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[EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Sáb Nov 07, 2015 4:15 pm

Gracias al tamaño con el que nos había engendrado Noa y las prisas de los “mamones” nadie se fijó en el intruso que invadía su hogar. Durante algún tiempo recorrí los pasillos de la Catedral evitando todas las miradas hasta que llegué a mi destino, el cuartel del Martillo Áureo.

Al otro lado de la gran puerta de hierro que por suerte estaba abierta me recibió una gran balconada. Abajo en el patio, un centenar, quizás más, de soldados entrenaban con sus armas y se preparaban para lo que a estas alturas ya todos sabíamos ocurriría. Tan solo era cuestión de tiempo que el equipo de demolición hiciese acto de presencia y entonces estallaría la batalla. Eso, si todo salía como estaba planeado y nadie, ni siquiera un pequeño Ahba escurridizo, metía la pata y hacía saltar la alarma antes de tiempo.

No había tiempo para pensar. No había tiempo que perder. No había tiempo para luchar. No había tiempo. El camino estaba cortado por un vigilante y no había tiempo. Pensé en colgarme de la balconada y deslizarme por ella colgando para esquivar al guardia. Pero eso me exponía a los soldados que entrenaban abajo, y por muy dedicados que fuesen a sus ejercicios, un moco verde colgando del balcón llamaría su atención y me expondría no solo a mi, si no a Helio y todo el grupo haciendo peligrar, si no fracasar la misión. No podía arriesgarme.

Luchar contra el guardia que me cortaba el paso tampoco era una opción. Incluso en el mejor de los casos de que lograse matarlo rápidamente sin alertar a nadie y sin que le diese tiempo de avisar a sus compañeros, parecía evidente que tarde o temprano la persona con la que acababa de hablar volvería a llamarlo para comprobar la situación y cuando el soldado no respondiese, mandaría refuerzos a investigar y al descubrir el cadáver, por mucho y muy bien que escondiese su cuerpo, saltaría la alarma y nos encontraríamos en la misma situación.

Así pues las opciones eran limitadas. No había tiempo, debía darme prisa. Con cuidado me acerque a la pared y escalé usando a mis hermanas de soporte. Entre la vegetación y la oscuridad que rodeaba al vigía seguramente podría sortearlo sin que se diese cuenta si me movía despacio. Y cuando estuviese sobre su cabeza expulsar una pequeña porción del gas de mi cuerpo. Con un poco de suerte comenzaría a marearse y a no importarle tanto su trabajo. Bajaría su guardia y su atención; y nadie, ni siquiera el Exarca, se atrevería a hacer sonar la alarma por un guardia borracho o drogado.

Pero el trabajo no estaba echo, todavía faltaba mucho por hacer. Debía encontrar una entrada a la armería. Una entrada por la que pudiese salir después tal y como hubiese entrado y in levantar sospechas. Desactivar el generador y volver por donde había venido sin que nadie supiese nunca que nadie había estado allí. Encaramado a las enredaderas busqué con la mirada, sin moverme demasiado para no llamar la atención y pasar por un brote más, una entrada. Una ventana abierta, una puerta mal cerrada y sin vigilancia... Cualquier cosa me serviría para entrar siempre y cuando pudiese salir después por el mismo sitio y si no podía ser, buscaría una salida segura más cómoda antes de arriesgarme a entrar en la armería y no poder salir.

”velocidad 2” :

Acción 1: escalar por la pared de enredaderas y deslizarme buscando una entrada.
Acción 2: en caso de que la enredadera llegue hasta el vigía, usar “gases nocivos” para mermar sus facultades y atención y permanecer oculto.
Acción 3: si todo sale bien.... entrar en la armería XD

F.D.I: no creo que pueda disculparme lo suficiente por el retraso, pero la verdad que ando muy liado y mi política masteril me impide disfrutar de temas como usuario antes de terminar mi trabajo como máster así que he ido dejando esto en un segundo plano y no tiene perdón. Procurare no dejar abandonado este tema y tratare de postear siempre en el menor plazo posible a partir de ahora. Una vez mas, lo siento chicos TT

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Vie Nov 20, 2015 8:40 pm






Lugor Jumther

Lugor y Licandra recogieron los objetos que Serentine les había ordenado. Ambos iban bien cargados de pertrechos: armaduras, armas de entrenamientos y el resto de utensilios encargados, por lo tardaron un poco en regresar. Cuando volvían a los campos de entrenamiento vieron como sus compañeros ya estaban junto a Serentine. – Habéis tardado mucho. – Se limitó a decir molesta la Guardiana. – ¿Lo habéis traído todo? Bien. De momento vosotros formaréis me escuadrón. – Era evidente, pese a las órdenes de la Gran Custodio que no le hacía gracia encargarse de unos críos. – Yo estoy al mando y vosotros obedecéis. Así de sencillo. Si lo entendéis nos llevaremos mal, sino, acabaréis en el calabozo con la nariz partida... – Dio una calada al cigarro y echó el humo. – Vosotros tres ya os conocéis. Éste es el escudero Lugor Jumther y esa cosa es su "mascota"... – Luego se dirigió a Lugor. – Estos son la caballero Elise Lorn, el caballero Naithas Eliz, y la Escudero Naliara de los Kehran.

– Ya no. – Respondio secamente Naliara.

– Sí, ya lo he leído, desterrada de tu clan. – La sorna impregnaba la respuesta de Serentine. Naliara se limitó a escupir al suelo.


Elise Lorn:


Naithas Eliz:


Naliara:



– Basta de presentaciones, ahora quiero ver de que estáis hechos. – Y así comenzaron a entrenar. Los ejercicios duraron durante horas. Primero pruebas de resistencia corriendo y cargando grandes pesos. Luego más entrenamientos contra servidores. Después vino el entrenamiento de verdad. Tenían que enfrentarse entre ellos para medir sus fuerzas físicas, por lo que estaba prohibido usar artes arcanas o fuerza letal. Por suerte para ello estaban las armas de entrenamiento. Elise Lorn demostró ser ducha con espadas duales mientras Naithas Eliz prefería el mandoble. La desterrada Naliadare mostraba una mayor tenacidad a distancias largas con el arco y las dagas arrojadizas, pero sin el filo de las armas la efectividad de sus ataques se veía mucho más seriamente afectada que el de sus compañeros.

Todos acabaron agotados y llenos de magulladuras. Debido a la intensidad Lugor no pudo confraternizar demasiado con ellos. Además al acabar Serentine les ordenó que fuesen a descansar pero detuvo a Lugor para hablar con él. – Como sabes, el Arzobispo quiere que actúes como se edecán de honor para el baile. Los chicos y yo nos encargaremos de la seguridad en la sala, pero tú te encargarás de la protección personal del Arzobispo. Ya sabes, no dejes en mal lugar al Martillo Áureo, ¿entendido? Ahora id a ducharos, apestáis a sudor. Tenéis un regalo especial de la Gran Custodio esperando en vuestro barracón. Romped filas. – Ordenó la Guardiana.

Tras una ducha bien fría, pues no tenían derecho a agua caliente, Lugor y Licandra encontrarían el regalo del que hablaba Serentine sobre la cama. Se trataba de dos vestidos de gala, uno de hombre y otro de mujer, y junto a estos una nota.

“Un soldado no solo muestra su valor por su tenacidad en combate, sino también por su presencia. Que estas telas muestren la grandiosidad el Martillo Áureo a todos los presentes.

Laurenne Dipasqualle”


Vestidos de Lugor y Licandra:



Todavía tenían unas pocas horas para descansar, comer o hacer lo que quisieran antes de que comenzase la gran mascarada.


Crick

Crick empezó lenta y torpemente con su cuerpecito por las enredaderas. Sin embargo pronto vería que su plan inicial no podía llevarlo a cabo. El soldado estaba en el interior del pasillo al que se accedía por la puerta de hierro, pero las enredaderas iban en dirección contraria colgando por la pared hacia la ventana.

Ya cuando se percató de eso era demasiado tarde y estaba a la vista de todos, por lo que la única opción que tenía era seguir trepando por ellas a lo largo de la pared hasta llegar al ventanuco abierto y rogar a Noah para que no le viesen. De todas maneras la operación solo duró unos segundos, y todos parecían demasiado ocupados como para ver un bulto verde en una pared plagada de plantas del mismo color.

Al llegar a la ventana ya no tenía otra opción que entrar y saltar a través de ella. Sin embargo al cruzar saltándola vio que no había suelo al otro lado, sino que la posición de la ventana era bastante alta y tras ella solo había una caída hasta el nivel inferior de la cámara. Por suerte para él alguien se había dejado unas cajas abiertas con telas y cueros en su interior que amortiguaron un poco la caída, pero el abha se produjo bastante daño en las extremidades inferiores.

Una vez recompuesto si inspeccionaba la sala con la mirada vería una gran sala circular en forma de torre con varios niveles abarrotada de cajas y pertrechos del Martillo Áureo.

Crick oyó unos pasos y vio unas figuras, de un hombre y una mujer, alejarse saliendo por la puerta principal justo en el momento en el que él caía, pero que parece que no se dieron cuenta de su presencia. La pareja abandonó la estancia y se perdió entre los campos de entrenamiento.

En el centro de la estancia había una extraña máquina o motor que emitía constantes ruidos y vapores. Se asemejaba bastante a lo descrito por Nahkil. Ese debía de ser el generador. Si Crick lo inspeccionaba detenidamente vería una única palanca subida hacia arriba. La que el broken había señalado. Debía de bajarla para apagarla. Estaba un poco alto, pero si el abha saltaba logaría agarrarla y con su peso bajaría sola. Una vez apagada quedaba volver. Bien podría intentar escalar por las cajas hasta llegar a la ventana y la enredadera, bien buscar el otro extremo del conducto de ventilación o bien buscar una salida por la puerta principal.

Generador de escudo:


Sea como fuere finalmente llegaría al punto de reunión con Helio y los demás y esperar unas cuantas horas hasta el comienzo de la Gran Mascarada.


Domenicus


Kaliban accedió a la idea de Domenicus no sin mostrar su disgusto en el rostro por la idea de tener que volver a levitar. Lo le parecía una experiencia demasiado agradable, pero no tenían más opciones. Domenicus comenzó a canalizar el poder para hacer levitar a Kaliban. Era una tarea difícil por el peso del demonio, y porque su traje comenzaba a emitir sonidos que podían alertar a los guardias.

Finalmente lo logró y dejó a Kaliban agarrado a uno de los nichos cerca de la viga. Luego el demonio ayudó a Domenicus a subir junto a él. Luego el demonio se agarró de la viga colgando y se balanceó saltando de una a otra mientras apremiaba a Domenicus para que hiciese lo mismo. Al llegar al final, y todo lo sigilosamente que pudo para no llamar la atención de los inquisidores se dejó caer. En esa posición las vigas estaban más cerca del suelo, por lo que la caída era muy poca.

– Tssh. – Susurró Kaliban. – Con mucho cuidado, no sabemos si habrá más soldados ahí abajo.  – Kaliban empezó a descender poco a poco y sin hacer ruidos. Tras un largo descenso por una galería flanqueada por estatuas de mármol llegaron a una cámara más pequeña, en forma circular y en cuyo centro había una estatua de mármol gigante sobre un cenotafio de la misma piedra. Se trataba del fundador de la ciudad, una réplica de la misma estatua que había en la Plaza de la Tolerancia. Esa debía de ser su tumba. – Vamos a buscar el generador. – Susurró Kaliban. Mientras caminaban por la espalda oían de vez en cuando ligeros golpes provenientes de las tumbas… – Muertos… ¿Por qué no se quedarán muertos? Odios a los muertos vivientes.  – Comentó Kaliban. – Allí, allí está, vamos. –Kaliban se acercó a un extraño aparato y desactivó el aparato bajando la palanca. – Vamos, esto ya está terminado.

Generador de escudo:

Cuando comenzaron a irse empezaron a oír golpes más fuertes. – Vamos, vamos. – Apremió Kaliban. Cuando llegaban a la puerta se oyó un estruendo golpe y si Domenicus miraba hacia atrás vería entre las sombras como una losa de uno de los sepulcros había sido tirada al suelo y una figura envuelta en tinieblas se levantaba lentamente. Un muerto viviente. – ¡Corre!

Mientras empezaban a subir las escaleras a toda prisa oyeron como el ser les perseguía. Pero también oyeron como delante se acercaban varios pasos con armadura pesada a tropel. Los inquisidores. Sin tiempo que reaccionar Kaliban agarró a Domenicus y se escondieron detrás de una de las estatuas de la pared mientras vieron bajar corriendo a los inquisidores. Luego continuaron ascendiendo. Desde lo lejos se oían los disparos y los golpes de las armas luchando.

Finalmente pudieron huir sin más problemas y reunirse con los demás en el escondrijo de los almacenes y esperar hasta el inicio de la Gran Mascarada.

FDI:

Bueno, pues ya tenéis post. Las horas que quedan libres hasta la Mascarada (en el caso de Crick y Domenicus unas 4-5 horas, y en el caso de Lugor unas 2 horas podéis interpretarlas como queráis. Crick y Domenicus podéis charlas entre vosotros para conoceros mejor o con los paganos. Y Lugor si quieres tienes total libertad para pasear por la Catedral o si quieres conocer a alguno de tus nuevos compañeros puedes buscarlo e iniciar una conversación.
Un saludo.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Sáb Nov 28, 2015 5:10 pm

“Mamones”, solo ellos colocarían una ventana en un lugar ten elevado como para necesitar una escalera para abrirla... por desgracia aquella era mi única entrada y alguien se había olvidado de dejar la escalera junto a la ventana por lo que tuve que saltar al vacío. Por fortuna mi cuerpo chocó contra un montón de cajas de telas que amortiguaron mi caída; Y no contra contra una caja de estacas afiladas. “Mamones”, solo ellos colocarían una zarza de alambre bajo una ventana tan alta. Por fortuna, al mismo que se le olvidó colocar la escalera, se le olvidó también colocar el montón de estacas y eso me salvó de ser descubierto y romperme algo más importante que las piernas.

Durante unos minutos esperé en silencio la recuperación de mis piernas y aproveché para inspeccionar con la mirada la habitación. Había numerosas cajas de suministros militares en los barios niveles que componían la estructura circular, y en el centro, una maquina humeante que solo podía ser el generador que la “Montaña parlante” (Nahkil) había mencionado. Busqué también una forma segura de salir del lugar y descarté la puerta por la que acababan de salir las dos figuras al suponer, por la altura de la caída y la situación de la edificación, que daría directamente a la plaza donde entrenaban los soldados que había visto antes desde el balcón. Descarté también la opción de preparar una torre con las cajas para salir por la ventana por la que había entrado por el tiempo que me llevaría construir dicha torre, y por la más que evidente prueba que supondría. Me decanté por el conducto de ventilación y me preparé para salir de allí tan rápido como me fuese posible, como un fantasma pasando completamente inadvertido.

De entre los numerosos recursos militares reunidos en aquella sala, tomé un martillo, una maza, una porra o lo que fuese aquello... algo grande y pesado. Y me acerqué a la maquina del centro de la sala. Sabía que no valía solo con desconectarla, debía mantenerse desconectada hasta que toda la operación finalizase y la puerta cardinal fuese destruida. Sabía que si simplemente bajaba la palanca como Nahkil había dicho, nada aseguraba que un soldado en inspección rutinaria volviese a activar el mecanismo. Debía destruirlo, o al menos impedir de alguna forma que volviesen a reactivarlo mientras los “paga anos” seguían en los túneles. Aumenté mi tamaño todo lo que pude, bajé la palanca y la golpee con la herramienta que “había tomado prestada” con toda la fuerza que me fue posible. Mi intención era romper la palanca, impedir que nadie volviese a levantarla intencional o accidentalmente, si la máquina o su panel de control se rompían en el intento no me preocupaba, lo importante era que no funcionase mientras la “hembra” Maya recorría los túneles de la Catedral.

Una vez desactivado el artilugio, dejaría la herramienta en el lugar donde la había cogido para que nadie la echase en falta y liberé el gas sobrante de mi cuerpo en la entrada del conducto de ventilación para recuperar mi tamaño original y poder adentrarme en él recorriendo el camino de vuelta a donde Helio y los demás estarían esperando.

Rápida y silenciosamente, invisible como un fantasma recorrí el camino de vuelta al almacén para reunirme con el grupo de “paga anos”. Una vez allí me oculté una vez más dentro del disfraz y esperé pacientemente a que llegase el momento de representar la actuación. Atendiendo a todas las conversaciones que se produjeron para pasar el rato.


”velocidad 2” :

Acción 1: tomar un objeto grande, pesado y contundente entre los aparejos del martillo Áureo y romper el mecanismo de activación tras haber bajado la palanca.
Acción 2: liberar “gases nocivos” en el conducto de respiración, a saber donde lleva eso y quien lo respirara.... XD
Acción 3: huir como una rata y reunirme con la chupipanda poniéndome otra vez el disfraz para la gran actuación XD

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Dom Dic 06, 2015 9:17 pm

Refugiándonos entre las sombras y los sarcófagos fuimos acercándonos a una esquina del recinto, era un espacio propicio por la penumbra que lo rodeaba.

Llegamos al frente de una pared con un montón de lapidas ostentosas y allí calculamos un punto a una altura media con un camino ascendente provisto de nichos que nos servirían de escalones. Registrando las irregularidades del lugar encontramos un punto desde el cual podríamos subir.  

Kaliban se molestó visiblemente ante la idea de levitar otra vez y con razón, pues el me resultaba bastante pesado.
Era una idea muy apresurada,  Si no lograba sostener la concentración y la energía  lo suficiente como para mantenerlo en el aire, caería haciéndose bastante daño.  Desgraciadamente por la urgencia del caso no le quedo más remedio que confiar en mí.
Asumiendo esto con seguridad concentre la energía necesaria y empecé a levitarlo, me resulto mas liviano que la ultima vez, pero no me confié, concentre la energía y empecé a elevarlo de forma constante.
Mientras esto ocurría su traje que estaba bastante ajustado comenzó a chillar de una manera alarmante, pensamos que los guardias nos detectarían en cualquier momento, en tal caso no había mas remedio que acelerar el ascenso aumentando la energía, catapultando a Kaliban de un tirón encima del nicho señalado.

De inmediato me fije en los sepulcros de mármol que me rodeaban buscando una ruta estable para ascender. Rápidamente me subí a un sarcófago y salte hacia el borde de una placa de mármol que había frente a mi, me agarre y a duras penas trepé mi cuerpo incorporándome incómodamente sobre un muro desde el que salte a la pierna de una gran estatua llena de telarañas hasta que kaliban me agarro con la mano y de un  tirón me hizo subir hasta arriba, llegamos hasta una plataforma o parapeto que le servía de revestimiento a un nicho bastante alto.

Desde allí podíamos seguir escalando los nichos hasta el techo, saltar y  agarrar a la primera viga, un salto mortal sin segundas oportunidades,  mirar al suelo era una suculenta bocanada de crudeza.

Nada mas llegar me fije en la altura y el importante espacio que nos apartaba de la primera viga, pero cuando estas al borde no te lo puedes pensar dos veces. Primero saltó  Kaliban con perfecta naturalidad y empezó a  hacerme señas afanándome.
El suelo se veía bastante distante y si no calculaba la fuerza necesaria  podría caer, sentía la tención luchando para no sucumbir ante el vértigo.

Sin mente salte fuerte y agarre la primera viga, era bastante ancha y mis manos lánguidas bastante inadecuadas para columpiarme, tuve que poner mi empeño par ganar el impulso requerido,  y el valor para seguirle el paso a Kaliban sin estampillarme contra el suelo dejando desparramados todos mis órganos por allí, eso seria muy decepcionante.

De viga en viga fuimos pasando por encima de sus cabezas viendo como registraban nerviosamente los sarcófagos.  Seguimos de largo con poca prisa mientras notamos como el techo del recinto subterráneo se arqueaba en su punto más alto y luego decrecía hasta llegar a un punto más cercano al suelo desde el cual pudimos dejarnos caer suavemente.

En aquel lugar pudimos avistar la puerta abierta con escaleras descendentes, los guardias estaban fuera de vista pero igual nos  aproximamos con cautela prevenidos ante la posibilidad de encontrar mas guardias.

La atmosfera se torno mas pesada  mientras bajábamos cada vez mas profundo alumbrados por escasos reflejos titilantes, fue un largo descenso asechados por diabólicas siluetas, al mismo tiempo que multitud de ruidos macabros emergían de las profundidades de aquel abismo.

Hasta que llegamos a un recinto circular dominado por una estatua de mármol  del fundador de la ciudad, una replica de la que hay en la plaza de la tolerancia pero mucho más pequeña, donde el bastardo de Kinvallazas nos mostraba con con su infame pandilla quemando y torturando a que se clase de "tolerancia" se refería. Sentí repudio ante la estatua de este personaje.

Seguimos de largo caminando suavemente,  al poco tiempo  a nuestras espaldas oímos un golpe desde una de esas tumbas.

Kaliban se veía un tanto afectado al respecto y me comentó que odiaba a los no muertos entonces le dije:

- No te preocupes, no es cualquier muerto, es el “señor tolerancia” junto a su séquito convulsionando por atendernos, tan solo imagínatelos retozando alegremente bajo nuestros pies.-


Kaliban se molestó más y preferimos apurar el paso, avanzamos hasta una habitación en la que funcionaba una maquina grande y humeante con diversas partes móviles entre las  que resaltaba una palanca sencilla, Kaliban la bajo  y en seguida empezamos el retorno.

Mientras avanzábamos por el camino escuchábamos golpes más fuertes desde diversas fuentes.  De nuevo la trémula y pobre luz generaba un efecto de movimiento a todas las retorcidas estatuas de los Strolhemt, parecían asomarse y escurrirse entre la espesa tiniebla, también la fetidez  humedecía  el lugar y nos dificultaba la respiración, para completar la escena los Strolhemt se habían puesto como frenéticos emitiendo toda clase de gemidos y gruñidos atroces mientras golpeaban salvajemente sus losas  como si tuvieran martillos de demolición, tanto así que con cada estallido se me recogían los cojones.

Antes de poder empezar a subir otra vez las largas escaleras flanqueadas por estatuas, una gran losa de mármol fue volada a nuestras espaldas tras un  impacto demoledor, la pesada losa de mármol cayo al suelo partiéndose en grandes fragmentos alzando una nube de polvo, a través de su espesura solo logre ver como emergían largos brazos huesudos, luego saltó una horripilante creatura, se quedo de pie y se oía jadear lleno de “tolerancia”.

Corrimos en subida a toda velocidad con la adrenalina a estallar y el engendro corriendo salvajemente atrás, no había forma de que pudiera voltear para fijarme en su apariencia, era enorme y su aspecto se adivinaba por su pútrido olor. No cabe duda que no era simplemente un viejo cuerpo arrastrándose, era una tonelada de carne podrida con esteroides persiguiéndonos durante mas de 10 minutos, avanzaba sin vacilación, incansable y con un ímpetu descomunal, por fortuna logramos dejarlo atrás pero aun escuchando constantemente sus brutales alaridos pocos metros atrás. Fue entonces cuanto detectamos la llegada de guardias con armaduras de metal aproximándose rápidamente desde el frente amenazando con atraparnos como a un emparedado con la bestia purulenta, fue allí que con un movimiento reflejo casi involuntario nos arrojamos atrás de una estatua prominente muy  oportuna que nos oculto de los guardias que siguieron bajando la cuesta mientras nos alejábamos disparados.
Los guardias colapsando con la bestia produjeron al instante una combinación aberrante de alaridos y explosiones que revelaban mutuo daño.

De momento ya estábamos emergiendo y cruzando el blanco recinto de mármol vacío, acompañados por el eco de nuestras pisadas. Con el impulso y la adrenalina logramos recorrer el camino de vuelta velozmente.

Agitado por la persecución, fue reconfortante regresar hasta los profundos recovecos laberinticos de estrechos y desabridos caminos iluminados por antorchas Y de nuevo a esa pocilga donde nomas llegar vimos a todos extendidos en reposo.

Kaliban y yo nos incorporamos, aun algo cansados. Caminé un poco y encontré a Crick tranquilamente reposado con su expresión de pastelillo recién horneado, dando la impresión de que el viaje le había resultado sumamente sencillo.

Recordé que el protagonista de la gran función seria su abyecto estallido químico de exclusiva fetidez que nos permitirá irrumpir en la seguridad del arzobispo sedándo y-o alucinando a los guardias.  Que curioso!

¿Que clase de criatura exótica es esta?  Pensé.

Hice un intento por escanear su mente…
Pero aquella emisión fluida y vacilante vibraba a una frecuencia muy irregular que no lograba decodificar… Me quede viéndolo sobándome la barbilla.

¡Hola vegetal pendenciero!
¡Uh Que cerca estuvimos de ser devorados por un no-muerto Strolhemt recién salidito de su tumba, casi nos atrapa!
De nos ser por que los inquisidores amablemente nos ayudaron a “re-matarlo”, bueno, quizás nos hubiera perseguido hasta aquí.

En seguida me acorde del lejano incidente en el hospital munchkin donde todos terminamos desmayados cuando libero su nube acida.

Crick cuéntame sobre el momento cumbre en que detonas tu famosa flatulencia para atontar a los guardias y tomar al arzobispo,  como funcionan esos enteógenos, es decir, ¿pueden algunos organismos no verse afectados a determinados químicos?


Sea como sea tendremos que liquidar una cantidad considerable de guardias blindados…


Me interesa acordar unas estrategias de ataque articulado para hacer más eficiente y rápida la neutralización de enemigos en determinadas situaciones donde vivir depende de matar con rapidez y contundencia.

Por mi parte puedo asistir y provocar ciertos efectos útiles mientras me alejo del combate cuerpo a cuerpo pues en verdad no tengo ningún tipo de adiestramiento militar…
No obstante gracias a tu liviano peso puedo impulsarte haciéndote volar sobre los cuellos de los enemigos, coordinados con algún chillido tuyo o lo que sea… ¿?
Por otra parte, me he dado cuenta de que al ser una planta tu sistema neuronal y tus procesos mentales funcionan de una manera muy distinta a la que antes haya percibido en organismos animales.  Por esto me pregunto si mi barrido mental puede afectarte.

Si no es así se trata claramente de una ventaja aprovechable en situaciones donde nos acorralan. Usando un barrido mental contra enemigos humanos que se aglomeran en frente causara que olviden sus intenciones quedando confundidos brevemente para que puedas eliminarlos con precisión quirúrgica sin hacer tantas maniobras…  

¿Me entiendes?
Se trata de ver que técnicas y movimientos podemos acoplar para ser limpios, rápidos y efectivos al momento de asesinar para defendernos.



FDI:
Accion: Examinar la actividad psíquica de Crick- Hablar con Crick...

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Mar Dic 08, 2015 4:03 pm

Solo el deseo de desertar de aquel lugar junto a Lugor, superaba las ganas de Licandra de vociferarle a Seretine que se fuese a la mierda. Estaba segura que Lugor estaba entrando a la garganta del lobo, pero no sería ella quien le daría el empujón hasta el estómago, así que se limitó a fruncir el ceño al escuchar la queja de la Guardiana.

¿Qué tendría que hacer la cyborg, para hacerle entender a la Guardiana que deje de recordarle a a ciborg que ahora ella es quién manda? La idea de obedecerle le incomodaba a niéveles insoportables para un humano.

Desde el interior de Lugor algo se despertó, acabando con una sensación de tranquilidad que le abandono desde el momento en que la Guardiana lo presentó ante el grupo de tres. Ya acostumbrado a ser solo él y Licandra, más uno, sintió el deseo de hacer un berrinche oponiéndose a tener compañía.

No es necesario ser adivino para saber que a Licandra la idea no le agradó mucho, sobre todo después de dejarle claro a su amo (por enésima vez) que deseaba alejarse de aquel lugar,  y con este trio la idea se volverá más difícil de ejecutar si se diese la oportunidad de hacerlo. Sin embargo su irreverencia le incitó hacer algo tal vez un poco inesperado –Jai, Jai- Dijo a modo de saludo con tono y expresión alegre he infantil.

Lugor se avergonzó un poco al oír el saludo de Licandra, había olvidado como le gusta inventarse palabras y usarlas en momentos inoportunos –Nunca entenderé eso de inventarse palabras sin ningún fin coherente- Pensó

Las siguientes horas de entrenamiento le dejaron poco para entrar en contacto verbal con sus nuevos compañeros, tampoco era algo que el exorcista deseaba hacer con ansias.

Al final de los entrenamientos, Seretine le refresco a Lugor lo que se espera de él al estar junto al Arzobispo. Esta palabras hicieron que el exorcista recordara su misión de escalar en posición dentro de la eclesia, era la razón por la que tantas vidas del clan Jumther fueran sacrificadas y él estuviese allí, junto a Licandra, eso lo llevó a pensar que si hace un buen trabajo seguro estará cerca de escalar posición y una vez allí decidir qué hacer, todo esto olvidando a Kinvallazas. Lo que el Norgon no sabe es que en este plan hay una falla y es la mismísima Licandra, sus creadores estaban seguros que ella actuaría como se planeó, pero desde que volvió al lado de Lugor no ha hecho más que intentos de alejarlo de las garras de la eclesia, dificultando que los planes del clan Jumther y las otras tres familias se ejecuten a la perfección.

Ya en los dormitorios, el grito que Lugor dio al sentir como el agua fría le apuñalaba la piel sacó de sus pensamientos a la Cyborg, quien reflexionaba sobre su actuación en las próximas horas. No pudo evitar sonreír al escuchar el quejido de su amo, así que asumió el sufrimiento del mismo bajo la inclemente agua fría como castigo suficiente como para perdonarlo por la discusión de hace un momento – ¿Necesitas calor amo?- Un tono musical y juguetón adornó las palabras de Licandra, pero al terminar de hablar escucho como el agua dejaba de caer.

-No gracias, aquí fuera hace calor suficiente como para desear bañarme de nuevo - Le dedicó una mirada de complicidad y le dio un beso en los labios, como aceptando el perdón de su compañera. – ¿Que tenemos aquí?-

-¡Nuestros asfixiantes... perdon elegantes trajes de gala!-

-¿Y qué tal están?-

-No seas irrespetuoso soldado, no importa que tan horrendo sean tus atuendos, solo pórtalo con “olor” y valentía…- Licanadra no soporto más fingir la voz de algún eclesiasta masculino y presumido y soltó la risa.

Lugor se vistió con el uniforme que tan cortésmente Dipascualle le había asignado, no se sintió muy como con el color rojo, muy llamativo y poco serio en comparación del negro que acostumbra usar.

-El negro me queja mejor- Resaltó

-Muy bien es tu turno- Señalaba a la caja que contenía el traje de Licandra.

-No trates de quitármelo después que me lo ponga ¿he?- Licandra no tardó en colocarse el vestido, se ajustó el corset y su figura resalto aún más -¿Qué tal me veo, crees que debería hacerle algún ajuste?- Considerando utilizar sus habilidad de tejerse ropa encima para alterar el uniforme.

-Si quieres meternos en más problemas, hazlo- la cyborg captó la señal y dejó el uniforme tal cual.

-¿Muy bien, que tal me veo?-

-Como una adorable herejía-

Aprovechando las pocas horas que faltaban para el inicio del evento, ambos acordaron ir a visitar a sus compañeros, según Licandra era estratégicamente prudente conocer un poco por lo menos a uno y discutieron por quien ir, al final sin mucha dificultad decidieron acercarse a Naliara, con ella tenían algunas cosas en común a la vista, perteneció a un clan y tenía el mismo rango que Lugor.

Al llegar ante Naliara, Lugor decidió ser quien hablara primero –Hola, ya nos conocimos...así que... con que desterrada de tu clan ¿he? no sé si es peor, pero mi clan me abandonó a la buenas de la eclesia, ni siquiera recuerdo cuando llegue a este lugar, pero no me puedo quejar, me ha ido bien, no creo que contigo sea distinto- Lugor obvió las circunstancia que lo llevaron de la Subciudad a Ojo de Dioses y de vuelta a la Subciudad.

-Hola, yo soy Licandra, vaya que eres buena con el arco y esos cuchillos voladores, no quisiera estar en tu línea de fuego, a pesar que los cuchillos no tenían filo, pude percibir tu eficacia en el manejo de esas armas- Con tono divertido se dirigió Licandra -Lugor se siente tan agradecido con la eclesia que le ha puesto a la orden sus habilidades arcanas junto a sus cadenas, que vale la pena mencionar, es muy diestro en su uso-

-¿Y qué hay de ti compañera, qué hace merecedora a la Santa Sede de poder gozar de tus mortales habilidades para su defensa?-

FDI:

Lugor:
Acción 1 = Sub acción 1: Desvestirse + Sub acción 2: Bañarse

Lugor y Licandra:
Acción 2 = Sub acción1 (Lugor): Vestirse con el uniforme asignado por Dipascualle + Sub acción 2 (Licandra): Vestirse con uniforme asignado por Dipascualle

Max, en el post anterior olvide colocar los FDI, solo lo menciono para avisar que no los deje de colocar con intensión, sino por olvido
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Lugor Jumther G.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Miér Dic 16, 2015 11:05 pm



CRICK Y DOMENICUS


Cuando Crick llegó ya estaban esperándole Manecios y Helio.

– ¿Todo bien, Crick? ¿Está ya desactivado el escudo? – Preguntó Helio. Mientras hablaba llegaron  Kaliban y Domenicus sudorosos. – Y vosotros dos, ¿qué tal ha ido?

– ¡No-muertos! – Rugió el demonio. – Un puto cadáver se levantó mientras estábamos allí y se abalanzó sobre nosotros. ¡Qué asco! ¡Es la última vez que eliges destino, Domenicus! ¡Todo lo que tocas está maldito por la mala suerte!

– No-muertos, ¿eh? – Dijo Manecios pensativo. – En esta ciudad los sellos arcanos siempre se han mostrado más débiles, permitiendo la aparición de sucesos sobrenaturales. Pero según me cuentan los elementos esotéricos están cada vez más y más inquietos... Algo debe de estarse cociendo... Pero bueno, dentro de poco todo eso será nada con el ¡boom! ¡Jajajajaja!

– No sé vosotros, pero tal y como nos garantizó la consejera no había guardias en los generadores. Supo mover sus hilos. Pero encontré a un inquisidor husmeando. No me vio, y no se enteró que desactivé el generador. Pero que estuviese rondando es muy mal asunto.

– Yo también me encontré a un par de inquisidores en el Pináculo del Vicecanciller. – Afirmó Manecios. – Pero los inquisidores no fueron mi principal problema. Un mayordomo me vio paseándome por allí.

– ¿Nos han descubierto? – Preguntó tenso Helio.

– No, en realidad no. Bueno, digamos que el viejo tuvo un pequeño accidente y se resbaló por la ventana. No sería el primero, ¡jajajaja! Nadie le echará en falta en unos días. – Concluyó satisfecho. Kaliban también se rio.

– A esta altura Maya y el resto ya habrán entrado a las catacumbas de la Catedral y se estarán dirigiendo al búnker de la Puerta Cardinal. Bueno, ¿tenemos todos claro lo que hay que hacer? El arzobispo estará bien protegido en todo momento. Pero durante al final de las actuaciones al viejo le gusta siempre saludar a los artistas. Una vez termine “nuestro espectáculo” y se acerque lanzamos las bombas de humo y Crick dispara su nube tóxica. Nuestras máscaras llevan protección antigás. En mitad del caos nos llevamos al arzobispo corriendo y nos dirigimos a las catacumbas. Tenemos a otra gente infiltrada que se dedicará a entretenerlo. – Helio suspiró cansado.

Al poco llamaron a la puerta del almacén y un sirviente apareció. – Es la hora. El baile de máscaras le queda poco para empezar y todos los miembros del servicio y actores contratados deben de acudir a los preparativos. – Apremió con la mano a la banda para que se diese prisa. Kaliban y Manecios cargaron el carromato y se pusieron en marcha.

Se unieron a un grupo de sirvientes llevando grandes bandejas de comida, copas, barriles, etc. Junto a ellos también marchaban otros artistas. Los músicos que amenizarían el baile y una compañía de actores que representarían una obra de teatro. Tras un buen trecho por pasillos y escaleras (que entorpecieron el ascenso del carromato) llegaron a la sala de servicio auxiliar del Gran Salón. – Esperen de momento aquí hasta que se les haga llamar. – Dijo el sirviente.

Primero llegó una sirvienta y se llevó a los músicos al interior del gran salón. Luego vino un hombre y ordenó a los actores que le siguiesen. Finalmente apareció otra sirvienta y escoltó al grupo al interior del Gran Salón. – Síganme, por favor. Ustedes permanecerán en el lateral occidental hasta que se les ordene iniciar su espectáculo, que tendrá lugar en el centro del salón. Como pago por sus servicios se les permitirá degustar las bebidas y canapés que se servirán a los invitados. Una cosa muy importante. Procuren no molestar a nuestros distinguidos invitados y no les dirijan la palabra si ellos no se la dirigen a ustedes primero. Cualquier comportamiento inadecuado podría ofender a sus excelencias y eso será algo que no se permitirá. – La sirvienta ojeó una libreta. – El orden del evento será el siguiente. Una vez llegue el arzobispo se dará inicio con un discurso inaugural. Después tendrá lugar el primer baile, seguido de la actuación de la compañía de teatro. Luego un segundo baile y actuarán ustedes. Finalmente un tercer baile y se conducirá a los invitados a un banquete. En ese momento ustedes abandonarán el salón y se les hará el abono por los servicios prestado.

– Todo correcto. – Dijo Helio.

– Muy bien, entremos.





LUGOR JUMTHER


Naliara estaba sentada en su catre, en el mismo barracón, mientras afilaba sus cuchillos con cara de pocos amigos. Cuando llegaron Lugor y Licandra ni siquiera desvió la mirada de su tarea. – ¿Clan? ¿Tú? – La mujer escupió al suelo. – Tú no eres K´zul, norgon. Hueles a debilidad. Hueles a “gulam”. – Naliara dejó los cuchillos y se puso a tensar la cuerda del arco. – Desterrada por los Ah´K Viri. Culpa de Salmek. Violar las tradiciones, dijo la rata. – Volvió a escupir al suelo. – Pero volveré y atravesaré la garganta a ese gusano débil y cobarde, y ocuparé su puesto en los Ah´K Viri. Mientras estoy aquí, haciéndome más fuerte.

–Sí. – Respondió a Licandra. – Desde cachorro se me entrenó para ser la mejor cazadora Kehran. Las armas sin filos no son un problema. Los Kehran cazamos vivas a nuestras presas. De nada sirve capturar esclavos muertos. – Naliara miró a los ojos a Licandra mostrando sus dientes limados en una desagradable sonrisa. – Pero puedo ser igualmente letal con armas afiladas. Si un esclavo intentaba escapar podía clavarle la flecha en el corazón a más de cien pasos. – Luego la altea volvió a sus tareas ignorando a la pareja.

Las campanadas empezaron a crepitar, convocando a los invitados al Gran Salón. Al salir al claustro del Martillo Áureo ya había anochecido y las primeras nieblas de los pantanos se empezaban a adueñar de la zona. El claustro estaba tranquilo. La única actividad que había eran varias patrullas de guardias haciendo la ronda y algunos pocos soldados entrenando.

En el interior de la Catedral de las Ánimas también había una gran tranquilidad. Solo algunas patrullas y algún sirviente corriendo por algún encargo. El Gran Salón se encontraba en una de las gigantescas cúpulas de la catedral. Llegando ya al salón Lugor escuchó unas voces que le eran familiares.

–... y sin embargo eso es lo que parece, mi estimada señora.

– Mediad bien vuestras palabras, inquisidor. O su Excelencia el arzobispo sabrá de ellas.

– Seguís eludiendo mi pregunta, consejera Tabir. – Rio entre dientes.

Si Lugor se asomaba a la balaustrada que había al final del pasillo vería un gran hall en el piso inferior con escalinatas de mármol subiendo a los niveles superiores. Y en mitad del hall estaban el inquisidor Kimvallazas hablando con la consejera del arzobispo que había conocido la noche anterior. Y rodeándolos a estos, dos inquisidores vestidos con armadura completa y el hombre bajito que siempre acompañaba a Kimvallazas.

– ¡No tengo por qué soportar esto...! – La mujer hizo además de irse.

– De nuevo os equivocáis, mi señora. Están ocurriendo demasiados eventos “inexplicables”, y todos parecen converger en vuestra persona. Si no deseáis colaborar voluntariamente tendréis que acompañarnos, consejera. – Kinvallazas dio una orden y los inquisidores agarraron por los brazos a la consejera. – No arméis ningún escándalo, señoría. Solo deseamos charlar con vos, nada más. – Volvió a reír. Cuando ya se iban, Kinvallazas desvió la cabeza y clavó sus ojos en Lugor, que lo miraba desde la balaustrada. Una dulce pero siniestra sonrisa apareció en sus labios y se fue junto a sus inquisidores y la consejera.

Finalmente, tras otra caminata recorriendo los pasillos y salones de ese sector de la Catedral llegaron al gran Salón.




CRICK, LUGOR JUMTHER Y DOMENICUS


El Gran Salón era una sala espectacular, repleta de los más exquisitos ornamentos. Los suelos, de mármoles de colores, brillaban ante las tenues luces de los candelabros y lámparas de araña. Las paredes  se intercalaban estatuas de marmol, pilastras, lienzos y ventanales que permitían tener una vista panorámica de toda la ciudad. Y sobre la cabeza una enorme cúpula con frescos religiosos narrando las epopeyas de la Eclesia. Cerca del centro se había erigido un trono dorado sobre un pedestal. El trono del arzobispo.

Al Gran Salón ya habían llegado los primeros invitados con sus extravagantes y lujosos disfraces. Máscaras emplumadas, pelucas empolvadas, casacas de diversos y chillones colores, trajes de gala militares, enormes vestidos con falda en campana. Todo el decadente lujo y esplendor de la Eclesia. Los invitados charlaban entre ellos mientras picaban de los canapés y bebían de las copas que servían los sirvientes por toda la sala.



Escenario y ambiente del Gran Salón:









Crick, Domenicus y el resto de la banda fueron conducidos al lateral occidental de la sala, donde, rodeados de sombras, deberían esperar a que llegase su turno. De vez en cuando pasaba algún sirviente con canapés o bebida, pero no con la misma frecuencia con la que atendían al resto de invitados. – Somos… importantes… – Murmuró Manecios.

También se acercaba algún noble intrigado por los atuendos de la compañía “Le Grand Macabre” o la naturaleza de su espectáculo. Aunque la mayoría se sentían maravillado por la mascota del grupo, ese extraño anfibio que era el disfraz de Crick al que le hacían carantoñas. Los más avispados se daban cuenta que bajo ese disfraz se encontraba un abha y no dudaban en ofrecer precios desorbitados por Crick. Uno, que dijo ser un importante empresario de Ojo de Dioses, llegó incluso a ofrecer seis millones de terrans por él. Pero Helio con gran estoicismo rechazó cada una de las ofertas, cosa que parecía dolerle enormemente a Kaliban pues casi le dio un infarto al oír tal cantidad de dinero.

Los invitados seguían llegando siendo anunciados por su nombre. – ¡Escudero Lugor Jumther! – Anunció el chambelán cuando Lugor y Licandra entraron, ignorando completamente a la cyborg. En mitad del salón ya estaban presentes muchos de los invitados, charlando animosamente entre ellos. Los sirvientes se desvivían por atenderles ofreciéndoles todo tipo de lujosos y exóticos canapés y bebidas espirituosas. En la sala también estaban presentes, más alejados, una pequeña orquesta de cámara que amenizaba el ambiente, una compañía de teatro y una compañía de circo con absurdos disfraces.



Compañía de Circo:
















Lugor y Licandra también pudieron distinguir haciendo guardia a su compañía: la Guardiana Serentine, la caballero Elise Lorn, el caballero Naithas Eliz, y la Escudero Naliara. Iban vestidos de uniforme, en vez de llevar disfraces o trajes de gala. No eran invitados. Estaban de servicio y les tocaba hacer guardia durante la fiesta en vez de divertirse. Lugor y Licandra habían sido bastante más afortunados. Hasta que empezase el evento el norgon y la cyborg podrían hacer lo que quisieran: charlar con otros invitados, hacer compañía a sus camaradas de escuadros, acercarse a los artistas, comer, beber, etc.



Serentine, Elise, Naithas y Naliara:












Mientras seguían llegando más invitados. – La Gran Custodio de Eonburg, Lady Laurene Dipasquale.– Pregonó el chambelán y la Gran Custodio entró en el salón. Iba ataviada con un elegante vestido de seda blanco y piel de armiño, lujosa joyería y una diadema de plata y oro blanco. Llevaba su argéntea melena  al aire y su rostro estaba maquillado con brillantes marcas azules al estilo fallen. Sobre su hombro tenía un extraño buitre albino perfectamente conjuntado con su vestido.



Gran Custodio Laurene Dipasquale:





La Gran Custodio se acercó a un grupo de nobles y comenzó a charlar con ellos tranquilamente mientras cogía una copa de vino espumoso. La siguió la embajadora fallen. – La embajadora de Albor, Lady Garena Fifmell. – La embajadora vestida con un estiloso traje kerfeliano iba acompañada de dos felinos amaestrados del Bosque Azul, sus preciadas mascotas. La embajadora se unió al grupo de la Gran Custodio.



Embajadora fallen Garena Fifmell:





– El Gran Inquisidor Osveta Kimvallazas. – Ahora entraba en escena el terrible inquisidor, vestido con refinado traje al estilo de Martillo de Brujas. El inquisidor fue directo al trono dorado que presidía el salón y se quedó junto a él de pies y en silencio. Pensativo, taciturno.  



Gran Inquisidor Osveta Kimvallazas:





De pronto las fanfarrias sonaron inundando todo el Gran Salón y captando la atención de los invitados. – ¡Su excelentísimo y reverendísimo Arzobispo de Eonburg, Lord Nicholas Strolhemt! – Entró el anciano arzobispo disfrazado con una elegante y original túnica de sedas de diferentes colores que caían hasta el suelo arrastrándose varios metros. Su rostro estaba cubierto por un antifaz con incustraciones de marfil y piedras preciosas. El disfraz intentaba emular a los antiguos chamanes de los humedales que regían estas tierras antes de la llegada de la Eclesia. Junto a él iba el capitán de su guardia personal.



Arzobispo Nicholas Strolhemt:





Capitán de la Guardia del Arzobispo:





Todos los invitados se pusieron de rodillas según el arzobispo iba caminando torpemente ayudado por un bastón hasta llegar al trono dorado. Una vez allí se dio la vuelta y se dirigió a los invitados con voz débil y cansada. – ¡Estimados amigos y amigas! ¡Hijos míos! ¡Hoy... hoy es un día de gozo y alegría! ¡Hoy es un gran dí... día para Eonburg! ¡Un gran día por doble partida! ¡Por un... un lado celebra...bramos el fin de la Gran Guerra! ¡Hace..ce...ce...ce ochocientos noventa...y...y....dos....no... eh… no... noventa y ocho años que el mal fue desterrado de Terra y comenzó el reina...nado de la Verdad de Dios! ¡Y por... por... otro, también celebramos la fundación de esta gloriosa ciudad a manos de... de... de... mi insigne antepasado, el gran héroe... Jorhann Strolhemt! ¡El Paladín de la Justicia! ¡Y no... no hay mayor alegría que compartir este... momento con vuestras mercedes! ¡Por ello, como viene siendo tradición, iniciamos esta... esta mascarada que espero que disfruten! ¡Por Dios y por la Eclesia! – Todos los presentes empezaron a aplaudir y el arzobispo se derrumbó agotado sobre el trono dorado.

La música empezó a sonar comenzando la mascarada. Los distinguidos invitados se pusieron en pareja y dieron inicio a las elegantes y sofisticadas danzas de la aristocracia.


Música del baile:






FDI:

Bueno, toca hacer alguna aclaración. Ahora tenéis bastante libertar todos para hacer un poco lo que queráis e interactuar con quien queráis (aunque os lo haya prohibido la sirvienta). En cuanto al apartado que tenéis los tres en común el único detalle obviamente es que ni Crick ni Domenicus conocéis los nombres de Serentine y el resto de miembros del escuadrón de Lugor (aunque por supuesto sí que los veis).. Pero todos los demás anunciados obviamente sí. Los tres escucháis y veis a las mismas personas.

Creo que no me olvido de nada.

Un saludo.


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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Sáb Ene 02, 2016 8:21 pm

-¿Débil?- Se preguntó el exorcista al escuchar las primeras palabras de Naliara, fue lo único que alcanzó a entender de entre tantas palabras extrañas –Esta chica no está de buenas- Se dijo y creyó que hubiese sido mejor idea ir hablar con uno de los otros dos. Entonces allí percibió como el aura de esta chica no estaba serena, había odio, rencor y sed de venganza, quiso evitar que Licandra formulara alguna pregunta o comentario que causara algún problema con la compañera de guardia, pero fue tarde y la Ciborg que parece tener más gracia y simpatía que su amo, logro sacarle un resumen de las habilidades de esta chica salvaje y algo más sobre su historia, palabras que confirmaron al exorcista lo que había percibido desde el aura de la chica.

-Ooh, pero que dientes tan grandes tienes- le respondió Licandra, y con una gran sonrisa le mostró sus colmillos de perro.

-Nos vemos en la mascarada… hermana de dientes-

-Nos vamos cuando plazcas amo-

Las campanas sonaron dando aviso del comienzo de la tan esperada celebración. Por fin se acercaba el momento de concretar la parte del plan anti eclesia que le corresponde o hacer nada, claro que, hacer nada implicaría, caer en las manos del Inquisidor Kimvallazas. Era evidente que tenía dos opciones para escapar de las manos de este siniestro ser, una más arriesgada que la otra, tendría que esforzarse por resaltar y ganarse el favor del Arzobispo para que lo aleje del inquisidor, quizás sería algo difícil de hacer, es una fiesta, que podría pasar en ella, a pesar de las amenazas contra el Arzobispo, Lugor estaba seguro que nadie se atrevería hacer algo contra su excelencia en una reunión donde lo que abundan son Eclesiastas, quien lo hiciera debería tomar en cuenta muchas posibilidades, y entre ellas estaba el fracaso.

-Terminaría en un servidor de entrenamiento- Se afirmó el exorcista. Estaba convencido que, de darse la oportunidad de pelear para ganarse ese favor que no se le ha ofrecido, lo hará.

-No creo que haya alguien tan tonto o arriesgado como hacer algo hoy, aquí-

Entonces, convenciéndose que nada ocurrirá en la mascarada como para darle la oportunidad de hacerlo merecedor del favor del Arzobispo, comenzó a analizar la otra forma de alejarse de la eclesia ¿qué tan conveniente sería hacerle caso a Licandra? ¿Escapar?  No sería difícil, no mientras el inquisidor no le tenga el ojo encima, hay muchas personas disfrazadas, no debería ser ningún problema escapar o por lo menos eso es lo que cree el Norgon que debía mantener claro que es de profesión exorcista, no escapista.

Las voces llegaban a sus oídos, pero no les estaba prestando atención, menos a las venidas desde su compañera. Su mente estaba ocupada escuchando su propia voz mientras analizaba que hacer. Fueron los glúteos de Licandra lo que lo detuvieron y sacaron de sus pensamientos.

La Ciborg hablaba de lo agresiva que parecía Naliara, le había agradado la actitud de la chica, oírla referirse a sí misma como cachorro en vez de niña, mostrar los colmillos y hablar de venganzas, hizo que Licandra se sintiera más conectada con su lado más salvaje, entonces quiso transformarse en lobo y llegar a la fiesta en su forma canina, pero después que se lo insinuó a Lugor, este, sumergido en sus pensamientos casualmente hizo un gesto que para Licandra fue una señal de desaprobación y no hizo más que poner cara de aburrida, en un pequeño esfuerzo para convencer a su amo continuó hablando sobre lo fantástico que sería vivir en lo salvaje con un verdadero clan –Y es que debemos aceptarlo Lugor, tu clan ya no es tal cosa, los Jumther están casi desaparecidos y dispersos por Terra- Continuó hablando de mirar las estrellas en noches como aquella hasta que algo la hizo callar, escuchó una voz familiar y desagradable para la Ciborg.

-Es Kimvallazas…- Le dijo susurrante al Lugor distraído, mientras ella se recostaba de uno de los balaustres y asomaba su cabeza, cuando su compañero la tropezó los dos quedaron levemente expuestos, pero creyeron que podían pasar desapercibido y continuaron allí mirando y escuchando lo que en el nivel de abajo sucedía.

-¿Ahora qué hace?- Susurro Lugor, al salir de sus pensamientos que le hicieron corto el camino desde las mazmorras hasta El Gran Salón de la Catedral.

Lugor y Licandra presenciaron como Kimvallazas casi a la fuerza se llevaba a la consejera del Arzobispo Strolhemt. El exorcista debió sentir el piso moverse debajo de sus pies, que tanto poder puede tener este Inquisidor, que le permite hacer cosas como llevarse a la Consejera del Arzobispo de esa manera, al parecer, Licandra tenía razón, este hombre es de temer, seria por descuidados que fuesen puesto prisioneros en cualquier momento de la mañana siguiente, debían hacer algo al respecto.

Lugor comenzó a entender que mientras este en la eclesia, entre sus muros, no lo dejaran descansar hasta que lo hagan pagar, el Arzobispo no podrá detener eso, ni el balaustre del que se apoyaba lo pudo ocultar por mucho tiempo de la mirada y risa macabra del inquisidor. Lugor sintió como el aire le dejaba de entrar a los pulmones y el tiempo se le congelo, pero sus ojos detrás de los anteojos quisieron mostrarse desafiantes y sostener la mirada.

-¿Lo ves?... te- El guante blanco se irguió delante del rostro de la ciborg.

-Esta noche, al terminar todo, en el primer instante, haremos lo que tanto anhelas… larguémonos de aquí… el Arzobispo espera- Fueron las palabras que escucho Licandra, un caudal de emociones explotaron en su cuerpo, y a penas se contuvo, cuando su amo le dio la espalda, ella le brincó encima colgándosele del cuello notoriamente feliz –Te sorprenderás de lo que soy capaz de hacer- y cerró aquellas palabras con un beso muy húmedo. Si la cyborg nos hablase de lo que sintió en aquel momento, se extendería por muchas horas. En resumen nos hablaría de la determinación con la que el exorcista tomó aquella decisión, eran palabras y actitudes del Lugor que Licandra conoció antes de caer él en las manos de la eclesia, esas palabras hablaban de llevar sus traseros lo más lejos posible de aquella situación de peligro.

Lugor no reaccionó ante el abrazo de Licandra, sus pensamientos lo habían sacado de nuevo de aquel lugar, haciéndolo sentirse un tonto al tratar de engañarse diciéndose que mañana todo estaría bien.

-¿Que está tramando Kimvallaza, porque se llevó de esa manera a la asistente?- estará todo aquello vinculado con él, o con la supuesta amenaza al Arzobispo  El camino se hizo corto para el exorcista y para Licandra, el primero pensaba en lo desafortunada que era su vida y lo mucho que le gustaba estar lejos de las personas, la segunda estaba analizando las formas de escapar y la dificultad para hacerlo, estaba casi segura que no saldrían en una pieza, lo importante, era salir con vida, por lo menos Lugor.

Escuchó su nombre y eso lo sacó de sus pensamientos, estaba tan concentrado en su conversación mental que creyó que algún eclesiasta lo llamaba y reaccionó con una expresión de amarga sorpresa, instantáneamente recordó a donde se dirigía y donde estaba, lo anunciaban, anunciaban su llegada a la celebración, miró a los lados y sin tener claro que hacer, solo miró al chambelán he hizo un pequeño gesto con la cabeza. Tomó la mano de Licandra, quien estaba allí parada, esperando algo, Lugor pensó que estaba asustada, pero se equivocaba, se dio cuenta cuando vio aquella expresión en su rostro. – ¿No me anunciaran?- Susurró, Lugor le apretó la mano y le dio un pequeño tirón y en respuesta la ciborg se soltó, levanto su mano y saludo a todos con la voz en alto–¡Jai, Jaiiii, Soy Lica!- De nuevo la piel oscura del Norgon le ayudó a disimular como la sangre se le subió al rostro,  la tomó por la otra mano y le puso mayor fuerza y la hizo deslizarse hacia él – ¿¡Que tramas!?- Le preguntó apretando los dientes y clavándole la mirada.

La cyborg se zafó de la mano de su amo y se inclinó –Le ruego, disculpas y misericordia mi amo-  Conteniendo las ganas de reírse.

-Mantente a mi lado y por favor no nos metas en problemas…- Le dijo firme.

-...No hasta que sea necesario- Acercándose al oído y susurrándole, aceptando que si huyen no será un paseo en góndola.

Lugor estudió los alrededores buscando que hacer, si el Arzobispo estaba allí, lo más correcto según él era quedarse a su lado, ya que para eso fueron requeridos sus servicios.

Entre su búsqueda, después de tomar un par de bocados encontró a sus compañeros de guardia –Por fin rostros familiares en este lugar- Pero notó algo.

-¿Porque Seretine y  los demás traen sus uniformes? – La ciborg también lo notó.

-¿A dónde vas Licandra? ¡detente…!- Con pasos aniñados se acercó hasta donde los compañeros de su amo.

-¡Hola!- Saludó a Naliara.

-¿Y su disfraz Guadiana, la Gran …- Lugor la interrumpió.

-No sabía que teníamos opción de venir con nuestros uniformes, Guardiana-

Mientras el escudero Lugor interactuaba con la Guardiana Seretine, Licandra se desprendió de su amo con un comentario algo peculiar si consideramos su naturaleza –Quiero masticar algo- como sospecharan ella no come alimentos, su fuente de energía es más adaptada a su sistema cibernético, pero en su boca tiene sensores que le permite detectar sabores y texturas, así que para solo fastidiar, se proponía a masticar algunos canapés y hacer con el bolo alimenticio cosas que solo a ella se le ocurrirían, así que comenzó a seguir con la mirada a uno de los sirvientes hasta que parase en algún grupo de invitados aristocráticos.

-¿Dos? son muy pocos-

-¿Esos? Mmmnop-

-Mmm, esos, a esos les falta algo, pero los anotare como posible objetivo-

-¿Eh?-Licandra analizó los tres grupos de invitados en los que se detuvo el sirviente que vigilaba y ninguno le pareció digno de hacerle aquella broma de mal gusto, entonces algo la sacó de su anterior idea, un cuarto grupo captó su atención, sus integrantes, en apariencia eran perteneciente a un circo, tenían que serlo, le recordaban aquel grupo de cirqueros que conoció en los años en que andaba vagando sin dueño. Estaban disfrazados, pero sus disfraces eran distintos al resto de los invitados.

-Que ternurita, cosita más linda… me encanta, me encanta, me encanta- Dijo sin medir su tono de voz, saltando como adolescente enamorada se acercó al grupo de Circo, al notar al más pequeño del grupo, que vestía como un tierno disfraz de anfibio. En ese instante nombraron a La Gran Custodio de Eonburg, Lady Dipasquale. Si Lugor hubiese sido un fallen, sus orejas puntiagudas se hubiesen erguido –Sus labios, su cadera, que blanca es… Oh creador, bendito seas- Pensó, se le ocurrió la idea de acercarse a saludarla y agradecerle el traje de gala, pero cuando iba en camino para acercarse, nombraron a La embajadora de Albor, Lady Garena Fifmell, no fue su atuendo, ni su título, lo que captó toda la atención de Lugor, fueron esos animales, dos gatos enormes y fieros, parecían amaestrado, pero eso no lo tranquilizaba, entonces recordó a Licandra.

-¿Que se ha hecho? – Miró en varias direcciones y no logró dar con ella, y no lo iba hacer hasta que dejase de estar en cuclillas admirando y tratando de acariciar al pequeño disfrazado de anfibio -Oh, pero que cosita más hermosa, se ve tan tierno, ¿Cuál es su nombre?- Le preguntó al que estaba vestido como un Arlequín.

La Ciborg notó algo peculiar debajo del disfraz del pequeño, y se preguntaba si era posible alguien tan pequeño, entonces se preguntó -¿Es un niño, un Ahba o un Munchkin?- Se preguntó horrorizada, se tapó la boca ahogando un grito y luego dedicó una mirada de desprecio al resto del grupo – ¿¡Lo tienen en esclavizado!?- Preguntó notoriamente indignada, aun sin estar segura de que realmente estaba debajo del disfraz.

-Estos pequeños no deben estar lejos de su hogar, ustedes tres son unos desalmados-

-¿Te están obligando hacer cosas y a usar ese… feo disfraz amiguito?- El tamaño y el disfraz de anfibio al principio pareció despertar la ternura de Licandra, pero al sospechar que debajo había un posible pequeño niño, Ahba o Munchkin esclavo le hizo cambiar de opinión. En ese momento se escuchó al chambelán nombrar a El Gran Inquisidor Osveta Kimvallazas, eso acabó destruyendo el momento de “defensora de supuestos pequeños esclavizados disfrazados a la fuerza” de Licandra. -¡Kimvallazas!- Gruñó la ciborg entre dientes, como si le hubiesen gritado un insulto, apretaba los puños, y giró para fijar su atención en la puerta por donde ella y Lugor entraron, después que vio a su enemigo comenzó a buscar a Lugor y lo vio también poniéndole atención  al Inquisidor.

El exorcista no pudo evitar sentir un vacío en el estómago, ahora, este era quien no le permitía vivir su vida en paz. Casi creyó que el inquisidor ahora se lo llevaría junto a Licandra, pero se explicó que no sería muy prudente para el Inquisidor hacerlo. Las fanfarrias sonaron y la atención de todos fue captada, sin pensar mucho se dirigió hasta Seretine,  y Licandra se dirigió hasta su lado, no sin antes despedirse del anfibio.

Dictaron títulos y nombres, Arzobispo de Eonburg, Lord Nicholas Strolhemt, Lugor observó con atención, esperaba que todos los que siempre lo acompañaban entraran junto a él, entonces no vio que lo acompañara su asistente.

-No esta con el- Le susurró al sentir la mano de su compañera en el hombro.

-El hombre pequeño debe estar con ella – Le susurró al notar que el Inquisidor estaba solo en su trono.

Licandra pudo burlarse de la vestimenta del Arzobispo, pero la seriedad que implicaba la ausencia de la asistente y el hombre pequeño, la presencia del mismo Kimvallazas y el decadente estado en que se encuentra el cuerpo de aquel pobre ser humano, le impidieron hacerlo, pero no le impidió pensar, que dejar a alguien tan machacado por la vida, continúe en un cargo tan agotador, es un acto de crueldad, casi tan elevado como el dejar a un alma sellada en un servidor de entrenamiento –Alguien debería liberarlo y acabar con su sufrimiento- Pensó. Cuando terminó de reflexionar, casi todos los invitados estaban arrodillados y los más cercanos a ella incluyendo a Lugor estaban a punto de hacerlo, entonces, la expresión de lastima de su rostro cambió a una interrogativa, y justo cuando ya Lugor estaba por apoyar su rodilla en el suelo, la haló con fuerza, de forma que sus rodillas llegaron primero al suelo que las de su amo.

El Arzobispo comenzó lo que parecían las palabras de antélasela al inicio de la Gran Mascarada, palabras que al oído de Licandra sonaban como el lamento de un animal moribundo, deseaba callarlo, silenciarlo, acabar con su sufrimiento, pero obviamente se contuvo, dirigió sus pensamientos a la noticia de Lugor, por fin y esperaba que no fuese tarde, el hombre se había dado cuenta de donde estaba metido. Lugor prácticamente no oyó las palabras del Arzobispo, nuevamente se volvía pensativo y esta vez consideraba las posibilidades de salir de aquel lugar, seguro no podría hacerlo hasta terminada la mascarada.

Cuando la débil voz se silenció, todos aplaudieron y la mascarada dio comienzo –Amo, no quiero presionarte, pero cuando piensas…- Lugor no la dejo terminar –Después del final de la Mascarada- Lugor se acercó a un sirviente y tomó seis canapés y se los comió,  sabía que después de esa noche, lograse o no escapar no volvería a probar comida como esta, además que la ansiedad luchaba por ganar control de su mente. Al exorcista no le preocupaba un atentado, consideraba eso un suicidio y no había escuchado de alguien tan desesperado como para hacer tal cosa, ni siquiera aquel pobre supuesto pagano que terminó entre las fauces de aquella horrenda araña necrófila. Lugor cree que aquel supuesto pagano tuvo mala suerte, mala suerte que lo llevó a terminar en el mismo lugar que él, Licandra y Diäto, no cree que los eventos paranormales que allá presenció no están vinculados a la supuesta amenaza de atentado, además que en materias de atentado y custodia el exorcista es un ignorante neto, no sabe que considerar para cumplir tal tarea, así que solo se dedicó a estar allí y soltarle un poco la cuerda a Licandra.  

Cuando se llenó de valentía, para ignorar los felinos se dio la libertad de acercarse al grupo que compartía con La Gran Custodia Dipascuale  y observar su belleza de cerca. Licandra que se disponía acercarse de nuevo al grupo de circo se percató de lo que le ocurría Lugor con la Gran Custodia y los celos hicieron presencia. Entonces se regresó hasta donde estaba su amo y le tomó de un brazo. –Me quedare siempre cerca de ti mi amo-
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Dom Feb 14, 2016 10:33 am

- Que iba yo a saber que los malditos strolhemnt se levantaban de sus tumbas, acaso tus sabias Kaliban?

Kaliban aun jadeaba…

- Me parecía el lugar mas tranquilo, todos acostados en silencio, como cualquier cementerio normal, pero no.. tenía que haber esa clase de anormalidad…

Entonces contó Manecios que en esta ciudad los sellos arcanos siempre se han mostrado más débiles, permitiendo la aparición de sucesos sobrenaturales.
Estas palabras detono de nuevo en mi mente la vieja alarma que la eclesial cincelo en mi cabeza por tanto tiempo, pues esos sellos según ellos están  allí para mantener cierta estabilidad en la realidad, a parte del control del que tan afanosamente  los paganos se quieren deshacer.

- ¿Elementos esotéricos Inquietos? ¡A que rayos te refieres con eso! Me hubieras dicho antes, ¡casi nos matan las dichosas aberraciones esotéricas esas o como se llamen! -

Los demás también experimentaron complicaciones con algunos inquisidores merodeando en las zonas previas.  Lo que indica claramente que Kimvallazas está muy alerta siguiendo nuestros pasos.

- Nosotros también, durante nuestra visita al mausoleo strolhemnt encontramos a un par de guardias fuertemente armados con un dispositivo de comunicación en que oíamos al inquisidor dando órdenes de patrullaje…


¿Pero que tanto podrá anticiparse a nuestros golpes?

Salvo eso el plan marcha sobre ruedas y sin contratiempos ¿no?-  

Luego Helio se dirigió a nosotros con tono severo recordándonos el plan…
Obviando que el botín de carne vieja estará bien custodiado daremos nuestro golpe al finalizar el show, cuando Él se acerque para saludarnos, justo entonces debemos estallar las bombas de gas mientras Crick hace lo mismo con su bombina toxica. Esto pondrá a todo el mundo a roncar mientras que nosotros agarramos al viejo huyendo hacia las catacumbas. Adicionalmente tendremos asistencia de otros infiltrados para distraer a los custodios que nos presenten oposición…

Así explicado me pareció un poco simple, teniendo en cuenta que es la maniobra más atrevida. No había más opción que tomarlo con seguridad, no hay vuelta de hoja y lo conseguiremos sí o sí.

Sin más que decir llego un siervo para avisarnos que debíamos partir al gran salón. Nos montamos en el carromato y salimos.


El camino estuvo complicado en varios momentos en que tuvimos que superar ascensos escalonados con esa carcacha de madera vieja, parecía que se iba a desarmar mientras la forzaba el viejo ebrio Man-necio murmullando improperios entre dientes, después de eso los pasillos se abarrotaron mientras la tensión empezaba a bullir, nosotros debíamos estar a la altura y mostrar elegancia también pero con esa y tantas escenas embarazosas que pasamos resulto imposible.

Luego me puse más nervioso de ver tanta eclesía y pomposidad mientras pasábamos vergüenza saltando en las tablas de esa carreta putrefacta.

Poco tiempo después nos estacionamos en un lugar cercano al gran salón a la espera de la señal para entrar.


Pasaban los minutos y nada que nos daban la orden para entrar, yo seguía bastante inquieto.

...

Veíamos pacientemente como entraban y salían siervos conduciendo a los demás artistas.

hasta que finalmente llego una dama y nos condujo al interior.

Proseguía la sierva advirtiéndonos sobre nuestro lugar lejos de incomodar a las personalidades presentes, ( ni más faltaba pensé, nuestro show será tan espectacular que se quedaran dormidos cómodamente…)

Entonces nos leyó el orden del evento. Primero tendría lugar un discurso al llegar el anciano, luego un baile, después la compañía de teatro, luego otro baile y finalmente nosotros. No hacían falta más eventos pues el nuestro terminaría con toda esta payasada. Lo del abono por el espectáculo me asegurare de tomarlo por mi cuenta.

Luego de que termino de escupir recomendaciones nos condujo por fin hasta el gran salón.

...
derrame
Nomás entrar me estremecí ante el lujo y el espacio, los vitrales, la boveda con fescos... era abrumador....

Desde allí podía apreciar una vista panorámica de la ciudad deslumbrante y a la vez sórdida.

Por un momento me sentí sobrecogido, nostálgico casi triste por su inminente destruccion, tuve que bajar la mirada.

Claramente había olvidado el confort de las grandes urbes eclesiales.

Tanto tiempo vagando por los hostiles parajes del exilio, en mi harapienta túnica marrón, arreciado, alejado de estas maravillas del confort…

Me hizo sentir como un campesino del arrabal, a pesar de que mi traje resultaba medianamente acorde. Unos cuantos nos observaban discretamente, pavoneándose altivos dentro de sus  trajes brillantes ataviados de joyas desorbitantes. Las mujeres eran las más extravagantes y se movían entre plumas como flotando por el resplandeciente suelo de mármol.

Fuimos conducidos al lateral central de la sala en un lugar con baja iluminación para esperar nuestro momento, para nuestra decepción escasamente nos atendían, yo estaba hambriento y me devoraba las migajas que escasamente nos ofrecían , rollitos con carne y otros ingredientes deliciosos solo aumentaban mi ansiedad aún más, me urgía beber.

Llegaban a nuestro aislamiento algunas personas que amablemente nos apreciaban y
algunos otros que hasta elogiaban nuestros disfraces, lo cual resultaba asombroso pues ver a Manecios con ese burdo maquillaje de payazo sobre sus recias facciones  me resultaba un mal chiste. No obstante disfrute las expresiones de estupor de mis camaradas cuando algunos, al vislumbrar a Crick debajo de su disfraz se apresuraban a ofrecer por él escandalosas sumas de dinero, yo solo me divertí observándolos cuando se miraban entre sí.  
Kaliban lo disimulaba pero en realidad parecía que se iba a desmayar mientras que Helio se mantenía estoico aunque visiblemente aturdido por la descarada tentación, me hubiera gustado distinguir la expresión de Crick.

Hasta que llego aquella “dama” de extraños modales.

Indiscretamente se dirigió cautivada por la ternura que desprendía mi pequeño amigo anfibio.
¡Me encanta me encanta!  decía casi gritando aun a la distancia, entonces fue cuando se acercó saltando.

Cuando vi esto de inmediato deje de sentirme como revendedor de la plaza y, hasta cierto punto me indigne, aquí había alguien con modales aún más inusuales que los míos… Ahora cuantos terrans nos ofrecerá está loca pensé.

Justo En ese momento anunciaban a la finísima Lady Dipascuale, Gran Custodio de Eonburg, Crème de la crème entre todos los presentes. Vestida de seda y armiño, degustaba sonriente su copa espumosa brillando con luz propia, era encantadora.

Su aparición borro por completo la atención que estaba robándome aquella extraña mujer. Ohh que dama, brilla como la luna llena sobre la playa…

Hasta que la otra se puso de cuclillas para acariciar a nuestra mascota,
Oh mujer, ¿pero qué rayos?, porque me arrebatas de tan dulce espejismo con tu asoladora excentricidad, dije para mis adentros malhumorado.

Entonces completó la escena con su incomoda pregunta sobre el nombre del cosianfiro.
En ese instante me encontré en una escena de lo más pintoresca. Helio, Kaliban y Manecios giraron sus cabezas al unísono a la espera de que le contestara a esta loca sin mandar toda la operación al carajo.

Antes de poder inventarme algo medianamente coherente la mujer se tapó la boca con gesto de horror y luego nos miró como si fuéramos unos criminales acusándonos de esclavistas en un uso de palabras muy peculiar.

No sé qué me causo más estupor, si la loca defendiendo a este asesino como si fuera un pequeño explotado, o la otra loca que se pavoneaba mientras tanto con unos felinos gigantes supuestamente amaestrados, este baile ya me estaba pareciendo un zoológico.

¿Te están obligando a hacer cosas?  vergufail  Decía la loca…

(te aseguro que se lo pasa muy bien explotando su bombina fétida).

En otros contextos quizás me hubiera muerto a carcajadas pero allí me causo más bien susto, tenía unos dientes afilados y brillantes.

- Mira, este podrá ser muy pequeño pero no es un niño indefenso, de eso no tiene ni una hoja, dije impulsivamente ante su escandalosa reacción.
(Sabrá Dios cuantos cuellos desafortunados habrá rajado con esas tonfas esta bestiecilla mimosa, pensé) entonces respire y me calme un poco.

- Es nuestro colega de actuación, y si, es un ahba. Por este show recibirá su parte de la paga, una vez que terminemos aquí por supuesto. Es un profesional del entretenimiento y es un adulto en su especie.
Su nombre artístico es “señor Fifí” (lo primero que se me ocurrió) … es muy cariñoso y le gusta saltar por el aro de fuego…
(¿Hace falta decir que no revelaría su verdadero nombre, si es que Crick es tal cosa? Si fuera yo jamás lo permitiría)
-Por cierto, no está en venta.-  

De repente anunciaron a Kinvallazas y la mujer se puso rígida, giró bruscamente gruñendo su nombre.

La basura humana se paseó saludando a todos como reina de belleza  con su sonrisa impostada y luego fue derecho al trono pensando algo sádico en el camino.  La loca se quedó mirándolo erizada como un gato, se despidió amablemente de “El señor  Fifí” y luego se fue.

Eso me dejo azul y sudoroso, pero luego pensé, ¿será posible? ¿Acaso aquella chiflada sentía lo mismo que yo por el malnacido este?


¡Fiuu por fin se fue! En cuanto a kinvallazas procure darle la espalda a tan escalofriante mirada, lo último que quería era ser reconocido o algo por el estilo, además bastante susto ya tenía.   alfin
- ¿Alguien me puede traer licor por favor, o es que tengo que salir a buscarlo?-

Mientras giraba mi cabeza 180 grados buscando el preciado líquido sonaron las fanfarrias y Apareció por fin el viejo decrepito con un traje que barría dignamente todo el mugre del salón…
Los invitados se destartalában  arrodillándose y los siervos ya se arrojaban a sus pies para que probara uno de sus bocadillos.

El viejo empezó a balbucear y mientras escasamente pronunciaba cada palabra mis raquíticas rodillas se destrozaban, con un suspiro me preparaba para un suplicio eterno. Pero no, el viejo se cansó de gemir y se lanzó exhausto en sus huesudas posaderas.


Empezó la música y entonces recordé que debo hacerlo todo yo… ¡ah sí!
¡Canapés, licor y arte para mí!


Les di un último vistazo a los paganos y me alejé disimuladamente, supongo que ellos también se ocuparían bailando, o quedándose aburridos allí en ese rincón, pero yo quería algo de diversión…

Como no tenía la más mínima intención de acercarme a esas mujeres extravagantes con mi traje de Arlequín y mucho menos de incomodarlas(al menos en estado de sobriedad) me detuve a observar las pinturas apenas más deliciosas que los elaborados pasabocas que escasamente nos ofrecían, mientras buscaba desesperadamente el finísimo vino que hace tanto tiempo no degustaba mi paladar insensibilizado.

Fui entonces de cacería por un poco de placer para relajar los nervios.
El lugar era enorme y contaba con zonas de penumbra y otras ricamente iluminadas por exquisitos candelabros colgantes dorados.

Los frescos de la bóveda eran espectaculares, me quede detallando los personajes magnos hasta que me dolió el cuello.
Me pasee por las obras al son de ese rico fandango mientras lentamente, “el arte” me íba embriagando. Los lienzos mostraban los personajes de la realeza y otros próceres en dignas poses embebidos del poder, emergiendo de la misma penumbra cautivante presente en las esquinas del salón.

Varias de las obras se movían audazmente entre los tonos neutros y oscuros con los rozagantes tonos pastel de las pálidas pieles artificiosamente ruborizadas, iluminadas como en un escenario donde emanaban luz propia, especialmente las que describían a los personajes religiosos muy dignamente y de acuerdo al canon. Podría catalogar algunas entre un estilo barroco respetuosos de la reglamentación para la representar a las figuras sagradas pero con un coqueto toque romancista, que les añadía cierta dulzura.

Otros lienzos reflejaban estilos más transgresores representando escenas profanas con sorprendente ingenio y carisma ricas en cautivantes expresiones que me hacían delirar, otras remarcaban un dramatismo mórbido y sobrecogedor, poseedoras de miradas vivas, vigilantes, acusantes, me miraban como señalando  mi iniquidad.
Entonces me preguntaba si acaso mi sentido estético se había exacerbado tanto por el largo distanciamiento o es que acaso me señalaban mi propia culpa al despreciar mi extenso pasado clerical a las puertas de aquel funesto atentado.

FDI:

Velocidad 1
Acción: ir por canapés, licor y ver los lienzos…
Pido disculpas por la tortuosa espera que han tenido que soportar, especialmente Lugor, aunque supongo que Crick también estaba harto. Me he tomado ciertas libertades descriptivas ante semejante escenario, espero que no incomode.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Lun Abr 18, 2016 7:08 pm




CRICK Y DOMENICUS Y LUGOR JUMTHER


El baile finalizó y las distintas parejas despejaron la parte central del salón para dejar paso a la actuación de teatro. Según se comentaba en los corrillos, era una de las mejores compañías de teatro de todo Gonduar, venidos directamente desde Kerfel como obsequio del arzobispo de la ciudad norteña. Interpretarían una tragedia clásica de la Eclesia “El hérore austral”.  

En ella se llevaba a cabo la última cruzada del gran héroe Jorhann Strolhemt enfrentándose al poderoso chamán de los pantanos Metloxume y al ejército de demonios invocados para destruir la naciente Eonburg. La ciudad se encontraba en su momento más desesperado, por lo que el propio Strolhemt, con el único deseo de de salvar a los suyos y defender la Fe Verdadera se embarca en una misión suicida:  romper el asedio y dar personalmente muerte al chamán. Se despide de su devota esposa Úrsula, embarazada de su primogénito y se pone al frente de la expedición.

El chamán y el héroe luchan ferozmente pero finalmente la Luz se impone sobre la Oscuridad y el héore mata al brujo pagano arrojando a los demonios a las sombras. Pero el héroe también es herido mortalmente. El cuerpo es llevado de nuevo a Eonburg donde su fiel esposa llora desconsoladamente por la pérdida de su amado. Entonces Nithael, conmovido por el llanto de la mujer y por la devoción y el honor del héroe desciende desde los cielos, seca las lágrimas de la viuda y bendice el fruto de su vientre. Luego solemnemente eleva el cuerpo de Strolhemt a los Cielos para que proteja la ciudad eternamente desde las estrellas.

Al terminar la obra el Arzobispo conmovido por la historia de sus antepasados se acercó a los actores y les felicitó personalmente entregándoles una bolsa llena de terrans. Luego se volvió a sentar cansadamente y comenzó el segundo baile.

Música del segundo baile:




CRICK Y DOMENICUS


Así Crick, Domenicus y los demás empezaron la actuación. Manecios deleitó a los asistentes con una torpe demostración de malabarismo con unas cimitarras. Suerte que eran falsas porque de lo contrario habría acabado perdiendo los brazos o la cabeza. Mientras Kaliban se dedicaba a hacer juegos de pirotécnica escupiendo fuego con la boca. Según lo acordado Domenicus haría algunos juegos de mentalismo y telequinesis simple para que pareciesen falsos y no algo sobrenatural de verdad. Y Crick, disfrazado de mascota haría acrobacias saltando por anillos en llamas, caminando haciendo el pino y otros trucos.

Al acabar su número, el Arzobispo claramente divertido por el espectáculo tomó la palabra. – ¡Oh! ¡Excelente! ¡Maravilloso! ¡Sublime! ¡Soberbio! ¡Una delicia! ¡Oh, sí! ¿No...no creen mis estimados amigos? – Los asistentes asentían, aunque más bien por complacer al Arzobispo que porque el lamentable espectáculo que habían tenido el honor de presenciar. – Deseo saludar a...a...a... los actores en persona. – Dijo mientras se levantaba torpemente. El anciano caminó lento y cansado con una pronunciada cojera hasta los bufones. Al llegar sacó una bolsa de sus bolsillos y se la entregó al director de la compañía. – Una actuación digna de la Catedral de las Ánimas, desde luego. Tened jóvenes, un pequeño obsequio por haber brindado una sonrisa a este humilde y anciano clérigo…

– ¡Ahora! – gritó Helio. Era la orden para que Crick activase su nube venenosa. A la par, Kaliban y Manecios arrojaron al suelo bombas de humo inundando toda la sale de gases. El caos cundió. Aprovechando la confusión Kaliban agarró al viejo arzobispo como si de un trapo se tratase sujetándolo bajo su axila. – ¡Vamos, vamos, vamos! – Gritó Helio a Crick y Domenicus mientras echaban a correr entre el humo y el desorden.

Abandonaron a toda prisa el salón principal corriendo por las galerías y los pasillos. Al cabo de unos minutos corriendo sin parar todos los pasillos y galerías parecían iguales. Los caminos estaban totalmente despejados tal y como estaba previsto. El contacto en la Catedral había hecho bien su trabajo.

– ¡Yeah! ¡Joder! ¡Ha sido increíble! ¡Me cago en la puta! ¡Qué subión! – Rugió Kaliban con el arzobispo en brazos llorando y pataleando. – ¡Tú! ¡Puto viejo de mierda! ¡Deja de hacer el gilipollas o te arranco la lengua y las piernas! – El Arzobispo pareció no escuchar pues seguía intentando zafarse patéticamente mientras con sus blandengues brazos daba golpes desesperados al demonio.

– ¡¿Sabes bien por donde vamos?! – Gritó acalorado Manecios. – ¡Un paso en falso y se acabó la fiesta! ¡El truco del gas lacrimógeno no los entretendrá demasiado tiempo!

– ¡Sí! ¡Vosotros seguidme! ¡Los esbirros de la Eclesia ahora estarán bien entretenidos con la distracción! – Helio también jadeaba. – ¡Por aquí! – Y giró a la derecha en un gran hall con enormes columnatas de mármol. –Estamos cerca de la entrada a los sótanos de la Catedral. Allí encontraremos una entrada a los túneles y catacumbas de la ciudad.

– ¡La distracción no durará mucho tiempo! – Se quejó Manecios. – ¡Y los inquisidores y los cabeza martillo ya deben de estar desplegándose es cuestión que nos encuentren!

– ¡Joder! ¡¿Y qué pasarán con ellos?! ¡Me cago en la puta! ¡Cómo caigan en sus manos...! ¡Qué putada joder! ¡No deberíamos...!

–  ¡Sabían perfectamente el riesgo! ¡Lucharán hasta la muerte! ¡No podemos permitirnos fracasar con sentimentalismos en este puto momento, ¿entendido?! ¡La misión es lo primero! –  Y así Helio zanjó la discusión.

Continuaron corriendo. Pronto los lujosos mármoles de los pisos superiores dejaron paso a las paredes de piedra basta y madera de los sótanos. Los sótanos estaban más concurridos, pero pudieron eludir la mayor parte de las veces a los sirvientes que parecían no haberse enterado que había pasado en los niveles superiores. Y cuando se cruzaban con algún desgraciado sirviente que vio como se llevaban al arzobispo Helio no dudaba en rajarle en dos con sus armas. Cuatro fueron los miserables que probaron el acero del pagano. Y a punto estuvieron de ser cinco si Manecios no hubiese parado el brazo de Helio y detenido su furia ciega. – ¡Alto! ¡Es ella! ¡¿No la reconoces?!– Era una muchachita fallen de unos doce o trece años, totalmente perdida. – ¡¿Alyssel, pero qué coño haces tú aquí?! ¡Tenías que estar lejos! ¡Tú madre te había mandado a...!

Niña pequeña:



Los ojos de la muchacha empezaron a llenarse de lágrimas. – ¡Lo sé...! ¡Yo... yo solo quería venir al baile! Ver todos esos vestidos. Me... me colé en... en... un carromato... Me he perdido y no encuentro a mi madre...

– Joder, joder, joder. –  Manecios parecía desesperado. – No podemos dejarla aquí. Como le encuentren...

– Lo sé, pero a donde vamos no podemos llevarla. Y lo sabes.

– Pero es su hija. La embajadora hizo todo esto por su hija. ¿Y la vamos a dejar tirada? Joder, no. No podemos hacerlo. – Manecios se agachó y cogió a la muchacha todavía llorando en brazos. – No podemos, ¿qué sentido tendría todo esto si no?

– ¿Qué.. qué está pasando? ¿Y mi madre? ¿Dónde está mi madre? – Gimió la niña.

– ¡Joder, Manecios! ¡Sabes de sobra que el éxito de la misión pende de un hilo y cualquier cosa la puede hacer peligrar! ¡Y si fallamos entonces todo por lo que hemos luchado, todos a los que hemos perdido, todo lo que hemos hecho se iría a la puta mierda! – Kaliban permanecía en silencio, con el rostro rojo de rabia pero sin pronunciarse, pues era leal a Helio. Manecios buscó con su mirada el apoyo de Domenicus y Crick. También Helio miró con severidad a los chicos. Dejar a la niña o llevársela. Una difícil decisión.





LUGOR JUMTHER


Al comenzar el segundo baile el Arzobispo hizo señas a Lugor para que se acercase hasta su estrado. – ¡Ah, nuestro... nuestro gran héroe! ¡Cuan grato es el placer de... de... de... teneros por fin a mi lado, joven! Por fin estoy a salvo de todo mal. ¿O venís a castigarme...me...me por mi disfraz de chamán así como mi ilustre anciano castigo al chamán Metloxume? –El Arzobispo rió amablemente. – Ha sido una historia apasionante, ¿verdad? Aunque muy triste... No puedo...edo... evitar que las lágrimas se deslicen por mi mejilla cada vez que...que...que... escucho tan heroica hazaña. El sacrificio por los seres queridos, por un mundo mejor, ¿acaso no...no hay empresa más bella y...y...y... recta? – El Arzobispo sonrió enseñando su sonrisa desdentada. – Sería todo un privilegio haberlo conocido... Pero también...eh...eh... hay héroes en nuestro tiempo, y ahora estoy ante uno, ¿verdad? – El Arzobispo se relamió. – Mi dulcísimo joven, ardo en deseos de conocer vuestra historia, cómo se forja un héroe. Contádmela. ¿Cómo fuisteis capaces de derrotar al malvado villano y salvar la Luz de esta ciudad? ¿Cómo fue vuestro peregrinaje por esa senda de oscuridad que yace bajo nuestros pies? ¿Qué secretos oculta? Ardo en deseos de otra buena historia. – El anciano rió.

Tras una larga conversación el baile terminó. – Y ahora un...un... poco de comedia para disipar la... la... turbulencia de nuestras almas... ¿Os gusta reír, joven Jumther? Por supuesto que os gusta reir, ¿a quién no? Hasta... Hasta... ese relamido de Kimvallazas se ha reido alguna vez... Aunque sabe Dios que... que... que... cosas son las que hacen reír a ese hombre. – El arzobispo se rió entrecortado por la falta de aliento.  – Ardo en deseos de ver que número nos tienen preparado, he oído hablar muy bien de esta compañía... Un regalo de la embajadora fallen, ¿lo sabíais? Una pena que no esté aquí Solomon, seguro que la...la disfrutaría en grado sumo, ¿vos sabéis que es lo que lo habrá retenido? Y hablando de faltas, también está ausente mi consejera... Que... que casualidad, ¿sí? – Una sonrisa pícara emergió de los labios del Arzobispo. – Ellos se..se lo pierden. Sin duda va a ser un grandí...di...disimo espectáculo.

Así dio comienzo el espectáculo de la compañía de circo “Le Grand Macabre”. Uno de los payasos hacía torpes y cómicos malabares con grandes cimitarras de mentira, otro escupía fuego por la boca. El más flacucho hacía falsos juegos de mentalismo e ilusionismo. Y el otro obligaba a la pobre mascota a saltar por un aro en llamas y hacer extrañas danzas. Tras varios minutos la compañía terminó su número, y los presentes empezaron a aplaudir imitando al Arzobispo.

– ¡Oh! ¡Excelente! ¡Maravilloso! ¡Sublime! ¡Soberbio! ¡Una delicia! ¡Oh, sí! ¿No...no creen mis estimados amigos? – Los asistentes asentían, aunque más bien por complacer al Arzobispo que porque el lamentable espectáculo que habían tenido el honor de presenciar. – Deseo saludar a...a...a... los actores en persona. – Dijo mientras se levantaba torpemente y con una seña ordenaba a Lugor que se quedase quieto junto al trono del arzobispo. El anciano caminó lento y cansado con una pronunciada cojera hasta los bufones. Al llegar sacó una bolsa de sus bolsillos y se la entregó al director de la compañía. – Una actuación digna de la Catedral de las Ánimas, desde...desde... luego. Tened jóvenes, un pequeño obsequio por haber brindado una sonrisa a este humilde y anciano clérigo…

– ¡Ahora! – Oyó gritar Lugor al bufón y entonces el caos se desató. La estancia se llenó de humo. Los gritos y el desorden reinaban en el salón de baile. No se podía ver nada, y la atmósfera era irrespirable. Lugor sentía como los ojos le lloraban y la tos le raspaba la garganta como cuchillas. El humo poco a poco fue desapareciendo. Al arzobispo no estaba. Los bufones tampoco. Habían secuestrado a su Excelencia y se habían evaporado. El único rastro que dejaron fue los cadáveres de los dos guardias que protegían la puerta principal.

Entre las voces se podían oír a las de la Gran Custodio Laurenne Dipasqual dando órdenes a los sirvientes y soldados. – ¡Serentine! ¡Coge a tus soldados y perseguidles! ¡Ya! – Gritó furiosa. – Luego se dirigió a otro oficial del Martillo Áureo. – ¡Avisad al Estado Mayor! ¡Quiero que despierten a todos los soldados! ¡Cerrad la Catedral! ¡Alerta Máxima! – El miedo y la furia inundaban sus palabras. Mientras el Inquisidor Kinvallazas se acercó en silencio a la Gran Custodio y empezó a susurrarle algo, pero un brazo tiró con fuerza del hombro a Lugor.

– ¡Tú también, Escudero Jumther! ¡Vamos! – Ordenó la guardiana Serentine. Y el escuadrón se empezó a dirigir a paso ligero a las grandes puertas por donde habían huido los criminales. Entonces tres figuras se interpusieron en su camino. Una mujer y dos grandes felinos. La embajadora fallen.

– No puedo dejaros marchar. – Dijo la embajadora con tono apesadumbrado.

– ¡Quítate de en medio jodida zorra fallen o te juro que disparo! – Serentine desenfundó su pistola y apuntó a la embajadora.

– No os temo guardiana, igual que no temo a la muerte. Sé que mi hora a llegado. Pero de mis cenizas renacerá un nuevo mundo.

Una nueva figura salió de la puerta, el capitán de la guardia personal del Arzobispo. – ¡Gracias a Dios, ser Luthien! ¡Han secuestrado al Arzobispo y esta bruja de los árboles es una traidora! ¡Estás rodeada, ríndete!


Ser Luthien, capitán de la guardia del Arzobispo:




– Como en los viejos tiempos, querida. Espada con espada en pos de un futuro. Un último baile. Junto a vos. Suena bien. Por el futuro, por la sangre nueva. Vuestra hija estará orgullosa de vos por vuestro sacrificio.

– El destino siempre nos alcanza, Luthien. Para bien o para mal. No encuentro mayor dicha que caer junto a vos, espada con espada.

–  Sea pues. –  El capitán de la guardia avanzó con la alabarda en mano y se posicionó junto a la embajadora.

– Traidores los dos entonces. ¡Morid! – La ira destilaba de las palabras de Serentine. Gritó furiosa y descargó su pistola sobre la embajadora, y capitán, que con un escudo de energía las repelió. El capitán saltó hacia Naithas que apenas tuvo tiempo para desenfundar su arma e intentar parar el golpe del capitán. Pero la fuerza fue tal que lo tiró al suelo y se propuso a rematarlo clavando la alabarda en su pecho. Pero Lorn cargó contra él e impidió su golpe. Serentine continuó disparando con la cobertura de Naliara. Mientras los dos felinos cargaban a velocidad de vértigo sobre Lugor y Licandra, uno por el flanco derecho y otro por el izquierdo.


FDI:

De nuevo una tardanza excesiva e injustificable, lo único que puedo ofrecer son mis disculpas.
En cuanto a la partida la cosa es simple:
Lugor: tus compañeros están entretenidos en sus respectivos combates, y a ti y a Licandra os atacan los felinos de la embajadora, uno por cada lado. Son extremadamente veloces, pero te da tiempo a intentar reaccionar antes de su ataque.
Domenicus y Crick: Habéis corrido mucho, estáis muy cansado y os enfrentáis a un dilema moral: llevaros a la chica fallen a la batalla o dejarla ahí y que seguramente caiga en manos de la Eclesia.

En cuanto a cuestiones de corrección, Domenicus, es mejor no usar emoticonos, son antiestéticos, y la idea de los foros narrativos es expresarse mediante la narración, no mediante emoticonos.
Eso es todo creo.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Dom Mayo 15, 2016 8:32 pm

Estaba Lugor con Licandra colgada de su brazo, ambos aplaudían el fin del acto representativo, el exorcista conocía la historia interpretada, en sus tiempos de recluta uno de sus superiores, quien le impartía entrenamiento de exorcista les había comentado de aquella historia. Lugor reflexionó un poco ¿le tocaría algún día defender algo con su vida, estaría dispuesto hacerlo? Por ahora no está dispuesto a dar la vida más que por el mismo y Licandra y antes de verse obligado a hacerlo, huira de aquel lugar.

Licandra tiró un poco de la manga del reflexivo exorcista para indicarle que el Arzobispo le hacía señas para que se acercase y le susurró –El anciano pide que le des fin a su sufrimiento…- Lugor le respondió en un susurro preocupado –Licandra, más vale que dejes de hacer esa clase de comentarios, la situación no está para que alguien te escuche decir algo como eso-

-No veo porque alguien debería molestarse por decirte que su santidad quiere que acabes con el sufrimiento de su aburrimiento… ¿qué crees que hará el pobre ancianito si ya se terminó la obra de teatro?- Sarcásticamente le respondió.

-Vamos y no hables, si de verdad quieres que todo esté tranquilo para marcharnos…-

-¿…A nuestros aposentos, quiere decir mi amo?- Y la cyborg le dedicó una mirada en la que le decía que ella no era quien debía tener cuidado con lo que decía, sino él.

-Oh, no su excelencia, su santidad resalta sobre su disfraz- Respondió el exorcista ante la broma del Arzobispo sobre su disfraz de brujo chamanico y la obra recién presentada, el anciano continuó hablando, contaba lo mucho que le gustaba aquella historia interpretada por los actores.

-¿Yo, un héroe? no, no, su excelencia… nada de eso hubiese sido posible sin mi compañero Diäto, que su alma consiga descanso… la cyborg que me acompaña y nuestro Martillo Áureo, sabrá usted que fuimos concebidos para aplastar el mal que no consigue descanso en idear formas de apagar la Luz de nuestra amada Eonburg, eso hice… hicimos, caminamos por las tétricas y frías calles de subciudad…- Lugor no se creía que estuviese contando aquel peregrinaje que le dejo un mal sabor a casi muerte, como si de verdad se tratase de una aventura lista para contar a niños ilusos. Licandra solo hacia pequeños gestos con la cara de burla hacia Lugor, nunca lo había escuchado contar historias, pero si recuerda ella que acostumbraba a contarle historias al pequeño Lugor cuando vivían en las calles de Eonburg.

-A ver si aprendió y cuenta la historia como se debe contar… Pillo mentiroso- Pensó la ciborg al escuchar contar algunas cosas que no sucedieron, que solo inventaron en el informe para ocultar lo que realmente paso.

-Y finalmente casi inconsciente vi como salíamos a la luz de aquellas frías calles, no podía estar más agradecido… ahora me quedó una marca en la pierna, una marca que nunca se ira para recordarme aquella cursada – Licandra se vio tentada a aplaudir sarcásticamente cuando Lugor contó aquella mezcla de mentiras, verdades y exageraciones, estaba casi sorprendida al escucharlo decir que el pagano lo ataco con mil cuchillas voladoras, pero que gracias a una técnica muy poderosa pudo detener ese ataque y al mismo tiempo aplastar al pagano junto a una araña que se avecinaba a atacarles desde las espaldas del hereje.

Lugor se había inspirado, sentía simpatía por el anciano, parecía un niño disfrutando de una historia -Ya veo porque gente como Kimvallazas existe y dañan la imagen y función de la eclesia-. Justo en el momento en que Lugor terminaba de contar, el baile culminó y se dio inicio a los actos del circo, al exorcista le pareció gracioso, habían pasado años desde que no veía algo de aquella índole, en cambio a Licandra las ganas de saltarle encima al grupo del circo para liberar al pobre pequeño disfrazado no le hicieron falta, los miraba con odio y amenaza y al pequeño con lastima y ternura.

-Mira Lugor, mira como lo torturan, me aseguraron que estaba por su voluntad con ellos, pero el pequeño no quiere hacer esas ridículas malabares, debemos llevárnoslo- le dijo susurrando desde el hombro. Su amo no vio lo que ella le comentaba, le parecia todo bien, Lugor veía la aparente incomodidad del anfibio junto a la torpeza del resto del grupo como parte del acto, además Lugor no estaba considerando llevarse consigo a nadie más que Licandra.

Más gracia le dio al exorcista ver como los demás aplaudían el acto porque el arzobispo lo hacía y en ese momento –Deja que pase lo que debe pasar, deja que camine solo- escuchó una voz, una voz que había escuchado en un sueños. Se sacudió la cabeza y vio como el anciano Arzobispo se esforzaba para levantarse de su silla, Lugor quiso ayudarlo y acompañarlo pero el Anciano le señalo que se quedara en su puesto.

Licandra apostaba que el anciano se tropezaría y caería al suelo, el caminar y la cojera del anciano era para ella lamentable, ese hombre debería estar descansando en casa. Seguidamente escuchó un grito de alarma y el humo se apodero de la sala, Lugor quiso acercarse hacia el Arzobispo pero el humo era agrio, se metía en sus ojos y la tos parecía quemarle la garganta, Licandra poco afectada se preocupó por su amo y se acercó hasta él.

-Es ahora o nunca…- Le susurró la ciborg pero en ese mismo momento una mano tomó a Lugor por el hombro y de un tirón lo hizo moverse, la orden fue clara y directa, no necesitaba mirar quien era, la voz era inconfundible, Licandra se vio tentada a arrastrar a su amo a otro Lugar oculto pero el humo se disipaba con rapidez y los efectos también.

-¿Secuestrado, se llevaron al Arzobispo?- Le preguntaba a Licandra sorprendido, de verdad no creía que alguien fuese tan demente como para cometer  acto tan arriesgado. Licandra solo respondía sus preguntas con un movimiento  de su cabeza y con la mirada buscaba sacar a  Lugor de su asombro y se centrara de nuevo en escapar, pero mientras se acercaban junto al escuadrón al que habían sido asignados las cosas parecían complicarse cada vez más.

-Pobre Laurenne- Pensó, vio a la Gran custodio Dipascuale estresada dando órdenes para recuperar al Arzobispo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la presencia de alguien muy familiar y sus dos mascotas, era la embajadora Fallen, no había que ser muy perspicaz para notar que la Fallen estaba entorpeciendo el rescate del  Arzobispo, de inmediato Lugor miró a Seretine, esperando su reacción, las palabras de la guardiana fueron reforzadas por el arma apuntando firme y segura, pero las palabras de la embajadora pudieron hacer que la piel se le pusiera de gallina al exorcista, estaba lista para morir y estaba segura que moriría allí, esa determinación no la había visto en nadie, si había escuchado sobre personas con tal actitud, pero jamás se imaginó presenciarlo, Licandra admiro el coraje de aquella Fallen, según su experiencia con mujeres Fallen estas parecían ser aguerridas y tenaces, pero sus felinos la tenían más preocupada, se preocupaba por su amo, ella podría resistir unos que otros zarpazos antes de quedar fuera de servicio, pero su amo es humano, es casi una bolsa blanda de sangre y carne que no tardara en romperse ante el primer zarpazo de estos fieros animales.

Licandra se vio decepcionada al ver al guardia del Arzobispo –Vaya, yo quería algo de acción- se dijo así misma, el guardia oportunamente apareció a las espaldas de la embajadora Fallen, estaba rodeada, como dijo Seretine –Si, Luthien, ese es su nombre- se dijo como nota personal, seguro se uniría al grupo para rescatar al anciano después de poner bajo llave a la Fallen.

Pero Sir Luthien tenía otros planes, se sumaría al cerco que imponía la Embajadora Garena –¿Otro… traidor?- Se preguntó Lugor, no daba crédito a sus sentidos al presenciar lo que en ese lugar sucedía ¿cómo personas tan importantes y de tan notoria fidelidad a la eclesia podrían atentar contra la misma? Seretine tampoco se lo podría creer, su ira se manifestó en la ráfaga de disparo que desato sobre los traidores, era como para dejarlos cual colador, pero el escudo de energía del capitán detuvo todos los impactos. Las cosas de un momento a otro sucedieron muy rápido, tan rápido que Lugor casi no se da cuenta cuando el capitán fue derribado por la caballero Elise antes que le atravesara su lanza al caballero Naithas Eliz. Lugor se comenzaba a sentir tranquilo, con el capitán siendo embestido por la caballero y Seretine junto a Naliara ocupándose de la Embajadora Fallen, ya la situación estaba a punto de ser controlada.

-¡LUGOR!- Gritó Licandra al ver como uno de los felinos se le acercaba con velocidad pasmosa. El exorcista invocó sus cadenas espirituales y ejecutó su técnica cadena de obediencia para suprimir la ferocidad del animal con el dolor causado por el drenaje de su energía espiritual. En el otro extremo –Bien lindo gatito, ven con mami…-Licandra con sonrisa entusiasta, pues tendría la acción que tanto deseaba, se transformó en lobo y usó garras y colmillos para defenderse del felino que la atacaba.
FDI::

Velocidad 1=
Lugor: Sub acción 1: Invoca cadenas espirituales + Sub acción 2: Ejecuta técnica Cadenas de obediencia.
Licandra: Sub acción 3: Se transforma en Lobo + Sub acción 4: Usando garras y colmillos pelea contra el gatito que la ataca.
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Miér Jun 01, 2016 12:17 am

El tiempo pasaba lentamente y la paciencia se agotaba rápidamente. Los “mamones” se acercaban incansablemente a jugar y acariciar a la “pequeña y simpática mascota” de “le Grand Macabre” y la estúpida sonrisa del traje ocultaba el rostro de odio y desprecio que se acentuaba más cada vez que uno de ellos sugería comprarme a saber con qué propósitos... todos ellos conocerían el sabor de mis armas cuando todo aquello terminase.

Por desgracia, el ridículo no terminó cuando llegó el momento de “la gran actuación”. El grupo se acercó al centro del gran salón y les seguí tal y como estaba acordado. Bajo la atenta mirada de todos los “Mamones” corrí de un lado a otro, salté por anillos de fuego, volví a correr restregándome por el suelo tratando de apagar las llamas que mas de una vez prendieron el traje para evitar que nadie me reconociese. Aunque ya más de uno había reconocido a un hijo de Noa bajo la máscara, y la propia “monja” lo había confirmado sin ser consciente de que eso era tan peligroso como dejar un niño en la puerta de una iglesia...

fuera como fuese, el tormento terminó. Helio dio la orden y aproveché el momento en que lanzaron las bombas de humo para aumentar mi tamaño quitándome el disfraz y estallar esparciendo el gas de mi interior libre de barreras de tela. Era momento de correr y dada mi condición inestable y mi incapacidad para hacerlo, salté tan rápido como pude a la espalda de “la monja” y me dispuse a descansar mientras mi compañero pagaba su indiscreción cargando con mi peso.

El grupo corrió por los pasillos durante varios minutos, corrieron y corrieron a través de pasillos deshabitados la mayoría, y los que no lo estaban, lo estuvieron después de que Helio obrase su magia. El grupo estaba cada vez mas cansado, y yo no había descansado lo suficiente para moverme por mi mismo. Los brazos a duras penas se agarraban a mi compañero y mas de una vez estubieron a punto de soltarse y dejarme atrás. Pero aunque el cuerpo me fallaba y su consistencia todavia no era... consistente, mi mente todavía seguía tan lúcida como el día en que salí de la vaina.

Cuando una pequeña “orejas picudas” se cruzó en el camino del grupo Helio por poco hizo lo que mejor sabía hacer, y si no hubiese sido por el “Añoso” que paró su brazo lo hubiera echo salpicando el suelo con el néctar de su cuerpo. Pero no fue así. En lugar de eso los dos “mamones” empezaron a discutir sobre que hacer con la que parecía ser la “Semilla” (hijo) de nuestro “abono” (Benefactor). Ambos tenían razón. Si la misión era tan importante como decían, cargar con una “semilla” inacapaz de defenderse por sí misma retrasaría el objetivo y resultaría un estorbo cuando la lucha diera comienzo. Sin embargo, si la Eclesia era una plaga tan dañina como los “paga anos” decían, la “semilla” estaría tan a salvo como cualquiera de nosotros cuando la verdad sobre la embajadora se descubriese, y ni sus grandes orejas ni sus encantadores ojos verdes la mantendrían con vida más tiempo que un topo frente a una Dríade.

-Parece un “Capullo” (joven) sano y fuerte, sus piernas son largas y su cuerpo delgado; y no parece cansada.

me bajé de un salto de la “monja” y caminé hacia la pequeña apoyando las manos en el suelo y arrastrando las piernas.

-Todos vosotros estáis cansados y ya no corréis tanto como antes. Y si hay algo que amo más que a Noa y a mis hermanos, es a mi mismo. No voy a morir aquí por que dos “mamones” no sepan que hacer con sus “semillas”... ni por qué un “mamón” no corrió lo suficiente cuando era necesario...- lancé una mirada a la “monja” que estaba tan cansado como cualquier otro y sus piernas flacas no parecían estar tan en forma como las de Helio o “eldelmoño”. -El “capullo” será mis piernas hasta que me recupere, podéis decidir que hacer con ella después mientras corremos. ¿De acuerdo?



”velocidad 2” :

Acción 1: Explotar y liverar “gases nocivos” de acuerdo al plan.
Acción 2: sugerir llevarnos a la niña y usarla de montura renovada.
Acción 3: sugerir salir de allí cagando leches.

aparte de eso, disculpad por fallar en un turno y el retraso en este, además de su mas que evidente brevedad. Demasiadas cosas en la cabeza, y demasiadas pocas ganas de rolear, para ser sinceros. Pero creo que ya he recuperado las ganas y la motivación, así que espero no volver a fallar TT

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Dom Jul 10, 2016 5:39 pm

La obra de teatro fue una espera atroz, aguardando entre las tinieblas por nuestro momento. Entonces solo escuchábamos esa ridícula actuación mientras por dentro reíamos y temblábamos por que llegara ya aquel momento de gloria.

Hasta que por fin, nos llamaron para empezar el show, caminamos hasta el centro del salón y cada quien empezó a hacer lo suyo, improvisando, pues en la mayoría de los casos ninguno habíamos tenido tiempo de ensayar algo.

Entonces empezamos cada uno, yo con un montón de objetos diferentes lanzándolos y haciendo malabarismo a las malas… manejándolos sutilmente para que cayeran en un lugar preciso, lo cual a veces de primera no lograba... Mientras tanto los otros saltaban, lanzaban fuego, cuchillos y demás.

Lo que ocurrió en el escenario fue un bochornoso espectáculo humorístico altamente impactante, de bajísimo presupuesto, el cual afecto notablemente la expresión del público.
Debo admitir que la pequeña habichuela tiene las semillas bien puestas para dar semejante espectáculo llameante como el que dio.  Fueron momentos inolvidables cuando el pequeño frijol saltaba mal y se incendiaba con el fuego del anillo, entonces se ponía a rodar en el suelo para apagarse y no morir quemado, todo esto fue de gran agrado a nuestro perturbado público que no sabía si reír o llorar.

Yo no tenía tiempo de fijarme en los demás, pues me encontraba muy concentrado en los objetos que movía, los cuales por distracciones como esa con frecuencia se caían,  Lo mismo pasaba con el viejo borracho de Manecios que no atinaba ni una pirueta con esas cimitarras falsas. Todo esto nos ayudaba distrayendo de los detalles sospechosos de nosotros y nuestra actuación ante la aguzada mirada de tantos espectadores de renombre.
Tanta torpeza  resultaba ser tan evidente que el show se podría tomar como un insulto, de no ser  por que el arzobispo, que parecía también estar bastante ciego, acogió nuestra obra de mierda y la degustó con deleite, Tanto fue que Incluso vino a pagar en persona con todo y su cojera.

Fue allí que llegó el momento tan esperado de la acción, Crick estalló e inundó rápidamente el salón con su gas toxico, el cual también se chuparon con deleite todos esos estirados, mientras tanto Helio nos indicó el camino y empezamos a correr.

Entre tanto Crick salto a mi espalda haciéndome sentir su enfado ante mi indiscreción, se agarró fuerte de mí, pero por fortuna no era tan pesado.

Esta bien señor Fifí, no meteré más la pata.

Entonces nos fuimos corriendo de aquel salón entre el humo de las bombas que nos cubría en un espeso velo sombrío.

Guiados por Helio Corrimos siguiendo el paso del equipo por espaciosos salones y después por los pasillos internos, teníamos que correr muy rápido, pero también me importaba no cansarme para estar preparado para lo mucho que estaba por venir, solo trataba de absorber todo el aire necesario a través de esa incomoda mascara.

Corrimos un buen rato sin encontrarnos con ningún obstáculo mientras los muchachos y helio empezaban a discutir sobre por que lado era el camino indicado. Las rutas se les estaban perdiendo del recuerdo o quizás la adrenalina del momento estaba triturando nuestros nervios. Nos detuvimos un momento para discutir todo esto de los riesgos, los cuales ya no hacia falta discutir, sino asumir. Por lo que la mejor idea era no retrasarse y seguir corriendo, sabiendo que esos martillos vendrían implacables por nosotros en breve.
Continuamos descendiendo por esos sótanos donde encontramos varias victimas del filo de las tonfas y las cimitarras del equipo, yo siempre tomando una cierta distancia para evitar las salpicaduras de sangre, luego continuábamos sin importar nada mas que avanzar y rajar, como debe ser.

Hasta que nos topamos con una pequeña niña indefensa que casi parten a la mitad, de no ser por que resultaba ser la hija de la embajadora fallen, aquella mujer estirada que había llevado su par de felinos al baile.
Yo no caía en cuenta de la importancia que tenia esa muchachita para nosotros en semejante momento, y sobre todo para Manecios que se veía bastante alterado, era una escena que no podía creer, sobre todo que aun seguíamos allí discutiendo si la llevábamos a correr o que hacíamos con ella. Abría sido simple para mí decidir dejarla allí y seguir corriendo, pero esto no era una opción para Manecios.

Lo que realmente me preocupaba era la eclesía tan cerca para aplastarnos, y el tiempo que corría sin pausa. No quería caer en sus manos, pero no le desearía eso mismo a una muchachita como ella.

Crick propuso llevárnosla pues ella sola seria asesinada con celeridad, mientras que corriendo le seria mas útil, y diciendo esto salto a su espalda cambiando a un vehiculó mas descansado, por lo cual me sentí aliviado y asentí.

Bien, Espero que sepas correr Alyssel, y ojala también luchar, como ya te darás cuenta, la muerte nos persigue. Así que en marcha.

FDI:
Velocidad 1
Accion: mover los objetos con la mente.
correr y correr

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Ago 14, 2016 8:10 pm




LUGOR JUMTHER


Lugor invocó con éxito al espíritu y canalizó las cadenas de obediencia hacia el felino. Pero la ágil bestia del Bosque Azul esquivó las cadenas de obediencia con un salto lateral a gran velocidad cambiando de objetivo hacia Licandra por su retaguardia. La ciborg, transformada en lobo, se encontraba enzarzada en una pelea de bestias con el otro felino. Éste había atacado con gran velocidad, pero la transformación el lobo la permitió esquivar el primer envite y contraatacar al sorprendido lince.

Licandrá logró darle un mordisco en el abdomen al felino que le atacaba desparramándose sus tripas por el suelo, pero el lince del Bosque Azul respondió mordiéndole en el cuello a la ciborg con tal fuerza que la desequilibró, y el otro lince aprovechó para lanzarse sobre su costado clavando sus afilados colmillos en el abodomen y arañando con sus duras y frías garras la zona costal de Licandra.

Mientras las peleas con el capitán de la guardia y la embajadora seguían su curso. Lorn había logrado desestabilizar a Ser Luthien y le había herido en el costado izquierdo, mientras Naithas se recuperaba y cargaba con furia hacia el capitán. Pero este, pese a su herida, logró deshacerse de Lorn golpeándola en la cabeza con el mango de la alabarda mientras empalaba a Naithas en el abdomen con el filo al saltar éste sobre el capitán.

Por otro lado, Serentine y Naliara seguían acribillando a la embajadora mientras esta intentaba resistir con su escudo arcano. Pero el escudo empezaba a quebrarse. Cuando se quebró la embajadora lanzó un haz de energía a Naliara que la lanzó por los aires estrellándola contra la pared, y luego lo dirigió hacia Serentine. Sin embargo la Guardiana fue más rápida que la embajadora, y aprovechando que el escudo de energía había sido quebrado disparó una certera bala explosiva que reventó la cabeza de la embajadora en una nueve de sangre y sesos.



CRICK Y DOMENICUS


– Joder…– Farfulló Helios. – Está bien… – La decisión de Crick parecía incuestionable una vez que ya se había apropiado de su nueva montura, porque Manecios agarró del brazo a la muchacha fallen y empezaron a correr.

Llegaron a las catacumbas de la Catedral, que se mezclaban con los túneles antiguos de la ciudad, y tras más de veinte minutos descendiendo y corriendo por el intrincado laberinto llegaron a la posición acordada con Maya y el resto de los paganos. Era una gran sala funeraria de los antiguos pobladores. En su interior había más de un centenar de paganos esperando. – Joder, ya era hora… – Protestó Maya que se encontraba sentada sobre el ataúd fumando con cara de aburrimiento. – Llevamos aquí horas esperando… Entre el olor a muerto y la peste de una quinta parte del ejército de Sodoma hacinados en este estercolero pensaba que me moría, joder.

– Yo también me alegro de verte… Y no te quejes, que tu llevas el mismo tiempo sin ducharte que estos… – Comentó sarcásticamente Manecios.

– Vete un poco a la mierda, gilipollas. – Le espetó Maya mientras el viejo pagano soltaba una profusa carcajada. Luego se dirigió a Crick y a la niña. – Aquí está mi abha favorito… ¿Qué tal la excursión? – Cogió a Crick, le dio un fuerte achuchón y lo dejó en el suelo. – ¿Y tú pequeña qué haces aquí? Tendrías que estar con tío Tefaryl…

– Es una larga historia… – Interrumpió Manecios.

– Como todo… – Protestó la pagana. – ¿Y este es el famoso arzobispo? No parece gran cosa…

El arzobispo seguía llorando y pataleando en el hombro de Kaliban. – Sol… Soltadme… Por favor… Yo…¡Por favor! ¡So…solo soy un humilde hombre de Dios, nada más! ¡¿Qué queréis de mí? Tengo dinero, mucho dinero, ¡puedo haceros ricos! ¡Soltad…me por favor! ¡Por favor! – El arzobispo parecía cada vez más confuso y mareado, y acabó vomitando sobre la espalda de Kaliban. – ¿Dónde...de…de… estoy? ¿Dónde está ma…ma…má? ¡Mamá! ¡Mamá! ¡No quiero dormir!

– ¡Dios, qué asco! ¡Le mato aquí mismo! – Rugió Kaliban.

– Qué patética criatura. – Maya le escupió a la cara del arzobispo.

– Como todos los de su clase… En marcha, no hay tiempo que perder. Ya nos deben de estar siguiendo ¿Dónde está Nakhil?

– Aquí, Jefe. Ultimando los fuegos artificiales. – El broken se encontraba sobre un carromato tirado por paganos, haciendo ajustes a las bombas.

A Crick le devolvieron sus tonfas y a Domenicus su estileto, y se les permitió cambiarse a sus ropas normales si querías. Lo mismo hicieron Kaliban, Helio y Manecios. Una vez todos estuviesen preparads, el dilatado grupo se puso en marcha en dirección a su objetivo por los túneles. Finalmente llegaron a un túnel sin salida. Despejaron de piedras el final del camino con unos pocos explosivos dando lugar a una gran cueva presidida por un enorme y grueso muro de metal blindado. A los laterales había dos puertas para ascensores que debían de conducir directamente a la Catedral. – Sabotead los ascensores. – Ordenó Helios. Y un se dirigieron a las puertas de los mismos sellándolas con metal fundido que salía de sus manos. – Bien, la hora de la verdad. Estad alerta, y esperemos que funcione tu plan, Manecios… – Helio cogió del cuello al arzobispo y lo arrastró unos metros para que los Guardas Teutógenos los pudiesen ver bien. – ¡De rodillas! – Gritó al arzobispo.

– Por favor… Por favor…– Sollozó el arzobispo. – Solo… solo qui…quiero ir a casa… Por… por favor…

– ¡De rodillas! – Helio le dio una patada en la pierna y el arzobispo calló al suelo de rodillas. Luego desembainó su cimitarra y la puso a la altura del suelo. – ¡Oídme bien! ¡Abrid la puta puerta o le arranco la cabeza a vuestro arzobispo! – Helio esperó unos momentos, mas no obtuvo respuesta. – ¡Tres! ¡Dos!...

– ¡Por Dios, hacedles caso! ¡No quiero morir!– Interrumpió el arzobispo gimiendo penosamente mientras las lágrimas y los mocos recorrían su anciano rostro. – ¡Abrid la puerta! ¡Abridla!

– ¡No podemos, Excelencia! – Respondió una voz desde el otro lado de la puerta metálica.

– ¡Sí podéis! ¡Abridla! ¡Abridla! ¡Soy… soy vuestro arzobispo y os ordeno que la abráis!

– ¡Señor… Lo siento… pero…! – La voz parecía dubitativa.

– ¡Por todos los ángeles y arcángeles! ¡Abrid la…la…la puerta de una condenada vez! ¡Os ju…juro que os excomulgo y…y conde…de…de…no vuestra alma a la condenación enterna! ¡Las llamas del… del… del… Infierno os consumirán por toda le eternidad! ¡Vuestro…tro linaje quedará maldi…dito y vuestra pro…prole será devorada por viles demonios! ¡A…a…a…a…brid! ¡Abrid! ¡Abrid! – El arzobispo pataleaba, lloraba y gritaba presa del miedo. – ¡No… no quiero morir!

Hubo unos minutos de tenso silencio. No había respuesta del otro lado. Pero finalmente se empezaron a huir fuertes crujidos metálicos y la muerta del búnker se empezó a levantar emanando una lúgubre luz fosforescente desde el otro lado.

– ¡A formar! ¡Y cuidado, nos espera una dura batalla! – Helio agarró al arzobispo del cuello sujetándole bien fuerte para que no escapase. Mientras era rodeado por el resto del equipo, protegiendo a Helio y a Nakhil, que transportaba el explosivo en el carromato. – ¡Entrad!

– Tú no te separes de mí, yo te protegeré. – Le dijo Maya a la muchachita fallen.

Poco a poco el grupo fue entrando en el interior del búnker, desplegándose ante ellos la magnitud del búnker. Se trataba de una enorme cueva abovedada, recubierta de placas de metal fundido parecidas a las que recubrían el Hipercubo, alzándose a tal altitud que el techo no podía estaba oculto por las brumas y vapores internos. En el centro reposaba un antiguo templo en forma de pirámide de una civilización ya olvidada y sobre este se encontraba erigida majestuosamente la puerta cardinal. Rodeando al templo se encontraban las seis torres con generador de escudo que había descrito Nakhil la noche anterior.


Puerta Cardinal:





Generadores de Escudo:





Mientras iba penetrando el grupo en el interior, iban siendo rodeados por docenas de guardas teutógenos formando un inquebrantable muro de escudos y armaduras pesadas. – ¡Estáis rodeados! ¡Esto no tiene por qué acabar en tragedia! ¡Rendíos ahora y tendréis un trato justo! – Dijo una voz entre los guardias teutógenos.


Guardias Teutógenos de Eonburg:





Helio hizo caso omiso a la advertencia. – ¡Romped su formación y repartíos entre los generadores para desconectarlos! ¡Una vez posicionados todos esperad a la bengala para desenchufarlos. – Empezó a repartir posiciones. Finalmente llegó al grupo del abha y el monje. – ¡Crick, Domenicus y Kaliban, vosotros os encargaréis del que está al pie de la escalinata principal! ¡Y ahora, cargad! – Los paganos empezaron a cargar contra la guardia teutógena. Eran más los paganos, pero estaban mejor pertrechados los teutógenos, por lo que las primeras bajas fueron de los de Sodoma. Sin embargo, el envite debido al número era empezó a romper la formación de los teutógenos. Dos guardas teutógenos armados con martillo y escudo se interponían entre Crick, Domenicus y Kaliban y su objetivo. Kaliban empezó a cargar contra el de la derecha.


FDI:

En primer lugar, Lugor, lamento que tu parte sea tan corta en comparación a la otra, pero los combates tienden a ser más cortos y frenéticos que los eventos narrativos…
Respecto al combate:
Lugor: El hechizo de Lugor ha fallado y el lince lo ha esquivado. Licandra ha logrado herir casi mortalmente a un lince, pero se encuentra en el suelo, herida con una mordedura en el cuello y otra mordedura en el abdomen, a la vez que sendos arañazos en el costado. Uno de los linces lo tiene encima por lo que dificulta su movimiento. Lugor tiene plena movilidad, ya sea para ayudar a Licandra o para involucrarse en otros combates.
Crick y Domenicus: Tenéis a dos guardias teutógenos que os impiden seguir avanzando, pero tenéis la iniciativa de combate. Kaliban está cargando contra el que está a la derecha.


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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Mar Ago 23, 2016 6:22 pm

De nuevo nos pusimos en marcha. El grupo volvió a correr y yo me recuperaba poco a poco a lomos del pequeño “Capullo”. No hubo discusiones y la pequeña siguió con el grupo hasta que nos reunimos con el grupo de Maya. La hembra nos recibió enérgicamente, alzándome en sus brazos y abrazándome con fuerza antes de dejarme de nuevo en el suelo sobre mis piernas ya recuperadas.

-Muy bien...- Respondí a su pregunta alzando un pulgar imitando el gesto que muchas veces había visto y parecía habitual entre los “mamones”.-Tenemos una nueva amiga.

Inmediatamente Maya se interesó por la pequeña de orejas grandes y el “mamón” arrugado que habíamos “robado” (raptado). Yo me acerqué al grupo de paganos que guardaban nuestras armas y las estaban repartiendo. Coloqué la armadura en el brazo ajustando las correas de las armas y me eché la vieja tela a la espalda ocultando el brillo de mis “huevos”. Después, empezó la lucha. Y me preparé para ella restregando el filo de mis armas sobre mi glándula venenosa.

Atravesamos un túnel en el que los paganos se abrieron paso con sus artefactos explosivos y llegamos a una gran sala, nuestro objetivo estaba al otro lado de la puerta y Helio empezó a dar gritos al otro lado. Pronto respondió una voz y comenzó una negociación que no gano tanto la labia de Helio como el miedo a regresar a la tierra de la “pasa mamona”. Las puertas se abrieron y el enemigo cubierto de pieles de acero nos rodeó rápidamente. Las ordenes estaban dadas, y aunque nunca antes había estado en aquel lugar, los planos y las descripciones dadas la noche anterior permanecían en mi memoria y me daban la seguridad de conocer el lugar tan bien como cualquier otro en el que ya hubiera estado.

Dos enemigos se interponían entre nosotros y nuestro objetivo. Kaliban cargó y yo le seguí. Corrí detrás de él y escalé rápidamente su cuerpo hasta su gran espalda y me impulsé sobre su hombro con mi brazo izquierdo, aumentando su tamaño para saltar por encima del enemigo de la izquierda y que la caída fuese lo más alta posible. Mientras volaba sacaría una de las tonfas con la mano derecha y aumentaría el tamaño del brazo para golpear a mi enemigo desde arriba con toda la fuerza de la caída sumada a la de mis brazos agigantados y el arma sujeta con ambos brazos alineada con los antebrazos. Seguramente ni mi tonfa ni el veneno del arma no llegase a atravesar su piel de acero pero esperaba que la fuerza del golpe fuese al menos suficiente como para dejarlo dormido el suficiente tiempo para que Kaliban lo rematase con su gran espada.



”velocidad 2” :

Acción 1: ungir el filo de las armas con veneno gracias a “Entrepierna peligrosa”
Acción 2: saltar sobre kaliban e impulsarme hacia arriba con el brazo derecho usando “Thanatos “
Acción 3: usar “Thanatos “ en el otro brazo y golpear al enemigo con ambos brazos + tonfa.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Jue Ago 25, 2016 2:41 am

Alrededor de la pareja ocurrían otros combates, que en lugar de cables y fluidos desconocidos brotando de las heridas, era la sangre y las entrañas las que hacían acto de presencia.

Los disparos del arma de Seretine contra el escudo de la embajadora fallen hicieron el ruido necesario como para evitar que Lugor alcanzará a escuchar el "cloc" que hizo el cráneo de la caballero Lorn al ser golpeado por el arma, y si el caballero Naithas gritó o gimió de dolor tampoco lo escuchó. Al parecer, desde el principio el caballero estaba destinado a ser atravesado por la alabarda del capitán traidor.

Apenas los destellos del combate de Seretine,  Naliara y la Embajadora fueron captados por el ojo de Lugor, justo en el momento en que este observaba como el felino cambiaba de objetivo, Naliara volaba por los aires después de recibir directamente un poderoso haz de luz y después un segundo ataque fue dirigido contra Seretien y la cabeza de la fallen desapareció de sobre sus hombros con un dramático estallido.

Lugor no esperaba que aquel feroz animal cambiara de objetivo con tal rapidez y a la vez esquivar sus cadenas ¿O fue una casualidad, el felino al ver a su compañero mal herido, decidió ir a su ayuda y justo en el  momento en que cambió de blanco esquivó sin intención las cadenas que lo doblegarían? Eso nunca lo sabría, en aquel momento no había tiempo para detenerse a pensar en aquellos detalles. Licandra estaba aparentemente mal herida, eso le pareció a su amo, al ver que el felino que ella hirió la atacó al cuello y luego el otro le clavó los colmillos en un costado – ¡Licandra!- Entonces dirigió sus cadenas de obediencia hacia los atacantes de su compañera, una cadena para cada felino, esta vez les arrancaría el alma a esta bestias sin esperar a que comenzaran  a soltar sus mandíbulas por causa del drenaje de energías.

Licandra no sintió dolor, pero sí el equivalente en su sistema, sus sensores comenzaron a avisarle del daño recibido y su programación comenzó a sugerir protocolos de auto conservación y mientras la desorientación se mantenía, solo pensaba –Esperen a que logre zafarme gatos idiotas… dos contra… uno… eso no es… justo-

Si el exorcista lograra acabar con los atacantes de su compañera ciborg, su siguiente objetivo sería el capitán, quien a pesar de estar herido continuaba en pie de batalla, aprovecharía que su arma punzo penetrante estaba clavada en el cuerpo de Naithas y trataría de hacerlo víctima de sus cadenas de obediencia. Lugor no desea acabar con su vida, pero ahora está en una posicion en la que debe decidir con la mente en frio. Este hombre debe por lo menos recibir un juicio justo, como el que recibirá él mismo al terminar todo esto, pero ahora le tocó al exorcista la candidatura para ser juez y verdugo.

Juicio justo...¿Por qué no me lo creo del todo?- Se preguntaría.

Si Lugor no logra liberar a Licandra, esta soltará una descarga eléctrica para afectar a las bestias y procurar liberarse.

Si el combate contra los felinos y el capitán acabase; con notorios, pequeños y breves movimientos anormales de su cabeza a causa de la mordida en su cuello, Licandra insistirían en que ella puede continuar, casi hablándole con los ojos a Lugor, haría que en silencio aceptase que  continúe participando en el rescate a pesar de estar derramando fluidos por la herida del costado, informando a su superior inmediato que ella es parte importante suya, una herramienta imprescindible, en especial para cumplir con esta misión que pone en riesgo la seguridad de la ciudad y eclesia, agregando además, que ella no siente dolor y aún puede ser usada como un buen escudo. Licandra concentraría la cantidad necesaria de pelaje para mantener esos líquidos dentro de sí. Al transformarse perdió el uniforme que le asignaron para estar en el gran festejo, ahora si vuelve a su forma humanoide se verá obligada a mostrar atuendos de piernas o mangas cortas, sin volver a ponerse aquel uniforme ya que la premura apremia y no se siente a gusto usando atuendos de la eclesia, menos frente miembros de los paganos.

FDI:
Lugor- Velocidad 1:

Sub acción 1: Atacar con cadenas de obediencia a los Linces, otra vez + Sub acción 2: Arrancarles el alma a cada uno.

Si Lugor Logra liberar a Licandra:
Lugor, Sub acción 3: Atacar al capitán con cadenas de obediencia

Si Lugor no logra liberar a Licandra con cadenas de obediencia:
Licandra, Sub acción 3: Licandra libera descarga eléctrica para dañar a los linces para que la liberen.

Si Licandra queda libre de los linces por la cuenta de Lugor o por su cuenta:
Licandra, Sub acción 4: Licandra usa el pelaje de su cuerpo, para crearse un vendaje en la herida del costado
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Dom Ago 28, 2016 9:36 pm

Manecios tomó a la niña fallen y continuamos corriendo, descendiendo a toda velocidad por las catacumbas y  pasajes  laberínticos  que revelaban sucesivamente distintas etapas de profundidad hasta llegar a unos túneles subterráneos.

Traspasamos catacumbas antiguas y olvidadas en las entrañas de la ciudad, donde confirmamos la posición acordada con maya, la cual nos condujo a un inmenso salón intraterreno lleno de tumbas, escuchando a la distancia a una muchedumbre de gente. Se trataba de más de un centenar de guerreros paganos listos para pelear. Por un corto lapso de tiempo tendríamos un respiro con la tranquilidad que produce tener un centenar de paganos armados a tu lado.

Al llegar nos recibía Maya sentada fumando ansiosamente, sobre un ataúd, ella empezó con los reclamos… “Llevamos aquí horas esperando”…  Al parecer estaba desesperada por la peste del lugar. Sin embargo  al ver a Crick su ánimo salto a otro completamente mas dulce al instante, recibiéndole con afectuosas caricias. También se sorprendió al ver a la niña fallen, la cual desde todos los puntos de vista resultaba increíble haberla encontrado vagando por estos lares.
El reencuentro fue corto, pero reconfortante, a pesar de nuestras diferentes procedencias ya podía sentir cierta familiaridad con esta gente que apenas conocía, y también echar de menos a los ausentes como el fallen y el demonio.
Me regresaron el abrecartas y el habito monacal andrajoso,  volví a sentirme en mi habitual yo, fue un alivio pues ese traje ya estaba empapado de sudor por la agotadora huida, al ponérmelo de inmediato sentí mi zona baja mas libre y ventilada.

Entonces seguimos a la multitud hacia unos túneles donde nos abrimos paso mediante artefactos explosivos hasta que nos topamos con un gran muro de metal de apariencia inexpugnable. Helios se adelantó y agarro al arzobispo del cuello, presionándolo  para que suplicase frente a los guardias que abrieran las puertas.
El proceso de negociación no fue largo, los guardias se negaban y el arzobispo chillaba de la manera más cobarde por su patética vida. Finalmente los guardias abrieron las compuertas y accedimos al recinto.
Empezamos a avanzar: El lugar estaba blindado en cada pared y en su interior habían extrañas construcciones que proyectaban rayos de energía, estos eran los escudos que protegían a la puerta cardinal.
Sostenida sobre un templo en una pirámide que emitía una energía radiante, se erigía la famosa puerta cardinal. Ese templo me cautivaba por la cantidad de secretos que seguramente albergaba, por los cuales mi corazón palpitaba deseoso de descifrarlos. Era imposible para mí ignorar aquel fulgor que me llamaba con insistencia, pues en él se encontraban las respuestas a este largo y sufrido viaje, preguntas que no me dejaban dormir por las noches.
Desgraciadamente no estábamos solos, y acercarme iba a ser muy complicado. Ya que en seguida emergieron de cada rincón un lote de guardias teutógenos fuertemente armados advirtiendo que nos rindiéramos como siempre.

El número de nuestras fuerzas eran mucho mayores pero estos no retrocedían sino que se organizaron en una formación defensiva, apertrechados con sus imponentes escudos y martillos.
Helios ordenó el ataque y que nos dividiéramos en grupos para alcanzar las torres y desactivar la potencia que sostenía el escudo.

Los guerreros paganos arremetieron contra los guardias teutógenos siendo repelidos como las olas que golpean contra las rocas, su formación les permitía contraatacar con furor destrozando los cuerpos de los paganos con precarias armaduras.
Rápidamente nuestro grupo fue interceptado por dos guardias armados que se anteponían a nuestro objetivo, Kaliban fue por el de la derecha y de inmediato entramos en acción, Crick se adelanto trepándose en Kaliban y saltando desde allí. Ambos combatirían contra el mismo guardia, mientras que a mi me tocaba vérmelas contra el de la izquierda.
Tenia que neutralizarlo para abrirme paso hasta mi objetivo, desactivar todos los generadores para poder alcanzar la pirámide y llegar hasta la puerta. Me preguntaba que pasaría si alguien se aproximaba golpeando su cuerpo contra ese campo de energía, seguramente no seria nada bueno, pero aun estábamos lejos de averiguar eso. También tenía una pequeña arma de fuego guardada que podía disparar pero tendría que estar bastante cerca para apuntar con esta miopía…

Entre tanto el enemigo se acercaba lentamente pero sin vacilación, y ante el furor de la batalla llamé a mis fuerzas paranormales con el subidón de adrenalina,  haciéndome uno con la energía que fluía por mis venas. En el momento en que estuvo lo suficientemente cerca, elevé mi mano y enfoque mi poder paranormal sobre su cuerpo elevándolo y lanzándolo con fuerza hacia la izquierda desde una buena altura para que con el peso de su propia armadura se lastimara al caer. Mi intención era arrojarlo cerca de un grupo de paganos quienes al verlo caer lo agrediesen en el suelo.

FDI:
Velocidad 1:
Técnica: mover objeto- repeler:
Lanzar a mi enemigo hacia la izquierda golpeándolo contra el suelo, dejándolo cerca de algunos guerreros paganos que se hallen a la izquierda.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Sep 13, 2016 9:57 pm





CRICK Y DOMENICUS


Crick logró cargar con éxito aprovechando el movimiento de Kaliban. El soldado teutógeno había logrado resistir la carga del demonio, pero se encontraba totalmente concentrado forcejeando cuerpo a cuerpo por lo que no pudo responder al ataque sorpresa del abha. Crick escaló y saltó sobre Kaliban aumentado considerablemente el tamaño de su brazo y mientras caía logró impactar sobre el yelmo del soldado. El choche de metales produjo una lluvia de chispas y desequilibró con la suficiente fuerza al Guarda Teutógeno que este perdió el equilibrio y cayó al suelo permitiendo a Kaliban clavar su pesado mandoble en el esternón atravesándole todo el tórax. El soldado se retorció brutalmente mientras un horripilante sonido gutural emanaba de sus boca antes de morir.

Mientras Domenicus se encargaba del otro soldado usando sus poderes mentales. Se concentró para levantar al Guarda Teutógeno, pero la distancia y el peso del soldado jugaron en la contra del monje. Aunque pudo acertar con su hechizo, el soldado estaba a la suficiente distancia como para que el empuje de su hechizo se viese debilitado, y debido al peso de la armadura santificada y todo su arsenal armamentístico hizo que el Guarda apenas se elevase medio metro del suelo antes de volver a caer sobre el suelo.

El soldado reaccionó rápido, y en vez de atacar contra Domenicus cargó a gran velocidad contra Kaliban, que se encontraba ocupado rematando al otro soldado propinándole una patada que lo derribó lanzándole varios metros hacia atrás. De manera simultánea el Guarda Teutógeno arremetió con su escudo fuertemente a Crick. El escudo, con armazón de picos en la parte frontal se clavó en el cuerpo del abha produciendo varias heridas en su abdomen. Pero el golpe fue tan fuerte que hizo salir a Crick volando en dirección a Domenicus, quien sin tiempo para poder esquivarlo se vio impactado por el abha cayendo los dos al suelo derribados y aturdidos.

Cuando Crick se recompusiese, con un fuerte dolor en el abdomen, del que surgía un líquido verdoso y en la cabeza a causa del impacto con Domenicus y el suelo se daría cuenta que sus dos tonfas se habían esfumado de sus manos debido al impacto. Si miraba, una de ellas se encontraba cerca del pie del guardia teutógeno, antes de esfumarse entre el tumulto de una patada que le había propinado el soldado. Éste luego miró al abha y al monje y empezó a cargar para rematarlos. La otra se encontraba clavada en el hombro derecho de Domenicus mientras la sangre manaba con fuerza. El dolor era agudo, y más debajo de la herida ni siquiera llegaba a sentir el brazo. Tenía la extremidad totalmente incapacitada.



LUGOR JUMTHER


Lugor volvió a conjurar sus cadenas de obediencia sobre los felinos. Como estos se encontraban enzarzados en la lucha con Licandra no pudieron reaccionar lo suficientemente a tiempo y fueron impactados de lleno por ellas. Lugor intentó arrastrar el alma de los felinos. El lince moribundo no opuso resistencia y su alma abandonó el cuerpo muriendo. El otro lince intentaba zafarse de las cadenas espirituales mientras su alma luchaba por permanecer unida al su cuerpo. El lince soltó a Licandra y empezó a gritar ferozmente mientras se revolvía contra sí mismo presa del dolor. Luchó y luchó, pero pronto los rugidos se transformaron en gritos de dolor, y luego en lloro. La bestia cada vez oponía menos resistencia mientras sus piernas flaqueaban y su cuerpo se derrumbaba. El llanto de la bestia fue apagándose cada vez más y más hasta que finalmente su voz se apagó y su cuerpo quedó inherte sobre el suelo, había muerto.

Mientras la lucha con el capitán seguía. Ser Luthien se zafó del cuerpo moribundo de Naithas y cargó contra Lorn, que estaba todavía recuperándose. Todavía de rodillas resistió el golpe de alabarda con bloqueándolo con sus dos espadas, mientras se levantaba. Ser Luthien continuó con una serie de veloces estocadas que la soldado intentaba bloquear como podía mientras iba perdiendo poco a poco su posición. Esta retirada continuó hasta que una estocada logró escaparse entre sus dos espadas y golpearla en el abdomen perdiendo el equilibrio. El capitán se disponía a rematar a Lorn cuando sonó un fuerte disparo y la pierna izquierda de Luthien desaparecía en una nubecilla roja de sangre y carne. Luthien cayó de rodillas al suelo. Lorn se levantó colocó sus dos espadas en el cuello del capitán y lo decapitó.  

La batalla había finalizado. Lugor había salido bien parado de la lucha, sin heridas, aunque algo cansado por el uso repetido de sus cadenas. Licandra había tenido menos suerte, aunque las heridas de su vientre eran superficiales, las del cuello habían afectado a sus circuitos y se sentía mucho más torpe, como si las órdenes a sus miembros tardaran más en llegar, con un retraso de milisegundos, pero lo suficiente para desconcertar y desorientar a la ciborg afectando a sus capacidades motoras.

Serentine se acercó al cadáver de Luthien y le escupió a la cara. – Hijo de puta traidor. – Luego se volvió hacia el resto con frialdad. – Nathias está medio muerto y la chica de la sabana inconsciente. Que se encarguen los demás, nosotros tenemos que cazar. ¡En marcha! – La Guardiana dio la orden al resto del escuadrón y una vez el resto se puso en marcha empezaron a correr siguiendo el rastro de destrozos y cadáveres dejado por los fugitivos. No habían tenido misericordia con nadie: soldados, sirvientes, incluso niños. Todos muertos. Tras un buen rato corriendo se encontraron de frente con Solomon Squalor y Ariel Lau.

– ¡Guardiana! – Gritó Squalor.

– ¡No tengo tiempo! ¡Han secuestrado al Arzobispo!

– Y como no volviste a cagarla, Serentine. El fracaso te persigue. – Se burló Ariel.

– Ahora no es el momento, Lau. – Le interrumpió enfadado Squalor. – Lo sé, Guardiana. Y se dirigen a la Puerta Cardinal. Me han informado que estaba bajo ataque y marchaba a defenderla. Venid conmigo. A los ascensores.

Serentine asintió y empezó a seguir a Squalor en dirección a los ascensores que comunicaban directamente con el búnker en el que se alojaba la Puerta Cardinal. Llegaron al ascensor y esperaron hasta que se abrieron las puertas. Entonces todos entraron dentro y empezaron a descender en dirección al búnker subterráneo, pero al llegar al final algo fue mal. La puerta no se abría. – ¡Joder, está bloqueada! ¡Ayudadme a abrirla! – Gritó Serentine. Lorn y Serentine intentaron abrirla sin éxito con todas sus fuerzas. – ¡Mierda, está totalmente sellada! ¡Y si uso munición explosiva moriremos todos! ¡¿Alguna idea?!



FDI:


Informe de situación:

Crick: Estás herido en el pecho con varios agujeros sangrantes (o como se llame el líquido de los abhas). Además tienes un golpe en la cabeza por lo que estás algo mareado. Y estás en el suelo, caído sobre Domenicus. Una de las tonfas se ha perdido durante el combate, si quieres recuperarla tienes que buscar, la otra está clavada en el hombro de Domenicus.

Domenicus: Estás herido en el hombro derecho con una tonfa clavada y una herida sangrante. Además tienes totalmente incapacitado el brazo derecho. Estás tumbado en el suelo con Crick encima de ti.

A ambos: se os acerca cargando el otro guarda teutógeno.

Lugor: De momento estás intacto aunque poco a poco empiezas a notar el cansancio por usar tus habilidades. Licandra está herida en el vientre y en el cuello. Las heridas del cuello han afectado a sus circuitos y las órdenes de movimiento tardan más en llegar afectando a sus movimientos y su velocidad. Si sigues a la Guardiana os quedaréis encerrado en el ascensor con una puerta de acero sellada.


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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Miér Sep 14, 2016 8:42 pm

El soldado Teutogeno se acercaba arremetiendo hacia mí como un rinoceronte, de manera que lancé sobre él mi influjo sobrenatural para atraparlo, pero las cosas no resultaron esta vez como esperaba.

El sujeto venía a gran velocidad, así que me costó enfocar su cuerpo ya que aun estaba a cierta distancia.
Al verle correr sabía que no debía esperar, entonces emití  un fuerte choque de energía pero ocurrió que su peso era mucho mayor del que estaba estimando, mucho mayor que muchos objetos y personas levitadas anteriormente. La energía repulsiva fue insuficiente para levantarlo más de un metro, así que no funciono en lo absoluto.
El guardia fuertemente armado se repuso rápidamente pero al ver lo que sucedía cerca con Crick y Kaliban derrotando al otro guardia, cambió su ataque en esa dirección atacando a Kaliban con una patada que lo mandó volando varios metros.
De repente el guardia atacó a Crick con su escudo hiriéndolo con los pinchos de su escudo y lanzándolo directamente hasta mi posición, fue tan repentino que sin advertirlo, me extenuó un golpe seco y una cuchillada mientras veo  solo un destello blanco tras el cual me encuentro en el suelo.

Mareado en el suelo veía mi túnica pasar del marrón al rojo progresivamente y de nuevo me doy cuenta del dolor que no me deja mover mi brazo derecho. En el suelo trato de enfocar la situación y me doy cuenta de que Crick esta en cima mío, derramando un liquido verde.  Me doy cuenta que es su tonfa la que se me ha clavado como resultado del fuerte golpe.
Al girar veo a la distancia un polvero desde el cual emerge enfurecido el guardia Teutogeno que no pude controlar… ahora estaba mirándonos listo para atacarnos.
Mientras empezaba su marcha mortal, traté de reponerme con mi mano izquierda, aunque el dolor era muy fuerte.
Sabía que no había forma de lanzarlo con mis poderes psíquicos, mas aun, este descuido había provocado esta terrible situación en la que nos encontrábamos, una situación de vida o muerte.  Tendríamos que hacer algo conjunto para salir de esta.
Hablando entrecortado rápidamente le dije a Crick:

- Crick despierta, sácame esta tonfa  y mátalo, sé que estás herido pero no hay opción-

Mientras se acercaba el guardia continúe tratando de reponerme esperando que Crick removiera la tonfa y que el guardia estuviera a la distancia perfecta para entrar dentro de mi cono de barrido.

Tienes unos cuantos segundos-.

En el momento indicado emití el pulso psíquico tan fuerte como pudiera para shokear sus neuronas y dejar su mente en blanco el mayor tiempo posible.

-  ¡Crick ahora! -


FDI:
Velocidad 0
Acción 1: Usar técnica Barrido mental  de frente al guardia que viene.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Jue Sep 22, 2016 6:26 pm

-¡Los tengo!-Un aire triunfal recorrió el rostro del exorcista, los linces habían sido ensartados gracias a Licandra quien había servido de carnada, de inmediato las criaturas comenzaron a poner resistencia, la primera en caer fue la mal herida por la forma canina de la cyborg, esta no puso mucha resistencia y murió casi instantáneamente. En cambio el otro felino debió maldecir su suerte, pudo esquivar la primera vez al exorcista, pero en su intento de atacar al lobo cyborg se dispuso distraído para el exorcista y este lo ensarto cual aguja, ahora su alma estaba siendo extraída y era presa del dolor que esto cusa, luchó como se suponía, su cuerpo se retorcía, dio un espectáculo formado por una mezcla de movimientos y gemidos que le produjeron por un momento sentimientos de lastima al exorcista, pero se repuso de estos sentimientos al reflexionar, este animal era una víctima de su ama quien lo había puesto en esta situación sin darle oportunidad de reusarse, obviamente no lo haría, este animal de inteligencia básica, estaba amaestrado era un esclavo y mostraba una fidelidad que solo los animales y esclavos bien entrenados poseían, ahora obligados a enfrentarse al poder de un exorcista sucumben, tal vez satisfecho por obedecer a su ama, así que no debe haber espacio para la pena, están siendo liberados. Finalmente la criatura murió y Licandra quedaba libre.

Mientras el alboroto del combate contra el Capitán Luthien se acercaba a su fin, Licandra volvía a su forma humanoide y Lugor se preguntaba mientras la ayudaba a levantarse con cuidado y sin demora, qué tan parecidos son él y Licandra a la embajadora y sus mascotas felinas. El no obliga a Licandra a combatir, en lo contrario, ella es quien en la mayoría de las veces lo obliga a hacer las cosas que los ponen en peligro, pero las circunstancias lo llevarán a una situación en al que tenga que obligar a Licandra hacer algo que ella no quiera, si la situación llegase a depender de su decisión seguro que si lo haría, a pesar del amor que Licandra le tiene a su libertad, en fin, solo el creador sabrá que ocurrirá en el futuro.

El cuerpo de Naithas caía como un saco cuando Sir Luthien se lo quitaba de encima, sin dudar atacó con sus gran alabarda a Lorn, la mujer parecía estar perdida, una lluvia de ataques arremetían contra ella y sus espadas no lograban hacerla ganar terreno. Finalmente la mujer fue alcanzada por la punta de la lanza, su defensa había sido quebrada, todo parecia perdido para la Caballero de no haber sido por la Guadiana Seretine, quien le dispara en la pierna al capitán, este cayó al suelo de rodillas y su contrincante le corto la cabeza sin mediar palabra alguna.

-Cuidado, las cabezas están rodando- Susurró la cyborg cerca del oído de su amo cuando este la terminaba de incorporar.

Lugor se forzó a sonreír un poco, se imaginaba un final parecido para él si Kimvallazas logra ponerles la mano encima y lo acuse de cualquier cosa que se les ocurra-¿Ni un rasguño he?- Lugor se dio un rápido vistazo mientras separaba sus brazos un poco –Espero no tener que arrancar más almas el día de hoy- Se mostraba algo agotado.

-Tampoco salí ilesa, mi sistema de coordinación motriz está afectado…-

-Entonces no podrás continuar – Licandra no esperaba ser interrumpida por tales palabras de su amo y lo miró como preguntándose, si era tan idiota como para olvidar que buscaban la oportunidad de huir juntos –Amo, mis limitaciones son las tuyas, es cuestión de usar tu gran poder he imaginación para darme la utilidad que amerita la ocasión y ofrece mi sistema a pesar de las fallas técnicas que sufra- Lugor quedo sorprendido nuevamente con las palabras de Licandra, la personalidad cyborg se había manifestado y no entendió mucho lo que le dijo pero era evidente que le pedía que la dejase continuar a su lado en la búsqueda.

-Está bien, creo, vendrás conmigo, pero primero debes ponerte algo que te cubra- Licandra bajó la cabeza para mirarse a sí misma y verse desnuda y actuó con picardía, como si de verdad le hubiese dado vergüenza y a la vez lo hubiese disfrutado, separó brazos y piernas para permitir la aparición de ropa con mangas y piernas largas, pero que estimulaba la imaginación, y aun así parecía un traje listo para la acción.

Seretine escupió el cuerpo decapitado del traidor y luego se dirigió a los que quedaban en pie pidiéndoles que se pusieran en marcha para continuar la caza.

Así de repente Licandra cayó al suelo de rodillas, como si sus piernas no hubiesen obedecido-¿Licandra que ocurre?- Lugor no se reservó al mostrar preocupación por su compañera.

-Es más grave de lo que pensaba amo, mis sistemas de coordinación motriz están más averiados de lo que creí, necesitare de tu conexión mental para poder moverme con libertad- Sin titubear se dirigió a la Guardiana Seretine –Guardiana, no puedo ir con ustedes, Licandra es una parte de mi, si ella no funciona solo seré un estorbo en el rescate o caza-

La Caballero Elize Lorn y la Guardiana Seretine se marcharon, Lugor sintió tranquilidad, se dio cuenta que la extrañaba, el alboroto de hace un momento lo había sacado de su paz y ahora volvía a ella.

-Entonces vamos a que te revisen, espera a que me concentre, debo estar sereno para hacer la conec…- Con la punta de los dedos Licandra empujó la frente del exorcista, quien ya tenía los ojos cerrados buscando concentración –Apresúrate, debemos irnos de aquí- Licandra se levantaba con aparente normalidad, pero en realidad sus movimientos si estaban afectados, no tanto como para caer de rodillas de repente y no poder moverse, la falla era menos evidente al grado de ser solo ella quien lo percibía –¿Estas bien, que ocurre?-

-Vamos Lugor, te explico en el camino- Lo toma de la mano y le da un tirón que lo hizo levantarse del suelo, caminaron apresurados un poco hasta que Licandra detuvo el paso al ver como dos figuras se unían a la guardiana, Lugor escuchó las voces, para él eran inconfundibles, Salomon Squalor y Ariel Lau, un vació recorrió su estómago. A excepción de Elize, el resto del grupo no eran personas gratas para él y mucho menos el para ellos. Entonces lo comprendió, Licandra había comenzado el plan de escape, o bueno, el escape, nunca habían hablado de tener un plan para esto a pesar de haber conversado la posibilidad de hacerlo en algunas ocasiones.

-Ha, hacia… hacia donde pretendes llevarnos- Su saliva se hizo espesa, sudaba no solo por el calor que abrazaba a eomburg también lo hacía de nervios y el corazón se le acelero como no lo había hecho a la hora de combatir los linces de la embajadora Fallen, de hecho los había enfrentado con todo un exorcista profesional.

-Ah vaya, ya entendió el héroes de Eomburg... vamos hacia la salida- Licandra y Lugor no irían en la dirección de Seretine y su grupo, buscarían ir abajo tratando de encontrar algún drenaje, conducto o desagüe con el tamaño  necesario para que los dos pudiesen salir a los canales por donde navegan las góndolas y huir de las garras de la eclesia.

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Licandra, Sub acción 1: Licandra se transforma a su forma humanoide + Licandra, Sub acción 2: Licandra se viste con las hebras de sus pelos.
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Nov 13, 2016 7:45 pm





LUGOR JUMTHER

Serentine miró con desaprobación a Lugor. – ¿Qué coño crees que es esto? ¿Un juego? ¡Acaban de secuestrar al arzobispo en nuestra puta cara! ¡Cualquiera que esté en condiciones de luchar viene y punto! –  Luego miró a Licandra y sus torpes movimientos.  – Pero tienes razón, esta chatarra andante es ahora una herramienta inútil. Ella se larga al taller o donde narices tenga que ir. Pero tú, Junther te vienes con nosotros y no hay más que hablar. Es una orden. –  Y así dio por zanjado el tema la guardiana, llegando a impedir a Licandra acompañar al equipo si esta se resistiese a no separarse de su amo.

Ya en el ascensor, atrapados entre las puertas blindadas quedaba zanjar la cuestión de cómo salir de esa caja metálico. – Me encargo yo. Apartad. –  Sentención Solomon mientras daba un paso al frente. El resto se pusieron a su espalda. Solomon empezó a escribir con el dedo unas runas inteligibles que quedaban marcadas en la puerta como si hubiesen sido gravadas al rojo vivo. Luego entrelazó las manos como si estuviese rezando y murmuró una oración en un idioma incomprensible. Entonces de las runas empezó a surgir una luz blanca que creció y creció hasta dejarles cegados. Solo pudieron oír una sonora explosión. Cuando empezaron a recuperar la vista poco a poco había un agujero de casi un metro de diámetro en la puerta blindada. – Las damas primero… –  Solomon ofreció el paso a Serentine con una sonrisa pícara en sus labios.

– Ja… –  Se limitó a decir la guardiana mientras salía por el agujero. – ¡En marcha!

Al otro lado del ascensor había una cueva con una gigantesca puerta blindada abierta que daba al búnker de la Puerta Cardinal. Desde esa posición se podía oír perfectamente el fragor de la batalla.

– ¡En marcha! –  Ordenó Serentine mientras daba señal de avance con la mano a todo el equipo.

Poco a poco el grupo fue entrando en el interior del búnker, desplegándose ante ellos su magnitud. Se trataba de una enorme cueva abovedada, recubierta de placas de metal fundido, alzándose a tal altitud que el techo estaba oculto por las brumas y vapores internos. En el centro reposaba un antiguo templo en forma de pirámide de una civilización ya olvidada y sobre este se encontraba erigida majestuosamente la puerta cardinal.


Puerta Cardinal:





Y en la gran yarda se enfrentaban ferozmente los valerosos guardias teutógenos a una horda de paganos. Eran por lo menos más de un centenar, y resistían implacablemente los embates de la guardia teuógena. Lugor y el resto de grupo se encontraron casi de frente con la retaguardia de los paganos. Sin embargo no pasaron desapercibidos. Doce de ellos se dieron la vuelta percatados de su presencia y empezaron a cargar intentando rodearlos.

– ¡En formación! ¡Los exorcistas al flanco izquierdo! ¡Lorn al derecho! ¡Junther, tú conmigo en vanguardia! – Solomon y Ariel interceptaron a seis. Lorn a tres mas. Los cinco restantes cargaban directamente a la posición de Serentine y Lugor. Dos iban con espada y escudo. Uno con hacha a dos manos. Otro con una lanza. Y el quinto con pistola y espada. Lugor tenía una posición defensiva por lo que podría reaccionar a la carga del enemigo y atacar antes de que llegasen.



CRICK Y DOMENICUS


Crick no se repuso, que se encontraba sobre Domenicus todavía aturdido por lo que no podría ayudar al monje en su ataque. Estaba solo, y la bestia de metal se aproximaba cada vez más a su posición, sedienta de sangre y venganza. Iban a morir. Pese a todo, Domenicus logró canalizar su hechizo sobre el teutógeno. Una oleada de energía fue en la dirección del enemigo, y milagrosamente este se paró en seco a escasos centímetros del monje y el abha, perdido y desorientado.

El conjuro solo duró unos escasos segundos, y enseguida el soldado teutógeno se recuperó, y clavó sus ojos asesinos en Domenicus. Sin embargo, aunque breve, el hechizo dio el tiempo suficiente para salvar la situación. Kaliban se había recuperado y cargó a una velocidad sobrenatural hacia el soldado, pegando un saltó y lanzando un ataque fertical sobre el enemigo. Tal fue su potencia que atravesó su gruesa y blindada armadura partiéndolo en dos como si de mantequilla se tratase. El soldado soltó un gutural y moribundo grito antes de caer muerto en una explosión de sangre y vísceras. Crick y Domenicus se vieron inundados por la sangre y las entrañas del descuartizado soldado, desparramándose sus intestinos por encima de los dos paganos. Asqueroso y nauseabundo.

– ¡Venga, levantaos de ahí, que no es hora de baños! – Kaliban ayudó a los Crick y a Domenicus a levantarse. – ¡Hemos abierto brecha! ¡Tenemos vía libre hacia el generador! ¡Joder, corred! – El demonio empezó a correr hacia la enorme máquina. Desprendía toda una serie de luces y ruidos, y una serie de cables salían de él por el suelo hacia el resto de los generadores y al templo. En uno de sus laterales había una enorme palanca de acero. Debía de ser el interruptor.

– ¡Cubridme! – Kaliban con su fuerza descomunal accionó el interruptor el solo dejando desactivado el generador. Pocos segundos después el resto de generadores fueron desactivados por el resto de equipos que se habían abierto camino hasta ellos. El escudo estaba desactivado. – ¡Tenemos vía libre! ¡Reagrupémonos con Helio y el cargamento! ¡Hay que cubrirles el paso! – El demonio empezó a correr dirección al líder y el carromato, que ya habían llegado al pie de las escaleras.

– ¡Kaliban! ¡Ayuda a Manecios con el puto carro! ¡Empuja desde atrás! ¡Crick, Domenicus! Seguid a Kaliban bien cerca y cubridle las espaldas! ¡No dejéis que nadie nos alcance!


– ¡Sí, jefe! – El demonio soltó un fuerte rugido y empezó a empujar el caro, que torpemente empezó a escalar la empinada escalinata del templo. – ¡Arriba! ¡Arriba! ¡Arriba! ¡Arriba! – Gritaba Kaliban a cada peldaño que subían.

Ya habían ascendido casi la mitad de la escalinata cuando los teutógenos se percataron del peligro que se cernía sobre la puerta. Un escuadrón entero logró abrir brecha en el frente pagano y empezó a escalar el templo. Cada vez estaban más cerca. Eran más de una veintena. Aunque debido a la estrechez de las escalinatas, cada línea de avance solo las componían cuatro soldados armados con armadura pesada de placas, maza y escudo. Aunque eran muy superiores en número, los paganos contaban con la ventaja táctica de la altura. Debían de responder rápido o llegarían a ellos en cuestión de segundos.



FDI:

Lugor, te ves obligado a separarte de Licandra. Serentine no te deja acompañarla al médico, ni que ella te siga a la lucha. Así que roleas las dos acciones: Las secuencias de Lugor en dirección a la batalla (incluidas las del turno anterior que ocurren desde que te intentas ir hasta que te quedas atascado en el ascensor). Y lo que vaya a hacer Licandra ella sola.
En cuanto al combate, creo que ha quedado bastante claro, pero estáis en una superficie lisa. Lorn, Squalor y Ariel están ocupados con sus respectivos enemigos. Tu estás junto a Serentine y os cargan cinco tipos. Sus armamentos están descritos en el cuerpo del texto. Al no ser un ataque sorpresa te da tiempo a reaccionar y defenderte/atacar antes de que lleguen.

Crick y Domenicus. Vosotros estáis en una escalera de algo menos de 2 metros de anchos y con una considerable pendiente. Suben más de veinte soldados, pero en cada fila solo van cuatro debido a estrechez de la escalera. Están todavía algo lejos, pero en menos de 3 minutos habrán alcanzado vuestra posición. Por lo cual estáis en una posición privilegiada al contar con la altura. Al no ser ataque sorpresa os da tiempo a atacar/defenderos.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Mar Dic 06, 2016 12:20 pm

Si alguna vez os dijesen que alguien vio a un Ahba volar, probablemente nunca le creeríais. Pero ese alguien seguramente se refiriese a mi, y eso es exactamente lo que ocurrió. Salté sobre el hombro de Kaliban y volé hacia mi enemigo, y después “Fiiiiiun! Pin Pam pum!” el segundo soldado me golpeó fuertemente con su escudo y me mandó volando en dirección contraria como si fuese una de esas “redondetas” (esferas/balones, etc.) con las que los “mamones” se divierten pareando y lanzándolas de un lado a otro corriendo sin sentido detrás de ellas. Pero esta vez no corrió detrás de mi.

Cuando desperté y volví a mí mismo unos instantes después, una de mis armas había desaparecido y la otra la tenia la “monja”. “Eldelmoño” nos gritaba que nos levantásemos y corriésemos. Todo era del color de los tomates y el mundo se movía a mi alrededor tanto que ni siquiera me dejaban sentir el dolor de cabeza que tenía en ese momento, ni el del resto de mi cuerpo. Me levanté torpemente y miré a la monja que algo decía. Me giré para prestarle algo de atención y tomé mi arma recuperándola con ansia.

-Eso no es tuyo, “robón”(ladrón).- le espeté con un gruñido en su propia lengua y guardé el arma a mi espalda para tomar prestados el martillo y el escudo del soldado que serviría de alimento a mis primos, el ya no los iba a necesitar y mis armas se habían probado inútiles frente a su armadura.

Cuando Kaliban desconectó el generador y antes de que empezásemos a correr hacia la dirección de Helio y los demás. Levanté el martillo y golpee el artefacto del generador con la intención de romperlo para que no pudiese volver a rearmarse. Seria una lastima tener que volver allí por que alguien reactivó el escudo justo antes de llegar, o quedarnos encerrados dentro de él mientras el carromato y la puerta cardenal estallan junto a nosotros.

Cuando llegamos con Helio y los demás, obedecimos sus ordenes y la “monja” y yo nos colocamos detrás del carro para proteger al “Eldelmoño” Kaliban. Sujetaba el martillo con las dos manos y el escudo lo sujetaba sobre mi espalda pasando las correas por mis brazos a modo de mochila. Ya habíamos subido hasta la mitad de la pirámide cuando los soldados se percataron de la amenaza y decidieron impedirnos el ascenso. Bajé unos pocos escalones y decidí esperar allí a su encuentro para aumentar la distancia entre los soldados y el carro lo más posible. Hubiese sugerido dejar caer el carro y arrollar a todos los soldados de un solo golpe pero visto el esfuerzo que estaba realizando Kaliban, dudaba de que “Eldelmoño” estuviese de acuerdo en volver a subir el carro otra vez desde abajo.

La cuesta arriba nos favorecía. Tácticamente disponíamos de un mayor a´rea para golpear eficazmente a nuestros enemigos y podiamos hacerlo con mayor facilidad sin consumir demasiadas energías. Mientras que ellos tendrían que esforzarse el doble para lograr los mismos resultados, además, nosotros podíamos movernos rápido y cómodos en aquel pasillo estrecho mientras que él enemigo debía cargar con el peso de sus armaduras. Estaba dispuesto a aumentar las dificultades creando un muro que les cerrase todavía mas el paso y limitase el numero de enemigos a los que nos enfrentaríamos para contar además con la ventaja numérica de la que no contábamos hasta entonces.

Cuando la columna de soldados estuviese lo suficientemente cerca me adelantaría y realizaría un ataque fugaz a su primera linea aprovechando mi movilidad y velocidad y la falta de ambas de los soldados y plantaría una drenadora en los dos soldados de la derecha de la primera línea, y en el de más a la izquierda. La planta pronto comenzaría a crecer debilitándolos y dificultando sus movimientos. Su propio peso y cansancio los transformarían en un muro y en un embudo por el que solo podrían pasar soldados de uno en uno y por el centro. Acto seguido regresaría a mi posición inicial unos escalones más arriba para encarar a los enemigos y luchar martillo en mano.

”velocidad 2” :

Acción 1: robar el escudo y el martillo al cadáver
Acción 2: romper el panel de control del generador de escudo
Acción 3: plantar drenadora en los 3 primeros soldados de la fila.

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Mensaje por Domenicus el Miér Dic 07, 2016 7:40 am


Al levantarme de la cama aquella mañana supe con amargura que fácilmente, Ese día podía ser el último día de mi vana existencia, pues bien, en aquel instante pude palpar lo rápido que se te puede ir la vida, partido en pedazos por un guardia teutogeno.  

De un chispazo estaba en el suelo y tenía una maldita tonfa clavada en mi hombro y además a mi amigo el vegetal,  aturdido encima mío, y sin pronunciar signos de conciencia…
Lo siguiente que vi fue al guardia teutogeno enfurecido corriendo hacia mí con un martillo dispuesto a convertirnos en papilla… su velocidad era tal que en un parpadeo ya estaba demasiado cerca. Reaccione emitíendo el pulso psiquico y solo cerré los ojos esperando el golpe…

El temible guerrero continúo su brutal embestida y su colisión resulto tan inminente que solo pude responder cubriéndome,  esperando el impacto con resignación, seguro de que todo estaba perdido.

Al percatarme que aun sentía la tonfa, abrí los ojos y veo al guardia estupefacto mirándonos como si nada pasara, luego miraba el panorama y al ver el combate rápidamente se  acordó con malicia de su perversas intenciones, fue justo allí cuando inesperadamente Kaliban dio un salto y lo impacto con su espada, partiéndolo en una gran cantidad de pedazos de entrañas salpicándonos con su sangre caliente y picante justo en nuestros ojos, quedamos empapados con el repugnante contenido de ese maldito…

Kaliban con su negro sentido del humor nos reclamaba que no era hora ducharnos, mientras aún tenía los sesos de ese bastardo escurriendo en mi bigote y casi podía saborear su última fatídica sorpresa que nos salvó la vida…

Le pedía a Crick que me sacara la tonfa y el la tomo , regañándose como si le hubiera robado, y  la arranco de un solo tirón provocando mas sangrado, al levantarme tuve que cubrí la herida con una tira andrajosa de mi propia túnica, haciendo lo mejor que pude para no derramar más sangre. El brazo me dolía al principio pero el dolor fue disminuyendo conforme avanzábamos lejos del campo de batalla hacia una mas apartada, continuamos sin importar el cansancio o el dolor, no había tiempo para nada más.

Corrimos hasta  un lugar oscuro y humeante con una enorme máquina que parecía una locomotora con luces, desde ella se veían enredados un montón de cables que se regaban por el suelo conectándose con los demás generadores. Tras acercarnos encontramos rápidamente la gran palanca que buscábamos para desactivar el escudo.

Kaliban procedió usando su descomunal fuerza para accionarla mientras Crick usando su martillo le dio el toque final…  Al terminar salimos corriendo frenéticamente  siguiendo a Kaliban hasta encontrarnos con Helios quien nos esperaba con Manecios en el carromato a los pies de la escalera de la enigmática pirámide, sabíamos lo que debíamos hacer, subir y estallar ese aparato… así que Kaliban empezó a empujar la carreta forzándola a subir por las escaleras.

La vieja carreta resistía a duras penas  el embate de avanzar sobre cada uno de los empinados peldaños, no obstante,  gracias a la sorprendente fuerza de Kaliban, aquella carreta mugrosa estaba ascendiendo a un ritmo incluso aceptable.
Sin embargo, al alcanzar cierta altura, los guardias que estaban luchando debajo de la pirámide lograron vernos e identificar la mayor amenaza, fue así como empezaron a reunirse  y a subir las escaleras.

A pesar de sus pesadas armaduras, los guardias se movían con gran determinación y estaban acortando la distancia, de seguir así llegarían a nosotros en pocos minutos más de vente máquinas de machacar… De manera que debíamos impedir efectivamente que llegaran a nosotros.
Lo más efectivo que se me ocurría fue hacerles caer un gran objeto o roca pesada arrojandola para que rodara escalinatas abajo con todo el impulso de la gravedad, de manera que aplaste o tire hacia a tras a esos infelices… sería ideal, pero es una locura, pensé por un momento
Lo difícil era encontrar la roca ideal en aquella antigua construcción y tener la energía suficiente para empujarla en el ángulo adecuado…
Buscaba con premura en el panorama superior fragmentos de piedra derruidos por el paso del tiempo desprendidos del resto de la construcción, calculando la distancia para despeñarlos en el punto que deseaba, probando la fuerza de mi enlace psíquico con cuerpos no demasiado pesados. Mientras me enfocaba seriamente en lograr el cometido, calculaba el tiempo requerido. Veía que la posibilidad era una proeza ciertamente difícil pero factible.

En vez de pensar en que no lo lograría decidí empeñarme seriamente, pues sabía que este edificio es antiguo y suele tener fragmentos más debilitados por la acción del tiempo y serán susceptibles de ser empujados  

Sabía que no debía distraerme pensando en que aquella empresa era imposible, u observando aterrorizado el ascenso feroz del enemigo, debería persistir enfocado con fé decidida en producir el fenómeno en el punto certero donde quería que la gran roca se les despeñase encima.

FDI:
Velocidad 1:
Acción: Buscar un fragmento del edificio derruido cercano, un objeto que se pueda desprender del edificio, enfocarse en  desprenderlo para hacerlo caer escalinatas abajo.  Si acontece que nada funcione y los guardias ya están encima mío me defendería usando la técnica Estallido Psicoquinetico.

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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Vie Ene 06, 2017 7:56 pm

Las palabras de Lugor y Licandra para tratar de persuadir a Seretine que los dejase ir se estrellaron contra el suelo cual polluelo aprendiendo a volar. Terminaron quedando separados, la Guardiana se llevó bajo una estricta orden a Lugor, y a Licandra prácticamente la dejo a sus anchas. No había quien se asegurara que la ciborg se dirigiese a donde se supone que debería irse a atender los daños –Yo misma me reparare, buscaré una salida y luego regresare por Lugor- La cyborg comenzó a tejerse pelaje alrededor de sus heridas y así mantenerse estable, con la posible disminución de sus funciones no podría hacer mucho más que obligarse a mantenerse alejada del combate cuerpo a cuerpo, así que se concentraría en no llamar mucho la atención mientras buscaba una forma de llegar a una salida.

- Humanos arrogantes, Si esa orden viniese directamente de Lugor, la obedecería - murmuró mientras una expresión picara se dibujaba en su rostro -Bueno…  eso no es del todo cierto- Dentro de sus limitaciones Licandra se proponía a seguir al grupo a una distancia que la mantuviese lejos de ser detectada, donde el sonido de sus fallas mecánicas no la delataran. Pero su sorpresa casi la hace correr hasta su amo para protegerle, cuando justo vio que se incorporaban al grupo el exorcista Solomon Squalor y la Capitana Ariel Lau, entonces tomó la decisión de buscar una salida y Luego regresar por Lugor.

Lugor observó hacia atrás mientras se separaba casi a la fuerza de su compañera, y según pudo ver, sabía que ella jamás se separaría de él –Te esperare…- pensó y fue interrumpido por una voz masculina que pronunciaba el nombre de la guardiana –No puede ser ¿Squalor y Lau?- La situación era para desfallecer ante cualquier plan de huida, estaba rodeado de miembros de la eclesia y tres eran altos rango dentro de las fuerzas eclesiastas y es conocedor de las grandes habilidades arcanas de uno de ellos.

Continuaron el camino hasta un ascensor que parecía una caja metálica lista para sepultarlos vivos y había mucha razón de porque pensarlo, era una caja metálica ermitica, que descendía a algún profundo lugar y al tocar fondo sus puertas no abrirían – ¡Que oportuno!- pensó Lugor. Pero el tiempo que duraron en esa pequeña caja no fue muy prolongado, el poderoso Squalor sacó la solución de sus manos. Cual hábil exorcista escribió unas runas arcanas que se activaron tras sus murmullos que parecían rezos, el idioma era incomprensible para el exorcista, para él fue obvio que aquella técnica poseía un gran poder, poder del cual él no era poseedor. Una luz blanca apareció ante sus ojos, dejándolos ciegos por un momento, cuando tuvo que cerrar los ojos, un estallido indicó el final de la técnica de Squalor.

Cuando Lugor vio lo que su antiguo maestro había logrado se sintió sumamente incomodo, estaba haciendo equipo con uno de sus maestro y con su primera capitana de escuadrón y ambos ahora eran secretamente sus enemigos, Lau le había mostrado su desencanto junto a la disposición de encarcelarlo, pero Squalor ni una mirada le había dedicado, ¿sentirá rechazo por las acusaciones que se le atribuyen al exorcista o simplemente no sabe que Lugor existe? Una sensación de decepción lo abordó, pues en otras circunstancias, en las que Licandra no hubiese aparecido y no fuese señalado como fugitivo de la eclesia, estaría cumpliendo lo más parecido a un sueño para él, estar en una misión con alguien que admira y no sentirse amenazado por su sola presencia.

El metal había cedido, Squalor le ofreció paso primero a Seretine, quien reaccionó de forma no muy agraciada a la invitación. Lugor asomó su cabeza con precaución, su sensible oído le había permitido oír lo que parecían gritos y choque de metal, pero no estaría seguro hasta el momento en que se acercaron a la enorme he imponente puerta blindada que invitaba a entrar a la cueva que salvaguarda. El interior de la cueva hacia honor al gran tamaño de la puerta, su interior parecía una bóveda, que guardaba algún enorme y magnífico tesoro y así era, Lugor sintió como el estómago se le contrajo al ver lo imponente y brillante que lucía un tempo que parecía tan antiguo como la creación –¡La puerta!- Dijo asombrado con los ojos muy abiertos, como si no les daba crédito a lo que percibían, quiso mirar más arriba, pero parecía que no había techo, una penumbra de vapor hacía las veces de nube y no pudo deducir si era el techo o el cielo, tal vez si la batalla que se libraba cerca del templo no lo hubiese distraído, se hubiese dado cuenta que el techo era enormemente alto –¡Por el creador!- se dijo el exorcista al darse cuenta que prácticamente estaban a las espaldas de los paganos. La orden de Seretine casi confunde al exorcista, cuando mencionó a los exorcistas, creyó que lo incluían a él, pero justo cuando se disponía a caminar al flanco izquierdo, la guardiana lo llamó a estar junto con ella en el frente de batalla –Pe… pero también soy exorcista…- Dijo en voz baja, como niño regañado y entristecido, así que al sumarse al lado de Seretine se sintió algo nervioso, era la primera vez que se enfrentaba a tantas personas y tan bien armadas – Odio tanto ruido, no me gustan las batallas, trataré de acabar con esto rápido- Se dijo el exorcista.

Lugor tomo la posición acostumbrada para ejecutar una de sus técnicas más poderosas -¿Qué vas hacer Lugor?- Se preguntó Lugor no muy seguro de lo que haría, comenzaba a usar aquella técnica en momentos de presión y justo cuando sus energías comenzaban a agotarse, algo que incrementa las posibilidades de no poder controlar el espíritu que invoque, sentía muy dentro de sí que en algún momento esa técnica se saldría de control.

-Heraldo de la corrupción, ejecuta acción, dame tu poder… toma la materia que te ofrezco, RINDETE, solo al creador obedezco – Lugor apuntó a los paganos que tenía al frente y pretendía expulsar una ráfaga tan poderosa como para eliminar a los que estaban detrás de los cinco invasores que enfrentaría junto a Seretine, su intención, infundir temor en los paganos, usar su poder como ejemplo del verdadero poder del grupo que lo acompañaba, fue una carta de solicitud de rendición.


FDI:
Sub acción 1: Licandra se teje un vendaje en las heridas con el pelo de su cuerpo
Sub acción 2: Lugor invoca un espíritu +
Sub acción 3: Lugor ejecuta la técnica títere a tu titiritero.

Nota: Max, según tu descripción nos atacan 14 paganos, pero antes de describir cuantos nos atacan, escribes que son 12 paganos
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Lun Feb 27, 2017 6:59 pm




LICANDRA


Licandra recorrió la Catedral a duras penas buscando la salida. Su sistema le enviaba molestas (o incluso dolorosas) señales que reportaban los daños sufridos. Era realmente incómodo. Y la búsqueda de una vía de escape no tuvo demasiado éxito. La Catedral de las Ánimas era laberíntica, y solo pudo encontrar el enorme portón de la entrada principal, que se encontraba cerrado a cal y canto, y con la puerta bien custodiada por Inquisidores.

Los pasillos y galerías de la Catedral estaban prácticamente vacíos, por lo que al menos pudo caminar sin que nadie la molestara. Solo tuvo problemas al cruzarse con un batallón de soldados del Martillo Áureo en unas escaleras de mármol, que corriendo en dirección a la Puerta Cardinal no la vieron y empujaron haciéndola caer rodando por las escaleras hasta golpearse en la espalda contra una estatua.

A los pocos segundos, escuchó el paso de nuevos soldados acercándose, aunque reconoció una voz, Kimvallazas.

– …responsabilidad de Dipasquale, se mire por donde se mire.

– Sin duda alguna, Excelencia.

– Demasiado sospechoso, y más teniendo en cuenta lo de su hija bastarda. ¿Dónde fue el suceso?

– En Kerfel, Excelencia.

– Sí, Kerfel, en efecto. No obstante no nos podemos dejar precipitar. Y menos en un momento tan delicado como este. Actuaremos como lo hacemos siempre. Observando desde las sombras, esperando el momento oportuno para que la Justicia de Dios caiga sobre los impíos.

– Sabias palabras, Excelencia.

Justo en ese momento Kimvallazas, el sirviente bajito y rechoncho (que Licandra ya había conocido el día anterior) con el que hablaba, y una escolta de tres inquisidores pasaban en frente de Licandra, que al encontrarse entre las sombras de la estatua no la podían ver.

– Excelencia, aquí la inquisidora Atkol, ¿me recibe? – La voz provenía de la muñeca del inquisidor. Debía de tratarse de una especie de comunicador. El Gran Inquisidor Kimvallazas se paró en seco para hablar.

– Alto y claro, inquisidora. Informad.

– En total se han detenido a veintiséis sospechosos entre sirvientes, guardias y otros trabajadores e invitados. Catorce de ellos han muerto durante los interrogatorios sin desvelarnos información útil. El resto han confesado sus crímenes y desvelado el nombre de otros cómplices terroristas. Se ha entregado la lista al inquisidor Romansky, que espera vuestra autorización para proceder a nuevos arrestos.

–  Bien, que proceda, caiga quién caiga. ¿Y en cuanto a nuestra invitada de honor, inquisidora?

– Verá, Excelencia, la consejera Tabir… La consejera… no se ha mostrado excesivamente colaboradora en nuestro interrogatorio… Y, bien… pues…

– ¿Y bien, Inquisidora? Ya sabe que me disgusta enormemente que me hagan perder mi valioso tiempo. – Interrumpió molesto.

– Perdone, Excelencia. La consejera Tabir ha…ha muerto.

– Inquisidora, os ordené taxativamente que no os propasaseis  con vuestras técnicas de interrogatorio. Os ordené que por una ocasión contuvieseis vuestros instintos… Era esencial mantener a la consejera viva. ¿Acaso no sois capaz de seguir esta simple directriz, inquisidora? – La dulce voz de Kimvallazas cada vez se iba tornando más y más iracunda.

– Lo siento Excelencia… Pero no he sido yo… Se… se ha suicidado. Tenía una cápsula de veneno escondida en la boca, y se la ha tragado.

– Una cápsula que vos no detectasteis. –  Kimvallazas suspiró, y su rostro volvió a la normalidad.  –  Bien, vamos para allá. A ver cómo podemos arreglar este desastre. –Luego se dirigió al sirviente bajo y rechoncho. – Odolev, consígame una línea segura con su Eminencia, el Sumo Inquisidor Karmikov.

– Como ordenéis, excelencia. – Obedeció Odolev, marchándose a paso ágil, en la dirección contraria a la que se fue Kimvallazas.

Finalmente, Licandra se quedó de nuevo a solas.




LUGOR


Lugor logró conjurar su hechizo con éxito. Sintió como la energía del espíritu era liberada en dirección a los paganos que cargaban hacia ellos. Tres de ellos lograron esquivarlo con éxito rodando por el suelo, pero los otros dos, no tan rápidos, se vieron engullidos por el haz de energía quedando totalmente calcinados. El rayo fue tan potente, que alcanzó al grupo de paganos, que se encontraba más atrás, devorando a varios de ellos.

Serentine aprovechó el momento para disparar una salva de balas explosivas que hizo reventar en volutas de carne y sangre a los tres paganos que habían esquivado el ataque de Lugor. Cargó su arma y disparó otra salva contra el grupo de paganos distante, matando a una docena. El resto, que se percató de lo que estaba sucediendo se giraron confusos, sin saber cómo reaccionar. En ese mismo momento Ariel y Squalor habían terminado con el grupo de paganos que se enfrentaba a ellos. Aunque convendría decir más bien Ariel, pues los cadáveres se encontraban todos asaetados por la ballesta de la exorcista mientras el líder de los exorcistas permanecía impasible con los brazos cruzados.

– De estos me encargo yo. Apartad, coño. – Una voz surgió de la masa de paganos, que se abrieron poco a poco para dejar pasar a una mujer de oscuras vestiduras, cabello rubio y sonrisa jactanciosa. – Vaya, vaya, veo que no aprendiste la lección en Kerfel, zorra… – La mujer iba acompañada de una muchachita fallen, la hija de la embajadora. – Tú quédate aquí atrás, yo te protegeré. – Le dijo a la niña.

– Maya… – Murmuró Serentine poniendo cara de dolor mientras se agarraba su hombro derecho con su mano izquierda. – Hija de puta traidora… ¡Esta vez será diferente! ¡Estáis rodeados y sin escapatoria! ¡Limpiaremos el suelo con vuestras tripas! ¡Y le reventaré la cabeza a esa rata de sangre corrupta como acabo de hacer con su madre!


Maya:


– La putita sabe rugir por lo que veo. Eso es nuevo, antes con tu boquita lo único que sabías era chupar. Y no muy bien, la verdad. La zorrita no estaba bien amaestrada, no me extraña que acudiera a mí mojando las bragas en busca de nuevas experiencias… – Maya lanzó una mirada de burla a la exorcista Ariel, y esta le respondió con la mayor mirada de odio que hubiese visto Lugor en su vida. – Bueno, pronto veremos cuánto tarda en transformarse el rugido en llanto. En Kerfel también estaba rodeada, y todo tu escuadrón acabó muerto, y tú por poco no lo cuentas. Pero no te preocupes, puedo repetirte la clase, y esta vez me encargaré de que no la olvides jamás.

Maya alzó los brazos y unos orbes de oscuridad aparecieron conjurados en sus manos. Estiró los brazos y los lanzó. Como una centella se precipitaron contra Serentine que los logró esquivar en el último momento. Maya seguía lanzando bola tras bola, mientras la Guardiana las esquivaba como podía. Aprovechando que estaba distraída, Ariel disparó su ballesta de repetición y tres virotes se dirigieron directamente a la pagana. Pero una enorme barrera de oscuridad emergió del suelo, bloqueando los proyectiles. Serentine también disparó salva tras salva de balas explosivas pero la barrera podía con todo. De repente la barrera se disolvió en un humo negro, y una figura envuelta en sombras emergió de ella, cargando a una velocidad pasmosa contra Serentine. La Guardiana la ametralló pero las balas atravesaban la figura de sombras, que cada vez estaba más cerca de ella.



CRICK Y DOMENICUS


Crick, con el martillo robado,  se dispuso a propinar un golpe al generador, pero Kaliban le agarró en volandas mientras se disponía a cargar.

– ¡No, bola de gelatina! De eso se encargan esos dos. – Kaliban señaló a un par de paganos que acababan de llegar y estaban colocando unos aparatos en el cableado. – Las cargas electromagnéticas de Nhaskil, ¿recuerdas? Eso lo inutilizará. Si se rompe uno… no sé qué coño dijo el broken… pero la cosa acabaría muy mal para todos los que estamos cerca. En marcha con Helio, del resto se ocupan los ingenieros.

Crick realizó su ataque contra los soldados con éxito, y varias semillas fueron disparadas directamente al pecho de los soldados de la primera fila. Las drenadoras empezaron a germinar sobre los cuerpos de los soldados, atravesando su armadura. Crick sintió como la energía vital que sorbían las plantas le llegaba, recuperándose un poco de las heridas sufridas. Los soldados se ralentizaron bastante, haciendo que los de detrás se chocasen contra ellos, y cuatro cayeron por el borde de la escalinata. Pero el efecto duró poco. Con gran facilidad los soldados se arrancaron las plantas que les habían germinado en el pecho.

Pero ese fue el tiempo que necesitaba Domenicus para realizar su ataque. El monje logró desprender con sus poderes psíquicos una piedra medio suelta de la pared del templo y la lanzó contra la masa de soldados. Otros tres salieron volando por el impacto, y los de la fila delantera cayeron hacia atrás arroyando al resto de soldados.  El resto de soldados también cayó rodando por la escalinata formando una bola de acero y filos que se estampó contra el suelo al final de las escaleras.

Los soldados supervivientes tardarían bastante en reagruparse, y les costaría despejar la escalinata de cadáveres y de la roca que Domenicus había lanzado para llegar a su posición. La retaguardia por el momento estaba despejada.  Era el momento de alcanzar la cima. Una cima a la que casi había llegado el carromato, que había seguido avanzando mientras Crick y Domenicus hacían frente al escuadrón de soldados.
Cuando subieron, la fulgurante luz de la Puerta Cardinal los deslumbró y cegó temporalmente. Con gran dolor, sus ojos poco a poco se fueron acostumbrando a la cantidad de luz que allí se emitía. Era el núcleo de la Puerta. Un increíble haz de energía emergía de las profundidades del templo hasta el corazón de la misma Puerta Cardinal, donde una terrorífica y gigante bola de energía giraba y relampagueaba emitiendo un ensordecedor e infernal ruido.

Kaliban y Manecios estaban descargando la bomba del carro mientras el arzobispo permanecía atado de pies y manos en su interior llorando desconsoladamente. – ¡Joder, cómo pesa! – Gruñó el demonio.

– ¡No me digas que el todopoderoso Kaliban el Joven ha perdido forma! ¡¿Qué, has ganado unos cuantos kilos?! ¡Se te nota el barrigón!

– ¡Vete a la mierda, gilipollas! ¡En tu barriga podrían entrar cuatro banthor!

–  ¡Muajajaja! –  Rio Manecios a carcajada limpia.

– ¡Cuidado! ¡Cuidado! – Gritaba Nhaskil para que se le oyese entre tanto estruendo. – ¡Sí, así, muy bien, muy bien! ¡Con cuidado! ¡Llevadla hasta el rayo de luz!

Mientras tanto Helio se acercó al carromato.  – ¡Antes hay que deshacerse del equipaje! – Helio se acercó al carro con la espada en la mano. – ¡Hora de reunirte con tu Dios, viejo de mierda! – El Arzobispo se puso ojiplático y pálido como un cadáver, aunque ya era difícil ponerse más pálido.

– ¡Pe… pe… pe…! ¡Qué…qué…! ¡Eeee…eeee…eee…! – Balbuceó el Arzobispo mientras intentaba zafarse inútilmente. Helio lo agarró del cuello y lo tiró al suelo.   –¡No! ¡No! ¡Por…por favor! ¡Tened Piedad! ¡Soy…soy muy joven! ¡Piense….piense…en mi…mi pobre madre! ¡Por…por favor! – Helio le dio una patada en la cara rompiéndole la nariz y varios dientes que salieron volando junto a una cascada de sangre. – ¡Cof! ¡Cof! –Tosió el Arzobispo. – ¡¿Y los… los dulces niñitos? ¡¿Quién… quién cuidará de ellos?! ¡¿Quién les dará golosinas?! ¡Mis niñitos…! ¡Mami...! ¡Mami, ¿dónde estás?! ¡Tengo miedo, hombres…bres…bres malos quieren hacer daño a…a tu po…pobre hijito! ¡Ne…necesito mimitos!– El Arzobispo lloraba como un bebé mientras se aferraba suplicante a la pierna de Helio.

– ¡Patético! – Helio le dio otra patada haciéndole caer por detrás y blandió su espada.

– ¡No… Por…Fa…! – El último alarido del anciano se apagó cuando la espada entró por el lateral de la cabeza partiendo en dos su cráneo a la altura de la nariz. La parte superior de la cabeza se deslizó y calló. El resto del cuerpo también se desplomó sobre un charco de pulpa de sangre, hueso y sesos.

–Algo drástico, y muy poco limpio, ¿no te parece? Como en los viejos tiempos, me gusta, jajajajaja! – Manecios rio mientras se daba golpes en la panza. – ¿Fue así como conquistaste a Maya? ¡Jajajaja! – Helio ignoró su comentario y escupió al cadáver del Arzobispo.

– ¡Bien, bien, dejadla ahí! ¡¿A ver? ¡Sí, sí! ¡Esto va aquí! – El broken estaba atareado ajustando la bomba. – ¡Bien, terminado! ¡Ayudadme a empujarla! ¡Con cuidado! –[/color] Nhaskil, Kaliban y Manecios la empujaron lentamente sobre el rayo de luz. Una vez la bomba entró en la luz empezó a elevarse poco a poco en dirección al núcleo de energía que se erigía sobre su cabeza. – ¡Perfecto! ¡La carga detonará en unos cinco minutos aproximadamente! ¡¿O eran diez?! ¡¿O quizá eran dos?!

– ¡¿Q U É?! – Gritaron al unísono Helio, Manecios y Kaliban.

– ¡Cinco! ¡Cinco! ¡Eran cinco, estoy seguro! ¡Pero por si acaso, será mejor que nos pongamos a correr!

– ¡JA, JA, JA! –  Una aterradora risa sonó desde atrás. – ¡¿Patético?!  ¡¿Patético?! ¡No, vosotros sois los patéticos, mortales!  – Ante ellos el sanguinolento cuerpo del difunto arzobispo se empezó a levantar guiado por una fuerza sobrenatural.  En lo que quedaba de su cabeza se esbozaba una heladora sonrisa. – ¡Ilusos, e infelices! ¡Ja, ja, ja! ¡Patéticos, pero útiles! ¡Los mortales nunca decepcionáis!  ¡Me habéis servido bien! ¡¿Acaso hay algo más poderoso que la ignorancia?! ¡Ja, ja, ja! ¡Vuestro libre albedrío no es más que una farsa, una mentira, vuestra fe es vuestra condenación! ¡Creéis que bailáis lo que queréis, pero no sois más que marionetas que bailan nuestra música mecidas por nuestras manos!

–¡Me cago en la puta! ¡Qué coño..! – Puedo finalmente maldecir Kaliban.

– Joder… Con razón había vivido tanto el viejo… – Comentó Manecios, pero esta vez no había carcajadas.

– ¡Mientes, bestia! ¡Los de la Eclesia lleváis la mentira en vuestra carne! ¡Esto no es más que la podredumbre por vuestras mentiras! – Rugió Helio.

– ¡Patéticas criaturas, incluso ahora, ante vuestro fin, mientras la verdad se muestra  ante vuestro rostro, no podréis comprender los poderes que se enfrentan! ¡El infinito contra el vacío! – La voz del arzobispo se empezó a transformar, adquiriendo un timbre antinatural, enfermizo y aterrador. El cuerpo del arzobispo se fue deformando, mientras tentáculos verdosos emergían de todas partes de su cuerpo. Domenicus empezó a sentir como se le revolvía el estómago mientras todo daba vueltas, y no pudo refrenar el vómito que se abría paso hasta su boca. Helio, Manecios y Kaliban también parecían estar pasando por lo mismo. Y Crick sintió lo que sintiesen los abhas al verse inundados con un pánico tan atroz. – ¡Ahhh! ¡Huelo la libertad! ¡Está cerca, muy cerca! ¡Sí….! ¡Pero antes disfrutaréis de mi más que fervorosa gratitud! ¡La gratitud del conde Azazel, Señor de los Secretos!


Azazel, Señor de los Secretos:




– ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Muere! ¡Argh! – Helios soltó un grito de batalla y cargó contra Azazel seguido de Manecios y Kaliban.

El demonio se interponía entre ellos y la puerta. El camino estaba bloqueado, y la bomba a punto de estallar. Tendrían que derrotar al engendro infernal para poder huir.


FDI:

Bueno, comentarios tácticos.
Crick y Domenicus: Habéis derrotado al grupo de soldados que subían la escalera. Quedan entre 3 y 10 minutos para que explote la bomba. Tenéis a un demonio bloqueándoos el paso. Para poder salir tenéis que derrotarlo.
Lugor: Perdona, por el error, eran doce, no catorce. En cuanto a tu situación táctica. Los paganos a los que te enfrentabas han quedado derrotados. Ahora te enfrentas a Maya junto a Serentine, Ariel y Squalor. Maya se encuentra cargando contra Serentine en forma de sombras. Tú estás a unos 5 metros de la posición de Serentine.
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Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Mar Mar 14, 2017 1:17 am

-Vamos, vamos, en algún lugar debe haber… una puerta que… me lleve fuera de… aquí…- El sistema  de notificación de averías de Licandra, no dejaba de enviarle señales de alerta. Y los mismos daños sufridos en la última batalla no la dejaban hablar o pensar fluidamente de vez en cuando. Su temperamento estaba cada vez a flor de piel, le molestaba las notificaciones y las interrupciones que las averías causaban a su caminar, hablar y pensar.

-Te odio fallen asquerosa, te… golpearía una y otra… vez… por obligar a esas pobres… bestias a dar sus vidas por… ti- Rumió.

-E…este Lugar es un espantoso laberinto, no volveré a poner un pies… aquí una vez allá Sali…do- La Catedral de las Animas parecía estar construida con la intensión de parecer un laberinto y eso junto a las heridas le dificultaba encontrar algún camino de salida. Pero a pesar de ello, logró encontrar la entrada principal, su corazón, si lo tuviese, se alegró y al mismo tiempo se desesperanzó pues la puerta estaba clausurada y bien custodiada.

Cuando encontró la puerta clausurada continuo su camino por los vacíos pasillos del gran edificio -Vaya, todos deben estar ocupados rescatando al arzobispo… no hay… nadie más en los pasillo…llos- Pero no muy a lo lejos comenzó a escuchar lo que parecían pasos apresurados, muchos de ellos, se acercaban cada vez  más, algo le decía que debía regresar y evitar a quienes sean que fuesen los que se acercaban, y segura estaba que eran guardias, debería evitar cualquier problema que comprometa su salida, pero su curiosidad la llevo a subir unas escaleras de mármol que la acercaban a la fuente de aquel sonido, el cual no dejaba de escucharse cada vez más cerca. Cuando por fin se topó con la fuente de aquellos pasos recibió un empujón que la hizo rodar por las escaleras, la base de una estatua la detuvo y allí fue donde se dio cuenta que un batallón de soldados se dirigía a algún lugar, se sintió impulsada por insultarlos pero debía seguir su camino sin llamar la atención.

-¿Eh, rezagados?- Se preguntó al escuchar nuevo pasos acercarse al poco tiempo de toparse con el batallón – ¡Maldito Kimvallazas!-  Grito en su mente al escuchar y reconocer la voz, apretó los dientes en señal de amenaza y preparó sus manos para convertirlas en garras, pero de inmediato se contuvo al prestar atención a la conversación entre el Inquisidor y su sirviente. Según la conversación, vinculaban estrechamente a Dipasquale y a su Hija –Enton…ces Seretine es hij…ja de Dipasquale- Se afirmó –¿Que su…su… sucesos tan impor…tantes ocurrieron en Ker… fel que persiguen a la guardiana?- Se quedó pensativa un segundo y recordó –Es cierto, En ese lugar hay un grupo de Jumter, podríamos ir después de escapar de aquí- Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando las voces tomaron forma al pasar frente a ella sin verla, gracias a que se ocultaba entre las sombras –Así que la otra voz era de su sirviente- Licandra lo miro con desconfianza.

Una voz comenzó a llamar al Inquisidor Kimvallazas desde su muñeca y la ciborg puso atención.

Una desconocida inquisidora Atkol ponía al tanto al Gran Inquisidor  Kimvallazas, informaba que había sido detenido una gran cantidad de sospechosos involucrados en el secuestro del Arzobispo –Entonces si es cierto, Lugor y yo no éramos los únicos infiltrados en la eclesia por los paganos – La ciborg se lamentó de no insistirle a su amo que buscara evidencia de la existencia de aquellos infiltrados.

-¡Bestias, como pueden ser tan asquerosos… humanos desal…m… mados no… ti…ti… tienen corazón!- Licandra se sintió impulsadas a saltar sobre Kimvallazas y despedazarlo al escuchar como la Inquisidora informaba con cruda frialdad que catorce detenidos habían muerto, estaba segura que la causa de muerte fue por tortura.

-¿Invitada de Honor?-  Continuó escuchando, la invitada de honor resultó ser la consejera del Arzobispo, la que Kimvallazas se llevó casi a la fuerza horas atrás junto a sus guardias -¿Esta involucrada en el secuestro?- Le preguntó desde su mente – ¡Me lleva la eclesia…! Se fragu…aba algo importante e…entre los pa…pa…paganos dentro de la eclesia  frente a nuestras narices y…y… no nos di…mos cuenta. La indecisión de Lugor seguro fu…fue la que nos… nos puso en esta si…si…si…tuación, después de esto, si…si… no actuamos nos consideraran fieles a la…la eclesia. Debo advertir a Lugor, que…que tome la deci…sión de cumplir o no la mi…isión para la que fue co…o…o…concebido- De nuevo Licandra sintió como la ira recorría sus circuitos y el deseo de clavarle sus colmillos a la garganta del Inquisidor casi la hacen cometer una locura después de escuchar que la consejera había muerto.

Después que Kimvallazas enviara a su sirviente Odolev conseguirle una línea de comunicación segura con un tal Sumo Inquisidor Karmikov, Licandra se quedó sola, controlándose y manteniéndose bajo la sombra. Esperó a que el grupo se distanciase lo prudencial  para ella tomar un nuevo camino –Seguiré al batallón de guardias que me empujaron, estoy segura que se dirigen hacia donde esta Lugor, espero poder alcanzarlos- La ciborg pensó que pasaría más desapercibida y podría moverse mejor si caminaba sobre sus cuatro patas, así que tomó la forma de lobo.

Por otro lado, en la puerta cardinal, Lugor comenzaba a sentirse esperanzado, nuevamente había salido ileso de su ataque, no había sido poseído y controlado como siempre ha temido que pase y los paganos que no fueron afectados por su ataque estaban confusos, parecían confusos o considerando retirarse –Vamos muchachos, lárguense de aquí- Susurró expectante, la capitana Ariel Lau y el Exorcista Squalor habían terminado con su parte, ¿cuantos derrotaron? Es algo que Lugor desconoce, pero supone que fue una cantidad mayor a los heridos por las flechas de la capitana Ariel, Squalor debió usar alguna técnica que no deja rastro visible sobre sus víctimas.

La petición de rendición de Lugor no duró mucho, pues desde el interior de la turba de paganos una voz femenina afirmaba que se haría cargo, los paganos abrían paso a una mujer vestida de negro, con cabello rubio y una sonrisa que mostraba gran confianza –¿Kerfel, que pasó allá, que hechos tan grandes pasaron en ese lugar que han marcado a Seretine?- No es la primera vez que le recuerdan Kerfel a Seretine.

-Esa niña, ya la he visto antes- la hija de la embajadora, la domadora de las bestias que casi lo descuartizan y causantes de las heridas que Licandra sufrió –Si claro, es la hija de la embajadora Fallen ¿qué hace aquí?- Lugor comprendió que a pesar de ser una aparente niña indefensa, de alguna forma estaba involucrada en todo esto.

-¿Esta herida?- Se preguntó al ver que Seretine se tomaba del hombro mientras decía con rabia lo que parecía el nombre de la rubia de negro –¿Eso te incumbe en realidad, Lugor?-  De nuevo aquella voz que le habló en sueños hace poco y lo hizo en el salón de la fiesta -¿Qué, que ocurre?-

-¿Vas a ayudar a los asesinos de tu padre, Lugor?-

-¿Mi padre?-

-La pagana, tu padre les ayudaba, tu padre era un pagano de familia, ella es más familia tuya que los asesinos que te acompañan, Lugor-

-¿Ella, mi familia, qué...qué quieres? ¡déjame en paz!-

-Lugor no olvides quien eres en realidad, no olvides que eres…- Y así como la voz apareció, se esfumo.

Cuando Lugor volvió a poner su atención en lo que discutían Seretine y la mujer llamada Maya, Seretine afirmaba que esta vez no se repetirían los sucesos en Kerfel y amenazó con matar a la hija de la embajadora – ¿Merece morir, Lugor?- Lugor cerró los ojos lentamente y los volvió abrir. A la capitana Ariel no le gustó para nada el comentario o la mirada burlona de Maya, ni siquiera cuando la capitana lo encontró con Licandra lo miró con tanto odio, no le hubiese gustado recibir aquella mirada.

-¿Una masacre?- Lugor observo sus alrededores y pensó que si eso fue lo que paso en Kerfel, ahora en ese momento no estaban muy lejos de llegar a repetir aquel hecho, comenzó a ver a la guardiana Seretine como un imán para las calamidades, en especial las que terminan en masacres.

Cuando Maya alzó los brazos, el exorcista Lugor se puso en guardia, apuntando con sus  manos a Maya, que resultó ser una especie de hechicera, conjuró unas esferas llenas de energía oscura y sin mediar palabra las arrojó hacia la Guardiana pero esta logró esquivarlas, Mientras el ataque hacia Seretine continuaba, la capitana Ariel aprovecho el descuido de la hechicera y le disparó con su ballesta, Lugor en lugar de reforzar el ataque solo se quedó con las manos en posición de ataque, esperando que las flechas de Ariel acertaran mortalmente, pero en lugar de hacerle daño a la pagana, las flechas dieron contra una barrera que se levantó desde el suelo protegiendo a Maya, entonces Seretine contraataco, a Lugor le pareció que con las balas explosivas de la guardiana la barrera sedería, pero no fue así, la barrera desapareció y de ella emergía una sombra que se acercaba velozmente a Seretine –¡Pero que poder tiene!- Susurró abrumado por el desborde de poder que mostraba Maya, ni siquiera el Sr. de las cadenas tiene tales habilidades ofensivas y defensivas similares, Lugor apunto sus manos a la sombra que no recibía daño alguno y entonces

Tu familia, Lugor-

-Tu propósito, Lugor, LA NIÑA, LUGOR- Y las cadenas impregnadas de fuego salieron de las manos de Lugor y la herida en la pierna le recordó la última experiencia con esta técnica, o simplemente fue una ilusión de dolor producida por su mente. ¿Recuerdan que Lugor apuntaba a Maya? pues el exorcista a último instante cambió de opinión y eligió cambiar de bando y Seretine se convirtió en su nuevo objetivo – ¡Que sea lo que el creador quiera!-


FDI:

Velocidad: 1

Licandra Sub acción 1: Transformarse en Lobo.

Lugor Sub acción 2: Invocar técnica cadenas: Fantasmas de Fuego + Sub acción 3: Acorta distancia entre Seretine y él para ejecutar técnica + Sub acción 4: Ataca con Técnica  cadenas: Fantasmas de Fuego a La Guardiana  Seretine
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