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[AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

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[AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Sarah Raynore el Dom Abr 13, 2014 11:22 pm

Lugor, Zeruko y Licandra se deslizaban sobre uno de los oscuros canales que recorrían Eonburg de arriba a bajo a bordo de una pequeña y estrecha góndola. Los otros dos ocupantes de la barca, el barquero y su nuevo compañero de combate Diäto, permanecían en silencio.

Habían pasado un par de semanas desde que se unieran a la Orden del Martillo. Semanas en las que habían sido enviados a Eonburg, donde el oficial que los recibió se limitó a lanzarles una mirada despectiva para después asignarlos a un escuadrón. Después les habían presentado al que sería su hermano de armas y, básicamente, molido a ejercicio físico para que se “actualizaran” con el resto de las tropas.

Diäto era un hombre joven, más cerca de los treinta que de los veinte. No era muy hablador, aunque si durante aquellos días habían tratado de intimar habrían descubierto que era una persona simpática. Sin embargo, era completamente leal a la Eclesia.

A Licandra no le habían hecho mucho caso. La mayoría de los demás soldados no sabían que era una cyborg, lo que siempre terminaba levantando miradas de extrañeza que no llegaban a más por el simple hecho de que los oficiales no hacían ni caso. Estos, que sabían de su condición, se limitaban a ignorarla y, cuando había algo que tenía que ver con ella, se lo decían a Lugor como si de una mascota se tratase.

La barca se paró y Diäto se bajó ─o tal vez sería más apropiado decir “se subió”─ a una de las plataformas de madera que hacía las veces de calle. Parecía que habían llegado a su destino. En cuanto los otros tres hicieran lo propio el barquero se deslizaría corriente abajo perdiéndose en el fango de Eonburg.

Veamos ─dijo Diäto echándole una ojeada a un informe que les habían entregado apenas un par de horas antes, diciéndoles que aquélla era su misión y que se pusieran en marcha inmediatamente─. Nuestro objetivo es un altea. Joven, de unos veinticinco-veintiséis años. Es un pagano y no se sabe qué está tramando, ni si está solo o viene con un grupo. De momento no lo han visto con nadie así que asumiremos que va en solitario. Habrá que estar atentos, de todos modos. Nuestra misión es encontrarlo, atraparlo y llevarlo al cuartel para que lo interroguen allí. Pero como no parece estar metido en nada grande los de arriba dicen que podemos matarlo si la cosa se complica demasiado. ¿Alguna pregunta? Pues en marcha, y con los ojos bien abiertos.

Les enseñó un burdo retrato del que se suponía era su objetivo. El dibujante no parecía conocer demasiado bien su oficio, pero aquello era todo lo que les habían dado y hubiera supuesto un suicidio objetar algo.


Última edición por Sarah Raynore el Vie Abr 25, 2014 1:27 pm, editado 1 vez
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Zeruko el Dom Abr 20, 2014 11:40 am

Durante el viaje en góndola, no podía estar mas sin ganas, tenían que darme un trabajo justo hoy que iba a dormir durante todo el día. Si no fuera por que me mandarían a la arena de Ojo de Dioses si no cumplía las ordenes, pero bueno, pensé que ir de mala leche y con cara larga no ayudaría a cumplir antes la misión así que, sonreí, y pensé en algo que me alegrara antes de que llegásemos a nuestro destino

Al llegar, salí lentamente de la balsa, con un pequeño miedo a caerme, era irónico a la par que gracioso, como podía saltar de los gigantescos arboles de Albor pero no podía bajarme de una góndola sin miedo a caerme.

En el pequeño y estresante momento en el que baje de la barca, se me hizo eterno, iba calculando la contracción de cada musculo que podía controlar y al final de los infernales 3 segundos que tome para bajarme de la barca respire hondo como si de la muerte me hubiese salvado.

Una vez subido en la acera, mire a Diäto fijamente escuchando detenidamente las anotaciones del informe, y sin esperar ni pensar dije.

Si es un fallen como yo, nos ''sentirá'' si vamos juntos, por lo que ir cada uno por un camino seria lo más útil, pero si hacemos eso y da la casualidad de que va en grupo tendremos una desventaja, por mi parte preferiría ir en grupos de 2.

Me pare a pensar detenidamente en un lugar, donde mis capacidades de detección serian las mejores, y por ende para mi adversario también.

Diäto, ¿cuales son los lugares mas concurridos por la gente, y cuales los menos en Eonburg?

Después de oír la respuesta dije

Yo iré a los sitios más silenciosos y menos transitados, puesto que me será más fácil detectar a alguien

Me dirigí rápidamente a Licandra

Licandra si no me equivoco, tu tienes una 'habilidad' que te permite ser invisible ¿no? Por eso creo que tu serás útil en los lugares ruidosos y transitados.

Dirigí una mirada a lugor y dije

En cambió, la persona que me acompañe tiene que ayudarme en la captura,  si la cagamos en un lugar silencioso la cagamos, con tus cadenas a lo mejor podemos hacer algo, si lo atrapamos a la primera esta acabado

Ahora mire a Diäto

Creo, que lo bueno sería si fueses con Licandra, sabes donde se mueve la gente de por aquí dependiendo de las horas, de el rastreo ¿no crees?

Me senté en cuclillas y pegue unos cuantos brincos desde esa posición, una vez termine mi estiramiento, me puse de pie y esta vez me puse a hacer el pino y hice no más de 20 flexiones inversas,  y me volví a mi posición natural.

¿Y bien?, a que esperamos, me espera una buena siesta después de esto

Spoiler:
PD

Yo colgué mi post a la semana como ponen las reglas, ya que Sarah no avisó de ninguna "modificación" en esta aventura de esa regla, tal y como hizo Crick

Por otra parte, ¡Hola Sarah, espero que mimes mucho a mi pj en esta aventura! e.e
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Lun Abr 21, 2014 4:04 am

Cinco dedos extendidos, una mano apuntando al techo, oponiendo su palma a la luz de la lámpara, más abajo, ojos detrás de unas gafas, uno indiferente, sumido en la oscuridad y otro  tímido jugando al juego del escondite con la luz que se cuela entre los dedos.

Una puerta advierte que alguien entra-¿Aun no estás listo? Termina de vestirte-

-Soñé de nuevo con uno de los chicos- Cerró un ojo y abrió el otro

Crees que hayan oído de mi-

-Me tratan como si estuviese invisible todo el tiempo, así que no pude averiguar nada- Sacando de la mochila el crucifijo de plata, el puñal de plata y tres de las seis bombas de agua bendita- Ahora con ese reloj no se te hará difícil preguntar-.

Extendiéndole los artículos- Equípate esto, debemos estar preparados, yo me quedare con el resto de las bombas. Vamos, ya va ser hora de partir. Däito tiene un informe sobre nuestra misión-

-¿Ya habías estado con alguien?- Mientras se equipaba los articulos.

La cyborg se detuvo un segundo y continuó después de tensar su voz-Lugor, concéntrate y vamos-

-¿Qué crees que seremos capaces de hacer ahora que paso esto y lo del dije?-

La cyborg blanqueo los ojos y respondió resignada –Nos fusionaremos, formaremos uno, pero no puedo adelantarte nada de lo que seremos capaces de hacer, solo te puedo decir que al inicio de la fusión sentiremos algo parecido, aunque más profundo de lo que sentimos hace unas noches-

Lugor abrió los ojos como platos y levanto de golpe su torso hasta quedar sentado en la cama.- ¿Más profundo, no creo que pueda concentrarme sintiéndome así?-

Colocándose la mochila en la espalda se le sentó al lado –Es algo parecido pero distinto. Así como descubriste donde iba ese dije, descubrirás como vestirme apropiadamente-

-¿Si mi padre quería esconder la “cerradura”, porque no la escondió en otro lugar?-

-¿Qué se yo? Nunca hablamos sobre ese tema y ninguno, además que en mis datos no tengo información de ello. Sí sabía que ese dije activaba algo en mi y que no debía decírtelo, debía dejar que tú mismo lo averiguaras, pero no sé porque razón la zona escogida fue la correspondiente al periné- Hizo una pausa y luego dirigió su atención a otro lugar -Lo que realmente me sorprendió es que en el firmeware tuviese información, ordenes, oculta que se revelara en ese momento, haciendome actuar como lo hice- Hizo otra pausa y continuó –Después de todo no soy tan libre como creí-

Lugor se sintió apenado al escuchar las palabras de Licandra –Si no querías que pasara, lo siento, me deje llevar… no sé qué paso, solo, solo quería…- bajó la cabeza -Ver-.

Licandra se colocó de pie y le dio la espalda y comenzó a andar-Siempre has sido un mirón pervertido- Detuvo su marcha –De cierta forma me alegra que algo del viejo Lugor intenta salir- Suspiró – Además, está claro que esto tenía que pasar Lugor, yo no podía, no debía evitarlo, así que no debes disculparte, y menos aún si la pasamos bien… Fue emocionante- Lo miró de reojo y le arrojó un guiño. Lugor sintió como la sangre se le subió al rostro y las orejas casi arrojaban vapor, abrió la boca y levantó el dedo índice para responder algo, pero se quedó en blanco.



Días antes. Si Licandra había cambiado un poco su actitud hacia su amo, no fue después de su encuentro íntimo en la habitación asignada al llegar a Eomburg, ni si quiera que Lugor se haya unido a la eclesia de nuevo (Al fin, ella lo seguiría a cualquier Lugar) lo que realmente afecta a la cyborg es el hecho que Lugor tomara la decisión de unirse a la eclesia sin tan siquiera preguntarle un: “¿Estás de acuerdo?”, esta falta de comunicación de parte de Lugor la hizo sentirse como un objeto, como algo que solo es útil para la compañía y el combate. Antes de lo ocurrido creía que Lugor la seguía viendo distinta a un conjunto de cables, circuitos y partes biomecánicas muy útiles. Pero el Lugor que se encontró después de tantos años, el Lugor domesticado por la eclesia, es menos atento a como ella lo recordaba, no parece tomarse a los demás (en especial a ella) muy en cuenta. Pero esas son cosas con las que tendrá que lidiar hasta que Lugor despierte plenamente, ese lavado mental se ira rompiendo poco a poco, ya el trabajo está hecho, solo hay que esperar.

A Licandra no le afectó negativamente el hecho de ser ignorada. Al contrario, le parecía emocionante y vio la oportunidad perfecta para burlarse disimuladamente de los Eclesiásticos. En aquellas dos semanas antes de partir, cuando se aburría jugaba al ninja y se “colaba” entre todos los lugares en los que si no debía estar ahí, Lugor con su “relojito” seguro la sacaría del apuro y sino, seguro le regañarían a él, solo a él.

Cuando la cyborg se cruzaba en el camino de alguien, se quedaba inmóvil en la pose más ridícula que se le ocurriese en ese momento y gritaba “INVISIBILIDAD ECLESIASTICA: ACTIVADA” y parecía funcionar, pues la ignoraban. Su objetivo final siempre era tomar el pan más quemado de la cocina, lo picaba por la mitad, los humedecía y cada parte la colocaba dentro los zapatos de Lugor aprovechando los momentos en que se los quitaba para dormir o para entrar a la ducha. En los días en los que odiaba más a Lugor por traidor, le metía cascaras de nueces llenas de mermelada sin importar el sabor. Durante aquellos días deseo toparse con Diäto para ver si la ignoraba tanto como los demás, pero no tuvo suerte.

Con Däito las cosas eran algo diferente, la “mole” como secretamente ella le llamaba era alguien de trato agradable, y el detalle no físico sino más bien personal que resaltaba en él, era su lealtad a la eclesia.

-Mmm, dos cucharadas de Agradable, un litro de lealtad a la eclesia, cuatro cucharadas de polvo molido de músculos, Mmm, eso lo dejamos cocinando con un agregado de dos litros de traición a la Lugor y…-

-…Le falta algo… y es que no tengo sal, sal de “Odio tanto a Lugor” y terminar la receta de “Hacer que Däito aplaste a Lugor por traidor”- con un resoplido quito el mechón que tenía sobre el rostro y cruzo los brazos mientras su hermano de armas los actualizaba con la eclesia.

Pasaron los días y llego el momento de partir a la primera misión asignada desde su reasignación a la Santa Eclesia.

Durante todo el recorrido Licandra trato de hablar con Däito, Lugor se decidía entre tratar de concentrarse en darse cuenta que es lo que le recuerda estos pantanos o hablar con Zeruko, con quien no había tenido mucho contacto desde que llegaron a la ciudad. Por otra parte, no estaba plenamente a gusto por el regreso a Eomburg bajo las ordenes de la eclesia y menos perteneciendo a otra facción que no fuese la Cruz de Argenta.

Trataba de convencerse que no pudo terminar en mejor posición después de ser perseguido y capturado por la santa eclesia. Pero ahora los papeles se habían invertido, si es que se puede llamar de esa manera.

Después de ver a Zeruko bajar la góndola cual gato es suspendido sobre el agua y escuchar al acolito leer su nueva misión recordó que nunca antes había perseguido a alguien que no estuviese poseído. Es que ni si quiera persiguió a alguien que tuviera alguna relación directa con el poseído.

A los ojos de Lugor, Däito no parecía tomarse el papel de líder de grupo, pero sin lugar a duda era el mejor candidato entre ellos por estar dotado de mayor conocimiento en lo que a la Orden del Martillo se refiere, por lo que Lugor no puso en cuestión su autoridad, además sentía que debía hacerlo, obedecer.

La eclesia, su viejo-nuevo hogar, era de nuevo su hogar, le había abierto la puerta como al hijo prodigo, después de un regaño y un escarmiento, que estaban bien merecido. –Ahora hay que atrapar… o matar a este hereje pagano…- La palabra pagano dio un campanazo en sus pensamientos, los cuales se helaron al mismo tiempo que un escalofrió le recorrió desde los brazos a la nuca.

-¿Que me pasa?- Se preguntó mientras un leve mareo le asaltaba.
Licandra pudo ver la fuga expresión en los ojos de Lugor al llevarse la mano a la cabeza, parecía que tratase de ocultar un dolor punzante y se dio libertad de expresar aquel dolor a través de los ojos.

-¿Estas bien?- Le pregunto al tomarlo del hombro.

Lugor se acomodó el traje mientras le echó un vistazo rápido a Däito y Zeruko para luego aclararse la garganta –Si, solo es uno de mis acostumbrados dolores de cabeza- En ese momento El hermano de Armas sacó un papel y se los mostro a todos diciendo que era el retrato del objetivo. El exorcista por un segundo espero que eso fuese un chiste. Aunque agradable, Däito nunca le pareció alguien de chistes. –Esto es ridículo, con este retrato podríamos apresar al mismo Zeruko si nos diera la gana y en el cuartel no se darían cuanta de la diferencia- Pensó el exorcista.

-¿Alguna característica peculiar en este pagano?- Preguntó el exorcista.

-Alguna marca o señal que nos ayude en juego con el “elaborado” retrato- Lugor pregunto con la serenidad y formalidad que le permitió la tentación del sarcasmo.

La tensión causada al exponerse tan cerca al agua, pareció ayudar a Zeruko a despedir sin esfuerzo la pereza que lo arropaba y después de suspirar con alivio, expuso cual según él era la mejor opción para ir en busca del fallen, pero difícilmente Licandra obedecería sus órdenes.

-Ja, y tú que pensaste, “le doy la orden al cyborg y obedece como si yo fuese su amo”- Respondió tajantemente la cyborg sin titubear.

-¡Licandra…!-

-Tu idea parece buena Zeruko, pero Licandra es parte de mi… arsenal, no sería algo prudente andar sin ella a mi lado- Concluyó. Licandra cruzo sus brazos, dirigió la mirada a un lado y resoplo con indignación.

La reacción de Licandra hacia  Zeruko, a Lugor le pareció exagerada, pero decidió ignorarla, supuso que el hecho que alguien crea que puede darle órdenes la disgustó -¿Däito, algún plan de búsqueda? Licandra podría ayudar con el rastreo, es Ligera y rápida, además, como Zeruko menciono, puede hacerse invisible-

-¿Pe, pe, pero que dice, parte de su arsenal… como se atreve?- La mano de Licandra se alzó y su palma fue a dar con fuerza en la nuca de Lugor, quien después tuvo que acomodarse las gafas.

Lugor iba hacer mención de que estaba consiente que tal vez a los fallen no les hace falta mayor esfuerzo para detectarla cuando de pronto la mano se estrelló con su nuca -¡Eyy! ¿Qué haces?- Le reclamó a Licandra.

-Oh, un remedio casero, ya sabes, un clavo saca otro clavo. Ahora haz silencio y prestemos atención a lo que dice el hermano Däito- Con despreocupación la cyborg le habló.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Sarah Raynore el Jue Abr 24, 2014 11:57 pm

Diäto negó con la cabeza ante la estrategia propuesta por Zeruko.

-Con lo poco que sabemos no sería prudente separarnos. Además, vosotros no conocéis el lugar y, entre otros, los de arriba quieren que les informe de vuestras habilidades. Tal vez dentro de un tiempo, cuando todos nos conozcamos mejor y sepamos de qué es capaz el otro, algo así sería buena idea.

Echó a andar por entre las estrechas y oscuras callejuelas, obligando a los otros tres a seguirle a través de los fangosos canales.

-Una marca o señal... No que se me haya informado -contestó a la pregunta de Lugor-. Pero por suerte me dieron una descripción del tipo ese antes de entregarme el "retrato" -Tampoco él parecía contento con las "facilidades" que les habían otorgado para realizar la misión. Ser leal a una organización y a sus ideales no significaba estar de acuerdo, o incluso respetar, a sus superiores, y Diäto era un buen ejemplo de esto con el desprecio que dejaba traslucir su voz-: es un hombre joven, entre los veinte y los treinta. Predominantemente altea, aunque parece tener algún parentesco con los demonios debido a su constitución, así que tened cuidado si os enfrentáis con él cuerpo a cuerpo. Tiene el pelo marrón y le llega por debajo de las orejas, y a simple vista no parece estar armado, pero yo votaría a que tiene varios cuchillos escondidos bajo la manga. Según parece frecuenta bastante una taberna que está por esta zona, ahí es adonde nos dirigimos.

Diäto se paró en un cruce algo más ancho y transitado que las callejuelas anteriores. A sus pies, en el agua, numerosos barqueros proclamaban a base de gritos la mercancía que tenían a la venta. Parecía un milagro que todas aquellas embarcaciones no se hundieran bajo el peso de esa cantidad de frutas y verduras.

-La taberna está a dos manzanas de aquí. Primero vamos a ir allí y observar de forma disimulada si hay actividad sospechosa o alguien que se parezca a nuestro objetivo, ni se os ocurra intervenir. Dentro de media hora nos volveremos a encontrar aquí.

Les indicó cómo llegar hasta el lugar y, sin decir ni una palabra más, giró sobre sus talones internándose en una de las calles que se abrían a su derecha.

Cuando llegaran al lugar, cada uno por su cuenta o, si lo decidían, juntos, se encontrarían una escena que no tenía nada fuera de lo normal. La calle estaba animada y varios comerciantes regateaban en sus tenderetes con la gente que pasaba por allí. La taberna tenía un pequeño cartel con su nombre: "El Dragón Asado", algo que sonaba un poco ostentoso para un edificio tan común.

Si se habían dado prisa verían a Diäto aparecer por uno de los extremos de la calle con una vieja y raída capa de cuero -a saber de dónde la habría sacado- que ocultaba la mayor parte de su ropa. Si no, se lo encontrarían ya allí, hablando con uno de los vendedores pero sin dejar de observar de manera furtiva todo lo que ocurría en la calle.

FDI:
Como bien señala Zeruko (y como me preguntó Lugor por MP) se me olvidó completamente lo de los tiempos. Yo suelo postear cada diez días, aunque como gracias a Lugor me di cuenta de que no había avisado iba a dejaros las dos semanas que os daba Crick, pero al final habéis posteado a tiempo. Si lo preferís puedo dejarlo en catorce días, pero creo que diez son más que suficientes.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Sarah Raynore el Vie Abr 25, 2014 1:26 pm

[[[Lugor me ha hecho notar que me hice un lío con la raza del pagano, al que puse al principio como fallen y luego cambié. Así que se queda en humano altea, tal y como digo en el segundo post. Perdón por las molestias.]]]
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Zeruko el Sáb Mayo 03, 2014 5:17 pm

Me movía por esos fangosos terrenos, con la unica nesecidad de salir de ahí, deseando que no nos atacasen en ese terreno espeso que reducía considerablemente la velocidad y agilidad de mi movimiento.

Preferiría saltar de pared en pared si así continuaba más rápido, pero preferí contenerme, al irse Diäto me acerqué a Licandra, y le di un golpecito en la frente con un golpe y acerque lentamente mi cara a la suya

Puedes hacer lo que quieras Licandra, yo siempre pienso en ti...
Con mi mano derecha le acariciaba lentamente la cara mientras con la otra pose ni mano contra la pared que estaba a su espalda.

Para mi eres más que una androide, yo te quiero tanto como quiero a cualquier mujer

Deje caer mi cuerpo hacia la pared que tenía enfrente, de ese modo mi boca se acercaba a la suya.

Cuando mi brazo termino de flexionarme me impulse hacia la pared que estaba en mi espalda, flexe mi tronco hacia atrás y di una voltereta marcha atrás, apoyandome con lis pies en la parde que antes estaba a mi espalda y ejecutando un salto volví a dar la misma voltereta y repitiendo el gesto un par de veces más llegue al tejado.

Hice ademán de despedida y empeze mi incursión por los tejados.
Al aterrizar con los pies embarrados, me agache frustrado a limpiarme los zapatos y el pantalón, y pensé

Uf- que bien me vendría no haberme metido en este lío.

Termine de limpiar la suciedad que me impregnaba la pierna y sin erguirme para no ser visto y me escabulli a una pequeña zona tranquila y con una buena vista
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Sáb Mayo 03, 2014 11:44 pm

Lugor pudo notar en la voz del eclesiástico su descontento por el retrato. -Tan mal dibujado esta que se podría confundir al altea con un fallen-

Asintiendo con la cabeza escuchó la descripción y el aviso de la posibilidad de que el objetivo estuviese armado y de tener cuidado si se encuentran en un enfrentamiento contra esté. Diäto termino de darles las instrucciones antes de separarse de ellos. Se dio media vuelta y se alejó.

Lugor y Licandra se vieron los las caras y luego pusieron atención en Zeruko -Bien, ya Däito lo dijo, después de todo nos podemos separar. Te lo digo por si quieres aplicar tu plan de separarnos y así cubrir por lo menos un camino distinto antes de llegar a la taberna. O bien podemos ir…- Lugor se extraña ante la actitud de Zeruko con Licandra -…juntos- El joven fallen se acercó a Licandra con tal confianza como si de un Casanovas se tratase -Y este hombre no sabe con quién se mete y en qué mal humor esta últimamente- Pillando lo que el Fallen procuraba y se cruzó de brazos a ver tal show, el cual cuando todos creían que las cosas se estaban poniendo raras, se puso peor cuando casi la besa en la boca, a lo que la cyborg respondió y Lugor pensó en que aquello era una mala idea, no la peor, pero si estaba en la lista de malas ideas. – ¿Lo electrocutara?- Se preguntó divertido Lugor.

Le colocó el dedo en la frente puyándolo con la punta de la uña, Llevando su cabeza lejos de la suya con lentitud y firmeza- Eres lindo al pensarme como mujer, pero no me quieras chiquillo, no soy mujer ni androide, soy una cyborg y te romperé el corazón- Posó su atención en Lugor –Sí, te sacaré el corazón… literalmente- Lugor soltó sus brazos cruzados sorprendido por el nervio que aquellas palabras le produjeron al ver los ojos purpuras entrecerrarse sobre él.

A volar pajarillo- le dijo al Fallen para luego comenzar a andar con la frente en alto y batiendo las caderas de lado a lado y mirando a Lugor con el rabillo de ojo.

Lugor se volvió a Zeruko y subió los hombros con el gesto de la boca torcido –A veces fallas y a veces ganas… con Licandra, se pierde siempre- Se fue detrás de la cyborg al ver que el fallen había tomado la decisión de ir por su cuenta –Y de dónde Licandra ha sacado esas caderas-

Ya en camino, dándose cuenta que la figura femenina de la Cyborg lo estaba distrayendo y pensando que llamaría mucho la atención con su esculpida figura -Sabes, creo que sería buena idea que tomaras tu forma de perro, así pasarías desapercibida-

-No creo que sea buena idea Lugor-

La reacción por lo tajante de la respuesta no se hizo esperar –Tenias tiempo sin llamarme por mi nombre-

-¿Así te llamas no?-

Suspirando –Sí. Pero… en fin, porque es mala idea que llegues como perro a la taberna- Tratando de ignorar la actitud de Licandra.

-No es perro, es loba- El desprecio en su tono se dejó notar –Y es mala idea porque no sabemos si aceptan animales en la taberna- Haciendo a un lado la idea de Lugor, Licandra pareció reflexionar en algo – ¿Qué tan peligroso será este sujeto?-

-¿A qué te refieres?-

-A que, si está tramando algo ¿crees que sería tan tonto como para asistir tan seguido a un lugar como este?-

-Y si es tan tonto ¿de verdad crees que no ande acompañado?-

-Podría ser muy tonto, por lo que podría estar solo- El exorcista se detuvo a pensar un segundo.

-Creo que deberíamos considerar que esta acompañado. No hará daño a la misión, eso nos obligara a estar más alerta-

La cyborg asintió y aceleró su caminar hasta quedar a dos pasos por delante de Lugor, como si anduviese sola.

-Licandra esta extraña desde que llegamos a Eomburg… no, desde que…- Las imágenes pasaron por su mente –Pero, ella me dijo que le había gustado, que no tenía por qué disculparme-

-¿Cuartada?- Preguntó esperando que Lugor ni si quiera se hubiese preocupado en crear alguna.

-¿De qué hablas?-

-Si preguntan, tú eres mi amo y yo tu compañera…- Nada fuera de la realidad -…Estas en la zona para cerrar un negocio-

-Oh, eso- Encontró la oportunidad de tal vez averiguar que le sucede a Licandra –Pareces pensar en todo. Ventajas de ser un cyborg ¿eh?-

La cyborg se detuvo fortuitamente y se le acercó con tal rudeza que podría pensarse que lo golpearía con la cabeza – ¿Es eso lo que soy para ti…?- Le preguntó apretando los dientes mientras solo movía los labios y el dedo golpeaba con fuerza el pecho del exorcista –Parte de tu arsenal… un cyborg-

Ahora si estaba convencido que algo le pasaba a Licandra, ¿arsenal, cyborg?, claro que ella es todo eso. Lugor nunca consideró que Licandra no se sintiera a gusto de ser lo que es, sobre todo porque siempre hace saber que conoce cuál es su destino o por lo menos sabe a dónde se dirige en la vida.

-Pero si…- Algo en el interior de Lugor destelló –Dices eso y te mueres- A continuación las imágenes borrosas sobre una pareja joven aparecieron en su mente, pudo intuir que eran él y Licandra, eran imágenes estáticas, pero transmitían emociones. La pena y compasión por el maltrato al que la cyborg fue expuesta al pasar aquellos dos años en las calles de Eomburg después de que Lugor fue capturado.

Claro que para los demás, los orgánicos, el trato despectivo hacia los cyborg y androides era tan común como las buenas y malas costumbres, en su entendimiento no había de que preocuparse en tratar bien a este montón de cables y circuitos, ellos no tienen sentimientos. Pero ignoran que Licandra siente y padece.

Todo este mal trato perdió importancia para la cyborg cuando Lugor comprendió quien era ella, cuando fue capaz de ver detrás de esa piel y más allá de los circuitos, cuando en su entendimiento se creó la idea de que ella era una persona, que no sangraba y podía hacer cosas asombrosas como transformarse en Loba, pero era una persona, la mejor de todas. –Es una “persona de metal”, y es mi amiga… lo es- Las imágenes, palabras y sentimientos, abrieron paso a una parte de Lugor que Licandra extrañaba.

-…Eres un desconsiderado- El dedo golpeo el pecho.

-Eres un traidor…- Justo cuando el dedo tocaría de nuevo el pecho, la mano del exorcista lo detuvo –Lo siento…- La expresión de sus ojos anunciaba de la llegada de un recuerdo que cambiaría las cosas para bien y la petición de una disculpa.

Licandra liberó con suavidad su mano y de pronto inflo las mejillas se cruzó de brazos y se dio la media vuelta con los ojos cerrados y el mentón en alto – ¿Qué disculpe qué?-

-Haberte olvidado, pensarte como un cyborg más…-

Licandra Abrió sus ojos y sus labios reprimieron una sonrisa.

-Disculpa haber olvidado que eras una “persona de metal”-

Licandra tuvo que contenerse de no brincarle encima después de escucharlo decir aquellas palabras, palabras que tienen un gran significado para ella, por sentirlas como el nombre o sinónimo de la aceptación de su compañero, para ella que él la acepte como un ser vivo es suficiente, que por lo menos una persona la acepta y respeta -¿Y no haberme consultado para unirnos a tu “Nuevo-Viejo hogar”?- Ella se toma en serio la misión, por lo que evita ponerla en riesgo mencionando la a Santa Eclesia.

Comprendiendo cual era el origen de su molestia, Lugor sintió alivio al recordar cómo veía a la cyborg antes de ser capturado por La eclesia -Lamento francamente no haberlo hecho, lamento haberte olvidado- Solo tuvo tiempo para aligerar el peso tomándola de las caderas cuando la cyborg dio un chillido de alegría y se le lanzó al cuello y le estampó un beso en los labios.

-¡Amo tonto cuanto te has tardado en pedírmelo, ahora si lo haremos oficial!- Siendo precavida, habló en voz alta para asegurarse que quien la haya escuchado dar el grito creyera que solo ve a un hombre con su cyborg en modo amante.

Lugor con los ojos desorbitados la bajó apenado –Licandra, compórtate- susurrando.

-¡Ey Lugor!, ¿esas embarcaciones no te recuerdan algo?-

Una sucesión de tiras de imágenes paso por su mente como si fuese un video, entonces la mitad de una sonrisa se dibujó con picardía – ¿Aun vivirá el viejo Vladder?-

-Parece que después que salimos de las calles de Eomburg el anciano perdió el sentido de la vida, se puso más viejo de lo que era y vender frutas sin tener par de pilluelos que le robase una cada día le quito las ganas de continuar en el negocio, al poco tiempo lo encontraron sin vida en su cama-

-Oh, qué triste… crees que…- Licandra lo interrumpió.

-El Dragón Asado, mi señor- mientras se inclinaba delante de Lugor y extendía el brazo.

-Oh el Dragón quemado- El lugar se veía tan común y de baja calidad que el nombre no le iba bien, le quedaba grande según Lugor.

Antes de la pareja entrar vieron a Diäto, mientras parecía hablar con un comerciante, sus ojos se mantenían vigías ante todo lo que pasaba a su alrededor. La zona estaba concurrida, por el momento no había señales de alguien parecido al objetivo. Dentro de la taberna nadie pareció preocuparse por la pareja, todo estaba tranquilo, nada parecía fuera de lo normal. Licandra y Lugor tomaron asiento en una de las mesas desocupadas.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Jul 20, 2014 8:06 pm



Zeruko se subió a una azotea de un edificio cercano. El tejado de madera no parecía muy estable. A cada paso que daba producía un alarmante chirrido que avisaba que podía desplomarse en cualquier momento. Una vez que encontró una zona tranquila, se colocó en una posición agachada para no ser descubierto ni llamar la atención y así poder observar detenidamente.

Desde las alturas Zeruko tenía una posición privilegiada de toda la plaza. Ésta se encontraba en una de las grandes plataformas de madera que había por toda la Ciudad Media, abarcando una gran distancia. La plaza estaba repleta de mercadillos y tenderetes donde los pobres ciudadanos de la ciudad vendían las mercancías que habían logrado obtener gracias al fruto de su trabajo para sobrevivir un día más en la adversa ciudad pantanosa.

Toda la plaza estaba abarrotada de gente, por lo que era prácticamente imposible distinguir a nadie desde arriba, ni mucho menos encontrar alguna pista sobre el escurridizo pagano. Sin embargo fue fuera de la plaza, en uno de los alejados oscuros callejones que daban al mercado donde Zeruko vio algo extraño y fuera de lo normal.

Una extraña figura encapuchada e irreconocible salía por la puerta trasera que daba al callejón de un edificio cercano. El edificio se trataba de una taberna, aunque desde tan lejos no se podía leer el letrero. Quizá se tratase del “Dragón Asado” que había mencionado antes Diäto… Si Zeruko observaba con mayor detenimiento vería como otra figura también encapuchada se acercaba a la primera y le entregaba un paquete sospechoso. Luego la primera le entregó una pequeña bolsa y ambos se fueron. Si Zeruko seguía con la mirada a las figuras vería como la segunda se perdía entre la muchedumbre del mercado al salir del callejón, pero la primera tomó la dirección contraria y entró por un agujero en el suelo que debía de conectar con las catacumbas.

Puede que no hubiese sido nada relacionado con su misión, pero desde luego había sido algo muy extraño por lo que quizá Zeruko debería ir a contárselo a Diäto.

Mientras tanto, al entrar en la taberna, Lugor y Licandra notaron como les envolvía el aroma agrio del Licor de Tonalli, típico de las tierras bajas del suroeste de Gonduar. La taberna, si es que se le podía llamar así, estaba destartalada. La madera que componía la estructura del edificio estaba carcomida, el suelo podrido y repleto de charcos de dudosa procedencia, y en las paredes y techo se podían ver grandes manchas de moho y goteras. Desde luego era el lugar ideal para un pagano.

La pareja decidió sentarse en una mesa desocupada, aunque bastante sucia pues los recipientes y restos de basura de sus anteriores ocupantes todavía estaban esparcidos por el lugar. Los asientos tampoco eran demasiado cómodos y Lugor podía notar como se le clavaban algunas astillas atravesando su ropa.

El local estaba relativamente tranquilo teniendo en que se encontraba en la peor zona de la Ciudad Media de Eonburg. Solo había borrachos ahogando sus penas en los grandes cazos del afamado Licor de Tonalli y degustando los “manjares” del pantano. Sin embargo no había ni rastro de su objetivo, o eso parecía.

Solamente había dos clientes en el tugurio, todos humanos. Uno era un anciano borracho de pelo largo, sucio, encrespado y cano pero con una prominente calva coronando su cabeza. El desgraciado yacía dormido en un rincón de la barra, y parecía que en su enmarañada barba había restos de vómito. En una mesa cercana había otro hombre, más joven, aunque de aspecto tan desaliñado como el del anciano, y cuyo pestilente aroma llegaba hasta la mesa de Lugor y Licandra. Estaba bebiendo a tragos los cuencos de Licor, y cada vez que acababa uno pedía otro. El pobre borracho ya había vaciado unos siete u ocho recipientes.

– ¡Eh, vosotros dos! – Gritó una voz brusca desde la barra. Se trataba de la tabernera. Una fallen con cara de pocos amigos. – ¿Pensáis tomar algo o sois unos gorrones que habéis venido solo a emborracharos con el aroma a Licor? – Desde luego a la tabernera no le había sentado bien que los recién llegados entraran en su local y no pidiesen ninguna consumición. La fallen saltó la barra y se acercó a la pareja. – A ver, ¿qué queréis? Y rapidito, eh, que si no os saco a patadas de mi bar.

Aunque parecía que no había ni rastro del pagano, Diäto había insistido en que frecuentaba este local por lo que quizá Lugor y Licandra deberían intentar hablar con los presentes para ver si eran capaces de sonsacarles algo de información con la que presentarse ante el soldado.

FDI:

Hola a los dos. A partir de ahora yo me encargaré de llevar vuestra aventura. Espero que os lo paséis bien y la disfrutéis. Ahora unos pequeños apuntes. Responderé a vuestra aventura cada 15 días. En ocasiones, si el tiempo me lo permite, y habéis posteado antes de tiempo yo también postearé antes de tiempo para que acelere la aventura, pero si os rogaría que no me presionarais para que lo haga. Lo haré cuando pueda, nada más. De igual manera, en ocasiones, por causas sobrevenidas se puede dar la situación que no pueda postear a tiempo.

Luego, un par de detalles pequeños. Lugor, procura evitar dar por sentado algo pues es el master el que lo tiene que hacer. Me refiero a “Dentro de la taberna nadie pareció preocuparse por la pareja, todo estaba tranquilo, nada parecía fuera de lo normal. Licandra y Lugor tomaron asiento en una de las mesas desocupadas”, tú no sabes si la situación estaba tranquila o si había una banda de Munchkin mafiosos peleándose contra la Yakuza Abha… XD.

En cuanto a Zeruko, te rogaría que hicieses los post algo más largos si no es mucha molestia.

Y luego, una cosa general, cuidad ambos la ortografía y la gramática que la valoro bastante a la hora de puntuar.

Por último, disculpad que sea tan breve el post, pero la situación no daba para más, en un futuro serán más extensos y con mayor contenido.

Eso es todo, que lo disfrutéis y buena caza.


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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Miér Jul 30, 2014 6:02 pm

Mientras Lugor y Licandra tomaban asiento, no podían dejar de notar lo poco concurrido que estaba el local, ¿o será que siempre es así? Solo dos humanos parecían ser los únicos clientes, ¿acaso será alguno de ellos el pagano?

El exorcista reprimió un gesto de desagrado al notar que la mesa estaba sucia, y se movió incomodo en la silla al sentir sus estillas provocarle una incómoda piquiña  en la espalda y muslos. –A donde he venido a parar- pensó incomodo el exorcista. Por otra parte Licandra parecía muy cómoda, incluso actuaba como si ya hubiese estado ahí, no le prestó atención a los restos sobre la mesa solo los hizo a un lado, dio una mira rápida a los alrededores y  noto como Lugor disimuladamente, según él, se tapaba la nariz por un segundo, justo cuando ella pensaba decirle que fuese más discreto, un fuerte hedor que se hacía notar sobre el característico amargo olor del Tonalli le golpeo los sensores olfativos.

-Amo deberías dejar de comportarte como si nunca hubieses estado en un lugar como este, no queremos llamar la atención- Le susurro la cyborg mientras se inclinaba hacia adelante para acercársele.

Lugor se aclaró la garganta y frunció el ceño, tratando de lograr un gesto más serio y suponiendo que si alguien notó su comportamiento, lo olvidaría al ver su “cara seria”, además dejo de moverse sobre la incomodidad de la silla. Comenzó a pensar sobre los dos sujetos que los acompañaban en la taberna. ¿Cómo podría averiguar quiénes son? ¿Cómo acercárseles sin espantarlo? Pero  fue interrumpido por la voz poco amigable de una fémina, casi salta del susto y volteó hacia el origen de la voz. Una Fallen, que con mala cara les reclamaba.

En dos pasos ya la fallen estaba a pies de su mesa casi obligándolos a tomar una orden. Si hicieran a un lado el mal tono, la mala cara con que ella se les dirigía y omitían las amenaza, se podría decir que el servicio era rápido y atento, las bases para un buen servicio tabernero.

De inmediato la experiencia con demonios exorcizados, mujeres caminando por los techos cual araña, niños poseídos comiendo animales, gritos y alaridos se esfumaron de la temple del norgon y los nervios casi lo traicionan por la repentina intromisión de la tabernera- Eeeh, bueno, yooo… Aug- una patada por debajo de la mesa directo a la espinilla lo hace inclinarse hacia adelante.

-¿Oh amo, aun te encuentras mal del estómago?- Dijo Licandra con voz lastimosa.

-Mi amo siempre se harta comiendo Ancas de cresta roja-  En un intento por hacer parecer a Lugor un hombre recio y seguro de sí mismo, y excusarlo por su inicial comportamiento ante la ruda tabernera, Licandra hace mención de un plato que tiene como protagonista las ancas del Gecko de Cresta Roja. Este plato es poco común entre la clase alta de Terra, pero famoso en los bajos fondos por su preparación y sabor único, ademas su fama es elevada por una leyenda urbana que asegura que este plato logro hacer lo que la eclesia no pudo, darle fin de forma misteriosa a una asombrosa e impune carrera de crímenes de un habilidoso y escurridizo pagano de antaño. A este hecho le debe otro de sus nombres: Manjar del Mercenario.

Lugor dedico una mirada rápida a Licandra, recordando a que le debía su fama este plato, y que poderes se le adjudicaban, pues así como al gato negro se le adjudica mala suerte, al Manjar del Mercenario también, pero para los criminales. Entonces el exorcista tomo aire y pregunto a la cyborg – ¿Que beberás?-

-Amo, no consumiré alcohol, alguien debe estar sobrio a la hora de la negociación- Licandra le dedico una mirada a la tabernera y luego a Lugor y el hombre capto la seña.

Este se preguntó a qué le debería la facilidad de adivinar lo que Licandra querría decirle con solo mirarle los ojos, sería por su conexión mental, por lo ocurrido hace unas noches en aquella habitación o simplemente era ella quien lo hacía fácil por ser una cyborg. Entonces actuó aceptando lo que Licandra le pedía en secreto, su tono de voz comenzó a sonar más recio  –Solo será un cuenco tonta, pero haz lo que te dé la gana. En fin…- Cerró los ojos y respiró hondo con un gesto de dejadez. Luego cambio su mirada a una más rustica y despectiva. Le hecho un ojo al borracho viejo y luego dedico una rápida mirada sobre su hombro hacia donde estaba el borracho joven. –Mi cliente y este par de borrachos parecen ser los únicos que frecuentan este lugar…-  Hizo una corta pausa esperando que la fallen lo interrumpiese para responderle aquel comentario y luego continuó hablando mientras dejaba de mirar al joven borracho para ponerle atención a la tabernera -Este muchacho parece querer ahogar sus penas… espero que una mujer nunca me haga llegar a tanto-

Dame un trago de Tonalli, para acompañarlo desde aquí; verlo beber de esa manera me ha antojado un trago- Y debajo de su ropa, sus brazos se erizaban al pensar que el olor agrio y desagradable de aquel licor fuese igual a su sabor.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Lun Ago 04, 2014 4:26 pm

[Hoy termina el plazo para postear, esperaré hasta el jueves para ver si Zeruko aparece, si no, continuaré solo con Lugor, dejando la parte de Zeruko congelada hasta que aparezca]
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Jue Ago 07, 2014 5:11 pm






Lugor Jumther



– A ver, si vienes a primera hora de la mañana, ¿qué narices esperas, ricura? ¿Qué esto esté lleno? Hasta la noche no vienen estos desgraciados a ahogarse aquí, así que, ¿cómo voy a saber de quién mierda me hablas…? – Contesto la fallen irritada y en tono chulesco. – Niñatos mimados de altaciudad… – Murmuró de manera casi inteligible. – Entonces, un cuenco de Tonalli y un Manjar del Mercenario, marchando.

La tabernera se fue, y al cabo de unos minutos vino con un plato de las famosas ancas de Gecko de Cresta Roja, y un cuenco con un líquido burbujeante y espumoso de color verde oscuro. – Aquí tenéis. – Luego, la tabernera se fue a atender sus asuntos.

Así, Lugor y Licandra disfrutaron de unos minutos de tranquilidad mientras el norgon comía ancas de Gecko y bebía licor de Tonalli. Al probar el brebaje se sentía toda una explosión de sabores en la boca. Se podía distinguir fácilmente el regusto ácido y amargo del fermentado de raíces y hongos del pantano, e incluso algún fragmento intacto de la quitina del caparazón del Axakalt, un escarabajo gigante de los pantanos que le daba esa textura pastosa y espumosa. Luego, cuando el licor era tragado notaba como su fuerte intensidad abrasaba la garganta hasta llegar al estómago.

Al cabo de un rato vino la tabernera de nuevo bastante molesta. – Bueno, ¿pensáis pagarme o qué? – Sin embargo, Lugor no tenía ningún terran en el bolsillo. No tenía nada de dinero, por lo que no podía pagar. Al ver que no tenía dinero la tabernera todavía se enfureció más. – ¡Encima venís a robarme, ratas miserables! – Con gran agilidad y sin que ni Lugor ni Licandra pudieran reaccionar les agarró del cuello con una fuerza sorprendente e impropia de los fallen y los sacó hasta a la puerta del local, arrojándolos al suelo, con tan mala suerte de caer en un charco de agua fangosa manchándose de barro y agua sucia. – ¡Asquerosos gorrones, os aseguro que como os vuelva a ver cerca de mi bar os parto el cuello! – Luego escupió al suelo enfadada y volvió a entrar en el bar.

Dïato, que vio toda la escena desde donde estaba observando se acercó a la pareja. – ¿Qué entendéis vosotros dos por actuar disimulando y sin llamar la atención? Venga, levantaos, hay mucho que hacer, esperemos a Zeruko. – Los tres estuvieron esperando durante varios minutos hasta que pasó la hora acordada, por lo que Diäto se impacientó. – ¿Qué demonios le habrá pasado a éste? Hace ya un rato que tendría que estar aquí. – El soldado suspiró. – En fin, no podemos esperarle, tenemos que irnos ya. Seguidme, hablaremos detenidamente en un lugar más tranquilo.

Dïato empezó a caminar entre la muchedumbre del bazar, torciendo a la izquierda para entrar en una estrecha y tranquila callejuela. Luego, continuó andando hasta detenerse en la entrada de una alcantarilla. – ¿Habéis averiguado algo? – El hombre esperó al informe de Lugor y Licandra, luego continuó hablando. – Bien, me he enterado de que el hombre que buscamos es posible que viva en la subciudad. Según he escuchado, tiene una tienda de Voodoo en el Bazar de las Sombras, el “Emporio del Doctor Hustler”. Continuaremos la búsqueda por ahí, así que tenemos que entrar por esto. – Diäto señaló la tapa de la alcantarilla. Luego se agachó y con ambas manos levantó la tapa dejándola a un lado. – Vamos, yo iré primero. – Y empezó a descender por el agujero.

Cuando descendieran Lugor y Licandra por las oxidadas escaleras darían a una estrecha gruta de piedra tallada ya erosionada y escasamente iluminada por candelabros a los laterales. Se trataba de una de las innumerables grutas que recorrían Eonburg por el subsuelo de la ciudad extendiéndose por kilómetros a la redonda y que conectaban con todos los lugares de las Catacumbas y el Bazar de las Sombras. Era un lugar muy peligroso, pues uno se podía perder con mucha facilidad, y en allí se cobijaban todos los criminales y la peor ralea de la ciudad. El escondite perfecto para un pagano.


Catacumbas:


– Muy bien, en marcha. A ver si somos capaces de encontrarlo. Este lugar es un laberinto, y dar con el Bazar de las Sombras puede ser muy complicado y peligroso, estad atentos a cualquier peligro. – Diäto empezó la marcha por las grutas de las Catacumbas. Estuvieron caminando durante horas, y en más de una ocasión Diäto se perdió aunque éste lo negaba e insistía en que sabía perfectamente el camino. Por el trayecto encontraron de todo, desde ratas gigantes, a algún drogadicto o criminal que salía huyendo entre las sombras en cuanto veía al trío acercase. Incluso en una especie de corredor más ancho y abandonado encontraron un esqueleto humano medio envuelto en un capullo de hilos y tela. Diäto se acercó y lo inspeccionó detenidamente. – Arañas necrófagas… Pobre infeliz, una muerte horrible… Es la primera vez que veo que las arañas necrófagas ascienden tanto a los niveles superiores de las Catacumbas… Algo las está atrayendo hasta aquí. Estad atentos, no quiero convertirme en el banquete de esos monstruos. – Las arañas necrófagas eran gigantescas y horribles criaturas devoradoras de hombres que vivían en las profundidades de las Catacumbas.

Las siguientes horas de trayecto transcurrieron con tranquilidad, y no volvieron a encontrar señal alguna de las arañas necrófagas o de otros peligros. Quizá solo se tratase de una cría de araña que se había perdido y llegado hasta allí por casualidad, porque debido a la estrechez de las grutas, una araña adulta no podría cruzar estos pasadizos. Al cabo de un rato empezaron a percibir unos aromas a especias, incienso y otras cosas exóticas. – Parece que hemos llegado, el Bazar de las Sombras, el lugar más decadente y corrupto de todo Eonburg, aquí se reúnen trileros, criminales, drogadictos, traficantes, brujos y todos los desechos sociales de la ciudad. Disfrutadlo, jaja. – Rio Diäto.

Ante ellos se habría un fabuloso lugar. Una enorme plaza subterránea llena de tenderetes, jolgorio, y gente extraña vendiendo y comerciando con todo aquello que estaba prohibido en la superficie. El Bazar de las Sombras era el mercado negro de la ciudad, un lugar ajeno a la ley y el orden, repleto de corrupción y decadencia, y tolerado por la Eclesia. – Ahora toca encontrar el “Emporio del Doctor Hustler”. Estad atentos, y no nos separemos, puede ser un lugar muy peligroso si no vamos precavidos.

Tras un buen rato de busca infructuosa, en un corredor alejado y aislado del Bazar encontraron un cartel de madera en la pared de piedra del pasillo con una máscara tribal de ojos morados y en él un rótulo pintado toscamente en rojo intenso que decía “Emporio del Doctor Hustler”. – Por fin hemos llegado… –  Suspiró aliviado Diäto. – Entremos.

Una vez entraran se encontrarían con una pequeña sala de madera destartalada. Había un mostrador con cosas extrañas, varios muebles de madera y una vieja cama. Todo estaba desordenado, como si alguien ya lo hubiese registrado antes, y no había ni rastro del pagano que estaban buscando. – Esto es muy sospechoso… – Murmuró Diäto. – Busquemos pistas por aquí, a ver si encontramos algo que nos sirva de ayuda. – Y empezó a buscar por todos lados. Lugor y Licandra deberían hacer lo mismo.


El Emporio del Doctor Hustler:


Mientras investigaban, Lugor y Licandra podrían ver cosas muy interesantes. Sobre el mostrador había varias cabezas reducidas de munchkin, muñecos voodoo con alfileres clavados, curiosos tótems de maderas con rostros siniestros, baratijas engañabobos como patas de conejo, herraduras, y cosas todavía más extrañas como una mano de mono. En la estantería había varios libros mal colocados, y otros tantos esparcidos por todos lados, pero había un tomo muy interesante, cuyas cubiertas habían sido rasgadas a cuchilladas y sus hojas arrancadas. En su interior solo había una hoja donde alguien había escrito en sangre “La verdad os hará LIBRES”. Al pie de la estantería, junto a varios libros tirados, había un curioso panfleto. Se trataba del anuncio de la tradicional “Gran Mascarada” que organizaba el Arzobispo Nicholas Strolhemt, el anciano regente de Eonburg, en la Catedral de las Ánimas todos los años y a la que acudían las personas más relevantes de todo Gonduar. La gala sería dentro de pocas semanas. ¿Tendría algo que ver con los planes del pagano? Si continuaba buscando, debajo de la cama encontraría una pequeña caja de madera tallada en mal estado. En su interior había una extraña piedra cristalizada de un color verde fulgurante y una nota con un mensaje imposible de comprender.


Nota en el papel:


HNQ BLZLRNPEQ QE LÑPNXDJLK. LTEKTN L HL RLKZL REH BUEPVN REVNTN. VUEHL BNK HNQ ÑLFLPNQ. LIPE HL FLUHL L HNQ BLZLRNPEQ. EKQEMLHEQ EH VDEFN QNH. CLY OUE LÑLALPHN ÑLPL EH KUEVN LJLKEBEP OUE BNJDEKZL.


EH SUEAN VEKALTDVN.




Parecía un mensaje codificado, quizá Lugor y Licandra deberían intentar descodificarlo. Si alguien se había molestado en encriptar esto podría ser información de gran valor o aportar algo sobre el misterio que se traían sobre manos.

– ¿Habéis encontrado algo interesante? – Preguntó Diäto tras terminar él su investigación.





FDI:
Pequeñas anotaciones:

Continuamos con Zeruko hasta que se reincorpore.

Procura no comprar nada si no tienes dinero que te puedes ver en problemas XD.

En cuanto al mensaje es perfectamente descifrable, lo he codificado yo. Solo tienes que encontrar la manera de decodificarlo pero puedes ser totalmente capaz de hacerlo. Así que si logras descifrarlo conseguirás la información que guarda, sino, te quedarás sin saberla.

Qué disfrutes.

Un saludo,
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Mar Ago 19, 2014 7:42 pm

La respuesta concisa y pesada de la fallen no se hizo esperar, No había nada más que preguntar. Lugor entendió que sus intentos de sacar información no fueron tan efectivos, pues parece que sus preguntas fueron demasiado indirectas como para sacarle información a la susodicha. Por un momento se vio tentado a probar el efecto de este reloj que le entregaron con el emblema de la santa orden, pero de inmediato recordó que sería contraproducente, debían pasar desapercibido.

La fallen se retiró y al cabo de unos pocos minutos llego con el pedido. Lugor sintió como la boca se le hacía agua, y no fue precisamente por la comida, es que tenía hambre.

-¿Y como piensas pagar todo eso?- pregunto Licandra susurrando, mientras el exorcista se quitaba el sombrero para comenzar a comer, se apretaba la cinta del cabello y su lengua humedecía sus labios. Sin despegar los ojos de la comida le respondió-No te preocupes, estaremos un buen rato aquí y cuando esto esté lleno nos iremos sin pagar-

-¿Estás loco?- Si la ciborg hubiese dicho en voz alta, hubiese sido un grito. –A esta fallen le dimos mala espina desde que entramos, mira cómo te ves, mira como me veo, seguro sus prejuicios le han hecho pensar que somos unos fanfarrones inmaduros. No nos quitara los ojos de encima hasta que nos vallamos-

-Nah- Con una expresión de despreocupación en el rostro soltó el cubierto para restarle importancia a las advertencias de su compañera con un gesto de la mano–Todo saldrá como lo planeo- Licandra se sintió con sentimientos encontrados, el Lugor despreocupado y confiado en que sus planes eran infalibles era el Lugor con quien había pasado aquel par de años en las callejuelas de Eomburg, eso la alegraba, quiere decir que el lavado mental se estaba deshaciendo, pero a la vez la preocupaba pues en aquella época la mayoría de los planes de Lugor salían mal y su último plan termino tan mal que fue capturado por la eclesia.

-Esto terminara mal, mejor me preparo y tú también deberías prepararte en lo que termines de comer- Recibiendo como respuesta un  “ujum”.

Los minutos para Licandra fueron largos, pues sabía que esta paz no sería duradera, pero para su compañero esos minutos fueron cortos, cuando escucho la voz de cobro de la fallen recordó a la Señora de Hierro de Ojo de Dioses y el respeto por lo correcto y el cumplimiento de las ordenes y normas le inundaron la mente –Oh, creado… ¿en qué nuevo lio nos he metido?-

La fuerza de la Fallen era sorprendentemente fuera de lo común, si Lugor hubiese tenido tiempo para detenerse a pensar, se hubiese preguntado qué le han estado dando a las mujeres fallen para que tengan tanta fuerza y si las criaban con un odio particular hacia los norgon llamados Lugor. Pero en Lugar de ello solo pudo pensar en los cinco dedos sobre su garganta, que apenas lo dejaba respirar.

La fallen descubrió muy temprano que esta pareja no tenía ni un terran partido por la mitad, y su furia estallo. Pero para suerte de este par la tabernera solo los tomó con fuerza para arrojarlos fuera de su establecimiento.

-¿Alguna orden?- Pregunto Licandra sin ningún problema, pues ella no necesita respirar para hablar. Lo que recibió como respuesta, fue una negativo a través de un crítico movimiento de cabeza. Entonces Licandra dejo caer sus hombros y manos permitiendo que la fallen los llevase a donde fuese.

El golpe fue suave en comparación al que recibió la ciborg en su orgullo, nunca la habían sacado de un lugar sin dar la pelea, pero si hablamos de dolor físico, el que llevo la peor parte fue Lugor al recibir desde casi un metro la caída de la ciborg sobre su abdomen. Cuando se levantaron Lugor se dio cuenta que para “adornar el pastel” él había caído en un charco de barro y Diäto los había observado.


Diäto les convido a seguirlo para esperar al Fallen Zalkos, quien nunca termino de llegar. El soldado se tornó impaciente al llegar la hora acordada para la reunión y tras preguntar que le pudo haber pasado, Licandra le respondió serenamente –Algo serio le debió pasar, antes de separarse de nosotros se comportó extrañísimo conmigo- Volteó a un lado -Ya estoy acostumbrada a despertar tales pasiones en otros y otras, pero ninguno fue tan repentino como este chico- Levanto los hombros y se dedicó a revisar sus uñas. Lugor solo afirmo con la cabeza, lo que la vergüenza le permitió hacer.

El trio dejo la espera y se dirigió hacia un lugar más tranquilo y “privado”, para así Lugor pudiera entregar su informe. – Si queríamos encontrar más informantes debimos llegar más tarde, a estas horas la taberna está prácticamente vacía- el exorcista tomó aire y notó lo diferente que se veía el soldado con el uniforme debajo de la capa – Debiste darnos una de esas- Dijo mientras alzaba su mentón para apuntar la capa -Creo que hubiese ayudado a pasar desapercibido, en mi entrenamiento solo me enseñaron a ser exorcista, no espía y por ignorar eso terminamos metidos de lleno en un charco de lodo frente a la taberna- Otras de las razones por las que Lugor tenía pocos amigos se hizo presente, su forma de decir las cosas de manera directa y sin cuidado, la mayoría de las veces llegaba a ofender sin intensión. Pero no sabría si Diäto se ofendería hasta que él se lo demostrase.

El soldado continúo para dar su informe, y sin lugar a duda la información recopilada por él fue  mucho más completa.

¿Subciudad, el Bazar de las Sombras?, dos lugares que sacuden los recuerdos del Exorcista, el primero, la ciudad donde paso sus años de entrenamientos como exorcista y de donde creía no debió salir hasta que fue entrenado para mejorar sus habilidades. Y el segundo, un sitio conocido por todos, un secreto a voces que esconde todas o la mayoría de la escoria criminal de la ciudad pantano. No es de sorpresa enterarse que el sujeto objeto de su misión se esconda o viva en tal lugar. El soldado se acercó a lo que parecía la entrada a las cloacas y se ofreció a entrar el primero.


Mientras Lugor recordaba, Licandra puso atención al siguiente destino del grupo, una tienda de Voodoo, no cree haber escuchado de ella en los años que anduvo sola por toda la ciudad, y si escucho de ella, seguro fue en un comentario que no valía la pena mover de la memoria volátil.

-Sip, este lugar es perfecto para que cualquier fugitivo se esconda- Dijo la ciborg –Si quieres  los puedo guiar, con mi olfato puedo intentar buscar el rastro de aromas de la tienda de Voodoo- Pero el Soldado pareció no prestar atención, nada diferente a la indiferencia que los eclesiastas demostraban ante ella en los cuarteles de la orden del martillo. La ciborg se cruzó de brazos y soltó un bufido. Lugor notó la situación, se le acercó y le susurro algo al oído que la hizo reír –En los oídos no hay músculos tonto- le respondió en susurro y conteniendo con dificultad la risa.

Recorrieron las catacumbas y Lugor no se daba cuenta que estaban perdido hasta que Licandra se lo hacía saber y cada vez que el exorcista preguntaba si estaban perdidos, Diäto negaba aquella posibilidad, pero siempre volvían al camino correcto. En una de esas retornadas al camino correcto encontraron un cadáver de aspecto siniestro. - No parece haber tenido una muerte agradable- Dijo el exorcista.

Diäto se acercó al montón de huesos y tela, para estudiarlo detenidamente y dar un diagnóstico preocupante sobre la muerte del desgraciado –Ja, Arañas Necrófagas, podría disfrutar ver como una de esas cosas se degusta a ciertas personas- Comentó Licandra con tono despreocupado, mientras parecía distraída estudiando las paredes de la catacumba. Lugor se aclaró la garganta y le dedico una mirada acusadora a la ciborg, esta intuyo la reacción de su amo pero aparentó no darse cuenta.

El grupo comenzó a desplazarse y el cadáver quedaba cada vez más lejos. Lugor parecía tenso después de las palabras de Diäto sobre la araña, pero Licandra lo tranquilizo explicándole que quizás sería una sola araña y probablemente de poco tamaño, pues las catacumbas no eran del tamaño apropiado para que una de tamaño adulto anduviese por esos lares.

Finalmente los humanos del grupo comenzaron a percibir los olores que la ciborg había detectado desde casi el principio del camino. –Con esas narices ya veo por qué no son la única raza dominante en este mundo- pensó la cyborg.

Al llegar a lo que el soldado consideraba el Bazar de las Sombras, este se propuso a darles la bienvenida a manera de broma a la pareja y terminó riéndose, cosa que le tomó por sorpresa a Lugor y Licandra, pues no recuerdan haber visto aquella expresión en su rostro desde que andan con él. Lugor esforzó una sonrisa, ocultando la tensión que le producía estar en aquel nido de criminales, seguro todos tendrían cien escusas para matar a cualquier miembro de la eclesia que se adentrara en aquel lugar. Licandra recordó su época solitaria, y como en aquel entonces, en su forma canina, casi le arranca con sus colmillos el pie a un pobre infeliz que la pateó, creyendo que era un perro callejero común.

Lugor y Licandra no pudieron evitar quedar sorprendidos por el lugar, la demanda era sorprendente y los artículos aún más, artículos que como exorcista quisiera tener y otros más espeluznantes y algunos hasta grotescos. Diäto les advirtió no separarse y andar con cautela y así anduvieron hasta llegar a un pasillo alejado en el que Licandra hizo una mueca recordando cuantas veces se habían perdido en las catacumbas –Aquí vamos de nuevo- pensó la cyborg al creer que se habían perdido otra vez.

Lugor colocó su mano sobre la zona en que recibió aquella puñalada, aquel lugar le recordó no el dolor sentido por el objeto en su abdomen sino los pensamientos que pasaron por su mente en aquel entonces y que tan perdido se sentía en aquel momento.

La exclamación de alivio de la mole relajó al exorcista, Licandra se sintió algo decepcionada, la caminata en la que había visto tantas cosas extraordinarias he interesantes había concluido.-Bueno, manos a la obra- Dijo el exorcista.

Al entrar al lugar todos se percataron del desorden que en aquel rudimentario lugar había. Todos los muebles eran de madera y parecían estar en buen estado. Diäto comenzó a sospechar que algo andaba mal y ordeno a la pareja registrar el lugar y así lo hicieron. Lo primero que captó la atención de Lugor fue una mano de mono, de la que dicen tiene propiedades mágicas de buenaventura y otorga poderes sobrenaturales – ¿Es cierto eso Lu?-

-¿Que están vivos cuando les cortan las manos?- Con otra pregunta respondió el Norgon.

-No tonto- Interrumpió la cyborg -¿Es cierto que si la tocas, la mano se cierra?-

-Que voy a saber, nunca he tocado alguna-

-Pues la oportunidad está a una mano de distancia-

-Déjate de tonterías Licadra. Ponte a trabajar, busca por aquel lado, yo buscaré por aquí-

-A la orden mi querido, supremo y galáctico Amo- Dijo la ciborg en tono divertido mientras se ponía firme y saludaba con la mano en la frente, para luego ponerse a buscar algo fuera de lo común, cosa algo difícil en una tienda de Voodoo, donde todo es sumamente extraño.

-Oh mira un panfleto de la Gran Mascarada, si estamos de descanso para esos días podríamos ir- Dijo la ciborg al encontrar tal anuncio pero Lugor no le presto mayor atención, trataba de alcanzar algo debajo de la vieja cama.

Un libro rasgado aparentemente por un objeto puntiagudo se topó con las manos de la ciborg, y cuando abrió la cubierta, dentro encontró una hoja escrita con lo que parecía sangre -“La verdad os hará LIBRES”, Lugor que crees que…- De pronto fue interrumpida.

-Te tengo, ¡LICANDRA VEN, ENCONTRÉ ALGO!- Lugor se paraba sobre sus rodillas y alzaba un cofre que despedía una luz verde.

-¿Qué será? Déjame ver, déjame ver-

El exorcista no dejo que la cyborg tomara la caja y la destapó, entonces el resplandor dio directo en su rostro y pareció capturar toda su atención, como si lo hubiesen hipnotizado. Voces susurraron en su mente.

CLACK, hizo la tapa de la caja cuando Licandra la cerró, Lugor reacciono casi inmediatamente – ¿Qué te pasó, estas bien?-

Lugor observo a Licandra y luego a Diäto – Por un… momento… creí… ¿Qué ha pasado?-

-No lo sé, te quedaste como bobo viendo la piedra- Y ella le quitaba la caja –Esto como que no te hace bien, déjame revisarla- Cuando Licandra abrió la caja y vio la Luz, no pasó nada, metió su mano y saco un trozo de papel escrito de forma ilegible, lo vio por unos segundo y luego se lo extendió a Lugor -¿Qué es?- pregunto el exorcista quien lo tomo despacio.

-Una nota, parece- Cerro un ojo, mientras que con el otro veía al techo, torcía la boca hacia arriba  y sus dedos tamborilearon su mentón.

-Oh es un mensaje- Dijo la cyborg después de descifrar el mensaje encriptado.

-¿Otro?-

-¿De qué hablas? no hay otro, esa Luz te ha afectado seriamente ¿he?-

-He… sí, no hay nada más, perdona. ¿Qué dice la nota?-

-No son buenas noticias, parece que nuestro amigo ya sabe que lo estamos buscando, alguien le ha advertido y parece que traman algo serio, pretenden terminar algo para dar paso a su algo-

-Háblame claro mujer, no entiendo de que me hablas-

-“Los cazadores se aproximan. Atento a la danza del cuervo devoto. Vuela con los pájaros. Abre la jaula a los cazadores. Enséñales el viejo sol. Hay que apagarlo para el nuevo amanecer que comienza.  El fuego Vengativo”- Recito textualmente la cyborg.

-¿De veras dice, eso?- Con tono de alarma pregunta Lugor

-¿Cuándo te he mentido?- Cuando Lugor le dedico una mirada acusadora la ciborg recordó las veces que lo engaño en su primer paseo juntos por la infranet –Mejor no me respondas ¿le avisaremos a la Mole?-

-Sí, digámosle-

-Guao, que decidido. Cada vez eres más pro-eclesia-  A lo que Lugor le dedico una mirada que Licandra no pudo entender del todo, solo comprendió, que Lugor tenía algo que contarle.

Cuando la pareja se proponía en hacerle saber a Diäto del mensaje, este ya había terminado y les preguntó por sus avances. Licandra y Lugor le comentaron de su descubrimiento de la roca verde brillante y el mensaje encriptado junto a su decodificación y lo que creían que podría ser, además Licandra le extendió el panfleto de la Gran Mascarada y el mensaje de sangre del libro rasgado.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Sep 02, 2014 11:26 pm






LUGOR JUMTHER G.




– ¿Entonces creéis que el mensaje ese le avisa de nuestra llegada? Se suponía que era una misión secreta y hasta esta mañana nadie sabía de ella… Pero bueno, vosotros sabéis, sois los listos aquí… – Diäto se encogió de hombros y cogió el panfleto de la fiesta del Arzobispo. – Esto ya sí es algo más concreto. Seguro que los paganos traman algo… Quizá… Quizá asesinar al Arzobispo. ¡Tenemos que avisarles! – El soldado suspiró. – Pero antes acabemos con esto y encontremos al pagano. Mientras buscaba he encontrado un túnel que lleva a un pasadizo secreto. Puede que haya escapado por allí. Guardad todo esto. – Dijo señalando las pruebas recopiladas. – Y bajemos.

El soldado corrió un mueble y mostró un oscuro túnel labrado a mano en la pared. Luego cogió una antorcha de la tienda, entró por él e hizo señas a Lugor y Licandra para que le siguiesen. Estuvieron descendiendo durante una eternidad por el angosto pasadizo. Una inquietante eternidad que no parecía conducir a ninguna parte más allá del abismo hacia el que descendían. Cada vez era más difícil transitar. El suelo estaba más abrupto, la pendiente más inclinada,  y el suelo resbaladizo por la humedad. De pronto, Lugor se resbaló hacia adelante arrastrando consigo a Licandra y a Diäto – ¡Cuidado! – Gritó el soldado en vano antes de ser arrastrado por el norgon y la cyborg. Continuaron rodando hasta que una abertura apareció al final del túnel y cayeron a una sala desde el techo.

El golpe fue tremendo y doloroso. Al impactar contra el suelo la armadura de Diäto hizo un gran ruido que retumbó en toda la sala con eco. Diäto se incorporó poco a poco quejándose por el golpe y recogiendo del suelo la antorcha. – ¡Guau! – Dijo de pronto. – Nunca antes había visto algo como esto. Debemos de estar muy profundo. – Estaban en una sala con forma de un gran hexágono con las paredes decoradas con extraños e indescifrables jeroglíficos. En la cámara había cuatro salidas que iban en diferentes intersecciones. – Bueno, ¿ahora por dónde vamos? Por donde hemos venido no podemos volver. – El soldado señaló el agujero del techo por el que habían caído. Luego se acercó a las cuatro salidas. – Vamos por ésta. – Indicó la salida que estaba más a la derecha de las cuatro. – Por aquí corre el aire, eso significa que tiene que haber una salida.

Los tres estuvieron durante horas recorriendo galerías y galerías, perdidos, y sin ninguna pista del pagano. Sin embargo, parecía que la búsqueda del fugitivo había quedado en un segundo plano. La prioridad era encontrar una salida de ese laberinto. Conforme pasaba el tiempo, Diäto se empezaba a poner más nervioso, y Lugor y Licandra cada vez más inquietos. Sentían algo extraño. Sentían como una presencia que les acechaba desde las sombras. Como si algo o alguien les estuviesen siguiendo y espiando. Pero a por delante y por detrás solo había sombra, oscuridad, nada más. La antorcha de Diäto cada vez brillaba con menos fuerza, le quedaba ya poco tiempo para apagarse.


Galerías y pasadizos:






Llegaron a otro cruce de caminos. Pero esta vez Diäto no supo por dónde ir, hacía ya rato que había perdido el rastro de la brisa. De pronto de oyó un fuerte golpe a lo lejos. – ¡¿Qué ha sido eso?! – Bufó el soldado mientras desenfundaba su espada. De nuevo, todo parecía estar tranquilo, sin rastro de nadie. Diäto giraba sobre sí mismo mirando en cada una de las bifurcaciones que tomaba la intersección, pero solo había oscuridad. Otra vez sonó el golpe. –¡¿Quién anda ahí?! – Gritó el soldado no muy inteligentemente. El silencio fue la única respuesta que halló.  El soldado estaba cada vez más perturbado.

Otro golpe. Y otro después. Y al fondo, entre las sombras se pudo ver algo arrastrándose en la oscuridad. No se veía bien, estaba oscuro. Pero no era humanoide. No era nada conocido por los presentes. No tenía forma. Fue un segundo. Apareció y desapareció. Sin dejar rastro. Una sombra en la oscuridad. Otro golpe, en otro de los corredores. De nuevo, la figura arrastrándose. Y de nuevo, desapareció sin dejar rastro, como una mera ilusión.

Pero Lugor vio algo más. Él pudo ver algo diferente. Vio como la figura le miraba directamente a él, vio con claridad como unos ojos rojos brillantes se clavaron en él y le escrutaron más allá de lo físico. Era una mirada que penetraba en lo más recóndito del alma. Una mirada que le hablaba en una lengua antigua e incomprensible. Una lengua muerta y perdida en los tiempos. Unas palabras sin sentido que penetraban los oídos del norgon, y se repetían sin cesar dentro de su cabeza. Podía sentir como el mareo y el terror le inundaban, y el cuerpo le fallaba. Eran unas palabras terroríficas, unas palabras de muerte y oscuridad.

– ¡Corred! – Gritó Diäto despertando a Lugor de su trance. – ¡Por lo que más queráis, corred! – El soldado empujó a Lugor y Licandra en la dirección contraria y empezó a correr todo lo que pudo intentado huir de la oscuridad que se acercaba. Corrieron y corrieron, mientras a sus espaldas se oía los golpes arrastrándose. Corrieron durante minutos, minutos que parecieron una verdadera eternidad. Corrieron hasta que no pudieron más. Corrieron hasta casi desfallecer del agotamiento, ahogados, cansados. Los golpes habían desaparecido. Habían despistado a lo que les estuviese siguiendo.

– ¡¿Qué demo… demonios era e… eso?! – Dijo jadeando Diäto mientras yacía sentado en el suelo. – Te… Tenemos que encon…trar una salida de esta mierda….ya… O moriremos a…aquí. – Una vez el soldado se hubo recuperado, se incorporó. – Venga, vamos, antes de que nos vuelva a encontrar. Y de nuevo empezaron a caminar durante otras horas, en tranquilidad, aunque inquietos. Sabían que ese ser les seguía acechando en las tinieblas.

Al cabo de un rato dieron a una gran y enorme sala, cuyas paredes y techo se perdían en un mar de sombras y oscuridad. Era una sala antigua, muy antigua. Mucho más antigua que los pasadizos que habían cruzado. Había columnas gigantes columnas que se alzaban al infinito. Diäto a la cabeza empezó a caminar antorcha en mano explorando el lugar. No había ningún indicio de salida. Todo estaba tapado por las tinieblas. Durante un buen rato caminaron de un lado a otro sin encontrar las paredes. La gigantesca sala parecía no tener fin. Diäto se paró al pie de una columna y se sentó sin dejar de vigilar cualquier posible amenaza. – Descansemos un poco, será lo mejor… Tengo algo de comida. Así recuperaremos fuerzas… – Entre su capa y su armadura llevaba una pequeña alforja de la que sacó un poco de pan duro y cecina de banthor seca y raída, dándole un poco a cada uno. Luego sacó una cantimplora, tomó un buen trago y se la pasó a Lugor y Licandra. – No es mucha cosa, pero tendrá que valer… Menuda suerte ha tenido Zeruko al perderse… El por ahí arriba correteando y brincando, y nosotros atrapados en este infierno… En fin… – El soldado suspiró. Una vez terminaron de comer, se volvió a poner en marcha. – Venga, continuemos.


Gran Sala de Columnas:




Durante cerca de una hora continuaron explorando la gran sala de las catacumbas tranquilamente. Sin embargo, el golpe volvió a sonar retumbando en toda la sala. –¡Joder! ¡Joder, joder! – Maldijo Diäto. – ¡Corred! – Y de nuevo empezaron a correr huyendo de su perseguidor. El golpe volvió a sonar. Y luego otra, y otra. Cada vez estaba más cerca. Más golpes se oyeron. De todas las direcciones, acercándose más y más al grupo. Cada vez era más fuerte y más rápido, estaba al caer. Y de pronto…. De pronto el ruido desapareció, y volvió el silencio. Un silencio aterrador. Un silencio alarmante. Un silencio en el que no se podía confiar. La brisa empezó a soplar levemente. Luego más fuerte. Y una niebla emergió de la oscuridad rodeando poco apoco al Diäto, Lugor y Licandra. Acariciándoles en un confortable abrazo. Luego, la antorcha se apagó y la oscuridad se apoderó de todo. No podían verse entre ellos pese a estar juntos. Estaban sumidos en las tinieblas.

Y se empezaron a oír movimientos. – ¡Chicos, ¿sois vosotros?! – Gritó Diäto confundido. No estaban solos en la sala. Se oía a grandes y pesadas figuras arrastrarse por el suelo. Se sentía su presencia. Pero era una presencia totalmente diferente a la anterior. Lugor no sentía la sensación que sintió al ver al otro ser. Con estos no sentía nada. Se trataba de alguien o algo totalmente diferente. Para bien o para mal. De repente, Lugor sintió un fuerte pinchazo en la espalda, y Licandra también. Un pinchazo doloroso, aunque un dolor que duró poco, muy poco. Lugor notó como se le iba la cabeza poco a poco hasta perder la conciencia. A Diäto le debió de pasar lo mismo, pues se oyó un fuerte golpe metálico chocar contra el suelo. Licandra parecía que resistía mejor, quizá por su sistema cibernético, pero fuese lo que fuese le acabó afectando igual, y calló desconectada o inconsciente, o lo que le ocurriese a los ciborgs.

Solo se respiraba tranquilidad. Una dulce y caliente tranquilidad, como el sueño de un niño en su cuna. Poco a poco Lugor se fue despertando. Veía todo borroso y sentía dormido todo su cuerpo. Estaba mareado, y su cabeza le daba vueltas. Licandra también empezaba a despertarse. Al cabo de un rato Lugor recuperó su vista. Una leve luz inundaba la sala. O la cueva. O lo que fuese donde estaban. La luz venía de unos nodos luminiscentes pegados al techo, pero no era posible distinguirlos. Poco a poco comenzaba a sentir su cuerpo, inundándole un fuerte dolor en sus extremidades y en donde había recibido el pinchazo antes. Instintivamente intentó moverse, pero no podía. Licandra tampoco. Estaban… Estaban envueltos en un capullo de tela, pegados a la pared de la cueva. Toda la gigantesca cueva estaba recubierta de telas, y había más de esos capullos por todos lados. – ¿Ehhh… Dónde… Dónde estamos?… ¿Qué ha pasado? – Murmuró una voz débil y seminconsciente. Era Diäto, estaba cerca, y al igual que ellos estaba mareado y desorientado.

De pronto, la tela empezó a vibrar, y se escuchó arrastrarse a una figura pesada… El sonido iba acompañado de una especie de gruñido seseante y horripilante. Finalmente apareció de un enorme agujero en la pared. ¡Era una araña gigantesca! De unos cinco o seis metros de ancho y unos doce de largo. Era una auténtica bestia. Una araña necrófaga adulta. Se acercó reptando a gran velocidad por la tela mientras movía sus grotescas mandíbulas haciendo ese sonido seseante. Llegó hasta donde estaban Lugor, Licandra y Diäto para coger a una cuarta figura envuelta en otro capullo de tela.


Arañas Necrófagas:





Con sus garras delanteras lo cogió. – ¡No! ¡No! ¡NOOOOO! – Gritó el infeliz. Si Lugor se fijaba más en su cara le resultaría familiar. ¡Sin duda era el pagano que estaban buscando! Parece que en su huida había corrido la misma suerte que ellos y había sido atrapado por las arañas, y ahora iba a ser su comida. Mientras gritaba, la araña lo acercó a su mandíbula, y empezó a comerlo por el abdomen. – ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHH! – Gritó el pagano mientras los dientes de la bestia le habrían su barriga y un repugnante reguero de sangre y vísceras caía sobre Lugor y Licandra. Finalmente dejó de gritar y fue devorado por la araña dejando solo un rastro de huesos rotos.

Una muerte horrible. Una segunda araña necrófaga apareció, y fue directamente a por Lugor, Licandra y Diäto. Ésta también parecía hambrienta y el grupo iba a ser su comida. Se acercó rápidamente deslizándose por el techo hasta colocarse sobre la cabeza de Lugor y se dispuso a devorarlo. Tenían que hacer algo. Tenían que buscar la forma de librarse de su envoltura para poder salir. Y tenían que hacerlo ya si no querían tener una muerte tan horrible como la del infeliz pagano.




FDI:

A ver si encuentro alguna imagen para Diäto, que el pobre está huerfanito... Respecto a las imágenes de los lugares es más o menos una aproximación, no son exactamente así, sino que son como aparecen descritos en el texto, pero la imagen ayuda a contextualizarlo mejor.
Y un último apunte, aunque no cometes muchas faltas, se te escapa algún acento, y lo que es más importante, alguna vez que otras cambias las “c” por las “s”. Este fallo sí es más grave y baja más la nota.




Última edición por Maximilian Stenkerk el Mar Abr 07, 2015 10:48 am, editado 1 vez
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Miér Sep 17, 2014 11:22 pm

Diäto no pareció del todo convencido con la interpretación que Lugor y Licandra le dieron al mensaje codificado, y con razón, pues el hombre tenía claro algo que la pareja dejo pasar y eso era: la misión hasta la mañana de ese día era secreta. – No se me informo con claridad que la misión era secreta- Internalizó el exorcista.- Lo más seguro es que supusieran que yo lo entendería así, en fin…- A todas esta, consideró que la misión fuese secreta, entonces el mensaje no se referiría a ellos como cazadores, entonces el Altea tal vez sería una especie de anfitrión esperando a “los cazadores” o esperando órdenes para guiarlos a su presa. Pero todo esto ahora no tiene mucha relevancia, es necesario terminar la misión original, capturar al pagano.

Lugor no sintió mayor preocupación por la conclusión a la que llego Däito, un presunto atentado hacia Arzobispo; pero cuando se asomó al hoyo en la pared sintió como su aura era levemente afectada por algo proveniente del allí dentro, causándole una preocupación mayor. Era seguro que Diäto no le prestaría atención, pues el soldado es incapaz de percibir tan imperceptibles cambios.

El exorcista durante un segundo pensó como escapar del hecho de entrar allí, pero su esfuerzo fue inútil, así que se adentró como quien mete la cabeza a un hoyo completamente oscuro. El camino era tan irregular que al exorcista se le hacía cada vez más difícil mantener el equilibrio -¿Estas bien?-  Pregunto la Cyborg mientras su amo hacia un traspié y notaba como la humedad del suelo le hacía difícil mantener el equilibro.

Lugor estaba convencido que en cualquier momento resbalaría, por eso pensó en la manera de no arrastrar a sus dos compañeros, y justo en el momento que se daba cuenta que no había manera de evitar arrastrarlos, sus pies resbalaron – ¡Cuidado!- El Soldado también grito la advertencia.

Después de un breve deslizamiento, Diäto cayó como una caja de metal pesado, Licandra no pudo hacer más que caer como gato y sonreír satisfecha por salvarse de un golpe menor, pero innecesario, pero la cara de Lugor fue a dar a sus glúteos empujándola y haciéndole golpear el rostro contra el suelo. Lugor saco su rostro y acomodó sus anteojos después de una breve pausa de entre las posaderas de la Cyborg –Que suave- Pensó con picardía –Gracias, por estar siempre donde se te necesita, cielo- Le guiño el ojo mientras le tendía la mano para ayudarla a levantarse. La cyborg solo le dedico una mirada de desprecio y una medio sonrisa mientras le tomaba la mano.
La pareja estaba de acuerdo con el soldado cuando este comentó lo profundo que estaban y que no sería posible salir por donde llegaron, de todas maneras seria necesarios seguir adelante, quizá al continuar, encontrarían pistas sobre el pagano y lo que trama hacer.

-Tal vez Licandra pueda ayudarnos- Dijo Lugor a Diäto cuando preguntó qué hacer, Pero Licandra se encontraba muy interesada en los jeroglíficos y después de Lugor pedirle ayuda dos veces seguidas sin encontrar respuesta el soldado encontró una señal para escoger por dónde ir, y parecía muy lógica. Pero este camino los llevaría a un destino oscuro y peligroso.

-¿Por qué no ayudaste?-

-Te estas acostumbrando mucho a mis utilidades Lugor- respondió la cyborg distraída con el entorno.

-¿Acostumbrando? Estamos en un lugar completamente desconocido y oscuro…- El exorcista era incapaz de decir qué, pero sabía que algo le había distraído, algo no inquietante.

-¿De verdad crees que dejaría que te adentraras a algún lugar del que no pueda sacarte, o por lo menos facilitarte la salida?-

-Ah ya veo, Sabias que Diäto escogería este camino- Dijo un nervioso Lugor.

Mientras más adentraban en aquel camino, se preguntaban con más frecuencia si lograrían salir de aquel lugar. Lugor comenzaba a sentir cada vez más como se perturbaba el plano espiritual de aquel lugar, una presencia desde las sombras comenzó a inquietarlo. Los oídos y el olfato de Licandra estaban atentos a los ruidos casi imperceptibles y al hecho de que pronto se quedarían sin la fuente de luz: la antorcha de Diáto.

Al llegar a otro cruce el nerviosismo de la mole se le veía a flor de piel, eso puso a Lugor mas intranquilo y a Licandra mas alerta, si este hombre se hacía presa del temor, las cosas podrían empeorar. Dos golpes se oyeron antes de que Diäto cometiera un error, si había duda de si quien o que los seguía sabia con claridad donde estaban ellos y si estaban asustado, ya estaban aclaradas. –Lugor invoca tus cadenas, que estas cosas nos rodean- Advirtió la cyborg tras el cuarto golpe.

-No, no entres en plan de ataque, no vemos en la oscuridad, no nos servirá de nada tu látigo ni mis cadenas si no vemos- Dijo decidido el exorcista.

-Diäto guarda tu espada, tranquilízate, estamos en desventaja total, si usas tu espadas podría ser peor, nos podrías lastimar inclu…- Un quinto golpe y una silueta en la oscuridad lo interrumpió, y casi al instante la figura desapareció.

La figura reapareció y ojos rojos miraron a Lugor, lo miraron más dentro de sí, la sensación de invasión perturbo al norgon, sintió como la seguridad lo abandonaba, sintió como un intruso invadía su espacio espiritual, luego las palabras, las palabras desconocidas inundaban su ser, sus sentidos. No era uno de esos mensajes que iban y venían como residuo del lavado mental que su padre le hizo cuando niño, sino uno externo que invadía desde afuera con un detalle peculiar, para Lugor esas palabras eran inentendibles pero pudo percibir una intensión maligna y amenazante.

El grito del soldado exhortando a la huida despertó al norgon, sintió como si cayera desde lo alto, pero aun así no se movió, aun aturdido por lo que sea que le hizo aquella misteriosa figura, necesito de un empujón de parte de Diäto para comenzar a correr, Lugor y Licandra se contagiaron con razón del temor del soldado, corrieron y corrieron, no sabrían decir si fueron horas o minutos, solo saben que corrieron por sus vidas y esa fue la carrera más larga que habían corrido desde que tienen uso de razón.

Por fin dejaron de escuchar el arrastre de los golpes, pero eso no tranquilizo por completo a Lugor y Licandra. –Es… dif…fícil saberlo- Respondió el extenuado Lugor.

-Por supuesto, si nos quedamos, moriremos – Licandra como buena cyborg, no mostraba cansancio alguno.

El grupo se puso en marcha y otras horas pasaron sin encontrar nada, hasta que llegaron a un lugar inundado de sombras, aparentemente muy amplio, ya que no pudieron descubrir que tan lejos estaban las paredes a pesar de dedicar un buen tiempo a encontrarlas y buscar una salida. Lugor percibió una vibra antigua en este lugar, incluso más antigua que la de los pasadizos de donde llegaron. Diäto pareció rendirse al cansancio y al hambre, se sentó al pie de una columna que era devorada por la oscuridad desde las alturas y saco unas pocas provisiones de las que solo consumieron él y Lugor.

-¿Qué suerte ha tenido he? ¿De verdad crees que solo ande por allí saltando de un lado a otro? Me suena que a desertado- Preguntó Lugor, envidiando la suerte del fallen.

Continuaron la exploración y la tranquilidad regresaba poco a poco. Pero esta no les duro mucho, el eco del golpe recorrió toda la sala, Licandra y Lugor se alertaron – ¿¡De nuevo!?- pregunto asustado el exorcista.

-¿Esto es una broma, que haremos Lugor?-

-¡Correr!- Dijo Lugor al mismo tiempo que el soldado y sin dudar ni un instante, el grupo dio la carrera hasta que el golpe se convirtió en varios golpes. De un momento a otro parecían estar rodeados, el sonido desapareció de repente y eso no fue preocupante, Lugor no pudo percibir nada, y eso lo preocupo aún más, no podía percibir si quien o que los rodeaba tenía buenas intenciones. Para empeorar la situación, una misteriosa neblina comenzó a emerger y la antorcha del soldado se extinguió. No se veía nada, absolutamente nada.

- Licandra no te muevas- Ordeno Lugor al escuchar la pregunta nerviosa de Diäto.

-No soy quien se mueve-

Licandra escucho un grito ahogado y luego alguien cayó cerca de ella – ¿Lugor, estas bien?-

Al mismo tiempo un golpe parecido pero más pesado y metálico cayó un poco más lejos de la cyborg –Esto no está bie…- Un pinchazo le dio por la espalda, al principio no sintió mayor efecto, -EY, QUIEN ES, QUE DEMONIOS ES LO QUE QUIERES- grito mientras giraba a todos lados en guardia –NO SEAS COBARDE Y MUESTRATE, VAMOS AQUÍ TEN… TENGO… UN…- Algo comenzó a hacer efecto en sus sistemas y de pronto –HIJO DE PUT…TA- cayó rendida sin poder dar lucha.

Lugor comenzaba a despertar, sentía como si hubiese dormido una profunda y relajante siesta, poco a poco recuperaba su visión y le extraño aun conservar sus anteojos, todo le daba vuelta, la desorientación era enorme. Licandra estaba también despertándose cuando escucho igual que Lugor una voz débil y forzada.

-¿Diäto eres tú?- preguntó Lugor esforzando la voz.

-¿Estas bien Lugor?- preguntó Licandra.

-No puedo moverme, estoy envuelto en algo-

- ¿Yo también. Quien habrá sido?

-Oh, creo que pronto lo sabremos- Lugor comenzó a escuchar algo arrastrarse junto a un sonido seseante.

-¡Ooh no, por el Divino creador, que clase se bestia es esa!- una enorme bestia, de muchas patas y ojos, colmillos enormes y de un tamaño espantosamente enorme.

-Eso Lugor, eso me hace dudar que tan cuerdo esta tu creador, ¿cómo crea criaturas como esa?-

Desde su capullo Lugor siguió a la bestia con terror. La araña se acercó a otro capullo  que estaba cerca de ellos y lo tomo, entonces quien estaba envuelto comenzó a gritar. Lugor a verlo de inmediato le pareció conocido – ¿Sera…?- Dudó sorprendido –OH CREADOR, ES EL, ÉL… ÉL PAGANO-

Licandra se sorprendió al ver donde estaba el objetivo de su misión. La araña comenzó a darse su festín y las vísceras y sangre saltaron por todas partes, la pareja no se salvó de ello y quedaron repletos de sangre. Pero aún faltaban invitados a la fiesta, una segunda Araña Necrófaga apareció -Valla, valla, ¿Que es peor que una Araña Necrófaga…? Dos arañas Necrófagas- Dijo Licandra. Al parecer su banquete serian ellos y comenzaría con Lugor.

A Licandra le pareció que Lugor se tardaba mucho en reaccionar por lo que comenzó a gritarle para que reaccionara o para que la Araña se interesara en ella, cosa difícil, pero valía intentar. Si Lugor reaccionara a tiempo Invocara su técnica Cadenas: Fantasmas de fuego, esperando que el fuego de las cadenas quemen la tela de araña y atarse de alguna extremidad, o colmillo del monstruo para hacerle daño y a la vez no caer precipitadamente al suelo. Si todo sale como planea, al caer en el suelo invocara sus cadenas de plata, y golpear con la cadena el capullo de Licandra para liberarla

FDI:

Accion 1:
Sub-acción 1: Invocar Tecnica Cadenas: Fantasmas de fuego
Sub-acción 2: Atar a la Araña con cadenas de la técnica Fantasmas de Fuego.

Accion 2:
Sub-acción 1: Invocar cadena de plata en cada mano
Sub-acción 2: Golpear al capullo de Licandra.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Miér Jun 17, 2015 5:18 pm

Lugor Jumther. G



Lugor invocó con éxito su espectro de fuego con sus cadenas llameantes, emergidas desde las manos del norgon para liberarse del capullo, mientras la monstruosa araña lo cogía entre sus garras y lo acercaba a sus fauces. Su estrategia pareció funcionar y las llamas de sus cadenas empezaron a incinerar el capullo a la altura del muslo, quebrándolo. Las cadenas, al intentar atarse a la extremidad de la araña fallaron, solo rozando las garras, pero el mero tacto fue suficiente acción para quemar a la bestia.

A causa del dolor, la araña emitió un horripilante y agudo chillido que perforó la cabeza de Lugor y afectó a los sensores auditivos de Licandra. El monstruo soltó el capullo en llamas cayendo al suelo y quebrándose permitiendo a Lugor zafarse de sus ataduras. Sin embargo, el norgon no salió indemne del golpe. Las llamas que habían quemado parte del capullo también habían quemado la ropa y la piel de Lugor  la altura del muslo. El dolor y el escozor eran inmensos, y si Lugor miraba a su pierna izquierda podría ver una fea quemadura roja y supurante. Por el aspecto debía de ser una quemadura de segundo grado.

La araña continuaba gritando, y mientras huía marcha atrás por el techo lanzando estocadas al aire a modo defensivo, para finalmente escabullirse entre las sombras de la cueva. Ese era el momento para liberar a Licandra. Lugor se acercó a ella torpemente, pues, la herida en la pierna y el dolor le impedían erguirse ni caminar rápido. Más torpe fue a la hora de intentar liberarla. Pese al dolor pudo concentrarse lo suficiente para invocar las cadenas de plata intentando romper el capullo de la ciborg.

Sin embargo, la otra araña, que había acabado con el pagano y se disponía devorar a Hiäto, al ver como Lugor hería a su hermana y ésta huía, dejó caer el capullo del soldado y se abalanzó hacia Lugor reptando a una velocidad aterradora por el techo. Antes de que el norgon pudiese acabar de romper el capullo de Licandra o reaccionar ante la abominación que se cernía sobre él, la araña le pegó un fuerte golpe su apéndice principal lanzándole varios metros por el aire y estampándole contra la pared rocosa de la cueva.

El impacto fue tremendo. Tremendo y doloroso. Lugor pudo notar como se le partían varias costillas, como sufría una fuerte contusión en su brazo derecho dejándolo totalmente inmovilizado, y como se daba un fuerte golpe en el lateral de la cabeza, provocándole una brecha sangrante. El golpe de la cabeza fue tan grande que le provocó un entumecimiento y un fuerte mareo. Le daba todo vueltas y se sentía muy desorientado.

La  araña se abalanzó contra Lugor para rematar a su víctima y devorarla. Mientras, Licandra permanecía atrapada en el capullo, aunque este ya tenía una gran hendidura y su estructura se había debilitado. Quizá podría intentar romperlo con sus propios medios.Diäto a su vez, sin perder la calma, intentaba romper sus medios el capullo en el que estaba atrapado.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Dom Jun 21, 2015 12:45 am

-Insensato, desesperado ¿Cómo eres capaz de invocar tus cadenas de fuego tan cerca de tu cuerpo?- Decía la cyborg mientras forcejaba para salir, aprovechando la fisura que Lugor le produjo al capullo con sus cadenas de plata.

-Dio resultados ¿no?-

-No muy buenos para ti- Le reprochó la cyborg.

-Esperaba hacerlo con gracia- Bromeó el Norgon con un gesto de dolor y tomándose la pierna

-Pero venga, que esta será una marca de guerra-

-Eso si salimos en una pieza de este lugar-

-Cierto, este agujero es espantoso- El Norgon sintió como la espalda se le enfriaba al sentir un escalofrió calarle hasta la nuca al ver como Licandra cambiaba de expresión. La cyborg antes de preguntarle a Lugor que tiene que ver un montón de agujas con ese lugar, observó con sorpresa como la araña que se cenaría a Diäto, lo había dejado en paz y se les acercaba con una velocidad impresionable.

Lo siguiente ocurrió tan de prisa que no le dio tiempo de escuchar el grito de Licandra, pero si vio sus labios moverse. Por fin, cuando se decidió voltear a ver detrás de su espalda, apenas pudo dar un traspié que no terminó, una de las patas delanteras de la  araña lo arrojó varios metros al aire hasta que se encontró con una rocosa pared, para bien o para mal, al caer al suelo sintió como sus costillas le dificultaban la respiración y le producían un dolor agobiante, la cabeza le daba vueltas, todo se veía borroso, y la desorientación se hizo presente.

-¿En la habitación, en, la sant… sede, el “techo”? si, en el techo- Un desorientado Lugor se preguntaba dónde estaba y sin darse cuenta se dijo que estaba en el techo de aquel lugar, cuando quiso decir que estaba en el suelo.

-¡Quiero a mi mamá!- Se dijo finalmente, cuando el niño abandonado y asustado de Lugor afloró, al verse con certeza en el futuro inmediato devorado por la araña.

Ver a su amo volar por los aires y sus anteojos por otra parte, le trajeron el recuerdo de su primera pasada por la infranet, sin embargo, esta vez estaba más preocupada, pues esto estaba pasando en la realidad -¡Norgon insolente, niñato de mierda, no te rindas que aún nos falta mucho por hacer!- Gritó la cyborg al ver como Lugor parecía un ratón mal herido y acorralado a punto de ser devorado por la araña.

-¡Mal nacido, no me hagas fallar en mi promesa, levántate, levántate soldado de mierda, has valer los años de entrenamiento de la puta eclesia!- La desesperación de la parte viva de la cyborg opacó casi todo protocolo programado para actuar en momentos de alto riesgo.

-¡Lugor, llámalo, tienes que hacerlo, llámalo!- Los grito de Licandra eran muy elevados, y en su desesperación no dejaba de dudar si estaba dándole el mejor consejo, pero todo fuese por salvarle la vida.

-Llámalo, llámalo… llámame, llámame…- Tal vez era la voz de Licandra, pero en la cabeza sangrante se escuchaba una voz difícil de definirle sexo, pero sin importar a que genero pertenece la voz, el exorcista, sabia según las circunstancia que o quien debía llamar.

-¡No, no quiero, no me gusta mamá, él es feo!-

-Vamos mi amor, debes hacerlo- Decía la mujer que le daba la espalda al exorcista sentada en una silla junto a una humilde mesa de comer, el anciano sin camisa, que le daba la espalda a la mujer se volteó y traía en cada mano una tasa de algún liquido humeante, al fondo una canción algo extraña pero relajante sonaba. Lugor sabía que ese anciano era él, con el costado vendado y con una barba blanca que le daba hasta el pecho. –El Sr. De los helados, él es frio y me da dolor de cabeza cada vez que le hablo-

-Pero él te dará helado gratis mi corazón- Dijo la extraña mujer mientras tomaba un sorbo de la tasa caliente.

-Lo pensare mamá-

-A esto le falta calentar, esta tibio, mira- La mujer se levantó y le comenzó a dejar caer el líquido contenido en la tasa sobre la cabeza del anciano Lugor, era espeso, de un color imperceptible y comenzaba a desplazarse por el costado de su cabeza.

-Si mamá, esta como la sangre, a ti te gusta caliente como ella invisible- “Ella invisible” seria Licandra quien se recalienta al durar mucho tiempo en este estado.

Justo cuando Lugor vio al “Anciano Lugor” sacar la lengua rosando la comisura para probar el líquido derramando por un costado de su cabeza y ahora deslizándose por la mejilla  se despertó; todo aquello, desde el momento que comenzó a ver la mujer que le daba la espalda hasta el líquido tocando la punta de la lengua del anciano, había sido un sueño, aún estaba desorientado, los gritos de Licandra, indicándole hacia donde apuntar, le llegaban casi claros, así que sin pensarlo mucho, comenzó a buscar las palabras necesarias para llamar al “Sr. de los helados”, si, al "Señor de los Helados".

Con la voz casi privada por el dolor de cabeza y costillas -Señor Heraldo del fin, ven a mí, desafío tu poder a dominar mi ser, ríndete, que vencedor seré…- Lugor se volteó y dejó su cuerpo puesto en la dirección que le indicaba Licandra, preparandose para liberar la energía espiritual, la acción de la cyborg fue consecuencia por ver a su amo sangrar de la cabeza y no llevar sus anteojos, por lo que intuyó que no podía ver bien. Si la invocación de la técnica Títere a tu Titiritero resultaba con éxito, el rayo de energía espiritual tendría como objetivo la araña.

Mientras la Cyborg gritaba, intentaba zafarse rompiendo el capullo, activando sus garras de manos y pies. Si logra liberarse su plan es liberar a Diäto y luego salvar a Lugor.

FDI:
Acción 1:
Sub acción 1 (Lugor): Ejecutar Títere a tu Titiritero +
Sub acción 2 (Licandra): Activar garras.

Acción 2:
Sub acción 1 (Licandra): Romper Capullo +
Sub acción 1 (Licandra): Correr hacia Diäto.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Vie Jul 10, 2015 6:22 pm






LUGOR JUMTHER G.




Lugor logró llevar con éxito su técnica y un rayo de energía fantasmal emanó de su cuerpo en dirección al terrible arácnido. Si bien el disparo no fue preciso debido al estado de Lugor, la bocanada de energía logró impactar sobre la araña necrófaga antes de que se terminase de abalanzar sobre él y devorarle.

El rayo golpeó a la araña en su lado izquierdo pero fue suficiente para destrozarla, explotando su costado. Decenas de trozos de carnes, sangre, vísceras y babas llovieron por toda la sala impregnándola de un atroz olor a carne quemada y entrañas, manchando a todos los presentes con ese asqueroso líquido gelatinoso.

La araña, o lo que quedaba de ella, se retorció muerta hasta recogerse de las patas bocarriba. Un espectáculo repugnante.  Mientras tanto, Licandra pudo activar sus garras, todavía retenida en los restos del capullo, y poco a poco abrir una brecha lo suficientemente grande por la que poder escapar.

Luego la ciborg emprendió la carrera hacia Dïato, quien con su fuerza ya estaba logrando quebrar el capullo donde era retenido, y con la ayuda de Licandra, finalmente pudo escapar de sus ataduras. –¡Uff…! Eso ha estado muy cerca! – Dijo Dïato victorioso mientras estiraba sus músculos agarrotados a cuenta de las ataduras. – ¡Guau! No sé qué ha sido eso, pero la ha dejado reventada. – Dijo sorprendido señalando a la araña muerta. – ¡Venga, ayudemos a Lugor! – Luego se dirigió hacia el norgon, que seguía aturdido y magullado en el suelo. Con fuerza lo levantó, apoyándolo sobre su hombro.

– Tenemos que buscar una salida y pronto. A saber cuánto tardarán en llegar más de esas malditas arañas hasta aquí. No quiero ser su merienda. –  Así, todos, salvo el pobre Lugor se pusieron a buscar una salida. La cueva estaba demasiado oscura, y era muy difícil ver, por lo que estuvieron un buen rato buscando. De pronto, volvieron a oir ruidos de algo que se arrastraba mientras pegaba chillidos acercándose más y más. – ¡Vamos, vamos, vamos, joder! ¡Tiene que haber una puta salida! –  Gritó nervioso y desesperado el soldado.

– ¡Por aquí! – Señaló Dïato a un gran agujero que descendía casi en perpendicular hacia el suelo. – ¡Es la única salida! – Cada vez las arañas estaban más cerca, y por los ruidos se podía apreciar que eran bastantes más que las que habían venido. – ¡Mierda, el agujero es demasiado grande! ¡Nos pueden seguir por aquí! –  Diäto rugió con rabia desmedida. Luego su rostro se tornó serio y pálido. Luego les lanzó una mirada visceral a Lugor y  Licandra. – ¡Vamos, saltad! ¡Yo las entretendré! ¡Avisad de lo ocurrido aquí abajo si lográis salir! ¡Venga, saltad de una puta vez! –  Dijo mientras desenfundaba sus armas y empujaba a Lugor y Licandra agujero abajo. Fue la última vez que vieron a Dïato. El soldado se había lanzado a una muerte segura para protegerlos. Se había sacrificado por ellos.

La caída fue tortuosa y a trompicones, deslizándose por una pared rocosa afilada que arañaba y hacía heridas en la piel de Lugor, y daños en el recubrimietno de Licandra. Cayeron y cayeron durante un buen rato, golpeándose contra la pared y entre ellos mismos, hasta que al final, parecía que se habría un agujero al final con un rayo de luz emergiendo de él. Al atravesarlo quedaron cegados durante un momento, cayendo finalmente sobre una especia de lago subterránea con agua estancada.

Aunque el agua amortiguase la caída, el impacto fue brutal. Brutal y doloroso para Lugor. Y a Licandra el agua parecía afectar a sus capacidades locomotrices. Si miraban a su alrededor verían que estaban en una nueva caverna, repleta de agua, pero cruzada por un puente de piedra que conectaba los dos extremos de la misma y dos grutas subterráneas. Por una de las paredes había una pendiente con el ángulo suficiente para que Licandra pudiera escalarla llevando consigo al malherido Lugor.


Laguna subterránea:




Una vez saliesen de las pútridas aguas y llegasen a uno de los extremos del puente verían dos posibles rutas. La primera, conectaba con un túnel que parecía ir ascendiendo poco a poco. Además, podrían sentir una tímida corriente de aire yendo en esa dirección. Es posible que por ahí hubiese una salida. Por el otro lado, cruzando el puente, se veía la fuente de la luz que iluminaba tenuemente el lago.

Era otro túnel, solo que éste no estaba excavado en piedra tosca, sino que estaba decorado con la más refinada mampostería de un estilo antiguo y olvidado en el tiempo. Las puertas estaban flanqueadas por dos extrañas estatuas que representaban a un ser medio reptiliano, medio marítimo, con cuerpo de dragón y cabeza de pulpo. De ese túnel emergían unos siniestros y malvados cánticos que envolvían de terror a quien los escuchase, pero poseían un extraño atractivo que parecía llamar al todavía confuso Lugor. En este punto tendrían que decidir, seguir el oscuro camino que podía llevarles de vuelta a la superficie o explorar el misterioso templo.


Gruta que ascendía:



Estatuas de la entrada del misterioso templo:


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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Dom Jul 19, 2015 8:49 pm

El espíritu se hizo presente -¿Me llamaste?- Preguntó una voz notoriamente masculina con eco espectral y con un tono de gozo macabro.

-No seré uno más, niño- Resaltó sin dar tiempo a una respuesta.

-Desde que saliste de Subciudad, no has hecho más que usarnos y desecharnos, hoy tomare tu cuerpo y te enseñare que los niños no deben jugar con fuego- Al igual que todos los espíritus llamados por Lugor para usar su técnica, este respondió y con la firme creencia que lograría conquistar el cuerpo del exorcista, pero de nuevo en una breve batalla entre poderes espirituales, Lugor venció y el espíritu fue consumido  al ser drenado a través de un rayo de energía haciéndolo desaparecer en el plano físico y espiritual. – ¡Nooooo!- Fue lo último que escucho Lugor al proyectar su técnica.

Lugor ya no parecía estar en peligro, la araña había perdido la mitad de su cuerpo en la explosión causado por el ataque del exorcista.

Licandra al ver como la araña entraba en la línea de fuego continúo corriendo hacia Diäto después de liberarse, lo que no tomó en consideración fue la reacción del cuerpo del arácnido, la explosión hizo saltar todo fluido y baba contenido dentro de la criatura y los trozos de carne humeaban con el olor a carne quemada.

Lugor, por estar más cerca de la araña, recibió mucho de este baño pegajoso y el fuerte olor impidió que cayera rendido, como inconscientemente había planeado hacer después de liberar la energía del espíritu. Sin embargo el quedarse despierto por el repugnante olor no le ayudó mucho, solo le permitió darse cuenta que Licandra y Diäto se acercaban hasta él.

Momento antes, Licandra observaba como la araña se retorcía en el suelo producto del ataque de Lugor, se acercó hasta Diäto y le ayudó a liberarse del capullo.

-Eso, ha sido el poder que la eclesia ve con recelo, el poder de un exorcista- Le respondió Licandra confiada en las actitudes de inconformidad de Diäto con la Santa Sede.

-Sí, ayudémosle- Le respondió la ciborg mientras guardaba sus garras.

Lugor no pudo evitar Fruncir el ceño gravemente y dejar escapar un gemido de dolor, dolor que se extendió desde la cabeza hasta los pies en el momento que Diäto, lo cargaba sobre su hombro.

El grupo dedicó un buen tiempo en la búsqueda de una salida debido a lo oscura de la cueva, en realidad solo Licandra y Diäto buscaban la salida, en cambio, Lugor emprendía su propia búsqueda y era el cómo apaciguar sus dolencia, mientras Diäto caminaba de un lado a otro con  él a cuestas.

Por fin y a tiempo encontraron una salida, ruidos parecidos a la emboscada sufrida tiempo atrás se hicieron notar, pero el numero era considerablemente mayor. Diäto se mostró muy preocupado al notar el tamaño de la entrada y tomó una decisión que Lugor quiso refutar; no se permitiría dejar que otra persona se sacrificase por salvarle. En su posición, mas lucida, Licandra comprendía a que se enfrentaban y la solución más inmediata era que alguien distrajese a las arañas que se acercaban mientras que los otros trataban de huir.

Lugor solo pudo dedicarle una mirada al soldado, pidiéndole que no lo hiciera, mientras, comenzaba a caer por el agujero perpendicular y Licandra lo miró con admiración –No todos en la eclesia son tan cobardes- se dijo la ciborg.

La caída, no fue un paseo, no fue cómodo, ni fue agradable, Licandra recibió rasguños y daños en su piel, Lugor, como si fuera poco con los golpes y quemaduras ya recibidos anteriormente, recibió muchos más en este infeliz tobogán, golpes y heridas no hicieron excepción con el pobre exorcista, las piedras afiladas no le dieron tregua hasta que el dúo calló abruptamente en aguas estancadas.

-¿Lugor, Lugor…?- Licandra fue la primera en salir a la superficie de las aguas, pero no alcanzó a ver al mal herido Lugor, quien sumido en dolor y ardor no conseguía fuerzas para salir de las asquerosas aguas. Entonces se sumergió en búsqueda de su amo, sus manos no dieron con él, pero uno de sus pies si, sintió como de una patada le saco el sombrero al exorcista que estaba tratando de subir. La cyborg lo tomó por el hombro y Lugor dejo escapar el poco aire de sus pulmones por el dolor que le provocó el movimiento de las costillas rotas, y comenzaron a subir. Licandra tomó el sombrero de su amo que se encontraba flotando sobre ellos. Al salir, fueron a dar hasta la orilla de aquel estanque, ella pudo peguntarle al exorcista como se sentia, pero ella ya sabia como deberia sentirse el exorcista despues de todo los maltratos que ha pasado.

La cyborg escuchó un cantico extraño, estaba segura que le erizaría la piel a cualquier mortal que se encontrase con este así de repente, cuando puso atención al lugar de donde salía se dio cuenta de una escultura tan escalofriante como el cantico -Un pulpo con cuerpo de ¿Dragón? o ¿Un Dragón con cabeza de Pulpo?- Se preguntó.

-Oh, un Pulgón, sí, eso es, un Pulpo mitad Dragón- Lugor no sabía de qué hablaba la cyborg, sus heridas y aturdimiento le impedían razonar con claridad, tanto que si salen de esta, cuando recuerde algo sobre la estatua Pulpo Dragón pensara que fue un sueño o parte de su confusión a causa de sus heridas.

Licandra puso atención a lo trabajada que estaba esta parte de túnel, era evidente que manos inteligentes y antiguas decoraron este lugar hace mucho tiempo atrás, pero al contrario, estaba otro túnel, rustico y olvidado, sin mucha luz pero con una tenue corriente de aire que los dos podían percibir.

-Esta puede ser una salida- Dijo la cyborg -Pero ese cantico…- Dijo atraída por la curiosidad y retenida por lo maltratado que se encontraba Lugor.

-Vámonos…- Pudo mascullar el exorcista, señalando el túnel con la cabeza.

Una sensación atrayente comenzó hacerse presente en su mente, pero esta se encontraba tan estresada por todo lo anteriormente pasado que solo quería alejarse de este horrible lugar, además que ha sido mucha acción para un solo día y para su gusto.

-Te quedas aquí, en la entrada del túnel y yo iré a investigar, tenemos que saber que hay allí-

-No… debemos irnos- dijo más claro el exorcista, quien cada vez se sentía tentado en acercarse aquel lugar que no transmitía nada bueno.

-Licandra cumple tu promesa… y sácame de aquí- Quizás fue un momento de lucidez que le permitió completar una frase que quizás convencería a Licandra de no ir hacia aquel lugar.

Las palabras de Lugor dieron resultado, la cyborg recordó la promesa de protegerlo que hizo el espíritu de Lizandra a la madre de Lugor momentos antes de ser fusionada al cuerpo del cyborg –Lo lamento Lu, tienes razón, larguémonos de aquí- Dijo la cyborg mientras cargaba a su amo sobre su hombro, y antes de comenzar a caminar, miró con esperanza el hoyo de donde cayeron, esperaba ver a Diäto caer junto a su pesada armadura.

-Gracias, ojala hayas muerto sin mucho dolor- Se despidió Licanda y comenzó adentrarse con Lugor a la cueva siguiendo la débil corriente de aire.

FDI:

Accion 1:
Subaccion Licandra: Desactivar las garras.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Ago 04, 2015 6:14 pm




Lugor Jumther


Licandra comenzó a llevar al malherido Lugor a través del túnel. Lo cierto es que no era fácil llevarlo. Estaba seminconsciente y no ayudaba nada a Licandra a la hora de caminar. Cada dos por tres se tenían que parar a descansar porque Lugor se asfixiaba y tenía breves momentos de inconsciencia. Los mareos y las náuseas le habían invadido por completo. Lugor cada vez sentía más frío, llegando incluso a tener temblores constantes. Y sus extremidades y cara se le quedaban dormidas. Ya no sentía ni las manos ni las puntas de los pies. Cada vez estaba peor.

Estuvieron caminando durante horas por esas galerías laberínticas. En varias ocasiones perdieron el rastro del aire, y Licandra tenía que dejar solo a Lugor para buscar la corriente de aire perdida. El estado de Lugor cada vez estaba peor. Su cara y cuerpo poco a poco se iban poniendo de un color más morado. Los ojos se le habían puesto de un color rojo enfermizo y veía totalmente borroso. La herida de la cabeza no paraba de sangrar. Y la herida a causa del arañazo que le dio la araña al golpearle y lanzarlo por los aires empezaba a segregar un enfermizo pus verde. Se estaba infectando.

Licandra tendría que darse mucha prisa si quería salvar la vida de su amo. Su estado era extremadamente delicado y parecía haber sido envenenado. Al cabo de veinte minutos más caminando, Lugor perdió definitivamente la consciencia y no la volvió a recuperar. Ahora Licandra estaba sola, y debía de cargar con el inerte cuerpo del inconsciente Lugor.

Finalmente, tras cerca de una hora caminando desde que Lugor perdiese la consciencia, Licandra pareció llegar a una zona más transitada de la subciudad. Veía a mendigos y drogadictos dormir en las aguas fecales de la ciudad, y gente de dudosa reputación caminando de un lado a otro o haciendo trapicheos con productos seguramente ilegales. Ahora debía de buscar una salida a la superficie y buscar ayuda.

Subir a Lugor por las escaleras de las alcantarillas no fue una tarea fácil, pero al salir a la superficie Licandra tuvo un golpe de suerte. Nada más emerger desde el subsuelo vio a una pareja de soldados del Martillo Áureo patrullando por las plataformas de la Ciudad Media. Si Licandra les enseñaba el reloj de Lugor, estos le ayudarían a llevarlo de nuevo a la Catedral de las Ánimas para ser tratado en la unidad médica.

Allí, los Hospitaller le trataron y operaron intentado curar sus heridas. Pero no era una tarea fácil. Al salir de quirófano, el Hospitaller que había operado a Lugor fue franco con Licandra. – Está muy mal. Las heridas que tenía son muy severas. La contusión en la cabeza le produjo un derrame. Le hemos hecho un drenaje, pero es posible que no sea suficiente. La herida quemadura de la pierna era muy delicada. Aquí en Eonburg no tenemos muchos medios para tratarle. Habrá que ver como evoluciona pero es posible que haya que amputársela. La quemadura es muy profunda. Pero lo más delicado es el veneno. El Apotecarium le ha administrado un antídoto, pero habrá que ver cómo reacciona. El veneno es demasiado fuerte. Es posible que no sobreviva. – Dijo mientras le ponía la mano en el hombro a Licandra para consolarla.

Ahora solo quedaba esperar. Pasaron las horas. Pasaron los días. Lugor seguía inconsciente, con su vida pendiendo de un hilo. Y las autoridades del Martillo Áureo exigían a Licandra saber qué había pasado.

Finalmente a la semana, Lugor despertó. Estaba muy débil. Su estado era muy delicado. Estaba en una cama en el barracón médico, junto a otros enfermos convalecientes. Lugor no tenía muy claro que había pasado ni por qué estaba allí. Pero pasando las horas empezaba a recordar todo. El pagano, Dïato, las arañas… El “espectro”… Justo a tiempo para elaborar el informe.

Las autoridades del Martillo Áureo llegaron buscándole exigiendo saber qué había pasado para elaborar un informe. Tras dos horas de horrible interrogatorio dejaron a Lugor en paz, para descansar.

Varios días después le dieron el alta. Aunque su salud seguía delicada, estaba mucho mejor. Habían conseguido contrarrestar el veneno, y no había perdido su pierna. Pero tendría una fea cicatriz de quemadura en su muslo el resto de su vida.

También recibió noticias de las autoridades del Martillo. Su relato de los hechos había sido modificado. En cuanto al pagano, figuraba que Lugor le había dado muerte. Su conspiración de asesinato había sido descubierta y detenida. La vida del Arzobispo estaba a salvo. Por ello, se ascendía al recluta Lugor G. Jumther al puesto de Escudero de la 8º Legión de Gonduar. Ahora era un miembro de la Orden del Martillo Áureo de pleno Derecho.

En el informe figuraba que Dïato había desaparecido en combate. Sin cuerpo no podían certificar su muerte oficial. En cuanto a la nota, simplemente se obvió, era un papel sin importancia decía el informe.  La misteriosa roca brillante había sido perdida en su traslado al depósito de pruebas. Por otro lado, para no alertar a la población, se omitió el hecho de las arañas necrófagas. Y en cuanto a la presencia del espectro y el templo misterioso, se atribuyó a delirios del propio Lugor. Eso jamás había ocurrido. Lugor jamás podría volver a mencionar la aparición fantasmagórica ni la presencia del templo. Era una orden directa desde la vicecancillería de la Catedral. Incumplirla suponía alta traición.

Y así la primera misión en el Martillo Áureo del ahora Escudero Lugor G. Jumther llegaba a su fin.


FDI:

Pues ya está acabada la aventura. Postea el último turno y te evalúo, y después la cierro.

Disculpa que se haya alargado tanto en el tiempo. Espero que la hayas disfrutado. Si finalmente hubieras decidido internarte en el templo, habrías podido descubrir la naturaleza del espectro del que huisteis durante el laberinto, y encontrar algunas explicaciones más sobre la trama. Ahora quedan en misterio, aunque en el evento alguna si tienes suficiente perspicacia te irás dando cuenta XDD.

Un saludo,
Maximilian
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Lugor Jumther G. el Lun Ago 17, 2015 4:47 am

-… Y esto te va a “encantar”, lo que relataste del templo y espectro será tomado como delirios causados por tu estado crítico por las heridas y no deberás mencionar nada sobre esto a nadie, de hacerlo, será tomado como alta traición- Con tono burlón y de poca sorpresa expresaba Licandra mientras le acompañaba en la salida de alta a su amo, que aún no gozaba de una salud totalmente recuperada, pero estaba en una pieza.

-¡Pero que irresponsables, de verdad no enviaran a nadie a revisar ese lugar!- Sorprendido y molesto respondió Lugor.

-Velo de este modo, si envían a alguien ¿A quién crees que… (Nos) enviaran?- Dijo torciendo la boca.

-Si, después de todo, no deseo volver a ese lugar, espero que a nadie se le ocurra enviarnos de vuelta a ese espantoso lugar. Pero ahora que me siento mejor me siento algo intrigado por ese templo, que misterios guardara ¿de verdad el Arzobispo estará a salvo?-

-Eso es algo que él debe preguntarse, debería asignar algún tonto que sea tan devoto como para dar la vida por el en caso de no estar realmente a salvo- Poniendo ella su atención en la pierna de su amo.

-¿Cómo sigue tu pierna?-

-Ya está bastante mejor, aun no me acostumbro a la idea de estar a punto de perderla y morir, pero ya que estoy fuera de peligro, me gusta pensar en la cicatriz como una marca de guerra- Y su mirada se tornó nostálgica.

Licandra percibió la  melancolía presente en el Norgon, pero no entendió porque este sentimiento se hacía presente. Lugor le explicó que esta cicatriz nunca le permitirá olvidar que recibió una quemada la primera vez que ejecuto su técnica ignifuga en combate, contra un enemigo real, aquel día nunca se borrara de su mente y si por alguna razón pierde la memoria o se la borran, sabrá que de una forma u otra se quemó, y así precisamente esta su memoria, sabe y siente que tuvo alguna familia y que fueron felices, pero no logra recordarlos a pesar que Licandra le ha contado varias cosas sobre ellos, cosas de antes de él nacer y después de nacer.

-…Cada noche después que tu madre me diera la oportunidad de vivir como Licandra, me visitaba y me contaba cosas sobre ella, sobre ti y tu padre, creo que quería que te conociera bien. Por la razón de no poder escuchar ni ver el exterior, desde el primer momento que estuve en este cuerpo, sino hasta el día en que tu padre por fin le dedicó tiempo a esos “pequeños” detalles…-

-…Era algo simple y sencillo, estaba enfocado en crear el cerebro positrónico- Completó Lugor, ya Licandra le había repetido lo mismo en varias ocasiones, y siempre dejaba claro lo mucho que le incomodaba esto mientras era una conciencia encerrada en un abismo oscuro, recibiendo la única visita del espíritu de la madre de Lugor.

-Disculpa si le estoy cansando con mis comentarios Sr de la 8° Legión de Gonduar, miembro pleno de la Magnifica orden del Martillo Áureo- Molesta dijo.

-Creo que no es así. Es, Exorcista especializado, terror y retador de espíritus, Sr de las cadenas, amo de Licandra y Escudero de la 8° Legión de Gonduar, miembro pleno de la Magnifica Orden del Martillo Áureo – Divertido corrigió Lugor.

-¿Serás idiota?- Con el puño le dio un golpe en el hombro a su amo –No soy tu esclava- A lo que Lugor pudo responder con mucha picardía, pero estaba pasando el dolor del hombro.

-¿Sabes? Creo que me puedo acostumbrar de nuevo a esto, la eclesia no parece tan mala después de todo, me han salvado la vida…-

-Sí, eres idiota, o el veneno te afectó el cerebro, ellos te salvaron porque no confiarían en todo lo que yo les diría, necesitaban una fuente fiable que les relatara lo que realmente paso abajo y tú eres lo más cercano a ello, por eso te salvaron tonto-

-Pero de recluta me han ascendido a escudero, al parecer la Sra. de Hierro Queensgood limpio mi expediente, debo agradecerle- Licandra no hizo más que llevarse la mano a la cara y lamentarse por lo que la eclesia le hizo a su mente, el Lugor que ella conoció y recorrió las calles de Gonduar no dirías esas ridiculeces, sabría que está en la boca del lobo y que este lo está sazonando para tragárselo.

-Hablando de Queensgood, que habrá sido de aquel fallen, como se llama ¿Zeruko?-

-Estoy segura que se fugó, ya debe haber orden de arresto para el pobre. Lo hubiésemos seguido y quizás ni sabrían ahora que nos fuimos, Dïato no sobrevivió, no habría nadie que dijese lo contrario de nosotros-

-¿Y qué hay de la misión, crees que podría cumplirla desde afuera?- Haciendo referencia a que la parte principal de la misión a la que secretamente fue encomendado Lugor por medio del lavado mental es que él se encuentre dentro de la misma eclesia.

-Ya te he dicho que yo estoy aquí para guiarte y acompañarte en el camino que elijas, puedes cumplir tu misión o puedes no hacerlo  y seguir las ordenes de tu amada eclesia-

-¿Me acompañaras siempre Licandra?- Pregunta Lugor notablemente emocionado al recordar que le debe la vida a su compañera Cyborg.

-¿Que preguntas, Norgon idiota? después de todo lo que me hiciste pasar en esas catatumbas y aun no lo sabes. Sí, te seguiré a todas partes incluso cuando no quieras-



Hacía tiempo que Licandra no ponía a prueba sus fuerzas cibernéticas, no había cargado a un hombre en mucho tiempo, y menos un hombre inconsciente, pasaron horas antes de que pudiese sacar a su amo de aquel oscuro lugar, y en esas horas Lugor se la pasó más desmayado que consiente, en varias ocasiones llegó a pensar que no saldrían de esa, pues el pus verde, la herida de la cabeza (que no dejaba de sangrar) la tonalidad morada que tomaban sus labios y manos, le gritaban que se apurase en salir o lo perdería en cualquier momento, gracias a su resistencia Norgoriana, soportó hasta que una abertura sobre sus cabezas les regresó la esperanza, y a poco tiempo de haber salido de aquel lugar se toparon con soldados que reaccionaron con rapidez al darse por enterados que quien acompañaba a la cyborg era un hermano de eclesia.

Desde ese momento ella se quedó con los anteojos y sombrero de su amo. Lugor estaba grave no le daban muchas probabilidades de vida, así de franco fue el humano que atendió a Lugor, con Licandra, y así, como nunca había pasado, este humano tuvo un gesto con ella,  que nadie a excepción de su amo había tenido. Le colocó la mano en el hombro en señal de consuelo. Eso hizo que Licandra sumara a su “lista” la compasión, como razón por la que los humanos deben mejorar su actitud entre ellos. Entonces quiso rezar, pero no sabía cómo hacerlo, solo se imaginó hablar con una figura femenina sin ropa, su piel no era como la de los humanos sino mejor, mejor evolucionada y más opaca, así es como ella cree que debe ser el creador del que Lugor habla, el dios que creo todo esto y se retiró hace tanto tiempo. –No creo que desde donde estés no miras tu creación, si de verdad estas allí, en algún sitio de la bóveda celestial, sabrás como madre y creadora que necesito a este negrito cerca de mí, mi existencia está ligada a él, si de verdad creaste a este mundo a todos sus seres vivos y sobre todo ese maravillo y evolucionado ser que llaman aquí mujer, por favor regrésale la buena salud a mi amo. Y si el ha de morir, concédeme un nuevo objetivo para poder continuar sin el- El acoso del Martillo Áureo la ayudo a distraerse un poco de las preocupación que le causara la delicada situación de salud de su amo. Pero ella se limitaba a responder con evasivas, prefería que fuese el propio Lugor que dijese lo que el considerara conveniente decir –Soy solo un simple Cyborg a los servicios de mi amo- Era lo que constantemente respondía.

Hasta cumplida la semana, por fin Lugor dio señales de mejoría. Había despertado. Su mente se aclaró poco a poco, recordó todo lo pasado, hasta fragmentos de los cortos momentos en que estuvo consiente camino a la salida de aquellas catatumbas.

-Entonces sin darte respiro, llegaron los idiotas del Martillo Áureo a interrogarte- Le contó con rabia.

-A sí, eso lo recuerdo muy bien, ¿fueron que, cuatro horas? sentí que duró una eternidad ese interrogatorio-

-En realidad fueron dos horas- Ella le aclaró.

-¿Que haremos?-

-Oh, tengo muchas cosas planeadas y comenzaremos con masajes diarios, descansarás como es debido, mientras, yo conoceré algunos lugares del martillo áureo y visitare algunos lugares que te  ayudaran a refrescar la memoria, eso espero-

-Ya veo que te tomaste tu tiempo para planificar que haremos-

-Solo el tiempo necesario desde que me entere que estarías unos días de descanso-

-Pero eso ha sido hoy- Dijo Lugor poco sorprendido pero divertido, hasta que un dolor como una punzada le hizo recordar la quemada en la pierna.

-Ya me conoces-

FDI:
Por fin mi respuesta final para esta aventura, disculpa la tardanza. Gracias por masterizarla Sr. Max, Licandra y yo nos hemos divertido mucho. =)
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Oct 04, 2015 10:47 am

Día de evaluación:

Zeruko: Como es obvio, al participar solo dos turnos, no puedo evaluarle.

Lugor: En general bien. He visto mejoras bastantes mejoras respecto a la aventura inicial. Se ve que poco a poco vas mejorando la gramática y la ortografía, y se te ve cada vez más compenetrado con Licandra dando más profundidad a los personajes. En cuanto a decisiones creo que todo el comportamiento ha sido bastante adecuado, sin actitudes temerarias y respetando la personalidad de los pjs.

Aun así he visto que se te han escapado algunos errores ortográficos (especialmente intercambiar las "s" y las "c"). Y también en ocasiones me costaba entender algunos de los párrafos y escritos. Y aunque has mejorado bastante el tema de relación Lugor-Licandra había en algunos momentos que las conversaciones con ella no tenían demasiado sentido, y tendías a la divagación.

Te doy un 89%, lo que supone 45 puntos de experiencia + 1000 terrans.

La aventura tendría que haber durado 3 meses, por lo cuál hasta el 4 de agosto que es cuando finalizó oficialmente ha tenido un retraso de 13 meses (12,5 pero redondeando 13) por lo cual es un bonus del 130%. Lo que hace 104 puntos de experiencia si he calculado bien.

Esto sumado a tus 44 hacen un total de 148 puntos de experiencia. Así subes hasta nivel 3. Ahora a pedir atributos y técnicas.

Edito tu ficha para incorporar la subida de nivel y experiencia.
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Re: [AVENTURA] El juego del escondite [Eonburg, 2 de Diciembre - 897 d.G.]

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