Versión de juego 1.1.1: The Curseblood Plague
VOTAA!!
¡¡¡A VOTAR!!!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FOROS HERMANOS
FOROS HERMANOS

AFILIADOS ELITE
AFILIADOS ELITE

Magic World War, 2036
AFILIADOS
AFILIADOS NORMALES


Crear foro
Parallel Hearts {PH Rol}
Mejores posteadores
Crick (2537)
 
Señor de Terra (1301)
 
Dezba Wakanda (720)
 
Lugor Jumther G. (592)
 
Enkei (581)
 
Rath Wraylan (481)
 
Maximilian Stenkerk (440)
 
Sarah Raynore (431)
 
Kalen Otero (371)
 
Ederat (364)
 


[EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Karel Stark el Sáb Jul 11, 2015 4:13 pm

Karel podía escuchar las palabras de Altair. Las escuchaba, en efecto, pero decir que las compartía era estar muy lejos de la realidad, como dio a intuir el modo en que giró los ojos en las cuencas, casi resignado a esas palabras... La verdad es que podía admitir que era una mujer extraordinariamente hermosa, con formas que sin duda llamaban la atención más de lo que debería, pero dicho sentimiento de cierta desaprobación no hizo sino aumentar cuando Altair se puso a ensalzar lo que para él eran virtudes, tanto de la mujer como de sus compañeros. ¿Para Karel?

... Era difícil saber si le preocupaba más lo indiscriminado de las acciones tal como las contaba Altair, o el hecho de que por esas razones se les admirase de tal manera. Desde luego Karel dudaba que fuese un motivo de orgullo, para nadie, el hecho de haber causado miles de muertes, y tampoco creía que ser una pesadilla para la Ecclesia hasta el punto de ser enormemente famoso por ello fuese algo útil, más bien todo lo contrario: Incluso si estuviese de acuerdo con sus motivos para querer destruir Ecclesia, y no lo estaba, era evidente que el anonimato era la única arma con la que contaban realmente para poder vencer, y las personas de las que Altair tanto se enorgullecía habían tirado esto por la borda con sus acciones.

Pero, de nuevo, antes de poder hablar, otra persona lo hizo. Y fue en ese momento que Karel se quedó lívido.

¿Estaban locos? Lo que estaban planeando era destruir uno de los puntos neurálgicos de Eclesia con unos pocos hombres, y Karel no sólo tenía el conocimiento interno suficiente para saber que un plan como ese no sólo no tenía ninguna posibilidad de éxito, sino que incluso si así fuese no afectaría a la Ecclesia en gran medida: Hacía mucho tiempo que se habían dispersado demasiado como para que destruir uno de sus centros sirviese para otra cosa que no fuera reforzarla y la destrucción de uno de sus puntos tan importantes sólo daría un motivo a Ecclesia para dejar de lado las diferencias que tuviesen entre las diferentes facciones y unirse contra un enemigo común, por no hablar de que los que sufrirían más serían aquellos que no tuviesen los medios para defenderse. Todo el mundo se convertiría en un sospechoso y Ecclesia usaría ese ataque como una excusa para asfixiar todavía más al pueblo de lo que ya lo hacía, por no hablar de que culparían a los terroristas de tales medidas haciendo que todo fuese una respuesta totalmente razonable a un ataque.

¿Pretendían desestabilizar a la Eclesia? Sólo la reforzarían...


- ¿Ese es vuestro plan? ¿Mandar una pequeña fuerza a destruir la puerta de Todheim y dejar que la Ecclesia se derrumbe desde dentro? ¿Qué clase de psicópata ha desarrollado ese plan? ¿Qué pretende conseguir con eso?


Se había levantado, con una expresión de completa molestia en el rostro.


- No sé si si soy el único que se ha dado cuenta, pero este plan no tiene ni pies ni cabeza. Ninguno de los aquí presentes parece tener la más mínima idea de cómo funciona Eclesia. ¿Creéis que perder una puerta les debilitará? Al contrario: Los unirá. Si conseguimos infligirles un daño lo bastante grande como para que puedan demostrar que los rebeldes son un problema sólo se conseguirá que incluso aquellos que pudiesen apoyarnos se vuelvan en nuestra contra. ¿Pensáis que serán los altos cargos de Eclesia los que sufran el ataque y sus cabezas las que rueden? Dejad de soñar. Si llevamos a cabo ese ataque sólo el pueblo sufrirá. Todos serán considerados un objetivo y la Ecclesia usará ese ataque para justificar un mayor control de la población y una mayor opresión del pueblo, por no hablar de que se desviarán incluso más recursos a "labores de reconstrucción" que sólo iran a parar a los más adinerados mientras que el resto sufre. ¿Estáis pensando en serio que liberaréis al pueblo? No. Lo condenaréis. ¿Y para qué? ¿Para satisfacer vuestro ego? ¿Para demostrar que podéis crear un poco de "caos"? ¿Y después qué?



Estaba claro que no pensaba participar en nada como eso. No le gustaba la Eclesia, pero había mucha gente en ella que creía estar sirviendo a una organización justa y benevolente, gente que sólo intentaba hacer lo mejor posible con lo poco que tenía, gente que si ese ataque se llevaba a cabo se convertiría en el primer objetivo del resto... Los altos mandos de Eclesia aprovecharían cualquier ataque para tildar a esa gente de simpatizantes y eliminarlos, por no hablar de lo que pasaría con el pueblo. El resultado inmediato de un ataque como ese sería una ley marcial como nunca se había visto hasta el momento, pero eso ni siquiera era lo más importante, el hecho era que ni siquiera supondría un golpe tan duro al corazón de Eclesia como para desestabilizarla. En absoluto.

Y las bajas... Serian inaceptables.



- Lo siento... Pero ese plan no puede llevarse a cabo. No DEBE hacerlo. Si atacamos de esa manera sólo conseguiremos que Ecclesia se refuerce y les daremos una excusa para oprimir todavía más al pueblo, por no hablar de que perderemos cualquier apoyo de la población que pudiésemos tener, dado que es inevitable que los rebeldes sean marcados como responsables de tales medidas. Diréis que estamos legitimados, pero decidle eso a alguien que no tiene nada que comer y decidme cómo funciona...



Se mantuvo en silencio, esperando respuestas.



- No. Ese plan es demasiado llamativo, pero hay otros medios. Debemos ser sutiles. No toda la Eclesia está corrupta, muchos de sus miembros todavía pueden salvarse... Y precisamente ellos son la clave. Podrían ayudarnos a obtener información del funcionamiento interno de la organización y el mejor modo de ir sustituyendo algunas de sus figuras más importantes con nuestra propia gente. Es la mejor forma de conseguir destruir Eclesia tal como es ahora y reformarla para que sea como nunca debió dejar de ser...



Y tras decir aquello se quedó en silencio, siendo totalmente consciente de que probablemente sus opiniones cayesen en saco roto, pero era en lo que creía. No iban a encontrar eco en tales oídos, pues creía conocer lo suficientemente bien a esa gente como para saber que no querían justicia, sino venganza, no libertad, sino una válvula de escape... Querían miedo, no paz. Eso hacía que fuese difícil negociar con ellos, casi imposible. Pero, por si acaso, Karel ya tenía un segundo plan de contingencia...

Era arriesgado, pero posible. Un ataque quirúrgico que permitiese secuestrar a un miembro de alto nivel de la Ecclesia permitiría manipular sus decisiones y hacer que prestase su apoyo a la causa. No sería fácil, estaba claro, pero sí mejor que causar el caos. Eso era evidente.
avatar
Karel Stark

Mensajes : 134
Fecha de inscripción : 26/02/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Jul 11, 2015 8:58 pm

-Su oferta es sumamente generosa, señor.

Así empezaría a tomar una de las peores decisiones tomadas en mi vida. Pero mi falso sentido del deber y mi más que excéntrico instinto de supervivencia. Pero remontémonos más atrás. Era evidente que algo en mí había cambiado. Había decidido olvidar aquel traumático sueño, apartarlo de mi mente. Pero era evidente que me había fortalecido, tanto en habilidades como en carácter.

Por primera vez en años lograba evolucionar a Orendael. Me había quedado estancado en los mismos tres trucos que dominaba a la perfección, y las veces que me había embarcado en mejoras en mi poder habían acabado teniendo unos resultados catastróficos. Nina era una prueba de ello.

Pero en aquellas vivencias en las que no salí de mi habitación, exploré recónditos paisajes, vagué durante siglos por caminos insondables, entablé un poderoso monólogo interior conmigo mismo, en el que por fin llegué a vislumbrar una infinidad de la gran gama de posibilidades que Orendael guardaba.

Sólo necesitaba potenciarlas, y en aquel lugar poco podría hacer. Además, el objetivo que perseguía en el momento que mi estrategia fue planteada y al desobedecer a Talia había sido cumplido con creces; desligarme de la perniciosa influencia que la zorra ártica creía ejercer sobre mí, y complacer a Cronberg, donde pensaba que encontraría un potente aliado en caso de que Munch o Karmikov quisieran tomar represalias en mi contra.

Pero la cosa no pintaba bien. El poli tenía que quedarse patrullando, los obispos descansarían en aquella sala, Cronberg era el anfitrión así que no saldría a combatir, y en cuanto a los demás inquisidores, sobre todo en lo que respectaba a Selena Blackmaw, tenía mis dudas acerca de lo que elegirían. No, definitivamente no podía quedarme en aquella sala, no con tanto en juego.

¿Iba a dejar a Talia y sus subordinados combatir solos? No, era obvio que fracasarían estrepitosamente. Gregor tenía pinta de ser rigurosamente estricto. Talia era incapaz de tolerar el fracaso. Anais, a pesar de ser la única que contaba con mi favor, pecaba de inocente. Y Darak-Han, que decir de Darak-Han… era un estúpido. Un estúpido capaz de sacar medio metro de lanza a través de su pierna en lugar de tres centímetros. No era digno de confianza, ni siquiera era digno de ser llamado ser racional. No tenía mucho contacto con brokens por aquella época, pero si él y Jakoff hubieran merecido el título de embajadores de dicha raza, mi opinión hacia el completo colectivo no habría sido positiva ni optimista, sino todo lo contrario.

No obstante, las generalizaciones eran el argumento de los que no tenían argumentos. Continuemos, quedaban los subordinados de Talia con los que había tenido un nulo trato. El fallen, un tal Valle Rorfico o algo así (no me había molestado en aprender su nombre), quizá se salvara de la quema, así como la rubia aparentemente norteña, la señora Karminska.

Pero eran dos, y uno de ellos con los huesos sumamente quebradizos. No, definitivamente me necesitaban. Y yo necesitaba salir. Era paradójico, pues había pocas cosas que me provocaran más temor que el imparable frío. Y una de ellas era la posibilidad de ser, o bien capturado por los paganos victoriosos, o bien estar encerrado en aquella sala, con todos aquellos parásitos y sin escapatoria. Y mi orgullo no soportaría que me llamasen cobarde. Además, si había escuchado bien, el señor Cronberg había dicho que los barcos estaban en camino. Quizá podría huir si todo se ponía feo. O quizá podría hacer frente a los paganos, con mis nuevos poderes adquiridos, y ser proclamado héroe.

Mientras que otros individuos con menos suerte morían miserablemente, como el pobre Darak-Han. Quizá tendría que contribuir un poquito, claro estaba, pero todo fuera para aumentar la media de inteligencia en el continente. Además, Talia saltó a la defensiva cuando Cronberg me hizo esa proposición, lo cual podía significar varias cosas, pero descartaba una; que me considerara un inútil. Y quizás, solo quizás, podría utilizar aquello para estrechar aún más las relaciones entre ambos.

-Como iba diciendo, estimado señor Cronberg, su oferta es sumamente generosa. Tanto es así, que me cuesta horrores rechazarla. Pero no podría soportar el cargo de conciencia que supondría ver a mis compañeros luchar valientemente en la batalla mientras yo estoy resguardado aquí, a kilómetros del campo de batalla. Y la señorita Talia tiene razón, sería traición dejar solo a mi escuadrón en estos momentos tan cruciales. Hemos de finalizar una misión, que no es otra que la completa aniquilación del grupo de paganos dirigido por la tal Nadine y un  encargo sumamente prioritario, la protección de la puerta. No obstante, cuando la misión termine y los paganos sean derrotados y los pocos supervivientes herejes se dispersen será un placer participar de las estrategias de esta noble y santa asamblea.-me reverencie ante los presentes.

Cuando la comitiva se disolvió, estaba dudoso. Me arrepentía de mi decisión, pero era estúpido debatir sobre algo pasado. En su lugar era mejor pensar: ¿En qué emplearía las que seguramente serían mis horas finales? O más bien… ¿con quién las pasaría? Así a priori, lo primero que necesitaba hacer para poder descansar las horas que me quedaban era dejar todo atado y bien atado para la batalla. Y un paso esencial para ello sería asegurar la participación del poli y de la Gran Custodio, o al menos del poli, en la batalla. Necesitaba alguien inferior a mí para poder doblegar pero con el cerebro suficiente como para recibir órdenes.

-Al parecer no vas a acompañarnos a la batalla, muchacho. ¿Cuál es tu nombre? Me llamo Dezba Wakanda, en caso de que lo quieras saber. No obstante, si te interesa participar en la batalla, tienes todo mi apoyo, y el de mi escuadrón al completo. No dudo por la devoción que puedas tener al salvaguardar a la gente del interior de las murallas. Una tarea tan noble… como secundaria. La seguridad interna de Todheim se decidirá en la puerta cardinal, de nada servirá tener una ciudad perfectamente asegurada cuando los demonios del caos llamen a la puerta. Así pues, ¿qué te parece mi oferta, muchacho?


Independientemente de lo que me respondiera, me dirigí a mi siguiente “victima”, Anais Stern. La había notado “juguetona” hace unos minutos, mientras revolvía mi pelo. Y seguramente ella me proveyera de las dos cosas que necesitaba para relajarme; alcohol y sexo. Me acerqué a ella más de lo necesario, hasta casi arrinconarla contra una esquina. Con la suficiente delicadeza como para no molestarla pero con la intensidad necesaria como para dejar clara mi seguridad.

-Anais, querida… ¿Cuánto tiempo llevamos siendo amigos? Mucho, desde Ojo de Dioses. De hecho, hemos hablado muy poco. Talia me contó… me contó que tuviste la decencia de venir a verme cuando estaba convaleciente. Es un gran detalle, y quiero que sepas que yo haría lo mismo de darse un caso inverso. Sin embargo, me gustaría pasar más tiempo contigo. Tenemos mucho de lo que hablar, sobre todo en lo referente a Ojo de Dioses. Toda una ciudad, sí señor, sin duda. Por otro lado, me apetece descansar antes del día de mañana, ya sabes a lo que me refiero. Necesito desentumecer mis músculos y aclarar mis pensamientos para rendir al máximo. ¿No tendrás algo que me ayude, algo como un buen vino? ¿O quizá vodka? De ser así, quizá podríamos dirigirnos a tus aposentos, ya sabes, para profundizar en nuestra relación…-
supuse que habría pillado la indirecta. Si aceptaba, le acompañaría a sus habitaciones, donde confiaba que Munch no hubiera instalado cámaras.

Una vez allí, procuraría que tomase el suficiente alcohol como para desinhibirse mientras yo tomaría un par de copas. En cuanto a la charla, procuraría que fuera corta. Le preguntaría sobre su ingreso en la inquisición y los motivos de su vertiginoso ascenso. Después, pasaría a relatar algunos de mis episodios en Ojo de Dioses, obviamente dejando a un lado los episodios de maltratos a mujeres, borracheras y el pequeño detalle de dejar a una mujer casi en estado vegetal. Comprendedme, no quería arruinar la velada de la pequeña Anais. Finalmente, terminaría con la guinda sobre el pastel.

Conforme me acercaba a ella y comenzaba a acariciar su rostro, elogiaría el paso del tiempo en ella, aludiendo al buen trabajo que había hecho la pubertad con su figura y elogiaría sus habilidades, enardeciendo su ego con mi lengua prodigiosa y su apetito sexual, curiosamente también con mi lengua prodigiosa.

Independientemente de lo que sucediera, mi “plan” seguía en marcha. Dejaría a Anais en su habitación, en el caso de que ella no me echara, con el pretexto de ir a hablar con los demás compañeros. Aquello no era una mentira, al menos no del todo. Pues el seductor Dezba Wakanda, que todavía no había perdido su toque, acabaría llamando a la puerta de la habitación de la persona menos pensada, Talia Ashlyn. O quizá ella me hiciese llamar antes, si mi plan de irritarla había funcionado.

¿Qué cuáles eran mis pretextos como para tan repentino cambio de opinión? Había muy variados y contradictorios. Quizá mi megalomanía pujante me empujaba a “conquistar” a mi jefa, a hacerla “mía”, con la mediación de mis poderes. Quizá necesitaba desfogarme antes de la batalla, como un animal acorralado, y liberar tensiones. Había pasado muchas semanas sin probar la carne de mujer, y la total vigilancia de Munch no había hecho más que empeorarlo. Aquel era otro motivo; Munch. No quería volver a mis dependencias.

No soportaba tener a ese viejo observándome ni un segundo más. Necesitaba estar relajado, y pasar la víspera de la gran batalla teniendo que simular que dormía mientras el insomnio me embargaba no era lo más relajante que se me ocurría. Necesitaba dormir con alguien, tener compañía, o al menos dormir en otra habitación que no fuera la mía. Y me negaba a arrastrarme. ¿A quién le habría pedido alojamiento, a Darak, a Cronberg? También es cierto que podría haber dormido con Anais, pero dos motivos me lo impedían, ambos relacionados con el aprecio que ambos, quería creer, nos profesábamos. El primero era que no las tenía todas conmigo respecto a lo de Munch, quizá estuviera espiando a Talia y a Anais. No sabía con cuántos recursos contaba ni con la calidad de estos. Y de darse el caso, prefería que la zorra ártica fuese identificada como mi “pareja”, en caso de que Munch quisiera chantajearme con ello, y Anais como la pobre víctima de un adulterio. Y el segundo motivo relacionado con la señorita Stern es que Talia, además de una conquista sexual, pretendía ser un maniquí de pruebas. Con ella evaluaría mi nueva habilidad, que había perfeccionado a lo largo de las décadas, aunque no por necesidad; Usaría a Orendael con fines sexuales. Seduciría a Talia, traspasaría sus barreras tanto mentales como físicas y nos fundiríamos en un abrazo cuasi eterno gracias a mi fragmento. Y, si aquello funcionase, ¿Quién sabe dónde estaba el límite?

Quizá… quizá podría agenciarme una buena esposa. Una noble. Había obispos mujeres, la tal Tsumin era el vivo ejemplo de ello.  También había Custodios mujeres, y la superior del muchacho con la que había hablado lo demostraba. Así pues… ¿por qué no preparar una alianza con una de las dos facciones? Estando solo tendría que elaborar un buen plan para librarme de Munch, y me costaría sangre, sudor y lágrimas ascender en el escalafón. Teniendo una mujer y, quien sabe, hijos poderosos… Munch estaría a mi alcance.

Pero existía la posibilidad de que una fuerza más poderosa moviera mis intenciones. Quizá… ¿quizá ansiaba la compañía femenina y la posibilidad de concebir un hijo? En aquel momento ni siquiera llegué a planteármelo, pero hoy lo reconozco como una posibilidad a tener en cuenta. Tanto Anais como Talia eran… ejemplares ciertamente interesantes.

Ambas eran guerreras, cada una a su modo. Algo que yo nunca había sido. Y ambas eran deficientes con todo con lo que yo era lo suficiente capaz; el diálogo, el espionaje, la gestión de las emociones… Era una buena combinación. Además, aquel cruce de subrazas aseguraba que mi descendencia obtendría las ventajas del mestizaje.

Una vez la señorita Talia me abrió la puerta, no hubo marcha atrás. Activé mi habilidad de seducción y comencé a acercarme a ella:

-He rechazado la oportunidad de quedarme aquí, resguardado. He decidido acompañaros a batallar contra los paganos, después de estar a punto de perder un brazo en el último enfrentamiento. ¿Quieres saber el motivo, querida? Ha sido… ha sido por ti. No quiero morir, pero no puedo dejarte sola. Antes de conocerte era un hombre atormentado, atormentado por mi pasado y por las cosas que debía hacer. Buscaba la pelea, el peligro. Buscaba la muerte. Pero ahora… ahora todo ha cambiado. Te conocí, Talia, y cambiaste mi modo de ver las cosas. Me alejaste de ya tú sabes que, me salvaste la vida. Me diste esperanza. Mañana… Puede que mañana muera. Puede que ambos lo hagamos. Y no quiero abandonar este mundo sin haber disfrutado de tu compañía. Al menos una vez. Al menos esta noche. -después de soltar aquella sarta de mentiras camufladas entre medias verdades, la besé y con mis manos repasé su figura, subiendo y bajando en un frenesí aparentemente incontrolable, al que sólo la propia inquisidora decidiría si poner fin. No había vuelta atrás, era el todo o nada. ¿Habría sido muy atrevido lanzándome de esa forma? Seguramente. ¿Funcionaría? Era incierto.

Pero aquella situación era curiosa. Sin darme cuenta, estaba siguiendo las pautas de Munch. Era... sumamente hilarante. Tanto es así, que cuando me percaté de ello, acuñé la siguiente expresión, como símbolo del poder que creía que Munch ejercía sobre mí: "Todos los caminos llevan a Munch, atajos incluídos".

FDI:
He hecho una respuesta un tanto "condicionada". Obviamente, si Talia está reunida con Cronberg no voy a intentar seducirla, y si no está en su habitación iré a buscarla, por poner un ejemplo. He decidido no meter todas las variables para noe xtender el texto más de lo necesario.

Las acciones son las siguientes (no cuento las muy interpretativas, como creo que son las que no usan técnicas). Corrigeme si me equivoco, por favor:

Acción 1: Hablar + seducir a Anais
Acción 2: Ir a buscar a Talia + Usar técnica "Seducción" sobre Talia mientras suelto el discursito

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Lilith el Vie Jul 17, 2015 4:10 pm

"La libertad", "la verdad", "matar eclesiásticos". Este tío es gilipollas, pensó Lilith, decepcionado porque había creído que tan peligroso aliado tendría al menos un ápice de sensatez.

Por supuesto, a ella tampoco le gustaba la Eclesia una mierda. No después de lo que había vivido en Ciudad Catedral. La opresión, el miedo, la pobreza y la ignorancia eran perpetuadas por aquella organización. Y lo peor era su hipocresía, al pintarse a sí mismos de protectores de la vida. Definitivamente, prefería enfrentarse a lo que hubiera ahí fuera, lejos del "manto protector" que conformaban las Puertas Cardinales, antes que seguir viviendo una vida de falsa conformidad bajo el mandato de déspotas con aires de santidad.

Pero ser inconformista no implicaba ser estúpida, y eso Lilith lo sabía bien. De hecho, aún no había asimilado del todo las intenciones del que se había convertido en su nuevo jefe. ¿En serio era tan idiota que pretendía destruir uno de los objetos más custodiados del mundo con una tropa formada por camorristas sin ningún pago a cambio?

No, la Furia Roja no iba a ser parte de tal idiotez. Era ella una mercenaria, una luchadora, no una hermanita de la caridad que ayudara a nadie porque si.

Pero tampoco podía abandonar como si nada. Sabía de sobra como funcionaban las cosas con aquella gente; no eran diferentes de las bandas de la Subciudad. No la dejarían irse a la ligera, y seguramente recurrirían a las armas para detenerla. Había escuchado la declaración de intenciones del tal Osiris en silencio, y estaba claro que era un tipo peligroso. Ya lo había visto actuar; probablemente sería capaz de derrotar a la pelirroja incluso contando ella con sus flamígeros poderes. Y no estaba solo.

Callada, mientras se acababa su bebida a grandes tragos, analizó a los demás. No, no era posible abandonar en aquel punto. Era demasiado peligroso. Incluso si incendiara el local -posibilidad que se le pasó muy seriamente por la cabeza-, lo más probable era que acabara muriendo de manera patética.

Sin embargo, aquello no quería decir que fuera a prestarse a la causa de los Hijos del Caos como si nada. Ya llegará el momento de dar la puñalada y salir por patas, se dijo la pelirroja. Por lo pronto, mejor consigo algo de información.

Y entonces, cuando iba a hablar, empezó la diatriba de aquel tipo al que no reconocía. De su boca salían palabras bonitas, muy nobles toda, pero era obvio que era un completo ingenuo. No solo por sus erráticas predicciones de las consecuencias del golpe, ni siquiera por pensar que de la decimonónica y corruptísima estructura que era la Eclesia se podría sacar algo bueno mediante reformas. Lo más estúpido de él era que lo gritaba a los cuatro vientos.

Bueno, tenemos un cadáver en el grupo. Él se lo ha buscado, pensó Lilith mientras esperaba a la más que evidente respuesta que recibiría el tipo.

Una vez fuera respondido, sería su turno de hablar. Habló con algo de tensión, tratando de esconder el malestar que aquel estúpido plan y aquella estúpida situación le producían.
-Mira, esto me parece jodidamente arriesgado, pero creo que se puede llevar a cabo. Aunque desde luego conmigo no contéis para estrategias ni mierdas de esas. A mí decidme que tengo que chamuscar, y poco más- tragó saliva, tratando de confiar en que su disimulada actuación fuera convincente. Después, espoleada por la curiosidad, formuló una pregunta.-Por cierto, esto es importante; ¿Qué coño es un fiordo?
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Sáb Jul 18, 2015 5:03 pm



– Aunque le agradezco enormemente su ofrecimiento de acompañar a las huestes al campo de batalla, creo que en todo caso podría resultar de más utilidad en el centro de mando.  – Contesté con una sonrisa condescendiente. Lo cierto es que Lord Cronberg parecía ser una persona bastante tosca para su posición. Buena prueba de ello es que me tratase de Eminencia cuando por mi cargo el tratamiento protocolario era de Excelencia. ¿Pero quién era yo para corregir al Guardia Honorario?  – Me temo que mi presencia en la zona de combate no haría otra cosa sino dificultar las operaciones, pues entretendría a parte de los efectivos para que velasen por mi seguridad. – Amén de que no estaba dispuesto a cometer la locura de poner mi vida en peligro por menesteres ajenos a mi posición. Yo era un clérigo, no un soldado.

– Sin embargo, Sire, si me permitís, para mí será un honor dirigirme mañana a las tropas conjuntas del Sagrado Tribunal y del Martillo Áureo antes de que partan para el frente para otorgarles la bendición apostólica e infundir sus espíritus con la fuerza del aliento divino. – Concluí amablemente con la copa de vino en la mano, dando un sorbo después. Lo cierto es que el jugo no era gran cosa. Era un vino bastante mediocre. Aguado e insípido, impropio de una reunión como aquella. En Ciudad Catedral que un anfitrión sirviese un caldo de estas características en un evento ya era suficiente para ser condenado al ostracismo social.

– Mis disculpas, mi estimada Gran Custodio. No era mi intención ofenderos ni menospreciar vuestra importantísima labor. Sabiendo que nuestra seguridad corre de vuestra cuenta, y que vos, Excelencia, seréis la responsable directa de garantizarla, así como responsable de todo aquello que nos pueda ocurrir, me tranquiliza y me llena de satisfacción. – Contesté con una sonrisa condescendiente y con cierto sarcasmo. No me había agradado nada el tono con que la Gran Custodio se había dirigido a mi persona. No mostraba el respeto debido ante mi cargo y mi linaje. Y no mostrarlo era no mostrar respeto a la propia voluntad divina, pues era de Dios de donde emanaba nuestra legitimidad frente a los comunes.

Una vez que la Gran Custodio expuso los aspectos tácticos correspondientes a su legión, de nuevo comenzaron las guerras internas de la inquisición. Lord Cronberg había ofrecido al inquisidor desarrapado la permanencia en la sala durante el consejo de guerra, cosa que no había agradado lo más mínimo a la inquisidora Ashlyn. De hecho también se pudo entrever la desidia con la que trataba el Guarda Honorario a la inquisidora. Lady Ashlyn había formado parte del Martillo Áureo en algún momento. Quizá no sentase demasiado bien en las filas de la Orden que una de sus subordinadas se enrolase en otra diferente. Era bien sabida las rivalidades que emergían entre los tres cuerpos militarizados. Luego, el Inquisidor Wakada tomó la palabra, y para mi sorpresa, en esta ocasión supo ver cuál era su posición declinando la oferta de Lord Cronberg. Este hecho me alegró profundamente. Prefería tener lo más lejos posibles a esos salvajes inquisidores. Su mera presencia ya me causaba tormentos suficientes.

Finalmente, Lord Cronberg levantó la sesión, así que aproveché para acercarme a él, saludándole con una reverencia. – Una última cuestión más si me lo permitís, Sire. ¿Contaremos con la presencia de su Excelencia el Arzobispo en el Consejo de Guerra? Lo cierto es que debido a la perentoriedad de la reunión de esta noche todavía no he tenido la oportunidad de visitar en persona a su Excelencia, por lo que sería muy gratificante contar con su apoyo y sabiduría, y así podría rendirle los debidos honores.

Al salir del salón de guerra tomé el camino a mis aposentos, con una pequeña pausa en la capilla más cercana para tener un momento de meditación. Ciertamente desde mi partida de Ciudad Catedral no había dispuesto de oportunidades para cumplir con mis obligaciones espirituales ante Dios. Y quizá la oración me ayudase a encontrar la suficiente paz interior para conciliar el sueño debidamente pues lo que se cernía sobre nosotros me inquietaba sumamente.

La capilla no era gran cosa. En Ciudad Catedral las capillas eran de mármol, maderas policromadas y cubiertas de polvo de oro, y piedras preciosas. Todo en honor y gloria de Dios. Aquella capilla era sin embargo más discreta, más humilde, más austera, más… Más apagada. Y con un punto escalofriante. Las efigies de los santos y mártires de la Eclesia representados en el retablo de la capilla miraban con ojos inmisericordes e inquisitoriales a aquél penitente que acudiese en busca del perdón ante Dios. Incluso me llegaron a perturbar un poco. Era una filosofía diferente. Una forma diferente de entender a la divinidad. Aunque me imagino que si tuviese que describir la mentalidad marcial del Martillo Áureo aquella capilla sería la perfecta definición.

Me acerqué lentamente al altar y me arrodille sobre él dejando el bastón a mi lado. Estiré los brazos y comencé mis oraciones rituales. Este tipo de ritual lo hacía con relativa frecuencia, tal y como lo ordenaba el códex canónico, aunque desde mis tiempos en el seminario aquél ritual había perdido su significancia más espiritual para mí. Tristemente era más bien un rito de obligado cumplimiento que un acto de fe emanado de mi alma. En ocasiones me llegaba a plantear el realizar un retiro espiritual para recuperar toda aquella esencia mística que con los años había perdido. En aquella época era bastante más feliz, o al menos ese era el recuerdo que tenía.

Tras cerca de una hora de oración y meditación me levante. Tenía las rodillas bastante doloridas, pero el dolor también era muestra de devoción. Hice una reverencia ante el altar sacro y dejé una pequeña ofrenda pecuniaria en él para limpiar mi espíritu de posibles pecados. Luego, abandoné la capilla en dirección a mis aposentos.

El camino fue bastante tortuoso, pues el frío era cada vez más intenso, y a mi paso a través del claustro volví a tener los mismos problemas que al ir al cónclave. Pero al fin llegué a mis aposentos. Aunque no eran gran cosa me permitirían descansar. Lo primero que hice fue acercarme a la cómoda donde había dejado el decantador con coñac y me serví un poco en una copa. No había comparación entre el vino aguado y el coñac. Noté como una agradable sensación de calor recorría mi cuerpo a medida que daba pequeños sorbos a la copa.

Lo cierto es que ya era tardísimo, por lo que no podría disponer de demasiadas horas de sueño. Me cambié torpemente mi uniforme episcopal, dejándolo cuidadosamente doblado en el interior de la cómoda y me vestí con el camisón y el gorro de dormir, y cogí el antifaz cubreojos. Antes de acostarme terminé del todo la copa de coñac, me senté sobre la cama para retirar la prótesis de mi pierna y me tumbé sobre el lecho. No era demasiado cómodo en comparación a mi cama de plumas de faisán de Ciudad Catedral, pero era bastante mejor que donde había solido descansar desde que partimos de la capital del mundo. Luego me cubrí los ojos con el antifaz y me puse a dormir. Gracias al cansancio del agotador viaje y a la ayuda del coñac, rápidamente caí en un dulce sueño.

FDI:

Esto no es una acción táctica como tal, por lo que no lo pongo con el comando de acciones. Simplemente dejo 300 terrans en el altar de la capilla. Espero que no me haya excedido demasiado inventándomela.
[/color]


avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Sáb Jul 25, 2015 2:39 pm

Dezba Wakanda:

-No tengo vino...- Contestó con voz dulce Anais Stern mientras enredaba juguetonamente sus dedos en los del inquisidor de segunda clase Dezba Wakanda. - Pero tengo licor de Radamanthis, si quieres podríamos aclararte la mente con él, y desentumecer tus músculos con un masaje...

El rostro de la mujer se acercó al del hombre y susurró esas ultimas palabras sobre su oído. Su mano juguetona se deslizó entre las ropas del inquisidor y acarició su virilidad. Sus labios se besaron y Anais se apartó del inquisidor arrastrándolo del brazo a su dormitorio. Un dormitorio no muy diferente al que utilizaba Dezba. Una pequeña ventana por el que se filtraba el gélido invierno del exterior, un escritorio donde descansaba la característica botella retorcida de Radamanthis. El licor espeso de color azul intenso famoso por destilarse a partir del veneno de una víbora glacial cuya efigie adornaba el cierre del vidrio.

Anais cerró la puerta a su espalda y antes de que Dezba pudiese servir el licor, la mujer mostró su desnudez y se tumbó en la cama dando la bienvenida a las habilidades dialécticas del hombre sobre su sexo. Sus dedos juguetean una vez mas con su cabello mientras empuja su rostro entre sus piernas. El aroma resulta tan embriagador como el licor; Frío al inicio, el licor de Radamanthis congela el paladar y el esófago al entrar pero al llegar al estomago estalla en una oleada de calor que recorre todo el cuerpo. Anais gime y se retuerce. Aprieta con sus muslos el rostro del Norgon y le da de beber el néctar del éxtasis. Pero no está satisfecha.

-Desnudate.- Ordenó ruborizada las otras veces sumisa Anais levantando su cuerpo sobre sus rodillas. Disfrutaba.

Sus pechos pequeños y firmes quedaron frente al hombre. Anais guió sus manos hasta ellos y los acarició suavemente, gimió y deslizó su mano derecha a través del vientre, sobre el ombligo hasta su clítoris, lo acarició suavemente y empujó al hombre sobre la cama quedando a horcajadas sobre él. Sus manos tomaron la excitada polla de Dezba y la guiaron hacia su interior. Despacio. Se movió lentamente hacia abajo hasta que sus labios besaron la base, se corrió por segunda vez. Subió y bajó estremeciéndose con cada sacudida. Anais cabalgó a Dezba hasta que su semilla se derramó en un orgasmo increíble y una corriente eléctrica recorrió su cuerpo de placer alcanzando el clímax una vez más. Exhausta, la mujer se deslizó a un lado y dejó marchar al inquisidor con una sonrisa de satisfacción en su rostro y se durmió susurrando el nombre de su amante.

Talia Ashlyn abrió la puerta de su habitación cuando el inquisidor de segunda clase Wakanda llamó a su puerta. Sobre su hombro era visible el tatuaje de la Guardia Teutogena, vestía un top de lana caqui ceñido al cuerpo y unos pantalones del mismo material y color oscuro en vez de la pesada armadura con la que estaba tan familiarizado. Sus labios eran cálidos y el tacto de su cuerpo de terciopelo. Sus ojos abiertos miraban los parpados cerrados del hombre mientras sus lenguas jugaban la una en la boca del otro correspondiendo a los sentimientos del Norgon.

-Señora Ashlyn.

La voz de Gregor Sidonus resonó como un trueno en el interior de la habitación devolviendo a Dezba a la realidad, rompiendo el hechizo de su presa que se resistía a abandonar los brazos de su subalterno.

-No tenemos tiempo para compartir confesiones. Debemos detallar las directrices a seguir mañana.

-Tienes razón, lo siento Gregor.

-No debéis disculparos conmigo señora, el señor es quien nos juzgará. Pero debemos trabajar.

Talia tomó las manos de Dezba y las apartó con delicadeza de su cintura con una sonrisa. -Me alegra que mañana estés a mi lado, buenas noches inquisidor de segunda Dezba Wakanda.... Bien, ¿por donde íbamos Gregor?

La puerta de madera se cerró frente a Dezba y las voces de Talia, Gregor y Vallen se escucharon al otro lado. Si el inquisidor seguía necesitando la ayuda de una mujer, tendría que resignarse a volver a su habitación y aplacar sus ansias con una paja.


Maximilian Stenkerk:

Maximilian rezó como solía hacerlo, como siempre hacía, y como siempre, sus palabras no obtuvieron mas respuesta que el dolor en su cuerpo. Dios debía odiarlo mucho, o la divinidad de su sentido del humor estaba fuera del alcance de un mortal, por mucho que se tratase de un Obispo, un Stenkerk, un humano, la raza elegida...

Cuando se retiró a sus aposentos y concilió el sueño. En aquel pequeño catre de sábanas de lana y algodón el sonido de un martillo golpeando la puerta lo despertó. Sonó una vez, dos veces, cinco veces, apremiándolo a abrir la puerta. Pero cuando el Obispo en camisón abriese la puerta no encontraría a nadie allí, tan solo una bandeja de plata en el suelo. Con un vaso limpio, una jarra de vino especiado, un mendrugo de pan y un cuenco de guiso. El guiso era de color muy oscuro y brillante, espeso y muy aromático. Las verduras que sin duda tenía se habían disuelto en el caldo y grandes porciones de carne flotaban en el líquido. Junto al plato y bajo los cubiertos, una nota garabateada por algún vicario le recordaba que el comité de guerra se inauguraba al alba. Sin duda dios lo odiaba muchísimo.  


Shiro Tsumin:

Cuando la Obispo Tsumin abandonó la Sala de Guerra, un Vicario de la orden la esperaba con las manos envueltas en una piel de armiño para calentarse las manos; Piel que rápidamente cedió a la mujer en cuanto esta salió de la reunión.

-Si me lo permite Excelencia, la acompañaré a sus aposentos.

Era un hombre alto, delgado y parecía casi tan viejo como ella misma. Pero era un hombre roto. Sus piernas temblaban con cada paso que daba y sus dientes chirriaban con cada bocanada de aire que sus pulmones exigían. El camino fue largo y cubierto de nieve y viento que amenazaba con tirar al suelo a su guía. Pero el hombre se doblaba como un junco y seguía caminando sin inmutarse de las ráfagas de viento. Por tortuosos caminos el vicario guió a la Obispo Tsumin hasta lo alto de una de las torres de la ciudadela donde se encontraban sus aposentos. Tras la puerta de madera maciza se presentó la modesta habitación de paredes de piedra y suelo de madera barnizada. Al fondo, una chimenea encendida ardía inundando la estancia con su luz y su calor. Bajo la ventana del fondo un escritorio de roble y una silla con respaldo acolchado de terciopelo rojo y frente a la hoguera, una cama con sábanas de lana y algodón rojo y bordados de hilo de oro y dosel de seda blanca.

El vicario se despidió de la Obispo con una reverencia y cerró la puerta dejándola a solas, recordándola que si deseaba asistir, la cena se daría en el comedor común en el primer piso de la torre, y si no, alguien le llevaría la cena a la habitación.

Sobre la mesa, junto a una vela encendida Shiro pudo ver un papel sellado con lacre negro y un símbolo que no podía reconocer, aunque estaba segura que no pertenecía a ninguna de las ordenes de la Eclesia. El dibujo se asemejaba a un corazón, o a una flor, o a algún tipo de ave. En su interior, escrita con tinta roja y caligrafía manuscrita fina y elegante como solo puede ser la de una mujer, una nota.

“Muy querida y amada niña:


A llegado a mis oídos la noticia de tu llegada a la ciudad, y los motivos de tu visita. Y me gustaría darte una apropiada bienvenida invitándote a un tentempié en mi casa. Sigue el camino de baldosas amarillas.  


Fdo. Sigmen Drodd.”


Dorian Walk:

Cuando el Lord Comandante despidió a sus invitados y todos fueron levantándose poco a poco, la Gran Custodio Alianovna se levantó de su asiento he hizo una leve reverencia ante Cronberg caminando hacia atrás varios pasos antes de girar sobre si misma y emprender el viaje de regreso al cuartel de la 7º división con paso ligero. Dorian Walk la siguió de cerca.

- Ya lo has oído, parece que mañana tendremos trabajo. Cuando el mundo se agita, el pueblo se agita. Se asusta, se pone nervioso y eso saca lo peor de las personas. No me extrañaría que el proletariado volviese a levantarse y tengamos que enfrentar nuestra propia guerra aquí, dentro de las murallas.

Las palabras de la Gran Custodio formaban una nube de vaho que se perdía en los gélidos pasillos de la ciudadela igual que una gota de agua en el mar.

- Si eso llegase a ocurrir, quiero que estés preparado y actúes como uno mas de mis hombres; Así que más te vale descansar correctamente. Pero antes de que te vayas a dormir... Tenías un informe que hacerme. ¿Que has descubierto, algo de lo que deba preocuparme?


Friedrich Von Faust, Karel Stark, Ilya Sokolof y Lilith:

La taberna quedó en silencio cuando Karel Stark tomó la palabra. Los paganos escucharon atenta y tranquilamente cada una de sus palabras, cada uno de sus insultos y cada una de sus alabanzas al enemigo. Todos, salvo Axel Winter. Una nube de violencia tormentosa comenzaba a formarse sobre su cabeza, los dientes comenzaban a chirriar de ira y sus dedos tamborileaban sobre la mesa cada vez con más fuerza y violencia. El sonido de sus dedos sobre la tabla podía escucharse tan fuerte como los tambores de guerra que sin duda, resonarían durante la batalla. Pero Axel permaneció estoico con la mano derecha ocupada en apretar la jarra de cerveza tibia, y la izquierda danzando sobre la mesa en un sonido que fue creciendo hasta el momento en el que sus dedos atravesaron la madera y se quedó sin un lugar en el que seguir golpeando.  

-¿Quien cojones es este tipo, Quien coño a traído a un lealista? ¿¡Joder Nadine, es cosa tuya!?

-¡Jodete Axel, yo no lo he traído! Pero puedo encargarme de él.

-¡Joder si! Cargatelo ¿Que puede salir mal cuando sus amigos descubran su cadáver en nuestro escondite? ¡La diversión siempre toda para ti!

-¡Callaos, los dos! Yo respondo por Karel.

La intervención Megaera Cloudfield evitó que Axel desenvainase su espada y partiese en dos al caballero negro. Su hermano Altair también se levantó, aunque no para proteger a su invitado, sino para sentarlo a la fuerza en la silla golpeando sus corvas con gran habilidad y empujándolo hacia abajo por los hombros.

-¿Eres estúpido? Insultar así al señor Grim... yo mismo te mataría si no necesitásemos tu espada y no supiera que tus palabras son fruto de la ignorancia y estupidez que la Eclesia regala al pueblo. Yo también utilicé esas palabras una vez.

-Me temo que no nos ha dado tiempo de educar a nuestro compañero.

- ¡Gilipolleces!- Replicó Axel con fuego en los ojos. -A mi me parece un perro de la Eclesia más.

-Nunca es tarde para aprender. La verdad es que nosotros tampoco hemos tenido oportunidad de adiestrar a nuestros compañeros...

Lethoreff, el anciano Fallen se aclaró la garganta y pidió a todos que recuperasen sus asientos y se pusieran cómodos con un gesto de su mano.

-¿Por donde debería empezar?

-Tenemos prisa, no hay tiempo para una lección de historia Lethoreff. Limítate a la versión corta y no entres en detalles. Supongo que a nuestros “amigos” les interesarán mas los detalles de lo que vamos a hacer y como lo vamos a hacer que quien inventó la Eclesia.

-Esta bien. Entonces, comenzaré aclarando que no es la Eclesia lo que queremos destruir, sino el muro que separa el mundo en dos. Hace cientos de años, mucho antes de que la Eclesia se crease, hubo una gran guerra. Las consecuencias de aquella guerra fueron la formación de la Eclesia; y la colocación de una gran muralla que separaría al mundo en dos, aislando a los que estamos dentro, de los que están fuera. Durante mas de cien años la Eclesia a ocultado el propósito de esta muralla con mentiras y fe. Las mismas mentiras que te han llevado jovencito a actuar de esa manera. Esgrimiendo los miedos del poder en tu defensa. Pero los paganos no tenemos miedo, la gente de Sodoma ha aprendido a burlar esa barrera, igual que todos nosotros hemos atravesado la muralla de esta ciudad, el gran muro puede cruzarse y muchacho, puedo asegurarte que allá afuera no hay ningún demonio que temer tal y como la Eclesia dicta. Allí fuera hay todo un mundo nuevo por descubrir, Terra espera que la descubramos y solo ese muro lo impide, y es la Eclesia la que lo defiende, ni siquiera los ángeles que lo construyeron. Por eso, mañana vamos a destruir las puertas cardinales que sostienen el muro y dejaremos que el pueblo conozca la verdad con sus propios ojos.

-¡Se terminó la lección de historia!-Interrumpió Nadine a Lethoreff visiblemente molesta por la amabilidad con la que el viejo contaba sus historias.

-Que la Eclesia se quede con su poder y su gobierno. Queremos que la gente pueda decidir por si mismos donde vivir, a donde ir y como vivir. Si quieren vivir bajo el yugo de la Eclesia son libres de hacerlo, ¡Allá ellos! Pero no voy a permitir que nadie me imponga su forma de vivir ni pensar. Hemos esperado demasiado tiempo, es hora de romper las cadenas que nos han atado hasta ahora, ¡es hora de luchar!

-Por eso mañana vamos a atacar la puerta con todo lo que tenemos, y no dudaremos en matar a todo el que se interponga en nuestro camino. Cuando anochezca, atacaremos protegidos por la oscuridad y caeremos sobre la puerta como una tormenta. No nos verán llegar, no podrán reaccionar y antes de que salga el sol, el nuevo mundo nos estará esperando.

-Ilya y yo nos esconderemos y os cubriremos desde el bosque.

-¡Estupendo! Los hijos del Caos descenderán por el glacial y los emboscaremos en el cambio de guardia. ¿Eso te parece mejor plan “Eclesiástico”, o prefieres sentarte a esperar a que la puerta se rompa sola mientras le rezas al dios que permite que unos pocos sigan abusando de unos muchos?


”F.D.I”:


bueno, mas de la mitad de vosotros no han posteado, y ninguno de los que se han saltado este turno han avisado de ausencia salvo Shiro. Por lo que, y aunque pueda comprender los motivos, me temo que habrá penalizaciones, y ya conocéis mi política al respecto, y si no, ya la conoceréis XD

respecto al post. Como ni dorian ni shiro, ni darack han echo post, voy a dejar un turno más para decidir que cosas hacéis y si separo o no las lineas argumentales, así que lo siento max y dezba, os va a tocar dormir plácidamente un turno XD

P.D: dezba, te odio, llevo una semana entera atascado con tu parte, las eroticofestividades no son lo mio ¬¬ espero haber estado a la altura de tus expectativas, aunque lo dudo mucho, espero que lo disfrutes al menos xD

 

_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2537
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Ago 04, 2015 5:08 pm

Yacía en mi cama, con el sueño ligero pero dormido. Descansando. Quizá soñando. Sin embargo, en mitad de mis sueños oí súbitamente un golpe, como si tocasen a la puerta de mis aposentos. El estruendo me arrebató de mi sueño, y aun dormitando me retiré el antifaz buscando en las tinieblas qué había provocado los golpes. La oscuridad me rodeaba y sentí como una siniestra fuerza apretaba mi corazón. El silbar del viento arrastrado, como un quedo lamento de almas atormentadas den eras pasadas, mientras las sombras de las cortinas bailaban al amparo de la vaga luz de la luna, me inundó de un temible terror.

Otra vez el súbito golpe se volvió a escuchar emergido desde lo más profundo de mis aposentos. – Es un visitante que desea entrar.  Un visitante que viene a deshora. Es eso y nada más. – Murmuré para más para mis adentros que en voz alta, intentando apaciguar mis miedos. De nuevo, el súbito golpe volvió a sonar. Me erguí en la cama asustado. –Mi señor, ¿quién sois? ¿Qué deseáis? ¿Cuál es el motivo de vuestra visita a horas tan intempestivas?– Dije intentando llenarme de valor. Más nadie pareció contestar.

El corazón parecía desfogado por el miedo. Mi respiración mostraba mi intranquilidad. Recordé donde estaba. En la Ciudadela de Todheim. Cuánto añoraba mi hogar. Cuánto añoraba la tranquilidad y la seguridad de mi hogar. En Todheim estaba solo. Rodeado de peligro. Rodeado de oscuridad. El miedo me atenazaba con fuerza. A oscuras busqué y así mi prótesis, y me la coloqué torpemente. Luego tanteé el bastón. Las velas del candelabro estaban ya apagadas. Busqué una caja de cerillas entre los cajones de la cómoda para encenderlas. Estaba convencido de que los sirvientes habían dejado una cuando me instalaron en mis aposentos.

Encendí una, y agarrando el candelabro con mi diestra emprendí torpemente mi marcha a la puerta, esquivando muebles y objetos que entre mi camino se interponían. La abrí, pero no había nadie. Solo oscuridad y nada más. Me quedé perplejo, buscando en la negrura, intentando comprender la causa del ruido, mientras arrastrado por las sombras el miedo se volvía a adueñar de mí. Cavilando largo rato recordé un oscuro relato de un escritor del otro lado del acho mar. Un relato de terror sobre un hombre triste y solitario que era importunado en mitad de la noche por un extraño golpe. Un extraño visitante. Una hórrida ave emergido de la misma profundidad del infierno arrastrando con él las penas y dolores del pasado. Sobre el amor perdido…

¿A caso aquello era una burla de los malos espíritus? ¿Se estaban riendo de mí, mofándose a cuasa de mi sufrimiento? Los recuerdos del pasado me inundaron como una fría estaca clavada en el seno de mi alma. Dagma… Mi duce Dagma… Cuánto ansiaba volver a tenerla entre mis brazos. Poder oler su dulce aroma aflorado. Dagma… Una lágrima empezó a deslizarse levemente por mi mejilla… ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué allí? ¡Maldije a las tinieblas y sus ignominiosos siervos por burlarse de mí de aquella forma tan impía! Cada vez tenía más frío y miedo.  Volví a mirar asustado mi habitación, luego el pasillo. Seguía solo. Solo con la oscuridad. Y entonces lo vi.

Vi un pequeño resplandor. Un pequeño brillo a mis pies. Era una delicada bandeja de plata tendida en el suelo.  Sobre la bandeja había lo que parecía ser comida. ¡Comida! ¡Eso era! Un simple sirviente, que al traer la comida llamó a la puerta de mis aposentos. “Eso tenía que ser” me tranquilicé para mis adentros. Un simple sirviente que deja tirada la comida en el suelo en vez de aguardar en la puerta esperando a que le diese la orden para entrar. Poco a poco el miedo se fue transformando el desprecio.

Desprecio por ese miserable alfeñique que se atrevía a asustarme en mitad de la noche y luego huía oculto en un manto de tinieblas. Desprecio por ese indigente mental que era incapaz de cumplir con su obligación y entregarme en mano la bandeja con comida, de dejarla correctamente colocada sobre una mesa. ¡Desprecio por esa rata de cloaca que dejaba con alevosía la bandeja en el suelo donde yo era incapaz de recogerla! ¡Cuán ignominioso insulto había perpetrado ese canalla hacia mi persona esperando que un Stenkerk se arrodillase en el suelo para recoger un vulgar plato de sopa! ¡No podía! ¡No solo por orgullo, mi pierna me impedía hacer ese movimiento! Caería al suelo patéticamente de intentarlo. Amén de los dolores que me producirían ese tipo de movimientos.

No podía. Simplemente no podía. Tampoco tenía hambre. El malestar y el cansancio del viaje habían hecho mella en mí. Tenía mis entrañas revueltas, y mi salud estaba todavía algo delicada. Lo cierto es que con las prisas del cónclave y el malestar se me había olvidado por completo comer algo. Aunque en verdad no tenía ningún apetito. Sí, quizá debería comer algo. Pero no podía. Además… ese plato… la comida… Solo el aroma me revolvía más mi barriga y me incitaba a devolver.  Un mendrugo de pan revenido. Una jarra de insípido vino aguado del norte. Y un cuenco con una suerte de caldo con trozos de carne roñosa flotando. Aquello parecía más  la bilis regurgitada de un banthor que un plato de comida. ¡Ni a mis perros de caza les ofrecería tal ponzoña! ¡Ni el más inepto de mis sirvientes le serviría aquello! No. Aguardaría al alba, esperando que mi malestar hubiese remitido y ya en el desayuno intentaría comer algo decente.

Junto al plato me percaté de una nota torpemente escrita. Desde la distancia no llegaba a verla del todo bien, pero forzando la vista logré entrever lo que allí había escrito. De nuevo se me citaba a una reunión en el Salón de la Guerra. Esta vez al alba. Ni descansar un poco me dejarían… Al menos, en pleno invierno, y en estas latitudes el amanecer sería algo más tarde de lo normal. Quizá todavía podría descansar un poco. Así, de nuevo, me dirigí a mi lecho y repetí las operaciones para prepararme para dormir. Sentí el cálido abrazo de las mantas. No eran telas de demasiada calidad pero eran el remedio perfecto contra el frío nocturno de la ciudadela. Luego, despejé mi mente de miedos y enfados, esperando esta vez, poder yacer tranquilamente a merced de los sueños.
avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Ago 05, 2015 3:45 pm

Anaís y yo follamos. O mejor dicho, ella me follo a mí. Era evidente que aquella mujer tenía sendas fantasias con la dominación, y yo estaba tan necesitado que ni siquiera me importo que no me tratara “con cariño”. Fuimos directamente al meollo de la cuestión. Lo que más sorprendió fue la duración. Si bien antes de llegar al Martillo el sexo era una de las disciplinas más practicadas por mi persona, últimamente había estado inactivo. Y me encontraba excesivamente cargado, tanto es así que el exceso de carga hizo que cometiera errores de prinipiantes. Pero de eso ya hablaremos luego, vayamos a lo que nos atañe.

Superé mis predicciones con un amplio margen, y en uno de mis orgasmos Anais ya había tenido tres y estaba exhausta. No puedo decir que aquello no me decepcionase, era obvio que deseaba un bis, pero lo dejé pasar. Tenía asuntos más importantes de los que ocuparme.

Como seducir a Talia. Dicen que mientras que el camino más rápido al corazón de un hombre es la comida (a pesar de que no especifican de que clase) hay toda clase de atajos al corazón de una mujer. Uno de ellos era el dinero. Yo no me consideraba especialmente rico, pero hay que admitir que en Ojo de Dioses me había forjado una pequeña fortuna, que guardaba a buen recaudo en un lugar donde mis enemigos era difícil que buscaran. Comprendedme, en aquella ciudad la corrupción estaba a la orden del día.

De hecho, mis compañeros exigían que el idealista Dezba, el novato maravillado por la civilización, cogiera algo del bote de las “recompensas”. Así que sí, desde que le cogí el tranquillo a ese sistema de sobresueldos mi distrito de Ojo de Dioses se convirtió en uno mucho más pobre. Era el precio de la seguridad. La gente tenía que decidir entre sus ahorros o su salvaguarda. Y la mayoría de ellos eran sensatos, y los que no lo eran terminaban siéndolo Orendael mediante. Era un plan sin fisuras, y yo me convencía a mí mismo clamando por mis muertos, unos muertos que se habían producido sirviendo a la Eclesia. “Me lo deben”, decía, “he matado por ellos. Claro que me lo deben.”

Mientras recordaba mis andanzas llegué a la habitación de la señorita Ashlyn. Y usé el segundo de los atajos, el elogio, para con ella. Funcionó, para mi sorpresa lo hizo. Mis poderes estaban evolucionando. Al fin y al cabo aquel viaje místico había merecido la pena. Sin embargo, tanto el desagradable y fanático Gregor que no era Darak pero a juzgar por su estupidez lo parecía como Valen Rotheron, un fallen que no me caía especialmente mal, lo vieron.

No le di la más mínima importancia. ¿Qué eran aquellos dos mentecatos comparados con el todopoderoso Munch? Sólo una piedrecita en mi camino a escalar la gran montaña. Y la gran y vieja montaña, endiabladamente escarpada, seguramente se habría estado masturbando su arrugado órgano sexual mientras Anais me poseía. Era obvio que también habría cámaras en su habitación.

Incluso era posible que la señorita Stern fuera una espía. Una mujer de mi pasado, que intenta acercarse a mí, que me folla. Pero mientras ella y yo disfrutásemos aquello, me daba igual. Podía espiarme todo lo que quisiera. Al fin y al cabo, solo tendría que deslizarme sobre su mente de jovencita para averiguar todas las pesquisas y detalles sobre su vida. Llevaría tiempo, por supuesto, pero sesión por sesión, orgasmo por orgasmo, sus secretos y su voluntad podían ser mías.

“¡No!”

Mi subjetiva conciencia se alzaba, de nuevo, en contra de mi objetivismo. Mi moral y mis valores, enterrados, resurgieron. Y yo me horroricé, me horroricé solo de pensar en lo que había pensado, valga la redundancia. Era obvio que Anais no representaba una amenaza. Me recordaba a Nina, aunque eran radicalmente distintas. Y no debía hacerlo, no debía permitir que acabara como ella.
“Munch me está volviendo loco. Tengo que acabar con esto”, pensé. Me dirigí a mi habitación, con paso raudo. Abrí la puerta de mi dormitorio e intenté no recurrir a la compañía de mi recién adquirida amante. Juro que lo intenté, así como intenté mantener la calma. No caer en la locura.

No logré conseguirlo. Me dirigí a la pared, cual psicópata, rezando para que solo mi supuesto vigilante escuchara lo que iba a decir entre susurros, pero solo él:

-¿Piensas que puedes doblegarme, Munch? ¿Qué pensaría tu retorcida y anciana mente maliciosa si supiera que mañana la Eclesia va a sufrir un revés, y que alguien va a contribuir a ello? ¿Te daría tiempo a reaccionar, abuelo?
-después me percaté de que no solo podía estar siendo espiado por Munch, sino de que el propio dueño de aquel establecimiento podría haber puesto cámaras.-Tienes suerte de que mi lealtad sea inquebrantable. Mañana la Eclesia vencerá, y será gracias a mí. Y tus artimañas no podrán detenerme. Puede que cuando el pueblo me santifique te arrepientas de haber hecho lo que hiciste. Has perdido un aliado, un gran y formidable aliado. Una pena, viejo.

No podía dormir en aquella habitación. Mis pensamientos iban a atacarme. Orendael iba a engullirme. Y perdería lo único que me quedaba, la cordura. El por aquel entonces día de mañana podía convertirse en el último que presenciara. Pero ya no me importaba. Si yo moría, era sinónimo de que la Eclesia caería. Y si la Eclesia caía en medio de Todheim y yo no tenía posibilidad alguna de obtener refugio o huida o quizá ambas cosas, puede que una muerte rápida fuese hasta necesario. Pero no podía morir. No debía morir. El mundo perdería mucho.

Quizá perdiera sufrimiento, o quizá conocimiento. O quizá una figura destacable. Era importante que yo sobreviviera. Mis poderes eran un don. Un don que últimamente había podido desarrollar con inmejorables resultados. Solo necesitaba una forma de ampliar sus efectos sin perder potencia, o sacrificando una mínima cantidad. Algo así como estaciones replicadoras, como un altavoz que pudiera activar y desactivar a conciencia.

Llegué a la puerta de Anais, que no había cerrado del todo una vez hube salido a través de ella. Me senté en el colchón y comencé a beber. Un vaso tras otro, tras otro. En total conté cinco vasos de aquel licor, antes de que lograra separarme de él. Nunca había sido un adicto, pero solía jugar a calcular la cantidad necesaria de licor como para acallar mis miedos. Simple objetividad psicológica, supongo.

Me tumbé sobre la cama con mi sobrecargado pijama y me tape con las sábanas. Aun así, el frío recorría cada parte de mi cuerpo. No pude dormirme, no pude pensar. Simplemente descansé con los ojos abiertos, sin dejar de estar alerta, buscando cualquier señal. Algo. Lo que fuera. Ni siquiera sabía con qué fin.

Cuando Anais se levantase, me encontraría tumbado boca arriba en la cama, tapado hasta los ojos y con los brazos sobre mi pecho. Mis ojos, llenos de ojeras, permanecerían abiertos.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Lun Ago 10, 2015 12:20 am

Darak-Han, Dezba Wakanda, Maximilian Stenkerk, Shiro Tsumin y Dorian Walk:

A la mañana siguiente, el comedor comunal de la ciudadela se asemejaba más a un campo de batalla que a un comedor. Los soldados tomaban los alimentos de una gran mesa dispuesta en el centro del comedor y los engullían casi al instante sin darse tiempo a sentarse en las mesas. El séquito de Talia Ashlyn sin embargo disfrutaba de la tranquilidad de una mesa apartada y la charla con sus compañeros y comían la comida de platos con cubiertos y vasos y no con las manos como el resto de animales, la gran mayoría de ellos pertenecientes a la Guardia Teutogena. Presumiblemente al escuadrón que le tocaba salir en relevo del equipo apostado en la puerta cardinal. Tragaban los alimentos como si no hubiese un mañana sabedores de que, si tenían suerte y sobrevivían para poder volver a comer, no volverían a consumir alimento alguno durante las siguientes veinticuatro horas.

Sobre la mesa había gran cantidad y variada de alimentos. Verduras hervidas y a la plancha, diferentes cortes de carne de distintos animales, aunque el más socorrido era el muslo de pavo guisado, y el que antes se terminaba y más veces reponían. Pan, cerveza, vino, leche e infusiones y sobretodo, encurtidos. El clima frío y extremo de Todheim había obligado a sus habitantes a conservar los pocos alimentos que poseían y estos, habían desarrollado una gran técnica en el encurtido siendo capaces de encurtir, según se decía, incluso el acero de una espada. En los grandes cuencos de cristal uno podía encontrarse desde frutas y verduras encurtidas, hasta ojos y sesos de animales pasando por los escabeches de aves y pescados de todo tipo. Sin olvidarnos del famoso hígado de bacalao que según decían era un manjar.

Maximilian Stenkerk, Obispo de Ciudad Catedral, podía, si así lo deseaba, obsequiar con su presencia y compañía al resto de compañeros de la Eclesia Central: Sacerdotes, diáconos y el mismísimo Arzobispo Olivier Armstrong reunidos en el comedor del piso superior dedicado a los hermanos de la fe. Reunidos alrededor de una capilla alimentaban sus cuerpos con escabeche templado de trucha acompañado de un salteado de verduras encurtidas sin olvidarse nunca de alimentar su alma. La ingesta de alimentos era acompañada en todo momento con cánticos y rezos leídos desde él púlpito ante los cuales los comensales respondían a coro cuando la oración así lo requería. O bien podía ayunar, ingerir lo que no comió la noche anterior o pedir que le sirviesen un desayuno digno de su persona en la cama. Fuera como fuese, el Arzobispo Armstrong se presentaría en la Sala de Guerra una vez terminase sus obligaciones parroquiales tras la misa de la mañana en la Basílica del Lucero.

Cuando llegaron a la Sala de Guerra, Theodor Cronberg estaba sentado en su silla frente a la gran mesa. El ultimo en salir, el primero en llegar. Posiblemente incluso hubiese permanecido frente al mapa durante toda la noche. La estampa imponente y sombría del Lord Comandante no era lo único extraño aquella mañana en la sala de guerra. Infinidad de tubos y cables se extendían por la sala escondiéndose tras las columnas y alimentando una máquina dispuesta sobre el gran mapa de terra del centro de la sala. Cuatro pilares metálicos se alzaban a cada lado de la mesa de madera y proyectaban en el aire una esfera de luz azulada donde podían verse las diferentes regiones de Terra. Estaban Laursia a un lado y Gonduar al otro separados por el gran mar negro en medio como dos islas solitarias. Y en cada uno de los dos continentes, resaltados en color verde cada una de las cuatro ciudades bastión poseedoras de puertas cardinales. Hell´s Point, Eonburg, Feuerheim y por supuesto, Todheim.

Cronberg no se levantó para recibirlos. En su lugar pulsó un botón que hizo que cuatro grandes pantallas se proyectasen sobre el globo, cada una, una sección ampliada de cada puerta cardinal con lo que parecía ser una retransmisión en directo. Todo era normal. Sobre el mapa de piel también se proyectó un holograma tridimensional del mundo mostrando los relieves de las regiones y los diferentes niveles del terreno como una representación gráfica de los soldados desplazados en el terreno.

-Buenos días, sed todos bienvenidos. Sentaos.

Esta vez había sitio para todos. Ni la Gran Custodio Alianovna ni la Obispo Tsumin acudieron a la sala de guerra, ni sus acompañantes. Tampoco lo hicieron la inquisidora Blacmaw ni el exorcista Benditch que prefirieron esperar junto a la segunda legión. En cambio una nueva presencia ocupó el asiento que quedaba enfrente de Cronberg. El Arzobispo Armstrong, o la Arzobispa... tenía una larga melena castaña que caía ondulante sobre sus hombros, una figura delgada y delicada y una belleza cautivadora propia de su juventud, no mayor de treinta. Poseía ropajes de seda blanca y bordados de hilo de oro propios de su estatus y un fajín de terciopelo rojo ajustado a la cintura entallaban su tórax.

- Buenos días a vos también Lord Comandante. ¿Como está la situación?

su voz era dulce y melosa y los movimientos de sus manos gráciles y delicados y aunque su apariencia engañaba incluso al más sabio, el arzobispo era un hombre.

-Estable. Parece que a los paganos no les gusta madrugar. Todavía no ha comenzado el ataque, ni parece que vaya a hacerlo pronto.

Cronberg giró la mano sobre la proyección flotante y la esfera comenzó a girar lentamente para que todos pudiesen ver el mundo tal y como dios lo había creado.

-Tal vez todo esto no sirva de nada y no haya ataque alguno, una perdida de tiempo y recursos.

-La protección de las tierras de Dios no es nunca un esfuerzo vano mi querido amigo. Si los paganos rechazan su plan, o si los hemos truncado antes de que den comienzo será gracias a los esfuerzos de hombres como vos.





Spoiler:


Arzobispo Olivier Armstrong:



hologramas:




”F.D.I”:


bueno, los paganos, como no ha contestado nadie, seguís desde lo habéis dejado. Lo mismo para Shiro y Dorian. En cuanto a Friedrich, Darak e Ilya... no se que hacer con estos por que sinceramente no se donde andan, ni si están vivos... así que los dejare en stand by y seguirán moviéndose con la corriente hasta que lleguen manteniendo un perfil bajo/nulo.... espero que vuelvan pronto XD


_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2537
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Lilith el Mar Ago 18, 2015 7:58 pm

La reacción del alocado Axel y sus compañeros era de esperar, por supuesto. Lilith, que se la veía venir desde que aquel tipo embotado en su armadura abrió la boca, no prestó mucha atención al asunto. Al fin y al cabo, no distaba mucho de parecerse a las broncas que se sucedían a docenas en cualquier banda de la Subciudad. Solo que los que gruñían y farfullaban en aquel caso eran mucho más peligrosos.

Sorprendentemente se alzaron voces que instaban a la calma, y aquel anciano fallen empezó su relato. A Lilith la Historia le era totalmente indiferente, y no le hacían falta cuentos para saber que la Eclesia era la provocadora de la maldad y la opresión en aquel mundo en el que vivía, así que mientras el relato proseguía ella se dedicó a jugar con fuego. Literalmente. Materializó una pequeña llama flotante sobre el dedo índice de su mano derecha y empezó a pasársela de mano en mano, para hacer tiempo.

Cuando el relato y las proclamas de Axel y su "amiga" Nadine terminaron, terminó también el pasatiempos de la taciturna Lilith.

-Vale, vale, un momento. Entonces, ¿yo qué tengo que hacer? ¿hay alguien o algo en concreto que deba achicharrar?

Como de costumbre, Lilith fue directa en su pregunta. Seguía sin tener ni pajolera idea de cuál era el plan de batalla -de hecho, ni siquiera sabía lo que era un fiordo-, pero en realidad tampoco le importaba demasiado.

Aquel grupo estaba abocado al fracaso, estaba claro. Solo quedaba ver si se descompondrían antes de lograr su objetivo o, en sus últimos coletazos, lograrían dar un golpe a la Eclesia.



FDI:
Bueno, pues aquí está mi post. Es muy corto, si, pero lamentablemente mi cabeza no daba para más, ya que tampoco había nada importante que Lilith tuviera que decir y no hubiera dicho antes.

Y sobre la tardanza al postear, asumo totalmente mi responsabilidad. Si me va a bajar la puntuación, que me baje. Sería merecido, ya que no solo falté el tiempo en el que posteé ausencia, si no un poco más (soy una vaga).
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Ago 20, 2015 12:06 am

Una vez Anais salió de sus sueños, fingíme dormido. Ella pensó que me despertaba. Era una muchacha inocente, después de todo. La miré durante unos instantes, sonriendo. Era curioso. En comparación yo era como un Dios para ella. Ella era tan insignificante, tan mundana. Tan... humana.Y yo... yo era especial. Tenía un don.

Podía contarle todos mis pecados y segundos después hacer que los olvidara. Podría borrar todos sus recuerdos, uno por uno, con el suficiente tiempo. Podía averigüar sus secretos más ocultos, sus traumas, sus alegrías, todo lo que hacía a aquel ser Anais. Podía despojarle de ello, y podía convertirla en un cascarón sin alma. Pero en su lugar, rocé su frente con mis labios y me levanté, dispuesto a ducharme.

Para tal tarea invité a Anais a que me ayudara, pues sospechaba que no sería algo placentero, y necesitaría entrar en calor al notar el frío tacto del agua sobre mi negra e hipotérmica piel. Una vez hube limpiado cada poro de mi ser, me vestí y baje al comedor. Obviamente, no fui con Anais. No quería que Talia se pusiera celosa, no antes de la batalla. Así pues, esperé un tiempo prudencial después de que mi recien adquirida amante bajase al comedor con el pretexto de entrar en calor e hice lo propio.

Procuré no posar mi mirada sobre ninguna de las dos. Mis ojos, en su lugar, buscaban a Gregor. Sabía que aquel fanático iba a traerme problemas. En cuanto a Darak, parecía algo distante, y no produjo sonido alguno durante la comida. ¿Quizá había aceptado su destino como vegetal y no iba a intentar escapar de lo inevitable? Solo Dios lo sabía. Una vez hube terminado de comer, dirigí de nuevo uno de mis discursos a mis compañeros. Al fin y al cabo, ¿quien sino sería capaz de llevar a aquella piara de ovejas descarriadas? Había demostrado ser más poderoso que su lideresa. La antaño todopoderosa Talia Ashlyn habría tenido sueños húmedos, típicos de una adolescente en plena ebullición hormonal, relativos a las dulces palabras que me molesté en dirigirle.

Era obvio quien era el líder de aquellos inquisidores ahora. Pero dejaría que fuera la zorra ártica quien se llevase las culpas si algo saliera mal. En caso de que no fuera así disfrutaría de los beneficios, obviamente. Dicho esto, me levanté y, dirigiendome a mis compañeros, pronuncié las siguientes palabras:

-Amados compañeros, sé que llevo poco tiempo con vosotros, pero me gustaría proponer un brindis por nuestro querido escuadrón. Somos hombres y mujeres valiosos, tanto para la Inquisición como para la Eclesia. Hemos tropezado, eso no lo discutiré. Nadine ha escapado, y nuestro orgullo, tanto individual como colectivo, ha sido herido. Hemos sido despreciados por algunos de nuestros compañeros inquisidores, víboras que tan solo quieren que fracasemos en nuestra tarea, demasiado estúpidos como para percatarse de que estamos en el mismo bando. En el bando del bien, en el bando de la paz, en el bando de la justicia. Bien, paz y justicia. Eso es lo que recibirán los paganos. Recordad mis palabras, muchachos. Cuando una de esas sabandijas os ataque, cuando os veais rodeados. Cuando las fuerzas os flaqueen. Recordad porqué estáis hoy aquí. Recordad las humillaciones, las vejaciones, las risas. Los desprecios. Y pensad en que sucederá si fracasamos. Pensad en las mujeres que los paganos violaran, los niños cuyos cráneos aplastarán contra el pavimento. El arte y la cultura que arrasaran. Todo lo que perderemos. Todo lo que la Humanidad perderá. Si fracasamos, seremos recordados como el principio del fin. El comienzo del declive de una era de paz y prosperidad sin igual. Se nos recordará como los infames inquisidores que permitieron que los bárbaros se adueñaran del futuro de la humanidad, que los demonios camparan a sus anchas. La gente nos despreciará. Y esta vez, tendrán motivos. Pero aliviaos, hermanos. Pues nuestro destino no es fracasar. Estamos destinados a salvar a la Eclesia. Todos nosotros somos héroes.Talia Ashlyn y su mano derecha, Gregor Sidodus. La magnitud de vuestros martillos es tan solo una metáfora de vuestro enorme corazón. Vosotros sois el alma de este equipo. El pegamento que nos une a todos, la maquinaria que nos permitirá vencer. Valen Rotheron, tan misterioso como mortifero. La admiración que siento por tu enigmático caracter es tan solo similar al miedo que produce en las hordas del mal tu mera presencia. Karminska Garrum, nuestro inestimable escudo espiritual. Fuerte como tres arados y brutal como una avalancha, nuestra querida Karminska es capaz de atravesar los artificios espirituales que nuestros enemigos le lancen, protegiéndonos de todo mal herético. Anais Stern, la voz de la juventud. Puede que no sea de origen noble, ni sea la más sofisticada dentro de este círculo. Pero no por ello deja de ser indispensable. Ambos compartimos orígenes, la ciudad de Ojo de Dioses. Pero ella-una vez dije esto no pude evitar mirarla a los ojos-, ella tiene mucha más experiencia que yo. Mientras que yo viví en Ojo de Dioses bajo la protección de la Eclesia, la joven Anais tuvo que sobrevivir a Ojo de Dioses. Y lo hizo sin caer en las redes de la prostitución ni la drogadicción. Sin convertirse en una vulgar contrabandista o en una de las prescindibles drogadictas que pueblan las calles de aquella ciudad. Sus conocimientos sobre la vida suburbana son inestimables, así como su vitalidad. Tampoco hay que despreciar sus dotes de ingeniería, ciertamente un conocimiento que nos ha sido, es y será útil. Finalmente, he de terminar este alegato, el cual me temo se ha alargado en demasía, en parte por el techado de virtudes que constituyen los miembros de este escuadrón, centrandome en las dos nuevas adquisiciones de este equipo. El broken Darak-Han y un servidor, Dezba Wakanda. A pesar de que en nuestro primer trabajo estuvimos un tanto descoordinados, entre Darak y yo ha surgido un fuerte vínculo. Un vínculo que sólo sucede entre dos personas con similitudes. Sí, puede que nuestro aspecto difiera. Que nuestras inteligencias sean distintas. Pero hay algo que nos une, el sentimiento de no formar parte del mundo. Hasta llegar a Martillo de Brujas mi existencia no fue más que un vacuo camino lleno de dolor y sacrificios. Era feliz, pero no tenía una meta en la vida. Este equipo se ha convertido en mi refugio, y sus miembros configuran la familia que hace tiempo perdí. No puedo hablar por Darak, pero imagino que su vida habrá sido dura. Hay gente que odia a los brokens por su aspecto, sin pararse a pensar en su interior. Pero de lo que sí estoy seguro es que tanto él como yo estamos dispuestos a dar la vida por este equipo y por la puerta cardinal, y estoy seguro de que nuestro inestimable compañero será el que tome la primera posición, en la primera fila de combate. Dicho esto, me despido y espero que meditéis sobre estas palabras, mis queridos compañeros. Me alegraría en grado sumo que las tomaráis en cuenta.

Dicho lo cual, fuimos llamados a la Sala de Guerra. Estaba deseando sentarme, las piernas me pesaban y la cabeza me daba vueltas. Había tres posibles causantes; el alcohol, el insomnio o el miedo. Pero seguramente todos colaboraban para hacer de mi existencia algo miserable. Así pues, me senté y no pude prestar atención a las palabras de Cronberg, si es que aquel viejo hombre dijo algo nuevo. Sus discursos se repetían más que la comida que nos habían servido, y ya es decir. Aquella comida hacía que mi estómago se revolviera.

No fue hasta que el o la Arzobispo hizo acto de presencia cuando comencé a reactivarme después de aquella repentina recaída. Al ver a aquel ser, no pude evitar disimular una sonrisa.

La androginia. Puede que no fuera el mayor de los más pecados, pero si era de los más escandalosos. Era partidario de los hombres masculinos, y de las mujeres femeninas. Incluso mujeres tan masculinizadas como la machorra de Talia no me desagradaban, sino todo lo contrario. Pero los hombres mujer era algo que se escapaba de mi entendimiento.

Eran seres vacuos, seres que no presentaban carácteres de ninguno de los dos sexos. Seres sin pasión, sin inquietudes, sin atractivo alguno para una mente como la mia. Seres artificiales, similares a las estatuas de marmol que los artistas creaban. Seres bellos, pero cuya belleza radicaba en la más pura ambigüedad, en la más neutra inocencia, en la más siniestra duda.

Seré directo. No me encontraba cómodo siendo incapaz de adivinar lo que se ocultaba bajo la ropa interior de aquel ser. Y mucho menos pensando que probablemente mi vida dependería de un individuo del que yo desconocía incluso el sexo.

"Si los paganos vencen, estoy seguro de que estarán deseosos de descubrir que se esconde debajo de los ropajes de este querubín. Es una pena que en el caso de que lo hagan mi muerte sea más que probable, me gustaría ser participe de sus descubrimientos."

Finalmente, el tal Armstrong y Cronberg conversaron acerca de la situación. No me importaba lo que tuvieran que decir. Cada vez estaba más claro que estaba rodeado de simples marionetas, personajes sin otra motivación que darle sentido a mi historia. La historia de Dezba, de como un anónimo inquisidor inclinó la balanza, decidiendo así el devenir de los acontecimientos.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Jue Ago 20, 2015 7:27 pm






Como todas las mañanas, desperté con una exquisita puntualidad. Rara vez precisaba de mis sirvientes para que interrumpiesen mi sueño, y aquella mañana no fue una excepción. Cuidadosamente me retiré el antifaz para dormir y lo dejé sobre la misa. Miré la habitación. Todavía no había amanecido, pero la luz de la vela que encendí a deshora todavía se mantenía encendida. Torpemente me senté al borde de mi cama y coloqué la prótesis sobre el muñón de mi pierna. Como hacía cada mañana. Cada mañana desde hace dos años. Se había convertido en mi ritual personal…

Mientras me levantaba llamaron a la puerta. – Adelante. – Murmuré con desganas. Era un sirviente. Me avisaba que el desayuno tendría lugar en el comedor, sin embargo rechacé el ofrecimiento. – No, almorzaré en mis aposentos. Haced que me traigan el desayuno aquí. Y Llevaos eso de mi vista y aseguraos que sea algo decente. – Dije en tono de reproche mientras señalaba con desaire el cuenco de la cena lleno. – Dulce. También me apetece dulce. Leche con miel, fruta… Que tenga algo dulce. – Me gustaba desayunar dulce. En Ciudad Catedral siempre lo hacía. Leche fresca con miel y menta, bombones de cacao con fruta escarchada… Panceta caramelizada… Qué recuerdos… Hacía demasiado tiempo que no podía disfrutar de los manjares de Altaciudad… Tanto tiempo alejado de Ciudad Catedral… –Traedme también vitela, pluma y tinta para escribir. Y tened preparados a dos sirvientes para ayudarme a vestirme una vez acabe de desayunar. –Luego le hice una señal para que se marchase, y me recosté sobre la cama esperando a que llegase el almuerzo.

Al cabo de un rato el sirviente regreso con una bandeja de comida y los objetos que le había pedido dejándolos sobre el escritorio. Una vez se marchó, me incorporé, cogí el bastón y me dirigí a la cómoda para servirme una copa de coñac. Luego me senté. Miré de reojo la comida. No era gran cosa. Una flácida trucha bañada en escabeche y verduras encurtidas… Un gesto de asco se me escapó en el rostro. Al menos me habían traído un vaso de leche caliente endulzada, y frutas… Frutas deshidratadas. Empecé a reír entre dientes. Resultaba irónico que aquello se considerase comida propia de un noble en Todheim. ¡Hasta en Infernalia había comido mejor!

Pero tenía que comer algo… Debía de reponer fuerzas, pues me aguardaba una jornada muy intensa. Desmenucé un poco de la trucha y la comí sin demasiadas ganas. El sabor era intensísimo y desagradable. Probé un poco de las verduras, que estaban demasiado saladas, y no pude acabarlas. Luego comí con algo más de gusto las frutas desecadas y terminé el vaso de leche de un trago para intentar ocultar el sabor de la trucha y las verduras. Pero lo cierto es que en el estómago ya empezaba a hacer daño aquella ponzoña que en ese lugar parecían llamar comida. Finalmente tomé un sorbo de coñac. Aquello sí era comida. Comida que alimentaba el cuerpo y el espíritu. Mientras la bebida espirituosa baja por mi gaznate podía sentir un plácido y dulce calor embriagarme mientras ahuyentaba el frío invernal.

Una vez terminé de desayunar desplegué el trozo de vitela sobre el escritorio, mojé la pluma en el tintero y empecé a escribir. Era una carta a Julius. En ella le informaba que había llegado a Todheim y me encontraba hospedado en la Ciudadela. Evidentemente no mencionaba nada de mi misión. Era demasiado peligroso hablar de esas cuestiones por cartas, y más aún desobedecer la orden expresa de su Eminencia el Cardenal Crowley de desvelar la naturaleza de la encomienda.

En la carta sí le pedía que me informase lo antes posible de la situación en Ciudad Catedral. El estado de la política en Altaciudad, los movimientos de las otras Casas, especialmente de las vinculadas al cardenal Mindszenty, posibles amenazas a los intereses de mi Casa, qué se comentaba en Altaciudad sobre mi extraña ausencia o si había llegado alguna noticia de mi paso por Infernalia… Y cómo estaba mi hermana Lissane. Normalmente era mi amigo Marc quien se me mantenía al tanto de mi hermana Lissane, pero desde mi partida de Ciudad Catedral no había tenido oportunidad de hablar con él, por lo que había encargado a Julius velar por su… “bienestar”.

Una vez redacté la misiva, la guardé en el sobre y lo sellé con un poco de cera derretida donde marqué el emblema de la casa Stenkerk con mi anillo, un cóndor real. Luego llamé al mozo para que pasasen los sirvientes para vestirme. Dada la importancia de la reunión, y puesto que me dirigiría a las tropas antes de que marchasen no podía ir ataviado con el traje eclesiástico ordinario. No. La situación requería del uso de vestiduras sagradas. Así también podría deslumbrar e inspirar a los norteños con la magnificencia de Ciudad Catedral. Además, al ser más aparatosas, pesadas y gruesas me podrían proteger más del frío que mi uniforme eclesiástico.

– Disponed las vestiduras sagradas. – Dije a los sirvientes cuando entraron señalando el equipaje. Dejar preparado todos los elementos de las vestiduras les llevó unos minutos, y vestirme con ellas sería una tarea mucho más ardua. Y a eso había que sumarle la torpeza natural de los sirvientes. En más de una ocasión les tuve que reprender por su ineptitud y tardanza. En primer lugar me sustituyeron el camisón de dormir por uno de diario y unas calzas que llegaban hasta los tobillos. Sobre el camisón colocaron una fina toga de terciopelo blanco bordado, y sobre ésa, la sotana pastoral de terciopelo púrpura. Encima dispusieron el alba litúrgica ceñida a la cintura con fajín púrpura.  Luego los sirvientes se dispusieron a colocarme la dalmática.

– ¡No idiotas, esa no! – Grité enfadado. La dalmática solo puede llevarse cuando se ejerce de obispo titular. Sin embargo estaba invitado en la archidiócesis del Arzobispo de Todheim por lo que sería un insulto vestirla. – ¡Traed el roquete! –Temeroso, uno de los sirvientes trajo el roquete de tela blanca con gruesos y elegantes bordados de oro y plata, y chorrera a la altura del cuello, y me lo pusieron sobre el alba pastoral. Alrededor del cuello me colocaron la cruz pectoral, una joya relicario de oro colgada con un cordel de oro bordado. Algunos altos cargos guardaban en el interior del relicario algún hueso de mártir bendiciéndoles así. El mío permanecía vacío, pero algún día lograría guardar la reliquia de algún santo o mártir de la Santa Eclesia. Finalmente, sobre todo el aparatoso traje colocaron el pluvial. Una larga y pesada capa dorada y ornamentada con gruesos bordados que caía hasta el suelo arrastrándose y se sujetaba al cuello con un broche de oro.

Tras una larga sesión de vestido ya estaba casi listo. El resto lo podía hacer yo solo. Despaché a los sirvientes. – Aguardad afuera en la puerta. – Me calcé mis zapatos de piel de banthor importados y antes de terminar me acerqué a la cómoda para servirme un poco de coñac en la copa. Di un sorbo y lo saboreé con dulzura. Di otro pequeño trago y dejé la copa sobre la mesa. Me atavié las manos con los guantes de seda blanca, y me coloqué los anillos. El pastoral en el dedo anular derecho, y el anillo con el emblema Stenkerk en el anular izquierdo. Luego coloqué el solideo púrpura sobre mi cabeza, y sobre éste puse la mitra ornamentada con motivos religiosos. Ya estaba listo. Cogí mi bastón para caminar y dejando el báculo pastoral en su sitio. Al igual que la dalmática, correspondía al Arzobispo, como pastor de esta diócesis esgrimir el báculo, no a mí. Cogí la carta y salí.

A la puerta me aguardaban los sirvientes. A uno le entregué la carta. – Envidadlo inmediatamente al palacete de los Stenkerk en Ciudad Catedral. Y una cosa más, si tengo o llega algún mensaje o carta dirigido a mi persona, encargaos de que me llegue de inmediato al Salón de la Guerra. – Luego me dirigí al otro sirviente. – Vos. Acompañadme. Me ayudaréis a llegar al Salón. – No me agradaba tener que confiar en sirvientes desconocidos, no me generaba confianza. Sin embargo, ni la carta contenía información delicada ni comentaría nada fuera de lugar frente a ellos, por lo que el peligro en principio debería ser mínimo. Y si Julius viese conveniente contactar conmigo con información comprometida, utilizaría un modo mucho más seguro que una carta.

El traje era sumamente pesado, por lo que la ayuda del sirviente era fundamental para no caerme por el suelo helado. Aprovechando el largo camino interrogué al sirviente sobre la situación de Todheim. – Joven, contadme. ¿Cuál es el estado de la ciudad? He oído algunos rumores pero me faltan detalles, ¿es grave la situación política? ¿Cómo está siendo la gestión del Arzobispo? – Cuando ya estábamos llegando me volví a dirigir al sirviente. – Vos permaneceréis aguardando a la puerta de la sala y me atenderéis en todo lo que necesite. –  Le ordené. – De momento id y traedme un decantador con coñac y una copa.

Entré en la sala, que había cambiado drásticamente. Su ornamentación marcial de la noche anterior había desaparecido sustituida por una oleada de tecnología que permitía controlar toda la situación de la ciudad e incluso de Terra al completo. Miré a mi alrededor. Ya había un gran número de asistentes, aunque era notablemente inferior al del día anterior. Cromberg estaba sentado en su trono. Los inquisidores ya habían llegado. En cambio destacaba la ausencia de la obispo y la Gran Custodio. Sin embargo hubo una presencia que llamó mi atención. Una joven y pobre figura andrógina con una larga cabellera vestido con toga religiosa. Debía de ser el arzobispo Amstrong. Había oído rumores sobre él, y no todos especialmente decentes, pero su juventud y belleza sobrepasaban desmedidamente los cuchicheos en las altas esferas de Ciudad Catedral. No dejaba de ser llamativo que alguien tan joven hubiese logrado una archidiócesis, por muy rural que fuese. Aunque si algo había aprendido desde que me marché de Ciudad Catedral es que el mundo estaba cambiando, y no necesariamente a mejor. No debía sorprenderme por los desmanes y locuras que no paraba de ver.

Me acerqué lentamente al Arzobispo, que charlaba con Lord Cronberg. Entonces pude ver un detalle que me inquietó. El fajín de su cintura, en vez de púrpura como corresponde a los arzobispos, había decolorado a un carmesí cardenalicio. ¿El Exarca le habría nombrado Príncipe de la Eclesia? No, imposible. En cuanto alguien era llamado para vestir el carmesí debía renunciar a la archidiócesis y peregrinar a la Santa Sede para ocupar ocupar el puesto que le correspondía en el Colegio Cardenalicio. Un error o un descuido. Eso era. Un error o un descuido de un joven imberbe e inexperimentado.

– Eminencia. –  Dije saludando a Lord Cromberg con una pequeña reverencia. Luego me dirigí al Arzobispo. – Excelencia, es un verdadero honor. –  Me incliné para besar su anillo pastoral mientras sujetaba la mitra para que no se cayese. – Permitidme que me presente. Soy Lord Maximilian Stenkerk, honorable obispo de Ciudad Catedral y nuncio apostólico de su Santidad el Sumo Exarca. A vuestro servicio excelencia.  –  Sonreí condescendientemente. Luego me dirigí a Lord Cronberg. Mientras me había estado acercando a saludar, escuché parte de la conversación entre el arzobispo y el Caballero Honarario. Parecía que la situación de momento parecía estable y sin novedad de los paganos. – Por lo que puedo apreciar, no hay novedad acerca de la conjura de los impíos… –  Suspiré con el rostro apesadumbrado. – He de suponer que los servicios de espionaje del Santo Tribunal no han logrado dar con el paradero de las fuerzas traidoras en la ciudad o la región. Una verdadera lástima. Un ataque quirúrgico mientras aguardan apaciblemente en su madriguera podría poner fin definitivamente a la sombría amenaza.

Alcé la cabeza pensativo. – Al menos su tardanza podrá dar pie a que los refuerzos puedan ayudar a proteger el Regalo de los Ángeles… ¿Hay alguna noticia de las huestes de Infernalia, Eminencia? Y sobre la propuesta del Inquisidor de Segunda Clase Wakanda Dezba, ¿se ha logrado contactar con su excelencia el almirante Drake? – Pregunté con una inquietud más fingida que real. Al cabo de un rato, me volví a dirigir al Arzobispo Amstrong. –En los círculos apostólicos de Ciudad Catedral se ha hablado mucho de vuestra honorable persona y de vuestra “meteórica” ascensión, Excelencia. – Dije con falsos halagos. – Si no me equivoco, ya hace casi dos años desde que asumisteis el liderazgo de la Archidiócesis de Todheim, ¿no es así? Sería un verdadero honor conocer más detalles de vuestra insigne obra como líder espiritual de la ciudad, Excelencia.


FDI:

En principio como no ha habido ninguna acción táctica creo que no sería necesario incluir el diagrama de acciones, pero como ha habido cambio de ropa, lo voy a incluir junto con la carta, por si tiene alguna clase de implicación.
Velocidad 0 = Acciones 1
Acción 1= Cambiarme de ropa + Escribir carta a Julius

PD: Algo así sería el atuendo que lleva ahora Maximilian:



avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Miér Ago 26, 2015 5:05 pm

Darak-Han, Dezba Wakanda, Maximilian Stenkerk, Shiro Tsumin y Dorian Walk:

Cuando el Obispo Stenkerk llegó a la sala ya estaban todos los invitados y la reunión pudo comenzar. Los vicarios sirvieron vino y agua en las copas y la larga espera comenzó. El arzobispo Armstrong recibió con una sonrisa los halagos de Maximilian y lo reverenció levemente con la cabeza.

-No merezco tanto halago señor mio. Me limito solo a obedecer la palabra de Dios.- El Arzobispo enfatizó sus palabras extendiendo sus brazos hacia arriba en respuesta a las palabras de Maximilian. -Cuando esta crisis se resuelva prometo acompañaros en visita por la ciudad para que seáis testigo de la grandeza de esta noble ciudad. Pero no es mérito mío, sino del Lord comandante Cronberg que podamos estar hoy aquí sentados disfrutando de esta charla y este vino y no colgados de alguna ventana. Sin duda vivimos tiempos difíciles, demasiado difíciles para la buena gente de bien, de esta ciudad, y de cualquier otra.

Cronberg bufó ante las palabras del arzobispo como si aquellos halagos le molestasen y siguió atento a la proyección que tenían frente a ellos. Cerca del lugar donde se encontraba la puerta cardinal del norte, en una formación color violeta que representaban los astilleros de Todheim en el puerto exterior tres figuras con forma alargada aparecieron en color azul oscuro.

-Nada mas concluir nuestra reunión de anoche ordene a lord Drake que dispusiese sus buques. Los hombres han estado toda la noche retirando hielo de las esclusas y los Navíos han salido del puerto con la primera luz del alba, sin embargo el hielo es demasiado grueso por lo que tan solo contamos con tres buques. Viajan todo lo rápido que les es posible pero apenas avanzan media milla por hora. Lord Drake ha calculado que los tres buques alcanzarán la desembocadura del fiordo a medio día. Después, las cosas se pondrán más difíciles: el hielo será más grueso y el tamaño de esos tres barcos no facilitará las maniobras y tendrán que avanzar lentamente... esperemos que el plan del inquisidor Wakanda no sea necesario.

El tiempo transcurrió lentamente sin que nada alterase la tranquilidad aparente de Cronberg mientras las tres figuras que representaban los barcos avanzaban tan lentamente como el reloj. Tal y como había informado el Lord comandante los tres buques arribaron la desembocadura del glacial a medio día, y todavía no había ocurrido nada. Ningún ataque había comenzado cuando los Vicarios sirvieron la comida; un plato sencillo y austero por petición del Lord Comandante de pan, mantequilla, huevos cocidos de ganso y varios filetes de crujiente bacon junto a una salchicha blanca.


Friedrich Von Faust, Karel Stark, Ilya Sokolof y Lilith:

-Nos enfrentaremos a enemigos duros, os lo garantizo. La Guardia Teutogena no es para andarse con gilipolleces así que no os confiéis ya arrasar con todos los que os quieran ver muertos, pero recordar, la puerta cardinal es nuestro objetivo, no el ejercito. Asi que en cuanto la hayamos destruido, habremos terminado. Retiraros y salvad la vida; el mundo ya tiene demasiados mártires.

- Si ves a una pelirroja con armadura y un martillo, ni se te ocurra ponerle una mano encima. Esa perra es mía.

-¿Talia está aquí? Eso será un problema... Seguro que mi hermano también estará, le hemos dejado una invitación en Ilgard. Sea como sea, atacaremos al anochecer. Ahora, comer, disfrutar y descansar pues mañana tal vez sea nuestro último día entre los vivos.

-¡SALUD! -Gritó el pequeño Munchkin alzando su jarra y todos brindaron una ultima vez antes de comer y marcharse a dormir a los dormitorios que la taberna poseía en el piso inferior. Las habitaciones eran pequeñas y a compartir entre dos personas. Al estar situadas bajo tierra carecían de ventanas y la humedad era grande. Tras una puerta de madera con un taco de madera por pestillo, la oscura habitación estaba iluminada por una lampara de techo. A pesar de lo que pudiese parecer, la temperatura en el interior de los cubículos era más que agradable; y es que el diseño y la distribución de la habitación de arriba y sus cuatro chimeneas calentaban también las habitaciones de abajo hasta una agradable temperatura de veinte grados. Las paredes y suelos cubiertos de madera ayudaban a mantener la temperatura y aislaban del frío haciendo a los huéspedes olvidar el echo de encontrarse bajo suelo, salvo por la ausencia de ventanas.

A la mañana siguiente, ni Axel ni Nadine se encontraban en la posada. Habían salido muy temprano a ultimar los detalles del ataque y preparar el terreno para la batalla. Muchos de los paganos durmieron hasta muy tarde y algunos de ellos ni siquiera salieron de sus cuartos preparandose para la batalla. Como eran los casos de Lethoreff y Yasmin. Ambos se encerraron en sus cuartos y meditaron profundamente, cada uno de forma diferente de acuerdo a sus dioses y sus credos. La Sucubo Lilith también se la pudo ver poco en la posada. Por la mañana muy temprano acompañó a los hermanos Cloudfield al bosque y no volvió hasta la hora de comer. Trajo consigo una gran sonrisa de satisfacción y un venado. Después ella también se encerró en su habitación a preparar su equipo para la batalla.

Axel y Nadine regresaron al caer la tarde y recorrieron la posada golpeando cada una de las puertas avisando la llegada de la hora señalada. El sol comenzaba a ocultarse y la tormenta se aproximaba.

-Compañeros. Amigos, ya es la hora.

Uno a uno Axel y Nadine fueron repartiendo a cada participante una pesada y cálida capa con capucha de piel de pelo blanco que les cubría el cuerpo entero desde la cabeza hasta los tobillos. Cuando saliesen al exterior, la nieve comenzaría a pegarse a la capa y los mimetizaría con el entorno. Caminaron durante poco más de una hora a través de la nieve cuando los hermanos Cloudfield se separaron del grupo y se adentraron en solitario en los bosques en dirección al lugar donde habían escondido su trineo. Varios minutos después la súcubo tomó a Ilya por la muñeca y lo arrastró por el bosque en dirección contraria a la que tomó el resto del grupo. A lo lejos, bajando la colina ya podía verse su objetivo, la gran puerta cardinal de Todheim rodeada por un ejército de Guardias Teutogenos. Axel se paró en la linde del bosque y observó cuidadosamente antes de decidirse a emprender el camino final. La batalla estaba próxima y podía notarse la preocupación en el rostro del líder pagano.

A varios cientos de metros de distancia, en la linde del bosque que quedaba mas próxima al oeste de la puerta y a la deshenbocadura del glacial. La súcubo tomó un gran puñado de nieve entre sus manos y lo mordió. En ese mismo instante, el vaho que provocaba su propia respiración en el aire desapareció.

-Aquí nos separamos Mostacho alegre. Será mas difícil que nos encuentren si no estamos en el mismo sitio. No permanezcas nunca demasiado tiempo en el mismo lugar, no dispares nunca mas de dos veces desde la misma posición y asegurate de que no te descubren. Si masticas nieve se lo pondrás más difícil. No necesito acercarme demasiado para disparar con mi arco así que dispararé desde aquella ladera, cubierta por el bosque. Si me descubren y las cosas se complican huiré por donde hemos venido. Suerte.

Lentamente, masticando nieve cada vez que lo necesitaba Lilith descendió la colina y subió por la nieve hasta llegar a los árboles al otro lado del cauce del rio desde donde podría disparar a la espalda de los ejércitos de la Eclesia.

Apenas a doscientos metros de distancia en linea recta Axel desenvainó su espada y se preparó para el ataque, todos lo imitaron. La noche comenzaba, la luna era pálida y apenas iluminaba pero la blancura de la nieve reflejaba suficiente luz de las estrellas como para que un soldado percibiese la amenaza del bosque en el rastro de pisadas del grupo colina abajo. Esperaron y pronto una nube tapó el cielo y una ventisca los invitó a salir. La luz se ahogó y las pisadas de Axel se borraron con la nieve que caía. Lentamente y en silencio todos los paganos siguieron a Axel ladera abajo protegidos por el manto de nieve y la oscuridad de la tormenta.


”F.D.I”:


Maximilian, no lo he puesto en el post. Pero el sirviente contesta de forma educada y sumisa a tus preguntas informándote de todos los cotilleos de la ciudad por los que has preguntado, estas las respuestas XD

hace unos meses hubo una revuelta de trabajadores en Todheim que reclamaban mejoras salariares, mas comida, menos trabajo y ese tipo de cosas, la cosa es que se pusieron violentos y empezaron a quemar la ciudad por que según ellos “se morían de frio y necesitaban calentarse”. Empezaron los disturbios y el martillo tardo tres días en devolver el orden a la ciudad. Aunque en las altas esferas de la ciudad corre el rumor de que la revuelta fue organizada por los paganos y fue una “toma de contacto” para la batalla de las puertas. Pero esto ultimo te lo dice con la boca pequeña pues es algo que el no debería haber escuchado pero que hizo por encontrarse junto al arzobispo en su reuniones, así que el sirviente esta rompiendo el principio de silencio por ti, por que no se fía del arzobispo y su meteórico ascenso al poder. La gestión del arzobispo es impecable. Tras la revuelta hizo quemar a los responsables en la plaza publica lo que sirvió de escarmiento y toque de atención para todos los que quieran volver a revelarse, ademas, daban el calor que el pueblo reclamaba y todavía hoy siguen ardiendo esas hogueras donde el pueblo va a calentarse. No se ha vuelto a escuchar ningún rumor de rebelión en la ciudad.

Ademas de esto, el sirviente te confesará que no se siente cómodo en presencia del arzobispo, como tu, es de la vieja escuela y no comprende como alguien tan joven haya alcanzado tal puesto.

A los demás, sobretodo a los que no han posteado.... empieza la batalla y no puedo contar con vosotros así que en algún punto quedareis inconscientes por un golpe en la cabeza o algo por el estilo... en fin, divertiros y daros mucho de hostias XD.

Ah si, se me olvidaba....

puerta cardinal:




_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2537
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Lilith el Miér Sep 02, 2015 2:20 pm

Lilith asintió según hablaban los cabecillas del grupo, aunque realmente hacía tiempo que estaba ausente de la conversación. No le importaba lo que le estaban diciendo, no le importaba una mierda.  En su cabeza lo único que se rumiaba era un plan de acción para cuando se diera el momento en el que tendría que zafarse de la batalla y dejar tirado a aquel variopinto grupo. Sencillamente, no le apetecía suicidarse o ser perseguida por la Eclesia como una terrorista por siempre, por mucho que reventar la Puerta Cardinal sonara bien a sus oídos.

Cuando llegó el momento del brindis final, brindó ,con todos con el mismo entusiasmo o incluso más que el resto, y bebió con pasión. Desde que había empezado a controlar su "poder" le costaba mucho más sentir el agradable calorcillo del alcohol, así que bebió sin miramientos, largo y tendido, acompañando de vez en cuando su intoxicación etílica con bocados de la comida que hubiera en la mesa. Cuando acabó estaba bastante borracha, y la mayoría se habían ido ya a sus habitaciones, con lo que ella hizo lo propio.

Cuando llegó, no sin algunas dificultades, hasta su cuarto, se sentó en su cama con pesadez. Se quitó las botas y los calcetines, además de el chaleco, y se adentró en las sábanas de inmediato. Si hubiera sido otra persona, habría temido coger alguna enfermedad durmiendo tan ligera con el frío invernal de Todheim, pero en su caso, las enfermedades y el frío no eran una preocupación, y siempre le había gustado dormir sin calcetines.

Durmió plácidamente, sin sueños y sin preocuparse por nada de lo que le podría pasar en pocas horas (en parte gracias al alcohol). Cuando despertó, era por la tarde. Como siempre que bebía, había dormido la mona durante una gran cantidad de horas. Por suerte, aún tenía tiempo para prepararse.

Aún en su habitación, se vistió de nuevo y se dedicó a preparar su equipo. Comprobó los cargadores de su fiel pistola, guardó un cuchillo en el cinto y el otro en la bota por si las moscas... y cuando acabó, se quedó sin nada que hacer. Sola en su habitación.

Inevitablemente, la preocupación que suscitaría en cualquier persona la peligrosa misión que se hallaba ante ella la invadió. Había luchado prácticamente desde que era una niña, y se había ganado multitud de cicatrices. Había provocado decenas de muertes; gracias a ella una organización tan influyente como Pureza había sido erradicada. Sin embargo, ahora se enfrentaba directamente a las fuerzas de élite de la Eclesia, el tiránico y corrupto gobierno mundial, y no a una banda cualquiera. El mero hecho de pensar en el altísimo riesgo de muerte al que se iba a enfrentar hizo que un escalofrío ascendiera por su columna. En su peor momento de nervios, imágenes de Sulli, de las Serpientes e incluso de lo poco que recordaba de su hermano pasaron por su mente.

Pero no se iba a dejar vencer tan fácilmente. No iba a rendirse. Viviría un día más, demostraría que era superior a cualquier cosa que el destino pudiera lanzarle. Con tal determinación, acabó de prepararse y se unió al resto del grupo.

Después de que Axel les entregara las pesadas capas, comenzó el avance. Se movió en completo silencio, en medio de una atmósfera pesada. La presión era tal que parecía palpable.

Llegado a un punto, divisaron lo que al parecer era su objetivo. La Puerta Cardinal. Joder... y yo que creía que simplemente eran unas puertas muy grandes, se dijo la pelirroja al ver tal cosa. Segundos después, observó el terreno a su alrededor, y por fin supo identificar lo que era un fiordo. También vio al ejército que custodiaba la Puerta.

Tragó saliva, sobrecogida y sin palabras, y simplemente siguió caminando.

Tras una corta espera, la ventisca los engulló por completo y se prepararon para avanzar. Para Lilith, que apenas había visto la nieve en su vida, ver algo en medio de la tormenta de nieve era una labor muy complicada, aunque entendía la utilidad que tenía atacar en medio de tan tumultuoso clima. Según caminaba, elevó su temperatura corporal unos veinte grados, para equilibrarla con el aterrador frío que los rodeaba, y preparó la pistola.

Tras tomar aire con fuerza y liberar una cantidad sorprendente de vaho al aire, siguió la marcha con el resto del grupo, determinada a salir con vida de la que parecía, a todas luces, una misión suicida.

FDI:
- Usar "Piel abrasadora" para elevar mi temperatura corporal 20 grados.

Por lo demás, no creo que el resto de lo posteado cuente como acción, así que ahí está. A ver si el resto de los paganos van a pareciendo tarde o temprano.
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Sep 04, 2015 5:56 pm

¿Estaban aquellos buques? ¿No habría un pequeño barco maniobrable, un barco con el que un apuesto inquisidor moreno y todopoderoso pudiera retirarse para luchar otro día? Sí, exacto, luchar otro día. Yo no era ningún cobarde. Era un asesino, un violador, un psicópata. Pero no toleraría que nadie me llamase cobarde.

Si yo no podía derrotar a los paganos, nadie podría. Y sin alguien con mi talento la Eclesia estaba perdida. Que digo la Eclesia, Terra entera fenecería sin un héroe que llegara a su rescate. No todos los héroes nacen nobles, ni son humildes ni de espíritu benévolo. No, los ciudadanos me aceptarían. Esos sucios campesinos no podían andarse con remilgos.

¡Era la guerra, y yo era el mal menor! Mientras me auto animaba de aquella forma tan dramática, mi mano buscaba incansable el sello de pureza. Una vez mis dedos tocaron la superficie de aquella salvaguarda me sentí más seguro. Si mi existencia peligrase, quizá me viera obligado a llevar a cabo actuaciones moralmente cuestionables.

Y si eso sucedía, o más bien cuando lo hiciera, esgrimiría mi sello de pureza con una cínica sonrisa, haría valer mi condición de emisario de la Eclesia y patearía fuera de mi camino a cualquiera que osase interponerse entre la supervivencia y mi persona. ¿Valía mi vida más que la de un campesino cualquiera?

Decidí dejar de pensar en ello, la comida aguardaba. Los huevos rozaron mi lengua, y eclosionaron en contacto con mis dientes. No eran los peores que había probado, pero eché de menos que estuviesen fritos. Descarté el pan y la mantequilla, nutrientes inservibles para alguien como yo. Un individuo tenaz y astuto, un hombre criado en la jungla como yo estaba demasiado acostumbrado a la proteína.

Tanto era así que tenía cierta intolerancia a los demás alimentos. Obviamente, la fruta y la verdura eran una excepción. Así como algunos cereales (principalmente de los que derivaba la cerveza). Pero cosas como los lácteos y demás alimentos del campesinado me exasperaban. No encontraba placer consumiendo las secreciones de las tetas de una vaca.

Sin embargo, me deleitaba masticando los manjares expulsados por el trasero de un ave. Supongo que eran cuestiones culturales. Aunque lo cultural no quitaba lo incoherente. Desplacé mi lujuriosa mirada hacia Anais. Era una pena que toda aquella energía que la proteína estaba aportando a mi bien construido cuerpo se perdiera combatiendo contra paganos en una lucha sin sentido y no fuera utilizada de otras formas más placenteras.

Haz el amor, y no la guerra. Seguramente si alguien leyera mi mente acabaría pensando que estaba loco. Por suerte, yo había monopolizado dicha habilidad hacía años. Era lo bueno de ser un mentalista, no tenías por qué preocuparte de que pensar. El libre pensamiento, un lujo que los campesinos no se podían permitir. Dejé de mirar a Anais y me levanté de la mesa, dirigiéndome hacia la puerta con la intención de esperar a la salida.

Antes de llegar a mi destino asentí vehementemente. Ciertamente, mi vida valía más que la de un campesino.

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Dom Sep 20, 2015 5:34 pm

Darak-Han, Dezba Wakanda, Maximilian Stenkerk:

La primera alarma saltó haciendo sonar un pitido y encendiendo una luz roja sobre la ciudad de Hell´s Point alrededor de las seis de la tarde. Pronto, una pantalla flotante se encendió sobre el mapa tridimensional de Terra y mostró imágenes de lo que ocurría. Dos hombres encapuchados habían irrumpido en la plaza de la puerta cardinal arrojando explosivos sobre la población civil que acudía cada día a orar frente a la puerta. El contraataque no se hizo esperar y diligentemente un escuadrón de soldados procedió a rodearlos. La Guardia Teutógena lo tenía todo bajo control.

Una segunda alarma saltó minutos después y una nueva pantalla se encendió sobre la ciudad bastión de Eonburg. Los paganos atacaban la sede de la Eclesia amenazando directamente a sus diligentes. La tercera alarma y la consiguiente pantalla aparecieron sobre la ciudad del rio anaconda. Para entonces, el inquisidor de segunda clase Wakanda Dezba ya hacía varias horas que se había retirado de la sala. Finalmente llegó el momento que todos habían estado esperando, y temiendo. La luz roja se iluminó sobre Todheim. Era la hora, la batalla había comenzado.

Sin perder ni un segundo la inquisidora Talia se levantó y llevó su puño derecho cerrado contra su pecho. Dio dos pasos hacia atrás inclinando respetuosamente la cabeza y giró su cuerpo irguiéndose al tercer paso encaminándose a la salida de la sala. Gregor Sidonus permaneció sentado en su asiento al igual que Anais que se ocupaba de manejar con gran soltura el artefacto tecnológico del centro de la sala superponiendo imágenes, trabajando a velocidad vertiginosa para que ninguna información se perdiese o quedase ignorada por el comité de estrategia allí reunido.


Dezba Wakanda:

La luna podía verse brillar a través de las nubes cuando una fuerza furibunda abrió las puertas del salón de guerra. Eran más de las ocho de la noche cuando Talia Ashlyn abrió las puertas y se encaminó hacia las cuadras de la ciudadela arrastrando consigo a todos los soldados con los que se cruzaba como una tormenta arrastra las hojas en el aire. Dezba Wakanda no fue ninguna excepción.

El inquisidor de segunda clase corrió junto a su capitana por estrechos pasillos e inclinadas escaleras hasta llegar al cuartel de la 2º legión, o lo que era lo mismo, las cuadras de la ciudadela. Allí, listos y preparados para partir a la orden de Talia esperaban diez escuadrones de caballería junto a su capitán templario.

Las monturas estaban ya preparadas y ensilladas, listas y ansiosas por partir a la batalla. Sin embargo, aquellas bestias estaban muy lejos de ser lo que se esperaría de una legión de caballería. No se trataba de altos, esbeltos y relucientes corceles. Lo que los llevaría a la batalla aquella noche impresionaba y aterrorizaba tanto como los rudos caballeros que los gobernaban. Unas bestias que con tan solo mirarlas a los ojos helarían la sangre del mas valeroso guerrero. Tan altos como un corcel y tan corpulentos como un toro, los Tigres del glacial no solo infundían temor y respeto por su tamaño y fiereza. Sus ojos brillaban como dos soles ardientes en la oscuridad, sus garras se clavaban con igual facilidad en el hielo como en el acero y sus fauces no menos poderosas podían partir a un hombre en dos de un solo mordisco. Pero sin duda lo que más imponía de aquellas criaturas eran los dos colmillos que sobresalían de sus fauces hacia el frente cual cornamenta, no menos peligrosa que sus garras o sus dientes.

Talia se subió a lomos de una de aquellas criaturas. Una especialmente grande y fiera controlada por un jinete que por sus galones debía ser el líder del escuadrón de las veinte bestias que que darían su apoyo a los inquisidores. Todos y cada uno de ellos subió a lomos de una montura tras su jinete. Pues en la 2º legión jinete y bestia eran una unidad inseparable. Cuando todos estuvieron listos, Talia dio la orden y las doscientas bestias emprendieron la marcha, siendo el escuadrón que portaba a los inquisidores quien encabezaba la partida. Si las palabras de Cronberg eran ciertas, estarían en el fragor de la batalla en menos de veinte minutos a pesar de que varios kilómetros de escarpado terreno los separaba de su objetivo, los tigres se movían con rapidez y soltura entre las rocas y los arboles como solo un depredador acostumbrado al terreno que persigue a su presa puede hacer.

Lilith:

Las primeras muertes llegaron sin avisar. La sangre se vertió sobre la inmaculada nieve en el más absoluto de los silencios. Tan solo el rugido de la tormenta podía escucharse y a penas podía verse a dos palmos de distancia, sin embargo Axel se las ingenió para deslizarse en la oscuridad y cortar silenciosamente el cuello a una docena de soldados antes de que la tormenta amainase, el cielo se despejase y la luz volviese a iluminar el glacial.

-¡Por la libertad!

Se escuchó gritar a Axel desde el mismísimo centro de la formación de soldados. Si se fijaban bien, podría ver que en la formación faltaba toda una hilera de soldados desde el inicio de la formación hasta la posición de Axel, todos permanecían desangrándose en el suelo sin que aparentemente ninguno de sus compañeros se hubiesen dado cuenta de ellos hasta que Axel gritó y dio la señal de ataque.

Las flechas de Lilith surcaron el viento silbando y se clavaron certeramente en el cuello de los guardias. Nadine y su banda no se hicieron esperar. Pronto comenzó a sonar el ruido de sus pistolas como truenos en la noche, Plug se movía rápidamente saltando de un soldado a otro clavando en sus cuellos una daga. Un Plug, dos Plug, tresplugs... y todos se movían de un lado para otro en un frenético baile de muerte en el que la armadura pesada de sus rivales parecía no servir de nada. En menos tiempo del que la pelirroja de Ciudad Catedral tardaría en decir “Por las pezuñas peludas de un Branthor” más de ochenta soldados perdieron la vida, aproximadamente un cuarto del total de hombres y mujeres allí apostados para defender la puerta cardinal. Pero no podía relajarse ni distraerse con las musarañas o la belleza casi hipnótica de la “puerta” que debían destruir. Todavía quedaban mas de un centenar de enemigos y no todos ellos habían decidido morir hoy allí. Algunos planeaban sobrevivir a aquella batalla y segar la vida de sus enemigos con el mismo ímpetu y resolución con la que luchaban los paganos.

Pronto, sin romper la formación un grupo de soldados se adelantaron hacia la pelirroja con los escudos en alto cual muro. Tras ellos, una segunda fila de soldados armados con lanzas que sobresalían como púas de los escudos. En total, todo un escuadrón de veinte soldados en formación “tortuga” liderados por su jefe de escuadrón en el centro se separó del grueso del ejercito para enfrentarse a Lilith.  

”F.D.I”:

bueno, parece que nos quedamos solos tres personas, a ver si en el futuro los desaparecidos reaparecen y se reincorporan a la trama, pero guardo muy pocas esperanzas así que no me queda mas remedio que adelantar esto con los que estáis, y desearos mucha suerte a todos xD

en fin, disculpad la tardanza, debí haber posteado hace una semana y pico pero me pillo una gripe y no he podido postear por diversos motivos, pero ya esta aquí! Y esperamos que ahora que ha comenzado la batalla, todo vaya más rápido.

Jinetes de la 2º legión:



esta imagen hace referencia a los lideres de escuadrón, que se diferencian del resto de jinetes por llevar a su espalda dos colmillos de tigres de gran tamaño, que pueden valeros para imaginaros cual era el tamaño de la bestia a la que pertenecían, y el tamaño que alcanzan estas criaturas. Aproximadamente el doble de lo que miden las que están ahora en juego.

 

_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2537
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Lilith el Sáb Sep 26, 2015 12:25 pm

La acción tardó poco en llegar, menos de lo que Lilith esperaba. Tal y como había supuesto, Axel se aprovechó de la tormenta de nieve para reducir sustancialmente las filas de los eclesiásticos. Cuando la visibilidad aumentó un poco más, la pelirroja pudo divisar las numerosas manchas carmesíes en la impoluta nieve.

Antes siquiera que la luchadora barriobajera pudiera reaccionar al grito de batalla del que se hacía llamar Osiris, el resto de compañeros ya estaba cargando al enemigo. Los proyectiles volaron, las armas cortantes besaron la carne de los eclesiastas y el batallón pagano comenzó la batalla con un éxito absoluto.

Pero no todo eran buenas noticias, ni mucho menos. Pese a que se lo habían confirmado desde antes, Lilith se vio sorprendida cuando las fuerzas enemigas aprovecharon su superioridad numérica y veinte hombres avanzaron hacia ella en formación. Un escuadrón bien pertrechado y protegido por una férrea defensa, solo para ella.

A la Furia Roja le hubiera gustado tener que combatir lo menos posible, pero no iba a ser así. Frunció el ceño y se puso a pensar en algo.

Mientras improvisaba mentalmente, fue preparando aquello que necesitaba, aprovechándose de que la lentitud de la formación "tortuga" le concedía cierto tiempo. Rápidamente se arrancó un gran cacho de chaleco, desgarrándolo sin miramientos. Lo hubiera hecho con la capa que les había dado Axel, pero el hecho de que fuera blanca entera no le vendría bien para lo que quería hacer.

Acto seguido, introdujo la mano izquierda a toda velocidad en el bolsillo en el que guardaba las balas. Sabía que tenía 20, pero ya no le hacían tanta falta como antes, puesto que podía utilizar sus propios poderes para generar proyectiles, así que no dudó en coger un buen puñado, en torno a una docena. Aquel puñado de balas lo envolvió con el trozo de chaleco que había arrancado, asegurándose de que no cayeran ni rebosaran por ningún lado, y luego le hizo un improvisado nudo. El "paquetito" ya estaba completo.

En cuanto lo tuvo preparado, lanzó el paquete con todas sus fuerzas directo hacia los pies de los soldados, con la intención de colarlo bajo sus escudos. No pudo comprobar si su lanzamiento tuvo éxito, pues su maniobra exigía una rápida actuación, y en cuanto la bolsa cargada de munición tocó el suelo, la ardiente pelirroja generó una bola de fuego en su mano derecha y la lanzó a toda velocidad contra ella.

Tras lanzar el proyectil ígneo, se retiró hacia detrás de un salto, tratando así de esquivar cualquier posible balazo. Al fin y al cabo, la munición que pretendía prender volaría por todos lados, y era peligrosa tanto para el enemigo como para ella.

F.D.I.:
Velocidad 2->3 acciones
-Acción 1: Arrancar pedazo de chaleco+coger puñado de balas (12, si se requiere exactitud)
-Acción 2: Envolver las balas con el pedazo de chaleco para hacer un "paquete"+lanzar el paquete a los pies de la formación
-Acción 3: Usar "Bola de fuego" contra el paquete para tratar de prenderlo y liarla parda+saltar hacia atrás para tratar de reducir el riesgo de llevarse un balazo
avatar
Lilith

Mensajes : 131
Fecha de inscripción : 19/02/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Jue Oct 01, 2015 1:19 am

Veinte minutos. La tercera parte de una hora. 1200 segundos. La cantidad de tiempo que solía pasar bajo las sábanas del prostíbulo "La Zorra Voraz" en Ojo de Dioses. Veinte minutos me separaban de mi inefable destino.

De nuevo, el hechicero cabalgaba; Dezba iba a la guerra. A pesar de estar tan acompañado, me sentía sólo. Busqué el rostro de Anais entre mis compañeros, que cabalgaban a mi lado. De encontrarlo, apartaría discretamente la mirada. No debía encariñarme con esa mujer. No debía compartir mi desgracia, pues nunca había sido demasiado generoso.

Pero, ¿acaso importaba? Quizá muriera dentro de veinte minutos. ¿Alguien me recordaría? ¿Quizá Zeo se sentiría culpable, después de sobrevivirme? ¿Nina rumiaría mi nombre, sin saber a quien se refiría, en las frías noches de invierno? Pero los libros no me recordarían, ni siquiera los registros de defunciones. Dirigiéndome hacia donde el deber me llevaba, seguramente acabaría carbonizado, congelado o incluso ambas a la vez.

Seguramente ese sería mi final, al menos si acataba el mando de aquella fanática ególatra que se afanaba en intentar que todas nuestras misiones fracasaran. Pero eso no sucedería, no mientras mi cadaver siguiera caliente. No permitiría que la zorra ártica se interpusiera entre Dezba Wakanda y los libros de historia y porqué no, los de de lírica.

Nunca había sido un gran fan de la poesía, puesto que había sido criado a través de fábulas transmitidas oralmente de generación en generación, con sus consecuente degradación a través del tiempo. No obstante, apreciaba el valor de la lírica, y deseaba que algún ingenuo poeta me dedicara una oda o, porque no, un poema épico. Un retorcijón me sacó de mis pensamientos y delirios de grandeza. Era obvio que aquello tenía que suceder. No en vano, el combate encajaría justo con las horas de digestión. Y eso significaba que llegaría un momento en el que el poder del espíritu debería rendirse a las necesidades de la carne.

No me causaba pavor ni incomodidad. El propio Zeo era un amasijo de incontinencias, y no habían sido pocas las veces en las que, en una situación difícil, había tenido que hacer mis necesidades al aire libre. Era por eso que procuraba que todas mis armaduras tuvieran una ranura por la que defecar en caso de que lo necesitara. En cuanto a la orina, aquel tema era más peliagudo. Pero siempre había una forma, y en aquel lugar podría necesitar mi orina para calentarme. Esbozé una sonrisa, imaginando que pasaría si esos pomposos aristócratas pudieran leerme la mente en ese mismo instante. Seguro que los más pudentos me señalarían con desagrado y los más aprensivos vomitarían sin remedio. ¿Eran aquellos los que debían gobernarnos? Ni siquiera eran capaces de gobernarse a sí mismos.

Antes de terminar mi monólogo y dedicarme a explorar la fauna y la flora de los alrededores, decidí declamar las que serían las primeras estrofas de mi épico poema para mi propio deleite:

"Con la espada en la mano,
Dezba va hacia el frente,
esperando que el ano
no responda al vientre."

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Oct 04, 2015 8:41 pm





Sonreí condescendientemente mientras inclinaba ligeramente la cabeza ante la falsa modestia del Arzobispo. Solo a obedecer la palabra de Dios… “Si lo que se rumoreaba por Ciudad Catedral sobre su Excelencia era cierto, dudo mucho que aquella indecencia se la hubiese propuesto el Altísimo…”, pensé para mis adentros. Luego, el Arzobispo amablemente me invitó a enseñarme su “hermosa” ciudad cuando los males hubiesen sido expulsados de ella. – Oh, Excelencia, me honráis con vuestro ofrecimiento. Para mí será un verdadero honor aceptar vuestra invitación. – Mentí mientras inclinaba de nuevo la cabeza.

Ya había tenido la oportunidad de ver la ciudad a mi llegada. Y vi de todo menos belleza. Hielo, frío y ruinas. Incluso Altaciudad y la Ciudadela brillaban por su simpleza. ¿Dónde estaba la grandiosidad para honrar a Dios? ¿Dónde estaban las columnas, los mármoles, las estatuas, el bronce y el oro para glorificar la obra de Dios? No… No… Aquí no había nada hermoso que ver. Pero a su vez su ingenuidad me cautivó. A fin de cuentas esta pequeña criatura jamás habría salido de este infierno helado. ¿Qué edad tendría? ¿Dieciséis? ¿Diecisiete años? Un niño que por azares del destino se vio encumbrado a ocupar el trono de la Archidiócesis… Pero un niño. Un inocente niño. Para él Todheim era todo su mundo… Sonreí para mis adentros…

Pero, ¿qué me estaba pasando? ¿Me estaba ablandando? ¿Compadeciéndome de este crío? Algo tenía el Arzobispo… Una especie de aura o sabe Dios qué que estaba nublando el juicio… De inocente no tenía nada… No era más que un cachorro impúdico… Debía mantener la entereza de mi alma. O esa belleza andrógina intentaría devorarme… Luego Lord Cromberg tomó la palabra para ponernos al corriente de la situación de la flota.

– Con tres buques pequeños puede ser suficiente. – Reflexioné. – A fin de cuentas la maniobrabilidad alrededor de la Puerta Cardinal presumiblemente será escasa… Y concentrar mucho fuego de artillería en la zona sería peligroso. Los proyectiles y las explosiones podrían dañar la puerta… Pero confío plenamente en que los hombres y mujeres que tripulan esas naves son conscientes de este hecho. ¿Su Excelencia el Almirante Drake comandará directamente la flota o es otra persona la que está al mando de los navíos?

Luego comenzó la insufrible espera. De vez en cuando daba algún sorbo a la copa de coñac que me había servido el diligente sirviente, pero con cuidado para no nublar mis sentidos…El lacayo me había causado buena impresión. A parte de hablarme sobre los disturbios en la ciudad, dijo algunas palabras sobre el Arzobispo que me resultaron interesante, no tanto en el contenido como en la forma, pues se demostraba por era una persona comprometida con las costumbres de antaño. Las costumbres que tanta gloria y honor habían provisto a la Santa Eclesia. Quizá en el futuro podría serme de utilidad. Aunque debería andarme con ojo, pues aunque sus comentarios me agradaron, implicaban de facto una deslealtad para con su señor, y si era capaz de traicionar su confianza, también podría venderme.

Para matar el rato, picoteé algo de la insípida y vulgar comida que nos sirvieron e inicié alguna que otra conversación banal, y de pura formalidad. Primero me dirigí a su Eminencia Lord Cromberg. – Una transformación muy radical respecto a noche… ¿Todos estos cambios se han producido durante la noche? Ha debido de ser una tarea titánica adaptar la estoica Sala de Guerra  al devenir de los tiempos… – Comenté sobre el cambio en la Sala de Guerra… – ¿Tecnología Munchkin? ¿De la Malavich Korp? ¿O quizá es obra del intrépido ingenio humano?

Al cabo de un rato me dirigí a su Excelencia el Arzobispo. – Mi Estimado Arzobispo… Si no es mucha indiscreción me gustaría consultar algunas cuestiones con vuestra Excelencia. Mucho me temo que soy totalmente ajeno a la política y a las vivencias de esta ciudad… – Bajé el tono más, casi susurrante, para que solo él me oyese. – No he podido evitar notar ciertos recelos entre su Eminencia Lord Cronberg y la Inquisidora…¿cómo se llamaba? Ashlyn, creo. Lo cierto es que su apellido me resulta conocido mas no soy capaz de ubicarlo… La cuestión es si vuestra Excelencia convendría  estimar el compartir la causa de esos… Digamos recelos… Entre dos hijos y sirvientes de Dios… – En parte era curiosidad morbosa, pero también cualquier detalle por banal que resultase podría ser útil en algún momento. La información es poder.

Luego me volvería a dirigir al Arzobispo. – Hecho en falta la presencia de la Gran Custodio. Aunque me imagino que el deber para con su legión la requiere en las murallas de la ciudad… – Suspiré. – Sin duda una mujer con… “personalidad”. – Con desagradable personalidad. Todavía no había olvidado el trato indecoroso que había recibido de su parte la noche anterior. – Es extraño que pese a la importancia de su posición solo sepa su nombre. Alianova… No es un apellido propio de las tierras Norskland… Sino más bien de Martillo de Brujas y las tierras aledañas. Aunque desde luego es un gran valor para la Eclesia. El respeto que su Eminencia Lord Cromberg profesa por ella es prueba indudable de ello. – Sonreí con complicidad. – Por favor, Excelencia, por curiosidad, ¿podríais hablarme un poco de ella?

Agradecí la conversación a su Excelencia y luego pedí permiso para retirarme. – Con la venia de su excelencia, ruego que me disculpe. Me gustaría tratar unos asuntos con la hermana Buckley. – Dije mientras hacía una reverencia. Luego me dirigí a donde estaba la monja de la Orden Hermética.

Incliné levemente la cabeza para saludarla. – Hermana Buckley, buenos días, si es que se pueden llamar así a tenor de las circunstancias… – Me puse a su lado. – Hace algún tiempo que no hemos tenido oportunidad de hablar… Desde que llegamos a la ciudad. ¿Habéis podido encontrar reposo?... – Sonreí. – Ciertamente estamos ante una situación delicada… Esperemos que nuestros esfuerzos en Infernalia hayan podido aportar algo a este decisivo día… Temo que una noche muy oscura pueda caer inclemente sobre estas buenas tierras… – Suspiré. Luego bajé el tono, susurrando. – Cuán diferente y peculiar gente se ha visto aquí reunida ante el mal que nos aguarda. Me trae recuerdos de aquella primera vez que nos vimos, varios meses atrás en Ciudad Catedral… ¿Verdad?

Miré a mi alrededor, y bajé más el tono. – ¿Qué opinión os merece la Inquisidora Ashlyn y sus siervos? ¿Habéis odio hablar o conocéis a alguno de los presentes? Lo cierto es que son un misterio para mí, aunque algunos me resultan bastante inquietantes, como el norgon de rostro curtido, Wakanda, creo recordar que se llama… He tenido oportunidad de hablar con él. Su falta de decoro resulta ciertamente incómoda. Y su mirada perturbadora… Es difícil de explicar, pero veo ciertos elementos preocupantes en él. – Hice una pausa. Me resultaba interesante que opinión podían tener mis compañeros de comitiva o que podían saber sobre estos extraños. – Y hablando de inquisidores, ¿sabéis donde está nuestra estimada compañera Lady Backmaw? La he echado en falta en la reunión. – No me gustaba tener cerca a los inquisidores, pero mucho menos me gustaba desconocer su paradero, especialmente de Selena.

Guardé silencio un rato. Luego le volví a hablar a Buckley. – Su Excelencia el Arzobispo, pese a su edad, muestra una encomiable serenidad. Su tranquilidad y devoción son ciertamente inspiradoras, ¿no creéis, hermana? Difícil tarea le ha sido encomendada por Dios, pero muestra una férrea voluntad para llevarla a cabo… – Dije intentando sondear la opinión de Buckley sobre el Arzobispo.

De repente sonó un pitido estridente que me asustó. Algo estaba pasando, así que me acerqué de nuevo a su Excelencia el Arzobispo. Había una luz roja sobre Hell´s Point. Luego sobre el mapa de la ciudad apareció una proyección de la propia ciudad del desierto. Siniestras figuras provocaban una masacre sobre los feligreses al pie de la Puerta Cardinal mientras la Guardia Teutógena llegaba para poner orden. Luego vino Eonburg, con un ataque en el epicentro del Poder de la Eclesia en la ciudad, la Catedral de las Ánimas. Luego Feurheim. Y finalmente Todheim. Sentía como el corazón me empezaba a palpitar más y más deprisa mientras los nervios se apoderaban de mí. Era el momento. Ni siquiera presté atención a cuando los inquisidores abandonaron la sala.

– El Día de la Ira. En el que los siglos se reduzcan a cenizas. Cuánto terror habrá en el futuro cuando el juez haya de venir a juzgar estrictamente todo… – Murmuré inconscientemente. No sé por qué me vino a la mente ese pequeño fragmento de oración. Me empecé a marear. El mundo se tambaleaba, y ahí estaba yo, en medio de la vorágine. Junto al miedo apareció una nueva sensación en mí… La vanidosa morbosidad. Ese día se iba a hacer historia, y yo estaba allí, siendo testigo directo… Protagonista. Estaba aterrado, pero también ansioso por que aquello comenzara. Sonreí para mis adentros.

FDI:

Acciones:
Velocidad 0= Acciones 1
Acción 1: Preguntar al Arzobispo + Activar "Canto del Ruiseñor" sobre el Arzobispo para que se muestre más afable y me suelte más información.


Por el tema de la ausencia parece que me he perdido un turno. Para dar consistencia a la historia he posteado lo que hubiera hecho en los dos turnos junto, espero que no haya ningún problema.
Saludos.

avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por shiro tsumin el Miér Oct 14, 2015 5:04 am

Cuando aquella reunión que, la cual parecía una lucha de indirectas para ver quien podía callar de mejor forma al otro, mientras que se decidían por que hacer con los paganos rebeldes, termino; me levante de mi lugar algo contenta por como habían terminado las cosas y me dirigí a la salida.  
Una vez estuve afuera pude ver que un hombre algo delgado me estaba esperando con una piel que me daría para abrigarme "Me agrada sentirme un poco como en casa en un lugar tan desagradable como lo es Tohidem, con este frio que, a pesar de que me gustan los lugares frescos, era sumamente molesto" Pensaba mientras tomaba aquel abrigo y me lo ponía "Agh, mucho mejor que caminar en la fría nieve que había sentido hace un rato allá afuera"  

Aquel hombre se ofreció a acompañarme en el recorrido a mi habitación, me limite a asentir con la cabeza 1 vez antes de empezar a caminar. El trayecto hasta el lugar fue mas largo de lo que me había esperado en un principio, por lo que me "entretuve" tarareando una canción que solía escuchar a menudo cuando no tenia mucho que hacer en la mansión carmesí; "Despedida para una princesa podrida" era una canción movida, como para una fiesta, por lo que me lograba distraer un poco del frio que estaba sintiendo.
El joven a mi lado parecía estar enfermo o algo parecido, por lo que no podía evitar poner una expresión molesta cada vez que lo escuchaba toser o tambalearse "Tch ¿Acaso me han enviado al hombre mas inútil para ayudarme? Bueno, al menos trata de mantenerse en pie para servirme, algo es algo"  

Una vez llegamos a la puerta que daba acceso a mi cuarto, suspire por lo horrible que fue el llegar hasta ahí, aunque también odie el imaginar que tendría que volver a cruzarlo el día siguiente para volver a la sala donde todos se reunirían. Pero al ver el cuarto me di cuenta de que todo no era tan malo como lo había pensado en un principio; ese lugar me recordaba un mínimo al lugar en el que solía sentarme a pensar y escuchar la canción antes mencionada.
En concreto ese lugar se parecía en que tenia una silla con el respaldo acolchado de terciopelo rojo, también se parecía en que tenia una chimenea, aunque yo solía mantener apagada la mía y finalmente, tenia un escritorio, solo que el mío era, como es de esperarse conociéndome a mi y a mi padre, de color rojo oscuro y algo mas grande que ese.

Después de que el hombre que me sirvió hasta allí, se fue cerrando la puerta, me dirigí a aquella mesa para tomar aquel sobre con una marca negra; me extrañaba bastante que me hubieran enviado una carta justamente a mi, por lo que la leí llevada por la curiosidad. Una vez termine de leer el comunicado me sentí algo nerviosa por lo que decía, pues significaba que alguien me estaba esperando en aquella ciudad; no podía perder tiempo, le pediría a uno de los....momento ¿Qué estaba a punto de hacer? ¿Me había vuelto idiota acaso? Estábamos a punto de iniciar una guerra con los paganos rebeldes que perseguían mi mismo objetivo, solo que con un plan un tanto diferente; Y si eso no fuera poco, yo era una obispo, lo cual me hacia una rehén o algo por ese estilo, fácil.

Luego de aquella reflexión sobre mis actos, me senté sobre el escritorio y pensé en que hacer con lo que había leído; por un lado podía simplemente ignorarla y seguir con lo mío, pero por otro podía intentar escribir algo que funcionara como una disculpa o escusa por mi ausencia al encuentro al que esa persona me convocaba.... si, eso era lo lógico, escribirle algo mostrando mi dolencia por no poder encontrarme con esa persona. Con ese pensamiento en la cabeza, me puse a buscar una pluma, tinta y hoja; pero desgraciadamente no encontré nada de eso "Que gracioso, dejar un escritorio con un cajón en el que no hay nada mas que...bueno, nada" Pensé bastante molesta, pero al menos ese problema tenia una solución bastante sencilla, tan solo tenia que pedirle a la servidumbre los elementos necesarios para escribir una respuesta adecuada a la carta que había recibido.

Con todo eso en la cabeza, me acosté sobre las sabanas de la cama aun con el vestido puesto, aunque si recordé sacarme la piel de armiño para que al salir de nuevo al exterior para acudir a la sala de guerra, el impacto del frio no fuera tan grande como lo seria si me dormía con eso puesto.  
A la mañana siguiente me desperté confundida ¿Qué hora se suponía que era? ¿Me habían llamado los incompetentes sirvientes de aquella ciudad? ¿O acaso mi problema de estar tantos años dedicando casi un 70% de mi tiempo en dormir, de nuevo había causado que solo mi ritmo natural me despertara? Sea como fuera era posible que fuera sumamente tarde para acudir a la reunión, por lo que me puse la única pieza de ropa que me había quitado la noche anterior, abrí la puerta de mi habitación sin recordar siquiera la carta y me dirigí sin distraerme en otra cosa, a la sala de guerra.

Una vez llegue a la puerta que daba acceso al lugar y entre, pude ver como el lugar había cambiado bastante, todo estaba lleno de tubos y cables que se concentraban en una maquina que mostraba un mapa de Terra "Quizás he juzgado este libro por su portada antes de ver mejor lo que tenian escondidos sus altos mandos; claro, tienen un impresionante puerto y todo eso, pero esta tecnología... si es una sorpresa".

En las pantallas que estaban alrededor de ese mapa se veía que las cosas no le estaban lleno bien a los eclesiasticos "...L-las puertas serian derribadas antes de que yo pueda soñar siquiera con eso...En este momento no se si reír o llorar" Dije molesta mientras que mostraba una expresión de preocupación por todo lo que pasaba.  Me aleje del camino de los inquisidores sin casi notarlos, no es como si yo tuviera porque portarme como si ellos tuvieran un cargo muy superior al mio, tan solo fue algo que paso.  

Me sentia algo nerviosa por lo que estaba pasando, también confundida, pues por un lado esperaba que los eclesiasticos ganaran para poder YO tirar las puertas  mi manera; mientras que por otro, el que los paganos ganaran me beneficiaria a mi tambien, pues no le veia mucho futuro a mis planes contra uno que, podia o no, funcionar en ese momento "Disculpen, me he dormido" Era lo que queria decir y hubiera dicho de no ser porque no era un buen momento y mi sorpresa y sudas no me lo permitian.

FDI:

Perdon por no haber estado durante tantisimo tiempo, por lo menos ya he regresado.

Posiblemente algo me haya quedado mal, asi que si tengo razon es eso...pues perdon desde antes
avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Dom Oct 25, 2015 11:49 am

Maximilian Stenkerk y Shiro Tsumin (Salón de guerra):

”respuestas a Maximilian antes del ataque “:
-con estos Paganos nunca se sabe..- respondió Cronberg a la reflexión del obispo. -Pero tres buques es todo lo que tenemos. Furia y Septiembre estarán comandados por los capitanes D´ Alexandre y Poltrov. El St. Teresa estará comandado por su capitán, el almirante Drake y el mismo dirigirá la operación eminencia.

Cuando Maximilian se dirigió nuevamente a Cronberg durante la comida, este se limpió los labios con el mantel antes de responder a sus preguntas. - en realidad no ha sido tan costoso como pudiera parecer obispo Stenkerk. Un grupo de duendes llegó a la noche y en un santiamén estaba todo terminado.- El Arzobispo Armstrong rió ocultando su carcajada tras una servilleta la gracia del caballero honorario. -Me dan igual los orígenes de cualquier herramienta. Lo único que importa es que funcione y de resultados positivos; y como puede comprobar su excelencia, esta herramienta funciona perfectamente y no lo haría mejor si su diseño proviniese del intelecto humano.

El arzobispo se encogió de hombros cuando Maximilian le preguntó por la relación entre Ashlyn y Cronberg y bajó el tono de su voz. -Lo siento amigo mio pero yo tampoco conozco la historia. Tan solo sé que los Ashlyn eran una poderosa familia de la nobleza de Todheim estrechamente vinculada al Martillo Áureo hasta hace apenas unos años cuando el altísimo revocó todos los derechos de la familia y reclamó sus almas junto a su trono. Armstrong dibujo sobre su frente y pecho el símbolo de la Eclesia.

-Escuché que uno de los miembros de la familia robó un artefacto de gran poder y el sagrado tribunal condenó a toda la familia y amistades por tan alta traición. Muchas cosas cambiaron desde entonces en Todheim, tengo entendido. Sin duda una ofensa y un insulto a dios y a la orden del martillo conservar el apellido familiar y exhibirlo públicamente con tanto orgullo incluso si un inquisidor como Karmikov te perdona la vida ¿no crees?

El Arzobispo Olivie Armstrong le dedicó una mirada cómplice llena de comprensión a Maximilian cuando este nombró a la Gran Custodio Alianovna.-¿Una mujer hermosa, verdad? La Gran custodio podría ocupar el cargo de Señor del Hierro en ciudad Catedral si lo desease, pero su amor por el Lord Comandante la obligan a marchitarse en Todheim bajo la sombra de Todheim sin poder brillar por si misma. ¿Le gustan las mujeres en uniforme amigo mio, no cree que los galones de Señor del hierro favorecerían su esbelta figura? Por desgracia es una mujer tozuda y ha rechazado mi proposición de ascenso una y otra vez...- Al igual que hiciera Maximilian momentos antes, Armstrong bajó la voz y susurró unas ultimas palabras al oído de su compañero. -El viejo zorro debe tener un portento aún funcional entre las piernas.

-¡Como gustes amigo mio!- volvió a hablar con su habitual y edulcorado tono sin extender su mano derecha para que su subordinado besase los anillos de su mano como era costumbre y se despidió del obispo con una leve palmada en la espalda y brindando con su copa. -Ve con dios y que encuentres sabiduría en las palabras de la señora.

Buckley dio un respingo sobre su silla cuando el obispo se dirigió a ella.

-Ah, Buenos días Maximilian. Eres muy amable. Si, gracias por preocuparte por mi. Las camas de Todheim no son como las de ciudad catedral, es cierto. Pero estos viejos huesos han conocido lechos mas duros y fríos.- Lentamente, como acostumbraba a hacerlo todo Buckley se secó los labios con una servilleta y miró a su alrededor reflexionando sobre las preguntas del obispo. -Ciertamente, tienes razón Maximilian. En ocasiones, en los lugares más extraños se reúnen las personas más extrañas bajo las más extrañas circunstancias para realizar la tarea mas cotidiana del mundo. ¿no es así? Nuestro señor tan solo exige respeto y servidumbre, es un ser generoso y bondadoso.- Las palabras de la mujer fueron escogidas con sumo cuidado y delicadeza, como si temiese u ocultase algo. O tal vez fuese por la poca practica que tenía en usar el don del habla por lo que las palabras se le atragantaban en la garganta.

-La inquisidora Talia Ashlyn y su grupo han estado especialmente activos desde su formación y son responsables de más de la mitad de arrestos y juicios realizados en martillo de brujas. Pocos de ellos ladrones. Se especializan en buscar y cazar paganos; y no de esos que se les tacha de herejía por pintar reclamas insultantes en las iglesias o robar un trozo de pan para comer. Paganos de verdad, de esos que salen en las historias de los cuentos que leemos a nuestros hijos antes de dormir. Respecto a Selena, no creo que haya dormido esta noche. Habrá pasado las horas frente a una vela afilando sus armas y ungiendolas en veneno. Esta mañana la he podido ver sentada en el patio esperando partir a la batalla, seguro que sigue allí.

Cuando el obispo nombro a Olivie Armstrong una nota de desprecio e indignación cruzó la mirada de la mujer quien tragó saliva y poso ambas manos sobre su regazo bajando la mirada respetuosamente.

-Los caminos del Señor son inescrutables. A ninguno de nosotros nos ha sido encomendada una tarea fácil pero cumplimos con nuestro papel como buenamente sabemos y podemos.- la mujer volvió a dar un respingo y su rostro se puso blanco como la leche cuando la primera alarma sonó en la sala.

Las puertas del salón de Guerra se abrieron una vez más y Shiro Tsumin entró en mitad d ella conmoción. El arzobispo Armstrong se levantó de su asiento y se acercó a Shiro para guiarla y ayudarla a sentarse en una silla.

-No os preocupéis amigos míos. La Ciudadela es segura, Dios nos protege y guiará nuestras decisiones para que superemos este terrible momento. Cronberg no pareció tan seguro de la presencia de dios en sus decisiones y pronto se levantó de su silla y amplió las imágenes que se mostraban de cada puerta cardinal ordenándolas frente a sí.

Aunque la situación parecía estar bajo control, las fuerzas del martillo actuaron rápidamente, era imposible no saber que el momento era crítico y que el futuro del país, el mundo y la credibilidad de la Eclesia pendían de un hilo, y de las decisiones que hoy se tomasen en aquella sala.

-Ven pequeña, me temo que aún no nos conocemos.- Susurró al oído de Shiro el arzobispo Armstrong sujetándole la mano derecha para ayudarla a caminar y guiando sus pasos con la mano izquierda posada en la espalda de la muchacha más cerca de su culo de lo que la cortesía permitía. -Soy el Arzobispo Olivie Armstrong.- Se presentó ayudándola a sentarse y sentándose junto a ella; quedando el arzobispo entre Maximilian y Shiro con la mujer a su izquierda, y el hombre a la derecha.

-Recemos una oración para pedir a nuestro señor que nos ayude esta fatídica noche y perdone nuestros pecados.

Rory Mercury Emroy:

La helada ciudad de Todheim amaneció más fría de lo habitual. La guardia de la ciudad patrullaba cada rincón de la ciudad y evitaba que nadie saliese de sus casas aquel día primero de enero. El caballero honorario y líder supremo de la orden del Martillo Áureo Theodor Cronberg había decretado ley marcial y toque de queda desde primera hora del día y cualquiera que amenazara con incumplir el mandato, se condenaba a si mismo a la pena capital. Juzgado, sentenciado y ejecutado en el acto por el miembro del martillo que lo encontrase vagando por las calles.

Todheim estaba desierto. Quienes tenían casa se escondían en su interior, y quienes no, como Rory y un centenar de visitantes y mercenarios se cobijaban del frío y de la ley en cualquiera de las muchas tabernas y posadas de la ciudad donde dos guardias custodiaban permanentemente sus puertas para evitar que los visitantes abandonasen su interior.

Durante lo que en el futuro se llamaría la “crisis de las puertas” fue la primera vez desde su fundación que se declaraba la ley marcial en la ciudad de Todheim, sede y capital del Martillo Áureo. La incertidumbre e intranquilidad se respiraban y la tensión del ambiente podría cortarse con una cuchara de palo. Y mientras mercaderes extranjeros y mercenarios discutían las posibles causas del cierre de la ciudad y lo que pasaba en el exterior, una fuerza interior clamaba violencia al corazón de Rory. Podía sentir en sus carnes el inminente conflicto que se desataría a las afueras de la ciudad. Podía escuchar el sonido de las pisadas de toda una legión de soldados en su mente y la visión de la sangre derramada derritiendo la nieve. A media tarde la muchacha no pudo contener más sus ansias y rompió su cautiverio sin importarle las consecuencias. La batalla la llamaba, la necesitaba.

Poco pudieron hacer los dos guardias de la posada por detenerla, ni ninguno que se interpuso en su camino. Rory tuvo que escalar los muros de la ciudad pues las puertas estaban cerradas a cal y canto y aunque sus paredes eran altas y el hielo cubría su superficie, no evitaron que la sureña abandonase la ciudad rumbo al bosque siguiendo la voz que la llamaba.


Lilith, Dezba Wakanda y Rory Mercury Emroy (Puerta cardinal):

La ingeniosa estrategia de Lilith tubo éxito a medias. Los soldados ignoraron el paquete que dejaron a sus pies mientras se acercaban a la pelirroja, pero la puntería de la mujer no fue lo suficientemente certera para prender el paquete. Sin embargo la bola de fuego si que golpeó la pierna de un soldado haciéndolo trastabillar por un segundo. La pesada armadura de acero evitó que sufriese daños pero su traspié rompió la formación retrasando a toda la unidad tras él y dejando sin refuerzos a la primera fila de soldados que se acercaban a la pelirroja escudos en alto.

Lilith pudo escuchar un silbido en el aire y acto seguido uno de los soldados cayó al suelo con una flecha atravesada en su cuello. Un nuevo silbido sonó alertando a los soldados que se encogieron de hombros y elevaron sus escudos por encima de la cabeza para protegerse de la flecha, demasiado tarde, otro soldado cayó muerto en el centro de la formación obligando a los hombres a reagruparse.

No muy lejos de allí, Axel, Plug y Nadine combatían fieramente reduciendo rápidamente el numero de enemigos a los que se enfrentaban mientras las flechas de la Sucubo atravesaban el cuello de soldados en todo el campo de batalla.

Cuando parecía que todo estaba a punto de terminar y solo un centenar de soldados quedaban en pie llegaron los refuerzos de la Eclesia con Talia Ashlyn en cabeza. Las bestias rugieron y los inquisidores, Wakanda Dezba incluido desmontaron para luchar a pie. Ese fue el momento en el que todo se fue a la mierda; el momento en el que Nadine vio a Talia y Talia miró a Nadine. No hubo ninguna orden, no se dieron instrucciones. Las dos mujeres corrieron la una hacia la otra apartando con su fuerza a todo lo que se interpuso entre ellas sin importar si era amigo o enemigo y la noche se convirtió en día cuando el puño de Nadine chocó contra el martillo de Talia creando una explosión de luz y hielo que retumbó en el valle del glacial.

Rory pudo contemplar la escena desde lo alto de la colina. Tras medio día caminando sin rumbo, sintió las muertes y la batalla en el momento en que los paganos atacaron y la violencia activó un resorte en su interior que la guió directamente y sin perdida hasta la batalla donde pudo ver como la nieve bebía la sangre de los caídos y la puerta cardinal reverberaba en el centro del glacial.

”F.D.I”:
perdonad la tardanza, trabajo, poca motivación, ninguna imaginación..... en fin, esperemos que no vuelva a atascarme en ningún turno mas ahora que empieza “lo divertido”. Se añade una nueva incorporación al evento, Rory. Espero que os divirtáis mucho, casi tanto como voy a disfrutar yo torturándoos XD recuerdo que los turnos son de 10 días, que se traducen a 2 semanas y que posteare los fines de semana esperando que esto este terminado para navidad, cruzo los dedos XD



_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2537
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Rory Mercury Emroy el Dom Oct 25, 2015 4:50 pm

"¿Acaso todos los días hace frío aquí?"
Rory caminaba por las frías calles de Todheim en busca de alguna pequeña disputa, por pequeña que fuera para disfrutarla. Aunque fuera solo de una pelea de gatos callejeros. Pero no había nada. Absolutamente nadie en esa ciudad provocaba el más mínimo conflicto. Por si fuera poco, era por la mañana y la ciudad era especialmente gélida, lo que hacía que Rory maldeciera esa ciudad por no dejarle divertirse y complicarle hasta el caminar por ella. Por la espalda de la chica se extendía una gruesa capa de piel de morsa que la protegía del frío. Había cogido ambos lados de la capa y luego se abrazó a sí misma para cubrir todo su cuerpo con su cálida y protectora piel.  Sin embargo, la prenda apestaba y estaba rota en varias partes, lo que le quitaba aún más moral a Rory.
"En qué momento se me ocurrió venir aquí... Esta es una ciudad pobre, congelada, triste, aburrida y muerta".
Al no encontrar nada interesante, finalmente Rory se decantó por ir a pasar el día a una taberna. Ese era el lugar donde más probablemente podría florecer un conflicto, además de que al haber tantas personas dentro se elevaba la temperatura del lugar haciéndolo muy agradable. Las horas pasaron y absolutamente nada ocurrió, solamente pasaba gente a beber y luego a irse.
"¿¡Acaso aquí no hay ni una sola persona problemática!?".
Estaba sentanda en un rincón de la taberna y no pidió una sola bebida en todo el día, pensaba que seguramente no le habría bastado el dinero ni para un vaso de agua y no le apetecía regatear o mendigar por algo tan pequeño. Simplemente sacó una de sus raciones al atardecer y se comió los víveres fríos para satisfacer su estómago. Pero eso no alimentaba otra cosa que ella quería satisfacer.
Mientras comía, Rory se dio cuenta que bastante gente estaba entrando en la taberna. No le molestaba en absoluto, cuantas más personas hubiera en ese espacio cerrado, más calentita iba a estar. Parecía que las personas que habían entrado estaban bastante nerviosas y disconformes, ya que no paraban de discutir elevando la tensión del ambiente. Rory solo pudo escuchar algunas cosas sueltas como que había toque de queda y que a lo mejor ocurría algo malo fuera. El primer dato no le importaba demasiado, pero el segundo le llamó muchísimo la atención ya que estaba empezando a sentir en su interior una fuerza que la impulsaba hacia algún sitio fuera de la ciudad. Ella había sentido eso muchas veces antes, cada vez que había un conflicto o pelea cercana, esa fuerza tomaba la voluntad de Rory y la impulsaba hacia el lugar para participar felizmente en la disputa. Pero esa vez era distinta, era increíblemente potente y provocó que Rory dejara de masticar y empezara a respirar agitadamente. Nunca lo había sentido hasta tal magnitud, ni siquiera en Storby con la infinidad de peleas simultáneas que había en sus calles. Cerró los ojos y se le formó una sonrisa mientras apretaba el mango de su hacha con la mano, sintiendo como el corazón se le aceleraba y aumentaba su temperatura corporal y sensación térmica.
—¡Sí! Tantas personas luchando y derramando sangre... Dios estará contento— murmuró la chica para sí misma.
Sin importarle lo más mínimo las miradas ajenas o los guardias, Rory salio disparada a toda velocidad de la taberna rumbo a la salida de la ciudad. El aire helado de Todheim la acosó en cuanto se metió en las calles, pero con el éxtasis y la adrenalina poco le importaba. Se encontró de frente con que las puertas de la ciudad estaban cerradas, pero no le sería ningún problema. De pequeña en Storby aprendió a escalar muros y casas para huir de las víctimas a las que robaba así que no le sería ningún problema la muralla mal cuidada de la ciuidad. No quería perder nada de tiempo, así que usó su hacha para clavarla en el muro e impulsarse a saltos a través de ella. La punta de su hacha se clavaba sin ningún problema en la roca y la longitud de la hoja era adecuada para mantenerse dentro del muro, sirviendo como punto de apoyo para impulsarse hacia arriba. Una vez que llegó arriba, no le costó demasiado volver a bajar usando su arma hasta llegar a la nieve. Una vez allí, empezó a correr como una posesa en dirección a la batalla sujetando su hacha en su mano derecha, bien preparada.
La ubicación estaba mucho mas alejada de lo que ella pensaba. Nunca había sentido una lucha tan lejana, pero esa era especialmente sangrienta y los ecos de la batalla llegaban sin problemas hasta Rory. Estuvo nada más ni nada menos que medio día de camino hacia el lugar, pero en cuanto subió a una colina y vió el paisaje en seguida pensó que iba a valer la pena. Cientos de soldados eclesiásticos luchando contra los paganos, teniendo como núcleo neurológico la puerta Cardinal en todo su esplendor. Rory clavó su hacha en el suelo y estuvo varios segundos contemplando la contienda.
—Gracias por acelerar el proceso natural y entregar vuestras almas a nuestro Señor. No os preocupéis, ¡Os ayudaré! Soy una fiel devota que acata las ordenes de Dios y me encargaré de hacerle llegar vuestras vidas, ¿No es bonito? Deberíais de estar agradecidos y felices de que el Señor demande vuestras muertes— Gritó Rory encima de la colina en la que se encontraba, sin importarle que seguramente nadie iba a escucharla por la distancia y que tendrían preocupaciones mayores.
Acto seguido, la mujer cogio su amada arma y comenzó a descender la colina. Su expresión mostraba una gran sonrisa y se reía a carcajadas mientras se dirigía a la batalla, excitándose cada vez más por las muertes cercanas que estaban ocurriendo. El placer recorría todo su cuerpo, quitándole cualquier pensamiento de su mente, de forma que sus movimientos eran cada vez más automáticos y toda su existencia se reducía solamente a recolectar las almas de los soldados para satisfacer sus deseos de lujuria sangrienta y recibir el afrodisíaco de una forma más directa e intensa.
En cuanto llegó lo suficientemente cerca, la mujer se subió de un salto sobre el primer soldado que se encontró y empezó a saltar sobre varios de ellos para llegar rápidamente al centro de la conmoción, donde la densidad de almas a recolectar era mayor. Las carcajadas de Rory eran audibles sobre el choque de espadas y gritos, además de que llamaba bastante la atención ver a una chica con una hacha gigante saltando sobre los soldados con una delicadeza y habilidad que maravillaría a cualquier acrobático. En cuanto llegó, se bajó del último soldado con la delicadeza de una hoja al tocar el suelo, metiéndose en medio de lo que parecía ser un escuadrón y le dedicó miradas lascivas y llenas de deseo a los que se encontraban a su alrededor.
—Por favor, dejaros hacer, ¡Os dedico el privilegio de ser los primeros en darme placer!
Inmediatamente después, como si estuviera versada en las artes del ballet, Rory se apoyó solamente en la punta de su pie izquierdo, inclinó su cabeza para estar mirando al cielo y le dio impulso a su hacha. Dio varios giros y mantuvo un perfecto equilibrio gracias al gran peso del hacha que le daba la estabilidad de un giróscopo. Su maniobra era increíblemente bella por su habilidad para ejecutarla como si fuera parte de un espectáculo cuidadosamente planificado, pero era igualmente de mortal. La pesada hoja de su arma barría con cualquier cosa que osara interponerse en su trayectoria circular, añadiendo sangre que giraba en espirales áureas alrededor de Rory en caso de que cortara a algún soldado, haciendo más bella su maniobra. Luego de dar varias vueltas, clavó repentinamente su hacha en el suelo para parar de girar y luego posicionó la hoja de su arma en frente suya para protegerse de cualquier ofensiva, a la vez que miraba si había tenido éxito su maniobra.

FDI:

Velocidad 1 -> 2 acciones.
Acción 1: Descender de la colina + técnica[Dezplazamiento inter-personal] para adentrarse en medio de la contienda.
Acción 2: Técnica[Segadora rotatoria] + Bloquear con el hacha cualquier posible contraofensiva mientras contempla a su alrededor.

_________________
avatar
Rory Mercury Emroy

Mensajes : 75
Fecha de inscripción : 06/10/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Nov 03, 2015 11:29 pm




Lord Cronberg contestó con un chascarrillo con segundas, a las que repliqué también con sorna. – Sin duda un buen regalo han dejado los duendes. Aunque espero que hubiesen sido previamente invitados. Sería preocupante que en plena noche unos extraños se colasen en el corazón de la Ciudadela, ¿no creéis, Eminencia? – Luego mostró su indiferencia por la naturaleza de la tecnología. Puede que la ignorancia le ofreciese consuelo, pero en ocasiones podía ser sintomático de indiferencia hacia el incumplimiento de las normas que Dios nos había otorgado. – Veo que sois un hombre pragmático, Eminencia. Supongo que la guerra obliga a ello. – Sonreí mientras inclinaba la cabeza levemente como deferencia. – Aunque estaréis de acuerdo conmigo, Lord Cronberg, que en ocasiones hay determinadas fuerzas que por su naturaleza le son ajenas a los mortales, y por ello le están vetadas, sean cuales fueran las circunstancias. El fin jamás debería justificar el quebranto de nuestros dogmas más sagrados.

Luego el joven arzobispo me comentó la naturaleza de las tensiones entre el Caballero Honorario y Lady Ashlyn. Por lo visto fue un miembro de una importante familia de la aristocracia de Todheim. Hasta que esta fue purgada por los pecados de su hermana... Los pecados de la sangre. La caída en desgracia de una familia entera de la Alta Nobleza no era algo común. Pocos precedentes históricos había habido. Y aún así me parecían demasiados. Suspiré. No pude evitar compadecerme de Lady Ashlyn. Su martirio era algo que yo comprendía perfectamente. Mi queridísimo hermano Abelje bien podría habernos conducido a tal infausto destino debido a sus sacrílegas malas artes. Por suerte tío Herman y yo pudimos poner fin a su conspiración y sumirla al ostracismo antes de que la infamia cayese sobre el buen nombre de los Stenkerk.

– Puede ser Excelencia. – Contesté a la pregunta del arzobispo. – Mas la Damnatio Memoriae es un castigo que solo el Sumo Exarca puede impartir. Lo que implica la muerte de todos los miembros de la familia, amigos y conocidos. Borrar su nombre de los anales de la historia y castigar a cualquiera que osase mencionarlos. No hay indulto posible. Y sin embargo Talia Ashlyn sigue viva, por lo que le fue concedido el perdón a través de la penitencia... – Pensé distraídamente. – Quizá mantener el apellido Ashlyn sea su castigo... Que allá por donde vaya todos sepan que su sangre está maldita, infectada por el pecado. Que, pese a haber recibido el indulto es y será siempre una criminal.

Cuando le pregunté por la Gran Custodio el arzobispo me dedicó una lujuriosa mirada que me inquietó. Era evidente lo que estaba pensando. Lo que sus ojos se atrevían a acusar. Lujuria. El deseo carnal... ¿Cómo se atrevía a insinuar aquello con esos pecaminosos ojos de infante? Resultaba insultante... Escalofriante... En cierto sentido incestuoso... El parecido con mi hermana era tal que la mera insinuación de un deseo carnal era un insulto a mi honor, a mi decencia... Si  no fuese formalmente mi superior jerárquico le hubiese abofeteado en ese mismo momento. Esa es la única manera de educar a los niños indecorosos. Sin embargo, como siempre, me tragué mi orgullo y sonreí. – Es cierto que la Gran Custodio posee cierto encanto marcial, Excelencia. Aunque he podido ver que le falta cierto tacto y sutileza. Herramientas imprescindibles para ocupar el puesto de Señora del Hierro me temo. No me malinterprete, Excelencia. No dudo de su brillantez como militar y su dedicación y compromiso para con el Martillo Áureo. Pero en los tiempos que corren en Ciudad Catedral, ese puesto tiene más de político que de militar... Y eso sin mencionar que el actual Señor del Hierro, pese a su avanzada edad goza de una gloriosa salud, gracias a Dios... – Una sonrisa pícara emergió de mis labios.

Por lo que veía el Arzobispo buscaba por todos los medios colocar a alguien próximo a él en Ciudad Catedral... Pero mucho me temo que ese puesto llevaba siendo ambicionado desde hacía mucho tiempo por mi estimada amiga y compañera de negocios, la Gran Custodio Helen Kantor, y no creo que permitiese que una advenediza del norte le robase algo por lo que llevaba tanto tiempo trabajando. Y en principio Lady Kantor contaba con mi apoyo. Tener como amiga personal a la Señora del Hierro podía ser muy ventajoso. Y también contaba con el favor del cardenal Willebrands. Era de justicia que el puesto de Señor del Hierro volviese a estar ocupado lo antes posible por un miembro de las Grandes Casas de Zhiov. Alguien de linaje puro como Helen Kantor y no alguno de esos advenedizos sangre sucia autoproclamados nobles.

– Creo que Lady Alianova hace bien en permanecer junto a Lord Cronberg, sin duda es un gran mentor, y podría llegar mucho más alto si se lo propusiese. Quizá algún día a dirigir el Martillo Áureo... – Concluí solemnemente solo para empalidecer por lo que el Arzobispo me comentó a continuación. ¡Insinuó que Lady Alianova era la amante de Cronberg y para ello mencionó al miembro viril del Caballero Honorario! ¡Ese joven estaba totalmente descontrolado e invadido por la semilla de la impudicia! Con voz temblorosa contesté. – Ex... Ex... Excelencia... Por favor... Esta... Estamos hablando de... de... su Eminencia... – Me llevé la mano al cuello consternado y avergonzado por lo que había oído. Ya no pude continuar hablando, no me llegaba ninguna palabra a la boca.

Luego escuché atentamente las palabras de la hermana Buckley, que como de costumbre me llamaba por ni nombre de nacimiento y no por mi apellido familiar. Jamás me acostumbraría a ese trato tan directo... Pero tras todo lo pasado en Infernalia tampoco se lo iba a recriminar. En general su conversación resultó bastante banal y no pude extraerle impresiones interesantes, pero hubo cierto comentario que lo pronunció de una forma tan peculiar que me llamó la atención. Una meditación y cuidado que no acostumbraba a tener al hablar. Sin embargo preferí no intentar forzarla a hablar de momento, prefería pensar antes que buscaba insinuar. Cuando las alarmas sonaron nuestra charla se vio interrumpida y yo regresé a mi puesto.

De pronto las grandes puertas del Salón de la Guerra se abrieron para mostrar a una menuda y patética figura emerger de los oscuros pasillos de la antesala. Giré la cabeza para verla mejor. Era la dama que jugaba a ser obispo. La chiquilla que se había colado anoche en el Salón de la Guerra. ¿Cuáles serías las razones de su presencia? Su Excelencia el arzobispo era el líder espiritual de la ciudad, su deber le hacía estar allí. Yo actuaba en representación del Sumo Exarca, por lo que mi presencia estaba justificada. Pero ella… ¿Por qué? No tardaría en averiguarlo.

No era de Todheim eso era claro. ¿Sería de alguna diócesis rural? Demasiado recatada para ello, demasiado urbanita. Además, no tenía sentido que un obispo de una diócesis menor estuviese presente en un evento de tal envergadura… ¿De Ciudad Catedral quizá? Era la única Ciudad Bastión que contaba con obispos titulares. Éramos varios los obispos en Ciudad Catedral, y podía jactarme de conocer personalmente a casi todos, pero aquella mujer era la primera vez que la veía en mi vida. Y jamás había oído hablar de ella. Una mujer obispo no es un hecho que se pueda olvidar fácilmente. Quizá hubiese sido ordenada obispo desde mi partida de Ciudad Catedral. A fin de cuentas llevaba casi dos meses lejos de mi hogar. Esa era la explicación más plausible… Y la hipótesis de que el puesto lo hubiese concedido en la alcoba de su Eminencia el cardenal Mindszenty cobraba más fuerza.

El arzobispo se levantó de la silla y fue a recibirla condescendientemente. Luego el arzobispo la escoltó hacia la mesa susurrándole algo imperceptible mientras que con su mano la abrazaba por la espalda… No me pareció un comportamiento demasiado adecuado. En Ciudad Catedral el protocolo dictaminaba que el contacto en público se reducía a la mínima expresión por considerarse algo indecoroso… Indigno. Aunque quizá en Todheim fuesen más licenciosos en cuanto a su protocolo y sus relaciones sociales.

Cuando llegaron a la mesa me puse en pie en señal de respeto y saludé. – Excelencia. – Incliné la cabeza en señal de respeto hacia la obispo. – Creo que no hemos sido presentados oficialmente. Soy su Excelencia, el obispo Maximilian Stenkerk, legado diplomático de su Santidad el Sumo Exarca. – Sonreí condescendientemente mientras esperaba a que ella se presentase. Luego, una vez se sentase el arzobispo, tomaría de nuevo asiento.

Una vez sentados, el arzobispo propuso entonar una oración para rogar a Dios por nuestra victoria. Me pareció correcta la idea, y tomé la palabra. – Totalmente de acuerdo, Excelencia. Si vos me permitís, Excelencia, recomendaría uno de los “Salmos de Acción de Gracias a Dios” del Arcángel Jegudiel. – Puede que no fuera un monje copista que ha memorizado todas las oraciones recopiladas a lo largo de los siglos, pero como prelado de la Eclesia he aprendido varias a lo largo de mi vida. – Creo que sería el rezo más adecuado para esta situación. –Si el arzobispo se mostraba conforme, me levantaría y comenzaría el rezo.

– “Señor, os alabaré con todo mi espíritu.
Y cantaré alabanzas en vuestro nombre.
Pues habéis infundido terror en mis enemigos,
Y ante vos huyen avergonzados por los oprobios cometidos.
Así mi honor habéis enmendado.
Sois juez justo, y desde el sagrado trono impartís justicia.
Así me libráis de las puertas de la muerte.
Mientras los malvados caen en los hoyos que han cavado.
¡Oh Señor, levantaos!
¡Y haced que vivos y muertos comparezcan antes vos!
¡Infundidles terror, Señor!
¡Qué los pueblos sepan que son simples mortales!
Porque vos sois justicia, vos sois orden.
Vos sois el principio y el final de todo.
Amen.”

Al terminar el rezo me volví a sentar en mi asiento, y dirigí una sonrisa condescendiente al arzobispo y a la obispo. Luego presté atención a las pantallas de la batalla buscando comprender las escenas que tenían lugar a lo largo y ancho del mundo. Además, aprovecharía disimuladamente para prestar atención a las conversaciones íntimas que pudiesen llegar a tener el Arzobispo y la Obispo. Lo que le susurró antes me intrigó… Quién sabe qué estaría tramando el meloso arzobispo con su peculiar complicidad con la mujer. A fin de cuentas su fama de lascivo parecía precederle.

Al cabo de un rato me dirigí a la obispo. – Mi estimada obispo. Si me permitís, he de decir que me encuentro bastante sorprendido. No es muy ortodoxo ver a una mujer portando un anillo pastoral. Creo que no conozco ningún precedente anterior sobre este hecho, pues el códex canónico es bastante explícito en este sentido. Puede que seáis la primera mujer en vestir el púrpura en toda la historia, y a una muy temprana edad he de decir. Debéis de estar orgullosa por tal privilegio.  – Orgullosa como la ramera pecadora que era. Lucir con ese descaro el violar las más sagradas tradiciones de nuestra Santa Institución era un insulto a la decencia y al honor. Pero sonreí amablemente.

– Y aun así, pese al... “fenómeno histórico” al que nos encontramos,  no he tenido el honor de saber de vos. Hasta la noche pasada erais un auténtico misterio para mí... Y los seguís siendo. Por favor, Excelencia, os lo ruego, me complacería enormemente saber cómo decidisteis entrar en el sacerdocio de la Eclesia Central y llegar a ser la pastora de una diócesis. A portar el anillo pastoral. A ser una obispo titular. Desde luego debéis de haber sido una persona realmente excepcional... Haber logrado sobrepasar las tradiciones y la costumbre de nuestra orden, y a tan temprana edad es clara muestra de vuestra gran... “excepcionalidad”. – De nuevo sonreí con una sonrisa lupina mientras miraba atentamente a la obispo.



FDI:

Velocidad 0 = Acciones 1
Acción 1: Activar “El Acecho del Buitre” para intentar captar alguno de los susurros que le pudiese dirigir el Arzobispo Amstrong a la Obispo Tsumin. + Prestar atención disimuladamente a las pantallas sobre la mesa para ver la escena de batalla


avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Nov 04, 2015 11:20 pm

Sabía que era una trampa. Sabía que tal cantidad de cadáveres en relación con los miembros del ejército pagano era desalentadoramente alta. Sabía, como todos mis compañeros, que los paganos tenían una extraña habilidad. Así que al llegar al campo de batalla, lo primero que intenté decirle a Talia fue lo siguiente:

-Sería prudente esperar a...-nunca pude terminar aquella frase.

La estúpida de mi jefa se había lanzado directa a la boca del lobo como el cordero imbécil que era. "Maldita furcia descarada, irresponsable y desertora", mascullé por lo bajini mientras hacía señales a mis compañeros de que no siguieran a su líder.

En ausencia de Gregor y Darak yo era el inquisidor de mayor rango y experiencia en aquel grupo de botarates. Una sonrisa se dibujó en mi rostro. El séquito de Dezba Wakanda subsanaría los errores que el de Talia Ashlyn un día se atrevió a cometer. Mientras proclamaba a mis compañeros las buenas nuevas buscaba insistentemente al líder de la guardia con la mirada. Él era una parte esencial de mi plan de acción.

-Muchachos, muchachos, mantened la formación, no es hora de dispersarse. Puede que Talia haya salido despedida al ataque cual perro rabioso y vosotros esperéis seguirla. No os culpo, es la reacción esperada. Pero la verdad es que no ha dado ningún tipo de orden o indicación. En ausencia del ilustre Gregor y de la bien avenida señorita Anais Stern me temo que uno de nosotros ha de tomar el liderazgo. Dado que no comparto vuestras habilidades para el combate sino que mis atributos están orientados hacia el liderazgo, habré de tomar yo las riendas. No veáis esto como un acto de orgullo, sino como un acto de sacrificio. Que más quisiera yo que, en los momentos de enajenación de nuestra santa lideresa, hubiera una figura como las dos anteriormente citadas para liderarnos en su ausencia. No obstante, estamos desprovistos de ellas, así que yo habré de sacrificarme pues soy el miembro de menor valor en el campo de batalla. Sin embargo, me veo capaz de asumir la tarea de coordinar nuestros esfuerzos en pos de buscar una mejor actuación. Siendo así, os aconsejaría a todos que aguardaseis y que hicierais lo posible por no romper la formación mientras acuerdo con el director de la guardia el que será nuestro plan de ataque.-
dicho y hecho, caminé hacia el líder del otro cuerpo de ejército, al que esperaba haber identificado ya. No esperé siquiera a la aprobación de mis recien nombrados súbditos. ¿Quién se me opondría, el fallen? ¿O acaso Karminska?

¿Quizás Darak? No pude disimular la sonrisa, el pobre broken bastante tenía ya con la pesada carga que constituía su cabeza liberada de cualquier tipo de estímulo cerebral como para encima "castigarle" con tamaña tarea como era la de liderar un grupo de inútiles tan sonado. Era obvio, en terminos meritocráticos yo era el más indicado para tomar el liderazgo. Y en terminos jerárquicos, también. Y, de todos modos, una vez mi plan se llevará a cabo de forma exitosa después de que Talia abandonara a sus compañeros, nadie se fijaría en los detalles intermedios.

Era incapaz de tolerar aquel frío, y esperaba por mi bien que algo sucediera. Si necesitaba de un milagro, aquella era la ocasión. Sin embargo dentro de mí se libraba tremenda batalla. Los contendientes eran por un lado mi instinto de conservación ante lo que parecían monstruos hechos hombres y por el otro mi deseo de entrar en calor y evitar la muerte por congelación. El primero de ambos arrinconó al segundo en una esquina del cuadrilátero y estaba golpeándole con todo su repertorio.

Así pues, una vez arrivé al lugar donde mi recién estrenado compañero de batalla estaba dispuesto, le di una suave sacudida en el hombro.

-Buenas, Excelencia. Me presentaré. Soy Dezba Wakanda, legado de la señorita Talia Ashlyn y por tanto comandante en funciones del cuerpo inquisitorial de este santo ejercito divino. Le comunico, si es que no lo sabe ya, que, amén de otras tantas legiones, al menos tres barcos de artillería se dirigen al lugar. También le transmito, en caso de que no lo sepa, que los cadáveres que descansan en el hielo no se corresponden con los paganos en una proporción de uno a uno. Y creo que he adivinado su estrategia. Por tanto, me gustaría trasladarle mis impresiones. Creo que lo que quieren los paganos es eliminarnos poco a poco, como si de un goteo se tratase. Quien sabe que métodos usan para quebrar el espíritu de nuestros valerosos soldados, pero puede y sólo puede que este método sea eficaz. De darse el caso, y teniendo en cuenta que tanto los refuerzos como la artillería no tardaran en acudir y que les superamos ampliamente el número... ¿Por qué arriesgarse y posibilitar que los paganos sean los que nos esperen pacientemente, dispuestos a usar quien sabe cuantas artimañas para destruirnos? Le aconsejo unir sus huestes a las mías, y crear una formación lo suficientemente compacta como para no ser dividida por los embites enemigos pero lo suficientemente abierta para no estorbarnos los unos a los otros. Mis hombres conocen bien a la mayoría de los sucios herejes a los que vamos a masacrar hoy, así que lo idóneo según mi punto de vista sería entremezclar sus soldados, mucho más numerosos, con mis inquisidores. De esta forma estos últimos podrán evitar que los paganos tomen por sorpresa a sus subordinados. Dígame, ¿le parece bien este plan de acción?

En caso de que aquel tipo resultase ser un patán y no atendiese a razones no tendría otra alternativa que sacar mis habilidades especiales a pasear con el objeto de convencerle.

FDI:

Hablar con mis compañeros + Ir junto al lider de los guardias
Hablar + usar Seducción (sólo en caso de que no se convezca con la subacción anterior)

_________________
avatar
Dezba Wakanda

Mensajes : 720
Fecha de inscripción : 11/11/2013
Localización : Navarra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por shiro tsumin el Sáb Nov 07, 2015 1:11 am

A penas entre en aquel lugar, una persona, que a primeras parecía ser una mujer por su cabellera ondulada y sus rasgos finos, me recibió y me ayudo a encontrar una silla. Me gusto ver como demostraba su devoción a aquella deidad que yo solo seguía por conveniencia, tratando de calmar a todos los demás... aunque la efectividad de esto era algo cuestionable. "Ven pequeña" ja, me costo evitar reírme ante el comentario, pues el era el joven en ese momento ya que yo superaba por muchos cientos de años su edad sin que el lo supiera.

Aun así, la diversión paso rápidamente a la incomodidad al sentir su mano "demasiado abajo" Pero me contuve el decirle algo al escuchar que se trataba de un arzobispo "Aun así, ya el tiempo le dará un castigo apropiado, quizás pase mas rápido si los paganos abren la puerta. Aunque debería dejar de soñar despierta, eso es lo que siempre logra desilusionarme al final del día" Ese conjunto de cosas me hicieron sonreír nerviosamente, pero solo por un momento -E-es un honor estar ante usted su exelencia- Fue lo unico que se me ocurrio decir en el momento.

En la mesa estaba el obispo que había visto antes, no me sorprendió en nada el encontrármelo, pues era algo esperable el que se quedara allí. Se presento como el señor "Maximilian Stenkerk" trague saliva antes de contestar pues tendría que hacer una falsa sonrisa como siempre, cosa que llegaba a aburrirme siendo sincera, tanta falsedad tenia la alta sociedad que...

- Me provoca una gran alegría el conocerlo señor Stenkerk, mi nombre es Shiro Tsumin, espero que su estadía en Tohidem sea tan agradable como la mía- Una molestia, una gran molestia que espero que usted también este padeciendo. Una vez estábamos sentados en la mesa el arzobispo propuso rezar a Dios para que perdone nuestros pecados y que nos ayude en la batalla "Pues por mi tendrías que rezar mas de lo que tu fino cuerpo aguantaría, a menos que las muertes que se realizaron para darme de comer sean justificadas con dios" Y, como era de esperarse, esa moción fue apoyada por el otro obispo, así que yo tan solo me limite a asentir y repetir en voz baja, casi en mi mente, lo que ellos decían.

-Perdone el atrevimiento su excelencia, pero ¿Siguen las cosas igual con revueltas de trabajadores? ¿O es que ya se han encargado de ello? Las noticias pueden llegar hasta ciudad catedral, pero no pude estar muy al tanto de ellas mientras viajaba- Después de que me respondiera y quizás, habláramos un tanto mas, observe como el obispo me dirigía la palabra.  
Como ya lo presentía, no le agradaba verme con el anillo pastoral; me incomodaba, pero no sorprendía, el desprecio que me tenían los miembros de la eclesia de alto rango al ver esto "seguramente piensa lo mismo del arzobispo ¿A que no? Jmp, es como todos los demás" El modo en el que decía las cosas y sus expresiones parecían demostrar que hablaba en serio, pero yo conocía a la gente así, siempre ocultando su personalidad detrás de una mascara agradable.

¿Orgullosa por el privilegio? Tan solo lo tome por conveniencia, de hecho solo me quedo aquí por el dinero y los privilegios, casi se podria decir que me da igual la Eclesia, aunque sus historias no están del todo mal. Luego de tragarme todo lo que me dijo, con una incomodidad ya pasando al desagrado, cerre los ojos un momento y le mire atento.

-Señor Stenkerk, agradezco que me preguntara sobre ese tema, es que no quiero que me siga considerando, cosa que creo que hace, como una pecadora a los ojos de dios y una.. Perdone, "violadora" de las santas tradiciones. Asi que dejeme decirle el porque de mi decisión de cometer un acto tan impuro para muchos.

Yo soy hija de Altarius Tsumin, un conocido obispo de ciudad catedral; nuestra familia esta en la Eclesia desde casi sus inicios, siempre dejando un único sucesor hombre para reemplazar a su padre caído... Eso fue hasta que nací yo. Imagínese ¿Una tradición de centenares de años arruinada por una joven inesperada? Fui, soy y seré la vergüenza de mi apellido, lamentablemente, mi madre murió tiempo después y mi padre enfermo gravemente y murió poco después de que yo aprendiera a leer
- Esta parte fue la parte en la que mentí gravemente, pues en la historia normal murió por otra cosa mucho mas despreciable para mi- Por lo que yo, sin hermanos ni tíos o demás, era la ultima. Esto me llevo a querer, en mi estupidez, a querer ocupar el puesto de obispo que antes era de mi padre y así, tal vez honrar su imagen.

Ya se que me he equivocado, pues los demás deben verme como una burla hacia su recuerdo, pero ¿Es acaso tan malo esforzarse por querer conservar el honor familiar y fallar en el proceso? Como sea, lamento haberme explayado tanto su excelencia, pero es que tenia que explicarme.  
Por ultimo quería darle el porque a lo que dijo hace unos momentos.  
Eso mismo que dijo de "persona excepcional" fue lo mismo que me dijo el arzobispo que me dio este puesto, me resulto difícil, no dormía ni descansaba para hacer lo que esas personas me pedían; además de que estudiaba los textos de la eclesia tantas veces como podía, pero al final me concedieron este puesto.

Lamento si lo ofendo al mostrarme en esta posición tan elevada, pero me llena e orgullo y gracia el poder seguir con la tradición familiar y mantener su nombre... A pesar de que se que al mismo tiempo lo estoy manchando y que casi todo el mundo me tome como una pecadora-
Al terminar de decir todo eso, tranquilizándome por el mar de mentiras y falsedades, y tratando de generar saliva pues mi boca se estaba secando de tanto hablar.

FDI:

Velocidad 0 = 1 sub acción
Acción 1: Hablar con maximilian

Creo que eso es todo
avatar
shiro tsumin

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 23/12/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Crick el Dom Nov 08, 2015 10:54 pm

Maximilian Stenkerk y Shiro Tsumin (Salón de guerra):

-Excelente elección amigo mío.

El arzobispo alagó a Maximilian y brindó con una copa de vino. Al obispo no se le escapo que la atención de Cronberg estaba más centrada en las pantallas frente a si que a la plegaria del obispo y el boato de Armstrong. Ni siquiera parecía importarle lo más mínimo que una mujer se sentase en su Salón de Guerra.

-A sido maravilloso, simplemente maravilloso. Sin duda posees un talento innegable para difundir la palabra del señor Maximilian. ¿No os parece querida?

En la pantalla frente a Cronberg una imagen borrosa de la puerta de Todheim apareció. Se trataba de una imagen captada por el extraño dispositivo de la inquisidora de tercera clase Anais Stern donde se mostraba como la inquisidora Talia Ashlyn luchaba contra la líder pagana Nadine. Anais toqueteó los controles de su serbocalavera y tras unos segundos la imagen recuperó calidad y nitidez. El artilugio sobrevoló el campo de batalla y enfocó hacia la linde del bosque donde una jauría de lobos liderada por otra más pequeña de ocho o diez Huargos se unían a la batalla clavando sus dientes en los cuellos de todo guardia Teutogeno que se cruzaba a su paso.


Lilith, Dezba Wakanda y Rory Mercury Emroy (Puerta cardinal):

Rory atravesó el campo de batalla saltando por encima de los soldados con la misma facilidad con la que una ardilla en el bosque salta de rama en rama y llegó hasta el centro del ejercito donde los soldados, sorprendidos, esperaban el momento de participar activamente de la batalla.

Desenvainaron sus armas mientras la muchacha hablaba y se lanzaron al ataque cuando su mirada se alzó hacia el cielo rodeándola. Segundos después la sangre de los primeros infelices tiñó la nieve del suelo y el cuerpo de la joven sembrado el miedo entre sus compañeros. Sin embargo el miedo no les impidió lanzarse a la carga una vez mas. La emoción, la ira, el miedo y el deseo recorrían el campo de batalla y Rory podía sentirlo en su propio cuerpo. A medida que el deseo y la sed de sangre se apoderaban de su cuerpo, su consciencia se disolvía en un mar de éxtasis.

Tres soldados saltaron sobre la muchacha haciendo chocar sus armas contra el acero de la gran alabarda mientras otros tres la flanquearon y atacaron por su espalda descubierta. En un punto lejano del campo de batalla, en el borde exterior del mar de soldados y armaduras pesadas Lilith se enfrentaba a los soldados como buenamente podía. Cubiertos por sus escudos de las flechas que los acosaban la formación de soldados no dudó en avanzar hacia la pelirroja blandiendo lanzas entre los huecos abiertos entre escudo y escudo. La batalla se había recrudecido y la anteriormente compacta formación del ejercito se había dispersado en parte por las acciones de Axel y su grupo de paganos por lo que Lilith se había visto envuelta por una gran cantidad de soldados que corrían de aquí para allá buscando refugio o siguiendo ordenes, enfrentándose a sus enemigos y muriendo en el intento. El entrechocar de aceros se escuchaba por encima de los gritos y por encima de ellos, el aullar de una gran manada de lobos que abandonaron el bosque para unirse a la batalla. Los hermanos Cloudfield encabezaban el pequeño ejercito de lobos montando un gran Huargo blanco y negro de ojos amarillos como la miel. La caballería había llegado.

Al otro lado de la gran batalla, lejos todavía del peligro de las espadas, las balas y las flechas, Dezba charlaba amistosamente con el capitán templario de la 2º legión a cargo de la división de pumas de las nieves. El capitán se mostró de acuerdo en los términos que le fueron planteados. Sin embargo, su división apenas contaba con once de las más grandes y fieras bestias a ese lado de Terra montadas por los once mejores jinetes. Pero ni su experiencia en combate ni su poderío sobre el hielo eran suficientes.

-Muy bien. Dinos como actuar y a donde movernos, pero una vez mis hombres entren en batalla seré yo quien de las ordenes en todo lo que respecta al combate. Con todos mis respetos inquisidor Wakanda; Pero sois inquisidor, no soldado. No sabéis dirigir una unidad de caballería, y esta no es una unidad corriente.

-No es momento de charlar señores. Será mejor que nos pongamos en marcha antes de que se nos congele el culo y esos despreciables paganos se salgan con la suya.

Kaminska y Vallen habían saltado ya de sus monturas y estaban con los pies en el suelo donde se encontraban más cómodos. Ambos inquisidores tenían ya sus armas desenvainadas y listas para el combate y no podían esconder las ansias que les provocaban el combate.



”F.D.I”:

Rory, acabas de entrar en estado “furia ciega”. Tenlo en cuenta e interpreta en consecuencia ^_^

Max y Shiro, he supuesto que os apetecería mas seguir conociéndoos y relacionaros entre vosotros un poco mas, así que durante este turno, si así lo queréis, podéis realizar mas de un post para responderos entre vosotros sin problemas.



_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2537
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Aurora Boreal" [Puerta del Norte-Todheim - 1 de Enero - 898 d.G

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.