente tanto las pantallas como al tenso e impotente Cromberg.  Sus silenciosas miradas corroboraban que todos habíamos llegado a la misma conclusión. Puede que el resto no se atreviesen a mediar palabra. Lo veía en sus rostros. Pero yo era un emisario del Sumo Exarca, mi boca emanaba las palabras de su Santidad, y no podía permitir que el miedo o la incompetencia destruyeran todos los siglos de devota entrega a la misión de los ángeles. – ¿Los preparativos para qué, Eminencia? ¿Algún plan de contingencia? Todos vemos que la situación es crítica. Deben ser aniquilados a cualquier precio. Quemadlos, bombardeadlos, gaseadlos… Lo que sea, cueste lo que cueste, y muera quien tenga morir. Aunque haya que sacrificar a todos los presentes en el campo de batalla. La puerta debe prevalecer, los caídos serán mártires que ascenderán a los cielos gracias a su devota y heróica expiación. – Era unas palabras duras, y el hecho de condenar a morir a esas criaturas era sin duda cruel y despiadado, incluso para mí, pero las consecuencias serían mucho más funestas: nos enfrentábamos a la aniquilación total. Con la destrucción de las Puertas Cardinales las hordas demoníacas volverían a clavar sus garras en Terra. La Gran Guerra se volvería a repetir. ¡Y lo que es más importante, las consecuencias políticas! ¡Las cabezas que rodarían ante este desastre! Era necesaria la victoria a cualquier precio…

Aprovechando la situación, el arzobispo Amstrong anunció su marcha, e invitó a la obispo Tsumin a acompañarle a “orar”. Poco se molestó en disimular sus verdaderas intenciones. Y la obispo era evidente que no rechazaría la oferta. A fin de cuentas ambos eran unos cachorros impúdicos, ascendidos de la nada a través del amancebamiento. Ahora bien, no podía comprender como esos imberbes pudiesen llegar a pensar en el deseo carnal en un momento como este. ¡Terra se desmoronaba y ellos se pensando en fornicar! Yo intentando ocultar por todos los medios el pánico que me invadía ante lo que se cernía, y él… Ellos, con todas la tranquilidad y calma pensando en… Pero allá ellos, tenía otras de las que preocuparme que de su estulticia.

Ahora lo principal era intentar salvarme. Esto era una batalla perdida. Y toda la culpa era de Cronberg y de la Inquisición. Tanto en Todheim, como en Hell´s Point, como lo que ocurriese en el resto de puertas cardinales. La incompetencia de ambos nos había llevado a aquella situación. La Inquisición por no haber podido prevenir todo este complot, ¡cuándo era su condenado trabajo! Y Cromberg como responsable del Martillo Áureo y la Guardia Teutógena en su conjunto. No dejaría que esto me llegase a salpicar siquiera. A fin de cuentas, solo era un humilde obispo en el papel de diplomático, ¡y la primera parte de mi misión la cumplí con creces! Aunque no le hubiese dado tiempo a llegar a las tropas de Infernalia… Que viendo la situación poco hubiesen podido influir. Pero es irrelevante, cumplí con absoluta y abnegada devoción mi misión. ¡Nadie me lo puede negar, ni reprochar mi exquisito comportamiento!

Otro cantar era Albor y el Hipercubo… Dios sabe si formaban parte o no de la conjura… Pero el siguiente paso de nuestra misión, corroborar la lealtad de los fallen se vio interrumpido cuando nos enteramos de la inmediatez del ataque de los paganos. Y ahora casi se antoja irrelevante. Debía hablar con el cardenal Crawley de inmediato, y en privado, por supuesto. ¿Existiría entre tanto engorro tecnológico algún medio para hablar directamente con su eminencia? No podía enviar un ave mensajera y esperar días su respuesta. Esto era una emergencia… Y tenía que hablar con el cardenal Willebrands también. – Lord Cromberg, necesito contactar con la torre del Sumo Exarca de inmediato. En privado. ¿Tienen algún medio de comunicación más efectivo y directo que enviando aves? – Dije con toda la calma posible intentando ocultar mi nerviosismo.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Mar Ago 30, 2016 10:44 pm

Maximilian Stenkerk y Shiro Tsumin (Salón de guerra):

-¡Son hombres y mujeres los que están muriendo “eminencia”!-Rugió Cronberg con su voz potente visiblemente airado por la sugerencia del obispo de sacrificar a cada soldado del campo de batalla. Tanto que las estalactitas de hielo de los ventanales vibraron y se desprendieron rompiéndose en mil pedazos contra el suelo; pobre de aquel que pasase bajo las ventanas del salón de guerra. El grito pudo escucharse en cada rincón de la ciudad como el rugido de un gran oso.

-...Y ninguno de ellos es hijo suyo ni de ninguno de sus colegas. Tal vez quisiera su eminencia sustituir a tan solo uno de esos soldados y sacrificarse por la causa y ascender hasta el trono de oro que dios tiene reservado a su derecha para usted... si no está todavía preparado para reunirse con su creador, haga el favor de tranquilizarse. Cada uno de los hombres bajo mi mando, y yo mismo estamos preparados y deseosos de dar nuestras vidas por proteger Terra, pero eso no significa que vayamos a entregarla gratuitamente. ¿Quien defenderá Terra cuando no quede en ella un solo soldado en pie, usted eminencia? La situación está bajo control.

Ninguno de los allí presentes replico al viejo comandante. La bibliotecaria Buckley bajó la cabeza y narró lo ocurrido en una pequeña libreta que sin ninguna duda, llevaría mas tarde a la torre de Kerfel al otro lado del mar, para que las generaciones futuras conociesen la historia de aquel día.

La obispo Tsumin y el arzobispo Armstrong abandonaron entonces la sala cerrando la puerta tras de sí dejando tras ellos un silencio sepulcral en el que tan solo podía escucharse la fuerte respiración del Lord Comandante.


Maximilian Stenkerk:

Absorto en los monitores donde se libraban las batallas, sin duda ignorando las reacciones del Obispo para evitar partirlo en dos con su espada, Cromberg hizo una señal con su mano y respondió afirmativamente a la pregunta de Maximilian.


- Hay un sillón IRS en mi despacho. Espero que lo encuentre de su agrado, Rikard le ayudará.

y con el mismo ademán se despidió del obispo cuando un flaco y anciano sirviente se colocó a su lado esperando a que Maximilian se levantase, debía ser Rikard. El anciano sirviente lo guió a través de la puerta que daba a la espalda del lord comandante hasta el despacho del jefe militar y abrió una puerta situada detrás de la gran mesa de madera negra. Una habitación sin demasiado lujo, pequeña y oscura, apenas iluminada por una bombilla y los monitores que servían como centralita para realizar las conexiones. En el centro de la habitación se encontraba la silla IRS, una especie de huevo acolchado con un un millar de luces de colores y un casco con visera de vidrio que parpadeó de varios colores cuando Rikard inició el sistema y lo invitó a sentarse.

Los preparativos duraron apenas unos minutos. Una vez Maximilian se sentase, Rikard ajustaría el casco a su cabeza y ataría dos correas a sus muñecas. Estas correas tan solo servían para monitorizar las constantes vitales de la persona por lo que, aunque algo incomodas al principio, podía mover las manos con total comodidad.

Cuando todo estuvo dispuesto, Rikard toqueteó algunos botones en los ordenadores conectados a la silla e inicio la conexión. Todo se volvió negro para maximilian, como si se hubiese dormido. De pronto se ilumino ante él el universo y se movió a gran velocidad por el, su visión se volvió borrosa, las estrellas brillaban a su alrededor y sintió el vértigo de la velocidad. En menos de un segundo cruzó los cientos de kilómetros que separaban Todheim de Ciudad Catedral y paró en seco sintiendo toda la fuerza de la velocidad en su cuerpo. Aunque aquello no era real, lo sabia bien, era la infranet, una linea segura reservada solo para unos pocos, y él no era uno de ellos. Pero gracias al favor de Cronberg pudo disfrutar de la experiencia y la privacidad que la red no ofrecía ni siquiera a la gente del rango de Maximilian Stenkerk. Podía estar seguro que solo el y su interlocutor sabrían lo que allí hablarían. Ante el apareció la imagen de medio cuerpo de un vicario de la torre del exarca, sorprendido de no ver al Lord comandante en aquella línea preguntó por la identidad del obispo y el motivo de aquella comunicación. Pronto estuvo ante la presencia del Cardenal Crawley que extendió su virtual mano hacia Maximilian esperando, incluso en aquella situación en la que sus cuerpos no eran suyos, la deferencia exigida por su cargo.

[color:3194=Crimson ]-¿A que se debe esta llamada hijo mio?


Shiro Tsumin:

Tras abandonar el salón de guerra, como hipnotizada por los ojos del arzobispo y el fuego que brillaba en ellos, Shiro acompañó al hombre por los pasillos helados que el día anterior había recorrido. Los vientos soplaban fuertes en los balcones y la fuerza del viento y el hielo del suelo hacían que la obispo tuviese que luchar por mantenerse en pie. El arzobispo en cambio caminaba ligero como una pluma, como levitando sobre sus pies. Cuando la puerta se cerró tras ellos Armstrong se arrancó la máscara de serenidad y lanzó una gran carcajada seguro de que nadie mas que su acompañante podía escucharlo por la fuerza del viento que aullaba en la catedral.

- Jajajajajajajja, ese Obispo Stenkerk es divertido ¿no crees? Hablarle así al viejo Cronberg, parece que no valora su vida tanto como lo hacemos tu y yo. ¿Verdad pequeña?

El hombre tendió su brazo para ayudar a la joven y la agarró rodeando su cintura con el brazo izquierdo y agarrando la mano de la joven con su mano derecho colocándolo junto a su pecho. Shiro pudo notar entonces que el delgado y frágil como una muñeca arzobispo era muchísimo más fuerte de lo que aparentaba, que podría fácilmente partirle la mano a cualquier hombre... y otra cosa. A pesar de la cercanía de su mano al pecho del hombre había algo que la joven echaba de menos, pronto averiguó que era.

- Y bien pequeña, ¿cual es el verdadero motivo de tu viaje al frío Todheim?- El arzobispo sonrió despreocupadamente y acercó sensualmente sus labios al oído de Shiro acariciando con su lengua los lóbulos de sus orejas mientras susurraba. -Recibisteis mi carta. Te enviá mi madre.


Dezba Wakanda (Puerta cardinal):

La espada de Dezba atravesó la piel y la carne del primer pagano y sesgó la cabeza del segundo haciendo caer muertos los dos cuerpos. La sorpresa sin embargó afectó más a sus aliados que a sus enemigos que pronto descubrirían que o bien el inquisidor debía ser investigado a fondo, o bien dios actuaba a través de él de formas inusuales pues los enemigos caían muertos ensangrentados a sus pies sin ningún motivo aparente. En cuanto Dezba se alejaba un poco una espada aparecía en sus manos, pero de nuevo desaparecía en cuando se acercaban a el y eso era, cuanto menos, extraño. Tan solo Kaminska vio el truco del inquisidor, y eso tampoco lo libraba del sillón de torturas donde la mujer le sonsacaría sin ninguna amabilidad la razón de aquel truco que solo podía calificar de brujería. Pero aquello llegaría una vez terminase la batalla, siempre y cuando Dezba sobreviviese a aquel día.

Las balas volaban y los tajos saltaban de un lado a otro. Los paganos seguían atacando sin importar cuantos inquisidores o soldados allí estuviesen reunidos y sus números no parecían descender. De nuevo estaba rodeado, esta vez los paganos habían aprendido la lección y no se enfrentarían a el desarmados, en su lugar esgrimían espadas y horcas y al contrario que aquellos que había matado antes, estos parecía que si sabían esgrimirlas. Una espada roma paró el golpe de Ga On Da'Was y acarició su acero deslizándose por el hasta hacerla saltar y encajar un golpe en la pechera del inquisidor que lo hizo trastabillar hacia atrás y casi logra hacerlo caer. Por suerte la espada era roma y no causó ninguna herida, pero el golpe fue grande y le dolió como si le hubiesen golpeado con un martillo.


”F.D.I”:
siento el retraso. Aunque dije que me gustaria hacer un post a la semana para terminarlo antes de septiembre... eso no va a ser posible así que bueno, seguimos como hasta ahora, total, quedan muy pocos turnos, creo XD como ni lilith ni rory han posteado, hago txandapasa y listo.


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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por shiro tsumin el Dom Sep 18, 2016 3:09 am

Los sucesos son extraños, alguna vez alguien me dijo “Mientras más cerca parezca que está tu objetivo, más tendrás que correr para alcanzarlo, pues la vida tan solo se vuelve más difícil a cada paso que das, el bajar el nivel en el final siempre lleva al fracaso” Las palabras de aquel obispo famoso que tenía en frente me llenaban de pena ¿Acaso la Eclesia se rendía tan fácilmente? ¿Si golpeabas muy fuerte su nariz se iría llorando? La memoria se va deteriorando con el paso de los años, quizás por eso no recordaba esa parte en los sagrados y antiguos escritos, pero baje la cabeza para ocultar una leve sorpresa y gusto ante la noticia de que las palabras del señor no se recitaban en los que pecaban, tan solo se los asesinaba sin oportunidad de cambiar.

-Lo tendré en cuenta su excelencia Stenkerk- Agradecía así, con voz calmada, aquellas palabras mientras levantaba suavemente la cabeza para volver a presenciar lo que ocurría en el campo de batalla. Hell´s point había caído mientras que las fuerzas aquí, defendiendo la puerta de Tohidem, era claramente una situación que indicaba la próxima victoria de las fuerzas del caos paganas y rebeldes. Je, esto me causaba hasta gracia, la increíblemente poderosa fuerza del martillo y la inquisición no eran rivales para los paganos ¿Estaba entonces en el bando equivocado? No, no lo estaban, estos señores siempre tienen un último truco que jugar.

Prestando mayor atención en lo que ocurría en la puerta de Hell´s point, al ver aquella figura me fije rápidamente en las expresiones de mis compañeros. Maximilian soltaba lágrimas, como si estuviera por levantarse y aplaudir, mientras que en los ojos y expresión de aquel arzobispo se notaba un enorme sentimiento de deseo, como si quisiera encerrar para si aquel enorme poder desatado.
El Lord comandante Theodor estaba tan molesto que parecía a punto de estallar en ira, yo no me acercaría mucho a él o le hablaría por si acaso; Aunque su expresión no reflejaba nada, por la situación y aquellos músculos y tendones sonando era notable lo que le ocurría.

Al escuchar la sugerencia de Maximilian cerré los ojos, me esperaba lo peor de aquel hombre, esperaba que atravesara con su espada o algo, por lo que intentaría actuar temerosa. Pero en lugar de eso soltó un poderoso grito, uno de los mayores que he oído en mi vida, tanto que no pude evitar el taparme los oídos con fuerza y rapidez.
Cuando los destape al mismo ritmo con el que abría mis ojos, logre escuchar perfectamente cuando el arzobispo me pedía que lo acompañara a “orar” pero el tono en el que lo decía… Me hacía sentir bien, increíblemente tranquila y tener confianza, hace aproximadamente 20 años que no me sentía así, aunque odiaba recordar a la persona que lo causaba.

Me dieron escalofríos y me temblaban las piernas y la voz al momento de querer decir que no o cambiar de opinión, simplemente asentí y como si ya no controlara quien era, camine hacia aquel joven sin pensarlo 2 veces.
Una vez estuvimos afuera te que esforzarme en trabar los pies y mantenerme en pie, aquel viento era bastante fuerte y helado; incluso llegue a pensar en volver, pero por algún motivo mi cuerpo y mi mente no me dejaban hacerlo. Cuando la puerta se cerró el rio con gran fuerza, a lo que yo hice una pequeña sonrisa para complacerle ya que no terminaba de entender todo lo que ocurría.

Cuando me sostuvo pude sentir como detrás de aquella figura se encontraba una enorme fuerza, me recordaba mucho a…Cierta persona. En su pecho, al sentirlo contra mí, pude entender perfectamente lo que ocurría, me sentía estúpida por no haber entendido todo antes. Cuando pregunto mi motivo de estar en aquel lugar le mire expresando la gratitud de encontrármelo y el deseo de saber más.
Él era algo extraño para lamerme suavemente la oreja, pero decidí ignorar eso y no mostrar un rostro que expresaba asco.

-Lamento no haberla respondido, me levante tarde e ignore todo, soy una persona algo torpe y olvidadiza que suele no prestar importancia a cosas que la merecen- Le guiñe un ojo y forme una expresión de “Felicidad”- Me pregunto cómo es que me lo preguntas, solo diré que son asuntos de los nuestros… Tú entiendes ¿no?
Mis más sinceras disculpas arzobispo por mi falta de experiencia, en verdad mi padre jamás me enseño nada de esto, por lo que me avergüenzo de tener una edad así sin conocimientos de cosas como seguir unas simples baldosas para ir a la casa de alguien… Pero bueno, ya es tarde para hacer algo ¿no? No tenemos el poder de cambiar el pasado, jeje
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Lun Sep 26, 2016 11:18 pm





El absolutamente inapropiado e indignante arrebato del Caballero Honorario me pilló por sorpresa. Parecía una bestia rabiosa dispuesta a despedazar a cualquiera que se acercase, y por momentos temí por mi integridad física. El resto de los presentes también parecieron sentirse cohibidos por la falta de decoro de Lord Cromberg. Pero no podía dejarme avasallar por una repugnate y salvaje bestia nórdica. Yo era un noble obispo de Ciudad Catedral. ¡Jefe de la casa Stenkerk! ¡La sangre de Zhiov corría por mis venas! ¡Era superior a cualquiera de esa chusma, ya fuese el arzobispo de este infierno helado o el líder del Martillo Áureo! Con esta realidad en mente clavé mi mirada en el Caballero Honorario y hablé.

– Con el debido de los respetos, yo no he sido el que ha perdido los nervios, Lord Cromberg. – Luego esgrimí una falsa sonrisa en mi rostro. – Mas le agradezco sus palabras, Eminencia. Es tranquilizador, no solo para mí, sino para la toda Eclesia Central, saber que vos garantizáis que “estará todo controlado”. Ahora bien, le agradecería que no me hablase de sacrificios, Caballero Honorario. – La sonrisa se borró de mis labios. – Yo sé perfectamente que significa el sacrificio por el deber. – Cogí mi bastón y lo coloqué con energía sobre la mesa. – Toda mi vida se ha basado en un sacrificio continuo. Lo he dado todo para cumplir con mi deber. Todo. Y he pagado un alto precio por ello. En sufrimiento y en sangre. E innumerables seres queridos me han sido arrebatados por ello. – Mi hermano, mi padre, mi hermana, mi tío, la mujer a la que amaba, mi propia carne. – Pero jamás he olvidado cuál es mi obligación, ni he mostrado flaqueza en el cumplimiento de mis deberes, tal y como Dios ha deseado. Y seguiré haciéndolo hasta el último de mis días. Así que sí, Lord Cromberg, conozco perfectamente el precio que tiene esta guerra para todos. Para todos nosotros. – En todo momento mantuve la compostura, no alcé la voz, ni permití que el ardor aflorara en mis palabras. Una lección magistral de templanza para aquel tempestuoso bárbaro. Luego volví a sonreír condescendientemente. – Pero si en algún momento vuestra Eminencia se ha sentido molesto o cuestionado por mis razonables preocupaciones, os presento mis más humildes disculpas.

Cuando pregunté por una vía de comunicación segura, el Caballero Honorario indicó que podía usar un sillón IRS en su despacho. La idea me incomodaba demasiado. Nunca me gustaron esos trastos infernales. Por ello, siempre que podía prefería evitarlos, pero dadas las circunstancias no parecía tener otra opción. Con los sucesos recientes no me había podido poner en contacto con el cardenal Crawley, y debería haberle informado de los hechos consumados en aquella aldea norteña donde sufrimos el ataque. Y tras el ataque pagano y la caída de la puerta, necesitábamos nuevas directrices. Así, agradecí el ofrecimiento del caballero honorario, y me despedí con una respetuosa reverencia.

Lord Cromberg me asignó como ayuda a un sirviente llamado Rodrick. Un anciano de patética figura, como todos los sirvientes. Este me escoltó hasta el despacho privado del Caballero Honorario y se dispuso a poner en funcionamiento el aparato. Me senté y esperé a que estuviese todo listo. Primero me puso un ridículo casco sobre mi cabeza. – ¿Qué hacéis? – Pregunté alarmado mientras me ataba las muñecas con unas incómodas correas. El sirviente señaló que la finalidad era controlar mis constantes vitales, pero no me convenció. – ¿Es necesario? – Aunque reticente, finalmente accedí a someterme a esta dura prueba – Aseguraos de que absolutamente nadie entre en la sala y me importune antes de que acabe. Y eso también va por vos.

El sirviente dio inicio a la conexión. De repente la realidad se disipó y fui transportado en un vertiginoso y nauseabundo viaje a través de la red hasta el mismísimo corazón de Ciudad Catedral: la torre del Sumo Exarca. Allí un vicario me recibió exigiendo saber el motivo de mi comunicación. Le indiqué quien era y que debía hablar con urgencia con el cardenal Crawley.

– Eminencia. – Me incliné y besé su anillo pastoral. – Ruego me disculpéis por dirigirme a vos en horas tan intempestivas, Eminencia, mas necesito de vuestro consejo y sabiduría. Desearía poder haberme comunicado con vos con anterioridad, pero mucho me temo que las circunstancias me lo han impedido. Como bien sabréis, la Santa Reliquia del Este ha caído… Y… Y un ángel ha descendido de los cielos. – Mi voz se entrecortaba. Hablar de ese suceso todavía me impactaba, y decidí no ocultar mi asombro. – La situación aquí, en Todheim, es también crítica. Las fuerzas de la Ciudadela parecen verse incapaces de detener a las hordas paganas. Cada vez están perdiendo más terreno, y los refuerzos se han visto interrumpidos. Parece… – Tragué saliva, nervioso por lo que iba a decir. – Podría llegar a parecer que Lord Cromberg se está viendo superado por momentos ante esta situación. Por supuesto, no dudo de su gran capacidad militar. El Caballero Honorario es un héroe reconocido, y estoy totalmente convencido que es una de las personas más capacitadas para liderar el brazo armado de la Eclesia… Pero es incuestionable que la situación se está descontrolando, y temo las consecuencias por ello. Eso es algo que hay que tener muy en cuenta, Eminencia.

– Sin embargo, por lo que me dirijo a vos es por la misión que nos fue encomendada, Eminencia. Tras completar con éxito la misión en Infernalia, mi séquito y yo necesitamos órdenes. Os envié mediante carta un informe detallado sobre lo ocurrido allí, espero que haya podido recibirlo. Pero a luz de recientes eventos, he de transmitiros mi preocupación. Tengo las sospechas de que la misión pueda estar comprometida. – Respiré hondo, y me dispuse a explicarle lo sucedido. – Hace varios días sufrimos un atentado terrorista en una aldea, que si mal no recuerdo, se llamaba Ilgard. Fue realmente dramático. Sabían que estaríamos allí. Sabían cuál era nuestra ruta. Sabían dónde acamparíamos. Nos estaban esperando. Pudimos sobrevivir, con heridas leves, la inquisidora Blackmaw, la monja Buckley, el guardián Trueford y yo. El exorcista Benditch fue el más afortunado. “Curiosamente” se ausentó durante el ataque para dar un paseo nocturno. – Siempre había sospechado del exorcista, era mucha casualidad que la noche del atentado se hubiese ausentado para pasear. No era de fiar, por lo que dejé caer mis recelos sutilmente. – El resto corrieron peor suerte. El inquisidor Ferthain y la exorcista Tempest fallecieron. El inquisidor Argaon quedó gravemente herido, y fue enviado a Ciudad Catedral. Y a eso hay que sumarle la desaparición del inquisidor Junamek en extrañas circunstancias al comienzo de nuestra misión. – Suspiré. – Nuestro grupo quedó severamente menguado.

– Además, desconocemos la situación de Albor y el Hipercubo, por lo que aguardamos su consejo y sus órdenes, Eminencia. Como los ataques nos sorprendieron en mitad de la misión, el fin de la misma puede haberse visto alterado. ¿Debemos regresar a Ciudad Catedral o partimos a Gonduar para continuar con la empresa? Si la misión continúa en pie, ruego a vuestra Eminencia que nos envíe refuerzos para suplir las bajas recibidas. Y una cosa más, si me permite vuestra Eminencia. Rogaría también una dispensa para que mi ayuda de cámara, el señor Aengus Walsh, se incorpore a mi séquito para que pueda asistirme en mis necesidades diarias. – La vida sin ayuda de cámara era realmente dura. Todo este tiempo había sido un verdadero infierno. Y sí, Aengus era un torpe idiota, pero era mi idiota. Realicé una reverencia y aguardé expectante las órdenes del Cardenal Crawley.

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Acción 1: Activar Canto del Ruiseñor sobre Lord Cromberg para calmar sus ánimos, pero sin mostrar debilidad o cobardía.
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