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[AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Mayo 21, 2014 9:29 pm

Todo pasó muy rápido. Pese a mi habilidad como tahúr en el póker de las mentiras, aquella mujer tenía una escalera de color, y la ejecutó a base de martillazos. Mientras volaba por los aires, dirigido hacía aquella dura pared, pensé en todas las formas en la que mutilaría, rajaría y violaría a aquella sucia mujer en caso de que mi cuerpo resistiera el impacto.

Afortunadamente, lo hizo. Estaba a punto de retorcer su mente cual plastilina, cuando aquella mujer se situó, rápidamente, encima mío. "Genial, la zorra es muy rápida", pensé, mientras me revolvía, inútilmente. Quería que le dijera para quien trabajaba. Quería la verdad.

¡Maldita puta! No podía respirar, su pie oprimía mi cuello. Noté todo el peso de su armadura sobre mi tráquea pero, extrañamente, seguía vivo. Algo me decía que aquella mujer sabría cómo sacarme una confesión sin que yo siquiera rozara el umbral de la muerte.

No había otra opción, tenía que confesar, puesto que no estaba en condiciones de hacer que se olvidara de hasta su primera paliza paternal antes de que ella me matase y tampoco podía mentir, dado que era muy arriesgado.

Antes de hablar, solté una risita. La intención era simple, aliviar la tensión, pero solo hice que esta aumentara.

-Verdaderamente... una mujer de armas tomar.-reprimí un tosido.-Supongo que he de contarte la verdad. El Sumo Inquisidor Munch en persona me encargó la tarea que ya te he contado, la de vigilar al inquisidor Nathanael. Creo que sospechaba que algo raro se cocía y que él tenía algo que ver. La verdad es que, dadas las circunstancias, el viejo estaba muy acertado en sus sospechas.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Lun Mayo 26, 2014 4:46 am

Un rayo de esperanza tocaba al fin la dura vida y las preocupaciones que tanto aquejaban mi vida, bien por obra de caridad de la divinidad, que desde un lugar omnipresente y omnisciente escuchaba y por fin atendía mis cuitas.

Y aunque el tener enfrente, a ese pequeño ser con una oferta de trabajo posiblemente jugosa, no podía evitar entrecerrar los párpados tras los lentes por su charlatanería y bromas. Cierto, tenía un poco de carisma, pero de tanto escucharle terminé aburrido y casi durmiéndome mientras el se zampaba los platos llenos de esos asquerosos insectos, ciertamente se aprendía algo nuevo cada día. Y mientras Plurgg se comía un asqueroso gusano enorme, sorbiéndolo con un sórdido e inquietante sonido, yo me encontraba medio dormido, hasta que me despertó la última braza del cigarro, cayendo sobre mi pierna y quemándome, para poco después y sin sentirlo, tener uno de esos escarabajos en la boca, depositado allí por obra y gracia del Munchkin.

Tuve que sobreponerme al asco y las cosquillas que generaba el animal en mis mejillas para masticarle y matarle de una buena vez. Su sabor era asqueroso, entre terroso y amargo, que casi me hizo vomitar, tenía las patas y el caparazón crujiente de ese bicho entre mis encías, por toda la boca y adherido a la lengua, tuve que sobreponerme y tomar un buen trago de esa cerveza para poder tragarlo y enjuagarme la boca de cualquier resto de ese asqueroso insecto. Plurgg se había salido con las suyas magistralmente.

Luego de esa asquerosa experiencia que jamás quiero volver a repetir, Plurgg prosiguió con su relato, explicándome todo lo posible, tanto que en cierto momento su voz se tornó seria, por primera vez.

Así que eso era... un comerciante. Es de suponer que tenga unos cuantos enemigos en el negocio, sin embargo su raza no podría defenderse de un humano... o alguien más alto que él. Pensé, y luego prosiguió a darme el adelanto, una bolsa con mil terrans... no era mala apuesta, así que me apresuré a responderle.

-Sí, me interesa, Plurgg - Atiné a decirle con corte serio, guardándome la bolsa llena de dinero en los bolsillos del chaleco, tintineante dinero que me hizo sacar una sonrisa, ah sí, la clave... Hace un mal día para pasear escarabajos. No me podía olvidar de eso, o estaba perdido.

Acordado todo, Plurgg se marchó rápidamente, y momentos después el tabernero salía enfurecido a cobrar la tarifa, 350 terrans...  y ciertamente ese machete no se veía acogedor. El maldito Plurgg me la había jugado de nuevo.

-Calma, pagaré luego, anótalo a mi cuenta, ¿si? - Dije tratando de apaciguarle un poco las ansías al hombretón que tenía enfrente, que de seguro debe tener mi misma estatura...
Cogí otro cigarro y lo encendí, esperemos que el barbudo este sea fácil de domar, por si se pone chungo tratar con él.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Vie Jun 20, 2014 1:01 am



WAKANDA DEZBA


Talia mantenía el rostro severo mientras escuchaba atentamente la confesión del dolorido Dezba. Una vez hubo terminado de hablar la Inquisidora suspiró hondo y sin apartarse de encima de Dezba dijo – ¿De verdad, Dezba? ¿O es otra de tus tratas baratas? Esta vez te creeré… de momento. Como descubra que me has vuelto a engañar te aseguro que no tendrás más oportunidades, serás hombre muerto, las faldas de Munch no te protegerán, ¿ha quedado claro? – Continuó mientras negaba con la cabeza.

– Muy bien, si Munch quiere jugar, es lo que haremos. –  Talia parecía enfadarse por momentos y se notaba como su tono de voz aumentaba y era más enérgico.  Escúchame atentamente, Dezba, porque estoy solo lo voy a repetir una vez. – Dejarás de ser el perro de Munch para ser el mío. Trabajarás y espiarás para mí y harás lo que yo te ordene, ahora eres de mi propiedad, ¿entendido? Cuando te reúnas con Munch le dirás que no has podido acercarte lo suficiente a Nathaniel, pero para compensar tu fracaso has logrado congraciarte conmigo y que estás trabajando para acercarte todo lo posible a su Excelencia monseñor Karmikov. A partir de ahora solo le dirás a Munch lo que yo quiero que le digas y cuando yo quiera. Además le espiarás para mí, averiguarás que es lo que sabe sobre nosotros y qué es lo que está tramando, ¿te ha quedado claro?

¬Tras unos momentos que parecieron una eternidad mientras Talia escrutaba a Dezba con mirada inquisitiva a la espera de su respuesta, la inquisidora finalmente se apartaría lentamente dejándole volver a moverse en caso de que Dezba le dijese que entendía y que obedecería a su nueva ama, de lo contrario el arma caería sobre el rostro del Inquisidor de Segunda Clase y todo se habría acabado para siempre.

– Levántate de una vez, hay cosas que hacer. – Le espetó secamente Talia a Dezba. – Lo primero es comprobar tu lealtad y lo eficaz que eres. Me acompañarás a una misión donde serás puesto a prueba, si sobrevives trabajarás para mí. Y no intentes nada raro o estás acabado. Te estoy vigilando, Dezba. – Talia se acercó a Dezba. – Venga, en marcha. – Dijo mientras le daba un empujón al Inquisidor que le hizo trastabillar. – Tú delante. – [/color] Concluyó mientras se ponía de espalda a Dezba sin enfundar su martillo y apremiándolo para que avanzase rápido a través de los pasillos y corredores del Tribunal Superior, y empujándole si se detenía.



DARAK-HAN

Darak ante la delicada situación en la que se encontraba decidió atacar al líder del grupo efectuando tres golpes contra el agente que empuñaba la espada. El ataque se produce con cierto éxito logrando impactar en zonas vitales del cuerpo del rival, pero como Darak iba desarmado no le hizo bastante daño aunque logró hacerle caer hacia atrás por los impactos y perdiendo su arma en el proceso. Los otros dos agentes miraron perplejos a Darak por la rapidez de su ataque.

– ¡Cabrón, te vás a enterar! – Gritó uno de los otros dos agentes y se abalanzó sobre el broken con rapidez pero Darak estaba preparado y logró esquivar sin problemas la embestida de su rival que calló de bruces contra el suelo y se golpeó la cabeza contra la pared empezando a sangrar. Sin embargo, mientras todo esto quedaba lugar, el agente que quedaba desenfundó un cuchillo y se lo clavó ligeramente en el omoplato haciendo una herida leve y relativamente superficial en su hombro aunque algo dolorosa.  – ¡Jajaja! ¡Jódete basura piel gris! ¡Esto acaba de empezar! –   Se rio su agresor. Tras eso, al primer agente que había derribado con sus golpes se había levantado de nuevo y corría hacia Darak para embestirle. Como el Inquisidor de Segunda Clase todavía se estaba recuperando de la puñalada no le vio venir y le placó cayendo ambos al suelo en un forcejeo.

De repente se empezaron a oír unos pasos muy pesados y metálicos arrastrándose por el pasillo y una enorme figura de rostro severo e impenetrable ataviada con una pesada armadura y una toga cuya capucha cubría su cabeza apareció al doblar la esquina. Con sus ojos inquisitoriales y facciones impávidas escrutó en silencio la escena ante la que se encontraba. No pareció mostrar la más mínima sorpresa o desagrado por la pelea que tenía lugar entre los agentes y Darak.

Figura misteriosa:

Sin embargo, el agente que quedaba de pies se estremeció al verle y presa del pánico se quedó paralizado. Poco a poco y en silencio se acercó más y más a la pelea, y cuando llegó a la altura de los contendientes desenfundó su gran maza con pinchos y en un rápido movimiento la dirigió al rostro del segundo agente que yacía semiconsciente en el suelo, y en un segundo la cabeza del  agente se deshizo en una repugnante masa de sangre, sesos y huesos astillados a causa del golpe. El agente que forcejeaba con Darak vio la escena y se apartó del broken asustado pero fue demasiado tarde porque la extraña figura llegó rápidamente a su altura y antes de que pudiese levantarse le clavó sus pesadas botas metálicas en la garganta reventándole la tráquea y dejando que se ahogara mientras la sangre manaba de su cuello. Por último se acercó ante el tercer agente que estaba de pies inmóvil por el miedo, agarrándole del cuello con su gran mano y le miró directamente a los ojos mientras negaba la cabeza. Acto seguido con un rápido movimiento de su mano le partió el cuello matándole instantáneamente.

Tras la masacre perpetrada en cuestión de segundos la extraña figura miró al techo con solemnidad y empezó a orar. – ¡Señor! ¡Acoge las almas desgraciadas de estos mártires en tu seno y perdónalos, pues sirvieron con lealtad a tu Obra pese a su fracaso e imperfección! – Dicho esto bajó la mirada al suelo y murmuró unas palabras ininteligibles en una lengua extraña.

– Qué desperdicio, pero no estaban preparados para servir al Santo Tribunal, y tuvieron que ser sacrificados para no degenerar la Obra de Dios con decadente imperfección. – Dijo dirigiéndose a Darak. – Inquisidor de Segunda Darak-Han, es un honor, tu fama te precede. Soy el Inquisidor de Segunda Gregor Sidonus. – El Inquisidor le hizo una leve reverencia en señal de respeto, y sin mostrar ningún tipo de repulsa por su condición de broken. Gregor continuó antes de que Darak pudiese decir nada. – Siento haber interrumpido tu juego, seguramente habrías podido con ellos aunque es una necedad ir desarmado por este lugar, aunque estemos en una Ciudad Santa abundan los peligros. Y sí, se quién eres, Inquisidor de Segunda Darak-Han, aunque tampoco habría sido difícil reconocerte, los de tu especie no abundan por este lugar. Yo también sirvo a Lady Ashlyn, así que haz el favor de acompañarme pues nuestro cónclave empezará en breves. Ah, no te preocupes por estas pobres criaturas, unos siervos lo limpiarán y sus cuerpos recibirán las debidas exequias funerarias. – Así, Gregor le hizo señas a Darak para que le siguiese y emprendió la marcha por los pasillos del Tribunal Superior escuchando atentamente cualquier duda o comentario que Darak pudiese tener.

Tras varios minutos de paseo por los corredores del edifico Darak y Gregor vieron a una pareja acercarse por un pasillo a su derecha, se trataba de una mujer de estatura media, pelo rojizo y facciones suaves y agradables pero con el rostro serio. Iba ataviada con una armadura pesada de placas reluciente y bien cuidada y esgrimiendo un pesado martillo en una mano. Junto a ella un poco más adelante iba un hombre de estatura alta piel cobriza y larga cabellera azabache, y su rostro aparentaba magullado como si hubiese recibido algún golpe hacía poco. Gregor pareció reconocer a alguien y se paró a esperarles.



WAKANDA DEZBA Y DARAK-HAN


En Cuanto Talia llegó a la altura de Gregor éste se cuadró y se llevó el puño derecho al pecho haciendo un saludo marcial. – Inquisidora de Primera Talia Ashlyn. – Dijo saludándola formalmente.

– Gregor, me alegro de verte, ¿quién te acompaña? ¿Es…?

– Mi señora, permítame presentarle al Inquisidor de Segunda Darak-Han. – Dijo Gregor sin dejar terminar a su superior. – Como bien sabe ha sido asignado a su séquito. Lo he encontrado deambulando y le he escoltado hasta la reunión.

–Ah, sí, es cierto. Un verdadero placer Darak-Han, sé bienvenido. – Le dijo Talia a Darak con un tono extraño rozando lo sarcástico, aunque era difícil saber si era por aburrimiento, porque le desagradaba el aspecto del broken o porque le irritaba tenerle en su séquito. ¬– Por cierto, Darak-Han, ¿qué te ha pasado? Estás herido. Bueno, da igual, no parece demasiado grave, que te la examinen después. – Talia se percató de la penetrante e inquisitiva mirada que lanzaba Gregor a Dezba y se apresuró a contestarle. – No te preocupes, Gregor. Es el Inquisidor de Segunda Clase Wakanda Dezba. Parece haber demostrado un interés fervoroso por acompañarme, y he decidido premiar su iniciativa para ver si está a la altura…  – Dijo con tono meloso. – De todas maneras, ya hablaremos más detenidamente en privado, Gregor, este no es el lugar y el tiempo apremia. – Gregor le hizo un saludo silencioso a Dezba con la cabeza y se dio la vuelta para seguir caminando. Y Talia apremió a Dezba con un empujón en la espalda para que también caminase.

Así la comitiva continuó avanzando por los correderos y pasillos del Tribunal Superior durante un rato hasta llegar a unas grandes puertas de metal forjado con grandes clavos de metal por toda su superficie. Durante el trayecto los recién conocido podrían, si así quisiesen, interpelarse, hablarse, plantear cualquier duda… Si no, permanecerían en silencio todo el trayecto.  – Hemos llegado. – Se limitó a decir Talia. Sin duda debía de tratarse del lugar de reunión previsto.



ILYA SOKOLOF


– ¡¿Qué te lo anote en la cuenta?! – Gritó el tabernero enfurecido y con la voz ronca. – ¡¿Qué te lo anote en la cuenta?! ¡¿Y hacer como el gorrón del canijo y largarte sin pagar?! ¡¿A caso te crees que soy un estúpido?! ¡Me vas a pagar por las buenas o por las malas! – El tabernero parecía que iba a estallar de la rabia, se había puesto muy rojo y cada vez gritaba más fuerte llamando la atención de todos los presentes que se giraron para ver interesados el espectáculo. El tabernero empezó a dar mandoblazos con su machete a diestro y siniestro pero sin demasiada habilidad. Sin embargo, como Ilya no había puesto ninguna intentado prestar atención al machete en caso de que el camarero decidiese usarlo,  recibió un tajo en el vientre que le rasgó la ropa y le hizo una pequeña pero larga herida superficial; y aunque no era gran cosa era algo dolorosa.

El tabernero continuó dando machetazos a diestro y siniestro en dirección a Ilya aunque ninguno más consiguió herirle, sin embargo, en la furia del tabernero, dio un machetazo algo más largo de la cuenta y rebanó el cuello de uno de los clientes sentado a una mesa cercana. Esto provocó la estupefacción de todos los presentes ante la muerte del desgraciado hombre que nada tenía que ver con el incidente. El hecho encolerizó a la compañera del hombre muerto que se abalanzó sin piedad sobre el tabernero con un cuchillo en mano y se lo clavó repetidamente en el vientre y en el pecho. – ¡Cabrón! ¡Te voy a matar! –  Gritó furiosa la mujer hasta que finalmente acabó con la vida del tabernero.

Y entonces se desató el caos. Todos los clientes se levantaron de sus asientos y empezaron a pelearse y matarse entre ellos. Se daban puñetazos, patadas, quienes estaban armados apuñalaban al primero que pillaban cerca. Un cliente le sacó un ojo con un tenedor al de al lado, otro con una pistola le voló la cabeza a uno cercano. Todo se convirtió en un baño de sangre caótico y sin sentido, era simplemente una locura… Una locura provocada por Ilya al negarse a pagar. En esta anarquía reinante alguien le golpeó con un bate a Ilya en la cabeza que calló de bruces por el impacto y casi pierde a conciencia. Y cuando parecía que la situación no podía empeorar más, Ilya escuchó una voz familiar a la puerta del local. –Hermano, ¿qué ocurre aquí? ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado? – La voz de Tanya sonaba ahogada entre todo el tumulto preparado pero era fácilmente reconocible. La hermana de Ilya se debía de haber alarmado por el ruido formado en la taberna y bajó de la habitación del motel para averiguar que ocurría.

Ahora la situación de Ilya era todavía más complicada, no solo tenía que intentar sobrevivir al caos de la Taberna, sino proteger a su hermana quien todavía no había llamado la atención de los presentes pero que no tardaría en hacerlo. Además, seguramente las autoridades de la ciudad estarían a punto de llegar alertadas por la algarabía y serían todos ahorcados por lo ocurrido allí.  Ilya tendría que ser rápido si quisiese escapar a tiempo con su hermana aprovechando el caos para pasar desapercibido y recuperar sus cosas de su habitación para abandonar el motel para siempre antes de que fuesen detenidos. Además, si se fijaba en el reloj que había frente a la chimenea, faltaban menos de dos horas para la reunión con Plurgg, por lo que debía darse prisa si quería encontrar el lugar y llegar a tiempo.




FDI:

En primer lugar siento haber tardado tanto en contestar. Han sido unas semanas muy malas con los exámenes, y apenas he tenido tiempo. Lo siento. A provecho para decir, que no sé si el siguiente turno me dará tiempo a contestaros a tiempo o no, porque el 30 me marcho a un congreso y no vuelvo hasta el 7, por lo que durante ese tiempo no podré postear. Sin embargo, para compensaros por los retrasos os prometo que os cuidaré mejor, o dedicaré más tiempo y os haré más mimitos durante el verano ;).

En cuanto a la aventura, Dezba y Waka, podéis relacionaros y hablar lo que queráis entre vosotros o con los NPCs que acompañan al contrario una vez que os encontréis, que dicho de paso sería lo ideal (el que interactuéis entre vosotros).

En cuanto a Ilya, siéntete libre para salir de la taberna, ir a la habitación a por tus cosas e ir hasta el lugar de reunión sin problemas, siempre que sea lo que desees, si quieres hacer otra cosa o pasar de tu cita con Plurgg es cosa tuya XD.




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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Darak-Han el Vie Jun 20, 2014 2:56 am

Miró con satisfacción como sus golpes llegaban a puerto, descargando mercancías de dolor e ira en el cuerpo del humano, una sucesión de tres duros golpes le hizo caer al suelo, y mientras este caía el otro que le intentó embestir se iba de paso y se rompía la frente contra el duro suelo. Pero en el leve descuido que se produjo en su mente, el tercero se abalanzaba contra él, incrustándole levemente y con algo de dolor un cuchillo, traicioneramente por la espalda, en el justo momento que se volteó a revisar, con un gemido de dolor y molestia, se recuperó el primero, y le embistió, cayendo los dos al suelo en un revoltijo.

Forcejeó un poco, y cuando estaba ideando una forma de desnucar al tipo que tenía encima, unos pesados pasos se escucharon en el pasillo, lo que en su cabeza se resumió a un Genial, ahora vienen los guardias, de seguro serán racistas... Logró ver lo que se acercaba, una inmensa mole metálica y encapuchada doblada la esquina del corredor, ataviada solemnemente y que infundía respeto a primeras vistas. El que quedaba de pie se deshizo en miedo, casi seguramente excretando todo el contenido de sus intestinos y vejiga en sus pantalones, mientras el gigante llegaba con paso lento donde el que yacía tirado, con la cabeza sangrante, desenfundaba su pesada maza y aplastaba la cabeza del fulano, deshaciéndose en una masa roja y sanguinolenta de carne, sangre y huesos. Fue el momento preciso, al separarse el que tenía encima, mientras el gigante se ocupaba de este, Darak rodó sobre el suelo, separándose lo prudencial de la escena, en dirección a la espada corta del primero, que había rodado lejos en el instante de la lucha, la recogió y la mantuvo escondida, entre los brazos de su túnica. Cuando volteó a ver la escena había terminado, con cabezas y cuellos destripados, todo hecho en un instante por el enorme hombre que había llegado, los temores de Darak eran que ese tipo se volviese contra él.

Pero en su lugar oró por los muertos, y se dirigió a él como el Inquisidor de Segunda Gregorio Sidonus, haciendo una leve reverencia, la cual respondió Darak, juntando las manos e inclinándose en posición de respeto. ¿Así que su fama había llegado tan lejos? Ciertamente no se esperaba tal cosa, pero ese hombre se volvió ante sus ojos como su salvador, al informarle este que también servía a la Inquisidora Lady Talia Ashlyn. Continúo, y le hizo señas de seguirle, lo que Darak hizo al instante sin rechistar, suficiente había vagado por esos lugares.

Corredores, más corredores, pasillos, su ojo estaba cansado del monótono gris, su herida de la espalda dolía un poco, y molestaba mucho al andar, pero se reconfortó con pensar que pronto, podría descansar como era debido y cuando despertase al día siguiente, la herida se habría sanado lo suficiente para no arruinarle el día.

-Sí, muchas gracias, Inquisidor de Segunda Gregorius. Me confié un poco y dejé mis armas en mi celda, le debo las gracias por sacarme de ese pequeño contratiempo - Dijo a fuerza de masticar las palabras de agradecimiento que le debía al gigante ese, y en ese preciso instante, la mole se paró en seco, mientras esperaba a quien fuese que estuviese allí, pero por lo que parecía le reconocía. Su vista no era muy buena, pero casi adivinando logró ver a dos personas.

Al poco llegó donde estaban, Gregorius se cuadró en posición marcial, y Darak le imitó, llevando su puño derecho al pecho en saludo marcial. Intercambiaron saludos, la mujer se presentó como Talia Ashlyn, la que de ese momento en adelante sería su superiora. Darak se esperaba una mujer más... robusta y fea, pero no desestimó las posibles habilidades de su nueva jefa. Ante su saludo asintió e hizo una leve reverencia en señal de respeto, junto a ella vio a un hombre... un humano norgon, de piel oscura, con la cara algo magullada, pero pasó de él, y se limitó a seguir al grupo por más pasillos, hasta que al final, luego de un rato, llegaron a unas enormes puertas de metal, Talia se paró y dijo, "hemos llegado".

FDI:

No preocupes, Max, somos pacientes y te esperaremos xD.

Acciones:
Velocidad 0=1
Recoger la espada corta del suelo + Seguir a Gregorius
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Vie Jun 20, 2014 9:15 pm

Sucesos rápidos e incomprensibles. De la nada se arma una trifulca, cuando el tabernero me logra herir superficialmente, aunque con dolor, y de paso mata a uno de sus clientes. Su esposa se levanta y se tira contra él, matándole a punta de cuchillo. Luego todos se paran y se genera un linchamiento masiva, como si fuese cosa común. ¿Qué más me tenía que esperar si es una taberna de mala muerte? Esquivando golpes, hasta que de repente, bum.

Mente en blanco, aturdido y con todo dando vueltas. Un desgraciado me golpeó con algo duro en la cabeza, caí casi inconsciente, pidiéndole a cualquier divinidad el no quedar aplastado, o que nadie me repasara de "double-tap" al poco tiempo, pero la cosa remató el límite de la histeria cuando Tania salió del cuarto y bajó al establecimiento, seguro al escuchar ruidos... ¿Cómo diablos? Tenía que salvarla, no podía pensar en nada más que eso. Me levanté con cierta dificultad. Soy plenamente consciente que esta basura se ha dado por mi tacañería, si alguien me encuentra en su camino no dudará en intentar matarme, pero... ¡eso es! Si me voy agachado, entre las mesas podrían no verme.

Saqué el cuchillo de su escondite, una pequeña bolsa entre mi pantalón y el cinturón, y con sigilo, intentando no ser visto, fui moviéndome con cuidado entre las mesas tiradas por el piso, en un instante llego hasta donde Tania, la tomo del brazo, sacándola a la calle y le digo:

-¡Quédate aquí, adentro es peligroso, iré por nuestras cosas! - Luego consideré un poco la opción... Volver a entrar por la puerta era igual de loco que antes, pero... ¿Y si fuese por el techo? No, posiblemente no alcance. La opción era entrar corriendo entre todos, subir a los cuartos rápidamente e ir a recoger nuestras cosas.

Cuchillo en mano pasé corriendo entre la multitud, procuré empujar a cuantos pudiese para tener el camino lo más libre. Subí las escaleras, abrí la puerta y allí, entre las sabanas estaba mi más preciado bien, Juramento Impío. Recogí en las sabanas las ropas, haciendo con ellas una puñado y me dispuse a volver, pero por un camino menos peligroso. Rompiendo la ventana y tomando valor, salté desde el segundo piso, intentando caer de cuclillas y rodar por el suelo al caer, para minimizar el impacto. Luego recuperándome un poco del dolor en los pies por la caída, corrí hasta el lugar donde dejé a Tania esperándome. Vámonos de aquí, tengo una cita importante y no quiero perderla. A ver... callejón Barhem, Avarities Mercatum. Sí, al parecer no me olvidé nada... Dije poniendo pies en polvareda, con Tania tomada de la muñeca para llevarla lo suficiente a mi ritmo. Era eso o ser colgado por la guardia apenas llegasen al lugar.

Un rato más corriendo, cuando ya mis pulmones dictaban su veredicto de rendirse, logré ver a lo lejos, en una intersección, un cartel que anunciaba al famoso callejón Barhem. Bien, ya casi llegamos, ¡vamos pequeña! Dije haciendo un esfuerzo visceral y aumentando la marcha, lo poco que nos quedaba, hasta llegar al frente de lo que parecía el establecimiento abandonado. Hemos llegado.- Dije, dejándome caer de rodillas al suelo para recuperar el aire, por un rato no hice nada más. El mundo se oscurecía, mi corazón palpitaba y un mareo en ascenso embargaba mi mente, por último, me paré y toqué la puerta tres veces, en espera de que alguien saliese.

FDI:
No sé si me tomé mucha libertad de interpretación, pero la parte de huir deja mucho a la imaginación XD.

Velocidad 1 = 2 acciones
Esconderse en la trifulca + Llevar a Tania afuera
Correr entre la gente + Saltar por la ventana
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Dezba Wakanda el Sáb Jun 21, 2014 3:34 pm

Una vez mi ruda nueva jefa me hubo liberado, me incorporé y suspiré, aliviado. Estaba vivo, o al menos eso parecía. No obstante, la situación no hacía más que empeorar. Por increible que pareciera, deseaba dar marcha atrás y volver a aquella sala de tortura, donde el inquisidor llamado Nigel me había intentado sustraer la información con sus inocentes procedimientos, inocentes en comparación con los de Talia.

Debería haberle matado, o haber hecho que se olvidara hasta de caminar, pero en su lugar había sido benévolo, había confiado en que aquella mujer no estaría en el nido de las ratas, que me sacaría de esa situación. En su lugar, lejos de terminar, la tortura había finalizado con mi cabeza apunto de ser aplastada y siendo doblegado por una sucia zorra.

No cometería el mismo error dos veces. La próxima vez que tuviera la oportunidad de librarme de alguien como Nigel, procuraría no dejarla escapar. No obstante, pensar en aquello en esos momentos no servía de nada. Ahora tenía que preocuparme por el presente, que, por otro lado, ya era bastante malo de por sí. No contenta con tenerme a su entera disposición como agente doble, mi nueva jefa también quería que le demostrase mi lealtad.

En aquel momento pensé en lo ocurrido hacía tres años, en aquella húmeda jungla. ¿Acaso aquello ya no servía de nada? ¿No había demostrado ya mi lealtad?

La respuesta era no. Mientras caminaba por los pasillos, intenté comprobar si mis heridas eran demasiado visibles, buscando un espejo o superficie refelectante. No hubo suerte. Antes de encontrarnos con nuestros destinatarios, aproveché para preguntarle a Talia:

-¿Y que he de decir si Munch pregunta por mis heridas? No creo que la excusa de que me he golpeado con una puerta o que me he caído por las escaleras sirva de algo.


Una vez nos reunimos y formamos una comitiva, no emití sonido alguno, tan sólo me concentré en examinar concienzudamente al compañero de Talia y sobretodo al tambien herido broken. Parecía que Martillo de Dioses no era tan diferente de Ojo de Brujas, al fin y al cabo. Tambien en la sede inquisitorial había matones, sólo que a estos no podías mutilarlos en público y tenían equipamiento de máxima calidad.

Pero yo nunca había sido mucho de atacar por la vía directa, y a mis tres decadas no era momento de empezar a cambiar de hábitos.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Dom Jun 29, 2014 1:38 pm




WAKANDA DEZBA Y DARAK-HAN


Cuando Dezba le dirigió sus dudas a Talia en el pasillo, ésta no se lo tomó demasiado bien.  – ¡Estúpido!  – Susurró Talia. – ¡¿No te das cuenta que cualquiera podría estar oyéndonos en el pasillo?! – La voz de Talia aunque muy baja desprendía un gran enfado. – Ya se te ocurrirá algo. De todas maneras no le verás hasta mañana, y es probable que durante esta noche acabes mucho peor de lo que estás ahora. Así que calla y sigue adelante. – Dijo dando por terminada la conversación.

Poco después ambos se encontraron con Gregor y Darak en los pasillos y caminaron juntos hasta el portón de hierro. Cuando llegaron, Talia se adelantó y empujó  fuertemente con las dos manos las puertas haciéndolas abrirse de par en par. Los miembros de la comitiva entraron y Gregor cerró las puertas en cuanto todos hubiesen pasado. Los cuatros caminaron por un amplio corredor de piedra tallada e iluminado con antorchas hasta llegar a una gran sala ovalada y abovedada totalmente austera. Sus paredes, recubiertas de granito grisáceo yacían desnudas y sin ningún tipo de ornamentación, a excepción de un enorme lienzo donde estaba retratada una figura altanera y arrogante de cabellos rojizos y mirada penetrante. En el marco del cuadro había una inscripción que rezaba “Mikhail Karmikov, azote de los impíos”.


MIKHAIL KARMIKOV:



Bajo la atenta mirada del retrato de Karmikov se encontraba una gran mesa ovalada de madera de ébano tallado con relieves de fieras y mantícoras con sus fauces abiertas en posición agresiva hacia quienes se sentasen e las incómodas sillas distribuidas alrededor de la mesa. Varios de esos asientos ya estaban ocupados por otros asistentes a la reunión. Debían de tratarse del resto del séquito de la Inquisidora de Primera Talia Ashlyn.  

En una de las sillas más cercanas a la entrada de la sala se encontraba sentado un varón joven de rostro frío y sereno, con su cabeza rasurada, de cuerpo alto y atlético, y vestido con armadura de cuero negra adornada con pieles. El hombre permanecía en calma contemplativa sin abrir la boca.  


HUMANO JOVEN:



Un poco más alejado se encontraba un fallen de edad media y cabellos plateados, de facciones  angulosas, mirada arrogante y pose aristócrata, ataviado con una elegante armadura y telas de exquisita calidad. El fallen hablaba distendidamente con una mujer rubia y con el pelo desaliñado, de edad similar a la del fallen, facciones duras y agresivas presididas por unos  ojos hundidos y cansados, y cuyo rostro estaba marcado con cicatrices de cruentas batallas que ocultaban algunas arrugas prematuras que ya estaban empezando a mostrarse.


FALLEN:


MUJER:


Otro de los presentes era un hombre enclenque y alto, de cabellos rubios y lacios, de mirada desquiciada cubierta por unos anteojos,  y vestido con una túnica médica de alto nivel, por lo que debía de tratarse de un Apotecarium Hospitaller de la Inquisición. Permanecía en silencio y alejado de los demás presentes, bajo la atenta mirada de un sirviente mientras manoseaba unos papeles y tratados de manera nerviosa.



APOTECARIUM HOSPITALLER:




Por último, cerca del extremo más alejado de la mesa se encontraba una mujer joven de constitución atlética y con el cuerpo cubierto de tatuajes. Su cabello oscuro y corto cubría parcialmente parte del rostro despreocupado y jovial con algunas perforaciones ornamentales adornándolo. Se encontraba sentada maleducadamente con los pies, calzados con anchas botas militares, sobre la mesa y fumando un cigarrillo mientras trasteaba con una servocalavera bastante rudimentaria y casera.


CHICA JOVEN CON LA SERVOCALAVERA:



– Sentaros donde queráis. – Dijo Talia a Dezba y a Darak-Han mientras ella cruzó la sala en silencio hasta el otro extremo de la mesa seguida de Gregor. En cuanto la Inquisidora de Primera Clase llegó a su sitio para presidir la reunión, todos los inquisidores se pusieron en pie y realizaron el saludo marcial ante Talia. El único que no se levantó fue el Apotecarium Hospitaller que se limitó a realizar una leve inclinación de cabeza como saludo. Terminado el protocolo, Ashlyn se sentó y con ella el resto de los presentes. – En primer lugar quisiera daros la bienvenida a todos vosotros, y en especial al Lord Apotecarium Walden Ashbury por acompañarnos en esta reunión.  – Dijo Talia con voz amable dirigiéndose al invitado de honor. – También quiero presentaros a los dos recién llegados a nuestro séquito. Son los Inquisidores de Segunda Clase Darak-Han de Ciudad Catedral, y Wakanda Dezba, un “ambicioso aspirante” que desea acompañarnos y que será puesto a prueba. – Dijo señalando a los novatos. Luego se dirigió a éstos para presentarles a los demás.  – En cuanto a nuestra pequeña “familia”, estos son el Inquisidor de Segunda Clase Gregor Sidonus, a quién ya conocéis; la Inquisidora de Segunda Clase Kaminska Garrum, el Inquisidor de Segunda Clase Vallen Rotheron, el Inquisidor de Tercera Clase Rudolf Bergman y la Inquisidora de Tercera Clase Anais Stern. – Dijo Talia señalando respectivamente a la mujer de cabello rubio, al fallen de hermosa armadura, al joven con la cabeza rasurada, y la chica con la servocalavera.

– Terminadas las presentaciones es hora de ir al grano. Como muchos de vosotros sabréis hace seis días se realizó una operación militar en los suburbios de Storby, dirigida por el Inquisidor de Primera Clase Theodor Balffor donde perdió la vida.  En ella logró ser incautado un peligroso artefacto de valor incalculable y con una importancia táctica crucial para la Eclesia. Tras el debido acondicionamiento del artefacto para su transporte, fue cargado en un barco dirección Martillo de Brujas y escoltado por lo que quedaba del séquito de Balffor. Esta noche el barco llegará al puerto de Rostock, a unas decenas de kilómetros al sur de Martillo de Brujas, y será traído hasta el Tribunal Superior. Una vez aquí será entregado al Lord Apotecarium Walden Ashbury. –  Talia se dirigió a Lord Walden. – ¿Está todo preparado para la entrega?

– ¡Oh, sí, por supuesto! – Dijo el Apotecarium con voz aguda e impaciente. – Tenemos absolutamente todo preparado para realizar la extracción del artefacto de su recipiente y su posterior tratamiento en nuestros laboratorios. Su Excelencia el Lord Apotecarium Supremo estará presente y supervisará personalmente mi trabajo. Está realmente emocionado, rara vez tenemos la oportunidad de poder tratar con estos maravillosos artefactos por lo que es una ocasión única.

– Me alegra oír eso. – Continuó Talia. – Monseñor Karmikov se sentirá enormemente complacido cuando hayamos acabado con todo y el artefacto…

– ¿Qué mierdas se supone que es ese artefacto y por qué es tan importante para la Eclesia? – Interrumpió Anais con tono descarado.

La cara de Talia enrojeció por momentos a causa del enfado, y aunque no levantaba su voz se notaba su irritación. – Eso no importa. Solo el personal  necesario conoce todos los detalles de la operación. Por motivos de seguridad vosotros no tenéis que entender todos los detales. Ah, y una cosa más, Anais, ¡qué sea la última vez que me interrumpes cuando estoy hablando! ¡¿Entendido?!  –  Anais se sobresaltó por el enfado de su líder y agachó la cabeza en señal de arrepentimiento. Pasados unos segundos, Talia recuperó la compostura y volvió a hablar tranquilamente. – Volviendo a los detalles de la operación, os preguntaréis qué papel es el que nosotros desempeñamos en la operación. Estos detalles os lo explicará Gregor.

– Con su permiso, mi señora. – Dijo Gregor con solemnidad mientras se levantaba. – Nuestra misión es sencilla. Consistirá en ayudar a escoltar el cargamento hasta el Tribunal Superior una vez que haya entrado en la ciudad. – El Inquisidor tomó una pequeña pausa para suspirar y lamentarse melancólicamente. – Nuestros espías nos han confirmado que los impíos que tenían en posesión este artefacto se han enterado de su llegada a la ciudad. Así, planean tomar por la fuerza aquello que no les pertenece. Por ello nos corresponde a nosotros impedir esta profanación y evitar que los saqueadores nos arrebaten lo que pertenece a Dios y a los Ángeles por derecho. – Gregor sacó un mapa de un bolsillo secreto oculto en su capa y lo desplegó sobre la mesa mostrando así la ciudad de Martillo de Brujas. – Ésta es la Puerta de la Penitencia. Desde aquí vendrá el cargamento escoltado por el séquito del difunto Inquisidor de Primera Clase Theodor Balffor, y donde nos reuniremos con ellos a las cuatro y media de la madrugada. Una vez allí recorreremos la Ciudad Media por aquí. – Mientras, señalaba una serie de calles y callejuelas. – Evitaremos las avenidas principales para no llamar la atención. Es fundamental la máxima discreción ante este asunto. Ésta será la zona más peligrosa. – Gregor indicó una zona de calles estrechas cercanas al Avaraties Mercatum. – Pero es la más rápida y tranquila para llegar al Tribunal Superior sin generar curiosidad entre los “paseantes nocturnos”. Por último, una vez que el convoy llegue, el artefacto será entregado al Lord Apotecarium Walden Ashbury, y habremos finalizado la misión para gloria de Dios.

– Muchas gracias, Gregor. Creo que ya está todo… Ah, una cosa más. Darak-Han, no puedes salir así, aunque sea una herida superficial necesito que todos estéis en perfecto estado. Lord Apotecarium Walden Ashbury, si no es mucha molestia… – El Apotecarium hizo una señal con la mano y su sirviente repleto de implantes tecnológicos para hacer más eficiente su trabajo, pero de aspecto grotesco e inhumano, se acercó a Darak y empezó a coser la herida del hombro. Mientras, Talia continuó hablando. – Bien, podemos dar por concluida la reunión. Id a prepararos y nos reuniremos a la entrada principal del Tribunal Superior en veinte minutos. Dezba, tú vendrás conmigo. Por último, ¿tenéis alguna duda respecto a la misión? – Talia no dejó escapar la oportunidad para lanzar una última mirada reprobatoria a Anais.




ILYA SOKOLOF


Ilya logró salir con éxito del bar del motel y poner a salvo a su hermana. Tras ello subió a su habitación corriendo y recogió todas sus pertenencias.  Luego, no muy juiciosamente decidió saltar a través de la ventana. Al romper los cristales, se hizo varios cortes poco profundos en los antebrazos, aunque bastante molestos. Sin embargo el nórdico fue bastante afortunado al saltar porque la altura no era demasiado elevada, se trataba de un primer piso. Pero aun así se lastimó los tobillos y raspó las rodillas con el impacto al rodar, por lo que le costaba caminar y le dolían los pies, aunque en un primer momento no sabría se había hecho algún esguince o era simplemente una lesión temporal. Tras esto, como buenamente pudo recogió a su hermana Tanya.

– Hermano, ¿qué te ha ocurrido? Te sangran los brazos y la barriga, ¿estás bien? – Preguntó algo preocupada la pequeña Tanya ante las lesiones de su hermano. Luego le preguntó por sus palabras. –¿Una cita, hermano? ¿A qué te refieres?

Los hermanos emprendieron la carrera camino del lugar de encuentro. Sin embargo cada paso que daba Ilya era una auténtica tortura, por lo que no podían ir demasiado rápido.

– Hermano, no puedes correr, tienes lastimado los pies. – Le dijo Tanya a Ilya. – Será mejor no ir tan deprisa…

Tras un buen rato serpenteando entre las callejuelas del Avaraties Mercatum por fin dieron con la dirección, el callejón Barhem. Se trataba de una estrecha calle sin salida con edificios ruinosos de madera podrida. Al final del todo se encontraba uno, que aunque estaba en un estado similar a los otros tenía algo especial, un portón de hierro muy resistente como entrada. Se tratase de lo que se tratase el asunto, el lugar daba a entender que era algo bastante turbio.

Ilya se acercó a la puerta y llamó tres veces tal y como le había indicado Plurgg. Al instante una rendija en la parte superior de la puerta se abrió dejando ver a un ojo inquisitivo y con cara de pocos amigos. El ojo se clavó en Ilya y dijo – ¿Contraseña? – Si Ilya recordaba la contraseña que el Munchkin le había indicado la puerta se abriría de par en par, de lo contrario, la puerta seguiría cerrada en caso de tener suerte, sino otra cosa mucho peor le podría ocurrir al nórdico y a su pequeña hermana.

Si Ilya lograba entrar, encontraría una sala vacía y destartalada sumida en la penumbra. Ahí no parecía haber ningún tipo de reunión, pero las indicaciones de Plurgg debían ser correctas, pues le habían pedido una contraseña para entrar.

Pero antes de que pudiese hacer nada, la puerta se cerró tras ellos, e Ilya pudo ver quién le miraba desde el otro lado. Se trataba de una anciana tuerta y en un estado horrible. Era baja y chepuda. Estaba cubierta de arrugas, prácticamente calva salo salvo algún mechón suelto. – Ve al fondo de la sala. Allí verás unos barriles rotos, muévelos y habrá una trampilla. Baja a través de ella. – Se limitó a decir la anciana con voz amargada antes de volver a sus asuntos.

– ¿Es aquí tu cita, hermano? No me gusta este lugar. – Le susurró preocupada Tanya.

Si Ilya hacía caso a las indicaciones de la anciana y bajaba a través de la trampilla llegaría a un sótano donde se encontraría una escena totalmente diferente a la anterior. Este lugar estaba mucho mejor iluminado y cuidado. Había algunos muebles de madera, pero desde luego lo más llamativo es que había varias personas allí reunidas, con dos grupos bien diferenciados. El primero, donde todos estaban dando la espalda a Ilya y Tanya debían de tratarse de más mercenarios contratados, y el fondo de la sala, donde estaba Plurgg charlando animosamente con otras personas, que debían de tratarse de sus socios o algo por el estilo.

Junto a Plurgg estaba un fallen alto y delgado, con muchos años a sus espaldas. Sus rasgos eran afilados y arrugados presididos por una mirada triste y reflexiva. Su rostro estaba cubierto por una pequeña cabellera gris y una barba de chivo. Iba vestido con una armadura de cuero marrón ligera aunque resistente que le podría proteger de los golpes.


ANCIANO FALLEN:



También había una joven súcubo de piel ceniza con dos alargados cuernos y una larga cabellera color azabache. Su rostro, con unos azules brillantes mostraba unas cuantas cicatrices violentas. Ella estaba hablando con otra joven humana, de aspecto feroz. Su cara aunque jovial y suave mostraba una antipatía natural, y su pelo, con las sienes rasuradas, y en forma de gran cresta no la dotaba de un aspecto más amable.


SÚCUBO:


MUJER HUMANA:


Por último, entre los compañeros de Plurgg había un grupo de tres discutiendo acaloradamente, aunque solo dos eran los que estaban hablando. Uno era un humano joven, de aspecto chulesco y cabreado, con los brazos cruzados y fumando un cigarrillo. Era alto y de constitución atlética, se le veía un gran tatuaje subir por el cuello y llevaba las orejas perforadas. Tenía el pelo de color rubio platino y con ambas sienes rasuradas formando una pequeña cresta. La otra era una pequeña Munchkin de orejas largas y mirada penetrante, con el cabello tintado de un azul claro. Por último, junto a ellos permanecía en silencio sepulcral una mujer broken alta y de constitución fuerte, vestida con una armadura pesada. Su rostro, del color gris propio de los broken no mostraba ningún tipo de sentimiento.


HOMBRE JOVEN:


MUJER MUNCHKIN:


MUJER BROKEN:


– ¡”Mostacho Alegre”! ¡Ya pensé que no vendrías! ¡Jijiji!– Le gritó Plurgg desde el fondo de la sala. ¡Acércate, acércate! – Cuando Ilya se acercase, Plurgg vería sus heridas y se sobresaltaría. – ¡¿Pero qué te ha pasado?! ¡Parece como si te hubiese pasado por encima una manda de Banthor! ¡Jijiji!

El joven humano arrogante que estaba fumando también se inquietó por las heridas de Ilya. – ¿A ti qué mierdas te ha pasado? ¿No te habrán seguido, verdad?... – El joven se encaró cabreado a Ilya poniéndose su frente contra la del nórdico. –Ya sabía yo que esto iba a ser que contratar mercenarios era una gilipollez, la van a cagar y se va a ir todo a la mierda…

– ¡Jijiji! Me parece que puede haber sido un poco culpa mía… – Dijo despreocupadamente el Munchkin. – Digamos que se me olvidó pagar al tabernero tras contratar a “Mostacho Alegre”, ¡jijiiji!

– ¡Enano gilipollas! – Gritó furioso el joven. – ¡Te dijimos que fueses discreto y no llamases la atención! ¡Es como hablar con una puta pared! – Y el chico le propinó una patada a Plurgg que le derribó, pero no pareció importarle demasiado, porque no paraba de reír.

– ¡Jijiji! Bueno, a lo hecho, pecho.  Por cierto, Jeff, éste es Ilya. Ilya, este es Jeff, ¡Jijiji! –  Le dijo al joven presentándole a Ilya. Jeff pasó del asunto airado y volvió a su sitio. – Esa chica con pinta de pocos amigos es Lara –  Dijo Plurgg refiriéndose a la chica joven humana. – Esa bella Munchkin es Kuzza, el viejo fallen es Lethoreff, la broken es Yasmin y la súcubo se llama Lilith. A los otros “subalternos” ya les conocerás luego, ¡jijiji! Ahora toca que te curen esas heridas. Yasmin, ¿por qué no le echas un vistazo? ¡Jijiji!

La mujer Broken soltó un gruñido y se acercó a Ilya, y de un petate que llevaba a la espalda sacó material médico y empezó a suturar las heridas del nórdico. Empezó por la del estómago que parecía estar en peor estado, y luego continuó con los brazos, el proceso fue lento y bastante doloroso, Yasmin no parecía tener demasiado tacto a la hora de curar heridas.

Mientras tanto, Jeff se dirigió a todos los presentes. – Con el nuevo estamos ya todos, ¿no? Bien, pues terminemos con esto de una puta vez. Como ya os han dicho a todos antes de venir aquí, a mis colegas y a mí nos han robado una “mercancía” muy importante, y estamos aquí para recuperarla…

¡Esos malnacidos pendencieros! – Maldijo Plurgg. – ¡Mal rayo les parta!

– ¡Plurgg, cállate ya y deja terminar a Jeff! – Dijo enfadada Lara.

– Esos hijos de puta nos la robaron en Storby y la han traído en secreto hasta Martillo de Brujas. Sabemos que llegará esta noche a la ciudad y su ruta hasta donde la van a esconder. Vamos a tenderles una emboscada, nos cargarnos a todos y recuperamos lo que es nuestro. – Jeff respiró profundamente e hizo una pequeña pausa. – No os voy a engañar, la pelea va a ser dura. Mataron a varios de nuestros hombres cuando nos lo robaron, pero eso no nos detendrá. Les haremos pagar a esos hijos de puta y aprenderán a no meterse con quién no les llama.

A continuación continuó Lara. – A todos vosotros se os ha pagado una generosa cantidad de dinero. Si todo sale bien y recuperamos nuestra “mercancía”, se os pagará mucho más. Así que no queremos fallos y como alguien nos la juegue es hombre muerto, ¿entendido? –  Luego, Lara se dirigió a Lethoreff. – ¿Te encargas tú de los aspectos tácticos?

– Como quieras, querida. – Lethoreff cogió un mapa y los clavó en la pared con una daga. – Ésta es Martillo de Brujas. Sabemos que el convoy enemigo llegará a la ciudad por la Puerta de la Penitencia. Y que recorrerán la Ciudad Media hacia su destino. No sabemos exactamente donde la van a guardar, pero sí sabemos qué ruta seguirán. Aquí les tenderemos la emboscada y les aplastaremos. – Dijo el fallen con una voz que transmitía una gran sabiduría y convicción. Luego clavó una tercera daga en una callejuela estrecha cerca del Avaraties Mercatum. – En la emboscada participarán Jeff, Lilith, Plurgg, Yasmin, Lara y todos vosotros. Una vez hayáis recuperado nuestra “mercancía”, os escabulliréis por las alcantarillas. Hay unos conductos abandonados que llevan hasta el río a las afueras de la ciudad. Allí os esperaremos en el campamento base Kuzza y yo.

El fallen continuó hablando, pero Ilya fue distraído por su hermana que le empezó a hablar. – No me gusta este sitio, hermano, ni me gusta esta gente. Me dan mala espina. Creo que deberíamos irnos…

– ¡¿Pero qué mierdas es esto?! – Gritó encolerizado Jeff. Parece que nadie se había percatado de la presencia de Tanya hasta ahora. – ¿Por qué narices hay una cría aquí? Tú, Ilya, ¿cómo se te ocurre traer a la mocosa? ¿Eres gilipollas? ¡Va a ser un puto estorbo en la misión!

– Tranquilízate, Jeff. – Intervino la Munchkin Kuzza. – No seas grosero delante de la pequeña. Además, puede no ser tan negativo que la niña esté aquí. – Jeff escupió al suelo y pasó del tema. Mientras, Kuzza se dirigió a Ilya y le dijo amablemente. – Escúchame atentamente, Ilya, porque solo lo voy a decir una vez, y no admitiré pegas. La niña vendrá con Lethoreff y conmigo hasta el campamento donde os esperaremos. Estarás de acuerdo conmigo que es el lugar más seguro para ella. Por otro lado, como habrás visto, la misión es muy delicada, así que para asegurarnos de que no nos la juegues y te portas bien, nosotros nos encargaremos de la niña, pero te prometo que la cuidaremos bien y no le ocurrirá nada, ¿tenemos trato, humano? – Concluyó la Munchkin con una tierna sonrisa entre los labios.

Una vez zanjada la discusión, el fallen volvió a hablar. – Volviendo al tema que nos ocupa hay una cuestión fundamental que no os he comunicado. Se os entregarán unas gafas especiales para tratar adecuadamente con nuestra “mercancía”. Es crucial que las llevéis puestas en todo momento para vuestra seguridad, ¿entendido? Dicho esto, me parece que no se me olvida nada más, ¿tenéis alguna duda?



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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Darak-Han el Jue Jul 03, 2014 7:53 am

El paseo duró poco rato. La herida del hombro le molestaba un poco, pero no tanto para sacarle del serio rictus que mantenía su boca, como era costumbre; mantenía su rostro fijo en una mirada algo espaciada. Cuando hubo de darse cuenta, Gregor cerraba las pesadas puertas tras ellos, y al poco momento estaban en una sala grande, con el retrato de Monseñor Karmikov en una pared. En el centro, una mesa ovalada ofrecía un panorama del posible séquito de su nueva jefa, la mesa tenía exquisitas ornamentaciones de tallados en ella, pero Darak no se fijó más que en los que se encontraban sentados frente a ella. Un elfo de aspecto joven y muy trabajada armadura, una mujer de aspecto rudo y veterano, un hombre calvo embutido en armadura oscura, y una joven que se encontraba sentada de forma maleducada trasteando un aparato. También se encontraba presente un Apotecarium, de seguro de alto rango. Apenas Talia les comentó sobre sentarse, Darak se tumbó en un asiento cercano al del hombre de pelo rapado y armadura de cuero oscura, mientras ella cruzaba al otro extremo de la sala, seguida de Gregor.

Guardó silencio durante toda la reunión, prestando detalle a cada palabra, y soltando un bufido al respirar con fuerza ante la interrupción maleducada y abrupta de la mujer que como supo, se llamaba Anais. Para su satisfacción Talia le reprendió de forma dura. Al poco tiempo Gregor habló, sacando de su capa un mapa, mediante el cual explicó que se haría, señalando en especial una zona del Avaraties Mercatum. No quedaba nada a la duda, y al poco rato, tenía a una persona repleta de implantes tecnológicos suturándole la herida del hombro, mientras Talia daba por terminada la reunión. Apenas el hombre le hubo terminado de coser la herida, se paró y se marchó. Durante un rato recorrió una ruta alterna de pasillos y corredores, mediante la cual llegó a su celda a buen tiempo, casi corriendo, abrió de forma violenta la puerta, casi sacudiéndola en sus cimientos, y sin cerrarla del todo se apresuró a buscar el maletín donde guardaba sus bienes más preciados. Lo encontró, debajo de su camastro, abrió el maletín con prisa y se equipó las pesadas garras de combate; ajustando de forma rápida pero como de costumbre las cintas de cuero para que no se desprendieran de su brazo durante un movimiento agitado. Volvió corriendo, atinó con cierto margen de error en un reloj que vio de paso, que habían pasado cerca de diez minutos, afortunadamente se recordó de una pequeña ruta que vio en un mapa hacía unas horas, la cual le llevó de forma directa, a la entrada principal del Tribunal Superior, faltando unos pocos minutos para que se terminara el plazo provisto por Talia.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Jul 06, 2014 12:33 pm

Cuando la muy bastarda me soltó aquello, después de haber visto como, en pleno pasillo, su querido amigo partía en dos a otro inquisidor y me llevaba a rastras para torturarme y posteriormente ella misma me arrollaba con su martillo, no pude evitar sonreir irónicamente. Despues, le pedí disculpas por mi poco delicado comportamiento.

Siguiendo a Talia y a su troupe, avancé por los pasillos hasta que llegamos a una sala ostentosa, tanto que era casi ofensiva para mis ojos. Observé la estatua del sumo inquisidor Karmikov, tratando de grabarme su imagen en la cabeza.

"Supongo que todo este lío ha sido en parte tuya. Algún día me tendrás que dar cuentas de la actuación de tus matones, más bien pronto que tarde."

Una vez finalizada esta silenciosa promesa, caminé junto con los demás y tomé asiento en un lugar neutral, separado por una silla de mi nueva jefa.

Talia me presentó de aquella forma tan sarcástica, y no pude evitar volver a sonreir. Cualquier persona ajena a mis pensamientos interpretaría aquello como un signo de cordialidad, o al menos así lo esperaba.

Fue entonces cuando empezaron a exponer sus planes. Y entonces la tal Anais comenzó a molestar a nuestra honorable amiga Talia. Aunque mi semblante parecía serio, al ver como la sangre de mi secuestradora se le subía hasta la cabeza, empecé a descojonarme internamente.

Despues de que las interrupciones cesaran, Talia y Gregor terminaron de perfilar los últimos detalles del plan. Al oír lo del artefacto, mi mente adormilada se despertó. ¿Y si era aquel el motivo por el cual me habían traido hasta allí? Quizás Munch se enterase de lo que estaba buscando y quisiera mantenerme ocupado.

Pero las fechas no cuadraban, aparte de otros muchos aspectos. No obstante, si tenía la oportunidad, debía ver de que artefacto se trataba y porque a la Inquisición le interesaba hasta tal punto de organizar un comando operativo de tal envergadura.

Finalmente, el discurso de Talia finalizó, y esperé a que ella se levantase para hacer yo lo propio y seguirla. "Ten cerca a tus amigos, y aun más cerca a tus enemigos.", Zeo solía recitarme esas palabras cuando yo era más joven. Y la verdad era que no le faltaba razón.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Vie Jul 11, 2014 8:21 am

La realidad me abofeteó duramente luego de unos instantes, el tobillo lastimado, heridas en los brazos, el dolor tajante en el abdomen y aun el desconcierto imperante del golpe en la cabeza, abrí bien los ojos, sacudí la cabeza y me intenté levantar, no sin antes proferir un "Aaaaah" en voz baja por el dolor sufrido en tan poco tiempo. Nunca me hubiese esperado tanta acción para tan poco tiempo, y pensar que el día había empezado aburrido...

¿Contraseña? Yo la recordaba... Me llevé una mano a la sien en un intento de recordarla mientras un pequeño piquete doloroso me taladraba - Hay que ver... contraseña... contraseña... Espera, la recuerdo - Dije al poco tiempo - ¡Hace un mal día para pasear escarabajos! - La puerta se abrió luego de par en par, daba paso a una sala destartalada, vacía, que daba la impresión de que era un tugurio cualquiera más que un lugar para "reunirse" con fines laborales, busqué con la vista por un momento en busca del enanito. Y sí, me topé con un enano, pero no al que buscaba; una anciana con voz amargada me dio la indicación de ir al final de la sala y mover unos barriles, bajo ellos habría una trampilla. No pude evitar sino pensar que este asunto se iba poniendo cada vez más peliagudo y que no se veía como un simple "ajuste" de cuentas entre mercaderes.

-Calma, Tanya, cuando terminemos aquí podremos marcharnos, ¿te parece? Sólo guarda silencio un rato y sígueme... - Terminé de decir intentando de dar la mujer sonrisa que podía con aquel dolor de cabeza que me había quedado remanente. Casi se me olvidaban las indicaciones de aquella vieja mujer. Caminé rengo hasta los barriles, los moví hacia un lado con un poco de dificultad por el dolor en el estómago y las heridas en los brazos, y bajo ellos encontré la trampilla. La levanté. Daba paso a un sótano muy bien iluminado, descendí y luego ayudé a bajar a Tanya, y cuando volteé a ver me topé con dos grupos de personas, unos armados y que se diferenciaban como "compañeros" de oficio, y otro en el que se destacaba Plurgg. Ese maldito enano. Me fijé que junto a él estaba un viejo fallen, se veía muy anciano, una súcubo, y una mujer. Mientras había otros, un hombre, una munchkin y una... ¿broken? Arqueé un poco la ceja al ver tal mezcla de razas reunidas sin mucho problema, y se contorsionó aun más mi rostro al escuchar al munchkin llamarme. No tuve opción más que acercarme, luego de ello el tema se derivó a una discusión entre ellos. Una vez calmados los ánimos pidieron a la broken que me atendiese, suturando sin mucho cuidado la herida del abdomen, no pude sino apretar y rechinar los dientes por el dolor.

Pasaron a explicar sus planes. Menudo lío al que me metí por los terrans, eran un grupo que planeaban escoltar un convoy de seguro fuertemente custodiado y de relevancia importante. Planeaban recuperar la "mercancía", y luego huir por las alcantarillas, hasta un campamento base a las afueras de la ciudad. Loco y peligroso. En ese instante Tanya me distrajo; nadie se había percatado de que estaba conmigo hasta que habló, lo que encendió la furia del hombre. Estaba a punto de tomar mi cuchillo y rajarle el cuello cuando la munchkin intervino y aseguró que ella se llevaría a Tanya al campamento. Eso me impulsaba más a creer que la tomaban como una rehén, pero al menos me tranquilizaba que iba a estar más segura lejos del peligro. Cuando hubieron terminado de hablar, el viejo fallen volvió a hablar, explicando que necesitaríamos usar unos lentes especiales. Cuanto terminó preguntó si había dudas, así que me aclaré un poco la voz y hablé.

-Sí, yo tengo una duda... - Titubeé un poco, mirando el mapa - Necesitaré que alguien me cubra para subir a un tejado y poder tomar posición, necesitaré un ayudante para eso. - Dije, trazando un plan en mi mente y tomando algunas posibilidades - ¿Me podéis ayudar con eso?
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Mar Jul 15, 2014 2:18 pm



FDI (Aviso:

Bueno, pues ya tenéis vuestro siguiente post. En primer lugar os quiero hacer una recomendación. Vuestros últimos post han sido demasiado cortos, por lo que os aconsejo que los hagáis bastante más largos, porque os baja bastante la nota esas cosas. No sé, por ejemplo en el post anterior podríais haber comentado más sobre que os parecían vuestros nuevos compañeros, que pensabais acerca de la misión, vuestros pensamientos, interaccionar con vuestros compañeros, haber expuesto alguna duda o idea para la misión (por ejemplo Ilya si preguntó algo) o incluso algún flashback de vuestro pasado para darle más personalidad a vuestro personaje, no sé, cosas así. Por cierto, Darak y Dezba, de nuevo tenéis la oportunidad de interactuar entre vosotros...

Por esto os he puesto un tochopost para que os explayéis a gusto, así que ya sabéis, mínimo 5 páginas de Word cada uno, que luego las voy a medir XD. Además, como los siguientes post van a ser más cortos porque los combates son más rápidos y menos detallado, pues podéis aprovechar para escribir aquí bien, porque durante las batallas no habrá tanto con lo que trabajar.

Pues creo que nada más, que lo disfrutéis, y a seguir adelante, que ya falta poco para acabar.

Un saludo,
Maximilian




WAKANDA DEZBA Y DARAK-HAN

Anais bajó la cabeza avergonzada ante la mirada de Talia. El resto de los presentes permaneció en silencio sin preguntar nada. – ¿Ninguna duda entonces? Así me gusta. Muy bien, podéis marcharos. – Los  asistentes se levantaron, hicieron el saludo marcial y abandonaron la sala. También Darak se fue a sus aposentos a recoger sus cosas, por lo que Dezba y Talia quedaron a solas.

– A solas de nuevo, Dezba. – Murmuró Talia. – No te preocupes, no recibirás más martillazos a no ser que me des un buen motivo para ello. – La inquisidora hizo una pequeña pausa para suspirar. – Volviendo al tema de “nuestro viejo amigo en común”, Munch. Le podrás contar todo lo ocurrido en esta reunión… Total, tampoco es que sea un gran secreto lo que hemos discutido aquí. Una vez esté acabada la misión todos en Martillo de Brujas habrán oído hablar de ella, jaja. – Talia soltó una pequeña carcajada. Parecía exultante por lo que estaban a punto de llevar a cabo. – Ahora, ya es cosa tuya el intentar explicar a Munch como has acabado aquí sin contarle como le traicionaste y cantaste por un par de golpes… – Si antes estaba pletórica, ahora se estaba divirtiendo muchísimo por como tomaba el pelo a Dezba. – Cambiado de tema, y aprovechando que tenemos unos minutos, cuéntame algo sobre ti. A fin de cuentas si ahora vas a trabajar para nosotros tendremos que saber algo sobre ti, ¿no crees? Aunque no te preocupes, te investigaremos más adelante. Esto es solo para conocerte mejor, Dezba. – Talia sonrió amablemente y el tono de su voz mostraba una cierta sospechosa simpatía. – ¿De dónde eres Dezba? Porque por tu aspecto y tu acento es evidente que no eres de aquí. ¿Del sur de Gonduar podría ser…? Tras tantos años junto al “Misionero” se te acaba pegando algo de su sabiduría… A fin de cuentas Gregor ha viajado por todo el mundo, y conoce muchas cosas sobre él…

– No puedo evitar preguntarme… – Continuó Talia con curiosidad tras dejar contestar a Dezba. – ¿por qué entraste en la Inquisición y cómo acabaste en la otra punta del mundo y convirtiéndote en el sabueso de Munch? Está claro que no llevas demasiado tiempo en Martillo de Brujas, un Inquisidor de Segunda Clase no puede pasar demasiado tiempo sin llamar la atención de unos y otros, y tú eres un total desconocido aquí… Salvo para Munch. Además, tampoco debes de llevar mucho tiempo a las órdenes de esa vieja rata. Sus esclavos suelen acabar repletos de implantes y pareciendo más máquinas que hombres. Con la excepción de esa zorra de Anise y su perrita faldera, claro. Pero eso ya es otra historia. – Si sentía un profundo asco por Munch, por esa desconocida mujer llamada Anise parecía sentir un verdadero odio.

Tras unos minutos de conversación, Talia la dio por finalizada. – Bueno, es hora de irnos o llegaremos tarde. – Se levantó y fue hacia la puerta. – Vamos. – Dijo a Dezba. Una vez este hubiese llegado a la altura de la puerta de la sala, y se dispusiese a cruzarla, se dirigiría por última vez al norgon. – Ah, una última cosa, Dezba. No entiendas esta pequeña e inocente charla como muestra de simpatía, debilidad o distensión. – El rostro y la voz de Talia habían cambiado totalmente. Ya no había muestra de simpatía, solo aspereza y brusquedad. –Ten claro esto, no eres uno de los nuestros. Seguirás siendo de mi propiedad, mi perro de presa, y por tanto estando a prueba y vigilado. Si haces las cosas como te ordene nos llevaremos bien, pero como metas la pata, me la juegues o me traiciones, eres hombre muerto. ¿Entendido? Bien, pues en marcha.



Darak llegó a su celda y recuperó sus preciadas garras. Acto seguido fue al punto de reunión y llegó sin demasiados problemas. Al llegar ya estaban casi todos esperando, solo faltaban Talia y Dezba, que parecía que se estaban retrasando. Si Darak se fijaba en la entrada del Tribunal Superior vería un enorme pórtico de decenas de metros de altura bien custodiado por guardias de la Inquisición. El pórtico, de estilo gótico, y hecho de piedra y hierro a partes iguales estaba inundado con efigies de mártires piadosos y de gárgolas amenazantes castigando a los impíos. Al poco rato de esperar, llegaron unos servidores con ocho sementales de porte regio ya ensillados. Se trataban de unos caballos de figura esbelta y rasgos afilados. Su piel, al igual que sus largas y suaves crines, era de un color plateado similar al de la luna.

– ¡Ah, “SPIN Ò THIL ROKKO”! Los caballos del Bosque Azul, son una verdadera belleza, ¿verdad? – Darak escuchó una voz melosa hablarle desde su espalda, si se giraba vería al fallen Vallen Rotheron. – Las más gráciles y veloces monturas que puedes encontrar en todo Terra… – Vallen estaba maravillado por los ejemplares que les iban a acompañar en la misión. – Inquisidor de Segunda Darak-Han, ¿verdad? Vuestra fama en Ciudad Catedral os precede, aunque tengo que reconocer que no es usual encontrar a broken como vos en las filas de la Eclesia. – El fallen se llevó la mano a la cabeza en señal de disgusto. – ¡Qué modales los míos, no nos han presentado formalmente! Soy Vallen de la gran casa Rotheron de Albor e Inquisidor de Segunda Clase. – El fallen mostró un gran orgullo y arrogancia al nombrar el apellido de su insigne linaje, y realizó una pequeña e imperceptible reverencia ante Darak, pero siempre manteniendo las distancias, quizá para evitar un contacto con el broken. – Contadme, por favor, ¿es verdad que os repudiaron en Ciudad Catedral y que fuiste expulsado por orden de las grandes familias humanas de la capital? ¿A qué se debía eso? ¿Es porque sois un Broken quizá? Decidme, os lo ruego, la curiosidad me domina. – Vallen parecía divertido por los antecedentes de Darak-Han, y pese a ser un fallen, sus palabras dejaban entrever un cierto racismo hacia el Broken pese a su tono adulador.



Dezba y Talia caminaron por las innumerables galerías del Tribunal Superior hasta llegar al hall principal y cruzar los gigantescos portones de la entrada. Una vez fuera verían que les estaban esperando ya todos. Talia se acercó al grupo de inquisidores interrumpiendo sus conversaciones. – Estamos ya todos, ¿verdad? Bien, es hora de ponerse en marcha. Montad. – Dijo señalando a los corceles fallen.

Así pues, el séquito empezó a cabalgar hasta el punto de reunión donde deberían recoger el “artefacto”. Pese a ir cabalgando, el trayecto fue largo pues tenían que recorrer toda la ciudad hasta la Puerta del Penitente, por lo que los inquisidores mataban el tiempo charlando entre ellos.

Por un lado, el fallen intentó retomar la conversación con Darak. – Saludos, Inquisidor de Segunda Darak-Han. Disculpad que os importune de nuevo, pero no he podido evitar preguntármelo. ¿Cómo un Broken como vos ha acabado ingresando en la Orden del Santo Tribunal y ascender hasta el rango de Inquisidor de Segunda Clase? No me mal interpretéis, por favor, mi estimado Darak-Han. Lo único que señalo es lo peculiar que resulta vuestra situación. – Vallen dejó unos instantes para que respondiese Darak. – Si me permitís, me gustaría presentaros a alguien. – El fallen se dirigió a la mujer de rubios cabellos cortos y rostro curtido. – Mi queridísima Kamisnka, por favor, acercaros, deseo que conozcáis a nuestro nuevo y exótico compañero. – La mujer se acercó con rostro agrio y enfadado, y cuando se acercó a Darak se podía percibir hasta asco en su faz. – Darak-Han, os presento a la Inquisidor de Segunda Clase Kaminska Garrum. Mi querida Kaminska, el Inquisidor de Segunda Clase Darak-Han es un ser muy interesante, ¿no creéis? Rara vez uno tiene el placer de gozar de la compañía de tan insigne inquisidor. – Vallen rio entre dientes.

La osca mujer dirigió una mirada despectiva a Darak. – ¿Interesante? Sí…– Kaminska soltó un bufido. – Estudiar a los pieles grises deben de resultar debe de resultar una tarea interesantísima… – Dijo con sarcasmo. – Pero permíteme cuestionar que estos seres tengan algo de insignes.

– ¡Oh, querida, por favor, cuidad vuestros modales o vais a afligir su pobre corazón! – Dijo divertido el fallen.

– No sabía que tuviesen de eso estas bestias. Y ahora que sacas el tema, Vallen, ¿los orejas largas entonces también tenéis cerebro?

– ¡Oh, querida! Qué ataque más gratuito. Sabed que me ha dolido mucho vuestro comentario. – Contestó falsamente airado el fallen.

– Vaya, qué lástima, esa no era mi intención… Mira como lo siento. –  Dijo con sarcasmo, y la mujer espoleó a su corcel para alejarse de la pareja.

Una vez se hubo ido, Vallen se dirigió a Darak. – Disculpad a nuestra querida Kaminska. Es osca y dura como una piedra, pero hasta en ocasiones se hace querer, jajajaja.


Por otro lado, Anais se acercó al solitario Dezba. – Oye, eres Dezba, ¿no? Tu cara me suena de algo, ¿sabes? – La joven estuvo dándole vueltas un rato hasta que por fin dio con la respuesta. – ¡Ah, claro, joder! De Ojo de Dioses. Tú eras el norgon de la jungla que se encargaba de poner orden en los Bajos Fondos de la ciudad. – Desde luego, estaba impresionada por encontrarse ante el famoso Genocida Tribal. – Yo me crie en ese estercolero de los Bajos Fondos entre traficantes y putas. Es más, estuve trabajando para el camello que te pasaba a ti las drogas… Casualidades de la vida, ¡jaja! Pero bueno, ese será nuestro pequeño secreto. – Dijo susurrando para que nadie oyese eso. – Yo me encargaba de las máquinas sintetizadoras que fabricaban la mercancía de aquél tío, la mecánica siempre se me ha dado bien. De hecho, yo misma fabriqué a Mortarius. – Anais señaló con orgullo la servocalavera que zumbaba alrededor. – Pero un día me metí en un lío con unos mafiosos por unas deudas y me tocó salir por patas a la otra punta del mundo. Así acabé en Storby. Allí, la Inquisición me pilló por tema de drogas y cosas así. Pero tuve suerte de que Talia me sacase de toda esa puta mierda. Me llego a topar con otro inquisidor y habría acabado colgada. Consiguió que Karmikov me diese el indulto y aquí estoy, jaja.

Anais sacó una cajetilla de tabaco de su bolsillo, cogió un cigarrillo y lo encendió. – ¿Quieres? – Le ofreció a Dezba uno, luego dio una calada y siguió hablando. – ¿Y cómo has acabado aquí, Dezba? No sé, tenías todo en Ojo de Dioses, allí eras un intocable, joder. Se me hace raro que renunciases a toda esa vidorra para acabar sirviendo a Talia. ¿Cómo es que te ha dado por querer unirte a su séquito? Es decir, ella es una tía cojonuda, le debo la vida y todo eso, pero es extraño que así de buenas a primeras quieras ponerte a sus órdenes.

Al cabo de un rato charlando, Gregor se acercaría a Dezba y a Anais y les interrumpiría. – Disculpen que les interrumpa, pero tengo que hablar con el Inquisidor de Segunda Clase Wakanda Dezba en privado.

– Sí, señor. – Contestó Anais, y la chica se alejó.

– Por favor, Wakanda Dezba, acompañadme. – Entonces Gregor tiraría de las riendas de su caballo e iría en dirección a Darak-Han. – Inquisidor de Segunda Rotheron, si me permitís, me gustaría hablar en privado con el Inquisidor de Segunda Darak-Han.

– Sí, por supuesto, Ser Sidonus. – El fallen hizo una reverencia y se alejó con su caballo. Era evidente que pese a tener el mismo rango, existía una posición jerárquicamente preminente de Gregor sobre los demás al ser la mano derecha de Talia.

Una vez a solas, Gregor se dirigió a los dos. – Buenas noches caballeros. Me gustaría comentar con ustedes ciertos aspectos tácticos. Como son nuevos en nuestro séquito quizá no estén familiarizados con nuestras tácticas de combate, por lo que desearía hacerles unas pequeñas contraindicaciones. Según me constan ambos son combatientes cuerpo a cuerpo, ¿verdad? Bien, la disposición de la escolta se efectuará en una formación en rombo. A ustedes les corresponderá la defensa del flanco derecho. Deberán estar atentos a los tejados y a los cruces en busca de posibles enemigos. Deben seguir las órdenes de la Inquisidora de Primera Clase Talia Ashlyn en todo momento. En caso que la situación impida que ella efectúe las decisiones tácticas, me corresponderá a mí dictarlas, ¿de acuerdo? – Gregor esperó la confirmación de los dos inquisidores. – Bien, ya estamos a punto de llegar, atentos. – El gran inquisidor se alejó dejando a Darak-Han y a Dezba momentáneamente solos.



Tras unos minutos, ya se vislumbraba el muro de hierro que protegía la ciudad, y en él destacando la Puerta de la Penitencia. No había ningún alma en la zona con excepción de los guardias de la puerta. El séquito continuó avanzando hasta colocarse bajo el arco de la puerta. – Estupendo, hemos llegado pronto. – Comentó Talia. – Estad en todo momento atentos a cualquier posible sorpresa. – La inquisidora señaló con el dedo en dirección al anillo exterior. – ¡Allí vienen!

Al principio costaba diferenciarlos bien pues había luna nueva y la noche estaba cerrada. Además, como la iluminación en el Anillo Exterior era ínfima la visibilidad era prácticamente nula. Cuando más se acercaban más fáciles eran de diferenciar. Iban varios inquisidores vestidos con armadura pesada y los yelmos puestos escoltado un pesado carro de hierro forjado tirado por bueyes cuyo interior era imposible de ver. – Saludos, Inquisidor de Segunda Clase Alex Sopher. Lamento profundamente la muerte del Inquisidor de Primera Clase Theodor Balffor. – Dijo solemnemente Talia cuando los inquisidores llegaron a su altura.

– Inquisidora de Primera Clase Talia Ashlyn. – Dijo Alex cuadrándose en pose marcial. Se trataba del inquisidor que iba en cabeza escoltando el carromato. – Se lo agradezco. Le hago entrega de la mercancía. – Continuó señalando al carro blindado. Luego hizo una señal, y acercaron el carromato hasta la altura de Talia.

– Quiero verla. – Dijo tajantemente la inquisidora.

– Pero señora, no es seguro hacerlo aquí, sería conveniente esperar a llegar hasta el Tribunal Superior. Ya sabéis lo peligrosa que puede ser. – Intervino apresuradamente Alex.

– He dicho que quiero verla. Ahora. – Se limitó a contestar Talia. Era evidente que lo que aguardase en el interior del carromato era algo que obsesionaba a la inquisidora.

Alex asintió, e hizo una señal a sus inquisidores para que sacasen lo que hubiese ahí dentro. Así, dos de los soldados desmontaron de sus caballos y se dirigieron al carro. Alex les entregó las llaves, abrieron las puertas y entraron en su interior. Al cabo de unos minutos y tras un montón de ruidos y golpes metálicos los dos inquisidores salieron del carromato portando la valiosa mercancía. Pero frente a lo que cabría esperar, no se trataba de ningún objeto ni nada por el estilo. Era una figura femenina, ataviada con un uniforme carcelario color naranja fuerte y grilletes en manos y pies, lo que hacía que caminase torpemente y trastabillando  y fuese empujada por los inquisidores para que fuese más deprisa. Su rostro no se podía ver pues estaba cubierto por un saco.

– Quitadle el velo, quiero verla. – Ordenó Talia. Los inquisidores obedecieron con celeridad y le quitaron la capucha a la mujer, dejando ver un rostro joven y hermoso pese a los golpes y heridas recibidos durante su tortura. La chica mostraba una mirada arrogante y altanera, sin enseñar ningún tipo de debilidad o miedo ante sus captores.



Prisionera:



Talia la dirigió una mirada severa desde el caballo, y desmontó acercándose lentamente hacia ella. – Cuanto tiempo, Nadine… – El tono de su voz había cambiado totalmente. Su voz destilaba una sensación de ternura y de obsesión a partes iguales.

– No el suficiente. – Contestó secamente Nadine.

– La verdad es que te sienta bien el naranja. – Dijo en tono burlesco Talia, pero Nadine le contestó con un escupitajo en la cara. Eso pareció enfurecer a Talia, pues le soltó un puñetazo en la cara a la prisionera con su guante metálico, rompiéndole un labio y haciéndole sangrar por la boca y la nariz. Sin embargo, tras el golpe ambas rieron mostrando algo parecido a una extraña sensación de camaradería. – Lamento no haber estado allí en Storby para capturarte, era mi obligación. Pero al menos podré ponerle punto y final a esto de una vez por todas.

– No te preocupes, quizá para la próxima vez puedas estar… – Su burla intentaba sonar arrogante y jactanciosa, pero en su voz se notaba que Nadine no lo decía con convicción.

– No, esto se acaba aquí y ahora. Ya ha durado demasiado. Es hora de pagar por tus pecados. – La tristeza y la melancolía inundaba las palabras de Talia.

– ¡Pues entonces quizá deberías empezar a pagar tú por los tuyos, ¿no crees?! – Gritó Nidane y escupió un poco de sangre al suelo.

– Yo ya pagué por los míos, y todavía sigo pagando por ellos. Por eso estoy aquí. – La tristeza se había transformado en ira en cuestión de segundos. – Lleváosla. – Ordenó, y los inquisidores la volvieron a poner la capucha y la llevaron a rastras hasta dentro del carromato. Gregor se acercó a los guardias y les susurró algo, pero no fue posible entender que era lo que hablaban. – ¡En marcha! – Gritó Talia todavía furiosa, y se puso su yelmo de combate.



El séquito de Talia acompañado por los inquisidores de Alex empezó a marchar rumbo al Tribunal Superior. El grupo iba demasiado lento porque los bueyes que tiraban del carro no caminaban deprisa, por lo que estuvieron avanzando cerca de dos horas. El alba ya estaba próxima, debía de faltar menos de una hora para que empezase a amanecer. Todo el trayecto se iba efectuando sin ningún tipo de contratiempos, y todos los inquisidores estaban atentos ante cualquier posible amenaza. La servocalavera de Anais se encargaba de explorar la zona desde lo alto para avisar en caso de que surgieran problemas.

De pronto, la servocalavera bajó en picado sobre Anais, y le empezó a transmitir datos. Desde el flanco donde estaban Darak y Dezba no se veía muy bien pero era perceptible como su rostro se había puesto recto. – ¡Mierda! ¡Emboscada! – Gritó. Pero ya era demasiado tarde. Se oyó un fuerte silbido y empezaron a salir enemigos de todas partes. Era imposible distinguirlos porque llevaban unas extrañas gafas y máscaras de gas. Los enemigos rodearon la vanguardia del séquito y se lanzaron al combate.

– ¡Preparaos! ¡A las armas! ¡Por Dios y por la Justicia! – Gritó Talia. Uno de los rivales se lazó en directo hacia Talia esgrimiendo una gran espada. No logró impactar a la inquisidora quien sin desmontar del caballo le dio un fuerte golpe con el martillo y lo lanzó por los aires. Sin embargo ocurrió algo extraño, el golpe de Talia congeló totalmente a su rival convirtiéndolo en un bloque de hielo. Cuando calló se rompió en mil pedazos. Entonces, Talia desmontó del caballo y efectuó un potente salto contra varios de sus enemigos golpeando el suelo. Al impactar el raro martillo, realizó un área circular de hielo a su alrededor que congeló parcialmente a sus rivales, enfrascándose en un feroz combate con ellos. De pronto dos saetas de origen desconocido impactaron contra Talia. Una revotó en su escudo, la otra logró atravesar su armadura y clavarse en su hombro izquierdo, pero la inquisidora hizo caso omiso y siguió luchando.

Gregor, que lo vio dio la voz de alarma. – ¡Cuidado, francotiradores en los tejados! ¡Buscadlos! ¡Buscadlos! –  Gritó furioso. A su vez, el inquisidor se estaba enfrentando a varias figuras minúsculas, que por sus grandes orejas debían de ser Munchkin. Daban vueltas y saltos por todos lados, trepando y golpeando a Gregor, pero éste se veía incapaz de impactar su maza contra los pequeños y saltarines atacantes. Junto a él estaba disparando Anais con sus pistolas a dos enemigos que abatió al instante, pero un tercero logró acercarse lo suficiente a ella como para derribarla del caballo y desarmarla. Después se enzarzaron en un combate a puñetazo limpio.

Vallen y Kaminska estaban luchando espalda contra espalda intentando repeler a sus atacantes en el otro flanco. El fallen estaba lanzando una serie de estocadas con su florete hiriendo a sus rivales con precisos golpes. Un enemigo consiguió herir a Vallen en la pierna, pero este furioso respondió atravesándole el corazón con su arma y matándole en el acto. Mientras, Kaminska lanzaba tajos en todas direcciones con sus hachas decapitando y amputando miembros a todo aquél que se cruzase en su campo de ataque.

En la retaguardia Alex y Rudolff se habían visto acorralados. Rudolff había estaba abatiendo a todo enemigo que podía con su ballesta, mientras Alex repelía con su maza de inquisidor a los atacantes que se acercasen lo suficiente. El resto de inquisidores que acompañaban a Alex se habían repartido por todo el campo de batalla para defender a la prisionera y enfrentarse a los atacantes.

Por último, Darak y Dezba tampoco se habían librado de los combates. Habían sido rodeados por cuatro enemigos, todos ellos con el rostro cubierto por las mascarillas y gafas. El primero de ellos se abalanzó contra Dezba con un machete en mano. Como le pilló de improviso logró acertar el golpe de refilón haciéndole un tajo en el hombro. –¡Muere, bastardo! – Le gritó con ansias de sangre. El hombro de Dezba empezó a sangrar a borbotones y empezó a sentir calambrazos en el brazo. Un segundo sacó tres dagas de su arnés y las lanzó contra Dezba. Dos de ellas fallaron revotando en su armadura, pero la tercera le impactó entre los pliegues de su defensa en la pantorrilla quedándose clavada y haciendo que casi perdiera el equilibrio y se cayese de su montura, pero logró mantenerse sobre su caballo. No obstante, un fuerte dolor le inundó por los tejidos desgarrados de la pierna.

Los otros dos se centraron en Darak. Uno de ellos iba armado con una pistola que disparó al Broken nada más verlo impactando la bala en su costado derecho. Darak sintió un fuerte pinchazo en el vientre a causa del impacto y vio como de la herida empezaba a salir sangre. El atacante aprovechó la confusión para cargar contra Darak, sin embargo cuando estaba a punto de llegar resbaló con un charco y calló de bruces. Pero el otro enemigo, equipado con una lanza y armadura pesada lazó una estocada que se clavó en el muslo de Darak-Han realizándole una fea y dolorosa herida que sangraba sin parar. –¡Jajaja! – Rio desquiciado – ¡Parece que esta noche voy a cenar carne piel gris!

La situación se estaba complicando por momentos, estaban todos rodeados, y las vidas de Darak-Han y Dezba peligraban. Debían enfrentarse a estos enemigos desconocidos para lograr sobrevivir, pero además debían proteger el cargamento y evitar que fuese robado.






ILYA SOKOLOF

Letheroff arqueó una ceja mientras escuchaba con curiosidad la pregunta de Ilya. – ¿Un tejado? Sea pues, tú nos cubrirás desde las alturas. – El fallen miró a la súcubo. – Lilith, querida, ¿te encargas tú de este joven?

– Sin ningún problema, Leth. –  Dijo la súcubo con voz enérgica y se acercó a Ilya. – Parece que tengo un competidor. Te advierto que nadie me ha ganado nunca, así que si te descuidas te vas a quedar sin enemigos a los que abatir, jaja. –  La súcubo rio mientras sacaba de su espalda su arco mejorado tecnológicamente para enseñárselo Ilya. – Me temo que no tendrás nada que hacer frente a esta preciosidad…

– Ya habrá otro momento para las fanfarronerías, querida. – Interrumpió Letheroff. El fallen hizo una seña a Plurgg y el Munchkin fue a una esquina donde recogió un gran cajón de madera y lo cargó cómicamente sobre su cabeza hasta el centro de la sala, donde abrió la tapa. – Estas son las gafas protectoras que os indicamos antes. Recordad, es fundamental llevarlas siempre puestas por vuestro bien, ¿de acuerdo? Además, junto a las gafas os entregaremos máscaras de gas por los contratiempos que puedan surgir. – Continuó el fallen.

Mientras, Plurgg empezó a repartir un par de gafas y una máscara de gas a los presentes. – Una para ti… Otra para ti… Ésta es perfecta para ti, ¡jijiji!... – Murmuraba mientras entregaba la mercancía a los otros mercenarios. Por fin llegó el turno de Ilya. – Y por supuesto no me podía olvidar de mi buen amigo el “Mostacho Alegre”… Aquí tienes, cuídalas bien y no las rompas, que si no te toca pagarlas, ¡jijiji! – El Munchkin alegremente entregó las gafas y de la máscara a Ilya.

Cuando todos parecían preparados para irse, Tanya se dirigió hacia su hermano. – Ten cuidado, hermano. Prométeme que volverás, ¿vale? – Aunque Tanya no acostumbraba a mostrar emociones se notaba en su tono de voz el disgusto por tener que separarse de su hermano.

– No te preocupes, pequeña, tu hermano volverá sano y salvo. Ahora es hora de que se vayan, y de que nosotros también nos marchemos. – Intentó consolarla Kuzza, mientras la agarraba del brazo la alejaba.

–  Adios, hermano… – Dijo la pequeña Tanya con algo de tristeza.

– Muy bien, si ya hemos acabado con las despedidas es hora de marcharos. – Interrumpió la emotiva separación Letheroff. – Jeff, estás tú a la cabeza, guíales, y mucha suerte en la misión. Os esperaremos al otro lado. – El joven bravucón asintió con la cabeza. –  ¡TUR À KWAL! – Gritó el fallen mientras alzaba el puño al cielo, y sus compañeros imitaron el gesto.  

Después, el fallen, la muchkin y Tanya se fueron ascendiendo por la trampilla de acceso a la sala. Una vez se habían marchado, Jeff tomó la palabra. – A ver, ahora es nuestro turno, ¡en marcha! – Jeff se dirigió a la pared y dio un puñetazo a la madera, desplomándose un muro falso que dejaba ver un tosco túnel cavado en la pared. – Es por aquí, seguidme, rápido, que no hay tiempo que perder.

El túnel, sin ningún tipo de iluminación era estrecho y angosto, por lo que el grupo solo entraba de uno en uno, y con mucha dificultad. Así, todos avanzaron durante de una hora en sepulcral silencio a excepción de los quejidos y maldiciones propinadas por uno de los mercenarios cuya oronda figura quedaba atorada cada dos por tres entre las rugosidades de la roca del estrecho pasillo subterráneo. Al cabo de un rato, el túnel parecía llegar a su fin sin mostrar ninguna salida, pero Jeff, imitando las formas en que abrió la entrada del túnel empezó a propinarle varias patadas a la piedra, y tras tres o cuatro golpes, unos ladrillos de piedra empezaron a ceder abriéndose así una obertura. La luz empezó a entrar tenuemente en el túnel junto a un repulsivo aroma fecal. Los aventureros salieron el agujero para dar a las alcantarillas de la ciudad. De nuevo, el gordo mercenario se quedó atascado a la salida y varias personas tuvieron que tirar de él para que pudiese salir. – Bien, en marcha, la salida está cerca. – Susurró Jeff, pero lo suficientemente alto para que todos le oyesen. De este modo, todos empezaron a caminar por un carril lateral por encima de las aguas fecales durante un buen rato.



Mercenario Corpulento:



Tras otra hora de caminata por las pestilentes alcantarillas llegaron a una escalera metálica en no demasiado buen estado que ascendía a la superficie. – Plurgg, sube a ver si el camino está despejado. – Le ordenó Jeff.

– ¡Sí, capitán, mi capitán! – Contestó Plurgg y alegremente subió las escaleras y corrió la tapa de la alcantarilla perdiéndose en el exterior. Los minutos en los que estuvo ausente una inquietante calma invadió a los presentes. Por fin, tras un buen rato la insoportable espera fue interrumpida desde lo alto por Plurgg, que asomaba su gran cabeza por el agujero. – ¡No hay Dragones de Viento en el Aire! ¡Subid!



Toda la comitiva ascendió por la escalera para dar lugar a un estrecho y oscuro callejón abandonado. Jeff empezó a caminar y el grupo les siguió. Cuando llegaron cerca del cruce del callejón con otra calle más grande, el guía se detuvo y empezó a dar órdenes. – Hemos llegado. Tened cuidado y no hagáis ningún ruido, ¿entendido? Vosotros esconderos en esos soportales. –  Les dijo a un grupo de mercenarios para que se resguardasen en la sobra de los pórticos de un edificio a la derecha. – Vosotros cruzad la calle y esperad allí. –  Continuó Jeff mientras señalaba un muro medio derribado. – Lilith, tú y el novato subiréis a ese tejado, desde ahí tendréis visibilidad suficiente de todo el cruce. –  Jeff se refería a Ilya, e indicaba el tejado de una casa de madera y piedra medio en ruinas situada a la izquierda. – Nosotros nos esconderemos en este otro edificio. –  Dijo el joven al resto de sus compañeros. Luego se dirigió a todos los presentes antes de que fuesen a sus posiciones. – Que nadie haga nada hasta que de yo la orden, ¿de acuerdo? No quiero que nadie la cague. ¡Venga, joder, a vuestros puestos! –  Dijo enfadado Jeff.

– ¡Venga! –  Le susurró Lilith a Ilya mientras le tiraba del brazo para que la siguiense. – En marcha, subiremos por aquí. – La súcubo se acercó a la puerta del edificio y sacó unas ganzúas para abrir la puerta. Sin demasiada dificultad abrió la cerradura y entró en el edificio. Cuando Ilya entrase, pese a estar sumida en las tinieblas, vería una casa muy descuidada, con la madera podrida y un olor espantoso dando el aspecto de estar abandonada. – ¡Tshhh! Silencio, no sabemos si está abandonada, no llamemos la atención. – Lilith empezó a caminar sigilosamente y sin hacer ningún ruido. Después empezó a subir las escaleras, pero debido al estado de la manera, chirriaba levemente a cada paso. Eso parecía angustiar por momentos a Lilith, pues temía que en caso de haber alguien les descubriera.

Cuando ya subieran al segundo piso se encontrarían con un pasillo oscuro y estrecho, y al final, una escalera de mano que ascendía al desván. Lilith continuó caminando sigilosamente, cuando de pronyo oyó un ruido. – ¡¿Quién anda ahí?! – Oyeron gritar con voz ronca los dos asaltantes. De pronto de una puerta en el pasillo salió un anciano vestido con camisón y gorro de dormir y portando un pequeño candelabro en alto. –¡Eh, vosotros, ¿qué…?!

– ¡Joder! – Dijo Lilith y en un abrir y cerrar de ojos, desenfundó su arco y una flecha atravesó la garganta del anciano, cayendo muerto en el acto y formando un gran charco de sangre. – ¡Joder, joder, joder! Dios, esperemos que no haya nadie más o estamos muertos…¡Joder! Venga, ayúdame a esconder el cuerpo. – La súcubo estaba totalmente consternada. Lilith agarró el cuerpo por las piernas y lo arrastró debajo de la cama del dormitorio por el que había salido el anciano. – Entiende esto, Ilya, no puede haber testigos. Si hubiese dado la alarma estaríamos todos muertos y toda la operación se hubiese ido a la mierda, ¿entendido? Venga, vamos, de prisa. – Lilith subió al desván, y desde allí encontró una obertura para salir al tejado. Una vez que estuviesen fuera tendrían una perspectiva de toda la zona para poder situarse lo mejor posible para su cometido. – Ten cuidado, el tejado está en mal estado y podríamos caernos. – Efectivamente, a cada paso que se diese por las tejas se oiría crujir las maderas que lo sostenían, y como empezaba a vibrar, por lo que tendrían que caminar con mucha cautela. Lilith se colocó a cubierto detrás de la gran chimenea e hizo señas a Ilya para que le siguiese. – Aquí estaremos bien protegidos y tenemos visión de toda la zona. – La súcubo se agachó a la espera de que Jeff diese la señal de ataque.

Aprovechando los minutos de espera, Lilith intentó charlar con Ilya. – Bueno, Ilya, por curiosidad, ¿cómo acabaste siendo mercenario?... – Susurró la súcubo. – Es raro encontrar mercenarios francotiradores, la mayor parte son unos brutos y salvajes que prefieren la lucha cuerpo a cuerpo. No saben apreciar la elegancia y la belleza de un disparo certero. – Dejó contestar a Ilya y continuó hablando. – Por cierto, ¿quién era la cría que llevaste a la reunión? ¿Tu hija? Nunca había visto a ninguno que llevase a su hija a los trabajos, jaja. De todas maneras no te preocupes, estará mucho mejor con Letheroff y Kuzza, ellos cuidarán bien de ella. – De repente se empezó a escuchar un ruido de casco de caballos y al final de la calle se pudo ver a un grupo armado acercándose. – Son ellos, ya vienen, atento a la señal. – La comitiva enemiga marchaba lenta, por lo que tardaron bastante en acercarse. Cuanto más cerca estaban, más fácil eran de distinguir. Eran un gran número de soldados armados que avanzaban en formación de rombo escoltando a un carromato de hierro forjado tirado por bueyes. Por su formación y su equipamiento no parecían unos simples ladrones tal y como había explicado Plurgg. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca Ilya podría apreciar que de hecho se trataban de soldados de la Inquisición.



De improviso pasó zumbando un extraño robot volador con forma de calavera y se quedó observando al grupo de mercenarios que se escondían detrás del muro, desapareciendo antes de que nadie pudiese reaccionar. – ¡Mierda, nos han descubierto! – Susurró Lilith al ver la escena. Pero los enemigos ya estaban a punto de llegar al cruce cuando por fin sonó la señal de Jeff, un potente silbido. Así empezaron a salir mercenarios de todos lados rodeando a los inquisidores y lanzándose al ataque. Un primero cargó contra el inquisidor que iba en cabeza, pero éste le repelió de un martillazo convirtiéndolo en hielo y rompiéndose al caer. – ¡¿Qué demonios es eso?! – Dijo Lilith asombrada. Luego, el inquisidor contraatacó lanzándose de un salto contra otro grupo de mercenarios y golpeando el suelo con su martillo congelando el suelo. Sin pensarlo, Lilith apuntó con su arco y disparó dos veces contra el inquisidor del martillo congelador. Una flecha rebotó en su escudo pero otra logró impactar en su hombro izquierdo quedándose clavada.

Por otro lado Plurgg y un montón de copias del mismo Munchkin estaban intentando atacar a un impresionante gigante brincando a su alrededor y esquivando sus golpes con una maza enorme. Jeff estaba corriendo hacia una inquisidora que había disparado y abatido a dos mercenarios. El joven logró derriibarla del caballo y desarmarla, enzarzándose luego en un combate a puñetazos. A Lara y a Jasmine no se las podía localizar. El resto de mercenarios estaban enzarzados en otros combates. Había una pareja de inquisidores, un hombre y una mujer, en su flanco izquierdo luchando espalda contra espalda contra unos cinco o seis mercenarios que les tenían rodeados, y otra pareja en el flanco derecho que lo estaban pasando bastante mal. Estaban rodeados por cuatro mercenarios y les estaban dando una verdadera paliza. Uno iba equipado con armadura de tela y garras, y el otro con una armadura más pesada y espada. Por último en la retaguardia, el mercenario gordo y enorme estaba cargando contra otros dos inquisidores que intentaban mantener a raya a todo el que se acercase, uno de ellos equipado con una armadura pesada de inquisidor y martillo, y el otro llevaba una armadura media y ballesta.

Ahora era el turno de Ilya. De preparar su arma, elegir a su objetivo e intentar matarlo.



FDI:


Se me olvidó hacer un resumen de la situación del combate.

El escenario es un cruce de una calle relavamente ancha, de unos 15 metros de ancho, que se cruza con un estrecho callejón sin salida de 7 metros de ancho. La calle principal va de sur a norte, y esa es la dirección que toma el convoy de inquisidores. El callejó cruza por la calle a mano derecha, es decir, por el este. Es de noche y hay luna nueva, por lo que en el callejón no hay nada de iluminación. La escasa iluminación proviene del alumbrado en mal estado de la calle principal, que no logra iluminarlo todo y deja muchas sobras y oscuros difíciles de ver.

La caravana de la inquisición se encuentra en el centro del cruce. En la parte norte a vanguardia está Talia que está enfrascada en combate con 7 mercenarios tras haber matado al mercenario que cargó contra ella. Talia recibe dos flechazos de Lilith, uno fallando y el otro clavándose en el hombro izquierdo de la inquisidora. Un poco atrás, a su izquierda está Gregor luchando contra Plurgg y sus copias, y a la derecha de gregor está Anais peleando cuerpo a cuerpo contra Jeff. En el flanco derecho, pegados a un muro de piedra medio derruido están Kaminska y Vallen luchando contra 7 mercenarios. De esos 7, uno ha muerto por la estocada de Vallen y éste está herido en la pierna. Kaminska ha matado a otro y amputado el brazo de un tercero, por lo que quedarían 5 vivos.

En la retaguardia, Rudolff ha abatido con su ballesta a 2 mercenarios, y Alex está conteniendo el ataque de otros 3. A lo lejos el mercenario gordo se prepara para cargar contra Alex.

Por el resto del campo de batalla hay repartidos un número indeterminado de inquisidores y mercenarios luchando entre sí.

Lara y Jasmine no aparecen en la escena.

Respecto al combate de Darak y Dezba, estos están situados en el flanco derecho, justo en la intersección del callejón y la calle principal. Están rodeados por cuatro enemigos. Uno ha herido a Dezba en el hombro y el otro le ha clavado un puñal en la pantorrilla. Están ahora atentos a los movimientos de Dezba. Respecto a Darak, ha sufrido un disparo en el vientre por otro mercenario, y cuando le atacaba ha caído. Ahora se encuentra boca abajo en el suelo. El cuarto inquisidor le ha clavado la lanza en el muslo a Darak y la mantiene allí sin sacarla. Teniendo en cuenta esto os toca a vosotros contraatacar. Sed conscientes también de vuestras heridas y dolores, que limitarán en parte vuestras acciones con las zonas afectadas.

En cuanto a Ilya, está subido al tejado de la casa que se encuentra haciendo chaflán en la intersección de la calle con la callejuela en la parte norte del callejón, por lo que tiene a visibilidad de toda la escena, y a tiro casi toda, con la excepción de la vanguardia, que la chimenea bloquea toda posibilidad de disparo. Esa zona solo está a tiro de Lilith.

Por último, Darak y Dezba, recordad que vais montado a caballo, por lo que tenéis que tener en cuenta las limitaciones y las ventajas que ofrece estar sobre uno. Para desmontaros tenéis que consumir una subacción.

Bueno, pues esta es la escena táctica. Teniendo en cuenta esto realizad vuestros movimientos y ataques. No olvidéis poner todas las cuestiones tácticas del combate en FDI. Buena caza.

Edición: Se me fue la cabeza disculpad. Theodor es el segundo nombre de Rudolff y puse ese en vez del primero con el que lo conocíais, ya lo he corregido para evitar confusiones.




Última edición por Maximilian Stenkerk el Miér Jul 16, 2014 10:44 pm, editado 2 veces
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Darak-Han el Miér Jul 16, 2014 8:31 am

Y allí estaba, parado en la puerta principal a espera de Talia, la única que faltaba por llegar, junto al norgon. Volteó a ver hacia la puerta, un enorme portón al que no lograba adivinar la altura en total que medía. Pasó un largo rato observándolo, admiró con deleite los detalles de su construcción, hecha en acero y piedra por partes iguales, esculturas de mártires y amenazantes gárgolas. En poco rato llegaron unos servidores, con unos hermosos sementales ya ensillados, sus pieles y sus largas crines eran plateados, dándoles un hermoso aspecto que llamó la atención. Apenas tuvo el que montaría a la par, le acarició precavidamente el lomo mientras silbaba una suave tonada. Cuando una voz melosa habló tras de él, arqueó la ceja izquierda y volteó a ver con desgano; era el fallen que estaba antes en el cónclave al que asistió un rato atrás. Lo miro fríamente y se limitó a escucharle, con su tono de voz que demostraba estar maravillado por los animales.

-Sí, muy bonitos – Se limitó a decir a las palabras del Fallen, y guardó otro largo silencio mientras el otro continuaba con su plática, comentando los sucesos de Ciudad Catedral, para terminar de derrochar sus empalagosas palabras (casi como una víbora) con un comentario racista disfrazado que Darak-Han pescó en el aire con un poco de mal humor, a pesar de estar acostumbrado a ellos.

-Sí, veréis... - Dijo luego lentamente, no le gustaba mucho salir de su silencio autoimpuesto – Es que a las excelencias humanas no les gusta mucho que uno empale al prójimo pecador, o que le saque los ojos en público. Aparte de mi especial condición racial, mi estimado Vallen. Un gusto conoceros.-Dijo respondiendo con sarcasmo a la duda del fallen en el momento en que Talia y Wakanda cruzaban los amplios pórticos y dio la orden de partida. Darak-Han montó con cierta dificultad sobre el corcel que le había sido asignado, aún resentido levemente de la pequeña golpiza recibida hacía poco rato por parte de aquéllos tres pobres diablos (y que el Señor los tuviese en su gloria, atinó a pensar).

Y así empezaron la marcha, que parecía ser larga, así que todos empezaron a matar el tiempo platicando. Todos menos él. Y al poco rato su amada calma se vio perturbada nuevamente por el fallen Vallen. Gruñó entre dientes, refunfuñó, casi hubiese hecho una pataleta en plena calle de la furia que le daba ser molestado nuevamente por aquel tipo; pero decidió callarse, mejor se dedicó a hacerse el desentendido hasta que el otro soltó nuevamente su lengua. “Así que esa es tu preocupación...” Pensó luego de un instante en el que su único ojo se inyectaba de sangre demostrando su ira.

-¿Cómo es eso? - Dijo con tono profundo y de desgano – Simplemente he seguido la misión que Dios me ha encomendado vivir. Aunque lo mismo podría preguntaros a vos, ver un Fallen sirviendo a la Santa Eclesia es algo raro de ver, normalmente sois unos pícaros ladrones... sin ofender, mi estimado Vallen. - Soltó mientras hablaba lentamente, como si fuese alguien acostumbrado a habla poco o nada durante años. - ¿Presentarme... a mí, alguien? - Preguntó luego extrañado ante las nuevas palabras de Vallen, llamando a la mujer de pelos rubios y cara de amargada (Y que posiblemente le ganaba en un concurso de caras enfadadas a él). Cuando esta se hubo acercado lo suficiente, pudo notar la tosca mueca de asco que se cruzaba en la cara de la mujer. Pobre... ella también es fea, se dijo a sí mismo mientras el fallen terminaba de hablar.

Cuando se hubo acercado lo suficiente soltó palabras que casi hacen a Darak saltarse de su caballo y liarse a golpes con ella, pero controlando su ira se contuvo lo suficiente para esconderla tras la su (poca amistosa) boca cerrada.

-Disculpad, pero estoy escuchándoos. - Dijo tajante cuando la mujer le nombró como una bestia. Si hubiese tenido oportunidad y esa mujer hubiese sido una pagana,el asunto se zanjaría con una hermosa ejecución. Le dedicó una mirada furiosa mientras la veía alejarse, se imaginaba como la halaría de las pocas greñas que tenía como pelo, la tiraría al suelo y la patearía sin misericordia, para culminar tomando la cuasi espada que había saqueado de aquél cadáver (y que de todas formas ya no le serviría), utilizándola como improvisado aparato de lobotomía, para extraer metódicamente  los ojos de Kaminska... Se valía soñar.

-Sí, lo noté. Es muy carismática – Dijo aflojando la lengua. - Pocas mujeres me habían caído tan bien. - Dijo con sarcasmo, haciendo el intento de reír, pero de su garganta no salió sino un estertoreo ronquido emulando a una persona con asma asfixiarse. Esa era su risa. - A mi parecer, siempre que uno se sienta llamado por el Señor a cumplir una misión, no importa la limitación de la condición racial, estimado Vallen. Eso, puedo deciros, es lo que me impulsó a unirme a la Orden del Sagrado Tribunal; aunque antes fui un monje en un monasterio retirado de la civilización. - Dijo recordándose su adolescencia y edad adulta temprana. - Aunque he de aceptar que no me sentí tan llamado a esta vocación sino cuando presencié a un inquisidor actuar contra unos viles herejes, fue entonces cuando pensé que el Señor me llamaba a esta vocación. ¿Qué hay acerca de vosotros, Inquisidor de Segunda, Vallen? - Dejó tiempo al otro, y al cabo del poco rato llegó Gregor a interrumpir la conversación, llevándose a Darak junto a Wakanda, quedándose a solas.

Empezó a hablar de los aspectos tácticos, al parecer a él le tocaría, junto al norgon, cuidar del flanco derecho en una formación de rombo, cuando hubo terminado de hablar, confirmó con un:
-Entendido.

Poco a poco el aburrimiento iba haciéndose más presente, Darak entonces decidió romper una parte de su personalidad y acercarse a Wakanda, procediendo con una pequeña reverencia, inclinando la cabeza, para luego hablar en voz baja.

-Debéis ser Wakanda Dezba, ¿me equivoco? Un placer conoceros. - Dijo con su normal lentitud al hablar, lo que daba tiempo a Wakanda a responder si quería – Espero poder llevarnos bien en esta misión, y poder ayudaros en caso de cualquier anormalidad, aunque deposito mi esperanza en el Señor en que no suceda nada, pero bien sabréis, sólo él conoce a la perfección sus designios. - Añadió, al poco tiempo se empezó a mostrar ante la vista el muro que protegía la ciudad, destacando a la lejanía la Puerta de la Penitencia, y cuando hubieron llegado al arco que formaba ésta, Talia comentó acerca de haber llegado a destino, mientras señalaba con el dedo al anillo exterior.

Darak achinó el ojo, intentando con su poca visibilidad y la pobre iluminación, pero le resultó difícil. No fue sino hasta poco rato luego que logró ver a un séquito embutido en armaduras, escoltando un pesado carro tirado por bestias de carga. Cuando el carro hubo llegado a donde estaban, Talia intercambió palabras amigables con el aparentemente encargado de la escolta, como si entre muchos inquisidores fuese común tratar con amistad (y si bien era así, él no estaba acostumbrado mucho al contacto amigable). Luego Talia afirmó que quería ver aquél “artefacto” que tanto esfuerzo había costado capturar. Al poco rato y tras un gran estruendo metálico, sacaron a una figura femenina con uniforme carcelario, Darak frunció el ceño al ver de lo que trataba el escándalo por el que se habían movilizado hasta allí.

Talia intercambió palabras con la prisionera, al parecer se conocían de hacía tiempo, pues hablaban casi amistosamente, hasta que la una golpeó a la otra, en un melodrama que no entendió. Al poco rato estaban nuevamente en marcha.

El trayecto fue lento, el carro viajaba a una velocidad exasperante y lenta, haciendo un silencio mortal que le llevó a recordar esa ocasión.

Mientras escudriñaba todas las esquinas, techos y demás rincones, se miraba en introspectiva en aquél bosque.

Hacía frío. Era de noche, caía nieve como suele suceder en aquellos parajes cercanos a Todheim. Darak-Han cargaba un pesado fardo de leña a su espalda, caminando pendiente arriba hacia su ermita, lugar de retiro donde ya llevaba varios años en contacto con la naturaleza. Aullidos resonaban en el fondo, como una orquesta espectral que tramaba alguna diablura típica de esos cánidos astutos y letales. Pero Darak se preocupaba poco o nada por ellos, puesto que mantenían las distancias con él siempre que fuese posible, a no ser que quisiesen ser la cena del pesado Broken que se trasladaba como Pedro por su casa en los bosques y montañas.

El vaho que exhalaba de su boca, mientras jadeaba cuesta arriba. De pronto, una figura enorme, peluda, peligrosa se atravesó en su camino. Una jauría de lobos la había precedido momentos antes, corriendo desesperados frente a él, que vio atónito con ambos ojos a aquella bestialidad andante. Un potente lobo huargo, una bestia de músculos y colmillos que lo dejó paralizado por unos instantes.

Dejó caer la leña al suelo, desparramándose en un puñado por el suelo. El huargo se limitó por un momento a rodearlo, el ambiente se había calmado y daba paso al leve susurro del viento, mientras ambos se miraban fijamente; el miedo se respiraba en el aire.

La bestia dio el primer paso, se abalanzó pesadamente sobre él, tacleándolo con su pesado cuerpo y haciéndolo rodar media cuesta, hasta que se agarró a una raíz y pudo detener su caída. El animal no tardó en darle alcance, y con su pesada zarpa rasgó la cara de Darak, el cual berreó de dolor al sentir las garras del animal vaciarle el ojo y dejarle además una hendidura profunda que atravesaba verticalmente su cara. El dolor era inmenso, sentía que su vida podría acabar allí, siendo devorado por ese animal. Pero fue una extraña inyección de adrenalina la que le impulsó a seguir vivo. Con la vista borrosa golpeó duramente la cara del animal, aprovechando esa distracción para levantarse y treparse por el lomo de la bestia, agarrándola por el pescuezo en un duro agarre hasta que la hubo asfixiado.

Volvió a la realidad cuando Anais dio la señal de alerta. Un fuerte silbido resonó, y posiblemente decenas de personas salieron de entre la oscuridad, llevando máscaras de gas y gafas extrañas. Sin tiempo a nada comenzó la lucha. Se vio enfrascado en un caos que ya había vivido varias veces, pero como el caos que era aquella refriega, no podía saber de donde venía cada golpe que recibiría. Fue entonces cuando se vio rodeado, junto a Wakanda, de cuatro enemigos. Uno de ellos le disparó, impactando su costado derecho y haciéndolo berrear de ira, pero cuando se hubo sobrepuesto al dolor resbaló y calló pesadamente al suelo, pero otro no desaprovechó la situación y clavó su lanza en el muslo de Darak, ante esto no pudo hacer más que soltar un sonoro grito de furia y dolor, mientras se reía el susodicho.

-¡Te voy a hacer reír a base de tortura! - Gritó luego, mientras hacía el sacrificio de tomar la lanza y desmontar del caballo, a fuerza de clavarla más en su muslo de forma dolorosa se plantó frente al otro, y sacando de su bolsillo trasero la espada corta del agente inquisitorial de hacía varias horas, apuñaló con dureza en dirección del cuello, en una hendidura de la armadura. Volteó a ver a Wakanda y estaba en similares situaciones. Eso no pintaba mejorar.

FDI:
Casi cuatro páginas, alá.

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Desmontar + apuñalar al de la lanza en el cuello.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Dezba Wakanda el Miér Jul 16, 2014 11:35 am

Después de aquella reunión, Talia volvió a requerir de "mis servicios" y caminé junto a ella por un largo pasillo. A mitad del paseo, la inquisidora me confesó lo que yo ya temía. Estaba sólo en lo que respectaba a Munch. Y seguramente Munch no me ofrecería mucho apoyo si le confesaba cómo había acabado allí.
Pero no todo era negativo. Las heridas y golpes se podrían explicar gracias a mi nuevo encargo. Así que por el momento no iba a preocuparme de ello, ya tendría tiempo de pensar en aquel problema cuando resolviera el siguiente.

-Soy oriundo de la Jungla Esmeralda. Es curioso, puesto que hasta hace quince años vestía en taparrabos. Y así habría seguido de no ser por Zeo, mi mentor, un viejo inquisidor que vino a nuestra tribu buscando información acerca de un artefacto. Pero encontró algo mucho mejor, a mí. Has de saber, y no lo digo con soberbia, que yo había accedido al "trono" de aquella pequeña civilización tribal apenas a mis quince años. Zeo vio potencial en mí y decidió "acogerme" bajo su tutela. Yo, un joven ávido de conocimientos y aventuras, no opuse resistencia.


-En cuanto a mi entrada en la Inquisición, no es demasiado misteriosa. Supongo que habrás oído hablar del Genocida Tribal.-dije, esperando su respuesta.-Pues ese soy yo. Aprendí rápido a vivir en la "civilización" y para cuando me quise dar cuenta estaba matando a los que hacía años habían sido mis congéneres debido a su herejía. Después fui ascendido de grado y se me otorgó potestad sobre un amplio distrito de Ojo de Dioses, en el cual logré reducir bastante la tasa de criminalidad y contrabando a la vez que mantenía mi cabeza en su sitio. Un gran logro. Y en cuanto a los motivos por los que estoy aquí, sabes tanto como yo. Munch me hizo llamar y lo demás es historia. De hecho, ni siquiera hace veinticuatro horas de mi estancia aquí, y ya he recibido más golpes y amenazas que en toda mi estancia en Ojo de Dioses. Curioso cuanto menos.  Ale, ya tienes toda mi biografía completa, mucho más información de lo que en tus archivos figura. Como verás, soy una de las pocas personas en esta sede que no tiene nada que ocultar.

Dije eso sin ocultar mi resentimiento. La verdad es que estaba harto de la situación, y que aquella perra insinuara que iba a "buscarme en sus archivos" no me sentó bien en absoluto. Pero luego la zorra de Talia lo culminó llamando perro.

Gracias a Dios logré contenerme. "Los perros muerden, zorra, espero que no se te olvide." Fue entonces cuando la que posiblemente era la persona que mejor me había caído de toda la sala se reveló ante mí como una "antigua conocida" y me preguntó acerca de mis motivos para abandonar Ojo de Dioses.

-Vaya, vaya, vaya. ¿Y qué tal le ha ido a mi viejo amigo el camello?-dije, también susurrando. Una vez me respondió, seguí la conversación y acabé tomando el cigarro que me ofrecía. Me acerqué lentamente a ella con el cigarro en la boca, mirándola a los ojos y esperando que me encendiese el cigarro. Una vez lo hizo, respondí a sus preguntas acerca de mis traslado.


-No te falta razón. En Ojo de Dioses lo tenía todo. Pero al final uno se acaba cansando de ser el rey entre mendigos. No sé si me entiendes. En Ojo de Dioses estaba estancado, no tenía la más mínima posibilidad de ascenso. No me malinterpretes, aquello sí que era vida. Y le acabe cogiendo cariño a la zona. Los prostíbulos, los yonquis y las redadas acaban teniendo su encanto cuando todo el mundo está dispuesto a hacer lo que tu digas. A tumbarse en el suelo y rodar porque tu se lo ordenes.

Pero necesitaba cambiar de aires. Y aquí estoy, comandado por la inquisidora de primer grado Talia Ashlyn, para demostrar mi valía. Quien iba a decir que el Genocida Tribal acabaría acatando las órdenes de un superior inmediato, eh? Pues la vida da muchas vueltas, querida, y si no mírate a ti.


Después de aquel repentino encuentro, el hombre al que la propia Talia había llamado "El Misionero" nos llamó a mí y al broken llamado Darak para comunicarnos que seriamos compañeros.

"Bien, este tipo tiene pinta de ser un jodido armario. Además, todavía me queda un último as en la manga, pero algo me dice que voy a tener que utilizarlo para salir vivo de aquí. Al menos es el patrón que se ha seguido durante las últimas horas."

Cuando nos dejaron solos aproveché para presentarme a aquel fortachón. Al fin y al cabo en ese momento si que era menester que el tipo que me iba a cubrir la espalda y yo adquiriésemos cierto grado de confianza mutua.

-Encantado. Si no he entendido mal tú te llamas Darak. Es un bonito nombre. Dime, ¿tiene algún significado en especial? Y si, esperemos que Dios nos dé... fuerza para afrontar nuestra tarea.


Ese tipo me daba mala espina. Ninguna fe ciega solía traer nada bueno, y mucho menos si esta se basaba en un Dios que ni siquiera había sabido "cortar su propio césped".

Después de finalizar la conversación nos topamos con una curiosa escena. Parece ser que al final todo lo que teníamos que trasladar era una simple prisionera. O no tan simple, al fin y al cabo. Cuando Talia insistió tanto en verla me di cuenta de que aquella mujer atemorizaba a los soldados, e incluso pude discernir que también a nuestra dama de hierro.

"Vaya, vaya. Así que este es el trofeo de la señorita Ashlyn."

Además, aquellas dos se conocían de antes. La mujer del velo mencionó algo de los pecados, una información que, por parcial que fuera, me molesté en guardar para un futuro. Si tenía la oportunidad, Talia iba a revivir esos pecados una y otra y otra y otra vez. Agónicamente, hasta su silencioso final.
Sacudí la cabeza. No tenía que dejarme dominar por mi sed de sangre. Aquella situación en la que me encontraba, tan precaria en apariencia, podía tener un giro de ciento ochenta grados. Solo tenía que presionar los botones adecuados...... y encontrar dichos botones. De todos modos, aquel no era el momento ni el lugar de las intrigas.

Si mi intuición no mentía, iba a tener mucho tiempo para romperme la cabeza con esos asuntos si lograba salir vivo de allí. Y lo que siguió a aquella escena redujo mis posibilidades de conseguir esto último. Una vez Anais gritó me temí lo peor, y de hecho fue lo que sucedió. No obstante, me permití el lujo de ver como Talia convertía a un enemigo en hielo... con el mismo martillo con el cual me había golpeado a mí.
Un escalofrío recorrió mi columna vertebral y fue entonces cuando todo empezó a ir de mal en peor. Unas flechas impactaron en el hombro de Talia, lo cual tampoco me importaba demasiado. Gregor, por su parte, estaba luchando, en una escena pseudo-cómica, con unos minúsculos enemigos que no le permitían encajar un solo golpe.

En cuanto a Anais, la muchacha me sorprendió al derrotar a dos de sus enemigos de un tiro respectivo a cada uno, y luego comenzó a luchar a puñetazos con el restante. Los demás me importaban tan poco que ni me digné en comprobar su situación. Y tampoco habría tenido tiempo, puesto que en apenas diez segundos acabé siendo acuchillado dos veces por dos enemigos mientras mi compañero era atacado a su vez por los dos restantes.

-¡Hijoputa!-mascullé, intentando dominar a mi encabritado corcel.

No era lo que se decía un maestro en el arte de la espada, y seguramente tendría una habilidad menor o igual a cualquiera de esos mercenarios. Y eso en pleno estado de forma. Tras un largo viaje en barco, una tortura, un martillazo y dos o tres cuchilladas muchas de mis capacidades habían sido mermadas.
Pero no todas. Mi control sobre mi fragmento aun seguía intacto. Y aunque quería guardármelo para algo más útil que confundir a un par de mercenarios. Pero las cosas no siempre salen como te las esperas, y menos a alguien con tan mala estrella como soy yo. Así que decidí darme prisa y leer el pensamiento de mi atacante mas cercano.

Meterme en los pensamientos de aquel bastardo esperando encontrar el nombre de uno de sus compinches era como tirar una moneda a un pozo de lava esperando que cayese de canto. Pero no me quedaba otra opción. Era eso o arriesgarme a huir y ser disparado.
Si conseguía el nombre de uno de los mercenarios, entraría en el reino de la memoria de mi enemigo más cercano e introduciría un recuerdo en el cual la X sustituiría a dicho nombre.

"En los momentos previos a la operación:

-¿Que has descubierto?-dijo una voz conocida.¿Y por qué has pedido que no llamáramos a X?

-Van a escoltar el cargamento, y han comprado a X. No podéis matarlo ahora, puesto que lleva un dispositivo de pulsaciones. Si ese dispositivo se apaga, la Inquisición se dará cuenta de que algo va mal.-
dije.

-¿Entonces qué sugieres?

-Que lo matéis nada más entréis en combate. El hará ver que está con vosotros, atacará a los eclesiásticos, incluso puede que mate a más de uno. Pero es todo fachada. En caso de que venzáis, tiene instrucciones de seguir comunicando vuestra posición a la Eclesia para que estos organicen un asalto contra vosotros. Y en caso de que caigáis derrotados, testificará contra vosotros y él no será acusado de ningún cargo, ni sometido a tortura. De hecho, ellos dejarán que X torture a uno de vosotros, a su elección.


-¿Y tú que harás?

-Lo mismo que X, pero a la inversa. Puede que os ataque, aunque procuraré que los daños no sean mortales. Y vosotros también deberéis cuidaros de que yo no resulte muerto. A cambio, si veo que el combate se inclina hacia los inquisidores liberaré el cargamento aprovechando la confusión. Es un trato.


-Trato hecho."


De lo contrario, estaría jodido. Pues no sólo habría desperdiciado mis dos grandes bazas para nada, sino que no me quedaría tiempo para esquivar otro posible golpe. Y esta vez podría ser mortal. Mientras todo esto pasaba, un terrible dolor recorría cada parte de mi cuerpo y empezaba a marearme. Si, desde luego aquella no era la mejor de las situaciones. Si al menos ese crio no me hubiera hecho desperdiciar mis energias con él para nada podría atemorizar a esos guardias, hacerles creer que mi caballo era una bestia, algo así...

Pero en ese estado, sólo me quedaba confiar en que, si todavía nos quedaba algún Dios al que rezar, éste se fijara en un pobre indio que las estaba pasando canutas en ese momento. De momento, si no lograba encontrar un nombre aprovecharía la cercanía a mi enemigo para espolear el caballo y su dirección... y rezar para nos ser acuchillado.

FDI:

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Leer el pensamiento al enemigo más cercano + Hackeo Mental (si logro encontrar un nombre) o Espolear el caballo hacia el enemigo más cercano(si no lo logro)

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Jue Jul 17, 2014 3:28 am

Agitación, una leve retrospectiva a todo lo sucedido en ese día, pocas horas antes parecía uno de los más calmados y aburridos. Uno está en la taberna, quejándose de su sino y bebiendo como un desgraciado, lo que hace más daño a los bolsillos que al hígado, a corto plazo. Y mientras uno está en esa espiral depresiva de culpabilidad y estragos emocionales al ver que no podrás mantener las dos bocas que están a tu cargo, la tuya y la de tu hermana pequeña; aparece el príncipe azul que te solventará la vida durante unas semanas más por poco esfuerzo. Craso error de creer que todo se quedaría apacible cuando la mala estrella te persigue desde hace ya mucho rato.

Un salto temporal a unos minutos luego, estás en una revuelta de bar de mala calaña, tu príncipe azul dejó sin pagar la cuenta, y tú, con tu humilde carisma de símbolo sexual tratas de convencer al tabernero de te perdone la cuenta, por que ese dinero te dolerá y es mejor ahorrar... la crisis es dura. Y cuando todo pinta, bien, confiando en tu sonrisa picaresca y perfecta, empieza el revuelo de violencia que tanto querías evitar, el tipo casi te parte la panza de un tajo, decapita a otro más y se arma el infierno en vida. ¡Pero si todo parecía perfecto para un día normal! Te dan un potente golpe y casi te noquean, las gafas casi se rompen si no es por que de milagro se han salvado. A priori uno quería guardarse el dinero para una semana más de comida y termina así; dolorido y sangrando.

Esquivando golpes in extremis uno logra salvar la vida escapando de ese pequeño infierno, a costa de heridas en los brazo y un tobillo torcido. Entonces uno saca el reloj inexistente, y nota que ya está tarde para su cita laboral, que no tiene ni cinco minutos para su cigarrillo y que además, en vez de caminar cojea de forma muy mala, pero uno se sobrepone y sigue caminando, hasta llegar al cabo de un doloroso rato hasta el lugar de la cita, el cuál no resulta ser otro que un almacén de mala muerte, en condiciones muy precarias, pasas a la oficina del jefe, que es un sótano muy bien disimulado, donde hay otros matones con apariencia peligrosa, y allí termina el recuento rápido de los sucesos, ahora es cuando me quitaba las gafas de sol, mientras escuchaba la respuesta del viejo Fallen, al parecer positiva y que me daba un mejor respiro, un plus de oportunidades de sobrevivir nunca viene mal.

Ahora contaría con el apoyo de aquella súcubo, de nombre Lilith, la cual también tenía pinta de ser hábil tiradora, me gustaba eso, me gustaba, ahora aparte, otro plus a mi cuenta de supervivencia, que parecía agotarse de créditos poco a poco. Letheroff interrumpió el discurso de Lilith, y mandó traer los utensilios a ocupar con Plurgg. Unas pocas recomendaciones que preferí tomar al pie de la letra y me coloqué aquélla máscara y gafas extrañas, en reemplazo de las de sol que coloqué sobre la cabeza de Tanya, mientras me agachaba a abrazarla en una mini despedida.

-Volveré, lo prometo.- Dije con pesar, aun seguía reacio a separarla de mi vista protectora, pero era ciertamente mejor a ver atrocidades esperpénticas de lo que podría ocurrir, y aun mejor era eso a que sufriese daños por alguna causa estando a mi par. Prefería eso, sí, aunque no me gustase.

Letheroff volvió a hablar, el tipo con mala pinta de delincuente, estaría a cargo, y mientras la munchkin y el anciano fallen se iban junto a Tanya a un lugar mucho más seguro, el otro golpeaba la pared de madera y daba paso a un túnel oscuro que parecía nuestra única vía al lugar que sería nuestro destino. Entramos todos en fila india, era oscuro y no se escuchaba ni se veía nada, salvo los exabruptos que gritaba un tío gordo que se atascaba cada dos por tres en las irregularidades de las paredes. No supe cuanto tiempo habría pasado, pero mi vista me dejaba discernir la sombra del que iba delante con algo de esfuerzo. Cuando ya hubo pasado un rato, paramos en seco, el mismo procedimiento de la vez anterior, con un poco de dificultad, y salimos a una tubería que apestaba de manera horrible a heces fecales.

-¡Menudo olorcito! - Solté apenas salí, con ansías de quitarme la máscara y taparme directamente la nariz, aunque me contuve de hacer esa locura. Era tiempo de irse preparando, y mientras el gordo de atrás se quedaba atascado al salir, yo aproveché a desenfundar el arco de su estuche. Caminamos otro rato más, soportando las repulsivas ganas de excretar mediante la vía del vómito todo el contenido de nuestras barrigas por causa de las fétidas aguas que corrían a la par nuestra, hasta que llegamos a una escalera metálica, por la que subió Plurgg a echar una mirada por unos minutos, o quizás unas horas, lo que era cierto es que el silencio se volvió penetrante, y daba una sensación de nerviosismo. De seguro muchos además de mí sudamos la gota gorda durante esos instantes, hasta que volvió a asomar una enorme cabeza por el agujero dando el banderillazo de salida.

¿Cómo me había envuelto en esto? De la nada a estar luego en una alcantarilla. De seguro esta sería una de esas anécdotas divertidas de contarle a los nietos en un futuro lejano, mientras estás minusválido en la cama. Bah, desvaríos de vejez fuera, que aun no estoy en esas. Al subir todos a la calle, y respirar una atmósfera menos asquerosa, procedió Jeff a dar las ordenes, y cuando vine a ver Lilith me tironeaba del brazo para que la siguiese, para mi mala suerte la fuerza de las súcubos no es de menospreciarse, y por poco tropiezo cuando me tironeó, pero logré recuperar el equilibrio y seguirla en silencio hasta la puerta de un edificio, donde sacó unas ganzúas y abrió la puerta ante mis ojos asombrados, sin mucha dificultad, de seguro debería de tener una maña enorme en esos menesteres para lograr abrirla en un santiamén. Y si eso me dejó impresionado, cuando entré, tras ella, una casa muy descuidada y con un olor espantoso, como de humedad y algo podrido me golpeó.

-Por la mierda, ni hemos salido un rato de las alcantarillas y nos topamos con esto. - Susurré, pero me calló, mientras empezamos a caminar sigilosamente y subir las escaleras con mucho cuidado. Paso a paso, paso a paso, paso a... La madera en muy mal estado rechinaba y crujía ante nuestro peso, y el de ella debería ser el doble que el mío. Paso a paso, paso a paso. Los nervios aumentaban a cada instante, arco en la mano derecha y apoyando la palma de la mano izquierda en la pared, para tomar un punto de apoyo y distribuir mi peso más equitativamente, intentando no hacer ruido.

Llegamos al segundo piso, un pasillo oscuro nos dio la bienvenida, al final una escalera de mano que nos daba el paso libre al lugar que nos serviría para nuestros propósitos. Ella continuó caminando sigilosamente, mientras yo me quedaba unos pasos atrás de ella, y en un instante, un ruido cruzó el aire y llegó a nuestros oídos, un grito. Alerta volteé a ver y de una de las puertas del pasillo salió un viejecillo, vestido con sus harapos para dormir y candelabro en mano. ¡Por un demonio! ¡Nos habían descubierto! Lilith sacó rápidamente su arco y una certera flecha atravesó la garganta del anciano. Cayó, muriendo de forma instantánea y dejando sobre su lecho mortuorio un charco de sangre algo grande.

-Sí, cálmate, cálmate, comprendo que estés tan nerviosa. No creo que haya alguien más... Debe ser uno de esos viejos amargados que viven solos... -  Dije intentando calmarla de su nerviosismo, mientras la ayudaba a arrastrar al muerto hacia la habitación y lo metíamos debajo de la cama. - Lo sé, son gajes del oficio... - Comenté mientras explicaba el porqué de la situación, y siguiéndola al desván, por donde encontramos una abertura para ir al tejado. Cuando salimos tuve una impresión de los alrededores, el lugar era un cruce de calles algo amplio, desde ese tejado se tenía una vista casi completa del lugar objetivo, incluso podían verse levemente las sombras de Jeff y su grupo, siluetas casi imperceptibles pero algo concisas mi ojo aguzado. Apenas pusimos un pie sobre el techo, empezó a crujir y vibrar, dando la oportunidad a que pasara por mi mente un “esto se va a destartalar”. Caminé con mucha cautela, echándole un ojo a los alrededores y buscando el mejor lugar, pero al parecer ella lo encontró antes, detrás de la gran chimenea que se alzaba sobre el área circundante y ofrecía buena protección.

Así que allí estábamos, hablando entre susurros para que corriese el tiempo, ella preguntó sobre como había llegado a ejercer este oficio tan noble y poco peligroso. No tardé mucho en contestar.

-Vivía en un pueblo de cazadores en Norksland, todo era bonito, pero mi pueblo fue atacado y saqueado por otro pueblo rival, murieron casi todos los de mi pueblo, así que decidí tomar mi dichosa venganza. Lo hermoso fue que luego tenía a las autoridades tras de mí, así que se podría decir que al plus de “payback” se me aunó una bonita recompensa por mi cabeza. - Paré un momento para tragar saliva – Y como todo lo que aprendí en mi vida fue, solamente cazar, pues no me pondría en primera fila a recibir los golpes, tengo más confianza en mi puntería que en mi fuerza. - Dije volteando a ver el arma que llevaba en mi mano de hacía rato – Y tú, ¿cómo llegó una súcubo tan linda como tú a tener la habilidad asombrosa que tienes? - Susurré un poco intentando halagarla y dándole tiempo a que siguiera hablando. - No, no es mi hija, es mi hermana menor, aunque parezca loco, no pensaba traerla conmigo, pero cierto enanito azul la lió parda en el lugar donde nos hospedábamos y tuve que huir antes de que llegasen las autoridades, así que no tuve otra opción más que traerla conmigo. Y sí, creo que está mejor con ellos que acá, exponiéndose al peligro. - Suspiré con desgana al decir lo último.

Cascos de caballo resonaron luego, y después, al fondo, al final de la calle, pude ver a un grupo armado acercándose. Se acercaban de forma lenta, pero a cada paso más perceptible. No parecían simples ladrones como Plurgg lo había mencionado, y cuando pude verlos más de cerca, noté como eran soldados inquisitoriales.

-¡Maldita sea la estampa de ese enano! ¡Son soldados inquisitoriales! ¡Y yo que pensé que era recuperar simple mercancía! - Susurré con enfado, mientras al lado pasó zumbando un robot con forma de calavera. Se quedó observando en dirección al grupo que se escondía tras la pared, y cuando reaccioné ya se había ido. ¡Nos habían descubierto! ¡Todo se podía ir al carajo! Pero en esos momentos sonó la señal con un potente silbido, y todos procedieron a la carga. Mientras uno se lanzó contra el inquisidor que iba de frente y terminó hecho pedazos de hielo. Quedé boquiabierto al ver eso, y aun más abrí la boca al ver la habilidad de combate de ese, suspiré con alivio de estar en esa posición ventajosa.

Lilith procedió a disparar dos flechas contra el del martillo que congelaba, acertando una con éxito, aunque el desgraciado simplemente lo ignoró  y siguió atacando en un frenesí de furia. Tomé el panorama nuevamente, a lo lejos Plurgg y... ¿más copias de él? Se batían en combate contra un gigantón con maza – Que bien se lo monta Plurgg – Susurré, mientras tomaba mi arco y sacaba una flecha del carcaj. Sentí la poderosa magia de Juramento Impío sorber de mi energía al contacto. Otras parejas estaban dispersas, una que lo estaba pasando bastante mal – Esos no necesitan ayuda contra los inquisidores... - Y otra de una mujer y una mujer que al parecer le estaban dando mayor pelea a un grupo de cinco, a la retaguardia estaba el gordinflón cargando contra un inquisidor con una armadura pesada y un martillo, y otro con una ballesta.

No tomó mucho tiempo la decisión, mis objetivos eran primordialmente aquéllos que pareciesen peligrosos, a priori el de la ballesta, primero, y la mujer rubia o el hombre de armadura. Tomé con fuerza la flecha de su extremo, tensé el arco hasta lo máximo posible para no perder mucha potencia  a esa distancia, entrecerré el ojo izquierdo dejando a la vista la punta de la flecha, que apuntaba a la lejanía hacia el de la ballesta, inhalé, exhalé. Calmé los nervios mientras recordaba las palabras de mi padre.

Ilya, recuerda que el arco es una extensión más de tu cuerpo. Dominarlo con maestría y elegancia es una tarea de muchos años que pocas personas logran terminar – Dijo mientras tensaba el arco que el carga ahora – Si te sientes incapaz es certero que fallarás. Tu mente debe estar en blanco. - Soltó la cuerda y la flecha salió disparada, incrustándose al centro de la diana."

¡Era el momento! Solté la cuerda y la flecha salió disparada, dando vueltas y arremolinándose en dirección a la cabeza del inquisidor con ballesta, no me entretuve más, y encerrando los ojos, concentré en cuerpo y alma la imagen mental de Juramento en su forma liberada, sentí la energía drenar mientras en mi mano se notaba la transformación de arco a rifle. Cuando abrí los ojos nuevamente estaba un poco mareado, pero no era problema.

Apoyé la culata sobre mi hombro derecho, mientras veía a través de la mira en busca de mi próximo objetivo, decidí descartar nuevamente a aquellos dos que se las estaban pasando negras contra cuatro, y posé mi mirada sobre la mujer rubia y el hombre de armadura. Inhalé fuerte, la mirilla apuntaba directamente sobre la cabeza de la mujer rubia, que portaba un hacha. La trayectoria}a de desviaría varios centímetros hacia arriba si disparo a esta distancia, pensé, mientras apuntaba un poco más abajo, hacia su cuello. No tomó más tiempo, apreté el gatillo y el disparó resonó en el aire, mientras sentía perder una gran parte de mi energía.

Resonaron luego en mi cabeza las palabras que alguna vez me comentó alguien. Buena suerte. La necesitaría.


FDI:

Velocidad 1 = 2 acciones
1: Sacar de su estuche el arma + disparar una flecha hacia la cabeza de Theodor (el de la ballesta, el calvito)
2: Transformar mi arma a su forma de rifle + dispararle a Kaminska, apuntando a su cabeza igualmente.

Cambiaré el color de mis diálogos por que el anterior se confundiría con los de Lilith.


Última edición por Ilya Sokolof el Jue Jul 17, 2014 5:15 am, editado 1 vez (Razón : Tildes mal puestas.)
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Sáb Jul 19, 2014 2:55 pm




WAKANDA DEZBA Y DARAK-HAN


– ¿El Genocida Tribal? – Dijo Talia con desinterés. – No, nunca he oído hablar de eso. De todas maneras yo me ocupo de cosas mucho más importantes que lo que pase en una tribu perdida en mitad de la selva. Pero verte en vestido solo con taparrabos sí que hubiese sido digno de ver. – Concluyó Talia divertida y en tono burlesco.

– Oh, una vida apasionante sin duda. Si te portas bien y no demuestras ser un inútil quizá yo te cuente algo sobre la mía… – Dijo con sarcasmo. Luego hizo una pausa. –Así que nada que ocultar, ¿eh? – Talia no parecía sorprendida ante la chulería de Dezba. – Pues más te vale que aprendas a ocultar cosas, especialmente a Munch, por tu propio bien.


_________________________________________________________________


El fallen soltó una pequeña risotada entre dientes ante los insultos de pícaro y ladrón vertidos por Darak. – ¡Oh, mi queridísimo Darak-Han! Nada más lejos de la verdad. Además, me parece que esos hermosos cumplidos son más propios de los broken, jaja. – Rio de nuevo. – Si no recuerdo mal quien reina en el mundo del crimen no somos los fallen sino la Malevich Corps de los broken…

– Si no fuese pecado, me casaría con ella. – Dijo Vallen divertido ante el sarcasmo de Darak sobre Kaminska.

– Hermosas palabras, mi estimado compañero. – Continuó sorprendido el fallen ante el emotivo discurso de Darak sobre la igualdad racial. – Pero me temo que el mundo no funciona así. Son los humanos los que controlan la Eclesia y quienes fijan las normas y el orden, y los demás los que nos sometemos a ellas. Haríais bien en aprender eso, broken, pues con vacuos idealismos no duraréis mucho me temo, y eso sería una verdadera lástima, ¿no creéis? A fin de cuentas me quedaría sin el único broken inquisidor que conozco y eso es algo que no podemos permitir, jaja.

– ¿Oh? ¿Mi historia? Es muy larga y aburrida, no creo que os interese, pero si insistís… Seré breve. Yo era un joven y prometedor fallen de la nobleza. Disfrutaba de una buena vida. Me gustaba divertirme, y sobre todas las cosas, me apasionaba la esgrima. – Vallen señaló una hermosa espada ropera con empuñadura de oro y plata ornamentada de filigranas y piedras preciosas. – Como no era el primogénito no heredaría los títulos de la familia, pero no era algo que me preocupase. A fin de cuentas yo disfrutaba más divirtiéndome y luchando con la espada. Y la inquisición me ofrecía todo lo que buscaba, además de prestigio. Y junto a mis dotes marciales, como era de noble familia pese a ser fallen, pude ascender rápido y sin demasiados problemas por mi condición no-humana. Y eso sería todo…


_______________________________________________________________________


Darak-Han, herido con una lanza clavada en el muslo ideo un extraño plan para intentar desarmar a su enemigo cogiendo la lanza y clavándosela aún más en las carnes de su maltrecha herida. La acción le produjo un dolor inmenso a Darak mientras el asta se removía atravesando aún más tejido de su extremidad, pero inesperada la estratagema no funcionó. El enemigo se resistió a los intentos del inquisidor de arrebatarle el arma agarrándola con más fuerza tirando mientras Darak intentaba clavársela aún más empeorando las lesiones en la pierna del Broken y produciendo un dolor insoportable.

Durante el forcejeo por el control del arma, uno de los impulsos tiró de Darak y le hizo perder el equilibrio, cayendo al suelo y quedándo pierna derecha enganchada en el estribo. Así, Darak-Han acabó cayendo de cabeza al suelo y golpeándose fuertemente, produciéndose una dolorosa herida en la parte del cráneo donde recibió el impacto. El Broken se encontraba confundido por el golpe, atrapado y desarmado pues no pudo desenfundar su espada.

Darak no podía moverse y el enemigo aprovechó la situación. Sacó la lanza de su pierna mientras manaba sangre de la herida y se relamió los labios para saborear el momento. Darak estaba indefenso y su enemigo lo sabía. Agarró fuertemente la lanza y apuntó al cuello del inquisidor dispuesto a clavarle la lanza en la garganta y acabar de una vez por todas con la triste e incomprendida existencia del broken.


Dezba logró deslizarse a través de la mente del infeliz enemigo más cercano, que se trató de quién le había herido en el brazo, hasta acceder a sus más íntimos sentimientos, no sin esfuerzo. El inquisidor intentó buscar el nombre de algún desdichado compañero con el cual poder luego manipularle la mente, aunque desde luego no sería fácil pues la conexión mental fue tortuosa y la lectura de los pensamientos inconexa y sin sentido aparente. “… será su fin… sangrando sin parar… carnaza para los lobos… El otro no sabe… Jake está a punto… puta mercancía… seremos de oro, jajaj… ” Nada parecía tener sentido, pero el enemigo mencionó un nombre en sus pensamientos, Jake, ¿sería un compañero?

Dezba no podía saberlo bien, pero quizá era la oportunidad para poner en marcha su estratagema, por lo que intentó volver a conectarse a la mente de su rival esta vez para implantarle un recuerdo falso. El proceso fue mucho más duro que el anterior, costando mucho lograr adaptar las ondas mentales a las de su rival pero Wakanda continuó con él. Finalmente tras haber descifrado las ondas cerebrales, haberlas adaptado y haberse conectado al cerebro del enemigo por fin tenía acceso a su mente para poder manipularla. Sin embargo la mente del enemigo se resistía y causaba problemas por lo que Dezba no logró cambiar en su totalidad el recuerdo de su contrincante.

Dezba acabó agotado y mareado. Las náuseas le inundaban y cada vez le costaba más mantener el equilibrio. El uso continuado de los poderes de su fragmento podía ser fatal si Wakanda no se andaba con cuidado, y ya se empezaban a notar los síntomas de que el cuerpo y la mente de Dezba se estaban resintiendo. Además, la herida, todavía sangrando le comenzaba a doler cada vez más y estaba empezando a perder la sensibilidad de su brazo derecho. Si el combate duraba demasiado y no se curaba la herida pronto podría incluso llegar a perder su extremidad.

Mientras, su rival parecía confundido por los nuevos recuerdos mal implementados. Se llevaba las manos a la cabeza y parecía estar totalmente desubicado… – Yo… no sé…¿es… posible?... No… No recuerdo… – La situación parecía crítica, su enemigo parecía no reconocer el recuerdo implementado, y eso significaba que incluso podía llegar a darse cuenta de la treta de Dezba, por lo que la situación se complicaría muchísimo más para él. El compañero del enemigo que había herido a Wakanda con sus dagas voladoras parecía extrañado y dudaba si atacar a Dezba o intentar ayudar a su amigo.

Finalmente la víctima mental de Dezba pareció enderezarse y su rostro ensombrecido cambió totalmente dominado con la ira y el rencor. – Pagarás… Pagarás por ello… – Susurró, aunque Dezba fue capaz de oír lo que decía. – Sabandija de mierda, te pienso descuartizar por eso. Ahora es mi oportunidad… Jake… eres hombre muerto basura traidora. – Y así el manipulado enemigo giró y cargó a toda velocidad con su machete en el aire contra quién estaba a punto de rematar a Darak en el suelo. Debía de tratarse de Jake. El infeliz engañado saltó sobre Jake con fiereza y le rebanó el cuello de un tajo, cayendo Jake de rodillas desangrándose. Finalmente la técnica de Dezba había dado resultado. Mientras el otro enemigo todavía estaba más confundido por el repentino y misterioso arranque de ira de su compañero y no sabía cómo reaccionar. Entonces, una vez muerto, el enemigo manipulado miró a Darak, volvió a empuñar su machete con las dos manos y se dirigió al herido broken.

Justo cuando el enemigo estaba a punto de decapitar a Darak, el broken vió un resplandor metálico y la cabeza de su enemigo separándose del cuerpo. Otro inquisidor ataviado con armadura pesada y casco, de aspecto irreconocible había venido en ayuda de la pareja en el mejor momento posible. Pero no era un solo inquisidor, otros tres montados a caballo habían llegado en auxilio y habían cargado contra los otros dos mercenarios que quedaban en pie, uno muriendo de un sablazo en la espalda y el otro, que aun yacía derrumbado en el suelo intentando levantarse, aplastado por los cascos del caballo.

Entonces, el que salvó a Darak, bajó del caballo y se arrodilló ante él. – Menos mal, pensábamos que el flanco caía. – Miró su herida en el muslo. – Está muy mal y es profunda, aunque no muy grande. Unos centímetros más a un lado y te habrían cortado la femoral. Ya estarías muerto. Tengo algo de pólvora, voy a intentar cauterizarla, no es mucho pero servirá. Quién tiene peor arreglo es tu compañero. – Dijo mirando a Dezba. – Esa herida aunque no es profunda va a ser imposible cerrarla con fuego… – Entonces cogió un poco de pólvora de un saco y la esparció en la herida del broken. Luego encendió una cerilla y prendió la pólvora. El dolor fue intensísimo, Darak sentía como estaba siendo quemado vivo y percibió el repúgnate aroma a piel quemada. Aunque poco a poco fue menguando convirtiéndose en un escozor muy molesto. Al menos la herida estaba cerrada y no sangraba ya. Luego, el inquisidor ayudó a Darak a ponerse de pies. – Vamos, aún hay una batalla que ganar. – Al levantarse el dolor del costado volvió a intensificarse, uniéndose al de la pierna. Además, le costaba caminar y se veía obligado a cojear por lo que no podía ir muy rápido. Si se fijaban Dezba y Darak, el flanco derecho había sido pacificado.

De pronto, tanto Darak como Dezba oyeron un fortísimo disparo, aunque no vieron que nadie fuese abatido por él. Si se fijaban más detenidamente a parte de los inquisidores muertos que no conocían el único que había sido abatido era Rudolff, que yacía moribundo en el suelo con una flecha en el pecho. El resto seguía combatiendo, especialmente Talia que estaba cada vez más alejada y rodeada de enemigos. No podría contener a tantos enemigos juntos a la vez. La única que había cejado el combate era Kaminska que se encontraba en una extraña posición con las hachas cruzadas mirando a un tejado cercano. – ¡Francotiradores localizados! – Gritó. – ¡En ese tejado! – La inquisidora señaló al tejado del edificio que se encontraba en la parte noreste del cruce.

– ¡Francotiradores localizados! – Repitió Gregor para que todos lo oyesen mientras seguía intentando aplastar a los Munchkin. – ¡Vosotros dos! – Dijo señalando a Darak y al inquisidor que le había ayudado. – ¡Darak-Han y Dretenor, busquen el modo de ascender a ese tejado y acaben con los infieles de las alturas!

– ¡Vamos! –  Dijo Dretenor y empezó a correr buscando algún modo de subir al tejado. – Esta es la puerta de la casa, quizá podamos encontrar alguna manera de subir desde dentro. – Dijo mientras derribaba la puerta y entraba dentro.

La situación con Talia se complicaba todavía más por momentos. Estaba totalmente rodeada, y aunque había matado a más de media docena de rivales,  un nuevo enemigo, que parecía una mujer broken con armadura pesada había cargado contra ella y la había derribada del caballo. Aun así, seguía luchando sin piedad y matando a los enemigos que se acercasen a ella pero seguramente no podría resistir mucho más sin ayuda. Gregor también parecía ser consciente de ello y gritó a Dezba. – ¡Wakanda, vaya a socorrer a Ashlyn de inmediato, está en problemas! ¡Los dos que quedáis mantened la posición y asegurar el flanco! – Gritó a los otros dos inquisidores. Entonces, Gregor con una voz cavernosa y profunda empezó a entonar una inspiradora oración sagrada. – ¡Mía es la venganza y la retribución! ¡Oh, Señor! ¡Qué el impío caiga ante mi furia! ¡Qué el malvado sea aplastado por mi fe! ¡Oh, Señor! ¡Pues vos otorgáis la victoria al justo y al fiel y mía será la venganza! – Las palabras de Gregor eran absolutamente inspiradoras, y Dezba y Waka notaron como la espiritualidad y la fe que emanaban del cántico del inquisidor les inundaba y reconfortaba. Era una sensación cálida y placentera que les hacía sentirse más fuertes y valientes. Era como si el mismo Dios les abrazara y les transmitiese parte de su fuerza y cariño. Podían sentir que podrían lograr todo lo que se propusiesen. Luego, Gregor dejó de atacar a los Munchkin, cerró los ojos y se concentró tanto que parecía que estaba meditando. De pronto, con una fuerza sorprendente, giró el martillo y de un veloz golpe logró impactar a uno de los Munchkin que salió volando e impactó contra la pared cercana quedando inconsciente. Entonces, el resto de Munchkin desapareció disolviéndose en el aire en una humareda azul celeste.



ILYA SOKOLOF


– Estoy bien, estoy bien… Solo.. Es que… Joder, la cosa podría haberse ido de las manos en unos por nuestra cagada….

Una vez en el tejado, Lilith escuchó interesada la historia de Ilya. – Un justiciero vengador perseguido por la justicia, suena bien, jaja.

Luego Lilith rio divertida por los piropos de Ilya sobre su belleza. – Tú tampoco estás demasiado mal… Aunque esa cosa… – Dijo señalando al bigote. – Te hace parecer, no sé… Un poco… viejo verde, ¡jajajaja! – Bromeó la súcubo.

– En cuanto a mí, es un tanto complicado de explicar, sobre todo para los que no son demonios. En resumidas cuentas, de pequeña me metieron en el gremio de los defensores de Infernalia, y allí me entrenaron para ser una soldado, especializándome en el combate a distancia. Pero hubo unos cierto “contratiempos”, lo acabé dejando, y me fui a recorrer mundo. Luego me uní a estos “mercaderes ambulantes” y aquí estoy.
Cuando Ilya descubrió que en verdad sus enemigos formaban parte de la Inquisición y maldijo por ello, Lilith le oyó. – Sorpresa… – Dijo con tono inocentón.


_____________________________________________________________________________


El joven fracontirador estaba al acecho desde el tejado. Ya había elegido cuales serías sus víctimas. Apuntó el arco y se preparó para disparar. Al soltar la flecha notó como parte de su fuerza vital se marchaba absorbida por los poderes de Juramento Impío. La flecha salió disparada en dirección a su objetivo, un joven inquisidor de armadura negra y equipado con una ballesta con la que abatía a los compañeros mercenarios de Ilya.

Sokolof había apuntado a la cabeza del confiado inquisidor con toda la precisión de la que disponía. Pero no siempre los disparan hieren donde uno desea. Con el fragor del combate, el inquisidor y su montura estaban en constante movimiento, y lo que iba a ser un limpio disparo en la cabeza de su enemigo se desvía perforando el pulmón derecho del joven por su espalda, quien herido y vomitando sangre cayó del caballo debido al impacto del disparo. Aunque la saeta no impactó en su objetivo, consiguió abatirle, y una herida en el pulmón como esa podía llegar a ser mortal.

Tras eso, Ilya concentró toda su energía para transformar a Juramento Impío en el rifle cambiando la forma y naturaleza del arma. Luego apuntó de nuevo a la cabeza de otro objetivo, en este caso, la inquisidora de cabellos rubios y armadura pesada que masacraba a sus aliados con sus dos grandes hachas metálicas ornamentadas. Al igual que con el disparo del arco, al apretar el gatillo empezó a notar como el arma absorbía su fuerza vital para hacer el letal disparo contra su víctima saliendo la bala disparada.

Desde su visor vio como la mujer giraba y miraba directamente a los ojos de Ilya clavando sus fríos orbes oculares inquisitoriales juzgándole y examinándole, lo que le produjo un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Mientras, la inquisidora cruzó ambas hachas frente a ella preparada para el impacto e intentar desviar la bala que intentaba acabar con su vida. Es como si hubiese sentido como Juramento Impío se fijaba en ella. Pero eso no tendría que suponer un problema, pues a esa velocidad y potencia de disparo la bala podría atravesar las ornamentadas hachas e incluso la armadura de la inquisidora.

Sin embargo algo salió mal. Lo que vio Ilya fue algo muy extraño e inexplicable. En el momento del impacto con las hachas, las veloces balas simplemente se evaporaron en una pequeña bruma que se alejaba flotando, como si ni siquiera hubiesen podido llegar a rozarlas. Parecía que las hachas de la inquisidora hubiesen disipado la energía que componía la bala con su mero tacto.  Luego la mujer empezó a hacer gestos a sus compañeros junto a lo que debían de ser voces y vio otros hacían lo mismo y señalaban en dirección a Ilya. Les habían detectado.

De pronto todo fue a peor y se volvió negro. Ilya vio como un virote le perforaba el pecho por la zona de la clavícula a escasos centímetros de su cuello. Al principio el nórdico no notó nada, es como si hubiesen disparado a otra persona, pero empezó a sentirse mareado y como todo daba vueltas. Mientras luchaba por mantenerse consciente vería como el inquisidor de la ballesta al que había abatido antes yacía de rodillas echado sangre por la boca y apuntando su arma hacia Ilya, y después el inquisidor desfalleció derrumbándose sobre el suelo. Ilya empezaba a perder el control de su cuerpo y perdió el equilibrio, cayendo rodando por el tejado y soltando a Juramento Impío. – ¡Ilya! – Gritó Lilith consternada cuando vio como el herido Sokolof se precipitaba al vacío, pero en el último momento logró agarrarlo por el brazo y evitar que cayese. – ¡Ilya, resiste! – Dijo la súcubo al semiconsciente Ilya. El nórdico poco a poco empezó a recobrar la consciencia mientras le invadía un fortísimo dolor y escozor en la herida del virote. Además, mientras yacía colgado del borde del tejado vio cómo su preciado tesoro estaba a punto de caer también a la calle. Juramento Impío se había que atascado en un canalón de la culata a escasos centímetros de Ilya en un delicado equilibrio a punto de romperse que precipitaría el arma hacia la calle. – ¡Joder! ¡Ilya, no sé si podré aguantar mucho más! ¡No puedo subirte! ¡Tienes que intentar subir tú de alguna forma! – Mientras Ilya y Lilith intentaban evitar caer y que el nórdico subiese no percibían lo que estaba ocurriendo abajo ni tenían ningún control sobre la situación o lo que estaba a punto de ocurrir.




FDI:
Bueno, unas pequeñas cuestiones.

En general todos muy bien. Me han gustado los post, y que sean largos, a ver si conseguimos mantener el ritmo así porque tenéis todos muy buena calidad narrativa, y eso por supuesto se tiene en cuenta a la hora de evaluar y poner las notas.

Luego, un pequeño apunte, Ilya, procura evitar expresiones inglesas como “payback”, porque rompen con la atmósfera… Además de que no tengo ni idea de que significa XD. ¿En el contexto podría entenderse como la vuelta o castigo que recibiste por tus actos al masacrar la tribu? Bueno, da igual, la cosa es mantener la integridad lingüística y que evitéis palabras en otros idiomas (a no ser que esté argumentado narrativamente). Esto también va por Darak que en otro post creo que también usó una palabra en inglés.

Por último, Dezba, Nadine no es que lleve un “hiyab” (velo musulmán), como creo que entendiste cuando Talia hablaba de velo. Sino lo que llevaba la prisionera era un saco en la cabeza para que no viese nada, solo eso XD.

Ya te lo comenté por la chatbox, pero te lo vuelvo a comentar por aquí, Darak. En primer lugar te excediste con creces del límite de movimientos permitido, por lo que hay varias acciones que no podrás hacer, y que tendrán consecuencias. Y eso sin contar el movimiento tan raro de clavarte la lanza en la pierna todavía más, lo cual como habrás visto también a afectado a lo ocurrido después. Así que por favor evita este tipo de comportamiento suicida y ceñirte al límite de movimientos XD.

Ahora el apartado táctico.

El escenario queda así.

Talia está rodeada de más enemigos todavía, aunque haya matado a varios. Además, Jasmine ha hecho presencia y ha cargado contra Talia derribándola del caballo. Ahora Talia lucha a pie y cuerpo a cuerpo contra los mercenarios y Jasmine.

Anais y Jeff todavía siguen pegándose a puñetazos.

Gregor ha logrado golpear a Plurgg y dejarlo inconsciente, por lo que han desaparecido sus copias.


Los enemigos de Dezba y Darak han muerto. Uno ha muerto degollado por el mercenario manipulado. Los otros tres muertos por los inquisidores que han llegado en ayuda. Dezba no ha sufrido más heridas este turno, pero continua con las secuelas de la herida del anterior turno. Darak ha empeorado su herida de la pierna, y ha caído del caballo golpeándose en la cabeza y quedando atrapada su pierna. Luego Dretenor, tras haber matado junto a sus compañeros a los mercenarios ayuda a Darak curando su herida quemándola y luego suelta el pie atrapado y le ayuda a levantarse. Tras recibir las ordenes de Gregor va a la casa del tejado de Ilya y Lilith y se mete dentro de la casa.

En el tejado Ilya logra disparar a Rudolff que es herido y cae del caballo medio muerto. Luego dispara a Kaminska pero esta repele el ataque.

Tras esto, Rudolff antes de desfallecer logra disparar a Ilya una flecha en la clavícula, y hace que pierda el equilibrio y caiga rodando por el tejado quedando desarmado. Lilith le agarra de la mano, y queda colgando en el aire. Por el caos, no logra ver que ocurre en la escena, y por tanto tampoco ven como Detenor entra en la casa.

Creo que eso es todo.

Un saludo.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Dezba Wakanda el Dom Jul 20, 2014 12:48 am

A punto de vomitar, tire de mi caballo hacia atrás para que retrocediera si el plan no resultaba. Por suerte, si lo hizo, y en unos segundos mi confuso enemigo le había rebanado el cuello a el tipo que estaba a punto de darle fin a mi compañero, el cual no sólo no había ayudado a librarnos de los mercenarios, si no que estaba con el pie enganchado en su caballo y con una lanza clavada mientras se daba golpes contra el suelo.

Solo pude emitir un sonoro "Pero qué demonios" antes de que el caos se adueñara de la escena y unos inquisidores nos salvaran de una posible muerte provocada por los fallos de mi compañero. "Maldito feúcho, y yo que pensaba que con él estaría seguro.", maldije mientras éramos conducidos fuera de nuestro flanco.

Una vez allí, los inquisidores examinaron nuestras heridas. El buen Darak tan "sólo" tenía clavada una lanza, cosa no demasiado preocupante según el líder del escuadrón, tanto que pudo ser curada allí mismo. En cuanto a mí, mi herida aunque superficial era bastante más seria, y por su expresión deduje que podría despedirme de mi querida extremidad para siempre si no terminábamos pronto con aquella batalla.
Fue entonces cuando, sin venir a cuento, me paré a pensar en si alguien podía haber visto lo que había sucedido. Que un hombre que está a punto de matarte se giré, balbuceé unas palabras confusas y acabé por rajarle el cuello a su compañero no es que sea muy normal que digamos. Y si el buen Darak o nuestro salvador se habían percatado de eso podía meterme en un grave problema.

Mis sobre-estresados testículos se retrajeron, inquietos. ¿Y si lo habían visto? Mierda, lo que menos necesitaba en ese momento era un maldito juicio por herejía. ¿Y quién cojones iba a defenderme? ¿Munch, Zeo, Talia, Anais? Joder, no podía ser posible, llevaba menos de un día en aquella ciudad y ya me había pasado de todo.

La relación con Zeo era más o menos fría, pero me apoyaría frente a Munch y Talia. Estos, por su parte, no eran de confianza, en absoluto. Y la ex-traficante podría tener una sería diatriba entre traicionarme a mí y a su nueva jefa. Y seamos sinceros, ¿que había hecho yo por ella? En cambio, Talia le había conseguido el indulto.

Un disparo interrumpió mis pensamientos. Todo pasó muy rápido. Vimos a uno de nuestros compañeros, un ballestero, tirado en el suelo y con un pulmón perforado. Mientras tanto Karminska aprovechó para señalarnos a nuestros queridos francotiradores. Sin más dilación, fuimos llevados hasta Gregor. Éste mando a Darak y al inquisidor que nos había salvado a encontrar a los francotiradores mientras que a mí me destinó... a salvar a Talia. Mientras me alejaba, con un nudo en la garganta y una fuerte presión en la garganta, sin mencionar que empezaba a perder sensibilidad en mis zonas afectadas, sobretodo en el brazo, a pasos agigantados, maldije mi suerte.

"Mierda, mierda, mierda. ¿Por qué me pasa todo a mí, joder, por qué? He tenido que cometer muchos crim..."

Fue entonces cuando, arrastrándome por el campo de batalla sigilosamente, cual despojo humano, solté una leve carcajada. Era el Genocida Tribal. Había matado a mi familia a sangre fría y había jodido la mente de mi amante como un niño que aplasta una bola de plastilina.  En ese momento un extraño recuerdo cruzó mi mente cual estela.

"Era una calurosa tarde de agosto. Los demás niños estaban reunidos ejecutando sus primitivos juegos, cuyo objetivo era mejorar sus habilidades de lucha, caza y liderazgo. Yo, por mi parte, estaba en una parte alejada de la jungla junto con el Agricultor. El viejo había anunciado que se despedía definitivamente de nosotros, y que no intentásemos encontrarlo.

Por aquel entonces tendría diez u once años. El viejo acaparaba mi presencia excesivamente, mucho más que la de los otros jóvenes. En ese momento no me lo figuraba, pero pronto comprendí que era porque él sabía que me esperaba un brillante futuro. Y quería ayudarme a enfocarlo lo mejor posible.
Fue entonces cuando se detuvo, y mirándome a los ojos, como si pudiera ver dentro de mí, me dijo, con gesto solemne y mirada perdida:

-El parche es importante. Pero también lo será el martillo.... La frontera entre el bien y el mal se difumina.... Y los bellacos se transforman en salvadores, pero nunca cambia lo suficiente.... Las cosas nunca cambian, Dezba. El interior permanece.... inalterable.-
hizo una pausa.-¿Me comprendes, hijo?

Yo asentí, aunque hasta mucho después, quizás hasta que ese recuerdo no afloró de nuevo en mi mente, no comprendí del todo las palabras de ese viejo hombre."


"El parche es importante."
Era obvio que se refería a Zeo..... ¿a qué si no? En cuanto al martillo, una pista mucho más obvia, tenía dos posibles interpretaciones. Podía representar a Talia, o bien podría representar las dificultades. No olvidemos que todo ese lío empezó cuando fui participe de como Nigel acababa con la vida de aquel hombre con su martillo.

"La frontera entre el bien y el mal se difumina." Esa frase podía referirse a mis actos, o a los actos que llevaría a cabo. Mientras que la parte relativa a los bellacos y su transformación en salvadores, se podía dirigir tanto a mí como a mi cambio de situación: de cazar bellacos de Ojo de Dioses a ser introducido en las intrigas de los salvadores de Martillo de Brujas.

Y para finalizar, la parte referente a la naturaleza inalterable de las cosas.... no tenía significado directo, al menos en aquel momento. Ya podía divisar a Talia a lo lejos cuando caí en una cosa. Aquel viejo hombre.... había acertado todo. No eran predicciones muy precisas, pero tampoco demasiado obvias. Había el suficiente margen de error como para...

¿Quizás un fragmento? Era la única explicación, además también explicaría el motivo de la adoración que la tribu le profesaba. Sí, era lo único viable. Pero era imposible... un fragmento o artefacto que permitiera hacer predicciones. Había tantas variables. Mismamente, hacía unos segundos podría no haber utilizado mis poderes... y seguramente habría muerto.

O podría haberme negado a ir con Zeo, o mismamente este podría haber muerto en su trayecto por la Jungla. No era humanamente posible resistir una presión neurálgica tal... Si a mí ya me costaba acceder a unos pocos pensamientos y recuerdos, acceder a tantas posibilidades sería mucho más costoso.
El sonido de la batalla me llamó la atención. Fue entonces cuando recordé el asunto de mi actuación en el anterior enfrentamiento. Y entonces se me encendió la bombilla. Podría huir de allí e ir a contarle a Munch. Incluso podría liberar a la prisionera y hacer que Talia fracasase en su misión.

Ese habría sido un buen plan, pero no debía dejarme llevar por mis impulsos. Por varios motivos. A Munch, por muy trampero que fuera, no le agradaría que una prisionera hubiese desaparecido. Y siendo como era el maestro de la Red, no tardaría en relacionarme con el suceso. Además, mi cuerpo no estaba en condiciones para romper las cadenas de la muchacha y huir de la escena, aunque tampoco estaba para ningún tipo de batalla campal.

Por otro lado, ayudar a Talia me garantizaría un incremento de la confianza por su parte, mención aparte de la posibilidad de ser aceptado en su séquito y poder calmar la futura ira que Munch desataría sobre mi cuando se enterase de que le había delatado. Además, aprovechando la batalla podría ir sigilosamente y matar a varios enemigos por la espalda antes de que se percatasen de mi llegada. Después, por el bien de mi integridad física, confiaba en que Talia se encargara de lo demás.

Dicho y hecho, me deslicé sigilosamente a la batalla hasta acercarme lo suficiente para oír los gritos amenazantes de los agresores de Talia.

-¡Matad a esa perra!

-¡Cuidado con esa zorra congela-pelotas!

-¿Quien la violara primero? Propongo congelarle las pierna y turnarnos hasta que muera de hipotermia. Jijijijiji.

-Cállate imbécil. Conozco tipos que podrían pagar una pasta por someter a una bella inquisidora bajo el yugo del cayado de entre sus piernas......

Conforme me acercaba más pude oír otros sonidos más variopintos, procedentes del centro de la aglomeración de personas entorno a Talia.

-¡Esta armadura hace que me pique la polla!

-¡Oh Dios, me ha dado, que alguien me ayude!


-¡Oh no! ¡Mi brazo.... esa zorra ha congelado mi jodido.... Aaaaaargh!

-¡Cortadle los brazos! ¡No dejéis que use el martillo!


Finalmente llegué hasta el punto más alejado de la muchedumbre, donde un montón de mercenarios distraídos se aglomeraban para ver la batalla y esperar su turno para atacar. Desenvainé la espada y me encomendé a todos los dioses que conocía: indios, paganos y eclesiásticos. La pierna empezó a moverse ligeramente. ¿Sería aquello una mala señal?

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Darak-Han el Dom Jul 20, 2014 5:25 am

La sangre es como un carmesí líquido que mantiene vivo a todo ser viviente. Y por gracia de Dios, había creado a la humanidad y todos sus derivados como un saco de golpear sanguinolento y repleto de ella. A priori sus planes se habían trincado; él no lo hubiese querido de esa forma, pero el destino era juguetón y siempre había veces en los que se volcaba a darle una bofetada a la persona que más necesitaba de sus favores.

El dolor se percibía primero lejano, luego, más intenso, y era una extraña sensación punzante la que atravesaba su pierna, en un tironeo constante por arrebatar el arma de aquél vil infiel que había tenido la osadía de hacerle daño. Por un momento nada más, un forcejeo en vaivén, ahora yo halo, luego halas tú, nadie hala un momento, vuelvo a halar, y mientras tanto, la carne era perforada cada vez más atrozmente por aquella arma.  Y así, durante el forcejeo, Darak cayó por los costados de su montura, consternado vio con el ojo abierto de par en par como el suelo, unos segundos antes más alto, se acercaba a su cuerpo de una manera brutal. Era uno de esos deslices de mala suerte que aprovechaban a atacar a las personas, y para su bienestar ese ataque no fue sino una masacre, incluyendo visceraciones y demás vejaciones que podría sufrir su sino en mucho tiempo.  Y por lo pronto, en aquellas pocas milésimas de segundo que duró su caída, pudo ver y gritar toda clase de exabrupto que pudiese concebir en su lengua, y en todas las demás posibles, aunque las desconociese, aunque al final el dolor se demostró con un pujido.

-Uggpff – Masculló mientras su cabeza golpeaba con dureza contra el suelo. La confusión no se hizo de esperar, y apenas su cabeza logró reposar en el duro suelo, con dolor y sangre confundiéndose en una sensación de escalofrío, que le hacía dar vueltas a su visión, como en un terremoto voraz que sacudía en ese instante, y solamente para él, el mundo. Pudo ver inclusive como las estrellas se arremolinaban en una danza frenética que nunca paraba, verlas tomarse de la mano y danzar, primero en un pequeño círculo, el cual se iba haciendo de momentos más grande, otra vez más pequeño, con la luna coronándose en el centro, casi como le estuviesen rindiendo pleitesía.

Intentó moverse, pero sus nervios no respondieron más que invitándole a las arcadas del vómito, y con más dolor, esta vez centrado en su pierna, a la vez de su cabeza, y las otras pequeñas heridas y dolores que había sufrido horas antes. Dolía.

Y dolía todo. Tanto su cabeza, su nariz, su estómago, su cabeza, su espalda, su pierna, su costado. Si hubiese estado más atento incluso habría poder notado como su vida estaba cada vez más al borde del precipicio, pero su visión borrosa, que solo veía a las estrellas danzar y notar a la luna como soberana egocéntrica del firmamento, no pudo ver como la lanza se removía – con aún más dolor – de su pierna y se dirigía hacia su cuello.

El mareo se disipaba por instante, sus nervios esta vez respondieron intensificando el dolor de sus heridas, haciéndole abrir la boca  en una “sonrisa” o mueca de dolor en la que mostraba su dentadura sin ningún miramiento, mientras hacía un gesto de disgusto, arrugando la frente y tensando los músculos.

La luna seguía danzando, esta vez acompañando a sus súbditas, para él, era una de esas hermosas hierofanías que tanto gustaba de ver en soledad, y por un momento eso lo absorbió, hasta que una de las tantas voces que se confundían como lamentos espectrales, casi chillidos del inframundo – y a esto, él inclusive pensó que ya había muerto, podría decirse que por su mente pasó que el castigo divino había venido a arrollarle, lanzándole al sub-mundo de los pecadores, por no haber terminado su misión – que invadían el ambiente. Primero leves susurros, volteó la cabeza y pudo ver, no sin cierta desdén como la lanza se mantenía estática, en dirección a su cuello. Definitivamente cruzó su mente en pensamiento, mientras las estrellas se desvanecían de su vista periférica, por que había centrado su ojo carmesí en dirección de donde provenía aquél susurro, definitivamente ya me estoy muriendo...

Miró. El adversario de ese humano, que se dirigía sin piedad, arma en mano hacia Dezba, se paraba y mascullaba cosas sin sentido. Miró extrañado mientras se espabilaba de la confusión y giraba su vista en todos lados, buscando desesperadamente una forma de zafar de ese agarre que mantenía su cuerpo suspendido por la pierna. “La próxima vez juro no volver a montar un caballo en mi vida”, se dijo mientras volvía a fijar su vista en la lanza de su contrincante, tenía que procurar quitarse ese estribo de su pie, pero no pasaba por su mente ninguna idea para salvar su vida. Estaba paralizado.

El miedo inundó por una milésima de segundo su mente, hasta que los murmullos cesaron de manera abrupta, tal como habían iniciado. Pudo ver con el rabillo del ojo como el que se aprestaba a atacar a Dezba se dirigía al que le mantenía a él al borde de la muerte, de un salto apresuró la hoja de su machete a rebanar el cuello del hombre, como en un extraño ataque de furia, ¿no eran acaso compañeros? Su pensamiento se centró luego en Dezba, ¿había sido obra de él? ¿Coaccionó algo para que ese tipo se volteará en contra de sus compañeros? ¡¿Era eso posible?! No dio más vuelta al asunto, ahora el objetivo de la furia de ese hombre se centraba en él mismo.

Cuando pudo ver, el arma del hombre se dirigía rápidamente hacia su cuello, era inútil encomendarse a cuanto mártir, santo o ángel hubiese en el mundo, el acero se dirigía con un paso armonioso, como una danza fúnebre, para decapitarle, hasta que...

… Un filo metálico surcó el aire, la cabeza del enemigo se separó de su cuello, la sangre brotó a borbotones, y en su lugar apareció otro inquisidor embutido en armadura como su salvador, mientras otros dos terminaban por reducir a los otros enemigos restantes. Pudo ver al hombre bajarse de su caballo y arrodillarse a su lado a explicarle la situación acerca de la herida, cauterizarla iba a ser un proceso doloroso, pero poco le importaba con tal de terminar aquella mierda de una vez.

-Hacedlo, me siento inútil aquí en el suelo. - Dijo mientras se preparaba, poco tiempo después la pólvora colocada sobre la herida, y el fuego prendido por la cerilla le causaba un intenso dolor – ¡Ah! - Medio gritó ante aquella mini inmolación que sufría ahora. El hedor a carne quemada se prendió a su nariz, y el dolor desapareció sigilosa, pero no rápidamente, de la pierna, aunque al final terminó por ser un ardor molesto. De algo a nada miró, con agradecimiento a su salvador, mientras se trató de poner en pie, siendo ayudado por el inquisidor. El dolor de su costado terminó por convertirse otra vez en un malestar mayor, intensificándose mucho al ponerse de pie, y enciendo otra vez más el sendo escozor de la pierna. Su cabeza aun dolía.

Por lo pronto, un disparo. No vio a nadie caer abatido, pero al escrutar más el suelo vio como Theodor, el inquisidor de tercera que había estado en el cónclave, se debatía entra la vida y la muerte con una flecha incrustada en el pecho. Todo era un caos, pero logró ver como Kaminska, que se encontraba en una extraña posición con sus armas cruzadas, casi como un escudo, señalaba un tejado y gritaba que había localizado a los francotiradores. A su grito, el de Gregor se sumó, ordenándole a él y a Dretenor, el que le había salvado, el ir a neutralizarle.

-¡Entendido! - Dijo intentado correr a su actual modo, cojeando presurosamente en su intento de seguir de cerca a Dretenor. Con un poco más de esfuerzo y poniendo su voluntad a toda marcha, pudo seguirle el paso y correr disimulando un poco el dolor, aunque sus gestos faciales no decían lo mismo. Cuando estuvo a la par de Dreteneor, este tiraba la puerta y entraba. Acto seguido Darak le siguió.

Lo que encontró adentro no fue sino un golpe a sus sentidos, un extraño hedor se encontraba en la sala, con un desorden evidente, parecía una casa abandonada. Con su vista rebuscó la zona y encontró una escalera, que al parecer, daban a un segundo piso. Subió agarrándose la pierna y levantándola a cada vez que quería subir un escalón. Si de por sí eso parecía ruidoso, lo eran más sus quejido, que aunque casi entre susurros, en aquel silencio y entre el rechinar de la madera se podrían escuchar por toda la casa.
Dio de lleno en un pasillo oscuro, un pequeño candelabro relumbró en la instancia, parecía haber estado encendido momentos antes, pero se encontraba nadando en un charco de sangre recientemente derramada, la cual se movía en su rastro hacia una habitación que se encontraba con la puerta abierta. Cuando logró llegar a esa altura, cojeando, logró ver sobresalir de debajo de una cama, unas piernas humanas.

-¡Esos malditos matando gente inocente! - Rabió - ¡Juro vengar a esa pobre persona! - Dijo mientras continuaba caminando, en dirección a lo que parecía una pequeña escalera que posiblemente daba a un desván, lo que comprobó subiendo por ella, hasta dar a una habitación desordenada, que tenía una abertura hacia el tejado. “Aquí es”, se dijo en silencio, caminando hacia fuera y poniendo con cuidado su peso en el techo, el cual crujió peligrosamente, parecía que estaba a punto de quebrarse. Se quedó un momento allí, mientras buscaba con la vista a los posibles francotiradores, que menos se esperarían el haber sido descubiertos.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Dom Jul 20, 2014 6:35 am

La nada. Inconsciente.

Todo sucedió rápido, sin más miramiento sentí como si estuviese suspendido en un vacío, uno inmenso, de la nada pasamos a algo raro. Siento una especie de abertura en el pecho, de ella siento exudar un líquido frío, que recorre mi piel, casi como un pequeño riachuelo. Escucho a la lejanía mi nombre,una voz femenina me llama. ¿La muerte?


Eso me recuerda a la vez que conocí a aquel fugado de la cárcel al cual el auditor de guerra, ya casi en el patíbulo de los condenados, y aprontando a la tortura, le preguntó su último deseo.

-¿Qué quiere usted como último deseo? - Le dijo aquel hombre gordo, mientras levantaba su bastón de oro y se llevaba el pomo dorado hacia la nariz, como si quisiese oler el oro.
-Pues yo quiero dejar mi simiente antes de morir. Ya sabe. - Dijo el prisionero con tono burlesco.
-Vea pues, así será. - Dijo el auditor de guerra, e hizo pasar a sexo servidora a la celda y los dejó solos. El prisionero simplemente la apartó enfadado mientras decía:
-¡Para hijos de puta mejor se quedan estos! - Aludiendo a las autoridades.


No tiene nada que ver, pero cada vez que recuerdo a la muerte, no puedo evitar el recordar esa vez y reírme de la ocurrencia de aquel pobre diablo. Una vez más, nada, me siento casi en otro mundo, aturdido meneo la cabeza e intento recordar los sucesos anteriores.

Lilith me respondió divertida al pequeño piropo que hice acerca de su belleza, y ante el comentario acerca de esa “cosa”, osea, mi bigote, no hice más que alzar una ceja y mirarle divertido.

-¡¿Cosa?! ¡¿Viejo verde?! ¡No pensé verme tan mal, mujer! - Dije con fingido tono de sorpresa.

Salto temporal. Minutos luego, pude ver con satisfacción como mi flecha impactaba contra aquél condenado, la fuerza impregnada por Juramento Impío la hizo atravesar la armadura y hacerlo caer de su caballo, abatido, aunque no hubiese sido el tiro limpio que me esperaba, la desviación del viento y el constante movimiento del objetivo hizo que, mis cálculos, se alejasen un poco del objetivo, aunque atravesando su pecho, en  lo que a ojos vista, pude discernir como un punto crítico, quizás el pulmón.

Lo siguiente, la energía se me fue drenada, sentí como un pequeño mareo temporal se me metía a la cabeza, era la “maldición” de aquella, arma. Pero no me detuve, el tiempo es oro,  y tras haber transformado la forma primaria de aquél maldito arco, pude ver ver a través del visor a mi siguiente objetivo. Apreté el gatillo, era algo ya de costumbre, y el sentir la energía drenada (esta vez más, como podía sentir) solo entrecerré los ojos, sin quitar de mi vista a la mujer rubia que de momento, se paró, volteó a ver, y me clavaba sus ojos, fríos. Un escalofrío me sacudió, como si un espectro se me hubiese presentado, cruzó desde la nuca hasta las nalgas, era algo... raro, era casi como si me hubiese detectado, ¿o así fue?

Pude ver que la mujer cruzaba sus hachas frente a sí, como una especie de escudo – pobre ilusa – para defenderse del proyectil. Pero algo me mantenía consternado. ¿Me había detectado? ¿Sabía que estaba allí? ¡Era imposible! De repente la bala que debía impactar y derribarla se esfumó, de la nada, como si nunca hubiese existido, como si en realidad no fuese más que soplido. Y empezó lo peor.

-¡Por un demonio!
- Dije maldiciendo - ¡Nos han...! - No continué. Una sombra oscura, larga. Algo impactó mi pecho. Primeramente nada, luego... la oscuridad. Un virote atravesó el espacio, e impactó contra mí, podría decirse que me había partido en dos la clavícula. Pero nada de dolor, nada. ¿Qué era entonces? Me recordaba a la sensación de aquella tarde... cuando fuimos emboscados, cuando aquél mar de flechas mató a mis casi hermanos, cuando las flechas brotaron en oleadas oscuras de entre los árboles y se clavaban en mí.

Mareo. Oscuridad. Todo da vueltas, todo danza, todo llora, todo tiembla. El sudor frío recorre mi frente. Abro la boca en un pequeño gesto de extrañeza, inclusive pude llegar a levantar la mano izquierda, tocar levemente la punta del proyectil, y ver, a la lejanía, como al que hacía muerto de unos momentos atrás, terminaba de languidecer, apuntando su ballesta ante mí.

¡...Encontrado...! - El equilibrio, ¿dónde se había ido?

¡Se perdió! - Respondió la lógica - ¡Se fue para no volver en un rato!

El equilibrio, se había ido, el control, ¿igual?

¡Por supuesto! - Respondió otra vez la lógica...

...¡Joder!

Como un muñeco de trapo, como un maldito muñeco de trapo. Rodé, el tejado era mi nueva rampa patibularia, y yo era una bola de boliche tomando cada vez más velocidad, me esperaba el suelo, ¿en serio? ¿Así nada más? La vida era simple, no me entretuvo esa pequeña reflexión.

...¡Joder tío!

Sí, la vida era simple, una pequeña distracción. Ya me veía cayendo por el tejado, para terminar hecho un despojo de huesos rotos en el suelo. Invitaría a mi sepelio a mi padre, a mi madre, al hijo puta de Plurgg y a Lilith.

...¡Por mis bigotes!

¿Pero que sería de Tanya? ¿Estaría bien con esos? El intento de apretar las manos se volvió antagónico, y en vez de eso Juramento Impío se soltó de mi mano.


Eso me recuerda a Mikháel, ese que era el erudito de la tribu, y un gran amigo mío. Sus palabras siempre eran extrañas y casi “proféticas”, a mi parecer, aunque me parecía divertido.
-¿Entonces? ¿Qué opinas de esa? - Mi vista se posó en Sasha, a sus dieciséis años se tornaba ya en una flor de hermosura que dejaba a todos prendidos en ella.
-No lo creo...
¿Por qué?
-La bestia no se equivoca de una cifra en este libro de contabilidades sexuales.  Orinamos hijos en el cementerio. La trompeta del juicio... Bueno, no será trompeta. Una tijera de oro cortará ese chorro perenne de niños. Los hombres somos como las tripas de cerdo que el carnicero demonio rellena de carne picada para hacer embutidos. Y al sobreponerme a mí mismo para librar a cualquiera de mis intenciones, dejé una parte de mi ser sin relleno y por eso me siento vacío, intranquilo, colérico, enfermo, dado a la trampa. El hombre se rellena de mujer —carne picada— como una tripa de cerdo para estar contento. ¡Qué vulgaridad!



¿Había tenido lugar esa conversación? ¿O eran fragmentos del delirio que me aquejaban? Lo único que sé, es que estaba colgado, semi inconsciente y atontado. Lilith me sostenía del brazo, y Juramento Impío se encontraba a escasos centímetros de mí, colgando de un hilo, si caía al vacío ese sería el fin de mi utilidad.

-¡Ya! - Mascullé - ¡No me apresures aún, tengo algo más importante que recuperar! - Dije mientras dirigía mi mano hacia el rifle y lo recogía con cuidado de no tirarle. Acto seguido me intenté reponer, pero el dolor (que momentos antes se había visto imperceptible), se volvió un atronador latigazo sobre mi hombro, ardía y dolía por iguales.

-Vale, ahora intentaré subir... - Dije, mientras con la mano aventaba a Juramente hacia el tejado y lo posicionaba detrás de Lilith, para que no cayese. Apoyé mi antebrazo libre sobre el techo, que crujió condenamente, para impulsarme, mientras mis piernas ejercían de punto de apoyo en la pared. Con mucho esfuerzo subí. ¿Ahora qué? Jadeo, simplemente jadeo, el dolor es jodido y mantiene mi mente en blanco.

-Lilith... - Dije con tono de moribundo – Si sobrevivimos a esta... ¿Te parece si te invito a un café o algo? - Dije para romper el silencio que mantenía tenso todo – Pero antes debes cambiar de posición, con ese tiro creo que nos han descubierto – Jadeo un poco entre palabras – Busca otro sitio, este tejado ya no es seguro – Dije intentando apoyarme como era debido, con mis rodillas sobre el techo, para recoger a Juramento Impío nuevamente. Volví a mirar el cielo, las estrellas apuntaban a que dentro de poco rato amanecería, y eso se estaba tornando un maldito infierno.

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Miér Jul 23, 2014 8:43 pm



WAKANDA DEZBA


Dezba decidió obedecer las órdenes de Gregor e intentar ayudar a Talia. Bien podría haber cargado contra sus enemigos con el caballo, pero decidió ir sobre el caballo intentando pasar desapercibido y marchar sigilosamente para flanquear a los enemigos que estaban empezando a superar a la inquisidora. Era una táctica arriesgada sin duda, pero eso no pareció intimidar a Wakanda. Así pues, desenfundó su espada y espoleó al caballo para que empezase a avanzar

Sin embargo, el destino es a veces caprichoso, y, pese del fragor y el caos propio de las batallas y las luchas, un jinete es difícil que pase desapercibido entre un enjambre de infantes. Antes de que Dezba le diese tiempo a reaccionar estaba completamente rodeado de enemigos ávidos de sangre. El plan había fracasado.

– ¡Mirad a éste! Es nuestro, ¡a por él! – Gritó uno de los maleantes.

Un espadazo un tanto desviado voló en dirección al torso de Dezba pero la trayectoria era mala y logró esquivarlo sin problemas. No obstante el fiel corcel no tuvo tanta suerte. La espada se clavó en el lomo del animal, que se encabritó y le propinó una coz al agresor lanzándolo varios metros hacia atrás.

– ¡Cuidado con la bestia! –  Gritó otro de los enemigos. Así, aprovechado que el enemigo todavía estaba a dos patas agarró con fuerza su lanza y se la clavó en el pecho del animal, gritando éste de dolor mientras el asta le perforaba la carne y sus órganos. Otro, intentado abatir al moribundo animal, blandió su hacha y seccionó la pata trasera izquierda del caballo, cayendo éste hacia atrás con Dezba encima.

El golpe fue brutal, y del impacto que recibió contra el suelo al caer y ser aplastado por el animal notó un fortísimo dolor en el pecho y la espalda, como si se hubiesen roto varias costillas. El animal todavía seguía vivo aunque moribundo y desangrándose por las heridas y la extremidad arrancada, e intentaba zafarse sin éxito, golpeando con la pierna que le quedaba a los inconscientes enemigos que se acercasen a Dezba para intentar rematarle. Sin embargo, gracias a esos infructuosos movimientos desde el suelo, el caballo consiguió moverse lo suficiente como para dejar libre a Dezba. Finalmente, el maleante que le había cortado la pierna se acercó a la cabeza del caballo, se relamió los labios y con una sonrisa vencedora empezó a propinarle machetazo tras machetazo al cuello del pobre animal hasta lograr separar la cabeza del torso.

Mientras tanto, varios rivales rodearon a Dezba que todavía se encontraba tumbado en el suelo dolorido por las heridas de la caída. – Vaya, vaya, pero si tenemos a un inofensivo gatito llorando aquí. – Se burló uno de sus enemigos ante la patética situación de Dezba. Otros dos empezaron a propinarle patadas en la cara y en el torso. Parecía que querían disfrutar torturando al norgon antes de rematarlo.

De pronto, el dolorido Dezba notó como el aire se enfriaba por momentos, y vio pasar un enorme filo de energía congelante en forma de arco por encima de su cabeza. Sus enemigos, que estaban atareados propinando una paliza a Wakanda no lo vieron a tiempo y no pudieron reaccionar, siendo partidos en dos a la altura de la cintura quedando congeladas las dos secciones por donde había cortado el filo. Murieron en el acto, y Dezba se había salvado de milagro. De haber estado de pies él también habría muerto cortado en dos.

Segundos después notó como una mano fría y metálica le agarraba del hombro y le ayudaba a levantarse. Era Talia. Había logrado hacer una brecha en los enemigos que habían rodeado a la inquisidora hasta llegar a Dezba, y con su extraño martillo había creado un filo congelante que había matado a los agresores del norgon y le había salvado. – ¡Vamos, levanta! ¡Deja de perder el tiempo ahí tirado! ¡Esto se va a poner mucho peor!

Efectivamente la situación se puso mucho peor. De nuevo ambos inquisidores estaban totalmente rodeados por ocho enemigos y la broken de armadura pesada que había derribado antes a Talia. Dos de los enemigos cargaron contra Talia. Sin embargo la inquisidora golpeó su martillo contra el suelo, produciendo una oleada congelante que repelió a los dos atacantes y los lanzó varios metros hacia atrás. Aprovechando la confusión, la broken armada con unos puños de hierro enormes acabados en cuchillas afiladas saltó hacia Talia propinando repetidos golpes con sus puños-arma contra la inquisidora a una velocidad asombrosa. Pese a todo, Talia logró girar a tiempo e interpuso su escudo entre su atacante y ella bloqueando las ráfagas de puñetazos de la broken.

Mientras tanto, otros dos enemigos saltaron en dirección a Dezba empuñando espadas y dejando muy poco tiempo al norgon para reaccionar al ataque. Ahora era el momento de defenderse y contraatacar.




DARAK-HAN



En el otro lado del campo de batalla, Darak-Han había logrado subir al tejado del edificio siguiendo a Dretenor a través de la casa y cruzando una obertura en el desván de la vivienda. Una vez arriba, algo exhausto por la carrera y las heridas recibidas, tendría una visión total del tejado. Era un tejado con una gran inclinación y coronado en un lateral con una gran chimenea de ladrillos rotos y viejos. Junto a ella, cerca del borde del tejado vería a dos figuras de pies. Aunque también iban enmascarados y con las extrañas gafas cubriendo su rostro, Darak pudo reconocer que se trataban de un hombre y de una súcubo. El hombre, herido y con virote clavado en la clavícula llevaba equipado un moderno y peculiar rifle francotirador mientras que la súcubo llevaba equipado un arco mejorado tecnológicamente.

La pareja debió verles, pues la súcubo señaló alarmada a la pareja de inquisidores y se puso en postura defensiva. – Ahí están, yo me encargo de la súcubo, tu del moribundo, ¡hagamos conocerles el fuego de la condenación! – Gritó Dretenor mientras cargaba hacia los enemigos. Mientras corría su aliado, Darak podía oír crujir el suelo bajo sus pies. Era un lugar peligroso y habría que ir con cuidado para no hacer ceder el techo.

La súcubo reaccionó avanzando también contra Dretenor mientras apuntaba con su arco. Luego disparó una flecha que se clavó en el hombro del inquisidor atravesando su armadura, y luego otra que se clavó en el estómago, pero Dretenor no se inmutó y continuó su carga, alcanzando a la súcubo y propinándole un martillazo en el costado que la lanzó por los aires empotrándose contra la chimenea. Entonces el inquisidor se dirigió hacia ella, que levantándose desenfundó dos dagas y se enzarzó en un combate cuerpo a cuerpo con Dretenor.

Todo había ocurrido muy rápido y no le había dado tiempo a reaccionar a Darak que todavía estaba agotado. De igual manera, el otro enemigo tampoco había tenido oportunidad de hacer nada y se encontraba mirando la escena. Quizá ésta fuese la oportunidad de Darak de cargar contra su enemigo e intentar acabar con él ahora que se encontraba solo.



ILYA SOKOLOF



Ilya logró agarrar a Juramento Impío y trepar por la pared con ayuda de Lilith aunque fue una ascensión muy complicada y estuvo a punto de caer varias veces al abismo. Una vez arriba se encontraba totalmente exhausto y dolorido, pues aún tenía clavado el virote en la clavícula. Y pese a todo aún tenía ánimos para coquetear con la súcubo.

– ¡Pues claro que sobreviviremos, no digas tonterías! – Contestó Lilith. – Y ahora preocúpate de la operación, ya habrá otra ocasión para cafés. A ver, déjame ver la herida. – La súcubo se acercó a Ilya y examinó detenidamente la herida unos segundos. –Uff, tiene mal aspecto. El virote debía de estar envenenado. La herida está llena de ampollas y rezuma una especie de pus asqueroso. No sé si… – De pronto sonaron unos crujidos fuertes a lo lejos y Lilith paró de hablar para mirar. – Tenemos compañía. – Dijo mientras señalaba en dirección por donde habían subido antes. Si Ilya miraba vería a dos grandes y siniestras figuras. Uno iba ataviado con armadura pesada y un enorme martillo de guerra, mientras el otro era una figura algo más baja pero igual de fuerte vestido con una armadura de tela.

– ¡Joder! ¡Qué putada! – Maldijo Lilith. – Encima no tenemos por donde escapar, estamos rodeados. Tocará luchar… – La súcubo preparó su arco. De pronto, el inquisidor de armadura pesada empezó a correr en dirección a la pareja de tiradores esgrimiendo su pesado martillo. – ¡Mierda! ¡Aquí vienen! Yo me encargo de éste, tú del otro. – Entonces empezó a caminar hacia su enemigo y tensó el arco soltando una flecha que atravesó la armadura de su rival y se clavó en el hombro. Lilith repitió la acción, saliendo volando otra flecha que se clavó en la zona del estómago del inquisidor. Sin embargo éste no parecía detener y llegó a la altura de Lilith, propinándole un fortísimo martillazo en el costado que la lanzó por los aires y se empotró contra la chimenea. Luego el inquisidor se dirigió a ella para rematarla, pero aunque herida, logró ponerse en pie, desenfundó dos dagas y se enzarzó en un combate cuerpo a cuerpo contra el inquisidor.

Ilya debido a sus heridas apenas podía mover y no le dio tiempo a reaccionar pues todo había ocurrido muy rápido. Y lo mismo parecía ocurrirle al otro inquisidor. Ahora era el turno de Ilya para reaccionar, bien obedeciendo las órdenes de Lilith e ir a por el inquisidor de armadura de tela o bien intentar ayudarla, aunque esto sería muy peligroso pues en el forcejeo entre el inquisidor y la súcubo podría disparar sin querer a Lilith. Fuese lo que fuese a hacer tendría que hacerlo rápido.



FDI:

Cuestiones técnicas. Debido al fragor de la batalla y que todos estáis muy atareados no tenéis visión de las escena de combate por lo que no sabéis que están haciendo los demás. En cuanto a lo que veis.

Dezba, tú estabas rodeado por ocho enemigos y por la broken. Dos de ellos los ha matado Talia, y está ahora enzarzada en combate con Jasmine. Otros dos han saltado en tu dirección para matarte con la espada, pero puedes reaccionar a su ataque. El resto permanece expectante.

En cuanto a Darak e Ilya. Estáis en el tejado. Tened en cuenta que es un tejado bastante inclinado y que estáis en un lateral. Lilith y Detenor están luchando cuerpo a cuerpo en el mismo lateral del tejado pero en una sección más alta, próxima a la chimenea. Vosotros dos estáis a unos 8-9 metros de distancia. Ahora sois libres de mataros XD.

A ver, unos pequeños consejos. Estad atentos a todos los detalles y recordad lo que habéis hecho o no en otros turnos para no meter la pata como le ha pasado a Dezba, que ha intentado ir en sigilo mientras montaba a caballo. Y sobre todo estad también atentos a los detalles para no inventaros cosas como también le ha ocurrido a Dezba… En primer lugar, Dretenor solo examina a Darak, no a ti, Dezba, y lo que dice se lo dice solo a Darak. Luego, Gregor os grita desde su posición, no os hace llamar para que abandonéis el flanco y acudáis a vuestra posición. Y Darak, desde tu posición caído en el suelo de un costado del caballo, con una herida en la cabeza y sin demasiada visión de la escena de Dezba no sé si te habrías dado cuenta de lo ocurrido ni si quiera si ese era el que estaba atacando a Dezba antes o no… XD

De nuevo os repito que estéis atentos a los detalles, porque me veo futuros errores debido a esto que conllevan penalizaciones, tanto narrativas, como el caballo de Dezba, como luego a la hora de puntuar XD.


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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Jue Jul 24, 2014 3:43 am

El dolor me recorre enteramente. Y a pesar de estar localizado con mayor fuerza en la zona del hombro, poco a poco la sensación se expandía, alcanzando los lugares aledaños a la herida de primero, y luego un poco hasta el brazo y cuello. Lo que si era cierto, es que dolía como mil infiernos, y los comentarios de Lilith no me dieron mucho animo.

-¡Eso no me da ánimos! - De pronto, unos crujidos se escucharon a lo lejos, eran los del tejados cuando alguien se paraba sobre él, esto me ponía aun más los pelos de punta que el saber si el virote estaba envenenado o no, aunque de por sí la situación ya era lo suficientemente jodida como para mejorar de forma esporádica, aunque yo hubiese querido eso. Lilith paró de hablar, y señaló las visitas que ya esperaba yo de hacía un rato. Y para mi disgusto esto suponía luchar a una distancia no tan agradable para mí.

-¡Hoy es de esos días no tan agradables, se ve a leguas! -  Dije cuando volteé a ver a los “visitantes”, un hombre alto y fornido en armadura, y otro un poco más bajo, pero igual de imponente en ropajes de tela. ¡Eran unas bestias enormes que de seguro nos destrozarían.

Eso era una putada. Ciertamente lo era, estábamos arrinconados, como cachorritos, sin lugar a donde ir. Sin embargo, tenía que volver, ¡lo prometí! Habían dos opciones, o luchar y morir, o luchar y sobrevivir, y terminé por escoger la segunda, ¡tenía que volver!

… La lucha comenzó, Lilith y el hombre en armadura se comenzaron a batir a duelo, no era momento de desaprovechar su idea y terminar primero con el que estaba menos blindado. Pero algo me impedía reaccionar como era debido. Mi corazón se aceleró un instante, me sentía espaciado y sin muchas cartas en el asunto; todo ocurrió rápido, casi a una velocidad vertiginosa, comencé a jadear. Volví mis órbitas oculares hacia mi oponente, que en esos momentos ya debería estar cargando contra mí, pero se había quedado estático, quizás en las mismas que yo.

¡La hora llegó! - Con el arma aun en mano, me sobrepuse un poco al dolor para apoyarla en el hombro y apuntar a su caja torácica, esta vez, casi a quemarropa y aprovechando su inmovilidad, no fallaría. Inhalé, exhalé; parecía que el mundo se ralentizaba. Una, dos veces mi dedo haló el gatillo de Juramento Impío, podía sentir la energía drenar a través del invisible cordón que nos ataba, pero no era tiempo de quedarse prendido de eso, podría imaginarme que en esos momentos empezaría a cargar contra mí, así que en cuanto se acercase intentaría rodar hacia un costado, para evitar cualquier golpe.

FDI:
Sorry post corto, no mucho por interpretar, y sería una burrada cinco páginas para terminar disparando nada más...

Velocidad 1= 2 acciones.
1: Apuntar + disparar
2: Disparar + eludir posible ataque

El objetivo es el pecho de Darak.
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Darak-Han el Vie Jul 25, 2014 7:33 am

-La vida es un fotograma indeleble, que queda marcado como pintura invisible, perecedera e intocable. Solamente Dios conoce sus designios, y solo él es capaz de decidir si intervenir o no, para alterar el curso del tiempo. - Habló su viejo maestro, un humano que parecía centenario, el cual se mantenía la mayor parte del tiempo sumido en oración, ayuno y meditación - ¿Qué es lo que te agita el corazón, Darak-Han? Puedo sentir que has venido a pedir mi consejo, que has venido a buscar la guía de alguien, por que no sabes que camino escoger. Yo te lo diré, escoge el camino que tu corazón crea conveniente... – inhaló aire lentamente, exhaló luego de una pausa de seis segundos, y continuó hablando - … Por que ese es el camino que Dios tiene para ti, Darak-Han.


¿A qué venía ese recuerdo, que eclipsó su mente en un segundo? Cuando recobró el sentido solamente pudo verse en aquel tejado, el cual era muy inclinado, sobre el que se mantenía ahora una disputa feroz, entre lo que a ojos vista era una súcubo, y Dretenor. Su mente aun se encontraba un poco alejada, casi en las nubes, pero un vistazo rápido y pudo ver, como un hombre, estaba en las mismas que él. Dretenor estaba herido en el hombro y en el vientre, pero él seguía luchando con vehemencia sin importarle en lo más mínimo el dolor. Ahora era su turno.

La pierna y el dolor del costado no desaparecían, le costaba respirar y caminar; pero eso era lo de menos, tenía a su enemigo enfrente, casi sobre sus narices, una distancia algo considerable les separaba, pero Darak-Han creía con fervor que la protección de su Dios, al cual había servido toda su vida, estaría presente para evitarle todo daño. Era eso o simplemente temblar de excitación ante las turbulencias que dedicaba el destino hacia su persona, cuando pudo notar que aquél hombre empezaba a apuntar su arma contra él.

Por un momento todo se volvió más lento, inclusive podría escuchar el latir rítmico de su corazón. Toc ... toc … toc … toc.

-Entonces... maestro, ¿queréis decir que el camino que yo elija, es la obra de Dios? - Preguntó con duda.

-Dios traza obras de arte con su pincel invisible, cada línea es la vida de las personas, y cuando es plasmada sobre el lienzo – nuestro mundo, nuestra vida – divino, significa que así debe de ser. Si te sientes llamado a algo, hazlo.

Era la hora. Cruzó sus brazos frente a sí, comenzó a correr en dirección de su enemigo, intentando ignorar toda especie de molestia ajena al mundo privado de su mente. Inclusive no sintió cuando su contrincante disparó dos veces contra él, solamente era él, y su universo interno. Siguió corriendo – o cojeando – intentando alcanzar a su enemigo, y si era posible, darle su merecido golpe allí mismo,  las llamas inquisitoriales le abrasarían en el purgatorio.

-¡Os haré arder en el infierno, herejes!


FDI:
Un poco corto para mi gusto, hay poco que interpretar.

Velocidad 0 = 1 acción
Correr (o cojear) hasta Ilya + Técnica Gancho ascendente.
Sí no lo alcanza...
Cojear hacia Ilya + Embestirlo (ya sea lanzándose sobre él con todo su peso, casi saltando si es que no lo alcanza caminando, o bien arrollándolo mientras intenta correr)
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Dezba Wakanda el Vie Jul 25, 2014 6:43 pm

La situación se había descontrolado. Intenté huir, pero en cuanto me quise dar cuenta mi visión se nubló. Había perdido sangre, quizá demasiada. Mi corcel recibió el golpe que yo debí encajar de milagro, y ambos caímos al suelo, derrotados.

El escenario cambió. Estaba desnudo, tendido en el suelo, a pocos metros de la orilla del rio. Pero no podía moverme. Tosí sangre... Me habían abandonado, e iba a morir allí. Fue entonces cuando escuché un sonido proveniente de unos matorrales cercanos. Estaba rodeado de vegetación por todos lados exceptuando mi vanguardia, en la cual estaba el rio. Unas oscuras figuras se acercaron a mí. Eran dos jóvenes desnudos.

-¡Por Zontá, pobrecillo, debemos ayudarle, Anjai!-aquella voz era aguda y dulce, tipica de mujer.
-No podemos hacer eso, Lalana. Sería retrasar lo inevitable. Nadie estaría dispuesto a cuidar de este niño.
Lalana miró a Anjai, y ambos asintieron. Acto seguido, el hombre me cogió con sus fuertes brazos. No pude evitar escupir sangre sobre él, pero pareció no importarle, es más, se preocupó.
-¿Estás bien, pequeño?-logré asentir ante las palabras de Anjai.-Bien, bien. Eres fuerte para tu edad. Te vamos a sacar de esta, tú solo debes aguantar... y no dormirte. ¿De acuerdo? Por lo que más quieras, no te duermas. ¿Tienes algún nombre?

"¡Despierta, pequeño, abre los ojos! ¡Por Nittawosew, no puede estar pasando, no otra vez. Tienes que despertar!"


Fue el dolor que tanto odiaba el que se encargó de despejar mi mente, y de activar mis sentidos de paso. Grité, por supuesto que lo hice. Era la manera más frecuente de afrontar ese tipo de situaciones. Por amor de Dios, tenía un animal de doscientos kilos muriéndose encima mío, y tenía que aprovechar que los mercenarios se estaban desfogando con él, puesto que si tardaba mucho en liberarme yo sería el siguiente.
Lo intenté, juro que lo intenté, pero el dolor era poco menos que insoportable. "Mierda, algún día tendré que hacerme cargo de Nina." Aquella gilipollez no venía al caso, pero el cerebro humano, y se podría englobar a los de otras razas, es complejo.

Gracias a los desesperados movimientos de mi agonizante compañero equino, logré salir de aquella marabunta de mercenarios sádicos y sangre, solo para volverme a meterme en otra distinta.  Arrastrandome por mi vida, fui rodeado por varios mercenarios. No pude entender lo que me decían al principio, pero me dediqué a descifrarlo mientras intentaba evitar sus patadas en vez de salvar la vida. El cerebro humano, tan incomprensible como divertido.

Cuando lo descifré todo había acabado. Talia me había salvado. Hubieramos estado en paz si yo no me hubiera metido en aquel lío por intentar salvarla a ella. No obstante, aquello no había terminado. Estabamos rodeados, en una proporción de cuatro a uno. Genial, si ya las había pasado putas como para vencer a dos con la ayuda de Darak ahora tenía que ocuparme de cuatro... con la ayuda de Talia.

Talia envió a dos de nuestros contrincantes unos metros hacia adelante para justo después parar a confrontarse con una mujer. Mientras tanto, dos de los mercenarios estaban a punto de abalanzarse sobre mí con la intención de atacarme. Coloqué mi espada desenfundada de forma defensiva y me dispusé a aguantar lo que pudiera o, en el peor de los casos, llevarme al menos alguno de aquellos mamones por delante.

Cuando encontrase un hueco en su formación, haría acopio de las fuerzas que me quedaban e intentaría atacarles.

FDI:
Defenderme con la espada + Contraatacar

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Maximilian Stenkerk el Miér Ago 06, 2014 11:53 pm




DEZBA WAKANDA

Dezba logró parar la embestida de las armas de sus dos opositores bloqueándoles con la espada, contratacando después con un tosco movimiento de espada poco definido, pero sin duda alguna eficaz, pues consiguió rebanarles el estómago abriéndoles unas grandes heridas por las que manaban sangre y vísceras a partes iguales. Los dos enemigos cayeron al suelo presas del dolor y moribundas debido a las graves heridas sufridas gracias al filo de Ga On Da'Was.

– ¡No está demasiado mal! – Le dijo Talia mientras repelía a enemigo tras enemigo a golpe de martillazo. – ¡Pero vienen más, estate atento! – Efectivamente la inquisidora tenía razón, volvían a estar rodeados de enemigos sedientos de sangre, por cada uno que mataban, llegaban tres más. La situación se complicaba por momentos, y las fuerzas de Dezba estaban al límite, no tardaría en desfallecer por sus heridas y el agotamiento.

Cuatro rivales preparaban sus armas y se disponían a cargar con toda su furia contra Dezba. Pero, de pronto, el suelo empezó a vibrar, primero lentamente, pero cada vez más fuerte, oyéndose un estruendo, como si el suelo se estuviese resquebrajando por las fuerzas de la naturaleza. Todo era cada vez más intenso, y todo el mundo parecía percatarse de ello. Tanto Talia como los enemigos parecían confusos y no sabían que hacer.

– ¡¿Qué demonios es eso?! – Se oyó gritar. A lo lejos, pese a la oscuridad, se veía acercarse una nube de polvo furibunda en dirección al campo de batalla.

–¡Estampida! –  Gritó Talia.  Cuanto más cerca estaban, más nítidamente se veía, se trataba nada más y nada menos que una estampida de banthor, las gigantescas criaturas de los pantanos de Gonduar, pero, ¿qué diablos hacían estas criaturas en la otra punta del mundo corriendo contra los contendientes? No había tiempo para pensar, cada vez estaban más cerca, y en unos segundos todos serían aplastado por las gigantescas moles. – ¡Todos a cubierto! –  Volvió a gritar Talia. De pronto, saltó sobre Dezba apartándolo de un empujón y cayendo los dos juntos al suelo y rodando varios metros hasta ponerse a cubierto junto al muro de un lateral justo a tiempo, pues los banthor ya llegaron pisoteando y arrasando con todo pasando a escasos milímetros de la pareja. En ese mismo instante Dezba vio como todo el mundo saltaba de sus caballos y se ponía a cubierto de la estampida, salvo Kaminska, que pareció quedar atrapada y no pudo moverse siendo arrollada por las bestias. Sin duda era una muerte horrible.


Banthor:


– Por qué poco… – Dijo aliviada Talia que se encontraba echada sobre Dezba, tras haber rodado hasta esa posición, y aplastándolo con la armadura pesada. Cuando Talia se dio cuenta de la situación, su rostro, que ya no estaba cubierto por el yelmo pues se había caído al rodar, se ruborizó y la inquisidora se levantó de un respingo, mostrando cierta irritación en su voz. – Venga, levanta de una vez, todavía hay una batalla que ganar. ¿Qué demonios hacía una manada de banthor aquí? –   Talia echó un vistazo a la situación, y si Dezba lo hacía vería algo muy extraño. Todo el mundo estaba tumbado por el suelo por todas partes al intentar esquivar a los banthor, pero… era como si no hubiese pasado nada, todo estaba en su sitio, no había ningún destrozo, el carromato donde estaba Nadine prisionera seguía en su sitio, y… Kaminska seguía viva pese haber sido aplastada por la manada. –¡No entiendo nada! ¡Esto es una locura! –   Dijo furiosa Talia.

Kaminska, aun en su caballo, y con rostro severo se relamió el labio inferior y gritó –¡Psíquico! ¡Eso solo ha sido la burda ilusión de un hereje con poderes demoníacos!  

No obstante, algo mucho más trascendental había llamado la atención de Talia. Una figura femenina corriendo desde la posición de Gregor hasta el carro. –¡Detenedla! – Gritó Gregor mientras se incorporaba desde el suelo. – ¡Ha robado las llaves del carro y de los grilletes!  

– ¡Cogedla! ¡No le dejéis que alcance la jaula! ¡Vamos! – Gritó colérica Talia. Vallen, que ya se había levantado corrió en dirección a la ladrona para interceptarla, pero todo fue inútil. Con una velocidad impresionante la mujer llegó hasta el carro, abriendo la cerradura de la puerta y sacando a la prisionera. Entonces, le quitó los grilletes de pies y manos quedando libre la prisionera. Justo en ese momento las interceptó Vallen que dirigió una estocada contra Nadine, la prisionera, pero ésta extendió sus brazos y lanzó una ráfaga luminosa hacia el fallen lanzándole varios metros hacia atrás mal herido. Sin duda, era usuaria de un fragmento del cubo de Metatrón. Los grilletes que contenían e impedían que Nadine usara su poder habían sido retirados por lo que se había liberado a la bestia.

– ¡Arghhhhhhhhhhhhhh! – Gritó de rabia Talia. Nadine lo oyó, y con una mirada asesina en su rostro cargó contra Talia mientras lanzaba orbes de luz con el movimiento de sus manos que explotaban al impactar, pero la inquisidora las repelía con su escudo. Uno de los proyectiles de luz, algo desviado impactó contra Dezba lanzándole varios metros hacia atrás y golpeándose la cabeza contra la pared. El golpe le hizo una importante herida, y quedó algo confuso y sin poder moverse, aunque podía ver la épica batalla que tenía lugar junto a él.

Talia respondió lanzando una ráfaga de energía congelante con un golpe plano de su martillo que se dirigió volando hacia Nadine, pero ésta lo esquivó fácilmente saltando. Al saltar se dirigió a Talia cargando toda su energía en sus extremidades adquiriendo una tonalidad dorada amarillenta. Viendo el ataque, Talia golpeó su escudo con el martillo y una coraza de hielo empezó a emerger recubriéndole totalmente y aumentando así su tamaño. Nadine empezó a propinar puñetazos y patadas contra el escudo de Talia, aunque el hielo parecía resistir. Sin embargo, los golpes eran fortísimos, y a la ya debilitada inquisidora cada vez le costaba aguantar más y sus piernas empezaron a flaquear cayendo de rodillas, mientras seguía recibiendo golpe tras golpe en el escudo por la furia explosiva de Nadine.

Pero Talia no estaba dispuesta a rendirse, con su martillo golpeó fuertemente el suelo, y creó una oleada congelante que lanzó por los aires varios metros a Nadine, hecho que aprovechó Talia para levantarse y cargar contra su enemiga. La prisionera también se levantó y juntando ambas manos dirigió un enorme haz de luz hacia la inquisidora, pero Talia seguía avanzando mientras repelía el haz con su gran escudo de hielo. Nadine concentró todavía más energía en su ataque, y cuando Talia le alcanzó hubo una explosión que luz que cegó a Dezba volviendo todo blanco, y de repente, todo se volvió negro.





La oscuridad se fue como volvió. Una luz fortísima deslumbró a Dezba. Era horrible y dolorosa. – Parece que reacciona. – Dijo una voz cercana. Luego, la luz se apagó, y volvió la oscuridad. – Inquisidor de Segunda Clase Dezba Wakanda, despierte por favor. – Continuó la voz. Si Dezba abría los ojos vería una austera y pequeña habitación sin ningún tipo de decoración más allá de un busto del ángel Kimarael sobre el dintel de la puerta, y una ventana con barrotes. Dezba se encontraba tumbado en un camastro no muy cómodo y conectado a un montón de oxidadas máquinas. Junto a él había una figura con una mascarilla y una bata quirúrgica blanca llena de manchas de sangre. – Saludos, Inquisidor de Segunda Clase Dezba Wakanda, me alegra verle consciente. Soy el Apotecarium Iretus Dreffert, me he encargado de su recuperación y de la intervención quirúrgica, acaba de salir de la operación. – El Apotecarium respiró hondo. –  Intentamos salvarle el brazo, pero la herida del brazo era muy grave y estaba infectada. – El cirujano hizo una pequeña antes de volver a hablar. – Fue muy complicado, pero lo conseguimos, la operación ha sido un éxito, aunque tardará varios días en recuperar la movilidad. Además tiene varias contusiones por todo el cuerpo, incluida la cabeza, y tiene rota dos costillas. Ahora le conviene descansar un poco. Volveré más tarde. – El Apotecarium Iretus abandonó la habitación dejando solo a Dezba.

Un par de horas más tarde, el Apotecarium volvió a entrar. – Inquisidor Dezba, buenas tardes, vengo a revisar la sutura del brazo y a cambiar el cataplasma. – El Apotecarium se acercó a Dezba y levantó cuidadosamente el cataplasma. – Um, sí, no tiene mal aspecto, aunque hay que limpiar un poco más la herida, corre el riesgo de que se vuelva a infectar. – El Apotecarium sacó unos extraños botes de los saquitos que llevaba atados a la cintura, y mojó un trozo de algodón en ellos para frotarlo en la herida. – Cuidado, puede escocer un poco… – Y tanto que escocía, era un dolor horrible e insufrible, parecía que le estuviesen frotando con ácido, y el olor le daba nauseas. Una vez terminó volvió a poner el cataplasma y vendó la zona. – Bien, ya está, ahora…

De pronto, alguien llamó con fuerza a la puerta. – Sí, adelante. – Dijo el Apotecarium. La puerta se abrió y entró Talia en la habitación. No llevaba puesta su característica armadura, sino que llevaba unos pantalones y botas de entrenamiento y una camisa de tirantes. Tenía el brazo izquierdo lleno de vendajes desde la muñeca hasta el cuello con restos de sangre en el hombro, y más vendajes por el resto del cuerpo. En el brazo derecho los vendajes dejaban ver un gran tatuaje, que cubría todo el brazo, característico de la Guardia Teutógena, el cuerpo de élite de la Orden del Martillo Áureo. – Saludos, Inquisidora de Primera Clase Talia Ashlyn… Tiene sangre en hombro, se le han saltado los puntos de sutura… Ha vuelto a estar entrenando, ¿verdad? Le dije que debía reposar para dejar que las heridas se cicatrizasen… En fin… Siéntese ahí. – Dijo el Apotecarium señalando una silla al pie del camastro de Dezba. – A ver, déjeme mirar. – El apotecarium desenrolló los vendajes y  empezó a suturar de nuevo la herida del hombro de Talia ante la mirada de Dezba.

– Bueno, Dezba, ¿cómo estás? Me han dicho que acabas de salir de la operación… – Dijo Talia arrastrando un poco las palabras.

– Bien, ya está, listo de nuevo. – Interrumpió el Apotecarium. – Y procure tener más cuidado la próxima vez.

– Gracias Apotecarium. – Respondió Talia. – ¿Te importa que tenga una conversación privada con Dezba? – El Apotecarium asintió y abandonó la sala.

– Bien, a solas de nuevo, como en nuestra primera cita tras conocer a Nigel. – Se burló Talia. – Fue Anais quién me lo dijo. Ha pasado casi todo el rato contigo desde que te trajeron aquí esperando a que te recuperases. Es una buena chica, bastante descarada pero buena, de las mejores personas que he tenido en mi séquito… – Talia se acomodó en la silla colocando las piernas sobre la cama. Luego sacó una pequeña botella de licor y le dio un sorbo yle ofreció la botella a Dezba. – Bebe un trago, aunque en tu estado no sé si te sentará demasiado bien. – Talia suspiró profundamente. Era evidente que estaba un poco borracha. – En fin… Aunque no me creas, me alegro de que hayas salvado el pellejo… No luchaste demasiado mal ahí abajo, sin tu ayuda lo hubiese tenido bastante difícil. Incluso ya no me caes tan mal como antes, has demostrado ser bastante más útil y capaz de lo que creí en un primer momento, ¡jaja! – Rio Talia. – Cuando te recuperes tendrás que aprovechar e intentar reunirte con Munch, me imagino que querrá explicaciones…

Talia volvió a suspirar, cogió la botella y dio otro gran trago. Luego miró al techo pensativa durante unos minutos. Se notaba una gran melancolía y tristeza en su rostro. – Se ha ido todo a la mierda, Dezba… La misión ha sido un fracaso, Nadine escapó… Lo que suponía que sería un fácil transporte se ha convertido en mi mayor humillación. Su Excelencia está furioso conmigo, y muchos piden mi cabeza por esto… Bueno, de hecho, nuestra cabeza, la de todos nosotros… – Suspiró. – Joder, casi la tenía, podía haber terminado con esto de una vez para siempre… Ahora… Ahora… – Dijo susurrando más para sí que para Dezba. – En fin, será mejor que me marche y te deje descansar, ya es muy tarde. – Talia se guardó de nuevo la botella y abandonó la habitación, quedando solo de nuevo Dezba, ya dominado por el cansancio y el sueño.



La noche era oscura y fresca, lo normal en aquella época del año, pero todo estaba muy tranquilo. Dezba, pese a los dolores, dormía tranquilamente en la celda hospitalaria mientras se recuperaba de sus heridas. Wakanda, todavía en sueños empezó a oír unos pequeños ruidos, como golpecitos y arañazos contra la piedra, que le acabaron por despertar. Cuando se despertó, todavía algo dormido, si buscaba la fuente de los ruidos, vería toda la habitación sumida en la oscuridad, entrando un tenue rayo de luz lunar por las rejas de la ventana.

Si Dezba se fijaba todavía más vería una pequeña figura sobre la repisa de la ventana entre los barrotes. Se trataba de una pequeña criatura alada de negras plumas y afilado pico, un hermoso y majestuoso cuervo que contemplaba tranquilamente a Dezba mientras arañaba con sus pequeñas garras la piedra de la repisa. Era esta ave la que producía los extraños ruidos. Luego, el cuervo emprendió el vuelo a través de la habitación y se posó sobre el busto de Kimarael que yacía sobre el dintel de la puerta. De pronto el cuervo se giró y miró directamente a los ojos a Dezba, pero había algo extraño y en cierta medida aterrador. Su garra, su ala y su ojo derechos no eran naturales, eran mecánicos. Era una criatura muy extraña. El ojo de repente se tornó con un brillo fuerte intensísimo. – ¡Es la hora! – Chilló el cuervo con una voz estridente y ronca. – ¡Muajajajajajajaj! ¡Muajajajaja! – El ave empezó a soltar una infernal carcajada con un timbre de voz totalmente diferente.


Cuervo:


De pronto, algo agarró a Dezba por los hombros y le tapó el rostro con algo, volviéndolo todo negro y desmayándose.

Todavía mareado, Dezba empezó a retomar el conocimiento. Se encontraba tumbado sobre un frio suelo de mármol blanco. – ¡Vamos! ¡Levanta! ¡De rodillas!...¡He dicho que de rodillas! – Le gritaba una voz desconocida pero con un toque mecánico mientras le propinaba puntapiés para que obedeciese.

Si Dezba se fijaba en el lugar, vería como era una enorme sala con el suelo de mármol y grandes columnatas. Las paredes y el techo estaban totalmente sumidas en las sombras, pero se distinguían cientos de ojos verdes intensísimos, parecidos al del cuervo clavándose y escrutando al inquisidor con su mirada. Extrañamente, si miraba a quién le había hablado no vería absolutamente a nadie, estaba solo. Al fondo de la sala había un enorme trono de piedra decorado con motivos macabros, religiosos y grandes antorchas a los laterales. En él se encontraba una regia figura de porte imponente y mirada severa conectado con implantes cocleares y cables al trono. Sigmund. E. Munch. Sobre su hombro estaba el cuervo que hizo la visita a Dezba en sus habitaciones, y junto a él había un servidor mecánico lobotomizado con un montón de implantes mecánicos que tomaba nota de todo.


Sigmund E. Munch:


– Ah, Dezba, sé bienvenido. – Dijo amablemente. – Estoy seguro que tendrás mucho que contarme sobre la misión que te encomendé. – Munch sonrió, pero era una sonrisa aterradora que helaría el mismísimo infierno.  – Dezba, Dezba, Dezba… –  Continuó Munch sin dejar contestar a Dezba. –  Recuerdas qué fue lo que te dije la primera vez que no encontramos en tus aposentos, ¿verdad? Entonces solo tengo una cosa que preguntarte. – El rostro de Munch cambió totalmente, borrando la sonrisa de sus labios y mostrando un gran enfado. – ¡¿Por qué?!




DARAK-HAN


Darak empezó a correr como un salvaje contra su enemigo, pero éste no se quedó impasible ante la carga del broken. Le apuntó con su rifle y disparó una vez, y luego otra, recibiendo dos balazos en su abdomen. El dolor fue espantoso, Darak podía sentir como los proyectiles le atravesaban por dentro desgarrando sus vísceras. Sin embargo, pese a las terribles heridas sufridas, el broken no se derrumbó, siguió corriendo contra su enemigo y le propinó un fuerte golpe ascendente en la quijada, derribándolo y lanzándolo metro y medio de distancia.

De repente todo empezó a temblar, y en la lejanía se veía  una gran polvareda acercándose al lugar de la refriega a gran velocidad. Dretenor y su enemigo no parecieron enterarse de lo que pasaba pues seguían enfrascados en su duelo sin prestar atención al entorno. Dretenor lanzaba espadazo tras espadazo intentando desmembrar a su enemigo, pero éste gozaba de gran agilidad, y esquivaba cada golpe de una manera exquisita mientras intentaba herir al inquisidor con sus dagas, pero no eran capaces de atravesar la dura armadura de Dretenor.

Cuanto más se acercaba la nube, más fuerte temblaba todo, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, Darak pudo apreciar cómo se trataba de una estampida de los gigantescos banthor que arrollaba a todo lo que se cruzaba en su camino, ¿pero cómo era posible que esas bestias del otro continente estuviesen corriendo por las calles de Martillo de Brujas? No tenía ningún sentido.

Sin embargo, había cosas más importantes de las que preocuparse, como el enemigo que todavía permanecía tumbado sobre el tejado. Pero de improviso Darak sintió como un fuerte pinchazo en el brazo derecho. Se trataba de una daga que había lanzado el otro enemigo que luchaba contra Dretenor, quizá para evitar que rematase a su compañero. El dolor era fortísimo, y Darak no podía sentir su brazo derecho, la daga lo había dejado totalmente inmovilizado.

Pero Dretenor vio la situación y aprovechando que el enemigo con el que luchaba había bajado la guardia se abalanzó sobre él para rematarle, sin embargo la situación se descontroló en ese momento. Si bien es cierto que logró derribarla, tras el impacto por caer sobre el tejado este empezó a temblar más y más, y empezaron a oírse unos alarmantes crujidos y de pronto todo el techo se desplomó haciendo caer todos los combatientes al interior de la casa.

El impacto fue brutal. Darak sintió como caía y rodaba por todas partes sufriendo un horrible dolor por los golpes. Vio cómo su compañero caía sobre una viga de hierro partida, y le atravesaba todo el abdomen perforando su armadura. Murió prácticamente en el acto. Mientras, Darak sufrió un destino incierto. En la caída un montón de escombros cayeron sobre él y lo sepultaron bajo una mole de piedra, madera y hierro. Y finalmente todo se volvió negro.





La negrura persistía, y pese a la oscuridad, Darak era capaz de percibir una difusa niebla en el horizonte. – ¡Se nos va, se nos va! – Era una niebla que crecía y crecía arropándolo y abrazándolo como el tierno contacto materno. –¡0,5 miligramos de adrenalina! ¡Ya! – La niebla volvió a irse suavemente acariciando dulcemente a Darak. –Lo recuperamos… – Luego, volvió la oscuridad.





Darak no paraba de oír pitidos y sonidos mecánicos por todas partes, aunque fue capaz de abrir los ojos y ver una pequeña habitación de piedra en no muy buen estado. La decoración brillaba por su ausencia, y solo había una ventana con barrotes, un camastro donde estaba echado Darak y un montón de máquinas oxidadas conectadas al cuerpo del broken.

– Por fin despierta, Inquisidor de Segunda Clase Darak-Han. – Dijo una figura borrosa situada al lado de Darak trasteando con las máquinas. –Soy el Apotecarium Iretus Dreffert, estoy a cargo de su recuperación, inquisidor. He de confesar que ha sido muy muy afortunado. Su diagnóstico era muy grave. Una perforación por asta en el muslo mal cauterizada, una contusión cerebral producida por un traumatismo craneoencefálico, dos perforaciones por proyectil en la zona del abdomen con desgarro de tejido intestinal, y además aplastamiento. Solo por una intervención divina se puede explicar que haya logrado sobrevivir, inquisidor de segunda clase. – El Apotecarium suspiró. – Es más, hemos estado en más de una ocasión a punto de perderle, aunque logramos estabilizarle… Ha pasado seis días inconscientes… Ahora le conviene descansar y procure no moverse o se saltarán las suturas de sus heridas… – El Apotecarium se fue dejando solo a Darak en su celda hospitalaria.



Varias horas después, en plena noche, llamaron a la puerta fuertemente, y sin esperar a que le respondieran ésta se abrió dejando ver una imponente figura que se tuvo que agachar para poder cruzar por debajo del dintel. Era Gregor. – Saludos, Inquisidor de Segunda Clase Darak-Han. Me acaban de comunicar que por fin ha despertado, deseaba saludarlo en persona, ¿cómo se encuentra? Me comentaron que sus heridas fueron fatales, dudaban que fuese capaz de sobrevivir, pero sin duda ha demostrado una determinación encomiable.

– Han pasado muchas cosas mientras ha permanecido inconsciente me temo. No se habrá enterado pero lamentablemente la operación fue un desastre catastrófico. La prisionera, conocida como Nadine logró escapar… Junto a sus compañeros paganos… Solo logramos apresar a unos mercenarios, pero no sabían nada, por lo que fueron ejecutados… Una derrota, mi estimado compañero, una amarga y triste derrota para los paladines de Dios, lo que supone que las fuerzas del mal han vuelto a triunfar, y son todavía más fuertes y las tinieblas cada vez están más cerca… – La voz de Gregor era triste y melancólica, y se podía ver cierta preocupación en su rostro.

–La humillación nos ha manchado a todos nosotros, a todos. Ha sido una derrota sin paliativos, y con unos costes humanos enormes. El Inquisidor de Segunda Clase Dezba Wakanda se encuentra en una situación delicada aunque fuera de peligro, y el Inquisidor de Tercera Clase Rudolf Bergaman… Lleva ya varios días agonizando, no hay ninguna esperanza de que sobreviva, es solo cuestión de días que acuda a la protección y amparo de Nuestro Señor… – Gregor suspiró y negó con la cabeza y el rostro apesadumbrado.

– Y la señora Ashlyn… Ella es la que más afectada por lo ocurrido, es una cuestión demasiado personal para ella, y por eso mismo desde muchos lugares del Santo Tribunal se exige su cabeza por los errores cometidos, y junto a la suya, las nuestras. Y mucho me temo que monseñor Karmikov está muy decepcionado con lo ocurrido, por lo que la Inquisidora Ashlyn ha perdido su favor…

Gregor permaneció unos segundos en silencio reflexionando solo. Luego se volvió a dirigir a Darak. – No obstante, como habrá podido adivinar, mi visita no se debe a una mera cortesía. – El rostro de Gregor se tornó serio. –Verá, Inquisidor de Segunda Darak-Han, he visto en usted algo muy revelador. He visto en usted a un humilde y devoto servidor de Dios, ¿me equivoco? Sé que ha dedicado con gran convicción y fe gran parte de su vida a propagar la Verdad de Dios y a arrancar las malas hiervas corruptas y sediciosas de quienes abandonan la senda de Bien y se dedican a destruir la sociedad y el orden natural de la Obra de Dios. Esto es sin duda una gran virtud, mi estimado Inquisidor, y aunque le sorprenda, es muy rara de ver dentro de las propias filas de la Inquisición y de toda la Eclesia, ¿no resulta irónico? Allí donde el Estandarte de Dios se alza, en su sombra se cobijan los crápulas e insidiosos e indecentes demagogos que utilizan el brazo de nuestra Sagrada Institución para servir a su desmesurada ambición y no a la Obra de Dios. – La fuerza de voz y convicción de Gregor creía por momentos, y Darak podía sentir como esa misma energía que emanaba de las palabras del Inquisidor le inundaba y arropaba. – Por eso le pregunto, Inquisidor de Segunda Clase, Darak-Han, le pregunto, ¿estaría dispuesto a perseguir tanto a los enemigos externos como internos de la Eclesia? Le pregunto, ¿estaría dispuesto a extirpar el cáncer de la decadencia y corrupción en la Sagrada Eclesia y a las ignominiosas fuerzas del mal que caminan entre nosotros de igual manera que caza a quienes han alzado su puño y declarado la guerra a Dios? – El rostro de Gregor se puso más serio todavía y abrió los ojos como platos mostrando un rostro fanático y desquiciado. – ¡Pregunto! ¡¿Puedo confiar en usted, Inquisidor de Segunda Clase Darak-Han?!




ILYA SOKOLOF


Ilya apuntó a su rival que se abalanzaba sobre él para matarle. Disparó dos veces, y notó como Juramento Impío absorbía su fuerza vital para efectuar los disparos. Las balas espirituales salieron a toda velocidad e impactaron contra su objetivo en su abdomen, perforándolo y atravesándolo. Dos heridas fatales. Sin embargo, poco lejos de caer fallecido, el inquisidor enemigo continuó corriendo como un demonio ignorando el dolor de las heridas recibidas.

Justo cuando llegó a la altura de Ilya soltó un fortísimo puñetazo ascendente contra la quijada del nórdico. El golpe fue seco y contundente, para haberle roto la mandíbula. Ilya salió volando un par de metros a causa del puñetazo y calló derrumbado en el suelo, brotándole sangre a borbotones de la boca. Se había mordido la lengua y roto varios dientes. El dolor era tremendo.

De repente todo empezó a temblar, y en la lejanía se veía  una gran polvareda acercándose al lugar de la refriega a gran velocidad. Lilith y su enemigo no parecieron enterarse de lo que pasaba pues seguían enfrascados en su duelo sin prestar atención al entorno. El enemigo de la súcubo lanzaba espadazo tras espadazo intentando desmembrarla, pero ésta gozaba de gran agilidad, y esquivaba cada golpe de una manera exquisita mientras intentaba herir al inquisidor con sus dagas, aunque sus ataques eran incapaces de atravesar la férrea defensa de su enemigo.

Cada vez la polvareda estaba más cerca y finalmente Ilya pudo distinguir a una manada de banthor corriendo y arrasando con todo a su paso. Sin embargo, la situación de Ilya era muy delicada, todavía confuso por el golpe yacía tirado en el suelo del tejado mientras que la terrible figura de su agresor se imponía ante él. De pronto, mientras Lilith permanecía enfrascada en su combate contra el otro inquisidor, con un agil movimiento de manos lanzó una daga contra el enemigo de Ilya clavándose en el brazo, quizá para evitar que rematase al ya muy debilitado francotirador.

No obstante, el inquisidor que luchaba contra Lilith vio como ésta bajó la guardia para ayudar a Ilya y aprovechó la situación para abalanzarse sobre ella y rematarla de una vez por todas. El impacto fue brutal, y al caer ambos al suelo el tejado empezó a temblar peligrosamente y se empezaron a escuchar unos terribles crujidos de madera que auguraban un desenlace fatal. Y efectivamente unos segundos después, sin que nadie gozase del tiempo suficiente para reaccionar, el tejado se vino abajo y los cuatro contendientes se precipitaron al vació.

El impacto fue brutal. El ya mal herido Ilya calló sobre unos muebles rompiéndolos en el acto y produciéndole un fortísimo dolor en todo el costado junto a una gran cantidad de heridas y cortes por las astillas clavadas. Los inquisidores parecieron correr peor suerte, uno se encontraba empalado muerto en una viga de hierro tras caer, y él otro había quedado sepultado por una montaña de escombros. Lilith yacía en un lateral jadeando por el dolor del impacto. – ¡Argh! ¡Creo que me he roto un brazo! – Gritó Lilith con el rostro desfigurado a causa del dolor. De pronto hubo un gran destello blanco que inundó toda la sala, aunque la luz no dañó a Ilya pese a su intensidad gracias a las gafas protectoras. Al ver el destello Lilith sonrió. – Parece que lo hemos conseguido… ¡Cof! ¡Cof! – Empezó a toser, y mientras tosía empezó a salir sangre de la boca de la súcubo, no tenía buen aspecto.

Luego, empezaron a sonar unos graves y profundos cuernos de guerra que se acercaban cada vez más. – Mierda, vienen refuerzos… ¡Cof! ¡Cof! Ayúdame a levantarme, tenemos que irnos, estos dos han muerto… – Tras levantarse Lilith empezó a caminar y a intentar salir de la casa. – Tenemos que llegar al punto de huida… ¡Cof!

Tras varios minutos de huida entre los escombros de la vivienda medio derruida lograron salir de ella y llegar a la entrada de las alcantarillas por la que huirían. Una vez entraron dentro verían a algunos de sus aliados. Lara y Jeff estaban más o menos bien, salgo algunos rasguños y heridas leves. Jasmine, que también estaba prácticamente ilesa portaba a un inconsciente Plurgg en sus brazos. Y de los otros mercenarios parecía que solo había logrado sobrevivir el enorme y gordo que se había quedado antes atascado en las alcantarillas. Luego, había una extraña mujer de pelo castaño oscuro y el rostro henchido de ira vestida con un uniforme carcelario naranja.

– ¡Vámonos, ya! ¡No podemos perder el tiempo esperando a nadie más!– Dijo la extraña mujer. Y así todos empezaron a correr por las alcantarillas para llegar al punto de reunión.

Antes de que le dijese nada Ilya a Lilith ésta le susurró al nórdico para darla explicaciones de la situaciones. – Ella es Nadine, es nuestra líder, y se podría decir que era la “mercancía” que nos habían robado antes, jeje…¡Cof! ¡Cof! – Jasmine seguía tosiendo sangre cada vez que hablaba, y su brazo tampoco tenía demasiado bien aspecto.

Tras cerca de una hora corriendo entre aguas fecales y residuos de los habitantes de martillo de brujas empezaron a ver una luz a lo lejos. Era la salida de las alcantarillas, que daba a un río cercano a las afueras de la ciudad. – Ya casi hemos llegado… – Le dijo Lilith. Atravesaron durante cerca de otra hora un denso bosque de robles centenarios hasta llegar por fin a  un claro en el bosque donde había unas tiendas de campaña y una pequeña hoguera encendida. Debía de tratarse del campamento base.

Al llegar, Letherof salió a recibirles. – ¡GALA NÂ AYAN! Estábamos ya preocupados. – El fallen miró a Nadine e inclinó la cabeza como saludo. –Nadine… Cuanto me alegro de volver a verte sana y salva…

– Anciano Letherof… – Se limitó a decir Nadine secamente.

– Nadine, si lo deseas, puedes cambiarte en la tienda… – La mujer asintió y entró dentro. El fallen se dirigió al resto de sus compañeros. – Me alegro mucho que estéis todos vivos, pero muchos estáis mal heridos… Jasmine, por favor, deja a Plurgg tumbado cerca de la hoguera y ocúpate de él. Y Lilith… ¡Oh, querida! ¿Qué te ha ocurrido?

– Nada, Leth… ¡Cof! ¡Cof! Solo es un rasguño.

– De eso nada, querida, ahora mismo te examinaré. – Luego se dirigió a Ilya y al otro mercenario. – En cuanto a vosotros, deseo daros las gracias por habernos ayudado…

– Sí, muy bonito todo, pero, ¿y qué hay de nuestra pasta?

– Oh, sí, ahora hablaremos de eso, no te preocupes, querido.

De pronto, de otra tienda salió una pequeña figura, una niña pequeña de rubios cabellos y ojos azules acompañada de la munchkin Kuzza. Era Tanya. – ¡Hermano! – Tanya se acercó a Ilya y le abrazó. – Te he echado de menos, estaba muy preocupada por ti. – La niña pareció asustarse ante el aspecto de su hermano a causa de sus heridas. – ¡Ahh! ¡¿Qué te ha ocurrido hermano?!

– Joven, tú tampoco tienes demasiado buen aspecto. – Dijo Letherof mientras atendía las heridas de Lilith. –En cuanto acabe con ella, me ocuparé de ti.

Unos minutos después salió Nadine de la tienda totalmente cambiada. Había sustituido su uniforme carcelario por una ropa más discreta, una chaqueta de cuero, pantalones negros y camiseta, e iba armada con dos pistolas. Luego, se acercó a Jeff y le tiró el uniforme. – Deshazte de esta mierda. – Jeff se encogió de hombros y lo arrojó a la hoguera siendo consumido por las llamas. Nadine furiosa se acercó al centró del claro y empezó a hablar. – ¡No sé en qué narices estabais pensando! ¡Habéis estado a punto de joder toda la puta misión! ¡¿No eran claras las órdenes?! ¡Si alguno caía o era capturado se le dejaba y se seguía a cabo con la misión! ¡¿Por qué mierdas habéis tenido que ir a rescatarme?! ¡¿No entendéis todo lo que se está jugando con esto?!


Nadine:


– Querida, comprendemos perfectamente el objetivo de la misión. – Intervino Letheroff. – Sin embargo también has de comprender que eres uno de los nuestros, nuestra líder, nuestra compañera, y nuestra amiga, no podíamos dejarte morir en manos de esos canallas…

– ¡Yo estaba dispuesta a morir! ¡Todos tenemos que estar dispuestos a entregar nuestras vidas por nuestra causa! ¡Si no entendéis eso no sé qué mierda hacéis aquí! – Nadine estaba cada vez más furiosa.

– Nadine, por favor, cállate. – Le interrumpió enfada Kuzza. – Tú eres la que tienes que entender que no vamos a dejar tirados jamás a uno de los nuestros, sea lo que sea que haya ocurrido. Tienes que dejarte de llevar por tus odios y ansias de venganza de una vez y madurar, o serás tú la que lleve esta misión al fracaso. Y este tema queda zanjado.

Nadine soltó un rugido de rabia, sacó un paquete de tabaco de su bolsillo, cogió un cigarrillo, lo encendió y dio una calada. Luego se fijó en Ilya, su hermana y el orondo mercenario. – ¿Y estos quienes se suponen qué son?

– Mercenarios, querida, tuvimos que recurrir a ellos para poder rescatarte. – Dijo tranquilamente Letherof.

– ¡Estupendo! ¡Fántástico! – Continuó furiosa Nadine. –¡¿Y qué saben sobre lo nuestro?!

– Nada, no les hemos comentado ningún aspecto sobre nuestros objetivos. – Dijo fríamente Kuzza. – Solo saben que tenemos una misión… Porque tú misma lo acabas de gritar ahora mismo. – Era evidente que la munchkin estaba molesta por el arrebato de ira de Nadine, mientras que a ésta no le hizo gracia el comentario de Kuzza y le lanzó una mirada furibunda.

– Bien, no nos podemos arriesgar. – Se dirigió a Ilya y al mercenario. – Os doy dos opciones, o venir con nosotros o morir.

– ¡¿De qué mierdas hablas?! – Gritó el orondo mercenario. – Yo solo quiero el dinero que me he ganado por jugarme mi vida en vuestra puta aventura de mentira e marcharme, me importa una mierda vuestras gilipolleces y amenazas. Dadme mi dinero o seré yo el que el que se cabree de verdad.

– Muy bien, ¿es esa tu respuesta? – Nadine velozmente desenfundó una de sus pistolas, le apuntó a la cabeza y le disparó, desparramando sus sesos por todas partes. Tanya pegó un grito de horror al ver morir al mercenario. Luego apuntó a Ilya a la cabeza. – Tu turno, o vienes con nosotros o te unes a tu amigo, elige.




FDI:

Bueno, todo apunta a que éste será el penúltimo turno.
Los banthor son sin armadura, y un pelín más pequeños que en la comparación de estatura de la imagen, pero aun así son enormes.
Cada uno estáis en una linea temporal diferente. Ilya todavía continúa en el mismo día de la batalla, Dezba uno o dos días después, y Darak cuatro días.
Creo que no me dejo nada más, si tenéis cualquier duda, hacérmelo saber.

PD: No os olvidéis de escribirme mucho XD
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Maximilian Stenkerk

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Darak-Han el Jue Ago 07, 2014 1:54 am

Mientras tomaba impulso y empezaba a correr fieramente, un profundo piquete en la herida de la pierna le hizo chasquear la lengua y bufar un poco, se tuvo que sobreponer como un demente al dolor que le causaba el correr hacia su enemigo. Nada más cabía en su mente, correr, seguir corriendo, la distancia se disminuía a pasos lentos, como si el tiempo se ralentizase en su mente. Inclusive, se podría decir que logró ver, como en cámara lenta, cuando aquél hombre levantaba su arma, le apuntaba, disparaba, y luego por unos milisegundos que Darak creyó minutos, logró “ver” - lo que no era más que una ilusión de su mente ya muy cansada – los proyectiles que impactaron contra él, en su abdomen. Pudo sentir la carne siendo perforada, el agudo dolor que le causó luego la segunda bala que vino a rematar el trabajo de la primera.

-¡RAAAAAAAAAAAAAAGH!
- Vociferó con furia y dolor, mientras sentía el ferroso sabor de la sangre asomarse por la garganta hacia su lengua, pero no era el momento de pararse en su estampida, más bien, continuó con más furia ésta, ignorando el dolor por unos instantes como un endemoniado hacia el hombre. Cuando estuvo frente a este, a su alcance, se paró a propinarle un potente golpe ascendente hacia la quijada, pudo ver con satisfacción como el tirador salía despedido  por los aires y caía pesadamente al suelo, una leve sonrisa de alegría se esbozó luego en su serio rostro, mientras miraba con aire supremo a su enemigo.

-La ira del Señor recaerá sobre ti con todo su peso, por ser partícipe de las viles obras heréticas de estos sucios enemigos de lo sagrado... - Comenzó a hablar mientras se acercaba lentamente, casi disfrutando el hablarle - … Y yo por mi parte gozaré mucho torturándote y ejecutándote, de tantas formas como sea posible. - Juntó sus manos en señal de oración frente a sí, mientras no despegaba su furiosa mirada de su enemigo, que seguía en el suelo – O quizás he de ejecutarte aquí mismo. ¡Oh, Señor, recibe a esta tu criatura en tu seno, y perdónale los pecados que ha cometido en vida, mediante las llamas de la redención que la consumirán y purificarán para ti! - En ese mismo instante  empezó a mover sus brazos hacia atrás, rebuscando en su vestido sus preciadas garras que había dejado de lado hasta esos momentos, donde al fin le serían útiles. La escena de su compañero también pintaba ir bien, por lo que pudo ver fugazmente, el duelo de aquellos dos se vislumbraba rápido y frenético como dos sombras a la luz de la luna, uno esquivando y el otro rechazando los golpes con su pesada armadura.

Pero a lo lejos, una gran polvareda se levantaba en la calle, donde estaba teniendo lugar el enfrentamiento principal por proteger el carromato que llevaba a la prisionero a destino. El suelo temblaba, se podía percibir más aterrador aquello sobre el tejado deteriorado sobre el que se encontraban, y cuanto más se acercaban, más podía sentirse.

-¡¿Qué estará pasando?! - Se preguntó retóricamente mientras miraba extrañado la nube de polvo que, cuando pudo verse de cerca, resultó ser una estampida de gigantescos banthor.

Se quedó perplejo un momento, hasta que logró reaccionar al poco instante – Ah, sí, el pagano... - y regañándose suavemente en voz baja. - Antes de quedarnos a razonar cosas sin sentido, hay cosas más importantes que culminar... - Y volteó a ver nuevamente, disponiéndose a culminar la faena de una vez por todas, estaba a punto de desenfundar sus armas, cuando repentinamente un fortísimo dolor en el brazo derecho, agudo y que lo había dejado inmovilizado, con una fugaz mirada pudo ver una daga ensartada en el mismo, de seguro lanzada por aquella súcubo para evitar que Darak terminase de ejecutarlo.
-¡¿Cómo osas, demonio?! - Fue lo único que alcanzó a decir mientras se llevaba la mano derecha hacia la herida para intentar retirar la daga. - ¡Te ha salvado esa maldita! - Se volteó a vociferarle al hombre que seguía tumbado allí, instante mismo en el que Dretenor derribó a la súcubo, que cayó pesadamente al techo, por lo pronto un alarmante crujido resonó, haciéndose anunciar con temblores cada vez más fuertes, y de repente, aunque era de esperarse, todos los combatientes cayeron al desplomarse el techo.

Primero sintió un fuerte rebote, luego otro, era como ser zarandeado por un demonio, como si fuese una simple hoja siendo arrastrada por el viento, y el impacto de la caída unas pocas décimas de segundo antes tampoco había sido “suave” para lo que él estaba acostumbrado. A cada golpe que daba soltaba un sonoro “¡AH!”, que luego se ahogaba por un instante, para ser reemplazado por otro  “¡AH!” de dolor, y por si eso no fuera poco, pudo ver a Dretenor caer sobre una viga y ser atravesado por ella. Fue lo último que vio, un sonoro ruido de escombros se precipitó sobre él, sumiéndolo en la oscuridad.

-¿Y así es como acaba? - Pudo escuchar en su inconsciencia, una especie de voz gutural y lenta, pero que le llenaba de armonía – Tanto luchar, ¿por esto? Dime, Darak. ¿Es esto lo que deseabas?
De pronto se vio él mismo, en una oscuridad envolvente, quizá suprema. Quizá era el cielo, o quizás el infierno, pero estaba allí, al centro de la nada, aunque se sentía enfrente de un tribunal disciplinario. Miró con terror en todas direcciones, mientras el eco repetía incansablemente lo último.

… Dime, Darak. ¿Es esto lo que deseabas?

… me, Darak. ¿Es esto lo que deseabas?

… Darak. ¿Es esto lo que deseabas?

… ¿Es esto lo que deseabas?

… Lo que deseabas?

… abas?

-¡Se nos va! - Dijo una voz a la lejanía, casi inalcanzable.

-¡No! ¡No me voy sin haber cumplido antes mi misión! - Vociferó con furia, mientras una espesa niebla se podía ver en el horizonte. La niebla pronto lo calmaba, inclusive más que aquella voz que lo recibió en un principio.

Pero lo que repentinamente llega, así se va, y de pronto, la niebla desapareció, con la voz extraña hablando de adrenalina. La oscuridad la reemplazó luego, pero ésta oscuridad se sentía más envolvente, aciaga, con un olor acre rondando en la espesura inexorable. Y luego, con una vorágine de recuerdos corriendo por su mente, desde su infancia terrible y sufrida, su juventud en el monasterio, el incidente del huargo, el perseguir herejes en Ciudad Catedral. Su corazón se estremecía cada vez más ante aquella inundación cruel que le aterraba como nunca antes algo podría haberlo hecho, era imposible razonar aquella marea de recuerdos que ahora le llenaba la vista, haciéndose más y más palpable. Olores y sensaciones, los sentimientos que había suprimido se soltaron, haciéndolo también deshacerse en lágrimas catárticas y dolorosas, hasta que aquél mar de recuerdos cesó, y fue reemplazado por otro salado y corrosivo, fruto del aluvión soltado por sus ojos, el cual empezó a derretirlo, convirtiéndolo y fundiéndolo en un todo con ese mar.

Pero no terminaba allí, sino que al contacto con el agua, su desecho cuerpo fue asimilado, y pronto, casi cual “ave fénix”, su cuerpo fue reconstruido, pero no como debería ser, sino como una medusa gigante y luminosa, que alumbraba como un faro la oscuridad del lugar. Y pronto el agua fue drenada, lentamente desapareciendo tan pronto como había llegado. Darak, como una medusa agonizó en el suelo seco e invisible de aquel lugar, para pronto deshacerse de nuevo, y reconstruirse como lo que era, un broken.

Por lo pronto, la oscuridad volvió nuevamente, abrazándolo todo, y sumiéndolo en la inconsciencia, otra vez. Y así fue por un tiempo indefinido, en el que la nada lo consumió incansablemente por mucho tiempo.

Sonidos, por lo pronto sonidos y más sonidos, extraños sonidos, muchos de ellos como de maquinas. Y así fue como abrió los ojos, tan pronto como pudo hacerlo, notó el techo grisáceo, una ventana con barrotes por la que no lograba distinguir nada, y un montón de máquinas conectadas a su cuerpo.

Alguien habló, volteó a ver, y pudo distinguir la cara borrosa de un hombre, que se presentó como el Apotecarium Iretus Dreffert.

-Yo... yo...
- Hizo un esfuerzo para hablar primeramente, momento en el que casi se desvanece nuevamente, si no fuese porque alguna fuerza invisible le prestó sus energías, continuó. - Y-yo, le... agradezco – hizo una pausa jadeando un poco – le agradezc... o mucho. - En ese instante sus energías se mermaron, y continuó escuchando lo que hablaba aquél Apotecarium, que le había logrado salvar la vida. Comprendió que había sobrevivido de milagro, ¿era acaso la voz de Dios la que le había hablado en aquél entonces? Por el momento aquello era una locura, y no lo creía tan así, porque se consideraba indigno de tal elogio de divinidad por parte de su Señor, a lo mejor hubiese sido un ángel. Sí, un ángel, se dijo, un ángel vino a salvarme. Cuando vino a sentir, el Apotecarium le daba sus últimas recomendaciones, y se marchaba. Para Darak el reposo absoluto era desmerecido, a su opinión, pero si era necesario, se aguantaría las ganas de hacer algo, y aguardaría pacientemente, eso pensó, hasta que se quedó semi inconsciente por un largo rato.

De repente, despertó por un sonoro ruido en la puerta, despertó abruptamente, volteó a ver a todos lados, y pudo ver, como Gregor entraba agachándose por el marco de la puerta, para saludarle y explicarle la situación.

-Saludos... - Habló vagamente pero con más fuerzas – Lo único que recuerdo fue que el techo se desmoronó y... ¡Estaba a punto de asesinar a ese hereje de no haber sido...! - Refunfuñó mientras Gregor hablaba de la operación, de como habían fallado.

-Gregorius... ¿Así que perdimos? ¿Fuimos derrotados... por esos paganos? - Un sentimiento de pesadumbre se apropió de él en ese instante, levantando los brazos con dolor y juntando las manos frente a él - ¡Perdonadme, oh Señor, que habéis salvado a este iluso de las garras de la muerte, a pesar de que os decepcionó, oh glorioso Señor! - Mientras tanto, Gregor seguía hablando los detalles, mientras Darak oraba penosamente sobre el camastro, pudo escuchar con furia el como habían sufrido tal costo de vidas, para salir así, en una derrotada, que era casi una bofetada ardiente en toda la cara.

De pronto, Gregorius cambió abruptamente el tema, preguntándole acerca de su devoción, y pronto, le preguntó sobre si estaría dispuesto a perseguir la corrupción en la Santa Eclesia, con un discurso cada vez más motivado y que le llenó de ánimos, para finalizar, Darak se sentó abruptamente sobre la cama, ignorando el dolor y viendo fijamente a Gregorius.

-En efecto, estimado Inquisidor de Segunda Clase, Gregorius. He servido desinteresadamente a nuestro Señor desde mi infancia, he sacrificado mi juventud y vida entera para servir a nuestro Dios, y soy capaz de seguir sacrificando todo, hasta la vida de ser posible por seguirle sirviendo. Me siento colmado de la bendición divina a pesar de mi condición racial, ¡más aun así y en contra de mareas y fuertes vientos no he dejado de lado mi amor por el Señor! ¡De ser así, y siendo ya consciente de que la Sagrada Eclesia es muchas veces la sede de la corrupción, donde las huestes demoníacas se revuelcan impunemente, donde la herejía y la apostasía se apropian de las mentes de los servidores del Señor, que deben mantenerse limpias y sanas de toda tentación! ¡Sí, Inquisidor de  Segunda Clase, Gregorius, podéis confiar en mí para llevar las flamas inquisitoriales hasta los confines del mundo de ser posible, para eliminar todo rastro de maldad de la tierra y ser un fiel servidor, digno de la obra magnífica que es el mundo y la existencia misma!
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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

Mensaje por Ilya Sokolof el Sáb Ago 09, 2014 9:44 am

Y en un rápido movimiento, pude observar como con satisfacción mis balas atravesaban de forma crítica el torso del inquisidor que se abalanzaba como un fanático endemoniado contra mí, más, a pesar de haber atravesado quizás de lado a lado la carne de su cuerpo dos veces, el otro continuaba su embestida contra mí ignorando aparentemente todo dolor, y cuando le hube tenido cerca, me dio un potente puñetazo en la mandíbula. El dolor fue inmediato, de seguro me había mordido la lengua y más de algún diente me había roto, y para complicarme un poco más la situación, fui lanzado un par de metros hasta caer pesadamente en el tejado. Dolía como los mil demonios, y era casi como estar enfrente de uno. Pocas veces me había visto acorralado por un enemigo así de colosal de esa manera, y esta pintaba ser la que peor me iría.

Pero tenía que sobrevivir, el instinto me llamaba a gritos, pero estaba lo suficientemente jodido en todos los aspectos como para intentar levantarme, y aunque lo intenté, me empezó a doler aun más la herida no hace mucho causada por el perno de ballesta que me disparó el otro. El inquisidor, comenzó a soltar su cháchara, acusándome de herejía, traición, y luego, una especie de oración pidiendo a su señor que me acogiese en el cielo, haciendo referencia a ejecutarme. Parecía que además de feo, por lo que pude ver de su cara, un puto broken, era fanático y sádico.

-Mira, cállate hijo de puta. - Escupí sangre y un pedazo de diente hacia un lado. - Aquí el único que morirá eres tú, te lo juro por que eres tan feo como una patada en las pelotas.
La verdad no sabía porqué lo insultaba, si acaso eso me traería más problemas que una posible ventaja, incitar a mi contrincante a la furia, en esa posición tan desventajosa no me interesaba, pero aún así lo tuve que hacer para liberarme un poco del dolor que me causaban las ya muchas heridas sufridas.

Tengo que librarme de este – comencé a pensar – debo distraerlo de alguna forma y terminar de rematarlo – empecé a ver su ya deteriorado estado general, parecía estar igual de herida que yo, o peor por mis recientes disparos – la única opción es...

Las palabras se me fueron arrebatadas del pensamiento. Primero todo empezó a temblar, un temblor persistente y cada vez más fuerte, conforme pude ver, se acercaba una extraña polvareda por la calle “principal”, como decidí llamarla, donde se desarrollaba aun el enfrentamiento entre inquisidores y mis empleadores. Volteé a ver, el broken estaba distraído, primero viendo el combate entre Lilith y su acompañante, y luego, entreteniéndose en la polvareda que también llamó mi atención. ¡Eran Banthor! ¿Qué hacían esas colosales criaturas aquí? Pero el inquisidor me sacó de mi conmoción volviendo a hablar. Había desaprovechado mi oportunidad de hacer algo cuando se encontraba, y aunque lo hubiese intentado, estaba ya muy mareado y con dolor de cabeza como para intentar siquiera pararme.

Miré con un primer terror al tipo. Me causaba grima, estaba sobre mí, ya dispuesto a acabar conmigo. ¿Qué sería de mi hermana? ¿Podría confiar en esos paganos? No, mejor era pensar a futuro y con más positivismo. Cuando el inquisidor hizo ademán de intentar desenfundar sus armas, una daga lanzada por Lilith se clavó en su brazo, a lo mejor para evitar que me rematase.

-¡Por los dioses! ¡Gracias! - Susurré entre dientes, mientras veía un poco más calmado a aquél, y un poco más preocupado la escena en la que Lilith, caía por un contraataque del inquisidor, que la había logrado derribar, cayendo él también, y haciendo que el tejado empezase a temblar de forma peligrosa, y antes de reaccionar, pude ver como nos precipitábamos inevitablemente al piso inferior.

Cuando caí, primero fue la sensación irremediable de miedo, cuando golpeé contra algo, fue casi mil veces peor al golpe que me dio el broken momentos antes, el estruendo de la madera no dejó mucho a la imaginación cuando caí sobre unos muebles, y no se puso resentir con más razón mis nervios cuando las astillas se clavaron aun más dolorosamente en mi carne. Pero mi suerte no fue tan mala como la de los inquisidores, uno quedó atravesado de lado a lado por una viga, y el otro aplastado bajo una montaña de escombros.

-¡Ah! ¡Lilith! Estás viva... Yo creo que estoy sin nada importante roto. - Apoyé la culata del rifle en el suelo, y con él me serví de apoyo para poder levantarme con mucho esfuerzo. Cuando me hube puesto de pie, al cabo de un momento, un haz de luz apareció y desapareció tan repentinamente como había llegado, entonces entendí para que servían esas gafas protectoras que tanto habían insistido que llevásemos puestas. En ese momento, Lilith habló acerca de que al parecer la operación había acabado, pero luego tosió sangre. Eso era mal auspicio.

-¿Estás bien? Estás tosiendo sangre. ¡Ah!
- El dolor agudo de la lengua me volvió como una sensación punzante y agobiadora cuando rozó con uno de los resquicios de dientes, y me hizo gemir de dolor; como maldecía a ése. Pero luego, el característico sonido de cuernos de guerra se hizo presente, proseguí a acercarme cojeando a Lilith, para intentar ayudarla a levantarse, y luego salir a toda prisa de ese edificio casi en ruinas; en una de varias ocasiones tuve que rodar pesadamente por sobre una viga que obstruía el camino, para caer estrepitosamente al otro lado en mi incompetencia de movilizarme como era debido a causa de las heridas, y la fatiga se hacía más presente a zancadas, con un mareo persistente. Al cabo de unos minutos, salimos a la calle y llegamos a la entrada de las alcantarillas, entramos a través y pude constatar que de la gran cuadrilla que eramos en un principio, sólo se encontraban con vida algunos, Lara y Jeff, Jasmine cargando a Plurgg que estaba inconsciente, y una mujer extraña, que no estaba en el principio, de la que pude fijarme, como la que parecía ser la líder, aunque vestía como si acabase de fugar de prisión. Mis dudas fueron aclaradas luego por Lilith, que entre susurros me explicó que ella, se llama Nadine, y que es la líder, además de la “mercancía” robada que tanto me afamó Plurgg. Ciertamente me esperaba una misión menos peligrosa en relación a recompensa, y ya que estábamos, tenía la mala espina de si ese grupo de paganos iba a pagarme como era debido, aunque en realidad era una corazonada que pesqué en el aire, de repente, mientras caminábamos por las alcantarillas.

-Bien, ya falta poco, espero que Tanya no esté preocupada. - Respondí al comentario de Lilith, cuando tras un rato de marcha llegamos a la salida de las alcantarillas, las que desembocaban su torrente de aguas fétidas en un río. Y luego, tras otro rato agónico de caminata por un bosque , llegamos a lo que parecía ser el campamento base. Mientras los demás se daban cortesías, yo buscaba con la mirada en busca de Tanya, y al cabo de un rato, salió de una tienda de campaña, acompañada por Kuzza.

-Gracias, le agradezco mucho que la haya cuidado en mi ausencia.
- Dije agradeciéndole a la munchkin, para luego agacharme a la altura de mi hermanita, y devolverle el abrazo. - Esto no es nada, estoy bien, solo esperaremos a que me paguen y nos vamos, ¿vale?

Y luego, salió Nadine de una tienda, claramente cabreada, aunque ignoré por completo toda la cháchara, acercándome al gordo, mientras sacaba dos cigarrillos de la cajetilla junto al encendedor y le ofrecí uno ya encendido.

-Toma, al parecer se están retrasando en pagarnos. - Luego de eso, terminé de encender el otro, y apenas le había dado una calada cuando Nadine se refirió a nosotros, dándonos dos opciones, o unirnos a ellos, o morir. El gordo rechazó y fue asesinado de un rápido y certero disparo en la frente, volandole la tapa de los sesos al instante, para luego apuntarme a mí. Mi corazón se aceleró, Tanya estaba a mi par, era mi prioridad, y por más que quisiese rechazar la “amable” oferta de esa mujer, tenía que pensar primero en si entablar combate o no, con Tanya cerca. Di un paso al frente, poniéndome como escudo de carne frente a mi hermana, y sin soltar a Juramento Impío, planté cara  Nadine.

-Ya me temía yo algo parecido. Me tienes, no tengo opción más que unirme a ustedes... - Volteé a ver alrededor. - Porque no quiero que mi hermanita se vea involucrada en un tiroteo. Tenéis mi palabra de que no hablaré nunca de lo que tengáis entre manos y os ayudaré, con solo que ella – la señalé con la mano – no se vea envuelta en alguna situación peligrosa.

Espero no cagarla y que lo tome como un reto, podría salirse de mi control esto...
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Ilya Sokolof

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Re: [AVENTURA INICIAL] "Jugando con fuego" [Martillo de Brujas, 5 de Noviembre - 897 d.g]

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