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[AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

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[AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Vie Jul 12, 2013 5:53 am

Sarah Raynore, viajaba a donde el viento la llevaba, desde los trece años había recorrido aquellas tierras buscando su hueco en el mundo. Su vida era un constante devenir de aquí para allá,  sobreviviendo de cualquier forma. Guiándose por sus habilidades e instinto de supervivencia, luchaba con todo lo que tenía para mantenerse con vida en aquel mundo hostil, lleno de peligros y pobreza.

Durante los últimos meses, su constante viaje la había llevado a las aldeas Kzul, una extensa llanura desértica al sur de Ojo de Dioses. Esta región estaba poblada por dispersas aldeas, diminutas, y aparentemente pacificas, pero pronto descubrió que no era un buen lugar para vivir. Aquellas aldeas se encontraban en guerra desde tiempos inmemorables, la aparente tranquilidad de los aldeanos viviendo sus vidas cotidianas, eran pura fachada que ocultaba la crueldad y desdicha en la que vivían sometidos, viendo como un conflicto ancestral se cobraba las vidas de sus amigos, vecinos y familiares. Poco a poco, cada día, se escuchaban historias de los asesinatos, las gentes de una aldea habían matado a uno de otra aldea clamando venganza, y estos a su vez llevados por la ira y el dolor se cobraban su propia revancha.

Sarah no tardó en darse cuenta que aquel no era un buen lugar para vivir, y el conflicto no tardaría en envolverla, por lo que decidió continuar con su viaje hacia el este.  

Desde hace unos días, había descubierto el lugar idóneo donde refugiarse. En la costa este del continente, los Muelles de Gonduar. Se trataba de un gigantesco embarcadero, un puerto que conectaba con el otro continente más allá del Mar Muerto. Miles de barcos y submarinos llegaban cada día, transportando mercancías y pasajeros, más de lo primero que lo segundo. El flujo comercial había creado algo de vida en torno al puerto, sobretodo mercados y rutas comerciales donde artesanos y mercaderes broken pujaban por las mercancías de ultramar para venderlas por todo el continente en sus famosas caravanas y mercadillos.

En aquel lugar parecía no haber apenas autoridad vigilando. Sólo un puñado de guardias viejos enviados por la omnipresente Ecclesia hacían las funciones de cobradores de impuestos para las aduanas, pero se notaba que llevaban ya tanto tiempo allí, entre los viajeros y mercaderes, que habían perdido la compostura rígida y estoica que caracterizaba a los de su orden. Aquellos guardias cumplían con su trabajo en general, pero muchas veces haciendo la vista gorda, charlando con los transeúntes de forma afable y campechana, nada que ver con los guardianes de Ojo de Dioses y su férreo cumplimiento de la ley inquisitorial.

El puerto no sólo servía como embarcadero, además actuaba de cementerio de barcos. Miles de embarcaciones abandonadas descansaban flotando en aquellas aguas negras de la costa, algunos volcados o rotos, creando una enorme montaña de barcos ruinosos, como una isla de carcasas de acero. Otros aun se mantenían erguidos, de apariencia vetusta pero capaces de contener habitantes en su interior. Y para eso precisamente eran utilizados. Las gentes encargadas de mantener los mercados, los guardias y cualquiera que viviese por allí cerca, utilizaba estos enormes gigantes de acero abandonados como hogar. Todos vivían en relativa armonía, nadie se metía en los asuntos del de al lado y era un lugar relativamente seguro en el que cobijarse.

De momento Sarah no había encontrado nada mejor, allí se estaba bastante bien y llevaba unos días sin ningún incidente, algo extremadamente raro a lo que no estaba acostumbrada.

Aquella noche regresaba a su camarote después de un intenso día de cazas y compras. Traía provisiones para sobrevivir una semana más, algo bastante afortunado para alguien acostumbrado a vivir al día. Aquel camarote llevaba unos días siendo su hogar y se había mostrado bastante cómodo. Era pequeño, viejo y algo mugriento, tenía una cama estrecha pero acogedora, una lámpara empotrada en el trecho de luz eléctrica, y una pequeña pesita pegada a la pared con una silla de madera a juego, muy desgastada pero utilizable. La puerta era un rectángulo metal, algo oxidado y mohoso, con una ventana circular de cristal translucido desde el que no se veía el exterior más allá de sombras y luces. Una de las paredes, la mas cercana a la cama, estaba completamente acristalada y daba al mar, confiriendo a la habitación una falsa amplitud que impedía que su claustrofobia se desatase. La suave oscilación del barco se había mostrado algo molesta en un inicio, pero ya se había acostumbrado, hasta el punto de no percatarse de la misma.

Como cada noche, cayó rendida tras el duro día, durmiendo en aquel mullido camastro. La noche pasó rauda y pronto el piar de las gaviotas la despertó, estaba amaneciendo, como pudo comprobar por los rayos de sol que entraban por el ventanal. Sin embargo algo había cambiado, era extraño. Tardó unos segundos en darse cuenta, pero la realidad la golpeó, no se escuchaban los habituales ruidos del mercado en el exterior, las voces de la gente, el roce de los otros barcos ruinosos entre si, los sonidos matutinos de la vida diaria en el puerto… sólo mar y gaviotas.

En cuanto saliese de su camarote se percataría de que los pasillos del barco estaban desiertos, y al emerger a cubierta sería consciente de la realidad, estaba en mitad del océano, sola en aquel barco, sin tierra a la vista en ninguna dirección.



[[[FDI: Me he tomado algunas licencias sobre lo que ha hecho últimamente tu personaje antes de la aventura, espero que no te moleste. Si quieres cambiar algo en ese aspecto o desarrollarlo, hazlo como quieras ^^

Ah y otra cosa, no se si lo he puesto en el post pero las aguas del Mar Negro son negras, lo digo porque es algo que puedes ver al mirar el mar y se supone que es algo que todos en Terra saben]]]

Barco:


Algo de ese estilo, pero sin los agujeros de abajo. Vamos que el barco flota bien, no hay riesgo de hundimiento… por ahora… xD


Última edición por Señor de Terra el Sáb Sep 07, 2013 2:51 am, editado 2 veces
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Mar Jul 16, 2013 12:00 am

Sarah abrió los ojos al sol que asomaba por su acristalada pared. Los volvió a cerrar, tratando de deleitarse de aquel tranquilo despertar, pero a los pocos segundos se dio cuenta de que algo ocurría. O más bien, de que algo NO ocurría. Los habituales ruidos que incluso antes de la salida del sol inundaban las calles no estaban, en su lugar había un silencio abrumador.

Se incorporó rápidamente, sentándose en la cama, y observó la pared acristalada de su cuarto tras la que siempre se podían ver los barcos del muelle y el propio muelle. Pero en esta ocasión tras la cristalera no había nada, solo una interminable masa de agua negra.

Estuvo a punto de saltar de la cama, pero se lo pensó mejor y se volvió a recostar en ella. Estaba claro que había ocurrido algo muy extraño, pero las cosas no iban a cambiar para nada porque ella tardara unos minutos más o menos en levantarse, y en pocas ocasiones tenía oportunidades así.

Sentada en la cama, usando la almohada para apoyarse contra la pared, Sarah observaba el amanecer.Por inquietante que pudiera resultar, ese silencio la envolvió en calma. Allí, misteriosamente alejada de donde unas horas antes se encontraba su barco, contemplando como el sol teñía de rojo el cielo y contrastaba de preciosa forma con el negro de las aguas del mar, Sarah se sintió en uno de los momentos más felices de su vida.

Cuando el sol se separó del horizonte y comenzó su ascensión por el cielo, Sarah se levantó de la cama. Se vistió rápidamente y tras coger una tira de cecina salió por la puerta de su camarote. La fue masticando lentamente mientras observaba con detenimiento el pasillo. Comida de viaje, pero se conformaría con eso hasta que pudiera informarse un poco más de la situación.

Su camarote estaba al final del pasillo, así que fue recorriéndolo lentamente mientras estaba atenta a cualquier sonido. Sin necesidad de llamar, supo que no había nadie en los demás camarotes. El pasillo parecía interminable y su respiración comenzó a agitarse. Las luces titilaban, las bombillas parpadeaban encendiéndose y apagándose y empezó a sentir un dolor agudo en el pecho.

No había ningún motivo para ello. No había hecho nada que pudiera provocar que su vieja herida le diera problemas. El dolor solo estaba en su mente, pero era igual de efectivo. Cuando llegó a las escaleras dudó: subir a cubierta o seguir explorando los camarotes con la esperanza de encontrar a alguien más.

Finalmente se decidió por subir. El piso de abajo parecía estar aún más oscuro y el hueco de las escaleras se asemejaba a un oscuro pozo que amenazaba con tragársela. "Total," pensó, "¿de qué me va a servir el no ser la única atrapada aquí? Si hubiera más personas, probablemente tendría que acabar compartiendo mis provisiones con ellos, y quién sabe cuanto tiempo estaré aquí". Aún no podía saber con certeza si estaba o no en  medio del mar, pero la cosa parecía obvia.

Efectivamente, cuando subió a cubierta vio que el barco estaba completamente rodeado de agua, no se veía tierra por ningún sitio. Se oía el lejano graznido de las gaviotas, lo que le ocasionó un pequeño consuelo. Si había gaviotas era porque había tierra cerca. Pero las gaviotas se oían lejanas, demasiado para determinar con exactitud dónde se encontraban.

Registró el puente de mando de arriba abajo, recorrió la cubierta de proa a popa, de estribor a babor, para simplemente corroborar lo que instintivamente ya sabía desde que se había despertado. El barco estaba desierto, y solo ella iba a bordo.

Se apoyó contra la barandilla pensando que hacer. La electricidad iba y venía, y los mandos de la nave parecían no responder. Podía probar a ver si era alguna cuestión mecánica y haciendo una chapuza conseguía arreglarla, pero en ese momento solo quería quedarse allí de pie, contemplando las olas en el mar.

-Me pregunto si me habré ablandado por la tranquila vida de los últimos días. Primero lo de esta mañana y ahora esto.

Dijo esto con una sonrisilla asomándole entre los dientes. En realidad Sarah era bastante pragmática, y era bastante consciente de que no había prácticamente nada que pudiera hacer, por lo que en vez de angustiarse, aprovechó para disfrutar de la ocasión. La vista era espectacular, y para alguien a quien la vida y el mundo solían mostrarle su lado más oscuro, aquello era una de las cosas más hermosas que pudiera contemplar.

Unos agudos chillidos la sacaron de su ensimismamiento. Bajó la vista para encontrarse con una pequeña manada de delfines, negros como las aguas del mar en el que vivían. Los delfines chillaban, chapoteaban, saltaban y hacían miles de cabriolas para llamar su atención y provocarla. Sarah sonrió y comenzó a silbar de diferentes formas, logrando una excitada acogida en los delfines, que redoblaron sus juegos.

Sarah los miraba con una expresión casi de ternura. Había visto en pocas ocasiones a esos animales, pero le encantaban. Su comportamiento los asemejaba a niños pequeños y Sarah parecía olvidar su fría forma de ser con ellos. Si hubieran sido animales terrestres, tal vez hubiera podido deducir por su comportamiento algo de la situación del barco en medio de aquel mar. Pero no estaba acostumbrada a ellos, y aunque había navegado en más ocasiones e incluso había cruzado un par de veces el ancho océano que separaba Gonduar de Laursia no conocía lo suficiente de estos animales. No como conocía al lobo o al ciervo, al conejo o al águila.

No tenía modo de saber absolutamente nada.






[[[FDI: Espero no haberlo hecho demasiado largo -.-'
No sé hasta que punto tengo "libertad de improvisación", así que he tratado de no inventarme demasiadas cosas xD

PD: ¡¡Me encanta esta aventura!! (Lo siento si no es adecuado poner esto pero tenía que decirlo ^^)
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Ago 12, 2013 3:10 am

Sarah se encontraba en aquel barco a la deriva, contemplando los jugueteos de los delfines en aquel agua negra como el petróleo. Aquella visión bastante extraña, el optimismo de los delfines contrastaba enormemente con las aguas oscuras que sólo transmitían muerte.

De pronto un colosal crujido dio a entender que algo no iba bien. Como un terremoto, la embarcación se sacudió, parecía haber chocado contra algo. Los delfines se dispersaron al instante como huyendo de algo aterrados. Otra sacudida, esta vez el barco se torció, desequilibrando a Sarah la cual rodó por el suelo.

Aquello definitivamente se estaba hundiendo, en mitad del océano, y estaba completamente sola. Desde luego la situación no pintaba bien. Poco a poco, los niveles inferiores del barco se iban inundando, mientras el coloso de acero se iba sumergiendo lento pero seguro en las aguas opacas. Entre crujidos y sacudidas poco a poco la cubierta estaba más cerca del agua conforme los pasillos y camarotes iban siendo devorados por el agua.

La situación era desesperada, y como tal debía tomar medidas desesperadas. No parecía haber salvación pero debía buscarse alguna forma de sobrevivir a todo aquello. En la cubierta no había ni rastro de botes salvavidas ni nada semejante, ni siquiera alguno viejo o roto, absolutamente nada.

Por si aquello fuese poco, una densa niebla había aparecido, como un delgado manto que se extendía sobre las negras aguas, al tiempo que el sol en lo alto se nublaba, tiñendo la mañana con un tétrico cielo blanco grisáceo. Apenas se dio cuenta de esto, pues suficiente tenía con tratar de mantenerse a flote de alguna forma.  Así que no vio como iba emanando la niebla, simplemente de pronto se percato cuando ya la bruma lo cubría todo. Su destino parecía irrevocable, iba a morir en aquel barco, en altamar.

Pese a estar hundiéndose el gran barco, el mar estaba en calma, se podría decir que demasiado. Con la ausencia de delfines y gaviotas, que parecían haber desaparecido, y el poco oleaje, quedaba una atmosfera silenciosa casi claustrofóbica. En aquel silencio un silbido se escuchaba en la lejanía, como una alegre cancioncilla completamente fuera de lugar. El sonido se fue acercando, resonaba como con eco en aquel paraje marítimo repleto de bruma, pronto, la fuente de tal sonido se mostro visible.

Flotando a través de las aguas, rompiendo la bruma con su paso, una especie de pequeña balsa compuesta únicamente de palos de madera atados. Sobre esa balsa, un hombre silbaba aburrido, recostado sobre una especie de saco lleno, con un sombrero de paja que no permitía verle la cara. Era difícil describirlo pues su rostro estaba oculto en la sombra, pero conforme se fue acercando, guiado únicamente por las aguas, pudo verlo con mayor claridad.  Aparentaba unos 25-30 años, vestido con ropas humildes, un pantalón largo de color negro remangado hasta las rodillas, un fajín al cinto de tela verde y un chaleco entreabierto de color amarillo sin nada debajo, mostrando su torso curtido y lleno de cicatrices.

Aquel tipo silbaba como si tal cosa en mitad del océano, tumbado como quien se pone a tomar una siesta a la sombra de un árbol. Poyaba una de sus piernas sobre la otra flexionada, de modo que su pie izquierdo se mecía en el aire, cuando se acercó aun más pudo ver que estaba pescando, un hilo atado a su dedo gordo del pie iba hasta un anzuelo que flotaba cerca de la balsa, avanzando con ella.

A estas alturas el barco estaba ya prácticamente sumergido, la cubierta quedando parcialmente inundada a ras de la superficie marina, a la misma altura del tipo de la barca que avanzaba hacia Sarah como si no se percatase de lo que ocurría. Sus silbidos despreocupados se escuchaban omnipresentes, había algo antinatural en aquel tipo, por un lado sus canturreos no debían escucharse desde la lejanía en mitad del mar, por muy silencioso que estuviese el mar. Por otro lado, la bruma parecía desaparecer en contacto con su balsa, como si un aura la deshiciese en los alrededores de la embarcación.

Aquello era como poco extraño, pero podía ser la última esperanza para Sarah.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Vie Ago 16, 2013 6:08 pm

Apoyada contra la barandilla, Sarah observaba a los delfines que, de repente, se esfumaron despavoridos. Apenas un segundo más tarde, sin haberle dado tiempo a extrañarse, una violento temblor sacudió el barco a la vez que se oía un siniestro crujido.

- ¿Pero qué demonios...?

La cubierta se inclinó ligeramente y Sarah rodó por ella al perder el equilibrio. Se levantó de inmediato y notó como poco a poco el barco comenzaba a hundirse. Se quedó parada durante unos segundos, analizando rápidamente las posibilidades.

- ¡Mierda! -exclamó, antes de salir corriendo hacia la escalerilla que permitía internarse en el barco.

Apenas habían pasado unos segundos desde que todo había empezado y su camarote se encontraba en la planta más alta, por lo que probablemente el agua no hubiera llegado aún hasta allí. Corría dispuesta a rescatar todas sus cosas del camarote. Siempre y cuando se encontrara la planta sin inundar aún, o con el agua como mucho hasta las rodillas, estaba dispuesta a llegar hasta allí. Al fin y al cabo, como último recurso siempre podía romper el cristal que hacía las veces de pared si terminaba atrapada por la presión del agua.

Nuevamente en cubierta, tras haber recuperado o no sus cosas, se percató de repente de la niebla que lo rodeaba todo. Tenía algo extraño, por no decir siniestro, que puso a Sarah la piel de gallina. Vagó la mirada por la cubierta tratando de ignorar aquella inquietud que sentía. Ni un solo bote salvavidas. Ya lo había comprobado en su examen inicial del barco, y ya entonces se le había hecho preocupante, pero no llegó a pensar que necesitaría uno tan pronto.

Tratando de obviar la inexistencia de lo que podría ser su única salvación, buscó con la mirada alguna alternativa. Maderos o planchas metálicas con los que fabricar una rudimentaria balsa, o simplemente algo que flotara y a lo que poder aferrarse en caso de quedar flotando en mitad del océano.

- Juro que si salgo de ésta lo primero que haré al llegar a la civilización será comprarme una cuerda -musitó entre dientes, cayendo en la cuenta de que para fabricar hasta la balsa más sencilla o atarse a un flotador que representaba su única salvación precisaba de aquél objeto.

De repente, un sonido inundó el tenebroso silencio. Era un silbido, una simple cancioncilla, pero durante unos instantes a Sarah le pareció el sonido más hermoso del mundo. No por el sonido en sí, sino por su procedencia.

Tardó más en verlo que en oírlo, pero finalmente lo divisó. Una pequeña balsa, y en ella, una persona. El hombre que manejaba la balsa parecía ajeno a todo, no se había dado cuenta de la situación de Sarah. Probablemente, no se había dado cuenta ni de que había un barco hundiéndose a escasos metros suyos. Sarah se dio cuenta de que de algún modo la niebla no invadía la balsa, sino que la rodeaba. Era extraño cuando menos, pero en esos momentos no le quedaban muchas opciones.

Estuvo a punto de gritar para alertar a aquel hombre, pero algo en su interior la detuvo. Orgullo quizá. Le acudió a la cabeza la imagen de una persona gritando y agitando los brazos en señal de ayuda, y le pareció una estampa bastante patética. Así que, en lugar de eso, lo que hizo fue fruncir los labios y emitir un penetrante silbido.

Confiaba en llamar la atención de aquel hombre con aquello, pero si éste decidía ignorar el silbido, lanzaría un mensaje más directo y contundente. Como por ejemplo su puñal al lado de la cabeza del tío ese.

Sarah confiaba en no tener que ir nadando hasta la balsa, aunque estaba dispuesta a ello si no le quedaba más remedio.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Sáb Ago 17, 2013 4:28 am

[Alexander participará en esta aventura a partir de ahora. En mi próximo post lo introduciré y a partir de entonces respondereis los dos cada turno con normalidad.]
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Dom Ago 18, 2013 4:42 am

Sarah tuvo mucha suerte al llegar a tiempo a su camarote, salvando todos sus objetos personales. El único problema es que ahora se encontraba en la cubierta, con el agua por las rodillas, y cargada con el arco y sus demás enseres. Era una sensación extraña, el barco ya había desaparecido bajo la superficie y no se veía, sin embargo seguía sosteniéndola, notaba el suelo de la cubierta bajo sus pies. A simple vista parecía que se encontrase de pie sobre el océano, como andando por las olas.  Era una situación curiosa sin duda pero no era momento de disfrutarla.

No había conseguido encontrar gran cosa con el fin de mantenerse a flote, todo aquello que pudiera servir necesitaba de ataduras, y las cuerdas que había por el barco estaban todas pasadas y se deshilachaba en cuanto Sarah trataba de agarrarlas con algo de fuerza.  Sólo quedaba el tipo de la balsa, su única esperanza.

Lanzó un potente silbido y los canturreos del tipo cesaron al instante.

-¿hng..?- El tipo levantó la mirada sorprendido, coincidiendo con que toda la niebla pareció disiparse al instante, evaporándose en el ambiente y dejando a la vista las negras aguas de nuevo.

Misterioso… pero no era situación de ponerse a cuestionar los caprichos del destino. Al fin pudo ver el rostro bajo la sombra del sombrero, para la sorpresa de Sarah aparentaba ser algo más joven de lo que se esperaba. En su piel no había signo alguno de arruga, salpicada de unas pocas pecas en las mejillas dándole un aspecto algo infantil, travieso incluso.

La miraba con cara de extrema sorpresa, lo había pillado por completo fuera de juego, sus ojos eran azules, del azul que debería ser el océano y no aquellas aguas negras, mientras que mechones pelirrojos de su cabello caían bajo el sombrero de paja, el mismo pelirrojo que su despreocupada barba de tres días.

Parecía haberse quedado paralizado mirándola, hasta que su balsa chocó contra ella, frenándose. El agua ya cubría a Sarah por el ombligo. En ese momento pareció despertar de su ensimismamiento y de un respingo se levanto, colocándose de pie sobre las maderas. Con un solo brazo la sacó del agua a ella y sus bártulos de un tirón haciendo gala de una fuerza sorprendente pues tampoco la aparentaba. Mientras tanto, con la otra mano se apresuraba a quitarse el anzuelo del pulgar del pie.

Cuando Sarah estuvo a salvo, el hombre se sentó de piernas cruzadas en un extremo de la balsa, en silencio, observándola absorto con una mano apoyada en su muslo mientras la otra acariciaba su barbilla pensativo. La miraba como quien contempla un animal exótico que jamás ha visto en su vida, sorprendido, maravillado e incapaz de creer lo que había encontrado.

Cualquier persona hubiese pensado que era algún tipo de pervertido, pero algo en su rostro decía que no tenía malas intenciones. En la balsa a penas quedaba sitio para Sarah y sus cosas, así que sólo cabría en su misma posición, sentada con las piernas cruzadas frente a él, o de pie, aunque parecía algo inestable.

-Oh, perdón. No me he presentado, mi nombre es Garet, Garet Frost. ¿Y tú eres…? – Aunque hablaba seguía observándola inmóvil, sin siquiera estrecharle la mano ni amago de hacerlo.

-¿Y qué hace alguien como tú tan lejos de la costa? ¿Tratabas de viajar entre continentes?- Parecía haber superado su emoción inicial, se echó ligeramente hacia atrás, apoyando las manos en el borde de balsa a su espalda.

-Es raro ver humanos por estos lares… de hecho, llevo años sin ver a nadie. Supongo que esta vez no me queda otra que volver a tierra… a menos que quieras vivir aquí conmigo, jejeje. Lo veo complicado… problemas de espacio.-

Sarah se percató que mientras hablaba la balsa había comenzado a moverse, como propulsada por algo, fue ganando velocidad hasta que surcaban por encima de las olas deslizándose a buen ritmo. Entonces pudo fijarse en que un chorro de niebla parecía emerger de la parte trasera de la barca, a la espalda del tal Garet. En su mirada, sus pupilas habían cambiado de color, ahora eran de un brillante plateado que recordaba al blancor de la niebla.

-Es una pequeña habilidad que tengo. Espero que sepas guardar el secreto, he oído que este tipo de “habilidades” no son bien recibidas tierra a dentro. –






Alexander Wolfgang, un hiperbóreo solitario, se había visto obligado a dejar su pueblo. Ahora era un fugitivo, viviendo en una improvisada choza a las afueras de Todheim, a la orilla de un fiordo cercano a la ciudad. Allí podía vivir tranquilo, no era el único que vivía por aquellos lares, pero cada cual se metía en sus asuntos, y los carteles de “Se Busca” todavía no se habían propagado por allí.

Aquel año el invierno amenazaba con ser letal. Había escuchado rumores de que en la ciudad las cosas andaban revueltas, los sin casa no paraban de causar revueltas pues de no conseguir refugio morirían cuando llegase la gélida estación. Por el momento, la gente de las afueras se apañaba de la caza y la pesca, esto incluía a Alexander, sin embargo la comida cada vez escaseaba más y debía pensar pronto en algo para asegurarse la supervivencia en los tiempos difíciles que se avecinaban.

Fuera de su hogar, la nieve lo cubría todo. Aquella mañana estaba nublado, pero por suerte no parecía avecinarse ninguna ventisca de momento. Mientras miraba al horizonte, viendo como la costa se extendía frente a él, bajando por el valle que formaba el fiordo hasta las aguas del mar.

Justo en ese momento, algo extraño capto su atención. Al principio pudo dudar de que fuesen imaginaciones suyas, una especie de voluta de humo paso frente a su cara,  disipándose en el viento.

Pero aquellas pequeñas nubes seguían pasando, y por más que miraba no parecían salir de ninguna parte. Con el tiempo, aquella especie de niebla, se iría haciendo más seguida. Eran nueves de unos 30 centímetros, flotando en el aire frente a su cara e inmediatamente se iban volando, valle a bajo hacia el mar. Parecían tener vida propia, y todas hacían el mismo recorrido.

Pronto había tantas y tan seguidas, que era fácil seguir el rastro de niebla, como una especie de cinta de bruma que comenzaba frente a él, y avanzaba hacia el camino que bajaba el desnivel rocoso hasta el mar.

No tenía ni idea de que era aquello, podría ser peligroso, brujería tal vez, pero algo le decía que debía seguir ese camino de niebla. Después de todo comenzaba justo donde él se encontraba, como si alguien estuviese tratando de guiarle hacia algún sitio.

En ese momento, la niebla no sólo marcaba el camino, pudo jurar que le estaba hablando, como varias voces superpuestas que le llamaban. Aquello ponía los pelos de punta.

-Ven… Sígueme… Corre… Ven… De prisa… Sígueme… ven…-
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Alexander Wolfgang el Dom Ago 18, 2013 2:46 pm

Tiempo había pasado, al principio más lentamente que últimamente para dicha del muchacho y según la perspectiva del hombre de grises ojos. Había llegado de entrenar hacía unas horas a su "casa", aunque más que casa, cobijo para su entender. Estaba acostumbrado a demasiado lujo, quizás. Pese a ello, la nieve que caía en el lugar donde se asentaba como en casa... Lo hacía relajarse bastante, incluso hasta se decía que los inviernos serían mortales. Idéntico a casa... Las sensaciones de melancolía le acompañaban mientras pescaba y cazaba, preguntándose si sobreviviría al invierno que estaba por venir. Quizás con el dinero que tuviese, llegaría a sobrevivir lo suficiente, quién sabe.

Actualmente se encontraba observando el oscuro cielo, sentado en una de sus dos sillas de maderas, posadas al lado de la ventana, algo sucia a decir verdad, aún no nevaría, de momento la seguridad estaba garantizada, aunque nunca debía de confiarse.

Una especie de bruma pasó por su tez, pero la ignoró, imaginaciones suyas fue lo que supuso en un principio, pero no. Las nubes seguían rodeandole, como una neblina que le envolvía su cuerpo y se dirigía hacia una dirección, como si quisiera llevarlo a él hacia allí. Se sentía impulsado a ir hacia aquel lugar en el que se mostraba la neblina, como si una fuerza inexplicable se lo atraía. Se ocultó parte de su tez, casi hasta su nariz, con su bufanda e iba abrigado con su chaqueta de búfalo, de marrón tonalidad y que abrigaba lo suficiente para estar perfectamente en aquel clima. Con su mano diestra cogió a Mascarell, su katana y la envainó en funda que se encontraba enganchada a su pantalón vaquero azulado, roto estéticamente por algunas zonas y a juego con su camiseta negra.

Cerró los ojos y dio un suave suspiro, uno de sus mechones de rubio cabello le tapó parte de uno de sus aún cerrados ojos mientras en su mente podía escuchar una voz de como lo reclamaban... ¿Y quién era él para negarlo? Esbozando una sonrisa, abrió lentamente los ojos y siguió aquella bruma, que la aventura comience... Sus ojos atentos, su mano zurda apoyada en su espada de estilo japonés, y su espíritu con ansias de misterio y aventura. Al fin un impulso a su vida, algo que le motivase para seguir viviendo, para continuar con el camino de la espada... Pese a la intensidad de las llamadas, de aquella misteriosa voz, Alexander no se dio prisa en correr hacia ella, fue paso lento y cuidado, pero con aquella sensación de hipnosis al mismo tiempo. Maravillado, podría decirse.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Lun Ago 19, 2013 5:25 pm

Sarah vio cómo el hombre de la balsa se sobresaltaba al escuchar su silbido. Ahora solo restaba esperar hasta que se acercara. Suerte que la corriente parecía arrastrarlo hasta ella, porque el hombre parecía haberse quedado paralizado por la impresión. Sarah le devolvió la mirada sin pestañear. Se quedó ahí quieta, con el agua ya por la cintura, esperando a que el otro reaccionara. Más mojada de lo que ya estaba no podía ponerse, y la balsa era de aquel tipo, por lo que hasta que éste le dijera algo no pensaba subirse. A menos, claro está, de que decidiera pasar de ella y tuviera que emplear medios más "persuasivos" para que le permitiera subir. Pero por suerte no fue necesario.

Cuando la balsa impactó contra ella, Sarah amortiguó el choque con sus manos, aprovechando a agarrarse fuerte para no perder el equilibrio. Y antes de que se quisiera dar cuenta, el hombre reaccionó sacándola del agua y subiéndola a bordo.

- Gracias -le dijo simplemente, imitándolo cuando se sentó en el reducido espacio que había.

Vio como la observaba y le mantuvo la mirada de forma resuelta. "¿Qué le pasa? ¿Nunca ha visto a una mujer?" pensó, pero en seguida cambió de opinión. "No, más bien parece que lo que no haya visto nunca es a una persona. Nunca o por lo menos no en mucho tiempo". Finalmente el hombre decidió romper el silencio y presentarse.

- Mi nombre es Sarah Raynore. Mucho gusto.

- ...

- Pues sinceramente, no lo sé -dijo esbozando una diminuta y casi imperceptible sonrisa.

- En efecto. Le agradecería enormemente que me acercara a tierra, señor Frost. Cualquier lugar estaría bien, no quiero ocasionarle más molestias de las necesarias.

Cuando Garet le hizo la observación sobre su "habilidad", Sarah se limitó a asentir en silencio, el mismo silencio que guardaría sobre el tema.

Terminada la charla, Sarah se relajó un poco y permitió a sus pensamientos divagar. Sonrió levemente al recordar cómo había estado sobre el barco hundido. Puede que parte de la perplejidad de Garet se debiera a que debía de parecer que estaba de pie sobre el agua. Algo así debía de dejar estupefacto hasta a un experto en casos sobrenaturales de la Eclesia. Al fin y al cabo, los engaños se basaban siempre en lo que el resto de la gente no podía ver.

Después pensó en la extraña niebla. Tras la explicación de Garet quedaba claro que él era el causante, pero aún no sabía en que consistía exactamente su habilidad. Aunque le acababa de prometer que no contaría nada a nadie sobre ello, tenía la impresión de que si le preguntaba no se mostraría demasiado cerrado al respecto. Pero no era asunto suyo y no pensaba comportarse como una cotilla. Aunque nada le impedía sacar sus propias conclusiones.

Mientras tanto sacó una de las dagas y se puso a juguetear con ella. Le daba vueltas con los dedos, la lanzaba al aire y la volvía a recoger... Era algo que requería de habilidad pero Sarah lo hacía ya casi sin pensarlo. La relajaba y entretenía, y también cumplía otra función. Demostraba a quien estuviera con ella que sabía manejar con soltura un arma, haciendo que aquellos que tenían un mínimo de capacidad de observación no la subestimaran y trataran como una jovencita indefensa (algo que Sarah odiaba con toda su alma). Aunque en esta situación no era necesario, Sarah se limitaba a entretenerse.

Mientras, continuaban navegando por el mar.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Mar Ago 20, 2013 3:58 am

Mientras Sarah jugueteaba con su daga, Garet seguía observándola en silencio, bastante más relajado. Sin embargo esta vez pudo percibir algo más en su mirada, no la miraba con simple curiosidad, parecía estar fijándose en sus habilidades, estudiándolas, como si la estuviese evaluando.

- Se te dan bien lo malabares con la daga… Eres bastante hábil la verdad... – Se quedó unos segundos callado, sonriéndole a su compañera de viaje.  -Sí… tal vez… ¿Porqué no?...- Parecía estar pensando en voz alta, como si una idea se estuviese fraguando en su mente y poco a poco se fuese dando cuenta de lo buena que era.

- He encontrado a uno. – Una voz que parecía venir de ninguna parte resonó entre ellos, en la balsa. Era como un eco etéreo, sin embargo se asemejaba mucho a la voz de Garet. Era como si el aire hablase, aunque pronto el origen del sonido hizo acto de presencia.

El aire frente a Sarah se comenzó a empañar formando una imagen nublada. Pronto, una especie de halcón hecho de pura niebla se encontraba posado en medio de la balsa. Y abriendo su gaseoso pico, habló de nuevo. - En las costas de Norskland, cerca de Todheim. Lo he encontrado. –

Garet no pareció sorprenderse, y se limitó a mirar al ave como a un viejo amigo. - Sí, yo también creo que he encontrado a alguien…-

Ambos se giraron hacia Sarah, el pájaro se giró con sus translucidas patitas para mirarla de frente. Dio un paso hacia ella y giró su cabeza emplumada hacia la izquierda, observando con interés. -No parece nadie especial…
¿Qué te hace pensar que sirve para lo que buscamos? –


-¿No la ves? Es perfecta. Estúpido aguilucho, qué sabrás tú. – Garet propinó una patada al Halcón a modo de queja, disipando momentáneamente la niebla al ser atravesada por su pie, mas no tardo en recomponerse la criatura, esta vez subida a su rodilla.

-hmm… Dime niña, ¿Sabes hacer algo de provecho? ¿Sobrevivirías sin ayuda? ¿Eres capaz de defenderte? ¿Se puede confiar en ti? –

-Déjala en paz, la agobiarás…- Sin embargo ambos se quedaron mirándola esperando una respuesta.

-Me fio de tu criterio Garet… sólo espero que no te estés equivocando.

En cualquier caso, el otro está en la orilla, intento retenerlo, pero si no te das prisa no podré contenerlo allí mucho tiempo –
El halcón comenzó a batir las alas, elevándose un par de metros sobre ellos.

-Bueno, pues no se hable más. Habrá que acelerar esto un poco, tú ve guiando el camino. Supongo que a la pobre Sarah la tendremos confundida. No te preocupes, pronto llegaremos a la orilla y habrá tiempo para explicaciones. –

En ese momento la niebla que propulsaba la balsa comenzó a emerger en mayores cantidades, a presión, cada vez con más violencia. Simultáneamente la balsa iba acelerando, hasta alcanzar velocidades incluso peligrosas.

-Agárrate fuerte, no te vayas a caer.- Al decir aquello Garet se incorporó de un respingo, colocándose de pie sobre las maderas cual surfero. Parecía disfrutar de aquello, aunque era un milagro que no perdiese el equilibrio dada la velocidad.

Pronto la balsa iba tan rápido que prácticamente no surcaban las olas, sino que iban botando sobre ellas, como cuando se lanza una piedra sobre la superficie de un lago.  A la cabeza iba el halcón, viajando aun más veloz y dejando tras él una estela de bruma que iban siguiendo.


Mientras tanto, Alexander siguió aquella misteriosa niebla bajando por el valle rocoso del fiordo. Los susurros le reclamaban y sin pensárselo los estaba siguiendo hasta la costa. La bajada fue sencilla, lo había hecho mil veces. En aquella época era casi todo roca y algo de nieve, había un estrecho sendero aunque en ocasiones tuvo escalar por la pared pétrea. Sin embargo, la bruma parecía ser consciente de sus acciones, cuando se paraba frenaba su ritmo y parecía girarse para ver el motivo del retraso, o acelerar cuando Alexander iba más a prisa.

Pronto llegó a la parte baja del fiordo. La costa, si es que podía llamarse así. Las aguas chocaban directamente contra la roca del valle y al bajar el agua gélida le cubría por las rodillas. Estaba helada, era de locos meterse allí en aquella época del año, en unos meses eso sería un glaciar, y ahora mismo el agua estaba lo suficientemente fría como para producirle una hipotermia si esperaba allí demasiado tiempo.

La niebla siguió su camino perdiéndose en el mar. Pero no podía seguirla, meterse en aquel mar era el equivalente térmico a tirarse de un precipicio. Muerte asegurada.

Sarah y Garet seguían moviéndose a velocidades cada vez mayores. Garet reía y gritaba como un niño divirtiéndose mientras el feroz viento chocaba contra sus ropas. Su sombrero de paja salió volando, pero antes de que pudiese llegar demasiado lejos estalló en el aire convirtiéndose en niebla.  Sarah nunca había montado en ningún transporte que fuese tan rápido y con tan poca protección. Aquellas maderas se iban a romper y como chocasen contra algo estallarían en pedazos. Apenas podía hacer otra cosa que agarrarse con fuerza a la balsa, sin embargo pudo darse cuenta que las aguan negras ya se habían tornado azules hacia tiempo. ¿Habrían salido del Mar Negro?

Alexander vio algo en el horizonte, una especie de… era difícil de decir, algo se acercaba por la superficie del mar, un objeto que iba como arrastrando tras de si un tsunami de niebla. Aquello desde luego era extraño.

Cada vez estaba más cerca, aunque se podía apreciar que venían disparados como una bala. Se trataba de una rudimentaria balsa de madera, un tipo navegaba de pie sobre ella, y al acercarse más vio que también había otra persona agarrada a las maderas.

Tras ellos niebla como la que había visto antes salía despedida, como propulsando la embarcación y cubriéndolo todo de densa niebla a su paso.

A Sarah no le dio tiempo a reaccionar, la embarcación iba directa hacia la costa, más concretamente hacia una pared de rocas. Iban a morir del impacto. Sin embargo la velocidad comenzó a descender, estaban frenando, aunque seguían yendo bastante rápidos. Pudo ver que frente a ellos había un tipo, iban a arrollarlo…

Alexander no tuvo tiempo de esquivar, la embarcación parecía estar frenando, pero era demasiado tarde. Aunque intentase apartarse no lo conseguiría a tiempo.

¡PAAAM!

El golpe llegó conforme se iban dando cuenta de que iba a suceder, demasiado rápido. Alexander vio como las maderas se abalanzaban sobre él, lanzándolo contra la roca. Garet salió despedido en una voltereta por el aire, Sarah por suerte seguía agarrada a la balsa, y notó el golpe con fuerza pero mantuvo la posición.

Garet en el aire iba a estamparse contra las rocas pero al llegar se impulsó contra ellas con los pies y de una pirueta cayó de pie sobre los restos del impacto.
Alex, tras un buen coscorrón contra las rocas se encontró irado en el mar con la balsa medio derruida sobre él y una muchacha agarrada a los maderos. Por suerte nadie había resultado herido más allá del dolor por los golpes pertinentes.

- ¡Buahh! Menudo aterrizaje, no me importaría repetirlo jeje…-

-Insensato… podrían haberse matado.- El halcón de bruma se encontraba posado en el hombro de Garet, quien miraba su balsa destrozada con Sarah sobre ella y Alex bajo ella como si tal cosa.

-Puta cacatúa, para de aguarme la fiesta…  ¿No te dije que eran los elegidos? Que sigan vivos es prueba de ello.-

Alexander reconoció al instante los susurros de la niebla, era la voz del pájaro, y también se parecía a la voz de aquel tipo pelirrojo que al parecer era el responsable de haberle atropellado.

-Bueno, más vale que salgamos de aquí si no queréis morir de hipotermia. ¿Por donde se sube muchacho?- Garet se refería a Alexander como si él fuese mucho más anciano, sin embargo aparentaba tener la misma edad.

-Bueno, no importa, supongo que no lo verá nadie…

Cerró los ojos un segundo y tomo aire, cuando los volvió a abrir eran de color plateado brillante y el aire que espiró no era aire, sino una densa niebla que les envolvió a los tres. Antes de que se diesen cuenta, la niebla les transportaba por los aires salvando el valle, hasta los terrenos de las afueras de Todheim, frente a donde vivía Alexander.

Alexander y Sarah fueron dejados caer por la niebla frente a él. Ya se habían recuperado lo suficiente del choque como para ponerse en pie si así lo deseaban.

Supongo que aquí podremos hablar tranquilos…- Garet estaba de pie frente a ellos con los brazos cruzados, el halcón al hombro y una sonrisa satisfecha.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Mar Ago 20, 2013 7:36 pm

Sarah se encontraba distraída contemplando el mar mientras jugueteaba con su daga. Vagamente notó cómo Garet la alababa por su habilidad, a lo que respondió con una pequeña sonrisa. No solía sonreir muy a menudo, pero algo en el ambiente la hacía sentirse a gusto y aquel hombre, pese a acabar de haberlo conocido, le inspiraba confianza.

Centró su atención en él, viendo cómo se perdía en sus pensamientos. Cuando de repente la niebla comenzó a tomar forma, abrió los ojos con sorpresa, pero en seguida volvió a adoptar una expresión desinteresada, aunque no perdía detalle de lo que ocurría. A pesar de que habían pasado más de diez años, todavía recordaba las palabras de uno de sus "entrenadores": "No importa lo que suceda, no te sorprendas. No tienes tiempo para sorprenderte, porque si lo haces estarás muerta". No estaba en ninguna pelea, pero aquellas enseñanzas se le habían quedado grabadas tan profundamente que reaccionaba por instinto.

Pese a la extraña situación se mantuvo callada, sin apartar los ojos de Garet y del extraño halcón. No hizo caso cuando el pájaro hizo referencia a ella, pero cuando Garet la defendió sintió por dentro una sensación cálida, como el orgullo de un niño cuando su padre dice lo bueno que es frente a un desconocido. Raro, porque Sarah nunca había experimentado una relación paterno-filial, y Garet no era más que un extraño.

Sintió una oleada de furia cuando el halcón se dirigió a ella de aquel modo, llamándola niña. Sin darse cuenta aumentó la velocidad a la que hacía girar la daga. Normalmente hubiera respondido con un escueto "sé defenderme", pero aquellos dos estaban tramando algo y parecía que querían involucrarla en ello, así que decidió ser un poco más concisa.

- Llevo sobreviviendo toda mi vida -dijo lanzándole una mirada glacial al pájaro-. Pocas de las personas con las que me he topado hasta ahora son capaces de plantarme cara, aunque tampoco es que me haya cruzado con grandes luchadores -reconoció encogiéndose de hombros-. Y creo que deberíais ser vosotros los que juzgaseis si soy o no de fiar, al fin y al cabo, pocas personas admitirían lo contrario.

Aquello era más de lo que normalmente hablaba. Se recostó hacia atrás, apoyando la mano derecha en el borde de la balsa, mientras que con la izquierda seguía jugueteando con la daga. La velocidad a la que la hacía girar era la única muestra visible de la inquietud que sentía por dentro.

Finalmente los otros dos terminaron de hablar. Notó cómo la balsa aceleraba, así que se guardó la daga por precaución. Cada vez iban más rápidos. Sarah consiguió encontrar una posición estable en la que poder mantener el equilibrio, y se dedicó a disfrutar la velocidad. La adrenalina corría por sus venas, nunca había ido tan rápido. Por unos instantes sintió envidia de Garet, de pie sobre la balsa. Pero ella nunca sería capaz de mantener el equilibrio de aquel modo.

Con el hombre de pie en frente suya, Sarah no podía ver lo que había delante. Por eso cuando la balsa empezó a aminorar su velocidad se inclinó a un lado para ver a dónde se dirigían. Apenas tuvo tiempo de ver la orilla y un joven justo en mitad de ella. Por un segundo pensó en saltar al agua, pero ya era tarde. Lo único que fue capaz de hacer fue agarrarse con todas sus fuerzas a uno de los maderos.

El choque fue intenso, pero Sarah por suerte no sufrió más que unos pequeños golpes debido a la fuerte sacudida que experimentó gracias a lo firmemente agarrada que estaba. Dolorida miró a su alrededor. Garet parecía estar bien, la balsa estaba medio destrozada y al otro tipo no se le veía por ningún lado. Algo en la posición de la balsa la hizo mirar hacia abajo. ¡Lo habían aplastado!

Con una mueca de dolor se dejó caer de la balsa al mar y ayudó al chico a quitarse los restos de la embarcación de encima.

- ¿Te has roto algo? -le preguntó.

Las típicas preguntas de "¿Estás bien?", "¿Te duele algo?" o "¿Te has hecho daño?" siempre le habían parecido estúpidas, pues la respuesta era más que evidente. Le había arrollado una balsa que iba a toda velocidad, y encima se había quedado encima de él un buen rato. Estaba claro que NO estaba bien, daño se había tenido que hacer a menos que poseyera algún tipo de poder sobrehumano, y claramente le tenía que estar doliendo todo el cuerpo en este momento a causa del golpe, al igual que ella.

Volvió la mirada hacia Garet, que se encontraba discutiendo con el pájaro de niebla. Después de lo que había visto desde que la había rescatado, ya casi ni se sorprendió cuando el hombre hizo aparecer una extraña neblina que los transportó a otro lugar. Cuando llegaron se puso en pie y se dio cuenta del frío que tenía. El agua del mar estaba realmente helada, a este paso cogería una hipotermia y el resfriado lo tenía ya asegurado.

Miró a Garet cuando éste habló. Parecía que finalmente iba a obtener algunas explicaciones.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Alexander Wolfgang el Miér Ago 21, 2013 10:08 am

El viaje no parecía que fuese difícil para aquel muchacho, puesto que gracias a la época que era la nieve era bien escasa y no resbalaba en más ocasiones que cuando patinaba sobre la gravilla para poder descender algo más rápido. Una conclusión pudo sacar en claro aquel hiperbóreo de abrigado atuendo, y es que aquella especie de neblina poseía inteligencia propia o era manipulada por alguien con capacidades mágicas... Se preguntaba cuál era el motivo correcto.

Tiempo pasó hasta que llegó a la orilla, aún guiado por la corriente de aire mística quien ahora empezaba a surcar el mar, flotando por encima de éste. Antes de tener la brillante idea de meterse en aquella inmensa masa de gélida agua, Alexander comprobó la temperatura, agachándose y dejando que el agua se arrastrase hasta donde estaba él. Su mano derecha pudo realizar contacto con aquel casi congelado líquido. Bufó, pues no se iba a meter ni de coña en el agua, «¿Morirme de hipotermia? No, gracias.» Se dijo a si mismo, al momento, se retiró de esa zona, para buscar madera e improvisar una balsa, o algo con lo que pudiese mantenerse en el agua sin despedirse de esta vida terrenal. Sin embargo, sus intentos fueron inútiles, tan solo había arena, rocas y más rocas. Cogió una piedra, plana, y la lanzó en un acto de "rabia" por no hacer nada hacia el mar, ésta botó tres o cuatro veces, no le prestó atención ya que su mirada se había desviado a una figura borrosa a la lejanía. «¿Una balsa?» Sería perfecto para seguir a la neblina, tan solo tenía que conseguirla y podría continuar su camino hacia la aventura. Al observarla más de cerca, pudo vislumbrar a una persona de pie en aquel conjunto de madera atado, sorprendente, no sabría decir si él podría mantenerse en pie a la velocidad a la que iban. Lo que le hizo pensar... ¡Se iban a matar! A la velocidad a la que iban, saldrían despedidos y terminarían siendo simples cuerpos sin voluntad. Algo que no podía permitir, en un principio pensó en meterse en el agua, sin embargo, luego razonó y... Bueno, razonó a su manera.

Antes de que se diese cuenta, la balsa, aunque había comenzado a frenar, se le estaba a punto de echarsele encima. Ya no podría evitar el impacto, aunque tampoco tenía pensado hacerlo. En vez de eso, abrió sus manos y flexionó sus rodillas asi como tensionó todos sus músculos. ¿Su increíble plan para que no se diesen un golpe mortal? Usar su propio cuerpo para frenar la balsa.

El impacto se dio, y a pesar de que al principio pensaba que podría frenarlo se dio cuenta de que era un acto imposible. La balsa frenó bruscamente y el hiperbóreo acabó por debajo de ella, con su pectoral y abdominal todo dolorido, claro, con tremendo golpe, normal. Solamente se le ocurría a él estas cosas...

Le tomó unos segundos recomponerse y empezar a intentar quitarse la balsa de encima, lo cual le resultó mucho más fácil de lo que se imaginaba. Cuando dio observado el resto del mundo que no fuese aquellos tablones de madera, observó a una mujer, la acompañante del navegante. Se levantó con cierto esfuerzo, pero por su propio pie, y se llevó asi como la mano izquierda al tsuka de la espada, la mano diestra al pecho. Le costaba algo respirar al decir verdad, pero nada con lo que no pudiese vivir. Ya se le pasaría. Lo importante era que parecía que no se le había roto ningún hueso. Curiosamente, esa fue la pregunta de la muchacha. Se dio unos pequeños golpes en sus prendas, en su chaqueta y pantalones concretamente mientras le decía. - He estado peor, ¿y vos? - Observándola con sus grisáceos ojos y hablándole con su extravagante acento cual apostaría que no había escuchado en su vida. Tras responderle, su mirada se desvió hacia el "surfista", quien había salido ileso... Menos mal que no se había dado contra las rocas.

El halcón; constituído de niebla, por lo que sospechaba que era él el que le había traido aquí; habló y Alexander reconoció aquella entonación, ahora estaba seguro que era la neblina dicha con anterioridad.

El pelirrojo parecía estar contento sobre la hazaña que había logrado hacer, con hazaña me refiero al aterrizaje. Alexander tuvo que respirar para mantener la calma. Estaba de acuerdo con el halcón, ¡se podían haber matado los tres! Y excluía al halcón por varias cosas, primero sabía volar y la segunda, era neblina. Cuando el hiperbóreo se iba a hablar con el halcón, el "pirata" le preguntó por donde subir pero antes de que Alex diese una respuesta a la dicha pregunta, el hombre pasó de esperar un segundo para la respuesta, aspiró neblina con sus ojos cerrados y, al volverlos a abrir, eran plateados. Antes de que se diesen cuenta, los tres estaban rodeados por la neblina. Alex podía librarse fácilmente con su espada de aquella "atadura", pero le pareció más interesante esperar a una respuesta. Un tiempo corto volando, algo con lo que el intento de paladín había soñado siempre, pasó y llegaron a una zona más segura y más discreta sobretodo. Allí hablarían.

- ¿Y bien? - El hiperbóreo dirigiéndose al ave, quien parecía ser el sensato y menos perdido del grupo. Era eso o hablarle a alguien tan perdido como él, la muchacha, o al barquero loco, quien por poco los mata y de seguro quería repetir como un niño en una feria...

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Sáb Sep 07, 2013 2:50 am

Garet y el halcón a su hombro permanecieron sin contestar unos segundos, sonriendo en silencio de brazos cruzados, como contemplando un cuadro recién pintado del que se sintiese bastante satisfecho. Y tras esa breve pausa, Garet se dejó caer, doblando las rodillas para caer sentado con las piernas cruzadas. El ave batió un par de veces las alas, para no caer bruscamente del hombro de Garet y se volvió a posar en su antigua posición.

-Veamos... es algo difícil de explicar...

Yo vengo de un lugar muy lejano, un lugar que no sale en los mapas.  Mi ciudad... digamos que ya no existe, o al menos es imposible volver allí.-
Lo que estaba diciendo resultaba bastante inverosímil, pero a juicio de cada uno quedaba creerle o no. Por su parte el halcón no dijo ni media palabra, ni confirmó ni desmintió las palabras de Garet, se limitó a mirar a los dos jóvenes impasible con sus ojos nublados.

-Supongo que pensareis que soy un loco vagabundo, no sois los primeros, y lo que os voy a contar tampoco es fácil de digerir...

¿Por dónde iba? Ah sí...  Una tierra muy lejana, pero eso  no es importante. La cuestión es, que desde hace miles de años, mi gente se había encargado de... de proteger el equilibrio natural de las cosas.  Digamos que  somos como... una especie de guardianes de la naturaleza. Jajaja ¿Suena bien verdad? Pero no es lo que estáis pensando, no íbamos por ahí replantando arbolitos y esas cosas. -
Garet se echó a reír, seguramente imaginándose de jardinero o algo parecido.  Cuando el pájaro carraspeó, como recordándole que se centrase.

-Terra, funciona como una especie de recipiente, en el mundo conviven muchas y muy diversas energías, energías poderosas, enormes, destructivas, preciosas, horrendas, imparables o tenues como una llama a punto de acabarse, todo tipo de energías. Pues nuestra labor es mantener esas energías en orden. Cada cual en su sitio, por así decirlo, debíamos vigilar que nada se saliese de su camino natural.
Nada espectacular, casi todo era meditar y poco más, los ancianos de la ciudad se pasaban días en trance en comunión con las redes geománticas y blah blah...


-Un respeto...- Sin cambiar su severa expresión rapaz, el halcón llamó la atención a Garet quien miró al pájaro con desdén, antes de continuar su charla.
-Todo aquello era muy aburrido, pero funcionaba. Todo iba bien, pero entonces algo ocurrió...   Supongo que habréis escuchado mil veces la historia de la Gran Guerra, ángeles por aquí, diablos por allá, un frenesí...  El mundo estaba loco, todo era caos. El choque de fuerzas cambiaba constantemente incluso la propia geografía. Batallas tan monumentales que derribaban montañas, la mancha corrupta del caos que tenía los campos de negro, incluso los continentes se desplazaron ante las titánicas fuerzas opuestas en colisión.  Todo muy revuelto, y como era de esperar, la labor de nuestra gente se torno imposible.

Como si de una estampida de animales asustados se tratase, las energías que recorren el mundo se descontrolaron. El equilibrio estaba roto, las energías negativas del dolor y el sufrimiento de los habitantes del planeta, el miedo de los animales, el llanto de la propia tierra, todo estaba fuera de su sitio ... todo estaba mal,  el orden que debíamos proteger estaba roto, y se encontraba fuera de nuestro alcance solucionarlo.

Después de aquello los ángeles ganaron, la barrera, las Puertas Cardinales, ya os sabéis la cantinela...  pero el daño estaba hecho. -
Su actitud despreocupada pareció endurecerse al tiempo que su mirada se ensombrecía bajo el sombrero de paja. El halcón se desvaneció como una voluta de humo entre la brisa. Garet giró su mirada hacia el horizonte, en la lejanía se podía ver claramente la línea en la que el Mar negro se tornaba azul, dónde las aguas oscuras como el petróleo se fundían con  el profundo azul de las costas de Laursia.

-El mar no siempre fue negro ¿sabéis?...   El mundo de Terra está herido...  El Mar Negro no es más que una enorme cicatriz. Una marca del sufrimiento que sus tierras tuvieron que soportar. Esas malditas puertas... artefactos antinaturales que bloquean el flujo natural de las energías geomanticas...-

Se giró de nuevo hacia ellos, su mirada seguía siendo sería e intensa, nada que ver con el dicharachero pescador de antes.

- Me enviaron hace años para buscar a aquellos tocados por el destino. Gente capaz de cambiar el curso de los acontecimientos. Creo que vosotros dos formáis parte de ese grupo, algo brilla en vuestros ojos. Sin embargo debéis demostrarlo. No será un camino fácil, ni corto...  La elección es vuestra, me gustaría decir, pero me temo que si no me equivoco, incluso aunque renunciéis a mi propuesta el destino encontrará la forma de que cumpláis vuestra tarea...-

Su semblante se pobló con una amigable sonrisa y el halcón volvió a materializarse en su hombro.

-¿Y bien? ¿Qué decís, me ayudareis?-

Justo entonces el halcón elevó la mirada. Se elevó un par de metros.

-Viene alguien. Problemas. -

Garet se giró, y pronto todos pudieron escuchar el ruido de pisadas. Garet escuchó unos segundos y fue rápidamente a esconderse tras la morada de Alexander.

-Rápido, venid...- Susurró.

tanto si le hacían caso como si no, pronto verían a un grupo de unos  cinco hombre subiendo por la colina parcialmente nevada. Iban fuertemente acorazados, fácilmente los reconocieron como guardias de la ciudad. Tres de ellos iban detrás, mientras los dos de delante iban arrastrando algo. Al acercarse pudieron ver que era un cuerpo, inerte...

-Mierda, sí que pesan los putos demonios.- A quien arrastraban era una mujer, cada uno de un brazo y con los pies arrastrando por la nieve y el barro.

-A callar y acelera, debemos deshacernos de ella cuanto antes. Es una diplomática, has sido tú el inútil que le ha lanzado el martillo a la cabeza. Ahora apechuga y tírala al mar antes de que despierte y nos metamos en problemas.- Contestó gruñendo uno de los tres que iban detrás, sin arrastrar a la súcubo.

El otro asintió con desgana y siguieron caminando, arrastrándola hacia el acantilado por el que Sarah y Alex habían subido a través de la niebla.

Aradia llevaba unos segundos consciente, bueno, más o menos. No recordaba bien que había ocurrido, al principio todo estaba borroso, y la cabeza le ardía de dolor. No sabía que estaba pasando, desorientada hasta que las voces de su alrededor le fueron haciendo recobrar el sentido, todo parecía dar vueltas. Se percató de que la estaban arrastrando, un puñado de hombres tan blindados como tanques, pudo escuchar su conversación y aquello empezó a tener sentido.

No recordaba lo que había ocurrido, le venían flashes de que le habían puesto un guardaespaldas, luego la habían ido mandando de un lado a otro... y entonces la guardia Teutógena, se acordaba de trozos pero tenía grandes lagunas y cuanto más intentaba recordar más le ardía la frente.

fdi:


-Aradia participará en esta aventura a partir de ahora

-Recordad que podéis hacer lo que queráis, no os sintáis condicionados por Garet, si no queréis hacerle caso o pensáis que lo que dice es mentira, o queréis pasar de su cara, sois tan libres de hacerlo como de hacerle caso y creerle en todo xD

-Imagen de la guardia Teutógena (los que llevan a Aradia)

Sólo que sin alitas en el casco ni el pincho en el martillo.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Alexander Wolfgang el Dom Sep 08, 2013 11:31 pm

Tras escuchar las palabras, mientras se apoyaba en la pared de una casa vecina a la suya, prestando atención a lo que explicaba como el pelirrojo de sombrero de paja. Observaba la majestuosidad del halcón, mientras pensamientos pasaban por su mente.

«¿Acaso pretende que seamos los guardianes de Terra? Qué locura... Pero suena genial, he de admitir...»

Tales pensamientos fueron irrumpidos cuando empezó a hablar sobre la guerra que por todos eran conocidos. Su cabeza le dio una fuerte punzada, como si se esforzase demasiado para recordar o resolver algo y su corazón parecía que se le encogía, retorcía y latía con más fuerza. Siempre le pasa esto cuando le hablaban sobre la dichosa guerra en la que los ángeles proclamaron su victoria... Su mente se negó a seguir escuchando, dejándole con una expresión carente de ánimo alguno asi como sus iris se sumergían en los ojos del célibe en un color aún más grisáceo, como si la oscuridad le tragase por dentro. Sin embargo no era así, sino que era una sensación de impartir justicia la que le rodeaba.

Su mano zurda terminó por apretar su espada de estilo japonesa, tras ello, recobró el sentido. Su vista ahora se posaba en los ojos de Garet mientras hablaba sobre algo así como que el mundo estaba sumergido en dolor, Terra lloraba lágrimas negras, las cuales eran reflejadas en el mar de escasa lejanía a ellos... Y tras estas palabras, una petición. "¿Me ayudaréis?", ¿no estaba claro? Si no fuese así, no estaría aún allí escuchándole. Y justo en el momento antes en el que Alex iba a responderle, a darle su afirmación, los problemas surgieron...

Oh, queridos problemas, ya tardaban en llegar, al parecer, aquel barquero loco era un imán para ellos. Siguiendo las instrucciones del hombre de sombrero de paja, prácticamente por inercia, y maravillado por el alzar vuelo de aquella majestuosa ave. Sin embargo, ya se encontraba en la seguridad de su casa cuando llegó a escuchar aquella conversación.

No podía evitarlo, era algo en él que le impedía resistirse a salvar a alguien en problemas, independientemente de su raza. Era como un impulso realmente fuerte que le controlaba y ordenaba salvar a toda costa a aquel ser en problemas. Quizás por ello era frecuente que se metiese en problemas, tan solamente reaccionó cuando supo que era la demonio la víctima, ya que si esto no fuese así, ya se podían llevar a aquella súcubo y torturarla que no movería ni un pelo. Sin embargo, aquella no era la situación, salió disparado de su casa, abriendo la puerta con la mano izquierda mientras con la derecha empuñaba a la aún envainada Mascarell y, mientras salía, cerró la puerta al mismo tiempo que desenvainaba su espada al tiempo que intentaba cortarle por la espalda en un intento de ataque sorpresa. Aún reservaba varios trucos en la mano, ya que, por si el ataque inesperado para ellos fallaba, retrocedió alejándose ligeramente de la jaula.

- Tsk. Marcháos y os permitiré vivir. - Les dijo, observándolos con una expresión tan tétrica como era de menosprecio y repugnancia que sentía ante aquellos entes. Nada le dentendría, inclusive si quedaba malherido o muerto, daría todo por salvar a aquella muchacha.

FDI:

- Corre hacia el hombre que lleva la jaula.

- Le ejecuta un tajo hacia su espalda.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Mar Sep 17, 2013 12:05 am

Sarah imitó a Garet cuando éste se sentó, sentándose a su vez sobre sus piernas al estilo oriental. Con la espalda completamente erguida escuchaba con atención lo que el hombre les estaba explicando. Todo aquello de lo que hablaba era difícil de creer, pero Sarah, que tenía mucha experiencia mintiendo, tenía la sensación de que decía la verdad. La historia era demasiado inverosímil para ser inventada, y si Garet quisiera engañarlos por el motivo que fuera, se hubiera inventado algo más creíble.

Mientras lo escuchaba, aprovechó también para estudiar a su nuevo "compañero". Podía ver que la espada que portaba no era una espada corriente, y tenía toda la pinta de saber manejarla correctamente. En general el chico se veía bastante capaz. Se quedó intrigada cuando puso aquella extraña expresión mientras Garet hablaba de la Gran Guerra. Durante unos segundos perdió el hilo de lo que el otro decía, pero en seguida volvió a prestarle atención. Aunque sentía curiosidad, no era para nada de su incumbencia, y todo el mundo arrastraba sus propios fantasmas del pasado, incluida ella misma.

Empezó a intuir a dónde quería llegar Garet antes incluso de que dijera aquello de que buscaba agente tocada por el destino y esas cosas. Sarah no creía en el destino, y mucho menos en que si algo tan "importante" existía tuviera el más mínimo interés por ella, lo que hacía o lo que dejaba de hacer. Pero lo que Garet les había contado le llegaba hondo, su alma le gritaba que era cierto y que lo creyera. Lo único que tenía que hacer era ser un poco precavida, podía retroceder en cualquier momento. Retroceder en el caso de que hubiera alguna clase de engaño en todo aquello, porque de ser cierto no pensaba rendirse pasara lo que pasara.

Iba a responder a la petición de ayuda de Garet con un pequeño asentimiento de cabeza, cuando tuvo la leve sensación de que algo no iba bien. Apenas un segundo más tarde el halcón apareció trayendo problemas consigo. Parecía que el karma quería compensarla por la desacostumbrada tranquilidad de la que había estado disfrutando hasta ayer, ahora lejana.

Se levantó de un salto corriendo a esconderse. No sabía aún lo que ocurría pero por experiencia sabía que era mejor prevenir que curar. Mientras observaba a ver qué pasaba, cayó en la cuenta de que todavía no sabía el nombre del otro hombre. Y si Garet no estaba delirando y ambos terminaban envueltos en todo aquello de lo que hablaba, probablemente terminarían siendo compañeros, así que se presentó.

- Por cierto, mi nombre es Sarah, Sarah Raynore.

Spoiler:
POV's Alexander

Ya dentro de la casa de Alex, todos algo agitados por los bruscos movimientos, escuchó a la muchacha cual se había presentado por el nombre de Sarah. Antes de escuchar incluso la conversación de los capturadores de la demonio, realizó una ligera reverencia a la vez que pronunciaba su nombre tal que así:

- Disculpe mi falta de cortesía, soy Alexander Wolfgang, encantado de conocerla.

Spoiler:
Otra vez yo =P

Terminadas las presentaciones, Sarah volvió su atención a lo que ocurría afuera. En cuanto vio a las personas que se acercaban salió discretamente por la puerta y las rodeó, analizando la situación. Cómo no, la Eclesia era la responsable del alboroto. Al oír lo que los guardias hablaban, Sarah decidió salvar a aquella mujer. En realidad había tomado la decisión en cuanto vio a los Guardias Teutógenos arrastrar su cuerpo inconsciente, pero tras escuchar de sus labios lo que había ocurrido simplemente su voluntad se vio reforzada.

Eran demasiados para ponerse a pelear contra ellos, y demasiado bien protegidos, debería inventarse algo. Seguro que oír el nombre de su jefe los impresionaría bastante, pensó con una pequeña sonrisa de picardía en el rostro. Sí, aquello podía servir. Pero de repente Alexander salió de la casa arremetiendo de golpe contra los guardias. Sarah maldijo por lo bajo, y dándole los últimos retoques a su historia se plantó de un par de zancadas frente al grupo. Había ido rodeándolos y ahora estaba en el lado opuesto de Alexander y la casa, a apenas unos dos metros de distancia de los guardias.

- En el nombre del Supremo Theodor Cronberg, soltad a la demonio.

Hizo una pequeña pausa dramática para que los soldados asimilaran bien lo que acababa de decir. Alexander los había sorprendido al atacarlos de golpe y ahora estaban un poco confusos, debía aprovecharlo.

- Disculpad la rudeza de mi compañero, pero nuestra misión es que esta súcubo permanezca sana y salva durante un par de horas más –no miró a Alexander en ningún momento, no sabía que tan listos eran aquellos tipos, y no había nada más sospechoso que una mirada de complicidad, pero confiaba en que le siguiera la corriente-. Me presentaré, mi nombre es Leyre Paninker, y mi compañero es Markus Venotus. Estamos bajo las órdenes directas de Theodor Cronberg.

“No crean que somos de los Martillos de Retribución o de los Vindicadores
-Sarah no sabía que rango tenían aquellos hombres dentro de la organización de la Eclesia, debía andarse con cuidado, pues probablemente sabrían muchas cosas sobre la organización y la jerarquía que ella no-. Nuestra misión no es tan importante. Nuestra... división, por así llamarla, es casi invisible, ni siquiera tiene nombre. Muy pocos saben de su existencia, incluso dentro de la propia Eclesia. El Gran Theodor Cronberg, debido a la magnificiencia de su cargo, no tiene tiempo para andar perdiéndolo en tonterías, y nosotros nos encargamos de que así sea y de que todo lo que tenga que ver con su vida se halla en orden.”

“La señorita que están sujetando, como tengo entendido que ya saben, es una diplomática. Y mucho me temo que en dos horas y media tiene una reunión con el mismísimo Oso Blanco, por lo que su bienestar hasta que pase dicha reunión es algo que entra dentro de nuestro deber. Puede que no lo sepan, pero en estos momentos Todheim e Infernalia están teniendo unas delicadas negociaciones, así que esta reunión es de vital importancia.”

“Dejen a la demonio ahora, y evitaré hablar de este incidente con Su Superioridad Theodor Cronberg. Si tenían algún motivo para arrestarla como lo han hecho
–dijo resaltando el “arrestarla”- hablen con alguno de sus superiores. Nosotros nos la llevaremos ahora a La Ciudadela y allí permanecerá durante varias horas, por lo que estará localizada y vigilada por si llegara a existir algo que realmente justifique su arresto.”

- Y ahora –finalizó- les rogaría que suelten a la diplomática y que se vuelvan por donde han venido, o nos veremos obligados a tomar medidas más duras.

Esperaba convencerlos con toda aquella palabrería. Había mantenido durante todo el discurso una posición erguida y resuelta, ignorando la desventaja numérica, armamentística... En fin, el hecho de que parecían superarlos en todos los aspectos. Al fin y al cabo, era la actitud que se esperaba de alguien que decía ser quien era.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Aradia Asthareka el Vie Sep 27, 2013 6:43 pm

FDR: Perdón por el retraso pero me está costando volver a adaptarme a la vida de Universitario responsable después de mi verano como vaga profesional XD Y para más inri me he resfriado...

Cuando la consciencia volvió a mi cuerpo, lo hizo arrastrándose entre una espesa y pesada confusión. El primer hecho que mi mente consiguió descifrar era que me estaban arrastrando. Sentía las manos callosas y sudorsas alrededor de mis muñecas, tiraban de mi, que tenía los brazos tensos y doloridos, la articulación de los hombros rezumando dolor... ¿Cuanto tiempo llevaban arrastrándome? Me habría gustado pensar que no hacía frío, por que realmente no lo sentía, y llegué a la conclusión de que tenía las piernas tan mojadas de nieve y barro que ya no era capaz de sentirlo. ¿Pero que carajo había pasado? ¿Como había terminado en una situación tan sumamente humillante? Cada vez que intentaba indagar lo más mínimo en mi memoria, me saltaba un dolor terrible, que se hundía en las sienes, era como tener cuchillas en el cerebro. Gruñí, frustrada, y cabreada conmigo misma.. ¿acaso me había dado un golpe en la cabeza y por eso era incapaz de hacer nada? ¿Cuando me había vuelto una completa inútil?

Eché la cabeza hacía atrás, con los rizos oscuros empapados, perlados de fría nieve, intentando ver quien coño me arrastraba como si fuera un saco de patatas en vez de una súcubo de alta cuna. Dos, y tres, cinco... le dediqué una mirada furibunda a uno de los que estaban a mis pies, avanzando lentamente por la nieve.

-Entiendo que no mojéis nada con esa cara que tenéis, pero, ¿de verdad tenéis que secuestrar mujeres? ¿No os da el suelo para putas? Escupí, con la vana esperanza de que pecasen de orgullo tanto como yo, aunque debía admitir que podía haberlo hecho mejor. ¿Que había hecho yo exactamente para que quisieran tirarme por aquel acantilado?

Escuché una voz, una voz joven, masculina, y que decía una estupidez tras otra, así que intenté retorcerme como pude para encontrar su procedencia. Oh.. un príncipe azul, fantástico. Antes de que los cinco guardias pudieran decir nada, una nueva voz se alzó al lado opuesto, otra voz demasiado joven. "La demonio" auch... "Se dice súcubo..." corregí mentalmente, mirando a la muchacha que había aparecido con una aparición estelar, esgrimiendo un nombre mucho más grande que ella. Eran el día y la noche, el había entrado a la fuerza y ella intentaba una estrategia mucho más sutil e inteilgente, dadas las circunstancias. Suspiré entre dientes, eran amables intentando sacarme de aquel atolladero pero.. ¡solo eran unos críos! Una vocecilla pesimista en mi cabeza no paraba de repetir que aquella empresa estaba completamente destinada al fracaso. Bueno... mi situación era desesperada de todas formas, así que... por intentarlo que no quedara.

-¿Acaso no la habéis oído, señores?- Cerré los dedos alrededor de las muñecas de sendos captores, usándolos como apoyo para ponerme en pie sobre las entumecidas piernas con la escasa dignidad que me quedaba.- Soltadme ahora mismo, y devolvedme mis pertenencias. Tengo asuntos importantes que atender.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Jue Oct 03, 2013 8:26 pm

Los guardias no trataron de sostener a Aradia cuando está comenzó a levantarse, ya despierta, estaban demasiado confusos.

No era para menos, pues los eventos que sucedieron momentos antes confundirían a cualquiera en su situación. Primero apareció Alexander, arma en mano con una amenaza abierta... ante esto los tres guardias de atrás dieron un paso al frente, encarándosele, mientras los otros dos permanecían sujetando a Aradia. Eran mucho más grandes y acorazados que él, por lo que lanzarse de ese modo a la ofensiva no parecía una buena idea.

Sin embargo antes de que la situación escalase, apareció Sarah, quien con un retorcido discurso improvisado, sembró la duda en aquellos Teutógenos. Hubo unos segundos de silencio, miradas confusas y suspicaces.

-No tenéis pinta, de pertenecer a ningún escuadrón especial, más bien parecéis simples paganos rastreros...- Comentó uno de los guardias con tono asqueado, mientras los miraba de arriba abajo. Era obvio que le frustraba aquella situación, algo se había interpuesto en sus planes y aunque aun no había decidido si creer a Sarah, le daba rabia tener que ceder.

-¿Pero es que no es cuchas? Son un cuerpo secreto, van de incognito... Conocen al Oso Blanco personalmente... déjalo Ian, soltemos a la diplomática.-otro de los guardias habló, algo nervioso, arrepentido incluso.

Los dos que sujetaban a Aradia la soltaron cuando esta despertó poniéndose en pie.  Y le devolvieron sus pertenencias, látigo incluido.

-Lo siento señora... me puse nervioso y... Perdón por el martillazo. Por favor, por favor... no hable mal de mí a mis superiores.-Uno de los que la sujetaba parecía profundamente arrepentido, rogando porque aquello fuese olvidado, tal vez fuese simplemente el miedo a sus superiores lo que le impulsaba a pedir perdón.

Al ver como devolvían el látigo, el más suspicaz intervino con violencia. -¿Pero qué hacéis ingenuos? El frío os a congelado los sesos... No tenemos ninguna prueba de que sean quien dicen ser.  Y tú Malik, ¿qué haces arrastrándote ante una súcubo? No tienes orgullo...

Sí es cierto que sois fuerzas especiales al servicio de la Eclesia, enseñad vuestra identificación. Aquí está la nuestra.-
 Aquel soldado se quitó la armadura del antebrazo para enseñar un tatuaje con la triple cruz de la Eclesia, gravado con tinta especial y una cantidad de detalle irreproducible.

En ese momento el resto de sus compañeros parecieron percatarse del error que habían cometido y rápidamente se colocaron en fila, bloqueando la escapatoria por si Alex, Aradia o Sarah intentaban escapar sin identificarse.  Uno por uno fueron enseñando sus tatuajes, todos lo tenían, y quedaron esperando en silencio a que Alex y Sarah hiciesen lo mismo.

Unos instantes de tensión. La calma que precede a la tempestad, pues sólo había una forma de resolver ese conflicto. No podían seguir con el farol y no había escapatoria...
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Dom Oct 06, 2013 2:07 pm

Mierda. ¿Es que no podían simplemente irse? Por lo poco que había escuchado de la conversación tampoco era como si deshacerse de la diplomática fuera algo esencial. ¡Si apenas parecían saber nada sobre ella! Pero como siempre los servidores de la Eclesia parecían tener serrín en vez de cerebro. O más bien aire, ya que lo que les entraba por un oído les salía por otro.

Sarah no había esperado que aquello funcionase a la perfección, pero al ver que todo había estado a punto de salir bien le entró rabia cuando el listillo de turno echó por tierra sus planes. Lo cierto es, que aunque hubiera preferido evitarlo, la posibilidad de una pelea la atraía sobremanera. Y ahora esa posibilidad se acababa de materializar, pues era obvio que ya no iba a conseguir engañarlos.

Después de tantos días de tranquilidad, mejor volver a la rutina. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que machacando a unos eclesiásticos?

Rápidamente evaluó la situación. Tres contra cinco. De Alexander se desentendía, de la que no estaba muy segura era de la súcubo. Había visto como al devolverle sus cosas le daban también un látigo, confiaba en que supiera utilizarlo igual de bien que había sabido seguirle la corriente.

A pesar de la inferioridad numérica, la situación jugaba a su favor. Alexander había salido disparado de la casa, mientras que ella había dado un rodeo para encarar a los Teutógenos por detrás, y ahora estos se encontraban en medio. Si la súcubo se unía a la pelea, los guardias se encontrarían con que les atacaban desde tres sitios diferentes.

El único problema era que esos tipos estaban blindados hasta los dientes. Pero hete aquí que acababan de quitarse parte de la armadura dejando el brazo al descubierto. Un brazo con un tatuaje que parecía estar diciendo "¡Aquí! ¡Soy una diana!".

- ¿Nuestra identificación? Por supuesto, me alegra comprobar que los Guardias Teutógenos son tan precavidos -les dijo con una sonrisa, la última que les mostraría.

Lentamente dirigió su mano hacia su brazo, manteniendo los ojos de los guardias en ella y jugando con su expectación. Al segundo siguiente, demasiado rápido como para seguir el movimiento, sostenía en sus manos las cuatro dagas que llevaba habitualmente escondidas en las botas y lanzaba dos de ellas al centro de los tatuajes del segundo y el tercer hombre más cercanos a ella, con intención de distraerlos durante unos segundos.

Antes de que pudieran reaccionar, acortó la distancia que la separaba del que estaba más cerca suya y le clavó una de las dos que le quedaban en la separación que tenía la armadura entre la pieza del casco y el peto, hundiéndola lo más posible en el cuello.

La diversión comenzaba.




FDI:
Velocidad 1: 2 acciones.

- Técnica "Magia potagia" para coger las cuatro dagas de sus botas + Lanzar dos de esas dagas
- Correr hacia el soldado más cercano + clavarle daga en el cuello
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Sáb Oct 12, 2013 4:08 pm

[[[AVISO IMPORTANTE: En una semana posteo independientemente de quien falte. Espero que para entonces Alexander de señales de vida u_u', a Aradia ya la avisaré por Skype]]]
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Aradia Asthareka el Jue Oct 17, 2013 9:02 pm

FDR: No hace falta que me lo recuerdes, estoy pendiente del post e__e... y en vista que don Alexander no postea, me saltaré su turno descaradamente antes de que Señor de Terra nos de por el culete cofcofcomoaellegustacofcof



Maldita suerte. Era la única forma de explicar lo que estaba pasando allí, ante mis ojos. Bueno, suerte y un nivel de credulidad inesperado en casi una docena de soldados que atacaban a una mujer por la espalda y la arrastraban por toda la ciudad como si fuera un saco. Agarré el látigo, arrancándoselo prácticamente de las manos, mi arma, mi hermoso y delicado látigo en aquellas manos tan burdas... a saber que clase de estupideces habrían hecho con él, desperdiciando por completo todo el material y la tecnología demoníaca que conformaban su magnificencia. Lo enrollé ligeramente, sosteniéndolo la larga cuerda de fibra entre los dedos sin disimular mi gesto airado, exagerando un poco la indignación. 

-Hablaré de lo que crea conveniente, soldado.[/color]

Dije, en un tono iracundo que era más que real. Me alejé de ellos, siguiendo aquella pantomima, para ponerme dos pasos por detrás de la chica. Necesitaba interponer distancia entre ellos y yo, por que sabía que en algún momento la burbuja que estaba inflándose de aire iba a explotar, es decir... ¡no podían ser tan tontos! (OFF:Soldado-de-relleno-subnormal, siempre los hay XD) Y allí estaba la agujita que iba a reventar el teatrillo, el más violento, con una boca enorme. Maldita sea, si no fuera por él, perfectamente podríamos haber salido de allí ilesos. 

-Coincido, nadie que golpeé a una mujer a traición tiene orgullo. Intenté distraer su atención, dado que entre aquellos chiquillos, se suponía que la mayor autoridad seguía siendo mi persona, teatralmente hablando, claro. Torcí el gesto... tatuajes, bien. Estaba claro que definitivamente, no íbamos a salir del atolladero por la vía diplomática. Resoplé lentamente, agitando la cabeza, alcé las manos para recoger los voluminosos rizos en una coleta bien estirada, donde los tres pares de cuernos emergían perfectamente visibles desde las raíces. 

Con un movimiento fluido el látigo se deslizó por el aire hasta el suelo, y con suavidad posé el dedo sobre el ombligo de Lilith. El mecanismo se activo, la electricidad me besó la yema del pulgar, me erizó el bello del brazo y las fibras se encendieron de una forma imperceptible para todos ellos. Cuando la chica atacó, de improvisto para todos, no perdí el tiempo. Alcé el brazo y de un golpe elegante mandé la punta dura y todavía fría hacía uno de los guardias que se había visto sorprendido por las pequeñas dagas que la chica había lanzado, intentando alcanzarle la cara, los ojos a poder ser, o el cuello, algo que supusiera o una gran ventaja contra él, o directamente la muerte, por que todavía quebadan demasiados y muy largos minutos para que "Las lágrimas de Lilith" pudiera atravesar el material de las armaduras que los protegían.

Spoiler:

Alejarse (¿un metro, metro y medio más o menos?) + ataque normal al rostro)

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Lun Oct 21, 2013 9:58 pm

La estratagema de Sarah tuvo cierto éxito, dado el factor sorpresa. Como por arte de magia, las cuatro dagas aparecieron en sus manos, o eso pareció a los que observaban, incapaces de percibir la habilidad con la que las había sacado. Sin darles tiempo a reaccionar, la primera de sus dagas impactó en el brazo del segundo guardia más cercano a ella.  No consiguió clavarla, mas le dio de refilón creando un profundo corte en el antebrazo y clavando la daga en el suelo tras su enemigo. La segunda daga no dio en el objetivo, pasó cerca, pero la mayor distancia permitió al Teutógeno reaccionar a tiempo, apartándose lo justo para esquivar y volviendo a colocarse la armadura en la zona.

Del mismo modo,  aprovechando la confusión, se acercó a ellos, clavando otra de las dagas en el hueco de la armadura en el cuello del objetivo más cercano. Milagrosamente acertó. La ranura era pequeña, pues las piezas del blindaje encajaban bastante bien, pero consiguió deslizar la hoja a tiempo. La fuerza del tipo al tratar de apartarse terminó por partir la hoja del arma, y la sangre pronto comenzó a brotar. 

Sarah pudo ver la ira y el miedo en los ojos de aquel, el dolor el había atravesado y la cantidad de sangre que comenzó a gotear de su armadura indicaba una herida mortal. Y aquello lo hacía mucho más peligroso, pues en su último aliento no tenía nada que perder. De un martillazo furioso en el costado envió a Sarah por los aires, cayendo a un par de metros. Podría haber esquivado el golpe, pero todo ocurrió demasiado rápido y demasiado cerca como para reaccionar.

-¿Qué os dije? ¡¡Esa puta nos estaba engañando!! Maldita sirena… ¡Acabemos con ellos, que no queden ni los huesos!- Aquel tipo violento que había descubierto la tapadera estaba rabioso. De hecho, todos lo parecían, al principio demasiado sorprendidos para reaccionar, la ira comenzaba a bullir en sus rostros.

-¡ARRRRGHHHHH!- Entre gritos de rabia y batalla, aquel moribundo se lanzaba hacia ella martillo en mano, con su último aliento, una mole de acero dispuesta a arrollarla y aplastarlo bajo la furia de su pesado martillo.

Mientras tanto, Aradia, ya libre y preparada para su venganza, se posicionaba para el combate, con el pelo recogido y mostrando con majestuosidad su cornamenta aristócrata. Sin embargo era poco probable que aquellos brutos supieran siquiera lo que aquello significaba. Alguno abrió la boca con asombro pues no habían visto un demonio con tantos cuernos en su vida, tal vez pensando que sería algún tipo de malformación.

Silenciosa y concreta, aprovechando el caos de la situación pues todos parecían proyectar su furia hacia Sarah, mirando en su dirección o yendo hacia ella.  Aradia, aparte de  activar su látigo empezando a calentarlo, lanzó un golpe frontal, directo a la cara de aquel tipo algo mas suspicaz que el resto, quien vociferaba improperios conduciendo a los otros hacia los impostores. De algún modo se podría decir que se había convertido en el líder, pero no parecía ser de un rango superior al resto.

Cual picotazo, la punta metálica del látigo impactó contra su ojo izquierdo, sutil, precisa, letal.  Desprevenido, pues su mirada estaba fija en Sarah y sus compañeros, no pudo hacer nada para evitarlo. Como el bocado de una serpiente, aquel golpe había destrozado su cuenca ocular, la sangre brotaba , su ojo ya no estaba, sólo un agujero oscuro y sanguinolento.  El alarido de dolor y furia se escuchó en todo el acantilado.  Aquel tipo estaba rojo de ira, los brazos le temblaban y sus manos tensadas como garras se tocaban la cara manchadas de sangre. Sus compañeros se giraron, paralizados ante el grito.

Y fue entonces cuando ocurrió lo inesperado. Lo que al principio parecía simplemente el rojo de su tez, bajo la armadura, por la ira y frustración de haber perdido un ojo, pronto se tornó en algo más. Algo parecía estar brillando debajo de su piel con un fulgor anaranjado, incandescente. Siguió gritando, ciego de ira y tuerto de un ojo. Pronto Su armadura comenzó a fundirse, el resto de su cara quedó al descubierto y pudieron ver sus facciones contorsionadas por la ira, su cabello rubio corto algo erizado y dientes apretados con fuerza.

Se le fueron cayendo trozos de armadura parcialmente fundidos, como si su piel estuviese a miles de grados.  Era insólito ¿Un poder del cubo de Metatrón?  Pero aquello era brujería para la Eclesía, no tenía sentido. Él mismo parecía sorprendido, se observó las manos aun con su expresión furiosa como observando el efecto. Otro de los Teutógenos se acercó. –Ey… ¿Estas bien?- Como única contestación el que irradiaba energía le cogió de la cara, con fuerza. EL rostro del otro se fundió entre sus dedos como una planta se marchita en un incendio, entre gritos agónicos  que cesaron al desplomarse entre cenizas.  Parecía cabreando con todos, amigos y enemigos, gritando con furia mientras caminaba hacia otro de ellos, el que Sarah no había conseguido herir, mientras el pobre, impotente ante aquel agarre volcánico, trataba de escapar sin éxito. Carne y acero caían al suelo como cenizas y trozos de metal parcialmente fundido.

Era increíble como la situación se había ido de las manos en apenas un par de minutos.

Mientras tanto, Alexander permanecía aparado, observando pasmado demasiado en shock para actuar.

FDI:


ENEMIGOS PARA QUE NOS ACLAREMOS:

Soldado 1 – Ion (el violento y desconfiado)
Soldado 2 – Malik (el tontorrón bonachón)
Soldado 3 – Rufus (cascarrabias apático)
Soldado 4 – Malgus (silencioso y sumiso)
Soldado 5 – Aaron (distraído/a su bola)

TRAS ACCIONES DE SARAH:

S. 2 –Malik:  Herido en el brazo.
S. 4 – Malgus: No llegas a darle y se vuelve a tapar el brazo.
S. 3 – Rufus: Herido mortalmente en el cuello, pero aun le quedan unos minutos de vida, así que te golpea en el costado, lanzándote por los aires y se lanza a por ti para aplastarte en el suelo.

TRAS ACCIONES DE ARADIA:

S.1 –Ion: Se queda tuerto y se calienta cual volcán en erupción, entrando en un frenesí de destrucción.
S.2 – Malik: Trata de asistir a Ian y muere en el intento.
S.4 – Malgus: muere asesinado por Ian
-Látigo de Aradia cargado: 1 turno.

CONCLUSION:

-Sarah está tirada en el suelo, ha recibido un martillazo potente en el costado  y Rufus moribundo corre hacia ella.
-Aradia tiene delante a la bestia parda que se esta cargando a sus compañeros pero ya no tiene a nadie cerca excepto a ella.
-Alexander esta parado mirando el paisaje.
-Ni rastro de Garet…



Última edición por Señor de Terra el Vie Ene 10, 2014 2:46 am, editado 1 vez
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Jue Oct 24, 2013 4:14 pm

Aquella era la última vez que iba a tratar de asentarse y llevar una vida "normal". Apenas había pasado una semana descansando en aquella pequeña ciudad costera, que ahora parecía estar a kilómetros luz, y ya no era capaz de acertar con sus preciadas dagas a unos objetivos inmóviles a pocos metros de distancia.

En eso iba pensando mientras se lanzaba a clavarle su tercer arma al soldado. Éste, tras sentir cómo se le clavaba el acero en la carne, la mandó volando por los aires, pero Sarah ya estaba prevenida y amortiguó en lo posible el golpe, aunque no pudo hacer nada para evitar el dolor.

Rodó sobre sí misma para ablandar la caída. A pesar del dolor en el costado, mentalmente se alegró de que el golpe no hubiera sido más alto, al pecho, pues entonces estaría tratando desesperadamente por respirar y probablemente la batalla ya hubiera terminado para ella.

Giró en el suelo para evitar al furioso y moribundo soldado que se lanzaba a por ella, y acto seguido se puso de pie lo más rápidamente posible mientras guardaba la única daga que le quedaba en un repliegue de su ropa. No le serviría de nada contra aquel rinoceronte y mejor tener las manos libres. Estaba enojada porque su otra arma se había roto y pensaba mientras tanto en acercarse a la ciudad a visitar a un herrero para que le revisara el resto de su armamento en cuanto terminara la pelea. "Aunque antes tendré que comprarme una cuerda" se recordó mentalmente.

Aprovechando un breve momento de respiro echó un vistazo a su alrededor. Alexander seguía ahí parado, lo que destruyó cualquier buena impresión, por mínima que fuera, que podía haberse hecho sobre él. ¿Salía tan lanzado a enfrentarse a cinco guardias él solo y ahora se quedaba allí mirando? Por un segundo había creído que tenía una idea sobre la clase de persona que era, pero parecía que se había equivocado.

La súcubo, en cambio, era otra historia. Sarah no había podido ver lo que había pasado, pero sí vio al tío incandescente, a sus dos compañeros muertos y al tercero mirándolo todo con horror desde una distancia segura, y a la propia diplomática haciéndole frente de forma firme, y comprendió que aquello había sido obra suya. Le sorprendió ver sus seis cuernos, aunque siendo una diplomática lo cierto es que era de esperarse que fuera de sangre noble. Aquello hizo que la otra mujer ganara aún más puntos a los ojos de Sarah, no por el hecho de venir de una familia rica y de prestigio, sino porque ella tenía la creencia de que, en general, cuanto más rica y poderosa era una persona del mismo modo era más inútil.

Tras aquel breve segundo de respiro Sarah volvió a centrarse en su propia pelea. Con suerte, al esquivar a aquel tío su propio impulso lo habría desestabilizado, dándole una mínima ventaja. Y si no, Sarah siempre estaba dispuesta a ayudar. Rodeándolo rápidamente para encontrar la posición más ventajosa, le agarró desde atrás por el casco y tirando hacia sí misma y hacia abajo lo lanzó hacia el suelo, acompañando la cabeza del soldado con sus manos y "prestándole" su fuerza para que golpeara aún más fuerte contra la dura tierra.

Un golpe así atontaría a cualquiera, con herida mortal en el cuello o sin ella, o incluso podría dejar inconsciente o matar si golpeaba adecuadamente en la nuca. Aunque supuestamente los cascos existían para evitar aquello. De todas formas, con la herida que tenía en el cuello no le daba muchas esperanzas al hombre.

Sus ropas seguían mojadas pero ella por fin empezaba a entrar en calor.



FDI:
Velocidad:1 = 2 acciones
1º Rodar en el suelo (esquivar)+Ponerse de pie
2º Rodear al soldado+Agarrarlo del casco y lanzarlo al suelo


Última edición por Sarah Raynore el Lun Oct 28, 2013 5:13 pm, editado 1 vez
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Aradia Asthareka el Lun Oct 28, 2013 12:53 am

FDR: Sarah no son cuatro cuernos, son 6, los dos más evidentes XD y dos pares más pequeños que no se le ven con las melenas salvajes cuando las lleva sueltas~  Que mono Alexander como nos ayuda, es todo un hombretón! y Kyu... e___e SIN VERGÜENZA TÚ! 


Los acontecimientos empezaron a precipitarse como todos esperábamos ya a esas alturas. "Que empiece el juego" Los músculos en tensión y la mente fría, por que el ambiente estaba empezando a caldearse demasiado, y teníamos que aprovechar el descontrol que se estaba desatando, aunque no se me escapó lo.. inusual que resultaba. Ante el mínimo indicio de sublevación se habían alborotado como niñas en las faldas de sus madres, eran soldados, ¿no? ¿No debían tener una mínima disciplina en combate, en vez de desperdigarse como corderitos con un lobo dentro de la cerca?. Lo achaqué básicamente al factor sorpresa.

-Oh, joder.

Mascullé, testigo de como lanzaban a la chica por los aires. Recé por que fuera menos delgada de lo que parecía a simple vista. Un martillazo de semejante calibre no habría conseguido levantarme del suelo, pero yo pesaba el doble, o el triple que esa chiquilla... si no se levantaba, el guardia la aplastaría igual que si fuera un pajarito con las alas rotas.

En silencio, no me dejé llevar por la euforia que otro habría sentido al alcanzar de una forma tan limpia el ojo del que tuviera más cerca, todo lo contrario, me sentí sumamente frustrada. No me habían entrenado toda mi vida para ir dejando ciegos a mis enemigos, debería haberlo matado de un solo golpe, limpio y certero. Al menos ahora tenía algo de ventaja... la sangre manaba del ojo con un surtidor, así que supe con certeza que si salía vivo de esta, jamás podría volver a utilizar ese ojo, pero dejarlo vivo y coleando no estaba entre mis planes. Por un segundo fuimos el centro de atención, cada par de ojos a nuestro alrededor se detuvo para contemplar lo grotesco de aquel ojo mutilado, la sangre que había salpicado en un elegante arco escarlata había llegado hasta mis pies, al bajo del vestido sucio y empapado de nieve, a la punta del látigo que había besado su piel con su amor cruel y afilado. El mango vibraba lentamente, una mano humana habría sentido perfectamente la temperatura subir grado a grado. Pero yo sentí otra cosa, el calor irradiando en el espacio, cargándose como una batería vacía. Tal vez era el frío, excesivo para mí, o mi intima relación con las altas temperaturas, pero sentí como cada partícula del aire se calentaba solo con estar alrededor de aquel hombre. Los pulmones se me llenaban de aquel agradable calor, sofocante y pesado, que se pegaba a la piel, una temperatura in crescendo a medida que el brillo de aquel hombre se volvía inhumano bajo la armadura, con el coro infernal de sus gritos como banda sonora de semejante escena. La armadura se derritió ante nuestros ojos, como una forja con patas, el hierro se tornaba en la calidad del agua al contacto con aquel hombre-cerilla. "¿Que coño está pasando aquí?" No solo las armaduras hervían bajo su calor, la cara de su propio compañero se deshizo en el siseo de la humedad de su tez, las pompas hinchando, deformando su piel entre alaridos de puro dolor. Arrugué la nariz cuando el agradable calor, que derretía la nieve a sus pies, se mezcló con el hedor a carne quemada y pelo chamuscado. "No puedo dejar que me toque" Tal vez era capaz de soportar con agrado el calor que irradiaba, como una brasa encendida que no prende en llama, pero mi cuerpo no poseía semejante capacidad para soportar quemaduras que podían desintegrarle la cara a una persona en cuestión de segundos. Me alejé varios pasos más, cauta, intentando pensar con claridad.

"Si tu especialidad es quemar al contrario... ¿como pretendes vencer al hombre antorcha? Susurró una vocecilla en mi interior, la razón, tal vez, o el miedo a lo desconocido, a un calor que podía sobrepasar con creces mis capacidades. Pero... tenía que ganar tiempo, desesperadamente. Alcé el brazo, arrastrando la fuerza de cada uno de mis huesos y mis músculos a lo largo de todo el brazo, con la elegancia de una serpiente, giró en el aire, y lo lancé otra vez, precipitandolo hacía la carne descubierta. Con un golpe del brazo tras otro, el extremo debía moverse por la piel, levantar la carne y abrir heridas allá donde alcanzara, el pecho, el rostro, los brazos... cualquier sitio era válido si conseguía herirlo ahora que, evidentemente, no era humano. 




FDI:

Alejarse un poco más del objetivo y técnica: Éxtasis de fuego.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Señor de Terra el Dom Nov 17, 2013 10:35 am

Por suerte para Sarah, el soldado con el que luchaba ya estaba muy debilitado por la estocada de antes. Había perdido tanta sangre que casi no opuso resistencia cuando esta tiró de su cabeza hacia atrás, con fuerza, hacia el suelo. Nada más que del propio peso retumbó el golpe con un sonoro “Ploff”. El tipo quedó allí tumbado, con la respiración entrecortada, sujetándose la herida del cuello con una mano, pero era inútil.  Estaba tan débil que no podía ni levantarse, ya no supondría un problema para Sarah. Podría dejarlo morir o  darle una muerte compasiva y rápida. De cualquier forma aquel hombre no viviría para ver el sol al día siguiente.

Mientras tanto, sólo quedaban el soldado de aquel extraño poder incandescente que se enfrentaba a Aradia,  y otro que trataba de huir, más alejado. Este último corrió todo lo rápido que su pesada armadura permitía, mirando nervioso hacia atrás, por si le perseguía su antiguo compañero, ahora convertido en un avatar de destrucción intempestiva. Al no mirar de frente se chocó de lleno contra Alexander, en una brutal embestida que terminó con el pobre chico en el suelo, inconsciente, y la pesada mole de hierro arrollándole casi sin inmutarse, pisando su cuerpo mientras se comenzaba a alejar de la escena en esa dirección, cada vez mirando menos hacia atrás.

Aradia por su parte comenzó a azotar a su adversario con el látigo. El contrario ni siquiera se molestó en esquivar. Su piel brillaba incandescente, la herida del ojo ya totalmente cauterizada mientras el otro ojo mostraba un resplandor blanco. Ciego de ira, nunca mejor dicho.  Caminaba pese a las “caricias” del látigo, que se arrastraban por su ardiente piel desgarrándola con profundos cortes. Era un efecto de lo más peculiar, el roce de ambos materiales tan calientes lo hacia todo más espectacular, con un silbante sonido en cada roce, y la piel levantándose como si fuese mantequilla.  Sin embargo de su interior no emergía la sangre, sino una sustancia brillante mucho más semejante al metal fundido.

El tipo no parecía sentir dolor pese a sus graves heridas, seguía caminando, ya casi alcanzando a la sucubo . Quizá sí lo sintiese, pero su cara estaba tan enrabiada que no se distinguía el dolor de la ira.  Se lanzó con sorprendente agilidad para lo lento que antes se había movido, y profirió un manotazo a Aradia que la envió volando un par de metros. No podría esquivarlo por la sorpresa, pero si le daría tiempo a cubrirse si lo intentaba. En cualquier caso podría ver una fea quemadura dolorosa allí donde habría impactado el enemigo. Debía dar gracias, pues de ser otra persona más ligera, la habría enviado aun más lejos, y aquella quemadura no sería tal sino un agujero de cenizas.

El enemigo estalló en un nuevo grito de ira, y salió corriendo, cada pisada escuchándose pesada, como si estuviese hecho de denso metal. Embistió hacia Sarah esta vez, dejando el rastro de metal fundido que se solidificaba en el suelo, goteando de sus heridas. Venía directo hacia ella como una locomotora, quizá pudiese esquivarlo al verlo venir de lejos, pero aquella visión era aterradora cuanto menos. Aquella mole la aplastaría dejando apenas un cadáver ceniciento. Pero entonces algo se interpuso. Un ave de niebla. Era el halcón de Garet.

Con un graznido se paró volando frente a la mole incandescente, y este se chocó contra la niebla disipándola en el aire. Parecía confundido sin saber contra lo que acababa de chocar y se paró unos segundos. Pero entonces un chorro de niebla se estampó contra su cuerpo. Parecía un extintor, a escala gigantesca, de niebla tan blanca y densa que empujaban aquel pesado cuerpo. Se giró entre gruñidos para ver de dónde provenía ese ataque, y tanto Sarah como Aradia pudieron ver al joven pelirrojo de sombrero de paja a lo lejos, lanzando ese chorro que había empujado al bruto hasta acercarlo a pocos metros del limite del precipicio.

-Lo siento, me fui a hacer unos recados…-Garet reía con expresión despreocupada, llevándose una mano a la nuca.

Al menos ya no estaban solas. La situación seguía siendo peligrosa, pero ahora eran tres contra uno. A dos o tres metros del precipicio el enemigo se encontraba, de espaldas al abismo: a su derecha alejada un par de metros estaba Sarah;  frente a él, a más distancia, recuperándose ya del golpe estaba Aradia,  y a su izquierda a unos veinte metros estaba Garet que se acercaba tranquilo, caminando como si nada.

El tipo estaba herido y acorralado, pero seguía siendo sumamente peligroso. Se limitó a mirar de uno a otro con expresión asesina, lanzando alaridos de rabia y dolor, esperando que se acercasen para fundirlos entre sus dedos.


resumen:


-Sarah dejas al soldado del post anterior tumbado en el suelo sin que pueda levantarse. Si lo matas o lo dejas ahí tumbado a que se desangre es cosa tuya.

-El soldado que quedaba libre sale huyendo arrollando a Alex, podéis ir a por él o no. Lo que queráis.

-Aradia tu ataque tiene éxito y abres tres cortes en el enemigo. Uno en brazo, otro en el  pecho y otro en el otro brazo. Son rajas profundas de las que cae metal fundido como si fuese sangre.

-Aradia recibe hostión que la separa un poco del enemigo.  El golpe va a tu hombro pero puedes bloquearlo. Será doloroso y deja quemadura, pero nada que te impida continuar.

-Enemigo corre hacia Sarah pero el pájaro de niebla lo frena. Garet lanza chorro a lo extintor contra el malote y lo acerca hacia el precipicio. Para y saluda.

-Os encontráis los tres frente al tipo como he descrito en el post. El enemigo espera que os acerquéis para acabar con vosotros así que no se mueve.

Látigo de Aradia: cargado 2 turnos.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Sarah Raynore el Vie Nov 22, 2013 8:54 pm

[Perdona Aradia, ya lo edité. Me sonaba que eran seis, pero luego fui a comprobarlo a tu ficha y creí entender que eran cuatro... A ver si aprendo a fijarme mejor en lo que está escrito u.u']


Al fin parecía que las cosas comenzaban a salir bien. El hombre no volvió a levantarse, trataba desesperadamente de respirar pero cada vez se lo oía más débilmente. A Sarah le dio pena. Él no había hecho nada malo, dentro de lo que cabía. Al menos no como para merecer aquello.
Arrodillada como había quedado, sacó una vez más su última daga mientras le quitaba, casi con delicadeza, el casco al soldado. Éste la miró aterrorizado, a lo que Sarah respondió con una expresión que casi podría calificarse como tierna. Situó la daga en su cuello, dándole una leve caricia en el proceso, y de un movimiento rápido y certero lo degolló. Ya no sufriría más.
Se levantó mientras echaba un vistazo a su alrededor, descartando la zona en la que se encontraba la diplomática, pues confiaba en que ella pudiera apañarse por su cuenta. Vio al último de los soldados salir corriendo y frunció el ceño. ¿Qué clase de militar era que huía de aquel modo?
No sabía si salir en su persecución o no, pero en unas pocas milésimas de segundo se decidió. No es que tuviera especial interés en acabar con él, pero si lo dejaba marchar probablemente daría la alarma y regresaría con refuerzos. Era demasiado arriesgado dejar que escapara.
Antes de salir en su persecución miró a ver cómo se estaba apañando su compañera de batalla, encontrándose con una desagradable sorpresa: el tío incandescente se dirigía a toda velocidad hacia ella.
La visión era lo suficientemente aterradora como para dejar petrificada en el suelo a más de una persona, pero Sarah era mucho menos impresionable que la mayoría de la gente, por lo que ver a una especie de antorcha humana dirigirse hacia ella a toda leche no hizo sino aumentar sus pretensiones de salir corriendo.
Su dolorido costado protestó cuando empezó a moverse. Por suerte sus ropas aún seguían mojadas con la gélida agua del mar, por lo que en contacto con su piel actuaban como si de una bolsa de hielo se tratase, adormeciendo el dolor. A pesar de eso, estaba convencida de que en cuanto terminase la pelea y la adrenalina dejara de recorrerle el cuerpo sentiría la zona dolorida con mucha más intensidad.
Nunca supo si hubiera conseguido escapar a tiempo o no, porque en el momento en el que empezaba a correr y el otro se echaba encima de ella algo se puso en medio. No miró atrás, no la habían arrollado y eso era lo que importaba. Y tenía que impedir que el otro tipo diera la alarma.
A quién sí pudo ver fue a Garet riéndose como si tal cosa, supuso que había sido él el responsable de parar a aquel engendro. ¿Cómo? Ni idea, y en ese momento tenía cosas más importantes que hacer. También vio a la súcubo, no parecía demasiado maltrecha.
Sarah suspiró mientras corría. Había temido, al ver al soldado, que hubiera sido vencida.
Tras haber analizado la situación aceleró aún más su velocidad. Confiaba en que los otros dos se encargaran de aquel monstruo, así que se centró en la persecución.
Ella era bastante rápida, mientras que a él la pesada armadura debía de dificultarle la carrera. Trataría de llegar hasta él y agarrarlo por el cuello mientras, con la daga que aún mantenía en la mano, lo apuñalaba como había hecho antes con su compañero.
Sin embargo, si al cabo de unos metros resultaba claro que iba a ser una tarea complicada el ser capaz de alcanzarlo, se daría la vuelta para tratar de ayudar a sus compañeros.
Vería al soldado llameante a un par de metros del acantilado y a sus compañeros frente a él. Como no podría acercarse a él, buscaría algunas rocas de tamaño mediano para lanzárselas, tratando de que retrocediera a causa del impacto y, con suerte, llegase hasta el borde perdiendo el equilibrio y cayendo al mar. No se le ocurriría nada mejor.


FDI:
Velocidad 1: 2 acciones.
1º sacar daga (otra vez xD)+degollar soldado
2º salir corriendo como alma que lleva el diablo detrás del último soldado+
si consigue alcanzarlo:
apuñalarlo en el cuello igual que la vez anterior
si no consigue alcanzarlo:
tirarle piedras medianamente grandes a la antorcha humana tratando de conseguir que retroceda
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Aradia Asthareka el Miér Dic 04, 2013 12:51 pm

Era frustrante, sumamente frustrante. El látigo bailaba en el aire, se ondulaba como una extensión más de mi cuerpo para ir a estrellarse a un cuerpo macizo como un roca, que avanzaba lentamente como si mis ataques no fueran más que moscas a su alrededor. No sabía muy bien donde mirar, a aquellos ojos (uno desgarrado y cauterizado, y el otro completamente blanco, el iris y la pupila perdidos, de alguna forma a los ojos de un pez muerto y hervido) o a los profundos cortes que se le habrían en la piel y, literalmente, chorreaban. Aquella... ¿Sangre? plateada se derramaba a sus pies, y la nieve se fundía instantáneamente, elevándose en enormes nubes de vapor, fruto del intenso contraste de temperaturas. Ya no me quedaba ni un ápice de frío en el cuerpo, y a cada paso que se acercaba, lo echaba de menos.

- Mierda, mierda...- mascullaba, a cada golpe que daba en vano. Bajo la falda sucia y mojada, que pesaba como mil demonios, se agitaba la cola en punta de flecha, como un gato nervioso. No sé que esperaba, tal vez que me aplastara, que me agarrara del pescuezo y me separase la cabeza de los hombros con esas manos inmensas (que en realidad, no debería serle muy difícil), pero el manotazo me pilló por sorpresa. Alcé el brazo izquierdo, intentando cubrirme la cara de sus dedos ardientes cuando sentí el impacto. Mis pies perdieron el suelo, pero solo fui capaz de captar el dolor. El fuego hirviendo contra mi piel oscura y cenicienta, los nervios retorciéndose de dolor, el brutal impacto contra el suelo. Rodé un metro antes de hundir la cara en la nieve sucia y a medio cuajar. - Joder…

Jadeé, estrangulando la femenina empuñadura de mi látigo entre los dedos. El ante-brazo izquierdo, antaño perfectamente liso y de un bonito gris perla, ahora estaba cubierto de ampollas y pompas donde se habían posado los ardientes dedos. La piel sana se resquebrajaba alrededor de la herida, y se estaba calentando por momentos. Gemí de placer cuando enterré el brazo en la nieve hasta el codo, hacía años que nada podía quemarme, a una se le olvidaba cuan doloroso llegaba a ser.

Aquel grito iracundo me devolvió al presente, y alcé la vista, pensando que se dirigía a rematar la jugada, pero se dirigía a la muchacha, de la que yo me había olvidado completamente. Me miré el brazo, con los ojos como platos, si a mí podía hacerme quemaduras así solo con rozarme… la blanquita y blanda piel de la chiquilla se derretiría bajo esas manos igual que la nieve. Iba a gritarle que corriese cuando algo se interpuso entre la humana y la mole.

- ¿Y este quien coño es?! - Le pregunté al aire, consternada, pero mi voz era eclipsada por los gritos constantes de la criatura, ¿estaría sufriendo? … lo dudo. Me levanté de un salto, intentando pensar con claridad. Donde reposaba el látigo la nieve se fundía, entre esto y la bombilla-gigante el suelo empezaba a estar embarrado y resbaladizo.

Miré a “la mole” (de alguna manera había que llamarlo), a escasos metros del precipicio… no podía hacerlo retroceder sola, lo sabía. Los latigazos solo me habían valido para una bonita quemadura y redecorar el acantilado con una alfombra de sangre metálica y olor a carne quemada.   “Piensa, piensa…” El látigo vibraba en mi mano, estaba alcanzando su máxima temperatura… tal vez, si ganábamos tiempo podría intentar degollarlo con el látigo, ni siquiera eso podía seguir vivo sin la cabeza. Miré de reojo a la chica, intentando alcanzar al único soldado que se había librado, y después al pelirrojo… teníamos que tirarlo por el acantilado, y ninguno de los tres podía acerarse para darle “un empujocito”. Pero tal vez…

Enarbolé el látigo con toda la fuerza que podía, mandándolo directamente hacía una de aquellas robustas piernas que lo sostenían, con la intención de enrollar el látigo a su alrededor. A la temperatura a la que estaba debía afectarle a la piel y a los músculos, tal vez no pudiera cercenarle la pierna, pero una mole coja era mejor que nada. Si conseguía herirle la pierna, perdería el equilibrio.


Resumen:

Intenta enrollar el látigo en la pierna izquierda para dejarlo cojo o con una cojera en su defecto, para que pierda el equilibrio.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Mareas de Tinta" [Mar Negro, 5 de Noviembre - 897 d.g]

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