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[AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

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[AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Señor de Terra el Dom Mar 30, 2014 4:50 pm

PROLOGO:

El viaje a bordo de aquella nube fue de lo más tranquilo y silencioso. La súcubo permanecía inconsciente, pero su pulso indicaba que estaba bien, todo lo bien que pueda estar una persona que ha perdido el conocimiento por un golpe en la cabeza. Se apreciaba que era una mujer fuerte, sobreviviría. Garret por su lado permanecía recostado, con su sombrero de paja sobre la cara, descansando apaciblemente. Aquella nube era bastante cómoda, en un principio fue extraño pues su consistencia era... ninguna. Era como una suave brisa al tacto, una brisa cálida que les mantenía suspendidos en el aire. Durante casi un día entero viajaron por el aire sobre aquella nube. Aquello terminaría por convertirse en un completo aburrimiento para alguien sin demasiada paciencia.

Al caer la noche Garret pareció despertar de su letargo, incorporándose. -Aun queda bastante camino hasta Infernalia, creo que bajaremos a pasar la noche y que alguien la atienda a ella...- Señaló a la mujer demonio tendida sobre la suave superficie- - Seguro que hay algún pueblo por aquí cerca. Además habrá que comer y esas cosas jajaja - Río despreocupado, mientras la nube comenzaba a descender drásticamente.  

Dieron vueltas por la zona, a menor altura, estaba anocheciendo y el sol se iba perdiendo en el horizonte. Con sus últimos rayos rojizos iluminaba el paisaje que sobrevolaban, las escarpadas montañas del norte señalizaban el fin de la región de Norskland y la pradera verde aparecía bajo ellos, abriéndose hasta las montañas Raknar al este, y la tupida vegetación del Bosque Negro al sur, como un mar de árboles que se expendía hasta donde alcanzaba la vista.

-¡Allí! ¡Ese parece un buen lugar!- Garret se puso en pie de un salto, ilusionado como un niño y señalando un pueblo a lo lejos en medio de la gran pradera. Como impulsada por el estado de ánimo de su amo, la nube ganó velocidad, bajando en línea recta hasta el pueblo. No llegaron a estrellarse, pero a pocos metros la nube se disolvió, Garret saltó a tiempo llevando a Aradia en sus brazos, y Sarah si estaba atenta también caería sin daños. Se encontraban caminando justo frente a la entrada del pueblo, protegido por un muro de unos tres metros de piedra, vigilado por guardias. El sol ya había desaparecido, sin que siquiera se percatasen.
Paisaje:

Pueblo:


No tuvieron problemas al entrar, de hecho, los guardias se mostraron bastante simpáticos, y Garret les dio un terran de plata como propina. Llegaron a una posada donde una amable viejecita que dijo llamarse Agatha les atendió. Garret pagó por una habitación y la mujer llamó a un curandero para atender a Aradia, que fue llevada a un cuarto aparte que tenían a modo de enfermería.

Agatha:

Recepción Posada:

Habitaciones Posada:


Unas horas antes, a unos kilómetros de allí, Barkai, Rath y Kalen habían conseguido escapar del Bosque Negro, por el momento, pero eran fugitivos, necesitaban algún lugar al que escapar y refugiarse. Se encontraban en mitad de la nada, hierba, árboles, piedras, pero poco rastro de la civilización. No les quedaba otra que echar a andar, en el caso de Kalen, sus compañeros tendrían que llevarlo. Tardarían varias horas pero gracias a la suerte, el muro pétreo de un pueblo se observaba a lo lejos. Y así fue como bajo el amparo de la noche, llegaron a las puertas de esa pequeña muralla.

Dos guardias se acercaron a ellos, pero en contra de lo esperado, no iban con malas intenciones, se acercaron al ver que uno de ellos estaba herido, y les ayudaron a llevar a Kalen hasta la posada. Una vez allí, la amable posadera les ofreció habitaciones. Incluso les comentó que casualmente horas antes había llegado una súcubo herida, así que habían habilitado una habitación como enfermería y había un curandero atendiendo. Todos eran muy amables, demasiado quizá para lo que era costumbre, pero no parecía haber gato encerrado. Aquella gente era simplemente simpática y humilde.

Al día siguiente, cuando Sarah despertó, Garret ya no estaba, había dejado una nota indicando que volvería en unas semanas, que se dedicase a descansar y reponerse, junto con una bolsita en la que había nada menos que 1000 terrans.

Aradia y Kalen pasaron la noche en la enfermería, el curandero dijo que Aradia estaba bien pero que sólo se la podía cuidar hasta que su cuerpo despertase. Kalen en cambio debía guardar reposo, por lo que debería pasar allí un tiempo.

Si exploraban el pueblo, descubrirían que allí todo el mundo era bastante amable. Había pequeñas tiendas, bares, y mucho espacio abierto por el que correteaban niños jugando felices. La verdad es que era un lugar idílico. Aprenderían que el pueblo se llamaba Dédalo, y era famoso por sus artesanos. En el centro del pueblo había una especie de edificio que llamaban simplemente "el taller" Allí los mejores maestros artesanos trabajaban en sus más perfectas creaciones y avances. Lo particular es que ese edificio estaba levitando unos metros sobre el suelo, una extraña magia o tecnología que ninguno de los forasteros habría visto nunca.

El Taller:

Interior Taller:



Los días pasaban y la posada solo costaba 10t la noche, con la opción de lavar los platos ese día si no se tenía dinero. El ritmo de vida en Dédalo era lento y relajado, la posada les ofrecía comida y alojamiento y cualquier habitante del pueblo estaba dispuesto a hablarles y saludaban felizmente al pasar. Todos parecían encantados de tener forasteros en su humilde pueblo.

Pronto comenzaron a llegar noticias alarmantes de las ciudades. Los detalles no estaban claros, pero una especie de virulenta plaga se había extendido por todo el continente, la Plaga de Sangre la llamaban... A los pocos días dejaron de permitir que entrase gente nueva, y no dejaban que nadie saliese sin supervisión. La vida dentro del pueblo seguía siendo pacífica, pero se respiraba algo de miedo por si llegaba la plaga, muchos otros pueblos había caído ante la estampida de victimas enloquecidas y rabiosas mordiendo y destrozando todo a su paso.

Kalen por su lado, fue recuperándose poco a poco, la primera semana unas poderosas fiebres casi acaban con su vida, al parecer aquella bestia el transmitió alguna enfermedad extraña con su mordida, pero gracias a los cuidados del curandero del pueblo, acabó por superarla, y a día de hoy ya incluso podía caminar con algo de torpeza y cojeando.

PRESENTE:

Era la mañana del 1 de Diciembre y ya habían pasado tres semanas. La luz grisácea de una nublada mañana por las ventanas de la posada, ya era hora de empezar un nuevo día.

FDI:

-LLevais 3 semanas en el pueblo.
-Podéis interpretar que habéis hecho cualquier cosa durante esos días, conocer gente, hablar con los habitantes, comprar/vender/reparar lo que sea.
-Debéis especificar si pagáis la posada o fregáis platos y ayudáis a Agatha. Cada cual lo que prefiera con su dinero.
-Podéis salir del pueblo si queréis pero trataran de advertiros que es muy peligroso y no os dejaran volver a entrar, así que cuidado.
-Kalen durante la primera semana has estado en la cama sin poder levantarte. La segunda semana ya empiezas a rehabilitarte, y ahora ya andas, pero no hagas locuras ni grandes esfuerzos.
-La gente es muy simpática y amable, pero siguen compartiendo las creencias generales que establece la Eclesia. van a misa los domingos y si ven poderes raros se asustaran y puede que llamen a la inquisición así que cuidado.  
-Estáis en el mismo pueblo y posada Sarah y el resto, así que podéis hablar entre vosotros y conoceros, si queréis.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Sarah Raynore el Dom Abr 06, 2014 5:59 pm

A bordo de aquella extraña nube, Sarah disfrutaba de lo lindo. Aunque, a pesar de ser una nube, hubiera sido de suponer que aquello tuviera alguna consistencia, la realidad era bastante distinta. A la joven le recordaba el estar flotando en el agua, con la diferencia de que podía sentir el viento en la cara intentando revolverle el pelo.

Con un gesto se colocó tras la oreja un mechón rebelde que se había escapado de su coleta. Normalmente, aquella nimiedad la hubiera exasperado, pero en esos momentos se encontraba demasiado maravillada disfrutando de la extraña experiencia como si de una niña se tratase.

El tiempo pasaba y el viaje se volvió monótono. Cuando notó que el aburrimiento empezaba a apoderarse de ella se dedicó, ora a observar el paisaje cambiante que transcurría bajo ellos, ora a mirar las nubes y adivinar sus formas. “Ésa parece un caballo, ésa una espada, ésa… ¿un águila? No, más bien diría un halcón”. Era un entretenimiento bastante infantil, pero eficaz a pesar de todo.

Escuchó a Garret hablar y, suspirando, se dispuso a prepararse para el descenso. La nube empezó a ganar velocidad y Sarah, recordando el trayecto en la balsa de aquella mañana, se preparó para un aterrizaje poco habitual —aunque tampoco podía considerarse que viajar en una nube fuese algo que la gente hacía muy a menudo—.

Efectivamente, la nube se disolvió cuando aún se encontraban a una distancia demasiado grande del suelo para el gusto de Sarah. Había visto cómo Garret agarraba a la súcubo así que se limitó a preocuparse por ella misma. Sujetó firmemente sus pertenencias mientras caía. El aire silbaba en sus oídos y el impacto contra el suelo fue un poco más fuerte de lo que ella esperaba. Relajó el cuerpo mientras rodaba por el suelo para amortiguar el golpe y se puso de pie en cuanto la inercia de la caída cesó.

Se preparó mientras se acercaban al pueblo para ignorar las miradas de extrañeza que indudablemente recibirían, pero lo que no se esperaba era la gran cordialidad con la que fueron recibidos. Inmediatamente se puso en guardia. No estaba habituada a tanta amabilidad, y pese a que no parecía haber intenciones ocultas tras todo aquello, no era capaz de relajarse.

Al día siguiente Sarah se encontró con la sorpresa de que Garret había desaparecido. No tenía muy claro cómo reaccionar ante esto, así que decidió seguir el consejo del hombre. Sin embargo, guardó la bolsa con el dinero que le había dejado en el fondo de su mochila. Ella tenía su propio dinero, y si no, podía ganárselo. No necesitaba de la compasión ni la caridad de nadie.

Cogió el arco y el carcaj y, tras hablar un rato con la posadera, asegurarse de que la súcubo (de la que aún desconocía el nombre) estaba bien y tomar un frugal desayuno se dirijo al bosque. El día anterior habían pasado muchas cosas y, aunque las decisiones ya habían sido tomadas, Sarah sentía que necesitaba despejar la cabeza.

Una vez entre los árboles, la joven se olvidó de todo lo que no tuviera que ver con la caza. No tardó demasiado en encontrar el rastro de un conejo. “Va haciendo demasiado frío para ti, pequeñín. Deberías haberte quedado en tu madriguera” pensó cuando lo vislumbró tratando de desenterrar las raíces de un pequeño y aún verde arbolito.

Contuvo el aliento mientras desplazaba su mano derecha a la espalda para agarrar un flecha. Lentamente, sin prisas, la colocó en el arco y apuntó. Fue estirando la cuerda hasta que las plumillas de la flecha le hicieron cosquillas en la oreja. Le encantaban aquellos momentos. Parecía que el universo se detenía y que tenía todo el tiempo del mundo para ella.

Sin embargo, el viento cambió de pronto y el conejo levantó la cabeza, alarmado. La había olido. La flecha y el conejo saltaron a la vez, la flecha fue más rápida.

Sarah se lanzó a recoger su caza con satisfacción. Cuando volvió al pueblo, iba devolviendo sin darse cuenta las sonrisas que sus habitantes le dirigían. La caza siempre le ponía de buen humor. Al pasar al lado de una pequeña tienda se acordó de la “promesa” que hizo cuando estaba en aquel barco a punto de naufragar y se dirigió inmediatamente a agenciarse una cuerda, tratando de intercambiar el conejo recién cazado por el objeto o, si el vendedor no aceptaba el trueque, simplemente pagarla con los terrans que tenía.

Los días pasaron y ciertos rumores provocaron que las puertas del pueblo se cerrasen. A Sarah no le importó demasiado, había encontrado una cosa dentro del muro del lugar que la tenía maravillada y evitaba que pensase en el hecho de que no podía salir de aquella pequeña aldea: el Taller.

Se pasaba los días allí, embobada, viendo a los artesanos trabajar y haciendo de vez en cuando tímidas preguntas acerca de lo que quisiera en lo que estaba trabajando la persona en particular. Les había ofrecido a los artesanos los pedazos de su daga rota por si querían aprovechar el metal y no se había olvidado de intentar hacerse con otra que la remplazara.

El primer día del mes de diciembre Sarah se levantó llena de energías, como siempre. Bajó a la recepción de la posada y, tras una rápida visita a la súcubo, fue a desayunar. La había ayudado en la pelea contra aquellos eclesiásticos (si bien era cierto que la pelea había empezado por su causa) y no podía menos que preocuparse —hasta cierto punto— por ella.

El mismo día que habían llegado ellas otro grupo con un herido había aparecido, aunque ya parecía haberse recuperado. Sarah los había visto varias veces, ya que se hospedaban en la misma posada, pero no había tratado de acercarse a ellos.

Cuando terminó de desayunar le dejó los platos y los cubiertos a Agatha. Le había sorprendido el trato que ésta tenía con los clientes como pago alternativo por la habitación, pero lo había aceptado encantada desde el primer día. Tanto para ahorrar, como para echarle una mano a la buena mujer, que tenía una cara con la que podría protagonizar los cuentos de brujas que las madres contaban a sus hijos para asustarlos si no fuera por la sonrisa que siempre tenía en el rostro.

Salió a la calle. Había terminado por acostumbrarse a la amabilidad de aquella gente y, si bien seguía sintiéndose un poco incómoda cuando algún lugareño se acercaba demasiado sin otra intención que la de ser amable, no podía negar que disfrutaba el relajado ambiente que allí se respiraba.

El lugar era tan idílico que parecía sacado de un cuento de hadas, y Sarah estaba convencida de que, de haber llegado allí algunos años atrás, se habría quedado a vivir en aquel pueblecito sin dudarlo. Ahora su espíritu le pedía viajes y aventuras, pero ello no evitaba que estuviera disfrutando al máximo aquellas “vacaciones”.

De un inusitado buen humor y silbando entre dientes se dirigió al taller.



FDI:
-Elijo fregar los platos y ayudar a Agatha.
-Intercambiar conejo cazado por cuerda, y si el vendedor no quiere mi conejo, comprarla directamente xD
-Comprar nueva daga.
-Acción: Salir de la posada y dirigirse hacia el Taller.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Miér Abr 09, 2014 5:36 pm

Cuando desperté de repente todo era a mi alrededor estaba fuera de lo común, la gente era amable, nadie tenía una mirada despectiva, todos eran cordiales y se saludaban, nadie estaba intentando capturarme o matarme, "¿qué demonios está pasando aquí?". Al mirar a mi lado encontré un bastón, me vestí y me pare como pude, pero rápidamente volví a caer en la cama, al parecer había estado aquí durante una semana, pronto volví a dormir.

Estuve en ese estado otro par de días hasta que finalmente recupere toda mi cordura, sin embargo no sabía dónde estaba, por lo menos hasta que llego Wilson. El ratón no perdió el tiempo, me llevo a la cama una enorme carpeta que saco de un baúl donde estaban todas mis cosas, mientras estuve inconsciente Wilson recopilo toda clase de información, incluso me escribió un par de cartas y lo guardo todo en la antes mencionada carpeta, durante un par de días me dedique a leer el contenido de la carpeta mientras que Wilson me escribía otra carta.

Nombres de personas importantes en la ciudad, mapas de la ciudad y su ubicación exacta en laursia occidental, lo que estuvieron haciendo Barkai y Rath, además de algo sobre una enfermedad llamada la plaga de sangre, la letra de Wilson era comprensible pero un poco pequeña. Al parecer siguieron parte de mi plan, pero sin la barba falsa, por ahora me llamo Mario Castañeda, y soy un simple ingeniero en computación, eso me hiso soltar una pequeña risa. También ley que Wilson la estaba pasando bien en este equivalente de sus vacaciones, se hiso amigo de casi todos los animales del pueblo, incluso habían ocasiones en las que venía un perro con una mochila a llevárselo, Wilson se escondía en la mochila y pasaba desapercibido, no tengo idea de por qué dejan entrar perros aquí pero era ya bastante raro que este pueblo tuviera ¿un taller flotante?, definitivamente tendría que ir a verlo, tal vez incluso pueda reponer las granadas que use.

Mientas pasaba el tiempo en mi cama Wilson me traía algunos libros prestados de la biblioteca, al parecer ese perro era mensajero, solo escribía una carta y dejaban que el perro me trajera los libros, obviamente con un taller tan sorprendente el pueblo su biblioteca debía estar bien equipada con los conocimientos más modernos y actualizados sobre matemática, física y química, les di un repaso mientras estaba de reposo. En la tercera semana ya incluso podía caminar, supuse que podía dejar las cosas en mi baúl, pedí que me dieran una de las muestras de sangre que me habían sacado, quería analizarla yo mismo, también pedí una lista de los sueros y medicamentos que me aplicaron pero mientras tanto iría al taller, Wilson se despidió del perro y se escondió en mi capucha como de costumbre, en el camino compre unas galletas caninas para perro, al parecer ese era el trato que Wilson tenía con el animal.

En el camino encontré a una persona, muy sonriente y silbando, pero esta no parecía ser de por aquí, pues aunque parecía estar de buen humor como el resto de estas raras personas, a diferencia de los demás ella si estaba armada, aunque fuera con algo tan medieval como un arco. Wilson me informo que tenía un pequeño olor a sangre, algo había muerto muy cerca de ella, podía ser una simple cazadora pero también era posible que viniera de parte de la Eclesia como cazarrecompensas, -¿hueles sustancias volátiles, drogas, veneno?-, le susurre a Wilson y este me indico con sus propios dedos que la 2da y 3ra opción eran correctas, pues si bien no traía ningún arma de fuego o explosivo podía fácilmente envenenar o drogar a alguien, por otro lado también podría solo estar entregando algunas medicinas y muestras de veneno, cualquier cosa que estuviera planeando debía intentar descubrirlo con una simple charla, en todo caso podría ser yo quien está algo paranoico.

-Hola, mi nombre es Mario, disculpa que te pregunte esto pero tu cara me parece un tanto conocida ¿eres de por aquí?-


Acciones:
-Leer algunos libros para mantener la mente fresca y activa.
-Informarme de los acontecimientos recientes.
-comprar galletas para perro
-hablar con sarah
OFF:
disculpen que tardara tanto, es que no sabia que ya habiamos empezado, jeje.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Barkai el Dom Abr 13, 2014 3:54 pm

Cuando por fin di salido del bosque con el chico al hombro estaba lleno de barro y bastante cansado, me había golpeado bastante pero ahora ya estaba mejor sin embargo el chico esta muy malherido, he de decir que aunque me cayera mal tenía que ayudarlo, no solo porque era mi costumbre, sino porque Rath me lo había pedido y se lo debía.

Lo que no me creí fue el hecho de que llegáramos a un pueblo y nos ayudaran, las cosas nunca me salían tan bien, siempre había algún problema aun así decidí olvidarme de eso por el momento y relajarme, la posada no estaba mal pero como siempre no tenía nada de dinero, por lo que tuve que ayudar a cuidar al chico aquel señor pequeño y arrugado me dio varias indicaciones lo que me permitió aprender alguna que otra cosa, aunque la mayoría del tiempo lo dedicaba a otras actividades.

El pueblo era pequeño por lo que no me costó mucho llegar conocer todo el lugar, lo mismo ocurrió con las personas en poco tiempo termine conociendo a todos resultaban muy amables todos y me resultaba agradable que por una vez no me tiraran piedras cuando ayudaba a la gente, algo perdido, ayudar con una pequeña reparación, tender la ropa…. son algunas de las cosas en las que ayude en el pequeño pueblo, pues me resultaba imposible quedarme quieto, la gente enseguida entablo amistad conmigo y yo con ellos, me resultaba agradable por fin llevarme bien con alguien, aun así oculte mi cola y mis cuernos de la gente pues conocía de sobra como actuaba la gente con los mestizos como yo, sobretodo teniendo en cuenta de que en el fondo esa gente era bastante religiosa algo observable en cuanto pasas algo de tiempo con ellos.

Pero no solo ayude a la gente, de vez en cuando iba donde estaba Rath, me gustaba pasar algún tiempo con el, pues aun cuando era arisco sin duda era una persona interesante, sobretodo ver cómo trabaja aquello me dejaba embobado, era increíble las cosas que hacía y lo fácil que lo hacía parecer.

La primera semana fue como ya dije, lo normal ayudando a la gente y viendo a Rath, la segunda semana fue algo peor,  la gente tuvo miedo por ciertos rumores y la entrada al pueblo fue cerrada aquello empezaba a darme mala espina, sin duda algo malo pasaría pronto, como ya dije a mi nunca me salen las cosas bien y era cuestión de tiempo que los problemas llegaran. Lo peor de la segunda semana fue que de vez en cuando me cruce con una chica que ayudaba al señor viejo con la herida de mi amigo, por eso cuando coincidí con ella un día mientras ayudaba a mi compañero empecé a cometer muchos errores, el señor me echo de la habitación con la escusa de que traía muchos problemas, peor cuando la gente me dijo que no era un señor si no una mujer mayor entonces  deje de ir a ayudarla, prefiriendo lavar los platos para evitar todo contacto con alguna mujer, pues siempre que estoy cerca de alguna mujer me pongo nervioso.

Pasaron los días y me cruce en más de una ocasión con la chica (Sarah) y la salude un poco nervioso sin entablar conversación con ella nunca huyendo en cuanto podía, la verdad es que no es que la odiara pero no podía hablar con una mujer sin más. Al final llego el primer día de diciembre las cosas estuvieron tranquila por 3 semanas en las cuales pude dormir sin preocuparme, y a pesar de mi insomnio descanse muy bien, la gente ya me conocía muy bien y se llevaba genial conmigo, la verdad es que a mi también me caían genial, sin embargo aquello seguía crispándome estaba claro que algo iba a ocurrir.

Me encontraba en la parte más alta de todo el pueblo, pues en donde más me gustaba estar, los lugares altos era por donde solía moverme ya que es el lugar donde menos mira la gente. Desde allí mire el paisaje ensimismado y dije:
-No se que va a pasar, pero estoy seguro de que pasara, de eso no me cabe ni la menor duda.-
Algo me seguía molestando y estaba seguro de que ocurriría algo, pero por el momento me quede allí arriba observando el paisaje.

FDI:
Barkai en principio no sabía que Agatha era una mujer por eso la ayudo, después paso a fregar los platos para pagar su estancia.
Se dedico a ayudar a la gente con las cosas cotidianas y a descansar
Ahora esta en lo más alto del pueblo mirando el paisaje

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Lun Abr 21, 2014 12:23 am

No fue un mal tiempo. Lo peor fue justamente antes de llegar. Los tres ensangrentados, cansados, uno de ellos cargado como podían con una herida importante... Dudaba mucho que les fueran a admitir en ninguna parte sin un desembolso importante para los guardias. Y luego otro para el cirujano. Sin embargo, contra todo pronóstico, quiso la suerte que el primer núcleo habitado que encontraran estuviera formado por gente incomprensiblemente hospitalaria. ¡Ojalá hubiera conocido antes aquel lugar!

Kalen fue atendido en la propia posada. En el momento de dejarle ahí, al cuidado del médico, había dado por terminada su relación con ambos fugitivos. Se quedó, no obstante, para ver trabajar al curandero. Si por alguna casualidad tenía que vérselas mal, le atraía la idea de aprender algo de la experiencia. Y a ser posible, disponer de medios para sobrevivir a ella. Una vez Kalen estuvo bajo los efectos de un sedante, Rath se había ido a la sala común de la posada. Sin pensar siquiera en ello, se puso la mascarilla y aspiró con calma. Tenía que reflexionar sobre qué haría después. Perseguido por los inquisidores, refugiado en un pueblo cercano del bosque... Sin duda los sabuesos de la Eclesia no tardarían en ir a mirar. Simplemente no podían no hacerlo, sobre todo si conocían la región. Una solución era poner tierra de por medio cuanto antes... pero algo le decía que no sería tan fácil. Quizá si se las apañaba para despistarlos en el mismo pueblo, luego la persecución le pasaría de largo. Escapar al bosque estaba descartado, por supuesto. No volvería a poner un pie allí si no era necesario.

Indeciso, se quedó dormido en la misma silla donde se había sentado.

Al amanecer, decidió dar una vuelta para despejarse. La gente de aquel lugar no se parecía mucho a la de otros pueblos que había visitado. No es que fueran confiados con los extranjeros en el sentido estricto. Más bien eran tolerantes. El artífice se dijo que era mejor no poner a prueba su paciencia. El sitio era tranquilo, ideal para descansar. Sólo tenía que mantenerse atento a las puertas del pueblo para estar al tanto de si los inquisidores los seguían. Sin embargo, había otra cosa que atraía poderosamente su atención, y no era ninguna persona.

El taller. Así lo llamaban, sin más. Sin adornos. Rath lo observaba maravillado cada mañana al levantar la vista. Una estructura así, una obra de ingeniería de semejantes proporciones... y un nombre que, sin embargo, lo identificaba sólo como un lugar de trabajo. Para Rath era un lugar mágico, y lleno de oportunidades y de medios. Y lo más importante de todo, ya sin entrar en su interior le hacía pensar en muchas cosas. Cosas del pasado. Cosas perdidas... y cosas que podía quizá lograr. Durante un tiempo deambuló por el pueblo, viendo a su gente, sus tiendas, su forma de ser... pero en realidad era que estaba tan ansioso de ver por dentro aquellas instalaciones que quería relajarse y no aparecer en el umbral como un crío con un ataque de histeria. Llevaba demasiado tiempo sin un lugar apropiado donde ejercer y en el que trabajar.

Cuando finalmente se atrevió a subir la escalera y cruzar la puerta que llevaba al interior, se quedó mirando casi extasiado. Era perfecto. Cada artesano tenía dedicada un ala del edificio, y en cada una de ellas había distintas secciones para que cada uno desarrollara su oficio. Las forjas de los herreros se sucedían junto a obradores de orfebrería. Los alquimistas vigilaban los procesos de los matraces y alambiques mientras los alfareros y los sopladores de vidrio atendían sus hornos. Un maestro tintorero miraba cómo sus aprendices removían los baldes de tinturas para telas mientras no lejos de allí un escultor daba forma a un bloque de mármol arrancado de las montañas. En suma, para Rath aquello era el paraíso.

Los artesanos no tenían problema en que les observara mientras trabajaba. Parecían de hecho complacidos de que entre los extranjeros hubiera alguien interesado en sus labores. En su juventud, Rath había aprendido numerosas formas de artesanía y, aunque se había centrado sólo en algunas, ver cómo la materia tomaba forma bajo las expertas manos de los demás maestros le llenaba de cierto sentimiento de pertenencia. Sí, en el fondo él pertenecía a lugares como aquel.

A Jared le habría encantado...

El recuerdo de su viejo tutor y mentor le llenó de nostalgia. Añoraba aquellos días. Hasta los coscorrones por sisar comida le habrían parecido un precio pequeño, aun dados con la gran mano de herrero de Jared, por regresar a aquel tiempo. Pero todo eso había pasado con la muerte del viejo artífice. Una muerte que él había propiciado. Jared siempre tuvo razón en que el mundo no está preparado para ciertos avances...

Pasaron los días. Rath consiguió permiso de los maestros artesanos para utilizar uno de los rincones de metalurgia y tuvo acceso a algunos de los preparados de los alquimistas. Al principio trabajó en mejoras para su propio proyecto. El Venator Fulguralis estaba siendo reestructurado para poder aprovechar la electricidad de nuevas maneras. También tuvo que modificar el guantelete y su regulador. Pero pronto dejó de lado esas modificaciones menores. Había dos cosas que le parecían más importantes.

Lo primero era la capacidad de flotación del edificio. Rath interrogó a los maestros artesanos hasta ver si daba son su creador, o al menos con alguien que pudiera explicarle su funcionamiento. Había supuesto que podía tratarse de un sistema magnético, como lo que él mismo pensaba añadir a su artefacto, pero quería confirmarlo y también saber cómo se las habían ingeniado para llevarlo a cabo.

Lo segundo era el anillo. Rath lo había mantenido oculto, cerrado en la caja donde lo guardara tras recogerlo entre los escombros de la iglesia destrozada por el meteoro. En aquel momento, algo procedente del objeto le había hablado, como también había hablado a Barkai. Éste último había intentado ponérselo siguiendo las órdenes del propio anillo. Desconcertado por el suceso y seguro de que había algo más, Rath se lo había quitado y lo había puesto al seguro. Curiosamente no había vuelto a oírlo desde que lo cerrara en la caja.

Una vez estuvo solo en su rincón del taller, con varias herramientas y algunos preparados alquímicos, sacó la caja. Ahí estaba otra vez la vocecilla molesta. En lugar de escuchar, Rath empezó a probar varias cosas. Comprobó su dureza, para empezar, y otras propiedades físicas como su resistencia al calor y conductividad. Los resultados siempre le sabían a poco y siguió probando. No quería dañarlo, no más de lo indispensable, pero se propuso separar un poco del material como pudiera, limándolo si era preciso, para ver cómo reaccionaba a los ácidos y cuál era el punto de fusión. Determinar de qué estaba hecho era lo primero. Luego ya se preocuparía por la parte aparentemente sobrenatural.

Apenas visitó a Kalen durante ese tiempo, llamándole la atención solo el hecho de que no era el único con problemas de salud. Cuando estaba en el taller veía de vez en cuando a una chica que no parecía encajar en el lugar. Tampoco creía que fuera la hija de alguno de los lugareños, a juzgar por su forma de vestir. En sus estancias en la taberna, se veía obligado a lavar los platos, donde coincidía también con la misma chica y también con Barkai, y aunque respondía a las preguntas no hacía nada por empezar una conversación. Hacía lo de los platos no porque no pudiera pagar, sino precisamente porque gastaba demasiado. La mejor comida, la bebida más cara, y cuando creyó que estaba más o menos a salvo de los inquisidores, también la mejor habitación. Eso se escapaba del presupuesto que estaba dispuesto a pagar, pero no quería privarse de las comodidades. A veces ayudaba con problemas domésticos en lugar de fregar. Le venía bien para distraerse de las elucubraciones sobre el anillo y el sistema de flotación. Y también para olvidarse de los rumores sobre lo que sucedía en el exterior de los muros. Era algo de lo que prefería mantenerse alejado y evitar hasta pensarlo.

Spoiler:
Soy un vividor y además de currar, pago, salvo que me digas lo contrario xD.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Jul 21, 2014 5:24 am

Kalen, quien había pasado casi toda su convalecencia estudiando y leyendo los datos que Willson le había conseguido, por fin parecía reunir la fortaleza necesaria para caminar. Ya bastante recuperado, exigió al médico que le atendía la información sobre su estado, quería informes y muestras de sangre para analizarlas el mismo. Ante aquello, el médico, un simple sanador del pueblo, no pudo más que mirarlo extrañado y preguntarse si quizá sus heridas no fuesen el único daño ¿Había quedado trastornado por el trauma? -¿Qué informes? ¿De qué hablas? Solo te rompiste la pierna y te desgarraste musculo y piel, herida que se infectó, al parecer. Pero ya estás bien, déjalo estar… Solo debes procurar evitar grandes esfuerzos, y poco a poco te irás rehabilitando-  El tipo le sonrió amable, aquello era un alta, básicamente su aprobación para que se levantase y siguiese con su vida.

Al salir de la posada, por fin contemplando aquel pueblo del que tanto había leído en los informes de Willson, lo primero que hizo fue ir a comprar comida para el perro que tanto había ayudado a su roedor y compañero. Aquellas galletas eran un artículo de lujo, pues generalmente la gente solo daba las sobras de comer a las mascotas, pero lo pago encantado, y el perro parecía más que satisfecho.

Kalen prosiguió su camino, hasta toparse con una feliz muchacha. Nada menos que Sarah, la cual lo vio hablar con su rata como si fuese una persona, y con cara de espanto huyó del lugar sin siquiera contestar a su pregunta. La gente no solía hablar con locos, y los que hablaban con animales muy cuerdos no solían estar.

Barkai, por su lado, caminaba feliz por aquella aldea en la que nadie parecía juzgarle ni perseguirle, algo a lo que no estaba demasiado acostumbrado. De hecho, parecía haberse abierto camino en el corazón de los aldeanos, que le saludaban con amplia sonrisa al verlo pasar, los niños se acercaban a juguetear con él, y a veces, si tenía suerte, los comerciantes del mercado le regalaban alguna fruta sin venir a cuento.

Eran todos muy agradables, demasiado quizá, incluso la anciana Agatha le permitía vivir indefinidamente en su posada a cambio de ayudarla en sus tareas y fregar en la cocina. Un auténtico chollo. Por primera vez, había encontrado un lugar en el que sentirse a gusto, feliz, y sobre todo, en paz. Sin embargo, no conseguía librarse de aquella sensación.

Algo malo iba a pasar, era como un nerviosismo, algo en su estómago, un presentimiento. No sabía cuándo, ni cómo ni por qué, pero alguna calamidad estaba a punto de suceder en aquel idílico pueblo, y de alguna forma, Barkai podía percibirlo como quien ve acercarse nubes de tormenta.

Rath, a su vez, había pasado los días investigando sobre el Taller, ganándose la confianza de los artesanos, preguntando y trabajando en un pequeño espacio que le proporcionaron para sus experimentos y tareas. Modificó su curiosa máquina, no sin esfuerzo, añadiendo diversas funciones, y llegó el momento de investigar también sobre aquel misterioso anillo, el anillo parlante. Nada más sacarlo las voces inundaban su cabeza, clamando atención, tratando de embaucarle para que lo portase en uno de sus dedos.

Numerosas pruebas realizó sobre el anillo, descubriendo algunas propiedades interesantes, otras directamente increíbles. Su dureza era enorme, comparable a la de un diamante, y parecía conducir libremente tanto el calor como la electricidad sin oponer resistencia. Características de ensueño pero más increíble fue lo que ocurrió al intentar desprender algún fragmento o ralladura. Era imposible. Incluso tratando de deformarlo, el anillo siempre volvía a su misma forma, como si esa vida de su interior le confiriese la propiedad de auto-reparación. Ni el ácido más corrosivo consiguió hacerle meya, y por mucho que lo calentaba no parecía tener punto de fusión. O sí… tardó bastante, pero al alcanzar los 2500ºC su superficie comenzó a licuarse. Lo había conseguido, el metal se estaba fundiendo, y sin embargo, aquellas partículas liquidas incandescentes volvieron a colocarse donde estaban al enfriarse, dejándolo como nuevo. Durante todo el proceso aquellas voces resonaban en la cabeza, cada vez más fuertes, gritaba, gritaba de dolor ante la tortura a la que lo estaba sometiendo mientras a la vez seguía pidiendo que se lo pusiera en un dedo.

Aquello no fue lo único interesante acontecido en el Taller esa mañana. Uno de los más ancianos artesanos, el herrero, asintió ante sus preguntas sobre la construcción del Taller. Por fin alguien que le hablaba del tema. El viejo, comenzó a hablar mientras martilleaba, sin cesar en su ardua tarea, trabajoso y centrado pero sin perder el aliento. –Este taller ha existido desde siempre muchacho, es la joya de este pueblo. Pero su flotación en cambio… es algo bastante reciente.- Sus ojos no se separaban del martillo, que maniobraba hábilmente golpeando el acero encendido contra su yunque. –Henrik Stevenson. Ese cabroncete diseñó el motor de flotación… Su mujer y él son dos de los mejores artesanos que he visto pasar por aquí. Y pensar que se presentaban como simples joyeros… Hace unos meses partieron en un viaje a tierras lejanas en busca de nuevas tecnologías y artefactos. Dios sabe que será de ellos... – Se notaba que el herrero valoraba mucho a esa gente de la que hablaba, pues quedó en silencio, con un brillo extraño en la mirada mientras seguía con su trabajo. Parecía que no iba a contar nada más.

Cierto revuelo parecía haberse formado en el exterior, era media tarde, y aquel alboroto era poco usual en el plácido pueblo. Algunos artesanos se asomaban por ventanas del taller, y la mayoría fueron al exterior a ver qué ocurría.

Kalen también pudo escucharlo, todo empezó con un grito de los guardias. -¡Forasteros!.. No… Henrik.. ¡ES HENRIK! ¡¡SON LOS STEVENSON!!- Aquello provocó que casi todo el mundo empezase a salir de sus casas, todos iban hacia las puertas de la barrera, cerradas aun, la mayoría como ilusionados, pero otros nerviosos. Algo ocurría, algo más que meramente el reencuentro con un viejo conocido.

Barkai también lo vio. Desde su posición en altura tenía una vista privilegiada, pudo ver como unas personas se acercaban a las puertas de Dédalo. Era un hombre maduro, humano, con una barba salpicada de canas, y una mujer que se agarraba a él con fuerza, parecía estar embarazada y cojeaba al andar, aferrándose al que parecía su marido con expresión de dolor. Al otro lado, ayudando a la mujer también, un joven, de unos 20-25 años, se parecía al hombre, pero tenía el cabello castaño como la mujer, debía ser su hijo.

Los aldeanos acudieron como hormigas saliendo del hormiguero, apelotonándose en torno a la puerta que no se abría. Cuando llegasen allí podrían ver que estaba teniendo lugar una acalorada discusión. La orden era de no abrir la puerta, todos conocían la situación en el exterior. Sin embargo aquella familia eran antiguos residentes de la aldea que todos conocían y querían, y para colmo la mujer se encontraba a punto de dar a luz, y herida, por lo que clamaban desde el otro lado de la barrera. Era una difícil decisión, y todos los aldeanos parecían estar opinando y pensando con seriedad. Quizá la opinión de los forasteros sirviese para algo, ya llevaban mucho tiempo entre los habitantes de dédalo, y se habían ganado la confianza de los vecinos lo suficiente para poder opinar como uno más. Abrirles o no, esa era la cuestión...

FDI:

Kalen pierde -100t por las galletas de perro.
Rath pierde -170t por vivir "demasiado bien" en la posada. xD
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Señor de Terra el Jue Jul 31, 2014 5:02 pm

[Aviso a navegantes: el Domingo posteo, no espero a nadie]
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Jue Jul 31, 2014 11:02 pm

Era para volverse loco. Durante semanas, aquel objeto se había resistido a todo lo que podía resistirse cualquier mineral. Sólo el calor había hecho mella en él, pero eso no había conseguido nada. Conforme se disipaban las altas temperaturas en el recipiente con el que lo había introducido en el horno, recuperaba su forma original. ¡Y hasta se quejaba! En ese sentido, podía decirse que estaba tan vivo como él mismo. Y seguía insistiendo en que se lo pusiera. Asqueado con el resultado, y aún más con el hecho de no haber sacado nada en claro, Rath dejó de lado el anillo y volvió a interesarse por los trabajos de los otros artesanos.

Finalmente un día tuvo suerte, y un herrero le habló sobre el sistema de flotación. Su gozo en un pozo, pues sus creadores no estaban. Y sabiendo que, con las noticias recientes, las puertas estarían cerradas (situación que seguramente se repetiría en más ciudades) su regreso no parecía algo que fuera a suceder en un futuro próximo.

Supongo que lo mejor es olvidarme de eso por ahora. No creo que me permitieran echar un vistazo, y mucho menos desmontarlo. Al menos ahora tengo una opción menos en la que centrarme.

Y ya había decidido dejar de lado el anillo, al menos por el momento. Al final tendría que intentar preguntarle educadamente qué o quién demonios era y qué quería... Su mente lógica sin embargo lo descartó. Tal vez más adelante, con más frustración encima. Cerradas esas dos líneas de pensamiento, se dijo que podía dedicarse ya totalmente a intentar reproducir su sueño. Parecía tan lejano... Se había dedicado a darle vueltas a ello durante el otoño, pero había hecho más bien poco. Por alguna razón, aún con la buena acogida y la plena disposición de medios, algo frenaba sus impulsos en esa dirección. Cada vez que, durante una tormenta, se escaqueaba al exterior y buscaba un lugar alto desde el que no atrajera muchas miradas, se preguntaba por qué. Los rayos le golpeaban de cuando en cuando, pero su efecto vivificante no le ayudaba.

Al salir del Taller tras la charla del herrero, rumiaba para sí mismo sobre todo el asunto cuando un alboroto llamó su atención. Varios artífices se asomaron y miraron en dirección a la puerta, donde unos guardias gritaban algo. Mencionaban a... ¿los Stevenson? ¿En serio? ¿El creador del sistema de flotación estaba justo en ese momento delante de la puerta?

Rath corrió hacia la muralla. Al llegar arriba jadeaba por el esfuerzo, pero consiguió un hueco para asomarse. Allí estaba el tal Henrik Stevenson, con una mujer que debía ser su esposa y un muchacho que, de haber sido algo más alto y tener barba, habría sido una copia casi exacta del hombre. Mientras les observaba, percatándose de que la mujer no parecía en buenas condiciones, le llegó el sonido de una discusión. Al parecer, los guardias no estaban de acuerdo sobre si abrir o no las puertas. Sus órdenes eran no hacerlo debido a la misteriosa enfermedad que había aparecido al poco de la llegada de los forasteros al pueblo. Sin embargo, aquellos no eran extraños, y algunos, entre ellos mucha gente, consideraban que debían dejarles pasar.

Rath lo comprendía. Tener a alguien que puede estar enfermo puerta con puerta durante una epidemia que ha hecho que las ciudades se aíslen no era de gusto de nadie. Pero muchos debían de conocer y respetar a los Stevenson y aquello no parecía inquietarles. Al final habría problemas si no se ponía algo de orden. El artífice se acercó para escuchar a los guardias. Efectivamente, no lograban ponerse de acuerdo. En tanto no llegara el alcalde para tomar una decisión, seguirían así. Algunos aldeanos hablaban en favor de una u otra opción.

¿Y qué quería él? No le atraía la cosa de tener un enfermo cerca... pero uno de ellos era el creador del sistema de flotación... Rath se dijo que tenía que haber un remedio para ambas cosas. Se dijo que, para empezar, había posibilidades, algunas bastante simples. Se dijo que seguramente más de un médico le odiaría por lo que estaba a punto de hacer.

-¿Por qué no sale uno de los curanderos y les examina? Se saldría de dudas sobre si están enfermos o no. Además, la mujer parece necesitar ayuda.

No estaba muy cerca de los guardias, por lo que tuvo que alzar un poco la voz y atraer más de una mirada. No le gustaba demasiado aquello. La última vez que un pueblo entero se le quedó mirando había tenido que salir a escape con un demonio pisándole los talones. Empezó a ponerse algo nervioso. Después de todo era un forastero. No creía que tuviera suficiente confianza como para que le hicieran caso. Por otro lado, ¿y si estaban enfermos? Rath no quería perder la ocasión de aprender sobre los conocimientos del joyero por culpa de una estúpida epidemia de la que, de todos modos, no sabía prácticamente nada.

-Y bueno... Si lo estuvieran, aún podrían entrar. Sólo tendrían que quedarse en una casa alejada de las demás hasta que pasara la enfermedad. O incluso se puede improvisar un refugio fuera de las murallas para que no tengan que irse muy lejos. Tenemos artesanos de sobra para eso, y así no se verían obligados a estar a la intemperie en esta época del año - añadió, no muy seguro de cómo acogerían la iniciativa.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Sáb Ago 02, 2014 2:16 am

-Esa chica definitivamente esta tramando algo, tal vez me conoce de algún lugar o piensa que yo se algo-, mi ratón realizo un chillido breve, ninguna persona seria capas de saber lo que estaba diciendo, en otras circunstancias ni siquiera yo sabría lo que quiso decir, pero debido a la situacion, el tono que uso y el simple contexto supe lo que quería comunicar, -si, lo se Wilson, nadie se acerca a hablar con encapuchados que le susurran a ratones, pero es tu culpa por no ocultarte bien-. En todo caso me alegra que esto pasara, me recordó que no puedo bajar la guardia. -Aquí tienes la llave de mi baúl, busca al perro y tráeme todo mi equipo, nos encontraremos en el taller flotante-
 
Antes de que la chica se fuera guarde una nota mental de su apariencia, tenia el presentimiento de que una imagen suya depositada en mi cerebro me seria útil, ya sea para una investigación o para una noche muy solitaria.
 
Estaba dándole la llave a Wilson cuando escuche bastantes gritos en la entrada de la muralla, "justo cuando la chica huye en una diferente dirección", la verdad no estaba seguro de que ella tuviera algo que ver, pero su olor a sangre era muy sospechoso como para no investigar, -olvida la ultima orden, solo tráeme mi uzi, balas normales y un par de granadas, estaré en la puerta principal, ¡corre!-.
 
Cuando llegue me encontré con una multitud de personas que discutían por dejar o no entrar a los Stevenson, una familia de joyeros, con el asunto de la epidemia me parecía algo normal tener cierto nivel de precaución, pero se trataba de los que diseñaron el sistema antigravitacional del taller, este pueblo les debía su única atracción turística, lo mas avanzado, o incluso lo único avanzado que tenían en tecnología.
 
Entre la multitud me encontré con Salazar Bloombertch, un gordo bigoton que resultaba ser el equivalente a la autoridad, sin pensarlo mucho me acerque a el y le hable seriamente, con un tono de voz muy bajo, -es obvio que su reputación depende de este momento. Si manda a alguien para que los examine, lo peor que puede pasar es que deba poner en cuarentena a un par de médicos, la gente lo entenderá, incluso puede ganar reputación si los trata como héroes. Pero si algo les llega a pasar a esos joyeros por su culpa, este pueblo jamas se lo perdonara, sobre todo si resulta que no tenían ninguna infección-.

Rath también hizo su parte, no parecía ser de los que llaman la atención, pero eso no le impidió subir al muro y pedir que los ayudaran, no estoy seguro de que tan contagiosa es la enfermedad, pero valía la pena taparse la boca y la cara lo mas que pudiera. En los informes de Wilson Rath no parecía ser de los que le preocupan mucho otras personas, parece que solo estuvo hablando con otros artesanos, probablemente era un joyero pues estuvo trabajando en un anillo, "¿para una prometida quizás?". Aunque eso no explicaba el guante que tenia puesto, pero supongo que yo no puedo poner limites a las habilidades de un joyero, despues de todo aqui hay un taller que flota gracias a un par de ellos.

Una bestia antinatural que ronda los bosques, se regenera de forma ridículamente rápida y tiene una mordedura que te deja casi mortalmente enfermo, es perseguida por inquisidores sin razón aparente, poco después hay una peligrosa epidemia a la que todos temen pero nadie sabe casi nada sobre ella, ¿casualidad?, tal vez, de echo un simple calculo de probabilidad sugiere que es poco probable una conexión entre dichos eventos, pero siempre que la Eclesia esta involucrada le agrego otro 20 o 30% a la operación, si se relaciona con extraña escases de información o sucesos sobrenaturales los cálculos suelen estar en lo correcto.

acciones:

-nota mental con la apariencia de sarah.
-wilson fue a buscar lo que le ordene.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Ago 04, 2014 3:35 am

La propuesta de Rath de enviar a examinarles a un curandero fue tomada con gran revuelo. Los vecinos hablaban entre ellos, como gallinas alborotadas, algunos a favor, otros en contra. El curandero del pueblo dio un paso al frente con un profundo suspiro, era el mismo que había tratado a Kalen por lo que los forasteros pudieron reconocerlo fácilmente.

-Hablamos de la epidemia conocida como la Plaga de Sangre pero en realidad no sabemos nada sobre dicha pandemia… Las noticias que tenemos es de que se propaga con virulencia y no permite salvación posible, de ahí que decidiésemos cerrar nuestras puertas. Pero en realidad no se si sería capaz de ofrecer un diagnóstico… no se exactamente lo que debo buscar.- Suspiró de nuevo pero entonces pareció armarse de resignación, o valor dirían algunos. –Quizá pueda comprobar si presentan algún signo de enfermedad, aunque sea simple fiebre. Saldré ahí fuera si es necesario…- El médico había aceptado, pero la muchedumbre seguía con sus comentarios. Un viejo de entre la multitud alzó la voz en desacuerdo.

-¡De ninguna manera! ¿Vamos a exponer a nuestro único sanador? ¿Qué pasa si se contagia? Incluso recluidos en una cuarentena y no contagiando a nadie más, habríamos perdido al encargado de sanar a todo el pueblo… no creo que su aprendiz esté aun preparado para sustituirlo llegado el caso.- Era un argumento válido. El sanador era una figura muy importante en Dédalo, y aquello era un riesgo que quizá no mereciese la pena correr.

Kalen se acercó sigiloso al alcalde Bloombertch, aquel hombre corpulento de negro bigote escuchaba en silencio las distintas opiniones con el ceño fruncido. Las palabras de Kalen le hicieron girarse hacía él con expresión sería, parecía no haberle hecho gracia eso de perder popularidad o ser culpado de la muerte de los Stevenson. Eran gente muy querida para la aldea. Se quedó pensativo unos segundos acariciando su bigote y finalmente se pronunció, con voz atronadora que hizo apartarse a los más cercanos formando un corro a su alrededor.

-El riesgo es grande, lo sabemos todos. Pero también es grande nuestro aprecio por esta familia. ¿Ellos lo han dado todo durante años por esta aldea, y ahora nos planteamos dejarlos en la estacada? No señor. Enviaremos al curandero, y aunque estén enfermos les daremos un hogar con la seguridad pertinente, como dicen los forasteros. Este pueblo siempre ha estado orgulloso de su generosidad y hospitalidad, no es momento para el egoísmo. Si hace falta correr el riesgo, lo correremos. Ellos harían lo mismo por nosotros. ¡Son los Stevenson, por amor de Dios!- Los chismorreos cesaron y todo el pueblo parecía haberse convencido. Se notaba que la gente respetaba a su alcalde.

Abren las puertas para dejar salir al curandero, que queda fuera examinando a los Stevenson durante unos veinte minutos. Todos guardaban silencio con expectación en lo que pareció una eternidad, pero finalmente la voz del sanador se escuchó desde el otro lado de la empalizada.

-Henrik y Dave están en perfecto estado salvo algún rasguño. Ella está herida, de gravedad, pero no presenta signos de infección ni fiebre. Son solo heridas, les ha atacado un animal, en su estado no podemos dejarla aquí fuera.-

Muchos respiraron con alivio. La mujer estaba herida pero no enferma, o eso afirmaban. Era suficiente para disipar cualquier duda. El alcalde ordenó a toda prisa que abriesen la puerta, y la familia entró. El recibimiento fue de lo más caluroso, abrazos, saludos y muestras de cariño, todos conocían a los Stevenson. El hombre y su hijo se esforzaban en sonreír ante sus vecinos, pero se les veía abatidos, cansados del largo viaje y sumamente preocupados pro el estado de la mujer.

Agatha, la posadera, se apresuró junto al curandero a asistir a la preñada herida, que fue llevada en peso a la antigua casa de los Stevenson, justo en la plaza donde se encontraba el Taller. Había estado deshabitada meses, pero Agatha se encargó de adecentarla a toda prisa, mientras el médico tumbaba a la mujer, tratando sus heridas con ungüentos, vendajes, y alguna sutura. El resto del día avanzó con normalidad cuando la gente fue volviendo a su rutina diaria. Los Stevenson por fin quedaron libres en su hogar para descansar, salvo algún que otro vecino que les llevaba comida o útiles como regalo de bienvenida.

Pronto cayó la noche, y como cada día desde que llegaron, el silencio poblaba Dédalo, conforme se iban pagando una a una las luces en las modestas ventanas de las casas de la aldea. El pueblo dormía, y todo iba bien en el mundo, paz, silencio, oscuridad. La noche perfecta, como todas en ese lugar, y solo la brisa nocturna poblando las calles.

Pero aquella noche no transcurriría de forma tan perfecta. Un alarido agonizante se escuchó en el silencio. Quizá por el vacío de sonidos el desgarrador grito se escuchó en todo el pueblo con tanto énfasis. Terror, agonía, muerte. Era la voz de un hombre en su último grito de vida. Algo había ocurrido y como era lógico muchos despertaron. Las luces comenzaban a encenderse en las viviendas. Gente salía con candiles, velas o antorchas a preguntar a sus vecinos si lo habían escuchado, o si sabían de que se trataba. Incluso el alcalde recorría las calles con un par de guardias preguntando. Henrik Stevenson también había salido, con expresión preocupada. Nadie sabía lo que había sucedido, hasta que el grito de una mujer indicó que había encontrado algo. Era un cadáver, si es que se podía llamar así. Un amasijo de carne destrozada y apenas reconocible, desfigurado y destripado por garras y fauces como de una fiera salvaje. Era el curandero, y los habitantes despiertos en plena madrugada contemplaban aquella escena con horror. ¿Qué clase de bestia salvaje se había colado en Dédalo? Aquello era un peligro público. No solo se habían quedado sin médico, sino que la brutalidad del asesinato… todos estaban en peligro, y había que encontrar a la bestia antes de que comenzase a dejar un rastro de víctimas.

FDI:

-Kalen, Willson te trae lo que le has pedido junto con el perro (para poder llevar tanto peso) cuando estáis en la puerta aun debatiendo sobre si dejarles pasar.

-Recordad que no se sabe nada claro de la Plaga de Sangre y mucho menos sobre la licantropía o el vampirismo. Así que por favor aunque podáis sospechar fácilmente de que va el tema, tened en cuenta la coherencia de la situación. Solo sabéis que es una enfermedad incurable, extremadamente contagiosa y poco más.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Vie Ago 08, 2014 8:23 am

Normalmente siento un gran desprecio por los políticos y poderosos líderes, pero a pesar de que obviamente este alcalde no es ningún santo, tampoco es el jerarca con mano de hierro como los que estoy acostumbrado a ver. Este en particular aunque no muy humilde tenía esa escasa característica de pedir a su pueblo que piense y razone en lugar de solo ordenar e imponer su voluntad. “lo hiciste bien bigotón”. Me acerque a Rath un momento y le dije –tenemos que hablar, seguramente querrás saber algo sobre el sujeto cuya vida salvaste en lugar de dejarlo morir y quedarte con el dinero que te ofreció, iré al taller alrededor de las 5:30 de la tarde-.

Los pobladores dejaron entrar a la familia de joyeros, los seguí desde cerca hasta la casa donde los dejaron descansar, “supongo que hicieron algo similar conmigo”, esta gente carecía de clínicas decentes, aun así lograron sanarme, si esta mujer sobrevive dejare de burlarme de la medicina alternativa. Le susurre a Wilson quien esta vez estaba bien escondido dentro de mi ropa -¿notas algún patrón extraño en ellos Wilson?, ¿notas algún olor familiar en esas personas?-, si estaban envenenados o drogados sería fácil ahorrarles el diagnostico a esa gente, aunque Wilson deberá usar todo su poder olfativo y tal vez no obtenga una sola partícula que respalde alguna de mis especulaciones, también le pedí a Wilson que los escaneara con su visión térmica, si lo que dijo el médico era cierto y no tenían fiebre la temperatura de todos ellos debería ser normal, de todas formas guarde mi distancia para prevenir cualquier contagio, más que todo tenía la intención de saber si esa misteriosa chica podía estar involucrada, su olor a sangre la hacía muy sospechosa. También tenía la teoría de que la bestia que me ataco estuviera involucrada, según Wilson ese monstruo no fue capturado por los inquisidores, por lo menos no cuando nos íbamos. Si anda suelto probablemente nos lo encontremos de nuevo, después de verlo saltando aunque me parece poco probable que lo logre, no me sorprendería que pasara por esa pared de 3 metros.

Cuando todos se fueron tuve la intención e interrogar al hijo del joyero, aunque dadas las circunstancias me parecía que debía dejarlos descansar y molestarlos mañana. Acaricie al perro pues me había vuelo a ayudar, -¿Quién es tu dueño?-. Pensé en hablar con el alcalde sobre algunos asuntos pero supuse que con todo el ajetreo hoy estaría muy ocupado, “lo visitare mañana cuando no este comiendo como una cerda”. Mientras tanto busque pistas sobre los dueños del perro, posiblemente seria alguna agencia de mensajería o adiestradores en la ciudad, este amigo me sería muy útil, puede que hasta tengan otros como él y hasta me vendan alguno. Tarde un par de horas en eso y luego me fui donde los comerciantes.

Compre materiales para hacer algunos dibujos y me senté en una mesa para trabajar, yo no era muy bueno dibujando pero tuve una pequeña idea, con la ayuda de una regla y una pluma muy delgada trace un cuadriculado de 40x30, asimile el cuadriculado en mi mente y lo anexe sobre las imágenes en mi cabeza dentro de las notas mentales, logrando de esta forma una visualización de proporciones lineales más fáciles de realizar. Además de eso logre hacer algo que hasta ahora no sabía que podía, use cálculos matemáticos para dirigir mi mano logrando una precisión casi perfecta, esto me asusto un poco pero logre dibujar como si fuera una computadora midiendo los pixeles en la hoja. Con tinta imborrable dibuje el rostro del inquisidor que intentó capturarme la otra noche, la chica con el arco y el monstruo que nos atacó, este último no me quedo tan bien hecho puesto que no lo guarde a él en una nota mental, sin embargo los otros si me quedaron bastante exactos, aunque tarde bastante en dibujar correctamente cada cuadro. En cuanto termine borre el cuadriculado, escribí algunos archivos para mantener la información más tangible y se los di a Wilson para que los guardara en el baúl mientras yo me dirigía al taller, hacer esos dibujos con esa extraña técnica me dejo un leve dolor de cabeza que después se me paso rápidamente. En los documentos estaba almacenada toda la información que tengo sobre el inquisidor, aquel monstruo, la misteriosa chica del arco, Barkai y Rath. Si bien no era mucha información seguramente después averiguaría con que llenar los archivos.

En el taller me lleve una enorme decepción, estaba consciente de que este pueblo no tenía las enormes fábricas que veo en Todheim casi todos los días, pero esto ya es ridículo, una cosa es que no tengan una sola computadora en el pueblo pero esta gente con suerte sabía lo que era la electricidad. “¿Cómo se supone que reponga las granadas que use?”, el hecho de que no contaran con un taller de metalúrgica no me molestaba tanto, pero ni si quiera tenían un miserable soplete, nada de pistolas de clavos, sierras eléctricas o siquiera un maldito soldador de estaño. ¿Cómo lograron estos anacrónicos artesanos instalar un dispositivo anti-gravedad en una estructura tan pesada?. Sin un compresor o una bomba a motor las granadas de fragmentación (que no me estallen en la mano) son algo imposible de fabricar, cuando mucho podría hacer una bomba de humo con azufre, nitrato de potasio y carbón vegetal, aunque dudo que estos cavernícolas tengan suficiente. Sin embargo cuando observe a los alquimistas note que producían un líquido sorprendentemente inflamable, sentí algo de alivio y excitación cuando note como derretían el níquel y el acero con ese fuego tan ardiente derivado de ese líquido.

Tome papel y lap… ahg una pluma y un rollo de papiro, tarde un par de minutos en diseñar lo que remplazaría temporalmente mis granadas usadas.  Fui donde los sopladores de vidrio y les page por fabricarme algunas pequeñas botellas, debo admitir que la calidad y el grosor del vidrio era sorprendente, y el tiempo que tardaron en hacerlas me dejo impresionado "estos pueblerinos no son tan inútiles después de todo", las botellas eran lo suficientemente fuertes para poder cargarlas con total seguridad pero lo suficientemente frágiles para romperse si las arrojaba muy fuerte (se rompen si chocan con una fuerza de 180Jules o mayor), los artesanos entendieron mis instrucciones al pie de la letra, al diseño de las botellas agregue una pequeña y un poco frágil capsula de vidrio donde introduje algo de tolueno, por alguna razón este compuesto reacciona de manera muy violenta con aquel líquido inflamable. Como cualquier otro líquido inflamable este necesitaba oxigeno para generar alguna llama, si la capsula de tolueno se rompía dentro de la botella, esta no explotaría hasta que rompa el vidrio grueso que la compone casi en su totalidad. Mientras tanto Wilson me trajo todo el equipo que había dejado en el baúl, incluyendo el dinero que necesitaba para pagarles a los artesanos por sus materiales y el trabajo.

Después de fabricarme 3 granadas incendiarias y registrar una patente, termine de hablar con todas las personas con las que debía hablar y me fui del taller, se me había hecho de noche, pero yo intentaba recuperar mi horario nocturno por lo que me quede paseando por la ciudad, el viento trajo consigo el frio al que estaba tan acostumbrado, me senté en una banca de la plaza a leer un libro sobre dédalo junto con Wilson, lo leía (en voz muy baja) intentando averiguar algo sobre este lugar, su fecha de fundación, el número de alcaldes que tubo, un poco sobre su historia, pero sobre todo, el nivel de autoridad e influencia que tiene la Eclesia en este lugar, tal vez no encontraría todas las respuestas en este libro, pero al menos serviría para pasar el rato, además de que tuve que devolver hoy todos los libros que tenía retrasados en la biblioteca y solo me prestaron este.

Las horas pasaron y las luces de las casas se iban apagando, el lugar se tornaba cada vez más oscuro,  de repente Wilson me advirtió que algo no andaba bien, -y tu hace poco decías que era una tontería ponerme el chaleco antibalas-, saque mi Uzi y le di una granada cegadora a Wilson, -si por cualquier circunstancia tenemos que huir no dudes en usarla-, Wilson se movió hacia mi espalda donde le era más fácil sostener la granada con la cola, activarla y soltarla si era necesario.

Casi salto del susto cuando un infeliz grito rompiendo violentamente el silencio, “¿pero que carajos?”. Vi a Henryk Stevenson salir de su casa muy preocupado “¿esta dejando sola a su esposa?”, en un momento como este era una tontería ponerse a pensar en eso pero me parecía raro que su hijo no fuera el que saliera a revisar, “¿o tal vez el no se encuentra en la casa ahora?”, le pedí a Wilson que me dijera cuantas personas habían dentro de esa casa y rápidamente me dirigí al lugar de donde había venido el grito, cuando llegue encontré a varias personas alrededor de un cadáver mutilado “¿ese es el medico?”, no me quedaba ninguna otra hipótesis, el responsable debía ser el monstruo que me ataco cerca de esta misma ciudad.

-Wilson, rastrea el olor y/o rastro de esa sangre, nos vamos de cacería-, en cuanto mi ratón me dio la dirección me fui trotando y eventualmente corriendo para perseguir al monstruo, “esta vez no me voy a confiar”, mientras trotaba descargue el cartucho de balas normales y cargue el de municiones modificadas, estas en particular las había estado guardando por si debía enfrentarme a maquinaria pesada de la Eclesia. Balas de 9mm rellenas con una pequeña gota de nitroglicerina, la punta esta aplastada con la intención de que las balas impacten en lugar de perforar, de esta forma las balas explotan al impactar contra el objetivo el 98% de las veces con un radio de explosión de 57cm, y un radio de explosión menos letal de un metro.

Mientras estaba en eso le fui preguntando a Wilson la velocidad de movimiento del objetivo, si tenía algún olor a compuestos volátiles, venenosos, alucinógenos o explosivos, si acaso producía algún campo magnético, su temperatura corporal y cualquier otro dato que pudiera serme útil, como eran básicamente preguntas de rutina Wilson podía responderlas rápidamente a través de leves roses con sus patas terminando todo en un “sí”, “no” y “no lo se”. Fui guardando todos los datos en un archivo mental junto con las imágenes detalladas del cadáver del médico, si el asesino lograba escapar, por lo menos habré recolectado la mayor cantidad de datos posibles.

Sera mejor que corras infeliz, no creo que puedas evadir 30 balas explosivas a una Cadencia de tiro de 10 disparos/segundo


Acciones de todo el dia:

-Diagnosticar a los joyeros

-buscar el hogar del perro eh intentar comprarlo a él o a uno igual (si es que lo o los venden)

-comprar materiales para dibujar y utilizar mi habilidad Visión cartesiana para hacer imágenes exactas del inquisidor, Sarah, y otras no tan exactas de Barkai, Rath y el monstruo que me dejo invalido.

-Armar archivos sobre los antes mencionados

-Fabricarme 3 granadas incendiarias y patentarlas (a nombre de Mario Castañeda por supuesto)

-si Rath habla conmigo, compartir exactamente toda la información con él (de manera en que él sepa todo lo que yo sé).

-Devolver los libros de la biblioteca

-Leer un libro sobre dédalo

-Registrar la casa de los Stevenson con la visión térmica de Wilson

-guardar en una nota mental las imágenes del cadáver del médico

-Rastrear y perseguir al asesino del médico mientras registro una nota mental con los datos que Wilson es capaz de proporcionarme sobre dicho asesino-

Fue un día muy productivo, jajajaja
diseño de las GSI:
Si mi explicación fue algo confusa aquí está el diseño de mi granada incendiaria versión Paint.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Ago 11, 2014 11:09 pm

Aviso a rezagados: el viernes os Posteo.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Miér Ago 13, 2014 1:06 pm

Al final, por mediación del alcalde, de varios aldeanos y del propio curandero, la propuesta de Rath tomó cuerpo y el médico salió para examinarles. A juicio suyo, únicamente la mujer requería de sus servicios a causa de lo que parecía el ataque de un animal. Dicho esto, se les permitió entrar, y las muestras de afecto de gente les colmaron. Gente que, minutos antes, les había tenido la misma consideración que a un leproso llevados por el miedo. Pero eso era algo normal. Había mucho desconocimiento y una cantidad no pequeña de temor.

Así, Agatha y el curandero se ocuparon de las heridas de la mujer y le atendieron. Tanto el tal Hendrik como su hijo les acompañaron, preocupados. Era de esperar. Tal vez habrían correspondido mejor al cariño de la gente si el cansancio y la situación no les hubieran afectado. Por el momento, los aldeanos tendrían que conformarse con unas pocas palabras y gestos amistosos. Rath se conformaba, por su parte, con tener más tarde una charla con Hendrik. Cuando se daba la vuelta para encaminarse a la posada y dejar que el alboroto se asentase, un tipo al que reconoció como aquel que había sido atacado por aquel lobo monstruoso antes de su llegada a Dédalo le abordó. Tenía algo que comentar, según decía, y también prisa, por lo que le había citado para algo más tarde. Antes de que se fuera, Rath se dijo que era mejor estar preparado y le interrumpió.

-A esa hora voy a estar algo ocupado, pero creo que podemos vernos sin problema mañana temprano. Podemos hablar en la propia posada, o si lo prefieres salir luego del desayuno.

El artífice se dijo que era extraño. ¿Por qué ahora? ¿Por qué no antes? No hacía tanto que había dejado la convalecencia, cierto, pero había tenido tiempo. Rath pensaba dar largas, al menos hasta que hubiera tenido tiempo de coger sus cosas, que estaban en la habitación. No solía ir con su invención encima salvo que tuviera en mente aplicar algún cambio, por lo que cuando no iba a ocuparse de ello lo dejaba en la posada, bajo llave en la habitación. Tenía medido el tiempo y había descargado parte de la capacidad de su artefacto para que no sucediera nada como lo que había eliminado al inquisidor en el bosque. Si alguien quería hablar con él a solas, de lo que fuera, prefería ir preparado. Sin más, regresó a la posada.

Sin embargo, el día siguiente no iba a llegar sin más como los anteriores. En lugar de eso, la noche iba a teñirse de rojo mucho antes del amanecer. Un grito agónico rompió el silencio dando vívido testimonio del dolor de alguien en sus últimos momentos. Las ventanas y las puertas se abrieron, las luces brillaron en las manos de la gente y todos se preguntaron a voces qué pasaba. El alcalde, rodeado por guardias, estaba en plena calle, vestido aún con el gorro de dormir y toda la dignidad que podía tener alguien recién salido de la cama. Rath, mirando desde la ventana de la posada, se puso nervioso por momentos. Ni siquiera se vistió del todo; únicamente se puso los pantalones, las botas y se quedó con la túnica corta y blanca que usaba para dormir. De inmediato cogió su artefacto, se lo enganchó y bajó hasta la sala común, donde Agatha, precavida, miraba a su vez por la ventana sin abrir la puerta.

-¿Qué ha ocurrido? ¿Qué ha sido ese grito?

Agatha señaló hacia el final de la calle. Hendrik Stevenson estaba consolando a una mujer ante un cadáver reciente cosido de arañazos y desgarrones. Apenas quedaban unos jirones de la indumentaria del hombre que había sido el curandero. Rath trató de abrir la puerta, pero estaba cerrada. Antes de que Agatha pudiera abrir, saltó por la otra ventana y se acercó a donde se encontraba el joyero. La luz de las antorchas y candiles de los guardias y los curiosos no le pareció suficiente, y graduó el guantelete hasta que con un leve zumbido empezó a emitir luz blanca de forma continua. Era el mismo sistema que para el destello, modulando la intensidad y la duración.

No cabía duda de la autoría de la muerte. Un animal salvaje, una bestia o alguna clase de criatura con garras y dotada de una furia salvaje e incontrolada. La situación era muy familiar a la del bosque... pero Rath dudaba mucho de la supervivencia de aquel monstruo. Primero por estar herido, y luego por ser perseguido por la inquisición. Además, no creía que ni una criatura así pudiera haber saltado el muro de Dédalo... y sólo lo habían abierto lo justo para permitir el paso de los joyeros. Fuera como fuere, ahora tenían un problema. Rath manipuló la salida de energía del Fulminis Manus I y la luz abarcó la calle como un gran farol. El artífice miró hacia el suelo. Quizá hubiera huellas que indicasen dónde habría ido a parar el ser en cuestión.

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Manipulo el artefacto hasta obtener la luz del modo descrito.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Crick el Dom Abr 26, 2015 8:26 pm

La noche auguraba ser larga y apenas acababa de comenzar. Nubes de tormenta ocultaron la luna menguante amenazando con transformar cualquier rastro o prueba en lodo y barro. La tierra bebió la sangre del que fuese el curandero y Henrik Stevenson se agachó junto a los restos para examinarlos. No cabía lugar a dudas; ningún arma construida por el hombre podría realizar aquellas heridas y ningún hombre por fornido que fuese podría descuartizar a una persona por menuda y frágil que fuese de aquella forma en tan poco tiempo.

Wilson olfateó el aire y guió a su amo al interior del oscuro callejón persiguiendo el tenue olor de la sangre, adentrandolo entre las casas dirección Este. El señor Stevenson acercó los dedos a lo que quedaba de cadáver cuando el artífice Wraylan iluminó la escena con su ingenioso artefacto y tocó al sanguinolento doctor.

-Aún esta caliente...No le han dejado acabar.

El Joyero, demostrando ser algo más que un joyero como ya sospechaban Rath y muchos de los artesanos allí reunidos, acercó los dedos índice y corazón manchados de sangre a su nariz y después a los labios. Olfateó la sangre y comprobó su temperatura con los labios antes de levantarse y limpiarse sobre la chaqueta.

-No hace ni tres minutos que lo ha matado, y no ha terminado de comer. Deberíais quemar el cuerpo hasta los huesos, que no quede nada de él. Si me disculpáis, he de cuidar de mi esposa y del hijo que viene... mal momento para nacer.

Henrik Stevenson se apartó de la asustada muchedumbre y se dirigió a su casa. Era evidente que el hombre sabía más de lo que había dicho. Que conocía la procedencia del ataque mejor que nadie y que, aún así, no quería implicarse. Resultaba cuanto menos, extraño. Y aunque ninguno d ellos presentes le dio más importancia pues era cierto que debía ocuparse de su parturienta esposa, a un científico ávido de conocimiento no se le escaparía la expresión de horror y preocupación que se dibujó en el rostro del joyero cuando olfateó la sangre.

Con paso firme pero ligero Henrik Stevenson llegó a su casa y cerró la puerta a cal y canto. Echó los cerrojos y pasadores y corrió las cortinas que hasta el momento habían permitido ver el interior de la casa. Un Grito desgarrador sonó en su interior, un grito de dolor y agonía que solo podía tratare del grito de una mujer partiéndose por la mitad para dar a luz a una nueva vida.

Si Rath decidía seguir al joyero podría escuchar como un susurro la conversación que estaba teniendo lugar entre aquellas cuatro paredes. Pero si decidía inspeccionar las huellas del lugar, y seguirlas por el oscuro callejón, se encontraría con Kalen y su rata discutiendo en una encrucijada. Sin luz Kalen era incapaz de seguir el rastro de huellas y el olfato de Wilson captaba el olor a sangre en todas direcciones por lo que se habían perdido y no lograrían encontrar el buen camino.

”conversación del interior de la casa”:


-Tenemos un problema mi amor.

-Ññrrrggggg! Arrf...Arrff...Arrfff...Tschñrgg!

-Se trata de tu hijo...

-¡Ñnnnarrrrg!

-...El médico no vendrá, acaba de morir.

-¡Arrrrf! Dv...Dave. Com...Comm...¿Como esta?

-No te preocupes, cariño. Todo saldrá bien. Te lo prometo. Ahora, ¡empuja!

- ¡Ñnnnnaaaaaaaaaaarhhhhhhhh!.



”F.D.I”:
Bueno, ya sabéis por que os mande un mp que me voy a encargar de esta aventura. Ya me conocéis y yo os conozco a vosotros. Así que ya sabéis lo que tenéis que hacer, disfrutar y divertíos. Hasta aquí recibiréis todos los puntos por retraso que merecéis. Desde aquí, no habrá puntos de retraso, a menos que sea yo el que se retrasa. Lo que quiero decir es que si uno de vosotros se retrasa, no acumulara mas puntos extras. El plazo de posteo es de 1 semana ^_^

Kalen: ya hace mucho tiempo de esto así que posiblemente no te acordaras. Os recomiendo que os leáis lo que lleváis de aventura para repasar lo que ha ocurrido hasta el momento. Y lo que ha ocurrido en el ultimo turno es que has pecado de metagaming. Tu personaje no sabe que los stevenson son los artífices de que el taller vuele, eso lo sabe rath y solo rath. No vuelvas a cometer este error. Ademas de eso, te lo voy a recordar para que no quepa lugar a dudas. A partir de ahora wilson funcionara con la normativa nueva respecto a mascotas. Por lo que me temo que las acciones que ejecutaste en su momento no van a resultar tan bien como cuando las escribiste, ya que wilson a perdido todas sus facultades rastreadoras con la reforma. Pero tranquilo, no lo voy a contar como un fallo.

Rath: no tengo mucho que decir en tu contra. Pero si a kalen le tengo que recordar que su mascota deja de funcionar como lo hacía antes. A ti te tengo que recordar que has de adaptar tu artefacto a la nueva normativa, y cuanto antes lo hagas, mejor para todos será.

Y con esto, me parece injusto no puntuar por su aportación a sarah ni barkai, sin embargo solo han puesto un post y tampoco me parece justo que reciban todos los puntos por retraso. Así que ni para ti ni para mi, les quito los bonus de retraso y a cambio les valoro el post que han colocado y los puntuo en base a ello. Si alguno de los dos, o los dos deciden volver, que me manden un mp y los volveré a meter en la aventura si puedo xD

Sarah: 97% = 55 puntos de experiencia + 5000t.

Me ha gustado mucho como has narrado el post. Una pena que no siguieses la aventura, y una pena que abandonases el juego. Me gustaba como escribías y me gustaba el personaje. Le has dado mucha transcendencia y has interpretado correctamente al personaje y la situación. Tu ficha sera actualizada pronto.

Barkai:54%= 20 puntos de experiencia.

Tu post es bastante confuso, no esta mal, o del todo mal. Pero no ordenas correctamente las ideas ni cuidas en demasía el estilo de escritura por lo que tampoco puedo darte mas nota, sin contar con que desapareciste al primer turno... me hubiese gustado que continuases pues el personaje era interesante y considero divertido. Me a gustado que te volvieses un torpe inútil al enterarte que agatha era una mujer, y cuando te encontrabas con sarah, hubiera dado mucho juego, desgraciadamente no ha sido así.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Dom Mayo 03, 2015 6:38 am

-¿Cómo que no sabes a donde se fue?, no puede ser tan rápido, ¿en que dirección olfateaste sangre por última vez?, eso es imposible-, el olfato de Wilson no lograba encontrar la dirección del asesino, trate de ver alguna huella pero era inútil, todo estaba muy oscuro, incluso el brillo de la luna era inútil con tantas nubes -no importa Wilson, de todas formas acabo de recordar que no te pedí las municiones modificadas, no tengo las del tipo incendiarias ni explosivas, ¿de qué hablas?, claro que funcionan. Ya hablamos de esto, no me explotan en la cara si usamos el nitrógeno, ¿Cómo que no lo trajimos?, no me digas que lo dejamos en el laboratorio-.

Me devolví caminando donde se encontraba el cadáver del curandero, no había nada más que pudiera hacer, me preocupaban los habitantes de este lugar, aun con mis armas y conocimientos, en la oscuridad estoy prácticamente indefenso contra una criatura capaz de convertir en carne molida a un hombre en segundos, “estos campesinos son como insectos contra una araña”, lo que más me angustiaba era el no saber contra que me estaba enfrentando, lo más seguro es que se tratara del gigantesco lobo pero era solo una suposición, “bien, no es tan difícil, solo debo tomar una muestra o rastro y analizarlo en el labor…”, sin mi equipo ni laboratorio me sentía tan inútil e impotente como en aquella jaula en la que estuve encadenado por días.

-[color=#595544]adentro o afuera, no importa, de todas formas un maldito monstruo anda suelto y esos muros no nos salvaran, lo más probable es que no podamos ayudar a nadie, quizás debamos empacar e irnos, ¿Qué opinas?[/color]-. Wilson sugirió que nos fuéramos a dormir, seguramente se me ocurra algo mañana, debo hablar con el alcalde respecto a varios asuntos, si es que al despertar sigo vivo.

Accion:
-irme a dormir

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Dom Mayo 03, 2015 11:19 am

Rath ojeó las huellas a la luz eléctrica. El joyero parecía tener razón en que habían interrumpido lo que ocurría: las marcas del suelo eran profundas, como si las extremidades de la criatura en cuestión se hubieran hundido en el fango para empezar a correr, tal vez de improviso. Las huellas desaparecían en dirección a un callejón. A esas alturas, quién sabía dónde podía estar.

Rath alcanzó a fijarse en la expresión y el tono de Henrik antes de que se fuera. Un joyero con bastantes dotes de rastreador, que además parecía bastante seguro de sus palabras, como si supiera a qué clase de ser se estaba refiriendo. Tomando nota mental de eso, el artífice se volvió hacia el alcalde.

-Las huellas parecen adentrarse en aquel callejón. No creo que sea buena idea perseguir a nadie esta noche, y menos con una tormenta encima... aunque puede que esa tormenta termine borrando las huellas. Usted es el alcalde, así que haga lo que quiera, pero tal como lo veo hay dos opciones: intentar seguir el rastro ahora que está fresco, con guardias y con cuidado, o esperar a mañana para registrar el pueblo sin que el responsable pueda ampararse en la oscuridad. En cualquier caso, diría que es buena idea que todos se encerrasen en sus casas como si vieran venir al cobrador de impuestos - aconsejó.

El alcalde estaría seguramente ocupado durante un rato, tanto si escuchaba las recomendaciones o no, por lo que Rath aprovechó para enfilar el camino que llevaba hasta la casa de los Stevenson. Ya no se veía a Hendrik, por lo que seguramente ya estaría dentro. Rath se acercó a la casa para encontrarla cerrada y con las cortinas echadas. Alzó la mano para llamar, pero se detuvo al escuchar voces en el interior.

El parto estaba en su apogeo, pero llamaba la atención que la mujer preguntara por Dave, su hijo. ¿Le habría ocurrido algo? ¿O es que no estaba con ellos? Sospechando que tal vez necesitasen ayuda con algo más que el alumbramiento, Rath tocó con los nudillos en la puerta. Sin duda ellos verían el resplandor que traía consigo por debajo de la puerta.

-¿Hola? Vengo a echar una mano. ¿A quién se le ocurre llevar un parto prácticamente a oscuras? - dijo. Seguramente dentro no estaban a oscuras, como mínimo tendrían una vela, pero había dicho lo primero que se le pasó por la cabeza, aunque sonase a excusa peregrina. Lo cierto es que no traía ni agua, ni trapos limpios, cosas que solían usarse en esos casos, pero ni él era comadrona ni la situación había dado tiempo para más. En el peor de los casos, si no se desmayaba, aún podrían hacer tiras de la camisa de dormir.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Crick el Dom Mayo 03, 2015 9:53 pm

Un poco elegante escalofrío recorrió la espalda del alcalde Bloombertch y perlas de sudor asomaron en su frente cuando Rath Wraylan se le acercó. Su papada tembló balbuceantemente hasta que por fin, logró articular palabra. Tal vez no sonasen convincentes y careciesen de autoridad. Pero él era el alcalde y debía hacer lo que debía hacer. No lo que un extranjero dijese que había que hacer, por mucha confianza que dicho extranjero se hubiese ganado en el corazón de sus habitantes.

-Tal vez tenga usted razón señor Wraylan. Pero la gente necesita saber. Saber que están seguras en sus casas, en su pueblo. Necesitan sentirse seguras y eso no será así mientras esa bestia siga dentro de nuestros muros o se le dé caza. Mañana puede ser demasiado tarde. Mañana quizás no estemos aquí ninguno de nosotros. ¡Que dios nos proteja!.

Bloombertch se santiguó mientras gritaba las ultimas palabras y se lamentó entre dientes por el médico fallecido y la falta de recursos militares de Dédalo. No tardó en organizar una milicia armada con herramientas de labranza y forja. Pronto un grupo de cinco hombres dirigidos por el propio alcalde pertrechado con una rudimentaria cota de malla y un sable ornamentado típico de su posición. Bloombertch portaba el farol que iluminaría su camino.

-Por favor, vuelvan a sus casas.- Anunció el alcalde dispersando a los curiosos que rodeaban el cadáver. -La milicia patrullará las calles esta noche y llamará a todas las casas para asegurare que todos los habitantes de este bello pueblo están a salvo.

Pronto, la milicia se puso en camino y escoltó a sus casas a los vecinos que salieron a ver lo ocurrido. Un segundo grupo de hombres recogió en una carretilla los restos del médico y se lo llevaron lejos del lugar, a su propia casa pues aquella era lo más parecido a una morgue y sala de autopsias que disponía el pueblo.

La patrulla se cruzó con Kalen a las puertas de la posada donde Agatha le abrió la puerta y cerró rápidamente a su espalda atendiendo a las palabras del alcalde. La cama era cómoda y mullida por lo que el terrorista no tardó en conciliar el sueño a pesar del peligro que acechaba en la noche.

Rath, por su parte, siguió al Joyero Henrik Sevenson hasta su casa y golpeó su puerta con los nudillos. Los gritos de la mujer se silenciaron durante unos segundos que parecieron minutos. El viento de la noche era frío y pronto empezaría a notarlo en su piel si decidía quedarse allí parado durante demasiado tiempo, tal vez debió ponerse más ropa que unos calzones para salir a la calle en mitad de la noche pero la urgencia de la situación no le dejó tiempo para pensar si fuera hacia frio o calor, si llovía o nevaba o si el sol resplandecía radiante en el cielo nocturno...

-No necesitamos una linterna, sino un médico. márchate, vuelve a casa y cierra la puerta.

La potente voz del hombre ahogó el grito de dolor de su esposa. El alumbramiento era inminente y como había recordado el joyero, ya no había médicos en el pueblo. La voz de la mujer sonó tenuemente al otro lado de la puerta, entrecortada por el esfuerzo y la falta de aire.

-Dave... busca a... Dave.

-No puedo, cariño. Nuestro hijo está a punto de nacer, no puedo abandonarte ahora.

Era evidente que la mujer no hablaba para el artífice pero estaba claro que si decidía no insistir en entrar en la casa y se quedaba allí parado, cogería un resfriado y tampoco resultaba seguro ni inteligente quedarse quieto cuando una bestia acechaba...


”F.D.I”:
Kalen. Me parece sorprendente e inaudito, no puedo librarme de mi asombro pero es así. ¡Te has ido a dormir! Espero que al menos interpretes algún dulce sueño XD

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Sáb Mayo 09, 2015 6:33 pm

La negativa del joyero era casi de esperar. Sin embargo, la conversación previa y las preguntas de su mujer le extrañaron sobremanera. Al parecer era cierto que el joven Dave no estaba con ellos. Y desde luego no habría podido ir a buscar a otro médico, básicamente porque no había más. Quizá alguien con conocimientos básicos... pero no, no tenía sentido. Eso lo habrían hecho nada más saber de la muerte del apotecario local.

Algo no encaja aquí..., se dijo, mientras se alejaba de la casa del joyero. No iba a insistir para entrar. Sin duda Henrik estaría muy alterado y el artífice no quería tener que tratar con él en ese estado de ánimo. En cuanto a su mujer, bastante estaba pasando ya. Claro que...

Tras un momento de duda, volvió tras sus pasos. Llamó de nuevo a la puerta, sin llegar a parecer insistente, y habló antes de que respondieran.

-Tranquilos, yo buscaré a Dave mientras tanto. Si encuentro a alguien que tenga algún conocimiento de medicina, le enviaré con algo de escolta. No creo que al alcalde le importe.

En cualquier caso, era algo que pensaba hacer, tanto con su consentimiento como sin él. Tal vez Dave se hubiera sumado a alguno de los grupos que iba con el alcalde, aunque no recordaba haberlo visto durante el incidente. Sin esperar respuesta, el artífice dio media vuelta y fue al encuentro de la patrulla. A fin de cuentas, su fuente de luz era mucho más eficiente que una antorcha. Con suerte, podrían encontrar un rastro o, al menos, asegurarse de que la gente estuviera protegida al menos hasta la mañana. Entonces, si aún no había llovido, sería más fácil buscar una pista. Y si el parto había tenido ya lugar, tal vez Henrik, que parecía saber algo de la criatura a la que se enfrentaban, pudiera contar algo más.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Sáb Mayo 09, 2015 10:20 pm

Por suerte sabia exactamente donde quedaba la posada, por precaución no tome ningún atajo que me obligara a pasar por algún lugar oscuro, caminaba cada vez mas rápido hasta que vi a un grupo de personas armadas, sentí por un momento la necesidad de seguirlos, pero me pareció inútil seguir persiguiendo al asesino de noche, -¿que?, ¿a ellos?, no lo se Wilson, no me parece buena idea, sabes que siempre eh confiado en tu criterio, pero este plan no me gusta, ¿estas seguro?, esta bien, pero ten cuidado-.

Wilson fue a seguir a la patrulla conservando cierta distancia para no ser visto por nadie, en la mañana me entregaría un informe reportandome lo que sucedió mientras dormía, con suerte lograrían por lo menos ver al asesino, lo que mas me interesaba era saber a que nos enfrentábamos.. Después de entrar en la posada repase algunos planos que tenia en mis notas mentales hasta que me quede dormido. Con el largo día que tuve y el refrescante frió de Dédalo no fue tan difícil como pensé.
Acción:
-Wilson seguirá a la patrulla
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Crick el Dom Mayo 10, 2015 12:54 pm

Nubes de tormenta ocultaron el brillo de la luna y los primeros truenos de la noche se escucharon en Dédalo. La lluvia no tardaría en llegar. En la posada Kalen Otero, o Mario Castañeda tal y como lo conocían sus habitantes dormía plácidamente en la mullida cama que Agatha había preparado para él. Mientras, su leal compañero se enfrentaría a los peligros de la noche, solo.

El ratón valiente se despidió de su amo en la puerta de la posada y siguió a la milicia dirigida por el alcalde varios metros a su espalda. El artífice Rath Wraylan pronto se unió a ellos iluminando la oscuridad con su artefacto “mágico”. El alcalde Bloombertch le dio la bienvenida y permitió que los acompañase al frente iluminando el camino.

-Posee usted un artilugio increíble señor Wraylan. Sin duda sus conocimientos serían de gran utilidad para Dédalo si estuviese usted interesado en compartir sus conocimientos.

Comentó amistosamente el alcalde antes de golpear con sus botas la rudimentaria puerta de madera y tela de una choza bajo el taller que se abrió sin demasiado esfuerzo. Pronto una muchacha de corta edad saltó del montón de paja que era su cama; Somnolienta y confundida por tal alboroto y desperfectos en su casa.

- ¡Vamos pequeña, sal de ahí! Es peligroso dormir en la intemperie, una tormenta se acerca. - Informó el alcalde a la pequeña ratera evitando asustarla más de lo necesario. -Esta noche te quedarás en mi casa .

Auria, así supo Rath que se llamaba la ratera, se frotó los ojos cansados y no tardó en obedecer al alcalde. Entró de nuevo en su chabola y tomó una vieja muñeca antes de salir y seguir al grupo. La pequeña era conocida en el pueblo. Como Rath y Kalen llegó un día a Dédalo y se quedó. Rath supo de la historia a través de los artesanos que trabajaban en el taller. Todos los días la pequeña enredaba en el taller y contemplaba a los artesanos aprendiendo sus oficios. Los últimos días había podido notar como Auria se interesaba por su trabajo y lo miraba fascinada desde las sombras de su pequeño departamento en el taller. Supo que la pequeña era huérfana y que trabajaba duro para forjarse un lugar en aquel pueblo en el que no había persona que no se preocupase por ella.

-He podido observar que se a acercado a casa de los Stevenson. Dígame señor Wraylan, ¿Cree que han tenido algo que ver? ¿Que hice mal en dejarlos entrar?

Pronto llegaron a una casa de piedra de robusta puerta de roble. No era más grande que las demás ni se encontraba situada en mitad de la plaza como cabria esperar. Era mas bien pequeña y austera, situada en un callejón estrecho. Carecía de jardín y de cualquier ornamento que la pudiesen catalogar o identificar como una vivienda de estrato social superior. Se trataba de una vivienda igual a las que le rodeaban, robusta y acogedora como sus habitantes. Bloombertch golpeo tres veces con sus nudillos en la puerta y una hermosa mujer de mediana edad abrió la puerta de par en par para recibir al alcalde.

-Lo siento querida, He de avisar a todos en el pueblo que cierren puertas y ventanas, se acerca una terrible tormenta. Cuida de la pequeña y no abras la puerta a nadie. Volveré lo antes posible.

Con suma delicadeza Bloombertch empujó a la pequeña al interior de la casa acariciándole la cabeza y se despidió de la mujer con un inocente beso en la frente. La puerta se cerró a su espalda y pudieron escuchar como la mujer daba dos y tres vueltas al cerrojo. No fue hasta que la cerradura dejó de sonar que el alcalde sintió alivio y prosiguió la marcha hacia la siguiente casa del callejón.

Golpeó tres veces con sus fuertes nudillos y esperó que los habitantes de la casa respondiesen. - ¡Soy el alcalde Bloombertch!- Anunciaba. -Una bestia ronda esta noche nuestro pueblo.-Informaba. -Por favor, cierren puertas y ventanas y asegúrense de echar los pestillos.- Rogaba. La misma operación se repitió una y otra vez sin más cambio que el rostro que escuchaba al otro lado de la puerta. Rostros ancianos, jóvenes y maduros, pero todos sorprendidos y atemorizados. Algunos pedían explicaciones y el alcalde informaba de la perdida del médico, del que todos se lamentaban. A aquellos que acudieron a ver el cadáver del médico los escoltaron hasta sus casas y ninguno de ellos resultó ser Dave Stevenson.

Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer cuando ambas patrullas se unieron tras media hora recorriendo sus calles. La primera había avisado a media docena de vecinos y la segunda ya había almacenado los restos del médico en su propia casa donde a la luz del día aquellos con mayores conocimientos de caza y anatomía lo investigarían para determinar qué tipo de bestia había atacado al hombre. Bloombertch discutía entonces con miembros de ambas escuadras como debían proceder a continuación. Si debían perseguir el rastro de la bestia y darle caza antes de que alguien más muriese, o si debían volver a la seguridad de sus casas una vez todos los vecinos estuviesen informados. El alcalde parecía más inclinado ante esta opción y pronto la lluvia comenzaría a caer borrando cualquier rastro. Wilson, que los seguía muy de cerca desde las sombras recuperó el rastro de sangre perdido. Era fuerte, fresco y no hacía mucho tiempo que había pasado por allí. El olor de la sangre del médico se mezclaba con olores familiares para la rata como el hollín y el olor de huevos podridos del azufre. La fuente del olor no estaba demasiado lejos, una o dos calles más arriba por el oscuro callejón que tenían a su derecha.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Vie Mayo 15, 2015 2:03 am

Con una pierna que quizás necesitaba un poco más de reposo y muchas ideas en la cabeza permanecía resguardado cómodamente en la relativa seguridad de la posada, al mismo tiempo Wilson enfrentaba el solo el frio de la noche y la oscuridad de los callejones por los que caminaba rápidamente para poder seguir el ritmo de la patrulla, tal vez se sintió algo inútil por no poder rastrear al asesino hace algunos minutos, o quizás se  trataba de algún comportamiento curioso debido a su interés por el animal que nos atacó en el bosque, lo cierto es que el audaz ratón  estaba decidido a saber lo que estaba pasando, ahora más que nunca tenia deseos de ayudar, no solo a mí, las 4 semanas que lleva en este lugar parecen haber desarrollado en él un afecto por  las personas y animales de esta aldea.

-¿Lo vez Wilson?, te dije que lo lograríamos, solo hacía falta más explosivo plástico-, Mientras yo hablaba dormido Wilson miraba a sus alrededores intentando usar todos sus sentidos para estar alerta de cualquier amenaza, a pesar de estar muy comprometido con su objetivo, sabía perfectamente que su prioridad debía ser regresar vivo para informármelo todo y si bien la posible bestia era lo que más le preocupaba, a lo que más le temía eran los gatos,  veloces y sanguinarios cazadores nocturnos que en otras circunstancias no le importarían en lo más mínimo conmigo protegiéndolo, incluso se había comunicado con algunos cuando paseábamos por Todheim, pero esta vez estaba solo, aunque no planeaba estarlo por mucho tiempo. Wilson ya tenía algo de experiencia montando perros a pelo, solo debía encontrar uno al que no le importara salir a pasear un rato con un ratón en su espalda, si no se sentían interesados en jugar al perro guardián, prometerles algo de alimento era algo fácil de negociar. Si tenía suerte puede que incluso se encuentre con nuestro amigo mensajero quien ah sido ya testigo de lo generosa que puede ser una persona con dinero para pagar algunas galletas para perro.

La llovizna empezó a mojar las oscuras calles y las antorchas que servían como única fuente de luz considerable. Fue entonces cuando lo detecto, olores familiares aumentaron la curiosidad en la mente y nariz de Wilson, después de rascarse la cabecita y lamerse un poco las patas, miro el sombrío callejón cuya dirección era compatible con el rastro olfativo, en ese momento pensamientos pesimistas y escenarios tan oscuros como el callejón vinieron a la mente del pequeño roedor, tenía miedo, pero también estaba decidido a llegar al fondo de todo el asunto, aunque para esto tuviera que poner en riesgo su vida. Ahora debía tomar una decisión, ¿dirigirse a la fuente del olor? ¿o seguir acompañando a los humanos de manera segura?.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Dom Mayo 17, 2015 1:47 am

Encontrar a la patrulla no fue complicado. El alcalde le recibió con cordialidad, debido tal vez en parte al hecho de que podía aportarles una luz que, a ojos de la gente de Dédalo, tan dedicada a la tecnología, resultaba tanto o más fiable que los vaivenes de llamas en el viento de unas antorchas. Y más teniendo en cuenta que el tiempo parecía querer empeorar.

-He tenido malas experiencias en el pasado, por compartir mis conocimientos demasiado pronto y con quien no debía. Esto - dijo palmeando el contenedor de urumanto -, es todo lo que queda de un proyecto. Un sueño incompleto. Aún intento reinventar el resto de los componentes, pero no es tarea fácil, ni cuento siempre con los medios ideales. Pero no es el momento ni el lugar para hablar de sueños rotos.

No había acritud en sus palabras, pero estaba claro que no pensaba decir nada más al respecto. Además, era verdad que no fuera momento ni lugar, en medio de una incipiente tormenta y con una bestia feroz de origen desconocido acechando tras haber matado a un hombre.

Mientras hablaban, pasaron de casa en casa, llamando y asegurándose de que todos estuvieran bien. Una niña con pinta de golfilla callejera fue invitada a la casa del mismo alcalde para pasar la noche, un gesto que no pasó desapercibido para Rath. Lo cierto era que desde su llegada, en Dédalo se había sentido... No. No diría que como en casa. Eso era imposible. Pero al menos le aceptaban, y era un pueblo bien dispuesto para con los inventores. Sí, no era un mal lugar...

Las palabras del alcalde le sacaron de sus pensamientos.

-Sí, pasé por su casa, pero parece ser que la señora Stevenson está en pleno alumbramiento. Me ofrecí para ayudar, pero el joyero me aseguró que lo tenía todo bajo control. No creo que tengan que ver con el incidente, al menos de manera directa... pero sin duda saben algo. Estoy seguro de que tras su viaje saben bastante más que nosotros sobre los problemas del exterior, como el ser que buscamos - mintió sin recato.

Pensaba que los Stevenson sabían más de lo que daban a entender y estaba seguro de que podrían ayudar, aunque estaba el problema del parto. Comprendía que se hubieran quedado a encargarse del bebé en camino, pero la desaparición del hijo mayor seguía pendiente. ¿Dónde estaba en un momento como ese en que sus padres estaban tan ocupados? Bien, era posible que se hubiera apartado para no estorbar, pero en cualquier caso no habría ido muy lejos.

Pero no estaba cerca de la casa cuando Rath fue a visitarles, ni le había visto casi desde su entrada en el pueblo junto con el matrimonio. Como desconocía la razón, el artífice no mencionó nada ante el alcalde y siguió caminando y avisando a los demás aldeanos. Eso no significaba que no se mantuviera alerta y atento por si le divisaba. Quizás él fuera más colaborador que su padre.

La ronda llegaba a su fin y no habían encontrado más rastro de la criatura que las mismas manchas de sangre. Ni un ataque más, ni arañazos, o huellas. Rath no se preocupó mucho por ello. Después de todo, ni era cazador ni le interesaban demasiado los misterios del mundo agreste. Si la huella no estaba claramente marcada ante él, entonces no podía seguir un rastro, así de simple. Por suerte, los cazadores con experiencia de Dédalo se habían ido uniendo a la comitiva conforme visitaban las casas, de manera que ya contaban con unos cuantos buenos rastreadores.

El clima tenía otros planes, y tan pronto como cayó la primera gota de lluvia. Puestos a decidir un curso de acción, se planteaban solo dos posibilidades: continuar buscando mientras el rastro fuera fresco o regresar cada mochuelo a su olivo. Empezando a incomodarse con la humedad, Rath abogaba por lo segundo. Un ratón, posado cerca de una esquina de una de las casas parecía de la misma opinión. El inventor apenas le dedicó una mirada indiferente, pensando que no quería acabar empapado como una rata.

-El rastro no tardará en desaparecer con este tiempo. No creo que fuera buena idea continuar una búsqueda que puede quedar a medias y puede que hasta propiciar una emboscada del ser si de pronto le perdemos la pista - comentaría, en caso de que su opinión contase realmente ante la de los veteranos cazadores.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Crick el Dom Mayo 17, 2015 12:39 pm

-La noche acaba de empezar señores, y parece que será una noche larga...

El alcalde Bloombertch sopesó las posibilidades y peligros de una batida nocturna y coincidió con el artífice.

-Es tarde y no sabemos a que nos enfrentamos, mañana será otro día señores. Seguro que a la luz de la mañana todo será más claro. Sin embargo aún queda gente por avisar. ¡Démonos prisa y volvamos a nuestros hogares cuanto antes!

Algunos de los presentes mostraron su disconformidad con muecas y palabras reprobatorias pero ninguno se atrevió a desafiar la autoridad de Bloombertch. Quien raudo se apresuró a subir por el oscuro callejón que daba a las últimas casas que aun no habían sido avisadas. La comitiva de hombres lo siguió vigilando en todas direcciones seguidos muy de cerca por un ratón solitario que se olía lo que les esperaba en la oscuridad del callejón.

Tres pequeñas casas de madera de aspecto desmejorado que a duras penas resistirían el bufido del lobo feroz se dibujaron en la oscuridad del callejón. Sus puertas no eran más que cuatro tablas cruzadas con poco concierto y demasiado desorden y sus ventanas carecían de mayor protección que una tela cubriendo el agujero en la pared. Y aún así, el alcalde insistió en golpear sus puertas y avisar a sus habitantes del peligro que corrían aquella noche.

-¡Soy el alcalde Boomberthc, abrid las puertas!

Más cerca de lo que a nadie le gustaría estar, Wilson detectó el origen de los olores que lo habían llevado hasta allí. Entre unos barriles de encurtidos vacíos y lonas viejas junto a una carreta de aspecto tan descuidado y polvoriento como las casas de alrededor, en el pequeño callejón que servía de cochera entre las dos casas de la derecha del callejón; A espaldas del grupo del alcalde Boomberthc.

Algo se movió alertando a la milicia y las antorchas enfocaron su luz al lugar. Pero no fue una horrible y despiadada bestia lo que descubrieron, sino un muchacho medio desnudo, sucio, asustado y temblando por el frío.

-¿¡Dios santo muchacho, que haces ahí escondido¡?

-Yo no quería, yo no quería. Ha sido un error, un accidente. Yo no quería, yo no quería...

El muchacho balbuceaba entre susurros palabras sin sentido mientras se agarraba la cabeza y tapaba su rostro con horror. Sin ningún lugar a dudas, el olor a sangre y azufre que Wilson había olfateado en el aire provenía del cuerpo de aquel muchacho de no más de veinte años que se abrazaba y balanceaba en un rincón oscuro. Rath pudo reconocerlo como el hijo de los Stevenson a pesar de apenas haberlo visto una vez cuando llegaron al pueblo. Tenía los claros ojos azules de su padre y el oscuro cabello de su madre.

-Vamos, levanta. Te llevaremos con tu familia. Y vosotros...-se dirigió entonces a los habitantes de las casas que se asomaban a sus puertas. -...Esta noche la pasareis en la posada de Agatha.

El alcalde sujetó al joven Dave Stevenson y lo ayudó a levantarse cubriendo su desnudo cuerpo con su propia chaqueta.  Poniendo en marcha la comitiva rumbo a la posada.

-No puedo ofrecer ayuda con un médico, pero Agatha a sido la matrona de este pueblo durante mucho tiempo antes de que llegase el doctor. Seguro que ella ayudará a los Stevenson. ¿Te importaría ayudar a la anciana en sus labores? -El alcalde preguntó a Rath Wraylan mientras aferraba fuertemente al joven Stevenson ayudándolo a caminar.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Kalen Otero el Jue Mayo 21, 2015 2:21 am

La noche no acababa aun, el alcalde Bloombertch decidió terminar con el trabajo de informar a los ciudadanos de Dedalo sobre la peligrosa amenaza, esto continúo por un buen rato “…….” (Pensamientos de ratón incomprensibles), Wilson siguió tratando de pedir ayuda a cualquier animal que se encontrara cerca, fueran estos, perros, búhos, murciélagos o cualquier otra criatura que estuviera despierta a estas horas, por excepción de los gatos a quienes Wilson no se acercaría sin antes encontrar otra entidad que lo proteja de estos en caso de que su apetito los vuelva poco razonables.

El alcalde Bloombertch y compañía llegaron a unas casas en muy mal estado que de alguna forma desentonaban con el lugar. “…..”, Wilson detecto el olor que cada vez se hacía más familiar, algo se movió entre los barriles y el callejón, el ratón guardo distancia, templo la cola y se preparó para salir corriendo “!”. Pero lo que se escondía entre la oscuridad no resulto ser una amenaza, sino uno de los Stevenson, Tardo un poco en hacerlo por la oscuridad, pero a pesar de que estaba muy sucio y medio desnudo, Wilson recordó haberlo visto hace varias horas cuando lo dejaron pasar a la ciudad junto a su familia, además reconocía su olor pues yo le había pedido anteriormente que lo oliera a él y a su familia con la intención de buscar indicios de drogas o venenos.

El pobre sujeto balbuceaba incongruencias a las que Wilson presto poca atención, pero al intentar entenderlas solo pudo deducir una cosa “¿?”, normalmente habría intentado llamar la atención de Rath para advertirle del peligro, pero al no tener ninguna manera de comunicarse con él, simplemente se quedó a observar. El grupo llego a la posada donde me encontraba durmiendo, “”, el joven al parecer, necesitaba ayuda médica, pero no la de un curandero, una camisa de fuerza o una silla con arneses serian útiles.
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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

Mensaje por Rath Wraylan el Vie Mayo 22, 2015 3:43 pm

Finalmente el alcalde se decidió por concluir la ronda cuanto antes y que cada uno regresase a su casa para pasar lo que restaba de noche. No todos estaban de acuerdo, pero Rath dejó escapar un pequeño suspiro de alivio al escucharlo y siguió iluminando el camino junto a Bloombertch.

Pronto llegaron a las últimas casas, que eran poco más que cabañas destartaladas hechas de madera. Era curioso que hubiese en Dédalo una construcción así, dado el interés que ponían en sus ingenieros y artesanos. Ni siquiera tenían cristal en las ventanas, a pesar de haber varios sopladores de vidrio en la región. Al artífice no le parecía ni que estuvieran habitadas, pero el alcalde procedió a alertar a sus ocupantes.

Rath reparó en un movimiento por el rabillo del ojo. Detrás de ellos, un ratón (tal vez el mismo que había visto antes) se escabullía entre unos barriles. Y por cierto, ¿no tenía el tal Mario una mascota muy parecida? No tuvo tiempo de darle vueltas, pues más allá del animal hubo un ruido y todos los presentes se giraron con las armas en las manos. Pero no había bestia ninguna, sino un chico. Llevaba la ropa hecha jirones y parecía aterido. Sólo lo había visto una vez, pero Rath no tuvo problema en reconocer al hijo de los joyeros recién llegados al pueblo. No paraba de balbucear y el alcalde fue a ayudarle para ponerse de pie. Bloombertch se quitó su chaqueta y se la pasó por los hombros mientras le ayudaba a caminar.

La comitiva llegó hasta la posada, donde el alcalde le dijo que Agatha había sido comadrona además de dueña. Ignorante de si el parto ya habría tenido lugar, Rath asintió. Le caía bien la vieja posadera, y era una buena oportunidad para acercarse a los Stevenson y, tal vez, comprobar si realmente sabían tanto como daba la impresión.

-No hay problema. ¿Qué hay del chico? ¿Se queda en la posada o le llevamos con sus padres? - preguntó Rath.

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Re: [AVENTURA] "Lobo con piel de joyero" [Dédalo, 1 de Diciembre - 897 d.G.]

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