Versión de juego 1.1.1: The Curseblood Plague
VOTAA!!
¡¡¡A VOTAR!!!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

FOROS HERMANOS
FOROS HERMANOS

AFILIADOS ELITE
AFILIADOS ELITE

Magic World War, 2036
AFILIADOS
AFILIADOS NORMALES


Crear foro
Parallel Hearts {PH Rol}
Mejores posteadores
Crick (2533)
 
Señor de Terra (1301)
 
Dezba Wakanda (720)
 
Lugor Jumther G. (592)
 
Enkei (578)
 
Rath Wraylan (481)
 
Maximilian Stenkerk (440)
 
Sarah Raynore (431)
 
Kalen Otero (370)
 
Ederat (364)
 


[EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Sáb Ago 16, 2014 6:26 pm





SECRETOS BAJO MÁSCARAS










Corría el año 898 después de la Gran Guerra. Con la entrada del nuevo año, el viejo invierno había llegado, y su gélido abrazo envolvía toda Terra. Sin embargo sus afiladas y frías garras no podían llegar a todos los rincones de Terra. En los Humedales, en el centro de Gonduar, el asfixiante calor de los pantanos y las ciénagas dominaba estas tierras todos los días del año. Los habitantes de Eonburg vivían con despreocupación estas fechas pues no tenían que temer los males y las desgracias que arrastraba con él el viejo invierno. Al contrario, la llegada del invierno que atormentaba la vida al resto de ciudadanos de Terra era un momento de celebración y alegría en las calles de la Ciudad del Pantano, pues en esas fechas se celebraba el advenimiento del Gran Héroe.

Era la fecha más importante para la ciudad de Eonburg. El aniversario de la fundación de la urbe. El aniversario de la llegada del Paladín de la Justicia a las Tierras del Sur de Gonduar para proclamar el fin de la Era de la Oscuridad y el inicio de la Edad de la Luz con la “Pax Dei”, la Paz de Dios. Éste héroe no era otro que el gran Jorhann Strolhemt, el elegido de Nithael. Hace ya muchos siglos, durante la Gran Cruzada Austral fundó en Los Humedales la ciudad de Eonburg, y se le concedió el título de señor de esas tierras. Desde entonces, la insigne casa Strolhemt ha regido los Humedales y la ciudad.

Por ello, todos los años por esas fechas se conmemora la celebración de este importante acontecimiento y la ciudad se preparaba a fondo para ello. Los mercadillos se mantienen abiertos las veinticuatro horas del día, vendiendo sus baratijas, artesanías, trastos inútiles, comidas o bebidas como el afamado y típico licor de Tonalli… Las plazas se abarrotan de gente bailando junto a las llamas y festejando con alcohol y otro tipo de sustancias de dudosa legalidad la gloria del Héore… Los más jóvenes y arriesgados participan en las tradicionales y peligrosas carreras de góndolas, donde casi todos los años algún joven perece ahogado por su inconsciencia. Los desfiles militares de la Eclesia. Los continuos rezos y arengas por el sistema de pantallas de la ciudad. Las ejecuciones masivas de criminales, paganos y herejes en la Plaza de la Tolerancia ante la gran estatua de Jorhann Strolhemt para conmemorar su gran hazaña. Y por supuesto no podía faltar el tradicional baile de máscaras que ofrece cada año el Arzobispo Nicholas Strolhemt en los grandes salones de la Catedral de las Ánimas y a las que acuden las personalidades más importantes de Eonburg y de todo Gonduar.


LUGOR JUMTHER



Con todo esto, Lugor Jumther y Licandra disfrutaban de un pequeño permiso de descanso después de su última aventura en las Catacumbas de Eounburg. Se lo merecían, desde luego. Después de todo lo ocurrido en las catacumbas varias semanas antes, y por todo lo que habían pasado se lo merecían. Esa misma noche la pareja había decidido ir a disfrutar de los eventos del festival que inundaban las calles, canales y plazas de Eonburg. Lugor por fin había cobrado su paga como soldado del Martillo Áureo, y había mucho que celebrar. Tras varias horas de diversión, el norgon y la ciborg habían ido a cenar a una taberna de Ciudad Media no demasiado lujosa pero con buen ambiente y comida. El edificio no era gran cosa, pero la madera estaba bien cuidada, y los camareros eran amables. Había una orquesta y un grupo de danza que amenizaba la noche, y varios de los clientes bailaban y cantaban con ellos. Se respiraba alegría por todas partes.

De pronto, un joven entró de golpe en la taberna llamando la atención de todos los presentes. El muchacho iba vestido con el uniforme de novicio del Martillo Áureo. Al ver que todos le miraban se ruborizó y agachó la cabeza. Luego empezó a caminar tímidamente hasta Lugor. – ¿Señor Jumther? Me ha costado mucho encontrarle. Tengo una carta para usted.– El chico le entregó un sobre lacrado con el sello del Martillo Áureo. Una vez entregada la misiva, el joven se fue sin mediar palabra. Si Lugor abría la carta encontraría un mensaje firmado personalmente por la Señora del Hierro de Eonburg, Laurene Dipasquale.



Soldado Jumther.

Se le ordena presentarse esta noche a la 23:00 en los cuarteles del Martillo Áureo en la Catedral de las Ánimas. No se retrase.

Laurene Dipasquale, Señora del Hierro


El mensaje era corto y conciso, no decía nada más, ni daba ninguna pista de porqué se le requería, pero era evidente que por su bien debía obedecer esa orden de inmediato. Y ya faltaba poco para la hora de la citación, por lo que debía de darse prisa si quería llegar a tiempo.



KIRO



Tras los extraños sucesos en la Gran Llanura de Gonduar, Kiro emprendió su camino abandonando las vastas praderas del centro del continente a través de las abruptas y peligrosas Montañas Melorc. No fue un viaje fácil ni agradable, con el invierno, las nieves habían llegado, y la mayoría de los caminos estaban sepultados o cortados, por lo que tuvo que buscar vías alternativas. Además, atravesando las montañas le pilló una ventisca y tuvo que refugiarse en una cueva durante tres días sin comida. Pero finalmente tras varias jornadas de travesía, logró llegar a Los Humedales. Era una tierra cálida cuya humedad empapaba la ropa y se metía a través de la piel. Era una sensación agobiante, pero más agobiante era todavía tener que recorrer a pie las ciénagas y los lodazales del pantano. Así que llegar a Eonburg supuso un gran alivio para Kiro pese al jolgorio y ruido de las festividades del lugar. El fallen decidió esconderse una temporada en las Catacumbas de la Ciudad. No era un sitio muy agradable, pero le mantenía alejado de la gente, y le ayuda a reflexionar. Kiro necesitaba pensar, sobre su maestro, sobre lo ocurrido en la Gran Llanura, sobre su vida, sobre qué hacer…

Como cada noche, Kiro se despertaba en el camastro que se había preparado entre unos escombros de un pasadizo abandonado de las Catacumbas. Estaba hambriento, y no le quedaba nada de comida guardada en su escondrijo. Y era extraño, porque estaba seguro de que todavía le quedaban algunos víveres. Quizá tendría que acercarse al Bazar de las Sombras y comprar o robar algo. Sin embargo, al ponerse en pie y tocar el suelo notó algo extraño con los pies. Una vibración de una presencia cercana e inquietante, que de repente se desvanecía sin dejar rastro… Todo era muy extraño, pues no había rastro de nadie en el pasillo abandonado. No había rastro de nada… De nada… Inesperadamente Kiro se fijó en una extraña marca en la pared, una marca en sangre y fuego que unos instantes antes no estaba. Una marca que le era conocida. Un símbolo Shi´Jut. Su maestro. Pero, ¿qué hacía aquí? ¿Cómo le había encontrado? ¿Qué es lo que querría de él? Todavía no había terminado la misión que le encomendó. De repente el símbolo desapareció consumido por unas misteriosas llamas que se fueron con él. Debía buscarlo. Su maestro quería reunirse con él. Eso significaba el símbolo.  Pero éste no deba pistas de dónde encontrarlo. Ni un lugar, ni una fecha. Nada. Kiro tendría que usar toda su astucia y las enseñanzas de su maestro para poder acudir a su llamada.



AZRAEL, CRICK Y DOMENICUS


Pese a todos los imprevistos, Crick, Domenicus y Azrael pudieron salir con éxito del Hipercubo junto a Helio y Kaliban, y una nueva incorporación al grupo, Nakhil, el broken que habían conocido en la Jaula de Faraday. No obstante, Helio no estaba nada satisfecho, habían perdido mucho tiempo, y el plan original se había torcido. Ya no podrían ir a Sodoma como en un principio tenía pensado Helio, tendrían que ir directamente a Eonburg. El viaje fue largo… Muy largo. No tenían ningún medio de transporte, por lo que tuvieron que ir a pie. Solo atravesar la Gran Llanura para llegar hasta la linde del Bosque Silencioso más de veinte días. Y otras tantas semanas más para atravesarlo. Helio se perdió varias veces en los densos árboles del lugar, aunque su orgullo le impedía reconocerlo, por lo que perdieron mucho tiempo dando vueltas en círculo.

Por fin al ocaso del décimo día lograron encontrar la salida y dar con las pantanosas aguas de los Humedales. Ante ellos se abría un maravilloso espectáculo. Ya anocheciendo, las plantas y flores empezaban a brillar, y decenas de luciérnagas gigantes revoloteaban de un lado a otro dando un aspecto mágico y misterioso al pantano. El grupo tuvo que recorrer el pantano una noche entera hasta por fin divisar la ciudad de Eonburg. Helio y los chicos lograron entrar sin muchos problemas en la ciudad. Como Eonburg estaba de festival los controles de seguridad eran mucho más laxos y dejaban entrar a cualquiera sin poner demasiadas pegas. Una vez el grupo se encontraba en la Ciudad Media, Helio se dirigió a ellos.

– Kaliban y yo tenemos unos asuntillos que tratar con “ciertas personas”. Vosotros disfrutad de la fiesta o haced lo que os dé la gana porque tardaremos un buen rato. Así que si eso, quedamos en unas tres horas en “La Rata Petulante”. Es una taberna en el Bazar de las Sombras. Y por si alguno no lo sabía, sí, se llega por las alcantarillas… – Dijo con cierto rintintín. – Ah, Nakhil, tú vienes con nosotros. En cuanto a vosotros tres, nos veremos allí, y procurad que no es enjaulen como la otra vez, jaja. – Se burló Helio. Luego emprendió la marcha seguido por el demonio y el broken dejando a solas a Crick, Azrael y Domenicus para que hiciesen lo que quisieran mientras.




FDI:


Caballeros, bienvenidos al evento de verano.

Pequeño repaso sobre cuestiones básicas. Nos encontramos ante un evento que afectará de manera trascendente a la historia de todo Terra, no es una aventura convencional. Os enfrentaréis a grandes peligros y amenazas, y podéis perder vuestras vidas y las de vuestros compañeros si no actuáis con cuidado y meditando vuestras decisiones. Los comportamientos suicidas y arriesgados implican grandes penalizaciones, la muerte del personaje incluida.

El evento ocurre cronológicamente después de las aventuras en curso en las que os encontráis actualmente, por lo que es posible que os encontréis con ciertos spoilers, pero se intentará minimizar.

El tiempo de posteo será 10 días, pasado ese tiempo no se esperará a nadie y responderé con los que continué, quedando congelados por causas narrativas (desmayos, miedo, etc) vuestros personajes hasta que posteis.

En cuanto al primer mensaje, gozáis de cierta libertad para hacer lo que queráis (siempre y cuando no sean cosas absurdas o sin sentido) hasta la hora de vuestras respectivas citas. Podéis disfrutar de las fiestas de la ciudad, pasar el rato en una taberna, comprar los bienes, armas, objetos que necesitéis, etc. En caso de que compréis, evidentemente yo fijaré las existencias de la tienda, los precios, etc. Una vez finalizado este turno, ya comenzará oficialmente la trama.

Creo que eso es todo, pero me reservo futuros post para explicar cosas que se me hayan olvidado.

Buen viaje y que lo disfrutéis.
Un saludo,
Maximilian



avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Jue Ago 21, 2014 7:47 pm

Después de diez días caminando por el bosque, varios de ellos haciéndolo en círculos sin que el “mamón” Helio lo reconociese, opté por descansar mis cortas piernas de tan larga y agotadora travesía y seguir el resto del viaje sobre los hombros del “Eldelmoño” negro. Por desgracia el “mamón” del “colgajo” no se encontraba con nosotros, por que de haber estado nos hubiésemos ahorrado todos esos largos días bajo el sol abrasador de la llanura sin una sombra que nos cobijase, y hubiésemos llegado a nuestro destino tan rápido como como desaparece una mosca frene a una rana. Por suerte para mi, no tanta para los “mamones” del grupo, todos ellos, caminé todo el tiempo bajo la sombra del gigante oscuro. Salvo las horas centrales del día donde el sol proyectaba la sombra del gigante bajo sus pies. Durante los primeros dos días traté de caminar bajo ella causando el tropiezo y la caída del “Eldelmoño”. No necesité mas que una mirada y tres tropiezos para dejar de cobijarme bajo su sombra durante aquellas horas. El resto del tiempo no le importaba lo mas mínimo que caminase a su lado orbitando a su alrededor como el sol y la luna sobre el árbol Noah.

Pero después de tres lunas caminando y habiéndonos perdido tantas veces que se hacía difícil adivinar cuanto tiempo mas caminaríamos, no estaba dispuesto a seguir subiendo y bajando aquellas grandes raíces ni a tropezarme una única vez mas por lo que no dudé en escalar el cuerpo del “Eldelmoño” y encaramarme a sus hombros y descansar. Desde aquella altura el mundo se veía muy diferente a como podía verlo normalmente. Las ramas de los arboles amenazaban con golpearme la cara y las piedras del camino parecían demasiado pequeñas para causar ningún daño.

Y allí volvía a estar, el oscuro, húmedo, pútrido y foco de infecciones y plagas lodazal de Eonburg. Nunca podría agradecer lo suficiente a Herrat por haberme sacado de allí como lo hizo, pero esa deuda quedaba saldada por obligarme a volver a ese apestoso y repugnante lugar que parecía siempre estar de fiesta. La primera vez que estuve allí era primavera y celebraban la cosecha o algo parecido... la verdad es que las costumbres de los “Mamones” me resultaban extrañas y extravagantes y no lograba comprender cual era la relación entre la llegada de la primavera y el nacimiento de la vida, y el sacrificio de inocentes en un altar a un dios zombicrocodilo. Fuera como fuese, volvía a estar en Eonburg y la ciudad volvía a estar de fiesta. Por suerte todavía nadie me había secuestrado para sacrificarme en un altar a la gloria de su señor... todavía.

Cuando Helio nos informo de sus deberes y selló un nuevo encuentro me bajé del “Eldelmoño” resignado a caminar con mis propias piernas y miré a las dos personas que se quedarían junto a mi, compañeros de aventuras y desventuras por azares del destino.

-Nos quedamos solos, “mamones”. ¿Os apetece “follar”(tomar) algo?

No sabía lo que querrían hacer la “monja” y el “Eldelmoño” pero yo necesitaba un buen tiesto y una jarra de agua.


”velocidad 2” :

Acción 1: invitar a Azrael y Domenicus a tomar algo en la cantina, o algo asi XD
Acción 2:
Acción 3:


_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2533
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Mar Ago 26, 2014 7:59 am

Salimos de aquella ciudad de mala muerte de los munchkins para continuar con nuestra vagancia aparentemente indefinida hacia nuestra tierra prometida Sodoma y luego a Eonburg, y ahora con un nuevo compañero de viacrucis, el camarada Nakhil, ingeniero de dudosas habilidades con un explosivo historial, supongo que Helio sabrá lo que hace.

Aquella tierra indómita de los paganos había llegado a sonar bastante a gusto en mi cabeza, después de tanto padecer prometía ser la dosis justa de libertad, licor y sexo suficiente para zambullirme en cualquier portal demoniaco sin pensármelo, idea aterradora que tampoco la sacarían gratis. Por desgracia, nuestra desventura en el hipercubo provoco un retraso insalvable que me saco de la fantasía como florero estrellado en la cabeza.  

Salir de aquella ciudad abrumadoramente tecnológica y encontrarse con las vastas extensiones salvajes de la gran llanura parecía un descanso al principio, pero pronto se convirtió en monotonía y luego en desesperación cuando llegamos al bosque silencioso a dar vueltas como perro buscando su propia cola gracias al genio de Helio, luego de un par de semanas nos uníamos al coro infernal de insectos y alimañas con nuestras maldiciones e improperios.
Por fin, cuando parecía que íbamos a pasar una noche más en ese infierno verde, nos topamos con la inconfundible la podredumbre de los pantanos aledaños a Eonburg, una ciudad radicalmente diferente al Hipercubo.  
Aquí no había tantos enanos con cara de celulitis por todas partes, pero los insectos eran tan grandes y feos como aquellos, compartiendo la fiesta con otras bestias repulsivas de dudosa procedencia. Salvando esto y su particular olor, era posible deleitarse con el arrebatador baile de formas y colores vivientes entre bizarras visiones que sacudía los sentidos, algo que por un momento despejo la ira que tenia, pero no el cansancio.

Sin tiempo que perder avanzamos hasta las fronteras de la ciudad traspasando fácilmente los controles. La ciudad tenia un aire festivo que nos hacia la vida mas fácil a todos, facilitándonos   de momento el camuflaje entre las multitudes.

Finalmente, llegamos a la ciudad Media, un lugar lleno de tugurios y casuchas a duras penas flotando sobre el fango contrastado con las decoraciones del festival.  Los tres mosqueteros paganos nos dejaron con las instrucciones de vernos en “La Rata Petulante”, en el Bazar de las Sombras transcurrido un tiempo, así que quedamos los 3 de nuevo a nuestra suerte mientras tanto.

- Pensé que no lo dirías nunca mi pequeño amigo, pero antes me apetece comprar algunas cosas… Mírame! Estoy hecho un guiñapo, a demás la ropa de monje como que aquí no pega no?.. Si entiendes a lo que me refiero chico, y vamos, mucho menos en un antro!.

- Comprémonos algo estílelo y luego nos unimos a la fiesta…
Acompáñenme los dos que andar solo en esta ciudad como que no me suena, no nos    meteremos en problemas se los juro,  Además que seguro se enamoran de algo en el  mercado negro, que dicen? -


FDI:

Proponerles a los compadres ir de compras, si no aceptan no me voy a ir solo por hay, en todo caso no me separo del grupo.
avatar
Domenicus

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 03/04/2012
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Mar Ago 26, 2014 8:41 am

-Ey Lugor ¿qué quieres?-

¿Quién eres?-

-Soy tu, soy yo, soy ambos y a la vez nadie-

-¿Qué haces en mi cabeza?-

-Paseo con razón-

-¿No estás solo?-

-Estamos solos-

-¿Qué haces?-

-Te hablo, nos hablo, te pregunto, nos pregunto, te escucho, nos escucho-

-¿Qué eres?-

-¿Qué eres tú, Lugor?-

-Quiero ser Libre-

-Ya eres libre, Lugor-

-No, no lo soy, debo elegir entre dos, eso no es libertad-

-Algunos no tienen este privilegio, Lugor-

-Estoy en una celda y debo salir por una de dos puertas-

-¿Que eres Lugor?-

-Quiero amar a Licandra-

-No amas a lo que quieres, amas a quien debes-

-Ella es única-

-Tú también, ella lo sabe. Pero no por eso quiere amarte-

-Ella y yo no somos posible-

-Ahora, tampoco Amber y tú-

-Que sabes de Amber-

-Lo mismo que tú-

-No la deje ir-

-¿Qué eres Lugor?-

-Quiero destruir-

-Tu creador no te lo perdonara-

-El me comprenderá-

-¿A caso sabes lo que piensa el ente capaz de crear las células que te mantienen unido y actuando?-

-Veré todo desde donde me castigue-

-¿Y si su castigo es hacerte vivir tu peor pesadilla por milenios, Lugor?-

-No lo hará-

-Apartado, perdido en el limbo, sin nada ni nadie, el vacío absoluto-

-¿Que soy?-

-¿Que eres Lugor?-

-No lo sé-

-Un instrumento, Lugor. Un instrumento arrojado al aire, que chocara contra el objetivo o contra un obstáculo y tu camino cambiara-

-Niego, Niego mi propósito para el que fui concebido-

-Ella te guiara por el camino correcto-

-Maldita piedra-

-Maldice al lector del mensaje. Pudiste leerlo y desecharlo, pero decidiste Lugor, tomaste una decisión y eso conlleva una responsabilidad y el beneficio de un bando-

-No tienes la razón-

-Claro que no, ella me acompaña-

-Te odio de corazón-

-No, no puedo odiarme-



-¿Lu, Lu, estas bien?- En la habitación de fondo gris, que fue pintureada de  multicolor por la actividad pasional de la pareja  esa misma noche. Lugor parece sumergido he inquieto en una de sus ocasionales pesadillas y su compañera Licandra, trata de socorrerlo.

De más adentro de las sabanas, sumerge Lugor, sudado de nervios, angustiado por la mano cálida que le toca el hombro y susurra las dos primeras letras de su nombre. Mira a los ojos a la cyborg y recuerda como en sueños la veía sensual y cubierta por una sabana que al ser retirada descubrió un cuerpo inexistente y la cabeza con cables y sangre en donde debía haber un cuello – ¿Licandra?- Dice al darse cuenta que todo lo anterior había sido un sueño, o por lo menos eso parecía.

-Sí, soy yo. Tranquilo, todo está bien- Y el perfil de Lugor encuentra reposo en el pecho desnudo de la cyborg.

Los siguientes tres días Licandra le daba vueltas a cómo solucionar el distanciamiento que se había creado entre Lugor y el mundo, cada día que pasa, Lugor se encierra más y más en sí y ya han pasado varios días desde que se encuentra con esta actitud. La cyborg se preocupa porque los demás eclesiastas se den cuenta y tomen cartas sobre el asunto. Por lo que la cyborg opta en comenzar a recordar desde cuando se dio este comportamiento de su compañero. Las imágenes y palabras fueron retrocediendo en su memoria, hasta que recuerda con lujos y detalles cual fue el último día que Lugor era Lugor. Y en su recuerdo ve un papel, un panfleto y la invitación a un evento.

A regañadientes la cyborg logro sacar a Lugor de su habitación – ¿A dónde me llevas?-

-Ya comenzaron las celebraciones por el advenimiento del Paladín de la Justicia, ¿y pretendes no disfrutar de tal evento?-

-No tengo ánimos, déjame regresar a mi habitación y si quieres ve a disfrutar-

-Muy bien, si quieres aislarte del mundo y encerrarte en esa fría habitación, hazlo...-  Las palabras de la ciborg le dan un aire de tranquilidad, pero cuando prepara su cuerpo para dar la media vuelta ella continua sus palabras –...Pero llevare la celebración hasta tu habitación-

Aquello no podría ser mejor, Lugor sabía que Licandra cumplirá su promesa y lo hará por lo grande, lo más seguro causándole varios problemas con sus superiores.

-¿No te rindes verdad?-

-Cuando vea a un Ahba peleonero blandir una espada con filo me rendiré- Licandra dice esta frase con toda seguridad, nunca ha visto a un miembro de esta curiosa raza, pero está convencida que como familiares de las plantas que son, estos deben sentir una adoración por el pacifismo impresionante. Incluso se los imagina en su jardín a todos sentados tratando de alcanzar la paz interior y ser uno con el universo mientras dicen: “OM.”

Lugor capto el mensaje y un intento de sonrisa se asoma en la comisura de la boca del Joven exorcista –Bien, vamos solo unos minutos a algún lugar a beber algo, hace calor-

La cyborg salto de alegría y le estampo un beso para luego recordarle las cosas alegres y maravillosas que podrá encontrar en las calles de su ciudad natal. Le propone una visita a la competencia de góndolas, mientras lo arrastra al mercadillo y le muestra todas las baratijas y adornos que allí venden, esta visita fue tan acertada que el Lugor pervertido despierta de pronto al notar un buen par de glúteos haciendo equipo con buenas piernas, cadera ancha y cintura estrecha, luego las mujeres hermosas comienzan hacerse visibles. El entusiasmado exorcista, parecía un abanico eléctrico oscilante viendo de lado a lado a lo que Licandra decidió ignorar mientras este despertaba de aquellos pensamientos que lo distanciaban –De todas formas tarde o temprano me las pagara- Divertida piensa la cyborg.

Luego se encontraron con un rojo y ardiente fuego que parecía agitarse con el baile de quienes lo rodeaban, entre esas personas esta la que captaría toda la atención de Lugor hasta que Licandra lo permitiese, una mujer de las que el llama mujerotas, de gran tamaño, robusta, solida, grandes caderas –Es ella- La mujer que vio en el mercado, pero su éxtasis con aquella mujer duró poco, pues cuando nota que se comienza a alejar del frenético y sensual baile alrededor del fuego de la mujerota, siente como las manos de Licandra le apretaban el bíceps y se niega a dejarla atrás. El exorcista pune resistencia y de un tirón estrella contra su pecho a la cyborg y comienza a agitar pies, hombros y cintura alrededor de Licandra, parece un baile de apareamiento, el hombre se pavonea ante ella, parece invitarla, seducirla, a lo que ella reacciona de la misma manera, sus caderas se menean y el feminismo de su cuerpo canta sin retención –Bailas mejor de lo que cantas- Los dos comenzaron a reír, la pareja se despega del suelo, junto al fuego y el ritmo proveniente de lo que parecía un cumaco, todo lo demás había desaparecido.

Cuando mujer biónica y hombre espiritual habían aterrizado al mundo de grandes pantanos, tomaron sus cosas y se fueron corriendo y riendo. Continuaran la celebración como si estuviesen libres de todo lo que les había pasado y de todo lo que vendrá en el futuro.

-Esto hay que celebrarlo, ¿no crees?-

-Ya lo estamos celebrando Lica-

-¿Lica?-

-¿No te gusta? Es de cariño-

Torció el gesto y subió los hombros –Me gusta- Dice mientras sonríe.

-Celebremos que saliste de tu melancolía y me contaras que te ocurría-

-Está bien, entremos aquí- Dispuesto a contarle a Licandra en que ha estado pensando.

Después de ordenar un plato de comida y una bebida, comienzan a charlar como buenos y viejos amigos, Licandra le refresca la memoria sobre anécdotas vividas por los dos mientras vivían en las callejuelas de Eomburg y luego le cuenta algunas cosas que hizo después de la captura de Lugor hasta que llegó el momento en que Lugor debía contarle a Licandra que le pasaba. –Recibí un mensaje, de los del primer lavado de cerebro- le dice susurrando.

La cyborg no pareció sorprenderse –Te dije que pasaría- Responde relajada.

-Y ya me había pasado, pero este fue distinto, Lica-

-¿A qué te refieres?- la seriedad en la voz de Licandra se hace notar

-Sentí que este mensaje se activó al exponerme a la piedra de la casa de voodoo, en el bazar de La sombras-

-La piedra te envió un mensaje, ¿eso quieres decir?-

-No fue la piedra, este mensaje se “activó”, como una advertencia para nosotros-

-¿Nosotros, hablas de tú y yo?-

-Claro tonta-

-¿Y qué decía que te dejo así por tantos días?-

-“Debes…”- La puerta de la taberna se abrió y todos en la taberna, incluso Licandra y Lugor no pueden evitar ponerle atención al joven que entró. Por las vestimentas se podía distinguir con facilidad que se trataba de un Novicio del martillo Áureo, así que Lugor se concentra en el aura del joven y percibió que su objetivo era él mismo. –Viene por mí- Dice en voz baja para Licandra.

El chico, expreso lo difícil que había sido encontrar a Lugor y le hace entrega de una carta, para esfumarse sin dar oportunidad de hacerle alguna pregunta.

Lugor abrió la carta con cierto recelo, sabía que las cosas cambiarían después de hacerlo.

-Debemos irnos- Y Licandra tomo la nota.

-Fin de las vacaciones.- Y golpea el papel como si lo bofeteara.

-¿Te transformas para cabalgarte y así llegar a tiempo y ahorrarnos unos terrans?- Bromeando pregunta Lugor.

-¿Te golpeo y llegas a tiempo con un ojo morado al cuartel?- Responde divertida la cyborg.

-Bien vamos en un transporte de los lagos y a correr- Y así la pareja salió a toda prisa para llegar a tiempo.
avatar
Lugor Jumther G.

Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 20/06/2013
Edad : 33

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Azrael el Jue Sep 04, 2014 11:00 pm

No era el momento de hablar sobre como habíamos logrado escapar del hipercubo. Había sido una sucesión de acontecimientos afortunados, duros y cuando creíamos que podríamos descansar, tocó el viaje más largo que había sufrido en eras. Tras varios meses de viaje, viviendo de la caza y la carne seca que podíamos conseguir de la misma, sobreviviendo gracias a las lluvias y los pocos riachuelos que nos íbamos cruzando. Sin apenas recursos ni capacidad para reabastecernos hasta llegar a la ciudad de Eonburg, urbe más importante de los humedales, y eso que desconocía si llegaba a haber alguna más. El caso fue, que tras alcanzar la frontera, a penas quedó tiempo para finalmente alcanzar la ciudad, envuelta en celebración. Desconocía la fecha exacta, pero podía imaginar aproximadamente cual era. Gracias a tanto festejo, pudimos colarnos en la ciudad sin llamar demasiado la atención, ya que por alguna razón, una panda de sudados y embrutecidos bandidos no distraía a los guardias de ligar con jovencitas atractivas.

La cosa fue que nada más llegar, Helio y la compañía se fueron de pachanga por ahí dejándonos nuevamente a nuestra bola, como si la primera vez no hubiera salido ya lo bastante mal de por si. El caso fue que habíamos quedado en tres horas en un lugar que no tenía ni la más remota ni puñetera idea de donde estaba, y tenía ganas de ducharme con agua caliente y comer algo decente. La cosa era que siendo el lugar donde habíamos quedado una taberna, debían tener un lugar donde comer, lo que no sabía era si tendrían también algo de posada, y eso fue lo primero que me dispuse a ver.

-Chicas, voy a ir viendo donde está el chiringuito ese, que si no fijo que llego tarde.-

Total, no podía ser tan complejo de encontrar... En teoría, me encaminé preguntando si algo dentro de mi me decía que me había despistado, lo que no sería difícil. Una vez allí, preguntaría si podría alquilar un baño un rato, o una habitación con uno, o similar, al estar donde estaban dudaba que preguntasen mucho o que fuese excesivamente caro, en caso de que respondieran de forma negativa a la existencia de las mismas, les preguntaría si conocían algún lugar cercano donde pudiera descansar. Igualmente aprovecharía para comer algo caliente, casi me daba igual que fuera, mientras no fuera carne seca. Mi idea sería básicamente descansar un rato hasta que empezase la juerga, llevaba andando casi desde el amanecer y lo que menos ganas tenía ahora mismo era irme de fiesta por ahí.

[Acciones:
Acción 1: Buscar garito, comer algo y en caso de que no fuera posible allí, buscar otro lugar donde ducharme y descansar hasta el momento]

Azrael

Mensajes : 81
Fecha de inscripción : 13/05/2012
Edad : 23

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Vie Sep 05, 2014 4:48 pm

[FDI: En primer lugar, disculpad por el retraso. El jueves de la semana que viene posteo, a ver si Kiro ha posteado, y si no, paso turno y continúo con vosotros. Crick, y Domenicus, podéis continuar la conversación entre vosotros mientras, y decidir si vais juntos o no, así como ir a la tienda, y pedir al dependiente lo que queráis comprar. PD: Domenicus, agradecería que me dijeras que es un "estílelo", que no tengo ni idea XD.]

Edit: Por problemas operativos muy graves puede que me retrase algo más, pero esta semana los tenéis sin falta. De nuevo lo siento mucho, pero estoy teniendo unas semanas verdaderamente malas, y no sé si podré solucionar los problemas :S


Última edición por Maximilian Stenkerk el Jue Sep 11, 2014 5:24 pm, editado 1 vez
avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Vie Sep 05, 2014 8:28 pm

- Asi que te vas…
… y Azrael simplemente se retiró, en solitario hacia su tal chiringuito con su clásico aire sobrio y responsable…
-  Bieen… solo quedamos tu y yo verdecito.
- Mira, si lo que quieres es divertirte te apoyo, es lo que quiero hacer también… unas cervezas, unas mujeres..
- Bueno, dudo mucho que tu encuentres alguna hembra de tu especia para.. como decirlo?¿una relación simbiotica?, Mmm ¿fertilizar o polinizar?¿kruki krukii?.. en fin olvídalo..
- Solo necesito cambiarme de ropa, esta ciudad no me trae buena espina,y ¿sera tan difícil encontrar algo con estilo en una ciudad como esta?


FDI:
perdon es estilero, que tiene estilo
avatar
Domenicus

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 03/04/2012
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Vie Oct 10, 2014 5:46 pm

En vista de que mi invertebrado compañero se quedo en su estado vegetativo ante mi pregunta, decidí no insistir y en cambio sacrificarme por el compañerismo!. -esta bien Crick
QUE VENGA EL ALCOHOL!
avatar
Domenicus

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 03/04/2012
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Feb 24, 2015 11:11 pm



LUGOR JUMTHER


Lugor y Licandra salieron del restaurante y tomaron una góndola en un embarcadero cercano. Durante un buen rato estuvieron surcando los canales de la ciudad tranquilamente. Desde el agua se podía apreciar el evento festivo de la ciudad. La música sonaba por toda la ciudad. Decenas de ciudadanos navegaban por los canales con sus góndolas divirtiéndose y despreocupándose de sus problemas diarios. Los espectáculos pirotécnicos inundaban el cielo, y en las aguas flotaban linternillas ceremoniales. Era un ambiente encantador, muy diferente al del Eonburg diario, pobre y deprimido.

De pronto la temática de las telepantallas cambió. Los mensajes propagandísticos que se repetían día y noche fueron interrumpidos para dar comienzo un anuncio oficial. Se convocaba a todos los ciudadanos de Eonburg a la Plaza de la Tolerancia para ser partícipes de uno de los eventos más importantes de la ciudad en estas señaladas fechas. Quisieran o no asistir, tendrían que pasar sí o sí por la Plaza de la Tolerancia para poder acceder a la Catedral de las Ánimas.


AZRAEL, CRICK Y DOMENICUS


Azrael se separó del grupo para llegar buscar el solo “La Rata Petulante”, por lo que empezó a circular por la ciudad para encontrar la entrada a algunas alcantarillas. El ambiente era totalmente festivo, con las calles abarrotadas, gente bebiendo, comiendo y bailando. Era un gran momento para la ciudad. Como no tenía muy claro a donde ir, se acabó perdiendo y llegando a la feria del Banthor. Era uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Allí se comerciaba con Bantho, se hacían subastas para adquirir estos enormes y preciados animales de carga del pantano, o degustar su jugosa carne de anfibio. Incluso Azrael pudo divertirse con una carrera de machos Banthor. No eran animales muy rápidos, pero sí violentos, y era divertido ver como se daban de golpes y empujones por llegar los primero a la meta. Aunque en una de las carreras uno de los jinetes se calló por una fuerte embestida y fue aplastado por su enorme bestia. Una muerte horrible.

Sin embargo no podía entretenerse más, debía seguir buscando alguna entrada a la subciudad, por lo que continuó recorriendo sus calles y navegando sus canales, hasta que por accidente llegó a una enorme plaza abarrotada de gente que le impedía circular adecuadamente. Era evidente que algo importante iba a ocurrir allí.

Mientras tanto, Crick y Domenicus fueron a disfrutar de un buen trago en las casetas que inundaban la ciudad vendiendo productos típicos del pantano. Podían disfrutar de bebidas típicas como el Licor de Tonalli, hecha a partir del cascarón de escarabajo fermentado con hongos, o Zumo de  Queztal, hecho de una mezcla de frutas y vísceras de serpiente del pantano. De comida podían disfrutar de diferentes carnes de insecto, siendo especialmente famoso las salchichas de Okuilin, hechas de carne de gusano gigante triturado y embutido en tripa de Banthor. Para foráneos la gastronomía de Eonburg podía resultar realmente asquerosa, dado que la fauna del pantano se componía principalmente de insectos gigantes y reptiles, pero para los locales eran auténticos manjares.

Una vez hubiesen saciado su sed y apetito, y vaciado su monedero, debían de emprender la búsqueda de una entrada a las alcantarillas para reunirse con Azrael, Helio y compañía. Sin embargo, en su búsqueda fueron arrastrados hasta una plaza por una muchedumbre que acudía alegre a una especie de evento. Allí pudieron reconocer a Azrael y reunirse con él de nuevo.

TODOS


Plaza de la Tolerancia:


La plaza estaba abarrotada. La muchedumbre se arremolinaba ante la estatua del gran Jorhann Strolhemt y los palcos construidos para la ocasión. Todo estaba listo para dar inicio al Auto de Fe. Era uno de los eventos más señaladas del aniversario de la “Pax Dei”. Era un momento de arrepentimiento y de penitencia.  Un momento para reflexionar sobre los pecados de la carne. Pese a la cantidad de gente, se podía apreciar todo lo que ocurría. Sobre la explanada de la plaza habían sido construido un ominoso cadalso invadido por decenas de piras calderos de fuego e incienso que inundaban el ambiente con su dulce aroma que rodeaban el lugar de ejecución. Entre el cadalso y el público se encontraba un anillo de figuras siniestras encapuchadas, cada uno portando estandartes presididos por enormes cruces de la Eclesia en llamas.


Verdugos Encapuchados:


Tras esta espantosa imagen había sido erigido un gran palco, con cubiertas de tela carmesí, presidiendo todo el Acto. El palco estaba repleto de autoridades religiosas y políticas que aguardaban expectantes la llegada de la Justicia. Embajadores, inquisidores, diáconos, arcontes, obispos, etc. En el palco, destacaba el vació en el trono del Arzobispo Strolhemt. Rara vez el anciano jerarca aparecía públicamente.

Sin embargo la ausencia del Arzobispo era suplida por una figura más aterradora. Era el Inquisidor Osveta Kimvallazas. El brazo ejecutor de Karmikov en Gonduar. El inquisidor era conocido en todo el continente occidental por sus espeluznantes métodos de tortura y por ser implacable. Él no torturaba para buscar una confesión como hacían otros inquisidores. Él iba más allá. A través de la tortura conseguía la conversión de los herejes. Y una vez estos habían vuelto al rebaño de Dios, los ejecutaba. Estaba subido en un gigantesco atril que podía ser visto desde cualquier punto de la plaza, y conectado a él, sistema de megafonía para poder ser escuchado en toda la ciudad.


Inquisidor Kinvallazas:


Para la ocasión habían sido escogidos más de una treintena de criminales: asesinos, ladrones, delincuentes, traficantes, herejes o terroristas. Todos habían recibido la llamada de Dios para purificarse a través de las llamas. Hombres, mujeres, niños, no había distinción. Los criminales avanzaban lentamente, encadenados de pies y manos.  Sus miradas estaban vacías y muertas, sus cuerpos evidenciaban interminables torturas y tormentos como castigo por sus pecados. Los cantos de los encapuchados junto al tintineo del arrastre de las cadenas configuraban una espeluznante melodía.

Una vez llegaron todos al pie del cadalso dio comienzo la ceremonia. Las fanfarrias empezaron a sonar, los tambores a tronar y los encapuchados aumentaron el tono de sus cantos. El sonido y las imágenes del grotesco espectáculo eran reproducidos por toda la ciudad a partir de las telepantallas. Entonces, todo el estruendo se cortó al unísono, y el Inquisidor Kinvallazas tomó la palabra. – ¡Hijos e hijas de Terra! – Su voz era potente, grave y aterradora. – ¡Hoy conmemoramos un gran día! ¡El día en que las Fuerzas de la Luz iluminaron con la Verdad de Dios las tierras del sur de Gonduar por primera vez! ¡El día en que un valiente paladín, un valiente mártir, guiado por la divina mano del Arcángel Nithael pisó estas tierras por primera vez para desterrar a la oscuridad e imponer el Imperio de la Luz, la “Pax Dei”! Fue justo en este mismo lugar, donde hoy se encuentra esta gloriosa plaza, donde Nithael se manifestó al héroe Strolhemt y le dio su bendición. Le dijo: “En las ruinas de este templo maldito por los siglos de los siglos, hogar del mal y las tinieblas  edificarás un nuevo templo. Un templo de Dios que purificará las sombras y el caos que anida en este herético lugar. Un templo de Luz y Esperanza.  Un templo que iluminará como un faro redentor a estas tierras impías y las conducirá a un Nuevo Amanecer,  a las presentes y futuras generaciones. A un Nuevo Orden. Es la voluntad de Dios. Así está escrito y así ha de ser”. Y así el glorioso héroe, siguiendo la voluntad de Dios, construyó un glorioso templo que nos inspira, nos guía y nos salvaguarda del mal, la Catedral de las Ánimas. Y así fue como esta ciudad, Eonburg, nació para gloria y regocijo de Dios.

Un fuerte aplauso de la enfervorecida masa interrumpió el discurso del inquisidor. – ¡Tranquilidad, hermanos míos, contened vuestra efusiva pasión, pues este día de dicha y júblio todavía no ha acabado! – Replicó Kimvallazas. – ¡Para celebrar este dichoso día, y siguiendo una tradición centenaria, daremos inicio al Sacrificio! ¡En este día de pureza y virtud desterramos la sombra del pecado de nuestras vidas! ¡Encomendamos nuestra alma a Dios y ofrecemos nuestro más sincero arrepentimiento! ¡Porque la carne es débil, y los demonios y el caos aguardan por arrebatarnos nuestra alma! ¡Por eso, para purificar la carne del pecado y expulsar AL MAL es necesario el fuego! ¡El fuego de salvación y redención! – El inquisidor hizo una breve pausa y se dirigió a los condenados. Su voz cambió a un tono cariñosamente meloso. – Así, hijos míos, como un orgulloso padre que ha cuidado de vosotros y les ha mostrado la senda del bien, me veo obligado a deciros adiós, triste por vuestra partida, pero alegre porque sé que Dios os protege. ¡¿Qué más podría desear un buen padre?! ¡Así que levantad vuestros rostros y sonreíd, porque este es un momento alegre, un momento de felicidad, porque, a pesar de vuestros defectos, Dios os quiere, y él os guiará hasta la salvación, pues el fuego os hará libres!

De nuevo se dirigió al público. – ¡Y nosotros, hermanos y hermanas, debemos regocijarnos de la gran bendición que están a punto de recibir, del honor que supone sentir el dulce abrazo de Dios, y de la valentía y entereza que demuestra su heroico acto! ¡Una valentía que nos ha de inspirar, que nos ha de guiar para ser mejores personas, para saber rechazar la oscuridad y obedecer al Cielo! ¡Para saber aceptar con humidad y devoción el cálido y fuerte abrazo de nuestra madre Eclesia! ¡Para ser dignos de ser llamados Hijos de Dios! – El inquisidor hizo una nueva pausa para respirar. – ¡Oh Fuego de Igniel! ¡Llamas purificadoras! ¡Luz de salvación! ¡Nosotros, humildes mortales te convocamos para la expiación de los pecados! ¡Hágase la voluntad de Dios!

Entonces las fanfarrias y los tambores empezaron a sonar de nuevo, y los verdugos condujeron a los prisioneros encadenándolos a las piras. Luego cogieron los braseros en llamas y con ellos prendieron la paja y el aceite de las piras, extendiéndose el fuego arrasando a los condenados. Un olor a paja y carne quemada mezclado con incienso inundó el ambiente, y los gritos de los desgraciados se unieron a la música y a los coros formando una espeluznante y aterradora orquesta. Esta era la justicia de Dios y de la Eclesia.


LUGOR JUMTHER

Lugor tenía que darse prisa para llegar a la reunión. Tenía que cruzar entre toda la muchedumbre, todavía embelesada por las llamas y los gritos de los criminales, hasta llegar al otro extremo de la plaza. Allí se erigía imponente la Catedral de las Ánimas. Un enorme bastión de mármol blanco ya ennegrecido por las humedades, cuyas cúpulas se alzaban hasta el mismo cielo. Para llegar había que ascender unas grandes escaleras decenas de metros hasta acceder a unos grandes portones de hierro y madera vigilados por guardas fuertemente armados. Gracias a su reloj como miembro del Martillo Áureo no le pusieron impedimento para entrar.


Catedral de las Ánimas:


Una vez dentro tuvo que cruzar unas enormes naves centrales de oscuras bóvedas, que se extendían hasta lo el Altar del templo, cientos de metros más allá. Luego tuvo que cruzar infinitas escaleras, pasillos, galerías y salones hasta llegar a los cuarteles generales del Martillo Áureo en la ciudad, en el ala oeste del templo. A diferencia del lujo en las naves centrales y resto de estancias del templo, las estancias del Martillo Áureo brillaban por su austeridad marcial, fusionando la deslucida piedra blanca con estructuras de hierro y madera que rompían con el esquema del templo.  Lugor debía llegar cuanto antes al despacho de la Señora del Hierro, porque ya llegaba tarde, y eso era algo que Laurene Dipasquale aborrecía profundamente.

Las puertas del despacho, de madera labrada con puntas de hierro sobresaliendo, estaba flanqueada por dos soldados, y un mayordomo de rostro serio y antipático aguardaba su llegada. – Soldado Jumther, ¿verdad? –  Le miró de arriba abajo con desidia. – Su excelencia os lleva aguardando desde hace largo tiempo. Seguidme. –  El mayordomo abrió las puertas del despacho, e indicó que le siguiese. – Vuestra excelencia… –  Dijo mientras hacía una profunda reverencia. El soldado Jumther se presenta ante vos.

El despacho, no demasiado grande estaba compuesto por una mesa de madera tallada y las paredes cubiertas de armas y armaduras colgadas en posición desafiante, listas para intimidar a quien entrase en la sala. La Señora del Hierro se encontraba de pies, junto a una jaula mientras acariciaba a un buitre leonado, de plumaje lustroso y porte señorial. Laurene Dipasquale ni siquiera se giró para recibir a sus “invitados”. Simplemente hizo una señal con la mano mientras seguía atenta a su ave para que el mayordomo se fuese.

– Llegáis tarde, soldado Jumther. – Se limitó a seguir mientras seguía atendiendo a su ave generándose un incómodo silencio. Finalmente se giró y se dirigió a su asiento tras la mesa. Era una mujer de mediana edad, y de piel blanca como la nieve. Iba vestida con una armadura de escamas de platino y ropaje y capa de fina seda carmesí.


Señora del Hierro Laurene Dipasquale:


Durante unos segundos escrutó a Lugor y a Licandra con una mirada penetrante. – Hermosa criatura, ¿no creéis? – Dijo refiriéndose a su buitre. En su voz se notaba un fuerte acento de Altaciudad de Ciudad Catedral, era evidente que no era nativa de Eonburg.  –Un “Gyps Fulvus” del Paso de los Diablos. Es difícil encontrar hoy en día ejemplares de esta especie. Fue un regalo de un viejo amigo de Ciudad Catedral, un obispo aficionado a la ornitología, hace mucho mucho tiempo. – La Señora del Hierro cogió una pluma de su escritorio y empezó a escribir en una delicada hoja.

– La gente tiende a pensar que los buitres son criaturas traicioneras y viles, aves del mal agüero, heraldos de muerte. Consideran que por ser carroñeras son seres despreciables, ¿sabéis? Nada más alejado de la verdad. He descubierto que los buitres son animales realmente leales, no solo entre ellos, también con los humanos si son bien educados. Son aves bien organizadas que cooperan como una sola, en perfecta armonía,  para lograr sus objetivos, sin impedir que nada ni nadie se interponga entre ellos. – Laurene levantó la cabeza del papel y volvió a mirar a Lugor fijamente. – Así es como debe de ser el Martillo Áureo, ¿no creéis? Un solo arma, un solo soldado, un solo espíritu. Actuando en perfecta coordinación y armonía, guiado por los principios de lealtad y obediencia ciega. Nosotros no somos solo un ejército, nosotros somos la cabeza de martillo, la punta de lanza guiada por el Exarca y el Comandante Supremo para iluminar al mundo con la retribución de Dios, para extender el orden y la paz de Metatrón. Nosotros somos la más perfecta arma jamás concebida. Por eso es fundamental ser uno solo, actuar como uno solo, luchar como uno.

– ¿Comprendéis lo que os quiero decir, soldado Jumther? Lo ocurrido en las catacumbas no puede volver a suceder. Lo ocurrido en las profundidades no se puede saber. Debemos ser uno solo y pensar como uno solo. Lo que dices haber visto, lo que dices haber vivido jamás ha ocurrido. Solo son ocurrencias vuestras, soldado.  – El informe de Lugor tras su experiencia persiguiendo al hereje, los eventos paranormales allí ocurridos, la siniestra verdad allí descubierta había sido rechazada. Sepultada en el más ominoso silencio erigiéndose sobre el una historia falsa, una historia de acuerdo a los intereses de la Orden del Martillo. – Como ya se os ha comunicado, el hereje fue capturado y ejecutado por vos, y se lamenta la desaparición del sargento Diäto. Pero el objetivo fue cumplido, el Martillo Áureo de nuevo triunfó. Espero que esto haya quedado lo suficientemente claro. Debemos ser uno, actuar como uno y pensar como uno. Solo existe la verdad de la Orden, y todos le somos leales y obedecemos. ¿Ha quedado claro, soldado? – La Señora del Hierro dirigió su mirada a las sombras de la habitación. – Y eso también va por vos, ¿entendido?

De pronto una figura emergió de las sombras. Era un mujer humana, de piel pálida y rubios cabellos. – Sí, excelencia. – Asintió la muchacha, aunque en el tono de su voz podía ser percibido cierto desagrado.


Teniente Serentine:


– Así es. – Se limitó a decir Laurene. De nuevo se dirigió a Lugor. – Por ello has sido asignado bajo la tutela de la teniente Serentine.

– ¡¿Qué?! – Replicó la mujer. Era evidente que ella era Serentine. – Sí es lo que deseáis, Excelencia. – Rápidamente se autocorrigió junto a una reverencia bajo la férrea mirada de desaprobación de la Señora del Hierro.

– Es lo que deseo. – Contestó secamente. – El tutelaje de la teniente creo que puede ser muy edificante para asumir los valores de nuestra Orden: Disciplina y Obediencia. Valores de los que sin duda carecéis vos y vuestra…”mascota”, tal y como muestran vuestros antecedentes. – Luego se dirigió a Serentine. –Y a vos, teniente, considero que asumir posiciones de liderazgo os ayudará a corregir vuestros defectos y carencias, especialmente a la hora de trabajar con otros soldados. Debéis aprender a ejercer vuestra nueva posición con rectitud, sabiduría y humildad, teniente. Espero que no volváis a fracasar como ocurrió en Kerfel. Indistintamente de quién seáis, un error más traerá consigo consecuencias. Se ha depositado en vuestros aposentos los expedientes del resto de miembros que conformarán tu unidad. Aunque pueda ser arriesgado, creo que este experimento puede ser muy beneficioso para ambos, y acercarles al ideal que perseguimos.

– Sí, Excelencia. – Respondió Serentine, pudiendo ser percibido como el odio envenenaba sus palabras. – Gracias, Excelencia.

– Una cosa más, soldado Jumther. Su excelencia el Arzobispo ha solicitado conoceros en persona. Parece que se muestra interesado por lo ocurrido en vuestra última misión, no todos los días se ejecuta a un peligroso terrorista y hereje que pretendía acabar con la vida de su Excelencia. Pero recordad, vos no sois el héroe. En el Martillo Áureo no hay héroes, solo hay el Martillo. Fue el Martillo quién aplastó al traidor con su furia de rectitud. Así que piensa qué le vas a decir. Somos uno, actuamos como uno y pensamos como uno. Jamás olvides estas palabras. –  La Señora del Hierro retomó sus escrito. – Podéis marcharos, nos reuniremos en la puerta de la antecámara de su excelencia el Arzobispo. Vos, teniente Serentine acompañadle. –  Laurene hizo sonar una campanilla y rápidamente entró el mayordomo para acompañar a Lugor, Licandra y Serentine hasta la salida.

– Esto no me hace ninguna gracia, ¿entendido? Pero como estoy obligada quiero que queden un par de cosas claras. Yo aquí soy quién manda. Vosotros hacéis lo que os ordene  y punto. No admito ni peros ni noes. En marcha. – Dijo Serentine con desagrado ya en el pasillo, y se puso en marcha a la reunión con el Arzobispo.


AZRAEL, CRICK Y DOMENICUS

La despreciable ejecución había entretenido a Azrael, Crick y Domenicus más de la cuenta, y ya iban tarde a su reunión con Helios. Debían atravesar la masa de gente congregada disfrutando de la ejecución y de los gritos de los condenados para llegar a alguna entrada a las alcantarillas. Una vez que entrasen en los hediondos túneles laberínticos tendrían que recorrer durante un buen rato todo un entramado de galerías infestadas de ratas, cucarachas, y personas del submundo para llegar al Bazar de las Sombras.


Subciudad:


El Bazar de las Sombras era el mercado negro de la ciudad, y uno de los mercados negros más importantes de todo Gonduar. Un lugar donde cualquier objeto prohibido podía ser adquirido. Desde diferentes tipos de droga hasta objetos mágicos, juguetes de vudú u órganos humanos. Si bien el Bazar se extendía por diferentes túneles y galerías, la parte principal, el gran mercado se encontraba en una enorme cripta subterránea de enormes dimensiones. Era como una ciudad aparte con su propia vida y su propia idiosincrasia. Podía verse cientos de personas caminando y comprando en los diferentes puestos objetos prohibidos sin ningún pudor.

Sin embargo no podían entretenerse con el Bazar, tenían que encontrar la taberna “La Rata Petulante”. Tras un buen rato de búsqueda dieron con ella. Se encontraba en una de las alas laterales del Bazar, incrustada en la pared de la cripta, con un cartel de neón de una enorme rata peinándose un tupé.

La taberna era un lugar cochambroso y lamentable. Cavada en la propia roca del subsuelo ofrecía una superficie áspera y curvilínea. Era como la madriguera de un topo. La decoración y el mobiliario estaba hecho en madera podrida, y un fuerte olor a humedad inundaba el ambiente. El ambiente era más deprimente si cabe. Borrachos, delincuentes, drogadictos, meretrices. Desde luego, el lugar perfecto para pasar desapercibido y tratar lo que demonios quisiese hacer Helio.

Kaliban les esperaba sentado con aire en un taburete en la barra, con una jarra burbujeante y aspecto repulsivo de a saber qué. – ¡Joder, a buenas horas! – Dijo irritado al verlos. El Auto de Fe les había entretenido más de la cuenta. – ¿Dónde cojones os habíais metido? La reunión ha empezado sin vosotros. Venga, vamos, no me hagáis perder más el tiempo. – El Demonio sacó unos terrans de su bolsillo y pagó al tabernero de aspecto hediondo y sudado. Luego se levantó y se dirigió a una puerta que daba paso a un pasillo estrecho y angosto cavado también en roca viva. – ¡Me cago en la hostia! – Se quejaba Kaliban atravesando con dificultades el pasillo por su enorme figura.

Fueron a dar a una sala con diferentes puertas, una de ellas custodiada por una fuerte figura encapuchada de aspecto poco amigable. Saludó a Kaliban y les abrió la puerta. Al entrar les golpeó una bocanada de humo y olor a tabaco y otro tipo de drogas. Era una pequeña sala abarrotada de gente, algunos de pies, y otros sentados ante una mesa destartalada repleta de bebidas y restos de comida y basura. Nadie les era conocido. Nadie excepto Nakhin, que estaba solo, y Helio, que estaba sentado junto a una figura vieja pero fuerte que golpeaba a Helio en la espalda sin cesar mientras soltaba carcajadas. – ¡…y entonces el canijo de Helio, medio borracho, le meó al Inquisidor en la bota… Y le dijo… Le dijo: “Ten cuidado que parece que llueve”! ¡El muy idiota! ¡Muajajajajaja! ¡¿Te acuerdas?! – Le propinó más golpes en la espalda. – ¡¿Te acuerdas?! ¡Muajajajaja! ¡Qué tiempos! – El rostro de Helio mostraba el bochorno que le producían las anécdotas de su pasado que contaba su “conocido”.


– Jefe. – Interrumpió Kaliban el nostálgico relato del grandullón. – Ya estamos aquí.


– Por fin. – Suspiró Helio aliviado de librarse de otra insufrible historia de su amigo. – Empecemos esto de una vez, que el tiempo va en nuestra contra…

– ¡Espera, espera, espera! – Le interrumpió el hombre.  – ¡¿Este es tu magnífico equipo?! ¡Muajajaja! – Continuó riéndose el viejo. – ¡Un monje escuálido, un demonio botarate y un abha peluquero! ¡Muajajaja! Solo falta un Munchkin bailarín y tenemos el argumento para una comedia fallen! ¡Muajajajaja!

– Basta. Déjate de tonterías, no estamos aquí para bromas. –  Le interrumpió Helio. – Son Domenicus, Azrael y Crick. Este es Manecios. – Dijo señalando al viejo. – ¿Podemos empezar ya? – Era evidente que Helios que estaba molesto.


Manecios:


– ¡Qué si, que sí, canijo! – Respondió burlonamente Manecios.

– Bien… –  Helio suspiró y su semblante cambió, por momentos parecía que oscurecía. – Esta noche es el principio de una nueva era. El principio de un nuevo mundo. El principio del fin de la Eclesia. Esta noche cambiaremos el mundo. Esta noche es el inicio de la Revolución. – Helio parecía exaltado, emocionado por lo que estaba diciendo. – Todos sabéis cuál es nuestro objetivo. Por qué estamos aquí. Destruir las Puertas Cardinales. ¡Y es lo que vamos a hacer mañana!  La Eclesia con sus mentiras ha estado oprimiendo a los pueblos, dominándolos y esclavizándolos. ¡Sus mentiras se han basado en el miedo y el terror! ¡Pero esto se ha acabado! ¡Por fin vamos a mostrar la verdad al mundo! La verdad que teme la Eclesia. La verdad que la destruirá. – Los asistentes asentían y vitoreaban entusiasmados. –¡Y la Verdad saldrá a la luz, iluminando a todos los hombres y mujeres de Terra como el destello y el fuego de una gran explosión! ¡De una gran explosión! ¡La explosión de las Puertas Cardinales al ser destruidas! – Helio llegó al climax de su discurso. – Hemos trabajado durante mucho, muchísimo tiempo para esto, y por fin la hora de la verdad ha llegado. No será fácil, y se requerirán muchos sacrificios. ¡¿Estáis listos para sacrificaros?! ¡¿Estáis listos para este nuevo Amanecer?! – Los gritos de asentimiento de los asistentes inundaron la sala tapando la voz del propio Helio. Para ser una reunión secreta sobre una conspiración, la discreción parecía haber sido olvidada.

– ¡Grandes palabras, crío!– Rugió Manecios. – Aunque sean una cursilada, ¡muajajajaja! Pero después de tanta palabrerías tocan el plan. Mañana es la pijada de la fiesta de disfraces del Arzobispo. Nos vamos a colar allí. Bueno, la mitad de nosotros nos vamos a colar allí. Nos vamos a hacer pasar por una compañía de teatro y circo para colarnos. Mientras, otro equipo se colará en los subsuelos de la Catedral por las alcantarillas. Las catacumbas del antiguo templo se extienden por toda la ciudad conectándose con las alcantarillas. Los rastreadores han encontrado una ruta segura que conduce hasta casi la Puerta Cardinal, que se encuentra en lo más profundo de las catacumbas. – Manecios tomó un gran trago de su jarra y eructó. – Sin embargo, el final de esa ruta está cubierto por una puerta y bien custodiada. Abrirla será tarea del grupo de infiltración, es decir, los chicos de Helio, y yo.

– Y ahora viene lo más divertido: ¿cómo lo hacemos? ¡Muajajaja! En mitad del baile de esos presuntuosos amanerados secuestramos al Arzobispo, huimos, abrimos la puerta del túnel, vamos a la puerta y la jodemos: ¡CABUM! ¡Muajajajaja! Sencillo, ¿verdad? ¡Muajajajaja! – Todo el mundo se le quedó mirando sorprendido, incluido Helio. Nadie se espera un plan tan… “conciso”… – ¡¿Qué?! ¡Muajajaja! Podía soltaros el rollo como ha hecho el chaval y estar aquí hasta el baile que viene, o la versión breve. Total no tiene ningún misterio ¿no? ¡Muajajaja!


– En fin… – Continuó Helios resignado, con la mano en la frente. – ¿Alguna duda, alguna queja o alguien que quiera huir?


FDI:

En primer lugar disculpad la larga, larguísima espera. Espero que poco a poco se pueda ir restituyendo la normalidad.
Respecto a la escena. Simplemente apuntar que el Auto de Fe es común a todos, pero los dos grupos (Lugor por un lado, y Crick, Azrael y Domenicus por el otro), no os encontráis ni os conocéis, por lo que en principio no tendría que haber interacción entre ambos grupos.

avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Dom Mar 08, 2015 8:52 pm

El “Eldelmoño” se fue por su cuenta sin aceptar mi invitación a “follar” algo... ingrato desagradecido, no todos los días un sirviente de Noah decide compartir sus bienes con un ser inferior, por grande que sea...él se lo pierde y la “monja” lo gana. Caminamos por las calles y entramos en un lugar donde echar raíces. Me acerqué al “mamón” que servía y le pedí una bañera de agua limpia y fresca, algo para comer y su mejor licor (y mas barato) para mi acompañante “mamón”.

Las horas pasaron y decidimos ir en busca de la “rata petulante” siendo arrastrados por la muchedumbre a la fiesta. ¡Sin ninguna duda la gente de esta ciudad estaba loca! Sus fiestas parecían ya terminar o empezar siempre con un sacrificio para algún dios, por suerte esta vez no era yo el susodicho sacrificio y no pude evitar sumergirme en la fiesta al sentirme identificado con el discurso del maestro de ceremonias, aunque se equivocaban en los gustos de Noah, seguro que los sacrificios merecían arder para calentar y renovar el aire de esa pútrida ciudad de mamarrachos.

-¡Que ardan en el nombre de Noah!- Grité imitando a la muchedumbre para pasar desapercibido... si, eso era... una misión de incógnito.

Cuando los “mamones” que me acompañaban se percataron de la hora que era, que llegábamos tarde a nuestra cita con el hombre del “colgajo” me dispuse a guiar al grupo hacia las cloacas, al fin y a cabo yo ya conocía la ciudad y las cloacas, había salido de una de ellas en mi visita anterior por lo que no me fue difícil recordar el camino de vuelta a las cloacas.

Una vez allí, me arrebujé en mi capa y oculté mis “huevos”. Ya sabía de lo que esa ciudad era capaz y no tenía ganas de terminar en el caldero de un “mamón” demasiado hambriento o codicioso. “Eldelmoño oscuro” salió a nuestro encuentro cuando encontramos la “rata petulante” que resultó ser una taberna cavada en la roca tan húmeda y maloliente como el resto de Eonburg, y no una rata. No pude evitar mostrar mi decepción. Mis carrillos burbujearon y acompañé de brazos cruzados al “Eldelmoño” hasta donde se encontraba el hombre del “Colgajo”. Busqué con ansia a Herrat para informarle que nuestra deuda personal quedaba saldada pero no estaba por ningún lado. Solo el tuerto y sus amigos “Mamones” así que me resigné y escuché el plan en silencio, plantando las raíces en un recipiente de agua aromatizada con finas hierbas de aroma dulce del que un grupo de “mamones” compartían su “maquina de humo” (pipa).

Cuando llegó el turno de de ruegos y preguntas miré uno a uno a cada componente del grupo que formaríamos aquel “grupo de teatro” y dibujé una cara de curiosidad, sorpresa y confusión mientras levantaba mi mano derecha para hablar

-¿Quien será nuestro “mamón enano”(munchkin)?


”velocidad 2” :

Acción 1:
Acción 2:
Acción 3:


_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2533
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Jue Mar 12, 2015 4:33 am

  Lugor, eclesiasta renegado, perseguido, “perdonado” y nuevamente reasignado por la Santa Sede, hasta ahora comportándose como un niño consentido detrás de las piernas de su nana, sumido en un mar de dudas es arremetido una y otra vez contra arrecifes por las olas causadas por los lavados mentales, se pregunta quién es y qué debe hacer, vestigios de su anterior personalidad se asoman, luchando contra la nueva, mientras cosas importantes ocurren a su alrededor, semiconsciente simula ser feliz en una celebración en la que muchos fingen no tener problemas, deambula en una cita con su cyborg, con su amiga mecánica, que más que nana es guía y amante en este turbulento camino lleno de pensamientos de dudas que le toco caminar desde niño, sin recordarlo fue libre dos años de su adolescencia y ella trata de refrescarle la memoria, incluso, mientras en góndola van, se esmera contándole a manera de secreto historias que en aquellos años ella le contaba.

-Y entonces, tu madre en su forma Maerehu, se topó con el Maerehu de Liz y le hizo prometer que protegería a su hijo, cerrando aquella promesa con el espíritu de su amiga en el cuerpo del Cyborg- Y el susurro de la ciborg se detuvo.


Lugor, que procuraba no pensar mucho en que le esperaba en la Catedral de las Ánimas, se encontraba recostado de Licandra, de una forma que los hacia lucir como una pareja de enamorados disfrutando del paseo, ella le susurrabas cosas al oído y el parecía atento, en ocasiones se sonreía, en otras se asombraba y el algunas quedaba pensativo, gracias al oído agudizado del Exorcista la cyborg le hablaba con voz susurrante mientras le hacía gestos con picardía, quien le prestara atención desde lo lejos podría pensar que ella le hacía
confesiones subidas de todo y a la vez le informaba lo que le haría terminado el paseo. Pero en realidad ella le contaba una historia algo delicada, que habla de los orígenes de la cyborg y de los interés de la familia desaparecida de Lugor. En años esta era la primera vez que escuchaba una historia en la que su madre formaba parte importante.

-¿Y entonces, tu eres Liz?- pregunta Lugor

-Sí y no, en esencia soy ella, tengo su personalidad y muchos de sus recuerdos, pero la IA creada por tu padre que está muy cerca de un Cerebro positrónico le dan a mi ser una diferencia notoria sobre Liz-

-¿Entonces mi madre es un Maerehu, un espíritu…?- Haciendo referencia al término técnico con el que Licandra llama a los espíritus, que es un acrónimo formado de las palabras: Manifestación de energía remanente humana, apoyándose en la teoría que se refiere a los espíritus como energía remanente que dejan algunos seres humanos al morir, por apego a algo o alguien en el mundo material, sin tomar en cuanta animales, pues se cree que los animales por no poseer apego alguno más que al de la naturaleza no dejan energía remanente.

-Para ese entonces si- Responde.

Mientras Lugor se saboreaba aquella noticia, las holopantallas comenzaron a cambiar, las incesantes propagandas dieron espacio a una noticia quizás esperada por todos los celebrantes, el comienzo del Auto de fe.

-¿Sabes Lugor? los animales usan el miedo para espantar a sus predadores- Con la mirada fija en una holopantalla, que parecía alejarse poco a poco, cuando en realidad era la góndola quien los alejaba.

Lugor saliendo del pensamiento que le construía una idea la miro con atención, buscando la respuesta al porque de aquellas palabras -Así parece que debe ser- Solo se le ocurrió decir, entonces ella lo miró con ojos acusadores, como abriéndole la cabeza y buscando la razón de aquella ridícula respuesta.

-¿Así PARECE?- Con un halo de molestia en su voz

-¿ASÍ DEBE SER?-

-Es que son idiotas, es que eres idiota… Que raza tan prepotente y orgullosa esta, ¿cómo permiten matarse entre sí? Nada es eterno, Lu- rompiendo la posición romántica de la pareja, la cyborg explota en rabia.

-Homínidos, petulantes, son la única raza que mata a un semejante sin razón coherente, eso no los extinguirá de inmediato, pero si ayudara, o quizás por creerse numerosos terminaran… MMmmm- Lugor le salto y le coloco una mano en la boca.
-El hierro tienen oídos, los remos tienen oídos- Susurrando le dijo Lugor, Licandra mantuvo la expresión de sorpresa en sus ojos y le dedico una mirada rápida al gondolero. –Valla, tendré que hablar con el técnico sobre tu falla, sigues parloteando cosas incoherente y meterás a alguien en problemas- Mientras se alejaba lentamente de ella.

La cyborg en su rápida respuesta oculto su desacuerdo con la muerte de humanos culpables o inocentes –Perdóneme Amo, Si, el fallo continúa, no me gustaría que otro inocente se viera involucrado con la Santa Sede por mi culpa-

-Oh si, pobre hombre aquel, ¿Cuál era su oficio, panadero, granjero? En fin, casi deja un hogar sin cabeza de familia por denunciar los disparates que te hace decir esa falla- Lugor y Licandra culminan con una rutina de cortina ensayada antes, para disuadir indirectamente a quien los haya escuchado en sus quejas contra la eclesia. Obviamente esta rutina solo era para personas comunes.

Después de acomodarse como una pareja romántica se dedicaron a esperar a llegar al puerto y desembarcar para atravesar la Plaza de la Tolerancia. Una vez allí entre canticos y gritos, el alboroto tenía a Lugor aturdido, sus oídos retumbaban, sus nervios trataron de alterarse, pero gracias a su oficio se pudo controlar. Él y Licandra iban tomados de la mano, ella prefería no ver lo ocurrido en el aquel lugar. Lugor, más adelantado que ella, halándola de la mano, se detuvo al sentir como el ambiente se perturbaba, el plano astral de aquella zona cambió de festivo a pesado y turbio, eso lo detuvo en seco, levantó los ojos y se encontró con aquel escenario en llamas y las Auras perturbadas de todos aquellos que lo conformaban, juzgados, jueces y verdugos, en distintas medidas tenían Auras perturbadas, con una enorme carga negativa, que se proyectaron y fusionaron con la del sádico público presente, todo esto creó un escenario tétrico y espeluznante, muchos espíritus negativos hicieron acto de presencia y más de uno percibió la vulnerabilidad de Lugor, todo esto ocurrió en un lapso de cortos segundos, pero para Lugor fue una eternidad, hasta que Licandra lo arrastró hasta el final de la muchedumbre.

Ya frente a las puertas de las escaleras Lugor recuperó el aliento y Licandra decide superar lo visto o es mejor decir, lo oído en aquel escenario de horror.

-¿Subo?- Dijo Lugor señalando los hombros de la cyborg y luego las escalera, a lo que ella respondió con una mirada amenazante y resoplando -¡Sube por tu propia cuenta!- y se adentró primero en las kilométricas escaleras.

-¿Me vas a dejar?- Con tono divertido pregunta el exorcista.

-ASÍ…PARECE QUE DEBE SER…- Y continuó subiendo enfadada.
Lugor negando con la cabeza y pidiendo perdón al cielo mientras sonreía comenzó a caminar resignado.

En algún punto Licandra dejó que Lugor la alcanzara y llegaron juntos a una enorme puerta de hierro y madera, que estaba fuertemente protegida, aun así los guardas no pusieron pero alguno al ver el reloj del Martillo Áureo de Lugor, y los dejaron pasar.

Casi exhausto –Esto parece construido para hacer llegar tarde a cualquiera que no conozca estas instalaciones- Apoya sus manos en las rodillas, se inclina un poco, luego se estira respirando profundo – ¡Fiiiuu! Sabía que esta sede era enorme, pero no me imagine que tanto, mira que hacernos pasar por tantas escaleras, naves gigantescas y pasillos, es casi un castigo- se detuvo y miró a Licandra quien miraba curiosa la roca blanca con estructuras de hierro y madera que no concordaba con el lugar, pero le puso atención al darse cuenta que este había callado –Que bueno que tengo grata compañía, sino, me hubiese muerto de aburrimiento mientras camino hasta acá- Y él le dedicó una sonrisa de agradecimiento.

-Así parece… aún tenemos una conversación pendiente-

Lugor hizo un gesto que preguntaba hasta cuando le tocaría soportar la molestia de Licandra por lo que él dijo hace un rato atrás y justo cuando terminaba de preguntárselo se percató que al fondo había otra gran puerta y frente a ella dos guardas y frente a ellos un hombre que parecía esperarlos. Licandra aceleró el paso para quedar justo al lado de su amo. Al detenerse a unos pocos metros del sujeto, este, al exorcista, le pidió confirmación de su nombre.

-Sí y ella Licandra- Y de pronto una extraña sonrisa, mezcla de diversión y nervios se formó en la comisuras de Lugor, Licandra lo notó y como si hubiesen estado psíquicamente conectados entendió la gracias, Licandra se llevó la mano a la boca y se le escapó una pequeña risita ahogada mientras ella dirigía la vista al suelo. Lugor la escuchó y se puso más rígido, al darse cuenta que el sujeto también le recordó a la cyborg a Dorian, el mayordomo y después amante de Lizandra, de la cual su espíritu se encuentra en el cuerpo cibernético de Licandra.

El hombre les advirtió que llegaban tarde, acto seguido abrió la puerta de lo que parecía un despacho he hizo una reverencia tan profunda que Lugor creyó que se iría de cabeza contra el suelo.

Al tomar en cuenta la habitación esta les causó cierto grado de recelo a Lugor y Licandra, esas armas y armaduras parecían esperar la voz de mando para atacar, .
La Sra. De Hierro estaba frente a ellos o ellos a las espaldas de la Sra. De Hierro, quien hizo un gesto al que Lugor por un segundo creyó que era la orden para que las armas y armaduras les atacasen, por el contrario Licandra estaba tranquila, aunque pudo  molestarse al saber que la ignorarían de nuevo, pero ya comenzaba a acostumbrarse a esa actitud hacia ella y prefirió ignorarla.

-Cómo no voy a llegar tarde, el camino es largo hasta aquí- pensó el exorcista mientras la Sra. De hierro acariciando a un ave de porte señorial le advertía que estaba llegando tarde.

-Si- solo respondió Lugor, quien naturalmente se hubiese disculpado, pero desde hace un tiempo, desde su primera visita a la infranet algo en él cambió, y ese algo le decía que no era necesario disculparse, por lo que hizo un esfuerzo disculpándose afirmando lo que le decían. La mujer hizo un silencio incómodo y luego se giró dando por fin su cara, cara que poseía un par de labios que invitaban al exorcista a besar, eso lo llevo a pensar en que tan grande serían sus glúteos pues no le había dado oportunidad de detallarlos al sentirse amenazado por la decoración. Se mordió el labio inferior y trató de sacar ese pensamiento de su mente.

La mujer comenzó a mirarlos, como si los estudiara, y cuando preguntó si creía que la criatura era hermosa, Lugor sintió una fugaz emoción al creer que hablaba de él, esa sensación fue suprimida al convencerse que a quien se refería era a Licandra, pero nuevamente estaba equivocado, ella se refería al pájaro con porte estirado. Habló sobre este y de sus palabras Lugor entendió solo una cosa, como nativo de Eonburg, supo que esta mujer no era de por esas tierras.

Por un momento el exorcista pensó que lo estaban comparando con el ave, cuando ella habló de lo que se cree de los buitres, tuvo la sensación de que así mismo veían a los exorcista de la eclesia, pero cuando ella comenzó a mencionar la educación que se le puede dar a estas criaturas para que obedezcan, pensó que en cualquier momento lo enviaría a reeducarse, un miedo palpito en su corazón, pero de inmediato se hizo el propósito de prestar atención a lo que la Señora decía, dejaría de sacar conclusiones apresuradas. Entonces ella le habló sobre el Martillo Aureo, de su función en la eclesia, de su actuación como un solo individuo hasta que llegó a mencionar lo ocurrido en las catatumbas, por cierto una experiencia nada agradable para Lugor. Escribir aquel informe no fue tan desagradable como vivir lo ocurrido, pero le pareció una injusticia que le dijesen que todo aquello eran inventos, que todo debía tomarse como falso, pero él estaba seguro que no quería saber nada más del asunto, así que dejo su sentimiento de injusticia a un lado y acató la orden más por su conveniencia que por obediencia.

-Que si comprendo, claro que comprendo… huyen de la verdad, ¿Por qué, dígame porque ocultan la verdad?- Es lo que quisiera Lugor responder, pero solo lo dejo en sus pensamientos. –Nada de eso ocurrió mi Sra.-

La Sra De Hierro Dipascuale continuó con sus palabras y lamentó la pérdida del soldado Diäto y le confirmó a Lugor el rumor de que al hereje lo habían ejecutado, para alivio de el no tuvo que mancharse las manos -Diäto, hace días que no escuchaba ese nombre… La Mole… Así le decíamos en secreto- Una incómoda sensación asaltó al exorcista por la desaparición del soldado.

Cuando las palabras de secreto y discreción salieron como orden de la boca de la Sra de Hierro, dirigió su atención y palabras a las sombras haciéndole saber que esa orden eran para ellas… ¿Las sombras? Lugor se sintió obligado a mirar hacia el lugar al que la Sra hablaba, pudo sentir un segundo antes de que se desvelara a alguien entre ellas. Este Lugar había perturbado de tal forma a Lugor que sus habilidades de percepción estaban ocupadas en otros objetivos y es que ni Licandra pudo notar a esta persona antes.

De las sombras emergió esta chica de cabello rubio y piel blanca llamada Seretine, y Lugor percibió en el tono de sus dos primeras palabras un deje de desagrado, algo que le recordó nuevamente a Diäto.

Para sorpresa de la pareja, serian asignados bajo la tutela de esta joven chica a la que más que sorprenderle pareció disgustarle, pero así como mostro su desacuerdo, se vio obligada a recobrar su postura rápidamente después que una mirada fulminante desde la Sra de Hierro la atravesara. Lugor y Licandra se miraron las caras y pudieron notar que la chica es un elemento problemático, parece tener un pasado algo turbio, muy recién o muy significativo como para que su superior se lo saque en cara en este momento. De nuevo, la necesidad de la eclesia de mantener sus líneas defensivas intactas lo más que puedan y evitar perder soldados se hace presenta ante Lugor -No hay duda que la eclesia tiene pocos soldados para la amenaza que sospechan tener encima-

-¿He, otros miembros, seremos más?- Sorprendido se pregunta Lugor al escuchar que en los expedientes de la misión están los nombre de los otros miembros que conformaran el grupo.

Para culminar la reunión, Laurene Dipasquale le dio la noticia a Lugor que su excelencia el arzobispo quería conocerlo, quería charlar con él, respecto a lo ocurrido en su última misión, la Sra De hierro no parecía incomodarle esto, pero si le hizo saber que debía actuar como si él no hubiese actuado solo, recordando que el martillo es un solo soldado y por lo tanto no debía decir nada que lo hiciera parecer como héroes, cosa que no le dio mucha importancia pues su amor por la paz y tranquilidad le hace rechazar la idea de llamar demasiado la tensión, y convirtiéndose en héroe eso sería difícil de lograr.

La mujer hizo sonar una campanilla y el mayordomo apareció casi al instante, abrió la puerta y a Seretine se le ordeno acompañar a la pareja.

La chica no parecía muy contenta y al salir del despacho se los hizo saber a Lugor y Licandra, les aclaro que ella era la que mandaba y que debían hacer todo lo que ella les ordenara.
Licandra no pudo soportar el hecho de que alguien de la eclesia por fin la tomara en cuenta a parte para referirse a ella como mascota, para ahora decirle que le debe obedecer -¡Ey Teniente!, gracias por tomarme en cuenta, pero yo no sigo tus ordenes ni la de nadie más, sigo las ordenes de Lugor, tu ordénale todo lo que quieras a él que él se encarga de mi- Con tono firme y desafiante la cyborg respondió, mientras le tomaba las manos a Lugor cuando este en un intento desesperado le quiso tapar la boca.
Riendo nervioso colocando a Licandra a sus espaldas -Disculpe teniente, es una falla que debo atender… ya sabe, fue hecha en casa- Lugor se volteó y miro a Licandra fijamente mientras la llevo dos pasos lejos de la Teniente Seretine y le hablaba entre dientes molesto –Calla mujer… me vas a meter en un lio grande, no me estas ayudando con esa actitud, arruinaras todo…- hizo una pausa mientras le dedicaba una mirada que la exhortaba hacer algo. Licandra entendió y continuo cambiando su voz a más fría y robótica-Licandra se disculpa Teniente por los problemas causados por sus fallas- Habitualmente Licandra no se referia así misma en tercera persona, pero esa bvez lo hizo parodiando la vision que tienen los humanos de los cyborg.

-Bien podemos proseguir Teniente- Aseguró Lugor.
avatar
Lugor Jumther G.

Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 20/06/2013
Edad : 33

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Abr 07, 2015 12:35 am


FDI:

Domenicus, cuando te incorpores puede rolear (y de hecho sería lo conveniente) este post y el anterior juntos en uno solo.
En cuanto a correcciones para Lugor y Crick. Dos pequeñas. Lugor, tengo que confesar que me cuesta un poco entenderte. Me imagino que es por los usos de la lengua en cada país, y que a ti también te pasará lo mismo con nuestros post. Honestamente esto no sé cómo mejorarlo. En cuanto a Crick, por lo general bien, pero te digo lo mismo que te decía Kyu, estaría mejor si hicieses los post un pelín más largos XD.

Una última cosa, ¡más efusividad, hombre! Que parece que para vosotros un Auto de Fe es como el que ve a un viejo pelar naranjas. Lo de Crick todavía pase por la ingenuidad de los abhas, pero Licandra que es una estirada y va de libertadora por la vida que le de igual como queman vivos a unos inocentes nilos de 8-10 años. O el olor a carne humana quemada a Lugor… XD ¡Más pasión! Por todo lo demás bien, jaja.



LUGOR JUMTHER


Antes de que Lugor pudiese disculparse ante la tenienta, ésta se giró y enfrentó a Licandra. Con un rápido movimiento apartó a Lugor de un manotazo y empujó a Licandra contra la pared inmovilizándola con una mano mientras que con la otra apretaba la cabeza de la ciborg contra las duras losas de piedra.  Desde luego debía de ser bastante doloroso, si Licandra sintiese dolor.

– ¡Escúchame bien, niñata cableada! ¡No pienso aguantar gilipolleces de una chatarra con patas como tú! ¡Tú ahora eres propiedad del Martillo Áureo al igual que ese de ahí! – Refiriéndose a Lugor con desdén. – ¡Y yo he sido asignada como vuestra superiora así que me obedecerás  todas las putas veces que te de una orden! ¡Y cómo te vuelvas a insubordinar de esta manera te juro que acabarás siendo convertida en chatarra para armamento! – Luego tiró a Licandra al suelo y se dirigió a Lugor. – Y tú, si ésta dice ser tu esclava, más vale que la enseñes el respeto a sus superiores o ambos acabaréis mal. Puede que contéis con el favor de la Señora del Hierro o del Arzobispo pero no esperéis que os trate como a princesitas. –  Serentine escupió al suelo y se dio la vuelta para seguir caminando mientras sacaba un cigarro del bolsillo y lo encendía para fumarlo.

Tras varios minutos de tenso paseo recorriendo de nuevo el laberíntico entramado de la catedral, llegaron por fin a la antecámara del Arzobispo. Era una sala circular mal iluminada con columnatas y estatuas de gárgolas de mármol ennegrecido. Frente a ellos se alzaba una gigantesca puerta de hierro forjado con relieves de mitología pagana. Los portones se encontraban custodiados por dos soldados armados con alabardas de veraplata y ataviados con brillantes armaduras pesadas y capas azules, cuyos yelmos estaban coronados por un penacho de plumas del mismo color. Era la guardia personal del Arzobispo.


Guardia de Honor:



Pese a su llegada, los guardias no se movieron ni un ápice y las puertas no se abrieron. Tendrían que esperar a que el Arzobispo estuviese desocupado, y no había ningún lugar para sentarse.

Cerca de una hora estuvieron esperando de pies en la antecámara cuando fueron interrumpidos por una inesperada visita. Por el corredor de entrada a la antecámara se acercaban dos oscuras figuras en silencio. Dos figuras que Lugor conocía perfectamente. Dos figuras de un pasado no muy lejano. Eran su antigua capitana de los Exorcistas Ariel Lau y… ¡El afamado Solomon Squalor, Maestro Exorcista, líder de la Orden de la Cruz Argenta! Parecía que pese al incidente ocurrido hace años la capitana había sido ascendida y ahora formaba parte del escuadrón del Maestro Exorcista.


Ariel Lau:


Solomon Squalor:

– Lau…–  Se le escuchó refunfuñar entre dientes al verla llegar.

– Teniente… Qué sorpresa verte aquí. –   Dijo con socarronería mientras el rostro de Serentine se enrojecía de la rabia. –Te hacía limpiando letrinas después de lo de Kerfel. ¿Y quiénes son estos…? –  El rostro de Ariel Lau se transfiguró al reconocer a Lugor. – ¡¿Qué hace este criminal fugitivo aquí?!

– ¿Os conocéis? –  Dijo sorprendida Serentine. La ira desapareció y fue sustituida por diversión al ver que tenía algo que quería Ariel. – Este fugitivo es ahora soldado del Martillo Áureo, exorcista Lau.

–¡Eso da igual! ¡Este sujeto y su monstruo son unos peligrosos criminales buscados por la Cruz Argenta y quedan arrestados! –  Ariel Lau desenfundó su ballesta y apuntó directamente a Lugor mientras Solomon permanecía en silencio con los brazos cruzados disfrutando de la escena.

– ¡Ahora son propiedad de la Orden del Martillo Áureo! ¡Y cualquier ataque a ellos es un ataque a toda la Orden!  –  Replicó Serentine mientras desenfundaba su pistola y apuntaba a Ariel Lau. – ¡La Señora del Hierro Mia Queensgood le otorgó el indulto por lo que ahora no te pertenece!

–¡Eso es irrelevante! ¡Era miembro de la Orden de la Cruz Argenta cuando cometió el crimen, así que corresponde a la Cruz Argente procesarle! ¡Ningún Señor del Hierro ni nadie del Martillo tiene competencia para otorgar indultos sobre cuestiones competentes a otra Orden!– Gritó Ariel mientras cambiaba de objetivo apuntando Serentine. Los problemas competenciales entre las diferentes órdenes eran famosos en toda Terra debido al caos jurídico y el solapamiento de competencias entre las diferentes órdenes. Un caos, que según se rumoreaba era alentado por la propia Eclesia Central para sembrar la desconfianza y la competencia entre las diferentes órdenes y así mantener ella una posición preponderante sobre el resto.

– ¡Puta zorra arrogante! ¡Hace mucho que te tengo ganas! ¡Dame un motivo para no volarte aquí la cabeza! – Contestó Serentine cada vez más furiosa.

– ¡Inténtalo! ¡No eres más que una cobarde y traidora! ¡Si no fueras hija de quién eres hace mucho que habrías sido expulsada del Martillo e irías camino a Martillo de Brujas! – Replicó Ariel.

–¡Es suficiente! – Dijo enérgicamente una voz desde  la oscuridad del pasillo mientras la antecámara era inundada por un empalagoso olor a perfume de jazmín y flores silvestres. – ¿Qué clase de ejemplo estamos dando, hermanos e hijos míos, aquí en la casa de Dios , con esta burda y lamentable escena. – De las sombras emergió una figura de lustrosa armadura, cabeza rasurada y mirada solemne, que se acercó a los presentes. Era el Inquisidor Kinvallazas, el que ofició el Auto de Fe en la Plaza de la Tolerancia horas antes. Iba escoltado por su séquito de inquisidores, todos con armadura pesada y yelmo. Y a su diestra se encontraba un enigmático personaje. Un hombre bajito y regordete, de elegantes vestiduras y rostro siniestro. – Por favor, queridas, bajad las armas. – El Inquisidor Kinvallazas hizo una señal y su séquito desenfundó sus armas. Serentine y Ariel al ver esto se calmaron un poco y volvieron a guardar sus armas. Después hicieron lo mismo los inquisidores. – Mucho mejor así. – Dijo esbozando una siniestra sonrisa. – Maestro Exorcista Squealor, es un honor volver a veros, excelecia. – El inquisidor hizo una reverencia.


Inquisidor Kinvallazas:


Extraño sirviente:


– Inquisidor Kinvallazas. – Saludó Solomon Squalor inclinando levemente la cabeza.

– Volviendo a la problemática que nos ocupa. No he podido evitar apreciar que ha surgido un conflicto de competencia entre dos órdenes de la Santa Eclesia. De acuerdo al Códex LIIX, cuando esto suceda corresponderá al Santo Tribunal de la Inquisición conformar una corte de casación junto a las órdenes para subsanar el problema. – La voz del inquisidor parecía dulce y conciliadora pero había un halo aterrador y de maldad en sus palabras. – Así pues, de acuerdo a la ley, y vista la situación, reivindico este privilegio y me ofrezco como mediador y juez de los crímenes que se les imputa a los sujetos. –  Dijo lanzando una dulce y extraña mirada paternal a Lugor y Licandra. – Por supuesto, no ahora, sino una vez finalizadas las festividades en Eonburg. Por lo pronto, permanecerán bajo la custodia del Martillo Áureo. ¿Estáis de acuerdo, Señora del Hierro Dipasqueale? –  Justo en ese momento la Señora del Hierro entraba por el corredor a la antecámara.

– Inquisidor Kinvallazas. Me gustaría decir que es una grata sorpresa veros aquí, pero no me apetece mentiros. Exijo saber qué ocurre aquí. –  Se limitó a comentar con desdén la Señora del Hierro.

– Nada grave, mi estimada Señora del Hierro. Me he ofrecido a juzgar a vuestros nuevos reclutas de acuerdo a las acusaciones de la Exorcista Ariel Lau. –  La Señora del Hierro permaneció en silencio y lanzó una mirada fulminante primero al inquisidor, y luego a Solomon Squalor, que cada vez parecía más divertido por la situación. – Asumiré vuestro silencio como una resignada aceptación. –  Dijo triunfal el inquisidor. – Muy bien, sea pues. Estoy seguro que todos los aquí presentes saldremos profundamente satisfechos de los resultados, pues Dios nos guía y nos mostrará la verdad. Además, a su Excelencia, el reverendísimo señor arzobispo le encantará formar parte de este proceso. Por otra parte, no albergo dudas que surgirán otras muchas cuestiones que estudiar en el juicio. –  Dijo mientras miraba con dulzura a Licandra. – Este peculiar objeto parece una inteligencia artificial, ¿no es asi? Habrá que estudiar si su existencia se ajusta al Derecho Canónico o es una burda herejía. –  Luego volvió a mirar a Lugor. – ¡Oh! ¡Qué desconsiderado por mi parte! Hijo mío, no nos hemos presentado, ¿cómo os llamáis? Me imagino que estaréis pletórico por la bendición que vais a recibir, ¿tenéis algo que decir al respecto? –  El inquisidor parecía mofarse de Lugor.




AZRAEL, CRICK Y DOMENICUS



Helio el Tuerto:


Kaliban:

– “¿Mamón enano?” ¿Qué coño dice la habichuela con patas? ¡Muajajaja! – Se burló Manecios.

– Creo que está hablando del munchkin. – Contestó Helio.

– Muajaja. ¿Qué pasa Helio? ¿Has hecho un curso intensivo de cómo hablar con un geranio? ¡Muajajaja! – Manecios volvió a dirigirse a todos. – Entonces parece que ha quedado bastante claro el plan, ¿no? Pues entonces a beber y divertiros que mañana…

De repente un carraspeo de garganta interrumpió a Manecios. Provenía del otro lado de la mesa. Se trataba de una joven de larga cabellera rubia cubierta por una capucha y ropa de cuero con los pies sobre la mesa. – Creo que se nos olvida un pequeño detalle…

Maya:

– Maya… – Dijo suspirando Manecios. La jovialidad del rostro de Manecios se disipó en un instante. – Ya hemos hablado de esto.

– Sí, ya lo hemos hablado y siempre rehúyes la conversación.  ¿Qué mierdas pasará si el plan falla? ¿Qué ocurrirá si la Guardia Teutógena no nos abre los portones del mundo amablemente?

– Eso no ocurrirá.

– ¿Y si sí ocurre? – Maya estaba empezando a enfadarse. La tensión inundaba el ambiente.

– No ocurrirá. En cuanto tengamos al Arzobispo como rehén harán todo lo que sea para proteger a su querido amo.

– ¿Y si te equivocas? ¿A caso no es más valiosa la Puerta que un puto viejo moribundo?

– ¡Ja! Esos cobardes obedecerán a su amo cuando lo vean suplicando y llorando por su vida.

– ¡JODER, MANECIOS! – Gritó Maya enfurecida. –¡NO VES…!

– ¡Suficiente! – Interrumpió Helio. – Este tema ya está zanjado. Ya discutiremos en privado. – Concluyó diplomáticamente. – Ahora, descansad, divertíos o haced lo que os dé la gana. Mañana va a ser un día glorioso. – Todos los paganos menos Maya vitorearon y empezaron a beber y alborotar como si no hubiese un mañana. Especialmente Manecios, que cogió un barril entero de cerveza y empezó a tragar y a tragar. Azrael, Crick y Domenicus podían participar en el jolgorio si querían, había alcohol gratis para todos.

Tras un par de horas de fiesta, pocos paganos quedaban en pie. Casi todos estaban borrachos o dormidos, y los pocos en pie seguían bebiendo y bebiendo ignorando lo que ocurría a su alrededor. Destacaban Manecios y Kaliban, dormidos el uno encima del otro mientas amenizaban la velada con sus sonoros ronquidos. Esto era un absurdo. Al día siguiente iban a realizar la misión más importante en la historia de Terra desde que el rey de los paganos rompió el cubo de Metatrón y aquello no parecía un ejército dispuesto a combatir la opresión de la Eclesia sino una panda de maleantes y holgazanes sin capacidad para hacer nada.

En este momento, Maya aprovechó para acercarse a Helio y los chicos. – Bueno, Helio, hacía bastante tiempo que no teníamos la oportunidad de hablar. – Dijo con picardía.

– Desde lo de Ojo de Dioses… – Se limitó a contestar secamente.

– ¡Venga ya! ¿Todavía me guardas rencor por aquello? Vamos, tío no seas gilipollas. – Se rio Maya.

– Si tú lo dices…

–Bah, déjalo. Pero… ¡¿y quién es esta ricura verde y rechoncha?! – Dijo con voz dulce y cariñosa. – ¡Ay, pero qué cosita! – Maya cogió en brazos a Crick y lo empezó a abrazar con fuerza pero con cariño. – Dan ganas de estrujarlo…

– Éste es Crick, y estos dos son Domenicus y Azrael.

– Así que tenemos a nuevos paganos en el redil. ¿Y cómo acabasteis con el loco de Helio queriendo derrocar a los opresores si se puede saber? – Les preguntó a los tres mientras seguía haciendo carantoñas y mimos a Crick.

Tras contar sus historias, si Crick, Domenicus o Azrael decidían hacerlo, se volvió a dirigir a Helio con tono más sombrío. – Tenemos que hablar seriamente. Esto es una locura y lo sabes. No puede acabar bien.

– No digas tonterías, Maya. – Le interrumpió Helio. – Manecios lleva planeando esto desde hace meses, tenemos que confiar en él. Tú más que nadie debería hacerlo.

– Precisamente por eso.  El Manecios de ahora no es el que tú conocías. Ha cambiado. Ha perdido el norte. Y lo de esta noche es solo una prueba.

– Seguro que tiene un plan B, no te preocupes y ten un poco más de fe en él…

–¿Fe? No se suponía que luchábamos contra eso…– Dijo negando con la cabeza.

– Ya me entiendes. De todas maneras es mejor que hablemos en privado. Tenemos muchas cosas de las que hablar. Hace tanto tiempo… – Helio se acercó a Maya y acarició suavemente su mejilla mientras ella le sonreía. Luego dejó a Crick de nuevo en el suelo.

– Bueno, chicos, un placer. Ya nos veremos mañana.

– Venga, portaos bien. Nos veremos de nuevo aquí a las once de la mañana. Ahora id a descansad o hacer lo que os dé la gana, pero os quiero bien frescos y apunto para la misión. – Luego Maya y Helio se fueron juntos de la sala de la taberna dejando solos a Crick, Domenicus y Azrael.  Ahora debían decidir qué hacer y prepararse para estar listos a la mañana siguiente en el lugar y hora acordados.

avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Vie Abr 24, 2015 12:02 am

El plan de Manecios no quedó para nada claro. Se negó a responder a mi pregunta con una carcajada y una amistosa invitación a comer, beber y divertirse. ¿Pero que pasaba con el “mamón enano”? ¿No sería raro ni levantaría sospechas un circo sin un “mamón enano”? No pareció importar a nadie que el plan de Manecios tuviese esas lagunas; ¿Y por que iba a importarles? No eran ellos quienes se expondrían al peligro, así que todos estuvieron de acuerdo en que “los chicos de Helio” se encargasen del trabajo mientras ellos disfrutaban de la bebida, la comida, el baile, la fiesta y los disfraces... A nadie le importó. A nadie, salvo a una hembra.

- ¡El “mamón enano”! -Respondí con un grito a la hembra levantándome de mi asiento y señalando con dedo acusador a Manecios cuando le recordó que olvidaba algo.

La conversación que mantuvieron después los dos “mamones” escapó de mi entendimiento. ¿Guardia Teutógena? ¿portones del mundo? Nada de aquello significaba nada para mi, aunque para aquellos dos debía de tratarse de las raíces de Noa, pues el tono y el volumen de sus voces fue subiendo hasta que Helio los interrumpió provocando el júbilo y el desenfreno de todos los presentes; Salvo de la hembra, “Maya” la llamó el “Añoso” (viejo), que quedó en silencio y se apartó de la fiesta durante un par de horas.

Manecios apartó la oscura nube de su cabeza y buscó su cordura en el fondo de un barril, sin demasiado éxito. Pronto “Añoso” y “Eldelmoño” quedaron inconscientes uno encima de otro silenciando con sus ronquidos el ruido que reinaba en la rata petulante. Yo aguardé junto a Helio y los demás, viendo como los demás bebían y comían con las raíces plantadas en el cubo de agua, esperando a Herrat que nunca apareció. En su lugar, Maya se acercó a Helio pavoneándose como un petirrojo en primavera.

El agua de mi cuerpo subió a mi cabeza cuando la hembra me abrazó y no pude retenerla en el interior de mi cuerpo. Regurgité una esfera de agua como hacía años que no había echo, desde que abandoné los dominios de Noa, y la acompañé con un crujido de alivio y satisfacción al recordar la tranquila vida en el bosque.

-Mi nombre es Craj crick crakclock crik hajec crik jhorrrclak creek. Y no soy ningún “paga anos”. -Respondí con fingida molestia. Carraspeé y me arrebujé en los brazos de la hembra colocándome de tal manera que pudiese mirarla directamente a los ojos.

-Mi historia comienza en este inmundo pozo de orín y putrefacción, en algún agujero no demasiado lejos de aquí, donde “Meguhstaelzbar” trató de arrancarme los “huevos dorados” en una ceremonia no muy diferente de la que tenéis montada allí arriba.- Informé a la hembra señalando con el dedo el techo, refiriéndome a las calles de la ciudad y la plaza que tuvimos que atravesar antes de llegar a las cloacas.

-Logré escapar y Herrat Grim me ayudó a abandonar la ciudad y me regaló este “colgajo”(colgante).- Busqué el anillo atado a mi cuello y se lo mostré a Maya. Brillaba con intensidad, igual que lo había echo el día que conocí a Helio, de la misma forma que sin duda brillaba el “colgajo” del “mamón”.

-Entonces conocí a este “capullo”(brote/niño).- Señalé a Helio y guardé el “colgajo”.

-Tenía un “colgajo” como el mío y decidí confiar en el tal y como Herrat me había pedido. Ahora se que el “Añoso” no me envió al “Cubil de Mamones Enanos”(Hipercubo) por casualidad. quería que ayudase a Helio a escapar de esa ciudad...¡Y algo mas!

Miré fijamente a Maya a los ojos. Abrí los ojos, hice pucheros, puse morritos y sujeté inocentemente el nudo de mi capa con ambas manos fingiendo inseguridad y poniendo el mayor de los esfuerzos en embaucar a la hembra.

-Pero no se lo que es. Herrat me prometió enseñarme a defenderme de los peligros de este para mi desconocido mundo. Dime bello “capullo”... ¿En que peligros me he metido? ¿Que es un “Paga ano”... y un “guardia tetogeno”?.

Me giré y miré de la misma forma a Helio para evitar que interfiriera en el relato de Maya.

-¿Por qué es tan importante una puerta? En mis viajes he abierto, tirado y roto muchas puertas y nunca necesité de ayuda para hacerlo...¿Que le discutías con el “añoso” Manecios? Cuéntame pequeña, ¿Que pasó en “ojo de Noa”(ojo de dioses), sabes que Noa no tiene ojos... ¿verdad? Es un árbol. ¿Lo has visto? Es espléndido, Noa, el jardín de las Hespérides, las Dríades cuidando de los retoños y los míos regando los capullos con sus cuerpos... a veces echo de menos mi hogar. Pero ¡yo quiero aprender! Conocer el mundo y la gloria de Noa así que dime, cuéntame ¿Que hacemos aquí?

Me acomodé entre los brazos de la hembra y me preparé para escuchar sus respuestas sin fingir la ignorancia que realmente sentía del mundo y de la situación y compañías con las que me encontraba. Si tenía que confiar en Herrat, Helio era una persona de confianza, pero el anillo no brillaba cuando lo acercaba a todos los que allí se encontraban. Ni siquiera brilló mínimamente en la jaula de los “mamones enanos”... ¿Eran realmente gente de confianza o tan solo podía confiar en Helio si quería volver a sentir la luz del sol sobre mis “huevos”?

Cuando Maya me dejó en el suelo y se despidió junto a Helio los despedí levantando mi brazo y agitándolo en el aire tal y como había visto hacer antes a otros “mamones”. Y como había escuchado, lo acompañé con un sonoro deseo de buena fortuna.

-¡Fertilizaos bien!

Miré entonces a los compañeros que quedaron y tomé un par de jarras que había cerca.

-Que hacemos nosotros, compañeros...¿”Nos follamos”(tomamos) unas copas o nos vamos a dormir?

”velocidad 2” :

Acción 1: beber agua, si es que hay, y meter al cuerpo alguna de esas porquerías que los humanos llaman comida.
Acción 2: usar “mirada tierna” en Maya para que responda a mis preguntas.
Acción 3: acosar a preguntas a Maya XD


_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2533
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Dom Abr 26, 2015 1:33 am

Fuimos a caminar por esas hediondas calles, el vergajo y yo por que Azry se nos adelantó.
El plan tenía aire de última cena, una preocupación persistente en la boca del estomago.
Me encargare de olvidar a toda costa con el mayor disfrute posible. Si es que iba a morir en esa estúpida misión suicida esta seria la ultima oportunidad de disfrutar.  

No tuvimos que caminar mucho para encontrar el lugar perfecto, o más bien el menos imperfecto… Así que llegamos a la caseta y la vaina con patas pidió una tina de agua para remojar sus partes nobles, apenas se la dieron se sentó en ella y se hincho de placer, parece que lo disfrutó.

Yo también estaba deseoso de hincharme pero de licor. Entonces me dieron a elegir entre zumo de quetzal:  una mescla espesa y verdosa con una salvaje combinación de frutas y pedazos de tripas de serpiente, que de solo verlo sentí como se retorcían sus trozos en mi esófago, además lo que necesitaba era emborracharme… así que opte por lo que todo el mundo chupaba a mi alrededor.. El waro de tonalli con salchichas.

Este licor al menos era Ligero en consistencia, tenía un sabor a estiércol al final, pero debían ser los hongos y escarabajos mierderos, era natural que supiera a mierda.
Pasados 15 minutos empecé a sentirme mareado y dichoso en demasía, así que dejé al verdecito y me sumergí en la decadente y purulenta  bacanal, en compañía de la más vulgar muchedumbre, para retozar alegremente hasta perder la conciencia.

De repente su verdocidad se sintió excesivamente hinchado de agua-licor y se acordó de nuestro ominoso destino. Así que prácticamente me arrastró a punta de chillidos, en ese momento no sabia qué daba más vueltas, la muchedumbre, mi cabeza o mi estomago.
Floté durante unos minutos hasta que una vorágine de gente nos atrapo en un trancón, una barricada de personas, en ese instante pensé que alguien iba a cantar, hasta que vi las odiosas banderas de la eclesia, entonces comprendí que los cantantes serian los herejes, o mas bien nosotros, si no salíamos de allí de inmediato.  Me entró la paranoia y nos arrastramos entre la multitud un poco más, hasta que nos fue imposible avanzar, fue entonces cuando pescamos a Azrael quien también había quedado atrapado en esta red de gente.
Retumbaron esos malditos tambores y la muchedumbre se enardeció,  se  me pasmó la borrachera y  mi corazón ardió en una mescla de miedo y rabia, me taladraba la cabeza pensar que así mismo masacraron a mis padres.
Grité: Vámonos de aquí ahora!
Pero las personas estaban tan amontonadas que no había más remedio que presenciar el funesto ritual.
En el palco podíamos apreciar a una gavilla de inquisidores desesperados por su dosis de muerte y gritos, también estaba el maldito viejito sin alma devorador de inocencias obsesionado con el olor a carne humana quemada, torturador  y abusador insaciable Kimvallazas presentando el show,  ya venían sus victimas, cuerpos caminantes condenados deseoso de morir, pues sus almas ya no estaba en ellos.
Empezó Kimvallazas a escupirle al rebaño su maldito veneno redentorista embelezante y meloso… lo que me desesperaba infinitamente y no podía soportar, hicimos muchos intentos por salir de allí pero era completamente inútil, la gente estaba inamovible estaban como hipnotizados por su grave voz, estaban en éxtasis…. Crick también  tenía afán y aseguraba que El conocía bien las alcantarillas, de manera que el nos guiaría hasta allá.
Los atolondrados no nos daban permiso por las buenas así que empezamos a pasar por encima, empujándolos casi arrojándolos, al caer se levantaban rápido con la mirada fija al palco, ellos rara vez se detenían a vernos pues no querían perderse ni un segundo del espectáculo.
El hijo de la fufurufa vomitaba hipocresía en cada frase, el infeliz decía: “me veo obligado a deciros adiós, triste por vuestra partida, pero alegre porque sé que Dios os protege. ¡¿Qué más podría desear un buen padre?!”
En ese momento tenia la bilis tan cargada de porquería que reventé en vómito  salpicando a decenas de borregos con relleno de salchichas.
Continuamos empujando a la mal nacida chusma cada vez con mas desprecio, entonces me entro mas vomito y la gente se corría por fin.
Hasta que encontramos un agujero inmundo en donde nos metimos gustosos, era como entrar por un ano y caminar por un intestino grueso con hemorroides, por el olor y la textura…
Pero claramente prefería esto al olor del incienso y carne humana quemada.  A estas alturas ya mi nariz se había insensibilizado, pero eso no impidió que vomitara otro poquito de relleno de salchicha revolcada. La boca me sabía a mierda, pero agradecí salir de esa plaza ya que estuve a punto de hacer volar toda esa gentuza. Ojala tuviera la oportunidad de destruir a todos esos malditos, especialmente kimvallazas, quisiera destruirlo en todos los aspectos.
Continuamos caminando en la abyecta obscuridad mientras que Crick se arropó lleno de prevención, caminamos unos minutos hasta que llegamos a un lugar mágico, era el soñado bazar!
Aquí me sentí como un niño en una dulcería, podría encontrar todo lo que un maldito enfermo como yo podría desear pero Crick de nuevo nos arrastro, tiene una fuerza que no me logro explicar, además después de la reciente experiencia me sentía exhausto, el estomago de nuevo vacio y la mente inundada de deseos destructivos, ya tendría lugar para realizar esos pensamientos, así que nos apresuramos a la reunión pues ya estaba tardísimo.
Caminamos un poco más sin salir del todo del bazar y encontramos el dichoso lugar, reconocible por una graciosa imagen de una rata luciendo un copete. El lugar era tan miserable que me dio risa nomas entrar, era deprimente: moscas, suciedad,  putas, gente revolcándose en su propio vómito… aquí podía unírmeles sin sentirme rechazado por mi acido olor.  Todo derruido y a punto de caerse  si lo tocabas.

Al fondo vimos a Kaliban quien empezó a darnos cantaleta..

Deja de mencionar ese maldito evento! Ya fue suficiente vamos a la reunión.  Le pagó al tipejo y salimos a un pasillo angosto cavado improvisadamente, nos retorcimos y cruzamos hasta una sala donde un grandulón nos abrió la puerta del susodicho lugar.
Nomas entrar nos recibió un nubarrón de humo con diferentes aromas, sudor, fluidos, tabaco y otras varias especias picantes. Había un montón de gente desconocida enparrandada! Me sentí otra vez como en las borracheras en el monasterio. También estaba Helio siendo abochornado por un viejo que le quería sacar los pulmones por la boca, el borracho“jovial” se llamaba Manecios.

Cuando por fin termino de parlotear el viejo, Helio empezó con su enérgico discurso..
Aquellas palabras encontraron en mi refugio oportuno, logrando canalizar mi odio intenso como un ardor.
La venganza estaba a la vuelta de la esquina y nada seria más dulce, estaba deseoso y emocionado.
¿Será posible destruir este enemigo que parece tan invulnerable, este azote, este maldito sistema? ¿Cual es la verdad que teme la eclesia?!!Espero que no te equivoques Helio!
Me sentí emocionado, mi cara reflejaba un ardor obsesivo, estaba deseoso y nervioso, algo tembloroso, asentía y vitoreaba con la multitud, el júbilo era muy contagioso, y después de aquella horrenda experiencia, esto era como miel.
Luego volvió a tomar la palabra Manecios contándonos escuetamente el plan: unos debían infiltrarce en la fiesta de disfraces del arzobispo para secuéstralo y la otra mitad donde me incluyó,  iremos por las alcantarillas hasta lo más profundo bajo la catedral, hasta un lugar repleto de seguridad, la cual debemos liquidar, para luego hacer explotar la puerta.
Nada mal, nos había tocado acción pura y ya estaba deseoso de poder destripar algunos paladines.

Crick no lucia muy emocionado, estaba placido remojándose en hierbas relajantes que le compartieron los fumadores de pipa, así que me dirigí a ellos para que me compartieran de su hierba relajante mientras me procuraba algo de alcohol de buen sabor.
Compartí hierba con los colegas y estuvimos conversando un poco sobre el discurso y bebiendo mas.

Atrás se pusieron hablar Crick y Manecios  hasta que una mujer del grupo le interrumpió, era una bella joven llamada Maya, ella encontró varias inconsistencias en el burdo plan descrito por Manecios, al fin alguien se estaba tomando esto en serio!
Su punto principal era obvio, a la guardia Teutogena no le temblara un pelo para arrojar sus martillos sanguinarios pasando por encima de quien sea para rescatar al arzobispo, eso se deducía  a kilómetros... Manecios confía demasiado de que la vida del arzobispo los disuadirá de matarnos… que nos dejaran pasar sin tocarnos para destruir la puerta es demasiado iluso  y hasta chistoso. Esta claro que es un plan suicida.

La corta interrupción del bullicio termino bruscamente y Manecios nos exhortó a beber, a fumar y a disfrutar junto a Helio y los demás.
Tras un par de horas de parranda tenia una pesadez espantosa, una modorra y un sueño tenaces, pero entonces apareció la dulce figura de Maya,  quien abordo a Helio recordando viejos tiempos, luego agarro al vergajo lo que  hizo carcajear por su expresión.  se hiso el cariñosito y empezó a krujirle al oiido a maya, contándole un monton de cosas sobre arboles y flores etc..

¿Que como acabe aquí? (Por supuesto no le diría que helio me secuestró) así que fui breve y me conteste a mi mismo ya que no me pondrían mucha atención…
- Digamos que he sido un monje de la cámara hermética hasta que un día aparecieron unas habilidades heréticas en mi,  por ellas me iban a quemar, así que me escape y ahora estoy aquí deseoso de venganza, ya que ellos también asesinaron a mis padres…

Finalmente se pusieron a discutir entre ellos sobre la demencia senil de Manecios y su estúpido plan, y pero no parecía haber mas opción que confiar y ejecutarlo con precisión.
Luego se despidió dejando libre a Crick y se fue al cuarto con Helio.
El verde retoño me ofreció mas bebida pero ya me urgía descansar, así que le dije:
- No gracias Crick mejor vamos a dormir… pero antes me apremia encontrar otra ropa ya que esta que tengo esta asquerosa…-

Estaba que me caía del cansancio así que esto era lo último que haría le preguntare a alguien para conseguir ropa limpia e Inmediatamente después  buscaría un lugar para dormir lo más cómodo posible
FDI:
FDI:

Velocidad 2:
Acción 1: preguntar a alguien por ropa fresca para cambiarse.
Acción 2 buscar un lugar confortable para dormir
avatar
Domenicus

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 03/04/2012
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Sáb Mayo 02, 2015 9:27 pm

Ya en camino a la antecámara del Arzobispo
-¿Ves, en que líos me metes? No comprendo porque no te controlas ¿Estas segura que no fuiste creada para meterme en problemas con toda la eclesia?- Lugor comprendía la reacción de Licandra, pero le molestaba lo fácil que le era meterle en problemas, cosa que no ha dejado de hacer desde que se reencontraron. Sin embargo tener a alguien cercano que no muestre temor ante la eclesia le resultaba algo gratificante.

-Lo lamento Lu, no volverá a pasar- La tierna mirada de cachorro suplicando y la mano derecha tomando el codo izquierdo, hicieron bajar la molestia que el exorcista sentía en aquel momento, pero no entendió que era mero sarcasmo de la cyborg, pues ella continuo con su ley del hielo.

-No prometas nada que no cumplirás. Ven vamos, que el aura de este lugar se comienza a volver turbulenta- Lugor trató de tomarla por el brazo pero ella se adelantó lo suficiente para estar lejos de Lugor y no estar tan cerca de Seretine. Hasta ese momento los odiaba con todo lo que podía hacerlo.


Antes de comenzar la marcha a la antecámara del Arzobispo.

Mientras la Teniente Seretine presionaba la cabeza de la cyborg contra el muro, Licandra tuvo que contenerse para no crear un alboroto que seguro acabaría mal para ella y Lugor, y viendo la cara de sorpresa de Lugor, decidió dejarse llevar por la situación, hasta que fue arrojada al piso por la teniente, entonces allí quiso atacar, pero una mirada que hablo por si sola de parte de Lugor, la detuvo de en el acto. Aquella mirada fue como si Lugor la hubiese pateado en el suelo, cuando lo que esperaba era su mano tendida.

-¡Yo puedo sola… Amo!- Rechazó la ayuda que su amo le ofreció mientras ella estaba en el suelo.

A pesar que el recorrido por la enorme catedral no duró más de minutos, el recorrido hasta la antecámara del Arzobispo fue incómodo y eterno, Lugor no pudo evitar reprocharle a la cyborg su comportamiento con la teniente, a lo que ella respondió con silencio tratando de aparentar disgusto, pero en realidad, estaba algo apenada con Lu, sentimiento que llegó después de haberse sentido traicionada. Siente algo parecido a un conflicto interno, pues, sabe que a Lugor lo ven como el amo de ella misma, pero ella no lo ve como tal, de hecho la respuesta para ello no la tiene clara, pero no duda en aparentar que si lo considera como tal, con la finalidad de salir de alguna dificultad.

Al llegar al lugar al que fueron citados, no les quedo de otra que esperar a que, pasara algo, se abriese la puerta o que alguien les invitara a entrar. Los minutos pasaban si esperara a nadie, pero todo seguía sin cambiar, nada pasaba. Entonces algo comenzó a pasar en la mente del exorcista.

-¿Y no harás nada?- Una interrogativa, con una voz extraña hace eco dentro de la cabeza del exorcista.

-¿Eh, que?- Se pregunta Lugor.

-La rubia, no tiene que ser tu enemiga- Sus hombros se tensaron y puso atención en Licandra, ¿Sería ella capaz de hablarle a su mente sin que él estuviese inconsciente?, claro que no, por ahora no es capaz de eso,  la respuesta le llego cuando cruzaron las miradas y ella se la apartó con desprecio. De nuevo el exorcista era castigado por la indiferencia de su cyborg.

-¿De verdad tengo que hacerlo?-

-Pero que estoy pensando, claro que debo hacerlo, es mi superior en este instante-

-Pero si ni respeto inspira-

-Aarg, ¿que está sucediendo, porque ahora me cuesta tanto disculparme con un superior?-

-No, no lo hare, no se lo merece, se creen dueño de todo, eclesiasta de mier…-

-…Pero que carajos estoy pensando, ¿Eclesiasta de mierda? ¿A caso no soy uno? Deja las tonterías Lugor Jumther y céntrate- De pronto un debate interno se desata en la cabeza de Lugor, sin lugar a dudas algo pasaba con él, algo que nunca había pasado; primero se encuentra escuchando voces en sus cabeza y ahora se disputa si debe o no disculparse con la Teniente Seretine. Así que enfría su cabeza y se acerca abruptamente a la teniente.

-Teniente lamento el comportamiento de Licandra, es nuestra entera intensión colaborar con la misión y con sus órdenes, esto no se repetirá en el futuro-

Si Licandra se encuentra fuera del campo de visión de la teniente esta haría un gesto de desagrado ante el acto de Lugor, mueca que podría haber evitado, pero lo hizo con el extraño sentimiento de que la vieran, pero a la vez no, para evitar meter en más líos a Lugor.

En ese ínstate la presencia de dos figuras se hicieron notar, cuando el exorcista puso atención al corredor de dónde venían estas personas, los rostros se dejaron ver y Lugor supo de quienes se trataban, el Maestro exorcista Solomon Squalor, quien entrenó a Lugor poco tiempo después del incidente en su primera misión como exorcista y la primera capitana de Lugor, la capitana Ariel Lau. Lugor no daba crédito a sus ojos, dos personas de su pasado reciente, juntas y sobre todo, personas importantes, claro, la capitana ahora forma parte del escuadrón del maestro Squalor, había escuchado la noticia hace algún tiempo. En aquel entonces se sintió feliz por la buena noticia de la capitana, se lo merecía, él no tenía razón para desear lo contrario, además está viviendo lo que para él sería lo más parecido a un sueño, pertenecer a dicho escuadrón, al escuadrón del maestro exorcista Solomon Squalor, combatir los espíritus y entes malignos al lado del Exorcista más poderoso de Terra, eso sería gratificante, si, eso quizás implicaria un trabajo un poco mas alborotado para loa costumbrado y su gusto, pero gratificante al fin -Claro para eso deben venir los dos juntos, se enteraron de mis hazañas en mis ultima misión y vienen a solicitarme unirme a tal grupo elite, estupendo-

Pero la magia duró poco, Ariel abrió la boca, solo para insinuar que Seretine no debería estar en aquel lugar, otro comentario, que hace referencia a un acontecimiento que marco a esta teniente ¿Ariel, estará haciendo referencia a lo mismo que mencionó la Sra de Hierro Dipascuale? Y al mismo tiempo casi de inmediato su rostro de desprecio se hizo presente al preguntar por Lugor el criminal ¿Yo criminal?- Un balde de agua fría cayó sobre el exorcista tras aquella pregunta, era claro, no venían para pedirle que se uniera a ningún escuadrón, una caída desde la nube más alta a suelo lleno de espinas, así fue como el exorcista se sintió.

-¿Propiedad del que cosa?- Se preguntó Licandra mientras cerraba sus puños y dejó de estar recargada a la pared.

Lugor no podía creer lo que escuchaba, de un momento paso a ser el objeto de discusión de estas mujeres, algo sutilmente agradable, pero viendo la verdadera razón de la disputa, sus sentidos se pusieron alerta.

-Sí, sí, eso, la Sra de Hierro Queensgood, el indulto… soy inocente- Pareció ver un salvavidas cuando estas palabras salieron de la boca de Seretine.

De nuevo las palabras de pertenencias se asomaron en la discusión, Licandra dio un paso, pero se detuvo cuando Ariel y Seretine sacaron sus armas, Lugor alzo las manos y se sorprendió concentrándose en sus cadenas, ¿para qué? ¿Para armar la grande?

-¡Deja eso idiota!- Se ordenó desde los rincones de su mente.

-¡Putas mal paridas, no tendrán ni una gota de este norgon!-

-Por el amor al creador ¿qué me pasa, que estoy pensando?-

Lugor y Licandra  alcanzaron a escuchar par de cosas interesantes, uno de los padres de Seretine es tan influyente que a pesar de ser acusada, no por cualquier cosa, sino de traidora, se mantiene como miembro activo de la eclesia y peor aún sigue con vida.

Cuando las cosas parecían llegar a su punto más álgido, una voz con fuerza detuvo el conflicto y Licandra tuvo que bajar la sensibilidad de sus receptor de olores, el olor de jardín y flores cada vez se hizo más fuerte y presencial, al punto de desear taparse la nariz, Lugor con el olfato común de un norgon también lo pudo notar. Pero el olor de jardines paso a un segundo plano cuando el portador de tal aroma se hizo visible, era el Inquisidor Kinvallas, era la segunda vez que Licandra y Lugor se encontraban con él, pues pudieron verlo en la plaza de la Tolerancia en el momento que se ejecutaba el Auto de Fe. La cyborg sintió un golpe de impotencia al tener a este hombre tan cerca y no poder hacer nada para hacerle pagar su irracional participación en algo tan estúpido como un Auto de Fe.

Lugor y Licandra no pasaron por desapercibido aquel sujeto de tamaña poco común. A la cyborg le pudo parecer gracioso y hasta simpático, pero su rostro dibujaba una expresión siniestra que incomodaba, Lugor apenas lo notó, solo se fijó en su estatura y se preguntó cuál sería su cargo al lado de Kinvallas, pero dejó de pensar en él cuándo los inquisidores sacaron sus armas, entonces Ariel y Seretine bajaron las suyas.

-Entonces nunca mis supuestos pecados serán olvidados, esto no pinta nada bonito, de verdad no debí salir de la subciudad- Lugor reflexiona sobre su actual situación, algo compleja y delicada, justo cuando solo tenía un único problema: debatir su lealtad a la eclesia. Ahora como si todos supiesen de sus pensamientos seria juzgado por personas que creía de fiar, ver como Squalor y Kinvallas se saludan, lo obligó a colocarlos en el bando contrario, además pensar que el Maestro exorcista solo veía aquella situación como un chiste, le desconcertaba, aquel momento era la caída de lo más parecido a un ídolo para el exorcista Lugor.

Ahora se hablaba de un juicio, el inquisidor se ofrecía para oficiarlo y el dúo exorcista-cyborg era visto como la pelota de carne con la que las crías de predadores mortales jugarían. Después de la tención las siguientes palabras del inquisidor aliviaron un poco a Lugor, no seria de inmediato el juicio, mientras estaría bajo la custodia del Martillo Áureo quienes de un momento a otro pasaron de ser una  necia facción de la eclesia, con ideas de unidad y desprecio por las acciones individuales, a ser el lugar donde posiblemente este más seguro. La senda del creador es misteriosa- Piensa para si Lugor.

-Me pregunto ¿Será esta una señal del creador, podre creerme seguro con el Martillo Áureo? Yo que nunca he atentado contra sus enseñanzas…- Algo no va bien.

-Nunca he atentado... claro que lo he hecho... me relaciones sexualmente con un cyborg… ¿Divino creador, qué hice?-

-Pero ella está viva- Un nuevo dilema se desata en la mente del exorcista, parece que los lavados mentales están haciendo estragos, están luchando por tomar el control de su mente, uno dice que es lo que está bien y otro dice que está mal.

-¡YA BASTA!- Gritó en su interior y todo pareció calmarse, cerró los ojos y mientras buscaba tranquilizar su mente tuvo un roce con la mente de Licandra, no le gusto lo que sintió, furia, impotencia, deseos de libertad y de darle un puñetazo a él mismo, entonces se concentró aún más y usó lo que él y ella llaman su línea privada Lica, cálmate, eso no nos ayudara en nada-

-¡Sal de me mente, idiota!- Un chirrido taladró la mente del exorcista, lo que lo llevó a fruncir un poco el señor y llevarse los dedos índice y medio a la frente.

Aplacó el ataque de Licandra a su menteNo, deja de huir, debes escucharme-

-¿Qué quieres?-

-Primero, perdóname… de nuevo, segundo, por el bienestar de los dos, sigue mis órdenes, finge por lo menos que lo haces, estamos en una grande, la Sra de hierro de Ojo de Dioses y las Arañas no son nada comparado con la que se nos avecina, somos dos cucarachas, dos cucarachas encerradas con muchas gallinas hambrientas y si no has entendido, ¡nos quieren devorar!-

-¿Estás conmigo?- Lugor no recibió respuesta, pero si percibió una sensación parecida a una baja de guardia de Licandra.

-Escucha, te necesito cerca, algo está pasando conmigo, voces me hablan de lo correcto y lo que no lo es, tu eres mi única esperanza, creo que en cualquier momento podría dejar de ser yo y hacer lo que no debía hacer, te necesito Licandra-

-Si somos cucarachas, no tenemos de que preocuparnos, podremos vivir dos semanas sin cabeza, y si no la quieres perder, entonces usa su tamaño y picos en su contra-

-Esa es la Licandra que necesito…- Una voz y familiar, de hace unos instante interrumpió, era la Sra de Hiero Dipascuale, exigía explicación. Cuando los ojos de Lugor se abrieron lo primero que buscaron ver fue sus labios, rojos y provocativos, entonces se acordó de ver sus caderas, pero la armadura dejaba todo a la imaginación, pero de inmediato se sacó de aquel breve momento de estasis.

Licandra se sintió amenazada cuando Kinvallas dirigió su atención a ella he insinuó que debían estudiar si ella era aceptable o no en las leyes de la santa sede. Por supuesto que no saldrá bien parada de esta, Lugor tiene razón, y si él no le hubiese dicho igual hubiese pensado lo mismo. El padre de Lugor murió por crearla ¿qué harán por su creación? Entonces entendió porque no debía entrar en contacto con Lugor cuando lo hizo, su programación le ordenaba no acercarse a Lugor hasta que tuviese una posición de poder dentro de la eclesia, sin embargo, su ímpetu, sus ganas de ir en contra de la corriente, en contra de su programación, para así demostrarse que era libre y que estaba viva, la llevó a adelantarse a los hechos y a meter a Lugor en una espiral de problemas que lo ha puesto en esta circunstancia. No sintió culpa; se había equivocado, y equivocarse es de humanos.

Lugor hizo una breve reverencia, le parecía ridículo y poco prudente inclinarse Noventa grados –Su excelencia, Los hermanos del martillo Áureo me han recibido como parte de esta gran hermandad- Dijo mirando a la Sra del Hierro y a la teniente Seretine.

-En poco tiempo nos han refrescado que como representante de la santa sede debemos mantenernos unidos ante los males que azotan a nuestro mundo- Mirando a Seretine, adjudicándole en silencio el título de impartidora de aquella enseñanza.

-Y siempre he confiado en la voluntad de nuestro creador y de la Santa Sede, por eso confio que la voluntad divina se manifestara cuando juzguemos nuestras faltas y la existencia de nuestra acompañante – Lugor trata de ser hábil enviando un mensaje,  trata hacer saber que ahora es un soldado del Martillo Áureo, sustituyendo el adjetivo posesivo “mí” por “nuestro” y a la vez siente que la carga de la amenaza se vuelve más ligera, tal vez sea un movimiento inútil o arriesgado, pero las circunstancias no están para ser valientes.

Licandra por un momento pensó que Lugor la entregaría, pero luego creyó entender lo que él estaba haciendo Sí, es definitivo, esta cagado y hasta los tobillos, como se le ocurre buscar refugio en la Sra. de Hierro Oxidado y en la brabucona que nos da órdenes porque alguien “superior” se lo ordeno, yo podría ser mejor líder que ella, jum, si señor…-

FDI:
Sub acción: Iniciar y terminar técnica conexión mental
avatar
Lugor Jumther G.

Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 20/06/2013
Edad : 33

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Jun 28, 2015 11:05 am





LUGOR JUMTHER


– Sabias palabras mi queridísimo Lugor Jumther. – Dijo el inquisidor Kimvallazas mientras acariciaba con dulzura el rostro de Lugor. Mientras, la Gran Custodio permanecía con el rostro impasible.

De pronto los grandes portones se abrieron. Una comitiva de soldados fallen salía del salón del trono del Arzobispo escoltando a una mujer fallen, de regia figura, con el rostro empezando a mostrar los primeros signos del envejecimiento y el cabello cano. Iba vestida con elegantes vestiduras de las sedas más caras y ostentosas joyas de oro y plata. Junto a ella iba una niña pequeña, de unos doce o trece años, de cabellos rubios, rostro jovial y también vestida con elegantes telas.

– Señora embajadora. – Saludó Solomon Squalor. La embajadora le devolvió el saludo con una pequeña reverencia.



Embajadora Fallen:




Niña pequeña:





– Madre, ¿por qué no puedo asistir al baile? – Le interpeló molesta, la niña a su madre, la embajadora.

–Porque no. Este tipo de eventos no son propios para una niña como vos. – Contestó tajante la embajadora mientras abandonaban la antecámara.

– ¡Pero madre, yo ansío ir! – Replicó la muchacha llorando.

– ¡He dicho que no!

– ¡Pero…! – La madre rápidamente le dio una bofetada a la niña antes de perderse por el umbral del pasillo, dejando de ver Lugor la discusión.

Un sirviente se asomó por la puerta abierta. – Pueden entrar, su Excelencia el Arzobispo Strolhemt les recibirá de inmediato.

Al entrar, Lugor y Licandra verían una gran sala de columnas blancas como el marfil, y un suelo adoquinado combinando piezas de ébano y mármol formando un tablero de ajedrez. Las paredes estaban repletas de cuadros con grandes personalidades Strolhemt y de la enorme bóveda colgaban enormes láparas de araña de oro y cristal. Desde la entra se desplegaba una gran alfombra de terciopelo rojo que llegaba hasta una plataforma elevada donde se encontraba el trono del Arzobispo. Y allí estaba él. El regente de la ciudad. El anciano  Nicholas Strolhemt. Su rostro estaba marcado por los estragos de la edad. Su mirada vacía y seca, casi ciego. Se encontraba encorvado, sentado en el trono, mostrándose débil y cansado. Iba vestido con el traje de gala de Arzobispo. Junto a él había una mujer, de piel escura, figura altiva y rostro sereno. Iba vestida con la túnica de la Orden Hermética. Debía de ser su consejera. Junto a ella, se encontraba un guardia de armadura más reluciente y ornamentada que el resto. Era el capitán de la guardia personal del Arzobispo.



Arzobispo Strolhemt:




Consejera:




Capitán de la Guardia:





–¡El Gran Exorcista Solomon Squalor, la Gran Custodio Laurene Dipasquale, el Inquisidor Osveta Kimvallazas, y acompañantes! – Anunció el chambelán con voz enérgica.

Una vez que llegaron a la altura del Arzobispo, todos los presentes, uno a uno se acercaron al arzobispo, se arrodillaron y le besaron el anillo. Salvo Solomon Squalor. Cuando Lugor se acercase a besar el anillo vería algo extraño en la gema del Arzobispo. Algo familiar. Una sensación familiar, aunque era incapaz de recordar el qué.

– ¿Solomon, sois vos? No es llego a ver bien. ¡Cuánto tiempo! – Saludó con una voz pesada y cansada el Arzobispo a Solomon, sin moverse del sitio.

– Sí, Nicholas, hace mucho que no nos vemos. He tenido que realizar muchos viajes, pero siempre tengo tiempo para mi querida Eonburg. No me hubiese perdido por nada del mundo las celebraciones. – Sonrió Solomon. – Los años no pasan por vos, Excelencia, estáis incluso más joven que la última vez que nos vimos, jaja. – Se rió Solomon.

– Tonterías. Tonterías viejo amigo. – Replicó el anciano con tono sarcástico. – Estoy más viejo, cansado y ciego. En cambio vos sí que no envejecéis, ¿cuántas décadas hace que nos conocemos? Jaja. Acercaos, acercaos, por favor. Dadle un abrazo a este anciano. – Solomon se acercó y abrazó con fuerza al anciano eclesiástico.

– Inquisidor Kimvallazas, Gran Custodio Dipasquale. – Saludó a los altos cargos. – Y vos joven… Vos debéis de ser el prometedor Jumther. Hemos oído hablar mucho de vos. – Algo raro había en las palabras del Arzobispo. Su forma de hablar, su forma de mirarle. Todo era demasiado inquietante.

– Excelencia. – Se acercó el inquisidor Kimvallazas. – Debéis reconsiderar cancelar la celebración de la Gran Mascarada. Nuestras fuentes nos informan de que ha habido movimiento terrorista, y es más que probable que la mascarada sea el objetivo.

– Tonterías, mi inquisidor. – Replicó el Arzobispo. – Esta festividad se lleva celebrando desde hace más de setecientos años de manera ininterrumpida, y esta no será una excepción.

– Nicholas, por favor. Haced caso a Kimvallazas. Vuestra seguridad es lo primero. – Le pidió su amigo, Solomon. – Incluso, podéis posponerla si no queréis cancelarla, pero la amenaza es real. Toda la Eclesia está en situación de amenaza.

– ¡He dicho que no! – Se levantó enfurecido el Arzobispo, para acto seguido caerse sobre su asiento de nuevo, cansado y tosiendo. – No existe tal amenaza. Me consta que el héroe del momento hizo frente y eliminó al terrorista que pretendía atentar contra mi vida.

La Gran Custodio lanzó una mirada fulminante a Lugor, y se dirigió al Arzobispo. – Excelencia. Escierto que el Martillo Áureo neutralizó a esa amenaza. Pero puede haber más grupos enemigos operando. La amenaza es real, y es preciso garantizar vuestra seguridad, excelencia.

–No insistáis, os lo ruego. Ya he hablado. Si tanto os preocupa esa ficticia amenaza, desplegad a vuestros inquisidores en lugares estratégicos de la Catedral, inquisidor Kimvallazas. Además, no debéis preocuparos por mi seguridad. Cuento con mi leal guardia. Y esa noche contaré con una protección especial. – Dijo sonriente mientras miraba a Lugor. – El gran héroe Jumther será mi escolta personal durante la celebración. Si pudo acabar con la amenaza terrorista, podrá protegerme perfectamente.

– ¡Pero Excelencia…! – Intentó replicar Auriel.

– Ahora no, Auriel. – Le cortó secamente Solomon. La capitana Auriel frunció el ceño pero permaneció en silencio.

Kimvallazas sonrió maliciosamente. – Lo que la Capitana Lau os intenta decir Excelencia, es que la posición del soldado Jumther se encuentra comprometida. Hay ciertas “circunstancias” que ha de aclarar ante la Inquisición…

–Bobadas, bobadas. – Rio el Arzobispo. – El soldado Jumther cuenta ahora con mi protección, y él me protegerá a mí durante la mascarada. Este tema queda zanjado. La reunión ha acabado. – Todos asintieron con la cabeza. – Solomon, Gran Custodio, Inquisidor, por favor, permaneced, tengo otro asunto que atender con vosotros. – Mientras, un mayordomo invitaba amablemente al resto de asistentes a abandonar la sala, con la excepción del hombre bajito y rechoncho que acompañaba al inquisidor Kimvallazas. Él permaneció a su lado.

Al salir Ariel se acercó a Lugor agarrándolo por el cuello de la camisa. – No te creas que esto ha acabado Jumther, nosotros ajustaremos cuentas, te lo prometo. – Le soltó con furia, escupió al suelo y se fue con paso decidido fuera de la antecámara.

–¡jajaja! – Se rio Serentine. – ¡Qué se joda esa zorra! Aunque debes tener más cuidado, Lugor. También habéis enfurecido a la Gran Custodio. Ya sabes que no le gustan esas salidas de tono haciéndose uno el héroe. Pero bueno, si ella se cabrea, yo estoy feliz. Si sigues haciéndole la vida imposible a Auriel, y de camino sacas de sus casillas a la Gran Custodio, quizá no nos acabemos llevando tan mal. – Se burló la teniente. Serentine miró su reloj. –Uff… Es tardísimo. Nos veremos mañana a las nueve en punto de la mañana en el área de entrenamiento del Martillo. Ni se te ocurra llegar tarde. – Así, Lugor se quedó solo, pudiendo hacer lo que quisiera, aunque sería conveniente que descansase, mañana iba a ser un día muy largo.






AZRAEL, CRICK Y DOMENICUS



– ¿”Paganos”? ¿Pero qué…? ¬– Respondió sorprendida Maya mientras reía entre dientes.

– Bah, no hagas caso. – Contestó Helio. – Digamos que no es que hable muy bien el idioma, jaja. O al menos lo aparenta. Nosotros tampoco le entendemos la mitad de las veces. Lo mejor es asentir y hacer como si le entiendes, jajajaja. [/color]

– ¿Conociste a Grim en persona? ¡Guao! – Dijo Maya con fingida sorpresa. – Muy pocos hemos podido hablar con él. Eso es que eres un gran guerrero. Grimm solo les da ese anillo a los más valientes. – Continuó hablando con dulce ternura mientras le hacía cosquillas a Crick. – En cambio, este otro se las da de duro, pero es todo fachada, si yo te contase algunos secretillos. – Dijo con voz picarona refiriéndose a Helio.

Helio se puso rojo y contestó indignado. –Gilipolleces, ni se te ocurra hablar que yo sé también cosas.

– Jajajaja, vale, vale. El pequeño Helio se ha enfadado. – Replicó divertida Maya.

Cuando Crick puso esa cara dulce e inocente al preguntar por el anillo, conquistó a Maya para siempre. – ¡Ay, pero qué cosita más tierna! Este anillo es una reliquia pagana. Nos permite reconocernos entre nosotros, y guarda algún que otro secretillo más que ya irás descubriendo con el paso del tiempo. Al fin y al cabo ya eres uno de los nuestros, ¿no? Y no te preocupes, cuando veamos a Herrat, él te enseñará más cosas. Pero si quieres yo te protegeré. A fin de cuentas lucho mejor que Helio o que Herrat. – Bromeó Maya. – A partir de ahora vamos a ser buenos amigos, ¿vale? – Tras ser preguntada por la naturaleza de los paganos y de la guardia teutógena, Maya puso cara de sorprendida y pensativa. – Uff, es una pregunta difícil, jeje. Bien, un pagano es… bueno… yo lo entiendo como alguien inconformista. Una persona que quiere un mundo mejor, que lucha contra las injusticias y ayuda a los que más sufren. Y eso es lo que vamos a hacer hoy. Hacer de este un mundo mejor, destruyendo las mentiras que los malvados han utilizado para esclavizar el mundo y ponerlo a sus pies. – Maya acarició delicadamente las trenzas de Crick. – Y un guardia teutógeno es…

– Un guardia teutógeno es un secuaz de los malos. Un idiota embutido en acero al que debemos patearle el culo, jajaja. – Interrumpió Helio.

– Sí, algo así puede ser, jeje.

–Es que no es una puerta normal y corriente, es mágica. Las puertas cardinales son unos enormes y horribles artefactos que cubren Terra con una barrera mágica. Esa barrera impide a la gente ser libre y es esclavizada por la Eclesia, quienes los utilizan como meros esclavos y recursos para satisfacer sus intereses. Si rompemos las puertas esa barrera se destruirá y las mentiras de la Eclesia se caerán. Y entonces la gente podrá ser libre. – Cuando Crick habló del Jardín de las Hespérides, Maya mostró sorprendida. – ¿El Jardín de las Hespérides? ¿Noah? No lo conozco, pero tal y como lo pintas debe de ser un lugar maravilloso.

Nadie sabía dónde encontrar ropa, o se encontraba en condiciones de responder, por lo que no tuvo más opción que irse a dormir. Tanto Crick como Domenicus compartían habitación en la taberna, tal y como indicó el mesonero de la misma. La habitación no era muy cómoda. Había un lecho de paja y un tiesto con tierra y una planta seca. Domenicus debía dormir en la cama, Crick podía elegir si dormir en la cama compartiendo lecho con Domenicus o dormir en la maceta.

A la mañana siguiente (o la hora que fuese, porque bajo tierra la luz del sol no llegaba) fueron despertados por Kaliban. – Venga, cabrones, es hora de levantarse, tenemos que irnos. Kaliban les esperaba en la puerta de la habitación.

Luego les condujo a la sala donde se reunieron anoche, solo que en esta ocasión están únicamente reunidos Helio, Manecios y el ingeniero broken que habían conocido en la jaula de Faraday y les había acompañado hasta Eonburg, Nakhil. Estaban estudiando detenidamente unos mapas sobre la mesa. – Pasad de una vez, no os quedéis ahí como pasmarotes. ¿Dónde está el demonio ese? ¿Cómo era? Azrael. – Rugió Manecios. El pagano no mostraba ningún signo de resaca. Es como si ayer no hubiese estado de fiesta. – Ya era hora. Muy bien, hoy es el día. Preparados porque partimos en seguida. Solo unos pequeños apuntes… Por sugerencia de Helios. – Manecios no se mostraba muy contento con tener que dar más explicaciones.

–Muy bien. – Tomó la palabra Helios. – Éste es el plano de la Catedral de las Ánimas. – Helios señaló a uno de los mapas. – Nuestra misión es infiltrarnos en ella, tomar al arzobispo como rehén y abrir una ruta segura al equipo de demolición. Para infiltrarnos nos haremos pasar por un grupo de faranduleros que va a hacer un espectáculo durante la fiesta del Arzobispo. Cortesía de la Embajada Fallen. – Dijo sonriente Helios mientras enseñaba unas documentaciones con el sello de la embajada. – No podemos entrar con armas, porque tendremos que pasar un control de seguridad para entrar. Una vez dentro tendremos que “requisar” algunas armas de la guardia de la Catedral. Luego… ¿veis estos puntos de aquí? – Dijo mientras señalaba unas marcas dispuestas en el mapa de la Catedral.

– Estos son los generadores del escudo interior de la Catedral. Este escudo forma un círculo de energía eléctrica por el subsuelo que corta todos los túneles de las Catacumbas que conectan con el subsuelo de la Catedral. Son cuatro en total distribuidos en cuatro áreas del edificio. Uno en las cámaras de la Inquisición, otro en los cuarteles del Martillo Áureo. Otro bajo el Pináculo del Vicecanciller y finalmente el último en el Mausoleo de los Strolhemt. Tenemos que desactivarlos por el medio que sea, ¿ha quedado claro? Recordad que es una misión de infiltración, aunque tengamos una tapadera para entrar dentro, no podemos ser detectados. En caso de peligro, usad fuerza letal pero ocultad las pruebas. – Helios miró un momento a los chicos haciendo una pausa. – Otra cosa muy importante. Jugamos a contrarreloj. A las ocho de la tarde tenemos que estar en el Gran Salón, dispuestos para llevar a cabo la “gran actuación”. Una vez que nos hayamos hecho con el arzobispo huiremos por las catacumbas y nos encontraremos con el equipo de demolición para destruir la puerta. Nahkil, tu turno.

– Eh… Sí… Bien… – El broken miró con detenimiento el otro mapa. – Este es un plano mecánico del funcionamiento de la puerta cardinal que se encuentra escondida en un bunker bajo la Catedral. – El plano, de carácter tridimensional tenía un montón de signos, puntos y rayas incomprensibles para los no entendidos en la materia.



Plano de la Puerta:





– Una vez hayamos entrado el bunker gracias a nuestro rehén veremos seis torres con sellos arcanos. Estos sellos generan un escudo protector adicional contra entidades sobrenaturales. En sí, es muy parecido a los anillos exteriores de las ciudades bastión, pero mucho más potente, impidiendo la entrada de cualquier usuario u objeto de naturaleza sobrenatural. Y eso incluye los artefactos explosivos que destruirán la puerta. Están hechos de un material y explosivos especiales capaces de romper el generador de la puerta. ¡Es increíble lo que se puede hacer con un poco de chatarra, dos horas y éter cristalizado! Jamás pensé que tus hombres lograrían encontrarlo, es casi como una reliquia, Manecios. – Comentaba sorprendido Nahkil.

–Céntrate, Nahkil. – Le reprochó Helio.

– Ah, sí, perdón, perdón. Los generadores deberán ser desconectados a la vez para que la burbuja de energía se rompa y podamos entrar con las bombas. Luego en el centro está la Puerta o el reactor, como prefiráis llamarlo. Hay que conectar los artefactos explosivos a los conductos de energía de la puerta para activar su detonación e inutilizarla. Sencillo, ¿verdad? Jejejeje. – Rio el broken. – Buena suerte.

– Muy bien, pues aquí tenemos nuestros disfraces. A vestirnos. – Interrumpió Manecios.



Disfraz de Crick:




Disfraz de Domenicus:




Disfraz de Helio:






Disfraz de Manecios:







Disfraz de Kaliban:





– ¡¿De verdad tengo que llevar esto? ¡Parezco gilipollas! – Se quejó Kaliban.

– Tú a callar. Los mimos no puedan hablar, ¡jajajajaja! – Se burló descaradamente Helio. Kaliban le lanzó una mirada que mataba. – Venga, dejad las armas en este armario. –  Dijo mientras señalaba un armario en una de las paredes de la habitación. – El equipo de demolición las llevará con ellos y una vez nos reunamos con ellos nos las devolverá.

– ¿Y dónde está tu demonio nuevo, Helio? – Volvió a preguntar Manecios.

– No tengo ni idea. Y no podemos esperar más. Si no aparece, tendrá que ir con el equipo de demolición. – Helio suspiró. – Pues parece que vamos a ser uno menos, la misión se complica. Suerte, Nakhil nos veremos al otro lado. – El broken se despidió con la cabeza. Y así abandonaron la taberna, en dirección a su objetivo.




FDI:

Importante: La señora del hierro Dipasquale pasa a ser la Gran Custodio. Con tiempo ya corregiré todos los post para que así quede patente. Así que hacemos borrón y cuenta nueva, y nos dirigimos a ella como Gran Custodio.
Bueno, pues en general vamos mejorando todos, pero unos pequeños apuntes. Lugor y Domenicus, tened más cuidado con las faltas que se os han escapado bastantes en el turno anterior.

avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Dom Jul 05, 2015 8:47 pm

Sentir la caricia en el rostro de parte del inquisidor Kinvallazas, lo puso algo tenso, pero al mismo tiempo las palabras del inquisidor lo tranquilizaron, le revelaron que sus palabras y actitud le habían, por lo menos, hecho ganar tiempo y quizás sumar unos puntos a su favor con la Gran custodio.

Licandra no se sintió tan tranquila como Lugor, aún continuaba con la defensa en alto, este sujeto no le daba ni la mínima confianza –Deberíamos irnos de aquí lo más pronto posible-

Por fin las puertas del trono del arzobispo se abrieron y una cantidad preocupante de escoltas salieron a la sala, Lugor no pudo evitar sentirse un tanto nervioso, dio un paso atrás y ubicó a Lincandra para verificar si estaba atenta. Pero al poco tiempo se asomó una mujer fallen junto a una pequeña niña preadolescente. El exorcista Squalor la saludo llamándola por su tituló de embajadora, a lo que ella respondió con un pequeño saludo.

La mujer de porte estirado y elegante no dejó de crear en la cyborg la necesidad de mofarse de la misma, nunca ha entendido porque la mayoría de los integrantes de la eclesia caminaban tan erguidos y miraban sobre el hombre ¿A caso nadie le decía lo ridículo que se veían o no les preguntaban a nadie como lucían con tal pose? pero apretó los labios y se controló. Lugor no pretendió saludarla, estaba convencido que la fallen no lo había visto. La niña le recordó las noches en que Licandra iba a visitarlo sin ropa alguna, cosa que le ruborizó y le obligó a quitar la mirada de la chiquilla.

La discusión entre ambas no le pareció nada fuera de lo normal, salvo que lo llevó a preguntarse qué hubiese sido de él si el destino le hubiese permitido crecer junto a su madre. Cuando la madre abofeteó a su hija, Lugor despertó y a Licandra lo ocurrido le molestó, nuevamente era testigo del abuso del fuerte sobre el débil e inocente.

-¿Y a ella quien la abofetea por ser tan cruel con su hija y vestir ropa tan llamativa?- Se preguntó la cyborg.

Licandra se acercaba a Lugor para hacerle un comentario sobre la Embajadora y su hija, pero en ese instante un sirviente se asomó y dio aviso, todos podrían pasar, por fin.

Al entrar, Lugor y Licandra quedaron sorprendidos ante tanto lujo, ya el exorcista había escuchado lo elegante que era dicha sala, pero definitivamente una cosa es que te cuenten y otra es verlo con tus propios ojos.

La cara de Licandra era como la de un niño asombrado y de pronto cambió en una expresión un tanto curiosa, el suelo era parecido a un tablero de ajedrez, entonces la cyborg se apoyó en un pie y comenzó a brincar de un cuadro negro a otro sin que Lugor se diese cuenta, pues estaba admirando los retratos.

-¡Ey Lugor, mírame, soy un alfil…!- Le habló en una voz casi alta y juguetona a su amo. Continuó, tratando de hacer sonar su voz un poco más grave -¡Oh… o mejor, un peón dispuesto a ser sacrificado por su rey… sii!-

-¡Shhhh, Licandra ven!- Después de llevarse la mano a la cara, el exorcista la llamo con voz susurrante y alterada.

-¡Guarda silencio por favor!- Exclamó impactado por la soberanía que mostraba el lugar.

Cuando Licandra vio al famoso Nicholas Strolhemt, sanito lastima por él, se veía tan demacrado, cansado y siego que pensó –Pobre hombre, alguien debería acabar con su sufrimiento. Como lo dejan cumplir un trabajo tan pesado en esas condiciones. Nunca entenderé a los humanos-

Al igual que los otros, Lugor se acercó al arzobispo se arrodilló y le besó el anillo, y al mismo tiempo esa gema, la gema que llevaba el anillo de Strolhemt se le hizo muy familiar, este le dedicó una rápida mirada a su excelencia, y de inmediato posó sus ojos de nuevo en el anillo, pero no pudo descubrir porque se le hacía tan familiar.

-¿Te pasa algo?- Preguntó en voz baja la cyborg al notar como Lugor se extrañaba al ver el anillo.

-Mmm, no, nada, solo que…-  El Arzobispo por fin hablo desde que entraron y fue para saludar al exorcista Squalor.

Según la conversación Solomon y Strolhemt son amigos desde hace mucho tiempo y el comentario sobre la vejez del arzobispo le causó gracia a Lugor, pero este reprimió la sonrisa, no quería llamar la atención. Pero no pudo pasar desapercibido por mucho, pues el arzobispo saludo a los otros altos cargos y por ultimo le habló al pequeño Lugor quien se sentía intimidado, sobre todo sabiendo que la mayoría de los habitantes en esa sala lo acusaban de algo que no había hecho.

-Sí, señor- Respondió Lugor al Arzobispo cuando este le hablo, sus palabras resultaron algo extrañas, algo en ella pusieron los sentidos de Lugor alerta.

-¿Terrorista?- Lugor se sorprendió al escuchar que quizás el arzobispo estaría en peligro en la mascarada. Pero recordó que quizás la advertencia de Kinvallazas se debía a lo que él descubrió junto a Diäto y Lincandra en aquel extraño lugar.

Squalor y Kinvallazas insistían en hacer que el Arzobispo cancelara o postergara el festival pero este se negaba, incluso aseguró estar a salvo, pues el “Héroe del momento” como lo llamó, había acabado con el pagano que conspiraba contra su excelencia. Lugor se sintió alagado por ser llamado héroe, pero a la vez sabía que no debía ser llamado así, pues al gran custodio Dipascuale no le agradaría que lo llamen de tal manera. Cuando intentó interrumpir a Strolhemt para corregirlo, Kinvallazas le dedicó una mirada amenazante y prefirió callarse.

-¿Quiere que lo proteja?- Se preguntó Lugor sorprendido.

-¿Que, quien lo dijo, porque?-

Lincandra se sorprendió también, le costaba creer lo confiado que estaba el Arzobispo en Lugor como para poner su seguridad en sus manos o cadenas.

-Esto esta raro, ¿De verdad ve a Lugor como un héroe?- Se preguntó intrigada la cyborg.

Pero las siguientes palabras del Arzobispo hicieron sonar campanas de Aleluya en las cabezas de Lugor y Licandra, ahora resulta que el Acusado Lugor pasaba a estar debajo de la protección del viejo Arzobispo Strolhemt.

-Esto no me hace bien, de un momento estoy capturado y al otro estoy bajo protección de Dipascuale, luego soy acusado de mis supuestos viejos crímenes y más tarde paso a estar bajo protección del Arzobispo-Internalizó el exorcista.

-Mi situación en la eclesia es delicada- Le dijo a la cyborg.

-¿Ahora es que lo notas?- Le preguntó Licandra.

Entonces el arzobispo después de hacer valer su autoridad, despacho a todos y se quedó en la sala con los altos rangos.

Licandra prácticamente tuvo que empujar a su amo para ponerlo en marcha, este se encontraba tan sorprendido de lo dicho sobre él, que no oyó cuando los despacharon.

Todo parecía terminar en paz cuando la capitana Ariel Lau les cortó el paso y tomó bruscamente por el cuello de la camisa al exorcista, le dejó claro que en cualquier momento le haría pagar por sus supuestos crímenes. Dio la vuelta y se retiró hecha una fiera. A lo que Licandra reacciono como era de esperarse de ella, con una mofa, sintiéndose libre de hacerlo después de saber que Lugor esta baja protección del Arzobispo. La cyborg dio tres pasos exagerados hacia adelante con los hombros alzados, los codos encorvados hacia afuera, con los puños cerrados y haciendo un ruido imitando a un Bhantor furioso.

-Ya, ya, Licandra, no abuses, no quiero más problemas-

-Pues mi querido Lugor, no sabes cuánto te durara esta protección, así que disfrútala-

-Tonta, esta protección de la que hablas puede durar solo por mañana, así que tranquilízate por favor- La cyborg no le prestó atención y tomó una pose pensativa algo graciosa, parecía estar pensando en su próximo movimiento sintiéndose libre de meter en líos al pobre de Lugor.

Entonces Seretine se le acercó al exorcista de una manera que lo sorprendió y se sintió gratificado al creer ver una señal que le daba la razón sobre el buen lado de la Teniente, al igual que el bondadoso Arzobispo Strolhemt.

Pero al mismo tiempo sintió un vacío en el estomagó, no deseaba molestar a la Gran Custodio, eso no sería bueno, además que era su segundo comodín después del Arzobispo.

-Emm, si, jeje- Una sonrisa nerviosa se asomó y una mano acariciando su nuca como señal de no saber qué hacer o decir al escuchar a Seretine entusiasmándolo para hacer molestar a la Capitana Ariel y a la Gran Custodio.

-Hasta mañana- Le respondió el extrañado Lugor. Si alguien le hubiese predicho en la mañana todo lo que le ha pasado en aquella sala, no se lo hubiese creído.

-Ya oíste Lica, debemos descansar, vámonos-

-¿No quieres caminar un rato, o escuchar que hablan los grandes cargos con el Arzobispo?-

-No Licandra, debemos irnos-

-Te preocupas mucho, ahora eres el favorito del Arzobispo deberías aprovecharlo-

-Licandra, vámonos, el día de mañana me tiene muy preocupado- Y comenzó a andar, un segundo después La cyborg lo siguió cual niño enfadado. Mañana sería otro día, quizás un largo día.

FDI:
Disculpa lo corto y pobre de la respuesta, de verdad la inspiración no me ha acompañado este fin de semana, pero para cumplir, aquí la dejo.
avatar
Lugor Jumther G.

Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 20/06/2013
Edad : 33

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Lun Jul 06, 2015 9:55 pm

Hechizada por mis encantos la hembra comenzó a hablar con total sinceridad. Sin embargo o era tan idiota como aparentaba, o en ningún momento logré engañarla pues sus palabras no ofrecieron mayor información de la que ya tenia. El “colgajo” era un artefacto pagano de gran poder pero su funcionamiento debería descubrirlo por mi mismo; aquello ya me lo había contado Herrat cuando me lo dio. También me dijo que podría reconocer a los suyos gracias a él y que el propio Herrat forjó el “colgajo”. A pesar de las crípticas palabras del “mamón” me había dado más información acerca del “colgajo” de lo que parecía conocer la mujer... Respecto a que eran los paganos y que los “Tetogenos”, contestó con evasivas y lo resumió a “ellos los malos, nosotros los buenos”. Estaba convencido de que cuando hiciese la misma pregunta a uno de esos “tetones” la respuesta que me daría sería la misma. Por el momento, mi promesa y deuda hacia Herrat me ataba a aquel grupo de “mamones” por lo que decidí Confiar en ellos tal y como me pidió Herrat y dejé que la mujer se marchase con Helio y me propuse descansar para el día siguiente que habían prometido ser difícil tal y como sugirió mi compañero de cuarto “Monja”.

Cuando llegué a la habitación y vi el lugar donde se suponía debía descansar, un poco de tierra encerrado en una urna de barro, no contuve mi voz ni mi enfado y grité varios insultos he improperios en la lengua de Noa que seguramente nadie entendería, pero a mi, me relajaron lo suficiente para conciliar el sueño. Aquel trozo de tierra embutido en un artilugio “mamón” resultaba demasiado pequeño para extender mis raíces, de echo, una planta seca y muerta delataban la falta de espacio y alimento de la tierra. Maldije la descortesía de los “mamones” y su poco respeto por el reino vegetal y me tumbé en el suelo rebujando la manta de mi espalda hasta crear un mullido colchón en el que tumbarme.

“Eldelmoño” Kaliban abrió la puerta y gritó para despertarnos a la mañana siguiente. La noche había sido larga tumbado en el suelo sin poder extender mis raíces y el sol de la mañana no había aparecido para bañarme con su luz y energía. Somnoliento y cansado seguí a Kaliban arrastrando la manta en la que había pasado la noche por el suelo junto a mis armas. Cuando llegamos al salón donde había tenido lugar la fiesta la noche anterior, la imagen era completamente opuesta por la mañana que la que tuvo a la noche. Era silenciosa, triste, oscura y solitaria. El centenar de “paga anos” de la noche anterior habían desaparecido junto al fuego, la alegría, los cantos y los juegos y solo quedaban el “Capullo”(Helio), el “Añoso” (Manecios) y la “Montaña Parlante”(Broken).

-¿Donde está Maya?- Pregunté frotándome los ojos con el dorso de la mano mientras el “Añoso” le daba la palabra a Helio.

Parecía que tenían todo controlado y bien planeado, incluso habían preparado unos trajes para la “Gran actuación”. ¡Y tenían mapas! Seguí las indicaciones de Helio con interés y memoricé los planos sobre la mesa. Tal y como lo planteaba el “Capullo” allí dentro estaríamos solos y desarmados y además debíamos correr contra el tiempo. Por lo que perderse o equivocarse de camino no era una opción. Memoricé las vías más rápidas a cada uno de los cuatro objetivos: la cámara de la inquisición, el cuartel del Martillo, el Pináculo y el Mausoleo. Así como el camino mas fácil de memorizar, el que menos desvíos y complicaciones tenía y traté de memorizar ligeramente el resto de caminos y salas que rodeaban el camino y los conectaban entre sí por si debía improvisar rutas alternativas en mi camino hacia el objetivo, o durante la retirada. Si, era un buen plan. Llegar, entrar, correr, desactivar, volver, correr, actuar, secuestrar, huir y destruir. Sin embargo, algo no terminaba de encajar en todo aquel plan...¿Que era?

Nahkil siguió a Helio en el discurso y explicó el plan a seguir una vez lo “fácil” estuviese echo. ¿Fácil? Una luz se encendió en mi cabeza, o tal vez eran las burbujas de mi cuerpo que golpeaban mi cerebro pero mis ojos se abrieron como una flor en primavera y un fuerte crujido salió de mis labios.

-¡CrrrrrrrrrrrAAAAacck!.

Tal vez para los Mamones acostumbrados a su mundo el plan resultase sencillo, pero, ¿Que era la “Gran actuación”? A lo mejor no había de que preocuparse y los “tetones” no notarían la diferencia entre un grupo de faranduleros y uno de secuestradores disfrazados pero la ágil mente vegetal de un Ahba es capaz de notar la diferencia entre una estrella, y un estrellado.

-¡La “Gran actuación”! ¿Que es, que hay que hacer, donde me pongo, que hago, que que que...?- Me moví de un lado para otro y me subí a la mesa donde descansaban los mapas visiblemente preocupado y alarmado por que nos iban a descubrir si no ejecutábamos la segunda parte del plan antes de la hora de la función. Señalé con el dedo uno de los generadores que mantenían activo la barrera en el subsuelo y miré fijamente a la “montaña parlante”, más preocupado por lo que allí había que por los disfraces.

-¿Como se desactivan estas cosas? Tal vez sea fácil para vosotros. Pero yo no tengo experiencia con la “tecno lógica” mamona. ¿Como sabré que lo he desactivado y la barrera ha desaparecido y no que simplemente “he rompido” algo que hará imposible apagar el sistema?- desvié entonces el dedo hacia el otro plano, el de la “puerta” y apunté a uno de los generadores que debían desconectarse.-¿Y estos? Has dicho que hay que hacerlos a la vez. No habrá tiempo de explicármelo cuando lleguemos allí. He vivido más que ninguno de vosotros y pretendo vivir muchísimos años más después que vosotros halláis muerto viejos y arrugados...Una vez que las burbujas se apaguen y coloques los explosivos, ¿Cuanto tiempo tendremos hasta que “¡Booooommmm!”(explosione)- la ultima palabra era desconocida para mi; pero no lo eran los efectos de las bombas, así que la describí con mímica cerrando las dos manos formando una pelota invisible que simulaba la bomba, y abriéndolas extendiendo mis brazos rápidamente. - hasta donde llegará el “¡Booooommmm!”?

Mis ojos miraban profundamente a Nahkil mientras mis manos, con los dedos índices extendidos formando una línea recta invisible entre ellos se iban separando poco a poco tratando de entender la longitud del “¡Booooommmm!” hasta que mis brazos no pudieron separarse más.

Cuando el “Añoso” trajo los disfraces, enredé la manta que traía conmigo alrededor del cuello a modo de capa ocultando mis “huevos” y me coloqué la armadura y los arneses vacíos de mis armas antes de meterme dentro del disfraz que Manecios había escogido para mi. Estaba cómodo en el. Me ocultaba perfectamente y nadie sabría que lo que había dentro de aquel traje era un hijo de Noa por lo que evitaríamos muchas desagradables situaciones y podía esconder en su interior sin demasiado problema cualquier arma que pudiese encontrarme. Estaba preparado para partir, ¡hacia el castillo de los “Tetones”!



”velocidad 2” :

Acción 1: ponerme el disfraz y salir con el grupo XD
Acción 2:
Acción 3:


_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2533
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Lun Ago 03, 2015 8:43 pm




FDI:

Notas importantes. Los cargos eclesiásticos están siendo homologados con el listado oficial. Estos son los cambios hasta el momento:

Laurenne Dipasquale: Gran Custodio de Eonburg (8º Legión)
Serentine: Guardiana de la Legión 8º
Lugor G. Jumther: Escudero de la Legión 8º
Osveta Kinvallazas: Gran inquisidor de 1º clase superior.
Ariel Lau: Guerrera de 1º Clase Superior (Cruz Argenta)


En cuanto a vuestra parte, Crick y Domenicus, los destinos se asignan por orden de posteo, el primero que postee puede seleccionar el objetivo que más le llame la atención. El siguiente pues de entre los 3 que queden.

Eso es todo. Disculpad la demora.



LUGOR G. JUMTHER



Lugor y Licandra emprendieron la marcha a sus dormitorios. Estos estaban en el área asignada a la Orden del Martillo Áureo, en el ala oeste del templo. Una distancia más que considerable, por lo que tardaron bastante en llegar y el cansancio empezaba a hacer mella en Lugor. Lugor y Licandra dormían en unos barracones como el resto de soldados, los Escuderos de la 8º Legión destinados en Eonburg. No era ni el lugar más cómodo ni agradable en el que Lugor hubiese dormido.

Pero a fin de cuentas eran soldados rasos. Los lujos y comodidades solo estaban disponibles para los más altos cargos de la Eclesia. Su barracón era sino gran nave de piedra alargada y abovedada con pequeños ventanales en la parte superior y todo repleto de literas y petates. En su interior había capacidad para unas quince personas, y había diez barracones en total para los soldados rasos en aquella área.

Cuando entraron muchos de los soldados ya estaban durmiendo y sus ronquidos resonaban por toda la estancia. Otros soldados estaban de guardia patrullando por la Catedral. En alguna ocasión Lugor y Licandra habían tenido que hacer la guardia de noche. Una de las actividades más tediosas y aburridas de las que habían podido formar parte. Por suerte aquella noche podrían descansar tranquilamente.

O al menos eso cabría esperar. Pero lo cierto es que la atmósfera no era demasiado agradable.  Aun estando en invierno el clima era húmedo y caluroso debido a las estancas aguas del pantano, a las montañas al norte y al sur que impedían que las corrientes de aire frío llegasen al valle de los Humedales. Además, en esas latitudes los inviernos eran mucho más suaves que en el norte. Y aunque Lugor estuviese acostumbrado al clima húmedo y caluroso de Eonburg, conciliar el sueño era difícil.

La noche pasó sin más contratiempos, y Lugor y Licandra despertaron ya entrada la mañana. Lo que significaba ¡que llegaban ya tarde a la reunión con Serentine! Tendrían que correr para no llegar demasiado tarde y no hacer enfadar todavía más a la Guardiana Serentine.  No obstante mientras Lugor se levantase se vería distraído por algo inusual. Según se erguía, un pequeño pero elegante sobre lacrado se deslizaría entre sus brazos cayendo al suelo.

Alguien debía de haberlo dejado mientras dormía. Alguien debía de haberse acercado a Lugor en mitad de la noche y haber dejado el sobre cuidadosamente sobre el torso del exorcista sin que se diese cuenta. Era inquietante y molesto pensar eso. Lugor no reconocía el sello de cera que mantenía cerrado el sobre. En él venía grabada una cabeza de huargo con una espada y una llave cruzadas, todo rodeado por una corona de laurel.

Si Lugor abría el sobre vería una carta de papel con membrete bordado en oro escrita con una delicada y exquisita caligrafía.



Carta misteriosa:


Estimado Escudero Lugor G. Jumther,

Me dirijo a vos pues creo conveniente explicaros ciertos acontecimientos acaecidos esta noche y que a alguien con vuestra capacidad puede llegar a conducir a equívoco.

Los cargos presentados por la exorcista Ariel Lau de la Orden de la Cruz Argenta siguen en pie contra vos, y la naturaleza de vuestro “objeto” ha de ser estudiada. Las palabras esgrimidas por su Excelentísimo y Reverendísimo Señor Nicholas Strolhemt, Arzobispo de la Insigne y Devota Ciudad de Eonburg no han de ser traducidas en ningún momento como inmunidad o indulto. La audiencia para dirimir la culpabilidad de vuestros actos se mantiene.

Así mismo, os recomiendo encarecidamente que, como leal súbdito de la Santa Eclesia, colaboréis con la Orden del Sagrado Tribunal. No es aconsejable la huida, pues estáis vigilado en todo momento y esa sería prueba indudable de vuestra culpabilidad.

Siempre vuestro,

Lord Osveta Kinvallazas, Gran Inquisidor del Santo Tribunal




Una vez arreglados y emprendiendo la marcha tardarían no más de diez minutos en llegar al despacho de Serentine. Éste estaba relativamente cerca, en la misma ala que los barracones, pero en los niveles superiores, correspondientes a los oficiales del Martillo Áureo, como el despacho de la Gran Custodio Dipasquale. Sin embargo, al llegar no habría nadie. El despacho era bastante más modesto que el de la Gran Custodio. Estaba mucho más desordenado, con pilas de papeles amontonadas por toda la mesa, ropa tirada en la silla y una estantería repleta de licores. Un fuerte y desagradable olor a tabaco impregnaba el ambiente.

El despacho estaba totalmente vació. Ni rastro de la Guardiana Serentine. Sin embargo desde las sombras emergió una figura siniestra y encorvada, vestida de sirviente. – La Guardiana Serentine no se encuentra en estos momentos en su despacho, Escudero. Está en los campos de entrenamiento. – Se limitó a decir mientras le invitaba a abandonar el despacho.

De nuevo emprendieron su marcha hasta llegar al campo de entrenamiento, lo que les retrasó todavía más. El campo de entrenamiento era un enorme patio enclaustrado y rodeado por soportales. En él se podían ver a varios soldados del Martillo Áureo entrenando bajo la atenta mirada de la cúpula principal de la Catedral de las Ánimas. La megalítica cúpula, aun estando a una buena distancia del patio, separado por infinidad de naves, galerías y edificios anexos, generaba una sombra que cubría casi la totalidad del campo de entrenamiento.

Finalmente la lograron encontrar. Estaba vestida con su armadura de combate, mientras en posición arrogante, con los brazos apoyados en la cintura y fumando un cigarrillo, miraba a cuatro figuras entrenar. Cuando Lugor llegó a su altura ni se molestó en mirarle. – Llegáis tarde.  –  Dijo con tono muy desagradable. – Joder. Parece que vosotros dos sois incapaces de llegar a tiempo a ninguna cita por lo que veo. Eso os va a traer problemas. –  Negó con la cabeza mientras echaba una bocanada de humo. – El resto de compañeros de vuestro escuadrón ya están entrenado. Ellos sí llegaron a la hora. – Dijo con tono de reproche.

– Si vais a estar bajo mis órdenes debo conocer mejor cuáles son vuestras aptitudes y qué utilidad puedo daros en el campo de batalla. Los otros compañeros tienen un expediente ejemplar. –  Se volvió y miró a Lugor a los ojos. – En cambio tú... Bueno... Por lo que he leído eres un caso complicado. Pero eso es un punto a tu favor… Me gustan los retos. Siempre que sepas respetar la cadena de mando. –  Frunció el ceño y dirigió una mirada furibunda a Licandra. No había olvidado el encontronazo con la ciborg la noche anterior.

– Necesito ver cuál es vuestro potencial. Tú expediente dice que tienes unas “extrañas cualidades”. Una especie de cadenas mágicas. Yo de esas tonterías no entiendo. Pero si entiendo de luchar y matar. Veremos si sirven para eso o si solo son gilipolleces luminosas que tanto les gusta a los exorcistas.  Y veremos que hace esa amiguita-juguete o lo que demonios sea…–  Serentine miró a uno de los soportales, protegido por una cristalera. – ¡Servidor de entrenamiento en la grada E-23. –  Gritó la Guardiana. Entonces se abrió una placa metálica del suelo y salió una figura. Parecía un muñeco de entrenamiento. Salvo que no era un muñeco. Era un ser vivo. Una persona. O al menos lo había sido en algún momento. Ahora era solo un amasijo de carne, cables y hierro deforme anclado al suelo, pero bien armado con espadas, serruchos y escudos protectores. Asqueroso. Asqueroso y lamentable. Quizá fuera algún prisionero o condenado. Era sabido que los de la Inquisición hacían cosas retorcidas a sus prisioneros. Esto bien podría ser un terrorífico castigo para un reo.


Servidor de entrenamiento:


Nota: NO tiene las ruedas orugas en la parte inferior. Está totalmente anclado a la plataforma por la que ha emergido desde el suelo. Sus brazos en vez de garras son cuchillas y serruchos oxidados.


– Muy bien, ahí tenéis un muñeco de entrenamiento. Quiero ver de lo que sois capaces. Tus compañeros ya lo hicieron antes. Ahora están en el campo de entrenamiento para operaciones. Una vez hayamos acabado aquí nos uniremos a ellos y os pondré un desafío a vuestra altura. – Serentine dio otra calada a su cigarrillo mientras esperaba la demostración de fuerza de Lugor.





CRICK Y DOMENICUS


– ¿Maya? – Respondió Helio. – Maya dirige el equipo de demolición. Nos encontraremos con ella y el resto de los chicos donde está acordado.

– La “gran actuación” no es ni más ni menos que el secuestro del arzobispo, canijo. – Replicó Manecios con una sonora carcajada. – Para ello nos vamos a hacer pasar por unos profesionales circenses. Tú harás de mascota. Te haremos pasar por un anillo en llamas, bailar, escupir fuego, lo típico, ¡jajajaja! Cuando llegue el momento, cuando la actuación haya acabado y nos acerquemos a recoger las limosnas del público se te dará la orden y dispararás esa nube apestosa que tienes. Esa será la distracción. Entonces, en mitad del gas, correremos hacia el arzobispo y nos lo llevaremos en medio de la confusión, ¡jajajaja! No te preocupes, tenemos gente dentro de la Catedral que nos cubrirán las espaldas mientras huimos.

Luego tomó la palabra Nahkil. – En cuanto a tu pregunta, Crick, en verdad no tiene mucho misterio. Para ser la principal línea de defensa es muy fácil de desactivar. Una mera palanca en el generador que ha de ser deslizada verticalmente para desconectar la toma de energía principal de los conductos adyacentes haciendo así que el generador del escudo pierda la potencia necesaria para mantener la barrera energética de los niveles inferiores. –  Nahkil se frotó la barbilla con los dedos. – Lo cierto es que es una chapuza de manual. Nunca he entendido como a veces la Eclesia puede ser tan inútil a la hora de garantizar la seguridad de sus infraestructuras cuando son tan celosos del orden y la seguridad… Lo que me trae de recuerdo una anécdota del pasado. Había un reactor de la Malevich Corps. Éste estaba protegido por gigantesca coraza esférica de titanio, pero por algún extraño e incomprensible motivo al construirlo dejaron una pequeña abertura, de no más de veinte centímetros en la parte superior que conectaba directamente con el núcleo del reactor. Bastaba con soltar un pequeño artefacto explosivo por esa apertura para destruir todo el reactor de energía de Malevich…  

– Nahkil… –  Le reprochó Helio. – No hay tiempo para más de tus condenadas batallitas…

– Perdón, perdón, perdón… –  Se disculpó el broken torpemente. – En cuanto a los generadores del búnker, la cosa no es tan sencilla me temo, jaja. –  Rio entre dientes. – Habrá que colocar varias pequeñas cargas electromagnéticas en los condensadores principales de cada uno de los generadores para que al sobrecargarlos inutilicen los sistemas principales y el escudo quede desconectado. Tiene que ser a la vez, porque están todos interconectados. La sobrecarga ha de ser total para la inutilización de los sistemas. ¡Y todo esto mientras se lucha contra la guardia teutógena! –  Luego se rascó la cabeza pensativa. – Y en cuanto a la magnitud del “boom”, pues… Lo cierto… Es…. Que… Nunca he tenido la oportunidad de hacer las pruebas suficientes para calcular la magnitud de la explosión. En la jaula de Faraday no había mucho para experimentar, y me pasé allí los últimos años… ¿O fueron meses? ¿O quizá días? En ese oscuro agujero infernal nadie sabe. Me entran escalofríos solo de recordarlo. En todo caso, en cuanto la tengáis conectada, y activado la cuenta atrás, habrá que correr y correr… Y esperar que la explosión no nos alcance.

Finalmente emprendieron la marcha en pos de su importante misión. Al salir de la taberna el Bazar de las Sombras seguía en plena actividad. Allí no había ni día ni noche. Siempre estaba repleto de compradores y vendedores intercambiando objetos de lo más variados e ilegales. Desde comida de contrabando a drogas, armas o explosivos, u objetos más raros. Artículos de vudú y brujería, órganos humanos, materiales de alquimia, e incluso se escuchaba a un mercader a lo lejos gritando que tenía a la venta genuino polvo de semilla de abha para curar cualquier enfermedad.

Después tuvieron que cruzar las galerías y alcantarillas. Estaban infestadas de roedores, aguas fecales, mendigos y drogadictos durmiendo entre los desechos de la ciudad superior. Incluso alguno parecía más bien cadáver que persona. Durante cerca de una hora estuvieron recorriéndolo hasta subir a la superficie por la salida deseada. Una vez arriba una intensa bruma les rodeó. El sol empezaba ya a emerger por el este, y las brumas se empezaban a disipar poco a poco pero aún eran intensas. La ciudad yacía aletargada. Resacosa de las celebraciones de la noche anterior. Aunque era temprano, e invierno, el calor era sofocante, y el ambiente extremadamente húmedo. Y aunque a Crick puede que la humedad ambiental le sentase mejor, al resto de compañeros les hacía sudar y sufrir en sus disfraces.

Al cabo de un rato, caminando de plataforma en plataforma por la ciudad media, llegaron a un edificio abandonado, donde de un establo, Manecios y Kaliban sacaron un carromato con un montón de atrezo circense. – Si queremos pasar por artistas de circo, debemos parecerlo. –  Explicó Helio. – Y aunque no nos permita ocultar armas durante el registro, sí podemos pasar desapercibidos otros objetos más sutiles, como máscaras antigás pintadas y decoradas como máscaras tribales. –  Dijo satisfecho mientras enseñaba una máscara tal decorada que era imposible reconocerla como tal. – O bombas de humo “caseras” que pueden hacerse pasar como “efectos especiales” para la actuación.

Luego, emprendieron la marcha al embarcadero más cercano mientras Kaliban y Manecios tiraban del pequeño carromato. Allí se subieron en una gran balsa de juncos que no parecía muy estable. – A la Catedral de las Ánimas. – Dijo Helio. El gondolero en silencio inició el rumbo por los canales hasta que tras una corta travesía por las estancas aguas del pantano llegaron a la Plaza de la Tolerancia. Helio pagó unos terrans al barquero y desembarcaron. Ante ellos se erigía imponente la Catedral de las Ánimas, con sus enormes cúpulas de mármol ennegrecido alzándose al cielo cientos de metros.


La Catedral de las Ánimas:





Emprendieron la marcha, sin embargo, no entraron por las escaleras principales que llevaban al gran portón de la catedral. – Esa es la entrada para Eclesiastés y demás alimañas parásitas… Nosotros entraremos por la puerta de servicio. –  Ésta estaba en el lado oriental de la Catedral, por lo que tuvieron que estar recorriendo una buena distancia alrededor del perímetro de la Catedral para alcanzarla. Sin embargo no eran los primeros en llegar. Había una cola enorme con infinidad de carromatos esperando su turno para pasar el control. Llevaban comida, bebida y demás objetos necesarios para el gran banquete y el baile de máscaras de aquella noche. Estuvieron cerca de dos horas esperando, avanzando muy lentamente, aguantando esa insufrible cola hasta que lograron entrar y llegar el control.

Ahí dos soldados del Martillo Áureo, ataviados con armaduras pesadas efectuaron torpemente el registro. Cada vez que cogían un objeto sospechoso, Helios les explicaba la utilidad. Luego les enseñó los pases de la Embajada Fallen y les dejaron entrar. El interior era una gran nave de almacenaje donde se acumulaban los carros mientras los sirvientes les iban dando órdenes de descargar o de ir a otras áreas de la Catedral. Los sirvientes estaban dirigidos por una mujer norgon con aires de soberbia que evaluaba a todos y cada uno de los carromatos. Por sus vestiduras parecía un alto cargo de la Eclesia.



Mujer supevisora:





Luego se acercó a Helio y el resto del grupo. Miró un papiro desenrollado que tenía en la mano. – Ustedes son el grupo de variedades y entretenimiento “Le Grand Macabre”, contratados por la embajadora fallen Lady Aerin, ¿verdad? –  Dijo mientras les observaba con mirada inquisitorial.

– Así es mi señora. –  Respondió Helios con una pulcritud casi diplomática mientras les enseñaba los pases de la Embajada.

– Excelente. Les acompañaré personalmente a su camerino. He de evaluar sus actividades directamente. La salud de su Excelencia está muy delicada, y no deseo que un sobresalto indeseado pueda llegar a afectarle.

– Muy bien, mi señora. Muchas gracias mi señora.

– ¡Vos! – Dijo llamando a uno de los sirvientes. – Encargaos personalmente de la supervisión. Y no cometáis ningún error, o seréis severamente castigado. – El sirviente asintió mientras hacía una reverencia y se puso al trabajo.

Así, el grupo y la dama salieron de la gran nave por una de las enormes galerías mientras eran escoltados por dos soldados diferentes a los anteriores. De una armadura mucho más engalanada, vestidos con telas cian y sus yelmos coronados con plumones del mismo color. Caminaron, junto al carromato un buen rato recorriendo la laberíntica estructura subterránea de la Catedral hasta detenerse ante una gran puerta doble de madera. Los soldados abrieron las dos puertas para que pudiese entrar el carromato, y luego aguardaron en el exterior mientras la señora la cerraba.


Soldados de escolta:




La estancia estaba pobremente iluminada, pero se podía apreciar su aspecto descuidado y sucio. Había telarañas por las paredes y techo, y montones de paja amontonados por el suelo. Debía de haber sido un establo alguna vez. También había unos cajones de madera al fondo, medio ocultos entre la paja. – Este será vuestro camerino. Me encargaré de que no seáis molestados. – Luego se acercó al grupo con el rostro serio y ensombrecido. – Les ruego no abran los cajones del fondo. Son un regalo cortesía a su Excelencia cortesía de la embajadora. Sería una lástima que se extraviasen por un descuido. – Dijo susurrando. – Y tengan cuidado al vagar por la catedral. Ha habido cambio de guardias para proteger la mascarada del Arzobispo. Algunas zonas han quedado casualmente algo desprotegidas. Les aconsejo no vagar por ellas. –  Luego se acercó mucho más, susurrando mucho más bajo. – Osveta Kinvallazas está aquí. Sospecha algo. Vigilad vuestras espaldas. Que la suerte os acompañe. –  Finalmente la señora se fue. Parece que formaba parte de la conspiración.

Una vez la dama abandonó la habitación, Helio se acercó a los cajones y empezó a sacar armas. Casualmente eran todas pequeñas y discretas. A Crick le dio dos pequeñas dagas curvas. No eran sus tonfas, pero le servirían. A Domenicus le dio una pequeña daña y una pistolita que parecía de juguete. El resto se las repartieron Helio, Manecios y Kaliban. – Muy bien, hora de comenzar la operación. Nos debemos dividir. Son cuatro objetivos y somos cinco. Kaliban y Domenicus irán juntos. El resto nos dividimos. Cada uno un objetivo.  ¿De acuerdo? Ahora toca repartir. Elegid cuál preferís. ¿Las cámaras de la Inquisición? ¿Los cuarteles del Martillo Áureo? ¿El Pináculo del Vicecanciller? ¿O el Mausoleo de los Strolhemt?

avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Sáb Ago 15, 2015 2:10 am

-Y yo que pensaba darte un “premio” esta noche, por tu ascenso…- Suspiró la decepcionada cyborg al llegar a lo que sería el lugar donde Lugor descansaría y notar lo incomoda de la cama y que gozaran de compañía.

Rustico y poco confortable era el lugar donde el exorcista dormiría. El camino a las barracones debió darle una idea de cómo serían sus aposentos, pero dejo que las palabras del Arzobispo le colocaran un fino velo ante sus anteojos. – ¿Seré tonto?-  Se preguntó al darse cuenta de la realidad.

El Norgon se despojó de casi toda su ropa para poder tratar de conciliar el sueño, el calor húmedo de la ciudad no había cambiado en nada, hasta se podría decir, que esa noche en particular, el clima de eonburg le daba la bienvenida, haciéndole sentir aún más calor que de costumbre. Sin embargo, sintió alivio al despojarse de gabardina, pantalón, botas y sombrero. –¿Seguro que podrás dormir?- La expresión en la cara de la cyborg parecía invitar hacer algo menos tranquilo y de seguro con más calor. –No tengo ánimos de hacer nada mas Licandra, debo tratar de luchar contra estos ronquidos y el calor, mañana seguro será un día agotador- Con desdén le respondió Lugor, parecía estar de mal humor.

-Te lo pierdes- Y con un meneo más pronunciado en las caderas la cyborg dio la espalda y se retiraba a la puerta.

-¿Qué harás? no nos toca hacer guardia esta noche-

-Buscare en estas primitivas instalaciones algún “enchufe” para recargarme- Y mantuvo el tono en su voz que le decía “te lo pierdes”.

Lugor no quiso ponerle peros, a pesar de sentirse un poco preocupado por lo que un grupo de estos “angelitos” de la eclesia le pudiesen hacer, pero estaba seguro que ella no era tonta y que no saldría más allá de las puertas de la habitación, Así que miró como las caderas de Licandra se alejaban y al verla salir por la puerta se recostó, miró el techo y después de unos cortos minutos recordando aquel día, una fugaz película de sus recuerdos en las calles de la vieja Eonburg junto a Licandra, comenzó a proyectarse en su mente. Esta vez no era un sueño, pero si estaba dormido, era la resurrección de un recuerdo olvidado por el lavado mental de la eclesia. El recuerdo comenzaba con Lugor despertando después de pasar una fuerte lluvia con Licandra bajo varias cajas de cartón que a su vez estaban debajo de unas tablas de madera podrida, esta estructura de ingeniería primitivo-urbana era obra de la inteligencia de Licandra. Un momento después estaba caminando solo y distraído y se encontró con Licandra en forma de lobo negro y a su lado un Norgon con un peinado peculiar que le hablaba de mantener la fe en la familia, que no estaba solo, que cumpla su misión, así estará cada vez más cerca de ella.

A la mañana siguiente cuando abrió los ojos, sintió como un nuevo recuerdo se avivaba en su mente y cuando levantó su torso de la cama, sintió como algo se deslizaba de su pecho y caía al suelo. Cuando se inclinó para recoger el objeto caído desde su pecho y se sorprendió al notar el cuerpo de Licandra acostado en el suelo en posición fetal, parecía apacible, parecía dormir profunda y tranquilamente. Pensó en despertarla, pero prefirió dejarla dormir un poco más, pero justo cuando tomó lo que parecía un sobre del suelo, la cyborg se giró he hizo un movimiento simulando estirarse, su cara de placer le pareció al Norgon tan sexy que por un segundo se lamentó de rechazar la invitación de su compañera la pasada noche.

-¿Tu, duermes y te estiras?- Preguntó algo intrigado, a lo que la cyborg contesto con una pregunta – ¿Que tienes allí?-

-No lo sé- Respondió creyendo que ella le daría respuesta sobre ese sobre.

-No he sido yo- Respondió con intriga y algo de preocupación en su rostro.

Lugor, entendió que no era una broma de Licandra al notar el desconocido sello del sobre. Lo abrió y lo leyó –Este sujeto no va a dejarnos en paz Licandra- Le extendió la carta con rabia y cansancio.

-¡Kinvallazas!- Gruñó como un perro hambriento sosteniendo un trozo de carne.

-¿Ves? eso indica que esta supuesta protección no significa nada, si acaso valdrá por el día de hoy…-

-…Eso lo sabemos Lu, lo que me molesta es que tenga que recordarnos esto, ese hombre quiere algo con nosotros y hasta creo que es sexual-

-¿Sexual?- Preguntó sorprendido.

-Hablando de eso, como lo habrán colocado en tu cama- Licandra de un momento a otro deja de hablar sobre los presuntos planes para ellos del inquisidor Kinvallazas y dirigió su atención al como llegó esa carta sin que ninguno lo notara. Lugor apretó los puños y recogió sus brazos a la altura de su pecho como poniéndose en guardia y miró todas la camas, se sintió vulnerable al saber que alguien estuvo tan cerca y no se dio cuenta, ni siquiera Licandra, de inmediato se comenzó a vestir y dejo salir con una voz de alerta –¡Ceretine!-

-¿Qué, crees que Ceretine fue quien te trajo la carta?-

-No tonta, que tenemos una cita con ella, y ya es tarde, no hay nadie aquí, seguro han de estar en sus respectivos puesto y nosotros aun aquí, date prisa- Lugor salió saltando en un pie mientras en el otro se colocaba la bota y Licandra le sostenía la gabardina y el sombrero. Al llegar al despacho de la Guardiana, se encontraron con un desordenado despacho, papeles y prendas de vestir eran los protagonistas de aquel desorden. Y cuando se proponían adentrarse, para "sacar" a Ceretine de algún rincón, una figura les dio un susto, una anciana, los detuvo y despachó sin darles chance a nada más, diciéndoles que ella se encontraba en los campos de entrenamiento. La pareja arrancó en carrera hasta llegar y encontrarla supervisando lo que parecía el entrenamiento de unos soldados. Su pose no parecía nada amigable y ni les miró cuando se les acercaron, de ella recibieron solo reproches a los que Lugor ni se esmeró en responderle, creía que cualquier excusa seria combustible para “avivar el fuego”.

La Guardiana continuó, hizo una comparación entre el exorcista y el resto de los soldados allí entrenando, le dio a entender que lo tenía como a un reto, pero acuso con la mirada a Licandra de respetar poco la cadena de mando.

-¿Cosas luminosas, amiga juguete? No te gustaría estar frente a la combinación de esas cosas luminosas y este “juguete”, te lo aseguro, presumida- Respondió desde su mente Licandra con entrecerrando sus ojos. Siendo un cyborg debe ser más inteligente que quienes no la quieren y sobre todo si sus actos ponen en alto riesgo a su amo.

Luego Ceretine pidió la activación de lo que sería el blanco donde Lugor y Licandra harían muestra de sus habilidades. Pero Licandra se congeló cuando vio la abominación que apareció ante ellos, a simple vista era un ser humano, mutilado y fusionado a la fuerza con chatarra oxidada, cables y metal. Este ser no era una abominación, las abominaciones son quienes le hicieron eso a esta persona y quienes lo permitieron, la cólera se convirtió en ira y la ira en desesperanza, por primera vez Licandra sintió algo extraño en su interior, algo quemaba y luego hacia presión y quería salir como lava ardiente de un volcán, a pocos centímetros Lugor tampoco pudo evitar no sentirse afectado por lo que sus ojos veían, no solo a nivel físico, sino sobrenatural, la cosa que parecía haber sido humano alguna vez, con su presencia, ayudo al exorcista confirmar lo que en algún momento había escuchado, como muchos eclesiastas, Lugor sabía de palabra los castigos atroces que la inquisición aplicaba a los prisioneros.

Su mente se activó y recordó con más claridad a su padre, quien había sido capturado por la eclesia el mismo día en que Lugor y Licandra escaparon con su ayuda y comenzaran su aventura de dos años en las calles de Eonburg, de inmediato se imaginó las terribles torturas a la que su padre pudo haber sido sometido y casi sin poder controlarlo, su cuello giró para hacerlo poner su atención en Ceretine. Su mirada le gritaba mil maldiciones a la guardiana como si ella hubiese sido la causante de aquella escultura al terror, y se imaginó atacándola, pero luego le vino una especie de revelación, se vio mutilado y fusionado con los restos de Licandra, como un adorno en los aposentos de Kinvallazas. Entonces la guardiana les explicó para que los había citado a ese lugar y con qué objetivo les presentaba el servidor de entrenamiento, a lo que Lugor reaccionó asintiendo dolorosamente y luego posó su atención en Licandra quien se mostraba inquieta y le colocó la mano en el hombro, alzó la mano libre, apuntó al muñeco y ejecutó su cadena de obediencia con la finalidad de arrancar el alma de aquel lamentable saco de carne y metal y así dejarla libre en el plano astral, esperando que así la maquina dejase de funcionar. Pero Licandra teniendo claro que Lugor no entiende nada de tecnología activó las garras de sus manos y se puso en guardia esperando algún ataque del aparato de entrenamiento. Así lo llamaría si la técnica de Lugor diera resultado, ya que al extraerle el alma, solo quedaría carne y fierros controlados quizás por algún tablero de comandos que seguro no dudaran en usar contra ellos. Si la técnica de Lugor diera resultado Licandra se arrojaría al ataque con el objetivo de destruir aquel espantoso acto de crueldad, arrancándole la cabeza a pesar que su alma ya estaría fuera del cuerpo.

FDI:
Acción 1: Sub acción 1(Lugor): Ejecutar Técnica cadena de obediencia + Sub acción 2 (Licandra): Activar garras superiores (Manos).

Si cadena de obediencia es efectiva:
Acción 2: Sub acción 1 (Licandra): correr hasta el objetivo (Servidor de entrenamiento) + Sub acción 2 (Licandra): Tratar de arrancarle la cabeza al Servidor de entrenamiento
.

Si cadena de obediencia no es efectiva:
Acción 2: Sub acción 1 (Licandra): ponerse en guardia +  Sub acción 2 (Lugor): Ejecutar de nuevo Técnica cadena de obediencia.
avatar
Lugor Jumther G.

Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 20/06/2013
Edad : 33

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Crick el Dom Ago 16, 2015 5:41 pm

Aún dentro del disfraz, el hedor de la corrupción y putrefacción de aquella ciudad llegaba hasta mi nariz inundandola con su pestilencia. En el Bazar de las sombras se comerciaba y anunciaban todo tipo de productos; por mi, los “mamones” podían matarse mutuamente en cualquiera de sus trifulcas pero escuchar a uno de ellos anunciar la venta de polvo de “huevos de oro” removió mi estomago e hizo que mi cuerpo hirviera de ira. Desgraciadamente no tenía tiempo para hacerle pagar, pero me aseguraría tras terminar la misión de Helio de encontrar al mercader y poner a la venta el polvo de sus huesos.

El Bazar dio paso a las cloacas. El hedor del aire no era mejor ni peor que el que se respiraba en el Bazar, pero la muerte era más patente allí. Las ratas se alimentaban de los mendigos que la vida había abandonado, desgraciadamente sus cadáveres no servirían de abono para nada bueno. Mas muerte y más putrefacción se alimentaría de sus carnes sumiendo mas en la corrupción la ciudad. Después de una hora de caminata por fin pudimos respirar el no menos pestilente aire de la superficie. Seguimos caminando de plataforma en plataforma protegidos por la bruma y la ausencia de gente hasta que el “Añoso” y “Eldelmoño” sacaron un vehículo escondido en un establo abandonado. Me subí al carro y permanecí en silencio el resto del trayecto, tratando de recordar los caminos del mapa y las instrucciones de Nahkil.

Llegamos a la Catedral de las Ánimas en barca. Una imponente construcción de piedra tan grande y oscura como una montaña que tuvimos que rodear lentamente para poder entrar. Y finalmente llegamos. Para cuando la larga fila de carromatos de comida y bebida desapareció y llegó nuestro turno de entrar, el sol ya brillaba sobre nuestras cabezas proyectando una corta sombra bajo nuestros pies. Helio se ocupó de hablar y mientras, yo permanecí sentado mirando por debajo del disfraz a los guardias y sus armas disimulando, simulando no ser más que la mascota del grupo tal y como Manecios había destacado antes de la partida; Aunque me negaría a atravesar ningún aro de fuego por la diversión de ningún “Mamón”.

Los guardias removieron el carromato de arriba a abajo buscando cualquier cosa que no debiera estar allí y Helio se afanó en explicar y comprobar el funcionamiento de cada artilugio llegando a apuñalarse el pecho con las armas de juguete, nada ocultas, para demostrar que efectivamente, eran falsas e inofensivas. No pude evitar relajarme y dibujar una sonrisa en mi cara cuando una hembra de piel oscura como la de un Tilo mencionó el nombre de la compañía circense que supuestamente eramos. Ella también se reiría si conociese el Macabro Gran espectáculo que teníamos preparado...Me quedé quieto en mi asiento contemplando la escena que se daba a mi alrededor sin perder detalle de nada de lo que ocurría. Al parecer, “Suexcelencia”, fuera quien fuese, no se encontraba bien de salud, ¡y peor se encontraría una vez contemplase el espectáculo!

La hembra encargó a uno de los hombres que ocupase su lugar y nos guió a través de los oscuros pasillos escoltados por dos guardias bien armados hasta lo que sería nuestro camerino, nuestra pequeña he improvisada base de operaciones. Cerró las puertas una vez el carromato atravesó su umbral y los dos guardias esperaron fuera. Amablemente, descuidadamente, inocentemente, informó al grupo sobre un cajón situado al fondo de la sala que no debíamos abrir. Así como de la poca o nula seguridad existente en los pasillos de la catedral y se despidió deseándonos suerte. Recé a Noa para que esos lugares desprotegidos fuesen aquellos que debíamos atravesar y bajé del carromato de un salto acercándome a Helio que muy inteligentemente se acercó a saquear el cajón del fondo.

-¡Ja! Menuda Hembra más estúpida! Solo le ha faltado marcarnos en un mapa donde debemos atacar....¿Que es eso?- Comenté cuando la hembra abandonó la habitación y miré con curiosidad el interior del cajón. Muy oportuno, armas.

-Supongo que la embajadora no necesitará estas armas... me pregunto como habrán llegado hasta aquí.

No eran mis tonfas a las que estaba acostumbrado pero tomé de buen grado las dos dagas que Helio me ofreció y las acomodé en el lugar donde acostumbraba a llevar mis armas, comprendiendo que la hembra de piel oscura no era tan tonta como había creído, y que tal vez fuese una de las personas que Manecios decía tener dentro de la catedral para ayudarnos en la huida. Si volvíamos a encontrarnos, tal vez debería perdonar la vida a la hembra.

-Yo voy a los Cuarteles del Martillo.- Me apresuré a responder cuando Helio dio orden de comenzar la misión.

-Soy más pequeño y me escondo mejor que ninguno de vosotros si todavía queda algún soldado allí.

Me quité el disfraz y lo escondí en el carromato. En caso de que fuese descubierto era mejor que descubriesen a un pequeño Ahba y no a la mascota del grupo de payasos, e incluso en el caso de que nadie me viese, para lo cual me movería más fácilmente y con más soltura sin el disfraz, era mejor que el disfraz estuviese limpio para la mascarada; Y tal vez tuviese que cortar algún cuello... no quería arruinar el plan antes de comenzar y llegar a la fiesta bañado en sangre.

-¿Nos vamos ya?

Cuando todos estuviesen listos y Helio diese la señal, me acercaría a la puerta y emprendería la marcha siguiendo el mapa mental que había dibujado hasta los Cuarteles de la Guardia siguiendo la gruta más segura, la que menos posibilidades tenía de cruzarme con nadie y la que más lugares tenia para esconderse. Trataría de mantenerme oculto entre las sombras, moviéndome rápidamente y evitando ser descubierto en todo momento, siempre sería mejor evitar cualquier enfrentamiento.



”velocidad 2” :

Acción 1: coger las armas de Helios y acomodarlas en el cinturón de cuero a mi espalda.
Acción 2: Quitarme y guardar el disfraz en lugar seguro
Acción 3: emprender la marcha con sumo cuidado.

F.D.I: perdón por el retraso, se me olvido completamente que tenia que postear TT demasiado trabajo de máster acumulado xD

_________________
avatar
Crick

Mensajes : 2533
Fecha de inscripción : 15/03/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Mar Ago 25, 2015 6:56 am

Salí de aquella habitación recorriendo la taberna, buscando alguien que pudiera darme información pero todo fue en vano, nadie sabía donde había nada o simplemente yacían inconscientes, con cada paso extra desperdiciaba valiosa energía que mi cuerpo tenia que drenar de mis lánguidos tejidos musculares.
Frustrado, llegue al dormitorio asignado cayendo en la cama como una piedra hasta el otro día.
Aparentemente al instante escuche un tronido que me sobresalto, Era Kaliban intentando despertarme sin mucho éxito. Mi mente escuchaba el estruendo pero mi cuerpo, placenteramente entumecido, no tenia la mínima intención de responder, ¡necesitaba mas tiempo para reparar todo mi organismo!
Mi  sentido del deber hizo un esfuerzo colosal y logre escurrirme de la cama hasta caer al piso. Sollozando, me incorpore, separe mis ojos con los dedos, me acomode las gafas y lo seguí junto al yerbajo
Volvimos a la sala de la juerga pero esta vez estaban los líderes  con un aire denso de gravedad, estaban estudiando unos mapas…
Helios nos volvió a explicar el plan pero esta vez mas despacio, permitiéndome entender su gran complejidad.
Logre distinguir varias etapas que debían completarse impecablemente para abrir paso a la siguiente etapa, todos los engranajes tenían que calzar y fluir como un reloj suizo.

La primera parte consiste en liberar el camino a los túneles en el subsuelo de la catedral apagando la energía de la  burbuja eléctrica que los bloquea. Ésta es sostenida por 4 generadores situados en diferentes zonas. Debemos llegar a los generadores recorriendo estos pasajes mostrados en el mapa de forma rápida y sin ser vistos, de lo contrario podrían surgir complicaciones como retrasos, enfrentamientos o alertas que podrían arruinar toda la misión apenas comenzando.
De acuerdo con Nakhil cada generador se desactivaría simplemente bajando una palanca, lo importante es llegar al lugar y salir sin sobresaltos, por esto me dispuse a revisar los mapas para memorizar las mejores rutas posibles, contemplando atajos y alternativas par evadir vigilantes y llegar a tiempo. Todos deben tener éxito pues si algún generador no se desactiva el plan quedara cojo y no podremos proseguir con normalidad.
Logrado esto solo quedaría regresar rápidamente para la segunda etapa, la gran actuación.

La habichuela saltarina se puso inquieta, saltaba sobre de los mapas preocupada haciendo un gran alboroto con sus vocecilla crujiente y chillona. Aunque difíciles de entender, sus dudas me resultaron coherentes, para empezar ¿que rayos haríamos en la susodicha actuación?

Al Yerbajo por su pequeña estatura le correspondía un disfraz de pequeño animalejo de apariencia tierna, él será nuestra mascota bailarina,  la cual pasaremos por un anillo de fuego y todas esas cosas...
A mi me asignaron un traje de arlequín bastante interesante. Supongo que durante el acto no sera difícil hacer malabares con objetos simplemente haciéndolos levitar, el único reto seria hacer lucir el acto perfectamente natural.

Después de esta función circense la tercera etapa seria secuestrar al arzobispo. Para facilitar esto, Crick detonará su gas alucinógeno para que todos los presentes se tumben inconscientes mientras nosotros permanecemos ilesos con las mascaras de gas camufladas, listos para tomar al arzobispo. Esto incluye quizás una pequeña escaramuza donde algunos infiltrados paganos nos colaborarán para salir airosos del recinto huyendo por las catacumbas, a nuestra reunión con el equipo de demolición.

La  huida con el arzobispo seria una cuarta etapa bastante critica durante eternos minutos en los que pueden ocurrir toda clase de obstáculos y luchas con guardias, incluyendo el momento crucial en el que usamos al rehén como llave y garantía de paso, situaciones todas difusamente contempladas que debemos superar impecablemente. Ojala todo salga sin tanto drama...

El broken nos mostro un plano tridimensional de la puerta con los sellos arcanos conformando el campo protector de la puerta, muchos detalles técnicos aparecían como una cantidad de numeritos y referencias incomprensibles. Se trataba de un campo de fuerza para evitar el paso de entes sobrenaturales.
De acuerdo con el plan, deberemos desactivar la última protección de la puerta. Presuntamente desactivaremos los sellos arcanos con dudosas cargas electromagnéticas diseñadas por nuestro ingeniero con chatarra y el famoso éter cristalizado, las cargas deberán ser detonadas a la vez mientras luchamos con mas guardias en un escenario sufrido y confuso. Todos confiamos que en verdad funcionen…

La barrera que presuntamente protegía al mundo de toda clase de entes sobrenaturales seria rota en ese mismo instante. Esto ya me sonaba conocido, y aunque las versiones de la eclesía fuesen tan engañosas aun no logro sacar de mi cabeza aquellas cucarachas que pusieron en mi mente durante tantos años. No dejaba de cuestionarme el peligro de que entidades terribles podrían traspasar aquel umbral una vez liberemos ese bloqueo. No tengo opción. Solo me queda confiar que cuando el equipo de demolición termine el trabajo haciendo volar la puerta también el paso dimensional quede inhabilitado.
En aquel momento solo nos queda salir corriendo por la ruta de escape señalada esperando no quedar calcinados por el boom...

La risita nerviosa del broken no me dio mucho ánimo. Nahkil admitió que no tenia idea de cuan amplio seria el rango de la explosión, así que dependemos de la velocidad de escape y de la pura suerte para sobrevivr, sobre todo de esta ultima durante prácticamente toda la misión.

Contrario a la falsa confianza que mostraban los lideres, El plan en el mejor de los casos me resulta sumamente difícil, con seguridad veremos que es mas fácil decirlo que hacerlo. Por esto no me queda mas opción que concentrarme y no correr riesgos, no solo para alcanzar cada objetivo sino para salir con vida de toda.

Una vez aclaradas todas nuestras dudas nos pusimos nuestros disfraces, guardando mi viejo habito del que tanto ansiaba despojarme. En ese momento me pregunte si tal vez fuera a servirme en un momento futuro durante la infiltración, pero en su estado andrajoso y descolorido podrían reconocer un descuido sospechoso para la disciplina regular de cualquier monje, además los hábitos de los monjes de la cámara hermética pueden ser reconocidos fácilmente por cualquier miembro de la eclesia, pensar en infiltrarse con el puesto parece una pésima idea. No obstante quedo guardado con las otras vestimentas de los presentes.
Al ponerme el disfraz circense me sentí bastante cómodo, al principio me sentí raro, fuera de mi mismo pues ya hacia bastante tiempo que no cambiaba de vestimenta y aquel traje me resultaba grácil, hasta quizás favoreciendo una mente mas ágil .  El pantalón me quedaba algo flojo pero el cinturón arreglaba el problema.
Los demás trajes aportaban un toque jocoso y engañoso a cada compañero, Crick se veía tan tierno e inofensivo como siempre, al viejo le quedaba perfecto con su pesado sentido del humor mientras que con Kaliban y Helios… Daban ganas de matarse de la risa, lo habría disfrutado mucho más de no ser por la severidad del momento.

El demonio Azrael, memorable compañero de andanzas se retraso demasiada esta vez, no es que le hubiera cogido mucho afecto, aquí nadie se preocupa por ser amigo de nadie, pero debo admitir que su enorme presencia me inspiraba algo de seguridad. Espero volver a verlo.

Nos despedimos del broken y emprendimos la marcha.
Era hora de partir hacia nuestro destino final. Se trataba de una marcha silenciosa con rostros ensombrecidos. Saber que nuestros actos afectarían no solo nuestras vidas, sino las vidas de millones si tenemos éxito, me taladraba la cabeza.
¿Acaso somos meros títeres de un destino funesto? Está bien, aun sigo siendo un monje miedoso en el fondo.

Salimos de la rata petulante sin saber si amanecía o anochesia, allí todo transcurría sin cambios, solo agitación y frenesí consumista. Los clientes nunca disminuían, el lugar bullía en un constante ir y venir de pregones, bullicio desde el cual no pocas veces se distingan pedidos pasmosos.
Cruzamos los pasadizos en medio de bizarras visiones sin apenas inmutarnos, el sentido de nauseas se me había endurecido, aunque de vez en cuando me salía una mueca de repulsión al ver algún semi cadáver agonizante agusanado siendo devorado por las ratas.

Emergimos a la ciudad mientras los primeros rayos del sol intentaban traspasar la espesa bruma que nos apresaba, le costaba mucho trabajo llegar hasta mis espejos oculares pero aun con su débil brillo encontré un motivo para respirar. Poco después empecé a extrañar la soltura del habito monacal, el peto me fastidiaba por su estrechez, por dentro la humedad encontraba el camino haciendo correr chorros de agua desde el cuello hasta donde terminaba el tronco.
Caminamos por la ciudad media hasta llegar a un establo, allí nos dirigimos hasta un carromato con adornos circenses donde tenían guardadas unas herramientas de vital importancia, bombas de humo y mascaras de gas bien camufladas que pasarían desapercibidas durante el control.
Continuando nuestra travesía tuvimos que subirnos con carruaje y todo a una vieja embarcación de juncos que rechinaba nomas pisarla, flotamos penosamente a través de las negras y nauseabundas aguas hasta divisar aquellas viejas cúpulas de la catedral de las ánimas, tan negra y derruida como los corazones de quienes allí moraban.

La rodeamos tranquilamente en aquel vehículo  hasta que nos detuvo un trancón gigantesco de carruajes. Esperamos pacientemente durante horas hasta llegar al control, donde los guardias revisaron cada objeto hasta permitirnos entrar al estacionamiento, allí se nos acerco la mujer norgon que nos dirigió por el interior de la catedral junto a dos guardias muy engalanados que nos acompañaron hasta el exterior de la estancia. En su interior no nos acompañaba la misma galantería propia de la pompa del banquete, el lugar era mas bien un mugroso establo.
Aquella mujer termino el encuentro ofreciendo pistas muy oportunas, señalo unas cajas al fondo  como un presente de la embajadora fallen. Luego menciono que algunas zonas habían quedado casualmente desprotegidas, parece que estas zonas variablemente podrían coincidir con las rutas a tomar. No obstante nos advirtió susurrando sobre el inquisidor Kinvallazas quien sospechando merodeaba por el lugar, aquello añadía un elemento de peligro extra no contemplado, encontrárselo seria aun fiasco tremendo por demás.
Entonces se hizo evidente que esta mujer era una infiltrada mas y nos estaba ayudando desde dentro. Terminando sus recomendaciones nos abandono dejándonos solos en la estancia.
Inmediatamente Helios abrió  las cajas del fondo encontrando una variedad alentadora de armas discretas. Me dieron una daga y una pequeña pistola de apariencia insignificante que supe agradecer, apuesto a que su disparo sea igual de discreto. Puse cada arma en un espacio vacío que me quedaba el las mangas del disfraz, las acomode de tal forma que pudiera disponer de ellas lo mas oportuna y sutilmente posible.

Era el instante decisivo, el momento crucial en el que debía escoger un rumbo, un destino, el que mejor se acomodara a nuestro equipo.
Al observar a Kaliban con su corpulencia tremenda embutida en aquel traje de mimo me parecía jocoso verlo caminar.  Su tamaño probablemente añadiría cierta dificultad a la hora de infiltrarse pues seriamos dos cuerpos tratando de escondernos en cada esquina.
Crick había optado por los cuarteles de la guardia arguyendo una variedad de razonas por las que se le facilitaba decidiendo ir sin el disfraz. nos tocaba elegir entre los tres lugares restantes:
Las cámaras de la inquisición parecía el lugar más probable en el que podríamos encontrarnos a Kinvallazas, sin embargo nada era seguro. Encontrarse a un inquisidor en el camino me hacia poner la piel de gallina, esa idea me hacia desistir de tomar ese riesgo.

El pináculo del vicecanciller me parecía un lugar menos amenazante, mientras que en el mausoleo podía discernir algunos elementos que nos facilitarían la infiltración, tinieblas, tumbas y multitud de nichos.
Después de una brevísima deliberación decidimos con Kaliban ir al mausoleo de los strolhemnt, confiando no tener que acompañarles indefinidamente en su descanso final.

FDI:
Accion 1: esconder la daga y la pistolita en las mangas del traje
Accion 2: emprender el viaje al Mausoleo de los Strolhemnt cuidando cada paso
avatar
Domenicus

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 03/04/2012
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Oct 04, 2015 7:01 pm



CRICK


Así Crick tomó el camino a los cuarteles del Martillo Áureo. El camino era largo pero lo había memorizado bien en los mapas en la sala de reuniones. Atravesó galerías, enormes pasillos y salones,  decorados con el arte más sofisticado y caro que cabría imaginar, en su recorrido por la catedral. Se encontraba a cada poco rato con sirvientes, mas nadie parecía reparar en él. Iban corriendo de un lado a otro, distraídos con los preparativos de la fiesta que tendría lugar en pocas horas. A penas había guardias, tal y como había prometido la extraña mujer.

Tras un buen rato dando vueltas (¿media hora quizá?) dio con unos grandes portones abiertos por los que entraba un torrente de luz. Al atravesarlos daban a una balconada en el piso superior de un gigantesco claustro. Si miraba por la balconada vería en el enorme patio a un montón de soldados entrenar dando golpes a muñecos de entrenamiento o combatiendo entre ellos. Ya estaba cerca de su destino.

Si continuaba por la galería de la balconada durante unas cuatrocientas yardas humanas en línea recta vería otra gran puerta de hierro ligeramente entreabierta. En la penumbra a unas escasas ocho yardas se haya una figura apostada. Vestía una pesada armadura de placas con el rostro cubierto de un yelmo. La figura pulsó algo en su brazo y comenzó a hablar. – Posición Echo Objetivo  Nu. Reporte “once-quince”. Todo despejado, Excelencia. Las patrullas de la Guardia de la Catedral siguen sin aparecer.

Una voz salió del brazo. Debía de tratarse de una especie de comunicador. – Como era de esperar…  De acuerdo inquisidor. Mantenga posición y espere órdenes. – La voz del comunicador le resultaba familiar a Crick. Pese a la distorsión la pudo como la del Gran Inquisidor que dirigió el Auto de Fe la noche anterior.

Parecía que pese a todos sus objetivos estaban vigilados. Y el camino por el que debía acceder custodiado. Tendría que pesar que hacer. Por un lado podría enfrentarse al inquisidor e intentar matarlo. Si se fijaba en la pared de la derecha dentro del pasillo donde estaba el guardia había a poca altura una entrada a un conducto de ventilación. Podría intentar entrar sigilosamente, abrir la tapa y entrar, y con un poco de suerte llegar a la sala del generador. Si se fijaba por fuera de la puerta vería que por la pared del claustro había varias enredaderas. Quizá podría trepar por ellas e intentar buscar una ventana por la que entrar al almacén de armas. O bien podría volver por donde ha venido y buscar otra entrada.



DOMENICUS


Kaliban asintió y Domenicus y el demonio se separaron del grupo para buscar el Mausoleo de los Strolhemnt. A esta se accedía a través del Altar Mayor de la Nace Central de la Catedral, donde se ofrecían las ceremonias litúrgicas. Recorrieron la infinidad de pasillos y galerías del subsuelo de la Catedral para poder acceder al nivel principal, y allí se dirigieron a la zona del Gran Pórtico que comunicaba con el interior del templo, la zona de culto, su destino.  El hall que separaba el Gran Pórtico del templo era una gran sala circular con cuatro enormes portales. Uno, el Gran Pórtico, comunicaba con la Plaza de la Tolerancia. Los dos de los laterales comunicaban con las alas este y oeste de la Catedral. Y el mayor de todos, forrado con polvo de oro conducía al templo.

La entrada estaba totalmente desprotegida, tal y como auguró la mujer misteriosa. Así llegaron al templo. Era enorme, colosal. Las bóvedas se alzaban hacia el cielo y permanecían difuminadas en la penumbra.  El lugar de culto permanecía en absoluto y solemne silencio. Había algunas personas y monjes de rodillas rezando en los bancos sin prestar demasiada atención a la pareja de comediantes.  Tardaron un buen rato en recorrer la infinidad de filas de bancos ordenadas escrupulosamente. El tamaño del templo era colosal. Casi unas  quinientas yardas. En los días de liturgia casi podría albergar a un cuarto de la población de Eonburg.

Y el Altar Mayor era todavía más espectacular. En el centro, bajo la gran cúpula estaba situado el altar de ceremonias y sobre este se había erigido un espectacular balquino de bronce forjado con columnas tronchadas. Y tras el altar, en el ábside había un enorme retablo de madera policromada espolvoreada con polvo de oro con efigies de santos y mártires de la Eclesia. Allí descendían unas escaleras de mármol al subsuelo. La entrada al Mausoleo de los Strolhemnt.

– Cuánto derroche. Y el pueblo muerto de hambre. – Susurró Kaliban más para sí que para Domenicus.

Descendieron durante un buen rato, y a medida que la profundidad era mayor, la luz disminuía. Solo había la tenue luz de las llamas que bailaban en las antorchas colgadas en la pared. Al cabo de otro rato se apareció una gran sala esculpida en su totalidad en mármol. La sala estaba repleta de sarcófagos funerarios con los ancestros Strolhemnt. Y al fondo de la sala había otra puerta que permanecía abierta y desde donde se veían unas escaleras que descendían más.

– Por allí. – susurró Kaliban.

Sin embargo un ruido le detuvo. De la puerta salían tres figuras teñidas en sombras. Parecían  vestir armaduras pesadas y tenían su rostro cubierto por yelmos. A causa de la escasa luz y la distancia (su posición distaba de ellos casi setenta y cinco yardas. Domenicus y Kaliban pasaron des.

Una de las figuras se acercó el brazo a su boca y pulsó un botón en él. – Aquí líder de escuadrón Victor-Delta, posición Sierra. Reporte “once-cuarenta y cinco”. Todo despejado. Sin rastro de objetivos hostiles ni de la Guardia de la Catedral.

Una voz contestó. – Bien, bien, bien. Muy interesante. Asegurad la posición y esperad órdenes. – Domenicus pudo reconocer la voz, era la del Gran Inquisidor Kinvallazas. El que dirigió el Auto de Fe la noche anterior.

– Mierda… – Masculló Kaliban. Los inquisidores empezaron a patrullar alrededor de las tumbas de la cripta.

Un ruido sonó de golpe, y uno de los inquisidores desenfundó su pistola.

– Tranquilo, Dockson…– Dijo el líder del escuadrón. – Son solo los muertos que quieren salir de sus tumbas. Por más que los exorcistas purifican este lugar, los muertos se empeñan en levantarse. Pero las tumbas están bien cerradas.

– ¿Qué hacemos? – Preguntó Kaliban. Tenían que llegar al otro lado, y tenían varias opciones. Bien podían enfrentarse a los inquisidores e intentar derrotarlos. Por otro lado quizá podrían pasar sigilosamente entre las tumbas esquivando a los inquisidores patrullando. O bien, si Domenicus miraba al techo, podrían escalar por los nichos en la pared e ir saltado de viga en viga del techo y llegar a la puerta, y descender sin llamar la atención.




LUGOR JUMTHER



Lugor activó sus cadenas, que emergieron de sus manos y se enroscaron en el interior del servidor de entrenamiento para intentar extraer el alma. Éstaba se resistía, estaba como atada al cuerpo artificialmente. Quizá con algún sello arcano. Puede que para que por mucho que se destrozara el cuerpo, este se pudiese volver a reparar y el castigo proseguir. Pero Lugor tiró con fuerza, y finalmente cedió, el alma fue liberada y el servidor cayó inoperativo, inerte.

Mientras tanto, Licandra había activado sus garras, y en cuanto el servidor quedó desconectado se avalanzó sobre él y con un fuerte tirón de sus manos con la ayuda de las garras logró arrancarle la cabeza al servidor. Sin embargo el golpe fue demasiado brutal, y junto a la cabeza, Licandra arrancó también la columna del servidor que colgaba asquerosamente del cuello del infeliz. Sangre mezclada con aceita de motor empezó a emerger de la herida y manchó por completo a Licandra.

– Bueno… Eso ha sido… Algo… – La mirada de Serentine parecía decepcionada. – Me esperaba algo… Digamos distinto. Más luminoso, más explosivo… No sé. Pero supongo que eso tendrá que bastar. – Dio una calada al cigarro y miró a un grupo de cuatro personas que luchaban entre sí. Desde esa distancia Lugor no podía distinguirlos claramente. – Tus compañeros no han acabado todavía. – Expulsó el humo. – Cuando terminen comenzaremos el entrenamiento. Será un sencillo juego de en la pista de ejercicios donde os dividiréis en dos equipos y competiréis para lograr un objetivo. En lo que acaban, id al almacén de armas. Coged seis bastones de entrenamiento, seis armaduras de cuero, dos banderas (una de cada color), un par de cuerdas, un par de botiquines con suministros médicos y… creo que nada más. Venga, ¡fuera! – Urgió la Guardiana.

Así se dirigieron al almacén. Era un edificio en forma de torre anexo al claustro con dos entradas, una bajo los soportales, y otra por la balconada encima de estos. Lugor y Licandra al estar en el patio, entrarían por la puerta inferior.

Su interior ponía de manifiesto que era una torre con varios niveles. Las paredes estaban repletas de estanterías con cajas de armas, armaduras y suministros. Había varios niveles con plataformas en los niveles superiores que asomaban al interior del almacén.  Y en centro del piso inferior había una extraña máquina que hacía un ruido ensordecedor y del que emanaban bocanadas de vapor. Lo más extraño de todo es que el almacén estaba misteriosamente desierto y sin ninguna protección. Pero no había tiempo para entretenerse en esos asuntos, debían de buscar los objetos que había ordenado la Guardiana y volver lo antes posible. O se enfadaría… más todavía.


Extraño motor:


avatar
Maximilian Stenkerk

Mensajes : 440
Fecha de inscripción : 15/10/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Domenicus el Sáb Oct 10, 2015 6:30 am

De inmediato nos pusimos en camino el demonio y yo con premura hacia nuestro objetivo. Recorrimos intrincados pasajes y callejones despejados subiendo escaleras y escogiendo entre varios pasadizos el indicado. Era sorprendente encontrar las correlaciones entre el mapa y los lugares reales, pero debo confesar que en algunas ocasiones me encontré confuso sobre que camino elegir, afortunadamente Kaliban tenía bastante seguridad y nunca lo pensaba mas de un minuto.

Continuando nuestro ascenso, en su momento emergimos al nivel principal en donde se encontraba el gran pórtico. Notablemente mas elaborado, con paredes imponentes y salones impecables, seguimos el pasillo que nos condujo al gran hall, un salón circular con cuatro portones para acceder a diversos lugares de interés como la plaza de la tolerancia o las alas laterales, entre ellos el principal daba paso al gran templo.
Atravesándolo llegamos a ese gran espacio opulento e impecable en el que la vista no encuentra obstáculos hacia ninguna dirección. Allí en ningún momento divisamos guardias,  únicamente tuvimos esporádicos encuentros con devotos que no prestaban atención a nuestras ridículas vestimentas.  

Caminamos  rápidamente un tiempo prolongado sin interrupción absortos ante la magnitud de lo que veíamos,  miles de sillas puestas en perfecta simetría, innumerables estatuas , relieves adornados con filigranas sublimes bellamente elaboradas en finos materiales, inmensas pinturas al temple en las partes superiores de las paredes con escenas dramáticas de santos y mártires magistralmente acabadas, algunas evidentemente deterioradas o de colores opacos daban un aire deprimente, el piso muy liso y lustroso, muy limpio sobre el que cada paso extendía el camino hacia adelante sin permitirnos avanzar, dando una angustiante sensación de no tener fin.

Coronando la larga caminata nos topamos con el célebre altar de ceremonias,  era imponente. Se componía por  una especie de templete formado por cuatro columnas torneadas en bronce sosteniendo un dosel. En su parte posterior, el ábside bellamente torneado en madera policromada colmada de estatuas suspendidas entre delicados relieves cubiertos con el más exquisito polvo de oro tallado con provocadora exuberancia, un logro maravilloso del arte de nuestra oscura época, fruto del abuso de poder que produce la ignorancia generalizada.

Me permití quedar fascinado por breves segundos ante el magistral arte desarrollado por mis colegas monjes durante cientos de años.

En conjunción al ábside estas construcciones daban una sensación abrazadora, sobrecogedora,  señalando de inmediato esa aplastante prepotencia del lujo exagerado que disminuye al espectador,  no obstante sus santos y mártires de rostros encarnados en madera fina de cedro real, en sus realistas expresiones agonizantes transmiten abandono y desolación.

Parecen reflejar la profunda decadencia de aquella institución, mas aun, claman su destrucción.

Sin perder ni un segundo mas, nos deslizamos por unas escaleras angostando dramáticamente el panorama, profundizando cada vez más, donde la rutilante luz de las antorchas fue menguando nuestra visibilidad progresivamente.

El panorama se tornaba lúgubre con asombrosa rapidez.

Se trataba de una sala esculpida con mármol donde ya aparecían las primeras tumbas strolhemnt, el blanco salón permitía divisar mas al fondo una puerta tras la cual descendían otras escaleras. Este era el camino señalado.

Avanzamos decididamente ante la ausencia de guardias hasta que escuchamos un ruido proveniente de aquella puerta. No habíamos avanzado mucho cuando de la puerta emergían unas sombras de pesado movimiento.

Nos escondimos rápidamente.
Se trataba de tres inquisidores con armadura pesada.
Mi escasa visibilidad no me permitía distinguir los detalles de su equipo pero pude escuchar cuando uno de ellos se estaba comunicando con Kinvallazas desde un aparato de radio.

- ¡Maldita sea, el malnacido estaba  esperándonos! De alguna manera se ha enterado – Susurré
Con ese radiotransmisor atacarlos es pésima idea pues aun cuando lográramos atravesar sus profusos blindajes y esquivar sus potentes armas de fuego, rápidamente o quizás al instante de vernos llamarían refuerzos dirigidos por Kinvallazas. Entre tanto los malditos empezaron a patrullar por las tumbas…

¡Algo golpeo en algún lugar del  recinto!

Uno de los inquisidores saco su pistolón, su líder le relató sobre la antinatural aptitud de estos muertos por levantarse de sus tumbas. ¡Escalofriante!

Los inquisidores se acercaban lentamente  y nosotros debíamos pasar entre sus narices para llegar al otro lado. Sin opciones claras, por un momento, me congele  observando a mí alrededor:

Escurrirse sigilosamente entre las tumbas esquivando a los inquisidores resultaba excesivamente optimista pues no sabíamos si se dividirían o si casualmente algún ruido cerca nuestro producto de los muertos golpeando les haría acelerar nuestro encuentro.

¡Había otra posibilidad!
Si pudiéramos escalar por medio de los nichos enclavados en las paredes encontraríamos una accidentada ruta ascendente hacia el techo para continuar avanzando por sus altas vigas alejados de su aguzado escrutinio.

La obscuridad y la distancia rápidamente perdían su efecto de velo, la decisión no podía esperar ni un segundo más.

Le comente a Kaliban que lo mejor seria subir al techo lo más rápido posible desde una esquina cercana que escapara a su visibilidad. Era fundamental no hacer ruido y aprovechar el velo de la oscuridad. Así que rápidamente determinamos la ruta de ascenso mas alejada del radio de visión de los inquisidores.

Me parecía apremiante la discreción y la rapidez así que le ofrecí a Kaliban levitarlo con telequinesis como hicimos en ocasiones anteriores, hasta una posición intermedia sobre un nicho al cual yo tendría que subir manualmente esperando su ayuda desde arriba.
Le pregunté si acaso no disponía de una soga para ayudarme en esa tarea, esto me facilitaría mucho el ascenso.

Estando de acuerdo elegimos el parapeto más presto y empezamos el ascenso.

FDI:
Velocidad 2
Acción 1: Moverse sigilosamente hasta la proximidad de un nicho cercano.
Acción 2: Si Kaliban esta de acuerdo y no hay impedimentos utilizar la técnica Mover objeto para levitarlo hasta alcanzar un punto elevado sobre un nicho.
avatar
Domenicus

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 03/04/2012
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Sáb Oct 24, 2015 11:57 pm

Nuestro trágico héroe pudo sentir alguna alarma en su cabeza por destruir el servidor de entrenamiento de la santa sede, pero ser testigo de aquella atrocidad cometida con intensión en un ser humano, despierta en cualquier ser con sentimientos rechazo y pesar, en Lugor despertó la rebeldía que yacía dormida a causa de los tratamientos a los que fue sometida su mente. Por otro lado tenemos a la cyborg Licandra, en mi opinión muy humana, más que muchos humanos, cubierta de sangre y aceite negro, si no fuese por la sangre podríamos decir que era el sueño erótico de cualquier mecánico de profesión o afición, o si quitamos el aceite y dejamos la sangre, quedaría un delicioso y vistoso aperitivo vampírico, dejando eso a un lado, la ciborg estaba confundida por aquello nuevo que sentía, era eso o estaba degustando un coctel de sentimientos a los que su positrónico cerebro le costaba analizar por separado. En sus manos tenía la cabeza de aquel monstruo, y de la base de esta colgaba la columna, aun goteando los fluidos negro-rojos ya mencionados, la dejó caer como quien lo hace con una copa vacía remendada e inservible.

Lugor se sintió decepcionado al percibir el sello que mantenía el alma anclada al servidor, se le hacía amargo pensar que  las habilidades de exorcista fuesen usadas para tales fines. Cada vez su viejo-nuevo hogar se parecía menos a ello, podríamos intuir sin mucho esfuerzo que el joven exorcista se comenzaba a sentir desesperado, sin su hogar en la eclesia, que lugar acogería a este huérfano… y no nos olvidemos de su compañera Licandra.

Considerando los acontecimientos del día anterior y del presente, Lugor debería considerar tomar otros rumbos dentro de la eclesia o fuera de ella, pero era evidente que debía hacer un cambio en su vida o terminaría fusionado con Licandra como servidor de entrenamiento.

Seretine sacó de sus pensamientos a Lugor con un comentario de poca sorpresa –Si hubieses estado en lugar del Servidor, seguro no te importarían la falta de los colores y brillos- La cyborg oculta sus palabras en sus pensamientos, pero en su mirada deja claro el desprecio que siente por la guardiana. Para más sal a la herida de Licandra, les otorgaron una tarea muy simple, tarea que pudo ser asignada a cualquier soldado raso, por supuesto que nuestro protagonista no tuvo mayor inconveniente en acatar la orden, y a su compañera no le quedo de otra que acatarla también, salvo que quisiera meter en más problemas a su amo.

-Está atento, yo buscare por este lado, tu ve bien por allá-

-¿De qué hablas?- Era evidente para Lugor que Licandra no se refería a las armaduras que les mandaron a  buscar, aun no llegaban al sitio.

-Una salida, tonto, una vía de escape- Estaba segura que después de lo acontecido su amo estaría al igual que ella en busca de una forma de escapar de aquel lugar. Licandra creada para medir los peligros y tomar la mejor de las decisiones, de nuevo estaba yendo en contra de su programación, su sistema de alertas, resultado de procesamientos y análisis de riesgos le arrojaban como mejor opción mantener el perfil bajo y apoyar a Lugor en su decisión, pero en cambio esta chica mecánica se había propuesto a convencer a Lugor para salir de allí, decisión que tomo después de lo del servidor de entrenamiento.

-¿De verdad no has pensado en escapar de aquí?-

-¿Escapar de donde, Licandra? no estamos cautivos- Recordando el juicio en su contra que tiene pendiente, no se sintió muy seguro de lo que dijo.

-¿Cómo puedes decir eso? Es evidente que también quieres alejarte de aquí, mira las señales Lu, no nos ira bien en este lugar, tenemos los días contados-

-¿¡Y a dónde iremos!? ¿¡Ah!? ¡Dímelo, dime a donde iremos con la eclesia sobre nuestras espaldas?- Solo en la intimidad el exorcista  había tomado con tanta fuerza los brazos de Licandra y le había hablado tan cerca, pero hacía mucho más tiempo que no veía una explosión de rabia y desesperación en el rostro del exorcista.

Licandra abrió su boca para responder esa pregunta pero –Deja las tonterías y busca las armaduras, yo buscare los bastones,  los botiquines y banderas- Rostro y voz se serenaron, con un deje de preocupación.

Si, la cosas entre esta pareja se agitan de nuevo, si me lo preguntan, creo que terminaran tomando caminos opuestos y separados y estoy seguro que el culpable de eso será el Norgon, este muchacho no se da cuenta de lo que hace y eso le puede costar caro. Si consideramos lo mucho que a la vida le gusta burlarse de las personas, podríamos apostar que nuestro protagonista estará en el equipo contrario al de Licandra, eso claro,  si a Seretine se le ocurre crear dos equipos para el ejercicio que tiene planeado.

-¿Qué crees que sea esa máquina?- Le puso por fin a la máquina que emitía ese ensordecedor ruido que le hizo alzar la voz para ordenarle a Licandra que buscase las armaduras de cuero.

-Los hornos de vapor… quizás- Respuesta más vaga y sin pensar dio la ciborg, pero no era para menos, su amo le había hablado de una manera que nunca había hecho, era hora de poner en marcha la aplicación de la ley de hielo o la ley de la perra fría. Le había llamado la atención, pero no hizo esfuerzo para tratar de entender su función, pero si estaba segura que no era un horno de vapor para mantener la estructura y sus habitantes calientitos.

-Y aquí vamos de nuevo- Se susurró Lugor al enterarse que su compañera lo castigaba con la ley de hielo.

-¿Habrá alguien por aquí? Si lo hay es imposible oírle- Se preguntó y respondió a sí mismo el exorcista al sentir como la garganta se le comenzaba a cansar por hablarle gritado a la cyborg.

Licandra se colocó una armadura y se acercó a Lugor cargando las otras cinco –Ponte una, así será más liviana la carga- El exorcista se preocupó por su gabardina, se la quitó y luego se la colocó sobre la armadura ya vestida.

Al ponerse en marcha Lugor extraño el habitual comportamiento de Licandra ante un lugar o cosa extraña, había pasado mucho tiempo antes que la cyborg comenzara a insistirle en dar una revisada por aquel almacén y curiosear aquella máquina de vapor, así que decidió dar él el primer paso –¿Revisamos, la maquina?-

-Si ese es tu deseo, mi amo- No era justamente lo que Lugor esperaba escuchar.

-Vamos Lica, no seas así…-

-No comprendo lo que tratas de decirme… amo- El exorcista se dio por vencido, no quería empeorar las cosas, quería mantener la tranquilidad, tensa, pero tranquilidad al fin.

-¡Larguémonos de aquí!-

-Si amo-

En mi opinión, pienso que si de verdad no quería empeorar las cosas o aún mejor, arreglarlas, debió comenzar por una disculpa, en fin, este chico, muy exorcista y Sr. de las cadenas será, pero sigue siendo eso, un chico.

El día parecía prometerle eso, desprendimientos de cabezas a masas de carne con incrustaciones de metal y almas selladas a eso, unos cuantos golpes de entrenamiento, la actitud de desprecio de la Guardiana y Lugor sometido a su Ley de Hielo. Licandra cada vez comenzaba sentirse enclaustrada, cosa que no debería, pues el plan original con el que fue creada fue para estar al lado de Lugor desde el primer momento de su entrada a la eclesia. Y mientras iban de regreso, giró su cabeza, tomó una foto memoria de la máquina y continúo caminando a las espaldas de su amo.

-Vamos a morir- Se predijo al considerar que la suerte de ambos está en manos de Lugor.
avatar
Lugor Jumther G.

Mensajes : 592
Fecha de inscripción : 20/06/2013
Edad : 33

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [EVENTO DECISIVO] "Secretos bajo máscaras" [Eonburg, 1 de Enero - 898 d.G]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.